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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Anorexia en la infancia]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Hospital Pediátrico Universitario William Soler  ]]></institution>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[An updated review of the clinical and physiopathological peculiarities of anorexia as a symptom and a disorder of the feeding behavior and of the recommendations aimed at solving this problem is made. It is considered that the total or selective rejection to eat may appear at any stage of life, but as it is more frequent in the child and the adolescent, the family and the physician concern about it and it also generates a great anxiety among them. Parents hardly ever take an adequate attitude to face this problem; however, it is the prioritized group in the Cuban society and in almost all the countries of the world. The physicians and other members of the team will be responsible for managing this situation correctly to guarantee the proper development of children and adolescents. It is considered as the commonest chief complaint at the consultation rooms of the pediatric hospitals. It is difficult to treat due to its incidence, and its prognosis is not always favorable. A multidisciplinary team composed of clinicians, psychologists, anthropometrists, dieticians and, occasionally, social wokers, is necessary. This paper deals with the different childhood stages in which this disorder may appear, as well as with its causes, physiological bases, clinical picture and recommendations.]]></p></abstract>
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<kwd lng="es"><![CDATA[CONDUCTA ALIMENTARIA]]></kwd>
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</front><body><![CDATA[ <h3>Art&iacute;culos de revisi&oacute;n </h3>     <p>Hospital Pedi&aacute;trico Universitario &#147;Willian Soler&#148;</p> <h2>Anorexia en la infancia</h2>     <p><a href="#cargo">Dr. Mario J. Casas L&oacute;pez<span class="superscript">1</span>    y Dra. Luc&iacute;a Ayll&oacute;n Vald&eacute;s<span class="superscript">1</span>    </a><a name="autor"></a></p> <h4>Resumen</h4>     <p>Se realiza una investigaci&oacute;n actualizada de las peculiaridades cl&iacute;nicas,    fisiopatol&oacute;gicas y recomendaciones de la anorexia como s&iacute;ntoma    y como trastorno de la conducta alimentaria. Se considera que el rechazo a ingerir    alimentos, que puede ser total o selectivo, se puede presentar en cualquier    etapa de la vida, pero en el ni&ntilde;o y en el adolescente es m&aacute;s frecuente    y preocupante para la familia y el facultativo. Generador de gran ansiedad y    preocupaci&oacute;n familiar. Casi nunca la posici&oacute;n tomada por los padres    es la adecuada, sin embargo es el grupo priorizado en la sociedad cubana y en    casi todos los pa&iacute;ses del mundo. Ser&aacute;n los m&eacute;dicos y los    dem&aacute;s miembros del equipo los encargados de manejarlo correctamente para    garantizar el adecuado desarrollo de los ni&ntilde;os y adolescentes. Se considera    el motivo m&aacute;s frecuente de consulta, en las consultas de nutrici&oacute;n    de los hospitales pedi&aacute;tricos. Por su incidencia es dif&iacute;cil de    tratarla y el pron&oacute;stico no siempre es el favorable. Se necesita de un    equipo multidisciplinario que incluye: cl&iacute;nico, psic&oacute;logo, antropometrista,    dietista y en ocasiones trabajador social. En este trabajo se abarcaron las    distintas etapas en la infancia donde puede aparecer, las causas, las bases    fisiol&oacute;gicas, el cuadro cl&iacute;nico y las recomendaciones.</p>     <p>DeCS: CONDUCTA ALIMENTARIA/psicolog&iacute;a; ANOREXIA; NI&Ntilde;O; ADOLESCENCIA.</p>     <p>Los trastornos de la conducta alimentaria son una preocupaci&oacute;n para    los sistemas de salud a nivel mundial. De ellos se describen los m&aacute;s    frecuentes:</p> <ul>       <li> Del lactante.    <br>   </li>       <li> Fisiol&oacute;gica.    <br>   </li>       ]]></body>
<body><![CDATA[<li> Psic&oacute;gena.    <br>   </li>       <li> Anorexia nerviosa.    <br>   </li>       <li> Bulimia.</li>     </ul>     <p>La anorexia o falta de apetito es un s&iacute;ntoma muy frecuente en consultas,    cuerpos de guardia, y motivo de comentario por parte de padres y familiares    de quienes la padecen.    <br> </p>     <p>Los pacientes que lo padecen, transitorio o permanentemente, son habitualmente    centro de atenci&oacute;n en su medio familiar y social.    <br> </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Su incidencia va en aumento pues cada d&iacute;a se reportan m&aacute;s casos.    Hay varias etapas de la vida en que se ve con mayor frecuencia: en el transicional,    en el escolar, en la adolescencia y primera etapa de la juventud.    <br> </p>     <p>En el hombre, los determinantes de la elecci&oacute;n e ingesta de los alimentos    son m&uacute;ltiples y de origen tanto fisiol&oacute;gico como psicol&oacute;gico.<span class="superscript">1</span>    El organizador de todos los procesos es el cerebro que integra las se&ntilde;ales    y equilibra el gasto y almace-namiento de energ&iacute;a con la ingesta de alimentos.<span class="superscript">2</span>    <br> </p>     <p>El consumo de una variedad de alimentos es esencial para el mantenimiento de    la salud y el crecimiento del ni&ntilde;o. Se se&ntilde;alan factores que influyen    en la cantidad que se come, as&iacute; como los que influyen en las preferencias    y la selecci&oacute;n de alimentos. El an&aacute;lisis sobre el desarrollo de    los mecanismos de control de la ingesti&oacute;n de alimentos deber&aacute;    tener en cuenta las preferencias alimentarias, pues los ni&ntilde;os no comen    lo que no les gusta.<span class="superscript">3</span>    <br> </p>     <p>Este trabajo dedicado a describir la relaci&oacute;n entre apetito y enfermedad    se rese&ntilde;a en la literatura existente, para apoyar el argumento de que    los cl&iacute;nicos necesitan prestar m&aacute;s atenci&oacute;n al tratamiento    de la anorexia durante la enfermedad, recupe-raci&oacute;n, o cuando no hay    evidencia de enfermedad pero hay poco apetito.<span class="superscript">4</span>    <br> </p>     <p>Es creciente la aceptaci&oacute;n de que la anorexia cr&oacute;nica puede ser    un importante factor en la g&eacute;nesis de la falta de crecimiento tan frecuente    en los ni&ntilde;os que viven en pa&iacute;ses en v&iacute;as de desarrollo.<span class="superscript">4</span>    <br> </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Es necesario el conocimiento previo de las categor&iacute;as de hambre y apetito,    que se definen como, se&ntilde;ales internas que estimulan la adquisici&oacute;n    y consumo de alimentos, originadas en el cerebro, periferia, o por conductas    habituales. El apetito es hambre moderada generalmente orientada a la elecci&oacute;n    de determinados alimentos y frecuentemente con expectativas de una recompensa.    <br> </p>     <p>La evaluaci&oacute;n de la anorexia ha sido dada por: observaci&oacute;n y    referencia de la madre o de la persona encargada del ni&ntilde;o.    <br> </p>     <p>La informaci&oacute;n recogida, cualitativa y de encuestas alimentarias proporciona    los datos para afirmar que la anorexia es un problema de importancia en los    lactantes y ni&ntilde;os.<span class="superscript">4</span>    <br> </p>     <p>En la primera etapa de la vida (lactancia) se comienza la ablactaci&oacute;n.    Para el lactante hay pocas opciones: la leche. Es el &uacute;nico momento en    la vida cuando se come porque se siente hambre. Es importante la variedad para    garantizar a partir de entonces una adecuada alimentaci&oacute;n.    <br> </p>     <p>Las preferencias o rechazos alimentarios de los ni&ntilde;os est&aacute;n poderosamente    moldeados por el aprendizaje y la experiencia temprana. Con la excepci&oacute;n    de la aparente innata preferencia al sabor dulce y el rechazo por los sabores    &aacute;cidos y amargos, todas las respuestas afectivas por las comidas son    adquiridas. En general los ni&ntilde;os rechazan los alimentos que no les son    familiares.<span class="superscript">3</span>    <br> </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Aunque se presenta resistencia inicial a un alimento no existe raz&oacute;n    para ser mantenido.     <br> </p>     <p>Cada d&iacute;a existe mayor preocupaci&oacute;n por un cuadro ya descrito    como entidad, que es la anorexia nerviosa. Este se describe en adolescentes    femeninas donde fallan mecanismos intraps&iacute;quicos y sociales que incluyen:    percepci&oacute;n-identidad, aprendizaje y autoestima.    <br> </p>     <p>Adem&aacute;s de los cambios f&iacute;sicos y en parte como resultado de ellos,    al joven constantemente se le hacen nuevas demandas sociales de comportamiento,    de interacci&oacute;n de nuevos derechos y deberes, los cuales muchas veces    no entiende ni sabe si debe o puede satisfacer o evitar.    <br> </p>     <p>Los s&iacute;ntomas esenciales de este trastorno consisten en el rechazo contundente    a mantener el peso corporal por encima de unos valores m&iacute;nimos normales    para una determinada edad y talla, miedo intenso a ganar de peso o a convertirse    en una persona obesa, aun cuando se est&aacute; por debajo del peso considerado    normal, alteraci&oacute;n de la imagen corporal y amenorrea (en las mujeres).    Pueden utilizar el v&oacute;mito, laxantes y diur&eacute;ticos.    <br> </p>     <p>Se ha referido en otros pa&iacute;ses con una prevalencia entre 1 por cada    800 y 1 por cada 100, edades comprendidas entre los 12 y 18 a&ntilde;os.    <br> </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Este cuadro se describi&oacute; casi simult&aacute;neamente en pa&iacute;ses    desarrollados; pero posteriormente en una forma creciente, en pa&iacute;ses    en v&iacute;as de desarrollo.    <br> </p>     <p>Existe informaci&oacute;n que data de la edad media cuando algunas mujeres    seguidoras de <i>San Jer&oacute;nimo</i> se impon&iacute;an el ayuno voluntario    hasta llegar a ser muy delgadas y perder la menstruaci&oacute;n. La mayor&iacute;a    de las mujeres que presentaban conductas similares eran religiosas o estaban    relacionadas con alguna religi&oacute;n en particular, como ejemplo de esto    tenemos a la princesa <i>Margarita</i> de Hungr&iacute;a que muri&oacute; de    inanici&oacute;n y el de una monja la cual durante 7 a&ntilde;os no comi&oacute;    m&aacute;s que hostia de la eucarist&iacute;a. Algunos estudiosos del tema consideran    que estas mujeres padec&iacute;an de anorexia nerviosa; sin embargo, otros no    consideran que estas personas la padecieran, sino que para ellos el ayuno era    una forma de purificaci&oacute;n o cumplir penitencia.    <br> </p>     <p>En 1684 <i>Richard Morton</i> describi&oacute; en Inglaterra a una mujer de    18 a&ntilde;os, que padec&iacute;a de &#147;multitud de ansiedades y pasiones    de muerte&#148; y los s&iacute;ntomas que presentaba eran: disminuci&oacute;n    del apetito, interrupci&oacute;n de la menstruaci&oacute;n, aversi&oacute;n    a los alimentos, hiperactividad y desnutrici&oacute;n grave. No obstante se    consideran los primeros en descubrir este cuadro a W Gull en Inglaterra y <i>CH    Lass&eacute;ngue</i> en Francia en el siglo xix.    <br> </p>     <p>Con este trabajo se intenta abarcar de una forma general y pr&aacute;ctica    este tema y su adecuaci&oacute;n a nuestro medio.</p> <h4>    <br>   Bases fisiol&oacute;gicas</h4>     <p>El hombre inicia una conducta de b&uacute;squeda de alimento; cuando el cuerpo    necesita alimentos, las sensaciones caracter&iacute;sticas del hambre aumentan    la intensidad hasta que esa necesidad sea satisfecha.    <br> </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Son muchos los factores que pueden modificar tales sensaciones, como la fase    cef&aacute;lica del apetito que es la respuesta al pensamiento, visi&oacute;n,    olor o sabor del alimento.    <br> </p>     <p>La cantidad de alimento ingerido depende de las respuestas sensitivas y cognoscitivas    del consumidor y tambi&eacute;n del contenido energ&eacute;tico y nutritivo    del alimento. Los factores psicol&oacute;gicos como: presencia de otros comensales,    ocasi&oacute;n, cultura, religi&oacute;n y factores hedonistas, contribuyen    al estado relativo de la saciedad.    <br> </p>     <p>El volumen, composici&oacute;n, velocidad de absorci&oacute;n y respuestas    metab&oacute;licas influyen en el intervalo hasta que la saciedad se manifiesta.    <br> </p>     <p>El apetito se emplea para referirse a las se&ntilde;ales que gu&iacute;an la    elecci&oacute;n y consumo de alimentos y nutrientes espec&iacute;ficos.    <br> </p>     <p>El consumo de l&iacute;pidos produce se&ntilde;ales que contribuyen al proceso    de saciedad durante la comida y al mismo tiempo podr&iacute;a satisfacer apetitos    espec&iacute;ficos a las grasas. De los 3 macronutrientes son los que tienen    mayor densidad energ&eacute;tica, mientras que su almacenamiento en el organismo    es el que menor gasto energ&eacute;tico requiere.<span class="superscript">5,6</span>    <br> </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El consumo de carbohidratos produce saciedad; sin embargo, el apetito espec&iacute;fico    por &eacute;l ocasiona obesidad. Al proceso descrito se le atribuye la causa    de bajas concentraciones de serotonina en el enc&eacute;falo.<span class="superscript">7</span>    <br> </p>     <p>Las prote&iacute;nas son fuente de energ&iacute;a alimentaria, pero es poco    probable que sean capaces de inducir un exceso de ingesta energ&eacute;tica.<span class="superscript">8,9</span>    <br> </p>     <p>El enc&eacute;falo regula la ingesta de alimentos, espec&iacute;ficamente el    hipot&aacute;lamo ventro medial y el hipot&aacute;lamo ventro lateral.    <br> </p>     <p>El hipot&aacute;lamo ventro medial se ha identificado como el centro de la    saciedad, y el ventro lateral como el centro del hambre.    <br> </p>     <p>Varias localizaciones del enc&eacute;falo participan tambi&eacute;n en la regulaci&oacute;n    de la ingesta alimentaria a trav&eacute;s de las redes nerviosas complejas,    en las que se han identificado muchos neurotransmisores y neurop&eacute;ptido.<span class="superscript">10,11</span>    <br> </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El &aacute;cido gammaaminobut&iacute;rico y posiblemente tambi&eacute;n el    glutamato y los neurotrasmisores monoaminas incluidos: serotonina, histamina    y catecolaminas.    <br> </p>     <p>Los neurop&eacute;ptidos que comprenden el neurop&eacute;ptido y la galanina,    los opi&aacute;ceos y el factor liberador de la hormona del crecimiento intervienen    fundamentalmente a trav&eacute;s de su acci&oacute;n en el hipot&aacute;lamo    medial.11,12    <br> </p>     <p>Principales se&ntilde;ales fisiol&oacute;gicas del enc&eacute;falo:</p> <ul>       <li> Termog&eacute;nesis, hambre y apetito.    <br>   </li>       <li> Se&ntilde;ales preabsortivas.    <br>   </li>       <li> Se&ntilde;ales posabsortivas.</li>     ]]></body>
<body><![CDATA[</ul>     <p>Dentro de estas se hallan la teor&iacute;a glucost&aacute;tica, la respuesta    a la insulina que incluye la de origen cerebral, la presencia de amino&aacute;cidos    en el plasma, etc&eacute;tera.    <br> </p>     <p>Existen indicios crecientes en animales y humanos en relaci&oacute;n entre    el inadecuado crecimiento y la anorexia con deficiencia de zinc. En pa&iacute;ses    en desarrollo, las mejores fuentes de zinc (productos animales) suelen ser escasos<span class="superscript">13</span>    de manera que las deficiencias de este elemento podr&iacute;an llevar a la disminuci&oacute;n    del apetito, lo que explicar&iacute;a la falta de crecimiento de los ni&ntilde;os.  </p>     <p>Algunos estudios han demostrado que los ni&ntilde;os que reciben suplemento    de zinc aumentan la ingesti&oacute;n y aceleran su crecimiento.<span class="superscript">14-20</span>    <br> </p>     <p><i>Lathan</i> y otros,<span class="superscript">21</span> realizaron un estudio    donde evaluaron el efecto de la suplementaci&oacute;n con hierro sobre la ingesti&oacute;n    energ&eacute;tica y el crecimiento. Los ni&ntilde;os suplementados con hierro    tuvieron ingestiones cal&oacute;ricas y aumento de peso significativamente mayores.    Se tuvo en cuenta que el acceso y la disponibilidad de alimento fueran &oacute;ptima.    <br> </p>     <p>La transici&oacute;n de los ni&ntilde;os a la dieta adulta, lo cual incluye    horas y tipos de comidas ofrecidas, las cantidades de alimentos para el destete    en relaci&oacute;n con el consumo total de leche materna, y el desarrollo de    conductas alimentadas. Seg&uacute;n <i>Harfouche</i> y <i>Underwood</i>, los    ni&ntilde;os que son destetados tard&iacute;amente y que tienen escasa diversidad    en su dieta de destete, sufren problemas psicol&oacute;gicos y fisiol&oacute;gicos    en el desarrollo de su conducta alimentaria. Boediman y otros22 sugieren que    la succi&oacute;n habitual reduce el inter&eacute;s de los ni&ntilde;os por    otros alimentos que no sea la leche materna.    <br> </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La literatura especializada sobre el desarrollo psicol&oacute;gico proporcionan    datos en apoyo a esta hip&oacute;tesis. <i>Stevenson</i> y <i>Allaire</i><span class="superscript">23</span>    delinean el concepto de per&iacute;odos cr&iacute;ticos o sensibles para el    aprendizaje de la conducta alimentaria. Seg&uacute;n estos autores, para los    lactantes que se demoran m&aacute;s all&aacute; del tiempo &oacute;ptimo de    aprendizaje, es m&aacute;s dif&iacute;cil aprender el comportamiento alimentario    adecuado, este concepto ya hab&iacute;a sido enunciado por <i>Ilinworth</i>    y <i>Lester</i>.<span class="superscript">24</span> &#147;Por los a&ntilde;os    ha sido obvio para uno de nosotros... que si a un ni&ntilde;o no se le ofrecen    alimentos s&oacute;lidos poco tiempo despu&eacute;s que ha aprendido a masticar,    puede tener considerables dificultades para ser inducido a comer alimentos semis&oacute;lidos    m&aacute;s adelante...&#148; Pareciera que esta dificultad est&aacute; relacionada    con el per&iacute;odo sensible en la disposici&oacute;n para comer s&oacute;lidos.    <br> </p>     <p><i>Mata</i><span class="superscript">25</span> un investigador guatemalteco    se&ntilde;al&oacute; en un trabajo la g&eacute;nesis de la desnutrici&oacute;n    a trav&eacute;s de los mecanismos de la anorexia y la fiebre, da&ntilde;o de    la mucosa intestinal y su funci&oacute;n, al tr&aacute;nsito r&aacute;pido del    alimento a lo largo del intestino y al metabolismo celular alterado.</p> <h4>    <br>   Etiolog&iacute;a</h4>     <p>Es importante saber si existe una disminuci&oacute;n como tal del apetito,    o bien se trata de un criterio err&oacute;neo por parte de la madre de lo que    debe ser la dieta normal diaria. Si un ni&ntilde;o aumenta de peso, se desarrolla    normalmente, posee facultades f&iacute;sicas y ps&iacute;quicas acordes con    su edad, es eutr&oacute;fico, y no padece de ninguna enfermedad ps&iacute;quica    u org&aacute;nica, no hay porque preocuparse tanto con el apetito.</p> <h6>    <br>   Causas de anorexia en el ni&ntilde;o</h6> <ul>       <li> Enfermedades agudas y cr&oacute;nicas del aparato digestivo: gastritis      y gastro- enteritis, ulcus duodenal; celeaqu&iacute;a; al contrario de &eacute;sta,      la mucoviscidosis evoluciona con apetito conservado, hepatitis aguda y cr&oacute;nica,      cirrosis hep&aacute;tica.    <br>   </li>       <li> Enfermedades infecciosas agudas y cr&oacute;nicas respiratorias, virales,      bac-terianas, mic&oacute;ticas, etc., tos ferina, aftas, bronquitis espasm&oacute;dicas,      neumon&iacute;as, tuberculosis.    <br>   </li>       ]]></body>
<body><![CDATA[<li> Lesiones cerebrales difusas y cr&oacute;nicas: trastornos y anomal&iacute;as      del metabolismo y enfermedades heredodegenerativas del cerebro.    <br>   </li>       <li> Alergia respiratoria o digestiva.    <br>   </li>       <li> Enfermedades cardiovasculares cong&eacute;-nitas y/o adquiridas que mantienen      niveles de oxigenaci&oacute;n bajos (casi todos).    <br>   </li>       <li> Intoxicaciones cr&oacute;nicas end&oacute;genas o ex&oacute;genas, que      exponemos a conti-nuaci&oacute;n:    <br>   </li>       <li> Abuso de medicamentos, uremia, diabetes, enfermedad tubular renal familiar,      galactosemia, cirrosis hep&aacute;tica, intoxicaci&oacute;n por vitamina D,      hiper-calcemia idiop&aacute;tica, radioterapia, abuso de alcohol y drogas,      tabaquismo.    <br>   </li>       ]]></body>
<body><![CDATA[<li> Trastornos endocrinos: enfermedad de Addison, panhipopituitarismo producido      casi siempre por tumores de la base del cr&aacute;neo. Muchos de estos ni&ntilde;os      llegan a la caquexia y otros a la obesidad hipotal&aacute;mica y a la diabetes      ins&iacute;pida.</li>     </ul> <h4>    <br>   Aspectos psicol&oacute;gicos</h4> <ul>       <li> Anorexia ps&iacute;quica. El origen de este trastorno del apetito es end&oacute;geno      o reside en un factor ambiental.</li>     </ul>     <p>Cuando la causa radica en el propio ni&ntilde;o se describen:</p> <ul>       <li> Dolores.    <br>   </li>       <li> Morderse las u&ntilde;as, tartamudeo, enuresis.    <br>   </li>       ]]></body>
<body><![CDATA[<li> Dificultad respiratoria, disnea de esfuerzo.    <br>   </li>       <li> Depresi&oacute;n end&oacute;gena.</li>     </ul>     <p>En ocasiones el ni&ntilde;o se alimenta inadvertidamente fuera de las comidas    regulares, con leche, dulces, caramelos, as&iacute; al llegar a la mesa se encuentra    saciado.    <br> </p>     <p>Cuando la causa es alrededor del ni&ntilde;o existen una serie de condicionamientos    que transforman el normal instinto del ni&ntilde;o a satisfacer su apetito con    una alimentaci&oacute;n suficiente en una actividad molesta y desagradable,    que tolera de mala gana. Como por ejemplo: al imponer una alimentaci&oacute;n    excesiva; al intentar escapar de un ambiente sobreprotector en las edades de    2 a 5 a&ntilde;os; al solicitar atenci&oacute;n por parte de los mayores justo    en el momento de la comida; cuando la silla de comer se convierte en banco del    acusado donde se recrimina al ni&ntilde;o por malas actitudes durante el d&iacute;a    y tambi&eacute;n convertir este momento en ejercicio de urbanidad y buenas costumbres;    al negarse a ingerir alimento alguno y crear enfrentamiento con la madre; cuando    es testigo en ese momento de conflictos familiares; al estar mal servida, mal    cocinada o mal atendido el ni&ntilde;o, o como manifestaci&oacute;n sintom&aacute;tica    de depresi&oacute;n.</p> <h4>    <br>   Cuadro cl&iacute;nico</h4> <h6>Anorexia del lactante, pre escolar y escolar</h6>     <p>En el lactante hay un cuadro descrito a&ntilde;os atr&aacute;s como &#147;depresi&oacute;n    anacl&iacute;ptica&#148; que uno de los s&iacute;ntomas indispensables para    plantearlo era la anorexia. Aparec&iacute;a en reci&eacute;n nacidos y lactantes    de poca edad que sufr&iacute;an de depresi&oacute;n a partir de la no identificaci&oacute;n    de la figura materna, bien sea por no haberla identificado a&uacute;n o por    haberla perdido. El cuadro habitualmente desaparec&iacute;a cuando este conflicto    afectivo se solucionaba.    <br> </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En esta primera etapa de la vida no es frecuente la anorexia, y en nuestro    medio lo consideramos como una alarma. Siempre es indispensable sospechar la    causa org&aacute;nica de una forma r&aacute;pida, que es la m&aacute;s frecuente,    y la demora en aplicar un soporte nutricional acorde con su edad puede empeorar    el pron&oacute;stico inmediato y tambi&eacute;n la esperanza de desarrollo pondoestatural.    <br> </p>     <p>En el transicional comienza la etapa de la anorexia fisiol&oacute;gica, que    m&aacute;s bien se confunde con la disminuci&oacute;n de las necesidades nutricionales    y el comienzo de una vida m&aacute;s activa en todo sentido, en relaci&oacute;n    con la etapa anterior.    <br> </p>     <p>En el preescolar y escolar este cuadro es a&uacute;n m&aacute;s florido, ya    aqu&iacute; el ni&ntilde;o desempe&ntilde;a un papel m&aacute;s activo en el    seno del hogar. Nos refieren los familiares que hay anorexia para determinados    alimentos. Es menos frecuente que se niegue a comer totalmente.    <br> </p>     <p>Debemos se&ntilde;alar que la falta de apetito a esta edad corresponde frecuentemente    a:</p> <ul>       <li> Trastornos en los horarios de comidas, necesidad de atenci&oacute;n o de      afecto, sobreprotecci&oacute;n, rechazo escolar o familiar, sobrevaloraci&oacute;n      por parte de los familiares de la cantidad o calidad de lo que debe comer      el ni&ntilde;o.    <br>   </li>       <li> El ni&ntilde;o en estos casos busca soluciones negociables que a &eacute;l      le interesen. Aqu&iacute; es indispensable la intervenci&oacute;n del psic&oacute;logo      para desarticular todo este mecanismo en el cual el ni&ntilde;o ser&aacute;      el m&aacute;s perjudicado.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>   </li>     </ul>     <p>Se insiste en el papel que desempe&ntilde;a la familia en la incidencia de    este cuadro y tambi&eacute;n en sus manos est&aacute; evitar que aparezcan en    edades posteriores los llamados &#147;trastornos de la conducta alimentaria&#148;,    que son: anorexia nerviosa y bulimia.    <br> </p>     <p>Anorexia nerviosa: los s&iacute;ntomas esenciales de este trastorno consisten    en el rechazo contundente a mantener el peso corporal por encima de unos valores    m&iacute;nimos normales para una determinada edad y talla, miedo intenso a ganar    peso o a convertirse en una persona obesa, a&uacute;n cuando se encuentre por    debajo del peso considerado normal, alteraci&oacute;n de la imagen corporal    y amenorrea (en las mujeres).    <br> </p>     <p>La p&eacute;rdida de peso se consigue mediante la disminuci&oacute;n en la    ingesta de comidas, acompa&ntilde;ados de intenso ejercicio. Con frecuencia    estos pacientes se provocan el v&oacute;mito, emplean laxantes y diur&eacute;ticos.    Solicitan ayuda m&eacute;dica cuando casi siempre han llegado al 85 % de su    peso te&oacute;rico, y aparecen s&iacute;ntomas tales como: hipotermia, bradicardia,    hipotensi&oacute;n, edema, lanugo, y una gran cantidad de cambios metab&oacute;licos    y amenorrea.    <br> </p>     <p>Como antecedentes existe: padres muy exigentes, personas muy perfeccionistas,    ni&ntilde;as modelos.    <br> </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Bulimia nerviosa: los s&iacute;ntomas esenciales de este trastorno consisten    en episodios recurrentes de voracidad; percepci&oacute;n de falta de control    sobre la ingesta durante estos per&iacute;odos, v&oacute;mitos provocados, empleo    de f&aacute;rmacos laxantes, diur&eacute;ticos, dietas estrictas o ayuno y ejercicios    vigorosos. Las comidas son habitualmente muy cal&oacute;ricas, dulces, se engullen    de forma r&aacute;pida, y hasta en secreto. El peso puede ser normal o inclusive    mantenerse delgados. Se puede asociar este trastorno al uso de alcohol y drogas.    Se comienza en la adolescencia y tienen como antecedentes frecuentes: padres    obesos o bul&iacute;micos. Las complicaciones m&aacute;s llamativas: erosi&oacute;n    dentaria, desequilibrios hidroelectrol&iacute;ticos, arritmias, trastornos digestivos.<span class="superscript">3</span></p> <h4>    <br>   Manejo</h4>     <p>Es indispensable en la atenci&oacute;n de estos pacientes, un equipo multidis-ciplinario,    compuesto por: cl&iacute;nico o pediatra, psic&oacute;logo, antrop&oacute;logo,    dietistas o nutricionistas, y en ocasiones el trabajador social. Igualmente    importante la cooperaci&oacute;n de la familia.    <br>   En la primera consulta, definir la causa del trastorno de la conducta alimentaria,    o al menos orientarnos en este sentido.</p> <h4>    <br>   Consejos para la madre de un ni&ntilde;o anor&eacute;xico</h4> <ul>       <li> Dejarlo que coma por su propio deseo.    <br>   </li>       <li> Hacer de la hora de comer un momento tan feliz que el ni&ntilde;o goce.    <br>   </li>       <li> Mostrarle indiferencia o naturalidad cuando no come porque &eacute;l quiera      hacerse interesante.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>   </li>       <li> Excusarle cierta incorrecci&oacute;n en sus modales en la mesa.    <br>   </li>       <li> Retirarle el alimento sin reproche cuando emplee demasiado tiempo en tomarlo.    <br>   </li>       <li> Molestarlo el menor n&uacute;mero de veces posible para su alimentaci&oacute;n.    <br>   </li>       <li> Mostrarle cierta comprensi&oacute;n al no querer comer como nos sucede      a todos.    <br>   </li>       <li> Darle los alimentos en un lugar tranquilo fuera de toda distracci&oacute;n.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>   </li>       <li> Mostrarle naturalidad cuando come, tal y como si se tratara de cualquiera      de sus funciones vitales.    <br>   </li>       <li> Buscar la forma de no darle oportunidad que le diga &#147;no&#148;, y si      no resultara, desviar la atenci&oacute;n.    <br>   </li>       <li> Buscar un vaso y un plato m&aacute;s peque&ntilde;o.    <br>   </li>       <li> Hablar poco y siempre de una forma agradable de la comida en s&iacute;,      mejor a&uacute;n hablar de otros temas tambi&eacute;n agradables.    <br>   </li>       <li> Demostrar siempre que uno come porque lo necesita y nada puede impedir      esta funci&oacute;n vital ni a&uacute;n su desagrado o su &#147;perreta&#148;.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>   </li>       <li> Verbalizar los gustos y preferencias, por ejemplo: si al ni&ntilde;o no      le gusta el pescado, comentarle: &quot;yo s&eacute; que a ti no te gusta mucho      el pescado, por eso te serv&iacute; menos que a los dem&aacute;s, pero es      eso lo que vamos a comer todos hoy&quot;.    <br>   </li>       <li> Verbalizar lo importante que es comer para mantenernos saludables y buscar      ejemplos acordes con los intereses del ni&ntilde;o. Ejemplo: &quot;Come estas      verduras para que te pongas fuerte como pap&aacute;. &quot;Come estas frutas      para que tengas el pelo largo y bonito como mam&aacute;&quot;.</li>     </ul> <h4>    <br>   Hacerle vivir una vida feliz en la que sus emociones est&eacute;n acordes con    su edad y temperamento</h4>     <p>En la anorexia nerviosa y en la bulimia el proceso terap&eacute;utico consta    de algunas recomendaciones generales:</p> <ul>       <li> Generar un espacio de contenci&oacute;n y apoyo para su familia.    <br>   </li>       <li> Discutir el concepto de enfermedad para promover una noci&oacute;n m&aacute;s      adecuada de los problemas asociados con la imagen corporal, el estado nutricional,      la vida de relaci&oacute;n y la salud en general.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>   </li>       <li> Comprender las alteraciones alimentarias como maniobras que el paciente      lleva a cabo para contender con sus preocupa-ciones y ansiedades internas      y que debido a procesos psicopatol&oacute;gicos el paciente considera hasta      ese momento lo m&aacute;s adecuado.</li>     </ul>     <p>    <br>   Tratamiento endocrino que consta de:</p> <ol>       <li> Vigilancia m&eacute;dica.    <br>   </li>       <li> Sustituir deficiencias endocrinol&oacute;gicas, adem&aacute;s de suplementar      con K, Na, Ca, Mg y vitaminas.    <br>   </li>       <li> Detecci&oacute;n de se&ntilde;ales de peligro: alteraciones electrol&iacute;ticas,      funciones vitales del paciente, enfermedades intercurrentes.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>   </li>       <li> Restablecer la buena nutrici&oacute;n del paciente.    <br>   </li>       <li> Restablecer h&aacute;bitos correctos de alimentaci&oacute;n.</li>     </ol> <h4>Summary</h4>     <p>An updated review of the clinical and physiopathological peculiarities of anorexia    as a symptom and a disorder of the feeding behavior and of the recommendations    aimed at solving this problem is made. It is considered that the total or selective    rejection to eat may appear at any stage of life, but as it is more frequent    in the child and the adolescent, the family and the physician concern about    it and it also generates a great anxiety among them. Parents hardly ever take    an adequate attitude to face this problem; however, it is the prioritized group    in the Cuban society and in almost all the countries of the world. The physicians    and other members of the team will be responsible for managing this situation    correctly to guarantee the proper development of children and adolescents. It    is considered as the commonest chief complaint at the consultation rooms of    the pediatric hospitals. It is difficult to treat due to its incidence, and    its prognosis is not always favorable. A multidisciplinary team composed of    clinicians, psychologists, anthropometrists, dieticians and, occasionally, social    wokers, is necessary. This paper deals with the different childhood stages in    which this disorder may appear, as well as with its causes, physiological bases,    clinical picture and recommendations.</p>     <p>Subject headings: FEEDING BEHAVIOR/psychology; ANOREXIA; CHILD; ADOLESCENCE.    <br> </p> <h4>Referencias bibliogr&aacute;ficas</h4> <ol>       <!-- ref --><li> Sheard NF. Iron deficiency and infant development. Nutr Rev 1994;52:137-40.    <br>   </li>       ]]></body>
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<body><![CDATA[<!-- ref --><li> Leibowitz SF. Neurochemical-neuroendocrine system in the brain controlling      macronutrient intake and metabolism. Trends Neurosci 1992;15:491-7.    <br>   </li>       <!-- ref --><li> King T. Human zinc requirements. En: Zinc in human biology. Londres: Springer-Verlag,      1989.    <br>   </li>       <!-- ref --><li> Hambridge K. Zinc deficiency in man. Its origins and effects. Phil Trans      R Soc, 1981; 294:129-44.    <br>   </li>       <!-- ref --><li> Golden M, Golden B. Effect of zinc supplementation of dietary intake rate      of weight gain, and energy cost of tissue deposition of children recoverying      from severe malnutrition. Am J Clin Nutr 1981;34:900-8.    <br>   </li>       <!-- ref --><li> Walravens P, Hamdridge K, Koefer D. Zinc supplementation in infants with      a nutricional pattern of failure to thrive. A double blind, controlled study.      Pediatr 1989;83:532-8.    <br>   </li>       ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><li> Gibson R, Smith P, Mc Donald AM, Goldman A. Ryan B, Berry A. Growth limiting,      milas zinc deficiency syndrome in some Southern Ontario boys low height percentiles.      Am J Clin Nutr 1989;49:1266-73.    <br>   </li>       <!-- ref --><li> Krebs N, Hambridge M, Walravens P. Increased food intake of young children      receiving a zinc supplement. Am J Dis Child 1984; 138:270-3.    <br>   </li>       <!-- ref --><li> Mills C, ed. Zinc in human biology. En: International life sciences Institute.      Human Nutrition Reviews. Breta&ntilde;a: Springer-Verlag, 1989.    <br>   </li>       <!-- ref --><li> Walravens PA, Chakar A, Mokni R, Denise J, Lemonnier D. Zinc supplements      in breastfed infants. Lancet 1992;340(8821):681-5.    <br>   </li>       <!-- ref --><li> Latham Mc. Anaemia and anorexia, helminths ami health. Proceedings of the      XXV annual meeting of the nutrition society of India at National Institute      of Nutrition. Hyderabad: National Institute of Nutrition, 1992.    <br>   </li>       ]]></body>
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<body><![CDATA[<p>Recibido: 9 de junio de 2001. Aprobado: 1 de marzo de 2002.    <br>   Dr. Mario J. Casas L&oacute;pez. Hospital Pedi&aacute;trico Universitario &#147;William    Soler&#148;, calle 100 y Perla, Boyeros, Ciudad de La Habana, Cuba.    <br> </p>     <p></p>     <p></p>     <p></p>     <p></p>     <p></p>     <p></p>     <p></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p></p>     <p><a href="#autor">1 Especialista de I Grado en Pediatr&iacute;a. Diplomado en    Nutrici&oacute;n.</a><a name="cargo"></a></p>      <p>&nbsp; </p>      ]]></body><back>
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