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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Características clínicas y epidemiológicas de las infecciones por enterococos en el niño]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Hospital Pediátrico Universitario Juan M. Márquez  ]]></institution>
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<kwd lng="es"><![CDATA[Enterococcus]]></kwd>
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</front><body><![CDATA[ <p>Hospital  Pedi&aacute;trico Universitario &laquo;Juan M. M&aacute;rquez&raquo;<strong> </strong></p> <h2><strong>Caracter&iacute;sticas cl&iacute;nicas y  epidemiol&oacute;gicas de las infecciones por enterococos en el ni&ntilde;o</strong></h2>     <p>  <a href="#cargo">Dr. C. Manuel D&iacute;az &Aacute;lvarez,<span class="superscript">1</span> Dra.  Celia Catalina Salas Izquierdo,<span class="superscript">2</span> Dra. Maria Teresa Fern&aacute;ndez de la Paz<span class="superscript">3</span> y Dra.  Alicia Mart&iacute;nez Izquierdo<span class="superscript">4</span></a><a name="autor" id="autor"></a></p>     <p>&nbsp;</p>     <blockquote>   <hr />   <h4><strong>RESUMEN</strong> </h4>       <p align="justify">    El objetivo del presente estudio fue  conocer aspectos cl&iacute;nicos y epidemiol&oacute;gicos de la infecci&oacute;n por enterococos en ni&ntilde;os  ingresados en nuestro  hospital pedi&aacute;trico. Se estudiaron los ni&ntilde;os con infecciones por enterococos, que  estuvieron ingresados en distintos servicios del Hospital  Pedi&aacute;trico Universitario &laquo;Juan M. M&aacute;rquez&raquo;, desde febrero de 1991 hasta diciembre de 2000. Se procesaron y analizaron distintas variables  cl&iacute;nicas y epidemiol&oacute;gicas, con c&aacute;lculo de tasas de incidencia y letalidad, as&iacute;  como an&aacute;lisis de tendencia. Hubo 116 ni&ntilde;os con infecci&oacute;n por enterococos, lo  cual representa una tasa de incidencia anual promedio de 8,97 por 10&nbsp;000  ingresos (IC 95&nbsp;%: 7,41 &ndash; 10,53), con tendencia ascendente y significaci&oacute;n  estad&iacute;stica (X<span class="superscript">2&nbsp;=&nbsp;</span>14,54; p&nbsp;=&nbsp;0001). Seg&uacute;n la definici&oacute;n utilizada, el 40,5&nbsp;%  de estas infecciones  fueron den origen nosocomial. Las formas cl&iacute;nicas m&aacute;s frecuentes fueron la  bronconeumon&iacute;a y otras infecciones respiratorias agudas con bacteriemia (21,5&nbsp;%),  y les sigui&oacute; la infecci&oacute;n del tracto urinario y la infecci&oacute;n de tejidos blandos  (14,7&nbsp;%, respectivamente); las bacteriemias sin foco (11,2&nbsp;%) y la  infecci&oacute;n de herida quir&uacute;rgica (10,3&nbsp;%). Los enterococos mostraron una elevada resistencia <em>in vitro</em> a la mayor&iacute;a de los antibi&oacute;ticos probados. Hubo 2 pacientes fallecidos (tasa  de letalidad de 1,7&nbsp;%); ambos presentaron bacteriemia. Las infecciones por enterococos afectan  al ni&ntilde;o en su ambiente comunitario y de manera notable en el medio hospitalario  como infecci&oacute;n nosocomial. Se constat&oacute; en muchas cepas una elevada resistencia <em>in vitro </em>a la mayor&iacute;a de los  antibi&oacute;ticos probados. Existe variedad de formas cl&iacute;nicas y puede ser letal en  algunos pacientes con infecci&oacute;n sist&eacute;mica.</p>       <p align="justify"><em>Palabras clave:</em> <em>Enterococcus</em>, tasa de incidencia, tasa  de letalidad, infecci&oacute;n adquirida en la comunidad, infecci&oacute;n nosocomial, reci&eacute;n  nacidos. </p>   <hr />       <p align="justify">&nbsp;</p> </blockquote>     <p align="justify">Durante la edad pedi&aacute;trica numerosos  microorganismos pueden ocasionar infecciones locales o sist&eacute;micas, y entre  ellos figuran los enterococos. Se reportan como m&iacute;nimo 21 especies dentro del  g&eacute;nero <em>Enterococcus, </em>de las cuales <em>Enterococcus faecium </em>y <em>Enterococcus faecalis </em>son las que con  mayor frecuencia provocan enfermedades en el ser humano.<span class="superscript">1,2</span> En los  &uacute;ltimos a&ntilde;os, gran cantidad de reportes en todo el mundo se&ntilde;alan a estos  microorganismos como causa significativa de un n&uacute;mero creciente de infecciones  nosocomiales.<span class="superscript">3,4</span> Los enterococos tienen la cualidad de poseer una  resistencia intr&iacute;nseca a la mayor&iacute;a de los antibi&oacute;ticos de uso com&uacute;n, lo que  hace sumamente dif&iacute;cil, en algunas ocasiones, el manejo de las infecciones que  provoca, sobre todo en el medio intrahospitalario. </p>     <p align="justify">  Numerosos  investigadores centran sus estudios en la gen&eacute;tica y los mecanismos de  resistencia,<span class="superscript">5-8</span> sin embargo, a diferencia de otros microorganismos  de los cuales son bien conocidas la presentaci&oacute;n cl&iacute;nica y la epidemiolog&iacute;a de  las infecciones pedi&aacute;tricas que provocan, poco se conoce con relaci&oacute;n a esto  sobre la infecci&oacute;n por enterococos, especialmente en nuestro medio. </p>     <p align="justify">  Con  esta investigaci&oacute;n nos propusimos estudiar algunos aspectos cl&iacute;nicos y  epidemiol&oacute;gicos de la infecci&oacute;n por enterococos en el ni&ntilde;o, con vistas a poner  en manos de los pediatras puntos de referencia &uacute;tiles, quiz&aacute;s para sospechar  una infecci&oacute;n de etiolog&iacute;a enteroc&oacute;ccica, ya sea por la edad del paciente, el  sitio de la infecci&oacute;n o su origen; iniciar un tratamiento con mayores  posibilidades de acierto mientras se espera el resultado de un cultivo con  antibiograma, o emitir un pron&oacute;stico inicial en cada caso, sobre la base de  nuestro an&aacute;lisis sobre la letalidad de estas infecciones. Con ello esperamos no  solo avanzar en el conocimiento de tales aspectos para la identificaci&oacute;n precoz  y mejor manejo de la infecci&oacute;n por enterococos en el ni&ntilde;o, sino tambi&eacute;n llamar  la atenci&oacute;n y despertar en otros colegas el inter&eacute;s por este microorganismo,  que ya se reconoce entre muchos como el pat&oacute;geno nosocomial de los a&ntilde;os 90. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">&nbsp;</p> <h4>M&Eacute;TODOS</h4>     <p align="justify">Realizamos  un estudio descriptivo y retrospectivo, en el cual se incluyeron ni&ntilde;os de hasta  14 a&ntilde;os de edad, ingresados en el Hospital Pedi&aacute;trico Universitario &laquo;Juan  Manuel M&aacute;rquez&raquo;, con aislamientos de enterococos, en el per&iacute;odo de febrero de  1991 a diciembre de 2000. Este estudio fue aprobado por el Consejo Cient&iacute;fico  de nuestro hospital.</p>     <p align="justify">  Para  considerar la inclusi&oacute;n del paciente en la investigaci&oacute;n, este debi&oacute; tener cualquier  tipo de infecci&oacute;n por enterococos. Se excluyeron los casos en que no se pudo  obtener datos de las historias cl&iacute;nicas a causa de p&eacute;rdidas o de la ausencia de  datos imprescindibles para la investigaci&oacute;n y a los pacientes atendidos en consulta  externa y a los pacientes en que el aislamiento estuvo relacionado con  colonizaci&oacute;n o contaminaci&oacute;n y no con infecci&oacute;n.</p>     <p align="justify">  Se  revisaron los libros de registro del laboratorio de microbiolog&iacute;a de nuestro  hospital para identificar los aislamientos de enterococos. Posteriormente se  revisaron los expedientes cl&iacute;nicos de tales casos, adem&aacute;s de contar con datos  del Departamento de Estad&iacute;sticas y del Comit&eacute; de Infecciones  Intrahospitalarias, de donde se obtuvo la informaci&oacute;n necesaria para la  realizaci&oacute;n de este trabajo. </p>     <p align="justify">  Las  variables que se tomaron para estudio fueron: fecha de ingreso y del  aislamiento, edad del ni&ntilde;o, sexo, fuente de los cultivos realizados, microorganismos  aislados y susceptibilidad antimicrobiana. Tambi&eacute;n se registraron la evoluci&oacute;n  del paciente y el diagn&oacute;stico definitivo. </p>     <p align="justify">  Las muestras que se obtuvieron para  estudio microbiol&oacute;gico provinieron de distintas fuentes, como la sangre,  l&iacute;quido cefalorraqu&iacute;deo (LCR), orina, l&iacute;quido pleural y materiales purulentos. Fueron  sembradas en medios s&oacute;lidos y caldos de cultivos apropiados para el cultivo y  aislamiento del g&eacute;nero <em>Streptococcus</em>.  Para la clasificaci&oacute;n de enterococo, se tuvo en cuenta la morfolog&iacute;a colonial  en agar sangre, tinci&oacute;n de Gram y prueba de catalasa; los cocos grampositivos,  catalasa negativa, se clasificaron seg&uacute;n el tipo de hem&oacute;lisis (a, b y d  hem&oacute;lisis). Las pruebas bioqu&iacute;micas convencionales fueron: hidr&oacute;lisis de  esculina (positiva) y crecimiento en ClNa+ 6,5&nbsp;% (positiva). A  partir del a&ntilde;o 2000 se le realizaron pruebas bioqu&iacute;micas comerciales (<em>API STREP</em> de <em>bioM&eacute;rieux</em>&reg;). <u></u></p>     <p align="justify">  La susceptibilidad antimicrobiana <em>in vitro</em> se evalu&oacute; mediante el m&eacute;todo de  difusi&oacute;n en placa de Bauer-Kirby.<span class="superscript">9</span>    A  los efectos de esta investigaci&oacute;n y por la pr&aacute;ctica de nuestro trabajo se  consider&oacute; <em>reci&eacute;n nacido</em> (RN) a todo  ni&ntilde;o hasta 30 d&iacute;as de edad inclusive.</p>     <p align="justify">  La infecci&oacute;n nosocomial se defini&oacute;  como aquella en la que hubo certeza cl&iacute;nica y por cultivos, ausencia de esta  infecci&oacute;n al ingreso y que despu&eacute;s de 48&nbsp;h del ingreso aparecieron  manifestaciones de infecci&oacute;n focal o sist&eacute;mica, tras haberse resuelto  parcialmente las manifestaciones cl&iacute;nicas por las que inicialmente ingres&oacute; el  paciente. Por otro lado se calific&oacute; la infecci&oacute;n de origen comunitario para el  paciente que se presenta con manifestaciones cl&iacute;nicas de infecci&oacute;n, sin  antecedentes de ingreso en instituciones hospitalarias en las &uacute;ltimas 48&nbsp;h. </p>     <p align="justify">  Se atribuy&oacute; la muerte por el enterococo  cuando esta ocurri&oacute; durante la fase aguda de la enfermedad, mientras  el paciente estaba recibiendo tratamiento contra la infecci&oacute;n, a menos que  otros datos cl&iacute;nicos y patol&oacute;gicos sugirieran otra cosa, o como consecuencia de empeoramiento  de una enfermedad subyacente debilitante durante la infecci&oacute;n. </p>     <p align="justify">  Se defini&oacute; como infecci&oacute;n del tracto  urinario (ITU) a la presencia de manifestaciones cl&iacute;nicas compatibles con esta  infecci&oacute;n, junto con el crecimiento de un microorganismo simple en orina, en  cualquier cantidad de unidades formadoras de colonias (UFC)/mL de muestras  tomadas por punci&oacute;n vesical suprap&uacute;bica, o m&aacute;s de 10&nbsp;000 UFC/mL cuando fue  por cateterismo vesical, o m&aacute;s de 100&nbsp;000 UFC/mL si se obtuvo por los  otros m&eacute;todos de recolecci&oacute;n de orina. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">  La bronconeumon&iacute;a se defini&oacute; para el  paciente con aislamiento en sangre del enterococo, acompa&ntilde;ado de  manifestaciones respiratorias con presencia de infiltrado pulmonar en el examen  radiogr&aacute;fico.</p>     <p align="justify">  Se  consider&oacute; bacteriemia cuando se aisl&oacute; el enterococo en el hemocultivo de pacientes  con manifestaciones cl&iacute;nicas de infecci&oacute;n con localizaci&oacute;n o sin ella y que  necesitaron tratamiento antibi&oacute;tico para su resoluci&oacute;n. En particular la  bacteriemia sin foco fue cuando no se demostr&oacute; una fuente de origen de la  bacteriemia. Se dio el calificativo de bacteriemia transitoria u oculta si  ocurri&oacute; aislamiento del enterococo en sangre, en un ni&ntilde;o con manifestaciones de  fiebre o signos menores de infecci&oacute;n de corta evoluci&oacute;n, sin un foco de origen  aparente y con resoluci&oacute;n cl&iacute;nica sin necesidad de tratamiento antibi&oacute;tico.</p>     <p align="justify">  Las  infecciones del sistema nervioso central incluyeron la meningitis y la  ventriculitis cuando, en presencia de manifestaciones cl&iacute;nicas de infecci&oacute;n,  fue aislado el enterococo en el LCR o sangre junto con otros resultados  exponentes de estas localizaciones y en consideraci&oacute;n a la edad de los  pacientes.</p>     <p align="justify">  Se  utiliz&oacute; estad&iacute;stica descriptiva mediante distribuciones absolutas y relativas,  as&iacute; como medidas de frecuencia con c&aacute;lculos de tasas. Se calcul&oacute; la tasa de incidencia para  cada a&ntilde;o expresada por 10&nbsp;000 ingresos (al dividir el n&uacute;mero de casos por  el total de ingresos anual) y su intervalo de confianza (IC) al 95&nbsp;%. Asimismo,  los cambios en la incidencia sobre el per&iacute;odo de estudio se determinaron mediante  chi cuadrado para tendencia. Se consider&oacute; significativo una p&nbsp;&lt;&nbsp;0,05. </p>     <p align="justify">  Por &uacute;ltimo se calcul&oacute; tambi&eacute;n la tasa  de letalidad (al dividir el n&uacute;mero de casos fallecidos por el total de  enfermos) expresada por cada 100 casos enfermos. </p> <h4><strong><br /> RESULTADOS</strong> </h4>     <p align="justify">Despu&eacute;s de considerar los criterios  de inclusi&oacute;n y exclusi&oacute;n, la poblaci&oacute;n de estudio result&oacute; ser de 116 ni&ntilde;os,  todos con un solo episodio de infecci&oacute;n. Se pudo clasificar 13 (11,2&nbsp;%) de  las cepas aisladas en estos pacientes. Se identific&oacute; al <em>Enterococcus faecium </em>&nbsp;en 8 (6,9&nbsp;%)  de ellas y al <em>Enterococcus faecalis </em>en  5 (4,3&nbsp;%). Las 103 cepas restantes (88,8&nbsp;%) se informaron como  infecciones ocasionadas por <em>Enterococcus </em>spp.</p>     <p align="justify">  En la distribuci&oacute;n de los casos seg&uacute;n  sexo predomin&oacute; el masculino sobre el femenino (74 frente a 42 casos), en una  relaci&oacute;n de 1,7:1. El grupo de edad con mayor n&uacute;mero de casos (57,8&nbsp;%) fue  el de los menores de un a&ntilde;o y, dentro de &eacute;ste, los RN resultaron mayormente  afectados (34,5&nbsp;%), como se muestra en la tabla 1.</p>     <p align="center"><strong>Tabla 1. </strong><em>Distribuci&oacute;n por grupos  de edad</em></p> <table border="1" align="center" cellpadding="0" cellspacing="3">   <tr>     <td width="187" valign="top">    <div align="center"><strong>Grupos de edad</strong> </div></td>     <td width="165" valign="top">    <p align="center"><strong>Cantidad de pacientes</strong></p></td>     <td width="120" valign="top">    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><strong>%</strong></p></td>   </tr>   <tr>     <td width="187" valign="top">    <p align="left">&le; 30 d&iacute;as</p></td>     <td width="165" valign="top">    <p align="center">40</p></td>     <td width="120" valign="top">    <p align="center">34,5</p></td>   </tr>   <tr>     <td width="187" valign="top">    <p align="left">31 d&iacute;as a 11 meses</p></td>     <td width="165" valign="top">    <p align="center">27</p></td>     <td width="120" valign="top">    <p align="center">23,3</p></td>   </tr>   <tr>     <td width="187" valign="top">    <p align="left">1 a 4 a&ntilde;os</p></td>     <td width="165" valign="top">    <p align="center">22</p></td>     <td width="120" valign="top">    <p align="center">18,9</p></td>   </tr>   <tr>     <td width="187" valign="top">    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="left">5 a 14 a&ntilde;os</p></td>     <td width="165" valign="top">    <p align="center">27</p></td>     <td width="120" valign="top">    <p align="center">23,3</p></td>   </tr>   <tr>     <td width="187" valign="top">    <p align="left"><strong>Total</strong></p></td>     <td width="165" valign="top">    <p align="center"><strong>116</strong></p></td>     <td width="120" valign="top">    <p align="center"><strong>100</strong></p></td>   </tr> </table>     <p>&nbsp;</p>     <p align="justify">Se diferenciaron los casos en  dependencia del origen de la infecci&oacute;n (infecci&oacute;n comunitaria, 69 pacientes  [59,5&nbsp;%] e infecci&oacute;n nosocomial, 47 pacientes [40,5&nbsp;%]) y se demostr&oacute;  que las infecciones comunitarias fueron m&aacute;s frecuentes que las adquiridas en el  hospital.</p>     <p align="justify">  Al estudiar la incidencia de las  infecciones por a&ntilde;o (figura) observamos el mayor n&uacute;mero de casos agrupados  hacia los a&ntilde;os m&aacute;s recientes: 1996, 1998 y 1999, con una disminuci&oacute;n importante  en el a&ntilde;o 1997. La cifra de 116 pacientes infectados del total de 129&nbsp;261  ingresos pedi&aacute;tricos represent&oacute; una tasa de incidencia anual de 8,97 por 10&nbsp;000  (IC 95&nbsp;% 7,41-10,53), con tendencia ascendente y significaci&oacute;n estad&iacute;stica  (X<span class="superscript">2</span>=14,54; p&nbsp;=&nbsp;0001).</p>     <p align="center"><a href="/img/revistas/img/ped/v79n1/f0108107.jpg"><img src="/img/revistas/img/ped/v79n1/f0108107.jpg" alt="Figura" width="617" height="455" border="0" /></a></p>     
]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><strong>Figura</strong>. <em>Tendencia de  infecci&oacute;n por enterococos. Hospital Pedi&aacute;trico &laquo;Juan Manuel M&aacute;rquez&raquo; (1991 a  2000).</em></p>     <p align="justify">En las formas cl&iacute;nicas de esta infecci&oacute;n  (tabla 2), encontramos que result&oacute; m&aacute;s com&uacute;n la bronconeumon&iacute;a y otras  infecciones respiratorias agudas con bacteriemia (21,5&nbsp;%) y les siguieron en  orden descendente de frecuencia la   ITU y la infecci&oacute;n de tejidos blandos (14,7&nbsp;%  respectivamente), las bacteriemias sin foco (11,2&nbsp;%), as&iacute; como la  infecci&oacute;n de herida quir&uacute;rgica (10,3&nbsp;%).</p>     <p align="center"><strong>Tabla 2. </strong><em>Formas cl&iacute;nicas de la  infecci&oacute;n por enterococos</em></p>     <div align="center">   <table border="1" align="center" cellpadding="0" cellspacing="3">     <tr>       <td width="271" rowspan="2" valign="top">    <div align="center"><strong>Forma cl&iacute;nica</strong> </div></td>       <td width="120" colspan="2" valign="top">    <p align="center"><strong>General</strong></p></td>       <td width="125" colspan="2" valign="top">    <p align="center"><strong>Con bacteriemia</strong></p></td>     </tr>     <tr>       <td width="57" valign="top">    <p align="center"><strong>Num.</strong></p></td>       <td width="60" valign="top">    <p align="center"><strong>%*</strong></p></td>       <td width="63" valign="top">    <p align="center"><strong>Num.</strong></p></td>       <td width="60" valign="top">    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><strong>%**</strong></p></td>     </tr>     <tr>       <td width="271" valign="top">    <p>Bronconeumon&iacute;a y otras IRA</p></td>       <td width="57" valign="top">    <p align="center">25</p></td>       <td width="60" valign="top">    <p align="center">21,5</p></td>       <td width="63" valign="top">    <p align="center">25</p></td>       <td width="60" valign="top">    <p align="center">100</p></td>     </tr>     <tr>       <td width="271" valign="top">    <p>Infecci&oacute;n del tracto urinario</p></td>       <td width="57" valign="top">    <p align="center">17</p></td>       <td width="60" valign="top">    <p align="center">14,7</p></td>       <td width="63" valign="top">    <p align="center">4</p></td>       <td width="60" valign="top">    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center">23,5</p></td>     </tr>     <tr>       <td width="271" valign="top">    <p>Infecci&oacute;n de tejidos blandos</p></td>       <td width="57" valign="top">    <p align="center">17</p></td>       <td width="60" valign="top">    <p align="center">14,7</p></td>       <td width="63" valign="top">    <p align="center">6</p></td>       <td width="60" valign="top">    <p align="center">35,3</p></td>     </tr>     <tr>       <td width="271" valign="top">    <p>Bacteriemia sin foco</p></td>       <td width="57" valign="top">    <p align="center">13</p></td>       <td width="60" valign="top">    <p align="center">11,2</p></td>       <td width="63" valign="top">    <p align="center">13</p></td>       <td width="60" valign="top">    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center">100</p></td>     </tr>     <tr>       <td width="271" valign="top">    <p>Infecci&oacute;n de herida quir&uacute;rgica</p></td>       <td width="57" valign="top">    <p align="center">12</p></td>       <td width="60" valign="top">    <p align="center">10,3</p></td>       <td width="63" valign="top">    <p align="center">1</p></td>       <td width="60" valign="top">    <p align="center">8,3</p></td>     </tr>     <tr>       <td width="271" valign="top">    <p>Bacteriemia transitoria u oculta</p></td>       <td width="57" valign="top">    <p align="center">11</p></td>       <td width="60" valign="top">    <p align="center">9,5</p></td>       <td width="63" valign="top">    <p align="center">11</p></td>       <td width="60" valign="top">    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center">100</p></td>     </tr>     <tr>       <td width="271" valign="top">    <p>Infecci&oacute;n del SNC</p></td>       <td width="57" valign="top">    <p align="center">8</p></td>       <td width="60" valign="top">    <p align="center">6,9</p></td>       <td width="63" valign="top">    <p align="center">2</p></td>       <td width="60" valign="top">    <p align="center">25,0</p></td>     </tr>     <tr>       <td width="271" valign="top">    <p>Enfermedad diarreica aguda</p></td>       <td width="57" valign="top">    <p align="center">4</p></td>       <td width="60" valign="top">    <p align="center">3,4</p></td>       <td width="63" valign="top">    <p align="center">4</p></td>       <td width="60" valign="top">    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center">100</p></td>     </tr>     <tr>       <td width="271" valign="top">    <p>Infecci&oacute;n intraabdominal</p></td>       <td width="57" valign="top">    <p align="center">4</p></td>       <td width="60" valign="top">    <p align="center">3,4</p></td>       <td width="63" valign="top">    <p align="center">0</p></td>       <td width="60" valign="top">    <p align="center">0,0</p></td>     </tr>     <tr>       <td width="271" valign="top">    <p>Quemaduras infectadas</p></td>       <td width="57" valign="top">    <p align="center">4</p></td>       <td width="60" valign="top">    <p align="center">3,4</p></td>       <td width="63" valign="top">    <p align="center">0</p></td>       <td width="60" valign="top">    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center">0,0</p></td>     </tr>     <tr>       <td width="271" valign="top">    <p>S&iacute;ndrome de sepsis relacionada con    el cat&eacute;ter</p></td>       <td width="57" valign="top">    <p align="center">1</p></td>       <td width="60" valign="top">    <p align="center">0,9</p></td>       <td width="63" valign="top">    <p align="center">0</p></td>       <td width="60" valign="top">    <p align="center">0,0</p></td>     </tr>     <tr>       <td width="271" valign="top">    <p><strong>Total</strong></p></td>       <td width="57" valign="top">    <p align="center"><strong>116</strong></p></td>       <td width="60" valign="top">    <p align="center"><strong>100</strong></p></td>       <td width="63" valign="top">    <p align="center"><strong>66</strong></p></td>       <td width="60" valign="top">    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><strong>56,9</strong></p></td>     </tr>   </table> </div>     <blockquote>       <p>IRA: Infecciones respiratorias agudas;  SNC: sistema nervioso central<br />     * porcentaje en relaci&oacute;n al total de  infecciones<br />     ** porcentaje en relaci&oacute;n a la forma  cl&iacute;nica</p> </blockquote>     <p>&nbsp;</p>     <p align="justify">El patr&oacute;n de resistencia fue  determinado para algunos antibi&oacute;ticos (tabla 3) y se constat&oacute; gran resistencia <em>in vitro</em> a la mayor&iacute;a de ellos. S&oacute;lo  ante el cloranfenicol (78,1&nbsp;%), la cefazolina (71,7&nbsp;%) y la  vancomicina (70,6&nbsp;%) hubo una mayor sensibilidad microbiana <em>in vitro. </em></p>     <p align="center"><strong>Tabla 3. </strong><em>Susceptibilidad  antimicrobiana de los enterococos aislados</em></p> <table border="1" align="center" cellpadding="0" cellspacing="3">   <tr>     <td width="188" rowspan="2" valign="top">    <div align="center"><strong>Antibi&oacute;tico</strong> </div></td>     <td width="119" rowspan="2" valign="top">    <p align="center"><strong>Cantidad de pacientes examinados</strong></p></td>     <td width="141" colspan="2" valign="top">    <p align="center"><strong>Sensible</strong></p></td>     <td width="134" colspan="2" valign="top">    <p align="center"><strong>Resistente</strong></p></td>   </tr>   <tr>     <td width="72" valign="top">    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><strong>Num.</strong></p></td>     <td width="69" valign="top">    <p align="center"><strong>%*</strong></p></td>     <td width="71" valign="top">    <p align="center"><strong>Num.</strong></p></td>     <td width="62" valign="top">    <p align="center"><strong>%*</strong></p></td>   </tr>   <tr>     <td width="188" valign="top">    <p>Penicilina G</p></td>     <td width="119" valign="top">    <p align="center">93</p></td>     <td width="72" valign="top">    <p align="center">54</p></td>     <td width="69" valign="top">    <p align="center">58,1</p></td>     <td width="71" valign="top">    <p align="center">39</p></td>     <td width="62" valign="top">    <p align="center">41,9</p></td>   </tr>   <tr>     <td width="188" valign="top">    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Ampicill&iacute;n</p></td>     <td width="119" valign="top">    <p align="center">34</p></td>     <td width="72" valign="top">    <p align="center">25</p></td>     <td width="69" valign="top">    <p align="center">73,5</p></td>     <td width="71" valign="top">    <p align="center">9</p></td>     <td width="62" valign="top">    <p align="center">26,5</p></td>   </tr>   <tr>     <td width="188" valign="top">    <p>Oxacill&iacute;n</p></td>     <td width="119" valign="top">    <p align="center">27</p></td>     <td width="72" valign="top">    <p align="center">0</p></td>     <td width="69" valign="top">    <p align="center">0,0</p></td>     <td width="71" valign="top">    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center">27</p></td>     <td width="62" valign="top">    <p align="center">100</p></td>   </tr>   <tr>     <td width="188" valign="top">    <p>Meticill&iacute;n</p></td>     <td width="119" valign="top">    <p align="center">17</p></td>     <td width="72" valign="top">    <p align="center">3</p></td>     <td width="69" valign="top">    <p align="center">17,6</p></td>     <td width="71" valign="top">    <p align="center">14</p></td>     <td width="62" valign="top">    <p align="center">82,4</p></td>   </tr>   <tr>     <td width="188" valign="top">    <p>Gentamicina</p></td>     <td width="119" valign="top">    <p align="center">58</p></td>     <td width="72" valign="top">    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center">27</p></td>     <td width="69" valign="top">    <p align="center">46,5</p></td>     <td width="71" valign="top">    <p align="center">31</p></td>     <td width="62" valign="top">    <p align="center">53,5</p></td>   </tr>   <tr>     <td width="188" valign="top">    <p>Amikacina</p></td>     <td width="119" valign="top">    <p align="center">47</p></td>     <td width="72" valign="top">    <p align="center">24</p></td>     <td width="69" valign="top">    <p align="center">51,1</p></td>     <td width="71" valign="top">    <p align="center">23</p></td>     <td width="62" valign="top">    <p align="center">48,9</p></td>   </tr>   <tr>     <td width="188" valign="top">    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Cefazolina</p></td>     <td width="119" valign="top">    <p align="center">46</p></td>     <td width="72" valign="top">    <p align="center">33</p></td>     <td width="69" valign="top">    <p align="center">71,7</p></td>     <td width="71" valign="top">    <p align="center">13</p></td>     <td width="62" valign="top">    <p align="center">28,3</p></td>   </tr>   <tr>     <td width="188" valign="top">    <p>Cefuroxima</p></td>     <td width="119" valign="top">    <p align="center">11</p></td>     <td width="72" valign="top">    <p align="center">5</p></td>     <td width="69" valign="top">    <p align="center">45,4</p></td>     <td width="71" valign="top">    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center">6</p></td>     <td width="62" valign="top">    <p align="center">54,6</p></td>   </tr>   <tr>     <td width="188" valign="top">    <p>Cefotaxima</p></td>     <td width="119" valign="top">    <p align="center">11</p></td>     <td width="72" valign="top">    <p align="center">5</p></td>     <td width="69" valign="top">    <p align="center">45,4</p></td>     <td width="71" valign="top">    <p align="center">6</p></td>     <td width="62" valign="top">    <p align="center">54,6</p></td>   </tr>   <tr>     <td width="188" valign="top">    <p>Ceftriaxona</p></td>     <td width="119" valign="top">    <p align="center">4</p></td>     <td width="72" valign="top">    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center">2</p></td>     <td width="69" valign="top">    <p align="center">50,0</p></td>     <td width="71" valign="top">    <p align="center">2</p></td>     <td width="62" valign="top">    <p align="center">50,0</p></td>   </tr>   <tr>     <td width="188" valign="top">    <p>Eritromicina</p></td>     <td width="119" valign="top">    <p align="center">93</p></td>     <td width="72" valign="top">    <p align="center">53</p></td>     <td width="69" valign="top">    <p align="center">57,0</p></td>     <td width="71" valign="top">    <p align="center">40</p></td>     <td width="62" valign="top">    <p align="center">43,0</p></td>   </tr>   <tr>     <td width="188" valign="top">    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Sulfapr&iacute;n</p></td>     <td width="119" valign="top">    <p align="center">46</p></td>     <td width="72" valign="top">    <p align="center">20</p></td>     <td width="69" valign="top">    <p align="center">43,5</p></td>     <td width="71" valign="top">    <p align="center">26</p></td>     <td width="62" valign="top">    <p align="center">56,5</p></td>   </tr>   <tr>     <td width="188" valign="top">    <p>Cloranfenicol</p></td>     <td width="119" valign="top">    <p align="center">64</p></td>     <td width="72" valign="top">    <p align="center">50</p></td>     <td width="69" valign="top">    <p align="center">78,1</p></td>     <td width="71" valign="top">    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center">14</p></td>     <td width="62" valign="top">    <p align="center">21,9</p></td>   </tr>   <tr>     <td width="188" valign="top">    <p>Tetraciclina</p></td>     <td width="119" valign="top">    <p align="center">61</p></td>     <td width="72" valign="top">    <p align="center">41</p></td>     <td width="69" valign="top">    <p align="center">67,2</p></td>     <td width="71" valign="top">    <p align="center">20</p></td>     <td width="62" valign="top">    <p align="center">32,8</p></td>   </tr>   <tr>     <td width="188" valign="top">    <p>Vancomicina</p></td>     <td width="119" valign="top">    <p align="center">34</p></td>     <td width="72" valign="top">    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center">24</p></td>     <td width="69" valign="top">    <p align="center">70,6</p></td>     <td width="71" valign="top">    <p align="center">10</p></td>     <td width="62" valign="top">    <p align="center">29,4</p></td>   </tr>   <tr>     <td width="188" valign="top">    <p>Ciprofloxacina</p></td>     <td width="119" valign="top">    <p align="center">6</p></td>     <td width="72" valign="top">    <p align="center">1</p></td>     <td width="69" valign="top">    <p align="center">16,7</p></td>     <td width="71" valign="top">    <p align="center">5</p></td>     <td width="62" valign="top">    <p align="center">83,3</p></td>   </tr> </table>     ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote>       <p>* Porcentaje en relaci&oacute;n con el n&uacute;mero  de pacientes examinados.</p> </blockquote>     <p>&nbsp;</p>     <p align="justify">La letalidad en nuestra serie fue  baja, con s&oacute;lo 2 casos fallecidos (1,7&nbsp;%) de los 116 casos estudiados. En  uno de ellos, un RN de 11 horas de vida, del sexo masculino, con antecedentes  perinatales de aspiraci&oacute;n de l&iacute;quido meconial y asfixia grave, se aisl&oacute; <em>Enterococcus </em>spp en el hemocultivo del  ingreso; se inici&oacute; el tratamiento con penicilina m&aacute;s gentamicina, pero result&oacute;  desfavorable y el paciente falleci&oacute; a las 24 horas de vida. El otro caso fue  una infecci&oacute;n nosocomial en una ni&ntilde;a de 2 a&ntilde;os, portadora de una acondroplasia  asociada a una estrechez del agujero magno y desnutrici&oacute;n proteico-energ&eacute;tica,  a la que fue necesario realizar traqueotom&iacute;a y gastrototom&iacute;a. En ella se aisl&oacute; igualmente <em>Enterococcus </em>spp en una muestra para  hemocultivo tomada horas antes de fallecer tras un cuadro de bacteriemia y septicemia.</p> <h4><strong><br />   DISCUSI&Oacute;N</strong></h4>     <p>  Dentro de la poblaci&oacute;n pedi&aacute;trica,  los RN y lactantes presentan una especial y conocida susceptibilidad a las  infecciones, incluidas las provocadas por enterococo. Esto puede explicar que  en nuestra serie el grupo etario con mayor n&uacute;mero de casos fuese el de los  menores de un a&ntilde;o, y con predominio dentro de este de los RN. De hecho, gran  cantidad de casos reportados de infecciones enteroc&oacute;cicas en pediatr&iacute;a han sido  neonatos,<span class="superscript">10-12</span> quienes resultan a&uacute;n m&aacute;s susceptibles si son  prematuros, con bajo peso al nacer o si presentan afecciones m&eacute;dicas graves asociadas.  En 1993, <em>Bonadio</em><span class="superscript">13</span> hace  una revisi&oacute;n de 72 casos de bacteriemia por enterococos, aislados en el  Hospital Pedi&aacute;trico de Wisconsin durante 12 a&ntilde;os, y mostr&oacute; que la mayor&iacute;a (52,7&nbsp;%)  eran menores de 1 a&ntilde;o&nbsp; y alrededor de la  cuarta parte de los casos (27,7&nbsp;%), menores de 2 meses. </p>     <p align="justify">  El predominio del sexo masculino  sobre el femenino coincide con el trabajo antes mencionado de <em>Bonadio.</em><span class="superscript">13</span> <em>Baumann</em> y cols.<span class="superscript">14</span> revisan todos los  casos de infecci&oacute;n por enterococos y estreptococos de otro grupo diferente de B,  que ocurrieron en RN, y reportan que la relaci&oacute;n masculino/femenino para la  infecci&oacute;n tard&iacute;a fue 3/2.<span class="superscript">14</span></p>     <p align="justify">  Los enterococos forman parte  fundamentalmente de la flora del tracto digestivo, la cavidad oral y el aparato  genital femenino.<span class="superscript">3,15</span> Durante muchos a&ntilde;os se pens&oacute; que la mayor&iacute;a  de las infecciones enteroc&oacute;cicas eran adquiridas de manera end&oacute;gena y que se  originaban en la propia flora del paciente. Aunque se reconoce que el modo  exacto de la transmisi&oacute;n nosocomial de los enterococos es dif&iacute;cil de probar,  estudios de epidemiolog&iacute;a molecular de finales de la d&eacute;cada de 1980 sugieren  que el enterococo puede diseminarse de paciente a paciente y que el personal de  la salud, as&iacute; como objetos inanimados, pueden ser responsables de su  transmisi&oacute;n. De esta forma se han podido aislar enterococos en las manos y  muestras de heces fecales del personal m&eacute;dico y param&eacute;dico, de pacientes  colonizados o infectados, en term&oacute;metros rectales electr&oacute;nicos, tubos de  hemodi&aacute;lisis y en el ambiente, seg&uacute;n los estudios citados por <em>Korten</em> y <em>Murray</em><span class="superscript">1</span> en una revisi&oacute;n sobre la transmisi&oacute;n nosocomial  de los enterococos. En ese mismo trabajo se refiere que en 1984 el Centro para  el Control y Prevenci&oacute;n de Enfermedades de los Estados Unidos report&oacute; al enterococo  como el tercer pat&oacute;geno m&aacute;s frecuente en ese pa&iacute;s, donde ocasion&oacute; el 10&nbsp;%  de todas las infecciones nosocomiales. Asimismo, entre 1986 y 1989 fue  reconocido como la segunda causa m&aacute;s frecuente de infecciones en el medio  intrahospitalario. En el trabajo de <em>Bonadio</em> antes referido,<span class="superscript">13</span> vemos que hasta el 34,7&nbsp;% de 72 episodios de  bacteriemia fueron adquiridos en el hospital. Otros estudios coinciden en  se&ntilde;alar la importancia del enterococo como causa de infecciones nosocomiales.<span class="superscript">3,10-12,16</span></p>     <p align="justify">  Nuestros resultados coinciden con el  criterio general, aunque no absoluto, sobre la frecuencia del origen nosocomial  en las infecciones enteroc&oacute;cicas pues, aunque las infecciones comunitarias  fueron m&aacute;s usuales que las adquiridas dentro del hospital, el porcentaje de  infecci&oacute;n nosocomial producida por enterococos en nuestro centro muestra una  proporci&oacute;n mayor que los de infecciones nosocomiales producidas por otros  microorganismos. A continuaci&oacute;n se expone el n&uacute;mero de infecciones nosocomiales  en relaci&oacute;n con el total de aislamientos de algunos microorganismos en el a&ntilde;o  2000 y que fueron aportados por el Comit&eacute; de Infecci&oacute;n Intrahospitalaria:<em> Staphylococcus</em> coagulasa  negativo 22/467 (4,7&nbsp;%); <em>Staphylococcus  aureus</em> 26/254 (10,2 %); <em>Escherichia  coli</em> 22/93 (23,6&nbsp;%); <em>Pseudomona</em> spp. 45/169 (26,6&nbsp;%) y <em>Enterococcus</em> spp. 7/15 (46,7&nbsp;%). </p>     <p align="justify">  Entre los factores de riesgo para la  colonizaci&oacute;n e infecci&oacute;n por enterococos comunicados en diferentes reportes  tenemos: <em>a</em>) la estad&iacute;a en centros  hospitalarios &minus;particularmente la estad&iacute;a en la Unidad de Terapia Intensiva  Neonatal&minus;, <em>b</em>) el tratamiento  antibi&oacute;tico previo, <em>c</em>) enfermedades  subyacentes, <em>d</em>) estados de  inmunosupresi&oacute;n, <em>e</em>) la utilizaci&oacute;n de  procedimientos invasivos para el diagn&oacute;stico o tratamiento &minus;incluyendo en este  &uacute;ltimo al tratamiento quir&uacute;rgico de afecciones del tracto gastrointestinal&minus;,  as&iacute; como <em>f</em>) lesiones en piel,  traum&aacute;ticas o de dec&uacute;bito; <em>g</em>) necesidad  de v&iacute;as venosas centrales no umbilicales y el tiempo de utilizaci&oacute;n de ellas y, <em>h</em>) uso de equipos y dispositivos en  la atenci&oacute;n del ni&ntilde;o.<span class="superscript">1,10,13,17-22</span></p>     <p align="justify">  Dentro del g&eacute;nero <em>Enterococcus</em> dos especies son las que  con mayor frecuencia provocan enfermedades en el ser humano: <em>E. faecalis</em> (aislado en aproximadamente  el 76-90&nbsp;% de las infecciones enteroc&oacute;cicas) y <em>E. faecium </em>(responsable de gran parte del 10-24&nbsp;% restante).<span class="superscript">1-2,10</span>  Otras especies enteroc&oacute;cicas juegan roles menores.<span class="superscript">3,23-27</span></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">  Teniendo en cuenta que nuestro  laboratorio comenz&oacute; la identificaci&oacute;n de las especies enteroc&oacute;cicas hace s&oacute;lo 5  a&ntilde;os, el bajo porcentaje de clasificaci&oacute;n de nuestras cepas puede incidir en  estos resultados. Por otra parte, si bien la identificaci&oacute;n hasta el nivel de  especie en los enterococos puede ayudar a predecir los patrones de resistencia  y afecciones m&eacute;dicas graves asociadas &ndash;teniendo en cuenta que <em>E. faecium</em> muestra los mayores niveles  de resistencia ante los antibi&oacute;ticos<span class="superscript">28</span> y que se asocia sobre todo a  sepsis en pacientes inmunodeprimidos o con enfermedades subyacentes<strong>-</strong><span class="superscript">18,19</span> en la pr&aacute;ctica  m&eacute;dica no es del todo necesaria tal identificaci&oacute;n si se realiza el  antibiograma. </p>     <p align="justify">  Los pacientes con bacteriemia con foco  o sin &eacute;l representaron el 56,9&nbsp;% del total de casos afectados, lo que  resalta la forma cl&iacute;nica de infecci&oacute;n sist&eacute;mica. El tipo de infecci&oacute;n con  focalizaci&oacute;n m&aacute;s frecuente en nuestros pacientes fue la bronconeumon&iacute;a y otras  infecciones respiratorias agudas, todos con bacteriemia (21,5&nbsp;%). <em>Bonadio</em><span class="superscript">13</span> reporta 20&nbsp;%  de hemocultivos positivos asociados a evidencia radiol&oacute;gica de infiltrados  pulmonares. En la literatura pedi&aacute;trica el enterococo est&aacute; considerado entre  los agentes etiol&oacute;gicos grampositivos de la ITU, tanto la adquirida en la comunidad como la nosocomial,  con lo cual coincide nuestro trabajo.<span class="superscript">18,29-33</span></p>     <p align="justify">  En este estudio encontramos gran  resistencia <em>in vitro </em>del germen ante  los antibi&oacute;ticos probados. En una revisi&oacute;n se citan varios trabajos donde ya se  reportaba nuevos rasgos de resistencia de los enterococos, como son: la  producci&oacute;n de beta-lactamasa, la disminuci&oacute;n de la afinidad de las prote&iacute;nas de  uni&oacute;n a las penicilinas con los consecuentes niveles elevados de resistencia a ellas,  gran resistencia adem&aacute;s a los aminogluc&oacute;sidos y m&aacute;s recientemente a los  glicop&eacute;ptidos; limitaban seriamente &ndash;como hasta hoy- las opciones terap&eacute;uticas  ante infecciones causadas por estos microorganismos.<span class="superscript">1</span></p>     <p align="justify">  En la introducci&oacute;n a su trabajo, <em>Costa</em><span class="superscript">5</span> menciona que ya en estudios  anteriores se refer&iacute;a que los enterococos son resistentes intr&iacute;nsecamente a las  cefalosporinas, niveles bajos de aminogluc&oacute;sidos y relativamente resistentes a  la penicilina. Sin embargo, las combinaciones de penicilina con aminogluc&oacute;sidos  produc&iacute;an efectos bactericidas sin&eacute;rgicos contra los enterococos, ya sea<em> in vitro </em>o<em> in vivo</em>, de ah&iacute; que el r&eacute;gimen terap&eacute;utico efectivo establecido  entonces para la infecci&oacute;n enteroc&oacute;ccica grave era la combinaci&oacute;n de un agente  activo contra la pared celular (penicilina o glicop&eacute;ptidos) y un  aminogluc&oacute;sido.</p>     <p align="justify">  Ya en 1979 se reportaron por primera  vez cepas de <em>E. faecalis</em> altamente  resistentes a la gentamicina y a finales de los 80 en los Estados Unidos se  aislaron cepas de <em>E. faecium</em> con  iguales caracter&iacute;sticas (dato citado por <em>Woodford</em> y cols.<span class="superscript">8</span>). En 1992<em> Stevens</em> y cols.<span class="superscript">34</span>  comunican tambi&eacute;n un incremento en la prevalencia de las  cepas altamente resistentes a la gentamicina en South London (Inglaterra), donde  aument&oacute; del 19&nbsp;% de resistencia que exist&iacute;a en 1987 hasta el 44&nbsp;% en  el primer trimestre de 1991.</p>     <p align="justify">  Por otro lado, el enterococo es uno  de los mayores productores de beta-lactamasa entre los g&eacute;rmenes grampositivos  que tienen esta cualidad, lo cual fue descubierto a principios de la d&eacute;cada de  1980, seg&uacute;n reportan <em>Zscheck</em> y cols.<span class="superscript">6</span>  en 1993. Ese mismo a&ntilde;o, en New York, <em>Lam</em> y cols.<span class="superscript">19</span> estudiaron 53 cepas de enterococos resistentes a la  vancomicina y encontraron que todas las cepas mostraron niveles altos de  resistencia a los aminogluc&oacute;sidos, mientras que de forma general, las de <em>E. faecium</em> fueron m&aacute;s resistentes a los  antibi&oacute;ticos que las de <em>E. faecalis</em>.  Esta diferencia es informada tambi&eacute;n por <em>Jones</em> y cols.,<span class="superscript">35</span> quienes encontraron adem&aacute;s que el 12&nbsp;% de 2&nbsp;000  cepas de enterococos aisladas era resistente a la ampicillina. </p>     <p align="justify">  Recientemente, en una revisi&oacute;n que  analiza la emergencia de la resistencia de los enterococos, <em>Rice</em><span class="superscript">36</span> destaca en particular que se ha  incrementado notablemente la resistencia a la ampicillina y vancomicina, adem&aacute;s  de otros tipos de antibi&oacute;ticos. En la actualidad se concede mucha importancia a  la resistencia de algunas cepas de enterococos a la vancomicina. Por un lado,  porque crea dificultades en el manejo terap&eacute;utico de las infecciones producidas  por este tipo de microorganismo, pero por otro lado por el sentido temor de la  transferencia de esta resistencia a otras cepas bacterianas, como por ejemplo  el <em>S. aureus</em>, el cual ha permanecido  susceptible a la vancomicina y crear&iacute;a un problema cl&iacute;nico, ya que el antibi&oacute;tico  de efectividad con que se cuenta actualmente para tratar infecciones estafiloc&oacute;cicas  es la vancomicina. Otro aspecto que debemos se&ntilde;alar con relaci&oacute;n a los enterococos  resistentes a la vancomicina (ERV) es la clasificaci&oacute;n que utiliza las  caracter&iacute;sticas de susceptibilidad a este antibi&oacute;tico y a la teicoplanina, la  cual los divide en los genotipos van A, van B y van C.<span class="superscript">4</span></p>     <p align="justify">  La sepsis por enterococos, a&uacute;n en el  caso de cepas multirresistentes, no es causa frecuente de muerte entre los  pacientes afectados. <em>Luginbuhl</em><span class="superscript">10</span>  reporta un fallecido por bacteriemia enteroc&oacute;cica en una serie de 14 neonatos. <em>Jang</em><span class="superscript">17</span> por su parte no tuvo  muertes entre sus casos pedi&aacute;tricos de meningitis enteroc&oacute;cicas. <em>Das</em> y cols.<span class="superscript">18</span> reportan 7,5&nbsp;%  de mortalidad de un total de 75 episodios de bacteriemia enteroc&oacute;cica. <em>Lautenbach</em> y  cols.<span class="superscript">21</span> encontraron en sus casos 37&nbsp;% de mortalidad atribuible  a la bacteriemia. Sin embargo, aclaran que aunque las cifras de mortalidad fueron  mayores entre los pacientes con bacteriemia por ERV (en comparaci&oacute;n con los  mostrados&nbsp; por aquellos infectados con  cepas sensibles), la resistencia a la vancomicina no fue un factor  independiente de predicci&oacute;n de mortalidad en estos casos, sino que m&aacute;s bien  resulta m&aacute;s &uacute;til como indicador de enfermedad subyacente. <em>Norris</em> y cols.<span class="superscript">37</span> encuentran que en 16 casos de  infecci&oacute;n por ERV, s&oacute;lo una muerte fue atribuible directamente a esta causa.</p>     <p align="justify">  Por lo anterior deducimos que, si  bien hay consenso acerca de que la sepsis nosocomial por enterococo a&uacute;n en el  caso de las cepas multirresistentes no influyen <em>per se</em> en la mortalidad de los casos estudiados, se ha demostrado  que ensombrece el pron&oacute;stico en algunos de ellos al limitar las posibilidades  terap&eacute;uticas.</p>     <p align="justify">  Este trabajo tiene limitaciones ya  que no se cont&oacute; con los recursos para poder clasificar por especies a todos los  enterococos. Por otra parte el dise&ntilde;o de la investigaci&oacute;n no permite  identificar los factores de riesgo que pueden influir en la presentaci&oacute;n de  estas infecciones en ni&ntilde;os.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">  A pesar de las limitaciones expuestas  podemos afirmar que las infecciones por enterococos afectan al ni&ntilde;o,  fundamentalmente a los lactantes, tanto en su ambiente comunitario como en el  medio hospitalario a aquellos que por diversas causas han necesitado  internamiento. Se constat&oacute; una elevada resistencia <em>in vitro </em>del enterococo a la mayor&iacute;a de los antibi&oacute;ticos probados.  De esta manera, debemos tener presente, fundamentalmente en los lactantes y en  general en las infecciones nosocomiales, a este microorganismo como agente  productor de infecci&oacute;n.</p> <h4><strong><br />   AGRADECIMIENTOS</strong></h4>     <p>  A la Dra. Oramis Sosa por  su colaboraci&oacute;n en la revisi&oacute;n estad&iacute;stica.</p>     <p><br /> </p> <hr /> <h4>summary</h4>     <p align="justify">The aim of the present paper was to  know the clinical and&nbsp; epidemiological  characteristics of <em>Enterococcus</em> infection in children admitted in our  pediatric hospital. The children&nbsp; with <em>Enterococcus</em> infections&nbsp; admitted in different  services of &ldquo;Juan Manuel M&aacute;rquez&rdquo; University Children Hospital from February  1991 to December 2000, were studied. Different clinical and epidemiological  features were analyzed and processed&nbsp; by  the calculation of incidence and mortality rates, and&nbsp; trend analysis. There were 116 children&nbsp; with <em>Enterococcus</em> infection, which  accounts for an annual average incidence rate of 8.97 per 10 000 admissions (CI  95 %: 7.41 &ndash; 10.53), with an ascending trend and statistical significance (X<span class="superscript">2</span>  = 14.54; p = 0001). According to the definition used, 40.5 % of these  infections had a nosocomial origin. The most frequent clinical forms were  bronchopneumonia and other acute respiratory infections with bacteremia (21.5  %), followed by urinary tract infection&nbsp;&nbsp;  and&nbsp; soft tissue infection (14.7  %, respectively); bacteremias without focus (11.2 %), and&nbsp; surgical wound infection ( 10.3 %). Enterococci  showed an <em>in vitro</em> high resistance to most of the tested antibiotics.  Two patients died (lethality rate of 1.7 %), both had bacteremia. The child is  affected by&nbsp; <em>Enterococcus</em> infections in the community environment and, in&nbsp;  a remarkable way, in the hospital environment as nosocomial  infection.&nbsp; Many strains had an <em>in  vitro</em> high resistance to most of&nbsp; the  studied antibiotics. There is a variety of clinical forms, and it may be lethal  in some patients&nbsp; with systemic  infection.</p>     <div>       <p><em>Key words</em>: <em>Enterococcus</em>,  incidence rate, mortality rate, community-acquired infection, nosocomial  infection, newborns.</p> </div> <hr />     <p>&nbsp;</p> <h4>REFERENCIAS BIBLIOGR&Aacute;FICAS<strong></strong></h4>     <p>1. Korten  V, Murray BE. The nosocomial transmission of enterococci. Curr Opin  Infect Dis. 1993;6(4):498-50.</p>     <p>2. Holder  IA, Neely AN. Vancomycin resistant enterococci. Burns. 1998; 24:389-391.</p>     <p>3. Huycke  MM, Sahm DF, Gilmore MS. Multiple-drug resistant Enterococci: the nature of the  problem and an agenda for the future.<strong> </strong>Emerg  Infec Dis. 1998;4(2):239-49. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>4. Murray  BE. Diversity among multidrug-resistant enterococci. Emerg Infect Dis. 1998;  4(1):11-14.</p>     <p>5. Costa Y, Galimand M, Leclercq R, Duval J, Courvalin P. Characterization  of the chromosomal aac (6&rsquo;)-Ii  gene specific for <em>Enterococcus faecium</em>.  Antimicrob Agents Chemoter. 1993;37(9):1896-1903.</p>     <p>6. Zscheck  KK, Murray BE. Genes involved in the regulation of beta-lactamasa production in  Enterococci and Staphylococci. Antimicrob Agents Chemother. 1993;37(9):1966-1970.</p>     <p>7. Arthur  M, Courvalin P. Genetics and mechanisms of glycopeptide resistance in  Enterococci.<strong> </strong>Antimicrob Agents  Chemother. 1993;39(8):1563-1571.</p>     <p>8. Woodford  N, Morrison D, Cookson B, George RC. Comparison of high-level  Gentamicin-resistant <em>Enterococcus faecium</em> isolates from different continents.<strong> </strong>Antimicrob  Agents Chemother. 1993; 37(4):681-684.</p>     <p>9. Barry  AL, Coyle MB, Thornaberry C, Gerlach EH, Hawkinson RW. Methods of measuring  zones of inhibition with the Bauer-Kirby disk susceptibility test. J Clin  Microbiol. 1979; 10: 885-89.</p>     <p>10. Luginbuhl  LM, Rotbart HA, Facklam RR, Roe MH, Elliot JA. Neonatal enterococcal sepsis:  case-control study and description of an outbreak. Pediatr Infect Dis J. 1987;  6(11):1022-30. </p>     <p>11. Lee  HK, Lee WG, Cho SR. Clinical and molecular biological analysis of a nosocomial  outbreak of vancomycin-resistant enterococci in a neonatal intensive care unit.  Acta Paediatr. 1999; 88:651-4. </p>     <p>12. Gaynes  RP, Edwards JR, Jarvis WR, Culver DH, Tolson JS, Martone WJ. Nosocomial  infection among neonates in high- risk nurseries in the United States. National  Nosocomial Infections Surveillance System.<strong> </strong>Am Acad Pediat. 1996; 98(3):357-61.</p>     <p>13. Bonadio  WA. Group D Streptococcal bacteriemia in children. A review of 72 cases in 12  years. Clin Pediatr. 1993; 1:20-24.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>14. Baumann  C, Mariani- Kurkdjian P, Aujard Y. Infections n&eacute;onatales &aacute; ent&eacute;rocoques et  estreptocoques non B. Jour Paris de P&eacute;diat. 1992:198-203.</p>     <p>15. Bogle  BR, Bogle GS. Acquiring vancomycin&ndash;resistant <em>Enterococcus</em>. Adv Med Lab Prof. 1997 9(8):11-22.</p>     <p>16. Biedenbach  DJ, Moet GJ, Jones RN. Occurrence and antimicrobial resistance pattern  comparisons among bloodstream infection isolates from the SENTRY Antimicrobial  Surveillance Program (1997-2002). Diag Microbiol Infect Dis. 2004; 50:59-69.</p>     <p>17. Jang  TN, Fung CP, Liu CY, Wang FD, Liu IM. Enterococcal meningitis: analysis of  twelve cases. J Formos Med Assoc. 1995; 94(7):391-5. </p>     <p>18. Das  I, Gray J. Enterococcal bacteriemia in children: a review of seventy-five  episodes in a pediatric hospital. Pediatr Infect Dis J. 1998; 17(12):1154-8.</p>     <p>19. Lam  S, Singer C, Tucci V, Morthland VH, Pfaler MA, Isenberg HD. The challenge of  Vancomycin-resistant enterococci: a clinical and epidemiologic study.<strong> </strong>Am J Infect Control. 1995;  23(3):170-80.</p>     <p>20. Noskin  GA, Peterson LR, Warren JR. <em>Enterococcus  faecium</em> and <em>Enterococcus faecalis</em> bacteriemia: acquisition and outcome. Clin Infect Dis. 1995; 20(2):296-301. </p>     <p>21. Lautenbach  E, Bilker WB, Brennan PJ. Enterococcal bacteriemia: risk factors for vancomicin  resistance and predictors of mortality. Infect Control Hosp Epidemiol. 1999;  20(5):318-23.</p>     <p>22. Golan  Y, Doron S, Sullivan B, Snydman DR. Transmission of vancomycin-resistant <em>Enterococcus</em> in a neonatal intensive  care unit. Pediatr Infect Dis J. 2005; 24(6):566-67.</p>     <p>23. Elsner  HA, Sobottka I, Feucht HH, Harps E, Haun C, Mack D, <em>et al</em>. Nosocomial outbreak of vancomycin resistant <em>Enterococcus faecium</em> at a German  University. Int J Hyg Environ Health. 2000; 203(2):147-152.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>24. Elsner  HA, Sobottka I, Feucht HH, Claussen M, Kaulfers PM, Laufs R, <em>et al.</em> In vitro susceptibilities of  enterococcal blood cultures isolated from the Hamburg area to ten antibiotics.<strong> </strong>Chemoterapy. 2000; 46:104-10.</p>     <p>25. Reid  KC, Cockerill FR, Patel R. Clinical and epidemiological features of <em>enteroccus casseliflavus/flavescens</em> and <em>enterococcus gallinarum</em> bacteremia: A  report of 20 cases.<strong> </strong>Clin Infect Dis.  2001; 32:1540-6.</p>     <p>26. Reinert  RR, Conrads G, Schalaeger JJ, Werner G, Witte W, Luttiken R, <em>et al.</em> Survey of antibiotic resistance  among enterococci in North Rhine- Westfalia, Germany. J Clin Microbiol. 1999;  37(5):1638-41.</p>     <p>27. Qui&ntilde;ones D, Go&ntilde;i  P, Rubio MC, Duran E, G&oacute;mez-Lus R. Enterococci spp. Isolated from  Cuba: species frequency of occurrence and microbial susceptibility profile.  Diag Microbiol Infect Dis. 2005; 51: 63-7.</p>     <p>28. Schouten  MA, Hoogkamp- Korstanje JA, Meis JFG, Voss A, and the European VRE Study Group.  Prevalence of vamcomycin- resistant enterococci in Europe.<strong> </strong>Eur J Clin Microbiol Infect Dis. 2000; 19(8):816-22.</p>     <p>29. McNamara EB, King EM, Smyth EG. A  survey of antimicrobial susceptibility of clinical isolates of <em>Enterococcus</em> spp from Irish hospitals.<strong> </strong>J Antimicrob Chemother. 1995;  35(1):185-9.</p>     <p>30. Christie  C, Hammond J, Reising S, Evans- Patterson J. Clinical and molecular  epidemiology of enterococal bacteremia in a pediatric teaching hospital.<strong> </strong>J Pediatr. 1994; 125(3):392-9.</p>     <p>31. Stevenson  KB, Murray EW, Sarubbi FA. Enterococcal meningitis: report of four cases and  review.<strong> </strong>Clin Infect Dis. 1994;  18(2):233-9.</p>     <p>32. Bianchetti  MG, Markus- Vecerova D, Schaad UB. Antibiotische Behandlung der  Harnwegsinfectionen bei hospitalisierten kindern. Schweiz Med Wochens. 1995;  125(6):201-6.</p>     <p>33. Davies  HD, Jones ELF, Sheng RY, Leslie B, Matlow AG, Gold R. Nosocomial urinary tract  infections at a Pediatric Hospital. Pediatr Infect Dis J. 1992; 11(5):349-354.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>34. Stevens  PJ, Hutchinson NA, Holliman RE. High level gentamicin resistance in  enterococcal and streptococcal isolates from blood culture.<strong> </strong>Medical Laborat Scien. 1992; 49:16-9.</p>     <p>35. Jones  RN, Sader HS, Erwin ME, Anderson SC Emerging multiply resistant enterococci  among clinical isolates. I Prevalence data from 97 medical center surveillance  study in the United States. <em>Enterococcus</em> Study Group. Diagn Microbiol Infect Dis. 1995; 21(2):85-93.</p>     <p>36. Rice  LB. Emergence of Vancomycin- Resistant Enterococci. Emerg Infect Dis. 2001;  2(7):102-3.</p>     <p>37. Norris  AH, Reilly JP, Edelstein PH, Brennan PJ, Schuster MG. Chloramphenicol for the  treatment of vancomycin-resistant enterococcal infections.<strong> </strong>Clin Infect Dis. 1995; 20(5):1137-44. </p>     <p>&nbsp;</p>     <p>Recibido: 6 de abril de 2006.  Aprobado: 15 de julio de 2006.<br />     <em>Dr. Manuel  D&iacute;az &Aacute;lvarez.</em> Edificio Focsa, calles 17 y M, Apto. 27-M, El Vedado. La Habana, Cuba.  CP 10400<br />   Correo  electr&oacute;nico: <a href="mailto:mfdiaz@infomed.sld.cu">mfdiaz@infomed.sld.cu</a></p>     <p><a href="#autor">1 Doctor en Ciencias M&eacute;dicas. Especialista  de II Grado en Pediatr&iacute;a y Neonatolog&iacute;a. Profesor Titular.<br /> 2 Especialista de I Grado en  Pediatr&iacute;a. <br /> 3 Especialista de I Grado en  Neonatolog&iacute;a. Profesora Asistente.<br /> 4 Especialista de I Grado en  Microbiolog&iacute;a. Profesor Asistente. </a><a name="cargo" id="cargo"></a></p>      ]]></body>
</article>
