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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La formación humanista y médica del doctor Ernesto "Che" Guevara: sus aportes al desarrollo médico social de Cuba]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  <h2><a href="#asterisco"><font size="4">La formaci&oacute;n humanista y m&eacute;dica    del doctor Ernesto &quot;Che&quot; Guevara: sus aportes al desarrollo m&eacute;dico    social de Cuba* </font></a><font size="4"><a name="titulo"></a></font></h2> <h4>Introducci&oacute;n    <br> </h4>     <p>Es un honor extraordinario participar en nombre de Cuba, mi pa&iacute;s, en    este Foro &quot;Pensamiento Humanista y M&eacute;dico de Eugenio Espejo y Ernesto    'Che' Guevara&quot; que la Facultad de Ciencias M&eacute;dicas de la prestigiosa    Universidad de Cuenca ha organizado como homenaje en reconocimiento a los aportes    prestados a la humanidad, por estas dos grandes figuras de la historia de Nuestra    Am&eacute;rica, en el desarrollo cient&iacute;fico y humanista, en la formaci&oacute;n    de los m&eacute;dicos, as&iacute; como en la promoci&oacute;n de los m&aacute;s    altos valores humanos en las nuevas generaciones de profesionales de la medicina.    <br> </p>     <p>Tuve la suerte desde el comienzo de mis estudios m&eacute;dicos de ser alumno    en la c&aacute;tedra de Histolog&iacute;a Normal y Embriolog&iacute;a de la    Facultad de Medicina de la Universidad de La Habana y despu&eacute;s su amigo,    del notable cient&iacute;fico ecuatoriano-cubano profesor Manuel I. Monteros    Valdivieso, para en su autorizada palabra reafirmar mis conocimientos sobre    la vida y la obra del pr&oacute;cer quite&ntilde;o y de ser testigo de la elaboraci&oacute;n    de ese libro capital, lamentablemente a&uacute;n in&eacute;dito, &quot;Eugenio    Espejo (Chuzhig). El sabio indio m&eacute;dico ecuatoriano (Estudio biogr&aacute;fico)&quot;,    en tres tomos, que seg&uacute;n el doctor Faustino Aguirre, que ha podido revisar    el original, alcanza las mil veintis&eacute;is p&aacute;ginas.</p>     <p>Hace solamente unas semanas revis&eacute; las pruebas de imprenta de un peque&ntilde;o    volumen que hemos preparado como n&uacute;mero 89 de la colecci&oacute;n monogr&aacute;fica    Cuadernos de Historia de la Salud P&uacute;blica, &oacute;rgano publicitario    de la Oficina del Historiador del Ministerio de Salud P&uacute;blica, en homenaje    al profesor Monteros Valdivieso con el t&iacute;tulo <i>Estudios sobre el doctor    Eugenio Espejo</i> en el que se recogen, entre otros, los cap&iacute;tulos IV,    V y XII de la obra in&eacute;dita con los t&iacute;tulos, respectivamente, de:    &quot;Eugenio Espejo, monitor de libertades amerindias&quot;, &quot;Eugenio    Espejo, su humanismo y humanitarismo&quot; y &quot;Eugenio Espejo, bacteri&oacute;logo&quot;,    precedidos por la conferencia que le&iacute; en octubre de 1999 en la Sociedad    Ecuatoriana de Historia de la Medicina, N&uacute;cleo de Azuay, en esta ciudad    de Cuenca, sobre &quot;Manuel I. Monteros Valdivieso (1904-1970), un cient&iacute;fico    ecuatoriano en Cuba&quot;.    <br> </p>     <p>Por todo ello no es extra&ntilde;o que, en la noche de hoy, me sienta como    me he sentido en medio de los ecuatorianos, entre verdaderos hermanos, al leer    esta conferencia sobre la formaci&oacute;n humanista y m&eacute;dica y sus aportes    al desarrollo m&eacute;dico social cubano de esa personalidad extraordinaria    de la historia de Am&eacute;rica y del mundo, en el siglo XX, que es el doctor    Ernesto Guevara de la Serna, de quien dijera el gran fil&oacute;sofo franc&eacute;s    Jean Paul Sartre: &quot;Pienso que efectivamente ese hombre no fue solamente    un intelectual, sino el hombre m&aacute;s completo de su tiempo. Fue el combatiente,    el te&oacute;rico que supo sacar del combate, de su lucha misma, de su experiencia,    la teor&iacute;a para llevar hacia delante la lucha.&quot;<span class="superscript">1</span></p> <h4>Formaci&oacute;n m&eacute;dica y humanista del doctor Guevara</h4>     <p>Tan insigne revolucionario naci&oacute; en un hospital de la ciudad de Rosario,    Argentina, segunda en importancia en aquella &eacute;poca del pa&iacute;s, el    14 de junio de 1928, como miembro de una familia bien acomodada y muy culta.    Su padre Ernesto Guevara Lynch, a quien le faltaron pocas asignaturas para graduarse    de arquitecto, era un lector voraz y pose&iacute;a una muy bien nutrida biblioteca;    su madre Celia de la Serna, hija del doctor Juan Mart&iacute;n de la Serna,    profesor de la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires, dominaba    los idiomas ingl&eacute;s y franc&eacute;s y de sus cuatro hermanos, tres se    graduaron de abogado y arquitectos en la propia universidad bonaerense.<span class="superscript">2</span>    <br> </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Desde los dos a&ntilde;os de edad comenz&oacute; su padecimiento cr&oacute;nico    de bronquitis asm&aacute;tica que lo acompa&ntilde;ar&iacute;a toda su vida,    pero que templar&iacute;a su voluntad hasta llevarla a l&iacute;mites incre&iacute;bles    y forjar&iacute;a su vocaci&oacute;n por la medicina.    <br> </p>     <p>La familia Guevara de la Serna, por los negocios del padre, se vio precisada    a cambiar muchas veces de lugar de residencia, lo que le dio desde su ni&ntilde;ez    a Ernesto Guevara una visi&oacute;n en extensi&oacute;n de su mundo, que lo    convertir&iacute;a en un viajero impenitente durante toda su existencia.    <br> </p>     <p>La ense&ntilde;anza primaria la recibi&oacute; de dos competentes pedagogos,    los primeros grados impartidos por la profesora Elba Rossi en el Colegio San    Mart&iacute;n y los &uacute;ltimos por el profesor Osvaldo Oviedo Zelaya en    el Colegio Santiago Liniers, ambos en la peque&ntilde;a ciudad de Altagracia,    provincia de C&oacute;rdoba.<span class="superscript">3</span>    <br> </p>     <p>Los estudios de bachillerato los curs&oacute; en el notable Colegio Nacional    De&aacute;n Funes, impregnado del pensamiento del sacerdote y revolucionario    don Gregorio Funes, en la ciudad de C&oacute;rdoba, capital de la provincia    del mismo nombre, en cuya universidad se llev&oacute; a cabo en 1918 una de    las reformas de estudios m&aacute;s profunda, por su proyecci&oacute;n social,    de la historia de Am&eacute;rica.    <br> </p>     <p>En esta &eacute;poca conoce al doctor Alberto Granado, notable bioqu&iacute;mico,    tiempo m&aacute;s tarde profesor de las Facultades de Medicina de las Universidades    de Santiago de Cuba y La Habana, de determinante influencia en la personalidad    de Guevara y con el se consolida su afici&oacute;n por los viajes, que comienzan    a partir de entonces por toda la Argentina. De esos a&ntilde;os de estudios    preuniversitarios dir&iacute;a su padre: &quot;Toda mi biblioteca pas&oacute;    por sus manos antes de ser adulto. Yo ten&iacute;a una biblioteca bastante completa.    Ernesto a los 15 a&ntilde;os estaba ya familiarizado con Jung, Adler, y con    Marx, Engels, Lenin&quot; <span class="superscript">2</span>    <br> </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Su facilidad para las matem&aacute;ticas hizo pensar a familiares y amigos    que matricular&iacute;a ingenier&iacute;a como carrera universitaria y es preciso    detenernos en este aspecto para comentar que dicho inter&eacute;s y la conciencia    de la utilidad del conocimiento de las matem&aacute;ticas, para toda actividad    cient&iacute;fica, econ&oacute;mica y social, no lo abandonaron nunca. Muchos    a&ntilde;os despu&eacute;s cuando ocupaba la presidencia del Banco Nacional    de Cuba, su vicepresidente lo era el doctor Salvador Vilaseca Fornel, notable    profesor de matem&aacute;ticas, despu&eacute;s rector de la Universidad de La    Habana, a quien pidi&oacute; Guevara le diera clases de esta ciencia y cuenta    el viejo maestro que durante cinco a&ntilde;os fue su alumno, que del inicial    repaso de las matem&aacute;ticas del bachillerato pasaron a profundizar en la    geometr&iacute;a anal&iacute;tica, el &aacute;lgebra superior, c&aacute;lculo    diferencial e integral, ecuaciones diferenciales, hasta entrar en el an&aacute;lisis    del libro sobre programaci&oacute;n lineal del profesor mexicano H&eacute;ctor    M. Espinosa Berriel, del que resolvi&oacute; uno por uno todos sus ejercicios    y tiempo m&aacute;s tarde cuando preparaba su viaje a Bolivia le mand&oacute;    a pedir, a su maestro, cinco libros, uno de ellos sobre programaci&oacute;n    lineal, del autor norteamericano que hab&iacute;an empezado a estudiar juntos.<span class="superscript">4</span>    <br> </p>     <p>Pero un hecho familiar, ha apuntado su padre, lo inclin&oacute; definitivamente    a la medicina. Cuando esperaba en las vacaciones de 1947 para matricularse en    la Universidad, sin haber decidido a&uacute;n en qu&eacute; Facultad, su abuela    paterna sufre una hemorragia cerebral y Guevara acude r&aacute;pidamente a su    lado y est&aacute; junto a ella, haci&eacute;ndole todos los cuidados, en los    &uacute;ltimos 15 d&iacute;as de su agon&iacute;a. Profundamente deprimido,    con su muerte inevitable, matricula en la Universidad de Buenos Aires la carrera    de medicina.<span class="superscript">2</span>    <br> </p>     <p>Las universidades argentinas hab&iacute;an sido profundamente sacudidas por    la revoluci&oacute;n universitaria de 1918, iniciada en la de C&oacute;rdoba,    la m&aacute;s antigua instituci&oacute;n docente superior de pa&iacute;s, fundada    en 1613, pero en &eacute;sta y en la de Buenos Aires, fueron las que m&aacute;s    profundamente hab&iacute;a dejado sus huellas.    <br> </p>     <p>Los cubanos tambi&eacute;n sentimos sus vientos de renovaci&oacute;n. En 1922    de visita en la capital del pa&iacute;s, para asistir al VI Congreso M&eacute;dico    Latinoamericano, el doctor Jos&eacute; Arce, eminente cirujano, entonces rector    de la Universidad de Buenos Aires, fue invitado a pronunciar una conferencia    sobre dichos cambios en la ense&ntilde;anza superior, lo que hizo el 4 de diciembre    del propio a&ntilde;o con el t&iacute;tulo, &quot;La evoluci&oacute;n de las    universidades argentinas&quot; en el Aula Magna de la Universidad de La Habana.    Desde entonces esta conferencia ha sido considerada como el hecho que desencaden&oacute;    la revoluci&oacute;n estudiantil universitaria de 1923 dirigida por nuestro    inmortal l&iacute;der juvenil Julio Antonio Mella, que produjo la reforma de    estudios de 1924, aunque yo opino que en lo referente a los de nuestra Facultad    de Medicina estuvieron m&aacute;s influidos por el informe de Abraham Flexner    sobre los estudios m&eacute;dicos en Estados Unidos y Canad&aacute; de 1910.<span class="superscript">5</span>    <br> </p>     <p>En la Facultad de Ciencias M&eacute;dicas de la Universidad de Buenos Aires    en 1947, cuando ingresa Ernesto Guevara, los estudios m&eacute;dicos se realizaban    en seis cursos explicados en 30 c&aacute;tedras, innegablemente influidos por    la reforma de C&oacute;rdoba. Desde su inicio va unir el trabajo a su aprendizaje    oficial. En el primer a&ntilde;o labora como oficinista en la Municipalidad    de Buenos Aires y en el segundo ya los hace en el Instituto de Investigaciones    Al&eacute;rgicas bajo la direcci&oacute;n del eminente alerg&oacute;logo doctor    Salvador Pissani, primero su m&eacute;dico y despu&eacute;s su admirado maestro,    con el que trabaja hasta el final de la carrera. Algunas de las investigaciones    en que interviene ser&aacute;n publicadas en la revista Alergia como &quot;Sensibilizaci&oacute;n    de cobayos a p&oacute;lenes por inyecci&oacute;n de extracto de naranjas&quot;.<span class="superscript">6</span>    <br> </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Su inter&eacute;s siempre mantenido de conocer nuevos horizontes geogr&aacute;ficos    y sociales lo induce a trabajar durante sus vacaciones como enfermero en barcos    de la marina mercante en viajes por puertos nacionales y su af&aacute;n de saber    inclina sus lecturas, a&uacute;n m&aacute;s, por campos aparentemente ajenos    a la medicina, como la lectura, la historia, la filosof&iacute;a, la arqueolog&iacute;a,    la pol&iacute;tica y estudia dibujo por correspondencia. Indiscutiblemente que    compart&iacute;a la famosa afirmaci&oacute;n del profesor espa&ntilde;ol del    siglo XIX don Jos&eacute; Letamendi: &quot;El m&eacute;dico que s&oacute;lo    sabe de medicina, ni medicina siquiera sabe&quot;.<span class="superscript">7</span>    <br> </p>     <p>Terminado el cuarto a&ntilde;o de la carrera, tiene ya aprobadas 16 asignaturas    que comprenden las ciencias b&aacute;sicas y precl&iacute;nicas y ha entrado    en contacto muy satisfactoriamente con la famosa Escuela Argentina de Semiolog&iacute;a    y Cl&iacute;nica Proped&eacute;utica que dio figuras de la importancia, entre    muchas, de los profesores Gregorio Ar&aacute;oz Alfaro, Tiburcio Padilla y Pedro    Cossio, por cuya grandiosa &quot;Biblioteca de Semiolog&iacute;a&quot;, integrada    por diez vol&uacute;menes aprendimos tan importante materia m&eacute;dica los    estudiantes latinoamericanos desde los a&ntilde;os de las d&eacute;cadas de    1930 a 1960.    <br> </p>     <p>Con ese bagaje m&eacute;dico y humanista emprende Guevara con su amigo el doctor    Alberto Granado su viaje de nueve meses por Argentina, Bolivia, Chile, Per&uacute;,    Colombia y Venezuela. En el Amazonas peruano va a conocer a un hombre extraordinario,    con el que laboran un tiempo, que marcar&aacute; tambi&eacute;n su formaci&oacute;n    humanista y cient&iacute;fica, el doctor Hugo Pesce, profesor de Medicina Tropical    de la Universidad de San Marcos de Lima, la m&aacute;s antigua de Am&eacute;rica    del Sur, quien por su militancia pol&iacute;tica se vio obligado a dejar su    c&aacute;tedra y continuar sus investigaciones en las selvas amaz&oacute;nicas    en las que estudi&oacute; la fisiolog&iacute;a del indio y descubri&oacute;    zonas end&eacute;micas de tifus recurrente, varias nuevas especies de fleb&oacute;tomos,    un foco lepr&oacute;geno y cre&oacute; un centro asistencial contra esta &uacute;ltima    enfermedad.<span class="superscript">8</span>    <br> </p>     <p align="center"><a href="/img/revistas/his/n95/f01hist95.jpg"><img src="/img/revistas/his/n95/f01hist95.jpg" width="224" height="304" border="0"></a></p>     
<p align="center">Fig. 1. Dr. Ernesto &quot;Che&quot; Guevara de la Serna (1928-1967).</p>     <p>En tan azaroso recorrido el hombre del laboratorio que ya se formaba se impregna    con la tragedia m&eacute;dico social de los leprosorios de San Pedro, Cerritos,    Diamante y General Rodr&iacute;guez, en plena selva amaz&oacute;nica, para comprobar    que esa tragedia se extend&iacute;a tambi&eacute;n hasta los suburbanos de C&oacute;rdoba,    Posadas y Rupa Nui.    <br> </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>A su regreso a Buenos Aires, en septiembre de 1952, se siente ya un verdadero    higienista social ansioso de comenzar su labor lo antes posible. Para ello matricula    por la ense&ntilde;anza libre las catorce asignaturas que le faltan para concluir    sus estudios y es verdaderamente tit&aacute;nico el esfuerzo que realiza.    <br> </p>     <p>Las asignaturas que debe aprobar comprenden materias tales como: patolog&iacute;a    m&eacute;dica y quir&uacute;rgica, cl&iacute;nica m&eacute;dica y quir&uacute;rgica,    las cl&iacute;nicas de especialidades como obstetricia, ginecolog&iacute;a,    urolog&iacute;a, oftalmolog&iacute;a, ortopedia, tisiolog&iacute;a, dermatosifilograf&iacute;a,    pediatr&iacute;a y neurolog&iacute;a, as&iacute; como medicina legal e higiene    y medicina social. La &uacute;ltima que aprueba es Cl&iacute;nica Neurol&oacute;gica    el 11 de abril de 1953, se le extiende su t&iacute;tulo de M&eacute;dico el    1ro de junio de ese propio a&ntilde;o y lo recoge el d&iacute;a 12 del mismo    mes.<span class="superscript">2</span></p> <h4>Breve ejercicio profesional m&eacute;dico</h4>     <p>Convencido como estaba de que la funci&oacute;n social de la medicina se ve&iacute;a    lastrada por los reg&iacute;menes pol&iacute;ticos burgueses imperantes en Am&eacute;rica    Latina, se decide a participar en el ensayo socialista de Guatemala bajo los    gobiernos del profesor Juan Jos&eacute; Ar&eacute;valo y del Coronel Jacobo    Arbens. All&iacute; trabaja en el Centro M&eacute;dico de Maestros y puede vivir    la experiencia del crimen imperialista sobre el sue&ntilde;o de libertad del    pueblo guatemalteco.    <br> </p>     <p>En M&eacute;xico, donde se refugia, labora en el Hospital Central del Distrito    Federal, en el Laboratorio del Hospital Franc&eacute;s y en el Centro de Investigaciones    Al&eacute;rgicas del Instituto de Cardiolog&iacute;a junto al notable profesor    Mario Salazar Mall&eacute;n, con el que publica entre otros trabajos el titulado    &quot;Investigaciones cut&aacute;neas con ant&iacute;genos alimentarios semidigeridos&quot;,    aparecido en la Revista Iberoamericana de Alergolog&iacute;a, que mereci&oacute;    premio&quot;.<span class="superscript">6</span>    <br> </p>     <p>A&ntilde;os m&aacute;s tarde, cuando ocupaba el cargo de Ministro de Industrias    de Cuba, escribi&oacute; en la dedicatoria de un libro que le envi&oacute; al    sabio bot&aacute;nico cubano doctor Juan Tom&aacute;s Roig Mesa, estas palabras    en las que confiesa su a&ntilde;oranza por aquella labor: &quot;Acepte mi homenaje    personal de hombre que ha pasado por la paz tensa de las retortas y a&ntilde;ora,    a veces, su antiguo oficio individual, aunque nada diera a la humanidad desde    esa trinchera&quot;.<span class="superscript">9</span>    <br> </p>     <p>En estas funciones se encuentra cuando conoce a los revolucionarios cubanos    exilados en la naci&oacute;n azteca y le presentan en julio de 1955 al doctor    Fidel Castro, hecho este que cambiar&aacute; el curso de su vida y le dar&aacute;    una dimensi&oacute;n hist&oacute;rica insospechada en aquellos momentos. Toda    una noche pasan hablando y siempre he pensado que a un hombre de las inquietudes    culturales de Ernesto Guevara lo m&aacute;s que tiene que haberle impresionado    del l&iacute;der revolucionario cubano era su s&oacute;lida preparaci&oacute;n    pol&iacute;tica, pues ya a esa edad, a los 29 a&ntilde;os, era graduado de Licenciado    en Derecho Diplom&aacute;tico y Consular, Licenciado en Derecho Administrativo,    Doctor en Derecho Civil y le faltaban tres asignaturas para completar el Doctorado    en Ciencias Sociales, todo alcanzado en las Facultades de Derecho y Ciencias    Sociales de la Universidad de La Habana.<span class="superscript">10</span>    Muestras evidentes de esta preparaci&oacute;n lo son su tesis doctoral &quot;La    letra de cambio en el Derecho Internacional y en la Legislaci&oacute;n Comparada&quot;    (1950) y el famoso alegato jur&iacute;dico de autodefensa por los asaltos a    los cuarteles militares de Santiago de Cuba y Bayamo &quot;La Historia me absolver&aacute;&quot;    (1953).    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> </p>     <p>Sobre este importante encuentro m&aacute;s tarde escribi&oacute; Guevara: &quot;Charl&eacute;    con Fidel toda una noche y, al amanecer, ya era el m&eacute;dico de su expedici&oacute;n.    En realidad despu&eacute;s de la experiencia vivida a trav&eacute;s de mis caminatas    por toda Latinoam&eacute;rica, y del remate de Guatemala no hac&iacute;a falta    mucho para incitarme a entrar en cualquier revoluci&oacute;n contra un tirano,    pero Fidel me impresion&oacute; como hombre extraordinario&quot;, para a&ntilde;adir    despu&eacute;s: &quot;Entonces me di cuenta de una cosa fundamental: para ser    m&eacute;dico revolucionario o para ser revolucionario lo primero que hay que    tener es revoluci&oacute;n&quot;.<span class="superscript">11</span> Y se dispuso    a tenerla junto a sus amigos cubanos.    <br> </p>     <p>Su actividad en los a&ntilde;os siguientes ha sido recogida en las p&aacute;ginas    de la historia de los pueblos libres del mundo: expedicionario en el Granma,    desembarco en los pantanos de playa Las Coloradas, viril resistencia en las    m&aacute;s dif&iacute;ciles condiciones, pasar a la ofensiva con m&eacute;todos    originales en la guerra de guerrillas y reeditar la gran haza&ntilde;a invasora    de los libertadores cubanos del siglo XIX, en plena &eacute;poca de las guerras    mundiales, para entrar victorioso en La Habana y tomar la segunda fortaleza    militar en importancia de la ciudad el 2 de enero de 1959.    <br> </p>     <p>La experiencia ganada en estos a&ntilde;os de insurrecci&oacute;n como m&eacute;dico    en campa&ntilde;a ha sido plasmada en su libro <i>La guerra de guerrillas</i>    (1961), verdadero cl&aacute;sico de la bibliograf&iacute;a militar, en el que    expone una original periodicidad del desarrollo de la atenci&oacute;n m&eacute;dica    en campa&ntilde;a. All&iacute; Guevara afirma que existen tres fases en el desenvolvimiento    de una guerrilla en las cuales su sanidad militar ha de cumplir determinadas    funciones. Estas tres fases son: una primera n&oacute;mada, una segunda semin&oacute;mada    y una &uacute;ltima sedentaria.    <br> </p>     <p>En la fase n&oacute;mada &eacute;l o los m&eacute;dicos que hubieren, viajan    siempre con sus compa&ntilde;eros y no s&oacute;lo act&uacute;an como tales,    sino tambi&eacute;n como soldados, cumpliendo todas las funciones de guerrillero.    <br> </p>     <p>En la segunda fase o semin&oacute;mada a la que lleva el propio desarrollo    de la guerrilla, van estableci&eacute;ndose campamentos m&aacute;s estables    y se conocen casas de colaboradores en las que se pueden atender algunos heridos.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> </p>     <p>Y en la tercera o sedentaria existen ya zonas que son del dominio absoluto    de la guerrilla y en las que se organiza una adecuada estructura para la sanidad    militar, que llega a tener distribuida la atenci&oacute;n m&eacute;dica en tres    escalones diferentes: uno primero en la l&iacute;nea de combate, uno segundo    m&aacute;s alejado del frente, donde pueden trabajar cirujanos especialistas    y uno tercero, en lugares muy bien protegidos, inaccesibles pr&aacute;cticamente    para el enemigo, donde se establecen los hospitales, en los que los pacientes,    heridos o enfermos pueden permanecer largas jornadas hasta recuperarse nuevamente    para el combate y en los que pueden instalarse laboratorios y equipos de radiolog&iacute;a.    <br> </p>     <p>En otro libro suyo capital, <i>Pasajes de la guerra revolucionaria</i> (1963),    recoge su comportamiento y del m&eacute;dico de la guerrilla en general, frente    al herido o el enfermo, no s&oacute;lo con sus compa&ntilde;eros de lucha, sino    tambi&eacute;n con los soldados enemigos heridos prisioneros y la poblaci&oacute;n    civil enferma a la que nunca dejaron de prestarle toda la ayuda posible. Este    libro constituye un verdadero ejemplo de la pr&aacute;ctica de la &eacute;tica    m&eacute;dica m&aacute;s estricta aplicada en tiempo de guerra irregular.    <br> </p>     <p>Terminada la contienda armada y reconocido como genial guerrillero y uno de    los s&iacute;mbolos de rebeld&iacute;a de los oprimidos de todo el mundo, no    volver&aacute; a ejercer directamente la medicina, pero su pensamiento m&eacute;dico    social estar&aacute; presente en todas las etapas del desarrollo de la salud    p&uacute;blica cubana. Apenas dos semanas despu&eacute;s de la victoria, el    13 de enero de 1959, era recibido en el Colegio M&eacute;dico Nacional y se    le declaraba &quot;M&eacute;dico cubano honorario&quot;.<span class="superscript">12</span></p> <h4>El pensamiento del doctor Ernesto &quot;Che&quot; Guevara en el desarrollo    m&eacute;dico social de Cuba</h4>     <p>En una conferencia dictada el 20 de agosto de 1960, que despu&eacute;s ha sido    titulada &quot;El m&eacute;dico revolucionario&quot;, el doctor Guevara expone    con palabras sencillas c&oacute;mo se forj&oacute; su pensamiento m&eacute;dico    social: &quot;Despu&eacute;s de recibido, por circunstancias especiales y quiz&aacute;    tambi&eacute;n por mi car&aacute;cter, empec&eacute; a viajar por Am&eacute;rica    y la conoc&iacute; entera. Salvo Hait&iacute; y Santo Domingo, todos los dem&aacute;s    pa&iacute;ses de Am&eacute;rica han sido en alguna manera visitados por m&iacute;.    Y por las condiciones en que viaj&eacute;, primero como estudiante y despu&eacute;s    como m&eacute;dico, empec&eacute; a entrar en estrecho contacto con la miseria,    con el hambre, con las enfermedades, con la incapacidad de curar a un hijo por    la falta de medios, con el embrutecimiento que provocan el hambre y el castigo    continuo, hasta hacer que para un padre perder a un hijo sea un accidente sin    importancia, como sucede muchas veces en las clases golpeadas de nuestra patria    americana. Y empec&eacute; a ver que hab&iacute;a cosas, que en aquel momento,    me parecieron casi tan importantes como ser un investigador famoso o como hacer    alg&uacute;n aporte substancial a la ciencia m&eacute;dica: y era ayudar a esa    gente&quot; <span class="superscript">11</span>    <br> </p>     <p>En ese mismo discurso expone su valoraci&oacute;n del ser humano: &quot;Comprendimos    perfectamente que vale, pero millones de veces m&aacute;s la vida de un solo    ser humano, que todas las propiedades del hombre m&aacute;s rico de la tierra&quot;.<span class="superscript">11</span>    Esta frase es la base en que se sustenta la medicina social cubana y est&aacute;    impl&iacute;cita en los dos primeros principios de nuestra salud p&uacute;blica:    la salud es un derecho del pueblo y la salud de la poblaci&oacute;n es responsabilidad    del Estado.    <br> </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>A la direcci&oacute;n nacional del sistema de salud le dir&aacute;: &quot;El    trabajo que est&aacute; encomendado hoy al Ministerio de Salubridad, a todos    los organismos de este tipo, es organizar la salud p&uacute;blica de tal manera    que sirva para dar asistencia al mayor n&uacute;mero posible de personas, y    sirva para prevenir todo lo posible en cuanto a enfermedades, y para orientar    al pueblo&quot;.<span class="superscript">11</span>    <br> </p>     <p>Este pensamiento del doctor Guevara estar&aacute; presente en las acciones    de salud del m&eacute;dico cubano que a trav&eacute;s del Servicio M&eacute;dico    Rural, creado desde enero de 1960, lleva a los lugares m&aacute;s apartados    del pa&iacute;s, no s&oacute;lo acciones curativas, sino marcadamente preventivas    y de promoci&oacute;n de salud, para dar fundamento a tres de los principios    de nuestra salud p&uacute;blica: accesibilidad de toda la poblaci&oacute;n del    pa&iacute;s a los servicios de salud, gratuidad completa de la atenci&oacute;n    m&eacute;dica terciaria y secundaria y de la primera s&oacute;lo excluido el    pago de los medicamentos a los enfermos no dispensarizados y marcado acento    preventivo y de promoci&oacute;n en las acciones de salud, sin olvidar el importante    aspecto de la rehabilitaci&oacute;n.    <br> </p>     <p>Al nuevo m&eacute;dico de la atenci&oacute;n primaria le advertir&aacute; sabiamente:    &quot;Y veremos que no siempre las enfermedades se tratan como se trata una    enfermedad en un hospital, en una gran ciudad, veremos, entonces, c&oacute;mo    el m&eacute;dico tiene que ser tambi&eacute;n agricultor, y c&oacute;mo aprende    a sembrar nuevos alimentos, y sembrar con su ejemplo, el af&aacute;n de consumir    nuevos alimentos [...] Veremos, entonces, c&oacute;mo tendremos que ser, en    esas circunstancias, un poco pedagogos, a veces un mucho pedagogos, c&oacute;mo    tendremos que ser pol&iacute;ticos tambi&eacute;n, como lo primero que tendremos    que hacer no es ir a brindar nuestra sabidur&iacute;a, sino ir a demostrar que    vamos a aprender, con el pueblo, que vamos a realizar esa grande y bella experiencia    com&uacute;n, construir una nueva Cuba.&quot;<span class="superscript">11</span>    <br> </p>     <p>Sobre la participaci&oacute;n del pueblo organizado en las acciones de salud,    que es otro de los principios de nuestra salud p&uacute;blica, nos dir&aacute;    muy tempranamente: &quot;El principio en que debe basarse el atacar las enfermedades    es crear un cuerpo robusto, pero no crear un cuerpo robusto con el trabajo art&iacute;stico    de un m&eacute;dico sobre un organismo d&eacute;bil, sino crear un cuerpo robusto    con el trabajo de toda la colectividad, sobre toda esa colectividad social&quot;    y nos se&ntilde;ala certeramente el papel del m&eacute;dico en dicha medicina:    &quot;El m&eacute;dico, el trabajador m&eacute;dico, debe ir entonces al centro    de nuestro trabajo, que es el hombre dentro de la colectividad&quot;.<span class="superscript">11</span>    El actual modelo de atenci&oacute;n m&eacute;dica primaria, &quot;El M&eacute;dico    y Enfermera de la Familia&quot;, que alcanza a toda la poblaci&oacute;n de nuestro    pa&iacute;s, dividiendo a la colectividad para su asistencia en grupos familiares,    da amplia respuesta a este aspecto tan importante del pensamiento m&eacute;dico    social del Guerrillero Heroico.    <br> </p>     <p>Pero donde quiz&aacute; con mayor fuerza se sienta la influencia de su pensamiento,    porque en &eacute;l est&aacute; su ejemplo, es en el principio de la salud p&uacute;blica    cubana que m&aacute;s la ha caracterizado y que es: la solidaridad internacional.    En cualquier pa&iacute;s del mundo en que se encuentre prestando sus servicios    un m&eacute;dico cubano all&iacute; habr&aacute; mucho de su tenacidad, de su    esp&iacute;ritu de sacrificios y de su sensibilidad humana.    <br> </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Por todo ello m&aacute;s que un m&eacute;dico en ejercicio profesional al servicio    del desarrollo de nuestro pa&iacute;s, &eacute;l fue y sigue siendo nuestro    gran Maestro de higiene social y por eso, quiz&aacute;, desde fecha tan temprana    como el 1ro de enero de 1960 la Facultad de Pedagog&iacute;a de la Universidad    Central de las Villas le concedi&oacute; el t&iacute;tulo de Doctor <i>Honoris    Causa</i>.    <br> </p>     <p>Y como Maestro le hablar&iacute;a a los j&oacute;venes que en las universidades    adquieren conocimientos cient&iacute;ficos para advertirles de su responsabilidad    social: &quot;Pero ustedes, estudiantes del mundo, no olviden nunca que detr&aacute;s    de cada t&eacute;cnica hay alguien que la empu&ntilde;a, y que ese alguien es    una sociedad, y que con esa sociedad se est&aacute;, o se est&aacute; contra    ella [...] Y que la t&eacute;cnica es un arma, y que quien sienta que el mundo    no es perfecto como debiera ser, debe luchar porque el arma de la t&eacute;cnica    sea puesta al servicio de la sociedad, y por eso rescatar antes a la sociedad    para que toda la t&eacute;cnica sirva a la mayor cantidad posible de seres humanos,    y que podamos construir la sociedad del futuro d&eacute;sele el nombre que se    quiera.&quot;<span class="superscript">13</span>    <br> </p>     <p>Lo imperioso de otras tareas que lo llevaron a participar en la lucha guerrillera    de liberaci&oacute;n en &Aacute;frica y en Bolivia hasta entregar heroicamente    su vida en esta &uacute;ltima el 8 de octubre de 1967, hace ahora 34 a&ntilde;os,    impidi&oacute; que Ernesto &quot;Che&quot; Guevara completara el desarrollo    de su pensamiento m&eacute;dico social y que pudiera ser aplicado en cada una    de las etapas del devenir hist&oacute;rico de nuestra salud p&uacute;blica revolucionaria.    Sin embargo queda lo que nos dejara sobre tan importante tema en sus discursos,    conferencias y escritos, que forman parte hoy de lo m&aacute;s importante del    pensamiento m&eacute;dico social cubano.</p> <h4>Referencias bibliogr&aacute;ficas</h4>     <p> 1. Sartre JP. El &quot;Che&quot; fue el hombre m&aacute;s completo de su tiempo.    Bohemia. 70 (52):45. 22 de diciembre, 1967.</p>     <!-- ref --><p> 2. Guevara Lynch E. Mi hijo el &quot;Che&quot;. La Habana. Ed. Arte y Literatura.    1988.<p> 3. Constantin E. &quot;Che&quot;: su tributo de los j&oacute;venes argentinos.    Granma. 23 (214):3. 7 de octubre, 1987.</p>     <p> 4. Hern&aacute;ndez Pardo H. Con el maestro de matem&aacute;tica del &quot;Che&quot;.    Granma. 23 (224):3. 22 de octubre, 1987.</p>     <!-- ref --><p> 5. Delgado Garc&iacute;a G. La revoluci&oacute;n universitaria de 1923: su    repercusi&oacute;n en los estudios de la Escuela de Medicina. Cuad. Hist. Sal.    Pub. 1997; 83: 121-132.<!-- ref --><p> 6. Rojas M. Testimonios. Ernesto, m&eacute;dico en M&eacute;xico. Cuad. Hist.    Sal. Pub. 1997; 83:94-101.<!-- ref --><p> 7. Mart&iacute;nez-Fot&uacute;n Foyo O. Federico Grande Rossi. Rev.Soc. Cubana    Hist.Sal.Pub. 1961;4(3): 9-18.<!-- ref --><p> 8. Granado A. Con el &quot;Che&quot; por Sudam&eacute;rica. La Habana. Ed.    Letras Cubanas. 1986.<p> 9. Sanar&iacute;a L. &quot;Che&quot; y la ciencia cubana. Andar por camino    propio. Granma. 28 (190):3. 26 de septiembre, 1992.</p>     <!-- ref --><p> 10. Universidad de La Habana. Archivo Hist&oacute;rico. Expd. Est. 62872.<p> 11. Guevara de la Serna E. Discurso en el acto de inauguraci&oacute;n del    curso de adoctrinamiento organizado por el Ministerio del Salud P&uacute;blica    el 20 de agosto de 1960. Bohemia. 52 (35):36-37, 81. 28 de agosto, 1960.</p>     <p> 12. Guevara de la Serna E. Es la clase m&eacute;dica de todas las profesiones    la que m&aacute;s aporte de sangre a dado a la revoluci&oacute;n. Tribuna M&eacute;dica    de Cuba. 20:17-18. Enero-Junio de 1959.</p>     <p> 13. Guevara de la Serna E. Discurso resumen en el Primer Encuentro Internacional    de Profesores y Estudiantes de Arquitectura el 29 de septiembre de 1963. Obra    Revolucionaria.(26): 11-16. 9 de octubre, 1963.</p>     <p><a href="#titulo">* Trabajo enviado y le&iacute;do en Foro &quot;Pensamiento    Humanista y M&eacute;dico de Eugenio Espejo y Ernesto 'Che' Guevara&quot;. Facultad    de Ciencias M&eacute;dicas de la Universidad de Cuenca. Ecuador. Octubre 3 de    2001.</a><a name="asterisco"></a>    <br> </p>     ]]></body>
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