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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Taking into account that microcirculation is the most affected site in a septic shock, a literature review of the main disturbances occuring in it as a result of this effect was made. The described changes began with a dilation of the small arterioles of the skeletal muscle in response to the inflammatory mediators of septic shock, however, given the high microvascular volume of skeletal muscle, this arteriole vasodilation reduces the total peripheral vascular resistence. In spite of this, a decrease in blood stream and its speed as well as deformity of red cells occur in regions like the small intestine, which is favoured by the action of neutrophiles, increased permeability of vascular endothelium and abnormal adrenergic response that block the microvascular blood flow and cause disseminated intravascular blotting, edema and hemorrhage in several parts of the anatomy, which leads to a multiple organ failure that generally occur in septic shock.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[ <h3>  Art&iacute;culos de revisi&oacute;n</h3>  Hospital Infantil Sur, Santiago de Cuba  <h2>  Alteraciones microcirculatorias durante el choque s&eacute;ptico</h2>  <i>Dra. Aracelis E. Dorado Lambert<sup>1</sup> y Dr. Jorge Revilla Montero</i><sup>2</sup>  <h4>  RESUMEN</h4>  Teniendo en cuenta que la microcirculaci&oacute;n es el sitio de mayor  afectaci&oacute;n durante el choque s&eacute;ptico, se hizo una revisi&oacute;n  bibliogr&aacute;fica de las principales alteraciones que se producen en  ella como resultado de esa agresi&oacute;n. Los cambios descritos comienzan  por una dilataci&oacute;n de las peque&ntilde;as arteriolas del m&uacute;sculo  esquel&eacute;tico, como respuesta a mediadores inflamatorios presentes  en el choque s&eacute;ptico; pero dado el gran volumen microvascular del  m&uacute;sculo esquel&eacute;tico, esta vasodilataci&oacute;n arterioral  disminuye la resistencia vascular perif&eacute;rica total, a pesar de lo  cual, en regiones como el intestino delgado se reduce el flujo sangu&iacute;neo  y su velocidad, as&iacute; como tambi&eacute;n la deformidad de los hemat&iacute;es,  favorecida por la presencia de neutr&oacute;filos, el aumento de la permeabilidad  del endotelio vascular y una respuesta adren&eacute;rgica anormal, que  bloquean el flujo sangu&iacute;neo microvascular y provocan coagulaci&oacute;n  intravascular diseminada, edema y hemorragia en varias partes de la econom&iacute;a,  desencadenantes de la disfunci&oacute;n org&aacute;nica m&uacute;ltiple  que en mayor o menor medida acompa&ntilde;a al choque s&eacute;ptico.      <p><i>Descriptores DeCS:</i> SHOCK SEPTICO/complicaciones; MICROCIRCULACION/fisiopatolog&iacute;a.      <p>En el paciente con sepsis se presentan diversas alteraciones, que van  desde la infecci&oacute;n propiamente dicha hasta el choque s&eacute;ptico  y la disfunci&oacute;n org&aacute;nica m&uacute;ltiple. Las distintas etapas  por las cuales puede transitar el enfermo, dependen de la intensidad de  su respuesta org&aacute;nica m&aacute;s que de la agresi&oacute;n en s&iacute;,  raz&oacute;n por la cual la sepsis ha sido definida actualmente como la  respuesta sist&eacute;mica del organismo a una infecci&oacute;n.<sup>1</sup>      <p>Entre los inductores de la citada respuesta figuran 2 bastante conocidos:  las endotoxinas o lipopolisac&aacute;ridos procedentes de la pared celular  de bacterias gramnegativas y los llamados superant&iacute;genos (toxinas  asociadas a bacterias grampositivas, microbacterias y virus). Estos agentes  se consideran como disparadores o detonadores de la respuesta inmune, pues  resultan capaces, luego de algunos sucesos, de activar c&eacute;lulas inflamatorias  e iniciar una serie de cambios bioqu&iacute;micos que derivan en una activaci&oacute;n  de la fosfolipasa A<sub>2</sub>, la ciclooxigenasa, el complemento y varias  citoquinas. Todos estos productos, a su vez, traen como consecuencia un  aumento en los niveles de prostaglandinas, leucotrienos, tromboxanos, factor  de activaci&oacute;n plaquetaria, &oacute;xido n&iacute;trico y radicales  libres de ox&iacute;geno, entre otros. <sup>2,3</sup>      <p>Las citoquinas, el factor de necrosis tumoral alfa (TNF <font face="Symbol,Times">a</font>  ) y la interleuquina 1-B (IL-1B) interact&uacute;an sin&eacute;rgicamente  y promueven un mecanismo de retroalimentaci&oacute;n positiva que provoca  fiebre, vasodilataci&oacute;n, depresi&oacute;n mioc&aacute;rdica y acidosis  l&aacute;ctica. La acci&oacute;n directa de todos estos agentes sobre la  microcirculaci&oacute;n afecta diferentes &oacute;rganos y llega en oca-siones  a causar una verdadera disfunci&oacute;n org&aacute;nica m&uacute;ltiple.<sup>2-4</sup>  <h4>  DESARROLLO</h4>  El flujo sangu&iacute;neo microcirculatorio necesario para garantizar la  nutrici&oacute;n de las c&eacute;lulas de los distintos &oacute;rganos,  var&iacute;a acorde con determinados cambios en la presi&oacute;n de perfusi&oacute;n  y la resistencia vascular. Cualquier situaci&oacute;n que altere uno de  estos factores origina un trastorno microcirculatorio,<sup>5</sup> y el  choque s&eacute;ptico es uno de ellos, lo cual justifica que sea escogido  por muchos autores para determinar c&oacute;mo interact&uacute;an la gran  y la peque&ntilde;a circulaci&oacute;n (microcirculaci&oacute;n).      <p>La liberaci&oacute;n de mediadores inflamatorios vasoactivos por el  organismo como respuesta a una infecci&oacute;n (sepsis), contrae en el  nivel del m&uacute;sculo esquel&eacute;tico, las grandes arteriolas en  el mismo momento en que se dilatan las peque&ntilde;as. Es posible que  este &uacute;ltimo contribuya a la disminuci&oacute;n de la resistencia  vascular sist&eacute;mica total en fases iniciales del choque s&eacute;ptico  (fase hiperdin&aacute;mica), al tener en cuenta el gran volumen microvascular  del m&uacute;sculo esquel&eacute;tico. Esta vasodilataci&oacute;n sostenida  a ese nivel impide planificar adecuadamente las necesidades metab&oacute;licas  por la sobreperfusi&oacute;n de estos tejidos, con demandas de ox&iacute;geno  relativamente bajas y la hipoperfusi&oacute;n de otras como el intestino,  cuyo requerimiento de ox&iacute;geno es mayor.<sup>6</sup>      <p>En este sentido, <i>Whitwoeth</i> y otros<sup>7</sup> midieron el di&aacute;metro  de los vasos sangu&iacute;neos y el flujo de sangre a diferentes niveles  de la microcirculaci&oacute;n intestinal, durante el choque inducido por  <i>E.  coli</i> en animales de experimentaci&oacute;n y encontraron que aunque  el gasto card&iacute;aco aument&oacute; inicialmente y la resistencia vascular  perif&eacute;rica disminuy&oacute;, el flujo sangu&iacute;neo microvascular  local se redujo marcadamente por constricci&oacute;n arterioral regional  del intestino delgado; hallazgo que les permiti&oacute; concluir que las  variaciones en el gasto card&iacute;aco y la resistencia vascular perif&eacute;rica  total, no pueden predecir la totalidad de los cambios microcirculatorios.<sup>7</sup>      <p>En resumen, los animales que presentaron lesiones en la mucosa intestinal,  sufrieron una intensa vasoconstricci&oacute;n e hipoperfusi&oacute;n durante  la sepsis temprana (fase hiperdin&aacute;mica), aun cuando la presi&oacute;n  sangu&iacute;nea era normal. En esas condiciones, si la vasoconstricci&oacute;n  local se prolonga, puede ser da&ntilde;ina y conducir no s&oacute;lo a  la isquemia intestinal, sino a la disfunci&oacute;n org&aacute;nica secundaria.<sup>7</sup>      <p>En 1954, <i>Thomas</i><sup>8</sup> describi&oacute; las reacciones fisiol&oacute;gicas  y patol&oacute;gicas que ocurr&iacute;an luego de administrar endotoxinas  a animales de experimentaci&oacute;n, consistentes en intensa vasoconstricci&oacute;n  arterioral, seguida de extrema vasodilataci&oacute;n y enlentecimiento  del flujo sangu&iacute;neo. En esa revisi&oacute;n, el autor se&ntilde;ala  que marcados trastornos circulatorios, leucopenia o leucocitosis, acumulaci&oacute;n  de &aacute;cido l&aacute;ctico y necrosis hemorr&aacute;gica provocaban  el choque y la muerte. En el estadio preterminal, los animales estaban  inm&oacute;viles e inconscientes y mor&iacute;an en un per&iacute;odo de  24 horas.      <p><i>Gilbert </i><sup>9</sup> confirm&oacute; posteriormente estas observaciones  al encontrar que despu&eacute;s de suministrar endotoxinas, la circulaci&oacute;n  se da&ntilde;aba profundamente, con notables variaciones del flujo sangu&iacute;neo  en segmentos venosos, lentitud progresiva de la circulaci&oacute;n antes  de la muerte y hemorragias petequiales alrededor de vasos poscapilares,  asociado con estasis capilar y venoso.      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>De igual forma <i>Knisely</i>,<sup>10 </sup>en un estudio llevado a  cabo en animales y humanos con choque s&eacute;ptico, afirma haber hallado  una gran cantidad de gl&oacute;bulos rojos (r&iacute;gidos y agregados)  en la mayor parte de los peque&ntilde;os vasos, en muchos casos en proporci&oacute;n  suficiente como para ocluir el flujo sangu&iacute;neo. Esta aglutinaci&oacute;n  de eritrocitos aumenta la resistencia microvascular y llega, como ya fue  se&ntilde;alado, a detener el flujo de sangre. La p&eacute;rdida de plasma  consecutiva a este fen&oacute;meno origina hemoconcentraci&oacute;n y da  lugar a un c&iacute;rculo vicioso que conduce a la isquemia y la necrosis.<sup>9</sup>      <p>El estado normal de deformidad es la habilidad que tienen los eritrocitos  para cambiar su forma bic&oacute;ncava y atravesar los diminutos vasos  sangu&iacute;neos de di&aacute;metros m&aacute;s peque&ntilde;os que ellos;  caracter&iacute;stica que reviste capital importancia para mantener la  adecuada perfusi&oacute;n microvascular, sobre todo en aquellas situaciones  donde la presi&oacute;n de perfusi&oacute;n se encuentra disminuida, como  ocurre en el choque s&eacute;ptico. Esta deformidad de las c&eacute;lulas  rojas depende de las propiedades viscoel&aacute;sticas de la membrana celular,  de la viscosidad del citoplasma y de la relaci&oacute;n &aacute;rea de  superficie-volumen del hemat&iacute;e; todo lo cual puede variar durante  el choque s&eacute;ptico. Al disminuir la deformidad, el tiempo que demora  el eritrocito en atravesar los peque&ntilde;os capilares aumenta y tiende  en ocasiones a bloquearlos. Tales procesos han sido observados en eritrocitos  de seres humanos y animales en choque s&eacute;ptico, 6 horas despu&eacute;s  de administrarles <i>E. coli.</i><sup>11,12</sup>      <p>La presencia de c&eacute;lulas blancas (neutr&oacute;filos) parece ser  un prerrequisito para que disminuya la deformidad de los eritrocitos. Algunos  autores<sup>13,14 </sup>que incubaron sangre de sujetos normales voluntarios  con endotoxinas, hallaron que la viscosidad de la membrana de las c&eacute;lulas  rojas se incrementaba y que este fen&oacute;meno requer&iacute;a la presencia  de neutr&oacute;filos como mediadores. Las c&eacute;lulas blancas son necesarias  para los cambios de conformaci&oacute;n en el citoesqueleto proteico de  estas c&eacute;lulas, inducidos por endotoxinas, que devienen causantes  del grado final de deformidad de los eritrocitos.      <p>Independientemente de los factores que influyen en su aparici&oacute;n,  el aumento de la rigidez de las c&eacute;lulas rojas con oclusi&oacute;n  microvascular genera un <i>shunt</i> arteriovenoso microvascular, lo cual  disminuye el aporte de ox&iacute;geno y el metabolismo de los tejidos m&aacute;s  all&aacute; de la obstrucci&oacute;n, y es la hem&oacute;lisis derivada  de ello un fen&oacute;meno constantemente observado en el plasma de los  casos objeto de estudio. Esta aminoraci&oacute;n o bloqueo total del flujo  sangu&iacute;neo microvascular, muchas veces asociado con hipotensi&oacute;n  arterial, es uno de los factores principales que da origen a la coagulaci&oacute;n  intravascular diseminada; defecto de la coagulaci&oacute;n m&aacute;s com&uacute;nmente  encontrado en el choque s&eacute;ptico. La distribuci&oacute;n sist&eacute;mica  de fibrina y su efecto sobre el flujo sangu&iacute;neo microvascular conduce,  en &uacute;ltima instancia, a la disfunci&oacute;n org&aacute;nica m&uacute;ltiple.<sup>14</sup>      <p>Todas las alteraciones hasta aqu&iacute; mencionadas incrementan la  permeabilidad del endotelio vascular, con extravasaci&oacute;n del l&iacute;quido  intravascular y disminuci&oacute;n del volumen sangu&iacute;neo circulante  efectivo y del gasto card&iacute;aco, aumento &eacute;ste que no se distribuye  de forma homog&eacute;nea y afecta en grado variable: h&iacute;gado, pulm&oacute;n,  piel, tejido muscular y regi&oacute;n abdominal, unido al hecho de que  esta p&eacute;rdida de fluido desde el espacio vascular origina, como es  de suponer, edema de los &oacute;rganos afectados y en cuya g&eacute;nesis,  adem&aacute;s de lo anterior, intervienen: separaci&oacute;n de las uniones  celulares estrechas entre las c&eacute;lulas endoteliales, cambios disfuncionales  del endotelio vascular, liberaci&oacute;n de agentes vasoactivos, defecto  en la regulaci&oacute;n del volumen celular endotelial y presencia de neutr&oacute;filos  circulantes.<sup>15</sup>      <p>Uno de los sitios primarios de congesti&oacute;n, edema e incluso hemorragia  es la gl&aacute;ndula suprarrenal, lo cual se explica desde el punto de  vista anatomofisiol&oacute;gico por lo siguiente: el plexo arterioral subcapsular  drena en una vena central &uacute;nica, durante el choque s&eacute;ptico;  la reducci&oacute;n de la velocidad del flujo sangu&iacute;neo aumenta  considerablemente la presi&oacute;n venosa, con hemorragia subsecuente,  y unido a ese estasis se incrementa la concentraci&oacute;n local de catecolaminas,  y facilita la adhesi&oacute;n y agregaci&oacute;n plaquetaria que dan lugar  a la trombosis.<sup>16</sup>      <p>Finalmente cabe se&ntilde;alar que durante el choque s&eacute;ptico  se altera la actividad de los receptores adren&eacute;rgicos y que luego  de administrar endotoxinas se produce una vasoconstricci&oacute;n gradual  y progresiva, originada por una respuesta simpaticoadrenal; sin embargo,  en etapas posteriores, la dosis de epinefrina necesaria para desencadenar  la acci&oacute;n de receptores adren&eacute;rgicos aumenta progresivamente  y disminuye la sensibilidad de los microvasos a la norepinefrina. Esta  reacci&oacute;n adversa en la que el sistema adren&eacute;rgico resulta  virtualmente incapaz de mantener la vasoconstricci&oacute;n, deprime el  estado activo del m&uacute;sculo vascular y modifica la longitud de las  fibras musculares. El resultado final es una p&eacute;rdida significativa  del control de la perfusi&oacute;n en la microcirculaci&oacute;n.<sup>17-19</sup>  <h4>  SUMMARY</h4>  Taking into account that microcirculation is the most affected site in  a septic shock, a literature review of the main disturbances occuring in  it as a result of this effect was made. The described changes began with  a dilation of the small arterioles of the skeletal muscle in response to  the inflammatory mediators of septic shock, however, given the high microvascular  volume of skeletal muscle, this arteriole vasodilation reduces the total  peripheral vascular resistence. In spite of this, a decrease in blood stream  and its speed as well as deformity of red cells occur in regions like the  small intestine, which is favoured by the action of neutrophiles, increased  permeability of vascular endothelium and abnormal adrenergic response that  block the microvascular blood flow and cause disseminated intravascular  blotting, edema and hemorrhage in several parts of the anatomy, which leads  to a multiple organ failure that generally occur in septic shock.    <br>      <BR>      <br><i>Subject headings: </i>SHOCK SEPTIC/complications; MICROCIRCULA-TION/physiopathology.  <h4>  REFERENCIAS BIBLIOGR&Aacute;FICAS</h4>    <ol>      ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><li>  Barker C. Sepsis in the critically ill. Curr Probl Surg 195;32(12):1015-23.</li>    <li>  Hazelzer JA, Voort E van der, Lindermams J. Relation between cytokines  and routine laboratory data in children with septic shock and purpura.  Intensive Care 1994;20:371-4.</li>        <!-- ref --><li>  Carcillo JA, Cunnion RE. Septic shock. Critical Care Clin 1997;13(3):553-69.</li>    <li>  Chafer R, Sheil JM. Superantigens and their role in infections disease.  Adv Pediatr Infect Dis 1995;10:369-70.</li>        <li>  Bone RC. Sepsis syndrome: new insig into its pathogenesis and treatment.  Infect Dis Clin North Am 1991;5:793-805.</li>        <li>  Garrison RN, Cryer HM. Role of the microcirculation to skeletal muscle  during shock. Prospect Shock Res 1989;1:43-52.</li>        <li>  Whitworth PW. Hipoperfusi&oacute;n of the intestinal microcirculation without  decreased cardiac output during line Escherichia coli sepsis in rate. Circ  Shok 1989;27:111-7.</li>        <li>  Thomas L. The physiological disturbances produced by endotoxins. An Rev  Physiol 1954;16:467-90.</li>        <li>  Gilbert RP. Mechanisms of the hemodynamic effects of endotoxin. Physiol  Rev 1960;40:245-68.</li>        <li>  Knisely MH, Cowley RA, Hawthorne J. Experimental and clinical separation  and hypovolemic and septic shock. Angiology 1970;21:728-44.</li>        ]]></body>
<body><![CDATA[<li>  Voerman HJ, Groeneveld AB. Blood viscosity and circulatory shock. Intensive  Care Med 1989;15:72-8.</li>        <li>  Hinshaw LB. Sepsis septic shock: participation of the microcirculation:  an abbreviated review. Crit Care Med 1996;24(6):1072-8.</li>        <li>  Bellary SS, Anderson KW, Ander WA. Effect of lipopolysacharide on the physical  conformation of the erythrocyte cytoskeletal protein. Life Sci 1995;56:91-8.</li>        <li>  Tood JC, Mollet L. Sepsis-induced alternations in the erythrocyte membrane.  Am Surg 1994;60:954-7.</li>        <li>  Bradley JR, Wilks D, Rubenstein D. The vascular endothelium in septic shock.  J Infect 1994;28:1-10.</li>        <li>  Siegel LM, Grinspoon SK. Sepsis and adrenal function. Trends in endocrinological.  Metabolism 1994;5:324-8.</li>        <li>  Moran JL. Epinephrine as an inotropic agent in septic shock: a dose profile  analysis. Crit Care Med 1993;21:70-6.</li>        <li>  Martin C, Papazian L, Perrin G. Norepinephrine or dopamina for the treatment  of hyperdynamic septic shook. Chest 1993;103:1826-30.</li>        <li>  Rudis MI, Basha MA. Is it time to reposition vasopressors and inotropis  in sepsis? Crit Care Med 1996;24:535-8.</li>      </ol>        ]]></body>
<body><![CDATA[<p>    <br>Recibido: 9 de febrero de 1999. Aprobado: 4 de marzo de 1999.      <br>Dra. <i>Aracelis E. Dorado Lambert</i>. Hospital Infantil Sur, municipio  Santiago de Cuba, Santiago de Cuba.      <br>&nbsp;      <br>&nbsp;  <dir><a NAME="*"></a><sup>1</sup> Especialista de I Grado en Pediatr&iacute;a.    Asistente.     <br>   <sup>2</sup> Especialista de I Grado en Pediatr&iacute;a.     <br>   &nbsp;     &nbsp;        <p>&nbsp;     <br>     &nbsp;     <br>     &nbsp; </dir>        ]]></body>
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