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<journal-title><![CDATA[Revista Cubana de Pediatría]]></journal-title>
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<publisher-name><![CDATA[Centro Nacional de Información de Ciencias MédicasEditorial Ciencias Médicas]]></publisher-name>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Algunos aspectos a considerar en el paciente con convulsiones febriles]]></article-title>
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<surname><![CDATA[Valdés Urrutia]]></surname>
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<institution><![CDATA[,Facultad General Calixto García  ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[Ciudad de La Habana ]]></addr-line>
<country>Cuba</country>
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<volume>74</volume>
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<self-uri xlink:href="http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0034-75312002000400011&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S0034-75312002000400011&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S0034-75312002000400011&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><abstract abstract-type="short" xml:lang="es"><p><![CDATA[Se expone una revisión bibliográfica actualizada, sobre los conceptos de convulsión febril en el niño y el manejo de estos pacientes, utilizando un lenguaje apropiado para la comprensión del familiar, del médico general y del padiatra. Las recomendaciones finales, basadas en la experiencia clínica, constituyen una guía práctica para el manejo de pacientes son convulsiones febriles y convulsiones febriles complejas.]]></p></abstract>
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<kwd lng="es"><![CDATA[ATAQUES FEBRILES]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[NIÑO]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[RECIEN NACIDO]]></kwd>
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</front><body><![CDATA[ <p>Facultad &quot;General Calixto Garc&iacute;a&quot;    <br> </p><h2>Algunos aspectos  a considerar en el paciente con convulsiones febriles    <br> </h2>    <p><i><a href="#cargo">Lourdes  Vald&eacute;s Urrutia<span class="superscript">1</span></a></i><a name="autor"></a><a href="#cargo">    <br>  </a> </p><h4>Resumen    <br> </h4>    <p>Se expone una revisi&oacute;n bibliogr&aacute;fica  actualizada, sobre los conceptos de convulsi&oacute;n febril en el ni&ntilde;o  y el manejo de estos pacientes, utilizando un lenguaje apropiado para la comprensi&oacute;n  del familiar, del m&eacute;dico general y del padiatra. Las recomendaciones finales,  basadas en la experiencia cl&iacute;nica, constituyen una gu&iacute;a pr&aacute;ctica  para el manejo de pacientes son convulsiones febriles y convulsiones febriles  complejas. </p>    <p><i>DeCS: </i>ATAQUES FEBRILES; NI&Ntilde;O; RECIEN NACIDO.    <br>      <br> </p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p></p>    <p></p>    <p></p>    <p></p>    <p></p>    <p></p>    <p></p>    <p>Una de las causas  m&aacute;s frecuentes en la infancia de morbilidad la constituyen: las infecciones  respiratorias, gastrointestinales y urinarias.<span class="superscript">1-3</span>  Precisamente durante estas, la fiebre es un s&iacute;ntoma com&uacute;n e incluso,  en ocasiones, el primero. Por otra parte, se ha estimado que de la poblaci&oacute;n  general, del 2 al 5 % de los ni&ntilde;os pueden presentar un cuadro convulsivo  febril en las etapas de lactantes y preescolares y constituir un s&iacute;ntoma  alarmante y que requiere una atenci&oacute;n inmediata.<span class="superscript">1,2,4,5</span>    <br>  </p>    <p>Es natural que los familiares, frente a este fen&oacute;meno, necesiten  tambi&eacute;n de ayuda, pues generalmente lo relacionan con un peligro inminente  para la vida del paciente y la posibilidad de secuelas futuras en estos ni&ntilde;os.<span class="superscript">2,6,7  </span>    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> </p>    <p>La atenci&oacute;n de la urgencia durante el momento de la  convulsi&oacute;n febril, el conocimiento de las causas para efectuar un tratamiento  efectivo, as&iacute; como las orientaciones del seguimiento futuro son, en resumen,  las responsabilidades que el pediatra asume en estas situaciones. El objetivo  de este art&iacute;culo es describir, someramente, los cuidados que se tendr&aacute;n  con un ni&ntilde;o con fiebre, se&ntilde;alar cu&aacute;les ser&iacute;an los  que m&aacute;s posibilidades tengan de padecer estos ataques y cu&aacute;les ser&iacute;an  las medidas con estos pacientes.    <br> </p>    <p>Primeramente aclararemos los t&eacute;rminos  que aqu&iacute; usaremos en cuanto a: &iquest;cu&aacute;ndo considerar&iacute;amos  que un ni&ntilde;o muestra un cuadro febril? y &iquest;a qu&eacute; llamamos convulsi&oacute;n  febril simple o compleja?    <br> </p><h4>Desarrollo    <br> </h4>    <p>Se considera que  un ni&ntilde;o mayor de 3 meses de edad presenta fiebre cuando la temperatura  asciende a 38 &deg;C o m&aacute;s. En el m&aacute;s peque&ntilde;o este concepto  en los &uacute;ltimos 3 a&ntilde;os, se ha modificado, por lo que se considera  un paciente a esta edad con fiebre cuando &eacute;sta es superior a los 37,5&ordm;  C. Esta excepci&oacute;n con el ni&ntilde;o de m&aacute;s corta edad se relaciona  con el manejo adecuado de los procesos s&eacute;pticos que generalmente son muy  graves y sutiles en su expresividad cl&iacute;nica y que no es el motivo de nuestro  art&iacute;culo.<span class="superscript">7,8</span>    <br> </p>    <p>La convulsi&oacute;n  febril (CF) es toda contracci&oacute;n involuntaria de la musculatura del cuerpo,  generalizada o no, con compromiso del sensorio o no, de duraci&oacute;n variable  que ocurre en el transcurso de cualquier enfermedad febril.<span class="superscript">7-9</span>    <br>  </p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Cuando hablamos de CF concomitante nos referimos a aquellos ni&ntilde;os  en que el ataque convulsivo es causado por hipoglicemia, anoxia, meningitis, encefalitis,  y no es la fiebre la causa de ella.<span class="superscript">7-9</span>    <br> </p>    <p>En  el caso que no se concomite con una enfermedad que por s&iacute; misma sea causa  de convulsi&oacute;n, hablamos de pacientes que padecen de convulsiones febriles  simples o complejas, donde la fiebre juega un papel como causa de la convulsi&oacute;n.    <br>  </p>    <p>La convulsi&oacute;n febril simple (CFS) es un desorden neurol&oacute;gico  frecuente, sobre todo en el paciente con menos de 6 a&ntilde;os. Se ha estimado  una prevalencia del 2 al 5 % en la poblaci&oacute;n general y se se&ntilde;ala  que &eacute;stas constituyen del 80 al 85 % de todas las convulsiones, as&iacute;  como que aproximadamente un tercio de los ni&ntilde;os que la padecen, presentan  una o m&aacute;s recurrencias.<span class="superscript">1,2,4,5 </span></p>    <p>Un  grupo de caracter&iacute;sticas cl&iacute;nicas<span class="superscript">10</span>  la definen, como:    <br> </p><ol>     <li>La presencia de fiebre al inicio y durante  un cuadro convulsivo (generalmente durante las primeras 24 h de iniciado el proceso  febril).    <br> </li>    <li>Edad entre 6 meses a 5 a&ntilde;os.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> </li>    <li>Convulsi&oacute;n  generalizada donde hay compromiso del sensorio.    <br> </li>    <li>Que el ataque no  dure m&aacute;s de 15 min.    <br> </li>    <li>Que el examen f&iacute;sico neuropedi&aacute;trico  sea negativo despu&eacute;s de ceder la convulsi&oacute;n.    <br> </li>    <li>Que no  existan antecedentes previos personales de da&ntilde;o neurol&oacute;gico en el  paciente.    <br> </li>    <li>En ocasiones aparecen antecedentes familiares de convulsiones  febriles en la infancia.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> </li>    <li>Estudios electroencefalogr&aacute;ficos  normales despu&eacute;s de 15 d&iacute;as del ataque.    <br> </li>    <li>No m&aacute;s  de 5 ataques que recurren durante un a&ntilde;o.</li>    </ol>    <p>En la actualidad  existen numerosos criterios, que han sido revisados en los &uacute;ltimos a&ntilde;os  por diferentes investigadores, donde no es estrictamente necesario indicar un  electroencefalograma a un paciente que cumple con los criterios de convulsi&oacute;n  febril simple.<span class="superscript">2</span>    <br> </p>    <p>En cuanto a las convulsiones  febriles complejas (CFC) se trata de pacientes que si bien la fiebre desempe&ntilde;a  una funci&oacute;n importante como causa de la convulsi&oacute;n, no cumplen con  las caracter&iacute;sticas antes mencionadas para los pacientes con CFS. </p>    <p>Nos  referimos, por ende, a pacientes que en el transcurso de un cuadro febril y en  edades fuera de lo antes mencionado, puedan presentar un cuadro convulsivo no  generalizado, o sea, focal, como expresi&oacute;n de la existencia de un a&ntilde;o  neurol&oacute;gico; que pueda durar m&aacute;s de 15 min, que existan antecedentes  previos de insulto al sistema nervioso central (SNC), que existan antecedentes  familiares de epilepsia, que el examen f&iacute;sico no sea normal despu&eacute;s  de la convulsi&oacute;n y que la recurrencia de los ataques convulsivos frente  a un cuadro febril sean mayores de 5 en un a&ntilde;o.<span class="superscript">2,5,8,10-14</span>    <br>  </p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Una vez definidos estos t&eacute;rminos: &iquest;Qu&eacute; conducta ha  de seguir el familiar del paciente?    <br> </p>    <p>Desde luego, la mayor&iacute;a  de las enfermedades infecciosas que causan fiebre en el ni&ntilde;o son de origen  benigno e incluso a veces de vida autolimitada.<span class="superscript">8,14</span>  No obstante algunos consejos deben ser orientados a toda madre, sobre todo en  el caso de las que se enfrentan a esta tarea por primera vez.    <br> </p>    <p>Con cierta  frecuencia, existe una tendencia a confiar en la palpaci&oacute;n de la piel para  determinar si el ni&ntilde;o tiene fiebre o no, lo que es una medida err&oacute;nea,  pues generalmente la temperatura corporal de la persona que realiza la palpaci&oacute;n  est&aacute; en correspondencia con la temperatura ambiental. Esto explica la necesidad  del uso del term&oacute;metro y no confiar en el recurso antes expuesto. El uso  inmediato de antipir&eacute;ticos como paracetamol y otros, una vez que se determine  que el paciente presenta fiebre, es por supuesto una de las medidas iniciales  que se deben tomar. Se conoce hace a&ntilde;os el uso de la balneaci&oacute;n  con agua con temperatura ambiental, en estos casos. Muchos profesionales aconsejan  el uso de la balneaci&oacute;n con agua tibia, alcohol por medio de compresas  y otras. El objetivo de esto, es contribuir a mantener, por pocos instantes, pero  en los iniciales antes de que comience a actuar el antipir&eacute;tico, la temperatura  en el organismo, y prever la convulsi&oacute;n en aquellos pacientes que pudieran  estar expuestos a &eacute;sta.    <br> </p>    <p>Una vez controlada la hipertermia, tanto  con la balneaci&oacute;n como con los antipir&eacute;ticos, por supuesto la recomendaci&oacute;n  ser&iacute;a dirigirse al pediatra para encontrar la real causa de la fiebre.    <br>  </p>    <p>&iquest;Cu&aacute;les ser&iacute;an los pacientes que estar&iacute;an m&aacute;s  expuestos a padecer convulsiones febriles simples o complejas?    <br> </p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Los  antecedentes familiares de convulsiones febriles en la infancia y de epilepsia  son aspectos que marcar&iacute;an mayor susceptibilidad en un grupo de ni&ntilde;os,  para presentar ataques convulsivos durante un proceso febril; generalmente esto  est&aacute; gen&eacute;ticamente determinado y no est&aacute; relacionado con  da&ntilde;os en el SNC.<span class="superscript">15-17</span>. De hecho se han  realizado diferentes investigaciones para definir aquellos factores cl&iacute;nicos  y epidemiol&oacute;gicos de riesgo de recurrencia. De las variables estudiadas,  el antecedente de familiares de epilepsia y la presentaci&oacute;n de la convulsi&oacute;n  febril entre 6 meses y 1 a&ntilde;o de edad, son las 2 estad&iacute;sticamente  de mayor valor para poder hablar de riesgo de recurrencia.<span class="superscript">18,19  </span>(Picos SN. Convulsi&oacute;n febril. Caracter&iacute;sticas cl&iacute;nicas.  Tratamiento preventivo [trabajo para optar por el t&iacute;tulo de Especialista  de I Grado en Pediatr&iacute;a], Ciudad de La Habana, 1995). Otros marcadores  biol&oacute;gicos como el interlenkin 1 beta exon 5 e Interleukin -1 receptor  antagonistas est&aacute;n siendo estudiados, como marcadores de susceptibilidad,  en pacientes con convulsiones febriles.<span class="superscript">15</span>    <br>  </p>    <p>Otro grupo de pacientes est&aacute; formado por ni&ntilde;os con previo  da&ntilde;o en el SNC, ya bien sea por trastornos ocurridos durante el embarazo,  en los primeros momentos del nacimiento o en el desarrollo posterior del ni&ntilde;o  como consecuencia por ejemplo de una meningoencefalitis o un trauma craneoencef&aacute;lico.    <br>  </p>    <p>Las convulsiones febriles simples constituyen del 80 al 85 % de todas las  convulsiones en la infancia; se conoce que tienen un pron&oacute;stico bueno,  o sea, &eacute;sta no causa da&ntilde;os neurol&oacute;gicos, cognitivos ni de  la conducta<span class="superscript">18,19</span> (Picos SN. Obra citada). De  hecho debe realizarse una discusi&oacute;n amplia con los padres y explicarles  la naturaleza de ella y los primeros auxilios frente a una convulsi&oacute;n.  No obstante, existen diferentes puntos de vista sobre si deben o no ser protegidos,  una vez que hayan presentado la primera convulsi&oacute;n, con drogas antiepil&eacute;pticas<span class="superscript">13,17-19</span>  (Picos SN. Obra citada).    <br> </p>    <p>Sobre esto muchos investigadores han escrito  a favor y en contra y han usado algunas diferentes drogas en sus pacientes, generalmente  en aquellos que presentan factores predictivos y absolutos de riesgo de recurrencia.<span class="superscript">16,20</span>    <br>  </p>    <p>Con el primer grupo se recomienda vigilancia estrecha de la temperatura,  sobre todo cuando el ni&ntilde;o comienza con las primeras manifestaciones de  cualquier proceso m&oacute;rbido, as&iacute; como la aplicaci&oacute;n inmediata  de las medidas de balneaci&oacute;n y el uso adecuadamente dosificado de antipir&eacute;ticos,  y mantener al ni&ntilde;o con poca ropa y sin cubrirlo con mantas durante el cuadro  febril.    <br> </p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En el segundo grupo, adem&aacute;s de las medidas generales  se recomienda el uso de drogas anticonvulsivantes<span class="superscript">17,19-21</span>(Picos  SN. Obra citada).    <br> </p>    <p>&iquest;Cu&aacute;les han sido las drogas usadas  y por qu&eacute;?    <br> </p>    <p>Relacionado con la farmacocin&eacute;tica de ellas  se han usado aquellas que adem&aacute;s de las propiedades anticonvulsivas, sean  capaces de aumentar la susceptibilidad del desbalance t&eacute;rmico producido  en el t&aacute;lamo en el momento del cuadro febril. Entre ellos el fenobarbital,  la primidona, el diazepan y m&aacute;s recientemente el &aacute;cido valproico.    <br>  </p>    <p>Durante algunos a&ntilde;os, los galenos utilizaron como de elecci&oacute;n  el fenobarbital en dosis de 3 a 6 mg/kg/d&iacute;a subdividido en 2 subdosis,  y se verificaron algunos efectos t&oacute;xicos en su uso de forma continuada.  Por otra parte, el uso discontinuado, solo en los d&iacute;as relacionados con  el proceso febril, no tiene efectos terap&eacute;uticos, y se ha comprobado con  mediciones de los niveles del medicamento en sangre, utilizado de esta manera.<span class="superscript">20,22-25</span>    <br>  </p>    <p>Se ha demostrado que la primidona es tan efectiva como el fenobarbital  y algunos estudios muestran pocos efectos colaterales de ella con su uso. Las  dosis recomendadas son entre 10 a 25 mg/kg/d&iacute;a.<span class="superscript">26</span>    <br>  </p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El tratamiento con diazepam, de manera intermitente en los cuadros febriles,  por v&iacute;a oral o rectal es apoyado por muchos investigadores actualmente,  como tratamiento preventivo en la recurrencia de la CF en dosis de 1 a 2,7 mg/kg/d&iacute;a,  en 3 subdosis, y es bien tolerado y produce niveles terap&eacute;uticos en 1 h  o menos, por lo que deber&aacute; mantenerse el tratamiento durante el cuadro  febril.<span class="superscript">26-29</span>    <br> </p>    <p>El &aacute;cido valproico  tambi&eacute;n ha sido recomendado con mucha aceptaci&oacute;n por diferentes  investigadores, a pesar de que se conoce la tendencia a producir da&ntilde;o hep&aacute;tico  en algunos pacientes, por lo que el seguimiento de la funci&oacute;n hep&aacute;tica  en estos casos, es imprescindible.<span class="superscript">30-32</span>    <br> </p>    <p>Como  hemos visto, el tratamiento, est&aacute; sujeto a una pol&eacute;mica, pero s&iacute;  est&aacute; claro que aquel paciente con CFS y que posea factores absolutos de  riesgo de recurrencia, al igual que el que presente convulsi&oacute;n febril compleja,  debe ser tratado con drogas anticonvulsivas.    <br> </p>    <p>Se han realizado varias  investigaciones, usando en estos pacientes algunas de las drogas antes mencionadas,  con buenos resultados, en aquellos que requer&iacute;an la profilaxis con anticonvulsivos  (CFS con factores de riesgo de recurrencia) o los que por su entidad necesitaban  terap&eacute;uticamente (CFC) el uso de la primidona de forma continua. Solo en  un peque&ntilde;o n&uacute;mero de infantes se han observado efectos no deseados,  y se ha empleado en estos casos el &aacute;cido valproico con buenos resultados.<span class="superscript">20</span></p>    <p></p>    <p></p>    <p></p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p></p>    <p></p>    <p></p>    <p></p><h4>    <br>  Referencias bibliogr&aacute;ficas    <br> </h4><ol>     <!-- ref --><li>Sall MG, Kvakuvin S. Les convulsions  hiperpyretiques au CHUDE DAKAR. M&eacute;d Afr Noire 1992;39(2):119-21.    <br> </li>    <!-- ref --><li>Hawkswort  DL. Simple Febril Convulsions: evidence for best practice. J Child Health Care  2000 Winter; 4(4): 149-53.    <br> </li>    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><li>Grupo Nacional de Pediatr&iacute;a: Manual  de procedimientos de diagn&oacute;stico y tratamiento en pediatr&iacute;a. 2da  ed. Ciudad de La Habana: Ed. Pueblo y Educaci&oacute;n; 1995:682.    <br> </li>    <!-- ref --><li>Verity  CM, Butler NR, Golding J. Febrile convulsions in a national cohort followed up  from birth. I Prevalence and recurrence in the first five years of life Br Med  J 1985;290:1307-10.    <br> </li>    <!-- ref --><li>Jagoda A, Richardson L. The evaluation and treatment  of seizures in the emergency department. Mt Sinai J Med 1997;64(4-5):249-57.    <br>  </li>    <!-- ref --><li>Shuper A, Gabbay U, Minouni M. Parental anxiety in febrile convulsions.  Isr J Med Sci 1996; 32(12):1282-5.    <br> </li>    <!-- ref --><li>Colectivo de Autores. Convulsiones.  Temas de Pediatr&iacute;a para estudiantes de medicina. Ciudad de La Habana, Ed  Pueblo y Educaci&oacute;n; 1995:682.    <br> </li>    ]]></body>
<body><![CDATA[<li>Van Zeijil Mullaar TRA, Galama  JM. The pathogenesis of febrile seizures:: is there a role for specific infections?  Rev Med Virol 2002 Mar-Apr;12(2):93-106.    <br> </li>    <!-- ref --><li>Vehrman MD, Vaughan III.  Tratado de Pediatr&iacute;a de Nelson 1986;(2):20-5.    <br> </li>    <!-- ref --><li>Livingston S.  Convulsive disorders in infants and children. Adv Pediatr 1959;10:114-9.    <br> </li>    <!-- ref --><li>Poth  RA, Belfer RA. Febrile seizures: a clinical review. Compr Ther 1998;24(2):57-63.    <br>  </li>    <!-- ref --><li>Knudsen FU, Parregaard A, Andersen R. Long-term prognosis in febrile  convulsions with and without prophylaxis. Ugeskr Laeger 1997;2;159(23):3598-602.    <br>  </li>    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><li>Nelson KB. Can treatment of febrile seizures prevent subsequent Epilepsy?  En: Nelson KB, Ellenberg JH, eds. Febrile Seizures, New York: Raven Press, 1981:1453-5.    <br>  </li>    <!-- ref --><li>Vestergaard, Basso O, Henriksen TB. Risk Factors for febrile convulsions.  Epidemiology 2002 May;13(3):282-7.    <br> </li>    <!-- ref --><li>Tsai FJ, Hsieh YY. Polymorphism  for interleukin 1 beta exon 5 and interleukin 1b receptor antagonist in Taiwanese  children with febrile convulsions. Arch Pediatr Adolesc Med 2002 Jun;156(6):545-8.    <br>  </li>    <!-- ref --><li>Mart&iacute;n Fern&aacute;ndez JJ, Molton Jordan JM, Villaverde R. Risk  Factors in recurrent febrile seizures. Rev Neural 1996;24 (136):1520-2.    <br> </li>    <!-- ref --><li>Fukuyama  Y, Seki T. Practical guidelines for physician in the management of febrile seizures.  Brain Dev 1996 Nov;18 (6):479-84.    <br> </li>    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><li>Arnold St, Dodson WE. Epilepsy  in children. Baillieres Clin Neurol 1996 Dec;5(4):783-802.    <br> </li>    <!-- ref --><li>Knudsen  FU. Febrile seizures. Treatment and outcome. Brain Dev 1996 Nov; 18(6):438-49.    <br>  </li>    <!-- ref --><li>Autretleca E, Ployet JL. Treatment of febrile convulsions. Arch Pediatr  2002; 9(1):9-5.    <br> </li>    <!-- ref --><li>Lennox-Buchthal MA. Febrile convulsions. En: Vinken  PJ, Bruyn GW(eds). Handbook of clinical Neurology. Amsterdam, North Holland Publishing,  1974 vol 15.    <br> </li>    <!-- ref --><li>Hirtz D. Survey on the management of febrile seizures.  Am J Dis Child 1986; 40:909-14.    <br> </li>    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><li>Wolf SM. The effectiveness of phenobarbital  in the prevention of recurrent febrile convulsions in children with and without  a history of pre-perinatal and postnatal abnormalities. Acta Pediatr Scand 1977;166:585-7.    <br>  </li>    <!-- ref --><li>Committee on drugs. Behavioral and cognitive effects of anticonvulsant  therapy. Pediatrics 1985;76:644-7.    <br> </li>    <!-- ref --><li>Hirtz DG. Does phenobarbital used  for febrile seizures cause sleep disturbance? Pediatr-Neurol 1993; 9(2):94-100.    <br>  </li>    <!-- ref --><li>Aicardi J. Febrile convulsions. En: Aicardi J, ed. Epilepsy in children.  New York: Raven Press; 1981:1-360.    <br> </li>    <!-- ref --><li>Rosman NP, Colton TA. Controlled  trial of diazepam administered during febrile illnesses to prevent recurrent febrile  seizures. NEJW 1993;329:79-84.    <br> </li>    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><li>Knudsen FU. Intermittent diazepam  prophylaxis in febrile convulsions. J Fam Med 1992;17(5):143-6.    <br> </li>    <!-- ref --><li>Shimazaki  S, Kuremoto K. Efficacy of rectal diazepam suppository in the prophylaxis of febrile  seizures: comparison with rectal chloral hydrate suppository. No To Hattatsu 1997;  Jul 29(4):278-84.    <br> </li>    <!-- ref --><li>Knudsen FU. Intermittent diazepam prophylaxis in  febrile convulsions. Acta Neurologica Scandinavia 1991; Suppl; 135, 83.    <br> </li>    <!-- ref --><li>Lee  K Taudorf K. Prophylactic treatment with valproic acid or diazepam in children  with febrile convulsions. Acta Pediatr Scand 1986; 751: 593-7.    <br> </li>    <!-- ref --><li>Dreifuss  FE, Santilli N. Valproic acid hepatic fatalities: a retrospective review. Neurology  1987; 37:379-85. </li>    </ol>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Recibido: 12 de septiembre de 2002. Aprobado: 22  de octubre de 2002.    <br> Dra. <i>Lourdes Vald&eacute;s Urrutia.</i> Montero S&aacute;nchez  No. 24, entre 21 y 23, Vedado, municipio Plaza de la Revoluci&oacute;n, Ciudad  de La Habana, Cuba.</p>    <p><a href="#autor"><span class="superscript"><b>1 </b></span>Especialista  de I Grado en Pediatr&iacute;a. Asistente del Departamento de Pediatr&iacute;a.  </a><a name="cargo"></a></p>      ]]></body><back>
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