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<institution><![CDATA[,Hospital Pediátrico Universitario Centro Habana  ]]></institution>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[According to the available statistical data, from 1959 to 1999, infant mortality rate in Cuba decreased 81.3 %; early neonatal mortality, 73.4 %; late neonatal mortality, 83.6 %; and postneonatal mortality, 86.0 %. The reductions obtained during this period were uniformly distributed among all the provinces, although the most significant decrease took place in the central and western provinces. Enteritis and other diarrheal diseases, acute respiratory infections, perinatal affections in general and meningitis showed the greatest reductions, even though all the causes of death were reduced in this period. Natality decreased 51.3 %; fecundity, 30 %; and the gross demographic growth of the population, 59.8 %. The institutional delivery increased 65.9 %, low birth weight descended 36.9 %, perinatal mortality decreased 67.2 %, live births decreased 21.1 % and infant survival at 5 rose 3.8 %. This has been possible due mainly to the political decision made by our State of giving priority to the health sector and, specially, to maternal and child health at the beginning of the 1960s, which allowed to attain advances in the organizaton and quality of health care and a wide health services coverage. The improvement of the living standard, of education and of the health and epidemiological situation achieved by the population, as well as the equitative distribution of food, prioritizing mothers and children, were also important elements. A fundamental factor in the last decade has been the development of the family physician plan at the primary health care level and the improvement of hospital care. The establishment of the National Maternal and Infant Care Program, including immunization, the control of diarreal diseases and acute respiratory infections, breast feeding, and the control of sepsis and of infectious neurological syndromes, together with the advanced technology and the development of the neonatal and pediatric intensive and intermediate care units have played an important role, too. We can’t forget the hard work of our doctors, nurses and technicians, who have done their best to reduce with their modest effort the infant mortality rate in Cuba.]]></p></abstract>
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<kwd lng="es"><![CDATA[MORTALIDAD INFANTIL]]></kwd>
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</front><body><![CDATA[ <h3>Artículos Originales </h3>     <p>Hospital Pediátrico Universitario “Centro Habana” </p> <h2>Mortalidad infantil en Cuba 1959-1999 </h2>     <p><a href="#cargo"><i>Dr. Raúl Riverón Corteguera<span class="superscript">2    </span>y Dr. Pedro Azcuy Henríquez<span class="superscript">2</span> </i></a><a name="autor"></a></p> <h4>Resumen </h4>     <p>De 1959 a 1999, con los datos estadísticos disponibles, la mortalidad infantil    en Cuba disminuyó en 81,3 %, la mortalidad neonatal precoz se redujo el 73,4    %, la mortalidad neonatal tardía el 83,6 % y la posneonatal en 86,0 %. Las reducciones    obtenidas en el período se distribuyeron uniformemente entre todas las provincias,    aunque la mayor disminución se produjo en las provincias centrales y occidentales.    Los rubros que más disminuyeron sus tasas fueron: enteritis y otras enfermedades    diarreicas, infecciones respiratorias agudas, afecciones perinatales en general    y las meningitis, aunque todas las causas reducen la mortalidad en el período.    La natalidad descendió el 51,3 %, la fecundidad lo hizo en 30 %, el crecimiento    demográfico bruto de la población disminuyó el 59,8 %, el parto institucional    aumentó en 65,9 %, el bajo peso al nacer descendió el 36,9 %, la mortalidad    perinatal se redujo el 67,2 %, los nacidos vivos disminuyeron el 21,1 % y la    supervivencia infantil a los 5 años aumentó el 3,8 %. Esto ha sido posible debido    principalmente a la decisión política de priorizar el sector de la salud y muy    especialmente la salud maternoinfantil adoptada por nuestro Estado a principios    de la década de los 60, lo que permitió alcanzar avances en la organización,    calidad de la atención y una amplia cobertura de los servicios de salud. También    fueron elementos importantes, el mejoramiento del nivel de vida y de la educación    alcanzados por la población, las mejoras logradas en la situación sanitaria    y epidemiológica, la distribución equitativa de los alimentos que prioriza a    la madre y al niño. Un elemento fundamental en la última década ha sido el desarrollo    del “médico de la familia” en la atención primaria y el mejoramiento de la atención    hospitalaria. Por otra parte han contribuido de manera notable el establecimiento    del Programa Nacional de Atención Maternoinfantil, que abarca las inmunizaciones,    el control de las enfermedades diarreicas y de las infecciones respiratorias    agudas, la lactancia materna, el control de la sepsis y los síndromes neurológicos    infecciosos, así como la tecnología avanzada y el desarrollo de las unidades    de terapia intermedia e intensiva neonatales y pediátricas. No puede olvidarse    tampoco el arduo trabajo desarrollado por nuestros médicos, enfermeras y técnicos    que en todo momento han dado lo mejor de su trabajo en aras de reducir con sus    modestos esfuerzos, la mortalidad infantil en toda Cuba. </p>     <p>DeCS: MORTALIDAD INFANTIL; mortalidad neonatal precoz y tardía; MORTALIDAD    POSNEONATAL; REGISTROS DE MORTALIDAD; CUBA. </p>     <p>Los primeros intentos para cuantificar la mortalidad infantil aparecen por    primera vez durante el siglo XVII. En 1661 John Graunt, al estudiar la mortalidad    en Inglaterra concluyó, que un tercio de todas las muertes inglesas se hallaban    por debajo de los 5 años.<span class="superscript">1</span> Un siglo después,    William Buchan llegó a la conclusión que las muertes infantiles representaban    la mitad de la raza humana. En los inicios del siglo XIX se realizaron estimados    de muertes infantiles sobre la base de registros de inhumación calculados como    porcentaje de muertes totales en una comunidad. <span class="superscript">2</span>  </p>     <p>Louis Rene Villermé, notable reformista francés, fue el primero en aplicar    los datos de salud a los problemas sociales tales como el crimen y la pobreza    en los inicios del siglo XIX. En 1822 descubrió la relación entre el ingreso    promedio y la tasa cruda de mortalidad, y a mediados del siglo, toda Europa    aceptaba la tasa cruda de mortalidad como indicador de pobreza y de condiciones    ambientales deplorables. Este hombre tuvo la habilidad de vincular la mortalidad    con las situaciones sociales a través de las Estadísticas.<span class="superscript">3    </span></p>     <p>A finales del siglo XIX, la mortalidad infantil desplazó a la tasa cruda de    mortalidad como indicador de salud y bienestar social. William Farr, estadístico    de salud inglés señaló que la tasa de mortalidad infantil era más adecuada,    pues los niños menores de 1 año eran más sensibles a las enfermedades comunes    y a las condiciones ambientales. En 1875 Farr planteó “que permitir que los    niños pequeños mueran era como una tribu focklórica sacrificando a sus jóvenes”.    Sin embargo, no es hasta 1880 cuando fue aceptada la definición de mortalidad    infantil. </p>     <p>Años más tarde, Arthur Newsholme, alumno de William Farr, señalaba que debido    a que la mortalidad infantil representaba una cohorte de edad específica, esta    se corregía para las diferencias entre comunidades, en la edad promedio de sus    poblaciones. En las primeras décadas del siglo XX, no se publicaba ningún informe    de mortalidad infantil sin que apareciera esta cita de Newsholme “la mortalidad    infantil es el índice más sensible que poseemos de la administración sanitaria    y de bienestar social”.<span class="superscript">4</span></p>     <p> A finales del siglo XIX, la percepción de los cambios demográficos hizo de    la salud del niño un tema político importante y en los albores del siglo XX,    la tasa de mortalidad infantil captó el orgullo y los temores de los líderes    políticos y de la salud, al parecer en un simple número objetivo. Estos veían    a la mortalidad infantil como un indicador de salud comunitaria, eficiencia    económica y bienestar moral colectivo. Desde los inicios de este siglo, la mortalidad    infantil fue el centro de los esfuerzos de cada nación para mejorar la salud    y el bienestar de la población.<span class="superscript">5</span> </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En Cuba también hubo médicos salubristas que desde las primeras décadas de    este siglo estuvieron al tanto de lo que se publicaba en Europa sobre la mortalidad    infantil. En 1913 el doctor Juan Guiteras señalaba que “el problema sanitario    de mayor importancia en el mundo de hoy es la mortalidad infantil” y planteaba    “que su solución estaba vinculada con la alimentación de los lactantes con leche    materna y las mejoras del medio ambiente.” La prensa de la época exponía que    todo sería en vano. La población llegó a creer que sobre nosotros pesaba de    manera excepcional, el problema de la mortalidad infantil y que en Cuba no se    había hecho nada para combatirla, a lo que el doctor Guiteras señalaba que uno    de los triunfos de la sanidad cubana había sido pre-cisamente la reducción de    la mortalidad infantil, la cual se situaba por debajo de muchos países con mayor    desarrollo que Cuba durante estos años.<span class="superscript">6 </span>En    1914, el doctor Rafael Fosalba hace referencia al “nacimiento aristocrático”    y plantea la vinculación de la mortalidad infantil con la posición social y    económica, así como la educación en la mortalidad infantil.<span class="superscript">7    </span></p>     <p>El doctor Alberto Sánchez de Fuentes en 1915, publica un extenso artículo donde    analiza las causas de muerte y hace una clasificación de éstas y señala la distribución    geográfica de las defunciones y propone medidas preventivas que deben adoptarse    para la reducción de la mortalidad infantil.<span class="superscript">8</span>  </p>     <p>En los primeros años del presente siglo se establecieron concursos entre las    diferentes direcciones zonales y municipales de salud, para reducir la mortalidad    infantil. En 1917 el doctor Mario G. Lebredo elabora una ponencia para optar    por el premio establecido en el concurso, donde plantea la situación social    en que vive nuestro país en ese período, y destaca la importancia de la educación    sanitaria, la lactancia materna, las infecciones y los problemas higiénico-sanitarios    existentes.<span class="superscript">9 </span>Trabajos similares fueron publicados    en Santa Clara por el doctor Eudaldo Gómez Gari y en Cienfuegos por los doctores    Oscar Alcalde y Carlos T. Trujillo.<span class="superscript">10,11</span> </p>     <p>En 1928 el doctor Jorge Le-Roy Cassá realiza una publicación donde analiza    la situación de la notificación de nacidos vivos y mortinatos. Hace referencia    a la Reunión de la Liga de las Naciones, a que asistió como Delegado en 1924    y donde discutieron estos temas. Expresa la baja calidad del Registro de Nacimientos    y analiza la mortalidad infantil en las capitales del mundo durante este período.<span class="superscript">12</span>  </p>     <p>En el año 1928, el Maestro doctor Angel Arturo Aballí pronunció una conferencia    en el Aula Magna de la Universidad de La Habana, donde señala que la elevada    tasa de mortalidad infantil existente en Cuba y en la Ciudad de La Habana, era    la mayor verguenza de la sanidad cubana. Destaca que las estadísticas vinculadas    a los nacimientos era falsa, pues pudo comprobar que el número de niños bautizados    en las parroquias era superior al número de inscripciones en el registro civil    y enfatiza en su conferencia la importancia de la lactancia materna y de la    higiene en general.<span class="superscript">13 </span></p>     <p>En la etapa de la pseudorrepública la situación cubana se caracterizó por una    gran pobreza en los sectores mayoritarios de obreros y campesinos, falta de    escuelas y de maestros, un marcado analfabetismo, sobre todo en las zonas rurales    y un elevado índice de desempleo. En relación con la salud pública existía un    déficit de camas en los hospitales y de recursos médicos, principalmente en    las zonas más apartadas del país. La formación del médico era asistencial curativa,    orientada a la práctica privada de la medicina y la medicina preventiva estaba    poco desarrollada. La desnutrición y el parasitismo intestinal abundaban en    nuestros campos y ciudades. Los hospitales se ubicaban en las capitales provinciales    y las zonas rurales estaban desprovistas de ellos. En fin la mortalidad infantil    era elevada a pesar del subregistro existente.<span class="superscript">14 </span></p>     <p>A partir de 1959 se abre un nuevo capítulo en la salud pública cubana, ya que    desde los primeros años se materializa la decisión política del Gobierno Revolucionario    de priorizar la salud de la madre y el niño, se crea el Servicio Médico Social    Rural (Cuba, Ministerio de Salud Pública, Resolución Ministerial No. 723/60    sobre el Establecimiento del Servicio Médico Social Rural. Ciudad de La Habana,    febrero de 1960), se constituye el Sistema Nacional de Salud y en los primeros    años de la década del 60 se establecen los programas de Inmunizaciones y de    Lucha contra la Gastroenteritis (Cuba, Ministerio de Salud Pública. Programa    de Lucha contra la Gastroenteritis. Ciudad de La Habana, 1963) se adopta la    definición de “nacido vivo” de la OMS (Gaceta Oficial de la República de Cuba.    Ley 1175 sobre la adopción de la definición de “nacido vivo” de la Organización    Mundial de la Salud, marzo de 1965) y a finales de la década en 1969 se realiza    la Primera Jornada de Normación de la Pediatría y la publicación de las Normas    de Pediatría (Cuba, Ministerio de Salud Pública. Normas de Pediatría. Grupo    Nacional de Pediatría. La Habana, Editorial Científico-Técnica, 1970) y en diciembre    del propio año, se elabora el Programa de Reducción de la Mortalidad Infantil    en la provincia Oriente Sur en Santiago de Cuba. Este programa se extendió a    todo el país con el propósito de reducir la mortalidad infantil en un 50 % en    el período 1970-1979. A partir de 1980 y basado en los éxitos alcanzados en    la etapa anterior se decide instrumentar un programa más amplio que abarcara    no sólo la mortalidad infantil, sino también la perinatal, preescolar, escolar    y materna y se pone en ejecución el Programa Nacional de Atención MaternoInfantil    (Cuba, Ministerio de Salud Pública. Programa Nacional de Atención Maternoinfantil,    La Habana, 1980) que se revisa cada 3 años. Teniendo en cuenta la importancia    del bajo peso al nacer y su estrecha relación con la mortalidad en los menores    de 5 años, en 1983 se elabora y se comienza a ejecutar el Programa para la Reducción    del Bajo Peso al Nacer (Cuba, Ministerio de Salud Pública. Programa Nacional    de Reducción del Bajo Peso al Nacer, Ciudad de La Habana, 1983).<span class="superscript">15</span></p>     <p>El Programa Nacional de Atención Maternoinfantil abarca una serie de subprogramas    entre los que se encuentran los siguientes: Control de Enfermedades Diarreicas,    Infecciones Respiratorias Agudas, Lactancia Materna, Control del Bajo Peso al    Nacer, Inmunizaciones, Prevención y Control de la Sepsis, Control de Síndromes    Neurológicos Infecciosos, Prevención de Accidentes, Adolescencia, Rehabilitación    Pediátrica, Tecnología de Avanzada y el Registro de Malformaciones congénitas.  </p>     <p>Teniendo en cuenta que estamos al finalizar el siglo XX, hemos querido dejar    plasmado en este artículo un análisis de la evolución de la mortalidad infantil    durante los últimos 40 años (1959-1999) y que de cierta forma define la etapa    de mayor desarrollo de la salud pública cubana.<span class="superscript">14    </span></p> <h4>M&eacute;todos </h4>     <p>Se analizaron los datos de mortalidad, según las principales causas de muerte    y sus diferentes componentes en el período 1959-1999, recopilados en las publicaciones    oficiales de la Dirección Nacional de Estadísticas del Ministerio de Salud Pública.<span class="superscript">16</span>    Las cifras registradas en dichas publicaciones se obtuvieron mediante el sistema    de registro y recolección permanente de los certificados médicos de defunción.    Hasta el año 1972 se utilizó un solo certificado estándar para certificar la    muerte. A partir de 1973, este formulario se ha utilizado exclusivamente para    certificar las muertes que ocurren desde el séptimo día de vida en adelante,    pues para los menores de 7 días se puso en ejecución el “Certificado de Defunción    Perinatal”, que además se usa para certificar las defunciones fetales. Ambos    certificados cumplen con las recomendaciones de la CIE.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> Las causas de muertes comprendidas entre 1970 y 1978 fueron clasificadas según    las causas básicas divulgadas en la Octava Revisión de la CIE.<span class="superscript">17</span>    Este procedimiento fue objeto de modificaciones en 1979, después de publicarse    la Novena Revisión de la CIE,<span class="superscript">18</span> de manera que    el registro de defunciones se basa actualmente en las causas principales. </p>     <p>Por lo general las causas de muerte anotadas en el certificado de defunción    en el momento de la muerte permite realizar con rapidez los trámites de inhumación.    Las causas pueden ser modificadas o confirmadas posteriormente por la discusión    clinicopatológica que se realiza en el hospital al obtener los resultados de    la necropsia. Después de dicha modificación, el certificado se envía a la Dirección    Nacional de Estadísticas para su consideración (Espinel Blanco SA. Sistema de    información estadística de las defunciones y nacimientos en Cuba. [Trabajo de    terminación de la residencia en Bioestadística], Ciudad de La Habana, abril    de 1981). </p>     <p>El Sistema de Registro de Defunciones ha sido evaluado en 2 ocasiones durante    el período estudiado, con la finalidad de evaluar su integridad. La primera    evaluación realizada en 1974, detectó un subregistro de defunciones por todas    las causas y en todos los grupos de edades, del 3,9 %. (Comité Estatal de Estadísticas,    Evaluación de los registros de defunciones en Cuba, 1974, Ciudad de La Habana,1980)    La segunda evaluación realizada en 1980 indicó un subregistro de 0,5 %, el cual    resultó muy inferior al encontrado en 1974, lo cual denota un mejoramiento sustancial    del registro de defunciones.<span class="superscript">19 </span>Los datos de    nacimientos que se utilizan como denominador para las tasas de mortalidad infantil,    se obtuvieron del Sistema de Registro de Nacimientos, cuya integridad, de conformidad    con la Ley 1179,<span class="superscript">20</span> es muy elevada. Este sistema    tiene las siguientes ventajas:</p> <ul>       <li> Obliga a utilizar la definición de “nacido vivo” propuesta por la OMS.</li>       <li> Asegura el registro de todo recién nacido vivo en el hospital antes de      su egreso. </li>       <li>De 1969 a 1999 proporcionó una buena cobertura de inscripciones de nacimiento      (de 90,0 a 99,8 % en el hospital). </li>     </ul> <h4>Resultados</h4>     <p>La evaluación de los resultados alcanzados en estos 40 años, ha sido motivo    de un análisis muy cuidadoso. En los primeros años de la década de los 60 existía    un marcado subregistro de defunciones, sobre todo en el primer año de la vida,    debido por una parte a no utilizar la definición de “nacido vivo” propuesta    por la Organización Mundial de la Salud y por otra al subregistro de las defunciones    en las áreas montañosas más apartadas. La figura muestra la evolución de la    mortalidad infantil y sus componentes en Cuba de 1959 a 1999. Los datos consignados    en la tabla 1 permiten observar que la mortalidad neonatal precoz MNP (defunciones    menores de 7 días por cada 1 000 nacidos vivos) se redujo de 10,9 en 1959, a    2,9 en 1999, lo que representa una disminución de 73,4% en el período de estudio.    Aun así, la mortalidad neonatal precoz representó una gran parte de las defunciones    infantiles (31,5% de todas las defunciones menores de 1 año en 1959 y 44, 6%    en 1999).</p>     <p> La mortalidad neonatal tardía MNT (defunciones de 7 a 27 días por cada 1 000    nacidos vivos) disminuyó de 6,1 en 1959 a 1,0 en 1999, lo que representó una    reducción de 83,6 %. Este componente, que mide el trabajo de los servicios de    neonatología, contrasta con la mortalidad neonatal precoz, pues desempeñó un    papel progresivamente menos importante en la mortalidad infantil (17,5% en 1959    comparado con el 16,1% en 1999).</p>     <p>&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><a href="/img/revistas/ped/v73n3/f0101301.jpg"><img src="/img/revistas/ped/v73n3/f0101301.jpg" width="342" height="157" border="0"></a></p>     
<p align="center">Fuente: Anuarios Estadísticos del MINSAP, 1973-2000.</p>     <p align="center"> Fig. Mortalidad infantil y sus componentes, Cuba 1959-1999.  </p>     <p>La mortalidad posneonatal MPN (defunciones de 28 días hasta cumplir el primer    año de vida) se redujo en 86,0 %, o sea, de 17,8 defunciones por cada 1 000    nacidos vivos en 1959 a 2,5 en 1999. Al igual que la mortalidad neonatal tardía,    su contribución a la mortalidad infantil disminuyó durante el período de referencia,    de modo que la mortalidad posneonatal representó el 51,0 % en 1959 y el 39,3    % en 1999. </p>     <p>La mortalidad infantil (defunciones menores de 1 año por cada 1 000 nacidos    vivos) disminuyó de 34,8 en 1959 a 6,5 en 1999, lo que representó una reducción    de 81,3 % en el período analizado. Pensamos que la reducción fue mayor, pues    el estimado de mortalidad infantil basado en el Censo de 1953 para el año 1959,    fue de 60,0 por 1 000 nacidos vivos y entonces la reducción fuera de 89,3%.  </p>     <p><a href="/img/revistas/ped/v73n3/tab0101301.jpg"><img src="/img/revistas/ped/v73n3/tab0101301.jpg" width="594" height="740" border="0"></a></p>     
<p>&nbsp; </p>     <p>El análisis de las diferentes causas de muerte en los menores de 1 año, se    realizará a partir del año 1970, por ser los datos confiables y sin el subregistro    referido anteriormente. En el período 1970-1978 se utilizó la 8va. Revisión    de la Clasificación Internacional de Enfermedades CIE,<span class="superscript">17</span>    mientras que en el período 1979-1999 se usó la 9na. Revisión de la CIE.<span class="superscript">18</span>  </p>     <p>En la tabla 2 se exhiben las principales causas de muerte en el período 1970-1978.    Los rubros que más redujeron su tasa fueron entre otros, afecciones anóxicas    e hipóxicas no clasificables (776) 36,4%; la influenza y neumonía (460-466,    480-486) 43,4 %; otras causas de mortalidad perinatal (760-763,769,771-779)    50,1 %; enteritis y otras enfermedades diarreicas (007-009) 71,4 % y otras enfermedades    bacterianas, y la sepsis (005,021,0.24,0.27,0.38,0.39) es la que mayor disminución    exhibe con un 76,0%. El resto de las causas disminuyen o aumentan discretamente    la mortalidad en el período. </p>     <p><a href="/img/revistas/ped/v73n3/tab0201301.jpg"><img src="/img/revistas/ped/v73n3/tab0201301.jpg" width="597" height="734" border="0"></a></p>     
]]></body>
<body><![CDATA[<p>La tabla 3 muestra las principales causas de muerte en el período 1979-1999.    Todos los rubros reducen la mortalidad durante la etapa, pero los que mayores    disminuciones exhiben son los siguientes: enteritis y otras enfermedades diarreicas    (007-009) con 90,0 %; infecciones de las vías aéreas superiores incluyendo bronquitis,    bronquiolitis, influenza y neumonía (460-466, 480-486) el 75,0 %; e hipoxia,    asfixia y otras afecciones del feto y del recién nacido (768-770) el 72,9 %:    meningitis (320-322) el 68,6 %; las complicaciones maternas y trauma-tismos    al nacimiento (761-763, 767) el 83,3 % y espina bífida, hidrocefalia y otras    anomalías del SNC (740-741, 742.1,742.2, 742.4 y 742.9) el 85,7 %.</p>     <p><a href="/img/revistas/ped/v73n3/tab0301301.jpg"><img src="/img/revistas/ped/v73n3/tab0301301.jpg" width="847" height="689" border="0"></a></p>     
<p> La tabla 4 muestra la evolución que ha tenido la mortalidad infantil en el    período 1970-1998 en las diferentes provincias. Todas las provincias reducen    la mortalidad infantil y el país lo hace en el 83,7 %. </p>     <p><a href="/img/revistas/ped/v73n3/tab0401301.jpg"><img src="/img/revistas/ped/v73n3/tab0401301.jpg" width="641" height="504" border="0"></a></p>     
<p>Las mayores reducciones tienen lugar en las provincias Granma (87,5 %), Villa    Clara (86,2 %), Matanzas (86 %), Sancti Spíritus (85,2 %), Guantánamo (84,7    %) y Cienfuegos (84,5 %) y las menores disminuciones se observan en las provincias    Santiago de Cuba (83,5 %), Ciego de Avila (82,4 %); Camagüey (82,6 %); Holguín    (82,2 %); Ciudad de La Habana (82,0 %); La Habana (81,8 %), Isla de la Juventud    (81,4 %), Pinar del Río (80,6 %) y Las Tunas (78,4 %).</p>     <p> Como puede observarse la disminución de la mortalidad infantil en todas las    provincias es bastante uniforme y muy similar a la disminución experimentada    al nivel nacional en el período, lo cual muestra un trabajo uniforme y un desarrollo    similar sin grandes diferencias entre las provincias. Tradicionalmente las provincias    centrales han tenido los mejores indicadores de la nación. </p>     <p>En la tabla 5 se analizan un grupo de indicadores vinculados a la mortalidad    infantil como son la natalidad, donde se aprecia una reducción del 51,3 % entre    1959 y 1999. Los nacidos vivos disminuyen en 21,1 %, la fecundidad baja un 30    % de 1960 a 1999; el crecimiento bruto de la población disminuye un 69,8 %;    el parto institucional se eleva a 99,9 %; el bajo peso al nacer disminuye un    36,9 % entre 1970 y 1999, la mortalidad perinatal I desciende un 67,2 % y la    supervivencia infantil a los 5 años se eleva a 99,2 %. Estos indicadores han    contribuido a que la mortalidad infantil haya mantenido una tendencia descendente    en los últimos 30 años. </p>     <p align="center">Tabla 5. Indicadores relacionados con la mortalidad infantil.    Cuba 1959-1999 </p> <table width="72%" border="1" align="center">   <tr>      <td width="16%">Indicadores </td>     <td width="9%">            <div align="center">1959</div>     </td>     <td width="9%">            <div align="center">1960</div>     </td>     <td width="11%">            ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">1970 </div>     </td>     <td width="11%">            <div align="center">1980</div>     </td>     <td width="11%">            <div align="center">1990 </div>     </td>     <td width="14%">            <div align="center">1999</div>     </td>     <td width="19%">            <div align="center">% de aumento o disminución </div>     </td>   </tr>   <tr>      <td width="16%">Natalidad (Por 1 000 habs) </td>     <td width="9%">            <div align="center">27,7 </div>     </td>     <td width="9%">            <div align="center">30,1 </div>     </td>     <td width="11%">            <div align="center">27,7</div>     </td>     <td width="11%">            <div align="center">14,1 </div>     </td>     <td width="11%">            <div align="center">17,6 </div>     </td>     <td width="14%">            ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">13,5 </div>     </td>     <td width="19%">            <div align="center">-51,3</div>     </td>   </tr>   <tr>      <td width="16%">Fecundidad (Por 1 000 mujeres de 15 a 49 años) </td>     <td width="9%">            <div align="center">- </div>     </td>     <td width="9%">            <div align="center">124,1</div>     </td>     <td width="11%">            <div align="center">121,4 </div>     </td>     <td width="11%">            <div align="center">56,3 </div>     </td>     <td width="11%">            <div align="center">62,1 </div>     </td>     <td width="14%">            <div align="center">49,2</div>     </td>     <td width="19%">            <div align="center">-30,0 </div>     </td>   </tr>   <tr>      <td width="16%">Crecimiento bruto de la población (%) </td>     <td width="9%">            <div align="center">2,12 </div>     </td>     <td width="9%">            ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">2,42</div>     </td>     <td width="11%">            <div align="center">2,14</div>     </td>     <td width="11%">            <div align="center">0,84</div>     </td>     <td width="11%">            <div align="center">1,08 </div>     </td>     <td width="14%">            <div align="center">0,64</div>     </td>     <td width="19%">            <div align="center">-69,8 </div>     </td>   </tr>   <tr>      <td width="16%">Parto institucional (%)</td>     <td width="9%">            <div align="center">- </div>     </td>     <td width="9%">            <div align="center">60,2</div>     </td>     <td width="11%">            <div align="center">91,3 </div>     </td>     <td width="11%">            <div align="center">99,5</div>     </td>     <td width="11%">            ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">99,8</div>     </td>     <td width="14%">            <div align="center">99,9</div>     </td>     <td width="19%">            <div align="center">+ 65,9 </div>     </td>   </tr>   <tr>      <td width="16%">Bajo peso al nacer (%) </td>     <td width="9%">            <div align="center">- </div>     </td>     <td width="9%">            <div align="center">- </div>     </td>     <td width="11%">            <div align="center">10,3</div>     </td>     <td width="11%">            <div align="center">9,7 </div>     </td>     <td width="11%">            <div align="center">7,6 </div>     </td>     <td width="14%">            <div align="center">6,5</div>     </td>     <td width="19%">            <div align="center">-36,9</div>     </td>   </tr>   <tr>      <td width="16%">Mortalidad perinatal (1 000 NV + F) </td>     <td width="9%">            ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">- </div>     </td>     <td width="9%">            <div align="center">37,2</div>     </td>     <td width="11%">            <div align="center">32,1</div>     </td>     <td width="11%">            <div align="center">22,6</div>     </td>     <td width="11%">            <div align="center">14,6 </div>     </td>     <td width="14%">            <div align="center">12,2</div>     </td>     <td width="19%">            <div align="center">-67,2 </div>     </td>   </tr>   <tr>      <td width="16%">No. de nacidos vivos </td>     <td width="9%">            <div align="center">191 207</div>     </td>     <td width="9%">            <div align="center">211 620</div>     </td>     <td width="11%">            <div align="center">237 019 </div>     </td>     <td width="11%">            ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">136 900 </div>     </td>     <td width="11%">            <div align="center">186 658 </div>     </td>     <td width="14%">            <div align="center">150 785</div>     </td>     <td width="19%">            <div align="center">-21,1</div>     </td>   </tr>   <tr>      <td width="16%">Supervivencia infantil a los 5 años (%)</td>     <td width="9%">            <div align="center"></div>     </td>     <td width="9%">            <div align="center">95,6</div>     </td>     <td width="11%">            <div align="center">95,6 </div>     </td>     <td width="11%">            <div align="center">97,6</div>     </td>     <td width="11%">            <div align="center">98,7 </div>     </td>     <td width="14%">            <div align="center">99,2</div>     </td>     <td width="19%">            ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">+ 3,8</div>     </td>   </tr> </table>     <p align="left">Fuente: Anuarios Estadísticos del MINSAP, 1973-2000.</p> <h4>Discusión </h4>     <p>Durante las últimas décadas, los indicadores de mortalidad infantil y la mortalidad    del menor de 5 años han mejorado ostensiblemente en todas las regiones del mundo.    Estas reducciones han sido grandes en los países de mortalidad infantil más    elevada, aunque todavía persisten altas. En general la velocidad de disminución    es similar en todas las regiones donde la OMS divide el planeta. La disminución    puede llegar hasta el 50 % en los países con mortalidad más elevada.<span class="superscript">20    </span></p>     <p>La mortalidad infantil que es reconocida como un indicador básico de las condiciones    de salud de la población y el desarrollo de la salud pública de un país,<span class="superscript">15,21-23</span>    hoy en día se considera también como el indicador de salud clave, que más directamente    refleja la prevalencia del bajo peso al nacer y el grado de pobreza de las madres    y sus hijos, así como el acceso de la población a la atención médica.<span class="superscript">24    </span></p>     <p>Un estudio realizado en Recife, nordeste de Brasil analiza la calidad de vida    y el riesgo de morir. En él se encontró una relación estrecha entre la baja    calidad de vida y cifras elevadas de mortalidad infantil.<span class="superscript">25    </span></p>     <p>En Cuba, la reducción de la mortalidad infantil se ha logrado mediante el mejoramiento    de la atención maternoinfantil, tanto en la atención primaria como secundaria,    que se debe principalmente a una decisión política adoptada en los primeros    años de Gobierno Revolucionario en la década de los 60, la cual otorgó prioridad    al sector de la salud y dentro de este a la atención de la madre y el niño.    Esta decisión se encaminó no sólo a mejorar las condiciones de vida de la población,    sino que impulsó el establecimiento del Sistema Nacional de Salud. La cobertura    de este sistema se extendió en la medida en que el personal de salud, hospitales,    facultades de Medicina, policlínicos y consultorios de “médicos de la familia”    se multiplicaron en toda la nación. En 1999 la cobertura de médicos de la familia    en la atención primaria abarcaba el 98 % de la población y alcanzaba las regiones    montañosas más apartadas del país. Nuestro sistema de salud cubre el 100 % de    la población, a todos los grupos étnicos sin distinción de clases sociales ni    creencias religiosas. En algunos países todavía a finales de siglo, la raza    y la pobreza continúan estrechamente asociadas a elevadas tasas de mortalidad    infantil.<span class="superscript">14</span></p>     <p> Algunos autores señalan que en los países industrializados, la reducción de    la mortalidad infantil se vincula en gran parte a las mejoras alcanzadas en    las condiciones generales de vida, más bien que a la atención médica. Se hace    hincapié en la voluntad política que debe motivar a los gobiernos en llevar    a cabo una disminución sustancial de la mortalidad infantil, que puede tener    avances importantes antes que se logre el desarrollo económico.<span class="superscript">26    </span>Esta reducción se debe a múltiples factores y se destacan el aumento    de la urbanización, la mejoría en el suministro de agua potable, mejor calidad    de la vivienda, mejoras en la educación de las madres, atención de la embarazada    y del niño sano, programas de alimentación complementaria y recuperación del    desnutrido y el uso de anticonceptivos. De esto se desprende que después de    creada la infraestructura para reducir la mortalidad, el deterioro brusco de    la situación económica, no se ha manifestado de manera inmediata al no modificar    estos factores. Sin embargo, en 1994 el 77 % de las muertes neonatales y el    68 % de las posnatales todavía se producían por causas evitables.<span class="superscript">27,28</span></p>     <p>Un análisis más detallado de la situación sugiere que las mejoras logradas    en grandes áreas, por ejemplo cambios en el nivel de vida de la población, mejoras    en las condiciones higiénico-sanitarias y epidemiológicas, el desarrollo de    los programas de inmunización, que actualmente comprende vacunas para la protección    de 12 enfermedades con más del 95 % de cobertura en la población menor de 15    años, el desarrollo de la atención primaria de salud y de las instituciones    hospitalarias, la implementación y desarrollo de los programas de control de    enfermedades diarreicas y respiratorias agudas, la distribución equitativa de    los alimentos que priorizan a la madre y al niño, el elevado nivel de escolaridad    de nuestra población, deben considerarse factores contribuyentes al progreso    en la atención de la madre y el niño y por ende, para reducir nuestra mortalidad    infantil durante el período examinado. </p>     <p>De otra parte es necesario recordar que un grupo de enfermedades infecciosas    como el tetanos neonatorum, la malaria, la poliomielitis y la difteria han sido    erradicadas y se han reducido casi hasta punto de erradicarse el sarampión,    la parotiditis, el tétanos, y la rubéola y se han disminuido la tuberculosis,    la meningitis meningocóccica y la tos ferina.</p>     <p> Las enfermedades diarreicas agudas revelan una tasa de mortalidad muy baja,    al igual que las enfermedades respiratorias agudas, como se puede apreciar en    las tablas. También se han ampliado y modernizado los servicios de neonatología.    Pensamos que en la próxima década del venidero siglo que recién comienza podamos    seguir disminuyendo aún más nuestra mortalidad infantil y poder descender del    lugar número 25 del grupo de naciones de más baja mortalidad en el mundo. </p> <h4>Summary </h4>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>According to the available statistical data, from 1959 to 1999, infant mortality    rate in Cuba decreased 81.3 %; early neonatal mortality, 73.4 %; late neonatal    mortality, 83.6 %; and postneonatal mortality, 86.0 %. The reductions obtained    during this period were uniformly distributed among all the provinces, although    the most significant decrease took place in the central and western provinces.    Enteritis and other diarrheal diseases, acute respiratory infections, perinatal    affections in general and meningitis showed the greatest reductions, even though    all the causes of death were reduced in this period. Natality decreased 51.3    %; fecundity, 30 %; and the gross demographic growth of the population, 59.8    %. The institutional delivery increased 65.9 %, low birth weight descended 36.9    %, perinatal mortality decreased 67.2 %, live births decreased 21.1 % and infant    survival at 5 rose 3.8 %. This has been possible due mainly to the political    decision made by our State of giving priority to the health sector and, specially,    to maternal and child health at the beginning of the 1960s, which allowed to    attain advances in the organizaton and quality of health care and a wide health    services coverage. The improvement of the living standard, of education and    of the health and epidemiological situation achieved by the population, as well    as the equitative distribution of food, prioritizing mothers and children, were    also important elements. A fundamental factor in the last decade has been the    development of the family physician plan at the primary health care level and    the improvement of hospital care. The establishment of the National Maternal    and Infant Care Program, including immunization, the control of diarreal diseases    and acute respiratory infections, breast feeding, and the control of sepsis    and of infectious neurological syndromes, together with the advanced technology    and the development of the neonatal and pediatric intensive and intermediate    care units have played an important role, too. We can’t forget the hard work    of our doctors, nurses and technicians, who have done their best to reduce with    their modest effort the infant mortality rate in Cuba. </p>     <p>Subject headings: INFANT MORTALITY; EARLY AND LATE NEONATAL AND POSTNEONATAL    MORTALITY; MORTALITY REGISTRIES; CUBA. </p> <h4>Referencias bibliográficas </h4> <ol>       <!-- ref --><li>Graunt J. Natural and political observations mentioned in a following index      and made on the bills of mortality. Baltimore, MD: The Johns Hopkins Press,      1939:9. </li>    <!-- ref --><li>Buchan W. 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Aprobado: 3 de julio de 2001.     <br>   Dr. Raúl L. Riverón Corteguera. Apartado Postal 4232. 10400, La Habana 4, Cuba        <br>   Correo electr&oacute;nico: rivecor@infomed.sld.cu </p>     <p><a href="#autor">1 Profesor Titular del Departamento de Pediatría. Facultad    “General Calixto García”. Universidad Médica de La Habana. Hospital Pediátrico    Universitario de Centro Habana.     <br>   2 Especialista de II Grado en Administración de Salud Pública. </a><a name="cargo"></a></p>       ]]></body><back>
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