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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Esclerosis Tuberosa. Revisión]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[An updated review on the clinical, radiological and neuropathological pecularities of tuberous sclerosis is made. This is the most representative of the neurocutaneous diseases that evolve with hypochromic stains and is the second in frequency of pharcomatosis. The hypochromic stains associated with infantile spasms or cardiomegaly in infants and the evidence of epileptic seizures and facial angiofibromas in late childhood are the habitual forms of presentation of this disease, although it is not rare to observe oligosymptomatic forms in adults. The subepindemal nodules, the cortical tuberosities and the astrocytomas of giant cells are the characteristic neuropathological manifestations of this process that may be radiologically identified by CAT and cranial magnetic resonance imaging. The early diagnosis allows to give genetic counseling to parents, to periodically evaluate the cases, and to identify the possible complications early.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[ Instituto Nacional de Neurolog&iacute;a y Neurocirug&iacute;a, Ciudad de La Habana  <H2>  Esclerosis Tuberosa. Revisi&oacute;n.</H2>  <I><A HREF="#x">Dr. Otman Fern&aacute;ndez Concepci&oacute;n,<SUP>1</SUP>  Dr. Ariel G&oacute;mez Garc&iacute;a<SUP>1</SUP> y Dr. Norberto Sardi&ntilde;az  Hern&aacute;ndez<SUP>2</SUP></A></I>  <H4>  RESUMEN</H4>  Se realiza una revisi&oacute;n actualizada sobre las peculiaridades cl&iacute;nicas,  radiol&oacute;gicas y neuropatol&oacute;gicas de la esclerosis tuberosa,  la m&aacute;s representativa de las enfermedades neurocut&aacute;neas que  evolucionan con manchas hipocr&oacute;micas y segunda en frecuencia de  las facomatosis. Las manchas hipocr&oacute;micas asociadas con espasmos  infantiles o cardiomegalia en lactantes y la evidencia de crisis epil&eacute;pticas  y angiofibromas faciales en la infancia tard&iacute;a, constituyen las  formas habituales de presentaci&oacute;n de le enfermedad, aunque no es  raro observar formas paucisintom&aacute;ticas en la adultez. Los n&oacute;dulos  subependimarios, las tuberosidades corticales y los astrocitomas de c&eacute;lulas  gigantes son las manifestaciones neuropatol&oacute;gicas caracter&iacute;sticas  de este proceso, identificables radiol&oacute;gicamente mediante tomograf&iacute;a  axial computadorizada y resonancia magn&eacute;tica nuclear craneales.  El diagn&oacute;stico precoz permite brindar consejo gen&eacute;tico a  los padres; y la evaluaci&oacute;n peri&oacute;dica de los casos, la identificaci&oacute;n  temprana de posibles complicaciones.        <P>Descriptores DeCS: ESCLEROSIS TUBEROSA; ESPASMOS INFANTILES; LACTANTE;  EPILEPSIA; MANIFESTACIONES NEUROLOGICAS.      <BR>&nbsp;        <P>La esclerosis tuberosa (ET) descrita por <I>Bourneville </I>en 1880  es la m&aacute;s representativa de las enfermedades neurocut&aacute;neas  que evolucionan con manchas acr&oacute;micas.<SUP>1</SUP> Consiste en un  trastorno de la diferenciaci&oacute;n y proliferaci&oacute;n celular, que  puede afectar el cerebro, la piel, el coraz&oacute;n, el ojo y el ri&ntilde;&oacute;n  y otros &oacute;rganos y originar manifestaciones cl&iacute;nicas muy diversas.  Es la segunda en frecuencia de las facomatosis, superada &uacute;nicamente  por la neurofibromatosis y se calcula una prevalencia entre 10 y 14 en  100 000 personas.<SUP>1,2</SUP>        <P>Constituye un trastorno heredado en forma autos&oacute;mica dominante  con alta penetrancia y muy variable expresividad fenot&iacute;pica; aunque  entre el 56 y el 86 % son casos.<SUP>1,3,4</SUP> An&aacute;lisis recientes  de ligamiento gen&eacute;tico indican un origen muy heterog&eacute;neo.  Algunos estudios indican que alrededor de la mitad de los casos de las  familias con ET tienen afectaci&oacute;n en el <I>locus</I> g&eacute;nico  9q34 y otros en el 16p13.<SUP>5</SUP> Se han implicado tambi&eacute;n los  <I>locus</I> 11q21<SUP>1</SUP> y en menos, al cromosoma 14.<SUP>5</SUP>  Fenot&iacute;picamente todos los individuos son indistinguibles.  <H4>  MANIFESTACIONES DERMATOL&Oacute;GICAS</H4>  Las lesiones cut&aacute;neas t&iacute;picas de la ET son: m&aacute;culas  hipocr&oacute;micas, angiofibromas faciales, fibromas periungueales, parches  lijosos y placa fibrosa.        <P>Las m&aacute;culas hipocr&oacute;micas o manchas hipomel&aacute;nicas  son habitualmente visibles desde el nacimiento y se pueden identificar  en el 90 % de los casos; aunque en ocasiones se precisa de iluminaci&oacute;n  con luz ultravioleta, lo que las muestra con mayor facilidad. La forma  y el tama&ntilde;o de estas manchas son variables; cl&aacute;sicamente  est&aacute; descrita la forma de hoja de fresno, pero realmente son m&uacute;ltiples,  en ocasiones adoptando un patr&oacute;n de confeti.<SUP>2 </SUP>El n&uacute;mero  var&iacute;a desde escasas hasta docenas. La presencia de este tipo de  lesi&oacute;n cuando es &uacute;nica o son escasas se puede ver en ni&ntilde;os  sanos, por lo que no es patognom&oacute;nica de la enfermedad. Un trabajo  reciente de <I>Orozco-Cobarrubias</I> en M&eacute;xico,<SUP>6</SUP> demostr&oacute;  que la estimulaci&oacute;n simp&aacute;tica con pilocarpina en las manchas  produce enrojecimiento y sudaci&oacute;n comparable con el resto de la  piel normal, en caso de que el ni&ntilde;o no presente la enfermedad. Por  el contrario, en los enfermos de ET, el eritema y la sudaci&oacute;n son  pr&aacute;cticamente nulos. Este nuevo elemento, pudiera ser de gran utilidad  para el diagn&oacute;stico precoz de la enfermedad. Otro elemento importante  para sospechar la ET, es la asociaci&oacute;n de las m&aacute;culas hipocr&oacute;micas  con espasmos infantiles o con cardiomegalia. La presencia de una mancha  blanca en el pelo puede tener la misma significaci&oacute;n que las m&aacute;culas  en la piel.<SUP>2</SUP>        <P>Los angiofibromas faciales, antiguamente mal llamados adenomas seb&aacute;-ceos,  est&aacute;n constituidos por elementos de tejido vascular y conectivo.  Estas lesiones comienzan como una lesi&oacute;n papular eritematosa entre  los 4 y 10 a&ntilde;os de edad (excepcionalmente antes) y despu&eacute;s  crecen gradualmente. Se distribuyen sobre la nariz, los pliegues nasolabiales  y el ment&oacute;n. Los angiofibromas faciales m&uacute;ltiples son patognom&oacute;nicos  de la ET; sin embargo, su utilidad para el diagn&oacute;stico precoz es  escasa, pues aparecen en la infancia tard&iacute;a y s&oacute;lo entre  el 70 al 83 % de los casos.<SUP>2</SUP>        <P>Los fibromas ungueales, descritos por <I>Koehen</I>, son lesiones carnosas  que se originan de alrededor o debajo de las u&ntilde;as, mucho m&aacute;s  frecuente en los dedos de los pies y afectan generalmente a las hembras.  Estas lesiones pueden observarse en s&oacute;lo el 15 al 20 % de los casos  y es raro que se aprecien antes de la adolescencia. Este tipo de lesi&oacute;n  aislada se puede deber a trauma continuado sobre la regi&oacute;n; sin  embargo, m&uacute;ltiples fibromas ungueales son patognom&oacute;nicos  de la ET.<SUP>1,2</SUP>        <P>El parche lijoso es una lesi&oacute;n ligeramente elevada, de bordes  irregulares y una superficie que asemeja el papel de lijar, que se localiza  habitualmente en la espalda o los flancos. Se observa en el 20 al 35 %  de los pacientes despu&eacute;s que alcanzan la pubertad y no es patognom&oacute;nica  de la ET.<SUP>1,2</SUP>        <P>Las placas fibrosas son formaciones de color rosado y prominentes, localizadas  en la frente o en las mejillas, que est&aacute;n presentes desde el nacimiento  y son t&iacute;picas de esta enfermedad.<SUP>1,2</SUP>  <H4>  MANIFESTACIONES NEUROL&Oacute;GICAS</H4>  Hace pocos a&ntilde;os la tr&iacute;ada cl&iacute;nica de Vogt, constituida  por epilepsia, retraso mental y angiofibromas defin&iacute;an la enfermedad;  sin embargo, se calcula que esta asociaci&oacute;n se encuentre s&oacute;lo  en un tercio de los casos y que en el 6 % de los casos no existe ninguna  de estas manifestaciones.<SUP>7</SUP>        ]]></body>
<body><![CDATA[<P>Las crisis epil&eacute;pticas est&aacute;n presentes en el 80 al 90  % de los enfermos. Son particularmente frecuentes los espasmos infantiles  en menores de 1 a&ntilde;o y ya nos referimos a la importancia diagn&oacute;stica  de su asociaci&oacute;n con manchas hipocr&oacute;micas. En ni&ntilde;os  mayores y adultos se desarrollan habitualmente crisis parciales simples  y/o complejas y con menos frecuencia crisis t&oacute;nicocl&oacute;nicas  generalizadas, at&oacute;nicas, t&oacute;nicas, miocl&oacute;nicas o ausencias  at&iacute;picas. Es com&uacute;n la combinaci&oacute;n de 2 o m&aacute;s  tipos de crisis.        <P>El retraso mental (RM) est&aacute; presente en aproximadamente el 60  % de los casos y la severidad de &eacute;ste var&iacute;a desde fronterizo  a profundo. Se ha establecido como regla que los pacientes que presentan  RM desarrollan epilepsia; por el contrario, muchos pacientes epil&eacute;pticos  son intelectualmente normales. Parece que la evoluci&oacute;n favorable,  tanto de las funciones neurops&iacute;quicas como de las crisis epil&eacute;pticas  est&aacute; relacionada con el menor n&uacute;mero de tuberosidades que  en los individuos m&aacute;s retrasados y con crisis de dif&iacute;cil  control.<SUP>8,9</SUP> Muchas veces los trastornos de conducta y el autismo  est&aacute;n presentes en los pacientes con ET, habitualmente asociados  con la epilepsia y el RM. Un estudio realizado en la Universidad de Goteborg  en Suiza, hall&oacute; que alrededor del 9 % de los ni&ntilde;os autistas  mostraban ET.<SUP>10</SUP>        <P>Las estad&iacute;sticas de varias series reportan que entre el 6 al  14 %<SUP>2</SUP> de los pacientes con ET desarrollan astrocitomas de c&eacute;lulas  gigantes, neoplasia derivada de astrocitos patognom&oacute;nica de la enfermedad.  Esto ocurre con mayor frecuencia en las 2 primeras d&eacute;cadas de la  vida. El aumento de la presi&oacute;n intracraneal, la aparici&oacute;n  de nuevos signos neurol&oacute;gicos deficitarios focales, cambios en el  comportamiento o la p&eacute;rdida del control de las crisis nos deben  alertar sobre un posible crecimiento tumoral. La oclusi&oacute;n s&uacute;bita  del sistema ventricular (con frecuencia a nivel de un agujero de Monro),  as&iacute; como el sangramiento tumoral, constituyen la causa de un deterioro  neurol&oacute;gico agudo en estos pacientes.<SUP>11</SUP> Esta eventualidad  de modo directo o indirecto es responsable del 25 % de los fallecimientos  de estos pacientes.<SUP>9</SUP> Se resume entonces, que la afectaci&oacute;n  neurol&oacute;gica de la ET est&aacute; ocasionada por: 1. Crisis epil&eacute;pticas.  2. Retraso mental. 3. Trastornos de conducta. 4. Astrocitomas cerebrales.  <H4>  MANIFESTACIONES OFTALMOL&Oacute;GICAS</H4>  Las anormalidades de la retina constituyen las manifestaciones m&aacute;s  frecuentes desde el punto de vista oftalmol&oacute;gico, y se reporta que  hasta el 80 %<SUP>12</SUP> de los casos desarrollan este tipo de alteraciones.  Las m&aacute;s comunes son: 1. Astrocitomas retinianos. 2. Hamartomas retinianos  y 3. &Aacute;reas acr&oacute;micas en la retina. Ocasionalmente en pacientes  sanos se pueden observar las 2 &uacute;ltimas; pero cuando se presentan  2 o m&aacute;s astrocitomas retinianos, esto es espec&iacute;fico de la  ET.<SUP>2</SUP>        <P>Estas lesiones excepcionalmente provocan afectaci&oacute;n visual y  cuando &eacute;sta se muestra, se debe a desprendimiento de retina y hemorragia  v&iacute;trea. En algunos pacientes se pueden apreciar defectos de pigmentaci&oacute;n  del iris, que tienen la misma significaci&oacute;n diagn&oacute;stica que  las manchas hipomel&aacute;nicas en la piel.  <H4>  AFECTACI&Oacute;N RENAL</H4>  Los angiomiolipomas (AML) renales son tumores benignos constituidos por  m&uacute;sculo liso, tejido adiposo y elementos vasculares. Est&aacute;n  presentes, seg&uacute;n algunas series, entre el 50 al 80 % de los casos.<SUP>3</SUP>  Un estudio reciente en Suiza y Alemania con 207 pacientes demostr&oacute;  el 48 % con manifestaciones renales, las cuales eran, por orden de frecuencia:  quistes renales, angiomiolipomas, combinaci&oacute;n de ambos y carcinoma  renal.<SUP>13 </SUP>Haciendo el an&aacute;lisis a la inversa, en un estudio  norteamericano sobre 35 casos de angiomiolipomas, el 17 % ten&iacute;a  otros elementos cl&iacute;nicos de ET;<SUP>14</SUP> otros estudios refieren  que al menos la mitad de todos los casos de angiomiolipomas se debe a una  ET.<SUP>15</SUP> Se sugiere que en todo paciente en que se detecte este  tumor renal se deben buscar otros elementos de la enfermedad. Existen varios  elementos que pueden ayudar a distinguir los AML debido a una ET:<SUP>16</SUP>  1. Se presentan en edades m&aacute;s j&oacute;venes. 2. Tienen mayor incidencia  de afectaci&oacute;n bilateral. 3. Son m&aacute;s sintom&aacute;ticos.  4. Son m&aacute;s grandes y con mayor tendencia a crecer. 5. Requieren  frecuentemente de cirug&iacute;a. El s&iacute;ntoma m&aacute;s frecuente  es el dolor abdominal o en el flanco.        <P>Las complicaciones m&aacute;s frecuentes son la insuficiencia renal  cr&oacute;nica de causa obstructiva, la hematuria, la hipertensi&oacute;n  arterial y la hemorragia retroperitonial. En pocos casos se puede desarrollar  un s&iacute;ndrome nefr&oacute;tico o tumores renales malignos.<SUP>14,15</SUP>  El diagn&oacute;stico se debe realizar con estudios imagenol&oacute;gicos:  ultrasonido, urograma descendente, tomograf&iacute;a axial computadorizada  (TAC) y resonancia magn&eacute;tica nuclear (RMN).  <H4>  AFECTACI&Oacute;N CARD&Iacute;ACA</H4>  M&aacute;s de 2 tercios de los pacientes con ET presentan rabdomioma card&iacute;aco,<SUP>16</SUP>  tumor dependiente de las fibras musculares mioc&aacute;rdicas. Estos tienden  a ser m&uacute;ltiples y su n&uacute;mero y tama&ntilde;o disminuyen con  la edad.<SUP>1,2</SUP> Se plantea adem&aacute;s, que al menos la mitad  de los pacientes con este tumor mioc&aacute;rdico muestran ET. Aunque la  mayor&iacute;a evoluciona de forma asintom&aacute;tica, algunos pacientes  desarrollan una insuficiencia card&iacute;aca r&aacute;pidamente despu&eacute;s  del nacimiento,<SUP>17</SUP> por obstrucci&oacute;n por tumor intraluminar  o porque &eacute;ste desplaza al miocardio normal. El diagn&oacute;stico  se realiza mediante ecocardiograma o RMN. Con estos estudios, se puede  identificar el rabdomioma intra&uacute;tero, lo que sin dudas constituir&iacute;a  un elemento importante en el diagn&oacute;stico prenatal de la enfermedad.<SUP>18</SUP>  <H4>  AFECTACI&Oacute;N PULMONAR</H4>  Se presenta solamente en el 1 % de los pacientes y es 5 veces m&aacute;s  frecuente en hembras que en varones.<SUP>19</SUP> El tipo de alteraci&oacute;n  que se observa es una linfoangioleiomiomatosis que se aprecia como un infiltrado  intersticial difuso de tejido linfoide, vascular y m&uacute;sculo liso,  lo cual produce obstrucci&oacute;n del flujo de aire y disminuci&oacute;n  de la capacidad respiratoria.        <P>El inicio de los s&iacute;ntomas respiratorios se produce entre los  20 y 50 a&ntilde;os, con un promedio de 33 a&ntilde;os<SUP>2</SUP> y las  manifestaciones cl&iacute;nicas que se pueden observar son: disnea, hemoptisis,  insuficiencia respiratoria, neumot&oacute;rax espont&aacute;neos repetidos.  En la mayor&iacute;a la evoluci&oacute;n cl&iacute;nica es declinante,  con pron&oacute;stico malo.<SUP>19,20</SUP> El tratamiento con hormonoterapia  seg&uacute;n algunos autores, no tiene una eficacia demostrada;<SUP>2</SUP>  sin embargo, un ensayo de la Cl&iacute;nica Mayo,<SUP>21</SUP> ha demostrado  la utilidad del tratamiento con progesterona para los pacientes sintom&aacute;ticos  o con funci&oacute;n pulmonar declinante.        <P>Estos pacientes deben ser estudiados con radiograf&iacute;a de t&oacute;rax,  TAC de t&oacute;rax y pruebas funcionales respiratorias; estas &uacute;ltimas  de gran utilidad para valorar el grado de afectaci&oacute;n pulmonar de  manera evolutiva y la respuesta al tratamiento. En todo paciente con linfoangioleiomiomatosis  se deber&aacute; sospechar ET.  <H4>  AFECTACI&Oacute;N DE OTROS &Oacute;RGANOS</H4>  Existen varios reportes de casos de ET con p&oacute;lipos rectales hamartomatosos  y con lesiones hamartomatosas en ovarios;<SUP>2 </SUP>tambi&eacute;n hay  un reporte de hipotiroidismo cong&eacute;nito asociado con ET, a causa  de una gl&aacute;ndula tiroidea disgen&eacute;tica. Se mencionan pocos  casos de fallecidos con ET, en cuyas autopsias se mostraron adenomas papilares  tiroideos (hamartomas).<SUP>22</SUP> Se pueden hallar lesiones en el esmalte  dentario en forma de peque&ntilde;os agujeros conocidos como Enamel Pitting.<SUP>1</SUP>  <H4>  NEURORRADIOLOG&Iacute;A</H4>  La marca radiogr&aacute;fica de la ET son los n&oacute;dulos subependimarios  calcificados, los cuales se pueden observar en radiograf&iacute;a de cr&aacute;neo;  pero se pueden demostrar mejor mediante TAC. Estas calcificaciones tienden  a aumentar en tama&ntilde;o y en n&uacute;mero con el tiempo, por lo que  en ocasiones pueden estar ausentes en los lactantes. Tambi&eacute;n se  pueden observar, pero con menos frecuencia, lesiones calcificadas en la  superficie de los hemisferios cerebrales.        <P>Los defectos corticales y las tuberosidades pueden aparecer a veces  en la TAC; sin embargo, son mejor demostrados mediante RMN con densidad  T2.<SUP>23 </SUP>Lesiones lineales hiperintensas perpendiculares a la corteza  se relacionan con un tracto residual debido a una migraci&oacute;n neuronal  anormal. En un cuarto de los pacientes se pueden ver lesiones cerebelosas.<SUP>24</SUP>        <P>Las lesiones visibles en la RMN se correlacionan con las manifestaciones  electroencefalogr&aacute;ficas. En pacientes con varias y grandes lesiones  corticales o subcorticales tienen retraso mental m&aacute;s severo y crisis  epil&eacute;pticas intratables.<SUP>24,25</SUP> Un estudio en Francia donde  se utiliz&oacute; RMN para detectar anormalidades cerebrales fetales, report&oacute;  1 caso donde se evidenci&oacute; la presencia de tuberosidades corticales  en 1 feto de 32 semanas.<SUP>26</SUP>  <H4>  NEUROPATOLOG&Iacute;A</H4>  Las lesiones cerebrales funda-mentales de ET se dividen en 3 cate-gor&iacute;as:  1. Tuberosidades corticales, descritas por <I>Virchow </I>como los "escleromas"  que le dieron nombre a la enfermedad, son tuberosidades gris&aacute;ceas,  bien delimitadas, que miden entre 1 y 2 cm de di&aacute;metro y var&iacute;an  desde ninguna hasta varias docenas y se localizan preferentemente en l&oacute;bulos  frontales y parietales.<SUP>7</SUP> H&iacute;sticamente, estas lesiones  consisten en neuronas estrelladas peque&ntilde;as y elementos astrogliales  que evidencian una l&iacute;nea residual de c&eacute;lulas primitivas,  sin una diferenciaci&oacute;n normal.<SUP>27</SUP> 2. N&oacute;dulos gliales  subependimarios, m&uacute;ltiples, bilaterales, localizados en la regi&oacute;n  periventricular del tercer ventr&iacute;culo cerca del agujero de Monro  y en los cuernos anteriores de los ventr&iacute;culos laterales.<SUP>7</SUP>  Est&aacute;n constituidos principalmente por elementos gliomatosos y vasculares  y tienden a calcificarse. Contienen c&eacute;lulas grandes id&eacute;nticas  a los astrocitomas de c&eacute;lulas gigantes.<SUP>27</SUP> 3. Astrocitomas  subependionarios de c&eacute;lulas gigantes, son los &uacute;nicos tumores  de la enfermedad y se distinguen de los n&oacute;dulos subependinarios  &uacute;nicamente por su tama&ntilde;o m&aacute;s grande y la posibilidad  de dar signos de hipertensi&oacute;n endocraneana.<SUP>7</SUP>        <P>Los defectos en el manto cortical, derivados probablemente de un fallo  en la migraci&oacute;n neuronal durante el per&iacute;odo de formaci&oacute;n  neocortical, se identifican como islas de materia gris heterot&oacute;pica  o &aacute;reas hipomielinizadas, habitualmente alrededor de estos defectos  corticales. Microsc&oacute;picamente se observa una alteraci&oacute;n del  patr&oacute;n de organizaci&oacute;n cortical.<SUP>27</SUP>  <H4>  DIAGN&Oacute;STICO</H4>  El diagn&oacute;stico de la enfermedad se puede realizar en distintas etapas  de la vida. Muy frecuentemente en un lactante en que se inicia con espasmos  de flexi&oacute;n con hipsiarritmia unido al hallazgo de manchas acr&oacute;micas  en la piel. M&aacute;s tard&iacute;amente, a prop&oacute;sito de una epilepsia  con aparici&oacute;n de angiofibroma facial o asociado con la constataci&oacute;n  de calcificaciones intracraneales en la regi&oacute;n de las paredes ventriculares.  En otras ocasiones, m&aacute;s hacia la edad adulta, a prop&oacute;sito  de alguna manifestaci&oacute;n visceral, si se tiene en cuenta que no son  tan frecuentes las formas paucisintom&aacute;ticas e incluso asintom&aacute;ticas.<SUP>7</SUP>  La National Tuberous Sclerosis de los Estados Unidos de Norteam&eacute;rica  ha creado una serie de criterios para el diagn&oacute;stico de la enfermedad,  y clasifica las mani-festaciones cl&iacute;nico-patol&oacute;gicas de la  enfermedad de acuerdo con su importancia diagn&oacute;stica en: patognom&oacute;nicas  (rasgos primarios), susceptibles de ofrecer un diagn&oacute;stico definitivo  (rasgos secundarios) y de presunci&oacute;n (rasgos terciarios).  <H4>  CRITERIOS DIAGN&Oacute;STICOS DE LA ESCLEROSIS TUBEROSA</H4>    <H4>  RASGOS PRIMARIOS</H4>  Angiofibromas faciales, fibromas ungueales, tuberosidades corticales (confirmaci&oacute;n  histol&oacute;gica), n&oacute;dulos subependimarios o astrocitomas de c&eacute;lulas  gigantes (confirmaci&oacute;n histol&oacute;gica), calcificaciones de m&uacute;ltiples  n&oacute;dulos subependimarios hacia el ventr&iacute;culo (confirmaci&oacute;n  radiol&oacute;gica), astrocitomas retiniarios m&uacute;ltiples.  <H4>  RASGOS SECUNDARIOS</H4>  Afectaci&oacute;n de familiares de 1<SUP>er</SUP> grado, rabdomioma mioc&aacute;rdico  (confirmaci&oacute;n radiogr&aacute;fica o histol&oacute;gica), hamartoma  o manchas acr&oacute;micas retinianas, tube-rosidades cerebrales (confirmaci&oacute;n  radiogr&aacute;fica), n&oacute;dulos subependimarios no calcificados (confirmaci&oacute;n  radiol&oacute;gica), parches lijosos, placa en la frente, linfoangioleiomiomatosis  pulmonar (confirmaci&oacute;n histol&oacute;gica), angiomiolipoma renal  (confirmaci&oacute;n histol&oacute;gica o radiol&oacute;gica), quistes  renales t&iacute;picos de ET (confirmaci&oacute;n histol&oacute;gica).  <H4>  RASGOS TERCIARIOS</H4>  Manchas hipomel&aacute;nicas, lesiones de piel "en confeti", quistes renales  (confirmaci&oacute;n radiogr&aacute;fica), defectos azarosos del esmalte  decidual o dientes permanentes o ambos, p&oacute;lipos hamartomatosos renales  (confirmaci&oacute;n histol&oacute;gica), quistes &oacute;seos (confirmaci&oacute;n  radiogr&aacute;fica), linfoangioleiomatosis pulmonar (confirmaci&oacute;n  radiogr&aacute;fica), tractos migratorios o heterotopias en la sustancia  blanca cerebral (confirmaci&oacute;n radiogr&aacute;fica), fibromas gigantes,  angiomiolipomas no renales (confirmaci&oacute;n histol&oacute;gica), espasmos  infantiles.        ]]></body>
<body><![CDATA[<P><I>ET definida.</I> Un rasgo primario o 1 rasgo secundario m&aacute;s  2 rasgos terciarios.        <P><I>ET probable.</I> Un rasgo secundario m&aacute;s 1 terciario o 3 rasgos  terciarios.        <P><I>ET sospechosa.</I> Un rasgo secundario o 2 rasgos terciarios.  <H4>  COMENTARIO FINAL</H4>  Consideramos &uacute;til realizar algunas sugerencias en relaci&oacute;n  con la conducta que se deber&aacute; seguir ante un paciente donde se detecten  algunos de los rasgos sugestivos de la enfermedad (ver criterios diagn&oacute;sticos).        <P>En primer lugar, se debe realizar un interrogatorio exhaustivo sobre  los antecedentes de la enfermedad en busca de nuevos elementos sintom&aacute;ticos  o signol&oacute;gicos que apoyen el diagn&oacute;stico. Se debe proceder  despu&eacute;s a la realizaci&oacute;n de un examen f&iacute;sico detallado  donde cobran especial importancia el examen cuidadoso de la piel con el  paciente totalmente desnudo, el examen cardiovascular y respiratorio, la  palpaci&oacute;n renal y desde luego el examen neurol&oacute;gico donde  incluimos el fondo de ojo.        <P>Existen varios estudios imagenol&oacute;gicos que consideramos imprescindibles  para evaluar el posible compromiso de &oacute;rganos y con los cuales contamos  en nuestro medio: 1. TAC de cr&aacute;neo. 2. Ultrasonido renal o TAC renal.  3. Ecocardiograma. 4. Radiograf&iacute;a de t&oacute;rax. Una vez definido  el diagn&oacute;stico se hace necesaria la b&uacute;squeda de todos los  signos posibles en padres y hermanos, y llevar a cabo el mismo procedimiento  diagn&oacute;stico. De esta manera aseguramos, en alguna medida, que no  pasen inadvertidas manifestaciones sutiles o asintom&aacute;ticas de la  enfermedad.        <P>El diagn&oacute;stico precoz y la identificaci&oacute;n de un modo de  transmisi&oacute;n de padres a hijos nos brinda la posibilidad de ofrecerle  a los padres un consejo gen&eacute;tico en relaci&oacute;n con las posibilidades  de una nueva descendencia enferma. Esto debe constituir el objetivo fundamental  de nuestra conducta m&eacute;dica.        <P>En el seguimiento de los casos, se deber&aacute; realizar una evaluaci&oacute;n  peri&oacute;dica, que nos permitir&aacute; identificar de manera temprana  la aparici&oacute;n de crecimientos tumorales u otras complicaciones, con  la consecuente implementaci&oacute;n de medidas terap&eacute;uticas oportunas.  <H4>  SUMMARY</H4>  An updated review on the clinical, radiological and neuropathological pecularities  of tuberous sclerosis is made. This is the most representative of the neurocutaneous  diseases that evolve with hypochromic stains and is the second in frequency  of pharcomatosis. The hypochromic stains associated with infantile spasms  or cardiomegaly in infants and the evidence of epileptic seizures and facial  angiofibromas in late childhood are the habitual forms of presentation  of this disease, although it is not rare to observe oligosymptomatic forms  in adults. The subepindemal nodules, the cortical tuberosities and the  astrocytomas of giant cells are the characteristic neuropathological manifestations  of this process that may be radiologically identified by CAT and cranial  magnetic resonance imaging. The early diagnosis allows to give genetic  counseling to parents, to periodically evaluate the cases, and to identify  the possible complications early.        <P>Subject Headings: TUBEROUS SCLEROSIS; SPAMS, INFANTILE; INFANT; EPILEPSY;  NEUROLOGIC MANIFESTATIONS.  <H4>  REFERENCIAS BIBLIOGR&Aacute;FICAS</H4>    <OL>      <LI>  Prats Vi&ntilde;as JM. Facomatosis que cursan con manchas acr&oacute;micas,  esclerosis tuberosa de Bomeville. Criterios diagn&oacute;sticos y protocolo  de seguimiento. Rev Neurol 1996;24(133):1056-9.</LI>        <!-- ref --><LI>  Roach ES. Neurocutaneous syndromes. Pediatr Clin North Am 1992;39(4):591-600.</LI>    <LI>  Fleury S, Groot WP, Delleman JW, Connor JM, Baraitser M. Tuberous sclerosis:  The incidence of sporadic cases versus familial cases. Brain Dev 1980;2:107.</LI>        <LI>  Fryer AE, Chalmes AH, Osbone JP. The value of investigation for genetic  counseling in tuberous sclerosis. 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