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</front><body><![CDATA[ <div align="right">       <p><font size="2" face="Verdana"><B>EDITORIAL</B></font></p>       <p>&nbsp;</p> </div> <B>      <P>      <P><font size="4" face="Verdana">Resistencia antimicrobiana, una amenaza mundial    </font>     <P>&nbsp;     <P><font face="Verdana" size="3">Antimicrobial resistance, a world threat </font>      <P>&nbsp;      <P>&nbsp;      <P>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P><font size="2" face="Verdana">MSc. Dra. Mabel Gonz&aacute;lez Alem&aacute;n</font>  </B>      <P><font size="2" face="Verdana">Hospital Pedi&aacute;trico Universitario &quot;William    Soler&quot;. La Habana, Cuba. </font>      <P>&nbsp;     <P>&nbsp;      <P>  <hr size="1" noshade> <font size="2" face="Verdana">    <br> Considerando los espectaculares efectos de los antibi&oacute;ticos a finales de  la d&eacute;cada de los 70, el m&eacute;dico cirujano de los Estados Unidos <I>William  H. Stewart</I> declar&oacute;: <I>es tiempo de cerrar el libro de las enfermedades  infecciosas y declarar ganada la guerra</I>. Aunque esta frase es ap&oacute;crifa,  refleja el pensamiento general de la comunidad m&eacute;dica de aquellos tiempos,  que hoy sabemos, est&aacute; muy lejos de la realidad. </font>      <P><font size="2" face="Verdana">Los microorganismos tienen una adaptabilidad    incre&iacute;ble, son capaces de sobrevivir a temperaturas elevadas, heladas,    a salinidad extrema, en volumen de cero ox&iacute;geno, en presencia o ausencia    de luz, entre otras condiciones adversas; muchas bacterias se reproducen entre    20 y 30 minutos, mientras que el hombre puede necesitar 20 y 30 a&ntilde;os.    Por otro lado, la aprobaci&oacute;n de nuevos antimicrobianos no satisface las    necesidades porque es muy lenta y costosa, demora mucho tiempo recuperar la    inversi&oacute;n, que se estima entre 400 y 800 millones de d&oacute;lares para    cada nueva mol&eacute;cula, y esto disminuye el incentivo de los fabricantes.    Los antibi&oacute;ticos se usan en per&iacute;odos cortos, entre 7 y 10 d&iacute;as,    a diferencia de otros medicamentos de usos prolongados para enfermedades cr&oacute;nicas.<SUP>1</SUP>    </font>      <P><font size="2" face="Verdana">Datos publicados por diferentes Sistemas de Vigilancia    de Resistencia Antimicrobiana en Am&eacute;rica Latina coinciden en que bacterias    grampositivas, tales como, <I>Staphylococcus </I>spp., <I>Streptococcus pneumoniae    y Enterococcus </I>spp., causantes de diversas enfermedades, son las de mayores    &iacute;ndices de resistencia a los antimicrobianos.<SUP>2</SUP> </font>     <P>      <P><font size="2" face="Verdana"><I>Staphylococcus aureus </I>tiene una corta    historia de sensibilidad a los antimicrobianos. En la actualidad todos los aislados    de origen hospitalario, y m&aacute;s del 80 % de los comunitarios, son resistentes    a la penicilina. Entre 1955 y 1960 se comenz&oacute; a utilizar la meticilina    (primera generaci&oacute;n de penicilinas semisint&eacute;ticas) para el tratamiento    de infecciones causadas por <I>Staphylococcus aureus</I> resistentes a penicilina.    A solo 2 a&ntilde;os de su introducci&oacute;n fue descrito el primer aislamiento    de <I>S. aureus </I>meticilina resistente (SAMR), y en 1963 el primer brote    nosocomial epid&eacute;mico (SAMR-AH). <FONT  COLOR="#231f20">Esta resistencia es debido a la presencia del gen <I>mec</I>A,    que codifica una </FONT>prote&iacute;na ligadora de penicilina (PBP, siglas    en ingl&eacute;s de <I>penicillin binding proteins</I>),<FONT COLOR="#231f20">    conocida como PBP2a o PBP2', la cual confiere baja afinidad para los antibi&oacute;ticos    betalact&aacute;micos<I>. </I>El gen <I>mec</I>A forma parte de un complejo    m&oacute;vil (<I>mec</I>) que reside dentro de una isla gen&oacute;mica en un    sitio espec&iacute;fico dentro del cromosoma de <I>Staphylococcus aureus </I>denominado    cassette cromos&oacute;mico <font color="#000000">estafiloc&oacute;cico</font>    (SCC).<SUP>3</SUP></FONT></font>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P>      <P><font size="2" face="Verdana">A mediados de la d&eacute;cada de los 80 se comenz&oacute;    a observar un incremento de las infecciones por <I>Staphylococcus aureus </I>meticillino-resistente<I>    </I>adquiridas en la comunidad (SAMR-AC) en pacientes sin factores de riesgo    y sin antecedente de la hospitalizaci&oacute;n, fen&oacute;meno que se expandi&oacute;    por el mundo y alcanz&oacute; mayor auge a partir del a&ntilde;o 2000. Afecta    b&aacute;sicamente a ni&ntilde;os y j&oacute;venes, as&iacute; como personas    que viven hacinadas, con p&eacute;simas condiciones de higiene. La presentaci&oacute;n    cl&iacute;nica m&aacute;s frecuente es la infecci&oacute;n de piel y partes    blandas, se disemina r&aacute;pidamente, y el 93 % produce leucocidina Panton-Valentine,    exotoxina que provoca la destrucci&oacute;n r&aacute;pida de los leucocitos    y polimorfonucleares, con una tendencia elevada a causar colecciones de pus    que requieren de incisi&oacute;n y drenaje, adem&aacute;s del tratamiento antibi&oacute;tico;    no exhiben resistencia conjunta a otros antibacterianos como es caracter&iacute;stica    de SAMR-AH, sino que son resistentes a todos los betalact&aacute;micos, y, ocasionalmente,    a macr&oacute;lidos y az&aacute;lidos, pero conservan la sensibilidad a otras    familias (como trimetoprim sulfametoxazol, aminogluc&oacute;sidos, fluoroquinolonas,    clindamicina y tetraciclinas). Conocer estas caracter&iacute;sticas permite    tratar mejor las infecciones estafiloc&oacute;cicas. </font>      <P><font size="2" face="Verdana">En 1996 se report&oacute; el primer <I>Staphylococcus    aureus </I>con sensibilidad intermedia a vancomicina (VISA) y en 2002 los primeros    aislados resistentes (VRSA). Entre las opciones terap&eacute;uticas actualmente    se dispone de la oxazolidinona, aprobada para su uso en la cl&iacute;nica en    el a&ntilde;o 2000. Es una linezolida con eficacia reconocida hasta el momento,    a solo un a&ntilde;o del uso cl&iacute;nico de este antibi&oacute;tico, se informaron    aislados resistentes en pacientes que la usaron por tiempo prolongado o ciclos    frecuentes. Existen otras mol&eacute;culas aprobadas para tratar infecciones    por estafilococos multirresistentes, como quinupristina/dalfopristina, daptomicina,    tigeciclina, telavancina y ceftarolina, pero a&uacute;n no est&aacute;n disponibles    en el cuadro b&aacute;sico de medicamentos en Cuba, aunque, afortunadamente,    no se ha reportado resistencia a la vancomicina. </font>     <P><font size="2" face="Verdana">En la d&eacute;cada del 80 se increment&oacute;    la frecuencia de infecciones por <I>E. faecium</I> en Estados Unidos y Europa.    A partir de ese momento se informaron porcentajes elevados de resistencia a    la vancomicina en esa especie, en comparaci&oacute;n con <I>E. faecalis</I>,    que presenta sensibilidad a la teicoplanina. La resistencia est&aacute; determinada    por la presencia de los genes <I>van </I>A y <I>van </I>B, que modifican el    sitio diana de acci&oacute;n de los glucop&eacute;ptidos. En Estados Unidos    se reporta un 35 % de resistencia a la vancomicina, mientras que en Am&eacute;rica    Latina es mucho menor (3 %), y los estudios realizados en Cuba muestran resultados    similares a los informados en el &aacute;rea, por lo que este medicamento contin&uacute;a    siendo una opci&oacute;n segura en infecciones ocasionadas por estas especies    de microorganismos. </font>      <P>      <P><font size="2" face="Verdana"><I>Streptococcus pneumoniae </I>ha mostrado un    incremento alarmante de la resistencia a varios antimicrobianos de uso cotidiano    a finales del siglo XX desde el primer reporte de resistencia en 1960. En el    a&ntilde;o 1995, pa&iacute;ses como Estados Unidos, Francia y M&eacute;xico,    reportaron cifras de resistencia a la penicilina superiores al 40 %. Algunos    aislados muestran resistencia a m&uacute;ltiples f&aacute;rmacos, tales como,    betalact&aacute;micos, cloranfenicol, eritromicina, tetraciclina, trimetoprim/    sulfametoxazol y fluoroquinolonas. El principal grupo de riesgo a contraer infecciones    por neumococo resistente a la penicilina son los menores de 2 a&ntilde;os, que    asisten a c&iacute;rculo infantil o cumplieron tratamientos antibi&oacute;ticos    previos. </font>      <P>      <P><font size="2" face="Verdana">El Instituto de Est&aacute;ndares de Laboratorio    Cl&iacute;nico (CLSI) estableci&oacute; en 2008 nuevos puntos de corte para    definir la sensibilidad a la penicilina de este microorganismo, dependiendo    del sitio de infecci&oacute;n. Para infecciones extramen&iacute;ngeas, en particular    la neumon&iacute;a adquirida en la comunidad (NAC), est&aacute; demostrado que    los betalact&aacute;micos son los antibi&oacute;ticos de elecci&oacute;n, fundamentalmente    la amoxacillina, aun para cepas con resistencia intermedia, que son las predominantes    en Am&eacute;rica Latina (1 %), lo que obedece a la elevada concentraci&oacute;n    que alcanzan en el alv&eacute;olo y l&iacute;quido pleural. Para estas localizaciones    la resistencia <I>in vitro</I> no es paralela al fracaso cl&iacute;nico. Una    situaci&oacute;n diferente ocurre con los neumococos identificados en el l&iacute;quido    cefalorraqu&iacute;deo (LCR), por lo que se sugiere en la terapia dosis elevadas    de cefalosporinas de tercera generaci&oacute;n y vancomicina, considerando que    la concentraci&oacute;n de los antibi&oacute;ticos en este sitio es escasa y    la resistencia <I>in vitro</I> s&iacute; es paralela al fracaso cl&iacute;nico,    adem&aacute;s de la elevada mortalidad. No se ha reportado resistencia de neumococo    a la vancomicina.<SUP>4 </SUP> </font>     <P>      <P><font size="2" face="Verdana">Por otro lado, el panorama de la resistencia    a los antimicrobianos para gramnegativos es alarmante. En este grupo se destacan    enterobacterias y bacilos gramnegativos no fermentadores. La resistencia a betalact&aacute;micos    puede ocurrir debido a 3 mecanismos fundamentales: reducci&oacute;n de la permeabilidad    de la membrana externa, modificaci&oacute;n de una o m&aacute;s enzimas del    tipo PBP, eflujo y producci&oacute;n de betalactamasas, sin dudas el mecanismo    m&aacute;s importante. </font>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P>      <P><font size="2" face="Verdana">En 1983, en Alemania, se inform&oacute; el primer    aislado de <I>Klebsiella pneumoniae </I>resistente a cefotaxima, cefalosporina    de espectro extendido, efectiva para el tratamiento de las infecciones moderadas    a severas producidas por bacilos gramnegativos. El uso indiscriminado de estos    agentes provoc&oacute;, en un per&iacute;odo muy corto, el surgimiento de nuevas    cepas productoras de nuevas betalactamasas, las cuales fueron denominadas betalactamasas    de espectro extendido (BLEE); desde entonces se han descrito m&aacute;s de 200    variantes en todo el mundo. Las BLEE son capaces de hidrolizar las cefalosporinas    de tercera, cuarta generaci&oacute;n y monobactames, pero no a los carbapenemes,    ni las cefamicinas. Antes del a&ntilde;o 2000, las enterobacterias resistentes    a los carbapenemes (ERC) eran poco comunes. Recientemente, en los Estados Unidos    se han presentado numerosos brotes de infecciones por cepas de <I>K. pneumoniae    </I>productoras de carbapenemasas (KpC). Se han descrito tambi&eacute;n en Colombia,    Argentina y otros pa&iacute;ses de Am&eacute;rica Latina. Las KpC generan multirresistencia    (piperacilina/tazobactam, cefalosporinas de tercera y cuarta generaci&oacute;n,    fluoroquinolona y aminogluc&oacute;sidos). La fosfomicina ha mostrado ser de    utilidad, as&iacute; como la tigeciclina y la colistina. En 2010 se descubri&oacute;    la carbapenemasa de tipo metaloenzima NDM-1 en pacientes de Nueva Delhi, India.    El primer caso en nuestra &aacute;rea se report&oacute; en Guatemala, en 2011.    </font>     <P>      <P><font size="2" face="Verdana">En Am&eacute;rica Latina el mayor problema de    resistencia lo tienen los bacilos gramnegativos no fermentadores, b&aacute;sicamente<I>    Acinetobacter </I>spp. y <I>Pseudomonas aeruginosa</I>. Ambas son multirresistentes,    aunque tienen diferencias en su virulencia. M&aacute;s del 90 % de los<I> Acinetobacter    </I>pertenecen al complejo <I>Acinetobacter baumannii-calcoaceticus </I>(Abc),    y son resistentes a las fluoroquinolonas, los aminogluc&oacute;sidos, la trimetoprima/sulfametoxazol,    las tetraciclinas cl&aacute;sicas, los nitrofuranos, los macr&oacute;lidos,    los az&aacute;lidos, los est&oacute;lidos y las estreptograminas. Entre las    opciones terap&eacute;uticas, solo se recomienda sulbactam, colistina, combinaci&oacute;n    de carbapenemes con sulbactam o rifampicina, y la tigerciclina.<SUP>5 </SUP>    </font>     <P>      <P><font size="2" face="Verdana">El problema m&aacute;s agudo que plantean actualmente    los aislados de <I>P. aeruginosa </I>es la resistencia por carbapenemasas, debido    a metalocarbapenemasas de varios tipos, que hidrolizan el imipenem, el meropenem    y todas las cefalosporinas, pero no destruyen al aztreonam, ni son inhibidas    por inhibidores de betalactamasas. La fosfomicina s&oacute;dica es activa sobre    50 % o m&aacute;s de los aislados de <I>P. aeruginosa.</I> </font>     <P>      <P><font size="2" face="Verdana">El panorama mundial de la resistencia antimicrobiana    nos amenaza con volver a la era preantibi&oacute;tica. La mejor soluci&oacute;n    es evitar las infecciones con vacunas y cumplir con las precauciones universales,    tales como, el lavado de manos y respetar la unidad individual, as&iacute; como    aplicar debidamente las medidas de aislamiento hospitalario en pacientes colonizados    o infectados por microorganismos multidrogorresistentes. </font>     <P>      <P><font size="2" face="Verdana">Es necesario crear sistemas de vigilancia de    resistencia a los antimicrobianos desde el hospital hasta los centros de referencia,    que permitan conocer los datos de los servicios, regi&oacute;n o pa&iacute;s.    Cada hospital debe disponer de un equipo de soporte y administraci&oacute;n    de antimicrobianos que incluya infect&oacute;logo, epidemi&oacute;logo, farmac&oacute;logo    y realizar auditor&iacute;as de control. </font>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>      <P><font size="2" face="Verdana">Nuestros antecesores vivieron en un mundo sin    antibi&oacute;ticos. Lo mismo podr&iacute;a ocurrir con nuestros sucesores.    Tenemos los medios para asegurar que los antibi&oacute;ticos sigan siendo eficaces,    pero se nos est&aacute; agotando el tiempo. </font>     <P>&nbsp;     <P>      <P><font size="3" face="Verdana"><B>REFERENCIAS BIBLIOGR&Aacute;FICAS</B> </font>     <!-- ref --><P><font size="2" face="Verdana">1. Boucher HW, Talbot GH, Bradley JS, Edwards    JE, Gilbert D, Rice LB, et al. Bad bugs, no drugs: no ESKAPE! An update from    the Infectious Diseases Society of America. Clin Infect Dis. 2009 Jan 1;48(1):1-12.        </font>      <!-- ref --><P><font size="2" face="Verdana">2. S&aacute;nchez-Garc&iacute;a M, de la Torre-Ramos    M&Aacute;. Resistencia al linezolid: &#191;una curiosidad de laboratorio o un    problema cl&iacute;nico relevante? Enferm Infecc Microbiol Clin [serie en Internet].    2013 [citado 20 de junio de 2013];XXX(XX). Disponible en: <U><a href="http://dx.doi.org/10.1016/j.eimc.2013.01.002" target="_blank">http://dx.doi.org/10.1016/j.eimc.2013.01.002</a><FONT COLOR="#0000ff">    </FONT></U> </font>      <!-- ref --><P><font size="2" face="Verdana">3. Casellas JM. Resistencia a los antibacterianos    en Am&eacute;rica Latina: consecuencias para la infectolog&iacute;a. Rev Panam    Salud P&uacute;blica. 2011;30(6):519-28.     </font>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><P><font size="2" face="Verdana">4. Morej&oacute;n M. Panorama infeccioso actual    en Am&eacute;rica Latina. La Gaceta de Infectolog&iacute;a y Microbiolog&iacute;a    Cl&iacute;nica Latinoamericana. 2012;2(2).    <FONT  COLOR="#ffffff"> 20</FONT></font>      <!-- ref --><P><font size="2" face="Verdana">5. McConnell MJ, Actis L, Pach&oacute;n J. <I>Acinetobacter    baumannii</I>: human infections, factors contributing to pathogenesis and animal    models. FEMS Microbiology Reviews. 2013;37:130-55.     </font>     <P>&nbsp;     <P>&nbsp;     <P>      <P>      <P><font size="2" face="Verdana">Recibido: 18 de junio de 2013.    <br>   </font><font size="2" face="Verdana">Aprobado: 25 de junio de 2013. </font>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>&nbsp;     <P>&nbsp;     <P>      <P>      <P><font size="2" face="Verdana"><I>Mabel Gonz&aacute;lez Alem&aacute;n. </I>Hospital    Pedi&aacute;trico Universitario &quot;William Soler&quot;. San Francisco # 10    112, esquina Perla, Reparto Altahabana, municipio Boyeros. La Habana, Cuba.    Correo electr&oacute;nico: <U><a href="mailto:mabel.aleman@infomed.sld.cu">mabel.aleman@infomed.sld.cu</a></U></font>       ]]></body><back>
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