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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Fimosis: ¿Son necesarias la circuncisión o la dilatación forzada?]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[In order to evaluate the development of the prepuce and its retractility, 500 children aged 0-16 were studied in 3 pediatric hospitals of Havana from August, 2000, to July, 200l. The prepuce retractility degree was evaluated on the basis of Kayaba’s classification. The type 1 (non retractile) prepuce was obdserved in 59.6 %of the infants, whereas the type V (completely retractile) was found in 3.8 %. The type I prepuce was not present in the adolescents, and the type V was observed in 81.1 %. Balanopreputial adherences were found on examining 132 children that had been forcedly dilated. Circumcision was necessary in 11 children (2.2 %). The incomplete separation of the prepuce and the glans penis is normal and common among newborn infants and it progresses spontaneously up to adolescence. As this separation is complete in most of the children, circumcision has little indication during childhood, as well as the forced dilatation of the prepuce.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[ <p>Hospital Pediátrico Universitario “William Soler”, Hospital Pediátrico Universitario    del Cerro. Hospital Pediátrico Universitario de Centro Habana, Ciudad de La    Habana </p> <h2>Fimosis: ¿Son necesarias la circuncisión o la dilatación forzada? </h2>     <p><a href="#cargo"><i>Dr. Julio César Morales Concepción,<span class="subscript">1</span>    Dr. Pedro González Fernández,<span class="subscript">2</span> Dra. Aymée Morales    Aranegui,<span class="subscript">3</span> Dr. Emilio Cordiés Jackson,<span class="subscript">4    </span>Dra. Marlen Guerra Rodríguez<span class="subscript">5</span> y Dra. Barbarita    Mora Casaco<span class="subscript">5</span></i><span class="subscript"> </span></a><span class="subscript"><a name="cargo"></a></span></p> <h4>Resumen </h4>     <p>Con el objetivo de evaluar el desarrollo del prepucio y su retractilidad se    estudiaron 500 niños con edades entre 0 y 16 años en 3 hospitales pediátricos    de La Habana, desde agosto del 2000 hasta julio del 2001. Se evaluó en todos    los pacientes el grado de retractilidad del prepucio sobre la base de la clasificación    de Kayaba. Se observó en 59,6 % de los lactantes el prepucio tipo I (no retráctil)    mientras que el tipo V (completamente retráctil) en 3,8 %. En los adolescentes    el prepucio tipo I no se apreció, mientras que el tipo V se encontró en 81,1    %. Se halló que 132 niños que habían sido dilatados forzadamente éstos tenían    adherencias balanoprepuciales al momento del examen. La circuncisión fue necesaria    en 11 niños (2,2 %). La separación incompleta del prepucio y el glande es normal    y común en recién nacidos, con progresos de la separación espontánea hasta la    adolescencia, la que es total en la mayoría de los niños, por lo que se concluye    que la circuncisión tiene muy poca indicación en la infancia, al igual que la    dilatación forzada del prepucio. </p>     <p>DeCS: FIMOSIS/cirugía; PENE/cirugía; CIRCUNCISION; NIÑO. </p>     <p>El prepucio es la parte de la piel que recubre el glande. El criterio de que    el prepucio al cubrir el glande favorece las infecciones urinarias y en la vida    adulta acarrea diversos problemas, como son la predisposición a las infecciones    venéreas, el cáncer del pene por la acumulación de esmegma, así como dificultades    en el normal desarrollo de las relaciones sexuales han sido, durante muchos    años, los argumentos para indicar profilácticamente la circuncisión o la dilatación    forzada en los niños pequeños.<span class="subscript">1,2 </span>Sin embargo,    en los últimos años este criterio ha comenzado a tener opiniones opuestas.<span class="subscript">3,4</span>  </p>     <p>Desde hace muchos años nos pareció exagerada la indicación de la circuncisión    en todos los recién nacidos, lo que era un criterio difundido sobre todo en    los ginecoobstetras de entonces en Cuba. En una investigación realizada por    nosotros ésta mostró que el 80 % de los niños pequeños podía ser sometido a    la dilatación forzada del prepucio acompañado posteriormente del aseo diario    del glande, lo que considerábamos apropiado en aquel momento.<span class="subscript">5    </span></p>     <p>Por todo lo expuesto y con el objetivo de describir el desarrollo del prepucio,    así como su retractilidad, se evaluaron 500 niños en 3 hospitales de la Ciudad    de La Habana, para de esta manera señalar las indicaciones médicas de la circuncisión,    así como valorar si es adecuado realizar la dilatación forzada del prepucio    en nuestro grupo de pacientes. </p> <h4>Métodos </h4>     <p>Se evaluaron 500 niños entre 0 y 16 años de edad (promedio entre 4 y 5 años)    atendidos en consulta externa y en salas de ingresados, entre agosto del 2000    y julio del 2001, en los hospitales pediátricos universitarios de Centro Habana,    del Cerro y el «William Soler». Con los niños en posición supina, el prepucio    fue suavemente retraído sin traumatismos y el grado de retractilidad de este    fue evaluado. El estado prepucial se consideró en 5 tipos basados en su retractilidad    y de acuerdo con la clasificación de Kayaba y otros:6 tipo I: leve retracción    sin que se vea el glande; tipo II: exposición del meato uretral con retracción    ligeramente mayor del prepucio; tipo III (intermedio): con exposición del glande    hasta la parte media de él; tipo IV: exposición del glande hasta la corona y    tipo V: con exposición fácil de todo el glande, con inclusión del surco balano-prepucial,    sin las adherencias que siempre se encuentran en todos los tipos anteriores,    hasta donde es posible llevar el prepucio (figura).</p>     <p>&nbsp;</p> <h4> Resultados </h4>     <p>El grado de separación prepucial se consideró en todos los niños que no habían    sido dilatados forzadamente, como se ha acostumbrado en nuestro país durante    años. Este se incrementó con la edad. En la tabla se observa cómo antes de los    12 meses de nacido el prepucio tipo I fue 59,6 % y el de tipo V solo 3,8 %,    mientras en la adolescencia el prepucio I resultó 0 % y el tipo V, 81,1 %. En    la edad de 1 a 2 años los tipos de prepucio I y V fueron 20,6 y 19,1 % respectivamente.    La incidencia de los tipos I y II (en conjunto) decreció de 76,9 % en la edad    de 0 a 11 meses a 33,8 % en la de 1 a 2 años. En la edad de 11 a 16 años los    prepucios fueron tipo V: 81,1 % y tipo I: 0 %. Se halló que 132 pacientes que    habían sido dilatados forzadamente cuando eran más pequeños, éstos tenían prepucios    del I al IV en el momento del examen en nuestra investigación. No ocurrió episodio    de parafimosis y en ningún niño se apreció infección urinaria. El prepucio puntiforme    se encontró en 3 niños a los que les provocaba saco prepucial; en 2 niños se    halló que tenían balanopostititis repetidas, en uno anillo subprepucial estenótico,    que haría imposible su dilatación a cualquier edad, así como 5 con balanitis    xerótica que suman 11 pacientes (2,2 %) del total de casos examinados. A todos    se les indicó circuncisión. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><a href="/img/revistas/ped/v73n4/f0102401.jpg"><img src="/img/revistas/ped/v73n4/f0102401.jpg" width="231" height="195" border="0"></a></p>     
<p align="center">Fig. Tipos de prepucio, según la clasificación de Kayaba y otros.  </p>     <p align="center">Tabla. Tipos de prepucio según edad </p> <table width="75%" border="1" align="center">   <tr>      <td colspan="6">Tipos de prepucio</td>   </tr>   <tr>      <td height="18">Rango de edades </td>     <td height="18">            <p align="center">I     <br>         No. </p>     </td>     <td height="18">            <div align="center">II     <br>         No.</div>     </td>     <td height="18">            <div align="center">III    <br>         No. </div>     </td>     <td height="18">            <div align="center">IV    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>         No. </div>     </td>     <td height="18">            <div align="center">V     <br>         No. </div>     </td>   </tr>   <tr>      <td>0-1< </td>     <td>            <div align="center">31 </div>     </td>     <td>            <div align="center">9 </div>     </td>     <td>            <div align="center">7 </div>     </td>     <td>            <div align="center">3 </div>     </td>     <td>            <div align="center">2 </div>     </td>   </tr>   <tr>      <td>1-2</td>     <td>            <div align="center">14</div>     </td>     <td>            <div align="center">9 </div>     </td>     <td>            ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">15</div>     </td>     <td>            <div align="center">17</div>     </td>     <td>            <div align="center">13 </div>     </td>   </tr>   <tr>      <td>3-6</td>     <td>            <div align="center">5 </div>     </td>     <td>            <div align="center">4 </div>     </td>     <td>            <div align="center">10</div>     </td>     <td>            <div align="center">11 </div>     </td>     <td>            <div align="center">14 </div>     </td>   </tr>   <tr>      <td>7-10 </td>     <td>            <div align="center">3 </div>     </td>     <td>            <div align="center">2 </div>     </td>     <td>            ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">4 </div>     </td>     <td>            <div align="center">10 </div>     </td>     <td>            <div align="center">29 </div>     </td>   </tr>   <tr>      <td>11-16 </td>     <td>            <div align="center">0 </div>     </td>     <td>            <div align="center">2 </div>     </td>     <td>            <div align="center">3 </div>     </td>     <td>            <div align="center">8 </div>     </td>     <td>            <div align="center">56 </div>     </td>   </tr>   <tr>      <td>Total</td>     <td>            <div align="center">53 </div>     </td>     <td>            <div align="center">26 </div>     </td>     <td>            ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">39 </div>     </td>     <td>            <div align="center">49 </div>     </td>     <td>            <div align="center">114</div>     </td>   </tr> </table> <h4 align="left"> Discusión </h4>     <p align="left">La mayoría de los recién nacidos tienen una fimosis fisiológica    o imposibilidad de retraer completamente el prepucio. Durante los primeros 3    a 4 años de vida diversos factores como el crecimiento del cuerpo del pene,    la acumulación de bridas epiteliales, las erecciones intermitentes del pene,    así como la masturbación en la edad puberal, propician eventualmente la separación    del prepucio y el glande.<span class="subscript">7</span> En nuestro país el    profesor Jordán fue pionero en defender estos criterios. Gairdner<span class="subscript">8</span>    informó que cerca del 90 % de los prepucios devienen retráctiles a los 3 años    de edad, por lo que sugiere que el conocimiento de la historia natural del prepucio    eliminaría el innecesario trauma manual o quirúrgico del pene. </p>     <p align="left">Este propio autor hizo la astuta observación que el lento período    de separación prepucial corresponde con la edad de la incontinencia, y sugiere    que el prepucio tiene una función protectora, al haber notado que la ulceración    del meato uretral sólo ocurre en niños circuncidados. Recientemente, un autor    escribió anónimamente y propuso una analogía, al sugerir que el prepucio es    para el glande lo que los párpados para el ojo.<span class="subscript">9</span>    El prepucio aparece como un anillo de epidermis firme a las 6 semanas de gestación,    y crece hasta el extremo del glande hasta las 16 semanas de embarazo. La individualización    del prepucio y el glande comienza a las 24 semanas de la gestación. El grado    de individualización avanza hasta el nacimiento, y varía grandemente según los    individuos.<span class="subscript">7</span> Algunos autores estable-cen que    la individualización prepucial será suficiente a los 10 días de vida, lo que    permite la retracción mecánica sin rasgar el epitelio.<span class="subscript">10</span>    Sin embargo, Kayaba y otros6 tuvieron el mismo grado de dificultad en retraer    el prepucio en todos los niños japoneses menores de un año y que tenían los    grados de prepucio I y IV de su clasificación. </p>     <p align="left">Nosotros encontramos resultados similares a los de Kayaba y otros<span class="subscript">6    </span>pues halla-mos en los niños menores de 1 año de edad una incidencia de    59,6 % de prepucio no retráctil (tipo 1). </p>     <p align="left">Oster examinó el desarrollo prepucial en niños de Dinamarca de    6 a 17 años de edad, e incluyó a 173 niños que fueron seguidos durante 7 años;    encontró que la incidencia de adherencia prepucial decreció de 70 % a los 6    a 7 años, a 5 % a los 16 a 17 años.<span class="subscript">11</span> Estos hallazgos    demuestran que la separación incompleta del prepucio es normal y natural en    recién nacidos y lactantes, la que progresa hasta la pubertad. </p>     <p align="left">Esta separación incompleta del prepucio algunos autores la han    considerado responsable de la colonización de éste por microorganismos patógenos,    lo que puede conducir a balanopostititis e infección urinaria. Así Nogueras    y otros<span class="subscript">12 </span>señalaron en su investigación que 69    % de los niños que sufrían balanitis se encontraban entre 1 y 4 años de edad    y que 10,9 % de ellos tenía menos de 1 año. Según éste y otros autores, la pobre    higiene genital en preescolares es más responsable de la balanitis que las adherencias    balano-prepuciales. Autores como Wiswell y Roscelli,<span class="subscript">13</span>    señalan haber visto una menor incidencia de infección en niños circun-cidados    que en los incircuncisos. Ello pudiera ser una razón beneficiosa, en algunos    casos, pero nunca para justificar la circuncisión neonatal indiscriminada, pues    no hemos hallado en la literatura médica una demostración que los microorganismos    causantes de la infección urinaria son los mismos que se encuentran en el prepucio.    Además no puede explicarse la patogenia de esta infección en los varones, como    sucede en las hembras, por lo que se considera que una adecuada higiene de las    manos y genitales de los niños de esas edades pueda prevenir estas infecciones.    Kayaba y otros<span class="subscript">6 </span>así como Oster<span class="subscript">11</span>    consideran que se necesitan estudios aleatorios para distinguir entre fimosis    fisiológicas y patológicas.</p>     <p align="left"> La incidencia de cáncer del pene, la que muchos consideran relacionada    por la no circuncisión rutinaria, ha sido refutada por Elder,<span class="subscript">7</span>    quien la encontró extremadamente baja en países escandinavos, donde muy pocos    hombres han sido circuncidados en la niñez, pero la higiene genital es siempre    excelente. También se señala que el dolor severo de la circuncisión y los cambios    observados en la interacción materno-infantil después de la circuncisión, aumenta    la posibilidad de daños psicológicos en la madre y en el niño.<span class="subscript">14</span>  </p>     <p align="left"><i>Taddio </i>y otros<span class="subscript">15 </span>refieren    que los niños circuncidados al ser vacunados lloran más intensamente y durante    más tiempo que los niños que no han sido operados. Maguire<span class="subscript">16</span>    refiere que los trastornos psicológicos derivados de la circuncisión pueden    detener el desarrollo neuropsicológico del niño, lo que puede acarrear alteraciones    del desarrollo y la función cerebral, y propiciar alteraciones de la conducta.    <i>Freud</i>,<span class="subscript">17</span> el famoso psicoanalista, dijo    que la circuncisión era un sustituto de la castración. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="left">Además de todos los riesgos psicológicos que se han descrito,    otros autores argumentan también diversos riesgos anatómicos provocados por    las circuncisiones. Así se señala que la operación amputa casi todos los neurorreceptores    de la sensibilidad,<span class="subscript">18</span> endurece la capa epitelial    del glande expuesto, reduce la movilidad peneana durante el coito, y da lugar    a diferentes conductas de preferencia sexual.<span class="subscript">19</span>    Igualmente se señala, que puede ocurrir ligadura de la arteria del frenillo    prepucial durante la intervención quirúrgica con posterior isquemia y estenosis    del meato (5 a 10 % de casos).19,20 Igualmente se ha señalado la amputación    de parte o todo el glande durante el acto quirúrgico.<span class="subscript">21    </span></p>     <p align="left">Además de la protección del glande ya señalada<span class="subscript">18</span>    al prepucio se le atribuyen otras funciones. Se considera que la masturbación    y el coito contribuyen al placer sexual, a la lubricación vaginal y a la dinámica    del movimiento durante los juegos sexuales.<span class="subscript">22</span>    Se le considera también una estructura andrógeno dependiente con un complejo    sistema de engmas intradérmicas.<span class="subscript">9</span> Algunos autores    opinan que la circuncisión sin una causa médica justificada puede implicar síntomas    psíquicos de mutilación genital.<span class="subscript">14</span> </p>     <p align="left">Kayaba y otros6 coinciden con Wallerstein<span class="subscript">23</span>    en que en ausencia de trastornos médicos crónicos o emergentes reales, el prepucio    debe permanecer no circuncidado, concepto con el que hemos coincidido hace muchos    años y que ha sido reforzado con la presente investigación, pues actualmente    muchos autores coinciden en que en la mayoría de los niños la separación prepucial    continúa como un proceso natural hasta la adolescencia, cuando es total en casi    todos los sujetos.<span class="subscript">4,24</span> </p>     <p align="left">Mientras la cirugía debe considerarse imprescindible en los adultos    con fimosis patológica, en los niños debe realizarse solamente en presencia    de disuria asociada con fimosis real, balanopostitis recidivante o cuando se    haya producido una parafimosis, y son muy pocos los niños que necesitan circuncisión    al tomar como única razón la de existir poca rectractilidad prepucial. </p> <h4 align="left">Summary </h4>     <p align="left">In order to evaluate the development of the prepuce and its retractility,    500 children aged 0-16 were studied in 3 pediatric hospitals of Havana from    August, 2000, to July, 200l. The prepuce retractility degree was evaluated on    the basis of Kayaba’s classification. The type 1 (non retractile) prepuce was    obdserved in 59.6 %of the infants, whereas the type V (completely retractile)    was found in 3.8 %. The type I prepuce was not present in the adolescents, and    the type V was observed in 81.1 %. Balanopreputial adherences were found on    examining 132 children that had been forcedly dilated. Circumcision was necessary    in 11 children (2.2 %). The incomplete separation of the prepuce and the glans    penis is normal and common among newborn infants and it progresses spontaneously    up to adolescence. As this separation is complete in most of the children, circumcision    has little indication during childhood, as well as the forced dilatation of    the prepuce. </p>     <p align="left">Subject headings: PHIMOSIS/surgery; PENIS/surgery; CIRCUMCISION;    CHILD. </p> <h4 align="left">Referencias bibliográficas </h4> <ol>       <!-- ref --><li> Hutchinson J. On the influence of circumcision in preventing syphilis.      Med Times Gazette. 1855;32:542-543.</li>    <!-- ref --><li> Wolbarst AL. Circumcision in infancy: A prophylactic and sanitary measure.      Am Med 1926;32:23-29. </li>    <!-- ref --><li> Warren JP. NORM UK and the medical case against circumcision. In: Denniston      GC, Milos MF, eds. Sexual Mutilation-A Human Tragedy. Chapt 7. New York: Plenium      Press, 1997:96-98.</li>    <!-- ref --><li> Dewan PA, Tieu HC, Chieng ES. Phimosis: is circumcision necessary? J Paediatr      Child Health 1996;32:285-289. </li>    <!-- ref --><li> Morales JC. 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Jefe del Servicio de Endocrinología. Hospital Pediátrico Universitario “William    Soler”.     <br>   <span class="subscript">3</span> Especialista de I Grado en Urología. Hospital    Pediátrico Universitario del Cerro.     <br>   <span class="superscript">4</span> Especialista de I grado en Urología. Jefe    del Servicio de Urología. Hospital Pediátrico Universitario de Centro Habana.        <br>   <span class="subscript">5</span> Especialista de I Grado en Urología. Hospital    Pediátrico Universitario de Centro Habana. </a></p>     <p><a name="cargo"></a></p>       ]]></body><back>
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