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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Descenso endoanal en la enfermedad de Hirschsprung: Nuestra experiencia en 17 pacientes]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Hospital Pediátrico Universitario William Soler  ]]></institution>
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</front><body><![CDATA[ <p>Hospital  Pedi&aacute;trico Universitario &laquo;William Soler&raquo;</p> <h2><strong>Descenso endoanal en la enfermedad de Hirschsprung.  Nuestra experiencia en 17 pacientes</strong></h2>     <p>  <a href="#cargo">Dr.  Luis Alexis Graver&aacute;n S&aacute;nchez,<span class="superscript">1</span> Dra. Sara I. Gonz&aacute;lez Fern&aacute;ndez,<span class="superscript">2</span> Dr. Ruperto  Llanes C&eacute;spedes<span class="superscript">3</span> y Dr. Pedro A. Vilorio Barrera<span class="superscript">4</span></a><span class="superscript"><a name="autor" id="autor"></a></span></p>     <p>&nbsp;</p>     <blockquote>   <hr />   <h4>RESUMEN</h4>       <p align="justify">    La  tendencia actual en el tratamiento de la enfermedad de Hirschsprung es la  cirug&iacute;a a temprana edad, en un solo tiempo quir&uacute;rgico y mediante del descenso  transanal. Se realiz&oacute; un estudio observacional y retrospectivo con el objetivo  de describir los resultados preliminares en 17 ni&ntilde;os (12 varones y 5 hembras)  tratados transanalmente por enfermedad de Hirschsprung, entre abril de 2004 y  abril de 2006 en el Hospital Pedi&aacute;trico Universitario &laquo;William Soler&raquo;. La edad  promedio al momento de la operaci&oacute;n fue de 4 meses, 6 operados reci&eacute;n nacidos,  8 en los primeros 6 meses y 3 despu&eacute;s del primer a&ntilde;o. Un solo paciente ten&iacute;a  enfermedad asociada (s&iacute;ndrome de Down). El 23,5&nbsp;% (4) tuvo enterocolitis  preoperatoria. Tres ni&ntilde;os ten&iacute;an ostom&iacute;a antes de la intervenci&oacute;n. La variedad  rectosigmoidea se present&oacute; en el 76,4&nbsp;%. La disecci&oacute;n submucosa se comenz&oacute;  a nivel de la l&iacute;nea dentada en 9 pacientes y en 8, entre 3 y 5 mm. El promedio de intestino  agangli&oacute;nico resecado fue de 20   cm (entre 11 y 45 cm). Se transfundieron 6 ni&ntilde;os. Tres pacientes  fueron convertidos por segmento intestinal agangli&oacute;nico largo. El tiempo  operatorio medio fue de 189 min. Ninguno tuvo complicaciones operatorias. La  irritaci&oacute;n de la piel perianal se present&oacute; en 14 ni&ntilde;os. El tiempo medio para la  alimentaci&oacute;n enteral fue de 36 horas y la estancia hospitalaria media de 6,4  d&iacute;as. Ocurri&oacute; enterocolitis posoperatoria en 3 pacientes (17,6&nbsp;%). Se les  program&oacute; un esquema de dilataciones anales despu&eacute;s de dos semanas de operados.  Actualmente la continencia anorrectal es buena en 14 pacientes (82,3 %) y  regular en 3 (17,6 %). El descenso endorrectal totalmente transanal constituye  una t&eacute;cnica segura y factible para el tratamiento de la enfermedad de  Hirschsprung rectosigmoidea cl&aacute;sica. Entre sus ventajas est&aacute;n los excelentes  resultados est&eacute;ticos y el posoperatorio m&aacute;s confortable, sin incremento del  riesgo de complicaciones. Pensamos que seguimientos a m&aacute;s largo plazo son  necesarios para evaluar mejor los resultados funcionales, las secuelas y la calidad  de vida futura. </p>       <p align="justify"><em>Palabras clave</em>: Descenso  endoanal, enfermedad de Hirschsprung.</p>   <hr />       <p align="justify">&nbsp;</p> </blockquote>     <p align="justify">El  descenso endoanal constituye actualmente la m&aacute;xima expresi&oacute;n en concepto de  desarrollo de cirug&iacute;a m&iacute;nimamente invasiva para la enfermedad de Hirschsprung.  Mucho es lo andado en esta entidad desde que el pediatra Harald Hirschsprung la  describi&oacute;. Se sorprender&iacute;a al saber el concepto del padecimiento que &eacute;l  describi&oacute; en 1888, en especial, cuando se enterase de que los investigadores  contempor&aacute;neos est&aacute;n ya hurgando en el material gen&eacute;tico y tienen una idea muy  aproximada de los genes que determinan o predisponen a sufrir esta enfermedad.  Sin embargo, no es hasta 1948 en que el profesor Orval Swenson y Bill  identificaron el verdadero defecto y propusieron un tratamiento pionero para el  abordaje quir&uacute;rgico de la enfermedad.<span class="superscript">1</span></p>     <p align="justify">  La  mucosectom&iacute;a endorrectal fue descrita por primera vez por Soave en 1964 y m&aacute;s  tarde fue modificada por Boley.<span class="superscript">2-6</span> En 1980, <em>So</em> y colaboradores reportan el descenso endorrectal en 20 reci&eacute;n  nacidos sin colostom&iacute;a previa.<span class="superscript">7</span> En 1995, <em>Georgeson</em> y cols. reportan la mucosectom&iacute;a transanal asistiendo el tiempo abdominal por  laparoscopia.<span class="superscript">8</span> En 1998, <em>De La Torre-Mondrag&oacute;n</em> y <em>Ortega-Salgado</em> describen la  mucosectom&iacute;a, colectom&iacute;a y descenso totalmente transanal sin necesidad de  laparoscopia ni laparotom&iacute;a en el tratamiento de la enfermedad de Hirschsprung rectosigmoidea.<span class="superscript">9 </span></p>     <p align="justify">  Como se  puede apreciar el tratamiento quir&uacute;rgico de esta entidad ha evolucionado  notablemente en las &uacute;ltimas dos d&eacute;cadas, desde la cirug&iacute;a en varias etapas  hacia una operaci&oacute;n en un solo tiempo quir&uacute;rgico, en el per&iacute;odo neonatal y  totalmente transanal, sin laparoscopia o laparotom&iacute;a en la mayor parte de los  casos. En la actualidad el papel de la cirug&iacute;a de la enfermedad de Hirschsprung,  en un solo tiempo, est&aacute; bien establecido y sus resultados son comparables o a&uacute;n  mejores que los obtenidos con operaciones en dos o tres tiempos.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">  El  prop&oacute;sito de este trabajo fue evaluar la factibilidad y aplicaci&oacute;n de esta  t&eacute;cnica en nuestro medio, sobre todo en ni&ntilde;os menores de 1 a&ntilde;o de edad.  Presentamos nuestros resultados preliminares con este procedimiento muy similar  al descrito por <em>De La Torre</em>, pero  introduciendo algunas modificaciones m&aacute;s recientes, referidas sobre todo a  detalles operatorios, curso posoperatorio temprano, complicaciones transoperatorias  y posoperatorias, evidencia de enterocolitis tanto antes como despu&eacute;s de la cirug&iacute;a  y resultados funcionales a corto y mediano plazo.</p>     <p>&nbsp;</p> <h4>M&Eacute;TODOS</h4>     <p align="justify">  En este  estudio observacional y retrospectivo fueron revisadas las historias de 17  pacientes consecutivos (12 varones y 5 hembras), con diagn&oacute;stico previo de  enfermedad de Hirschsprung, tratados todos por t&eacute;cnica transanal entre abril del  2004 y abril del 2006 en el Hospital Pedi&aacute;trico Universitario &laquo;William Soler&raquo;,  en Ciudad de La Habana.   Los datos recogidos de las historias cl&iacute;nicas incluyeron las  siguientes variables: nombre, sexo, edad y peso al momento de la operaci&oacute;n, existencia  de anomal&iacute;as y enfermedades asociadas, la presencia de una ostom&iacute;a preoperatoria,  la presentaci&oacute;n de enterocolitis prequir&uacute;rgica y posquir&uacute;rgica, nivel  radiol&oacute;gico de la zona de transici&oacute;n as&iacute; como la preparaci&oacute;n intestinal  preoperatoria y la antibioticoterapia profil&aacute;ctica, los detalles operatorios,  incluyendo operaci&oacute;n neonatal, tipo de proceder realizado, nivel de comienzo de  la disecci&oacute;n submucosa, apertura del manguito muscular, longitud del segmento  intestinal resecado, conversi&oacute;n a laparoscopia o laparotom&iacute;a, tiempo  operatorio, complicaciones transoperatorias y posoperatorias, inicio de la v&iacute;a  enteral, estad&iacute;a hospitalaria, exploraci&oacute;n rectal y dilataciones anales, los  datos preliminares sobre la funci&oacute;n intestinal, estado de continencia  anorrectal y la necesidad de proceder quir&uacute;rgico secundario tales como  miomectom&iacute;a y redescenso e investigaciones posoperatorias. </p>     <p align="justify">  Los  resultados fueron expresados en tablas de contingencia en valores absolutos y  porcentajes. La informaci&oacute;n se analiz&oacute; empleando la prueba estad&iacute;stica de chi cuadrado,  con un nivel de significaci&oacute;n de p&nbsp;&lt;&nbsp;0,05, para determinar los resultados  cualitativos entre las diferentes variables.</p> <h6><strong>T&eacute;cnica quir&uacute;rgica</strong><span class="superscript">10-12</span></h6>     <p align="justify">  La  factibilidad del descenso totalmente transanal se determin&oacute; previamente  mediante examen radiol&oacute;gico con enema de bario. Si la zona radiol&oacute;gica de  transici&oacute;n se encontr&oacute; en la regi&oacute;n rectosigmoidea, se prepar&oacute; al paciente para  el procedimiento transanal exclusivamente. Si dicha zona de transici&oacute;n se  encontr&oacute; en el sigmoides proximal o m&aacute;s alta que este, entonces se prepar&oacute; al  paciente para una movilizaci&oacute;n adicional laparosc&oacute;pica o abierta del intestino.</p>     <p align="justify">  La  preparaci&oacute;n intestinal preoperatoria se realiz&oacute; en casi la totalidad de los  casos con enemas de soluci&oacute;n salina fisiol&oacute;gica al 0,9 % el d&iacute;a anterior de la  operaci&oacute;n, a la hora 8 p.m., 10 p.m. y 12 a.m., con ayuno de 4 a 6 horas antes  de la intervenci&oacute;n, reservando la preparaci&oacute;n convencional solamente para los  pacientes que ten&iacute;an una ostom&iacute;a previa. La antibioticoterapia profil&aacute;ctica de  amplio espectro se comenz&oacute; 15 min antes de la inducci&oacute;n anest&eacute;sica y se mantuvo  por un per&iacute;odo de 5 a  10 d&iacute;as posoperatorios.</p>     <p align="justify">  La v&iacute;a  de acceso venoso se utiliz&oacute; indistintamente y la de elecci&oacute;n en el reci&eacute;n  nacido fue la percut&aacute;nea con cat&eacute;ter central. El bloqueo caudal con epinefrina  no se utiliz&oacute; siempre y se insert&oacute; una sonda uretral antes de la operaci&oacute;n en  todos los pacientes. </p>     <p align="justify">  La  t&eacute;cnica de la mucosectom&iacute;a transanal usada se bas&oacute; principalmente en la  descrita por <em>De La Torre-Mondrag&oacute;n</em> y <em>Ortega Salgado</em>, introduciendole  algunas modificaciones m&aacute;s recientes. Primeramente se coloca al paciente en  posici&oacute;n &#8213;algunos autores prefieren la posici&oacute;n supina  porque seg&uacute;n ellos tienen un mejor control de la uretra y accesibilidad a la  cavidad abdominal en caso de necesidad de conversi&oacute;n, y otros prefieren el  dec&uacute;bito prono porque mantienen un mejor control del meso. Nosotros preferimos  esta &uacute;ltima, siempre ayudados por un calzo para elevar las caderas&#8213;, el  cirujano se coloca frente al campo operatorio sentado en una banqueta. </p>     <p align="justify">  Se  comienza la operaci&oacute;n colocando un anillo de colostom&iacute;a alrededor del orificio  anal, para usarlo como separador anal en ausencia de retractor anal de Scout. Se  colocan 8 puntos profundos que incorporan los esf&iacute;nteres anales a trav&eacute;s de las  criptas anales y se anudan alrededor del anillo de colostom&iacute;a, primero se  colocan 4 suturas a la hora 3, 6, 9 y 12 y despu&eacute;s 4 m&aacute;s adicionales a la hora  1, 4, 7 y 11. Esto da una exposici&oacute;n excelente del canal anal. Se infiltra  soluci&oacute;n de epinefrina diluida al 0,001 % alrededor de la mucosa, lo que  facilita la separaci&oacute;n de esta de la capa muscular y contribuye a disminuir la  hemorragia durante la disecci&oacute;n. Tambi&eacute;n pueden emplearse otras alternativas  como soluci&oacute;n salina fisiol&oacute;gica solamente e incluso aire. </p>     <p align="justify">  Se  comienza la disecci&oacute;n anal realizando una incisi&oacute;n circunferencial al nivel de  la l&iacute;nea dentada, progresando en el plano posterior desde la hora 3 a la 9 hasta identificar el  plano de disecci&oacute;n correctamente, incluyendo inicialmente todas las capas  intestinales en una longitud aproximada de 15&nbsp;mm de la l&iacute;nea dentada. Esto  persigue el objetivo de da&ntilde;ar el esf&iacute;nter anal interno que en principio de la  enfermedad es siempre agangli&oacute;nico y por ende tiende a la hiperton&iacute;a, causa  frecuente de dilataci&oacute;n del colon y enterocolitis. Seguidamente se avanza en el  plano de disecci&oacute;n submucosa utilizando electrocirug&iacute;a de punta fina y ayudado  con &laquo;pushito&raquo;,  nunca tijeras para evitar la apertura del tubo mucoso que es muy frecuente y  con el objetivo de prevenir la formaci&oacute;n de abscesos a este nivel. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">  Se  lleva a cabo la disecci&oacute;n en el plano submucoso pr&oacute;ximalmente para formar un  manguito muscular corto (3-4 cm)  o largo (6-8 cm),  seg&uacute;n se prefiera. Una vez que se ha avanzado lo suficiente para vencer el  suelo p&eacute;lvico y alcanzar la reflexi&oacute;n peritoneal, se colocan cuatro puntos de  tracci&oacute;n en los 4 cuadrantes en la uni&oacute;n de la vaina muscular y del tubo mucoso  y tirando de estos puntos se prolapsa fuera del ano el manguito muscular  proximal que puede ser entonces seccionado circunferencialmente con seguridad  sin riesgo de da&ntilde;ar los &oacute;rganos y nervios p&eacute;lvicos. Se contin&iacute;a entonces la  disecci&oacute;n sobre la capa serosa del colon; los vasos mesent&eacute;ricos son coagulados  con coagulaci&oacute;n bipolar y excepcionalmente pueden ser ligados, sobre todo en  ni&ntilde;os mayores pero con especial precauci&oacute;n en evitar la fuga y retracci&oacute;n de estos,  que pueden sangrar hacia la cavidad abdominal y conllevar a una exploraci&oacute;n  adicional. En este punto se tiene mucho cuidado de no torcer axialmente el  intestino, lo que ocurre f&aacute;cilmente cuando el sigma es muy redundante como  sucede m&aacute;s all&aacute; del per&iacute;odo neonatal.</p>     <p align="justify">  Una vez  que ha sido identificada visualmente la zona de transici&oacute;n se procede a tomar  una biopsia de todas las capas del intestino con excepci&oacute;n de la mucosa que se  halla por encima, para estudio por congelaci&oacute;n y se contin&uacute;a la disecci&oacute;n m&aacute;s  all&aacute; del colon dilatado, ya que est&eacute; es tan inadecuado y disfuncional como el  colon agangli&oacute;nico, hasta el nivel en que el calibre del intestino es m&aacute;s o  menos normal. Si el informe de la biopsia confirma la presencia de c&eacute;lulas  ganglionares el intestino puede ser seccionado a este nivel. Si no hay c&eacute;lulas  ganglionares entonces se procede a tomar otra biopsia por encima de la anterior  de 5 a 10 cm. El colon movilizado no  debe ser demasiado redundante y una moderada tensi&oacute;n al realizar la anastomosis  evita el prolapso de este colon descendido m&aacute;s tarde. La tensi&oacute;n se relaja  completamente cuando se retiran los puntos de retracci&oacute;n entre el ano y el  anillo de colostom&iacute;a. </p>     <p align="justify">  Se  procede entonces a realizar la anastomosis coloanal en un plano entre la  totalidad de la pared del colon movilizado y el canal anal al nivel de la l&iacute;nea  dentada con sutura absorbible 4/0 o 5/0 seg&uacute;n la edad del ni&ntilde;o, coloc&aacute;ndose  entre 12 y 16 puntos. Previamente a esto colocamos un plano de seguridad de 4-6  puntos de sutura de la pared del colon descendido al canal anal a una distancia  aproximada de 1,5-2&nbsp;cm de la l&iacute;nea de anastomosis definitiva. Finalmente  se retira el anillo de colostom&iacute;a y se concluye la operaci&oacute;n.</p>     <p align="justify">  Se  retira la sonda vesical y nasog&aacute;strica a las 24 h de operado y se comienza con  la alimentaci&oacute;n enteral en este momento si ya se ha restablecido el transito  intestinal. Se contin&uacute;a la profilaxis antibi&oacute;tica durante 5 a 10 d&iacute;as y el paciente es  dado de alta cuando se ha restablecido la alimentaci&oacute;n enteral totalmente y se  encuentra sin dolor y sin evidencias de complicaciones o sepsis.</p>     <p align="justify">  A los  14 d&iacute;as de operado el paciente es evaluado para calibrar el neoano y establecer  un sistema de dilataciones anales durante el primer a&ntilde;o posterior a la  intervenci&oacute;n, para lo cual seguimos el esquema de Elhalaby.<span class="superscript">11</span></p>     <p align="justify">  Teniendo  en cuenta que casi la totalidad de estos ni&ntilde;os tiene menos de 2 a&ntilde;os, por lo  que es dif&iacute;cil evaluar la continencia en los mismos, consideramos como buena  aquella en que se tienen 2 o 3 deposiciones diarias con intervalos libres entre  ellas y sin deposiciones durante la noche, regular entre 3 y 5, y mala  continencia en los ni&ntilde;os con m&aacute;s de 5 deposiciones diarias y que se manchan  durante el sue&ntilde;o.</p>     <p align="justify">  El  seguimiento posoperatorio se llevo a cabo durante el primer a&ntilde;o posterior a la  cirug&iacute;a, inicialmente cada 3 semanas por 3 meses, despu&eacute;s cada 6 semanas hasta  los 6 meses y seguidamente con frecuencia mensual hasta el a&ntilde;o de operado, cuando  el paciente es dado de alta si no existen evidencias de complicaciones tratables  y se ha alcanzado el calibre adecuado de dilatador de Hegar para la edad sin  dolor ni sangrado.</p>     <p>&nbsp;</p> <h4>RESULTADOS </h4>     <p align="justify">  De los  17 pacientes, 12 correspondieron al sexo masculino y 5 al femenino, solo 2  ni&ntilde;os eran de la raza negra. La edad promedio al momento de la operaci&oacute;n fue de  4 meses (entre 16 d&iacute;as y 2 a&ntilde;os). Seis ni&ntilde;os, a los cuales se les realiz&oacute; el  diagn&oacute;stico en las primeras semanas al nacimiento, fueron operados en el  periodo neonatal, 8 en los primeros 6 meses de nacido y 3 m&aacute;s all&aacute; del primer  a&ntilde;o de vida, de los cuales 2 ten&iacute;an colostom&iacute;a. Un solo paciente ten&iacute;a  enfermedad asociada, que fue un s&iacute;ndrome de Down. El 23,5 % (4) de los  pacientes tuvieron alg&uacute;n grado enterocolitis preoperatoria. Tres ni&ntilde;os ten&iacute;an ostom&iacute;a  terminal previa a la intervenci&oacute;n y a ellos se les practic&oacute; una disecci&oacute;n  transanal extendida lo m&aacute;s arriba posible y seguidamente se llev&oacute;o a cabo el  descenso de la colostom&iacute;a por v&iacute;a abdominal, a 2 de ellos por obstrucci&oacute;n  intratable y enterocolitis de reci&eacute;n nacido y al otro por presentar un colon  muy dilatado al momento del diagn&oacute;stico. </p>     <p align="center">Tabla 1. <em>Datos cl&iacute;nicos de los pacientes</em></p> <table width="662" border="1" align="center" cellpadding="0" cellspacing="3">   <tr>     <td width="280" valign="top">    ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center"><strong>Total de pacientes</strong> </div></td>     <td width="160" valign="top">    <p align="center">n    = 17</p></td>     <td width="135" valign="top">    <p align="center">100    %</p></td>   </tr>   <tr>     <td width="280" valign="top">    <p align="center"><strong>Sexo</strong></p></td>     <td width="160" valign="top">    <p align="center">Sexo    masculino: 12; sexo femenino: 5</p></td>     <td width="135" valign="top">    <p align="center">(70,5    %) y (29,4 %)</p></td>   </tr>   <tr>     <td width="280" valign="top">    <p align="center"><strong>Edad al momento operaci&oacute;n (d&iacute;as)</strong></p></td>     <td width="160" valign="top">    <p align="center">120    d&iacute;as (4 meses)</p></td>     <td width="135" valign="top">    <p align="center">(entre    16 d&iacute;as y 2 a&ntilde;os)</p></td>   </tr>   <tr>     <td width="280" valign="top">    <p align="center"><strong>Peso al momento de la operaci&oacute;n (kg)</strong></p></td>     <td width="160" valign="top">    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center">5,1    kg</p></td>     <td width="135" valign="top">    <p align="center">(entre    3,1 y 14 kg)</p></td>   </tr>   <tr>     <td width="280" valign="top">    <p align="center"><strong>Enfermedades asociadas</strong></p></td>     <td width="160" valign="top">    <p align="center">1</p></td>     <td width="135" valign="top">    <p align="center">S&iacute;ndrome    de Down</p></td>   </tr>   <tr>     <td width="280" valign="top">    <p align="center"><strong>Enterocolitis preoperatoria</strong></p></td>     <td width="160" valign="top">    <p align="center">4</p></td>     <td width="135" valign="top">    <p align="center">23,5    %</p></td>   </tr>   <tr>     <td width="280" valign="top">    <p align="center"><strong>Ostom&iacute;a en preoperatorio</strong></p></td>     <td width="160" valign="top">    <p align="center">3</p></td>     <td width="135" valign="top">    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center">17,6    %</p></td>   </tr>   <tr>     <td width="280" valign="top">    <p align="center"><strong>Zona transici&oacute;n (recto/rectosigmoides)</strong></p></td>     <td width="160" valign="top">    <p align="center">13</p></td>     <td width="135" valign="top">    <p align="center">76,4    %</p></td>   </tr>   <tr>     <td width="280" valign="top">    <p align="center"><strong>Zona transici&oacute;n (segmento largo)</strong></p></td>     <td width="160" valign="top">    <p align="center">4</p></td>     <td width="135" valign="top">    <p align="center">23,5    %</p></td>   </tr>   <tr>     <td width="280" valign="top">    <p align="center"><strong>Preparaci&oacute;n intestinal preoperatorio</strong></p></td>     <td width="160" valign="top">    <p align="center">Enemas    (14), convencional (3)</p></td>     <td width="135" valign="top">    <p align="center">(82,3    %); (17,6 %)</p></td>   </tr>   <tr>     <td width="280" valign="top">    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><strong>Antibioticoterapia profil&aacute;ctica</strong></p></td>     <td width="160" valign="top">    <p align="center">Todos    los pacientes (6,5 d&iacute;as)</p></td>     <td width="135" valign="top">    <p align="center">Entre    5 y 10 d&iacute;as</p></td>   </tr> </table>     <p>&nbsp;</p>     <p align="justify">La  preparaci&oacute;n del intestino para la operaci&oacute;n se realiz&oacute; con enemas de soluci&oacute;n  salina fisiol&oacute;gica al 0,9&nbsp;% el d&iacute;a antes de la intervenci&oacute;n en 14  pacientes y en 3 (ostom&iacute;a previa) se realiz&oacute; preparaci&oacute;n convencional del  mismo. La variedad anat&oacute;mica de presentaci&oacute;n fue la recto/rectosigmoidea con un  total de 13 ni&ntilde;os para un 76,4 %, los restantes 4 (23,5 %) ten&iacute;an un segmento  agangli&oacute;nico extendido m&aacute;s all&aacute; del colon sigmoides proximal. La antibioticoterapia  profil&aacute;ctica de elecci&oacute;n la constituyeron las cefalosporinas de tercera  generaci&oacute;n en la totalidad de los casos, la cual se mantuvo por un promedio de  6,5 d&iacute;as (rango entre 5 y 10 d&iacute;as) posoperatorios. </p>     <p align="center">  Tabla &nbsp;2. <em>Detalles  operatorios</em></p> <table width="593" border="1" align="center" cellpadding="0" cellspacing="3">   <tr>     <td width="317" valign="top">    <div align="center"><strong>Operaci&oacute;n neonatal</strong> </div></td>     <td width="143" valign="top">    <p align="center">6</p></td>     <td width="133" valign="top">    <p align="center">32,2    %</p></td>   </tr>   <tr>     <td width="317" valign="top">    <p align="center"><strong>Proceder totalmente endoanal</strong></p></td>     <td width="143" valign="top">    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center">11</p></td>     <td width="133" valign="top">    <p align="center">64,7    %</p></td>   </tr>   <tr>     <td width="317" valign="top">    <p align="center"><strong>Proceder combinado</strong></p></td>     <td width="143" valign="top">    <p align="center">6</p></td>     <td width="133" valign="top">    <p align="center">32,2    %</p></td>   </tr>   <tr>     <td width="317" valign="top">    <p align="center"><strong>Nivel comienzo disecci&oacute;n submucosa (mm)</strong></p></td>     <td width="143" valign="top">    <p align="center">9    L&iacute;nea dentada<br />       8 entre    3 y 5 mm</p>    </td>     <td width="133" valign="top">    <p align="center">52,9    %<br />       47,0    %</p></td>   </tr>   <tr>     <td width="317" valign="top">    <p align="center"><strong>Longitud manguito muscular (cm)</strong></p></td>     <td width="143" valign="top">    <p align="center">17    manguito largo</p></td>     <td width="133" valign="top">    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center">100 %</p></td>   </tr>   <tr>     <td width="317" valign="top">    <p align="center"><strong>Apertura manguito muscular</strong></p></td>     <td width="143" valign="top">    <p align="center">14 </p></td>     <td width="133" valign="top">    <p align="center">82,3    %</p></td>   </tr>   <tr>     <td width="317" valign="top">    <p align="center"><strong>Longitud colon agangli&oacute;nico resecado (cm)</strong></p></td>     <td width="143" valign="top">    <p align="center">20,2    cm</p></td>     <td width="133" valign="top">    <p align="center">entre    11 y 45 cm</p></td>   </tr>   <tr>     <td width="317" valign="top">    <p align="center"><strong>Conversi&oacute;n laparoscopia o laparotom&iacute;a</strong></p></td>     <td width="143" valign="top">    <p align="center">3</p></td>     <td width="133" valign="top">    <p align="center">17,6    %</p></td>   </tr>   <tr>     <td width="317" valign="top">    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><strong>Transfusi&oacute;n sangre</strong></p></td>     <td width="143" valign="top">    <p align="center">S&iacute;    (6)</p></td>     <td width="133" valign="top">    <p align="center">35,2    %</p></td>   </tr>   <tr>     <td width="317" valign="top">    <p align="center"><strong>Tiempo operatorio (minutos)</strong></p></td>     <td width="143" valign="top">    <p align="center">189</p></td>     <td width="133" valign="top">    <p align="center">entre    120 y 300</p></td>   </tr>   <tr>     <td width="317" valign="top">    <p align="center"><strong>Complicaciones operatorias</strong></p></td>     <td width="143" valign="top">    <p align="center">No </p></td>     <td width="133" valign="top">    <p align="center">0 %</p></td>   </tr>   <tr>     <td width="317" valign="top">    <p align="center"><strong>Complicaciones posoperatorias</strong></p></td>     <td width="143" valign="top">    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center">1    hernia incisional</p></td>     <td width="133" valign="top">    <p align="center">5,8 %</p></td>   </tr>   <tr>     <td width="317" valign="top">    <p align="center"><strong>Excoriaci&oacute;n perianal significativa</strong></p></td>     <td width="143" valign="top">    <p align="center">14</p></td>     <td width="133" valign="top">    <p align="center">82,3    %</p></td>   </tr> </table>     <p>&nbsp;</p>     <p align="justify">Se le  realiz&oacute; el descenso endoanal totalmente endorrectal a 11 pacientes y en 6 se llev&oacute;  a cabo un procedimiento combinado con tiempo abdominal; 3 de los estos ten&iacute;an  ya cirug&iacute;a derivativa previa del intestino y los 3 ni&ntilde;os restantes fueron  convertidos por presentar un segmento intestinal agangli&oacute;nico m&aacute;s all&aacute; del  colon sigmoides proximal (el primero a laparoscopia, el segundo a laparotom&iacute;a  por gran dilataci&oacute;n de asas que dificultaron la visibilidad laparoscopica y el  &uacute;ltimo por presentar un colon muy dilatado). El comienzo de la disecci&oacute;n  submucosa se realiz&oacute; a nivel de la l&iacute;nea dentada en 9 pacientes y en 8 se  comenz&oacute; entre 3 y 5 mm,  realizando la anastomosis coloanal en el mismo sitio donde se inici&oacute; esta. </p>     <p align="justify">  En 14  ni&ntilde;os (82,3 %) se realiz&oacute; la apertura del manguito muscular en la l&iacute;nea  posterior y anterior del rodete muscular. La longitud promedio del intestino  agangli&oacute;nico resecado fue de 20,2 cm (rango entre 11 y 45 cm). Se transfundieron 6  (35,2 %) ni&ntilde;os, de ellos 9 eran menores de un a&ntilde;o de edad. El promedio del  tiempo operatorio fue de 189 min. Ning&uacute;n paciente tuvo complicaciones  relacionadas con la cirug&iacute;a y la supervivencia fue del 100 %. Un ni&ntilde;o tiene una  hernia incisional pendiente de tratamiento quir&uacute;rgico y ninguna otra  complicaci&oacute;n posoperatoria. Casi la totalidad de los pacientes (14) tuvo alg&uacute;n  grado de irritaci&oacute;n de la piel perianal, que por lo general desapareci&oacute; hacia  la sexta u octava semana tras la operaci&oacute;n. </p>     <p align="center">Tabla 3. <em>Curso</em> <em>posoperatorio temprano y resultados funcionales preliminares</em></p> <table width="586" border="1" align="center" cellpadding="0" cellspacing="0">   <tr>     <td width="296" valign="top">    <div align="center"><strong>Inicio alimentaci&oacute;n enteral (horas)</strong> </div></td>     <td width="147" valign="top">    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center">36    horas</p></td>     <td width="144" valign="top">    <p align="center">24 a    72 horas</p></td>   </tr>   <tr>     <td width="296" valign="top">    <p align="center"><strong>Estad&iacute;a hospitalaria (d&iacute;as) </strong></p></td>     <td width="147" valign="top">    <p align="center">6,4    d&iacute;as</p></td>     <td width="144" valign="top">    <p align="center">3 a    11 d&iacute;as</p></td>   </tr>   <tr>     <td width="296" valign="top">    <p align="center"><strong>Enterocolitis posoperatoria</strong></p></td>     <td width="147" valign="top">    <p align="center">3</p></td>     <td width="144" valign="top">    <p align="center">17,6    %</p></td>   </tr>   <tr>     <td width="296" valign="top">    <p align="center"><strong>Exploraci&oacute;n rectal postoperatoria (d&iacute;as)</strong></p></td>     <td width="147" valign="top">    <p align="center">14    d&iacute;as</p></td>     <td width="144" valign="top">    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center">100 %</p></td>   </tr>   <tr>     <td width="296" valign="top">    <p align="center"><strong>Dilataciones anales</strong></p></td>     <td width="147" valign="top">    <p align="center">17</p></td>     <td width="144" valign="top">    <p align="center">100 %</p></td>   </tr>   <tr>     <td width="296" valign="top">    <p align="center"><strong>Proceder de esfinterectom&iacute;a secundario</strong></p></td>     <td width="147" valign="top">    <p align="center">2</p></td>     <td width="144" valign="top">    <p align="center">11,7    %</p></td>   </tr>   <tr>     <td width="296" valign="top">    <p align="center"><strong>Estado de continencia anorrectal</strong></p></td>     <td width="147" valign="top">    <p align="center">14 bueno,    3 regular</p></td>     <td width="144" valign="top">    <p align="center">(82,3    %) (17,6 %)</p></td>   </tr>   <tr>     <td width="296" valign="top">    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><strong>Seguimiento posoperatorio (meses)</strong></p></td>     <td width="147" valign="top">    <p align="center">12    meses</p></td>     <td width="144" valign="top">    <p align="center">Entre    6 y 18 meses</p></td>   </tr> </table>     <p>&nbsp;</p>     <p align="justify">El  tiempo medio hasta la alimentaci&oacute;n enteral total fue de 36 horas y se comenz&oacute;  alrededor de las 24 horas en la totalidad de los ni&ntilde;os que experimentaron descenso  endoanal totalmente. La estancia hospitalaria promedio fue de 6,4 d&iacute;as. Ocurri&oacute;  enterocolitis posoperatoria en tres pacientes (17,6 %) que requirieron varios  ingresos hospitalarios y antibioticoterapia local e intravenosa. A 2 de ellos  se les realiz&oacute; esfinterectom&iacute;a secundaria por hiperton&iacute;a marcada del esf&iacute;nter  anal interno. La primera exploraci&oacute;n rectal posoperatoria tuvo lugar a las dos  semanas de la intervenci&oacute;n en la totalidad de los pacientes. Actualmente al  corte de este trabajo el estado de continencia anorrectal era bueno en 14  pacientes (82,3 %) y regular en 3 (17,6 %). El seguimiento se realiz&oacute; durante  los primeros 12 meses posoperatorios como promedio.</p>     <p>&nbsp;</p> <h4>DISCUSI&Oacute;N</h4>     <p align="justify">  El  objetivo del tratamiento quir&uacute;rgico en la enfermedad de Hirschsprung es resecar  el segmento agangli&oacute;nico de recto y colon, descender de manera transrectal el  intestino normalmente inervado y realizar la anastomosis del mismo a la regi&oacute;n  anorrectal con m&iacute;nimo da&ntilde;o de los esf&iacute;nteres musculares.</p>     <p align="justify">  La  primera publicaci&oacute;n sobre cirug&iacute;a totalmente transanal para la enfermedad de  Hirschsprung se debe a <em>De la Torre Mondrag&oacute;n</em> y <em>Ortega Salgado</em>, en 1998.<span class="superscript">9 </span>Desde  entonces se han publicado varios trabajos que muestran que este abordaje es  factible y seguro para el tratamiento de la forma rectosigmoidea cl&aacute;sica de  esta entidad.<span class="superscript">13-16</span> Esta t&eacute;cnica endoanal ofrece las mismas ventajas que la  cirug&iacute;a de m&iacute;nimo acceso, reducci&oacute;n o no &iacute;leo posoperatorio, inicio precoz de  la v&iacute;a enteral, recuperaci&oacute;n y alta hospitalaria m&aacute;s temprana y a estas se  adicionan otras ventajas relacionadas con la eliminaci&oacute;n de los riesgos  asociados a la disecci&oacute;n p&eacute;lvica intraabdominal, como son menor sangrado, menor  da&ntilde;o a otros &oacute;rganos p&eacute;lvicos, menor formaci&oacute;n de adherencias, menor dolor posoperatorio,  mejores resultados est&eacute;ticos y reducci&oacute;n de los costes hospitalarios comparados  con t&eacute;cnicas laparosc&oacute;picas.<span class="superscript">9,12,17</span></p>     <p align="justify">  Muchos  son los trabajos publicados hasta hoy acerca de la factibilidad, seguridad y  resultados preliminares del descenso endoanal totalmente transrectal comparados  con los otros procedimientos est&aacute;ndar utilizados para el tratamiento de esta  enfermedad.<span class="superscript">9,13-22</span></p>     <p align="justify">  La edad  promedio de la operaci&oacute;n fue de 4 meses (rango entre 16 d&iacute;as y 2 a&ntilde;os), en 6  ni&ntilde;os donde el diagn&oacute;stico tuvo lugar en la primeras semanas de la vida la  operaci&oacute;n definitiva se realiz&oacute; en el per&iacute;odo neonatal; 8 pacientes se operaron  antes de los 6 meses de edad y 3 m&aacute;s all&aacute; del primer a&ntilde;o de vida. Estos  resultados coinciden con reportes encontrados en la literatura donde la  tendencia es a realizar la operaci&oacute;n a m&aacute;s temprana edad y en un solo tiempo  quir&uacute;rgico.<span class="superscript">10,16,21,23,24</span> La variaci&oacute;n del peso al momento de la operaci&oacute;n  fue entre 3,1 a 14 kg,  con una media de 5,1 kg. Los estudios publicados concuerdan con nuestra serie,  lo cual esta muy estrechamente relacionado con la edad de estos ni&ntilde;os en el  momento del abordaje quir&uacute;rgico.<span class="superscript">13,16</span></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">  Se  encontr&oacute; enfermedad asociada en un solo paciente y fue un s&iacute;ndrome de Down, sin  otras alteraciones significativas que se&ntilde;alar. De los restantes 16 ni&ntilde;os en  ninguno se encontr&oacute; otra anomal&iacute;a asociada, correspondi&eacute;ndose con los reportes  previos revisados.<span class="superscript">10,16</span></p>     <p align="justify">  La  enterocolitis preoperatoria se present&oacute; con una incidencia del 23,5 %. Para  algunos autores esta presentaci&oacute;n es algo menor,<span class="superscript">10</span> y muy similar para otros.<span class="superscript">16</span>  Tres ni&ntilde;os ten&iacute;an una ostom&iacute;a previa a la intervenci&oacute;n, 1 de ellos por  presentarse con una perforaci&oacute;n de ciego de reci&eacute;n nacido, en el cual m&aacute;s tarde  se confirm&oacute; enfermedad de Hirschsprung; en otro se realiz&oacute; la colostom&iacute;a por  obstrucci&oacute;n intestinal intratable y enterocolitis al mes de edad y en el &uacute;ltimo  paciente por encontrarse un colon demasiado dilatado al momento del diagn&oacute;stico.  El primero se oper&oacute; a los dos meses y los 2 restantes despu&eacute;s del a&ntilde;o de edad. </p>     <p align="justify">  La  tendencia actual a realizar la intervenci&oacute;n definitiva en estos ni&ntilde;os es a  corta edad en los primeros 3 a  6 meses de la ostom&iacute;a.<span class="superscript">10</span> Si se realiza la colostom&iacute;a en el intestino  gangli&oacute;nico (terminal tipo Hatman con mapeo) y est&aacute; situada en el abdomen  inferior; puede ser f&aacute;cilmente desmontada y descendida. La disecci&oacute;n del  segmento distal se comienza por v&iacute;a transanal, el cual puede extenderse hasta  cerca del lugar de la colostom&iacute;a, para completar esta disecci&oacute;n sin laparotom&iacute;a  adicional a trav&eacute;s de la incisi&oacute;n realizada alrededor del estoma. El intestino  proximal tambi&eacute;n es movilizado f&aacute;cilmente a trav&eacute;s de este orificio o con muy  ligera ampliaci&oacute;n del mismo.</p>     <p align="justify">  Casi la  totalidad de los pacientes tuvieron retardo en la expulsi&oacute;n de meconio,  constipaci&oacute;n y distensi&oacute;n abdominal. Un ni&ntilde;o comenz&oacute; con neumoperitoneo por  perforaci&oacute;n intestinal y muy pocos (4 pacientes) presentaron episodios de  enteritis antes de la cirug&iacute;a. A todos los ni&ntilde;os se les realiz&oacute; examen  radiol&oacute;gico de colon por enema y biopsia rectal para confirmar el diagn&oacute;stico  histol&oacute;gicamente. El enema de bario fue de gran utilidad para decidir conducta  definitiva en los pacientes y sugiri&oacute; un Hirschsprung en el 94,1 % (16  pacientes) y con un grado de correlaci&oacute;n entre nivel radiol&oacute;gico e histol&oacute;gico  del 87,5 % (14/16) coincidiendo con trabajos publicados previamente en la  literatura.<span class="superscript">13,25,26</span></p>     <p align="justify">  La  variedad anat&oacute;mica referente a la zona de transici&oacute;n recto/rectosigmoidea se  present&oacute; en el 76,4 % y la de segmento largo solo en 4 pacientes. No tuvimos en  nuestro estudio agangliosis total de colon. El descenso endorrectal totalmente  transanal es un procedimiento f&aacute;cil y seguro para la variedad rectosigmoidea  cl&aacute;sica y m&aacute;s dificultades a medida que el ni&ntilde;o es mayor, debido al aumento del  calibre de los vasos mesent&eacute;ricos, inflamaci&oacute;n y adherencias mucosas por  recurrencia de episodios previos de enterocolitis y largo tiempo de dilataci&oacute;n  e hipertrofia del colon que dificultan su manipulaci&oacute;n.<span class="superscript">10,11,21,26,27</span> </p>     <p align="justify">  Si la  zona de transici&oacute;n radiol&oacute;gica se sit&uacute;a entre el recto y la mitad del sigmoides  (recto/rectosigmoides) es muy probable que se pueda realizar el procedimiento  exclusivamente transanal, pero si esta zona se encuentra m&aacute;s alta, el paciente  debe ser preparado para una movilizaci&oacute;n adicional laparosc&oacute;pica o abierta del  colon.<span class="superscript">10</span> Una de las limitaciones del descenso totalmente endoanal lo  constituye sin duda la extensi&oacute;n proximal del segmento agangli&oacute;nico m&aacute;s all&aacute;  del colon sigmoides. La disecci&oacute;n en cad&aacute;veres ha demostrado que el tercio  inferior del colon descendente puede ser liberado y descendido a la regi&oacute;n  anorrectal debido a la laxitud de su fijaci&oacute;n retroperitoneal.<span class="superscript">21</span> Un segmento  agangli&oacute;nico largo o una zona de transici&oacute;n no bien definida no debe ser  considerada una contraindicaci&oacute;n absoluta para llevar a cabo esta t&eacute;cnica  quir&uacute;rgica. El proceder puede comenzarse transanalmente y adicionarse una  movilizaci&oacute;n laparosc&oacute;pica o laparot&oacute;mica del colon si histol&oacute;gicamente la zona  de transici&oacute;n no puede ser alcanzada por v&iacute;a endoanal.<span class="superscript">15</span> La conversi&oacute;n en  estos pacientes no debe ser considerada un fallo de esta t&eacute;cnica y si un  principio b&aacute;sico a la hora de realizarla. La resecci&oacute;n de un segmento  agangli&oacute;nico y el descenso de un segmento intestinal normalmente inervado no  debe ser jam&aacute;s violado a expensas de evitar una laparoscopia o laparotom&iacute;a en  caso necesario.</p>     <p align="justify">  La  preparaci&oacute;n del intestino para su intervenci&oacute;n tuvo lugar el d&iacute;a antes de esta  mediante enemas de soluci&oacute;n salina fisiol&oacute;gica al 0,9 % solamente, aplicados a  las 8 p.m., 10 p.m. y 12 a.m. y los pacientes se mantuvieron con lactancia  materna o dieta l&iacute;quida hasta 4-6 horas antes de la operaci&oacute;n. En los restantes  3 ni&ntilde;os que ten&iacute;an una ostom&iacute;a previa se realiz&oacute; irrigaci&oacute;n convencional del  intestino. No hubo ninguna complicaci&oacute;n s&eacute;ptica ni local ni sist&eacute;mica con esta  forma de preparaci&oacute;n. </p>     <p align="justify">  La  profilaxis antibi&oacute;tica de elecci&oacute;n empleada en todos nuestros pacientes se  realiz&oacute; con cefalosporinas de tercera generaci&oacute;n, durante 15 a 30 min antes de la  inducci&oacute;n anest&eacute;sica y manteniendola por un promedio de 6,5 d&iacute;as posoperatorios.  Los criterios de preparaci&oacute;n intestinal y profilaxis antibi&oacute;tica son variados  en los diferentes estudios revisados, pero el objetivo perseguido es el mismo  aunque se usen indistintamente, lo cual est&aacute; fundamentado en una reducci&oacute;n del  crecimiento bacteriano para evitar o disminuir las complicaciones infecciosas  tanto locales como sist&eacute;micas posquir&uacute;rgicas.<span class="superscript">12,13,16,21</span></p>     <p align="justify">  Del  universo de nuestra serie en 6 ni&ntilde;os se realiz&oacute; proceder combinado, 3 de ellos  por tener una derivaci&oacute;n intestinal previa a la cirug&iacute;a definitiva por  diferentes causas y en los 3 restantes por necesidad de combinar con  laparoscopia (1 ni&ntilde;o) y laparotom&iacute;a (2 ni&ntilde;os) por presentar un segmento  intestinal agangli&oacute;nico largo. Al resto de los pacientes se les realiz&oacute;  descenso endoanal totalmente transrectal que represent&oacute; un 64,2 %. Criterios  estos aceptados y establecidos por la mayor&iacute;a de los autores en los conceptos  actuales sobre el tratamiento de la enfermedad de Hirschsprung.<span class="superscript">10,11,13,26</span></p>     <p align="justify">  Los  problemas obstructivos en los pacientes con aganglionosis intestinal son  causados por un segmento intestinal agangli&oacute;nico y por la hiperton&iacute;a o acalasia  del esf&iacute;nter anal interno.<span class="superscript">28</span> Ambos deben ser corregidos quir&uacute;rgicamente: el  segmento intestinal agangli&oacute;nico debe ser resecado totalmente y descendido el  intestino normalmente inervado y la acalasia o hiperton&iacute;a del esf&iacute;nter anal  interno debe ser liberada mediante miomectom&iacute;a o esfinterectom&iacute;a. Atendiendo a  esto es que nosotros decidimos al proceder inicial descrito por <em>De la Torre</em> y muchos otros autores,<span class="superscript">9,10,13,26</span>  donde comienzan indistintamente la disecci&oacute;n submucosa a 3&ndash;5 y hasta 10 mm de la l&iacute;nea dentada, e introducir  la modificaci&oacute;n realizada por <em>Georgeson</em><span class="superscript">29</span> a los &uacute;ltimos 9 pacientes operados de nuestra serie. Esta consiste en  comenzar la disecci&oacute;n rectal al nivel de la l&iacute;nea dentada (l&iacute;nea irregular en  la base de las valvas anales) o a&uacute;n por debajo de esta y avanzar en un plano de  pared muscular total en el orden de los primeros 15 mm de disecci&oacute;n para  liberar a este nivel la acalasia del esf&iacute;nter anal interno y despu&eacute;s continuar  en el plano submucoso. Decidimos hacerlo porque consideramos que la disecci&oacute;n  de mucosa sola desde el inicio muy probablemente no afecte al esf&iacute;nter anal  interno, el cual debido a la enfermedad es agangli&oacute;nico y por tanto tiende a la  hiperton&iacute;a, causa frecuente de constipaci&oacute;n y enterocolitis. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">  L&oacute;gicamente  esto disminuir&iacute;a la incidencia de constipaci&oacute;n y enterocolitis posoperatoria,  pero incrementar&iacute;a la frecuencia de los pacientes con dificultad en el control  esfinteriano. <em>Elhalaby</em> y cols.<span class="superscript">11</span>  reportan que los pacientes que presentan una anastomosis coloanal baja o al  nivel de la l&iacute;nea dentada se manchan con una alta frecuencia en comparaci&oacute;n con  los que tienen una anastomosis m&aacute;s proximal aunque tengan deposiciones l&iacute;quidas.  En otros reportes<span class="superscript">30, 31</span> esta tendencia de los pacientes a mancharse mejora  con la edad, aunque en largos per&iacute;odos de tiempo. Por el contrario si se  desarrolla constipaci&oacute;n y enterocolitis posoperatoria, frecuentemente  constituye un problema significativo que muchas veces requiere hospitalizaci&oacute;n  e intervenci&oacute;n quir&uacute;rgica.<span class="superscript">18,32,33</span>. Quiz&aacute;s la alta incidencia de estas  complicaciones reportadas despu&eacute;s de la cirug&iacute;a definitiva en otras series est&eacute;  relacionada con el hecho de que casi la totalidad de los autores comienzan la  disecci&oacute;n rectal entre 5 y 20   mm de la l&iacute;nea dentada adem&aacute;s de realizarlo en un plano  de mucosa solamente.</p>     <p align="justify">  Muchos  son los autores que reportan el remanente seromuscular despu&eacute;s del descenso  endoanal como causa posoperatoria de obstrucci&oacute;n, constipaci&oacute;n y enterocolitis.<span class="superscript">14,27,34-37</span>  Nosotros preferimos en todos nuestros pacientes un manguito muscular largo  hasta alcanzar el recto intraabdominal y seccionar posteriormente este  remanente muscular en sentido anterior y posterior, tratando de dar soluci&oacute;n  as&iacute; a estos dos problemas. </p>     <p align="justify"><em>Gao,</em><span class="superscript">14</span><em>Rintala,</em><span class="superscript">10</span> <em>Albanese</em><span class="superscript">13</span> y <em>Elhalaby</em><span class="superscript">11</span> concluyen que esta  t&eacute;cnica quir&uacute;rgica ofrece una excelente exposici&oacute;n del remanente muscular  rectal el cual debe ser evertido, sacado fuera del ano y seccionado exactamente  en su l&iacute;nea anterior y posterior antes de retornarlo a su posici&oacute;n normal y as&iacute;  evitar que act&uacute;e como anillo esten&oacute;tico, aunque en nuestra serie los 3 primeros  pacientes se operaron sin apertura del manguito muscular y no han desarrollado  estenosis hasta el momento.</p>     <p align="justify">  Si bien  es cierto que un manguito muscular corto disminuye el riesgo potencial de  problemas obstructivos relacionados con un remanente agangli&oacute;nico,<span class="superscript">10,26</span>  tambi&eacute;n es obvio que con este aumenta el riesgo de lesionar la uretra y nervios  p&eacute;lvicos que intervienen en la continencia y sexualidad futura.</p>     <p align="justify">  En este  estudio la longitud del segmento intestinal agangli&oacute;nico resecado var&iacute;a entre  11 y 45 cm  con una media de 20,2 cm. En otras series oscila entre 7 y 41 cm<span class="superscript">9,11,12,14,16,21</span> y  entre 15 y 55 cm.<span class="superscript">10</span>  La raz&oacute;n para realizar una resecci&oacute;n m&aacute;s larga que se extienda m&aacute;s all&aacute; de la  pared dilatada y gruesa por encima del segmento transicional es evitar la  disfunci&oacute;n intestinal. La funci&oacute;n del intestino de pared gruesa por encima de  la zona de transici&oacute;n es dif&iacute;cil de predecir a causa de la frecuencia con que  hay asociaci&oacute;n de hipo o disganglionosis. Es reconocido que este intestino  dilatado e hipertr&oacute;fico es tan inadecuado y disfuncional como el intestino  agangli&oacute;nico. La resecci&oacute;n transanal extendida generalmente no plantea  problemas t&eacute;cnicos, esto es especialmente cierto en reci&eacute;n nacidos y lactantes  que por lo general tienen un sigmoides redundante a causa de la obstrucci&oacute;n  prolongada.</p>     <p align="justify">  El  tiempo operatorio promedio en nuestra serie fue de 189 min, con un rango que  oscilo entre 120 y 300 min. Actualmente la media de este abordaje se encuentra  en 2 horas; muy similar a reportes encontrados en la literatura,<span class="superscript">16, 21</span>  mientras otros reportan tiempos menores.<span class="superscript">11, 27</span> Lo cierto es que el tiempo  operatorio puede estar influenciado por diversos factores, entre los cuales se  incluye la edad (a menor edad, menor necesidad de tiempo), episodios previos de  enterocolitis, adherencias mucosas (factor muy determinante), sangrado  intraoperatorio (a mayor edad, mayor sangrado) y el tiempo de demora del  resultado de la biopsia intraoperatoria (por congelaci&oacute;n en nuestro medio).</p>     <p align="justify">  No se  presentaron complicaciones relacionadas con la cirug&iacute;a en ning&uacute;n paciente y solo  se encontr&oacute; una hernia incisional posoperatoria (5,8 %). Ning&uacute;n ni&ntilde;o tuvo  problemas anastom&oacute;ticos ni signos de infecci&oacute;n p&eacute;lvica y la supervivencia total  fue del 100 % de los pacientes en nuestro trabajo.</p>     <p align="justify">  La  mayor&iacute;a de los autores est&aacute; de acuerdo y reconoce la baja incidencia de  complicaciones relacionadas con este abordaje quir&uacute;rgico,<span class="superscript">10,11,26,27 </span>y se  apoyan en gran medida en las ventajas proporcionadas por este procedimiento.</p>     <p align="justify">  En m&aacute;s  de las dos terceras partes de los pacientes (82,3 %) se encontr&oacute; excoriaci&oacute;n  significativa de la piel perianal, m&aacute;s marcada en reci&eacute;n nacidos y lactantes  peque&ntilde;os. Esta irritaci&oacute;n es debida probablemente a deposiciones muy frecuentes  despu&eacute;s de la intervenci&oacute;n y a una mayor sensibilidad de piel de los ni&ntilde;os a  m&aacute;s corta edad. En general fue mejorando y desapareci&oacute; hacia la sexta u octava  semana despu&eacute;s de la operaci&oacute;n. La mayor&iacute;a de las series reportan esta alteraci&oacute;n  como la m&aacute;s frecuente asociada a este procedimiento,<span class="superscript">10, 27</span></p>     <p align="justify">  A pesar  de encontrarse una disminuci&oacute;n significativa del sangrado intraoperatorio,  recibieron transfusi&oacute;n de sangre 6 pacientes, sin encontrar significaci&oacute;n  relacionada con la realizaci&oacute;n del procedimiento no obstante de observar que  los ni&ntilde;os mayores de un a&ntilde;o tienden a tener mayor sangrado, relacionado esto  fundamentalmente con un calibre mayor de las estructuras y una disecci&oacute;n m&aacute;s  cruenta por adherencias mucosas debido a episodios previos de enterocolitis,  adem&aacute;s los pacientes que requirieron descenso de la ostom&iacute;a fueron m&aacute;s  propensos al sangrado.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">  La  enterocolitis posoperatoria se presento en un 17,6 % en la presente serie (3  ni&ntilde;os). Todos los pacientes con enfermedad de Hirschsprung corren el riesgo de  desarrollar tanto antes como despu&eacute;s de la correcci&oacute;n quir&uacute;rgica definitiva  enterocolitis potencialmente fatal, por lo que esta ha sido considerada por  todos los autores como uno de los principales problemas que portan los ni&ntilde;os  que sufren de esta enfermedad.<span class="superscript">14, 38,39,40</span> Esta constituye una de las causas  m&aacute;s significativas de morbilidad y mortalidad despu&eacute;s de la cirug&iacute;a en estos  pacientes. </p>     <p align="justify">  Existen  series que reportan una alta incidencia, de alrededor del 50 %.<span class="superscript">41,42</span> <em>Liu</em><span class="superscript">18</span> tiene una alta incidencia  tambi&eacute;n despu&eacute;s del descenso transanal totalmente endorrectal, cuyos resultados  difieren de otras series publicadas.<span class="superscript">9,13,15,16</span> <em>Van Leevwen</em><span class="superscript">39</span> tambi&eacute;n reporta una presentaci&oacute;n elevada de  enterocolitis (56 %). Otro grupo importante muestra en sus resultados una baja  incidencia de enterocolitis como son. <em>Hadidi</em> y cols. reportan el 4,4 %;<span class="superscript">27</span> <em>Gao,</em> el  6 %<span class="superscript">14</span> y <em>Langer,</em><span class="superscript">17</span> reportan el 26  %. Otros como <em>Elhalaby</em> tienen una  incidencia de 17,4 % muy similar a nuestro estudio.<span class="superscript">11</span> La baja incidencia se  vincula a un manguito muscular corto, una anastomosis coloanal baja y una  pol&iacute;tica de dilataciones anales de rutina. En otros autores los resultados son  m&aacute;s sorprendentes, como en <em>So</em> y cols.,<span class="superscript">43</span>  que en 84 pacientes no encontraron enterocolitis posoperatoria y atribuyen en  parte sus resultados a las dilataciones anales adecuadas y tempranas para  evitar la estenosis anal. </p>     <p align="justify">  En  general los reportes de varias series recientes presentan la incidencia de  enterocolitis posquir&uacute;rgica actualmente entre 12 y 33 %,<span class="superscript">31,44,45 </span>mientras que  para otros se ubica entre 15 y 25&nbsp;%. <em>Hackman</em><span class="superscript">46</span> en un estudio sobre factores de riesgo de enterocolitis posoperatoria,  encontr&oacute; que la presencia de fuga anastom&oacute;tica o estenosis coloanal desarrollan  secundariamente obstrucci&oacute;n intestinal posoperatoria y formaci&oacute;n de adherencias,  con lo cual se incrementa el riesgo subsiguiente de enterocolitis despu&eacute;s de la  cirug&iacute;a. Tambi&eacute;n se mencionan como posibles factores de riesgo un manguito  muscular muy largo y la inadecuada liberaci&oacute;n de la acalasia del esf&iacute;nter anal  interno.<span class="superscript">11,29 </span>Todos estos factores de riesgo favorecen la estasis intestinal  creando un ciclo (estasis&ndash;sobrecrecimiento bacteriano&ndash;invasi&oacute;n mucosa), con la  consiguiente respuesta inflamatoria local y sist&eacute;mica.<span class="superscript">46</span> Este cuadro es  considerado grave y de no manejarse adecuadamente puede requerir ingresos  hospitalarios reiterados con proceder quir&uacute;rgico secundario e incluso puede dar  al traste con la vida del paciente.</p>     <p align="justify">  Estas  grandes diferencias relacionadas con la variaci&oacute;n en la presentaci&oacute;n de  enterocolitis posoperatoria muy probablemente constituyen el reflejo de  diferentes definiciones en el concepto de dicha afecci&oacute;n.</p>     <p align="justify">  El  inicio de la alimentaci&oacute;n enteral en los 11 ni&ntilde;os que se realiz&oacute; descenso  totalmente endoanal la v&iacute;a oral se comenz&oacute; el primer d&iacute;a posoperatorio, se  toler&oacute; sin dificultad y se comenz&oacute; el mismo d&iacute;a de operado a tener deposiciones  frecuentes, evidencia esto de una r&aacute;pida recuperaci&oacute;n de la funci&oacute;n intestinal,  la cual puede atribuirse entre otros factores a la no manipulaci&oacute;n de las  v&iacute;sceras intraabdominales. Similares resultados se pueden encontrar en varios  trabajos publicados por diferentes autores.<span class="superscript">10-13,16,21,26</span></p>     <p align="justify">  La  estad&iacute;a hospitalaria promedio fue de 6,4 d&iacute;as para la muestra revisada y vari&oacute;  en un rango de 3 a  11 d&iacute;as. La mayor estad&iacute;a estuvo relacionada con la realizaci&oacute;n de  procedimientos combinados. Los pacientes se observaron despu&eacute;s de la operaci&oacute;n  para comprobar si ocurr&iacute;an complicaciones, sin embargo en todos los ni&ntilde;os en  que se obtuvo una recuperaci&oacute;n r&aacute;pida y adecuada fueron dados de alta  hospitalaria tempranamente.<span class="superscript">10,13,21</span></p>     <p align="justify">  Todos  los pacientes fueron revisados rutinariamente a las 2 semanas despu&eacute;s de la  operaci&oacute;n. El ano fue suavemente calibrado hasta un dilatador de Hegar No. 12 a 14, en dependencia de la  edad del ni&ntilde;o y al 100&nbsp;% de estos se les program&oacute; un esquema de dilataciones  anales de rutina durante el primer a&ntilde;o de operado. Tres de ellos requirieron un  programa adicional de dilataciones por enterocolitis recurrente e hiperton&iacute;a  esf&iacute;nteriana. Aquellos pacientes con un ano menor que un dilatador de Hegar No.  12 fueron sometidos a un esquema de dilataciones diarias por 3 a 4 semanas. <em>Elhalaby</em> realiza el primer examen rectal  digital o mec&aacute;nico despu&eacute;s del d&eacute;cimo d&iacute;a de operado, estableciendo entonces un  esquema de dilataciones anales de rutina a todos los neonatos y lactantes  durante el primer a&ntilde;o despu&eacute;s de la cirug&iacute;a. Comienza este programa con 2  semanales durante tres semanas, despu&eacute;s una semanal por tres semanas m&aacute;s y  finalmente una mensual hasta el a&ntilde;o de la intervenci&oacute;n.<span class="superscript">10,11</span> Para algunos  autores<span class="superscript">10,16</span> la puesta en pr&aacute;ctica de este esquema de dilataciones anales  de rutina es efectiva para prevenir la ocurrencia de estenosis anal y disminuir  la frecuencia as&iacute; como la severidad de las enterocolitis, particularmente en  neonatos, lactantes y ni&ntilde;os peque&ntilde;os. Obvian de esta forma la tendencia general  de reservar las dilataciones anales para aquellos casos donde exista un riesgo  potencial para la formaci&oacute;n de estenosis.</p>     <p align="justify">  En  nuestra serie fue necesario realizarle a 2 ni&ntilde;os esfinterectom&iacute;a en un tiempo  secundario, por presentar cuadros severos de enterocolitis con reiterados  ingresos hospitalarios. Estos requirieron antibioticoterapia local e  intravenosa de amplio espectro y se constat&oacute; al examen f&iacute;sico una marcada  hiperton&iacute;a del esf&iacute;nter anal interno. En ambos ni&ntilde;os la disecci&oacute;n submucosa se  comenz&oacute; a 5 mm  o m&aacute;s de la l&iacute;nea dentada y no se realiz&oacute; una apertura adecuada del remanente  local residual y posiblemente tampoco se da&ntilde;aron los esf&iacute;nteres musculares  durante la realizaci&oacute;n del procedimiento. Uno de ellos resolvi&oacute; totalmente los  episodios de enteritis y el segundo ha presentado evidencias de mejor&iacute;a aunque  a&uacute;n se mantiene haciendo crisis ligeras que han resuelto sin tratamiento. <em>Gao</em><span class="superscript">14 </span>y <em>Georgenson,</em><span class="superscript">29</span> entre otros autores, consideran que el car&aacute;cter  hipert&oacute;nico de este m&uacute;sculo intr&iacute;nseco tiende a formar un anillo constrictor a  nivel anal causando dificultades serias para defecar, y se convierte de esta  forma en un factor de riesgo importante en la morbilidad posoperatoria de los  pacientes que portan esta enfermedad.</p>     <p align="justify">  En  nuestro grupo de pacientes estudiados al cierre de este trabajo el estado de  continencia anorrectal era bueno para el 82,3 % (14) de los ni&ntilde;os, resultados  muy similares reportan <em>Elhalaby</em> y  cols.<span class="superscript">11</span> con el 83,3 % y otros autores reconocidos como <em>Langer.</em><span class="superscript">16</span> Sin embargo, estos reportes no constituyen datos  definitivos sobre la continencia fecal y el control esfinteriano, ya que la  mayor&iacute;a de los pacientes tiene menos de 2 a&ntilde;os y todav&iacute;a usan pa&ntilde;ales, por lo  que no es posible juzgarlos con certeza. Los resultados preliminares de la  funci&oacute;n intestinal temprana en el per&iacute;odo posoperatorio precoz se  caracterizaron por deposiciones frecuentes y blandas al inicio en la mayor&iacute;a de  los casos, entre 6 y 10 diarias, que progresivamente fueron disminuyendo en  n&uacute;mero y consistencia en pocas semanas o meses, hasta un m&aacute;ximo de 2 a 3 al d&iacute;a. El patr&oacute;n t&iacute;pico  de funci&oacute;n intestinal es considerado como un n&uacute;mero limitado de movimientos  intestinales cada d&iacute;a con intervalos limpios entre ellos y sin deposiciones  durante la noche. </p>     <p align="justify">  La  funci&oacute;n intestinal precoz de estos pacientes que han sido tratados mediante  descenso totalmente transanal no parece ser diferente de la observada con  movilizaci&oacute;n abierta del rectosigmoides. A su vez los resultados funcionales a  largo plazo despu&eacute;s de estos procedimientos se comparan favorablemente con las  otras t&eacute;cnicas cl&aacute;sicas de descenso para la agangliosis intestinal.<span class="superscript">47,48.</span></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">  Los  resultados precoses publicados no muestran diferencias significativas entre las  operaciones abiertas y cerradas.<span class="superscript">17,19</span> Por lo que creemos que el resultado  funcional a largo plazo ser&aacute; muy posiblemente similar o a&uacute;n mejor que las  intervenciones con laparoscopia o laparotom&iacute;a.</p>     <p align="justify">  Podemos  concluir que el descenso endorrectal totalmente transanal es hoy una  posibilidad bien establecida para el tratamiento quir&uacute;rgico de la enfermedad de  Hirschsprung rectosigmoidea cl&aacute;sica, y que constituye una t&eacute;cnica segura,  r&aacute;pida y totalmente factible. Entre sus m&uacute;ltiples ventajas se asocia a  excelente resultado est&eacute;tico y per&iacute;odo posoperatorio m&aacute;s confortable que los  otros procedimientos conocidos, inicio temprano de la v&iacute;a oral, corta estad&iacute;a  hospitalaria, bajo riesgo de formaci&oacute;n de adherencia intraabdominales, menor coste  y todo esto sin incremento del riesgo de complicaciones.<span class="superscript">9,13,15-19</span> No  obstante, pensamos que seguimientos a m&aacute;s largo plazo son necesarios para  evaluar mejor los resultados funcionales, secuelas y calidad de vida futura de  estos pacientes. No debemos perder la perspectiva general en relaci&oacute;n con esta  enfermedad, los pacientes que la sufren todav&iacute;a tienen que confrontar muchos  riesgos y problemas que no se han podido resolver a pesar de los avances  mencionados. </p>     <p>&nbsp;</p> <h4>REFERENCIAS  BIBLIOGR&Aacute;FICAS</h4>     <!-- ref --><p>1. Pe&ntilde;a A. Enfermedad de Hirschsprung. Los       avances y las preguntas no contestadas. Cir Pediatr. 2002; 15: 46-47.<p>2. Ramesh       JC, Ramanujam TM, Yik YI. Management of Hirschsprung&rsquo;s disease with       reference to one-stage pull-through without colostomy.       J Pediatr Surg. 1999;       34: 1691&ndash;1694. </p>     <p>3. Van       Leeuwen K, Teilbaum DH, Elhalaby E. Long-term follow-up of redo       pull-though procedures fo rHirschsprung&rsquo;s Disease: Efficacy       of the Endorectal pull-through. J Pediatr Surg. 2000; 35: 829&ndash;834.</p>     <p>4. Carassonne       M, Morisson-Lacombe G, Le Tourneau JN. Primary corrective       operation without decompression in infants less than three months of age       with Hirschsprung&rsquo;s disease. J Pediatr Surg. 1982; 17: 241&ndash;243.</p>     <p>5. Soave F. Hirschsprung&rsquo;s disease: A new       surgical technique. Arch       Dis Chile.       1964; 39: 11&ndash;124.</p>     <p>6. Boley       SJ. New modification of the surgical treatment of Hirschsprung&rsquo;s disease.       Surgery.1964; 56: 1015&ndash;1017. </p>     <p>7. So       HB, Schwartz DL, Becker JM. Endorectal pull-through without preliminary       colostomy in neonates with Hirschsprung&rsquo;s disease. J Pediatr Surg. 1980;       15: 470&ndash;471. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>8. Georgeson       KE, Fuenfer MM, Hardin WD. Primary laparoscopic pull-through for       Hirschsprung&rsquo;s disease ininfants and children. J Pediatr       Surg. 1995; 30: 1017&ndash;1022. </p>     <p>9. De la Torre-Mondrag&oacute;n L, Ortega-Salgado JA.       Transanal endorectal pull-through for Hirschsprung&rsquo;s disease. J Pediatr       Surg.1998; 33: 1283&ndash;1286. </p>     <p>10. Rintala RJ, Wester T. Transanal coloanal       pull-through with a short muscular cuff for classic Hirschsprung&rsquo;s       disease. Eur J Pediatr Surg.       2003; 13: 181&ndash;186.</p>     <p>11. Elhalaby       EA, Hashish A, Elhalaby MM. Transanal one-stage endorectal pull-through       for Hirschsprung&rsquo;s disease: a multicenter study.       J Pediatr Surg.2004;       39: 345&ndash;351.</p>     <p>12. Ekema       G, Falchetti D. Further evidence on totally transanal one-stage       pull-through procedure for Hirschsprung&rsquo;s disease. J Pediatr Surg.2003; 38:       1434 &ndash; 1439.</p>     <p>13. Albanese       C, Jennings RW, Smith B. Perineal one-stage pull-through for       Hirschsprung&rsquo;s desease. J Pediatr Surg. 1999; 34: 377-380.</p>     <p>14. Gao       Y, Zhang X, Xu Q. Primary transanal rectosigmoidectomy for Hirschsprung&rsquo;s       desease: Preliminary results in the initial 33 casos.       J Pediatr Surg. 2001; 36: 1816-1819.</p>     <p>15. Hollwarth ME, Rivosecchi M, Schleef L. The       role of transanal endorectal pull-through in the treatment of       Hirschsprung&rsquo;s desease &ndash; a multicenter experience. Pediatr Surg Int. 2002;       18:344-8.</p>     <p>16. Langer JC, Minkes RK, Mazziotti MW.       Transanal one-stage Soave procedure for infants with Hirschsprung&rsquo;s       desease. J Pediatr Surg. 1999; 34:148-51.</p>     <p>17. Langer J, Seifert M, Minkes RK. One-stage       Soave pull-through for Hirschsprung&rsquo;s desease: a comparison of the       transanal and open approaches. J Pediatr Surg. 2000; 35:820-2.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>18. Liu DC, Rodr&iacute;guez J, Loe WA. Transanal       mucosectomy in the treatment of Hirschsprung&rsquo;s disease. J Pediatr Surg.       2000, 35:235-238.</p>     <p>19. De la Torre-Mondragon L,       Ortega-Salgado JA. Transanal versus; open endorectal pull-through for       Hirschsprung&rsquo;s disease. J       Pediatr Surg. 2000; 35: 1630-1632.</p>     <p>20. Hollwarth       ME, Rivosecchi M, Schleef J. The role of transanal endorectal pull-through       in the treatment of Hirschsprung&rsquo;s disease&mdash;A multicenter       experience. Pediatr Surg       Int. 2002; 18: 344-348.</p>     <p>21. Teeraratkul       S. Transanal one-stage endorectal pull-through for Hirschsprung&rsquo;s disease       in infants and children. J Pediatr Surg. 2003; 38: 184-187.</p>     <p>22. Ergun       O, Elik C, Do&uml;ku&uml;mcu&uml; Z. Submucosal pressure-airinsufflation facilitates       endorectal mucosectomy in transanal endorectal pull-through       procedure in patients with Hirschsprung&rsquo;s disease. J Pediatr Surg. 2003; 38:188-190.</p>     <p>23. Georgeson       KE, Fuenfer MM, Hardin WD, Primary laparoscopic pull-through for       Hirschsprung&rsquo;s disease ininfants and children. J Pediatr Surg. 1995; 30:       1017&ndash;1022. </p>     <p>24. Saltzman       DA, Telander MJ, Brennom WS. Transanal mucosectomy: A modification of the       Soave procedure for Hirschsprung&rsquo;s disease. J Pediatr Surg. 1996; 31: 1272&ndash;1275. </p>     <p>25. Proctor       ML, Traubici J, Langer JC. Correlation between Radiographic Transition       Zone and Level of Aganglionosis in Hirschsprung&rsquo;s       Desease: Implication for Surgical Approach. J. Pediatr Surg. 2003; 38: 775-778.</p>     <!-- ref --><p>26. Wester       T, Rintala RJ. Early outcome of transanal endorectal pull-through with a       short muscle cuff during the neonatal period. J Pediatr Surg. 2004; 39: 157-160.<p>27. Hadidi       A. Transanal endorectal pull-through for Hirschsprung&rsquo;s disease:       experience with 68 patients. J Pediatr Surg. 2003; 38:1337-1340.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>28. Kassai       M, Suzuki H, Watanabe K. Rectal miotomy with colectomy: a new radical       operation for Hirschsprung&rsquo;s disease. J Pediatr Surg. 1967; 6: 36-41.</p>     <p>29. Mihoko       I, Atsuyuki Y, Kazuhiro K. Prospective analysis of primary modified       Georgeson&rsquo;s laparoscopy-assisted endorectal pull-through       for Hirschsprung&rsquo;s disease: short-to mid-term results. Pediatr Surg Int.       2005</p>     <p>30. Fortuna RS, Weber TR, Tracy TF. Critical       analysis of the operative treatment of Hirschsprung&rsquo;s disease. Arch Surg. 1996; 131: 520&ndash;525.</p>     <p>31. Rescorla       FJ, Morrison AM, Engles D, West KW, Grosfeld JL. Hirschsprung&rsquo;s disease:       evaluation of mortality and long-term function in 260 cases. Arch Surg. 1992; 127: 934&ndash;942.</p>     <p>32. Teitelbaum       DH, Drongowski RA, Chamberlain JN. Long-term stooling patterns in infants       undergoing primary endorectal pull-through for       Hirschsprung&rsquo;s disease. J       Pediatr Surg. 1997; 32: 1049&ndash;1053.</p>     <p>33. Minford       JL, Ram A, Turnock RR. Comparison of functional outcome of Duhamel and       transanal endorectal coloanal anastomosis for Hirschsprung&rsquo;s       disease. J Pediatr Surg.       2004; 39: 161&ndash;165.</p>     <p>34. Kubota       A, Kawahara H, Okuyama H. Clinical outcome of laparoscopically assisted       endorectal pull-through in Hirschsprung&rsquo;s disease:       comparison of abdominal and perineal approaches. J Pediatr Surg. 2004; 39: 1835&ndash;1837.</p>     <p>35. Wang       NL, Lee HC, Yeh ML. Experience with primary laparoscopy-assisted       endorectal pull-through for Hirschsprung&rsquo;s disease. Pediatr Surg Int. &nbsp;2004; 20: 118&ndash;122.</p>     <!-- ref --><p>36. Falchetti       D, Dessanti A, Villanacci V. Laparoscopic relief of obstructing folded       muscular cuff after transanal pull-through for       aganglionosis. Surg Endosc. 2004; DOI 10.1007/s00464-003-4264-3.<p>37. Yamataka A, Shimotakahara A, Kobayashi H. A       case of obstruction after laparoscopy-assisted transanal endorectal       pull-through for Hirschsprung&rsquo;s disease. Presented at the 14th annual       congress of the Internal Pediatric Endosurgery Group (IPEG), Venice,       Italy, June 1&ndash;4(2005).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>38. Elhalaby EA, Coran AG, Blane CE. Enterocolitis       associated with Hirschsprung&rsquo;s disease: A clinical-radiological       characterization based on 168 patients. J Pediatr Surg. 1995; 30:76-83.</p>     <p>39. Van Leeuwen K, Geiger JD, Barnett JL.       Stooling and manometric findings after primary pull-throughs in Hirschsprung&rsquo;s       disease: Perineal versus abdominal approaches. J Pediatr Surg. 2002; 37:1321-1325.</p>     <p>40. Elhalaby       EA, Teitelbaum DH, Coran AG. Enterocolitis associated with Hirschsprung&rsquo;s       disease: A clinical histopathological correlative study. J Pediatr Surg. 1995; 30:1023-1027.</p>     <p>41. Boley       SJ, Dinari G, Cohen MI. Hirschsprung&rsquo;s disease in the newborn. Clin       Perinatol. 1978; 5: 60.</p>     <p>42. Kleinhaus       S. Boley SJ, Sheron M. Hirschsprung&rsquo;s disease: A survey of the members of       the surgical section of the American Academyof Pediatrics. J Pediatr Surg. 1979; 14:588-597.</p>     <p>43. So       HB, Becker JM, Schwatrz DL. Eighteen years experience with neonatal       Hirschsprung&rsquo;s disease treated by endorectal pull-through       without colostomy. J       Pediatr Surg. 1998; 33: 673-675.</p>     <p>44. Skarsgard       ED, Superina RA, Shandling B. Initial experience with one-stage endorectal       pull-through procedures for Hirschsprung&rsquo;s disease. Pediatr Surg Int. 1996; 11: 480-482.</p>     <!-- ref --><p>45. Marty       TL, Seo T, Matlak ME. Gastrointestinal function after correction of Hirschsprung       disease: Long-term follow-up in135 patients. J Pediatr Surg. 1995; 30: 655-658.<p>46. Hackman       DJ, Filler RM, Pearl RH. Enterocolitis       after the surgical treatment of Hirshsprung&rsquo;s disease: Risk factors and       financial impact. J Pediatr Surg. 1998; 33: 830-833.</p>     <p>47. Shankar       KR, Losty PD, Lamont GL. Transanal endorectal coloanal surgery for       Hirschsprung&rsquo;s disease: experience in two centers. J Pediatr Surg. 2000; 35: 1209-13.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>48. Georgeson       KE, Cohen RD,       Hebra A. Primary laparoscopic-assisted endorectal colon pull-through for       Hirschsprung&rsquo;s disease: a new gold standard. Ann Surg.       1999; 229: 678&ndash;683.</p>     <p>&nbsp;</p>     <p>Recibido:  12 de octubre de 2006. Aprobado: 1 de noviembre de 2006.<br />     <em>Dr. Luis Alexis Graver&aacute;n S&aacute;nchez</em>. Doble  V&iacute;a San Francisco y Perla, Altahabana. Ciudad de La Habana, Cuba.<br />   Correo  electr&oacute;nico: <a href="mailto:graveran@infomed.sld.cu">graveran@infomed.sld.cu</a> </p>     <p>&nbsp;</p>     <p align="left"><a href="#autor">1 Especialista  de I Grado en Cirug&iacute;a Pedi&aacute;trica.<br /> 2 Especialista  de I Grado en Cirug&iacute;a Pedi&aacute;trica.<br /> 3 Especialista  de II Grado en Cirug&iacute;a Pedi&aacute;trica.<br /> 4 Especialista  de II Grado en Cirug&iacute;a Pedi&aacute;trica.</a><a name="cargo" id="cargo"></a>      ]]></body><back>
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