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</front><body><![CDATA[  <h2>Hospitales, asilos, hospicios, etc.</h2>     <p>Al empezar el siglo XIX exist&iacute;an en la Capital los siguientes hospitales:    San Ambrosio, militar; San Felipe y Santiago o San Juan de Dios, de caridad;    San Francisco de Paula, de mujeres; Convalecencia de Bel&eacute;n, para militares    especialmente; hospital de la Marina, inmediato a San Isidro y el hospital del    Pilar. Exist&iacute;an tambi&eacute;n algunas Casas de Aislamientos, Enfermer&iacute;as    Particulares y el hospital de leprosos de San L&aacute;zaro. Todos los pueblos    de alguna importancia en el interior ten&iacute;an sus Hospitales o Casas Enfermer&iacute;as    as&iacute; como algunos Ingenios bien acondicionados.</p> <h4>Hospital de San Ambrosio</h4>     <p>Este hermoso hospital se vio amenazado en 1802 por el devastador incendio que    consumi&oacute; gran parte del pr&oacute;ximo barrio de Jes&uacute;s Mar&iacute;a.---    En 1804 se inici&oacute; la vacunaci&oacute;n en su recinto.--- Dos a&ntilde;os    despu&eacute;s ingresaron en el establecimiento 2 328 enfermos, curaron la mayor    parte y a final de a&ntilde;o quedaban en cama 256 pacientes . En este a&ntilde;o    1806 fueron trasladados al Arsenal los enfermos del Hospital de Marina que estaba    contiguo al de San Isidro.--- En 1807 se asistieron numerosos casos de gripe    y de fiebre amarilla.---Figuraba como su m&eacute;dico principal en 1811 el    Doctor Nicol&aacute;s del Valle, con su segundo Jos&eacute; Juli&aacute;n de    Ayala; Lcdo. Francisco Baralt, practicante mayor; Dr. Miguel Su&aacute;rez,    cirujano mayor; Lcdo. Joaqu&iacute;n Mu&ntilde;oz Pescador, 2&ordm;; Lcdo. Ignacio    Fuentes, practicante mayor; Rafael Saavedra, inspector m&eacute;dico y el Bachiller    Jos&eacute; de Jes&uacute;s Su&aacute;rez, sustituto de la C&aacute;tedra de    Anatom&iacute;a. Conten&iacute;a 203 camas y entraron en el a&ntilde;o 1432    enfermos; se asistieron en el a&ntilde;o muchos enfermos de gripe benigna y    se hicieron pruebas en sus salas con el espec&iacute;fico de Ugarte que se empleaba    en la fiebre amarilla.</p>     <p>En el a&ntilde;o 1812 se introdujeron mejoras en el edificio, se agreg&oacute;    al personal facultativo un m&eacute;dico y un cirujano de la Armada y se hicieron    gestiones para edificar los altos.--- Hubo luminarias y comidas extraordinarias    en septiembre de 1814 por los festejos que se celebraron con motivo del regreso    del rey Fernando VII a Espa&ntilde;a; se asistieron numerosos enfermos con garrotillo    y escarlatina por la epidemia que rein&oacute; dicho a&ntilde;o en La Habana;    entraron 4 352 enfermos de los que murieron 164, curaron 4 208 y quedaron para    tratarse en sus salas, en 31 de diciembre, 208.</p>     <p>El hospital ten&iacute;a, como el de San Juan de Dios y el de S. L&aacute;zaro,    su cementerio particular, pr&oacute;ximo al edificio. El 16 de junio de 1815    el Ilustre Ayuntamiento dispuso el arreglo de la ca&ntilde;er&iacute;a del hospital    al hombre encargado de la fuente, por existir escasez de agua en San Ambrosio.    En sus salas dominaban las calenturas continuas e intermitentes, las biliosas,    distintos c&oacute;licos, diarreas, disenter&iacute;as y casos de fiebre amarilla.---    Las dificultades en el abasto de agua continuaban en 1816 debido a las obras    que se realizaban en el Husillo; el m&eacute;dico italiano Doctor Eusebio Vall&iacute;    visit&oacute; con Romay enfermos de &quot;v&oacute;mito&quot; y tuvo la mala    suerte de contraer la enfermedad y de morir muy pronto.</p>     <p>En 1818 continuaba el Doctor Nicol&aacute;s del Valle como m&eacute;dico 1&ordm;,    era adem&aacute;s, primer protom&eacute;dico y facultativo de Real C&aacute;mara;    abundaron los casos de fiebre amarilla.</p>     <p>Seg&uacute;n el &quot;Diario de La Habana&quot;, el d&iacute;a 8 de enero,    se establecieron en el Hospital -por gestiones de Alejandro Ram&iacute;rez-    las C&aacute;tedras de Anatom&iacute;a, Fisiolog&iacute;a y de Qu&iacute;mica;    qued&oacute; bajo la direcci&oacute;n del italiano Tasso, disc&iacute;pulo de    Bichat, pues el franc&eacute;s Saint Andr&eacute;, que lleg&oacute; para servir    la de qu&iacute;mica muri&oacute; de fiebre amarilla a los pocos d&iacute;as    de su llegada a Cuba. El cirujano Tasso daba clases diarias de anatom&iacute;a    desde las once de la ma&ntilde;ana. Tambi&eacute;n Tasso abri&oacute; en una    de sus salas, el 20 de febrero, la c&aacute;tedra de Qu&iacute;mica siendo su    ayudante D. Jacinto Bucelo; pronto el italiano regres&oacute; a su patria y    qued&oacute; al frente de la c&aacute;tedra de Anatom&iacute;a y Fisiolog&iacute;a,    el Doctor Antonio Castro, cirujano mayor del hospital.</p>     <p>En los d&iacute;as 12 y 13 de mayo de 1820 se efectuaron en el establecimiento    los ex&aacute;menes de anatom&iacute;a y fisiolog&iacute;a; los presidi&oacute;    en un acto brillante el Intendente General del Ej&eacute;rcito, con asistencia    de los Bachilleres Fernando Gonz&aacute;lez del Valle, Nicol&aacute;s J. Guti&eacute;rrez,    Miguel Gabriel de Morales, Marcos Rencaleri, Juan Jim&eacute;nez y D. Joaqu&iacute;n    V&aacute;zquez. Todos los que se examinaron contestaron bien y se entregaron    premios a Gonz&aacute;lez del Valle y a V&aacute;zquez, con ofrecimiento de    la Sociedad Econ&oacute;mica de enviarlos a estudiar a Madrid; regalaron bolsas    de cirug&iacute;a a Nicol&aacute;s J. Guti&eacute;rrez y a Miguel Gabriel de    Morales; libros de medicina a M. Rencaleri y a Juan Jim&eacute;nez, todos fueron    felicitados por el profesor Dr. Jos&eacute; T. Tasso (&quot;Diario de La Habana&quot;).---    En el n&uacute;mero del 6 de julio del mismo Diario se dice: &quot; Por renuncia    de Jos&eacute; Tasso se dispone se fije un edicto para proponer la c&aacute;tedra    de Anatom&iacute;a y Fisiolog&iacute;a a oposiciones&quot;. En el del 21 de    octubre se expresa: &quot;Se saca a oposici&oacute;n la c&aacute;tedra de Qu&iacute;mica    vacante en San Ambrosio, si no se presenta en quince d&iacute;as un profesor    capaz se pedir&aacute; a Espa&ntilde;a&quot;. El Dr. Antonio Eduardo Castro    obtuvo la primera de dichas c&aacute;tedras y el d&iacute;a 17 de noviembre,    viernes, a las cuatro de la tarde, empez&oacute; sus lecciones de anatom&iacute;a    y fisiolog&iacute;a en San Ambrosio. (El Diario).</p>     <p>El 1&ordm; de septiembre de 1821 se inici&oacute; el curso de Anatom&iacute;a    Pr&aacute;ctica en San Ambrosio con el catedr&aacute;tico interino Doctor Francisco    Alonso Fern&aacute;ndez, m&eacute;dico de la Armada reci&eacute;n llegado de    Espa&ntilde;a (El Diario) . En todo el a&ntilde;o ingresaron en las salas hospitalarias    4 829 enfermos, curaron 4 623, murieron 225 y el d&iacute;a &uacute;ltimo de    a&ntilde;o quedaban en cama 313 individuos.--- </p>     <p>En 1822 era director del establecimiento el Doctor Juan P&eacute;rez Carrillo,    primer m&eacute;dico cirujano de la Armada; su segundo el Doctor Luis Genebriera;    tambi&eacute;n m&eacute;dico de la Armada, estando la sala de marinos a cargo    de D. Pascual Morales. El Doctor Francisco Alonso Fern&aacute;ndez continuaba    al frente de la c&aacute;tedra de Anatom&iacute;a Pr&aacute;ctica. D. Tom&aacute;s    Montes de Oca efectu&oacute; en una de sus salas la primera intervenci&oacute;n    quir&uacute;rgica, con &eacute;xito, en un caso de hernia estrangulada. El Doctor    Pr&oacute;spero Amador Garc&iacute;a, inspector de los hospitales militares,    luchaba por la mejor&iacute;a de los mismos y por el progreso de la medicina.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En octubre de 1823 inici&oacute; el Doctor Francisco Alonso Fern&aacute;ndez,    que continuaba al frente del curso de Anatom&iacute;a Descriptiva y Grandes    Operaciones de Cirug&iacute;a en el Real Museo del Real Hospital de San Ambrosio,    cuyos gastos cubr&iacute;a la Sociedad Patri&oacute;tica, un Curso de Partos,    acompa&ntilde;ando a las demostraciones &quot;de fantomas maniqu&iacute;es,    l&aacute;minas, instrumentos, pelvis naturales seg&uacute;n el m&eacute;todo    seguido en el Real Colegio de M&eacute;dicos de Espa&ntilde;a&quot; (El Diario).---    La misma situaci&oacute;n en 1824.--- Dice el Diario del 16 de abril de 1825:    &quot;Da principio este d&iacute;a el curso del Arte de Partear por el Doctor    Francisco Alonso Fern&aacute;ndez en el Real Museo de Anatom&iacute;a, situado    en una sala del hospital de San Ambrosio bajo los auspicios de la Real Sociedad    Patri&oacute;tica y se pide que los que se inscriban presenten sus certificados,    t&iacute;tulos y dem&aacute;s documentos necesarios; texto de Juan de Navas    y costo de la matr&iacute;cula cuatro pesos&quot;.--- Durante el mes de diciembre    de 1825 entraron en San Ambrosio 840 enfermos y murieron 20, pocos de fiebre    amarilla, era su contralor D. Bernab&eacute; Velarde.---En este mes public&oacute;    Romay un extenso art&iacute;culo en relaci&oacute;n con el Hospital y su experiencia    sobre la fiebre amarilla y del que hacemos un extracto:&quot; Han muerto pocos    de fiebre amarilla en San Ambrosio en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. Cuando    la epidemia que se present&oacute; entre los marinos de la escuadra de Aristizabal    el tratamiento seguido consist&iacute;a en sangr&iacute;as, laxantes, quina,    estimulantes, y hoy pensamos que estaban bien tratados. Despu&eacute;s se acept&oacute;    que la afecci&oacute;n era una inflamaci&oacute;n hep&aacute;tica seg&uacute;n    los trabajos de Thomason, pero al fin los de Broussais aclararon el problema.    En 1819 atend&iacute; a muchos enfermos en los barracones, cuando llegaban barcos    de M&aacute;laga y Catalu&ntilde;a. Hice disecciones y estudi&eacute; la fiebre    amarilla y acept&eacute; que es una inflamaci&oacute;n del est&oacute;mago y    de los intestinos que se propaga al h&iacute;gado. He curado a algunos solo    con cocimiento blanco o de cebada, tisanas aciduladas, sinapismos, cataplasmas    y caldo de gallina. A otros he sangrado y les he dado, agua helada, man&aacute;,    tamarindo y luego tisana acuosa de quina. </p>     <p>Ahora la enfermedad causa de nuevo da&ntilde;os en La Habana y en mi trabajo    he sido auxiliado por los facultativos Pedro Andreu y Luis Genebriera. Solo    acepto la sangr&iacute;a al principio. Estimo que el contagio se debe a una    causa que existe en la costa del mar pues he observado que si los sanos se alejan    una legua del mismo se reservan del mal. Algunos naturales de la Isla tambi&eacute;n    padecen la fiebre amarilla cuando en el verano se establecen junto al mar&quot;.    El art&iacute;culo es muy extenso y est&aacute; firmado por Tom&aacute;s Romay    el 30 de noviembre de 1825.    <br> </p> <h4> Hospital de San Felipe y Santiago (San Juan de Dios)</h4>     <p> A principios del siglo XIX su situaci&oacute;n econ&oacute;mica era dif&iacute;cil.-    En 1804 se inaugur&oacute; la vacunaci&oacute;n de sus enfermos. Los enterramientos    de sus muertos se hac&iacute;an en su propio cementerio.- En 1806 entraron en    todo el a&ntilde;o 1 138 enfermos, curaron 820, murieron 250 y quedaron en cama    el d&iacute;a 31 de diciembre 84.- En el siguiente a&ntilde;o aloj&oacute; numerosos    enfermos de gripe y algunos de viruela por las epidemias reinantes.- En 1810    se vacunaba con diligencia, entraron en sus salas en el a&ntilde;o 857 enfermos,    curaron 605, murieron 245 y quedaron en cama a final de a&ntilde;o 194. Su servicio    de agua era deficiente y ten&iacute;an que emplear la de sus aljibes.</p>     <p>Existen noticias de que en una de sus salas se estableci&oacute; en 1811 la    ense&ntilde;anza de la Cl&iacute;nica M&eacute;dica y nada de particular tiene    que esto sea cierto toda vez que desde el a&ntilde;o 1795 se hab&iacute;a establecido    dicha ense&ntilde;anza en Madrid por Mariano Mart&iacute;nez de Galinsoga, casi    antes que se iniciara en Par&iacute;s por Laennec. En 1&ordm; de octubre de    ese a&ntilde;o exist&iacute;an en el hospital 138 enfermos. Entraron en septiembre    247, curaron 71, fallecieron 39 y quedaron 143. Se&ntilde;al&oacute; el Prior    fray Domingo Gavil&aacute;n que la alta mortalidad se deb&iacute;a a que muchos    enfermos ingresaban en estado preag&oacute;nico.</p>     <p>En 1812 el Capit&aacute;n General Someruelos visit&oacute; el establecimiento,    de improviso, y encontr&oacute; algunas irregularidades y dispuso que fuesen    corregidas por el Administrador fray Domingo Gavil&aacute;n.--- En 1813 por    quejarse los enfermos de maltrato dispuso el Ilustre Ayuntamiento que fuese    visitado diariamente por los Comisarios Municipales. Estos, apellidados Bulnes    y Ben&iacute;tez, informaron que los alimentos y las medicinas eran de buena    calidad pero que no eran suficientes para el n&uacute;mero elevado de enfermos.---    Con motivo del regreso del rey D. Fernando VII a Espa&ntilde;a, en 1814, se    obsequi&oacute; a los internados con suculentas comidas, a una de ellas asisti&oacute;    en pleno el Ilustre Ayuntamiento y los regidores dieron limosnas a los enfermos.    Se asistieron muchos casos de garrotillo y de pulmon&iacute;as. Se inici&oacute;    una suscripci&oacute;n para realizar obras en la sala de San Rafael y para comprar    &quot;camas de fierro&quot;. En el a&ntilde;o ingresaron 1 484 enfermos, curaron    1 224, murieron 283 y quedaron el 31 de diciembre 136. Los difuntos a&uacute;n    se enterraban en el cementerio del hospital. </p>     <p>En 1&ordm; de abril de 1815 recibi&oacute; fray Rafael Alcaraz &quot;ciento    veinte y cinco camas de fierro con bastidores y lonas&quot;. Actuaba como practicante    el enfermero mayor Domingo Gavil&aacute;n. Se asist&iacute;an 11 enfermos de    la c&aacute;rcel.--- El 16 visit&oacute; el establecimiento el Profesor Vall&iacute;    acompa&ntilde;ado por el Doctor Machado con objeto de visitar y estudiar casos    de fiebre amarilla, pero tuvo la desgracia de contagiarse y morir r&aacute;pidamente.---    El 18 de junio de 1817 &quot;el padre Prior del Hospital Real de San Felipe    y Santiago, pidi&oacute; al Ilustre Ayuntamiento fondos para derribar parte    del costado de la Iglesia que mira a la plazuela y levantarla de nuevo por la    ruina que amenaza&quot;. Adem&aacute;s solicit&oacute; que se dieran funciones    por los empresarios del Coliseo y de la Plaza de Toros y que se abriera una    suscripci&oacute;n voluntaria entre el vecindario &quot;por ser constante el    servicio que hace la hospitalidad de curar gratuitamente a todos los pobres    que se remiten de la c&aacute;rcel y magistrados, cuyo n&uacute;mero en el a&ntilde;o    pasado ascendi&oacute; a doscientos treinta y cuatro&quot;.</p>     <p>En 1818 continuaba atendido por los mismos religiosos de San Juan de Dios.    En todo el a&ntilde;o entraron 1 702 enfermos, curaron 1 197, murieron 537 y    quedaron en cama el 31 de diciembre 125. En esta fecha ya hab&iacute;a sido    clausurado el cementerio del hospital y los enterramientos se hac&iacute;an    en el cementerio general de Espada.--- El siguiente a&ntilde;o instal&oacute;    en una de sus salas el Dr. Fernando Gonz&aacute;lez del Valle una Academia de    Cirug&iacute;a Pr&aacute;ctica, sirvi&eacute;ndola gratuitamente. Se asistieron    en el a&ntilde;o muchos enfermos de fiebre amarilla.</p>     <p>En 1821, a virtud de lo dispuesto por la Superioridad, el hospital dej&oacute;    de ser &quot;juanino&quot; y pas&oacute; al Ilustre Ayuntamiento en cumplimiento    de una Real Orden de 9 de noviembre de 1820 (Acta del Ayuntamiento del 16 de    febrero.) - En los primeros d&iacute;as de marzo el Comandante de la guardia    del hospital dio cuenta al Capit&aacute;n General del estado de abandono en    que se encontraba el establecimiento y &quot;que hab&iacute;a muerto el preso    Manuel Vera por falta de alimento y por poco no recibe los santos &oacute;leos&quot;.    El Gobierno Superior se dirigi&oacute; al Ilustre Ayuntamiento para que se hiciera    cargo del hospital toda vez que se hab&iacute;a ordenado la disoluci&oacute;n    de la comunidad de San Juan de Dios. Cumplida la disposici&oacute;n la Corporaci&oacute;n    dispuso que fuera visitado con frecuencia por los respectivos regidores de barrios.    En el a&ntilde;o entraron 2 847 enfermos curaron 1 948, murieron 743 y quedaron    en cama el 31 de diciembre 156.</p>     <p>En 1822 su cuerpo facultativo estaba constituido por: Doctor Jos&eacute; P&eacute;rez    Boh&oacute;rquez, m&eacute;dico principal; Doctor Francisco Sandoval, auxiliar;    Doctor Luis del Castillo, practicante mayor.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El establecimiento estaba congestionado por enfermos y presos por lo que con    relativa frecuencia se daban funciones ben&eacute;ficas en el teatro y plaza    de toros para su auxilio.</p>     <p>Renunci&oacute; el Administrador Tom&aacute;s Agust&iacute;n Cervantes y le    sucedi&oacute; Francisco de la Torre y C&aacute;rdenas y D. Ignacio Dedin continuaba    con la contrata de medicina. Se dispuso el estricto cumplimiento del Reglamento    del 27 de diciembre de 1821 en virtud del cual los militares no pod&iacute;an    residir sanos en el local del establecimiento.</p>     <p>Lastimoso en extremo era el estado del hospital en el a&ntilde;o de 1823. He    aqu&iacute; como se encontraba seg&uacute;n el informe que emitieron ese a&ntilde;o    los Doctores Manuel Echevarria y Andr&eacute;s Terriles del que hacemos un extracto:    &quot;Cuadro lastimoso de miseria. La localidad est&aacute; en gran parte ruinosa.    En mal estado patios y claustros. Faltan las canales que conducen el agua de    lluvia a los aljibes. Goteras sobre la sala de San Dami&aacute;n. El lugar com&uacute;n    da filtraciones que llevan a la calle aguas putr&iacute;feras y pestilentes.    Horroroso el calabozo. El edificio es refugio de militares y de otras personas    que pueden costear fuera su alojamiento. El cotidiano alimento en un d&iacute;a    para 125 enfermos se redujo a 2@ de carne, 8 gallinas, 2 patas de vaca, 2 de    cerdo y media libra de jam&oacute;n para sustancia. Se sustentan adem&aacute;s    a veinte presos que de ordinario ocupan un lugar tenebroso y oscuro. Entran    marineros como enfermos pensionistas y salen sin pagar como si fueran pobres.    Todos estos males no son culpas del Administrador interino D. Francisco de la    Torre y C&aacute;rdenas, que cuida bien de los libros y del archivo. No hay    sirviente dedicado al oficio del culto y a veces no hay individuo apto para    que el sacerdote administre los Sacramentos. El templo tiene limpieza relativa.    Cuenta el hospital con bienes por valor de 248.190 pesos. He aqu&iacute; la    n&oacute;mina: Manuel Morales, mayordomo, con $450.00 al a&ntilde;o.; Francisco    de Rojas Vinajeras, enfermero, $400.00; Manuel Mart&iacute;nez, despensero,    con $240.00; Dr. Jos&eacute; P&eacute;rez Boh&oacute;rquez, , m&eacute;dico    principal, $300.00; Doctor .Francisco. Sandoval, m&eacute;dico auxiliar, $120.00;    Lcdo. Pacheco, cirujano mayor, $300.00; Doctor Luis del Castillo, cirujano auxiliar,    $120.00; Br. Fernando Gonz&aacute;lez del Valle, practicante mayor $250.00;    pbro. Jos&eacute; C. del Castillo, capell&aacute;n, $264.00; pbro. Manuel Navarro,    $264.00. Adem&aacute;s, nueve empleados (cabos de sala, practicantes, potero,    etc.) que ganan de 16 a 20 pesos mensuales cada uno. Se paga al farmac&eacute;utico    D. Ignacio Dedin, contratista de medicinas, $212.00 mensuales. Existen tambi&eacute;n    7 esclavos de cocineros (uno llamado Jos&eacute; de Jes&uacute;s), ayudante    (Rafael), etc. (&quot;Diario de La Habana&quot;).</p>     <p>En 1824 el Dr. Tom&aacute;s Romay estableci&oacute; una clase privada de Cl&iacute;nica    M&eacute;dica y en una sala pr&oacute;xima daba la de Cl&iacute;nica Quir&uacute;rgica    D. Fernando Gonz&aacute;lez del Valle y esta pas&oacute; a la Universidad por    acuerdo de la Sociedad Patri&oacute;tica (Diario del 26 de abril). Continuaban    las visitas de los diputados del Ilustre Ayuntamiento. En el hospital se asistieron    numerosos casos de exantema epid&eacute;mico. Este a&ntilde;o se habilit&oacute;    una sala en los altos para asistir a extranjeros y estaba a su frente el Doctor    Carlos Belot, con t&iacute;tulo de Par&iacute;s y miembro de la Sociedad de    Cirug&iacute;a de Filadelfia.</p>     <p>En octubre de 1825 el Doctor Belot continuaba al frente de la sala de extranjeros    y dio a conocer en &quot;El Diario&quot; el resultado de su experiencia en el    tratamiento de la fiebre amarilla. Asisti&oacute; a 16 espa&ntilde;oles, 85    franceses, 50 alemanes, 15 holandeses, 11 suecos, 12 ingleses y 8 norteamericanos,    en total 197 enfermos de los que solo murieron 20, que llegaron casi todos en    estado moribundo. Que el m&eacute;todo fisiol&oacute;gico fue el que le dio    mejor resultado.</p> <h4>Hospital de San Francisco de Paula</h4>     <p>Al iniciarse el siglo XIX el edificio de este hospital de mujeres, enclavado    en la porci&oacute;n sureste de La Habana antigua, pr&oacute;ximo al litoral,    se encontraba en buenas condiciones.--- En 1804 se inici&oacute; la vacunaci&oacute;n    de sus enfermas y mejor&oacute; el buen aspecto del lugar con el buen arregl&oacute;    que se hizo a la Alameda de Paula.--- En 1806 el movimiento de enfermos fue    el siguiente: mujeres entradas, 310, muertas 135, promedio en cama 55.--- Numerosos    casos de gripe en la pandemia de 1807.---En el a&ntilde;o 1808 el promedio de    enfermas fue de 57 al mes.--- En 1810 entraron 316, curaron 165 y fallecieron    153 quedando un promedio de 56 en cama. En enero de 1812 el Capell&aacute;n    de la instituci&oacute;n dio conocimiento al Ilustre Ayuntamiento de la existencia    de una loca que perturbaba la calma de la misma, por cuyo motivo el ayuntamiento    dispuso que la demente llamada Mar&iacute;a Fern&aacute;ndez fuese recluida    en el hospital de San L&aacute;zaro donde se encontraban asiladas otras locas.-    Se trataron casos de neumon&iacute;a y garrotillo en 1813.- Suculentas comidas    el siguiente a&ntilde;o con motivo de los grandes festejos llevados a cabo por    el regreso del rey Fernando VII desde Francia a Espa&ntilde;a. En todo ese a&ntilde;o    de 1814 ingresaron 401 enfermas, curaron 263, murieron 153 y quedaron 32 a final    de diciembre.    <br>       <br>   El 5 de octubre de 1820 el padre Capell&aacute;n dio las gracias al Ilustre    Ayuntamiento &quot;por la abundante, costosa y delicada comida dada a las enfermas    los d&iacute;as 24, 25 y 26 de septiembre. En que se efectuaron los festejos    por la Constituci&oacute;n.--- En el a&ntilde;o 1821 entraron 416 enfermas,    curaron 252, murieron 161, y quedaron en cama 52 mujeres el 31 de diciembre.---    En el verano del a&ntilde;o 1824 fue nombrado director interino D. Antonio Calderi&ntilde;o.    Los delegados del Ilustre Ayuntamiento visitaban e inspeccionaban peri&oacute;dicamente    el hospital para que la asistencia de las asiladas fuese mejor. </p> <h4>Hospital de San L&aacute;zaro</h4>     <p>Situado al noroeste de la ciudad, con su frente mirando a la Caleta de San    L&aacute;zaro y a sus espaldas el Cementerio de Espada , se encontraba el hospital    de leprosos o de lazarinos de La Habana, en el camino del Vedado. Ten&iacute;a    capacidad para m&aacute;s de 90 enfermos y alojaba algunas locas en uno de sus    departamentos. Por su situaci&oacute;n sufri&oacute; mucho con los ciclones    y &quot;nortes&quot; que azotaban con frecuencia lugar tan solitario entonces.--    -En 1804 dispuso el Ilustre Ayuntamiento que ocho locas que se encontraban en    la Casa de Recogidas pasaran al hospital de San L&aacute;zaro.--- En 1810 entraron    12 enfermos, murieron 12 y quedaron 106 al finalizar el a&ntilde;o.--- Dos a&ntilde;os    despu&eacute;s se alojaban hombres dementes en otra sala especial. Participaron    tambi&eacute;n sus enfermos de las grandes comidas con que les obsequiaba el    Ilustre Ayuntamiento en ciertos d&iacute;as del a&ntilde;o y en las grandes    fiestas nacionales.</p>     <p>En 31 de diciembre de 1814 quedaban 99 asilados, entraron en el a&ntilde;o    21 y murieron 19. El hospital ten&iacute;a tambi&eacute;n su cementerio especial    para sus difuntos hasta que se edific&oacute; a sus espaldas el de Espada.---    En 1816 se iniciaron nuevas obras que tardaron varios a&ntilde;os en concluirse    y a cuyo beneficio se hicieron distintas fiestas ben&eacute;ficas.--- En 1818    se anotaron 17 ingresos en el a&ntilde;o con 21 fallecidos y quedaron 77 el    31 de diciembre.--- En 1820 el &quot;Mampostorio&quot; de la casa solicit&oacute;    permiso del Ilustre Ayuntamiento para que el Doctor Carlos Belot hiciera &quot;ciertas    curas a enfermos del hospital&quot; y fue autorizado siempre que le acompa&ntilde;ase    un facultativo de la Junta de Sanidad. El promedio de enfermos era de unos 57    por mes.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En 1823 era dirigida la casa por D. Jos&eacute; Rodr&iacute;guez y Castro.    <br> </p>     <p>Entonces qued&oacute; a cargo del Ilustre Ayuntamiento y recib&iacute;a frecuentes    visitas de sus diputados. En este a&ntilde;o prohibieron esos inspectores, de    acuerdo con el Cabildo &quot;la visita de negros vendedores de carnes para que    no la manoseen los asilados&quot;.</p>     <p>A final de este per&iacute;odo se encontraba la casa en buen estado y empez&oacute;    a recibir enfermos del interior, a&uacute;n de Camag&uuml;ey y Santiago, que    ten&iacute;an sus hospitales de leprosos</p> <h4>Hospital de Belemitas</h4>     <p>La convalecencia de Bel&eacute;n continuaba su vida habitual a principios del    siglo XIX y el n&uacute;mero de sus convalecientes aumentaba o disminu&iacute;a    seg&uacute;n el n&uacute;mero de soldados espa&ntilde;oles que llegaban a La    Habana. En 1818 entraron 1 188 hombres convalecientes de tropa y marinos y unos    643 paisanos, en total 1 832 individuos, s&oacute;lo muri&oacute; un soldado.---    En 1820 se dispuso que su administraci&oacute;n pasara a manos del Ilustre Ayuntamiento    pero a final de a&ntilde;o no hab&iacute;a sido cumplida la disposici&oacute;n    toda vez que en noviembre el Prefecto del hospital comunic&oacute; al Cabildo    &quot;que no les correspond&iacute;a la visita dispuesta&quot;.</p>     <p>En 1821 estaba ya regido por el Ilustre Ayuntamiento que dispuso que el m&eacute;dico    Hern&aacute;ndez y el Doctor Gordillo atendiesen a la hospitalidad y a la escuela    que le era anexa.--- En 1822 esos mismos se&ntilde;ores continuaban prestando    servicios en la casa siendo entonces enfermero mayor Sim&oacute;n Ch&aacute;vez.    Pidieron al Ayuntamiento s&aacute;banas y solicitaron &quot;que la cantina y    el calabozo del batall&oacute;n de Catalu&ntilde;a se trasladaran a otro lugar&quot;.---    En 1823 D. Bernardo del Riesgo &quot;m&eacute;dico del antiguo hospital de convalecientes    de Bel&eacute;n pide se le aumente el sueldo&quot;.--- En la misma situaci&oacute;n    los a&ntilde;os 1824 y 1825.</p> <h4>Hospital Real del Pilar</h4>     <p>Fundado poco despu&eacute;s de mediados del siglo XVIII. En 1791 lo dirig&iacute;a    el Doctor Juli&aacute;n de Ayala, m&eacute;dico, y le auxiliaba en sus tareas    el cirujano D. Miguel Su&aacute;rez. A&ntilde;os despu&eacute;s se uni&oacute;    al Hospital Militar de San Ambrosio. Atendi&oacute; a paisanos y presidiarios.</p> <h4>Hospital del Arsenal</h4>     <p>Situado pr&oacute;ximo a San Isidro atend&iacute;a a marinos enfermos.</p>     <p>En 1791 su n&oacute;mina la compon&iacute;an el Licenciado Antonio Romero,    m&eacute;dico; D. Antonio Candaro, ayudante, y D. Pedro Puig, primer cirujano    de la armada. Se clausur&oacute; en 1806 y sus enfermos se trasladaron al hospital    de San Ambrosio.</p> <h4>Hospicio de San Isidro</h4>     <p>Ocupado por los frailes franciscanos en 1799 hizo una vida l&aacute;nguida    hasta 1855 en que el edificio fue ocupado por la Escuela de Artes y Oficios.</p> <h4>Enfermer&iacute;as</h4>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Desde el origen de La Habana se sol&iacute;an utilizar casas para alojar enfermos    por escasez o falta de hospitales y especialmente en tiempos de epidemia. El    primer hospital que se fund&oacute; en 1544 era una sencilla casa-enfermer&iacute;a.    En 1643 los religiosos de San Francisco solicitaron permiso para fundar una    enfermer&iacute;a donde asistir a sus religiosos.</p>     <p>Durante el siglo XVIII se aislaron los &quot;pestosos&quot; en distintos lugares    y casas diversas.</p>     <p>Al empezar el siglo XIX (1805) se aislaron 18 variolosos llegados en la fragata    &quot;Ramona&quot; en un departamento del hospital situado entonces en el Arsenal.    Tres a&ntilde;os despu&eacute;s exist&iacute;a una ermita de campo y una casa    al final de la Calzada de San Luis Gonzaga (Reina), que pagaba cinco pesos mensuales    de alquiler, para aislar a los variolosos. En el a&ntilde;o 1815 exist&iacute;a    una casa con el mismo objeto frente al hospital de San L&aacute;zaro y cerca    del mar. En 1819 funcionaban cuatro enfermer&iacute;as particulares donde se    asist&iacute;an pacientes, especialmente extranjeros. En 1821 pose&iacute;a    el m&eacute;dico Belot una buena enfermer&iacute;a en Regla la que desapareci&oacute;    dos a&ntilde;os despu&eacute;s.</p>     <p>En 1824 las Autoridades Superiores combat&iacute;an el establecimiento de enfermer&iacute;as    particulares por motivos m&aacute;s o menos justos. Este a&ntilde;o figuraba    de nuevo la Casa de Belot para extranjeros y estaba situada como se dijo en    un departamento alto del hospital de San Juan de Dios. </p>     <p>Este se&ntilde;or continuaba con su enfermer&iacute;a en 1825, viv&iacute;a    en Cuba No. 125 y recib&iacute;a avisos en la botica situada frente a la porter&iacute;a    de Santo Domingo, es decir en la casa que ocupaba la Universidad.    <br> </p> <h4>Casas de Ba&ntilde;os </h4>     <p>Instaladas por el Ilustre Ayuntamiento en el a&ntilde;o 1773 a fin de que los    pobres pudieran asearse gratuitamente. En 1802 fueron fabricadas de nuevo por    Jos&eacute; Mendoza. En el a&ntilde;o 1804 se le agregaron cuatro nuevas habitaciones    dedic&aacute;ndose una a pobres de solemnidad, se le instalaron diez tanques    y se alquilaron algunos departamentos. En 1812 continuaban alquilando habitaciones    y se inform&oacute; al Ilustre Ayuntamiento que aunque estaban en mal estado    se pod&iacute;an alojar en una de las casas las locas que estaban en San L&aacute;zaro.    En 1813 alojaban dementes y recogidas. En 1817 estaban ruinosas y se construy&oacute;    una nueva cerca del Matadero. En 1819 continuaban arruinadas sin dar utilidad    al ayuntamiento.</p> <h4>Casas de Mujeres Recogidas de San Juan Nepomuceno</h4>     <p>A principios del siglo XIX se encontraba esta Casa ubicada en lo que hab&iacute;a    sido huerta del antiguo Convento de San Isidro situado al suroeste de la Ciudad.---    En 1804 se realizaron obras en el edificio quedando la casa con una extensi&oacute;n    de 125 varas y unas 25 de anchura, con dos patios y departamentos para blancas    y de color, con una capilla y capell&aacute;n. Las ocho locas que se alojaban    en la casa mientras se reedificaba fueron trasladadas al Hospital de San L&aacute;zaro    y las recogidas a la Casa de Ba&ntilde;os. Estas regresaron a su antigua casa    pero en el a&ntilde;o 1811 volvieron a la Casa de Ba&ntilde;os por hacerse obras    en su hermoso edificio.--- En 1807 la encargada de la Casa de Recogidas se llamaba    Dominga Rodr&iacute;guez y ganaba quince pesos mensuales.</p>     <p>Parece que las locas que se encontraban en San L&aacute;zaro no hab&iacute;an    regresado al edifico de San Isidro toda vez que en 1812 el capell&aacute;n de    la casa D. Miguel Bonilla se opon&iacute;a al regreso de las mismas. A pesar    de esta oposici&oacute;n en el a&ntilde;o 1815 se encontraban alojadas en la    Casa de las Recogidas diez locas que molestaban a las mujeres recogidas y al    vecindario por lo que hicieron gestiones con el Capit&aacute;n General para    el traslado de las dementes para el Hospital de Paula.</p>     <p>En 1817 y en un informe del Regidor Francisco Ponce de Le&oacute;n al Ilustre    Ayuntamiento se hace constar &quot;que solo hay en la casa tres recogidas llegando    a diez y seis las locas; que el local est&aacute; en mal estado, que se alimentan    mal y la capilla es indecente&quot;.--- Dos a&ntilde;os despu&eacute;s (1819)    el n&uacute;mero de las dementes lleg&oacute; a 23 y continuaban perturbando    al vecindario con sus gritos y blasfemias y por este motivo se pens&oacute;    de nuevo en trasladarlas a sitio m&aacute;s apropiado.--- En 1823 trat&oacute;    el Ayuntamiento de suprimir la Casa pero no se lleg&oacute; a ello. D. Pablo    Garc&iacute;a sucedi&oacute; en la direcci&oacute;n del la casa al pbro. Joaqu&iacute;n    Plumas.--- El siguiente a&ntilde;o (1824), siendo de nuevo director el tal Plumas    pidi&oacute; la ampliaci&oacute;n de la Casa hacia la inmediata de los Ba&ntilde;os    ya que estas &uacute;ltimas estaban inservibles y por lo tanto no prestaban    utilidad.--- En 1825 continuaba la Casa de Recogidas en las mismas condiciones,    prestaba pocos servicios, alojaba 18 mujeres y se encontraba administrada por    el pbro. Manuel Gonz&aacute;lez, sucesor de su colega Plumas.     ]]></body>
<body><![CDATA[<br> </p> <h4>Casa de Exp&oacute;sitos (Maternidad) </h4>     <p>A principios de siglo estaba en un caser&oacute;n en las calles de Oficios    y Muralla y alojaba cien exp&oacute;sitos que asist&iacute;an a la escuela de    Bel&eacute;n. En 1804 en su botiqu&iacute;n hab&iacute;a &quot;jalea de cuerno    de ciervo, para usar con la leche, jarabes contra la diarrea, etc.&quot; Estaba    poco atendida en 1825.</p> <h4>Casa de Beneficencia</h4>     <p>El edificio se empez&oacute; a edificar en 1792, frente a la Caleta de San    L&aacute;zaro, y se inaugur&oacute; el 8 de diciembre de 1704. En 1804 ten&iacute;a    61 educandas, 111 indigentes, 18 dependientes y 57 esclavos, en total 239 personas.---    Despu&eacute;s su situaci&oacute;n econ&oacute;mica se hizo precaria por lo    que recib&iacute;a auxilios del Ilustre Ayuntamiento, de muchos de sus regidores,    en particular y de personas distinguidas de la sociedad y tambi&eacute;n limosnas    por misas y cad&aacute;veres que se tend&iacute;an en su capilla-.---- En 1814    alojaba 51 educandas, 55 individuos indigentes, 15 dependientes, 43 esclavos,    total 162 personas.</p>     <p>En 1815, educandas 12, indigentes 62, correccionarias 1, dependientes 13 y    esclavos 53, total 141 personas.</p>     <p>En 1820 atend&iacute;a 66 educandas, 78 indigentes, 11 dependientes y 44 esclavos,    en total 119 individuos. Estaba administrado por D. Francisco Castro.--- En    1821 alojaba 189 personas.--- En 1823 viv&iacute;an en su interior 146 seres    humanos. Fueron sus Diputados este a&ntilde;o: Juan Pizarro, Jos&eacute; Ibarra,    Manuel Echevarr&iacute;a, Jos&eacute; Mariano de C&aacute;rdenas, coronel; Andr&eacute;s    &Aacute;lvarez Calder&oacute;n, oidor; el Conde de la Fernandina, Rafael O'Farrill    Arredondo, Francisco de C&aacute;rdenas y Chac&oacute;n, Gonzalo Herrera, sucesor    de Bernab&eacute; Mart&iacute;nez de Pinillos.--- En 1824 Francisco Larra&ntilde;aga,    Joaqu&iacute;n G. Arrieta, Nicol&aacute;s de C&aacute;rdenas, Jos&eacute; Antonio    Vidal, pbro. Ignacio O`Farrill, Francisco Filomeno, El Conde de O`Reilly, Rafael    O`Farrill.--- En 1825 eran sus Diputados: el Conde de Santovenia, Jacinto Gonz&aacute;lez    Larrinaga, Joaqu&iacute;n de Arrieta, Jos&eacute; Antonio Vidal y Pascual, Rafael    Ignacio O`Farrill, Mart&iacute;n de Ar&oacute;stegui Heneas, el Marqu&eacute;s    de Casa Tirry, Andr&eacute;s de J&aacute;uregui, el Conde de O`Reilly, Joaqu&iacute;n    G&oacute;mez, siendo su presb&iacute;tero este a&ntilde;o D. Manuel de Echevarr&iacute;a.    <br> </p> <h4>Boticas </h4>     <p>Las m&aacute;s conocidas de este per&iacute;odo fueron: La de Cid, situada    en la calle de Aguiar. Una ubicada en la calle de Alcantarilla. La de Guill&eacute;n,    en la calle de Acosta. La de Jos&eacute; Mar&iacute;a Hern&aacute;ndez del Soto    en la Calzada de San Luis Gonzaga.</p>     <p>De Francisco Valiente, Calzada de Guadalupe esquina a Pe&ntilde;alver. La de    Juan Pisa Nodal, calle Apodaca, hac&iacute;a an&aacute;lisis qu&iacute;micos.    La de O`Reilly frente a la porter&iacute;a de Sto. Domingo. De Pedro San Feli&uacute;    en la calle Mercaderes. De Juan de Dios Caba&ntilde;as, en el camino real de    Jes&uacute;s del Monte hacia el puente de Maboa. Del Dr. Mendoza, O`Reilly y    Aguiar, La de San Isidro y Compostela, etc. Algunas vend&iacute;an libros de    medicina e instrumentos y expon&iacute;an fetos monstruosos en pomos especiales.</p> <h4>Dentistas</h4>     <p>Los m&aacute;s anunciados en la prensa de la &eacute;poca fueron: Jos&eacute;    Orsi, graduado en Madrid, Sol No. 14. Bernardo Frexe, en Lamparilla y Amargura    &quot;ofrece sus talentos para las enfermedades de la boca, limpia dientes,    emploma muelas, las rellena de oro, etc. &quot; y &quot; tiene en venta caxas    de instrumentos de cirug&iacute;a, algalias y plata y forceps para parteros    (primera vez que se anuncia la venta de este instrumento en Cuba) y algunos    libros de medicina, de cirug&iacute;a y qu&iacute;mica, en franc&eacute;s &quot;    (Diario del 6 de octubre de 1815). El dentista Levy en la calle de Amargura    91. En el Diario del 13 de enero de 1823 se anuncia LA DENTISTA Se&ntilde;ora    Delane llegada de Estados Unidos &quot;cura el escorbuto, pone dientes artificiales    y vende polvos dentr&iacute;ficos&quot; (La primera dentista que se anuncia    en Cuba).</p> <h4>Operaciones quir&uacute;rgicas</h4>     <p>Por esta fecha las pr&aacute;cticas de la cirug&iacute;a se encontraban limitada    a ciertas operaciones de urgencia y a peque&ntilde;as operaciones corrientes:    hernias estranguladas, ces&aacute;reas <i>post-mortem</i>, amputaciones de miembros,    tallas, litotom&iacute;as, torsiones y ligaduras arteriales, tenotom&iacute;as,    cataratas, y otras del ojo, de partos, amputaciones de la mama, etc. Se desconoc&iacute;a    la anestesia general y se ignoraba la antisepsia y la asepsia. Antes de ser    operado el paciente era embriagado o narcotizado habiendo siempre a su lado    un hombre musculoso para que lo sostuviera en sus reacciones. Las arterias se    ligaban con los filetes nerviosos y sus cabos se reun&iacute;an en un paquete.    El torniquete que se usaba para evitar la hemorragia se dejaba en ocasiones    tanto tiempo aplicado que causaba gangrena en los tejidos comprimidos. No exist&iacute;an    verdaderas salas de operaciones, ni en los hospitales (estos eran peligrosos,    por la gangrena nosocomial o de hospitales, tan com&uacute;n entonces,) por    lo que se hac&iacute;an m&aacute;s a menudo en las casas particulares, aprovechando    y apropiando una habitaci&oacute;n de la misma. Las curaciones de las heridas    se hac&iacute;an con hilas, vendajes de s&aacute;banas viejas, se utilizaban    cordones, emplastos, ung&uuml;entos (amarillo, rojo, etc.) y el p&uacute;blico    acud&iacute;a a la &quot;tela de ara&ntilde;a&quot; que tomaban en las caballerizas    y otros sitios y rincones de las casas. Ceratos, esponjas y otros menjurjes    (A&uacute;n, a finales del siglo vimos usar estos procedimientos; el ej&eacute;rcito    espa&ntilde;ol recog&iacute;a hilas en las casas de familia, que no desinfectaban,    para curar a sus soldados). Con tales procederes casi todas las heridas supuraban.    Los m&aacute;s adelantados acud&iacute;an al agua fenicada y al yodoformo al    finalizar el siglo. Por tanto, la podredumbre de hospital, el t&eacute;tanos    y otras infecciones, limitaban las peligrosas intervenciones de entonces.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En 1819 el Doctor Tasso hizo la primera operaci&oacute;n de la hernia estrangulada,    con asa intestinal gangrenada, a Diego Remigio de Heredia, que muri&oacute;    al poco de operado. En febrero de 1822 Don Tom&aacute;s Monte de Oca, canario    y practicante mayor de San Ambrosio, realiz&oacute; la primera operaci&oacute;n    de hernia estrangulada en Cuba, con &eacute;xito. Tres a&ntilde;os despu&eacute;s    Antonio Miyaya, realiz&oacute; la tercera operaci&oacute;n de esta clase, tambi&eacute;n    con &eacute;xito. Los nombres de Tasso, Montes de Oca y de Miyaya deben ser    siempre recordados en los fastos de la cirug&iacute;a cubana. El 11 de octubre    de 1825 muri&oacute; de fiebre amarilla la se&ntilde;ora Casta Cire, esposa    del Capit&aacute;n General D. Francisco Vives, y en el momento de fallecer se    le practic&oacute; la ces&aacute;rea y se le extrajo un feto de siete meses    que naci&oacute; vivo, se le administr&oacute; &quot;el agua de socorro&quot;    (costumbre religiosa) pero muri&oacute; al poco. Esta operaci&oacute;n se efectu&oacute;    en la Quinta de Carraguao, donde la generala pasaba una temporada, casa entonces    del padre D. Manuel Echevarr&iacute;a, Calzada de la Infanta, pr&oacute;xima    a la esquina de Tejas, al norte de ella y sobre una lometa. En 1900 exist&iacute;a    en dicho lugar una hermosa casa colonial con portal y columnas donde estaba    la Cl&iacute;nica &quot;Cuba&quot; de los Doctores R. Menocal y Jos&eacute;    Ferr&aacute;n; despu&eacute;s fue ocupada por gente pobre hasta 1950 en que    se demoli&oacute; para edificar casas modernas. (Detalles en el libro de Jos&eacute;    Ma. de la Torre sobre La Habana antigua).    <br> </p> <h4>Librer&iacute;as y libros de medicina </h4>     <p>Las librer&iacute;as m&aacute;s conocidas que vend&iacute;an libros de medicina,    casi todos franceses, eran: la situada en el Boquete de Ramos (Plazuela de la    Catedral y calle Mercaderes). La de Empedrado. La de Petit en la calle de Obrap&iacute;a.    La de El&iacute;as Ran en la Cruz Verde, calle de Mercaderes, etc.</p>     <p>Los m&eacute;dicos vulgares le&iacute;an especialmente las obras en espa&ntilde;ol    pero los m&aacute;s ilustrados prefer&iacute;an las francesas y unos pocos las    inglesas o norteamericanas. Tambi&eacute;n exist&iacute;an peque&ntilde;os libros    editados en Cuba. Ocupaban sitio preferente las obras de Heister (<i>Anatom&iacute;a</i>);    Lacava y Bonells (<i>Anatom&iacute;a</i>); Caldani y Tourtelle (<i>Higiene</i>);    Cavanilles, (<i>Bot&aacute;nica</i>); Orfila, (<i>Qu&iacute;mica</i>); Dumas    y Carrasco, (<i>Fisiolog&iacute;a</i>); Tessart (<i>Materia M&eacute;dica</i>);    Caldrini (<i>Terap&eacute;utica</i>); Aforismos Hipocr&aacute;ticos y de Boherhabe;    Obras de Cullen y de Broussais, de Sallisbury; Debeze, (<i>Fiebre amarilla</i>);    Bayle (<i>Tuberculosis</i>); Rostan, (<i>Cerebro</i>); Sprengel (<i>Historia    de la Medicina</i>); Magendie, (<i>Fisiolog&iacute;a</i>); Bichat (<i>Anatom&iacute;a</i>);    Rochoux, (<i>Fiebre amarilla</i>); Cloquet (<i>Anatom&iacute;a</i>); Bell, (<i>Sistema    nervioso</i>); Civiales, Cooper, Syme, Dupuytren, Gendrin y Velpeau (<i>Cirug&iacute;a</i>),    Chomel y Andral (<i>Cl&iacute;nica M&eacute;dica</i>) etc.</p> <h4>Epidemiolog&iacute;a</h4>     <p>Las principales epidemias que reinaron en el primer cuarto del siglo fueron    las siguientes. Desde 1801 a 1808 varias de viruela en toda la isla. En el 1807,    pandemia gripal. Fiebre amarilla en 1810. El siguiente a&ntilde;o llegaron muchos    barcos negreros con &quot;peste&quot;. En 1813 ocurrieron numerosos casos de    rabia. Dice uno de los n&uacute;meros del Diario de Diciembre de 1814: &quot;Que    las enfermedades conocidas por escarlata o colorado, sarampi&oacute;n y garrotillo    hicieron estragos en toda persona, que la consternaci&oacute;n fue general y    las v&iacute;ctimas de la malignidad de estas tres enfermedades infund&iacute;an    el mismo terror que una peste desoladora&quot;. En 1815 continu&oacute; azotando    el garrotillo (difteria) con calenturas intermitentes, perniciosas y pasmo.    En 1816 viruela en La Habana que se extendi&oacute; al interior especialmente    a Puerto Pr&iacute;ncipe; fiebre amarilla y anginas graves. En 1817 se recrudeci&oacute;    la fiebre amarilla y la viruela. Continu&oacute; azotando esta &uacute;ltima    al extremo que en 1819 funcionaban, adem&aacute;s de los hospitales generales,    cuatro enfermer&iacute;as particulares para tratar a los extranjeros; afect&oacute;    mucho a los soldados espa&ntilde;oles que iban a la Florida y continu&oacute;    haciendo da&ntilde;o hasta 1825. En 1824 y 1825 nuevos brotes de escarlatina    en La Habana importada de Estados Unidos. En 1819 mucha fiebre amarilla.</p> <h4>Cementerio de Espada    <br> </h4>     <p>Se construy&oacute; por el obispo Juan Jos&eacute; D&iacute;az de Espada y    Landa, en terreno de la antigua huerta del Dr. Tenessa, al sureste del hospital    de San L&aacute;zaro y fue inaugurado en 1805. Ha sido el primer cementerio    de importancia construido en la Capital pues antes se hac&iacute;an los enterramientos    en las iglesias y en las proximidades de los hospitales. En este cementerio    de Espada se enterraron en 1806 un total de 1 962 cad&aacute;veres. En 1809,    2 208 y en 1814, 3 136 (adultos 1 547, p&aacute;rvulos 1 243 y exp&oacute;sitos,    356). Exist&iacute;a por esta fecha un cementerio para extranjeros no cat&oacute;licos.    En octubre de 1815 se sepultaron 288 (103 p&aacute;rvulos). En 1818, 4 825.-    El cementerio de los Protestantes, que cuidaban ciertos comerciantes, continuaba    prestando servicios en 1825. (Para detalles vea la curiosa obra de Rosain titulada    <i>Necr&oacute;polis de La Habana</i>, 1875). </p> <h4>M&eacute;dicos destacados</h4>     <p>Entre los facultativos m&eacute;dicos m&aacute;s destacados de este per&iacute;odo    citaremos a: Tom&aacute;s Romay, vacunador, higienista, cl&iacute;nico, benefactor,    etc. Caro, gran cl&iacute;nico. Francisco de C&oacute;rdova, profesor. Guarro,    catal&aacute;n, partero y paid&oacute;pata. Jos&eacute; Joaqu&iacute;n Navarro,    catedr&aacute;tico de anatom&iacute;a. Antonio Viera, profesor de fisiolog&iacute;a.    Nicol&aacute;s del Valle y Roque Oyarbide, protom&eacute;dicos. Pedro Andreu,    catedr&aacute;tico. Jos&eacute; Juli&aacute;n de Ayala, catedr&aacute;tico.    Marcos S&aacute;nchez Rubio, de gran imaginaci&oacute;n, catedr&aacute;tico,    publicista, etc. Lorenzo Hern&aacute;ndez, protom&eacute;dico y profesor. Juan    P&eacute;rez Delgado, protom&eacute;dico y excelente cl&iacute;nico. Juan P&eacute;rez    Carrillo, m&eacute;dico cirujano de la armada. Pablo Mar&iacute;n, catedr&aacute;tico.    Francisco Sandoval, partero y m&eacute;dico del hospital de San Juan de Dios.    Tom&aacute;s Monte de Oca, h&aacute;bil cirujano, hizo la primera operaci&oacute;n    por hernia estrangulada con &eacute;xito. Domingo Rosain, profesor, partero,    iniciador de la primera Academia de Partos. Jos&eacute; Fern&aacute;ndez Madrid,    suramericano, de talento, tom&oacute; parte en la revoluci&oacute;n de Bolivia    y lleg&oacute; a ser Pdte. de la Rep&uacute;blica de Nueva Granada, cay&oacute;    prisionero de los realistas y enviado a Espa&ntilde;a, despu&eacute;s se le    dio autorizaci&oacute;n para residir en Cuba donde se dedic&oacute; a la medicina    y a la literatura con la protecci&oacute;n del obispo Espada y lleg&oacute;    a ser m&eacute;dico del Capit&aacute;n General Mahi. Jos&eacute; P&eacute;rez    Boh&oacute;rquez, m&eacute;dico del hospital de San Juan de Dios y Alcalde 2&ordm;    en 1823. Luis Genebriera, buen cl&iacute;nico y m&eacute;dico de la armada.    Andr&eacute;s Terriles, descendiente de una prestigiosa familia hidalga. Sim&oacute;n    Vicente de Hevia, de gran cultura, protom&eacute;dico. Antonio Machado, catedr&aacute;tico.    Eduardo Castro, catedr&aacute;tico de anatom&iacute;a pr&aacute;ctica y fisiolog&iacute;a    en San Ambrosio en 1820. Francisco Alonso Fern&aacute;ndez, gaditano de la armada,    de gran prestigio, fue sucesor de Eduardo Castro en la c&aacute;tedra de San    Ambrosio. Vicente Antonio Castro, Jacinto Bucelo y Antonio Miyaya, cirujanos    destacados. Jos&eacute; Antonio Bernal, protom&eacute;dico. Pablo Terriles,    cl&iacute;nico. Jacinto Bucelo. Luis de Hevia. Pedro Morales. &Aacute;ngel J.    Cowley, benem&eacute;rito profesor, inteligente y muy se&ntilde;alado (fue padre    de D. Luis y D. Rafael Cowley y Vald&eacute;s Machado que figuraron a fines    de siglo). Gaspar Ceferino de los Reyes. Agust&iacute;n Encinoso de Abreu, notable    catedr&aacute;tico. Bernardo del Riesgo, m&eacute;dico de la convalecencia de    Bel&eacute;n. Fernando Gonz&aacute;lez del Valle y Jos&eacute; Nicol&aacute;s    Guti&eacute;rrez, destacad&iacute;simas figuras de la medicina cubana, catedr&aacute;ticos    y grandes cirujanos. Hacia el a&ntilde;o de 1825 ejerc&iacute;an en la Ciudad    y Extramuros unos 300 facultativos de todas clases.</p> <h4>Facultativos de semana</h4>     <p>Se crearon con el objeto de que prestaran atenci&oacute;n m&eacute;dica por    semanas, a servicios urgentes de medicina y cirug&iacute;a, facilitando as&iacute;    la r&aacute;pida atenci&oacute;n a heridos, intoxicados etc. Adem&aacute;s serv&iacute;an    a la administraci&oacute;n de justicia, etc. Se empezaron a relacionar diariamente    desde el mes de marzo de 1825 en el &quot;Diario del Gobierno de La Habana&quot;.    Los primeros que prestaron esos servicios en dicho mes fueron: Doctor Agust&iacute;n    Encinoso de Abreu, m&eacute;dico y Bachiller Hermenegildo Rodr&iacute;guez,    cirujano, 14 de marzo. Doctor Francisco Alonso Fern&aacute;ndez, m&eacute;dico    y Bachiller. Andr&eacute;s Alegre, cirujano, 31 de marzo. En abril, Doctor Carlos    Belot, m&eacute;dico y el Lcdo. Domingo Arregui, cirujano, 3 de abril y doctor    Fernando Gonz&aacute;lez del Valle, m&eacute;dico y L. Genebriera, cirujano,    11 de abril y del mismo modo continuaron los otros meses con distintos facultativos    como veremos m&aacute;s adelante.</p> <h4>Bibliograf&iacute;a m&eacute;dica</h4>     <p>He aqu&iacute; una relaci&oacute;n de los principales trabajos m&eacute;dicos    publicados en La Habana en el primer cuarto del siglo: 1802, <i>Origen</i> <i>y</i>    <i>descubrimiento de la vacuna</i>. Francisco Ram&iacute;rez, <i>An&aacute;lisis    de las aguas de la fuente de Madruga</i>.--- 1803, Carlos Villard, libro sobre    vacuna.--- 1804, T. Romay, varios trabajos sobre vacuna. Pach&oacute;n, escrito    relativo a la misma. 1805. Obispo Espada, Memoria recomendando enterrar los    muertos fuera de los poblados, y sobre la vacuna obligatoria. Varios trabajos    de Romay, vacuna.---1806, Tom&aacute;s Romay, Discurso sobre sepulturas fuera    de los pueblos. Descripci&oacute;n del cementerio general de La Habana. Informes    sobre vacuna.---1807, T. Romay , varios trabajos en Papel Peri&oacute;dico.---    1808, T. Romay, sobre vacuna.--- Jos&eacute; de G&aacute;lvez, disertaci&oacute;n    sobre viruela, 1809. T. Romay, sobre vacuna. -1810, Trabajos de T. Romay sobre    vacuna y viruela en el &quot;Diario de La Habana&quot;. Francisco Herrera, Disertaci&oacute;n    sobre viruela.--- 1811, T. Romay, varios trabajos sobre vacuna en el &quot;Diario    de La Habana&quot;.--- 1812, T. Romay, algunos trabajos sobre vacuna en el &quot;Diario    de La Habana&quot;.--- 1813, T. Romay, sobre casos de hermafrodismo y en relaci&oacute;n    con la vacuna, Diario del Gobierno de La Habana.--.- 1814, T. Romay, sobre viruela    y vacuna, Diario del Gobierno de La Habana. Marcos S&aacute;nchez Rubio, relativo    a una epidemia de escarlata y libro sobre fiebre amarilla. J. A. Bernal, &quot;Compendio    de enfermedades del h&iacute;gado&quot;.--- 1815, T. Romay, vacuna, en el Diario.    M. S&aacute;nchez Rubio, &quot;Discurso sobre el pasmo y su m&aacute;s corta    y cierta curaci&oacute;n&quot;.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Nicol&aacute;s Montero, Descripci&oacute;n de la epidemia de fiebre amarilla    de Truxillo, M&eacute;xico. Manuel S&aacute;nchez Rubio, &quot;Observaciones    M&eacute;dicas- Meteorol&oacute;gicas y Enfermedades&quot;.--- 1816. T. Romay,    sobre vacuna, viruela y &quot;Elogio del Dr. Eusebio Valli&quot;, le&iacute;do    en la Sociedad Econ&oacute;mica. Manuel S&aacute;nchez Rubio, sobre un caso    de negro bozal hermafrodita.--- 1817, T. Roma, &quot;Expulsi&oacute;n de tres    fetos&quot;; sobre un gabinete anat&oacute;mico y en relaci&oacute;n con la    vacuna, El Diario, etc. Jos&eacute; Fern&aacute;ndez Madrid, Mercurio en disenter&iacute;a.    J. A. Bernal, Descripci&oacute;n de un monstruo. Manuel S&aacute;nchez Rubio,    sobre vacuna.---1818, Memoria sobre el agua de Cayajabos, Sociedad Econ&oacute;mica    y c&aacute;tedra de Cl&iacute;nica . Oficio a Alejandro Ram&iacute;rez, aceptando    y aplaudiendo el proyecto de establecer una clase de Cl&iacute;nica y acompa&ntilde;a    un plan para el establecimiento de una Escuela de Medicina Cl&iacute;nica en    San Ambrosio.--- 1819, T. Romay, trabajos sobre vacuna y poblaci&oacute;n blanca,    Diario y Memorias de la Sociedad Econ&oacute;mica.</p>     <p>1820, Trabajos de T. Romay sobre vacuna y poblaci&oacute;n blanca. &quot;Obras    Escogidas&quot;. M. S&aacute;nchez Rubio, numerosos escritos en la revista &quot;Argos&quot;    y &quot;Ensayo anal&iacute;tico sobre la naturaleza, causa y curaci&oacute;n    de la calentura thermo adin&aacute;mica y thermo at&aacute;xica&quot;. 1823,    T, Romay, vacuna. &quot;Dictamen sobre las C&aacute;tedras de Anatom&iacute;a    Descriptiva y de Cirug&iacute;a Fisiol&oacute;gica&quot; en las Actas de la    Sociedad Econ&oacute;mica.-1824, T. Romay, sobre Vacuna y Estado de los enfermos    en el hospital de San Ambrosio, Diario y Memoria de la Sociedad Econ&oacute;mica.    Rosain, &quot;Cartilla para parteras&quot;. Manuel S&aacute;nchez Rubio, Libro    sobre vacuna. J. Fern&aacute;ndez Madrid, &quot;Influjo del clima en el hombre&quot;,    trabajo premiado por la Real Sociedad Patri&oacute;tica.--- 1825, Tom&aacute;s    Romay, &quot;Memoria sobre la epidemia de fiebre exantem&aacute;tica que se    experimenta en La Habana desde el a&ntilde;o pasado&quot; en Memorias de la    Sociedad Econ&oacute;mica.</p>      ]]></body>
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