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</front><body><![CDATA[  <h3>Historia de la Medicina en Cuba. Primer cuarto del siglo XIX (1801-1825)</h3> <h4>Panorama hist&oacute;rico dominante </h4>     <p>Durante este per&iacute;odo se vio Europa conmovida por la Epopeya Napole&oacute;nica,    figurando Francia en primer lugar tanto desde el punto de vista militar como    el cient&iacute;fico y especialmente m&eacute;dico. Rusia sostuvo guerra con    Turqu&iacute;a y adquiri&oacute; varios territorios, el Ducado de Finlandia    cedido por Suecia y por el tratado de Viena, de 1815, parte de la Polonia. Lombard&iacute;a    se sublev&oacute; contra Austria en el a&ntilde;o de 1821. Grecia obtuvo su    independencia despu&eacute;s de una sangrienta guerra con Turqu&iacute;a. En    Am&eacute;rica se independizaron las colonias espa&ntilde;olas, Brasil de Portugal    y Estados Unidos sostuvo una guerra con Inglaterra y adquiri&oacute; de Francia    parte de la Florida.</p>     <p>Espa&ntilde;a, unida a Francia por el Pacto de la Granja, de 1796, sostuvo    guerra con la Gran Breta&ntilde;a y perdi&oacute; su escuadra en la derrota    de Trafalgar en 1803. Godoy, favorito del rey Carlos IV, firm&oacute; el tratado    de Fontainnebleau con Napole&oacute;n y las tropas francesas ocuparon a Portugal    y a la propia Espa&ntilde;a. El 2 de mayo de 1804 ocurri&oacute; en la Pen&iacute;nsula    un alzamiento general contra las tropas francesas a lo que sigui&oacute; una    sangrienta guerra que despu&eacute;s de varias alternativas termin&oacute; con    la derrota de los invasores en 1813. Durante este tiempo gobern&oacute; a Espa&ntilde;a    la Junta Central de C&aacute;diz a la que sucedi&oacute; Las Cortes. Ese a&ntilde;o    se vot&oacute; en C&aacute;diz la Constituci&oacute;n, por esa Instituci&oacute;n    que proclam&oacute; la soberan&iacute;a nacional y aboli&oacute; el derecho    divino de los Reyes. Al regresar de Francia el rey Fernando VII su primer acto    pol&iacute;tico fue anular la Constituci&oacute;n hecha por Las Cortes, restableciendo    el gobierno absoluto e inaugurando un sistema de persecuci&oacute;n sangrienta    lo que dio origen a represalias y tentativas para derribar aquella situaci&oacute;n.    Al fin, el ej&eacute;rcito que se formaba en Andaluc&iacute;a para ser enviado    a Am&eacute;rica, se sublev&oacute; en las Cabezas de San Juan a las &oacute;rdenes    de Rafael del Riego, proclamando la Constituci&oacute;n. Esta desapareci&oacute;    en 1823 por la intervenci&oacute;n de cien mil soldados franceses, al mando    de Angulema, que disolvi&oacute; Las Cortes y Fernando VII fue integrado en    el pleno ejercicio de la autoridad absoluta de acuerdo con lo resuelto por varios    Reyes de Europa en el Congreso de Verona. El Rey de Espa&ntilde;a emple&oacute;    su absolutismo para perseguir y dar muerte a los Liberales, siendo v&iacute;ctimas    de esta reacci&oacute;n Riego y &quot;El Empecinado&quot;, entre otros muchos.</p>     <p>Durante este per&iacute;odo perdi&oacute; Espa&ntilde;a todas sus colonias    de Tierra Firme, en Am&eacute;rica.</p>     <p>La situaci&oacute;n de Cuba durante estos primeros veinte y cinco a&ntilde;os    del siglo no fue m&aacute;s que el reflejo de lo que pasaba en la Pen&iacute;nsula.    Sus costas se vieron atacadas por las armadas inglesas primeramente y luego    por corsarios y barcos de Colombia. El comercio se redujo de una manera notable    y la falta de comunicaciones impidi&oacute; el progreso en los primeros a&ntilde;os.    Sufri&oacute; de epidemias por el trasiego de tropas con las colonias sublevadas.    Aument&oacute; la poblaci&oacute;n negra por la introducci&oacute;n de miles    de &quot;bozales&quot;. Se iniciaron las primeras agitaciones pol&iacute;ticas    interiores y ocurrieron terribles sequ&iacute;as, ciclones y epidemias. Sin    embargo, la recta actuaci&oacute;n de hombres superiores, desinteresados y amantes    del pa&iacute;s como D. Francisco Arango y Parre&ntilde;o, D. Jos&eacute; Pablo    Valiente, D. Tom&aacute;s Romay y Chac&oacute;n, el Obispo Juan J. de Espada    y Landa, D. Alejandro Ram&iacute;rez, el pbro. F&eacute;lix Varela y la Sociedad    Patri&oacute;tica, fue altamente beneficiosa para el pa&iacute;s inici&aacute;ndose    desde 1816 un cambio favorable con el aumento de la riqueza, fomento de cafetales    e ingenios, libertad de comercio, abolici&oacute;n oficial de la &quot;trata&quot;,    primeros Diputados a Cortes, propagaci&oacute;n de la vacuna, juntas de sanidad    y a&ntilde;os de m&aacute;s libertad cuando se restableci&oacute; la Constituci&oacute;n.    La visita del sabio alem&aacute;n Humboldt dio a conocer la riqueza de Cuba    en el extranjero. El Obispo Espada prohibi&oacute; enterrar en el recinto de    las iglesias. Aument&oacute; la inmigraci&oacute;n de gente buena de la Florida,    Santo Domingo, Hait&iacute; y del norte de Espa&ntilde;a. Se fund&oacute; a    Cienfuegos. Se inici&oacute; la Secci&oacute;n de Educaci&oacute;n de la Sociedad    Patri&oacute;tica, la Academia de Dibujo y Pintura, el Jard&iacute;n Bot&aacute;nico,    las C&aacute;tedras de Anatom&iacute;a y Bot&aacute;nica, etc. Romay, adelant&oacute;    la medicina; Est&eacute;vez, la f&iacute;sica, y Varela, la filosof&iacute;a.    Al finalizar este per&iacute;odo contaba Cuba con m&aacute;s de medio mill&oacute;n    de habitantes, se inici&oacute; la separaci&oacute;n pol&iacute;tica entre espa&ntilde;oles    y cubanos, se fundaron las primeras sociedades secretas, se ahog&oacute; la    conspiraci&oacute;n de los Rayos y Soles de Bol&iacute;vares pero dominaba el    gobierno absoluto con el Capit&aacute;n General Vives.</p>     <p>A fines de este per&iacute;odo se empez&oacute; a sentir el efecto de la Revoluci&oacute;n    Francesa que junt&oacute;, uni&oacute; y renov&oacute; a las sociedades europeas.    Las naciones empiezan a pasar de la unidad absoluta a la constitucional. Nace    el individualismo. Alemania, a pesar de arrastrar la servidumbre pol&iacute;tica,    se distingui&oacute; en literatura con Herder, Goethe, Schiller, etc. Francia    como potencia militar y desde el punto de vista de la medicina. En Inglaterra    brillaron Byron y Schelley. Espa&ntilde;a e Italia imitan la literatura francesa.    La m&uacute;sica y la filosof&iacute;a alcanzan gran desarrollo en Alemania.    En Francia Monge crea la geometr&iacute;a descriptiva y Carnot la moderna; Laplace    y Herschell adelantan la astronom&iacute;a; Gay-Lussac y Berthellot, la qu&iacute;mica,    etc. Volta inventa la pila el&eacute;ctrica; Cuvier, la geolog&iacute;a; Humboldt    y Bompland, crearon la geograf&iacute;a de las plantas; Lamarck, la zoolog&iacute;a    y otros m&aacute;s. Estados Unidos con el vapor creaba una revoluci&oacute;n.</p> <b>Ojeada en el campo de la medicina</b>      <p>En los primeros a&ntilde;os del siglo XIX la medicina europea permaneci&oacute;    estacionaria. Los m&eacute;dicos continuaban con su existencia vegetativa y    se reflejaba el car&aacute;cter del siglo anterior. La exposici&oacute;n al    fr&iacute;o, los trastornos de la dieta y las &quot;miasmas&quot; o agente intactil,    invisible, como un efluvio que se encontraba en el aire por la descomposici&oacute;n    de las sustancias animales y vegetales y que entraba en el organismo por la    boca, la piel o la respiraci&oacute;n, explicaba la causa de la mayor parte    de las enfermedades, especialmente las infecciosas. Se daba m&aacute;s importancia    a la nosolog&iacute;a que a la terap&eacute;utica, y esta se basaba principalmente    en la sangr&iacute;a, antimonio, quina, opio, b&eacute;quicos, antiflog&iacute;sticos,    diafor&eacute;ticos, purgas, clisteres, etc. La ense&ntilde;anza de la medicina    era poco pr&aacute;ctica y la capacidad del profesor se juzgaba por su poder    ret&oacute;rico y elocuencia.</p>     <p>Este letargo de los primeros a&ntilde;os empez&oacute; a despertar despu&eacute;s    del primer decenio con los adelantos de la f&iacute;sica, de la qu&iacute;mica    y de la bot&aacute;nica. La primera dio a conocer nuevas leyes, supo del astigmatismo    y de la teor&iacute;a ondulatoria de la luz. La qu&iacute;mica descubri&oacute;    varias sales, &aacute;lcalis y principios activos como la morfina, la emetina    y la estricnina. La bot&aacute;nica conoci&oacute; nuevas drogas vegetales como    la gutagamba, el buch&uacute;, el aceite de croton, etc.</p>     <p>La anatom&iacute;a progres&oacute; con los trabajos de Bichat. Naci&oacute;    la histolog&iacute;a con el descubrimiento del microscopio. Se iniciaron los    estudios de la anatom&iacute;a patol&oacute;gica que empez&oacute; a conocer    mejor las lesiones de los &oacute;rganos. La fisiolog&iacute;a se hizo experimental    con Bell, Magendie, Llegalis y Flourens. La oftalmolog&iacute;a hizo notables    progresos en Italia. La paidopat&iacute;a en Francia con Bessard y Guisand.    La psiquiatr&iacute;a en ese mismo pa&iacute;s con Pinel y la obstetricia con    Mad. Bovin, Mad. La Chapelle y Naegele. La otolog&iacute;a con Itard.</p>     <p align="center"><a href="/img/revistas/his/n97/f06his97.jpg"><img src="/img/revistas/his/n97/f06his97.jpg" width="131" height="162" border="0"></a></p>     
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<body><![CDATA[<p align="center">Fig. 6. Don Francisco Arango y Parre&ntilde;o (1765-1837). Impulsor    de la gran reforma universitaria de 1842.</p>     <p>La cl&iacute;nica m&eacute;dica que hacen brillar Laennec y Andral, agreg&oacute;,    al rutinario examen de la lengua, piel, mucosas, respiraci&oacute;n, pulsaci&oacute;n,    aspecto del sensorio, de la facies, etc., el diagn&oacute;stico f&iacute;sico    creado por Auenbrugger, Corvisard, que dio el primer curso de cl&iacute;nica    m&eacute;dica en Francia, y Laennec. Se inici&oacute; el examen de la alb&uacute;mina    en la orina. Se conocieron nuevos procesos como la endocarditis, la hemofilia,    el reumatismo del coraz&oacute;n, el tifus exantem&aacute;tico, etc. y lesiones    como el tub&eacute;rculo y la afasia.</p>     <p>La cirug&iacute;a progres&oacute; notablemente en la t&eacute;cnica de las    ligaduras arteriales, amputaciones y otras intervenciones. Albernety, lig&oacute;    la car&oacute;tida primitiva. Mac Donald, hizo la ovariotom&iacute;a. Astley    Cooper, lig&oacute; la aorta abdominal, y Syrme, introdujo la cura h&uacute;meda    en el tratamiento de las heridas infectadas.</p>     <p>El pensamiento se hac&iacute;a dominante. El imperio de Broussais -que hab&iacute;a    arrojado al suelo las teor&iacute;as metaf&iacute;sicas de la enfermedad- empez&oacute;    a debilitarse por las profundas investigaciones de Louis. Las nuevas ideas van    dejando atr&aacute;s las antiguas trabas. Se empieza a realizar la observaci&oacute;n    sin ideas preconcebidas y la experimentaci&oacute;n con reglas m&aacute;s seguras.    Se inicia el dominio de la anatom&iacute;a patol&oacute;gica al superponer el    conocimiento de las lesiones a los signos cl&iacute;nicos.</p>     <p>Con el desarrollo de este libro vamos viendo que las vagas conjeturas del antiguo    arte de curar van siendo sustituidas por el progreso lento, pero incesante,    de la medicina. Las falsas creencias alumbran un momento pero desaparecen. La    verdadera ciencia -que en ocasiones parece oscurecida- surge de nuevo con m&aacute;s    br&iacute;o, vigor y entusiasmo pues as&iacute; marcha siempre el progreso.</p> <b>Doctrinas m&eacute;dicas imperantes en Cuba</b>      <p>Todo lo que se&ntilde;alamos en el final del siglo anterior, continuaba en    el mismo estado al iniciarse el siglo XIX. Discut&iacute;an los dogm&aacute;ticos,    vitalistas, materialistas, brownianos, etc. y por &uacute;ltimo, entraron en    el palenque los partidarios de las teor&iacute;as de Broussais que llegaron    a dominar al finalizar el primer cuarto del siglo XIX.</p>     <p>El Dr. Lorenzo Hern&aacute;ndez, catedr&aacute;tico de Prima (fisiolog&iacute;a)    segu&iacute;a las teor&iacute;as de Boherhaave (1678-1738), de Haller (1708-1777)    y de Morgagni (1682-1771). Con el primero cre&iacute;a en dos grandes propiedades    vitales de los tejidos: la irritabilidad y la sensibilidad, por tanto en su    terap&eacute;utica se dirig&iacute;a a aumentar o disminuir la irritabilidad    seg&uacute;n los casos. Siguiendo a Boherhaave, era en el fondo iatromec&aacute;nico    y estimaba que el organismo estaba regido por leyes mec&aacute;nicas y en este    sentido hac&iacute;a desempe&ntilde;ar gran papel a la obstrucci&oacute;n, estancamiento    y corrupci&oacute;n de los humores, siendo desde este punto de vista amigo de    la polifarmacia y daba en tal concepto preferencia a las sustancias desobstruyentes,    fundentes, a los diafor&eacute;ticos, diluyentes y alternantes. Imitando al    tercero (Morgagni) comparaba los datos cadav&eacute;ricos del enfermo con los    s&iacute;ntomas que hab&iacute;a presentado en la cl&iacute;nica.</p>     <p>Su sucesor en la c&aacute;tedra, D. Benito Morales, de ideas m&aacute;s modernas,    se decidi&oacute; por Bichat (1771-1802), genio franc&eacute;s, que aunque de    escuela vitalista, demostr&oacute; que los &oacute;rganos, al constar de diversos    tejidos, cada uno pod&iacute;a enfermarse con independencia de los otros, porque    en el tejido est&aacute; el verdadero asiento de la enfermedad y con esta concepci&oacute;n    dio origen a la iniciaci&oacute;n de la anatom&iacute;a general y a la histolog&iacute;a    normal y patol&oacute;gica. Pero por desgracia Don Benito fue sustituido por    el Dr. Francisco Ignacio de Soria que mirando m&aacute;s al pasado llev&oacute;    la fisiolog&iacute;a a 50 a&ntilde;os atr&aacute;s (R. Cowley V. Machado). El    Dr. Roque Oyarbide, catedr&aacute;tico de M&eacute;todo o Terap&eacute;utica,    segu&iacute;a en su ense&ntilde;anza principios anticuados.</p>     <p>Sus sucesores Sim&oacute;n Vicente de Hevia y Francisco Sandoval tambi&eacute;n    miraron al pasado. El primero defendi&oacute; las ideas de Brown (1735-1788)    de la irritabilidad: la vida depende del est&iacute;mulo; cuando la exitaci&oacute;n    es demasiado intensa se producen enfermedades est&eacute;nicas, y lo contrario    ocasiona afecciones ast&eacute;nicas. Con estas ideas se recomendaban los estimulantes    y los t&oacute;nicos. La facilidad de aplicar en la cl&iacute;nica esta teor&iacute;a    le dio muchos partidarios.</p>     <p>El profesor universitario D. Francisco Sandoval dej&oacute; la anatom&iacute;a    de Bichat y volvi&oacute; a la de L&aacute;zaro Riverio.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Por suerte, fuera de las c&aacute;tedras universitarias actuaban hombres como    Tom&aacute;s Romay, Fernando Gonz&aacute;lez del Valle, Francisco Alonso Fern&aacute;ndez,    Vicente A. Castro, y otros que aceptaban las teor&iacute;as modernas y las pon&iacute;an    en conocimiento de sus alumnos en los hospitales de San Juan de Dios y de San    Ambrosio e hicieron progresar la anatom&iacute;a, la fisiolog&iacute;a y la    cirug&iacute;a, retrasadas desde 1797. El libro de <i>Anatom&iacute;a</i> de    Lacava y Bonells, sustituy&oacute; al de Heister; la <i>Higiene </i>de Tourtelle    a la de Caldami y &uacute;ltimamente se introdujo el buen libro de <i>Cl&iacute;nica</i>    de Chomel que empez&oacute; a demoler el edificio construido por Broussais cuyas    ideas se hab&iacute;an impuesto desde 1820. F.J. Broussais (1772-1838), contrario    a Laennec llev&oacute; sus teor&iacute;as con la fogosidad del ambiente rom&aacute;ntico    de la &eacute;poca y al sostener que la &uacute;nica propiedad de la materia    viva era la contractilidad, resultante de la irritaci&oacute;n de los tejidos,    dio predominio en su terap&eacute;utica a la medicaci&oacute;n antiflog&iacute;stica    y con ello predomin&oacute; la sangr&iacute;a. El Dr. Agust&iacute;n Encinoso    de Abreu, catedr&aacute;tico de Fisiolog&iacute;a figuraba entre los m&aacute;s    decididos partidarios de esta fatal teor&iacute;a &quot;que hizo correr tanta    sangre como las guerras napole&oacute;nicas&quot;.    <br>       <br> </p> <h4>La Universidad y la ense&ntilde;anza de la medicina</h4>     <p>La Universidad continuaba en manos del elemento clerical, radicaba en el mismo    convento de Santo Domingo y continuaba con el mismo sistema del siglo anterior.    La reg&iacute;a un rector, con su vice, cuatro conciliarios, un fiscal, un tesorero,    un maestro, de ceremonias y dos comisarios. Las c&aacute;tedras se adquir&iacute;an    por oposici&oacute;n y por un plazo de 6 a&ntilde;os. </p>     <p>En 1810 solo asist&iacute;an a clases diez estudiantes de medicina. Cinco a&ntilde;os    despu&eacute;s contaba con las Facultades de Teolog&iacute;a, Sagrados C&aacute;nones,    Jurisprudencia Civil, Filosof&iacute;a, Latinidad, Ret&oacute;rica, Matem&aacute;ticas    y Medicina. Compon&iacute;an esta &uacute;ltima facultad, los doctores. Jos&eacute;    Juli&aacute;n de Alonso, Decano; Francisco Ignacio Soria, catedr&aacute;tico    de Prima; Nicol&aacute;s del Valle, de V&iacute;speras; Pedro Andreu, de Anatom&iacute;a    y Marcos S&aacute;nchez Rubio, de M&eacute;todo.</p>     <p>En 1801, gobernaban la instituci&oacute;n: fray Manuel Casaverde, rector cancelario;    fray Juan B. Govin, vice conciliarios, los frailes: Miguel Morej&oacute;n, Juan    Gonz&aacute;lez, Tom&aacute;s Pascual y Nicol&aacute;s de la Parra. Fiscal,    D. Jos&eacute; M. Fern&aacute;ndez de Velazco. Tesorero, Dr. Juan J. Hern&aacute;ndez.    Maestro de ceremonias, fray Agust&iacute;n Roy&eacute;. Comisarios, D. Jos&eacute;    A. Anaya y D. Manuel Garc&iacute;a Coronado.</p>     <p>El cuadro de 1802 estaba constituido por: fray Miguel Morej&oacute;n, rector    y fray Nicol&aacute;s de la Parra, vice. Conciliarios, frailes: Tom&aacute;s    Pascual, Manuel Casaverde, Manuel Quesada y J. B. Govin. Fiscal, Dr. Manuel    Garc&iacute;a Coronado. Tesorero, Dr. Manuel B. Fern&aacute;ndez. Maestro de    ceremonias, fray Agust&iacute;n Roy&eacute; y comisarios, Tom&aacute;s Romay    y Jos&eacute; de J. M&eacute;ndez.</p>     <p>En 1803, fray Manuel Casaverde, rector y fray Agust&iacute;n Roy&eacute;, vice.    Conciliarios, frailes: Juan Gonz&aacute;lez, Tom&aacute;s Pascual, Ambrosio    P&eacute;rez y Nicol&aacute;s de Parra. Fiscal, Dr. J. M. Fern&aacute;ndez de    Velazco. Tesorero, D. Manuel G. Coronado. Maestro de ceremonias, fray Antonio    Abreu y comisarios, D. Jos&eacute; M. de Castro y Dr. Jos&eacute; G. Ferregut.    El Dr. Roque Oyarbide, catedr&aacute;tico de M&eacute;todo y D. Jos&eacute;    Joaqu&iacute;n Navarro, de Anatom&iacute;a. Se celebr&oacute; en la iglesia    la boda del Rey con la Infanta Mar&iacute;a Antonia. Tranquilidad por la paz    reinante.</p>     <p>El claustro de 1804 estaba formado por: fray Bernardo Hidalgo Gato, rector    y fray Juan Govin, vice. Conciliarios, frailes: Tom&aacute;s Pascual, Ambrosio    P&eacute;rez, M. Casaverde y Agust&iacute;n Roy&eacute;. Fiscal, Dr. J. M. Fern&aacute;ndez    de Velazco. Tesorero, M.G. Coronado. Maestro de ceremonias, fray A. Andreu y    comisarios, pbros. A. Cardoso y J.R. Santos. El Dr. Bernab&eacute; Vargas era    catedr&aacute;tico de V&iacute;speras. Impresion&oacute; a los frailes la introducci&oacute;n    de la vacuna por el Dr. Romay y la orden prohibiendo enterrar en el recinto    de la iglesia adjunta al convento. Se celebr&oacute; la terminaci&oacute;n de    la epidemia de viruela que reinaba desde hac&iacute;a alg&uacute;n tiempo.</p>     <p>En 1805, fray Juan B. Govin, rector y vice, fray Agust&iacute;n Roy&eacute;.    Conciliarios, frailes: Tom&aacute;s Pascual, Ambrosio P&eacute;rez, Manuel Casaverde    y Agust&iacute;n Roy&eacute;. Fiscal, Dr. Jos&eacute; Gonz&aacute;lez Ferregut.    Tesorero, Dr. Manuel G. Coronado. Maestro de ceremonias, D. Manuel Rodr&iacute;guez    Cabrera y comisarios, T. Romay y J. J. M&eacute;ndez. En el templo rogativas    por los muertos en la batalla de Trafalgar y por el nuevo brote de viruela.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La Instituci&oacute;n estuvo regida en 1806 por: fray Manuel Caballero, rector    y fray Agust&iacute;n Roy&eacute;, vice. Conciliarios, frailes: Tom&aacute;s    Pascual, Bernardo Hidalgo Gato, Manuel Casaverde y Agust&iacute;n Roy&eacute;.    Fiscal, Dr. Jos&eacute; Abraham Elcid. Tesorero, Dr. M.G. Coronado. Maestro    de ceremonias, fray D&aacute;maso Inestrosa. Comisarios, pbros. Jos&eacute;    Rafael de los Santos y D. Francisco Benvenuto Guitart. El Dr. Federico Soria,    Catedr&aacute;tico de Prima y J.A. Bernal de Anatom&iacute;a. Frailes asisten    a la apertura del Cementerio de Espada.</p>     <p>Directivos del a&ntilde;o 1807: fray Nicol&aacute;s de la Parra, rector cancelario    y fray Antonio Andreu, vice. Conciliarios, frailes: Bernardo Hidalgo Gato, Miguel    M. Rodr&iacute;guez, Manuel Caballero y Ambrosio P&eacute;rez. Fiscal, Luis    Oyarbide y Tesorero, Dr. Manuel G. Coronado. Maestro de ceremonias, pbro. Antonio    Fonte Quintero y comisarios, Dr. Marcos S&aacute;nchez Rubio y D. Fernando Seydel.    C&aacute;tedras de Medicina: Dr. Francisco Soria, de Prima; Dr. Bartolom&eacute;    Vargas, de V&iacute;speras; Dr. Roque Oyarbide, de M&eacute;todo; Dr. Jos&eacute;    Ant. Bernal, de Anatom&iacute;a y Dr. Marcos S&aacute;nchez Rubio, de M&eacute;todo    Superior o Terap&eacute;utica. </p>     <p>La gripe afect&oacute; a profesores y alumnos. Cre&oacute; el Gobierno las    Juntas de Sanidad. Impresiona el Tratado de Fontainebleau en virtud del cual    grandes fuerzas napole&oacute;nicas entran en Espa&ntilde;a y siembra desconfianza    la guerra con Gran Breta&ntilde;a que aument&oacute; el desconcierto en Cuba.</p>     <p>Los profesores de 1808 fueron: Fray Agust&iacute;n Roy&eacute;, rector y fray    Jos&eacute; Ma. Espinosa, vice. Conciliarios, frailes: M. Ceballos, Ambrosio    P&eacute;rez, Ml. Casaverde. Fiscal, D. Fco. de Guitart y tesorero, D. Ram&oacute;n    Mart&iacute;nez. Maestro de ceremonias, Don Fernando Seydel. Dr. Nicol&aacute;s    V. del Valle, Catedr&aacute;tico de V&iacute;speras, Patolog&iacute;a.--- La    nueva guerra contra Francia y el destronamiento del Rey Carlos IV tuvo sus repercusiones    en la Universidad que se vio m&aacute;s aislada a&uacute;n en sus relaciones    con la Metr&oacute;poli.</p>     <p>En 1809, rector fray Miguel Rodr&iacute;guez y vice, fray Jos&eacute; Ma. Espinosa.    Conciliarios, frailes: Ml. Caballero, Ambrosio P&eacute;rez, Ml. Quesada y Agust&iacute;n    Roy&eacute;. Fiscal, Dr. Francisco B. Guitart. Maestro de ceremonias, D. Ml.    Rodr&iacute;guez Cabrera. Tesorero, D. Dami&aacute;n Rodr&iacute;guez y comisarios,    el conde Casa de Ponce de Le&oacute;n y el Dr. J.C. Ferregut; D. Juli&aacute;n    de Ayala figuraba como Decano de la Facultad de Medicina e ingres&oacute; en    ella el Dr. Nicol&aacute;s V. del Valle. Pobreza en la Universidad.</p>     <p>El cuadro de 1910 lo compon&iacute;an: Fray Ambrosio P&eacute;rez, rector y    fray Ml. Quesada, vice. Conciliarios, frailes: Miguel Rodr&iacute;guez, Ml.    Casaverde, Agust&iacute;n Roy&eacute; y J.M. Espinosa. Fiscal, Dr. Juan de Dios    Zald&iacute;var y tesorero, Dr. Fernando Seydel. Maestro de ceremonias, fray    Mateo Andreu y comisarios, J. Bautista Bobadilla y Lucas Villar. D. Pedro Andreu    ingresa en la Facultad como catedr&aacute;tico de Anatom&iacute;a.</p>     <p>Solo se matricularon en el a&ntilde;o 10 alumnos en la Facultad de Medicina    como se dijo antes. La guerra en Espa&ntilde;a, el alzamiento de las colonias    americanas y el cicl&oacute;n de octubre conmovieron a los frailes y profesores    del alto Centro.</p>     <p>Las autoridades universitarias en 1811 fueron: Fray Antonio Abreu, rector.    Conciliarios, frailes: Miguel Rodr&iacute;guez, Ml. Quesada y J. M. Espinosa.    Fiscal, Ml. Garc&iacute;a Fern&aacute;ndez, tesorero, D. Francisco Seydel y    maestro de ceremonias, fray Remigio Cernadas. Comisarios, F. B. Guitart y Francisco    L. de Soria. Rogativas en la iglesia de Sto. Domingo, por la vida de la Junta    de Defensa de C&aacute;diz que deliberaba bajo el fuego de los ca&ntilde;ones    franceses.</p>     <p>La gripe afect&oacute; a casi todos los catedr&aacute;ticos. Nuevas de haber    sido derrotados los franceses en Chiclana por lo que levantaron el sitio de    C&aacute;diz en tanto que las gaditanas entonaban estas coplas: &quot;La primavera    alegre-llama con dulce risa-al campo de Chiclana-las gaditanas ninfas &quot;.</p>     <p>Claustro de profesores en 1812: rector, fray Miguel Rodr&iacute;guez y vice,    fray D&aacute;maso Inestrosa. Conciliarios, frailes: Ml. Casaverde, Agust&iacute;n    Roy&eacute;, Ml. Quesada y Antonio Andreu. Fiscal, Dr. Juan B. Hern&aacute;ndez    y Maestro de ceremonias, fray Remigio Cernadas y pbro. Jos&eacute; Rafael Santos.-    D. Antonio Viera al frente de la c&aacute;tedra de Prima. El rector tuvo informes    de que el 16 de agosto se estableci&oacute; el Ayuntamiento Constitucional de    La Habana, esta hab&iacute;a sido votada por las Cortes de C&aacute;diz a pesar    de que todav&iacute;a ard&iacute;a la guerra contra Napole&oacute;n. El edificio    sufri&oacute; poco con la tormenta del mes de octubre. Alegr&iacute;a por la    victoria de Albuela sobre las tropas del general Soult.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En 1813 formaban la Universidad el rector, fray Manuel Quesada y el vice, fray    Antonio Andreu. Conciliarios, frailes: Miguel Rodr&iacute;guez, Ambrosio P&eacute;rez,    Mateo Andreu y Remigio Cernadas. Fiscal, Dr. J. A. Elcid. Tesorero, Dr. Antonio    J. Viera. Maestro de ceremonias, fray Antonio Guzm&aacute;n. Comisarios, presb&iacute;teros    Jos&eacute; Eduardo Hern&aacute;ndez y Antonio P&eacute;rez.</p>     <p>Ingres&oacute; en la Facultad de Medicina el Dr. Sim&oacute;n Vicente de Hevia    como catedr&aacute;tico de M&eacute;todo. Se notific&oacute; a los frailes que    por decreto de Las Cortes se suprimieron los Tribunales de la Inquisici&oacute;n.    Sufrieron los religiosos algunos ataques de la prensa libre no escapando de    ellos ni el Sr. Obispo. Se hicieron festejos por la expulsi&oacute;n de los    franceses del suelo espa&ntilde;ol. Durante la guerra las universidades espa&ntilde;olas    quedaron desiertas, pues la juventud dej&oacute; los libros por las armas, lleg&aacute;ndose    a constituir un Batall&oacute;n Literario por los estudiantes de Santiago de    Galicia. El estado del Centro Universitario Habanero no pod&iacute;a ser m&aacute;s    malo por el sopor, el despotismo y las guerras que hab&iacute;an afectado al    suelo espa&ntilde;ol y que Las Cortes de C&aacute;diz procuraron mejorar.</p>     <p>En el conjunto de profesores del a&ntilde;o 1814 figuraban: fray Pascual Tom&aacute;s,    rector Cancelario y fray Mateu Andreu, vice. Conciliarios, frailes: Miguel Rodr&iacute;guez,    Ambrosio P&eacute;rez, Manuel Quesada y Antonio Andreu. Fiscal, J.A. Elcid.</p>     <p>Tesorero, Dr. J. A. Viera. Maestro de ceremonias, fray Remigio Cernadas. Comisarios,    pbros. Jos&eacute; Fern&aacute;ndez y Antonio P&eacute;rez.</p>     <p>El Dr. Pablo Mar&iacute;n desempe&ntilde;aba la c&aacute;tedra de v&iacute;speras.</p>     <p>Con motivo del regreso del Rey Fernando VII a Espa&ntilde;a se celebraron grandes    festejos: campanas al aire, salvas de artiller&iacute;a, cohetes, conciertos    en las plazas por las bandas militares, iluminaciones, colgaduras en las casas    y un solemne <i>Te Deum al</i> que asisti&oacute; la Universidad. Llam&oacute;    la atenci&oacute;n la hermosa iluminaci&oacute;n nocturna del Convento y sus    colgaduras y se destac&oacute; airosa y s&oacute;lida y elevada torre.</p>     <p>En 1815, rector cancelario, fray Jos&eacute; Ma. Espinosa y vice, Mateo Andreu.    Concliarios, frailes: Tom&aacute;s Pascual, Miguel Rodr&iacute;guez, Ambrosio    P&eacute;rez y Miguel Quesada. Fiscal, Dr. J.A. Elcid. Tesorero, Dr. J.A. Viera.    Maestro de ceremonias, fray &Aacute;ngel Reyes. Comisarios, Lucas Villorio y    pbro. Domingo Fern&aacute;ndez y Velazco.--- A fines del verano solemne Te Deum.    Por la victoria ganada sobre el ex&eacute;rcito enemigo&quot;. Ces&oacute; la    guerra entre Estados Unidos y Gran Breta&ntilde;a que tuvo sus repercusiones    sobre la Isla. Muri&oacute; Francisco de Soria que fue catedr&aacute;tico de    Fisiolog&iacute;a. Con el absolutismo implantado por el Rey se afianz&oacute;    el elemento clerical de la Universidad.</p>     <p>Directivos del a&ntilde;o 1816: rector cancelario, fray Antonio Andreu y vice,    Miguel Rodr&iacute;guez. Conciliarios, frailes: Ambrosio P&eacute;rez, Ml. Quesada,    J.M. Espinosa y Mateu Andreu. Fiscal, Dr. Francisco Su&aacute;rez. Tesorero,    J.A. Viera. Maestro de ceremonias, fray &Aacute;ngel Reyes y comisarios, Dr.    Francisco de Calvo y Antonio Machado. Este &uacute;ltimo ingres&oacute; en la    Facultad de Medicina como catedr&aacute;tico de Anatom&iacute;a. Este a&ntilde;o    lleg&oacute; a Cuba el intendente D. Alejandro Ram&iacute;rez, que al conocer    los defectos de los estudios pr&aacute;cticos de la medicina propuso la creaci&oacute;n    de una C&aacute;tedra de Cl&iacute;nica.</p>     <p>El cuadro de profesores del a&ntilde;o 1817 estaba formado por rector cancelario,    fray Jos&eacute; F&eacute;lix Ravelo y vice, fray Remigio Cernadas. Conciliarios,    frailes: Ml. Quesada, J.M. Espinosa. Mateu Andreu y Antonio Guzm&aacute;n. Fiscal,    Dr. Francisco Su&aacute;rez. Tesorero, Dr. J.A. Viera. Maestro de ceremonias.    Fray Jos&eacute; de los Santos Sarmiento. Comisarios, Dres. Mat&iacute;as Mesa    y D. Matamoros. El Lcdo. Antonio Gonz&aacute;lez figura como catedr&aacute;tico    interino de Anatom&iacute;a.</p>     <p>El claustro de catedr&aacute;ticos del a&ntilde;o 1818 estaba constituido por:    rector, fray Mateo Andreu y vice, fray Remigio Cernadas. Conciliarios, frailes:    Tom&aacute;s Pascual, Miguel Rodr&iacute;guez, Antonio Andreu y J.M. Espinosa.    Fiscal, Dr. Francisco Su&aacute;rez. Tesorero, Dr. Jos&eacute; A. Viera. Maestro    de ceremonias, fray Jos&eacute; del Sacramento. Comisarios, presb&iacute;teros,    Antonio P&eacute;rez y Domingo Pluma.--- Este a&ntilde;o dijo D. Tom&aacute;s    Romay a Alejandro Ram&iacute;rez: &quot;Es de gran necesidad y utilidad el establecimiento    de una c&aacute;tedra de Cl&iacute;nica. En la Universidad los conocimientos    de fisiolog&iacute;a y de patolog&iacute;a a&uacute;n se extrav&iacute;an y    abruman. Se ense&ntilde;a a los estudiantes que los cuatro elementos son los    principios constituitivos de los seres vivos. Que la sangrificaci&oacute;n y    la segregaci&oacute;n de los tres humores que se dicen primarios se ejercitan    en el h&iacute;gado. Que todas las enfermedades son sufrimientos org&aacute;nicos    o cr&oacute;nicos y que las similares se llaman intemperie, etc. Le siguen los    aforismos hipocr&aacute;ticos, el texto de Luis L&oacute;pez, los comentarios    de Piquer y Golter, las teor&iacute;as de L&aacute;zaro Riverio, del siglo XVI,    etc. pero no se ense&ntilde;a nada de lo moderno descubierto por Havey, Ludwig,    Bichat, etc. &quot;En virtud de todo esto, Romay present&oacute; a Ram&iacute;rez    un nuevo plan de estudios para la medicina &quot; por el cual deben asistir    los Bachilleres m&eacute;dicos, por dos a&ntilde;os, a las siete de la ma&ntilde;ana,    a la Cl&iacute;nica, a las clases de teor&iacute;a a las cuatro de la tarde    y despu&eacute;s de las clases deben visitar los enfermos con el Profesor&quot;.    Todo esto pasaba en Cuba cuando ya en Europa: Bretonneau describ&iacute;a magistralmente    la tifoidea, Langstoff se&ntilde;alaba el c&aacute;ncer del pulm&oacute;n; Mott,    hizo la primera ligadura del tronco braquicef&aacute;lico y Dupuytren lleg&oacute;    a seccionar las costillas y expuso el coraz&oacute;n. En tanto en Espa&ntilde;a    reinaba el r&eacute;gimen del terror y en medio del cual se celebr&oacute; la    boda del infante D. Francisco con Da. Mar&iacute;a Luisa, hermana de Fernando    VII, hecho que se celebr&oacute; en La Habana con festejos, con asistencia de    las Altas Autoridades y la Universidad.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En 1819 figuraban: rector, fray Remigio Cernadas y vice, fray Antonio P. Guzm&aacute;n.    Conciliarios, frailes: Antonio Abreu, Jos&eacute; Ma. Espinosa, Mateu Andreu    y &Aacute;ngel Reyes. Fiscal, D. Joaqu&iacute;n Pedroso y Echevarria. Tesorero,    Dr. J.A. Viera. Maestro de ceremonias, Jos&eacute; Sarmiento. Comisarios, F.    Machado y Ml. Ramos Gallo.--- El alto centro guard&oacute; luto por las muertes    de la reina Isabel Ma. Fernanda y del Rey Carlos V. El d&iacute;a 8 de enero    se reinstal&oacute;, por gestiones de D. Alejandro Ram&iacute;rez, la C&aacute;tedra    de Anatom&iacute;a, Fisiolog&iacute;a y Qu&iacute;mica, en el Hospital de San    Ambrosio; qued&oacute; bajo la direcci&oacute;n del Dr. Jos&eacute; Tasso, italiano,    disc&iacute;pulo de Bichat pues el franc&eacute;s Saint Andr&eacute;, que lleg&oacute;    para servir la c&aacute;tedra de Qu&iacute;mica, muri&oacute; de fiebre amarilla    a los pocos d&iacute;as de su llegada a Cuba . El Dr. Tasso, que ten&iacute;a    de ayudante a Jer&oacute;nimo Bucelo, segu&iacute;a en sus estudios a Winslow    y a Bichat. Poco tiempo estuvo Tasso en Cuba, regreso a Europa y le sucedieron    en la direcci&oacute;n de la Academia el Lcdo. Gonz&aacute;lez y a este el Dr.    Antonio Ma. Castro.- A fines de a&ntilde;o concurri&oacute; la Universidad a    los festejos por la boda del Rey Fernando con Mar&iacute;a Josefa de Saboya.    El cicl&oacute;n del mes de octubre no afect&oacute; el edificio. Presenciaron    algunos profesores la llegada del primer buque movido al vapor al puerto habanero:    El Neptuno.</p>     <p>En 1820 reg&iacute;an la Universidad los frailes fray Remigio Cernadas, rector    y fray Antonio P&eacute;rez de Guzm&aacute;n, vice. El elemento seglar hab&iacute;a    aumentado en n&uacute;mero por lo que sosten&iacute;a constantes fricciones    con los frailes que persist&iacute;an en el mando. A fines de a&ntilde;o y en    un acto borrascoso, se efectu&oacute; el cambio ocupando m&aacute;s cargos los    seglares, menos el de rector que se dio al pbro. Jos&eacute; Ma. Reyna, can&oacute;nigo    de la Catedral. La Facultad de Medicina estaba compuesta por: Dr. Nicol&aacute;s    del Valle, Decano. Catedr&aacute;tico de Prima, Dr. Antonio Viera; de V&iacute;speras,    Dr. Pablo Mar&iacute;n; de Anatom&iacute;a, Dr. Antonio Machado y de M&eacute;todo,    Dr. Francisco Sandoval.</p>     <p>El Dr. Bernardo Jos&eacute; del Riesgo fue tambi&eacute;n catedr&aacute;tico    de Anatom&iacute;a y sustituto D. &Aacute;ngel J. Cowley. Renunci&oacute; Marin,    Catedr&aacute;tico de V&iacute;speras. El 17 de noviembre el Dr. Castro inicia    sus tareas en la C&aacute;tedra de Anatom&iacute;a Pr&aacute;ctica y Fisiolog&iacute;a    establecida en San Ambrosio. Lleg&oacute; a Cuba el m&eacute;dico de la armada    D. Francisco Alonso Fern&aacute;ndez que despu&eacute;s sirvi&oacute; la c&aacute;tedra    antes citada. En este a&ntilde;o se jur&oacute; la nueva Constituci&oacute;n    y con la nueva situaci&oacute;n se trat&oacute; de hacer un nuevo plan de estudios    para reformar la ense&ntilde;anza.</p>     <p>El estado de la Instituci&oacute;n el a&ntilde;o 1821 lo podemos resumir as&iacute;:    rector cancelario, pbro. Jos&eacute; M. Reyna y Vicerrector, Dr. Jos&eacute;    P&eacute;rez Boh&oacute;rquez (laico). Conciliarios: Dr. Rafael Rodr&iacute;guez,    Dr. Ml. Garc&iacute;a y Fern&aacute;ndez, pbro. Agust&iacute;n Caballero y Dr.    Jos&eacute; Abraham Elcid. Fiscal, Dr. Ml. Ram&iacute;rez Gallo. Tesorero, Dr.    Pedro Andreu Maestro de ceremonias, pbro. Rafael de Hita. Comisarios, Dr. Mart&iacute;n    Pedroso Echevarria y D. Gregorio Mor&aacute;n. Como se dijo, en un acto borrascoso    se efectu&oacute; el cambio: el comisario Echevarria sostuvo la incapacidad    de los frailes para desempe&ntilde;ar destinos p&uacute;blicos. Compon&iacute;an    la Facultad de Medicina: Dr. Nicol&aacute;s del Valle, decano. Dr. Antonio Viera,    catedr&aacute;tico de Prima. Dr. Pablo Mar&iacute;n, de V&iacute;speras. Dr.    Antonio Machado, de Anatom&iacute;a, </p>     <p>En 1822: rector cancelario Dr. Jos&eacute; A. Viera y vice, pbro. Jos&eacute;    Esteban de Elos&uacute;a. Conciliarios, Dr. Francisco R. Guitart, pbro. Miguel    Moya, D. Francisco Pascual y D. Domingo Fern&aacute;ndez de Velazco. Fiscal,    pbro Luis Portela. Tesorero, Dr. Pedro Andreu y Maestro de ceremonias, Dr. Dgo.    Rosain y Castillo. La Facultad de Medicina estaba compuesta por: Decano, Dr.    Lorenzo Hern&aacute;ndez. Dr. Antonio Viera, Cat. de Prima. Dr. Pablo Marin,    de V&iacute;speras. Dr. Antonio Machado, Anatom&iacute;a y Dr. Francisco Sandoval,    de M&eacute;todo. El Dr. Agust&iacute;n Encinoso de Abreu sucedi&oacute; a Pablo    Marin como catedr&aacute;tico.. de V&iacute;speras o Patolog&iacute;a. El Dr.    Sim&oacute;n Vicente de Hevia pidi&oacute; reformas para el Centro. Por esta    fecha no funcionaba la c&aacute;tedra de Qu&iacute;mica de San Ambrosio. En    diciembre efectu&oacute; el profesor Dr. Francisco Alonso Fern&aacute;ndez ex&aacute;menes    p&uacute;blicos de Anatom&iacute;a Descriptiva en la c&aacute;tedra del hospital    militar de San Ambrosio entonces a su cargo. Segu&iacute;an los religiosos perdiendo    terreno: El 4 de marzo fray Remigio Cernadas protest&oacute; ante el Capit&aacute;n    General &quot;sobre el despojo del rectorado y dem&aacute;s oficios de la Universidad&quot;.    Continuaba en Espa&ntilde;a la tiran&iacute;a de Fernando VII, atenuada un tanto    en Cuba gobernada por el humanitario Mahi.</p>     <p>En el cuadro de 1823 hab&iacute;an perdido los religiosos muchos directivos,    s&oacute;lo le quedaban los pbros. Dgo. Fern&aacute;ndez de Velazco y Jos&eacute;    Eduardo Fern&aacute;ndez; entre los conciliarios no religiosos Dres. Jos&eacute;    A. Viera y Lorenzo Hern&aacute;ndez. Era rector, D. Francisco P. Guitart. Vice,    Sebasti&aacute;n Fern&aacute;ndez de Velazco. Fiscal, Dr. Jos&eacute; A. Vald&eacute;s.    Tesorero, Dr. Pedro Andreu. Maestro de ceremonias, Dr. Jos&eacute; M. Gallegos    y comisarios, Dr. Pedro Gordillo y D. Ignacio Crespo. En la Facultad de Medicina    el Dr. Lorenzo Hern&aacute;ndez (Decano), con Viera, Encinoso de Abreu, Riego    (Anatom&iacute;a) y Sandoval (M&eacute;todo). Los seglares luchaban para que    no se emplease el lat&iacute;n en las explicaciones como ven&iacute;a rigiendo    en las Udes. Espa&ntilde;olas desde 1422. El Fiscal sostuvo que solo se usase    esa lengua en las oposiciones lo que fue aceptado a rega&ntilde;adientes por    los seglares. En el mes de abril defendi&oacute; la Universidad la Constituci&oacute;n    del a&ntilde;o 1812, &quot;Elevando su voz ante el Augusto Congreso de las Espa&ntilde;as    en aplauso de su heroica resoluci&oacute;n se arrastrara a las falanges serviles    de los d&eacute;spotas del Norte&quot;; agregando, &quot;esta Universidad se    lisonjea de haber purgado su cuenta con los potomeyes del absolutismo&quot;.    Alusi&oacute;n a la Santa Alianza de los emperadores del norte de Europa que    en el Congreso de Verona hab&iacute;an declarado que &quot;los cambios en la    legislaci&oacute;n de los Estados no deben emanar sino de aquellos a quien Dios    ha hecho responsables del poder&quot; y en tal concepto encargaron a Francia    la intervenci&oacute;n armada en la Pen&iacute;nsula lo que se efectu&oacute;    con un ej&eacute;rcito de cien mil franceses al mando del Duque de Angulema.    Las Cortes fueron sitiadas en C&aacute;diz, se vieron obligadas a capitular,    y en su consecuencia se disolvieron y el degenerado Fernando VII fue reintegrado    en el pleno ejercicio de su autoridad absoluta para que continuara combatiendo    brutalmente a los partidarios del nuevo sistema. Pereci&oacute; por tanto la    Constituci&oacute;n y el ilustre Riego fue arrastrado y ahorcado por las calles    de Madrid. Igual suerte corri&oacute; el valiente &quot;Empecinado&quot; (el    terror de los franceses):&quot; se le sac&oacute; a la plaza encerrado en una    jaula, donde fue apedreado y escarnecido por la turbas y ahorcado despu&eacute;s    entre horribles tormentos&quot;. Este cambio radical fue favorable para los    dominicos del convento de San Juan de Letr&aacute;n, quienes apoyados por la    reacci&oacute;n, volvieron a gozar del privilegio de ser ellos exclusivamente    los que pod&iacute;an ser electos Rectores de la Universidad y en consecuencia    volvieron a dominar en el grupo de los dirigentes.</p>     <p>La Universidad en 1824: Por esta fecha el estado del edificio era bien lastimoso.    Mr. E. Wilson, viajero ingl&eacute;s lo describe de este modo en el peri&oacute;dico    El Revisor, de La Habana en un n&uacute;mero del a&ntilde;o 1823. Dice &quot;Entrando    en el Convento de Santo Domingo se atraviesan dos patios y el establecimiento    est&aacute; en el segundo. A un lado est&aacute;n las celdas de los religiosos    y en el otro una biblioteca p&uacute;blica que por estar cerrada tuve el dolor    de no poder visitar. Hay tres peque&ntilde;os cuartos que los estudiantes dan    el nombre de Aulas. Entr&eacute; en una de ellas y encontr&eacute; tres bancos    rotos y empolvados. Una c&aacute;tedra vieja y destrozada desde donde percib&iacute;amos    un hedor insufrible, que ven&iacute;a de un callej&oacute;n oscuro, por lo que    nos vimos obligados a abandonar aquellos lugares. Me manifest&oacute; el acompa&ntilde;ante    que el edificio estaba abandonado a causa de que la mayor parte de los estudiantes    iban al colegio de San Carlos, pues aqu&iacute; la autoridad de Arist&oacute;teles    y de Santo Tom&aacute;s aprisionan el esp&iacute;ritu. Los estudiantes de San    Carlos se grad&uacute;an aqu&iacute; y el grado se reduce a unas preguntas del    derecho romano y una arenga en mal lat&iacute;n&quot;. El Claustro de este a&ntilde;o    estaba compuesto por rector, fray Ml. Casaverde y vice, fray Mateo Andreu. Conciliarios,    frailes: Tom&aacute;s Pascual, Miguel Rodr&iacute;guez, Jos&eacute; Ma. Espinosa    y Remigio Cernadas. Fiscal, Ignacio Ponce de Le&oacute;n. Tesorero, Dr. Jos&eacute;    A. Viera y maestro de ceremonias, Dr. Bernardo del Riego, El Dr. Antonio Viera    era catedr&aacute;tico vitalicio de Fisiolog&iacute;a. EL Dr. Gaspar Ceferino    de los Reyes ingres&oacute; en la Facultad. El Dr. Domingo Rosain public&oacute;    un folleto titulado Examen y Cartilla de Parteras, primero de obstetricia publicado    en Cuba. El Dr. Fernando Gonz&aacute;lez del Valle hizo oposici&oacute;n, sin    contrincante, a la C&aacute;tedra de Cirug&iacute;a creada en la Universidad.    Disert&oacute; en lat&iacute;n acerca de los Libros Hipocr&aacute;ticos; presidi&oacute;    el tribunal el Dr. Sim&oacute;n Vicente de Hevia y el d&iacute;a 5 de ese mismo    mes fue confirmado como catedr&aacute;tico de esa disciplina. Tres d&iacute;as    despu&eacute;s tom&oacute; posesi&oacute;n del doctorado de manos del Dr. Lorenzo    Hern&aacute;ndez, Protom&eacute;dico y Decano de la Facultad; tom&oacute; posesi&oacute;n    el 5 de agosto. Dice El Diario: &quot;Desde el mes de marzo de 1824 la clase    de Cirug&iacute;a que se daba en el hospital de San Juan de Dios y por acuerdo    de la Sociedad Patri&oacute;tica, se empez&oacute; a dar en la Real Universidad    del Convento de Santo Domingo a las siete de la ma&ntilde;ana por el Lcdo: Fernando    Gonz&aacute;lez del Valle&quot;. En los estudios de medicina qued&oacute; vigente    el plan de la Comisi&oacute;n de Instrucci&oacute;n P&uacute;blica de septiembre    de 1820, as&iacute; concebido: Bot&aacute;nica, texto Cavanilles. Qu&iacute;mica    por Mateo Orfila. Anatom&iacute;a, Bonells y Lacava. Fisiolog&iacute;a, compendio    de las doctrinas de Dumas publicadas por Juan Vicente Carrasco. Higiene por    Tourtelle. Materia M&eacute;dica de Tessart. Cl&iacute;nica por Caldrini. Terap&eacute;utica,    Gregory. Afectos uterinos. Aforismos de Boherhave corregidos por Stall. Aforismos    de Hip&oacute;crates. La decisiva batalla de Ayacucho, efectuada en este a&ntilde;o    asegur&oacute; la independencia de las colonias espa&ntilde;olas de la tierra    Firme Americana. Romay inici&oacute; este a&ntilde;o de clases de Cl&iacute;nica    M&eacute;dica privada en S. Juan de Dios, no se hizo oficial hasta diez a&ntilde;os    despu&eacute;s, en San Ambrosio.</p>     <p>Para terminar este cap&iacute;tulo se&ntilde;alaremos que el Cuadro de profesores    en 1825 era el siguiente: rector cancelario, fray Juan. Govin, y vice, fray    Ml. Casaverde. Conciliarios, frailes: Mateo Andreu, Tom&aacute;s Pascual, Jos&eacute;    Ma. Espinosa y Liberato Garc&iacute;a. Tesorero, Dr. Jos&eacute; A. Viera y    Fiscal, Dr. Santiago de la Huerta. Maestro de ceremonias, Dr. Gaspar Ceferino    de los Reyes y Comisarios, pbro. Luis Portela y Dr. Francisco Vald&eacute;s.    -Ingresan en la Facultad de Medicina los Dres. &Aacute;ngel J. Cowley y Francisco    Alonso Fern&aacute;ndez, el primero como catedr&aacute;tico de M&eacute;todo,    interino.- Fernando Gonz&aacute;lez del Valle mejora la ense&ntilde;anza de    la cirug&iacute;a.- Se efectuaron los primeros ex&aacute;menes de Obstetricia.-    Dr. Ambrosio Herrera, secretario perpetuo de la Udad.- Entre los a&ntilde;os    1801 y 1825 ingresaron como catedr&aacute;ticos los ya antes se&ntilde;alados:    J. J. Navarro, A. Viera, N. del Valle, P. Andreu, S. Vte de Hevia, A. Machado,    P. Marin, F. Sandoval, D. Rosain, Agust&iacute;n E. de Abreu, F.Gonz&aacute;lez    del Valle, &Aacute;ngel J. Cowley y Francisco Alonso y Fern&aacute;ndez.    <br>       <br> </p> <h4>El Protomedicato</h4>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Este Tribunal continuaba en su tarea consultiva y moralizadora; fijaba aranceles    y examinaba a los m&eacute;dicos graduados que hab&iacute;an practicado con    alg&uacute;n facultativo reputado. Desde 1797 actuaban los protom&eacute;dicos    Jos&eacute; J. de Ayala, Nicol&aacute;s del Valle y Roque Oyarbide (1801).-    En diciembre de 1804 ofici&oacute; el Ilustre Ayuntamiento al Capit&aacute;n    General para que &eacute;ste se dirigiese al Protomedicato &quot;por las malas    condiciones que se notan a causa de no dar los m&eacute;dicos conocimientos    a la Justicia oportunamente de los de tisis y otras contagiosas enfermedades    como deben y obligan las Leyes&quot;. En 16 de abril del mismo a&ntilde;o el    protom&eacute;dico D. Nicol&aacute;s del Valle oficia la Capit&aacute;n General    Someruelos lo que sigue: &quot;Que el 2 de marzo asisti&oacute; a una reuni&oacute;n    en casa de D. Francisco laboren con el segundo protom&eacute;dico Roque Oyarbide,    con el Dr. Jos&eacute; Boh&oacute;rquez, que hizo de fiscal por ausencia del    propietario el Dr. Fernando C&oacute;zar, ayudante consultor de los reales hospitales,    el Dr. Francisco Javier de C&oacute;rdoba, profesor de medicina y cirug&iacute;a    y primer cirujano del Hospital de San Ambrosio; el cirujano Marcos S&aacute;nchez    Rubio; D. Cayetano Pent&oacute;n, secretario del Tribunal del Protomedicato;    presentes los se&ntilde;ores Juan Miralles, Juan Galainena y Francisco Laboren;    reconocieron a varios ni&ntilde;os, hijos de Laboyen, T. Romay, etc.; el Dr.    C&oacute;zar tom&oacute; pus y vacun&oacute;, etc&quot;. Despu&eacute;s de dar    cuenta del resultado en cada caso concluy&oacute; diciendo &quot;que en Cuba    han sido las semillas de vacuna id&eacute;nticas a las de Europa&quot;.- El    Tribunal agasaj&oacute; a Balmis con su primera expedici&oacute;n espa&ntilde;ola    para propagar la vacuna.--- En 1806 intervino en la primera importaci&oacute;n    de hielo de EE.UU.- En 1897 tom&oacute; medidas contra la epidemia de influenza,    y la de viruela del a&ntilde;o siguiente.</p>     <p>En 1811 estaba constituido el Tribunal, seg&uacute;n la Gu&iacute;a de Forastero    de la Isla de Cuba, por el Dr. Nicol&aacute;s del Valle, protom&eacute;dico    1&ordm; ; Dr. Roque Oyarbide, 2&ordm;, Dr. Lorenzo Hern&aacute;ndez, 3&ordm;    ; Dr. Ambrosio M. de Suazo, asesor; Dr. Juan P&eacute;rez Delgado, fiscal; Dr.    Cayetano Pont&oacute;n, escribano y D. Francisco Martell, alguacil. En noviembre    nombr&oacute; delegados a los Dres. Francisco de Soria y pbro. Agust&iacute;n    Rodr&iacute;guez&quot; para que se acerquen al regidor D. Jos&eacute; Xenes    y observen las pruebas que se har&aacute;n en un hospital dom&eacute;stico con    el espec&iacute;fico de Ugarte en el tratamiento de la fiebre amarilla&quot;.-    Dice el Dr. Emeterio de Santovenia que &quot;La Regencia de Espa&ntilde;a, confiri&oacute;    en 1811 al Dr. Jos&eacute; Antonio Bernal la plaza de Fiscal Segundo, no obstante    hallarse suprimida. La reclamaron varios aspirantes, que se cre&iacute;an m&aacute;s    benem&eacute;ritos que Bernal, y el propio Tribunal, que lleg&oacute; a nombrar    a un hijo del Protom&eacute;dico primero. La Regencia se mantuvo firme en el    uso de un derecho que consideraba exclusivamente suyo en aquel momento, y en    1812 anul&oacute; la elecci&oacute;n hecha por el Protomedicato y ratific&oacute;    a Bernal en la Fiscal&iacute;a segunda&quot;.</p>     <p>En 1812 las Cortes de C&aacute;diz suspendieron las Juntas de Medicina, Cirug&iacute;a    y Farmacia y las reunieron en el Protomedicato como estaban en 1780. En el verano,    seg&uacute;n El Diario: &quot;El Sr. Protom&eacute;dico Regente Dr. Nicol&aacute;s    del Valle hace presente que recibir&aacute; merced y sumo placer en cualquiera    persona que se digne decirle, bien en su casa hora de estar en ella, bien en    la de los reales hospitales a las de sus visitas, los defectos de los papeles    que han corrido suyos, sean impresos o manuscritos, en prosa o en verso, ofreciendo    convencerlos amistosamente para que salga de sus errores, del mismo modo que    le arguyen en materia o en forma silog&iacute;stica, latina o romana, y con    la mayor urbanidad y cortes&iacute;a y mansedumbre, cualidades que tiene p&uacute;blicamente    acredit&aacute;ndolas muchas veces, que ha dirigido la universidad, colegios,    conventos y clases como estudiante defendiendo conclusiones p&uacute;blicas    como catedr&aacute;tico presidi&eacute;ndola y como decano regente&aacute;ndola;    en obsequio todo de la mofa y burla no triunfe de la verdad&quot; (parece referirse    a alg&uacute;n escrito mortificante dado a la publicidad en alguno de los periodiquitos    sat&iacute;ricos que por entonces aparecieron en La Habana, acogidos a la libertad    de imprenta que reinaba). En auto del 10 de Octubre declar&oacute; el tribunal    formado por el Dr. Nicol&aacute;s del Valle, protom&eacute;dico 1&ordm;, Dr.    Lorenzo Hern&aacute;ndez, 2&ordm; y asistidos del fiscal D. Juan P&eacute;rez    Delgado y del Escribano D. Cayetano Pont&oacute;n: &quot;Que en la actualidad    el estado de la ciudad y pueblos convecinos es salubre y escaso de enfermedades&quot;    y pidi&oacute; a los m&eacute;dicos que no olvidaran los partes de sus enfermos    contagiosos.</p>     <p>El 13 de octubre de 1813 se instal&oacute; la Junta Provincial de Sanidad.    En distintos meses del a&ntilde;o declar&oacute; el Tribunal compuesto por Valle,    Fern&aacute;ndez, Suazo y Pont&oacute;n que reinaba buena salud. Dispuso medidas    contra los numerosos perros rabiosos que circulaban por las calles en el verano.  </p>     <p>En agosto dispuso que se multasen a los m&eacute;dicos que no den los partes    de sus enfermos contagiosos: primero en dos ducados, veinte por segunda vez    y que se les quite el permiso para ejercer si reinciden. Critic&oacute; el peri&oacute;dico    &quot;El Esquife&quot; en impuesto que cobraba el Tribunal por la visita a buques    y a los traficantes por cada negro que introducen.</p>     <p>Continuaba el Protomedicato en 1814 dando cuenta peri&oacute;dicamente al Capit&aacute;n    General del estado de la salud en la Isla y que dicha autoridad comunica de    tiempo en tiempo al gobierno metropolitano. Al regresar Fernando VII de su destierro    suprime la Constituci&oacute;n y tambi&eacute;n el Protomedicato y crea de nuevo    las Juntas de Medicina, Cirug&iacute;a y Farmacia.</p>     <p>El 21 de julio de 1815 los protom&eacute;dicos Valle y Hern&aacute;ndez, con    Pont&oacute;n, declararon &quot;que el aceite de s&eacute;samo o ajonjol&iacute;    es un succed&aacute;neo del de almendras dulces y que es excelente en empleos    externos&quot;. Dice Santovenia: &quot;Por Real Orden del 16 de septiembre se    pretendi&oacute; restablecer la composici&oacute;n que el Tribunal ten&iacute;a    en 1808, cuando no exist&iacute;a la fiscal&iacute;a segunda; de esta disposici&oacute;n    quiso valerse el Protomedicato para excluir a Bernal; la controversia fue transferida    a Espa&ntilde;a&quot;.</p>     <p>Pidi&oacute; el Tribunal en octubre de 1817: &quot;Que se cumpla en todas sus    partes la visita de sanidad y con todo rigor con los barcos que llegan del extranjero&quot;.    En este mismo a&ntilde;o declar&oacute; la Instituci&oacute;n,&quot;que en Cuba    no exist&iacute;a ninguna peste y no pod&iacute;a ser mejor el estado de salud&quot;.</p>     <p>En 1818 estaba compuesto el Protomedicato por los Dres. Nicol&aacute;s del    Valle, m&eacute;dico honorario de Real C&aacute;mara, regente; Roque Oyarbide,    segundo; Lorenzo Hern&aacute;ndez, tercero; Lcdo. Jos&eacute; Marcelino Escobedo,    asesor; Dr. Juan P&eacute;rez Delgado, y D. Cayetano Pont&oacute;n escribano;    un Bedel (casi los mismos del a&ntilde;o 1811). Concedi&oacute; autorizaci&oacute;n,    por medio del Capit&aacute;n General al Dr. Chiappi, due&ntilde;o de un museo    anat&oacute;mico, para dar clase &quot;a los practicantes de la casa Aguacate    y Bel&eacute;n donde est&aacute; el hospital de convaleciente&quot;. En el verano    declar&oacute; &quot;que exist&iacute;a en la Ciudad una peque&ntilde;a epidemia    de viruela benigna&quot;. El 4 de septiembre dict&oacute; medidas contra la    peste de T&aacute;nger. Continuaba haciendo la rev&aacute;lida de los m&eacute;dicos    que llegaban del extranjero. Recomend&oacute; que se estableciera la c&aacute;tedra    de Cl&iacute;nica y con frecuencia se reun&iacute;a para tratar de asuntos de    higiene. Dice Santovenia que Fernando VII ratific&oacute; este a&ntilde;o la    designaci&oacute;n reca&iacute;da en Bernal como fiscal segundo: &quot;Pero    no limit&oacute; la expresi&oacute;n de su soberana voluntad al mentado tr&aacute;mite    e hizo conocer al Protomedicato de La Habana el desagrado que su modo de proceder    le hab&iacute;a producido.</p>     <p>El 9 de agosto de 1819 se reuni&oacute; el Tribunal en casa del Protom&eacute;dico    regente Dr. Valle, para tratar de asuntos relativos a la profesi&oacute;n y    firmaron el acta del d&iacute;a Valle, Delgado, Morales y Pont&oacute;n. En    26 de noviembre se reunieron con los Comisarios del Ilustre Ayuntamiento y trataron    ampliamente sobre la epidemia de fiebre amarilla reinante. En el informe que    entregaron a los comisionados D. Jos&eacute; Ma. Xenes y D. Carlos de Pedroso    se hace constar: &quot;Que dichos se&ntilde;ores se reunieron en la Sala del    Tribunal y que hablaron ampliamente sobre la epidemia y del m&eacute;todo curativo    que han observado, con los buenos o malos efectos que le han producido los medicamentos    aplicados. Concluyen de los m&aacute;s que aunque no se podr&iacute;a establecer    un m&eacute;todo general uniforme por las diversas idiosincrasias de cada enfermo    y circunstancias de contraindicaci&oacute;n de remedios o implicaci&oacute;n    dicha fiebre Amarilla con otra enfermedad tal vez m&aacute;s mortal propon&iacute;a    finalmente por prescribir una indicaci&oacute;n gen&eacute;rica que se parta    de aqu&eacute;l remedio que hab&iacute;an experimentado ser m&aacute;s eficaz    para su comunicaci&oacute;n cuyas noticias comunicadas mutuamente de unos a    otros ha sido util&iacute;sima para exterminar dicha fiebre, sin embargo estar    ya censado prescribir. La diversa Estaci&oacute;n del invierno en la que tambi&eacute;n    la padecen algunos, y ya no se puede lograr en la m&aacute;s r&iacute;gida causa    de la demora que se padeci&oacute;, inculpable de los Proto M&eacute;dicos desde    el d&iacute;a 3 de agosto, en que debi&oacute; informarse, hasta el 6 de noviembre,    en cuyo largo intermedio pudieron salvarse muchas vidas&quot;. Recomendaron    &quot;extraer todo inmundo y pest&iacute;fero de las calles y plazas y especialmente    si estaba Sotavento&quot;. Firman los Dres. Nicol&aacute;s del Valle y Lorenzo    Hern&aacute;ndez.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Insistiendo sobre el asunto de la Fiscal&iacute;a dice Santovenia: &quot;Al    Consejo de Indias concurrieron los Protom&eacute;dicos y algunos aspirantes    a la Fiscal&iacute;a segunda. El Consejo, en consulta del 14 de diciembre de    1819, expres&oacute; a Fernando VII que la conducta de los Protom&eacute;dicos    era irregular, pues, hall&aacute;ndose establecida y en pr&aacute;ctica la escala    de una a otras plazas, no pod&iacute;an impedir las opciones interinas decretadas    por el Capit&aacute;n General, qui&eacute;n hab&iacute;a hecho muy bien en sostener    con firmeza sus atribuciones para nombrar a los interinos, obligando a darles    posici&oacute;n, y en defender la regia potestad de confirmarlos. As&iacute;    mismo tuvo el Consejo por extra&ntilde;as e inconvenientes las gestiones de    los Protom&eacute;dicos respecto a la Fiscal&iacute;a Segunda. El dictamen del    Consejo comprendi&oacute; claros pronunciamientos: a) el Rey, aprobando los    nombramientos provisionales, deb&iacute;a mandar expedir los t&iacute;tulos    correspondientes en la forma ordinaria y ratificar la supresi&oacute;n de la    plaza de Fiscal Segundo; b) los Protom&eacute;dicos carec&iacute;an de potestad    para resistir el cumplimiento de los resuelto por el Capit&aacute;n General,    contra lo que les cab&iacute;a protestar y representar ante la Corona; c) el    Capit&aacute;n General no hab&iacute;a cometido exceso alguno sosteniendo su    autoridad y las regal&iacute;as del Trono; d) estos pareceres, en conform&aacute;ndose    con ellos el Rey, ser&iacute;an comunicados al Capit&aacute;n General para su    satisfacci&oacute;n y para que sirviesen de regla en lo sucesivo y a los Protom&eacute;dicos    a objeto de que entendiesen el grado de sorpresa y condenaci&oacute;n a que    hab&iacute;a dado lugar su conducta &quot;.</p>     <p>Agrega Santovenia: &quot;Fernando VII aprob&oacute; el dictamen del Consejo    de Indias, que public&oacute; la regia sanci&oacute;n en 3 de enero de 1820.    Mas, seg&uacute;n el propio Fernando VII, su resoluci&oacute;n no pudo ser comunicada    a La Habana a causa de las desagradables ocurrencias pol&iacute;ticas que luego    sobrevinieron&quot; (sublevaci&oacute;n en Catalu&ntilde;a y Andaluc&iacute;a,    entrada de Angulema, etc.) - Seg&uacute;n las Actas del Cabildo, en enero de    1820 comunic&oacute; el Tribunal al I. A. &quot;que tomaba las disposiciones    concernientes a sus materias&quot;. Durante el a&ntilde;o intervino el Protomedicato    en la formaci&oacute;n del Reglamento de la Polic&iacute;a y exigiendo a menudo    a los facultativos la declaraci&oacute;n de las enfermedades contagiosas. Continuaban    en sus cargos N. del Valle, Lorenzo Hern&aacute;ndez y Juan P&eacute;rez Delgado,    fiscal. Al Tribunal le estaba prohibido &quot;despachar licencia para curar    ni resolver cosa alguna sin audiencia del fiscal&quot;.</p>     <p>En 1821 estaba constituido el tribunal del Protomedicato por Nicol&aacute;s    del Valle, regente; Lorenzo Hern&aacute;ndez, J. P&eacute;rez Delgado y Jos&eacute;    A. Bernal, fiscal con C. Pont&oacute;n de escribano. En 19 de enero de este    a&ntilde;o se trat&oacute; en el I. A. de la &quot;reforma del Tribunal del    protomedicato seg&uacute;n disposici&oacute;n del Supremo Gobierno y que en    su lugar se instalase una Junta presidida por el Jefe Superior Pol&iacute;tico    (Capit&aacute;n General), otra Alta Autoridad, un Regidor y el Protom&eacute;dico    Regente&quot;. Ten&iacute;a esta Junta atribuciones gubernativas y coercitivas    pudiendo penar las faltas de los profesionales. Los protom&eacute;dicos continuaban    haciendo la visita bianual a las boticas.</p>     <p>El Tribunal estaba compuesto en 1822 por Dr. Lorenzo Hern&aacute;ndez, 1&ordm;,    Dr. Juan P&eacute;rez Delgado, 2&ordm;, Dr. Jos&eacute; A. Bernal, fiscal y    D. Cayetano Pont&oacute;n, escribano.- Dice Santovenia &quot;Habiendo fallecido    en abril de 1822 el Protom&eacute;dico Primero (&iquest;Valle?), decret&oacute;    el Cap. Gral. las promociones interinas de los otros Protom&eacute;dicos y Fiscales,    lo que origin&oacute; que de Cuba salieran para Espa&ntilde;a escritos en solicitud    de la confirmaci&oacute;n de los ascensos de escala y de la Fiscal&iacute;a    Segunda, que se consideraba vacante. El Consejo de Indias conoci&oacute; del    nuevo caso&quot;.</p>     <p>Seg&uacute;n el &quot;Diario de La Habana&quot; el Tribunal estaba formado    en 30 de junio de 1822 por los Dres. Lorenzo Hern&aacute;ndez, regente; Antonio    Viera, segundo, y Cayetano Pont&oacute;n, escribano. Estos se&ntilde;ores, en    uni&oacute;n del Lcdo. Dgo. Morales y los Dres. Rosain, Genebriera, Terriles,    Machado, Pablo Marin y Jos&eacute; Fern&aacute;ndez &quot;acord&oacute; prohibir    el empleo del espec&iacute;fico del Dr. Alejandro Mart&iacute;n usado en la    fiebre amarilla&quot;. El 30 de septiembre dispuso: &quot;que atendiendo al    plan de estudios los j&oacute;venes que emprendan estudios m&eacute;dico quir&uacute;rgicos    deben tomar un curso en la C&aacute;tedra de Anatom&iacute;a Descriptiva establecida    en el hospital de San Ambrosio y que sin el certificado de constancia expedido    por el catedr&aacute;tico de haber tomado el curso no ser&aacute;n admitidos    a ex&aacute;menes&quot;. Dice Santovenia: &quot;Habiendo fallecido en abril    de 1822 el Protom&eacute;dico primero (Valle), decret&oacute; el Capit&aacute;n    General las promociones interinas de los otros Protom&eacute;dicos y de los    Fiscales&quot;.</p>     <p>En 1823 figuraban como Protom&eacute;dicos: los Dres. Lorenzo Hern&aacute;ndez,    J. P&eacute;rez Delgado, J, A. Bernal y Sim&oacute;n Vicente de Hevia.</p>     <p>En agosto de 1824 dispusieron los protom&eacute;dicos Lzo. Hern&aacute;ndez,    Antonio Viera, Juan P&eacute;rez Delgado y el escribano Pont&oacute;n (dio fe)    &quot;que se regulasen los asientos en los libros de matr&iacute;culas, prohibiendo    las igualas o concierto de pago por curaciones, especialmente a los m&eacute;dicos    extranjeros&quot; (El Diario). - En C&eacute;dula dada en Aranjuez el 1&ordm;    de junio de este mismo a&ntilde;o 1824, el Rey mand&oacute; que se hiciera entender    en Cuba que quedaba definitivamente suspendida la Fiscal&iacute;a Segunda y    reprendi&oacute; a los Protom&eacute;dicos de la &eacute;poca de las disidencias    entre ellos y el Capit&aacute;n General (Santovenia). - El 24 de septiembre    anunci&oacute; el Tribunal la visita bianual a las boticas y el 10 de noviembre    hizo diligencias sobre el arancel de los flebotomianos.</p>     <p align="center"><a href="/img/revistas/his/n97/f07his97.jpg"><img src="/img/revistas/his/n97/f07his97.jpg" width="126" height="169" border="0"></a></p>     
<p align="center">Fig. 7. Mons. Juan Jos&eacute; D&iacute;az de Espada y Fern&aacute;ndez    de Landa (1756-1832). Obispo de La Habana(1800-1832). Impulsor de la salud p&uacute;blica    en Cuba.</p> <b>Junta Central de Vacuna y Vacunaci&oacute;n</b>      <p>Esta Junta se erigi&oacute; en La Habana en 1804 con el fin de introducir y    propagar el reciente descubrimiento de Jenner para combatir la viruela que causaba    da&ntilde;os en la Ciudad. El virus vaccinal lleg&oacute; primeramente a Santiago    de Cuba, en los primeros d&iacute;as de 1804, procedente de la Isla de Santo    Domingo y consignando al m&eacute;dico franc&eacute;s J. A. Duvigneau. El 10    de febrero lleg&oacute; a La Habana el m&eacute;dico Francisco Oller, con Mar&iacute;a    Bustamante, su hijo y dos mestizas vacunadas, procedentes de la isla de Puerto    Rico. Con la secreci&oacute;n de las p&uacute;stulas de ellas hizo el Dr. Tom&aacute;s    Romay, las primeras vacunaciones, el d&iacute;a 13 de febrero, ante los doctores    Nicol&aacute;s del Valle, protom&eacute;dico regente; Roque Oyarbide, segundo;    Jos&eacute; Boh&oacute;rquez, fiscal interino; Bernardo C&oacute;zard, ayudante    m&eacute;dico del hospital de marina; Francisco Javier C&oacute;rdova, primer    cirujano del Hospital de San Ambrosio; Manuel S&aacute;nchez Rubio, cirujano;    Cayetano Pont&oacute;n, secretario del Tribunal del Protomedicato, y con asistencia    de D.Juan de Miralles, D. Juan Bta. Galainena y D. Francisco Labois. Los d&iacute;as    21, 22, 23, de ese mes vacun&oacute; Romay, con auxilio de los Dres. B. C&oacute;zard,    P&eacute;rez Carrillo, Boh&oacute;rquez, Terriles, Francisco Mart&iacute;nez,    Francisco Guti&eacute;rrez, Gabino A. Gonz&aacute;lez, Jos&eacute; Ayala, P&eacute;rez    Delgado y los Lcdos. Marcos S&aacute;nchez Rubio y M. l. Hern&aacute;ndez, a    m&aacute;s de 200 personas en La Habana. Por esos mismos d&iacute;as vacun&oacute;    Romay a los soldados del Hospital de San Ambrosio. El Dr. Miguel Roland hizo    lo mismo en Stgo. de Cuba con 115 individuos y el Dr. Madellier introdujo el    virus en Pinar del R&iacute;o.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En el mes de marzo la vacuna se extendi&oacute; a los campos. Romay vacun&oacute;    en la hacienda del Conde de Bayona, con el concurso del Dr. Ram&oacute;n de    Casta&ntilde;eda, m&eacute;dico de Sta. Mar&iacute;a del Rosario, y de D. Esteban    Jen&iacute;zara, cirujano del ingenio San Jos&eacute;, que vacun&oacute; a una    vaca. El Dr. Jos&eacute; Bernal vacun&oacute; en Jaruco. El Dr. Jos&eacute;    de Lezama introdujo el virus en Regla y tambi&eacute;n vacun&oacute; a una vaca.    Jos&eacute; Govin en Managua. Pedro Simancas en Stgo. de las Vegas El cirujano    Francisco Durante en San Antonio de los Ba&ntilde;os. Rafael Vald&eacute;s y    Dgo. Mari&ntilde;as en Guanabacoa y G&uuml;ines, y D. Jos&eacute; Castro en    Matanzas. Poco despu&eacute;s el cirujano M. Haineau vacunaba en Puerto Pr&iacute;ncipe.    Tambi&eacute;n en el mes de marzo el obispo Espada, reformador y propagador    de toda idea noble, llev&oacute; el virus a Santa Clara y de all&iacute; sigui&oacute;    a San Juan de los Remedios, donde se le uni&oacute; el cirujano Juan Castellanos    con un negrito vacunado. En El Cayo (Remedios) hizo muchas vacunaciones, auxili&aacute;ndole    el m&eacute;dico local D. Jos&eacute; Le&oacute;n Vald&eacute;s, como lo hab&iacute;a    hecho en Villaclara, el Dr. Eugenio de la Plaza. El obispo Espada sigui&oacute;    en volanta, como eran los viajes por el interior, a Sancti Sp&iacute;ritus,    donde practicaron 190 operaciones. El d&iacute;a 22 del mismo mes de marzo recibi&oacute;    el Capit&aacute;n General &quot;tres cristales&quot; con &quot;pus vaccinoso&quot;,    procedente de Filadelfia, con el que vacun&oacute; Romay a algunos de sus hijos    y a un ni&ntilde;o de D. Ignacio Pedroso.</p>     <p>T. Romay, C&oacute;zard y Francisco Mart&iacute;nez vacunaron a un hijo de    D. Pablo Sierra &quot;con pus&quot; llevado a La Habana por Don Felipe Faccio.---En    abril vacun&oacute; en Pinar del R&iacute;o D. Jos&eacute; Matilde Mart&iacute;nez    &quot;con el pus de un ni&ntilde;o vacunado que llev&oacute; de la Habana&quot;.    El d&iacute;a 3 de abril sali&oacute; de La Habana para Veracruz el Dr. Juan    P&eacute;rez Carrillo, m&eacute;dico de la fragata de guerra &quot;Mar&iacute;a    de la O&quot;, llevando el virus a esa ciudad.</p>     <p>El 28 de mayo lleg&oacute; a La Habana la benem&eacute;rita expedici&oacute;n    de D. Francisco Balmis que encontr&oacute; que ya se hab&iacute;a realizado    en Cuba todo lo antes consignado.--- En el mes de junio, Balmis y Romay vacunaron    16 vacas en la Casa de Beneficencia y constituyeron la Junta Superior de Vacuna    que pronto ech&oacute; ra&iacute;ces en todo el pa&iacute;s. El 18 sali&oacute;    la expedici&oacute;n de Balmis para Campeche, M&eacute;xico, despu&eacute;s    de haber vacunado seis mil personas en La Habana. El 12 de diciembre public&oacute;    la Sociedad Econ&oacute;mica y la Junta Real del Consulado una Memoria sobre    la Vacuna. Para sufragar los gastos de la vacunaci&oacute;n se estableci&oacute;    una peque&ntilde;a contribuci&oacute;n por cada negro bozal que se introdujese.    El resultado de la vacunaci&oacute;n fue tan bueno que el Protomedicato declar&oacute;    &quot;que la semilla era tan buena e id&eacute;ntica que la de Espa&ntilde;a&quot;.</p>     <p>En 1805 el vacunador Dr. C&eacute;sar S&aacute;nchez Rubio &quot;salva el virus    de la vacuna en la habana&quot;.--- En 1806 se vacunaron m&aacute;s de 15 000    personas.--- En 1808 se vacunaba con constancia: en La Habana, S&aacute;chez    Rubio y Francisco Sandoval; en Santa Clara Andr&eacute;s Parra; en Remedios,    Jos&eacute; Le&oacute;n Vald&eacute;s; en Trinidad, Gregorio Lezama; en S. Sp&iacute;ritus,    Jos&eacute; Ma. Casta&ntilde;eda; en Puerto Pr&iacute;ncipe, Felipe Stgo. Moya    y en Stgo. de Cuba Miguel Roland.---Durante el a&ntilde;o 1809, se hicieron    en toda la Isla 5 212 vacunaciones.--- En el a&ntilde;o 1810 el n&uacute;mero    de individuos vacunados se elev&oacute; a 13 477.</p>     <p>En 1811 se envi&oacute; virus a Jamaica y a algunos lugares de la Uni&oacute;n    Americana. El servicio de vacunaci&oacute;n realiz&oacute; en La Habana 7 521    operaciones. En Sta Ma. del Rosario, 467; Bejucal, 67; Jaruco, 124; Matanzas,    6 612; Santa Clara 264; Sancti Sp&iacute;ritus, 618; P. Pr&iacute;ncipe, 449    y Santiago de Cuba, 1 530; total general 11 634. En Jaruco vacun&oacute; el    Dr. Ml. Michelena.- Este a&ntilde;o se reincorpor&oacute; el Dr. Marcos S&aacute;nchez    Rubio a la Diputaci&oacute;n de la Vacuna.--- En 1812 se hicieron en la Isla    14 334 vacunaciones por los facultativos siguientes: G&oacute;mez, en Sta. Mar&iacute;a    del Rosario, 230; Ml. Ca&ntilde;izarez, en San Jos&eacute; de las Lajas; Jos&eacute;    M. de Ayala, en Alqu&iacute;zar 112 y Francisco Soriano, 120; Rafael Vald&eacute;s,    en Guanabacoa 229; Br. Jos&eacute; Gonz&aacute;lez, en Matanzas; Parra, en Santa    Clara, 437; Manuel Otis May &quot;en la malhada y tantas veces desolada Villa    de San Juan de los Remedios&quot;; D. Juan Nepomuceno Rodr&iacute;guez en Sancti    Sp&iacute;ritus, 734; Moya, en Puerto Pr&iacute;ncipe, 695 (reinaba epidemia    este a&ntilde;o) y Br. Anacleto Berm&uacute;dez, en Bayamo 113.</p>     <p>Tom&aacute;s Romay, jefe nato de la vacunaci&oacute;n, incita constantemente    a los facultativos y al pueblo en general por el progreso del m&eacute;todo.    Declar&oacute; que en el a&ntilde;o 1814 se hab&iacute;an vacunado 6 275 individuos    y desde 1804 a 13, ambos inclusive, 57 159 en La Habana y 111 765 en toda la    isla.</p>     <p>Hasta el a&ntilde;o 1815 se hab&iacute;an practicado en la isla 170 000 vacunaciones.---    En el mes de enero de 1817 se vacunaron, solo en La Habana, m&aacute;s de 2    000 personas.--- En 1818 estaba formada la Junta por: Tom&aacute;s Romay, Pdte.,    con los Dres. Juan P&eacute;rez Carrillo, m&eacute;dico de la armada; Juan P&eacute;rez    Delgado, Fiscal del Protomedicato; Marcos S&aacute;nchez Rubio, m&eacute;dico    cirujano del Rgto. de Cuba, de infanter&iacute;a de l&iacute;nea y el Br. Francisco    Sandoval m&eacute;dico del hospital de San Juan de Dios. Figuraban como vacunadores:    Benito Morales, en Santa Ma. del Rosario; Br. Antonio Rafael de Maza, en Bejucal;    Lcdo. Francisco Guti&eacute;rrez, en Santiago de las Vegas; Lcdo. Antonio Jos&eacute;    de la Parra, en Santa Clara; Lcdo. Jos&eacute; Le&oacute;n Vald&eacute;s, en    Remedios; Lcdo. Jos&eacute; Silverio Recio, en Trinidad; Lcdo. Juan Nepomuceno    Rodr&iacute;guez en Sancti Sp&iacute;ritus; Francisco de Sandoval, Regla; Francisco    de Ayala en Jes&uacute;s del Monta; Ml. Mendoza y Miguel Balaguer, en Santa    Clara.</p>     <p>En 1819 se vacunaba desde las once de la ma&ntilde;ana en la Casa Capitular;    los jueves de cada semana en la sacrist&iacute;a de la iglesia de Guadalupe    y los lunes en Regla. Continuaba Romay predicando sobre los buenos efectos de    la vacuna. El 27 de enero dio instrucciones en la prensa y se&ntilde;al&oacute;    que el virus deb&iacute;a tomarse despu&eacute;s de 8 d&iacute;as de haberse    inoculado al sujeto portador del &quot;grano&quot;. Que en el a&ntilde;o anterior    hab&iacute;a observado, con el Dr. Terriles, erupciones variolosas en sujetos    que ten&iacute;an la vacuna verdadera por haberse tomado el &quot;pus&quot;    antes del 8vo. d&iacute;a. Que el a&ntilde;o pasado se hab&iacute;an vacunado    408 p&aacute;rvulos (El Diario). D&iacute;as despu&eacute;s se dio a la publicidad    un escrito sobre la vacuna por el Dr. Manuel S&aacute;nchez Rubio que &quot;usa    la de tubo, de pastilla, de cristales, en hilas, etc.&quot;</p>     <p>Compon&iacute;an y hac&iacute;an inoculaciones en 1820 D. Francisco Sandoval,    en los barrios de Guadalupe y Regla; Jos&eacute; Francisco Ayala en Jes&uacute;s    del Monte; Don Juan de Comas en Alqu&iacute;zar y D. Jos&eacute; Ml. Vald&eacute;s    en Aguacate y Caraballo--- Compon&iacute;an la Junta Central en La Habana en    1822: Dr. Tom&aacute;s Romay; Dr. Juan P&eacute;rez Carrillo, primer m&eacute;dico    cirujano de la armada; Dr. Juan P&eacute;rez Delgado, tercer protom&eacute;dico;    Dr. Marcos S&aacute;nchez Rubio, cirujano del Rgto. de Infanter&iacute;a de    Cuba, siendo Secretario el propio Tom&aacute;s Romay. La Junta Subalterna de    Matanzas la formaba el Lcdo. Ml. G&aacute;lvez. La de Santa Clara, Lcdo. Andr&eacute;s    Jos&eacute; de la Parra. En Trinidad Lcdo. Jos&eacute; Silvestre Recio. En Remedios,    Lcdo. Jos&eacute; Le&oacute;n Vald&eacute;s. Puerto Pr&iacute;ncipe, Lcdo. Pedro    Nolasco Alem&aacute;n, y en Santiago de Cuba el Lcdo. Joaqu&iacute;n Navas.    D. Dgo. Rosain y D. Diego Govantes vacunaban en La Habana en los barrios de    Guadalupe y Jes&uacute;s Mar&iacute;a.--- La Junta Central de Vacuna en el a&ntilde;o    1823 estaba compuesta por los mismos se&ntilde;ores que formaron la del a&ntilde;o    1822.--- En octubre de 1824 pidi&oacute; el Dr. Domingo Rosain al Cabildo &quot;    que se le abonen sus sueldos devengados como Profesor encargado de la propagaci&oacute;n    de virus de la vacuna en extramuros as&iacute; como se ha hecho con los que    la propagan en intramuros&quot;. Con motivo de esta petici&oacute;n, dijo el    Sr. Ram&iacute;rez: &quot;se nota que aumenta la viruela en la Ciudad y suburbios    debido a la apat&iacute;a de los padres por no vacunar a sus hijos.&quot; El    Ilustre Ayuntamiento pidi&oacute; la actuaci&oacute;n del Capit&aacute;n General    para que obligue al vecindario a recibirla. Se hace la misma solicitud a la    Junta de Sanidad, haciendo constar &quot;que los primeros casos de la epidemia    de viruela llegaron de los Estados Unidos&quot;.--- En 1825 aparecen como vacunadores    en el barrio de Guadalupe D. Domingo Rosain; en Jes&uacute;s del Monte D. Luis    J. Ayala, y en Regla D. Pablo Humanes. Parra continuaba vacunando en Santa Clara,    Juan Nepomuceno Prado en Corralillo, etc.</p> <b>Juntas de Sanidad</b>      <p>Suprimidas en Espa&ntilde;a en 1805, renacen dos a&ntilde;os despu&eacute;s.    Estas Juntas se dedicaron a auxiliar al Tribunal del Protomedicato cuyas m&uacute;ltiples    funciones le imped&iacute;a atender con asiduidad a las cuestiones sanitarias.  </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La de La Habana se constituy&oacute; con los Doctores Nicol&aacute;s del Valle,    Roque Oyarbide y Tom&aacute;s Romay. Se crearon tambi&eacute;n en las poblaciones    m&aacute;s importantes del interior. La de Pto. Pr&iacute;ncipe la presid&iacute;a    el Dr. Felipe Stgo. de Moya, y la de Santiago de Cuba el Doctor Jos&eacute;    Joaqu&iacute;n Navarro.--- Vueltas a ser suprimidas renacen por Decreto de las    Cortes de 23 de junio de 1813. Formaron la de La Habana el pbro. Agust&iacute;n    Rodr&iacute;guez, el Dr. Jos&eacute; Boh&oacute;rquez, los comisarios Isidoro    Arteaga y Julio Segundo, y como Vecinos D. Ignacio Pedroso y D. Pedro P&eacute;rez    de Medina. La presid&iacute;a el Alcalde 1&ordm;. En las actas del Ilustre Ayuntamiento    del mes de diciembre. existe la copia del Reglamento de la Junta que consta    de 8 art&iacute;culos, por lo que se obliga a los facultativos a dar parte de    los enfermos contagiosos, visita de embarcaciones en el puerto, sesiones cada    quince d&iacute;as, aislamientos, cordones sanitarios, disponer desinfecciones,    etc.; fue Secretario de la de La Habana el Doctor Tom&aacute;s Romay.</p>     <p>En 1814 formaban la Junta de La Habana el alcalde 1&ordm; D. Nicol&aacute;s    del Valle, protom&eacute;dico, y los vecinos Cayetano Zald&iacute;var; el subteniente    D. Jos&eacute; Ma. Pe&ntilde;alver y el capit&aacute;n Juan Camacho de Piedra    Hita. Este a&ntilde;o se crearon otras Juntas, en Matanzas la presid&iacute;a    el Alcalde 1&ordm;. Con vecinos conocidos y los facultativos Tom&aacute;s Mena,    y Ram&oacute;n Pintado, secretario.--- En 1818 presid&iacute;a la de La Habana    el Cap. General con el Jefe de Hacienda, del Puerto, Ilustre Ayuntamiento, Real    Consulado y los Doctores Nicol&aacute;s del Valle, Roque Oyarbide y Lorenzo    Hern&aacute;ndez.--- La Junta parece que fue suspendida pues en el N&uacute;mero    del &quot;Diario de La Habana&quot; de fecha 27 de abril de 1820, se lee: &quot;Queda    establecida la Junta Provincial de Sanidad que exist&iacute;a en el a&ntilde;o    1814, y la componen Alejandro Ram&iacute;rez, G.C. Gavana, vicario general por    impedimento del Se&ntilde;or Obispo; Juan Bta. Galainena, vocal de la Diputaci&oacute;n    Provincial; Miguel de C&aacute;rdenas, teniente, y Vicente Ma. Rodr&iacute;guez,    Nicol&aacute;s del Valle, protom&eacute;dico y Tom&aacute;s Romay, secretario&quot;.    El d&iacute;a 20 dispuso que se arrojasen v&iacute;veres que se encuentran en    mal estado en la Aduana.--- En 1821 formaban la Junta el Alcalde y otras Altas    Autoridades con los m&eacute;dicos Juan P&eacute;rez Carrillo y Sim&oacute;n    Vicente de Hevia.--- En 1822 compon&iacute;an la Junta de Sanidad, por el Ilustre    Ayuntamiento Constitucional, el Alcalde 1&ordm; Presidente. Con otros se&ntilde;ores    de categor&iacute;a y los m&eacute;dicos Juan P&eacute;rez Carrillo y Sim&oacute;n    Vicente de Hevia, con el Secretario del Ayuntamiento. La de Stgo. de Cuba la    formaban: el Alcalde 1&ordm;. un Regidor y los cirujanos Francisco Castellanos    y Jos&eacute; B. Mu&ntilde;oz.--- Seg&uacute;n el Diario, en 1823 se reorganiz&oacute;    la Sanidad en Espa&ntilde;a.</p> <b>Junta local de Beneficencia</b>      <p>Se cre&oacute; en La Habana en 1823 pero tuvo muy corta vida pues desapareci&oacute;    el siguiente a&ntilde;o.</p> <h4>Hospitales, asilos, hospicios, etc.</h4>     <p>Al empezar el siglo XIX exist&iacute;an en la Capital los siguientes hospitales:    San Ambrosio, militar; San Felipe y Santiago o San Juan de Dios, de caridad;    San Francisco de Paula, de mujeres; Convalecencia de Bel&eacute;n, para militares    especialmente; hospital de la Marina, inmediato a San Isidro y el hospital del    Pilar. Exist&iacute;an tambi&eacute;n algunas Casas de Aislamientos, Enfermer&iacute;as    Particulares y el hospital de leprosos de San L&aacute;zaro. Todos los pueblos    de alguna importancia en el interior ten&iacute;an sus Hospitales o Casas Enfermer&iacute;as    as&iacute; como algunos Ingenios bien acondicionados.</p> <b>Hospital de San Ambrosio</b>      <p>Este hermoso hospital se vio amenazado en 1802 por el devastador incendio que    consumi&oacute; gran parte del pr&oacute;ximo barrio de Jes&uacute;s Mar&iacute;a.---    En 1804 se inici&oacute; la vacunaci&oacute;n en su recinto.--- Dos a&ntilde;os    despu&eacute;s ingresaron en el establecimiento 2 328 enfermos, curaron la mayor    parte y a final de a&ntilde;o quedaban en cama 256 pacientes . En este a&ntilde;o    1806 fueron trasladados al Arsenal los enfermos del Hospital de Marina que estaba    contiguo al de San Isidro.--- En 1807 se asistieron numerosos casos de gripe    y de fiebre amarilla.---Figuraba como su m&eacute;dico principal en 1811 el    Doctor Nicol&aacute;s del Valle, con su segundo Jos&eacute; Juli&aacute;n de    Ayala; Lcdo. Francisco Baralt, practicante mayor; Dr. Miguel Su&aacute;rez,    cirujano mayor; Lcdo. Joaqu&iacute;n Mu&ntilde;oz Pescador, 2&ordm;; Lcdo. Ignacio    Fuentes, practicante mayor; Rafael Saavedra, inspector m&eacute;dico y el Bachiller    Jos&eacute; de Jes&uacute;s Su&aacute;rez, sustituto de la C&aacute;tedra de    Anatom&iacute;a. Conten&iacute;a 203 camas y entraron en el a&ntilde;o 1432    enfermos; se asistieron en el a&ntilde;o muchos enfermos de gripe benigna y    se hicieron pruebas en sus salas con el espec&iacute;fico de Ugarte que se empleaba    en la fiebre amarilla.</p>     <p>En el a&ntilde;o 1812 se introdujeron mejoras en el edificio, se agreg&oacute;    al personal facultativo un m&eacute;dico y un cirujano de la Armada y se hicieron    gestiones para edificar los altos.--- Hubo luminarias y comidas extraordinarias    en septiembre de 1814 por los festejos que se celebraron con motivo del regreso    del rey Fernando VII a Espa&ntilde;a; se asistieron numerosos enfermos con garrotillo    y escarlatina por la epidemia que rein&oacute; dicho a&ntilde;o en La Habana;    entraron 4 352 enfermos de los que murieron 164, curaron 4 208 y quedaron para    tratarse en sus salas, en 31 de diciembre, 208.</p>     <p>El hospital ten&iacute;a, como el de San Juan de Dios y el de S. L&aacute;zaro,    su cementerio particular, pr&oacute;ximo al edificio. El 16 de junio de 1815    el Ilustre Ayuntamiento dispuso el arreglo de la ca&ntilde;er&iacute;a del hospital    al hombre encargado de la fuente, por existir escasez de agua en San Ambrosio.    En sus salas dominaban las calenturas continuas e intermitentes, las biliosas,    distintos c&oacute;licos, diarreas, disenter&iacute;as y casos de fiebre amarilla.---    Las dificultades en el abasto de agua continuaban en 1816 debido a las obras    que se realizaban en el Husillo; el m&eacute;dico italiano Doctor Eusebio Vall&iacute;    visit&oacute; con Romay enfermos de &quot;v&oacute;mito&quot; y tuvo la mala    suerte de contraer la enfermedad y de morir muy pronto.</p>     <p>En 1818 continuaba el Doctor Nicol&aacute;s del Valle como m&eacute;dico 1&ordm;,    era adem&aacute;s, primer protom&eacute;dico y facultativo de Real C&aacute;mara;    abundaron los casos de fiebre amarilla.</p>     <p>Seg&uacute;n el &quot;Diario de La Habana&quot;, el d&iacute;a 8 de enero,    se establecieron en el Hospital -por gestiones de Alejandro Ram&iacute;rez-    las C&aacute;tedras de Anatom&iacute;a, Fisiolog&iacute;a y de Qu&iacute;mica;    qued&oacute; bajo la direcci&oacute;n del italiano Tasso, disc&iacute;pulo de    Bichat, pues el franc&eacute;s Saint Andr&eacute;, que lleg&oacute; para servir    la de qu&iacute;mica muri&oacute; de fiebre amarilla a los pocos d&iacute;as    de su llegada a Cuba. El cirujano Tasso daba clases diarias de anatom&iacute;a    desde las once de la ma&ntilde;ana. Tambi&eacute;n Tasso abri&oacute; en una    de sus salas, el 20 de febrero, la c&aacute;tedra de Qu&iacute;mica siendo su    ayudante D. Jacinto Bucelo; pronto el italiano regres&oacute; a su patria y    qued&oacute; al frente de la c&aacute;tedra de Anatom&iacute;a y Fisiolog&iacute;a,    el Doctor Antonio Castro, cirujano mayor del hospital.</p>     <p>En los d&iacute;as 12 y 13 de mayo de 1820 se efectuaron en el establecimiento    los ex&aacute;menes de anatom&iacute;a y fisiolog&iacute;a; los presidi&oacute;    en un acto brillante el Intendente General del Ej&eacute;rcito, con asistencia    de los Bachilleres Fernando Gonz&aacute;lez del Valle, Nicol&aacute;s J. Guti&eacute;rrez,    Miguel Gabriel de Morales, Marcos Rencaleri, Juan Jim&eacute;nez y D. Joaqu&iacute;n    V&aacute;zquez. Todos los que se examinaron contestaron bien y se entregaron    premios a Gonz&aacute;lez del Valle y a V&aacute;zquez, con ofrecimiento de    la Sociedad Econ&oacute;mica de enviarlos a estudiar a Madrid; regalaron bolsas    de cirug&iacute;a a Nicol&aacute;s J. Guti&eacute;rrez y a Miguel Gabriel de    Morales; libros de medicina a M. Rencaleri y a Juan Jim&eacute;nez, todos fueron    felicitados por el profesor Dr. Jos&eacute; T. Tasso (&quot;Diario de La Habana&quot;).---    En el n&uacute;mero del 6 de julio del mismo Diario se dice: &quot; Por renuncia    de Jos&eacute; Tasso se dispone se fije un edicto para proponer la c&aacute;tedra    de Anatom&iacute;a y Fisiolog&iacute;a a oposiciones&quot;. En el del 21 de    octubre se expresa: &quot;Se saca a oposici&oacute;n la c&aacute;tedra de Qu&iacute;mica    vacante en San Ambrosio, si no se presenta en quince d&iacute;as un profesor    capaz se pedir&aacute; a Espa&ntilde;a&quot;. El Dr. Antonio Eduardo Castro    obtuvo la primera de dichas c&aacute;tedras y el d&iacute;a 17 de noviembre,    viernes, a las cuatro de la tarde, empez&oacute; sus lecciones de anatom&iacute;a    y fisiolog&iacute;a en San Ambrosio (El Diario).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El 1&ordm; de septiembre de 1821 se inici&oacute; el curso de Anatom&iacute;a    Pr&aacute;ctica en San Ambrosio con el catedr&aacute;tico interino Doctor Francisco    Alonso Fern&aacute;ndez, m&eacute;dico de la Armada reci&eacute;n llegado de    Espa&ntilde;a (El Diario) . En todo el a&ntilde;o ingresaron en las salas hospitalarias    4 829 enfermos, curaron 4 623, murieron 225 y el d&iacute;a &uacute;ltimo de    a&ntilde;o quedaban en cama 313 individuos.--- </p>     <p>En 1822 era director del establecimiento el Doctor Juan P&eacute;rez Carrillo,    primer m&eacute;dico cirujano de la Armada; su segundo el Doctor Luis Genebriera;    tambi&eacute;n m&eacute;dico de la Armada, estando la sala de marinos a cargo    de D. Pascual Morales. El Doctor Francisco Alonso Fern&aacute;ndez continuaba    al frente de la c&aacute;tedra de Anatom&iacute;a Pr&aacute;ctica. D. Tom&aacute;s    Montes de Oca efectu&oacute; en una de sus salas la primera intervenci&oacute;n    quir&uacute;rgica, con &eacute;xito, en un caso de hernia estrangulada. El Doctor    Pr&oacute;spero Amador Garc&iacute;a, inspector de los hospitales militares,    luchaba por la mejor&iacute;a de los mismos y por el progreso de la medicina.</p>     <p>En octubre de 1823 inici&oacute; el Doctor Francisco Alonso Fern&aacute;ndez,    que continuaba al frente del curso de Anatom&iacute;a Descriptiva y Grandes    Operaciones de Cirug&iacute;a en el Real Museo del Real Hospital de San Ambrosio,    cuyos gastos cubr&iacute;a la Sociedad Patri&oacute;tica, un Curso de Partos,    acompa&ntilde;ando a las demostraciones &quot;de fantomas maniqu&iacute;es,    l&aacute;minas, instrumentos, pelvis naturales seg&uacute;n el m&eacute;todo    seguido en el Real Colegio de M&eacute;dicos de Espa&ntilde;a&quot; (El Diario).---    La misma situaci&oacute;n en 1824.--- Dice el Diario del 16 de abril de 1825:    &quot;Da principio este d&iacute;a el curso del Arte de Partear por el Doctor    Francisco Alonso Fern&aacute;ndez en el Real Museo de Anatom&iacute;a, situado    en una sala del hospital de San Ambrosio bajo los auspicios de la Real Sociedad    Patri&oacute;tica y se pide que los que se inscriban presenten sus certificados,    t&iacute;tulos y dem&aacute;s documentos necesarios; texto de Juan de Navas    y costo de la matr&iacute;cula cuatro pesos&quot;.--- Durante el mes de diciembre    de 1825 entraron en San Ambrosio 840 enfermos y murieron 20, pocos de fiebre    amarilla, era su contralor D. Bernab&eacute; Velarde.---En este mes public&oacute;    Romay un extenso art&iacute;culo en relaci&oacute;n con el Hospital y su experiencia    sobre la fiebre amarilla y del que hacemos un extracto:&quot; Han muerto pocos    de fiebre amarilla en San Ambrosio en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. Cuando    la epidemia que se present&oacute; entre los marinos de la escuadra de Aristizabal    el tratamiento seguido consist&iacute;a en sangr&iacute;as, laxantes, quina,    estimulantes, y hoy pensamos que estaban bien tratados. Despu&eacute;s se acept&oacute;    que la afecci&oacute;n era una inflamaci&oacute;n hep&aacute;tica seg&uacute;n    los trabajos de Thomason, pero al fin los de Broussais aclararon el problema.    En 1819 atend&iacute; a muchos enfermos en los barracones, cuando llegaban barcos    de M&aacute;laga y Catalu&ntilde;a. Hice disecciones y estudi&eacute; la fiebre    amarilla y acept&eacute; que es una inflamaci&oacute;n del est&oacute;mago y    de los intestinos que se propaga al h&iacute;gado. He curado a algunos solo    con cocimiento blanco o de cebada, tisanas aciduladas, sinapismos, cataplasmas    y caldo de gallina. A otros he sangrado y les he dado, agua helada, man&aacute;,    tamarindo y luego tisana acuosa de quina. </p> Ahora la enfermedad causa de nuevo da&ntilde;os en La Habana y en mi trabajo he  sido auxiliado por los facultativos Pedro Andreu y Luis Genebriera. Solo acepto  la sangr&iacute;a al principio. Estimo que el contagio se debe a una causa que  existe en la costa del mar pues he observado que si los sanos se alejan una legua  del mismo se reservan del mal. Algunos naturales de la Isla tambi&eacute;n padecen  la fiebre amarilla cuando en el verano se establecen junto al mar&quot;. El art&iacute;culo  es muy extenso y est&aacute; firmado por Tom&aacute;s Romay el 30 de noviembre  de 1825.    <br>     <br> <b> Hospital de San Felipe y Santiago (San Juan de Dios)</b>      <p> A principios del siglo XIX su situaci&oacute;n econ&oacute;mica era dif&iacute;cil.-    En 1804 se inaugur&oacute; la vacunaci&oacute;n de sus enfermos. Los enterramientos    de sus muertos se hac&iacute;an en su propio cementerio.- En 1806 entraron en    todo el a&ntilde;o 1 138 enfermos, curaron 820, murieron 250 y quedaron en cama    el d&iacute;a 31 de diciembre 84.- En el siguiente a&ntilde;o aloj&oacute; numerosos    enfermos de gripe y algunos de viruela por las epidemias reinantes.- En 1810    se vacunaba con diligencia, entraron en sus salas en el a&ntilde;o 857 enfermos,    curaron 605, murieron 245 y quedaron en cama a final de a&ntilde;o 194. Su servicio    de agua era deficiente y ten&iacute;an que emplear la de sus aljibes.</p>     <p>Existen noticias de que en una de sus salas se estableci&oacute; en 1811 la    ense&ntilde;anza de la Cl&iacute;nica M&eacute;dica y nada de particular tiene    que esto sea cierto toda vez que desde el a&ntilde;o 1795 se hab&iacute;a establecido    dicha ense&ntilde;anza en Madrid por Mariano Mart&iacute;nez de Galinsoga, casi    antes que se iniciara en Par&iacute;s por Laennec. En 1&ordm; de octubre de    ese a&ntilde;o exist&iacute;an en el hospital 138 enfermos. Entraron en septiembre    247, curaron 71, fallecieron 39 y quedaron 143. Se&ntilde;al&oacute; el Prior    fray Domingo Gavil&aacute;n que la alta mortalidad se deb&iacute;a a que muchos    enfermos ingresaban en estado preag&oacute;nico.</p>     <p>En 1812 el Capit&aacute;n General Someruelos visit&oacute; el establecimiento,    de improviso, y encontr&oacute; algunas irregularidades y dispuso que fuesen    corregidas por el Administrador fray Domingo Gavil&aacute;n.--- En 1813 por    quejarse los enfermos de maltrato dispuso el Ilustre Ayuntamiento que fuese    visitado diariamente por los Comisarios Municipales. Estos, apellidados Bulnes    y Ben&iacute;tez, informaron que los alimentos y las medicinas eran de buena    calidad pero que no eran suficientes para el n&uacute;mero elevado de enfermos.---    Con motivo del regreso del rey D. Fernando VII a Espa&ntilde;a, en 1814, se    obsequi&oacute; a los internados con suculentas comidas, a una de ellas asisti&oacute;    en pleno el Ilustre Ayuntamiento y los regidores dieron limosnas a los enfermos.    Se asistieron muchos casos de garrotillo y de pulmon&iacute;as. Se inici&oacute;    una suscripci&oacute;n para realizar obras en la sala de San Rafael y para comprar    &quot;camas de fierro&quot;. En el a&ntilde;o ingresaron 1 484 enfermos, curaron    1 224, murieron 283 y quedaron el 31 de diciembre 136. Los difuntos a&uacute;n    se enterraban en el cementerio del hospital. </p>     <p>En 1&ordm; de abril de 1815 recibi&oacute; fray Rafael Alcaraz &quot;ciento    veinte y cinco camas de fierro con bastidores y lonas&quot;. Actuaba como practicante    el enfermero mayor Domingo Gavil&aacute;n. Se asist&iacute;an 11 enfermos de    la c&aacute;rcel.--- El 16 visit&oacute; el establecimiento el Profesor Vall&iacute;    acompa&ntilde;ado por el Doctor Machado con objeto de visitar y estudiar casos    de fiebre amarilla, pero tuvo la desgracia de contagiarse y morir r&aacute;pidamente.---    El 18 de junio de 1817 &quot;el padre Prior del Hospital Real de San Felipe    y Santiago, pidi&oacute; al Ilustre Ayuntamiento fondos para derribar parte    del costado de la Iglesia que mira a la plazuela y levantarla de nuevo por la    ruina que amenaza&quot;. Adem&aacute;s solicit&oacute; que se dieran funciones    por los empresarios del Coliseo y de la Plaza de Toros y que se abriera una    suscripci&oacute;n voluntaria entre el vecindario &quot;por ser constante el    servicio que hace la hospitalidad de curar gratuitamente a todos los pobres    que se remiten de la c&aacute;rcel y magistrados, cuyo n&uacute;mero en el a&ntilde;o    pasado ascendi&oacute; a doscientos treinta y cuatro&quot;.</p>     <p>En 1818 continuaba atendido por los mismos religiosos de San Juan de Dios.    En todo el a&ntilde;o entraron 1 702 enfermos, curaron 1 197, murieron 537 y    quedaron en cama el 31 de diciembre 125. En esta fecha ya hab&iacute;a sido    clausurado el cementerio del hospital y los enterramientos se hac&iacute;an    en el cementerio general de Espada.--- El siguiente a&ntilde;o instal&oacute;    en una de sus salas el Dr. Fernando Gonz&aacute;lez del Valle una Academia de    Cirug&iacute;a Pr&aacute;ctica, sirvi&eacute;ndola gratuitamente. Se asistieron    en el a&ntilde;o muchos enfermos de fiebre amarilla.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En 1821, a virtud de lo dispuesto por la Superioridad, el hospital dej&oacute;    de ser &quot;juanino&quot; y pas&oacute; al Ilustre Ayuntamiento en cumplimiento    de una Real Orden de 9 de noviembre de 1820 (Acta del Ayuntamiento del 16 de    febrero.) - En los primeros d&iacute;as de marzo el Comandante de la guardia    del hospital dio cuenta al Capit&aacute;n General del estado de abandono en    que se encontraba el establecimiento y &quot;que hab&iacute;a muerto el preso    Manuel Vera por falta de alimento y por poco no recibe los santos &oacute;leos&quot;.    El Gobierno Superior se dirigi&oacute; al Ilustre Ayuntamiento para que se hiciera    cargo del hospital toda vez que se hab&iacute;a ordenado la disoluci&oacute;n    de la comunidad de San Juan de Dios. Cumplida la disposici&oacute;n la Corporaci&oacute;n    dispuso que fuera visitado con frecuencia por los respectivos regidores de barrios.    En el a&ntilde;o entraron 2 847 enfermos curaron 1 948, murieron 743 y quedaron    en cama el 31 de diciembre 156.</p>     <p>En 1822 su cuerpo facultativo estaba constituido por: Doctor Jos&eacute; P&eacute;rez    Boh&oacute;rquez, m&eacute;dico principal; Doctor Francisco Sandoval, auxiliar;    Doctor Luis del Castillo, practicante mayor.</p>     <p>El establecimiento estaba congestionado por enfermos y presos por lo que con    relativa frecuencia se daban funciones ben&eacute;ficas en el teatro y plaza    de toros para su auxilio.</p>     <p>Renunci&oacute; el Administrador Tom&aacute;s Agust&iacute;n Cervantes y le    sucedi&oacute; Francisco de la Torre y C&aacute;rdenas y D. Ignacio Dedin continuaba    con la contrata de medicina. Se dispuso el estricto cumplimiento del Reglamento    del 27 de diciembre de 1821 en virtud del cual los militares no pod&iacute;an    residir sanos en el local del establecimiento.</p>     <p>Lastimoso en extremo era el estado del hospital en el a&ntilde;o de 1823. He    aqu&iacute; como se encontraba seg&uacute;n el informe que emitieron ese a&ntilde;o    los Doctores Manuel Echevarria y Andr&eacute;s Terriles del que hacemos un extracto:    &quot;Cuadro lastimoso de miseria. La localidad est&aacute; en gran parte ruinosa.    En mal estado patios y claustros. Faltan las canales que conducen el agua de    lluvia a los aljibes. Goteras sobre la sala de San Dami&aacute;n. El lugar com&uacute;n    da filtraciones que llevan a la calle aguas putr&iacute;feras y pestilentes.    Horroroso el calabozo. El edificio es refugio de militares y de otras personas    que pueden costear fuera su alojamiento. El cotidiano alimento en un d&iacute;a    para 125 enfermos se redujo a 2@ de carne, 8 gallinas, 2 patas de vaca, 2 de    cerdo y media libra de jam&oacute;n para sustancia. Se sustentan adem&aacute;s    a veinte presos que de ordinario ocupan un lugar tenebroso y oscuro. Entran    marineros como enfermos pensionistas y salen sin pagar como si fueran pobres.    Todos estos males no son culpas del Administrador interino D. Francisco de la    Torre y C&aacute;rdenas, que cuida bien de los libros y del archivo. No hay    sirviente dedicado al oficio del culto y a veces no hay individuo apto para    que el sacerdote administre los Sacramentos. El templo tiene limpieza relativa.    Cuenta el hospital con bienes por valor de 248.190 pesos. He aqu&iacute; la    n&oacute;mina: Manuel Morales, mayordomo, con $450.00 al a&ntilde;o.; Francisco    de Rojas Vinajeras, enfermero, $400.00; Manuel Mart&iacute;nez, despensero,    con $240.00; Dr. Jos&eacute; P&eacute;rez Boh&oacute;rquez, , m&eacute;dico    principal, $300.00; Doctor .Francisco. Sandoval, m&eacute;dico auxiliar, $120.00;    Lcdo. Pacheco, cirujano mayor, $300.00; Doctor Luis del Castillo, cirujano auxiliar,    $120.00; Br. Fernando Gonz&aacute;lez del Valle, practicante mayor $250.00;    pbro. Jos&eacute; C. del Castillo, capell&aacute;n, $264.00; pbro. Manuel Navarro,    $264.00. Adem&aacute;s, nueve empleados (cabos de sala, practicantes, potero,    etc.) que ganan de 16 a 20 pesos mensuales cada uno. Se paga al farmac&eacute;utico    D. Ignacio Dedin, contratista de medicinas, $212.00 mensuales. Existen tambi&eacute;n    7 esclavos de cocineros (uno llamado Jos&eacute; de Jes&uacute;s), ayudante    (Rafael), etc. (&quot;Diario de La Habana&quot;).</p>     <p>En 1824 el Dr. Tom&aacute;s Romay estableci&oacute; una clase privada de Cl&iacute;nica    M&eacute;dica y en una sala pr&oacute;xima daba la de Cl&iacute;nica Quir&uacute;rgica    D. Fernando Gonz&aacute;lez del Valle y esta pas&oacute; a la Universidad por    acuerdo de la Sociedad Patri&oacute;tica (Diario del 26 de abril). Continuaban    las visitas de los diputados del Ilustre Ayuntamiento. En el hospital se asistieron    numerosos casos de exantema epid&eacute;mico. Este a&ntilde;o se habilit&oacute;    una sala en los altos para asistir a extranjeros y estaba a su frente el Doctor    Carlos Belot, con t&iacute;tulo de Par&iacute;s y miembro de la Sociedad de    Cirug&iacute;a de Filadelfia.</p>     <p>En octubre de 1825 el Doctor Belot continuaba al frente de la sala de extranjeros    y dio a conocer en &quot;El Diario&quot; el resultado de su experiencia en el    tratamiento de la fiebre amarilla. Asisti&oacute; a 16 espa&ntilde;oles, 85    franceses, 50 alemanes, 15 holandeses, 11 suecos, 12 ingleses y 8 norteamericanos,    en total 197 enfermos de los que solo murieron 20, que llegaron casi todos en    estado moribundo. Que el m&eacute;todo fisiol&oacute;gico fue el que le dio    mejor resultado.</p> <b>Hospital de San Francisco de Paula</b>      <p>Al iniciarse el siglo XIX el edificio de este hospital de mujeres, enclavado    en la porci&oacute;n sureste de La Habana antigua, pr&oacute;ximo al litoral,    se encontraba en buenas condiciones.--- En 1804 se inici&oacute; la vacunaci&oacute;n    de sus enfermas y mejor&oacute; el buen aspecto del lugar con el buen arregl&oacute;    que se hizo a la Alameda de Paula.--- En 1806 el movimiento de enfermos fue    el siguiente: mujeres entradas, 310, muertas 135, promedio en cama 55.--- Numerosos    casos de gripe en la pandemia de 1807.---En el a&ntilde;o 1808 el promedio de    enfermas fue de 57 al mes.--- En 1810 entraron 316, curaron 165 y fallecieron    153 quedando un promedio de 56 en cama. En enero de 1812 el Capell&aacute;n    de la instituci&oacute;n dio conocimiento al Ilustre Ayuntamiento de la existencia    de una loca que perturbaba la calma de la misma, por cuyo motivo el ayuntamiento    dispuso que la demente llamada Mar&iacute;a Fern&aacute;ndez fuese recluida    en el hospital de San L&aacute;zaro donde se encontraban asiladas otras locas.-    Se trataron casos de neumon&iacute;a y garrotillo en 1813.- Suculentas comidas    el siguiente a&ntilde;o con motivo de los grandes festejos llevados a cabo por    el regreso del rey Fernando VII desde Francia a Espa&ntilde;a. En todo ese a&ntilde;o    de 1814 ingresaron 401 enfermas, curaron 263, murieron 153 y quedaron 32 a final    de diciembre.    <br>       <br>   El 5 de octubre de 1820 el padre Capell&aacute;n dio las gracias al Ilustre    Ayuntamiento &quot;por la abundante, costosa y delicada comida dada a las enfermas    los d&iacute;as 24, 25 y 26 de septiembre. En que se efectuaron los festejos    por la Constituci&oacute;n.--- En el a&ntilde;o 1821 entraron 416 enfermas,    curaron 252, murieron 161, y quedaron en cama 52 mujeres el 31 de diciembre.---    En el verano del a&ntilde;o 1824 fue nombrado director interino D. Antonio Calderi&ntilde;o.    Los delegados del Ilustre Ayuntamiento visitaban e inspeccionaban peri&oacute;dicamente    el hospital para que la asistencia de las asiladas fuese mejor. </p> <b>Hospital de San L&aacute;zaro</b>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Situado al noroeste de la ciudad, con su frente mirando a la Caleta de San    L&aacute;zaro y a sus espaldas el Cementerio de Espada , se encontraba el hospital    de leprosos o de lazarinos de La Habana, en el camino del Vedado. Ten&iacute;a    capacidad para m&aacute;s de 90 enfermos y alojaba algunas locas en uno de sus    departamentos. Por su situaci&oacute;n sufri&oacute; mucho con los ciclones    y &quot;nortes&quot; que azotaban con frecuencia lugar tan solitario entonces.--    -En 1804 dispuso el Ilustre Ayuntamiento que ocho locas que se encontraban en    la Casa de Recogidas pasaran al hospital de San L&aacute;zaro.--- En 1810 entraron    12 enfermos, murieron 12 y quedaron 106 al finalizar el a&ntilde;o.--- Dos a&ntilde;os    despu&eacute;s se alojaban hombres dementes en otra sala especial. Participaron    tambi&eacute;n sus enfermos de las grandes comidas con que les obsequiaba el    Ilustre Ayuntamiento en ciertos d&iacute;as del a&ntilde;o y en las grandes    fiestas nacionales.</p>     <p>En 31 de diciembre de 1814 quedaban 99 asilados, entraron en el a&ntilde;o    21 y murieron 19. El hospital ten&iacute;a tambi&eacute;n su cementerio especial    para sus difuntos hasta que se edific&oacute; a sus espaldas el de Espada.---    En 1816 se iniciaron nuevas obras que tardaron varios a&ntilde;os en concluirse    y a cuyo beneficio se hicieron distintas fiestas ben&eacute;ficas.--- En 1818    se anotaron 17 ingresos en el a&ntilde;o con 21 fallecidos y quedaron 77 el    31 de diciembre.--- En 1820 el &quot;Mampostorio&quot; de la casa solicit&oacute;    permiso del Ilustre Ayuntamiento para que el Doctor Carlos Belot hiciera &quot;ciertas    curas a enfermos del hospital&quot; y fue autorizado siempre que le acompa&ntilde;ase    un facultativo de la Junta de Sanidad. El promedio de enfermos era de unos 57    por mes.</p>     <p>En 1823 era dirigida la casa por D. Jos&eacute; Rodr&iacute;guez y Castro.    <br> </p>     <p>Entonces qued&oacute; a cargo del Ilustre Ayuntamiento y recib&iacute;a frecuentes    visitas de sus diputados. En este a&ntilde;o prohibieron esos inspectores, de    acuerdo con el Cabildo &quot;la visita de negros vendedores de carnes para que    no la manoseen los asilados&quot;.</p>     <p>A final de este per&iacute;odo se encontraba la casa en buen estado y empez&oacute;    a recibir enfermos del interior, a&uacute;n de Camag&uuml;ey y Santiago, que    ten&iacute;an sus hospitales de leprosos</p> <b>Hospital de Belemitas</b>      <p>La convalecencia de Bel&eacute;n continuaba su vida habitual a principios del    siglo XIX y el n&uacute;mero de sus convalecientes aumentaba o disminu&iacute;a    seg&uacute;n el n&uacute;mero de soldados espa&ntilde;oles que llegaban a La    Habana. En 1818 entraron 1 188 hombres convalecientes de tropa y marinos y unos    643 paisanos, en total 1 832 individuos, s&oacute;lo muri&oacute; un soldado.---    En 1820 se dispuso que su administraci&oacute;n pasara a manos del Ilustre Ayuntamiento    pero a final de a&ntilde;o no hab&iacute;a sido cumplida la disposici&oacute;n    toda vez que en noviembre el Prefecto del hospital comunic&oacute; al Cabildo    &quot;que no les correspond&iacute;a la visita dispuesta&quot;.</p>     <p>En 1821 estaba ya regido por el Ilustre Ayuntamiento que dispuso que el m&eacute;dico    Hern&aacute;ndez y el Doctor Gordillo atendiesen a la hospitalidad y a la escuela    que le era anexa.--- En 1822 esos mismos se&ntilde;ores continuaban prestando    servicios en la casa siendo entonces enfermero mayor Sim&oacute;n Ch&aacute;vez.    Pidieron al Ayuntamiento s&aacute;banas y solicitaron &quot;que la cantina y    el calabozo del batall&oacute;n de Catalu&ntilde;a se trasladaran a otro lugar&quot;.---    En 1823 D. Bernardo del Riesgo &quot;m&eacute;dico del antiguo hospital de convalecientes    de Bel&eacute;n pide se le aumente el sueldo&quot;.--- En la misma situaci&oacute;n    los a&ntilde;os 1824 y 1825.</p> <b>Hospital Real del Pilar</b>      <p>Fundado poco despu&eacute;s de mediados del siglo XVIII. En 1791 lo dirig&iacute;a    el Doctor Juli&aacute;n de Ayala, m&eacute;dico, y le auxiliaba en sus tareas    el cirujano D. Miguel Su&aacute;rez. A&ntilde;os despu&eacute;s se uni&oacute;    al Hospital Militar de San Ambrosio. Atendi&oacute; a paisanos y presidiarios.</p> <b>Hospital del Arsenal</b>      <p>Situado pr&oacute;ximo a San Isidro atend&iacute;a a marinos enfermos.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En 1791 su n&oacute;mina la compon&iacute;an el Licenciado Antonio Romero,    m&eacute;dico; D. Antonio Candaro, ayudante, y D. Pedro Puig, primer cirujano    de la armada. Se clausur&oacute; en 1806 y sus enfermos se trasladaron al hospital    de San Ambrosio.</p> <b>Hospicio de San Isidro</b>      <p>Ocupado por los frailes franciscanos en 1799 hizo una vida l&aacute;nguida    hasta 1855 en que el edificio fue ocupado por la Escuela de Artes y Oficios.</p> <b>Enfermer&iacute;as</b>      <p>Desde el origen de La Habana se sol&iacute;an utilizar casas para alojar enfermos    por escasez o falta de hospitales y especialmente en tiempos de epidemia. El    primer hospital que se fund&oacute; en 1544 era una sencilla casa-enfermer&iacute;a.    En 1643 los religiosos de San Francisco solicitaron permiso para fundar una    enfermer&iacute;a donde asistir a sus religiosos.</p>     <p>Durante el siglo XVIII se aislaron los &quot;pestosos&quot; en distintos lugares    y casas diversas.</p>     <p>Al empezar el siglo XIX (1805) se aislaron 18 variolosos llegados en la fragata    &quot;Ramona&quot; en un departamento del hospital situado entonces en el Arsenal.    Tres a&ntilde;os despu&eacute;s exist&iacute;a una ermita de campo y una casa    al final de la Calzada de San Luis Gonzaga (Reina), que pagaba cinco pesos mensuales    de alquiler, para aislar a los variolosos. En el a&ntilde;o 1815 exist&iacute;a    una casa con el mismo objeto frente al hospital de San L&aacute;zaro y cerca    del mar. En 1819 funcionaban cuatro enfermer&iacute;as particulares donde se    asist&iacute;an pacientes, especialmente extranjeros. En 1821 pose&iacute;a    el m&eacute;dico Belot una buena enfermer&iacute;a en Regla la que desapareci&oacute;    dos a&ntilde;os despu&eacute;s.</p>     <p>En 1824 las Autoridades Superiores combat&iacute;an el establecimiento de enfermer&iacute;as    particulares por motivos m&aacute;s o menos justos. Este a&ntilde;o figuraba    de nuevo la Casa de Belot para extranjeros y estaba situada como se dijo en    un departamento alto del hospital de San Juan de Dios. </p>     <p>Este se&ntilde;or continuaba con su enfermer&iacute;a en 1825, viv&iacute;a    en Cuba No. 125 y recib&iacute;a avisos en la botica situada frente a la porter&iacute;a    de Santo Domingo, es decir en la casa que ocupaba la Universidad.    <br> </p> <b>Casas de Ba&ntilde;os </b>      <p>Instaladas por el Ilustre Ayuntamiento en el a&ntilde;o 1773 a fin de que los    pobres pudieran asearse gratuitamente. En 1802 fueron fabricadas de nuevo por    Jos&eacute; Mendoza. En el a&ntilde;o 1804 se le agregaron cuatro nuevas habitaciones    dedic&aacute;ndose una a pobres de solemnidad, se le instalaron diez tanques    y se alquilaron algunos departamentos. En 1812 continuaban alquilando habitaciones    y se inform&oacute; al Ilustre Ayuntamiento que aunque estaban en mal estado    se pod&iacute;an alojar en una de las casas las locas que estaban en San L&aacute;zaro.    En 1813 alojaban dementes y recogidas. En 1817 estaban ruinosas y se construy&oacute;    una nueva cerca del Matadero. En 1819 continuaban arruinadas sin dar utilidad    al ayuntamiento.</p> <b>Casas de Mujeres Recogidas de San Juan Nepomuceno</b>      <p>A principios del siglo XIX se encontraba esta Casa ubicada en lo que hab&iacute;a    sido huerta del antiguo Convento de San Isidro situado al suroeste de la Ciudad.---    En 1804 se realizaron obras en el edificio quedando la casa con una extensi&oacute;n    de 125 varas y unas 25 de anchura, con dos patios y departamentos para blancas    y de color, con una capilla y capell&aacute;n. Las ocho locas que se alojaban    en la casa mientras se reedificaba fueron trasladadas al Hospital de San L&aacute;zaro    y las recogidas a la Casa de Ba&ntilde;os. Estas regresaron a su antigua casa    pero en el a&ntilde;o 1811 volvieron a la Casa de Ba&ntilde;os por hacerse obras    en su hermoso edificio.--- En 1807 la encargada de la Casa de Recogidas se llamaba    Dominga Rodr&iacute;guez y ganaba quince pesos mensuales.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Parece que las locas que se encontraban en San L&aacute;zaro no hab&iacute;an    regresado al edifico de San Isidro toda vez que en 1812 el capell&aacute;n de    la casa D. Miguel Bonilla se opon&iacute;a al regreso de las mismas. A pesar    de esta oposici&oacute;n en el a&ntilde;o 1815 se encontraban alojadas en la    Casa de las Recogidas diez locas que molestaban a las mujeres recogidas y al    vecindario por lo que hicieron gestiones con el Capit&aacute;n General para    el traslado de las dementes para el Hospital de Paula.</p>     <p>En 1817 y en un informe del Regidor Francisco Ponce de Le&oacute;n al Ilustre    Ayuntamiento se hace constar &quot;que solo hay en la casa tres recogidas llegando    a diez y seis las locas; que el local est&aacute; en mal estado, que se alimentan    mal y la capilla es indecente&quot;.--- Dos a&ntilde;os despu&eacute;s (1819)    el n&uacute;mero de las dementes lleg&oacute; a 23 y continuaban perturbando    al vecindario con sus gritos y blasfemias y por este motivo se pens&oacute;    de nuevo en trasladarlas a sitio m&aacute;s apropiado.--- En 1823 trat&oacute;    el Ayuntamiento de suprimir la Casa pero no se lleg&oacute; a ello. D. Pablo    Garc&iacute;a sucedi&oacute; en la direcci&oacute;n del la casa al pbro. Joaqu&iacute;n    Plumas.--- El siguiente a&ntilde;o (1824), siendo de nuevo director el tal Plumas    pidi&oacute; la ampliaci&oacute;n de la Casa hacia la inmediata de los Ba&ntilde;os    ya que estas &uacute;ltimas estaban inservibles y por lo tanto no prestaban    utilidad.--- En 1825 continuaba la Casa de Recogidas en las mismas condiciones,    prestaba pocos servicios, alojaba 18 mujeres y se encontraba administrada por    el pbro. Manuel Gonz&aacute;lez, sucesor de su colega Plumas.     <br> </p> <b>Casa de Exp&oacute;sitos (Maternidad) </b>      <p>A principios de siglo estaba en un caser&oacute;n en las calles de Oficios    y Muralla y alojaba cien exp&oacute;sitos que asist&iacute;an a la escuela de    Bel&eacute;n. En 1804 en su botiqu&iacute;n hab&iacute;a &quot;jalea de cuerno    de ciervo, para usar con la leche, jarabes contra la diarrea, etc.&quot; Estaba    poco atendida en 1825.</p> <b>Casa de Beneficencia</b>      <p>El edificio se empez&oacute; a edificar en 1792, frente a la Caleta de San    L&aacute;zaro, y se inaugur&oacute; el 8 de diciembre de 1704. En 1804 ten&iacute;a    61 educandas, 111 indigentes, 18 dependientes y 57 esclavos, en total 239 personas.---    Despu&eacute;s su situaci&oacute;n econ&oacute;mica se hizo precaria por lo    que recib&iacute;a auxilios del Ilustre Ayuntamiento, de muchos de sus regidores,    en particular y de personas distinguidas de la sociedad y tambi&eacute;n limosnas    por misas y cad&aacute;veres que se tend&iacute;an en su capilla-.---- En 1814    alojaba 51 educandas, 55 individuos indigentes, 15 dependientes, 43 esclavos,    total 162 personas.</p>     <p>En 1815, educandas 12, indigentes 62, correccionarias 1, dependientes 13 y    esclavos 53, total 141 personas.</p>     <p>En 1820 atend&iacute;a 66 educandas, 78 indigentes, 11 dependientes y 44 esclavos,    en total 119 individuos. Estaba administrado por D. Francisco Castro.--- En    1821 alojaba 189 personas.--- En 1823 viv&iacute;an en su interior 146 seres    humanos. Fueron sus Diputados este a&ntilde;o: Juan Pizarro, Jos&eacute; Ibarra,    Manuel Echevarr&iacute;a, Jos&eacute; Mariano de C&aacute;rdenas, coronel; Andr&eacute;s    &Aacute;lvarez Calder&oacute;n, oidor; el Conde de la Fernandina, Rafael O'Farrill    Arredondo, Francisco de C&aacute;rdenas y Chac&oacute;n, Gonzalo Herrera, sucesor    de Bernab&eacute; Mart&iacute;nez de Pinillos.--- En 1824 Francisco Larra&ntilde;aga,    Joaqu&iacute;n G. Arrieta, Nicol&aacute;s de C&aacute;rdenas, Jos&eacute; Antonio    Vidal, pbro. Ignacio O`Farrill, Francisco Filomeno, El Conde de O`Reilly, Rafael    O`Farrill.--- En 1825 eran sus Diputados: el Conde de Santovenia, Jacinto Gonz&aacute;lez    Larrinaga, Joaqu&iacute;n de Arrieta, Jos&eacute; Antonio Vidal y Pascual, Rafael    Ignacio O`Farrill, Mart&iacute;n de Ar&oacute;stegui Heneas, el Marqu&eacute;s    de Casa Tirry, Andr&eacute;s de J&aacute;uregui, el Conde de O`Reilly, Joaqu&iacute;n    G&oacute;mez, siendo su presb&iacute;tero este a&ntilde;o D. Manuel de Echevarr&iacute;a.    <br> </p> <b>Boticas </b>      <p>Las m&aacute;s conocidas de este per&iacute;odo fueron: La de Cid, situada    en la calle de Aguiar. Una ubicada en la calle de Alcantarilla. La de Guill&eacute;n,    en la calle de Acosta. La de Jos&eacute; Mar&iacute;a Hern&aacute;ndez del Soto    en la Calzada de San Luis Gonzaga.</p>     <p>De Francisco Valiente, Calzada de Guadalupe esquina a Pe&ntilde;alver. La de    Juan Pisa Nodal, calle Apodaca, hac&iacute;a an&aacute;lisis qu&iacute;micos.    La de O`Reilly frente a la porter&iacute;a de Santo Domingo. De Pedro San Feli&uacute;    en la calle Mercaderes. De Juan de Dios Caba&ntilde;as, en el camino real de    Jes&uacute;s del Monte hacia el puente de Maboa. Del Dr. Mendoza, O`Reilly y    Aguiar, La de San Isidro y Compostela, etc. Algunas vend&iacute;an libros de    medicina e instrumentos y expon&iacute;an fetos monstruosos en pomos especiales.</p> <b>Dentistas</b>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Los m&aacute;s anunciados en la prensa de la &eacute;poca fueron: Jos&eacute;    Orsi, graduado en Madrid, Sol No. 14. Bernardo Frexe, en Lamparilla y Amargura    &quot;ofrece sus talentos para las enfermedades de la boca, limpia dientes,    emploma muelas, las rellena de oro, etc. &quot; y &quot; tiene en venta caxas    de instrumentos de cirug&iacute;a, algalias y plata y forceps para parteros    (primera vez que se anuncia la venta de este instrumento en Cuba) y algunos    libros de medicina, de cirug&iacute;a y qu&iacute;mica, en franc&eacute;s &quot;    (Diario del 6 de octubre de 1815). El dentista Levy en la calle de Amargura    91. En el Diario del 13 de enero de 1823 se anuncia LA DENTISTA Se&ntilde;ora    Delane llegada de Estados Unidos &quot;cura el escorbuto, pone dientes artificiales    y vende polvos dentr&iacute;ficos&quot; (La primera dentista que se anuncia    en Cuba).</p> <b>Operaciones quir&uacute;rgicas</b>      <p>Por esta fecha las pr&aacute;cticas de la cirug&iacute;a se encontraban limitada    a ciertas operaciones de urgencia y a peque&ntilde;as operaciones corrientes:    hernias estranguladas, ces&aacute;reas <i>post-mortem</i>, amputaciones de miembros,    tallas, litotom&iacute;as, torsiones y ligaduras arteriales, tenotom&iacute;as,    cataratas, y otras del ojo, de partos, amputaciones de la mama, etc. Se desconoc&iacute;a    la anestesia general y se ignoraba la antisepsia y la asepsia. Antes de ser    operado el paciente era embriagado o narcotizado habiendo siempre a su lado    un hombre musculoso para que lo sostuviera en sus reacciones. Las arterias se    ligaban con los filetes nerviosos y sus cabos se reun&iacute;an en un paquete.    El torniquete que se usaba para evitar la hemorragia se dejaba en ocasiones    tanto tiempo aplicado que causaba gangrena en los tejidos comprimidos. No exist&iacute;an    verdaderas salas de operaciones, ni en los hospitales (estos eran peligrosos,    por la gangrena nosocomial o de hospitales, tan com&uacute;n entonces,) por    lo que se hac&iacute;an m&aacute;s a menudo en las casas particulares, aprovechando    y apropiando una habitaci&oacute;n de la misma. Las curaciones de las heridas    se hac&iacute;an con hilas, vendajes de s&aacute;banas viejas, se utilizaban    cordones, emplastos, ung&uuml;entos (amarillo, rojo, etc.) y el p&uacute;blico    acud&iacute;a a la &quot;tela de ara&ntilde;a&quot; que tomaban en las caballerizas    y otros sitios y rincones de las casas. Ceratos, esponjas y otros menjurjes    (A&uacute;n, a finales del siglo vimos usar estos procedimientos; el ej&eacute;rcito    espa&ntilde;ol recog&iacute;a hilas en las casas de familia, que no desinfectaban,    para curar a sus soldados). Con tales procederes casi todas las heridas supuraban.    Los m&aacute;s adelantados acud&iacute;an al agua fenicada y al yodoformo al    finalizar el siglo. Por tanto, la podredumbre de hospital, el t&eacute;tanos    y otras infecciones, limitaban las peligrosas intervenciones de entonces.</p>     <p>En 1819 el Doctor Tasso hizo la primera operaci&oacute;n de la hernia estrangulada,    con asa intestinal gangrenada, a Diego Remigio de Heredia, que muri&oacute;    al poco de operado. En febrero de 1822 Don Tom&aacute;s Monte de Oca, canario    y practicante mayor de San Ambrosio, realiz&oacute; la primera operaci&oacute;n    de hernia estrangulada en Cuba, con &eacute;xito. Tres a&ntilde;os despu&eacute;s    Antonio Miyaya, realiz&oacute; la tercera operaci&oacute;n de esta clase, tambi&eacute;n    con &eacute;xito. Los nombres de Tasso, Montes de Oca y de Miyaya deben ser    siempre recordados en los fastos de la cirug&iacute;a cubana. El 11 de octubre    de 1825 muri&oacute; de fiebre amarilla la se&ntilde;ora Casta Cire, esposa    del Capit&aacute;n General D. Francisco Vives, y en el momento de fallecer se    le practic&oacute; la ces&aacute;rea y se le extrajo un feto de siete meses    que naci&oacute; vivo, se le administr&oacute; &quot;el agua de socorro&quot;    (costumbre religiosa) pero muri&oacute; al poco. Esta operaci&oacute;n se efectu&oacute;    en la Quinta de Carraguao, donde la generala pasaba una temporada, casa entonces    del padre D. Manuel Echevarr&iacute;a, Calzada de la Infanta, pr&oacute;xima    a la esquina de Tejas, al norte de ella y sobre una lometa. En 1900 exist&iacute;a    en dicho lugar una hermosa casa colonial con portal y columnas donde estaba    la Cl&iacute;nica &quot;Cuba&quot; de los Doctores R. Menocal y Jos&eacute;    Ferr&aacute;n; despu&eacute;s fue ocupada por gente pobre hasta 1950 en que    se demoli&oacute; para edificar casas modernas (detalles en el libro de Jos&eacute;    Ma. de la Torre sobre La Habana antigua).    <br> </p> <b>Librer&iacute;as y libros de medicina </b>      <p>Las librer&iacute;as m&aacute;s conocidas que vend&iacute;an libros de medicina,    casi todos franceses, eran: la situada en el Boquete de Ramos (Plazuela de la    Catedral y calle Mercaderes). La de Empedrado. La de Petit en la calle de Obrap&iacute;a.    La de El&iacute;as Ran en la Cruz Verde, calle de Mercaderes, etc.</p>     <p>Los m&eacute;dicos vulgares le&iacute;an especialmente las obras en espa&ntilde;ol    pero los m&aacute;s ilustrados prefer&iacute;an las francesas y unos pocos las    inglesas o norteamericanas. Tambi&eacute;n exist&iacute;an peque&ntilde;os libros    editados en Cuba. Ocupaban sitio preferente las obras de Heister (<i>Anatom&iacute;a</i>);    Lacava y Bonells (<i>Anatom&iacute;a</i>); Caldani y Tourtelle (<i>Higiene</i>);    Cavanilles, (<i>Bot&aacute;nica</i>); Orfila, (<i>Qu&iacute;mica</i>); Dumas    y Carrasco, (<i>Fisiolog&iacute;a</i>); Tessart (<i>Materia M&eacute;dica</i>);    Caldrini (<i>Terap&eacute;utica</i>); Aforismos Hipocr&aacute;ticos y de Boherhabe;    Obras de Cullen y de Broussais, de Sallisbury; Debeze, (<i>Fiebre amarilla</i>);    Bayle (<i>Tuberculosis</i>); Rostan, (<i>Cerebro</i>); Sprengel (<i>Historia    de la Medicina</i>); Magendie, (<i>Fisiolog&iacute;a</i>); Bichat (<i>Anatom&iacute;a</i>);    Rochoux, (<i>Fiebre amarilla</i>); Cloquet (<i>Anatom&iacute;a</i>); Bell, (<i>Sistema    nervioso</i>); Civiales, Cooper, Syme, Dupuytren, Gendrin y Velpeau (<i>Cirug&iacute;a</i>),    Chomel y Andral (<i>Cl&iacute;nica M&eacute;dica</i>) etc.</p> <b>Epidemiolog&iacute;a</b>      <p>Las principales epidemias que reinaron en el primer cuarto del siglo fueron    las siguientes. Desde 1801 a 1808 varias de viruela en toda la isla. En el 1807,    pandemia gripal. Fiebre amarilla en 1810. El siguiente a&ntilde;o llegaron muchos    barcos negreros con &quot;peste&quot;. En 1813 ocurrieron numerosos casos de    rabia. Dice uno de los n&uacute;meros del Diario de Diciembre de 1814: &quot;Que    las enfermedades conocidas por escarlata o colorado, sarampi&oacute;n y garrotillo    hicieron estragos en toda persona, que la consternaci&oacute;n fue general y    las v&iacute;ctimas de la malignidad de estas tres enfermedades infund&iacute;an    el mismo terror que una peste desoladora&quot;. En 1815 continu&oacute; azotando    el garrotillo (difteria) con calenturas intermitentes, perniciosas y pasmo.    En 1816 viruela en La Habana que se extendi&oacute; al interior especialmente    a Puerto Pr&iacute;ncipe; fiebre amarilla y anginas graves. En 1817 se recrudeci&oacute;    la fiebre amarilla y la viruela. Continu&oacute; azotando esta &uacute;ltima    al extremo que en 1819 funcionaban, adem&aacute;s de los hospitales generales,    cuatro enfermer&iacute;as particulares para tratar a los extranjeros; afect&oacute;    mucho a los soldados espa&ntilde;oles que iban a la Florida y continu&oacute;    haciendo da&ntilde;o hasta 1825. En 1824 y 1825 nuevos brotes de escarlatina    en La Habana importada de Estados Unidos. En 1819 mucha fiebre amarilla.</p> <b>Cementerio de Espada</b>    <br>     <p>Se construy&oacute; por el obispo Juan Jos&eacute; D&iacute;az de Espada y    Landa, en terreno de la antigua huerta del Dr. Tenessa, al sureste del hospital    de San L&aacute;zaro y fue inaugurado en 1805. Ha sido el primer cementerio    de importancia construido en la Capital pues antes se hac&iacute;an los enterramientos    en las iglesias y en las proximidades de los hospitales. En este cementerio    de Espada se enterraron en 1806 un total de 1 962 cad&aacute;veres. En 1809,    2 208 y en 1814, 3 136 (adultos 1 547, p&aacute;rvulos 1 243 y exp&oacute;sitos,    356). Exist&iacute;a por esta fecha un cementerio para extranjeros no cat&oacute;licos.    En octubre de 1815 se sepultaron 288 (103 p&aacute;rvulos). En 1818, 4 825.-    El cementerio de los Protestantes, que cuidaban ciertos comerciantes, continuaba    prestando servicios en 1825 (para detalles vea la curiosa obra de Rosain titulada    <i>Necr&oacute;polis de La Habana</i>, 1875). </p> <b>M&eacute;dicos destacados</b>      <p>Entre los facultativos m&eacute;dicos m&aacute;s destacados de este per&iacute;odo    citaremos a: Tom&aacute;s Romay, vacunador, higienista, cl&iacute;nico, benefactor,    etc. Caro, gran cl&iacute;nico. Francisco de C&oacute;rdova, profesor. Guarro,    catal&aacute;n, partero y paid&oacute;pata. Jos&eacute; Joaqu&iacute;n Navarro,    catedr&aacute;tico de anatom&iacute;a. Antonio Viera, profesor de fisiolog&iacute;a.    Nicol&aacute;s del Valle y Roque Oyarbide, protom&eacute;dicos. Pedro Andreu,    catedr&aacute;tico. Jos&eacute; Juli&aacute;n de Ayala, catedr&aacute;tico.    Marcos S&aacute;nchez Rubio, de gran imaginaci&oacute;n, catedr&aacute;tico,    publicista, etc. Lorenzo Hern&aacute;ndez, protom&eacute;dico y profesor. Juan    P&eacute;rez Delgado, protom&eacute;dico y excelente cl&iacute;nico. Juan P&eacute;rez    Carrillo, m&eacute;dico cirujano de la armada. Pablo Mar&iacute;n, catedr&aacute;tico.    Francisco Sandoval, partero y m&eacute;dico del hospital de San Juan de Dios.    Tom&aacute;s Monte de Oca, h&aacute;bil cirujano, hizo la primera operaci&oacute;n    por hernia estrangulada con &eacute;xito. Domingo Rosain, profesor, partero,    iniciador de la primera Academia de Partos. Jos&eacute; Fern&aacute;ndez Madrid,    suramericano, de talento, tom&oacute; parte en la revoluci&oacute;n de Bolivia    y lleg&oacute; a ser Pdte. de la Rep&uacute;blica de Nueva Granada, cay&oacute;    prisionero de los realistas y enviado a Espa&ntilde;a, despu&eacute;s se le    dio autorizaci&oacute;n para residir en Cuba donde se dedic&oacute; a la medicina    y a la literatura con la protecci&oacute;n del obispo Espada y lleg&oacute;    a ser m&eacute;dico del Capit&aacute;n General Mahi. Jos&eacute; P&eacute;rez    Boh&oacute;rquez, m&eacute;dico del hospital de San Juan de Dios y Alcalde 2&ordm;    en 1823. Luis Genebriera, buen cl&iacute;nico y m&eacute;dico de la armada.    Andr&eacute;s Terriles, descendiente de una prestigiosa familia hidalga. Sim&oacute;n    Vicente de Hevia, de gran cultura, protom&eacute;dico. Antonio Machado, catedr&aacute;tico.    Eduardo Castro, catedr&aacute;tico de anatom&iacute;a pr&aacute;ctica y fisiolog&iacute;a    en San Ambrosio en 1820. Francisco Alonso Fern&aacute;ndez, gaditano de la armada,    de gran prestigio, fue sucesor de Eduardo Castro en la c&aacute;tedra de San    Ambrosio. Vicente Antonio Castro, Jacinto Bucelo y Antonio Miyaya, cirujanos    destacados. Jos&eacute; Antonio Bernal, protom&eacute;dico. Pablo Terriles,    cl&iacute;nico. Jacinto Bucelo. Luis de Hevia. Pedro Morales. &Aacute;ngel J.    Cowley, benem&eacute;rito profesor, inteligente y muy se&ntilde;alado (fue padre    de D. Luis y D. Rafael Cowley y Vald&eacute;s Machado que figuraron a fines    de siglo). Gaspar Ceferino de los Reyes. Agust&iacute;n Encinoso de Abreu, notable    catedr&aacute;tico. Bernardo del Riesgo, m&eacute;dico de la convalecencia de    Bel&eacute;n. Fernando Gonz&aacute;lez del Valle y Jos&eacute; Nicol&aacute;s    Guti&eacute;rrez, destacad&iacute;simas figuras de la medicina cubana, catedr&aacute;ticos    y grandes cirujanos. Hacia el a&ntilde;o de 1825 ejerc&iacute;an en la Ciudad    y Extramuros unos 300 facultativos de todas clases.</p> <b>Facultativos de semana</b>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Se crearon con el objeto de que prestaran atenci&oacute;n m&eacute;dica por    semanas, a servicios urgentes de medicina y cirug&iacute;a, facilitando as&iacute;    la r&aacute;pida atenci&oacute;n a heridos, intoxicados etc. Adem&aacute;s serv&iacute;an    a la administraci&oacute;n de justicia, etc. Se empezaron a relacionar diariamente    desde el mes de marzo de 1825 en el &quot;Diario del Gobierno de La Habana&quot;.    Los primeros que prestaron esos servicios en dicho mes fueron: Doctor Agust&iacute;n    Encinoso de Abreu, m&eacute;dico y Bachiller Hermenegildo Rodr&iacute;guez,    cirujano, 14 de marzo. Doctor Francisco Alonso Fern&aacute;ndez, m&eacute;dico    y Bachiller. Andr&eacute;s Alegre, cirujano, 31 de marzo. En abril, Doctor Carlos    Belot, m&eacute;dico y el Lcdo. Domingo Arregui, cirujano, 3 de abril y doctor    Fernando Gonz&aacute;lez del Valle, m&eacute;dico y L. Genebriera, cirujano,    11 de abril y del mismo modo continuaron los otros meses con distintos facultativos    como veremos m&aacute;s adelante.</p> <b>Bibliograf&iacute;a m&eacute;dica</b>      <p>He aqu&iacute; una relaci&oacute;n de los principales trabajos m&eacute;dicos    publicados en La Habana en el primer cuarto del siglo: 1802, <i>Origen</i> <i>y</i>    <i>descubrimiento de la vacuna</i>. Francisco Ram&iacute;rez, <i>An&aacute;lisis    de las aguas de la fuente de Madruga</i>.--- 1803, Carlos Villard, libro sobre    vacuna.--- 1804, T. Romay, varios trabajos sobre vacuna. Pach&oacute;n, escrito    relativo a la misma. 1805. Obispo Espada, Memoria recomendando enterrar los    muertos fuera de los poblados, y sobre la vacuna obligatoria. Varios trabajos    de Romay, vacuna.---1806, Tom&aacute;s Romay, Discurso sobre sepulturas fuera    de los pueblos. Descripci&oacute;n del cementerio general de La Habana. Informes    sobre vacuna.---1807, T. Romay , varios trabajos en Papel Peri&oacute;dico.---    1808, T. Romay, sobre vacuna.--- Jos&eacute; de G&aacute;lvez, disertaci&oacute;n    sobre viruela, 1809. T. Romay, sobre vacuna. -1810, Trabajos de T. Romay sobre    vacuna y viruela en el &quot;Diario de La Habana&quot;. Francisco Herrera, Disertaci&oacute;n    sobre viruela.--- 1811, T. Romay, varios trabajos sobre vacuna en el &quot;Diario    de La Habana&quot;.--- 1812, T. Romay, algunos trabajos sobre vacuna en el &quot;Diario    de La Habana&quot;.--- 1813, T. Romay, sobre casos de hermafrodismo y en relaci&oacute;n    con la vacuna, Diario del Gobierno de La Habana.--.- 1814, T. Romay, sobre viruela    y vacuna, Diario del Gobierno de La Habana. Marcos S&aacute;nchez Rubio, relativo    a una epidemia de escarlata y libro sobre fiebre amarilla. J. A. Bernal, &quot;Compendio    de enfermedades del h&iacute;gado&quot;.--- 1815, T. Romay, vacuna, en el Diario.    M. S&aacute;nchez Rubio, &quot;Discurso sobre el pasmo y su m&aacute;s corta    y cierta curaci&oacute;n&quot;.</p>     <p>Nicol&aacute;s Montero, Descripci&oacute;n de la epidemia de fiebre amarilla    de Truxillo, M&eacute;xico. Manuel S&aacute;nchez Rubio, &quot;Observaciones    M&eacute;dicas- Meteorol&oacute;gicas y Enfermedades&quot;.--- 1816. T. Romay,    sobre vacuna, viruela y &quot;Elogio del Dr. Eusebio Valli&quot;, le&iacute;do    en la Sociedad Econ&oacute;mica. Manuel S&aacute;nchez Rubio, sobre un caso    de negro bozal hermafrodita.--- 1817, T. Roma, &quot;Expulsi&oacute;n de tres    fetos&quot;; sobre un gabinete anat&oacute;mico y en relaci&oacute;n con la    vacuna, El Diario, etc. Jos&eacute; Fern&aacute;ndez Madrid, Mercurio en disenter&iacute;a.    J. A. Bernal, Descripci&oacute;n de un monstruo. Manuel S&aacute;nchez Rubio,    sobre vacuna.---1818, Memoria sobre el agua de Cayajabos, Sociedad Econ&oacute;mica    y c&aacute;tedra de Cl&iacute;nica . Oficio a Alejandro Ram&iacute;rez, aceptando    y aplaudiendo el proyecto de establecer una clase de Cl&iacute;nica y acompa&ntilde;a    un plan para el establecimiento de una Escuela de Medicina Cl&iacute;nica en    San Ambrosio.--- 1819, T. Romay, trabajos sobre vacuna y poblaci&oacute;n blanca,    Diario y Memorias de la Sociedad Econ&oacute;mica.</p>     <p>1820, Trabajos de T. Romay sobre vacuna y poblaci&oacute;n blanca. &quot;Obras    Escogidas&quot;. M. S&aacute;nchez Rubio, numerosos escritos en la revista &quot;Argos&quot;    y &quot;Ensayo anal&iacute;tico sobre la naturaleza, causa y curaci&oacute;n    de la calentura thermo adin&aacute;mica y thermo at&aacute;xica&quot;. 1823,    T, Romay, vacuna. &quot;Dictamen sobre las C&aacute;tedras de Anatom&iacute;a    Descriptiva y de Cirug&iacute;a Fisiol&oacute;gica&quot; en las Actas de la    Sociedad Econ&oacute;mica.-1824, T. Romay, sobre Vacuna y Estado de los enfermos    en el hospital de San Ambrosio, Diario y Memoria de la Sociedad Econ&oacute;mica.    Rosain, &quot;Cartilla para parteras&quot;. Manuel S&aacute;nchez Rubio, Libro    sobre vacuna. J. Fern&aacute;ndez Madrid, &quot;Influjo del clima en el hombre&quot;,    trabajo premiado por la Real Sociedad Patri&oacute;tica.--- 1825, Tom&aacute;s    Romay, &quot;Memoria sobre la epidemia de fiebre exantem&aacute;tica que se    experimenta en La Habana desde el a&ntilde;o pasado&quot; en Memorias de la    Sociedad Econ&oacute;mica.    <br>       <br> </p> <h4>Miscel&aacute;nea </h4>     <p>(Noticias breves en relaci&oacute;n con este per&iacute;odo)</p>     <p><u>1801</u>. Se abren los puertos de Cuba al comercio extranjero. Llegan inmigrantes    de la isla de Santo Domingo, Llega el mar hasta el lugar que hoy ocupa la Calzada    de Vives.    <br>       <br>   <u>1802</u>. Gran incendio en el barrio de Jes&uacute;s Mar&iacute;a. Llega    una escuadra espa&ntilde;ola que desde Brest, Francia, acompa&ntilde;&oacute;    al ej&eacute;rcito del franc&eacute;s Leclerc a la isla de Santo Domingo.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>       <br>   <u>1803</u>. Los m&eacute;dicos de la armada hacen gestiones para fundar una    revista de medicina por no haberla en Cuba. El Protomedicato obliga a los facultativos    a declarar los casos de tisis. Los negros bozales se alojan en pabellones ubicados    entre el estero de Coj&iacute;mar y la desembocadura del r&iacute;o Luyan&oacute;.    Acampan las tropas francesas de La Valette, en Bejucal, retiradas de Santo Domingo    con &quot;v&oacute;mito&quot; y otras enfermedades. En Francia, Fulton inicia    pruebas en el Sena con su barco de vapor. Estados Unidos obtiene de Napole&oacute;n    la porci&oacute;n oeste de la Florida. Nueva guerra entre Francia e Inglaterra.    Pandemia de gripe.    <br>       <br>   <u>1804</u>. Apertura del Cementerio de Espada, del teatro de Paula, se hermosea    la alameda de extramuros, se mejora la ense&ntilde;anza p&uacute;blica, se hace    el empedrado de las calles y se construye la pescader&iacute;a al lado de la    catedral (demolida por 1890). J. Stevens, en Hoboken, New York, hace la primera    prueba de un barco de vapor con h&eacute;lice. Suecia cede Finlandia a Rusia.    Napole&oacute;n, Emperador. Epidemia de fiebre amarilla en C&aacute;diz y de    tabardillo (meningitis cerebro espinal) en Madrid.    <br>       <br>   <u>1805</u>.Se introduce el hielo de los Estados Unidos, Napole&oacute;n vence    a los austriacos y a los rusos en Austerlitz, la m&aacute;s brillante de sus    victorias. Nelson derrota a franceses y espa&ntilde;oles en Trafalgar. Epidemia    de meningitis cerebro espinal en Suiza.    <br>       <br>   <u>1806</u>. Los ingleses hostilizan las costas cubanas. Llegan inmigrantes    de Hait&iacute;. Muere el Cdte. del apostadero Arn&aacute;es. Napole&oacute;n    derrota a los prusianos en Jena. Fin del imperio sacro-romano. Guerra ruso-turca.    <br>       <br>   <u>1807</u>. La misma situaci&oacute;n en Cuba. Se establece el colegio de medicina    de Maryland, Baltimore. Influenza en toda la Am&eacute;rica. Napole&oacute;n    vence a los rusos en Eylau la m&aacute;s sangrienta de sus batallas, firma el    tratado de Tilsit en el apogeo de su gloria. Bulgaria pasa a Rusia. Fulton navega    con un vapor entre New York y Albany.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>       <br>   <u>1808</u>. Corsarios suramericanos empiezan a atacar las costas de Cuba. Tomas    Romay, m&eacute;dico de la Real C&aacute;mara. Se presta atenci&oacute;n a la    limpieza de las calles y de las zanjas. Se organizan las primeras fuerzas voluntarias    en Cuba. Se funda la Facultad de Medicina de R&iacute;o de Janeiro. Se inicia    la guerra de Espa&ntilde;a contra la invasi&oacute;n francesa. Napole&oacute;n    derrota a los austriacos en Wagram y se anexa los Estados Pontificios.    <br>       <br>   <u>1809</u>. Se hostiliza en Cuba a los franceses. Se funda el Hospital Franc&eacute;s    en New York. Navega el primer barco de vapor &quot;Foenix&quot; entre New York    y Filadelfia. Rusia ocupa la Dobrudscha y Servia lucha con los turcos por su    independencia.    <br>       <br>   <u>1810</u>. La poblaci&oacute;n de La Habana y su jurisdicci&oacute;n llega    a 100 000 habitantes, solo viven 44 000 en intramuros. Nacieron el a&ntilde;o    en esta ciudad 2 948 y murieron 3 330, la mayor de la mortalidad la caus&oacute;    la fiebre amarilla Se empieza a usar el espec&iacute;fico de Ugarte (a base    de mercurio) contra tan cruel afecci&oacute;n. Epidemia de fiebre amarilla en    C&aacute;diz. En Cuba fue ahorcado un tal Alem&aacute;n agente de Napole&oacute;n    y Ma. Luisa. Sigue la guerra contra &quot;el tirano de Europa&quot; como llamaron    sus enemigos al gran corso.    <br>       <br>   <u>1811</u>. Se insurreccionan las colonias espa&ntilde;olas del continente    americano por cuyo motivo empiezan a llegar muchas familias de esas tierras:    Inquietud. Se funda la Universidad de Massachussets. Luchan los &quot;yankees&quot;    con los indios de Indiana. Temblores de tierra por el Mississipi.    <br>       <br>   <u>1812</u>. Se forman en Cuba los ayuntamientos constitucionales. Libertad    de imprenta. Algunos m&eacute;dicos de La Habana como D. Bernardo Cruzado, Jos&eacute;    Boh&oacute;rquez, Rafael Gonz&aacute;lez y Tom&aacute;s Romay figuran como comisarios    de barrios en las elecciones. Conspiraci&oacute;n de los negros. Abusos de gobierno,    muere Aponte. Los espa&ntilde;oles acuden al corso contra los barcos franceses    y sur americanos que hostilizan las costas. Se implanta en Espa&ntilde;a el    r&eacute;gimen Constitucional. Guerra entre Estados Unidos e Inglaterra que    afecta al comercio de Cuba. Napole&oacute;n invade a Rusia y es derrotado. Rusia    triunfa contra los turcos y adquiere la Besarabia y la Moldavia.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>       <br>   <u>1813</u>. Adelanta la ocul&iacute;stica en La Habana con Meiser, Dunlop y    el espa&ntilde;ol V&aacute;zquez que vive en la calle de Cuba frente al convento    de Sta. Clara. Murieron en todo el a&ntilde;o en La Habana 2 645 personas. Actividades    en el Arsenal. Alegr&iacute;a en Cuba por la derrota de Napole&oacute;n en Rusia    y en Espa&ntilde;a. Influenza en Londres donde se empieza a usar el azufre en    la desinfecci&oacute;n. Sigue la Guerra de Estados Unidos y Gran Breta&ntilde;a.    Turqu&iacute;a reconquista a Servia. Estalla la guerra por la independencia    de Grecia.    <br>       <br>   <u>1814</u>. Se suprime la Constituci&oacute;n en Espa&ntilde;a y en Cuba. Salen    fuerzas hispanas para la Florida. Empieza el r&eacute;gimen tirano de Fernando    VII. Se termina la nueva Plaza del Cristo donde se instala un mercado. La Habana,    nacieron en el a&ntilde;o 3 525 y murieron 2 923, muchos por garrotillo y escarlatina.    Los ingleses incendian a Washington, el 24 de agosto y termina la guerra en    diciembre, Napole&oacute;n derrotado hace gala de su estrategia defendiendo    el suelo de Francia contra fuerzas aliadas muy superiores.    <br>       <br>   <u>1815</u>. El padre Varela explica por vez primera f&iacute;sica experimental    en el colegio de San Carlos. Obras para conducir las aguas del r&iacute;o Husillo    a La Habana. Domina el absolutismo en el Gobierno. Va aumentando el comercio    con el extranjero. Entran los aliados en Par&iacute;s y Napole&oacute;n es confinado    a la isla de Elba; vuelve a Francia, avanza contra sus enemigos y aunque vence    en Ligni es derrotado por completo en Waterloo (B&eacute;lgica), vuelve a Francia,    se entrega a los ingleses que lo confinan a la isla de Sta. Elena. Se constituyen    B&eacute;lgica y Holanda. Noruega se separa de Dinamarca y se une a Suecia.    Segundo alzamiento de Polonia. Congreso de Viena. Desaparece la confederaci&oacute;n    del Rhin creada por Napole&oacute;n. Pasa el reino Lombardo- Veneto a Austria    y Victor Manuel recibe la Cerde&ntilde;a con G&eacute;nova. Restaurado Luis    XVIII en Francia y se restablece el poder temporal del Papa.    <br>       <br>   <u>1816</u>. El 3 de septiembre muere el Dr. Emilio Vall&iacute;, estudiando    la fiebre amarilla. Llega el intendente Alejandro Ram&iacute;rez e inaugura    una nueva era de progreso. Figura el Dr. Camerano como m&eacute;dico de la C&aacute;rcel    desde 1806. El Dr. Sandoval, partero, con ocho a&ntilde;os de pr&aacute;ctica    reside en Estrella 9. Antonio Viera y Antonio Machado asisten a Martina Cabrales    de un parto triple. El Cap. Gral. Cienfuegos sucede a Ruiz Apodaca. Incendio    de la fragata &quot;Atocha&quot; en el puerto. Salen tropas en expedici&oacute;n    contra M&eacute;xico. Empiezan los primeros casos de c&oacute;lera en Europa    Oriental. Las campa&ntilde;as de Napole&oacute;n se acompa&ntilde;aron de algunas    epidemias. En Europa se form&oacute; la Sagrada Alianza entre Austria, Prusia    y Rusia.    <br>       <br>   <u>1817</u>. El Dr. Jos&eacute; Chiappi da clases de medicina a practicantes.    Se efect&uacute;an diez entierros diarios en el Espada. Festejos por los reales    enlaces de Fernando con Cristina. Mucho corso en la costa. Llegan muchos negros    africanos. Primeras casillas en el sitio que ocupa la Plaza del Vapor. El Dr.    Jes&uacute;s M&eacute;ndez el m&eacute;dico m&aacute;s viejo de la ciudad. Primeras    pruebas del vapor en los ingenios. Llegan las primeras noticias de la obtenci&oacute;n    de la emetina en Francia. Primer alumbrado con gas en el hospital de San Luis    en Par&iacute;s. Milosh independiza otra vez a Servia.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>       <br>   <u>1818</u>. El Dr. Chiappi tiene un museo anat&oacute;mico con figuras de cera.    Se popularizan las teor&iacute;as de Broussais. Fallece Jos&eacute; Juli&aacute;n    de Ayala, catedr&aacute;tico de anatom&iacute;a. Se decreta la libre navegaci&oacute;n.    La Habana tiene 84 000 habitantes. Epidemia de tifo en Nueva York.    <br>       <br>   <u>1819</u>. Establece la Sociedad Patri&oacute;tica la Escuela de Sordos-Mudos    bajo la direcci&oacute;n de Mr. Bergeron. Funda Rosain una Academia de Parteras.    Ejercen m&aacute;s de 60 facultativos m&eacute;dicos y cirujanos en La Habana.    Muere Jos&eacute; de Jes&uacute;s Men&eacute;ndez, catedr&aacute;tico de patolog&iacute;a.    Se traslada el museo anat&oacute;mico a San Ambrosio. Llega el Cap. Gral. Cagigal.    Sale una expedici&oacute;n para ocupar a Pensacola y San Agust&iacute;n en la    Florida. Gran epidemia de viruela maligna a final de a&ntilde;o (Romay). Epidemia    de fiebre amarilla en C&aacute;diz y Sevilla. Montenegro rechaza la invasi&oacute;n    turca.    <br>       <br>   <u>1820</u>. Se establece una c&aacute;tedra de Qu&iacute;mica en San Ambrosio    con el Prof. Saint Andr&eacute;, le sucedieron en poco tiempo Tasso y Antonio    Eduardo Castro, estos dieron clases de anatom&iacute;a y fisiolog&iacute;a.    Fern&aacute;ndez Madrid colabora en la prensa con bastante libertad de expresi&oacute;n    y m&aacute;s en la revista &quot;Argos&quot;. Llega de Espa&ntilde;a el m&eacute;dico    de la armada Francisco Alonso Fern&aacute;ndez que sucede a Castro como profesor    de anatom&iacute;a y fisiolog&iacute;a en la c&aacute;tedra de San Ambrosio.    Supresi&oacute;n de Conventos. Por Real Orden de 9 de noviembre.., los ayuntamientos    se hacen cargo de los hospitales que serv&iacute;an las &oacute;rdenes religiosas.    Nueva jura de la Constituci&oacute;n, algunos des&oacute;rdenes. Se fundan muchos    peridiquitos de poca importancia. Se crean muchas compa&ntilde;&iacute;as de    milicianos. Se establece la c&aacute;tedra de Constituci&oacute;n en el Seminario    con el padre Varela. Seg&uacute;n Romay a principios de a&ntilde;o continuaba    la viruela propagada por casi toda la isla y en todo el a&ntilde;o se vacunaron    como 3 000 personas. Epidemia de fiebre amarilla en C&aacute;diz. Se publica    la primera farmacopea en Estados Unidos. Se crea la Real Academia de Medicina    en Par&iacute;s.</p>     <p align="center"><a href="/img/revistas/his/n97/f08his97.jpg"><img src="/img/revistas/his/n97/f08his97.jpg" width="108" height="164" border="0"></a></p>     
<p align="center">Fig. 8. Dr. Julio Le Riverend Longrou (1784-1864).</p>     <p><u>1821</u>. Fallece el ilustre Alejandro Ram&iacute;rez. Llegan tropas de    la Florida Oriental cedida a Estados Unidos. Las Cortes de C&aacute;diz disponen    la erecci&oacute;n de las c&aacute;tedras de derecho y de matem&aacute;ticas    en el Seminario de San Carlos y la igualdad de los pueblos de Espa&ntilde;a    y Ultramar. Armisticio Bol&iacute;var-Morillo. Tiene La Habana 104 185 habitantes,    31 iglesias y 16 663 casas. El padre Varela, Diputado Constitucional. El Dr.    Francisco Alonso Fern&aacute;ndez inicia como interino el curso de anatom&iacute;a    en S. Ambrosio. Detalles en la prensa sobre la muerte de Napole&oacute;n en    Sta. Elena por un c&aacute;ncer del est&oacute;mago. Epidemia de fiebre amarilla    en Barcelona. Se inicia el bandidaje en los campos de Cuba y empieza el comercio    clandestino de esclavos por la abolici&oacute;n de la trata. Llegan vecinos    de la Florida. Obtiene M&eacute;xico su independencia. Se establece en Filadelfia    la primera escuela de farmacia de Am&eacute;rica. Austria domina la sublevaci&oacute;n    de Piamonte.    <br>       ]]></body>
<body><![CDATA[<br>   <u>1822</u>. Ejercen en La Habana y Extramuros 227 facultativos de todas clases.    D. Jos&eacute; Carmona, m&eacute;dico de la c&aacute;rcel. Sin funcionar la    c&aacute;tedra de Qu&iacute;mica en S. Ambrosio. Da lecciones de Cirug&iacute;a    pr&aacute;ctica en San Juan de Dios el Dr. D. Fernando Gonz&aacute;lez. del    Valle y Elda. Francisco Alonso Fern&aacute;ndez en San Ambrosio. El comercio    espa&ntilde;ol atacado por muchos piratas, norteamericanos e ingleses en aguas    antillanas. Protestan los frailes de Santo Domingo sobre le despojo de los edificios    religiosos. Se suprime el Protomedicato en Espa&ntilde;a. Fallece el buen gobernante    Mahy. Revoluci&oacute;n en Portugal que aprovecha Brasil para proclamar su independencia.    El c&oacute;lera estacionado en Turqu&iacute;a. Se subleva Grecia contra el    dominio turco.    <br>       <br>   <u>1823</u>. Apertura de un Museo Anat&oacute;mico en el convento de San Agust&iacute;n.    Inicia el Dr. Francisco Alonso Fern&aacute;ndez un curso de partos en San Ambrosio.    El Dr. Jos&eacute; P&eacute;rez Boh&oacute;rquez, alcalde segundo de La Habana.    La Sra. Delan&eacute;, norteamericana, hace una colecta para las v&iacute;ctimas    de la fiebre amarilla en Barcelona. Contin&uacute;an los ataques pir&aacute;ticos.    Trasiego de tropas del Continente a Cuba y Espa&ntilde;a. Llega el Cap. Gral.    Dionisio Vives. Conspiraci&oacute;n de los Rayos y Soles de Bol&iacute;var.    Llega por primera vez a La Habana una muestra de gas prot&oacute;xido de nitr&oacute;geno    y lo expone el Dr. Preston en San Ignacio esquina a Obrar&iacute;a &quot;frente    a la Imprenta del Diario del Gobierno&quot;. A virtud del Congreso de Verona    interviene Francia en Espa&ntilde;a militarmente, sus tropas disuelven las Cortes    de C&aacute;diz reintegrando en pleno ejercicio la autoridad absoluta. Se empieza    a publicar el famoso peri&oacute;dico de medicina &quot;The Lancet&quot; de    Londres. Surca por el Mississippi el primer barco de vapor &quot;Virginia&quot;.    <br>       <br>   <u>1824</u>. Corsarios colombianos hostilizan las costas cubanas. Romay inicia    clases de Cl&iacute;nica M&eacute;dica en San Juan de Dios y las clases de Cl&iacute;nica    Quir&uacute;rgica que all&iacute; daba D. Fernando Gonz&aacute;lez del Valle    se trasladan a la Universidad (Diario).    <br>   Se publica el arancel de los entierros. Sigue haciendo presas la goleta colombiana    &quot;General Santander&quot; &quot;que tiene cien hombres y un giratorio de    12 a 14 carronadas &quot;(El Diario). Se aumenta el n&uacute;mero de soldados    espa&ntilde;oles en la isla, D. Antonio Noval sucede a D. Jos&eacute; Carmona    como m&eacute;dico de la c&aacute;rcel. Lord Byron muere luchando por la independencia    de Grecia. Se establece en Espa&ntilde;a un plan de seis a&ntilde;os para los    estudios de la carrera de la medicina. Desde 1822 a 1824, murieron en Barcelona    20 000 personas de fiebre amarilla. La derrota de Ayacucho da fin a la dominaci&oacute;n    espa&ntilde;ola en el continente sur americano. Muere Luis XVIII de Francia    y le sucede Carlos X. Egipto ayuda a Turqu&iacute;a contra Grecia en su lucha    por la independencia.    <br>       <br>   <u>1825</u>.- Se efect&uacute;an los primeros ex&aacute;menes de obstetricia.    Se empieza a publicar en la prensa diaria los nombres de los facultativos de    semana, de guardia siempre un m&eacute;dico y un cirujano. Apertura de la c&aacute;tedra    de Bot&aacute;nica Agr&iacute;cola. Contin&uacute;an los ataques de corsarios    en las costas. Un terrible hurac&aacute;n da&ntilde;a a la ciudad de Trinidad,    sus hospitales, iglesias, casas, etc. Pocos casos de fiebre amarilla en San    Ambrosio. Retroceso pol&iacute;tico, se va acentuando la divisi&oacute;n entre    cubanos y espa&ntilde;oles (peninsulares) y trabajan las sociedades secretas    por la independencia de Cuba. En Espa&ntilde;a persecuciones pol&iacute;ticas    y muertes. Se funda el colegio m&eacute;dico de Jefferson en Filadelfia. En    Estados Unidos se abre el canal del Erie. En ese pa&iacute;s Goderas fabrica    el primer barco de acero. El c&oacute;lera en la Europa Oriental progresa lentamente    en su empe&ntilde;o de llegar a Occidente.    <br>       <br> </p> <h4>La medicina en los pueblos del interior de Cuba </h4>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El profundo estudio que hicimos durante quince a&ntilde;os (1914-1929) de la    historia de la medicina en la ciudad de San Juan de los Remedios y cuyos trabajos    fueron publicados en un libro profusamente ilustrado (1930) nos facilita la    redacci&oacute;n de este cap&iacute;tulo. Todo lo ocurrido en esa poblaci&oacute;n    es semejante a lo pasado en las distintas poblaciones cubanas de su categor&iacute;a,    entonces como Villa y Cabecera de una extensa y poco poblada Jurisdicci&oacute;n.    Por tanto todo lo que digamos en las siguientes p&aacute;ginas puede aplicarse    a Santa Clara, Trinidad, Sancti Sp&iacute;ritus y otros pueblos parecidos a    principios del siglo XIX. El medio ambiente era el mismo: clima, educaci&oacute;n,    llegada de facultativos con la misma instrucci&oacute;n y por la misma fecha,    etc.</p>     <p>Cuando empezamos a adquirir datos para escribir la Historia de la Medicina    en San Juan de los Remedios, o simplemente Remedios, como hoy generalmente se    le dice (en el a&ntilde;o 1914) nos dirigimos primeramente a la tradici&oacute;n,    representada entonces por los ancianos D. P&iacute;o de Rojas (viejo pr&aacute;ctico    de botica), D. Jenaro Nuche (farmac&eacute;utico), Rafael de Morales (viejo    flebotomiano nacido en 1825), D. Camilo P&eacute;rez, Emilio Ayala (de gran    ilustraci&oacute;n y feliz memoria), Da. Buenviaje de Rojas, Da. Rita Rodr&iacute;guez,    Da. Pastora de Rojas, Da. Josefa Navarro, etc. Sus noticias solo alcanzaban    hasta principios del siglo XIX y todos aseguraban que hab&iacute;a sido Don    Juan Mart&iacute;n de Rojas el primer m&eacute;dico que ejerci&oacute; en Remedios.</p>     <p>Mis investigaciones posteriores en las Actas del Cabildo, que se inician a    final del siglo XVII, me dieron a conocer que antes que D. Mart&iacute;n hab&iacute;an    ejercido los siguientes facultativos: -1738, un cirujano cuyo nombre no hemos    podido averiguar pero que atend&iacute;a al hospital local de San Juan de Dios    ese a&ntilde;o. -1753, Esteban de Fr&iacute;as y Lazcano y Sim&oacute;n Fontaine    (encontrados en documentos de la iglesia).-1772, Francisco Pl&aacute;cido L&oacute;pez,    cirujano. -1779, Jos&eacute; Alem&aacute;n y Revilla, m&eacute;dico de tropa.    -1784, Antonio Maxes, cirujano. -1790, Rafael Mar&iacute;a Sotomayor, m&eacute;dico.-1792,    Juli&aacute;n de Estatul. -1796, Francisco Mi&#133;, cirujano romancista y 1799,    D. Jos&eacute; Mart&iacute;n de Rojas.--- De estos facultativos solo sabemos    lo siguiente: D. Esteban de Fr&iacute;as cas&oacute; con Da. Mar&iacute;a de    la Caridad Camacho, mujer rica nacida en Sancti Sp&iacute;ritus y due&ntilde;a    de varias haciendas en ambas jurisdicciones de Sancti Sp&iacute;ritus y de Remedios;    Fr&iacute;as ejerci&oacute; en ambos pueblos, atendi&oacute; el hospital de    San Juan de Dios y en sus &uacute;ltimos a&ntilde;os se ocup&oacute; m&aacute;s    de sus tierras que de sus enfermos y falleci&oacute; a fines de siglo.- Fontayne    era franc&eacute;s y tambi&eacute;n cuid&oacute; a los enfermos de dicho hospital    que estaba situado al norte del templo del Santo Cristo de San Juan de los Remedios-    L&oacute;pez, era natural de Sancti Sp&iacute;ritus, su t&iacute;tulo fue expedido    en La Habana por Jos&eacute; Melchiades de Aparicio y Juli&aacute;n de Ayala,    protom&eacute;dicos, en 1772 Alem&aacute;n era m&eacute;dico de la tropa veterana,    ejerci&oacute; 16 a&ntilde;os en La Habana de donde pas&oacute; a Puerto Pr&iacute;ncipe    y de all&iacute; a Remedios.- Maxe, naci&oacute; en Poytou, Francia, se le despach&oacute;    t&iacute;tulo en La Habana en 1774, en esa fecha &quot;ten&iacute;a cincuenta    a&ntilde;os, bajo de cuerpo, ojos y pelo rubio, nariz gruesa redonda y cerrado    de barba&quot; seg&uacute;n el expediente de su examen.- De Sotomayor nada sabemos,    lo mismo que de Estatul.- Francisco Mi--- era hijo de Sancti Sp&iacute;ritus,    con t&iacute;tulo expedido en La Habana por los protom&eacute;dicos Dres. Mat&iacute;as    Cantos y Nicol&aacute;s del Valle.- Sigui&oacute;les el remediano D. Juan Mart&iacute;n    de Rojas, el cubano D. Jos&eacute; Le&oacute;n Vald&eacute;s, el ingl&eacute;s    D. Manuel Otis Hall y el dominicano D. Ram&oacute;n Reyes de Castro.</p> <b>Ambiente en que se desenvolv&iacute;an estos hombres</b>      <p>Al empezar el siglo XIX contaba Remedios y su Jurisdicci&oacute;n con una Villa    (Remedios), una Aldea (Guaracabulla) y dos Caser&iacute;os (Mayajigua y Taguayab&oacute;n).    Su poblaci&oacute;n total era de unas 10 000 almas de las cuales la tercera    parte resid&iacute;a en la villa y el resto en los caser&iacute;os y haciendas.    La introducci&oacute;n de gran n&uacute;mero de esclavos y la llegada de colonos    de la isla de Santo Domingo contribuy&oacute; al fomento de los campos que estaban    despoblados. El cuadro era triste por los azotes de la viruela y de la pirater&iacute;a    en la costa.</p>     <p>El Cabildo resid&iacute;a en Remedios en una casa de guano, como eran casi    todas las de la villa y reg&iacute;a toda la extensa jurisdicci&oacute;n. Estaba    compuesto por regidores perpetuos y electivos. Exist&iacute;an adem&aacute;s    los Alcaldes Mayores que no formaban parte del Ayuntamiento, sino que serv&iacute;an    para la justicia ordinaria. El Alf&eacute;rez Real era un &quot;regidor con    vara&quot;, el primero en autoridad despu&eacute;s de los Alcaldes, y en los    grandes acontecimientos llevaba el estandarte o pend&oacute;n real de Castilla.    El Alguacil Mayor era el verdadero jefe de polic&iacute;a gubernativo del que    depend&iacute;a la C&aacute;rcel y el Alcaide de la misma. Este sistema perdur&oacute;    por muchos a&ntilde;os.</p>     <p>El poder de los Alcaldes era extraordinario y sus Bandos, disposiciones, ordenanzas    y decretos se daban a conocer por medio de preg&oacute;n, a tambor batiente    y campana ta&ntilde;ida, por la terrosas y rojizas calles remedianas. El Capit&aacute;n    de Partido era la suprema autoridad en los barrios de campo. Todos los d&iacute;as    primeros de a&ntilde;o se nombraban nuevos Alcaldes, de primera y segunda elecci&oacute;n,    y estos despu&eacute;s que tomaban posesi&oacute;n y celebraban un animado baile,    llamado de los alcaldes, lanzaban en la primera quincena del a&ntilde;o, el    bando pregonado, en el que dictaban las disposiciones a cumplir por el vecindario.</p>     <p>Entre los Alcaldes dignos de ser citados por su energ&iacute;a, providad y    car&aacute;cter citaremos a los remedianos de pura cepa D. Joaqu&iacute;n Ma.    Vigil, D. Pedro Antonio de Loyola, D. Miguel P&eacute;rez Ruiz, D. Alejo P&eacute;rez    de Alejo y D. Pelayo Vigil y P&eacute;rez. Don Joaqu&iacute;n Mar&iacute;a Vigil    hac&iacute;a rondas nocturnas acompa&ntilde;ado de un mulato esclavo llamado    Jos&eacute;, que llevaba una cuarta de cuero para castigar a los desobedientes.    Cuando alg&uacute;n esclavo era encontrado por D. Joaqu&iacute;n o alg&uacute;n    otro esclavo que se hu&iacute;a de casa del amo, se le mandaba a parar y se    le reconoc&iacute;a, despu&eacute;s dec&iacute;a el Alcalde al acompa&ntilde;ante,    &quot;desp&aacute;chale Jos&eacute;&quot; y el despacho era una mano de cuartazos    que tocaba a juicio. Excusado es decir que el Bando se cumpl&iacute;a por todos    porque alguna vez Jos&eacute; se equivoc&oacute; y peg&oacute; a libres, esclavos    y hasta a blancos.</p>     <p>El otro Alcalde D. Pedro Antonio de Loyola, ten&iacute;a en el fondo de su    casa, y en un cuarto reservado, un cepo hecho de madera y hierro, Cuando ven&iacute;an    dos vecinos litigantes a exponerles sus quejas y agravios, los o&iacute;a con    calma trataba despu&eacute;s de reconciliarlos amistosamente y cuando ve&iacute;a    que su trabajo era in&uacute;til y que no pod&iacute;a avenirlos , entonces    les met&iacute;a a los dos en el mismo cepo y los dejaba as&iacute; cierto n&uacute;mero    de horas . Al cabo de ellas volv&iacute;a y preguntaba si ya eran amigos y estaban    arreglados, si le contestaban s&iacute;, los soltaba y todo era concluido. Si    persist&iacute;an en su oposici&oacute;n, entonces les dejaba all&iacute; hasta    que ellos mismo s les suplicaban que le dieran libertad, porque no quer&iacute;an    m&aacute;s pleitos. Con este procedimiento se arreglaban sin necesidad de abogados.</p>     <p>El Alcalde D. Alejo P&eacute;rez de Alejo, se hizo notable por la energ&iacute;a    de su car&aacute;cter y el valor que desplegaba en todos sus momentos. El pueblo    le tem&iacute;a y acataba sus preceptos sumisamente. Solo se le insubordin&oacute;    una noche su hijo m&aacute;s querido, Joaqu&iacute;n, que era muy libre en todas    sus cosas y no respetaba nada ni a nadie. Se sali&oacute; de su casa una noche    ya tarde, y se fue a un baile que daban ciertas personas &quot;non santas&quot;,    con mucho esc&aacute;ndalo y alboroto. El padre lo supo, salt&oacute; de la    cama y se fue a la casa opuesta, frente al &quot;guateque&quot; y le mand&oacute;    un recado al hijo para que se le acercase; este no le hizo caso; volvi&oacute;    a llamarlo y tampoco. A la tercera vez acudi&oacute; el hijo Joaqu&iacute;n    descompuesto e iracundo a donde estaba el padre y le dijo lleno de ira, &quot;Si    no fuese Ud. mi padre, nos ver&iacute;amos&quot;. O&iacute;r esto D. Alejo,    sacar el espad&iacute;n, y caerle a planazos al hijo y dejarlo tendido a golpes,    fue obra de un segundo. Con la misma y ya encolerizado, se fue a la puerta del    baile y a este quiero y a este no quiero, no dej&oacute; t&iacute;tere con cabeza    que no recibiera golpes y el baile se acab&oacute; en el acto, siendo el desparramo    horroroso.</p>     <p>El Alcalde D. Miguel P&eacute;rez y Ruiz, dispuso en uno de sus bandos, que    ning&uacute;n hombre, al entrar en la Villa, pudiera hacerlo con la camisa faldifuera,    sino que ten&iacute;a que meterse los faldones dentro del pantal&oacute;n. Entonces    los calzones que se usaban no era como los de hoy, sino de tapa y media tapa,    o sea &quot;verigero&quot;. Calculen ustedes el compromiso en que se ver&iacute;an    los pobres guajiros cuando les obligaban a desmontarse a la orilla del pueblo,    por ser domingo, y despu&eacute;s, a que se metiesen los faldones de la camisa,    mucho m&aacute;s si se tiene en cuenta que la generalidad no usaban calzoncillos,    y que muchas veces ven&iacute;an mujeres en la comitiva, que pod&iacute;an ver    toda la operaci&oacute;n. Sin embargo, este bando tambi&eacute;n se cumpl&iacute;a.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Los hombres adinerados se dedicaban a atender a sus haciendas de campo y dedicaban    a sus hijos al mismo trabajo o los enviaban a La Habana a estudiar la carrera    eclesi&aacute;stica o la de las armas que gozaban m&aacute;s reputaci&oacute;n    que la de medicina o farmacia. Los pobres en su faena de campo. Las mujeres    se dedicaban a las labores propias de su sexo y algunas tej&iacute;an sombreros    de paja, etc. El almuerzo se hac&iacute;a a las ocho de la ma&ntilde;ana, se    com&iacute;a a las doce, se dorm&iacute;a la siesta hasta las tres en hamacas,    camas con bastidor de lona o en catres; a las tres se tomaba un poco de caf&eacute;.    Por la noche tomaban chocolate, pan y se acostaban muy temprano, se alumbraban    con velas hechas en la localidad y se levantaban al amanecer. Cuando tocaban    las tres iglesias, la oraci&oacute;n se rezaba en todas las casas y los que    iban por las calles se descubr&iacute;an en se&ntilde;al de respeto. Despu&eacute;s    se sentaban en las aceras, portales o colgadizos de las casas, especialmente    en el verano, para tomar el fresco y conversar.</p>     <p>En el campo se levantaban m&aacute;s temprano a&uacute;n y tomaban un poco    de chocolate y caf&eacute;. A las ocho, carne de puerco, pl&aacute;tanos fritos,    chocolate de ma&iacute;z (ma&iacute;z tostado con az&uacute;car y canela). A    las doce com&iacute;an ajiaco y arroz y por la noche chocolate y pan. Los hombres    dorm&iacute;an en hamacas y las mujeres en catres o camas de cuero. Esta &uacute;ltima    costumbre era a&uacute;n corriente en las familias acomodadas del pueblo.</p>     <p>Los d&iacute;as de Semana Santa se llenaba &quot;El Pueblo&quot; (nombre que    daban antiguamente a Remedios por ser la &uacute;nica poblaci&oacute;n de cierta    importancia que hab&iacute;a en la extensa jurisdicci&oacute;n) de gente de    campo, y lo mismo pasaba los d&iacute;as de San Juan, San Pablo, Santa Ana y    en Navidades. Las procesiones eran muy concurridas, especialmente la del Viernes    de Cuaresma, recorr&iacute;a la calle de Amargura (hoy Alejandro del R&iacute;o)    y se rezaba en las estaciones. El pueblo era religioso y humilde. En la procesi&oacute;n    del <i>Corpus</i> sal&iacute;an los &quot;diablitos&quot;, negros con trajes    de colores y campanillas.</p>     <p>Tambi&eacute;n se efectuaban con lucidez las Misas de Aguinaldos, la del &quot;gallo&quot;,    etc. En las fiestas se rifaban pomos con agua de Colonia, de aceite de jazm&iacute;n,    pomada de rosas, pa&ntilde;uelos de ol&aacute;n, cortes de vestido de tafet&aacute;n,    gargantillos, juego de p&eacute;nola, etc. Se hac&iacute;an &quot;nacimientos&quot;    y se celebraban &quot;altares de cruz&quot;. Eran frecuentes las corridas de    ca&ntilde;as y de &quot;patos&quot; en la calle de Jes&uacute;s del Monte (hoy    Zayas), que es la m&aacute;s recta de la poblaci&oacute;n.</p>     <p>Eran frecuentes los ciclones devastadores, las grandes sequ&iacute;as, los    incendios (por ser casi todas las casa de guano, paja o manaca con algunas de    embarrado) y las &quot;pestes&quot;, especialmente la viruela, pues la fiebre    amarilla se empez&oacute; a presentar con m&aacute;s frecuencia a partir de    1880 en que aument&oacute; la inmigraci&oacute;n espa&ntilde;ola de asturianos    y catalanes, &quot;tenderos&quot; en su mayor parte. Para colmo de desdichas    de esos tiempos ocurri&oacute; un gran incendio (el &quot;fuego grande&quot;    de los ancianos) en 1819 que destruy&oacute; la tercera parte de las casas de    la villa.</p>     <p>La falta de botica era otra dificultad. Los facultativos, escasos, preparaban    sus mismos remedios, bien con alg&uacute;n producto de la vieja farmacopea que    guardaban en su propio domicilio, o con plantas que abundaban en los campos.    En estos abundaban los curanderos que empleaban ampliamente el herbolario local    en sus enfermos, y algunos de ellos ten&iacute;an cierta pr&aacute;ctica en    el masaje que usaban en esguinces y otras dolencias externas.</p>     <p>Estos curanderos y herbolarios empleaban -tambi&eacute;n algunos facultativos,    para hacer algo, ya que carec&iacute;an de remedios farmac&eacute;uticos- los    siguientes remedios: abey, en afecciones ven&eacute;reas. La algaria contra    &quot;el aire&quot;, &quot;el pasmo&quot; y el &quot;reuma&quot;. Anoncillo    o mamoncillo, para catarros. Bejuco ubi, en catarros y gripe. Ca&ntilde;a de    la tierra contra el mal de az&uacute;car (diabetes). Ca&ntilde;a f&iacute;stula    en catarros. Ca&ntilde;uela, contra las contracturas musculares. Clavellina,    en cocimientos, contra los hemorroides. Colonia &quot; en dificultades del coraz&oacute;n&quot;.    Croato contra el &quot;fruncimiento&quot; infantil (t&eacute;tanos o atrepsia).    Cuajan&iacute;, catarros. Doradilla en &quot;males del h&iacute;gado&quot;.    Esclaviosa, cocimiento, en lavados vaginales. Garro blanco, como sudor&iacute;fico    en las fiebres. Gib&aacute;, para &quot;fortalecer la sangre&quot;. Guaco, diarreas    (se us&oacute; despu&eacute;s con aguardiente en el c&oacute;lera). Guajaca,    las &quot;peluqueras&quot;, en catarros. Hinojo, contra la &quot;ventosidad&quot;,    lo mismo que el malambo. Mastuerzo, con huevo de gallina mojado o pasado por    agua para aplicaciones locales en la hernia estrangulada. Maguey, en infusi&oacute;n,    contra herpes y urticarias. Muralla contra el flujo blanco vaginal. Nabaco en    diarreas infantiles. Ortiga blanca &quot;para purificar los pulmones&quot;.</p>     <p>Siguen los remedios: Pengr&uacute;, contra el escorbuto y males de las enc&iacute;as.    Placentaria, para expulsar la placenta retenida despu&eacute;s del parto. Polipor,    en catarros y &quot;ahogos&quot; o asma. Rabo de zorra, para la irritaci&oacute;n    de la orina. S&aacute;bila y cedro, con aguardiente en catarros. Sabic&uacute;,    para &quot;ba&ntilde;os de fortaleza&quot;, &quot;pujos&quot; y disenter&iacute;a.    Sandoval en las fiebres. Sof&aacute; contra los dolores de ovarios. T&aacute;bano    en la &quot;hidropes&iacute;a&quot;. Tabaquillo con aguardiente en reuma. T&uacute;a    t&uacute;a, como purgante y &quot;vomipurgante&quot;. Vainilla contra la alopecia.    Bejuco macho, y lombriz, en verminosis infantil. Verbena cimarrona contra la    ictericia. Yamagua para contener la hemorragia. Yerba mora en caso de eczema.    Con la sirvana, comino, canela y aguardiente hac&iacute;an el &quot;Beibeso&quot;    que usaban en la &quot;fiebre del parto&quot;. Aplicaciones de &quot;reda&ntilde;os&quot;    de animales para calmar inflamaciones y dolores de vientre. Curieles y palomas    &quot;abiertas&quot; para aplicar en el vientre en la tifoidea. Tunas en inflamaciones    de vientre y pecho, al exterior. Aplicaciones de &quot;aceite de alacr&aacute;n    y cucarachas&quot; en retenci&oacute;n de orina. Aceite de palo para la cura    del cord&oacute;n umbilical. Tela de ara&ntilde;a para resta&ntilde;ar la sangre    en peque&ntilde;as heridas. Ingesti&oacute;n de &quot;balines de azogue&quot;    en hernias estranguladas y obstrucciones intestinales. Polvos de coraz&oacute;n    de aura de cabeza blanca para el asma. Cocimiento de &quot;nidal de paloma&quot;    en neumon&iacute;a infantil. Sangre fresca de vaca en bebidas y &quot;vaho&quot;    del mismo animal estabulado, contra la tuberculosis, etc.    <br> </p> <b>Sus conocimientos m&eacute;dicos y quir&uacute;rgicos </b>      <p>Si la medicina se encontraba muy atrasada en La Habana &iquest;C&oacute;mo    ser&iacute;a el estado de las mismas en los pobres pueblos del interior, sin    comunicaciones, sin boticas, analfabetos y sin recursos de ninguna clase?</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Rojas, Vald&eacute;s y Reyes, imbuidos en las ideas de fines de siglo XVIII    que reinaban en la Universidad de La Habana, ten&iacute;an conocimientos primitivos    de anatom&iacute;a, fisiolog&iacute;a y patolog&iacute;a. Cre&iacute;an, como    les hab&iacute;an ense&ntilde;ado, que los principios constituitivos de los    seres vivos estaban formados por los cuatro elementos tradicionales. Que el    h&iacute;gado era la fuente &quot;de la sangrificaci&oacute;n y segregaci&oacute;n    de los tres humores primarios&quot;. No existiendo en su &eacute;poca c&aacute;tedras    de Cl&iacute;nica tuvieron que estar al lado de alg&uacute;n m&eacute;dico pr&aacute;ctico    antes de pasar sus ex&aacute;menes del Protomedicato. Conoc&iacute;an los aforismos    hipocr&aacute;ticos y algunos de Boherhaave y estaban imbuidos en las viejas    ideas de L&oacute;pez, Piquer, Golter y L&aacute;zaro Riverio de tiempo anteriores.-    Manuel Otis Hall, nacido y educado en Londres, ten&iacute;a superior cultura    y era m&aacute;s progresista. Como buen ingl&eacute;s era partidario de las    ideas de Brown, sobre la irritabilidad, y en tal concepto entend&iacute;a que    la vida depend&iacute;a de un est&iacute;mulo, que cuando este era demasiado    intenso produc&iacute;a enfermedades est&eacute;nicas y por el contrario, cuando    era flojo causaba afecciones ast&eacute;nicas. Con estas ideas recomendaba en    estas &uacute;ltimas enfermedades los t&oacute;nicos (hidropes&iacute;a, gota,    pestes, etc.) y los deprimentes en las est&eacute;nicas, como neumon&iacute;as,    viruela, catarros, etc. Este criterio le facilitaba la aplicaci&oacute;n de    su pobre terap&eacute;utica.</p>     <p>En general, todos ellos, empleaban una medicina emp&iacute;rica. Usaban diafor&eacute;ticos,    b&eacute;quicos, ipeca, quina, mercurio, opio, ruibarbo, sanguijuelas, ventosas,    vejigatorios y muchas y peque&ntilde;as sangr&iacute;as con el escarificador    o el escalpelo. Cuando carec&iacute;an de este peque&ntilde;o arsenal ten&iacute;an    que acudir a los pueblos m&aacute;s cercanos, especialmente Santa Clara por    ser el m&aacute;s pr&oacute;ximo y bastante m&aacute;s progresista que Remedios.    Cuando carec&iacute;an de dichos medicamentos ten&iacute;an que acudir a la    bot&aacute;nica local, tan rica y variada, para hacer algo en pro de la salud    o de la imaginaci&oacute;n del enfermo.</p>     <p>En cuanto al estado de la Cirug&iacute;a en manos de estos primeros facultativos    nos da idea esta noticia tomada en un acta del Cabildo Remediano del a&ntilde;o    1809: Dice el s&iacute;ndico Maneg&iacute;a: &quot;Ha llegado a esta Villa un    individuo ingl&eacute;s, de Providencia, que exerce con el mejor acierto la    facultades de M&eacute;dico y Cirujano que en el d&iacute;a m&aacute;s que nunca    se necesita de semejante auxilio por esto que no hay una persona que desempe&ntilde;e    la segunda de dichas facultades, como es notorio, en t&eacute;rminos de no haber    qui&eacute;n pueda practicar la menor operaci&oacute;n chir&uacute;rgica&quot;.    Discutida la proposici&oacute;n del S&iacute;ndico del Ayuntamiento, se acord&oacute;:    &quot;Pedir permiso al Capit&aacute;n General para que pueda ejercer dicho individuo    que es de naci&oacute;n amiga y aliada&quot;. Las actas no dan m&aacute;s noticias    sobre este asunto.- Nos manifest&oacute; Da. Pastora de Rojas, que hab&iacute;a    conocido a estos facultativos: Que el Doctor Hall, con auxilio de una lupa que    pose&iacute;a (la &uacute;nica existente en la villa), pudo ver y extraer la    ponzo&ntilde;a de una abeja enterrada en la lengua de un ni&ntilde;o, con asombro    general, la que no acertaron ver sus otros compa&ntilde;eros a quienes antes    hab&iacute;an consultado. Que el Dr. Ram&oacute;n Reyes y Castro, dominicano,    &quot;le oper&oacute; con rapidez y seguridad una apostema que ten&iacute;a    en un pecho&quot;, intervenci&oacute;n que no se atrevieron a realizar ni Rojas,    ni Le&oacute;n, ni Hall, y que por este motivo adquiri&oacute; Reyes fama de    &quot;buen cirujano&quot;.</p> <b>Sus biograf&iacute;as</b>      <p>Don Jos&eacute; Le&oacute;n Vald&eacute;s lleg&oacute; a Remedios en los primeros    a&ntilde;os del siglo XIX, fue el gran vacunador y por eso le llamamos &quot;El    Romay de Remedios&quot;. Con su trabajo adquiri&oacute; propiedades y lleg&oacute;    a ser un prominente vecino y a ocupar cargos en el Cabildo como el de S&iacute;ndico.    Sus noticias se nos escapan a partir de 1837.</p>     <p>Don Manuel Otis Hall y Newton, naci&oacute; en Londres en 1776 y muri&oacute;    en Remedios en 1836. Fue conocido con el nombre de &quot;El m&eacute;dico ingl&eacute;s&quot;.    Hizo su rev&aacute;lida en La Habana en 1818. Antes hab&iacute;a vivido en Remedios    desde 1812. En 1828 era Fiscal del Protomedicato local, sucedi&eacute;ndole    D. Mart&iacute;n de Rojas. En febrero del 1830 fue nombrado fiscal 2&ordm;.    El Ayuntamiento le dio un atestado favorable de conducta en 11 de marzo de 1832,    haciendo constar en el mismo, que sirvi&oacute; gratuitamente en el hospital    de caridad y que hizo &quot;curas milagrosas&quot;. Fue vacunador. Prest&oacute;    excelentes servicios en la epidemia de c&oacute;lera del a&ntilde;o 1833. En    cuyo tiempo dirig&iacute;a el lazareto que se estableci&oacute; en&quot; Cayo    Conuco&quot;, Caibari&eacute;n. Este primer m&eacute;dico ingl&eacute;s que    se afianz&oacute; en Remedios hac&iacute;a largas excursiones a caballo por    los partidos de Yaguajay, Mayajigua y adquiri&oacute; nombrad&iacute;a por haber    curado con las aguas termales de este &uacute;ltimo lugar &quot;las dolencias    y dolamas&quot; del querido padre Manuel Antonio Balmaceda, vicario de la Iglesia    San Juan o Mayor. Sus excursiones llegaban hasta el casi centro de la provincia    de Puerto Pr&iacute;ncipe (Camag&uuml;ey) por la falta de m&eacute;dicos en    tan extenso territorio. Hall fue el primero que emple&oacute; en sus visitas    pueblerinas el quitr&iacute;n, introdujo la primera m&aacute;quina el&eacute;ctrica    y el piano que alegraba su domicilio en la calle de Amargura esquina a San Jacinto    (Gonzalo de Quesada) . Cas&oacute; en Remedios con Da. Susana Pineau, hija de    franc&eacute;s, con la que tuvo cuatro hijos. Su partida de defunci&oacute;n    la encontramos en la Iglesia en 1933 y en ella se hace constar que era hijo    de Juan y de Isabel Newton y que muri&oacute; de 60 a&ntilde;os el 15 de abril    de 1836.</p>     <p>El Bachiller D. Ram&oacute;n Reyes de Castro naci&oacute; en 1796 en la vecina    isla de Santo Domingo y lleg&oacute; a Remedios en 1820. Seg&uacute;n las Actas    del Cabildo, el 1&ordm; de enero de 1828, se le dio un comprobante de buen comportamiento    &quot;desde su llegada a esta hace ocho a&ntilde;os&quot;. Sucedi&oacute; a    Jos&eacute; Le&oacute;n Vald&eacute;s como vacunador, cargo que desempe&ntilde;aba    en 1830, siendo adem&aacute;s facultativo del hospital y reconocedor de barcos    en el puerto. Por esa fecha se hace se&ntilde;alar en un acta del Ayuntamiento:    &quot; Que es muy pobre pero est&aacute; muy bien considerado y luch&oacute;    mucho y con muy buen resultado en la epidemia de dengue que hubo en 1827&quot;.    En Cabildo de 29 de agosto de 1838, present&oacute; su t&iacute;tulo de cirujano    latino, legalizado por el fiscal local D. Mart&iacute;n de Rojas y conferido    por el Real Protomedicato de La Habana. En dicho documento se hace constar:    &quot;Don Ram&oacute;n Castro, natural de Santiago de los Caballeros en la isla    de Santo Domingo, de 5 pies y 3 pulgadas de altura, de ojos pardos, nariz afilada,    varias pecas en el rostro, pelo y cejas casta&ntilde;o oscuro, cicatriz de dos    pulgadas sobre el estern&oacute;n, casado, de treinta y cuatro. Cat&oacute;lico    Apost&oacute;lico Romano, practic&oacute; la Cirug&iacute;a Latina. Limpios    de sangre, de buena vida, respondi&oacute; bien por dos horas a las preguntas    que se le hicieron, etc&quot;. Su t&iacute;tulo fue expedido en La Habana a    doce de junio de 1830 y firmado por los Dres. Lorenzo Hern&aacute;ndez y Jos&eacute;    Antonio Bernal Mu&ntilde;oz.</p>     <p align="center"><a href="/img/revistas/his/n97/f09his97.jpg"><img src="/img/revistas/his/n97/f09his97.jpg" width="133" height="162" border="0"></a></p>     
<p align="center">Fig. 9. Dr. &Aacute;ngel J. Cowley Alvirdes (1797-1859).</p>     <p>El 28 de mayo de 1830 present&oacute; una exposici&oacute;n al ayuntamiento    en la que se hace constar &quot;Que hace a&ntilde;os que ejerce en esta Villa    la facultad de Medicina y Cirug&iacute;a&quot;, que la epidemia de 1827 (gripe)    gravit&oacute; sobre &eacute;l sin haber obtenido ning&uacute;n producto, que    trabaj&oacute; mucho en ella y se murieron pocos de sus enfermos; que es uno    de los hombres m&aacute;s pobres de la poblaci&oacute;n despu&eacute;s de los    once a&ntilde;os de ejercicio de su facultad, de asistencia a los pobres, de    ser Secretario de la Junta Subalterna de Vacuna, encargado de las visitas de    sanidad a los buques que entran de traves&iacute;a en el puerto, siendo de su    cargo curar en el hospital p&uacute;blico de caridad, que en su larga mansi&oacute;n    en esta Villa en la que se ha casado y establecido no ha sido nunca acusado    de nada ni por nadie, etc.&quot;. Con estos datos pide a la Corporaci&oacute;n    se le remita atestado sobre su conducta. El Ayuntamiento le remiti&oacute; un    certificado en el que hace constar &quot;que es cierto todo lo expresado por    Reyes, que ha hecho prodigiosas curas, que luch&oacute; mucho en la epidemia    del a&ntilde;o 1827 con muy pocas muertes, afirmando sobre su desinter&eacute;s,    buena conducta, etc.&quot;.--- En 1833 prest&oacute; buenos servicios en los    casos de c&oacute;lera que llegaron a la jurisdicci&oacute;n. En 1837 continuaba    de cirujano de marina. En 1845 viv&iacute;a en la calle de San Jacinto (hoy    Gonzalo de Quesada) y form&oacute; parte de la Diputaci&oacute;n Patri&oacute;tica    local a partir de 1847. Nos manifest&oacute; su clienta Da. Pastora de Rojas    que Reyes conoc&iacute;a m&aacute;s cirug&iacute;a que Rojas, que era muy cuidadoso    con sus enfermos a los que exig&iacute;a mucha limpieza y cuidaba que tuviesen    muy aseada la habitaci&oacute;n donde se alojaban. Contrastaba con D. Mart&iacute;n    en la manera de vestir, mientras &eacute;ste era descuidado en su indumentaria,    el dominicano andaba muy limpio y bien portado. Usaba mucho las ventosas, fijas,    corridas y a veces hac&iacute;a peque&ntilde;as sangr&iacute;as con el escarificador.    Atend&iacute;a con cuidado a los pobres del hospital y era asiduo concurrente    a la tertulia que se form&oacute; cuando Vieta estableci&oacute; la primera    farmacia poco antes de 1830.</p>     <p>Reyes contrajo matrimonio con Da. Ana Mar&iacute;a Hern&aacute;ndez con la    que no tuvo hijos. Vivi&oacute; tambi&eacute;n en una casa de guano o manacas    que existi&oacute; en la calle de Jes&uacute;s Nazareno (Antonio Maceo), esquina    a San Francisco Javier (Calixto Garc&iacute;a). Hombre progresista, muy bondadoso    y desinteresado hizo gestiones para fundar el primer peri&oacute;dico. Muri&oacute;    muy pobre en la noche del 24 de octubre de 1853, contaba 56 a&ntilde;os de edad    y 26 de residencia en Remedios. Tal era su pobreza que el gremio de mareantes    y la subdelegaci&oacute;n local de medicina, tuvieron que costear su entierro.    Poco despu&eacute;s su viuda se traslad&oacute; a Santa Clara. Hoy d&iacute;a    solo el que esto escribe lo recuerda. De &eacute;l dijo el gran remediano D.    Teodosio Montalb&aacute;n y P&eacute;rez de Alejo: &quot;Paso su vida derramando    beneficios y curando enfermos&quot;. Por fatalidad los pueblos no olvidan a    sus guerreros en cambio no recuerdan a sus benefactores. As&iacute; es el ser    humano. Alejandro, Napole&oacute;n, Hitler, Stalin, etc. ocupan grandes cap&iacute;tulos    de la Historia; en cambio Pasteur, Virchow, Koch, Erlich, Rosenow, Domagh, Fleming,    y otros, pasan desapercibidos como no sea en la Historia de la Medicina.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Por &uacute;ltimo llegamos a Don Jos&eacute; Mart&iacute;n de Rojas y Morales,    primer hijo de Remedios graduado m&eacute;dico. Naci&oacute; el 10 de noviembre    de 1771 y pertenec&iacute;a a una antigua y conocida familia local. Fueron sus    padres D. Jos&eacute; y Da. Mar&iacute;a Manuela de Morales, prima hermana del    alf&eacute;rez real Dr. Joaqu&iacute;n. Hizo sus primeros estudios con el padre    Juan Cris&oacute;stomo del templo del Santo Cristo. Viendo este su aplicaci&oacute;n    recomend&oacute; a su familia que lo mandase a La Habana para que hiciera estudios    mayores. En la Universidad estudi&oacute; la carrera de medicina bajo la advocaci&oacute;n    de fray Liberato Garc&iacute;a, entonces conciliario del Alto Centro.</p>     <p>Lleg&oacute; a Remedios al finalizar el siglo XVIII, y en 1799 inscribi&oacute;    su t&iacute;tulo en el Ayuntamiento y se dedic&oacute; al ejercicio de su profesi&oacute;n    llegando a adquirir reputaci&oacute;n y una extensa clientela. Auxili&oacute;    a Jos&eacute; Le&oacute;n Vald&eacute;s en la vacunaci&oacute;n contra la viruela.    Fue fiscal nato del Protomedicato de la Villa. Prest&oacute; buenos servicios    en las epidemias que por entonces ocurrieron. Fue m&eacute;dico del hospital,    etc. Hombre muy modesto y desinteresado viv&iacute;a pobremente y recib&iacute;a    muchos regalos en objetos y en especie con lo que atend&iacute;a a sus pocas    necesidades, ya que lo que se pagaba entonces por una visita (una peseta) no    le permit&iacute;a vivir con desahogo. Su indumentaria consist&iacute;a en una    sencilla &quot;chupa&quot; o chaqueta que cubr&iacute;a el tronco, con cuatro    faldillas en la cintura hacia abajo y mangas ajustadas a los brazos. No era    de complexi&oacute;n fuerte. Enjuto de carnes hac&iacute;a una vida patriarcal.    Visitaba a diario con su colega la botica de Vieta, preparando alg&uacute;n    remedio en su casa o consultando sus escasos libros a la luz de una triste vela    de cebo que confeccionaba a veces su familia.</p>     <p>Como m&eacute;dico estimaba que la calentura era un esfuerzo de la naturaleza    para desembarazarse de una materia m&oacute;rbida que hab&iacute;a entrado en    el cuerpo. Las divid&iacute;a en intermitentes, remitentes y malignas. Supon&iacute;a    que las primeras se deb&iacute;an a vapores que sal&iacute;an de las aguas estancadas    y corrompidas, de los alimentos averiados, de los cuerpos animales corrompidos    y tambi&eacute;n de efluvios salidos del sereno nocturno, de los terrenos h&uacute;medos    y de todo aquello que disminuyese la transpiraci&oacute;n del cuerpo y la fortaleza    del mismo, como la fatiga, la pasi&oacute;n de &aacute;nimo, etc. Contra estas    fiebres intermitentes usaba la decocci&oacute;n de cebada, naranjadas, infusiones    de camomila, leche aguada, etc. Alternando con ligeros purgantes, ipeca, quina,    jarabe de lim&oacute;n, pedilubios calientes, ventosas y peque&ntilde;as sangr&iacute;as.    Supon&iacute;a que las fiebres remitentes eran causadas por miasmas desprendidos    de los sitios bajos y pantanosos y las trataba al principio con un vomitivo    de ipeca y lavados del intestino con una infusi&oacute;n ligera de sen; despu&eacute;s    acud&iacute;a al man&aacute;, electuario lenitivo, cremor t&aacute;rtaro, tamarindo    y corteza de quina.-Estimaba que la fiebre continua ardiente y las malignas    eran ocasionadas por excesos alimenticios, bebidas fuertes y por todo aquello    que suprima la transpiraci&oacute;n del cuerpo; Trataba estos casos con gran    limpieza corporal y ambiental, bebidas abundantes, jarabe avinagrado, camomila,    enemas, etc. Contra las fuliginosidades de la boca: colutorios de miel y vinagre.    En pulso &quot;vivo y duro&quot; indicaba una peque&ntilde;a sangr&iacute;a.    En su terap&eacute;utica entraba tambi&eacute;n el carbonato de magnesia y esp&iacute;ritu    de vitriolo bien diluido. Usaba a veces peque&ntilde;os vejigatorios y cuidaba    la convalecencia con vinos y quina.</p>     <p>Ante la viruela. Primero luch&oacute; por evitarla con la vacuna. Estallada    la enfermedad las divid&iacute;a en discretas, confluentes y grave (negra) y    empleaba el tratamiento de la fiebre p&uacute;trida y extremaba la limpieza    del enfermo.-En la fiebre amarilla usaba bebidas acuosas abundantes, laxantes,    friegas con aceite tibio, jarabe de meconio y quina acudiendo a veces a peque&ntilde;as    sangr&iacute;as.-En un brote de ictericia e hidropes&iacute;a (&iquest;fiebre    amarilla?) que se present&oacute; en 1827 en el barrio de G&uuml;eiba, trat&oacute;    a sus enfermos con una bebida diur&eacute;tica que preparaba con buen resultado.    Esta bebida se hizo &quot;famosa&quot; en Remedios y fue conocida con el nombre    de &quot;botellas de los moatos&quot; con ella acrecent&oacute; su fama.</p>     <p>Diremos para concluir: &iquest;que m&aacute;s pod&iacute;a exigirse a estos    facultativos del per&iacute;odo de la iniciaci&oacute;n de la medicina moderna?    Hombres que hab&iacute;an estudiado anatom&iacute;a te&oacute;rica sin disecci&oacute;n;    fisiolog&iacute;a sin experimentaci&oacute;n y patolog&iacute;a sin cl&iacute;nica.    No obstante, ellos ense&ntilde;aron a aquellos habitantes analfabetos las primeras    nociones de la higiene, defendieron y propagaron la vacunaci&oacute;n contra    la viruela y con sus chupas e indumentaria estrafalaria, con sus latines y buenos    procedimientos, su mayor cultura y educaci&oacute;n llevaron las primeras nociones    del progreso a la pobre y aislada Villa, y sobre todo, fueron el consuelo de    los hogares tristes y abatidos por las numerosas &quot;pestes&quot; reinantes.    No olvido, pues, en nuestro libro, a estos cuatro facultativos, nacidos en distintos    pa&iacute;ses, que derramaron todo lo que sab&iacute;an de un arte a&uacute;n    en pa&ntilde;ales y que lucharon sin armas, pero con profunda fe, contra terribles    epidemias, llevando siempre, en cada caso, la fe, la esperanza y consuelo a    sus familiares y amigos.    <br> </p> <b>Facultativos en otras poblaciones de Cuba </b>      <p>Al iniciarse el siglo XIX exist&iacute;an en el interior de Cuba unos 30 facultativos,    n&uacute;mero reducido para la gran extensi&oacute;n de tierras y sus pobladores.    Los campos eran los lugares m&aacute;s abandonados. He aqu&iacute; lo que hemos    averiguado:</p>     <p><u>1804</u>. J.A. Duvigneau, Stgo de Cuba, introductor de la vacuna. Miguel    Rolland, vacunador, en esa ciudad. Dr. Mandellier, vacunador, Pinar del R&iacute;o.-    Dr. Ram&oacute;n de Casta&ntilde;eda, vacunador Santa Ma. Del Rosario.- Esteban    Jen&iacute;zara, cirujano y vacunador en el ingenio &quot;San Jos&eacute;&quot;,    prov. Habana.- Dr. Jos&eacute; Bernal, vacunador en Jaruco.- Br. Jos&eacute;    Lezama, vacunador, Regla.- Jos&eacute; Govin, vacunador Managua.- Pedro Simancas,    vacunador Santiago de las vegas.-Francisco Durande, cirujano y vacunador San    Antonio de los Ba&ntilde;os.- Rafael Vald&eacute;s, vacunador Guanabacoa. Diego    Mari&ntilde;as, vacunador G&uuml;ines.- Jos&eacute; Castro, vacunador Matanzas.-    M. Raineau, vacunador Puerto. Principe.- Eugenio de la Plaza, vacunador. Santa    Clara.- Jos&eacute; Le&oacute;n Vald&eacute;s, vacunador Remedios.- Juan Castellanos,    vacun&oacute; en Santa Clara, Remedios y Sancti Sp&iacute;ritus.- Jos&eacute;    Mat&iacute;as, vacunador Pinar del R&iacute;o.- En Santiago de Cuba se constituy&oacute;    una Junta m&eacute;dica para impulsar la vacunaci&oacute;n y estaba formada    por los facultativos: Miguel Rolland, Jos&eacute; Joaqu&iacute;n Navarro, Francisco    de la Caridad Ibarra, Bartolom&eacute; Segura Nicol&aacute;s Salazar y Juan    Castellanos.- El Dr. Tadeo Maldonado vacun&oacute; en Holgu&iacute;n, y Nicol&aacute;s    Competet y Tadeo Maldonado vacunaron en Victoria de las Tunas.    <br>       <br>   <u>1805</u>. Dice Torres Lasqueti, historiador de Puerto Pr&iacute;ncipe: &quot;Existen    en Puerto Pr&iacute;ncipe 4 m&eacute;dicos, dos inh&aacute;biles, Antonio Guillen,    decr&eacute;pito, y Antonio Camacho, demente; D. Pedro Nolasco Ballegas, aprecia    poco la facultad y el solo expedito, Juan Porro (Poeso) y el cirujano Carlos    Loret de Mola&quot;.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>       <br>   <u>1806</u>. En Trinidad se establece la Junta de Vacuna subalterna con su secretario    el Lcdo. Jos&eacute; Silverio Recio, el 2 de enero.- En Sta. Clara, Idem, con    el Secretario Jos&eacute; de Parra, 3 de marzo.- Bejucal, Idem. Secretario Br.    Rafael Antonio de la Maza y auxiliares, Nicol&aacute;s Jacquet y Remigio Ponce.    Remedios, Idem. Secretario Dr. Jos&eacute; Le&oacute;n Vald&eacute;s, 11 de    agosto. Santiago de las Vegas, Idem.- Sancti Sp&iacute;ritus, Idem, con el Lcdo.    Domingo Varea, el cirujano Miguel Meneses y D. Joaqu&iacute;n de Cepeda, 11    de abril.- En Santa Mar&iacute;a del Rosario, San Jos&eacute; de las Lajas y    Nueva Filipinas, vacunadores Jos&eacute; Garc&iacute;a, Esteban Gomezana y Jos&eacute;    Mat&iacute;as Mart&iacute;nez.- En Santiago de Cuba, el Dr. Miguel Rolland con    el Bachiller Joaqu&iacute;n Navarro, Jos&eacute; Caridad, Baltasar Segura, Nicol&aacute;s    Salazar y Juan Castellanos, vacunadores.    <br>       <br>   <u>1807</u>. Se crean las Juntas Locales de Sanidad, la de Remedios el d&iacute;a    4 de julio. Puerto Pr&iacute;ncipe, con Felipe Santiago Moya, 7 de septiembre.    Santiago de Cuba con Jos&eacute; Joaqu&iacute;n Navarro de secretario, 7 de    marzo.- Lleg&oacute; este a&ntilde;o a Santiago de Cuba el Lcdo. Rafael D&iacute;az    Collazo.    <br>       <br>   <u>1809</u>. Vacunadores en Remedios: Jos&eacute; Le&oacute;n Vald&eacute;s    y Jos&eacute; Mart&iacute;n de Rojas. El Lcdo. Juan Nepomuceno Rodr&iacute;guez,    vacunador en Sancti Sp&iacute;ritus por muerte de D. Jos&eacute; Ma. Casta&ntilde;eda.    <br>       <br>   <u>1810</u>. Lcdo. Jos&eacute; Govin, vacunador de El Calvario y Managua. Bachiller    Rafael de la Maza y D. Nicol&aacute;s Sagnet, vacunadores, en Bejucal. Rafael    Vald&eacute;s Idem en Guanabacoa. Br. Esteban Gomezara, Idem en San Jos&eacute;    de las Lajas. Jos&eacute; Mat&iacute;as Mart&iacute;nez Idem en los Palacios.    Andr&eacute;s J. Parra, Idem en Santa Clara.- Jos&eacute; Le&oacute;n Vald&eacute;s    , Idem en Remedios. En Sancti Sp&iacute;ritus, Juan Nepomuceno Rodr&iacute;guez,    secretario de la Junta de Vacunaci&oacute;n En Puerto Pr&iacute;ncipe el Lcdo.    Francisco Santiago de Moya y en Santiago de Cuba, el Lcdo. Joaqu&iacute;n Navarro,    vacunadores.    <br>       <br>   <u>1811</u>. Juntas Subalternas de Vacuna: Villaclara, Andr&eacute; J. de Parra.    Trinidad, Jos&eacute; Silvestre Recio y en S. Sp&iacute;ritus el Lcdo. Juan    Nepomuceno Rodr&iacute;guez. Funciona en Stgo. de Cuba el Convento Hospital    de Belemitas, fundado en 1754, para hombres convalecientes y en Remedios el    Hospital de San Juan de Dios fundado en 1726.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>       <br>   <u>1812</u>. Vacunadores, en Alqu&iacute;zar, D. Jos&eacute; Ma. Ayala. Francisco    Soriano, tambi&eacute;n en ese pueblo. Bejucal, Rafael A. Moya. Jaruco, Manuel    Michelena. Guanabacoa, Rafael Vald&eacute;s. En Santa. Ma. del Rosario, G&oacute;mez.    En San Jos&eacute; de las Lajas, Manuel Ca&ntilde;izares. En Matanzas, el Dr.    Jos&eacute; G&aacute;lvez y Br. Manuel Calvo. Sta. Clara, Andr&eacute;s Parra.    Remedios, Ml. Otis Hall, En Sancti Sp&iacute;ritus, D. Juan Nepomuceno Rodr&iacute;guez.    En Puerto Pr&iacute;ncipe, D. Felipe Santiago de Moya y en Bayamo el Br. Anacleto    Bustillo.    <br>       <br>   <u>1813</u>. Facultativos residentes en: San Nicol&aacute;s (Habana), D. Jos&eacute;    P&eacute;rez Delgado, Br. Jos&eacute; Germ&aacute;n Mart&iacute; y D. Santos    Gonz&aacute;lez, vacunadores. En Santiago de Cuba, D. Jos&eacute; J. Navarro    que se&ntilde;al&oacute; este a&ntilde;o la existencia del &quot;Pian&quot;    en el sitio de San Luis de los Caneyes. En Matanzas entraban en la Junta de    Medicina y Cirug&iacute;a los Dres. Tom&aacute;s Mena y Ram&oacute;n Pintado,    este era natural de C&aacute;diz y secretario de la Junta.- Se fund&oacute;    este a&ntilde;o de 1815 el Hospital de San L&aacute;zaro en la ciudad de Santiago    de Cuba.    <br>       <br>   <u>1815</u>. Vacunadores: D. Rafael Antonio de Maya en Bejucal. D. Benito Morales    en Santa Ma. del Rosario. D. Jes&uacute;s Miguel Vidal en R&iacute;o Blanco    del Norte y en Caraballo. D. Juan Nepomuceno Rodr&iacute;guez en Sancti Sp&iacute;ritus.    D. Felipe Stgo. Moya, en Puerto Pr&iacute;ncipe. D. Pedro Nolasco de Almanza,    en Puerto Pr&iacute;ncipe. Lcdo. Joaqu&iacute;n Navarro en Santiago de Cuba.    <br>       <br>   <u>1818</u>. M&eacute;dicos vacunadores: Benito Morales en Santa. Ma. del Rosario.    Dr. Antonio Rafael de Maza, Bejucal. Lcdo. Francisco Guti&eacute;rrez en Santiago.    de las Vegas. Lcdo. L. Boteta en G&uuml;ines. Dr. Francisco Guti&eacute;rrez,    El Cano. Br. Manuel G&aacute;lvez en Matanzas. Lcdo. Antonio Jos&eacute; Parra,    Santa Clara. Lcdo. Jos&eacute; L. Vald&eacute;s, Remedios. Lcdo. Jos&eacute;    Silverio Recio, Trinidad. Ldo. Juan Nepomuceno Rodr&iacute;guez, Sancti Sp&iacute;ritus.    D. Francisco Sandoval, Regla. D. Francisco Ayala, Jes&uacute;s del Monte. Manuel.    Mendoza y Miguel Balaguer en Santa Clara.--- M&eacute;dicos en ejercicio en    Puerto Principe: Lcdo. Juan Porro, Lcdo. Pedro Nolasco Vallegas, Lcdo. Santiago    de Moya y Lcdo. Patricio Chiclana. Cirujanos, D. Ignacio Porro, D. Gumersindo    Guillen, y D. Pedro Nolasco Almanza, del Batall&oacute;n. En el Hospital de    S. L&aacute;zaro de dicha ciudad (data de 1747) exist&iacute;an doce camas;    en el de Mujeres instituido por Da. Ciriaca Varona, y fundado en 1730, contaba    con ocho camas y exist&iacute;an de la Casa de Beneficencia ocho ni&ntilde;as;    Vacunador, F.F. de Moya. M&eacute;dicos en ejercicio en Santiago de Cuba: Dres.    Bartolom&eacute; segura, Miguel Rolland, Luis Danger y Carlos Osomne. Lcdo.    Jos&eacute; Joaqu&iacute;n Navarro y Jos&eacute; de la Cruz Ibarra. Bachilleres,    Dr. Rafael D&iacute;az Collazo, D. Juan Caretany y D. Diego de Ibarra. El Hospital    de Belemitas con muchos enfermos y en mal estado el edificio. Vacunador, Jos&eacute;    Joaqu&iacute;n Navarro.    <br>       <br>   <u>1820</u>. Vacunadores: D. Francisco Sandoval en Guadalupe y Regla. Jos&eacute;    Francisco Ayala en Jes&uacute;s del Monte. Juan de Comas en Alqu&iacute;zar    y Jos&eacute; Ml. Vald&eacute;s en Aguacate y Caraballo. En ejercicio en Santiago    de Cuba 10 facultativos entre m&eacute;dicos y cirujanos y forman la Junta Local    de Sanidad, Nicol&aacute;s Salazar y Rafael D&iacute;az, facultativos, con algunos    vecinos conocidos.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>       <br>   <u>1821</u>. M&eacute;dicos en ejercicio en Puerto Pr&iacute;ncipe: Juan Porro,    Pedro Nolasco Vallegas, Santiago Moya, Patricio Chiclana, Joaqu&iacute;n Estrada    y Felipe Fern&aacute;ndez y los cirujanos: Ignacio Porro, Edmundo Guillen, Pedro    Nolasco Almanza (de tropa), Francisco Almanza y Ram&oacute;n Araujo--- M&eacute;dicos    en ejercicio en Santiago de Cuba: Lcdos. Jos&eacute; Joaqu&iacute;n Navarro    y Jos&eacute; de la Caridad Ibarra. Bachilleres, Bartolom&eacute; Segura, Rafael    D&iacute;az Collazo, Juan Castillo y Nicol&aacute;s Salazar. Dr. Miguel Rolland,    Lcdo. Felipe Fern&aacute;ndez, D. Luis Danger y D. Carlos Osomne. En la ciudad    ocurri&oacute; este a&ntilde;o una epidemia de viruela y se pidi&oacute; la    clausura del Cementerio de Santa Luc&iacute;a y de otros tres que estaban dentro    del recinto de la ciudad. Presentaron sus t&iacute;tulos el Dr. Jos&eacute;    Marshall, de Florida; Ricardo Wilson de Estados Unidos; Guillermo Honero, Thomas    y Cuerdann Dolling. Llegaron tropas espa&ntilde;olas del Continente Sur y se    instal&oacute; el Hospital Civil.    <br>       <br>   <u>1822</u>. Juntas Subalternas de Vacuna con el Lcdo. Manuel G&aacute;lvez    en Matanzas. Andr&eacute;s J. de Parra, Santa Clara. Jos&eacute; Silverio Recio,    Trinidad. J. L. Vald&eacute;s, Remedios. P.N. Almanza Puerto de Pr&iacute;ncipe.    Y Joaqu&iacute;n Navarro, Santiago de Cuba. En esta &uacute;ltima ciudad era    Presidente de la Junta de Sanidad el Alcalde con el Cura P&aacute;rroco, un    Regidor y los cirujanos, Francisco Castellanos y Jos&eacute; R. Mu&ntilde;oz.    Facultativos en ejercicio en Puerto Principe: J. Porro, P.N. Almanza, F. Santiago,    Felipe Chiclana, Joaqu&iacute;n Estrada, Felipe Fern&aacute;ndez J.G. Guill&eacute;n,    Ignacio Porro, Francisco Almanza y Ram&oacute;n Ara&uacute;jo. N&uacute;mero    de Facultativos en ejercicio en Santiago de Cuba: Dres. Bartolom&eacute;. Segura    y Ml. Rolland; Lcdo. J.J. Navarro y Br. Rafael D&iacute;az Collazo; D. Jos&eacute;    de la C. Ibarra, D. J. Fern&aacute;ndez. Cruzado, D. Nicol&aacute;s Salazar,    D. Juan Francisco Castellanos, D.J.R. Mu&ntilde;oz, D. Diego Ibarra; D. Luis    D. Danger, D.Cosme Osemne y D. Guillermo E. Combar. Se abri&oacute; este a&ntilde;o    la botica de Francisco Ali&ntilde;as. N&uacute;mero de Hospitales: de Trinidad,    San Francisco de Paula, mujeres, mayordomo J. Gonz&aacute;lez Batista; de P.    Pr&iacute;ncipe, San Juan de Dios, fundado en 1728 con 20 camas para blancos    y 20 para los de color y el de San L&aacute;zaro, fundado en 1747, con 32 enfermos.        <br>       <br>   <u>1823</u>. En S. Sp&iacute;ritus se inscribieron los t&iacute;tulos de los    flebotomianos Dgo. Abrantes y de J. Manuel Milord. Ejerce en Santiago de Cuba    D. Jos&eacute; Ml. Fern&aacute;ndez, cirujano del batall&oacute;n de milicias.    En Matanzas, Manuel Calvo y Tom&aacute;s S&aacute;nchez y los cirujanos Antonio    Pascual Gorin, Manuel Machin, Ram&oacute;n Maceiro y Juan Ruiz con el farmac&eacute;utico    Jos&eacute; Medina.    <br>       <br>   <u>1824</u>. Se inscribe en San Juan de los Remedios el cirujano latino D. Jos&eacute;    Francisco Fern&aacute;ndez.    <br>       <br>   <u>1825</u>. Vacunadores de este a&ntilde;o: Andr&eacute;s Parra en Santa Clara    y Juan Nepomuceno Prado en Corralillo. En Puerto Pr&iacute;ncipe se coloc&oacute;    la primera piedra para un nuevo Hospital. En Santiago de Cuba fund&oacute; D.    Emilio Prado un Hospital para Mujeres titulado &quot;Santa Ana&quot; y se inscribieron    los t&iacute;tulos de los cirujanos Francisco Su&ntilde;er y Juan Firpe. Ejerc&iacute;a    por esta fecha el Dr. Jos&eacute; Lavad&iacute;a en Guanajay.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>       <br> </p> <h4>Resumen de la historia de la medicina cubana en el primer cuarto del siglo    XIX</h4>     <p>Primero. A principios de siglo dominaban las mismas teor&iacute;as m&eacute;dicas    que al finalizar el siglo anterior, es decir, las emp&iacute;ricas. Las causas    de las enfermedades se atribu&iacute;an a ciertas condiciones meteorol&oacute;gicas,    cambio alimenticio y de r&eacute;gimen de vida, exposici&oacute;n al fr&iacute;o,    &quot;miasmas&quot;, etc. Al finalizar el primer cuarto imperaba la doctrina    de Broussais y por tanto dominaba la sangr&iacute;a en la terap&eacute;utica    con los antiflog&iacute;sticos, diafor&eacute;ticos, etc Entre las enfermedades    m&aacute;s frecuentes se&ntilde;alamos la viruela, fiebre amarilla, maligna    (tifoidea), remitentes, difteria y escarlatina. Se introdujo y generaliz&oacute;    la vacuna lo que constituy&oacute; el mayor progreso.     <br>       <br>   Segundo. La Universidad situada en el antiguo Convento de Santo Domingo, con    aulas oscuras, sucias y mal olientes sometida al dogma cat&oacute;lico romano    y carente de recursos econ&oacute;micos, no constitu&iacute;a un lugar apropiado    para la difusi&oacute;n de la ciencia y de las ideas liberales. Su ense&ntilde;anza    m&eacute;dica retrasada y puramente te&oacute;rica, carec&iacute;a de laboratorios,    de sala de disecci&oacute;n y de cl&iacute;nicas. Aunque el r&eacute;gimen Constitucional    le concedi&oacute; alguna libertad y permiti&oacute; la entrada de algunos profesores    laicos que empezaron a difundir las nuevas ideas de Bichat, Bell y Louis, fueron    destituidos poco despu&eacute;s, al renacer el absolutismo en Espa&ntilde;a,    y el lat&iacute;n qued&oacute; restituido con los viejos libros de Avicena e    Hip&oacute;crates. Prohibido y reglamentado el estudio de los enciclopedistas    y de ciertas filosof&iacute;as que abr&iacute;an el campo a la discusi&oacute;n,    prim&oacute; el libro de L&aacute;zaro Riverio con el confuso tropel de sistemas    dominantes en el siglo anterior &iexcl;Hasta se prohibi&oacute; a estudiantes    que hab&iacute;an defendido la Constituci&oacute;n aspirar a nuevas c&aacute;tedras!    Ellas eran obtenidas por oposici&oacute;n y por tiempo de seis a&ntilde;os.    <br> </p>     <p>Tercero. La Sociedad Patri&oacute;tica y hombres progresistas como Ram&iacute;rez,    el obispo Espada, Romay, Castro, Alonso, Gonz&aacute;lez del Valle, Rosain,    Guti&eacute;rrez, etc. suplieron en gran parte los defectos de la ense&ntilde;anza    universitaria, creando la ense&ntilde;anza pr&aacute;ctica de la anatom&iacute;a,    las cl&iacute;nicas (m&eacute;dicas y quir&uacute;rgicas) y la obstetricia (Rosain),    en distintos hospitales, desde&ntilde;ando los libros de Godlin y L&oacute;pez    Riverio por los de Bichat, Magendie, Chomel, Andrial y Dupuytren, etc.    <br> </p>     <p>Cuarto. El Protomedicato procur&oacute; ejercer una tarea econ&oacute;mica,    moralizadora, sanitaria, examinador y fiscalizadora, por medio de la persuasi&oacute;n    o por procederes coercitivos. Los graduados en la Universidad, despu&eacute;s    de haber practicado la cl&iacute;nica al lado de un profesor de experiencia    y honesto ten&iacute;an que pasar por el examen de este tribunal. Esos m&eacute;dicos,    que no conoc&iacute;an m&aacute;s que de nombre el estet&oacute;scopo de madera,    que no empleaban todav&iacute;a el term&oacute;metro cl&iacute;nico y que solo    sab&iacute;an recetar medicamentos simples, antiflog&iacute;sticos, que llamaban    a las fiebres &quot;calenturas, febr&iacute;culas, sinocas, remitentes, cont&iacute;nuas,    p&uacute;tridas, pestilentes, pestes, etc &quot;solo llegaron a dominar una    cosa, la sangr&iacute;a&quot; con la sanguijuela, la ventosa escarificada y    la punta del bistur&iacute;. Los protom&eacute;dicos por lo regular empleaban    la misma liturgia que los otros facultativos o se enfrascaban en discusiones    con ellos y aplicaban a sus enfermos los mismos tratamientos seg&uacute;n a    la escuela a que fueran fieles. Los buques que entraban en La Habana era inspeccionados    por los protom&eacute;dicos y en caso de contar con alg&uacute;n enfermo contagioso    se aislaba en distintos lugares. Las Juntas de Sanidad y los m&eacute;dicos    de naves les sucedieron despu&eacute;s en estas funciones y lo mismo las Juntas    de Vacuna. Se iniciaba la descentralizaci&oacute;n.    <br> </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Quinto. Los Hospitales, con excepci&oacute;n del militar de San Ambrosio estaban    pobres y mal atendidos. Los de Paula y San L&aacute;zaro, conten&iacute;an pocos    enfermos. El de San Juan de Dios, situado en un viejo y arruinado convento,    atend&iacute;a siempre a numerosos pacientes. En sus salas estuvieron las cl&iacute;nicas    de Gonz&aacute;lez del Valle y de Romay, as&iacute; como en el de San Ambrosio    la de Castro y Alonso con la c&aacute;tedra de Qu&iacute;mica que dirigi&oacute;    el notable Tasso (poco tiempo). Miembros del Ilustre Ayuntamiento visitaban    con frecuencia los hospitales civiles que tuvieron alguna mejor&iacute;a cuando    dejaron de ser &quot;juaninos&quot;. Viv&iacute;an con el producto de funciones    ben&eacute;ficas que se daban en el coliseo o en la plaza de toros. Los enfermos    eran obsequiados con suculentas comidas en ciertas fiestas locales o nacionales.    No obstante tantas deficiencias rindieron una labor digna de encomio.    <br> </p>     <p>Sexto. Los dementes estaban muy mal atendidos, se les trataba mal y se les    impon&iacute;a castigos pues a&uacute;n no hab&iacute;an llegado a Cuba las    ideas de Pinel. Unas veces en la Casa de Recogidas, de Ba&ntilde;os o en una    sala especial de San L&aacute;zaro.    <br> </p>     <p>S&eacute;ptimo. En La Habana exist&iacute;an por lo menos veinte boticas y    algunas en el interior, casi todas mal surtidas, y compraban sus productos en    Espa&ntilde;a, Estados Unidos y Francia. Vend&iacute;an muchas drogas de origen    vegetal y substancias anodinas y antiflog&iacute;sticas. Algunas vend&iacute;an    libros e instrumentos de cirug&iacute;a.    <br> </p>     <p>Octavo. Se empezaron a publicar trabajos y memorias m&eacute;dicas con alg&uacute;n    libro y cartilla especialmente por Romay, S&aacute;nchez Rubio y Fern&aacute;ndez    Madrid. A falta de revistas m&eacute;dicas aparec&iacute;an en las Memorias    de la Sociedad Patri&oacute;tica y en el &quot;Diario de La Habana&quot;.    <br> </p>     <p>Noveno. La intervenciones quir&uacute;rgicas casi limitadas a las extremidades,    se desconoc&iacute;a la anestesia general, la antisepsia y la asepsia y las    diversas infecciones conclu&iacute;an casi siempre con la vida del operado.    Aunque se usaba el compresor arterial no se empleaban las pinzas de forcipresi&oacute;n.    No obstante Tasso, Montes de Oca y Miyaya operaron las primeras hernias estranguladas.    <br> </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>D&eacute;cimo. En los pueblos del interior escaseaban los facultativos y las    boticas por lo que abundaban los herbolarios y curanderos conocedores de ciertos    efectos de algunas plantas cubanas.    <br> </p>     <p>Und&eacute;cimo. En general podemos decir que este primer cuarto de siglo fue    el per&iacute;odo de iniciaci&oacute;n de la medicina moderna cubana. Los principales    progresos fueron: la introducci&oacute;n y propagaci&oacute;n de la vacuna;    el inicio de la anatom&iacute;a con la disecci&oacute;n; primeras lecciones    de f&iacute;sica experimental en San Carlos y de qu&iacute;mica y bot&aacute;nica    en San Ambrosio. Se iniciaron las cl&iacute;nicas m&eacute;dicas y quir&uacute;rgicas    y empez&oacute; la ense&ntilde;anza de la obstetricia con Rosain, y Alonso Fern&aacute;ndez,    etc.</p>      ]]></body>
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