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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[El empacho: una enfermedad popular latinoamericana]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  <h3 align="left">Y otros estudios</h3> <h2>El  empacho: una enfermedad popular latinoamericana</h2>     <p>&nbsp;</p>     <p align="right">Entra luego el relatar<br />   las gracias de los muchachos;<br />   sus lombrices, sus empachos<br />   su romper y su chillar.</p>     <p align="right">Bret&oacute;n de Los Herreros <br />   (Diccionario Enciclop&eacute;dico Hispano-Americano, s/f: 259)</p> <h4 align="left">Concepto  </h4>     <p align="left">De  acuerdo al Diccionario producido por la Real Academia Espa&ntilde;ola, el empacho es definido como una  &quot;indigesti&oacute;n de la comida&quot; y a su vez, el t&eacute;rmino indigesti&oacute;n es considerado  como un &quot;trastorno que por esta causa padece el organismo&quot;, cuando  existe un alimento o alguna substancia &quot;que no se digiere o se digiere con  dificultad&quot; (Diccionario de la Lengua Espa&ntilde;ola. 1992). </p>     <p align="justify">Desde el  punto de vista m&eacute;dico nos interesa destacar por su uso cl&iacute;nico, la palabra  dispepsia, que el mismo Diccionario de la Lengua   Espa&ntilde;ola define  como una &quot;enfermedad cr&oacute;nica caracterizada por la digesti&oacute;n laboriosa e  imperfecta&quot; coincide con la definici&oacute;n t&eacute;cnica ofrecida por el Diccionario  Terminol&oacute;gico de Ciencias M&eacute;dicas que relata el origen griego a partir de las  part&iacute;culas dys, mal y pepten, cocer, o sea, nuevamente una &quot;digesti&oacute;n  dif&iacute;cil y laboriosa de car&aacute;cter cr&oacute;nico&nbsp;  (1983).</p>     <p align="left">Podemos concluir que existe una sinonimia terminol&oacute;gica  entre empacho y dispepsia, y que otras palabras equivalentes o asociadas son ah&iacute;to,  repleci&oacute;n g&aacute;strica, crudeza estomacal, hartazgo y embarazo g&aacute;strico (Sainz de  Robles &nbsp;F,1969).</p>     <p align="left"> Desde un  punto de vista hist&oacute;rico vale la pena mencionar que la palabra empacho, proviene  del lat&iacute;n&nbsp; &igrave;mp&egrave;d&igrave;c&aacute;re, y luego del  franc&eacute;s antiguo, empechier, que se traduce como estorbar o embarazar // ahitar,  causar indigesti&oacute;n (Diccionario Enciclop&eacute;dico U.T.E.H.A., 1951). </p>     <p>Si bien,  se reporta que la palabra empacho es poco usada en Espa&ntilde;a (Moliner,  Mar&iacute;a,1979:1080), la utilizaci&oacute;n por mestizos y criollos de toda Am&eacute;rica Latina  es generalizada y cotidiana, no obstante, existen palabras amerindias que son  propias y similares, por ejemplo, <em>Fray  Alonso de Molina</em> en su vocabulario de lengua castellana y mexicana, reporta  moxouitiqui para el que est&aacute; ahitado, y temamatiliztli o tepinauiliztli a la  enfermedad del empacho (1970).</p>     <p> En  Bolivia se reconoce al empacho como una entidad morbosa pero es considerada  como una forma parcial de obstrucci&oacute;n intestinal que se traduce en problemas de  estre&ntilde;imiento. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En el  nordeste de Argentina, los pueblos guaran&iacute;es consideran que es una enfermedad  &quot;natural&quot; o &quot;de Dios&quot; pues &quot;se origina de una mala  digesti&oacute;n o bien por el estado f&iacute;sico de la persona&quot; (P&eacute;rez-Samaniego,  1988).</p>     <p>En la historia m&eacute;dica latinoamericana tenemos reportes  sobre el empacho desde el siglo XVI y su continuidad en t&eacute;rminos te&oacute;ricos y  pr&aacute;cticos hasta la actualidad, por ello su inclusi&oacute;n en este tratado de  pediatria en los principios del siglo XXI simplemente refleja la importancia,  trascendencia y vigencia de una enfermedad de predominio infantil que se ha  mantenido en los compartimentos de la medicina popular, y que requiere de una  nueva revisi&oacute;n y valoraci&oacute;n por las ciencias m&eacute;dicas (Campos-Navarro R, 2000).</p> <h4 align="left">Causalidad  </h4>     <p align="left">Son m&uacute;ltiples las causas que pueden provocar un cuadro de  indigesti&oacute;n o empacho. Seg&uacute;n Zolla <em>et al</em>.,  (1988:76) se pueden reconocer cuatro agrupaciones de causas: </p> <ul>       <li>Calidad de la ingesta</li>     </ul>     <p>a)  Ingesti&oacute;n de sustancias no alimenticias: tierra, chicle, papel, basura.<br /> b)  Ingesti&oacute;n de frutos no maduros<br /> c) Ingesti&oacute;n de alimentos de dif&iacute;cil digesti&oacute;n: c&aacute;scaras  de frutas, cuero de cerdo, tortillas  crudas, y en el caso de los lactantes, frijol.<br /> d) Alimentos en descomposici&oacute;n: arroz agrio.<br /> e)  Alimentos fr&iacute;os (el caso m&aacute;s com&uacute;nmente reportado es el enfriamiento de la  madre al&nbsp;lavar o ba&ntilde;arse, fen&oacute;meno que repercute en  la calidad de la leche materna al lactar).<br /> f)  Ingesti&oacute;n de alimentos calientes: fruta caliente.<br /> g) El ingerir  la saliva (la &quot;baba&quot;) durante elperiodo de la dentici&oacute;n.</p> <ul>    <li>Ingesta excesiva </li>     </ul>     <p>Comer en exceso cualquier tipo de alimentos.</p> <ul>       <li>Oportunidad de la ingesta.</li>     ]]></body>
<body><![CDATA[</ul>     <p>c) Comer a  deshoras, generalmente despu&eacute;s de los horarios habituales; esta ingesta ansiosa provoca que se  coma tambi&eacute;n excesivamente.</p>     <p>d) Comer  inmediatamente antes de dormir.</p> <ul>       <li>Condiciones o       comportamientos ante la ingesta.</li>     </ul>     <p>c) Comer  inmediatamente despu&eacute;s de haber &quot;hecho un coraje&quot;, padecido un  &quot;susto&quot; o haber  &quot;hecho bilis&quot;.</p>     <p> d) Comer  r&aacute;pido con precipitaci&oacute;n, desordenadamente.</p>     <p align="justify">Con respecto al primer  grupo, los m&eacute;dicos mexicanos del siglo XIX diferenciaban a <em>grosso modo</em>, entre alimentos al&iacute;biles (es decir digeribles por el  organismo) y las no al&iacute;biles, que son parcial o totalmente imposibles de ser  degradadas por las enzimas contenidas en el tracto gastrointestinal. Entre  estas &uacute;ltimas estar&iacute;an los cabellos, los chicles, y los hollejos de diversas  frutas y legumbres como el jitomate, manzana, pera, frijol, uvas, maiz  palomero, etc. </p>     <p align="justify">Igualmente  se considerar&iacute;an aquellos elementos alimenticios que se encuentran  insuficientemente cocidos como la masa de panes y pasteles, las pastas de sopas  sin cocer, las tortillas de maiz que se encuentran todav&iacute;a crudas. Las frutas  que no est&aacute;n &quot;a saz&oacute;n&quot;, es decir, que a&uacute;n estan sin madurar.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </p>     <p align="justify">Existe  el supuesto que la ingesta de los alimentos debe ser arm&oacute;nica y equilibrada en  relaci&oacute;n a las caracter&iacute;sticas intr&iacute;nsecas fr&iacute;as y calientes de los elementos  que se consumen. Es por ello, que frutas consideradas &quot;fr&iacute;as&quot; como  las naranjas y las sand&iacute;as no deben ser consumidas por las mujeres embarazadas  cuya naturaleza en ese momento es &quot;caliente&quot;. En este mismo sentido,  la ingesti&oacute;n de alimentos &quot;fr&iacute;os&quot; o &quot;calientes&quot; en la madre  que amamanta puede provocar que la leche &quot;se corte&quot; y da&ntilde;e al  lactante, del mismo modo que si asolea en exceso o sufre un  &quot;enfriamiento&quot; cuando lava o se toma un ba&ntilde;o. Consecuencia de lo  anterior es el llamado &quot;enlechamiento&quot;, variedad de empacho que se  genera cuando el ni&ntilde;o ingiere la leche materna en las condiciones antes  anotadas, o bien, la mam&aacute; ofrece su leche de manera muy frecuente, en exceso, a  &quot;deshoras&quot;, o despu&eacute;s de sufrir un evento sorpresivo (susto) o un  fuerte coraje (muina). En todos lo casos, la leche se encuentra en grumos,  &quot;cortada&quot; o &quot;cruda&quot; (Zolla, 1994). </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En los  infantes lactantes es importante mencionar que la excesiva producci&oacute;n de saliva  durante la aparici&oacute;n de la dentici&oacute;n se ve acompa&ntilde;ada de trastornos  gastrointestinales, y esas modificaciones son atribuidas al empacho. Tambi&eacute;n es  causa de empacho el consumo de la leche que se dej&oacute; en biber&oacute;n durante varias  horas y luego se ingiere. </p>     <p align="justify">En  relaci&oacute;n al segundo grupo, podemos comentar que es universalmente reconocido  los da&ntilde;os que corresponden al excesivo consumo de uno o varios alimentos, y  esta es la forma m&aacute;s conocida de empacho por hartazgo.</p>     <p align="justify">En el  tercer grupo, aparecen causas relacionadas con la irregularidad en el consumo  de los alimentos que conducen a situaciones contrastantes como la escasa  ingesta o al contrario, comer en exceso. Tambien causa de empacho es dormir  inmediatamente despu&eacute;s de comer e incluso, otros m&eacute;dicos desde siglos atr&aacute;s,  establecen como causal la realizaci&oacute;n del acto sexual sin que medie un prudente  y aconsejable periodo de reposo posprandial.</p>     <p align="justify">Finalmente,  en la cuarta agrupaci&oacute;n aparecen causas provocadas por otras enfermedades  dependientes de la cultura frecuentes en Am&eacute;rica Latina, nos referimos a los  empachos que se producen a consecuencia de sustos y corajes (antes mencionados  para las mujeres que lactan) y los &quot;derrames de bilis&quot; desencadenados  por fuertes e intensas experiencias emotivas relacionadas con los corajes,  muinas e incluso, penas y tristezas.</p>     <p>En Venezuela, la gente cree que esta enfermedad puede ser  &quot;puesta&quot; por alguna hechicer&iacute;a. (<em>Pollak-Eltz</em>,  2002).&nbsp; En M&eacute;xico, s&oacute;lo tenemos un  reporte aislado precedente de la sierra de Sinaloa donde se le atribuye la  causalidad a &quot;una bruja o al Diablo&quot; (<em>Werner</em> D, 2000).</p> <h4 align="left">Patogenia  </h4>     <p align="left">En la pen&iacute;nsula ib&eacute;rica, desde el siglo <tt>XVIII</tt> el  Diccionario de Autoridades relata que el ahitarse es sufrir &quot;embarazo en  el est&oacute;mago con el exceso grande de la comida, o de viandas no f&aacute;ciles de  digerir&quot; y m&aacute;s adelante se&ntilde;ala que &quot;la vianda se pega al est&oacute;mago, y  est&aacute; all&iacute; fija&quot; (1976). </p>     <p>Del  mismo modo, en Am&eacute;rica Latina, de acuerdo con el saber popular, aquello que  causa el empacho queda detenido en el tracto gastrointestinal (se dice que se  ha &quot;pegado&quot; a las paredes) y esto podr&iacute;amos interpretarlo como un  cuadro oclusivo parcial (suboclusi&oacute;n), y en casos extremos, oclusivo completo.&nbsp; </p>     <p>Estos  cuadros de oclusi&oacute;n parcial o total, as&iacute; como las complicaciones secundarias,  explicar&aacute;n los signos y s&iacute;ntomas que sufre el paciente. En Cuba, el  descubrimiento de una tumoraci&oacute;n abdominal (una &quot;pelota&quot; o  &quot;pelotica&quot;) se constituir&aacute; en el signo cl&iacute;nico por excelencia. </p> <h4 align="left">Epidemiologia</h4>     <p align="justify"> Se trata  de una enfermedad que afecta a todas las personas, sin importar su edad, g&eacute;nero  o grupo social. Se ha constituido como una entidad patol&oacute;gica dependiente de la  cultura propia de la poblaci&oacute;n latina de Am&eacute;rica.</p>     <p align="justify">Es mucho m&aacute;s frecuente en la edad infantil, sobre todo de  1   a 5 a&ntilde;os.  La morbilidad es mayor durante los meses de abundancia de frutas, y en el  hemisferio norte, coincide con la &eacute;poca de lluvias correspondiente al verano.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">En la costa del Pac&iacute;fico en Guatemala se presenta por  igual en adultos que en ni&ntilde;os (<em>Weller</em> <em>et al</em>, 1992), mientras que en el  Chaco argentino es m&aacute;s frecuente entre los n&ntilde;os porque se considera que ellos  tienen su &quot;est&oacute;mago m&aacute;s d&eacute;bil&quot; (<em>Samaniego  C</em>, 1988).</p>     <p align="justify">Su mortalidad es desconocida, pero estudios estad&iacute;sticos  de fallecimientos en una parroquia del Valle de M&eacute;xico durante el periodo que  va de 1834   a 1867 se  encontr&oacute; ocupando el noveno lugar de la mortalidad general, diferenci&aacute;ndose de  enfermedades digestivas como diarreas, disenter&iacute;as y c&oacute;lera (<em>Campos - Navarro y Vargas</em>, 2002).</p> <h4>Signos y sintomas</h4>     <p align="justify">Desde el  punto de vista cl&iacute;nico es importante la distinci&oacute;n popular que se hace entre  empacho &quot;seco&quot; y empacho &quot;h&uacute;medo&quot;. En el primero, los datos  se agregan alrededor de un cuadro de estre&ntilde;imiento o constipaci&oacute;n, mientras que  en el segundo, la diarrea es el signo fundamental. Por ello, se invalida la  catalogaci&oacute;n simplista del empacho como una&nbsp;&nbsp;  gastroenteritis caracterizada por la disminuci&oacute;n de la consistencia y  aumento en la frecuencia de las evacuaciones digestivas. </p>     <p align="justify">Existe otra diferenciaci&oacute;n cl&iacute;nica entre empachos  recientes y antiguos, donde los primeros se manifiestan en forma aguda y  abierta mientras que los segundos se encontrar&iacute;an ocultos, enmascarados y  aparecer&iacute;an como un hallazgo cuando se efectua alguna eventual manipulaci&oacute;n  terap&eacute;utica.</p>     <p align="justify">Si entendemos al empacho como un s&iacute;ndrome con una variada  causalidad, tambi&eacute;n podemos comprender su diversa configuraci&oacute;n cl&iacute;nica. Pueden  variar desde un sencillo y pasajero dolor abdominal hasta m&uacute;ltiples  alteraciones org&aacute;nicas que ponen en riesgo la vida del paciente.</p>     <p align="justify">Un hartazgo digestivo suele acompa&ntilde;arse de signos y  s&iacute;ntomas gastrointestinales: dolor de est&oacute;mago, mareos, n&aacute;useas, v&oacute;mitos y  agruras. Si no se resuelve pueden a&ntilde;adirse alteraciones diversas como dolor de  cabeza, malestar general, p&eacute;rdida del apetito, fiebre, algunas ocasiones el  estre&ntilde;imiento y en otras la diarrea.</p>     <p>Una investigaci&oacute;n en Guatemala se&ntilde;al&oacute; que en 26 casos de  empacho, los s&iacute;ntomas m&aacute;s frecuentes fueron diarrea (12), ausencia de apetito  (9), cefalea (7), v&oacute;mitos (5), dolor de est&oacute;mago (5), distensi&oacute;n abdominal (3),  fiebre (2), n&aacute;usea (2) y otros. (<em>Weller</em> et al., 1992).</p>     <p>En el nordeste de Argentina se considera que un empacho  puede complicarse si no es atendido en forma oportuna por los curadores  populares (y no por el doctor que desconoce el tratamiento espec&iacute;fico que  requiere la enfermedad). De tal modo, que el empacho, &quot;se queda adentro,  no sale y se va subiendo hasta la cabeza, y ah&iacute; ya es peligroso, puede dar  hasta meningitis&quot; amenazando la vida del paciente.</p>     <p>En este  sentido, cabe mencionar que los m&eacute;dicos mexicanos del siglo XIX reconoc&iacute;an  cuatro grupos cl&iacute;nicos en el empacho. En el primero s&oacute;lo existen alteraciones  debidas a la excitabilidad gastrointestinal, en el segundo se presentan datos  de obstrucci&oacute;n intestinal, en el tercero hay datos neurol&oacute;gicos, y en el  cuarto, otras manifestaciones o &quot;accidentes extra&ntilde;os que pueden desfigurar  la expresi&oacute;n de la enfermedad&quot; (<em>Vargas  G</em>, 2000).</p> <h4 align="left">Diagn&oacute;stico  </h4>     <p align="justify">Si partimos de los elementos cl&iacute;nicos de la medicina  acad&eacute;mica (o biomedicina) para construir un diagn&oacute;stico bas&aacute;ndonos en el  interrogatorio y la exploraci&oacute;n (que abarcan la inspecci&oacute;n, la palpaci&oacute;n, la  percusi&oacute;n y la auscultaci&oacute;n), con el empacho podemos utilizar esas mismas  herramientas de auxilio.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">De  hecho, el interrogatorio es uno de los principales instrumentos para la  elaboraci&oacute;n diagn&oacute;stica, pues se pregunta a la madre sobre los antecedentes en  la ingesta de alimentos. Y as&iacute; podremos conocer la frecuencia, la regularidad,  los excesos, sus propiedades fr&iacute;as o calientes (de acuerdo a la clasificaci&oacute;n  popular), la frescura y madurez de frutas y verduras, el grado de crudeza y  cocimiento, la presencia o ausencia de hollejos (c&aacute;scaras), su condici&oacute;n de  digeribilidad, enfermedades asociadas como susto o haber &quot;hecho  bilis&quot; Igualmente podremos saber si hubo la ingesta de elementos no  ingeribles como el papel, textiles, cabellos, chicles, tierra u otros.</p>     <p align="justify">En la  inspecci&oacute;n encontramos a un pacientito inquieto, llor&oacute;n, con facies dolorosa,  palidez de piel y tegumentos, con datos compatibles con deshidrataci&oacute;n (piel  h&uacute;meda y fr&iacute;a, hundimiento ocular, fontanela deprimida, etc.). En algunos casos  podremos observar el abdomen distendido y en ocasiones una deformidad abdominal  por presencia de tumoraci&oacute;n.</p>     <p align="justify">A la palpaci&oacute;n podremos corroborar  presencia de&nbsp; taquicardia y&nbsp; diaforesis debidas a una hipertermia, y en  algunas ocasiones, la palpaci&oacute;n de una tumoraci&oacute;n abdominal en alguna secci&oacute;n  del tubo digestivo. Los m&eacute;dicos mexicanos del siglo <tt>XIX</tt> se&ntilde;alaban en orden  decreciente: &iacute;leon, ciego, colon transverso, intestino delgado y por &uacute;ltimo, el  est&oacute;mago. (<em>Vargas</em>, 2000). En Cuba la  mayor&iacute;a de la gente basa el diagn&oacute;stico en la presencia de una &quot;bola&quot;  o &quot;pelota&quot; en el abdomen (<em>Seone-Gallo</em>,  1988). En Honduras se refiere que: &quot;Aparecen ciertas masas redondeadas  como del tama&ntilde;o de un nance, en grupos de tres o m&aacute;s. [...] eran detectadas en  todo el cuerpo pero fundamentalmente en los brazos&quot;. (<em>Maldonado</em>, 1980).</p>     <p align="justify">Durante  la percusi&oacute;n, se escuchar&aacute; un sonido de matidez o submatidez, en el lugar donde  se ha detectado o palpado la tumoraci&oacute;n digestiva.</p>     <p align="justify"> En la  auscultaci&oacute;n, se escuchar&aacute; un aumento en la frecuencia de los ruidos  intestinales cuando se trate de un empacho &quot;h&uacute;medo&quot; que se relaciona  con evacuaciones diarr&eacute;icas, o bien su dsiminuci&oacute;n en caso de empacho  &quot;seco&quot;. Si existiera un problema de oclusi&oacute;n o suboclusi&oacute;n  intestinal, la auscultaci&oacute;n corresponder&aacute; a presencia de los ruidos antes del  sitio afectado, y su ausencia (ileo paral&iacute;tico) en secciones posteriores.</p>     <p align="justify">Fuera del paradigma biom&eacute;dico, en Argentina se  construye el diagn&oacute;stico de empacho mediante la &quot;medida de la cinta&quot;  que se transcribe a continuaci&oacute;n: </p>     <p align="justify"><em>Se utiliza una cinta de tela (no el&aacute;stica) de unos 2 cm. de ancho y una longitud tres veces la medida del  antebrazo del que cura, desde el codo hasta los dedos. [...] El paciente toma  un extremo de la cinta y lo coloca sobre el epig&aacute;strio o &quot;boca del  est&oacute;mago&quot;, el curandero toma el otro extremo, se santigua, y lo pone bajo  su codo derecho, estirando este brazo hasta coger la cinta con la mano del  mismo brazo. El punto de la cinta donde ha llegado la mano es colocado  nuevamente bajo el codo y se repite la acci&oacute;n tres veces en total. A la tercera  vez, si no est&aacute; empachado la mano quedar&aacute; en el epigastrio del consultante,  pero si es un Empacho la cinta &quot;se acortar&aacute; m&aacute;gicamente&quot; y la mano  queda en el pecho, cuello o cabeza del enfermo. Cuanto m&aacute;s alta quede la mano  m&aacute;s grave o avanzado ser&aacute; el Empacho. Tres veces se repite la medida completa  de la cinta haciendo tres cruces en el punto de llegada al paciente. El  curandero durante toda la operaci&oacute;n susurra ininteligiblemente una oraci&oacute;n, que  es la que tiene el verdadero poder de curaci&oacute;n, mientras que la cinta posee el  del diagn&oacute;stico.</em> (<em>P&eacute;rez-Samaniego</em>,  1988).</p>     <p align="justify">En  M&eacute;xico, la &quot;tronada o quebrada del empacho&quot; (que se describe en  detalle m&aacute;s adelante) constituye diagn&oacute;stico diferencial: si se escucha el  chasquido o tronada, se confirma que se trata de un empacho (y con esta  maniobra hecha por el curandero o la madre de familia, se curar&aacute;). Si no se  escucha no es empacho y entonces mejor &quot;ll&eacute;vatelo con el doctor&quot;. Por  ello se requiere establecer una discriminaci&oacute;n diferencial con respecto a otras  patolog&iacute;as gastrointestinales como parasitosis, disenter&iacute;as, colitis amibiana,  gastritis y gastroenteritis de origen infeccioso</p> <h4>Tratamiento  </h4>     <p align="justify">Los tratamientos relativos al empacho suelen ser  realizados por las madres de familia, y en casos m&aacute;s complicados o graves por  los curanderos, existiendo en Argentina los especialistas denominados como  &quot;medidores o quebradores de empacho&quot;.</p>     <p align="justify">En toda  nuestra Am&eacute;rica existen una enorme gama de recursos terap&eacute;uticos y sus  combinaciones para curar el empacho, no obstante su objetivo es el mismo:  desalojar y limpiar el tubo digestivo en cualquiera de sus secciones. Por ello  aparecen remedios vegetales y sint&eacute;ticos de car&aacute;cter calmante y evacuante tales  como los vomitivos, los purgantes y laxantes, digestivos y carminativos e  incluso enemas. (V&eacute;ase cuadros  2.1.1 al 2.1.11 relativos a las plantas medicinales  utilizadas en M&eacute;xico, Cuba Bolivia y Chile, as&iacute; como los purgantes y  medicamentos usados en varios pa&iacute;ses de Am&eacute;rica Latina para el tratamiento del  empacho). <br /> </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center">Cuadro 2.1.1. Plantas medicinales  mas utilizadas para el tratamiento del empacho en m&eacute;xico durante el siglo <tt>XX</tt></p> <table width="200" border="1" align="center">   <tr>     <td>1. </td>     <td>Hierbabuena&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</td>   </tr>   <tr>     <td>2. </td>     <td>Rosa de Castilla</td>   </tr>   <tr>     <td>3.</td>     <td>Manzanilla</td>   </tr>   <tr>     <td>4. </td>     <td>Canela</td>   </tr>   <tr>     <td>5. </td>     <td>Aguacate (hueso)</td>   </tr>   <tr>     <td>6.</td>     <td>Pl&aacute;tano</td>   </tr>   <tr>     <td>7. </td>     <td>Arroz</td>   </tr>   <tr>     <td>8. </td>     <td>Cempas&uacute;chil</td>   </tr>   <tr>     <td>9. </td>     <td>Epazote</td>   </tr>   <tr>     <td>10. </td>     <td>Maiz</td>   </tr> </table>     <p align="center">Fuente:  Tasc&oacute;n, A. 2000:293-300.</p>     <p align="center">Cuadro 2.1.2.  Algunas plantas  medicinales utilizadas para    el tratamiento del  empacho en Cuba</p> <table width="200" border="1" align="center">   <tr>     <td>1.</td>     <td>Cayaya</td>   </tr>   <tr>     <td>2.</td>     <td> An&oacute;n</td>   </tr>   <tr>     <td>3.</td>     <td>Mejorana</td>   </tr>   <tr>     <td>4.</td>     <td>Yerbabuena</td>   </tr>   <tr>     <td>5.&nbsp;</td>     <td>Pi&ntilde;&oacute;n de purga</td>   </tr>   <tr>     <td>6.</td>     <td> Algod&oacute;n</td>   </tr>   <tr>     <td>7.&nbsp;</td>     <td> Pendejera</td>   </tr>   <tr>     <td>8.</td>     <td>Ajo</td>   </tr>   <tr>     <td>9.</td>     <td> Chamico</td>   </tr>   <tr>     <td>10.</td>     <td> Manzanilla de la tierra</td>   </tr>   <tr>     <td>11.</td>     <td> Manzanilla</td>   </tr>   <tr>     <td>12.</td>     <td> Manzanilla de costa</td>   </tr>   <tr>     <td>3.</td>     <td> Semilla de mamey</td>   </tr> </table>     <p align="center">Fuente: Seoane, J.1988:313-328.</p>     <p align="center">Cuadro 2.1.3.    Algunas plantas  medicinales utilizadas para    el tratamiento del  empacho en Bolivia</p> <table width="200" border="1" align="center">   <tr>     <td>1.</td>     <td>Car&eacute;</td>   </tr>   <tr>     <td>2.</td>     <td>Coca</td>   </tr>   <tr>     <td>3.</td>     <td>&Ntilde;ianka (cuatro caminos)</td>   </tr>   <tr>     <td>4.</td>     <td>Naranja</td>   </tr>   <tr>     <td>5.</td>     <td>Hierba buena</td>   </tr>   <tr>     <td>6.</td>     <td>Andai (Joco) </td>   </tr> </table>     <p align="center">Fuente: De Lucca, y Zalles, J., 1996:46-47.</p>     <p align="center">Cuadro 2.1.4. Algunas plantas  medicinales utilizadas para    el tratamiento del  empacho en Chile</p> <table width="200" border="1" align="center">   <tr>     <td>1.</td>     <td> Manzanilla</td>   </tr>   <tr>     <td>2.</td>     <td>Poleo</td>   </tr>   <tr>     <td>3.&nbsp;</td>     <td>Palo de Cul&eacute;n</td>   </tr>   <tr>     <td>4.</td>     <td>Paico (hojas)</td>   </tr>   <tr>     <td>5.</td>     <td>Wilwe</td>   </tr>   <tr>     <td>6.</td>     <td>Papa rallada</td>   </tr>   <tr>     <td>7. </td>     <td>Lirio blanco  (papa de)</td>   </tr>   <tr>     <td>8. </td>     <td>Durazno  (corteza)</td>   </tr>   <tr>     <td>9.</td>     <td>Ciruelo  (corteza)</td>   </tr>   <tr>     <td>10.</td>     <td>Toronjil</td>   </tr>   <tr>     <td>11.</td>     <td>&nbsp;Menta </td>   </tr>   <tr>     <td>12.</td>     <td>Hinojo</td>   </tr> </table>     <p align="center">Fuente: Citarella et al., 1995:338-339,365.</p>     <p align="center">Cuadro 2.1.5.   Purgantes usados en el  tratamiento del empacho en M&eacute;xico</p> <table width="200" border="1" align="center">   <tr>     <td>1.</td>     <td>Aceite de  comer, de cocina o comestible</td>   </tr>   <tr>     <td>2.</td>     <td>Aceite de oliva</td>   </tr>   <tr>     <td>3.</td>     <td>Manteca  de puerco</td>   </tr>   <tr>     <td>4.</td>     <td>Tequezquite</td>   </tr>   <tr>     <td>5.</td>     <td>Aceite de ricino</td>   </tr>   <tr>     <td>6.</td>     <td>Sal</td>   </tr>   <tr>     <td>7.</td>     <td>Carbonato</td>   </tr>   <tr>     <td>8.</td>     <td>Cenizas</td>   </tr>   <tr>     <td>9.</td>     <td>Aceite rosado</td>   </tr>   <tr>     <td>10.</td>     <td>Polvos de Bismuto</td>   </tr> </table>     <p align="center">Fuente:  Tasc&oacute;n, A. 2000:288-292.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center">Cuadro 2.1.6.    Purgantes usados en el  tratamiento del empacho en Cuba</p> <table width="200" border="1" align="center">   <tr>     <td width="15%">1.</td>     <td width="85%">Agua con sal</td>   </tr>   <tr>     <td>2.</td>     <td>Aceite de comer</td>   </tr>   <tr>     <td>3.</td>     <td>Vino seco  + Agua con ceniza de le&ntilde;a</td>   </tr>   <tr>     <td>4.</td>     <td>Aceite de mesa</td>   </tr>   <tr>     <td>5.</td>     <td>Mercurio con agua tibia</td>   </tr>   <tr>     <td>6.</td>     <td>Pi&ntilde;on de purga</td>   </tr>   <tr>     <td>7.</td>     <td>Excremento blanco de perro</td>   </tr>   <tr>     <td>8.</td>     <td>Flor de la ceniza</td>   </tr>   <tr>     <td>9.</td>     <td>Ceniza de  la fruta que provoc&oacute; el empacho</td>   </tr>   <tr>     <td>10.</td>     <td>Aceite de comer + sal + ajo</td>   </tr>   <tr>     <td>11.</td>     <td>Cuero de suela de zapato</td>   </tr>   <tr>     <td>12.</td>     <td>Agua de mar</td>   </tr>   <tr>     <td>13.</td>     <td>Caldo de  molleja de gallo/gallina + aceite de comer + sal</td>   </tr>   <tr>     <td>14.</td>     <td>Cuero de  chivo de un taburete viejo</td>   </tr>   <tr>     <td>15.</td>     <td>Resina de guaguas&iacute;</td>   </tr> </table>     <p align="center">Fuente: Seoane, J., 1988:  313-328. </p>     <p align="center">Cuadro 2.1.7.   Purgantes usados en el tratamiento del empacho en Per&uacute;</p> <table width="200" border="1" align="center">   <tr>     <td>1.</td>     <td>Aceite de ricino</td>   </tr>   <tr>     <td>2. </td>     <td>Sulfato de soda &ldquo;sal de Inglaterra&rdquo;</td>   </tr> </table>     <p align="center">Fuente: Valdiz&aacute;n y  Maldonado, 1985:257.</p>     <p align="center">Cuadro 2.1.8.   Purgantes usados en el  tratamiento del empacho en Nicaragua</p> <table width="200" border="1" align="center">   <tr>     <td>1.</td>     <td>Aceite de oliva</td>   </tr>   <tr>     <td>2.</td>     <td>Aceite de almendras</td>   </tr>   <tr>     <td>3.</td>     <td>Aceite de castor</td>   </tr>   <tr>     <td>4.</td>     <td>Leche de magnesia</td>   </tr> </table>     <p align="center">Fuente:&nbsp; Mancheno,  M., 1978:156. </p>     <p align="center">Cuadro 2.1.9.   Purgantes usados en el  tratamiento del empacho en Panam&aacute;</p> <table width="200" border="1" align="center">   <tr>     <td>1. </td>     <td>Frailecillo  + sen + malva</td>   </tr>   <tr>     <td>2. </td>     <td>&nbsp;Jalapa + malva + sen</td>   </tr>   <tr>     <td>3.</td>     <td>Orines de ni&ntilde;o con t&eacute; de sauco</td>   </tr>   <tr>     <td>4.</td>     <td>&nbsp;Tamarindo, granada y orines de ni&ntilde;o</td>   </tr>   <tr>     <td>5.</td>     <td>Sen, pulpa  de tamarindo y cremor</td>   </tr> </table>     <p align="center">Fuente: P&eacute;rez de Z&aacute;rate, D, 1995:60. </p>     <p align="center">Cuadro 2.1.10.   Purgantes usados en el  tratamiento del empacho en Chile</p> <table width="200" border="1" align="center">   <tr>     <td>1.</td>     <td> Paico + aceite</td>   </tr>   <tr>     <td>2.</td>     <td>Papa rallada +  aceite</td>   </tr>   <tr>     <td>3.</td>     <td> Aceite de comer  + jugo de lim&oacute;n + jugo de papa</td>   </tr>   <tr>     <td>4.&nbsp;</td>     <td>Poleo + menta +  hinojo + manzanilla</td>   </tr>   <tr>     <td>5.&nbsp;</td>     <td>Aceite de  ricino + agua de hierbas + dieta</td>   </tr> </table>     <p align="center">Fuente: Citarella et al., 1995:338-339,365.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center">Cuadro 2.1.11. Medicamentos m&aacute;s  usados en el tratamiento del empacho en M&eacute;xico</p> <table width="200" border="1" align="center">   <tr>     <td>1.</td>     <td>Magnesia (sola), anisada o  calcinada</td>   </tr>   <tr>     <td>2.</td>     <td>Estomaquil &reg; (<span class="superscript">*</span>)</td>   </tr>   <tr>     <td>3.</td>     <td>Alka Seltzer &reg; (<span class="superscript">**</span>)</td>   </tr>   <tr>     <td>4.</td>     <td>Acromicina &reg; (<span class="superscript">***</span>)</td>   </tr>   <tr>     <td>5.</td>     <td>Eritromicina</td>   </tr> </table>     <p align="center">(<span class="superscript">*</span>)&nbsp; Subsalicilato de bismuto + hidr&oacute;xido de  magnesio + carbonato de calcio.<br />   (<span class="superscript">**</span>)&nbsp; Acetil salic&iacute;lico + &aacute;cido c&iacute;trico +  bicarbonato de sodio.<br />   (<span class="superscript">***</span>)  Clorhidrato de tetraciclina.<br />   Fuente: Tasc&oacute;n, A.  2000:288-292.</p>     <p align="center"></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify">A prop&oacute;sito de tratamientos con elementos farmacol&oacute;gicos  de patente, es creencia popular generalizada que se deban evitar medicamentos  que reduzcan la movilidad intestinal como los antiadiarr&eacute;icos de tipo  astringente (por ejemplo, la caol&iacute;n y pectina) y los derivados de la butil  hioscina. </p>     <p align="justify">Adem&aacute;s  de la limpieza digestiva, se realiza&nbsp; un  masaje o &ldquo;sobada&rdquo; en la superficie abdominal. Las manos del curador se recubren  de manteca de puerco, aceite de comer, sebo de variados animales (gallina,  pollo, carnero, cabrito, toro, entre otros), &ldquo;pan puerco&rdquo; (pomada grasosa que  se hace en M&eacute;xico, y que puede contener entre otros elementos la ra&iacute;z de  jalapa). En Honduras se usa tambi&eacute;n la brillantina. En Cuba, los orines humanos  y el cocimiento de hojas de chamico; y en Venezuela, la mantequilla, aceite de  almendras, manteca de cacao mezclados con infusiones de flor de rosa y hojas de  col. En algunos casos, se suele dejar un emplasto, siendo los m&aacute;s famosos en la  &eacute;poca colonial, la hoja del tabaco, y que ahora ha sido sustituido por la hoja de  col o el papel de estrasa.</p>     <p align="justify">Quiz&aacute; la  manipulaci&oacute;n terap&eacute;utica m&aacute;s espectacular y espec&iacute;fica del empacho corresponde  a la tronada o quebradura de empacho, que tambi&eacute;n se conoce como &ldquo;tirar del  cuerito&rdquo;. Contamos con reportes de su utilizaci&oacute;n en M&eacute;xico, Cuba, Argentina y  Chile. La persona afectada se le acuesta, se le masajea (con la t&eacute;cnica  particular de cada curador), y luego se le pone en dec&uacute;bito ventral, se le soba  la espalda, y se le jala la piel ubicada en la regi&oacute;n paralumbar, escuch&aacute;ndose  un tronido o chasquido, es decir, un sonido seco e intenso, que es espec&iacute;fico  de la curaci&oacute;n del empacho.</p>     <p align="justify">Esta  t&eacute;cnica provoca aumento del peristaltismo gastrintestinal por estimulaci&oacute;n de  las ra&iacute;ces nerviosas correspondientes al plexo solar, y obliga al paciente a  evacuar en forma inmediata. Otra explicaci&oacute;n, desde el modelo de la acupuntura  tradicional china, es que la zona donde se le &ldquo;tira del cuerito&rdquo; corresponde a  canales y meridianos que controlan &oacute;rganos internos con funci&oacute;n digestiva,  aumentado su actividad. (<em>Ch&eacute;vez</em>,  2000)</p>     <p align="justify">Sean las  plantas medicinales, las sales minerales, los medicamentos de patente, las  purgas o las t&eacute;cnicas manuales, se busca el incremento de la actividad  gastrointestinal, la salida de aquello que est&aacute; provocando el empacho, y la m&aacute;xima  prueba demostrativa es visualizarlo en las heces fecales o &ndash;en otros casos-  encontrarse con evacuaciones extraordinariamente f&eacute;tidas. </p>     <p>A pesar  de la infinita cantidad de remedios con cierta eficacia, es aconsejable  prohibir el uso de algunas sustancias relacionadas con el plomo y el mercurio,  nos referimos a la greda, albayalde y azarc&oacute;n, que a&uacute;n se suele utilizar en  algunas partes del continente americano (<em>Geffner </em>y<em> Sandler</em>, 1980; <em>Montoya</em>, 1984; <em>Trotter</em>, 1985; <em>Baer</em> y <em>Ackerman</em>, 1988; <em>Baer</em>, <em>Garc&iacute;a de Alba</em>, <em>Cueto</em>, <em>Ackerman</em> y <em>Davison</em>, 1989).&nbsp; </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> Por otro  lado, es interesante constatar que en algunos pa&iacute;ses a&uacute;n se ofrecen rituales  religiosos para la cura del empacho. Por ejemplo en Cuba, en los primeros a&ntilde;os  posteriores a la Revoluci&oacute;n, en las zonas rurales de Camag&uuml;ey se continuaban los  rezos, oraciones, masajes con la se&ntilde;al de la cruz en la superficie abdominal y  el uso asociado de purgantes. Una campesina relata:    </p>     <p><em>Lo malo que tiene el  empacho es la pelota que se forma, que hasta que uno no la hace bajar se est&aacute;  empachado. El remedio que conozco es que otra persona se embarra una mano en  aceite y se la va pasando al empachado por a barriga para localizar la pelota.  Cuando la tiene localizada, la otra persona dice la oraci&oacute;n:</em></p>     <p align="center"><em>Padre, Hijo y Esp&iacute;ritu Santo. Am&eacute;n</em>. </p>     <p align="center"><em>Y  hace una cruz en la pelota. Esto lo hace y lo dice tres veces. Despu&eacute;s, con las  dos manos empuja la pelota hacia abajo, para hacerla bajar para el intestino y  dice la oraci&oacute;n:</em><br />     <em>Igual que Pilatos a Jes&uacute;s empuj&oacute; </em><br />     <em>este empacho maldito lo empujo yo.</em></p>     <p align="center"><em>Entonces se le da al  enfermo una taza de agua con sal y una cucharada de aceite de comer.</em></p>     <p align="right">(<em>Seoane J,</em> 1988)</p>     <p>Procedente de Uruguay es la  siguiente receta:</p>     <p align="center"><em>Se fricciona el est&oacute;mago en cruz y se repite  tres veces:</em><br />     <em>&iquest;Qu&eacute; corto? R&iacute;os de agua o agua o comida encharcada.</em><br />     <em>Eso mismo corto yo.</em><br />     <em>En el nombre  de Dios y de </em><em>la Virgen   Mar&iacute;a.</em><br /> <em>(Se repite tres veces)</em></p>     <p align="right">(<em>Pereda I,</em> 1968)<br />   &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </p>     <p>En  M&eacute;xico, muchas madres de familia inician los tratamientos populares e incluso,  con medicamentos de patente con la f&oacute;rmula: &ldquo;En<em> el nombre sea de Dios&hellip;&rdquo;</em></p> <h4 align="center">Prevencion</h4>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">De acuerdo a la multicausalidad del empacho antes  mencionada, la prevenci&oacute;n es particular y espec&iacute;fica. La mayor&iacute;a de las medidas  preventivas son transmitidas en el &aacute;mbito dom&eacute;stico por la v&iacute;a del g&eacute;nero, es  decir, a partir de la cadena femenina compuesta por la abuela-madre-hija  embarazada. </p>     <p align="justify">Nuestras observaciones sobre la transmisi&oacute;n de saberes y  pr&aacute;cticas m&eacute;dicas populares se&ntilde;alan el periodo de embarazo como la etapa  inicial donde las mujeres son aleccionadas por otras de mayor experiencia sobre  lo que deben y no deben hacer durante el embarazo, el parto, el puerperio y los  cuidados del reci&eacute;n nacido. Son precisamente sus mamas, suegras, abuelas, t&iacute;as  y vecinas, las encargadas de brindar de manera espont&aacute;nea los conocimientos  basados en sus propias experiencias. </p>     <p align="justify">Por ejemplo, en la alimentaci&oacute;n de los lactantes con  ablactaci&oacute;n se suele recomendar &#8211;entre otros elementos&#8211; el uso del frijol pero  siempre indic&aacute;ndose quitar el hollejo que envuelve a las semillas. No siempre  explic&aacute;ndose las razones de tal pr&aacute;ctica pero ya nosotros sabemos, que  corresponde a una medida para evitar el sufrimiento de empacho.</p>     <p align="justify">Siguiendo  este mismo razonamiento, se debe evitar la ingesti&oacute;n de sustancias no  alimenticias como el papel, la tierra, las hebras textiles, los cabellos, los  chicles, entre otros. Igualmente no permitir la ingesti&oacute;n de frutas inmaduras o  que tengan c&aacute;scara; los alimentos insuficientemente cocidos (sopas de pasta, la  masa con que se preparan galletas, panes y pasteles); alimentos en proceso de  descomposici&oacute;n; aquellos que son localmente reconocidos como demasiado fr&iacute;os o  calientes para el estado corporal de los ni&ntilde;os que los consumen; y que los  beb&eacute;s con reciente dentici&oacute;n no ingieran la saliva que ya sali&oacute; de su boca (que  se conoce en M&eacute;xico como &quot;baba&quot;).&nbsp; </p>     <p align="justify"> Por  supuesto, no comer en forma excesiva, precipitada y en des&oacute;rden; hacerlo en  forma regular con horarios cotidianos; y no dormir inmediatamente despu&eacute;s de  cenar, ni tampoco comer de manera inmediata despu&eacute;s de haber sufrido un coraje  o un susto. </p> <h4 align="center">Ep&iacute;logo</h4>     <p align="center"><br />   &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Finalizaremos  con unos versos de las coplas gauchas de Marcelino M. Rom&aacute;n:<br />   <em>Para  atacar los empachos</em><br />   <em>y ayudar  bien a la cura</em><br />   <em>la yerba  del pollo es buena,</em><br />   <em>y el paico  y la escobadura</em> <br />   Citado por <em>Luis Gudi&ntilde;o</em> ( 1942 )</p> <h4>bibliograf&iacute;a </h4>     <p>1. Baer R, A. Ackerman, &ldquo;Toxic Mexican Folk Remedies for the Treatment    of <em>Empacho</em>: The case of Azarcon, Greta and Albayalde&rdquo; <em>Journal    of Ethnopharmacology</em> 24:31-39, 1988.</p>     <p> 2. Baer R, J Garc&iacute;a de Alba, LM Cueto, A Ackerman, y S Davison, &ldquo;Lead    Based Remedies for Empacho: Patterns and Consequences&rdquo; <em>Social Science    and Medicine</em> 29(12):1373-1379, 1989. </p>     <!-- ref --><p> 3. Campos-Navarro R (Comp.), <em>El empacho en la medicina mexicana. Antolog&iacute;a    (siglos <tt>XVI-XX</tt></em>), Instituto Nacional Indigenista, M&eacute;xico,    2000.<!-- ref --><p> 4. Campos.Navarro R y A. Aguilar, &quot;Pr&aacute;cticas y saberes populares    sobre alimentaci&oacute;n y medicina tradicional&quot;. En: <em>El ni&ntilde;o    sano</em>, (Escobar, Espinoza y Moreira eds.) Manual Moderno / JGH editores,    M&eacute;xico, 2000.<p> 5. Campos-Navarro, R&nbsp; y&nbsp; A Vargas, &ldquo; La mortalidad por empacho    en el suroeste del Valle de M&eacute;xico&rdquo;&nbsp; <em>Bol. Hosp.Inf. Mex</em>    59:345-355, 2002.</p>     <!-- ref --><p> 6. Citarella L <em>et al</em>, <em>Medicinas y culturas en </em><em>la Araucan&iacute;a</em>.    Editorial Sudamericana. Santiago de Chile, 1995. <!-- ref --><p> 7. De Lucca, M y J Zalles, <em>&Ntilde;ana mya &Ntilde;andar&euml;ta Rupigua    (Plantas medicinales de nuestro territorio. Tomo I Enfermedades m&aacute;s importantes    del Chaco</em>, La Paz, Bolivia, 1996.<p> 8. Diccionario de Autoridades, Real Academia Espa&ntilde;ola, Edici&oacute;n    facsimil, Biblioteca Rom&aacute;nica Hisp&aacute;nica, Editorial Gredos, Madrid,    1976 [1726].</p>     <p> 9. Diccionario de la Lengua Espa&ntilde;ola. Real Academia Espa&ntilde;ola,    Vig&eacute;sima primera edici&oacute;n,Madrid, 1992. </p>     <!-- ref --><p> 10. Diccionario Enciclop&eacute;dico Hispano-Americano. W.M. Jackson, editor.    Londres, s/f<!-- ref --><p> 11. Diccionario Enciclop&eacute;dico U.T.E.H.A, 1951. <!-- ref --><p> 12. Diccionario Terminol&oacute;gico<em> de Ciencias M&eacute;dicas</em>.    Salvat Mexicana de Ediciones, M&eacute;xico, 1983. <p> 13. Geffner, M. y A. Sandler, &ldquo; A Folk Medicine Remedy for Gastroenteritis&rdquo;    <em>Clinical Pediatrics</em> 19(6):435-437.</p>     <!-- ref --><p> 14. Gudi&ntilde;o L, <em>M&eacute;dicos, magos y curanderos</em>. Ed. Emec&eacute;,    Buenos Aires, 1942.<p> 15. Maldonado C &quot;Estudio sobre la medicina popular en el Valle de Comayagua,    Honduras&quot; en <em>Medicina Tradicional</em> II (8): 28-36, M&eacute;xico,    1980.</p>     <p> 16. Mancheno M &ldquo;La concepci&oacute;n popular de la enfermedad diarreica    en la regi&oacute;n &ldquo;Las Segovias&rdquo; Nicaragua&rdquo; en: <em>Conceptos    y tratamientos populares de algunas enfermedades en Latinoam&eacute;rica</em>    (Kroeger y Ruiz-Cano, comps.) Centro de Medicina Andina, Cuzco, 1988.</p>     <!-- ref --><p> 17. Moliner M, <em>Diccionario de uso del espa&ntilde;ol</em>, Editorial Gredos,    Biblioteca Rom&aacute;nica Hispana, Madrid, 1979.&nbsp;&nbsp; <!-- ref --><p> 18. Molina A, <em>Vocabulario en lengua castellana y mexicana y mexicana y    castellana</em>, Ed. Porr&uacute;a, M&eacute;xico, 1970.&nbsp; <p> 19. Montoya M A, G. L&oacute;pez, A. 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