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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Antecedentes históricos de la atención primaria de salud en Cuba]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  <h2><a href="#asterisco" class="Estilo1">Antecedentes hist&oacute;ricos de la      atenci&oacute;n primaria de salud en Cuba<span class="Estilo2">*</span></a><span class="superscript"><a name="titulo"></a></span></h2> <h4>Introducci&oacute;n </h4>     <p align="justify">Es muy conveniente traer a este importante Simposio “Mario Escalona in Memoriam. Teor&iacute;a y pr&aacute;ctica en la atenci&oacute;n primaria de salud” el tema de los antecedentes hist&oacute;ricos en Cuba de tan actual aspecto de la salud p&uacute;blica mundial, pues muchas veces se piensa que por lo joven del concepto no tiene ra&iacute;ces hist&oacute;ricas y que estas no presentan en su desarrollo caracter&iacute;sticas particulares en cada pa&iacute;s. </p>     <p align="justify">El concepto actual de atenci&oacute;n primaria de salud tiene su origen seg&uacute;n el doctor David A. Tejada de Rivero, ex subdirector general de la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud (1974-1985) y renombrado especialista en el tema, en la 28 a Asamblea Mundial de la Salud (1975) y se consolid&oacute; en la Conferencia Internacional sobre Atenci&oacute;n Primaria de Salud, Alm&aacute;- At&aacute;, 1978.<span class="superscript">1</span> </p>     <p align="justify">En el punto VI de la Declaraci&oacute;n de esta Conferencia se le define como, “[…] el primer nivel de contacto del individuo, la familia y la comunidad con el sistema nacional de salud, lo que aproxima la asistencia sanitaria lo m&aacute;s posible adonde la poblaci&oacute;n vive y trabaja y constituye el primer elemento de un proceso permanente de asistencia sanitaria”. Despu&eacute;s de destacar su importancia actual como, “[…] la funci&oacute;n central y la base principal del sistema nacional de salud”, en el punto VII.2 define su moderna proyecci&oacute;n al decir: “Se orienta hacia los principales problemas sanitarios de la comunidad y presta los correspondientes servicios preventivos, curativos, de rehabilitaci&oacute;n y de fomento de la salud”.<span class="superscript">2</span> </p>     <p align="justify">Para buscar los antecedentes hist&oacute;ricos de esta moderna concepci&oacute;n de la salud p&uacute;blica tenemos que identificarla con los modelos de atenci&oacute;n m&eacute;dica ambulatoria creados por los gobiernos, para socorrer las necesidades de salud de las capas m&aacute;s humildes de la poblaci&oacute;n, constituidas por los llamados pobres de solemnidad. </p>     <p align="justify">Cuba tiene una larga historia de estos modelos y el primero se estableci&oacute; en 1825 con el nombre de “Facultativo de Semana”, que fue sustituido parcialmente en 1871 por el de “Casas de Socorros”. Este &uacute;ltimo, con algunas modificaciones se mantuvo vigente hasta el triunfo revolucionario en 1959. </p>     <p align="justify">Desde el inicio de nuestro presente per&iacute;odo hist&oacute;rico    de Revoluci&oacute;n Socialista los cambios en general que va a experimentar    el sistema nacional de salud estatal, el mutualismo y la medicina privada para    constituir nuestro actual sistema nacional de salud &uacute;nico y en particular    las “Casas de Socorros”, van a dar lugar al verdadero primer modelo de atenci&oacute;n    primaria de salud en Cuba, el Policl&iacute;nico Integral Preventivo Curativo    (1964), al que sustituir&aacute;n como sucesivos eslabones hist&oacute;ricos    los modelos del Policl&iacute;nico Comunitario (1974) y del M&eacute;dico y    la Enfermera de la Familia (1984). </p>     <p align="justify">En la presente ponencia me propongo exponer brevemente como estaba integrada la organizaci&oacute;n de la salud p&uacute;blica en Cuba en el primer cuarto del siglo XIX, cuando se puso en vigor el “Facultativo de Semana”, as&iacute; como describir dicho modelo y el de “Casas de Socorros”, como marco hist&oacute;rico al tema de este Simposio, la teor&iacute;a y la pr&aacute;ctica de la atenci&oacute;n primaria de salud. </p> <h4>La salud p&uacute;blica en Cuba en el primer cuarto del siglo XIX </h4>     <p align="justify">El Real Tribunal del Protomedicato, primera instituci&oacute;n de la organizaci&oacute;n de la salud p&uacute;blica colonial en Cuba (1634), que hab&iacute;a quedado fundado por segunda vez en La Habana de manera definitiva en 1711, se mantendr&aacute; como &uacute;nica durante todo el resto del siglo XVIII. </p>     <p align="justify">En los primeros a&ntilde;os del siglo XIX, como una manifestaci&oacute;n importante del surgimiento de la conciencia nacional, se van a fundar otras instituciones de la organizaci&oacute;n de la salud p&uacute;blica, impulsadas directa o indirectamente por la Real Sociedad Patri&oacute;tica de Amigos del Pa&iacute;s, principal vocero de la clase nacional predominante. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">As&iacute;, como resultante del comienzo de la vacunaci&oacute;n antivari&oacute;lica se fund&oacute; en 1804, auspiciada por la Real Sociedad Patri&oacute;tica, la Junta Central de Vacunaci&oacute;n, con el doctor Tom&aacute;s Romay Chac&oacute;n (1764-1849) como m&aacute;ximo impulsor y con vacunadores en casi todos los pueblos de la Isla. A partir de 1807 se establecen las Juntas de Sanidad con una Superior en La Habana y Subalternas en Remedios, Puerto Pr&iacute;ncipe y Santiago de Cuba, que a&ntilde;os despu&eacute;s tendr&aacute;n niveles central, provinciales y locales, las que van a servir de ayuda al Real Tribunal del Protomedicato en sus funciones sanitarias. </p>     <p align="justify">La Iglesia Cat&oacute;lica que hab&iacute;a tenido a su cuidado los hospitales y asilos desde el siglo XVI, va a sufrir una merma en este control al fundarse en La Habana en 1823 una Junta Local de Beneficencia con la pretensi&oacute;n de iniciar una organizaci&oacute;n que reuniera a todos los establecimientos de beneficencia (hospitales y asilos) fuera de la hegemon&iacute;a total de la Iglesia, aprovechando para ello el segundo per&iacute;odo constitucional impuesto a la monarqu&iacute;a absoluta espa&ntilde;ola. </p>     <p align="justify">Dicha instituci&oacute;n va a durar solamente un a&ntilde;o escaso, pues al abolirse el Gobierno Constitucional tiene que cerrar sus puertas al devolv&eacute;rsele a la Iglesia todas sus antiguas prerrogativas. Esto, sin embargo, durar&aacute; solamente diez a&ntilde;os, ya que en 1833 se crean definitivamente las Juntas de Beneficencia.<span class="superscript">3</span> </p>     <p align="justify">Por todo lo cual, el sistema de salud p&uacute;blica colonial, estaba dado en el primer cuarto del siglo XIX por el Real Tribunal de Protomedicato, cuyas principales funciones eran la fiscalizaci&oacute;n del ejercicio m&eacute;dico en todas sus ramas y el de las farmacias, adem&aacute;s de asesorar las medidas sanitarias en casos, fundamentalmente, de epidemias; la Junta Central de Vacunaci&oacute;n encargada de aplicar y distribuir la vacuna antivari&oacute;lica; las Juntas de Sanidad responsables de las acciones sanitarias durante las epidemias y fuera de ellas y por los hospitales y asilos bajo el control de la Iglesia Cat&oacute;lica. </p>     <p align="justify">La atenci&oacute;n m&eacute;dica ambulatoria, como podemos observar, quedaba fuera de este incipiente sistema de salud, y se ocupaba de ella solamente el ejercicio privado de m&eacute;dico-cirujanos, m&eacute;dicos, cirujanos latinos y cirujanos romancistas, los que la brindaban en las casas de los pacientes aquellos que pudieran pagarla. Por su parte los que no pod&iacute;an hacerlo quedaban en manos de curanderos que aplicaban los conocimientos de la medicina tradicional, llenos de ideas miticom&aacute;gicas y de charlatanes que nada sab&iacute;an de la ciencia de curar. En los hospitales de caridad se ofrec&iacute;a alguna de esta asistencia, pero principalmente la que llevaban a cabo era puramente hospitalaria.<span class="superscript">3 </span></p> <h4>Primer modelo de atenci&oacute;n m&eacute;dica ambulatoria en Cuba </h4>     <p align="justify">Fue siempre preocupaci&oacute;n de los regidores en los cabildos o ayuntamientos desde el propio siglo XVI, que hubieran facultativos que se ocuparan de la atenci&oacute;n m&eacute;dica ambulatoria a la poblaci&oacute;n de sus territorios municipales y no son pocas las muestras de ella en las actas capitulares que se conservan de los primeros siglos. Por s&oacute;lo citar un ejemplo diremos que los regidores del Ayuntamiento de La Habana en 1664 pidieron al Gobernador y Capit&aacute;n General se sirviera escribir al rey de Espa&ntilde;a para que enviara a la Isla alg&uacute;n m&eacute;dico asegur&aacute;ndole que la ciudad garantizar&iacute;a su sustento y ganancias.<span class="superscript">4</span></p>     <p align="justify">Con el surgimiento de la conciencia nacional, entre las ventajas    que la nueva clase de hacendados nacidos en el pa&iacute;s logra arrancar al    gobierno colonial se encuentra una que ha pasado casi inadvertida para nuestros    historiadores m&eacute;dicos, con excepci&oacute;n del doctor Jos&eacute; A.    Mart&iacute;nez- Fort&uacute;n Foyo (1882-1960), que hace menci&oacute;n largamente    de ella en sus dos m&aacute;s importantes obras en el campo de la historiograf&iacute;a    m&eacute;dica nacional: <i>Historia de la Medicina en Cuba</i>. Ed. Estarcida.    La Habana. 1956-1958, siete fasc&iacute;culos y <i>Cronolog&iacute;a M&eacute;dica    Cubana: contribuci&oacute;n al estudio de la historia de la medicina en Cuba</i>.    Ed. Estarcida. La Habana, 1947-1958, diez y seis fasc&iacute;culos. Esta ventaja    lo fue la implantaci&oacute;n del “Facultativo de Semana” o m&eacute;dico de    guardia para la atenci&oacute;n ambulatoria a los pobres de solemnidad de la    ciudad de La Habana. </p>     <p align="justify">El “Facultativo de Semana” fue el primer modelo estatal de atenci&oacute;n m&eacute;dica ambulatoria establecido en Cuba por el sistema de salud colonial y su importancia hist&oacute;rica es innegable por el paso de avance que signific&oacute; en el desarrollo de la salud p&uacute;blica en su &eacute;poca y por el beneficio que report&oacute; a las capas m&aacute;s humildes de la poblaci&oacute;n de la Isla. </p>     <p align="justify">Este modelo consist&iacute;a en nombrar semanalmente dos facultativos, un m&eacute;dico y un cirujano, que rotaban sin excepci&oacute;n alguna entre todos los de la ciudad, los cuales deb&iacute;an atender gratuitamente a los enfermos o accidentados que se presentaran entre los pobres de solemnidad de la poblaci&oacute;n, les pon&iacute;an tratamiento en sus casas y si fuera necesario los enviaban a los hospitales de caridad; realizaban tambi&eacute;n funciones de m&eacute;dicos forenses; inspeccionaban las condiciones higi&eacute;nicas de los establecimientos p&uacute;blicos y se ocupaban de la higiene de los alimentos que se exped&iacute;an en los comercios de la ciudad. </p>     <p align="justify">Los nombres y las direcciones de los dos facultativos de guardia, con las fechas en que ocupar&iacute;an su turno, se anunciaban en el peri&oacute;dico oficial del gobierno central de la colonia, “Diario de La Habana”, apareciendo por primera vez el 4 de marzo de 1825, como m&eacute;dico el doctor Jos&eacute; Agust&iacute;n Encinoso de Abreu Reyes Gavil&aacute;n (1797-1854) y como cirujano el bachiller Hermenegildo Rodr&iacute;guez. A partir de julio de 1837 se anuncian tambi&eacute;n en el peri&oacute;dico Noticioso y Lucero y un poco despu&eacute;s en La Prensa. El 3 de febrero de 1848 el “Diario de La Habana” dio paso, como peri&oacute;dico oficial del gobierno, a la “Gaceta de La Habana ” y en este siguieron apareciendo los nombres de los facultativos de semana hasta que fue suprimido dicho primer modelo de atenci&oacute;n m&eacute;dica ambulatoria. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Es de se&ntilde;alar el rigor con que se cumpli&oacute; la rotaci&oacute;n de todos los m&eacute;dicos y cirujanos de La Habana, sin excepci&oacute;n, en esta actividad que les ten&iacute;a que ser tan engorrosa para su pr&aacute;ctica privada. Hicieron sus guardias el doctor Tom&aacute;s Romay Chac&oacute;n, a pesar de sus muchos e importantes cargos; el doctor Nicol&aacute;s J. Guti&eacute;rrez Hern&aacute;ndez (1800-1890), cirujano y m&eacute;dico eminente y de los m&aacute;s solicitados en su &eacute;poca; el doctor Francisco Alonso Fern&aacute;ndez (1797-1845), destacada figura de la sanidad militar en Cuba; los notables profesores universitarios doctores Jos&eacute; Agust&iacute;n Encinoso de Abreu, Jos&eacute; P&eacute;rez Bohorques, Vicente Antonio de Castro Berm&uacute;dez (1809-1869), Domingo Rosa&iacute;n Castillo y Pedro Andreu; el m&eacute;dico fraile doctor Luis del Castillo y Odoardo; el doctor Fernando Gonz&aacute;lez del Valle Ca&ntilde;izo (1803-1899), fundador de la c&aacute;tedra de cirug&iacute;a y cirujano eminente; los m&eacute;dicos de muy extensa clientela doctores Andr&eacute;s Terriles, Pablo Jos&eacute; Humanes y Antonio Miyaya; el doctor Charles Belot Lorent (1795 &iquest;-1889), fundador de la primera cl&iacute;nica privada en Cuba; el doctor Eduardo Finlay Wilson (1795-1872) y su hijo, el despu&eacute;s sabio de fama mundial doctor Carlos J. Finlay Barr&eacute;s (1833-1915), por s&oacute;lo citar algunos ejemplos.<span class="superscript">5</span></p>     <p align="justify">El modelo inicial fue sufriendo cambios que obedecieron en ocasiones a estados de emergencia frente a epidemias, pero tambi&eacute;n por el aumento de la poblaci&oacute;n y de la extensi&oacute;n de la ciudad. Con motivo de la entrada del c&oacute;lera en La Habana en 1833, lo que ocasion&oacute; 8 253 muertos y el triple en el resto de la Isla,<span class="superscript">6</span> se nombr&oacute; un m&eacute;dico encargado de la asistencia domiciliaria a los enfermos de dicha epidemia por cada uno de los quince barrios intramuros de la ciudad y en los extramuros: tres en el barrio de Guadalupe y dos en cada uno de los de San L&aacute;zaro, Horc&oacute;n y Jes&uacute;s Mar&iacute;a, continuando en la misma forma los facultativos de semana para las dem&aacute;s urgencias.<span class="superscript">5</span></p>     <p align="justify">En julio de 1844 se dividi&oacute; la ciudad, para este modelo de atenci&oacute;n ambulatoria, en cuatros distritos, uno que comprend&iacute;a La Habana intramuros y tres para la extramuros, que inclu&iacute;a a su vez dos barrios cada uno: Guadalupe y Pe&ntilde;alver, Jes&uacute;s Mar&iacute;a y Ch&aacute;vez y Col&oacute;n y San L&aacute;zaro, y se nombraron un m&eacute;dico y un cirujano en cada distrito semanalmente hasta marzo de 1848 en que se les ampli&oacute; por un mes el tiempo de sus guardias. </p>     <p align="justify">El 27 de enero de 1829 el Capit&aacute;n General hab&iacute;a    dispuesto que los &quot;Facultativos de Semana&quot; prestaran asistencia a    todo oficial del Ej&eacute;rcito o la Marina que solicitara su servicio, pero    a partir de mayo de 1853 se nombr&oacute; un m&eacute;dico militar como “Facultativo    de Semana”, ya mensual, para la atenci&oacute;n ambulatoria a los enfermos de    los cuerpos armados. </p>     <p align="justify">En julio de 1858 el distrito de La Habana intramuros se dividi&oacute; en dos, 1ro. y 2do. por lo que se lleg&oacute; as&iacute; al n&uacute;mero de cinco hasta febrero de 1859 en que el quinto distrito se dividi&oacute; en otros dos, independiz&aacute;ndose los barrios de Horc&oacute;n y Jes&uacute;s del Monte. De esta manera hab&iacute;a en La Habana y sus barrios a partir de ese mes, doce facultativos civiles de guardia para la asistencia de urgencia a los enfermos pobres y para cumplir sus dem&aacute;s funciones y uno militar para atender a los miembros de los cuerpos armados.<span class="superscript">5</span></p>     <p align="justify">Este modelo de atenci&oacute;n m&eacute;dica ambulatoria que como se comprueba hab&iacute;a ido mejorando, con el tiempo va a ir deterior&aacute;ndose, como ocurr&iacute;a con todas las instituciones de la colonia, por la indiferencia de las autoridades superiores ocupadas principalmente en el lucro y en sus intereses personales. </p>     <p align="justify">Un a&ntilde;o despu&eacute;s, en julio de 1860, se deja de nombrar el “Facultativo de Semana” militar, pues estaban bien organizadas en Cuba la Sanidad Militar y Naval, pero sin raz&oacute;n alguna se dejan de nombrar los de los distritos correspondientes a los barrios de Horc&oacute;n, y Jes&uacute;s del Monte. </p>     <p align="justify">Por Real Decreto de 13 de mayo de 1862 se nombran m&eacute;dicos forenses en los municipios y se aprueba su reglamento, rest&aacute;ndosele esta importante funci&oacute;n a los facultativos de semana.<span class="superscript">7</span></p>     <p align="justify">A partir de 1865 ya se notan irregularidades al cubrir las    plazas en los distritos, quedando con frecuencia sin facultativos por varios    meses. La situaci&oacute;n empeora con el comienzo de la Guerra de los Diez    A&ntilde;os (1868-1878), pues a partir de abril de 1871 se cubr&iacute;an los    distritos 1ro. y 2do. de La Habana con los mismos facultativos. </p> <h4>Segundo modelo de atenci&oacute;n m&eacute;dica ambulatoria en Cuba </h4>     <p align="justify">El modelo de atenci&oacute;n m&eacute;dica ambulatoria del “Facultativo de Semana” fue sustituido oficialmente por el Servicio Sanitario Municipal, el cual comprend&iacute;a los modelos de atenci&oacute;n m&eacute;dica ambulatoria de “Casas de Socorros” y la Asistencia a Domicilio de los Enfermos Pobres, adem&aacute;s del Servicio Forense, el Necrocomio, la Subinspecci&oacute;n General y el Gabinete Bromatol&oacute;gico, creado por Decreto del Gobierno general de 24 de agosto de 1871 y de 24 de octubre del mismo a&ntilde;o. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Sin embargo parece que desde antes de estas fechas empezaron    a funcionar las “Casas de Socorros”, pues en sesi&oacute;n p&uacute;blica de    la Real Academia de Ciencias M&eacute;dicas, F&iacute;sicas y Naturales de La    Habana de 27 de noviembre de 1870, el doctor Antonio Mestre Dom&iacute;nguez    (1834-1887), Secretario de la corporaci&oacute;n, reconoc&iacute;a al modelo    de “Casas de Socorros” como un paso m&aacute;s de adelanto en la asistencia    p&uacute;blica, pero se lamentaba de que se cerraran los locales para la vacunaci&oacute;n    y que se trasladara esa importante actividad para dichas Casas que eran menos    numerosas. Sobre este tema se volvi&oacute; a comentar largamente en la sesi&oacute;n    p&uacute;blica de 22 de enero de 1871.<span class="superscript">8</span> </p>     <p align="justify">En 1878 el regidor del Ayuntamiento de La Habana, doctor Jos&eacute; Argumosa, m&eacute;dico, present&oacute; ante dicho organismo un Reglamento para los Servicios Sanitarios Municipales, el cual inclu&iacute;a las obligaciones tanto de los m&eacute;dicos municipales como de los de “Casas de Socorros”, el que fue aprobado, as&iacute; como tambi&eacute;n por el Gobierno General en 19 de diciembre de 1878 y apareci&oacute; en la “Gaceta de La Habana ” de los d&iacute;as 26, 27 y 28 del mismo mes. </p>     <p align="justify">Este Reglamento fue posteriormente modificado y puesto de nuevo en vigor el 3 de enero de 1882, pero tres a&ntilde;os m&aacute;s tarde a propuesta del Concejal Inspector de los Servicios Sanitarios Municipales de La Habana, doctor Seraf&iacute;n Sabucedo fue ampliamente discutido un nuevo proyecto de Reglamento en las sesiones de 30 de noviembre, 3, 7 y 31 de diciembre de 1885 y aprobado en esta &uacute;ltima fecha. </p>     <p>En dicho Reglamento se especificaba que: </p>     <p align="justify">“Las Casas de Socorros satisfacen la necesidad que tienen de ser atendidos sin p&eacute;rdida de tiempo cualquier lesionado &oacute; enfermo en parajes p&uacute;blicos &oacute; en los domicilios privados, haciendo la primera cura &aacute; los heridos y practicando aquellas operaciones quir&uacute;rgicas, cuya urgente necesidad determine su inmediata ejecuci&oacute;n para que el enfermo &oacute; lesionado pueda luego ser conducido &aacute; su casa &oacute; al Hospital […]. </p>     <p align="justify">“Las Casas de Socorros ser&aacute;n servidas por dos m&eacute;dicos de entrada […]. En estos establecimientos habr&aacute; adem&aacute;s, dos practicantes y un sirviente, y los instrumentos &uacute;tiles y medicamentos necesarios para socorrer &aacute; los lesionados y enfermos. </p>     <p align="justify">“La Asistencia a Domicilio de los Enfermos Pobres, estar&aacute; encomendada &aacute; los m&eacute;dicos de ascenso, los cuales visitar&aacute;n &aacute; domicilio &aacute; los que est&aacute;n imposibilitados de asistir &aacute; las consultas, llenando las indicaciones terap&eacute;uticas del caso y visando las recetas de aquellos pobres que sean asistidos por m&eacute;dicos extra&ntilde;os al Servicio de Asistencia Domiciliaria”.<span class="superscript">9</span></p>     <p align="justify">En 1885 los 36 barrios de la ciudad de La Habana estaban agrupados en cinco demarcaciones o distritos y cada uno de ellos servido por una Casa de Socorros, as&iacute; como otras dos en Arroyo Naranjo y en Puentes Grandes. Eran las &uacute;nicas con las que se contaba en todo el pa&iacute;s. </p>     <p align="justify">Al finalizar la &uacute;ltima de nuestras guerras independentistas contra Espa&ntilde;a (1895-1898), en la que toda la organizaci&oacute;n civil de la salud p&uacute;blica colonial hab&iacute;a sido asimilada por la Sanidad Militar del Ej&eacute;rcito Espa&ntilde;ol, s&oacute;lo quedaban en funciones en la ciudad de La Habana los servicios correspondientes al Ayuntamiento, estos eran, las “Casas de Socorros”, los de Asistencia M&eacute;dica a Domicilio a los Enfermos Pobres, el Forense, el Hospital Municipal de Aldecoa y una peque&ntilde;a brigada de desinfecci&oacute;n formada por cuatro hombres.<span class="superscript">3 </span></p>     <p align="justify">Durante los primeros a&ntilde;os del per&iacute;odo de Rep&uacute;blica Liberal Burguesa (1902-1958) de nuestra historia, bajo la influencia de la Escuela Cubana de Higienistas de principios del siglo XX, con el doctor Carlos J. Finlay Barr&eacute;s a su frente, se reorganizan y desarrollan las Juntas de Sanidad y Beneficencia heredadas de la colonia y se eleva en 1909 el sistema de salud p&uacute;blica cubano a categor&iacute;a ministerial, primer pa&iacute;s en el mundo en lograrlo, al crearse la Secretar&iacute;a de Sanidad y Beneficencia. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">La atenci&oacute;n m&eacute;dica ambulatoria estatal qued&oacute; conformada nuevamente por el modelo de “Casas de Socorros”, pero se ir&aacute; extendiendo a toda la Isla y el Servicio de Asistencia a Domicilio de los Enfermos Pobres permaneci&oacute; confinado, solamente, en algunas “Casas de Socorros” de la ciudad de La Habana. </p>     <p align="justify">En los a&ntilde;os de la d&eacute;cada de 1950 los 126 municipios de Cuba ten&iacute;an “Casas de Socorros” en sus poblaciones cabeceras y algunos adem&aacute;s en otras, como el Municipio de Nueva Paz, en la actual provincia La Habana que ten&iacute;a una en Nueva Paz y otra en Los Palos. Estas “Casas de Socorros” contaban con servicios de consulta m&eacute;dica general, consulta estomatol&oacute;gica, de curaciones y laboratorio cl&iacute;nico. </p>     <p align="justify">La ciudad de La Habana, dividida entonces en cuatro distritos, ten&iacute;a una Casa de Socorros en cada uno de ellos: en el primero en la calle Corrales, Habana Vieja; en el segundo en la calle San L&aacute;zaro; en el tercero en la Calzada del Cerro y en el cuarto en la Calle 6, de la barriada del Vedado. En todas exist&iacute;an plazas para alumnos de la carrera de medicina como practicantes. </p>     <p>Pero adem&aacute;s pose&iacute;a otras siete en los barrios de: Arroyo Apolo, Arroyo Naranjo, Casablanca, Los Pinos, Luyan&oacute;, Mantilla y Muelle de Luz. Marianao contaba con cuatro, pero ciudades tan importantes como Santiago de Cuba, Camag&uuml;ey, Santa Clara y Matanzas dispon&iacute;an de una sola.<span class="superscript">10</span> </p>     <p align="justify">La atenci&oacute;n m&eacute;dica ambulatoria en Cuba, verdaderamente, estaba en manos de las consultas y cuerpos de guardias de las instituciones de salud mutualistas, de los hospitales estatales y de los consultorios m&eacute;dicos privados. </p> <h4>Referencias bibliogr&aacute;ficas y documentales </h4>     <!-- ref --><p> 1. Tejada de Rivero D. Alma-Ata: 25 a&ntilde;os despu&eacute;s. Perspectivas    de Salud. Washington. 2003; 8 (2): 2-7. <!-- ref --><p> 2. La Conferencia Internacional sobre Atenci&oacute;n Primaria. Declaraci&oacute;n    de Alma-Ata. Ref Cub Adm. Salud. La Habana. 1979; 5 (2): 177-80. <!-- ref --><p> 3. Delgado Garc&iacute;a G. Conferencias de Historia de la Administraci&oacute;n    de la Salud P&uacute;blica en Cuba. Cuad Hist Sal Pub. No. 81. Ed. Cien. Med.    La Habana. 1996. <!-- ref --><p> 4. Actas Capitulares del Ayuntamiento de La Habana. Libro No. 1. Folios 250    V a 251. Acta correspondiente al 5 de noviembre de 1664. En La Medicina en La    Habana (1550-1730). Recopilaci&oacute;n por el doctor Jos&eacute; L&oacute;pez    S&aacute;nchez. Cuad Hist Sal Pub. No. 47. Ed. Inst. Libro. La Habana. 1970.  <!-- ref --><p> 5. Mart&iacute;nez-Fort&uacute;n J.A. Cronolog&iacute;a M&eacute;dica Cubana.    Contribuci&oacute;n al estudio de la historia de la medicina. Ed. Estarcida.    La Habana. 1947-1958. <!-- ref --><p> 6. Delgado Garc&iacute;a G. El c&oacute;lera morbo asi&aacute;tico en Cuba    y otros ensayos. Cuad Hist Sal Pub. No. 78. Ed. Cien. Med. La Habana. 1993.  <!-- ref --><p> 7. Art&iacute;culos del Real Decreto de 13 de mayo de 1862 concernientes al    nombramiento de m&eacute;dico-forense. En: Vesa Fillart A. Manual de Legislaci&oacute;n    Sanitaria de la Isla de Cuba y de todas las Reales &Oacute;rdenes y dem&aacute;s    disposiciones relativas a la misma con algunas de la pen&iacute;nsula, que pueden    considerarse como supletorias. Tomo 1. Imp. La Lealtad. La Habana. 1888: 350.  <!-- ref --><p> 8. Mestre Dom&iacute;nguez A. Las Casas de Socorro y su importancia para la    vacuna. Anal Real Acad Cien Med Fis Nat Hab. La Habana. 1870; 6:430-431.1871;    7: 550-7. <!-- ref --><p> 9. Reglamento para los servicios sanitarios municipales de la ciudad de La    Habana promulgado en 1882, modificado y adicionado por acuerdo del Excmo. Ayuntamiento    en sesi&oacute;n de 31 de Diciembre de 1885 en: Vesa Fillart A. Manual de Legislaci&oacute;n    Sanitaria de la Isla de Cuba y de todas las Reales &Oacute;rdenes y dem&aacute;s    disposiciones relativas a la misma con algunas de la pen&iacute;nsula que pueden    considerarse como supletorias. Tomo 1. Imp. La Lealtad. La Habana. 1888: 256-266.  <!-- ref --><p> 10. Deulofeu Corominas M. Instituciones m&eacute;dico-sanitarias de Cuba.    Ed. Colegio M&eacute;dico Nacional. La Habana. 1951. <p><span class="superscript"><a href="#titulo">*</a></span><a href="#titulo">Ponencia le&iacute;da en Simposio “Mario Escalona in Memoriam. Teor&iacute;a y practica en la atenci&oacute;n primaria de salud”. Escuela Nacional de Salud P&uacute;blica. Junio 11 de 2004. </a><a name="asterisco"></a></p>      ]]></body><back>
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