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<publisher-name><![CDATA[Centro Nacional de Información de Ciencias MédicasEditorial Ciencias Médicas]]></publisher-name>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Nutrición parenteral precoz en el neonato grave]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Hospital Ginecoobstétrico Ramón González Coro  ]]></institution>
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<self-uri xlink:href="http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0034-75312004000200002&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S0034-75312004000200002&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S0034-75312004000200002&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><abstract abstract-type="short" xml:lang="es"><p><![CDATA[Se realizó un estudio descriptivo en el Servicio de Terapia Intensiva Neonatal del Hospital Ginecoobstétrico "Ramón González Coro" de Ciudad de La Habana, desde enero del 2000 hasta enero del 2002, con el objetivo de valorar las ventajas del uso de nutrición parenteral (NP) precoz en los neonatos críticamente enfermos, durante la primera semana de vida. Se compararon 2 grupos de 23 recién nacidos críticos, uno de ellos recibió alimentación parenteral (grupo I) y el otro no (grupo II). Se encontró homogeneidad en ambos grupos en cuanto a peso, edad gestacional, valoración nutricional al nacer, sexo y morbilidad inicial. La nutrición parenteral se caracterizó por su uso precoz (menos de 72 horas), conjuntamente con alimentación enteral mínima. La media del aporte máximo de macronutrientes fue de 16 g/kg/d de dextrosa, 1,2 g/kg/d de lípidos y 2 g/kg/d de proteínas. El desarrollo nutricional fue más favorable en el grupo con NP, porque le disminuyó a la mitad el tanto por ciento de peso perdido en la primera semana de vida, le sostuvo mayor aporte energético durante ese período y recupó 7 días antes su peso del nacimiento en relación con el grupo II. Las complicaciones fueron similares en ambos grupos, para concluir en que estas no estuvieron relacionadas con el uso de NP.]]></p></abstract>
<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[A descriptive study was conducted at the Neonatal Intensive Therapy Service of "Ramón Gonzalez Coro" Gynecoobstetric Hospital, in Havana City, from January 2000, to January 2002, aimed at assessing the advantages of the use of early parenteral nutrition in the critically ill neonates during the first week of life. 2 groups of 23 critical newborn infants each were compared. One of them recieved parenteral nutrition (group 1) and the other one did not (group II). Homogeneity was found in both groups as regards weight, gestational age, nutritional assessment at birth and initial morbidity. The parenteral nutrition was characterized by its early use (less than 72 hours), together with minimal enteral nutrition. The mean of the maximum contribution of macronutrients was 16 g/kg/d of dextrose, 1.2 g/kg/d of lipids and 2 g/kg/d of proteins. The nutritional development was more favorablein the group with parenteral nutrition, since it reduced to the half the percent of weight lost in the first week of life, provided a higher energy contribution during that period and recovered 7 days before its birth weight compared with group II. The complications were similar in both groups and they were not related to the use of parenteral nutrition.]]></p></abstract>
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<kwd lng="es"><![CDATA[NUTRICION PARENTAL]]></kwd>
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<kwd lng="en"><![CDATA[NEWBORN INFANT]]></kwd>
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</front><body><![CDATA[ <p>Hospital Ginecoobst&eacute;trico &quot;Ram&oacute;n Gonz&aacute;lez Coro&quot;    <br>  </p><h2>Nutrici&oacute;n parenteral precoz en el neonato grave    <br> </h2>    <p><a href="#cargo">Dra.  Alina Gonz&aacute;lez Mustelier,<span class="superscript">1 </span>Dra. Virginia  D&iacute;az-Arg&uuml;elles Ram&iacute;rez-Corr&iacute;a<span class="superscript">2</span>  y Dra. Silvia Porto Rodr&iacute;guez<span class="superscript">3</span>.</a><a name="autor"></a><a href="#cargo">    <br>  </a> </p><h4>Resumen    <br> </h4>    <p>Se realiz&oacute; un estudio descriptivo en el  Servicio de Terapia Intensiva Neonatal del Hospital Ginecoobst&eacute;trico &quot;Ram&oacute;n  Gonz&aacute;lez Coro&quot; de Ciudad de La Habana, desde enero del 2000 hasta  enero del 2002, con el objetivo de valorar las ventajas del uso de nutrici&oacute;n  parenteral (NP) precoz en los neonatos cr&iacute;ticamente enfermos, durante la  primera semana de vida. Se compararon 2 grupos de 23 reci&eacute;n nacidos cr&iacute;ticos,  uno de ellos recibi&oacute; alimentaci&oacute;n parenteral (grupo I) y el otro  no (grupo II). Se encontr&oacute; homogeneidad en ambos grupos en cuanto a peso,  edad gestacional, valoraci&oacute;n nutricional al nacer, sexo y morbilidad inicial.  La nutrici&oacute;n parenteral se caracteriz&oacute; por su uso precoz (menos  de 72 horas), conjuntamente con alimentaci&oacute;n enteral m&iacute;nima. La  media del aporte m&aacute;ximo de macronutrientes fue de 16 g/kg/d de dextrosa,  1,2 g/kg/d de l&iacute;pidos y 2 g/kg/d de prote&iacute;nas. El desarrollo nutricional  fue m&aacute;s favorable en el grupo con NP, porque le disminuy&oacute; a la mitad  el tanto por ciento de peso perdido en la primera semana de vida, le sostuvo mayor  aporte energ&eacute;tico durante ese per&iacute;odo y recup&oacute; 7 d&iacute;as  antes su peso del nacimiento en relaci&oacute;n con el grupo II. Las complicaciones  fueron similares en ambos grupos, para concluir en que estas no estuvieron relacionadas  con el uso de NP.    <br> </p>    <p><i>Palabras claves</i>: NUTRICION PARENTAL, RECIEN  NACIDO.    <br> </p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El desarrollo alcanzado en el soporte nutricional de neonatos  gravemente enfermos ha influido en los resultados favorables de la morbilidad  y mortalidad infantil a esa edad. Pero a&uacute;n quedan muchas preguntas por  contestar en relaci&oacute;n con el tiempo de permanencia de la nutrici&oacute;n  parenteral total (NPT), v&iacute;as de acceso menos agresivas, nutrientes espec&iacute;ficos  que deben utilizarse y m&aacute;s a&uacute;n, preguntas relacionadas con las complicaciones  que pueden derivar a largo plazo, de un soporte inadecuado en un ser en plena  diferenciaci&oacute;n h&iacute;stica.<span class="superscript">1-10</span>    <br>  </p>    <p>Para lograr un adecuado soporte nutricional del reci&eacute;n nacido cr&iacute;tico,  primero debemos ofrecer este soporte de forma precoz, segundo, tener el concepto  de ofrecer soporte metab&oacute;lico que frene el catabolismo end&oacute;geno  secundario al estr&eacute;s y el ayuno y no provoque sobrecarga sobre las funciones  ya alteradas de este paciente. Y tercero, deber&aacute; enfrentar las disminuidas  reservas energ&eacute;ticas con las altas demandas metab&oacute;licas del prematuro.<span class="superscript">2-7</span>    <br>  </p>    <p>A&uacute;n existe inseguridad para utilizar la NPT en algunos servicios  de neonatolog&iacute;a, al tener en cuenta las complicaciones que se pueden presentar.  El objetivo de este trabajo fue comparar el desarrollo nutricional de reci&eacute;n  nacidos gravemente enfermos, en los cuales se utiliz&oacute; NPT de forma precoz,  con un grupo control, en el que por determinadas causas asistenciales y administrativas  no se utiliz&oacute; esta modalidad nutricional.    <br> </p><h4>M&eacute;todos    <br>  </h4>    <p>Se realiz&oacute; un estudio descriptivo, en reci&eacute;n nacidos graves  ingresados en la Terapia Intensiva Neonatal del Hospital Ginecoobst&eacute;trico  &quot;Ram&oacute;n Gonz&aacute;lez Coro&quot; de Ciudad de La Habana, desde enero  del 2000 hasta enero del 2001.    <br> </p>    <p>A pesar de quedar protocolizado el uso  de NPT en el Servicio de Neonatolog&iacute;a desde finales de 1999, por tratarse  de una modalidad poco usada, con componentes no adecuados para reci&eacute;n nacidos,  como el uso de amino&aacute;cidos de adultos y de deficiencias de tipo material  y de reactivos para el monitoreo adecuado de la NPT, esta no fue utilizada en  todos los pacientes que lo requirieron durante este primer a&ntilde;o.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> </p>    <p>A&uacute;n  as&iacute;, de un total de 151 pacientes ingresados en la UCIN durante el per&iacute;odo  estudiado, 89 requirieron NPT y s&oacute;lo 23 reci&eacute;n nacidos recibieron  este soporte nutricional durante la primera semana de vida, para constituir el  grupo estudio de la muestra (grupo I).    <br> </p>    <p>El grupo control (grupo 2),  fue escogido al azar entre los 66 pacientes que requirieron NPT, pero no la recibieron.  No hubo criterios excluyentes.    <br> </p>    <p>Se utilizaron variables para conocer  las caracter&iacute;sticas de la muestra (peso al nacer, edad gestacional, valoraci&oacute;n  nutricional, sexo y morbilidad al nacer), para evaluar el desarrollo nutricional  de los pacientes durante la primera semana de vida (% de p&eacute;rdida de peso  y aporte energ&eacute;tico al 3er, 5to y 7mo d&iacute;as, edad de recuperaci&oacute;n  del peso al nacer y valoraci&oacute;n nutricional peso/EG al 7mo d&iacute;a);  para identificar las complicaciones de la NPT en ambos grupos (metab&oacute;licas,  infecciosas y mec&aacute;nicas).    <br> </p>    <p>En el procesamiento de los datos se  utiliz&oacute; el programa estad&iacute;stico SSPS, y se agruparon las variables  cuantitativas seg&uacute;n su media y desviaci&oacute;n est&aacute;ndar y las  cualitativas seg&uacute;n su distribuci&oacute;n de frecuencias. Para el an&aacute;lisis  de los datos se utilizaron la t de Student, el chi cuadrado y la prueba de Mc  Nemar. En todas las pruebas estad&iacute;sticas se acept&oacute; la significaci&oacute;n  si el valor de p era menor de 0,05.    <br> </p><h4>Resultados    <br> </h4>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>No se encontraron  diferencias significativas entre ambos grupos estudiados en relaci&oacute;n con  el peso al nacer (1 726 g <i>versus</i> 1 671g), edad gestacional (33,36s <i>versus</i>  32,63s), sexo (Grupo I F 9, M 14 y Grupo II F11, M 12) y morbilidad. Las infecciones  precoces y tard&iacute;as fueron las causas m&aacute;s frecuentes de enfermedad  en la primera semana de vida, seguidas de <i>distress</i> respiratorio, por lo  que se consideraron homog&eacute;neos los grupos.    <br> </p>    <p>El inicio de la NPT  fue precoz (media de 72 horas) en los pacientes donde fue usada, con un tiempo  total de administraci&oacute;n entre 7 y 10 d&iacute;as, y alcanz&oacute; un aporte  m&aacute;ximo de macronutrientes de 16 g de glucosa, 1,2 g de l&iacute;pidos (Lipofund&iacute;n  al 10 o 20 %), y 2,0 g de prote&iacute;nas (Aminoplasmol al 10 %).    <br> </p>    <p>La  NPT se asoci&oacute; con alimentaci&oacute;n enteral m&iacute;nima con leche materna  a las 72 horas de edad en el 46 % de los casos.    <br> El grupo control recibi&oacute;  aporte exclusivo de dextrosa endovenosa y alimentaci&oacute;n enteral m&iacute;nima  a partir de las 72 horas de vida.     <br> </p><h4>Desarrollo nutricional    <br> </h4>    <p>Los  pacientes del grupo I, tuvieron menor tanto por ciento de p&eacute;rdida de peso  durante la primera semana de vida. Al cumplir los 7 d&iacute;as, este indicador  se reduc&iacute;a casi a la mitad en relaci&oacute;n con el grupo II (tabla 1).    <br>  </p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center">TABLA 1. Tanto por ciento de p&eacute;rdida de peso</p><table width="75%" border="1" align="center">  <tr> <td>D&iacute;as </td><td>     <div align="center">Grupo I %</div></td><td>     <div align="center">Grupo  II % </div></td><td>     <div align="center">Diferencia de media</div></td></tr> <tr>  <td>3ero</td><td>     <div align="center">-2,33</div></td><td>     <div align="center">-4,26</div></td><td>      <div align="center">1,934</div></td></tr> <tr> <td>5to</td><td>     <div align="center">-2,56</div></td><td>      <div align="center">-4,49</div></td><td>     <div align="center">1,926</div></td></tr>  </table>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="left">El aporte energ&eacute;tico promedio expresado en kcal/kg/d&iacute;a  al 3ro, 5to y 7mo d&iacute;as fue superior en el grupo I, con significaci&oacute;n  estad&iacute;stica al tercer d&iacute;a (tabla 2).    <br> </p>    <p align="center">TABLA  2. Aporte energ&eacute;tico promedio alcanzado al 3er, 5to y 7mo d&iacute;as</p><table width="75%" border="1" align="center">  <tr> <td>Edad </td><td>     <div align="center">Grupo I </div></td><td>     <div align="center">Grupo  II </div></td><td>     <div align="center">Diferencia de media</div></td></tr> <tr>  <td>3er d&iacute;a </td><td>     <div align="center">55,07</div></td><td>     <div align="center">38,67</div></td><td>      <div align="center">16,4 *</div></td></tr> <tr> <td>5to d&iacute;a</td><td>     <div align="center">67,75</div></td><td>      ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">59,21 </div></td><td>     <div align="center">8,5</div></td></tr>  <tr> <td>7mo d&iacute;a</td><td>     <div align="center">77,79 </div></td><td>     <div align="center">73,21</div></td><td>      <div align="center">4,6</div></td></tr> </table>    <p align="center">Fuente: Historias  cl&iacute;nicas.</p>    <p></p>    <p></p>    <p> </p>    <p>La recuperaci&oacute;n del peso al  nacer tuvo una diferencia de 7,04 d&iacute;as menos a favor de los pacientes donde  se indic&oacute; la NPT (p = 0,0000) (tabla 3).    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> </p>    <p align="center">TABLA  3. Tiempo de recuperaci&oacute;n del peso al nacer</p><table width="75%" border="1" align="center">  <tr> <td>Grupo I</td><td>     <div align="center">Grupo II</div></td><td>     <div align="center">Diferencia  de medias</div></td><td>     <div align="center">p</div></td></tr> <tr> <td>Promedio  de d&iacute;as </td><td>     <div align="center">10,19</div></td><td>     <div align="center">17,23  -7,04</div></td><td>     <div align="center">P = 0,000</div></td></tr> </table>    <p align="center">Fuente:  Historias cl&iacute;nicas.</p>    <p>Al comparar la evaluaci&oacute;n nutricional  de peso/EG al nacer y a los 7 d&iacute;as de edad, se observ&oacute; s&oacute;lo  un incremento de 3 pacientes por debajo del percentil 10 en los neonatos con NPT,  sin embargo, en el grupo control, a pesar de haber menos malnutridos al nacimiento,  hubo un incremento de 6 pacientes por debajo del percentil 10.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> </p>    <p>Las  complicaciones tanto metab&oacute;licas, como mec&aacute;nicas e infecciosas tuvieron  una frecuencia similar independientemente del uso o no de NPT.    <br> </p><h4>Discusi&oacute;n    <br>  </h4>    <p>En el neonato cr&iacute;ticamente enfermo la deprivaci&oacute;n de sustratos,  la demanda acelerada por el da&ntilde;o y las necesidades metab&oacute;licas incrementadas,  asociadas con el crecimiento, contribuyen al r&aacute;pido desarrollo de una desnutrici&oacute;n  energ&eacute;tico proteica, con disminuci&oacute;n de la resistencia org&aacute;nica,  incremento del riesgo de infecciones y pobre cicatrizaci&oacute;n, con notable  incremento de la morbilidad y mortalidad.<span class="superscript">3,8-10</span>    <br>  </p>    <p>En el tiempo estudiado, s&oacute;lo el 26 % de los pacientes se beneficiaron  con el uso de NPT, lo cual implic&oacute; mantener a los pacientes graves en condiciones  de ayuno durante la primera semana de vida o por el contrario, acelerar la alimentaci&oacute;n  por v&iacute;a oral en pacientes sometidos a un da&ntilde;o.     <br> </p>    <p>Existen  2 tendencias en general para iniciar el soporte nutricional que dependen de la  experiencia de cada servicio. Est&aacute;n los que promueven la utilizaci&oacute;n  de la v&iacute;a enteral lo m&aacute;s precoz posible, con el riesgo de desarrollar  enterocolitis necrosante en el reci&eacute;n nacido mal nutrido y en el de muy  bajo peso, y por otro lado, est&aacute;n los que consideran mantener NPT de forma  prolongada sin utilizar alimentaci&oacute;n enteral. Lo m&aacute;s adecuado surge  de sumar un aporte enteral m&iacute;nimo y nutrici&oacute;n parenteral, y balancear  uno y otro para poder lograr el aporte adecuado para cada paciente<span class="superscript">  4,8,10</span> El soporte nutricional precoz depende de la afecci&oacute;n de base,  y de la estabilidad hemodin&aacute;mica y metab&oacute;lica del enfermo.<span class="superscript">5,6</span>    <br>  </p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El ayuno en un neonato, s&oacute;lo se justifica si el paciente se encuentra  con un fallo multiorg&aacute;nico y en desestabilizaci&oacute;n metab&oacute;lica  importante y nunca por m&aacute;s de 48 horas.    <br> </p>    <p>A pesar de no ofrecer  una NPT con la calidad adecuada para un reci&eacute;n nacido, en relaci&oacute;n  con las caracter&iacute;sticas de los macronutrientes, en este estudio se logr&oacute;  que el estado metab&oacute;lico y nutricional del paciente durante su fase cr&iacute;tica  fuera mejor y por tanto, estuviera mejor preparado para enfrentar los trastornos  ocasionados por el da&ntilde;o hip&oacute;cico o por la sepsis. Las complicaciones  no fueron m&aacute;s all&aacute; que las propias derivadas de la enfermedad de  base o el manejo de cat&eacute;teres por su gravedad.     <br> </p>    <p>La NPT no constituye  una alimentaci&oacute;n fisiol&oacute;gica para el reci&eacute;n nacido y por  ello, en la medida en que el aporte de macronutrientes no exceda las recomendaciones  nutricionales y se puedan ofertar por el menor tiempo posible, las complicaciones  ser&aacute;n menores.<span class="superscript">9</span> Cuando esta modalidad  se puede combinar con alimentaci&oacute;n enteral m&iacute;nima, la evoluci&oacute;n  nutricional del paciente es mejor, tanto en la terapia intensiva como en su proceso  de recuperaci&oacute;n.<span class="superscript">2,6,7</span></p><h4>Summary</h4>    <p>A  descriptive study was conducted at the Neonatal Intensive Therapy Service of &quot;Ram&oacute;n  Gonzalez Coro&quot; Gynecoobstetric Hospital, in Havana City, from January 2000,  to January 2002, aimed at assessing the advantages of the use of early parenteral  nutrition in the critically ill neonates during the first week of life. 2 groups  of 23 critical newborn infants each were compared. One of them recieved parenteral  nutrition (group 1) and the other one did not (group II). Homogeneity was found  in both groups as regards weight, gestational age, nutritional assessment at birth  and initial morbidity. The parenteral nutrition was characterized by its early  use (less than 72 hours), together with minimal enteral nutrition. The mean of  the maximum contribution of macronutrients was 16 g/kg/d of dextrose, 1.2 g/kg/d  of lipids and 2 g/kg/d of proteins. The nutritional development was more favorablein  the group with parenteral nutrition, since it reduced to the half the percent  of weight lost in the first week of life, provided a higher energy contribution  during that period and recovered 7 days before its birth weight compared with  group II. The complications were similar in both groups and they were not related  to the use of parenteral nutrition.</p>    <p><i>Key words</i>: PARENTAL NUTRITION;  NEWBORN INFANT.</p>    <p>&nbsp;</p>    <p></p><h4> Referencias bibliogr&aacute;ficas    <br> </h4><ol>      ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><li> Althabe M, Selandari J, Saporiti A, Carmuega ES. &iquest;Es posible satisfacer  las necesidades nutricionales de los ni&ntilde;os cr&iacute;ticamente enfermos?  Archivos argentinos de Pediatr&iacute;a 1994; 92 (1):18-24.    <br> </li>    <!-- ref --><li> Carvalho  P, Silveira TR. Colestasis asociada a nutrici&oacute;n Parenteral: la infecci&oacute;n  como principal factor de riesgo. Revista de Pediatr&iacute;a Brasil, 1995; 5 (71):255-60.    <br>  </li>    <!-- ref --><li> Evans RA Thureen P Early feeding strategies in preterm and critically  ill neonates. Neonatal Netw. University off Colorado Health Science Center Denver,  2001 Oct; 20 (7): 7-18.    <br> </li>    <!-- ref --><li> Glover JJ, Cuniano DA, Balent J. Eticall  challenges in the care of infants with intestinal failure lifelong total parenteral  nutrition. Childrens Hospital Virginia: Semin Pediatr Surg 2001 Nov; 10 (4): 230-6.    <br>  </li>    <!-- ref --><li> Guzm&aacute;n Rub&iacute;n E. Utilizaci&oacute;n de la alimentaci&oacute;n  parenteral en pacientes ingresados en la Terapia Intensiva Pedi&aacute;trica del  Hospital Pedi&aacute;trico Docente &quot;William Soler&quot;. Frecuencia y resultados  durante el a&ntilde;o 1988. Ciudad de La Habana, 1989.    <br> </li>    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><li> Padr&oacute;n  Giner C, Mart&iacute;nez Costa C. Indicaciones y t&eacute;cnicas de Soporte Nutricional.  An Esp Pediatr 2001; 55 (3):260-6.    <br> </li>    <!-- ref --><li> Pinchasik D. From TPN to breast  feeding - feeding the premature infant - 2000: Part I Parenteral Nutrition. Prebysterian  Hospital New York: Am J Perinatol 2001; 18(2):59- 72.    <br> </li>    <!-- ref --><li> Serrano MG.  Alimentaci&oacute;n parenteral en el neonato. En: G&oacute;mez GM, ed. Temas selectos  sobre el reci&eacute;n nacido prematuro. M&eacute;xico D.F: Ed. Mexicana, 1990:344-53.    <br> </li>    <!-- ref --><li> Tapia Rombo CA, Rodr&iacute;guez M&eacute;ndez J, Alvarez V&aacute;zquez  E, Salazar Acu&ntilde;a AH. Complicaciones de la nutrici&oacute;n parenteral en  el reci&eacute;n nacido. Bolet&iacute;n M&eacute;dico Hospital Infantil de M&eacute;xico,  1997; 54 (7): 323-30.    <br> </li>    <!-- ref --><li> Vecchiareli C. Adelantos en nutrici&oacute;n  enteral y parenteral en neonatolog&iacute;a. En: Montemerlo H, Men&eacute;ndez  AM, Slobodianik NH. Nutrici&oacute;n enteral y parentelal. Buenos Aires: Editor  Abbott Laboratories, 1999: 211-19.    <br> </li>    ]]></body>
<body><![CDATA[</ol>    <p>Recibido: 20 de octubre de  2003. Aprobado: 2 de febrero de 2004.     <br> Dra. <i>Alina Gonz&aacute;lez Mustelier</i>.  Hospital Ginecoobst&eacute;trico &quot;Ram&oacute;n Gonz&aacute;lez Coro&quot;,  calle 21 entre 4 y 6, Vedado, Ciudad de La Habana, Cuba. Email: <a href="mailto:virginia@infomed.sld.cu">virginia@infomed.sld.cu</a>    <br>  </p>    <p>    <br> </p>    <p><span class="superscript"><a href="#autor">1 </a></span><a href="#autor">Especialista  de I Grado en Neonatolog&iacute;a. Hospital Ginecoobst&eacute;trico &quot;Ram&oacute;n  Gonz&aacute;lez Coro&quot;.    <br> <span class="superscript"><b>2</b></span> Especialista  de II Grado en Neonatolog&iacute;a. Master en Nutrici&oacute;n en Salud P&uacute;blica.  Profesora Auxiliar. Escuela Nacional de Salud P&uacute;blica.    <br> <span class="superscript"><b>3</b></span>  Especialista de II Grado en Neonatolog&iacute;a. Hospital Ginecoobst&eacute;trico  &quot;Ram&oacute;n Gonz&aacute;lez Coro&quot;. Asistente de la c&aacute;tedra  de Pediatr&iacute;a. </a><a name="cargo"></a> </p>      ]]></body><back>
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