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<journal-title><![CDATA[Revista Cubana de Obstetricia y Ginecología]]></journal-title>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La histerectomía vaginal en pacientes sin prolapso: indicaciones, técnica y recomendaciones]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Hospital Ginecoobstétrico, Docente Ramon González Coro  ]]></institution>
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<kwd lng="es"><![CDATA[HISTERECTOMIA VAGINAL]]></kwd>
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</front><body><![CDATA[ Hospital Ginecoobst&eacute;trico, Docente "Ramon Gonz&aacute;lez Coro" <H2> La  histerectom&iacute;a vaginal en pacientes sin prolapso: indicaciones, t&eacute;cnica  y recomendaciones</H2><I>Dr. Cs. Nelson Rodr&iacute;guez Hidalgo<SUP>1</SUP></I>  <OL>     <LI> Doctor en Ciencias. Especialista de II Grado en Ginecolog&iacute;a y  Obstetricia. Profesor Auxiliar de Ginecoobstetricia de la Facultad "Comandante  Manuel Fajardo", del Instituto Superior de Ciencias M&eacute;dicas de La Habana.  Jefe de los Servicios de Infertilidad, Endoscopia y Cirug&iacute;a del Hospital  "Ram&oacute;n Gonz&aacute;lez Coro".</LI>    </OL><H4> RESUMEN</H4>En el &uacute;tero  pueden presentarse m&uacute;ltiples afecciones benignas y malignas que planteen  la necesidad de extirparlo, lo que puede efectuarse tanto por v&iacute;a abdominal  como por la vaginal, aunque no exista prolapso, pero para realizarlo por esta  &uacute;ltima v&iacute;a hay que tener en cuenta una serie de aspectos, que son  el motivo del presente trabajo.     <P><I>Palabras clave: </I>HISTERECTOMIA VAGINAL/m&eacute;todos.  <H4> INDICACIONES MAS FRECUENTES DE HISTERECTOMIA VAGINAL SIN PROLAPSO</H4>La  histerectom&iacute;a vaginal no puede realizarse en todos los casos, pues existen  algunas condiciones m&iacute;nimas para lograrla. Comentaremos aqu&iacute; algunos  detalles importantes acerca de las principales indicaciones que para realizarla.      <P><I>Hemorragia uterina anormal: </I>tambi&eacute;n llamado sangramiento uterino  anormal, sugiere la posible presencia de una neoplasia, lo cual s&oacute;lo puede  descartarse por un legrado completo de la cavidad uterina. Pero la intensidad  del sangramiento puede hacer necesaria la intervenci&oacute;n cuando exista una  anemia importante que requiera de hemotransfusi&oacute;n en m&aacute;s de una  ocasi&oacute;n, aun cuando no exista una afecci&oacute;n org&aacute;nica.     <P><I>Lesiones  premalignas del &uacute;tero: </I>cuando se trata de lesiones cervicales (NIC),  y est&aacute; indicada la histerectom&iacute;a, puede emplearse la v&iacute;a  vaginal en algunos casos con ventajas sobre las t&eacute;cnicas abdominales, pues  puede conocerse mejor la porci&oacute;n de vagina que se va a resecar. Ante afecciones  premalignas del cuerpo uterino, sobre todo en las hiperplasias adenomatosas severas,  quiz&aacute;s las t&eacute;nicas vaginales no sean las m&aacute;s indicadas porque  en estas afecciones con frecuencia existen ovarios patol&oacute;gicos, y la v&iacute;a  vaginal no es la mejor para revisar y extraer &eacute;stos.     <P><I>Fibroma uterino:  </I>s&oacute;lo est&aacute; indicada la histerectom&iacute;a cuando se trata de  tumores peque&ntilde;os y muy sintom&aacute;ticos (el ejemplo t&iacute;pico es  el fibroma submucoso, que produce sangramientos importantes muchas veces). Cuando  existe gran experiencia pueden extirparse &uacute;teros grandes aplicando t&eacute;cnicas  especiales de morcelaci&oacute;n, que ser&aacute;n descritas m&aacute;s adelante.      <P><I>Afecciones malignas del &uacute;tero: </I>en el carcinoma de cuello uterino  puede practicarse la histerectom&iacute;a radical vaginal, pero su aplicaci&oacute;n  no es muy frecuente en nuestro medio; en el adenocarcinoma de &uacute;tero consideramos  mejor la v&iacute;a abdominal, ya que se puede realizar la operaci&oacute;n "a  vasos cerrados", revisar mejor el abdomen y los ovarios y extraer &eacute;stos  con m&aacute;s facilidad, a la vez que se manipula menos el &uacute;tero. <H4>  ELECCION DE LA VIA PARA UNA HISTERECTOMIA</H4>Teniendo en cuenta lo antes planteado  con respecto a la indicaci&oacute;n, la v&iacute;a vaginal es la de elecci&oacute;n  para la histerectom&iacute;a, aun cuando no exista prolapso, siempre que se trate  de casos t&iacute;picos o no complejos. Sus ventajas fundamentales son: <OL>     <LI>  Se evita la laparotom&iacute;a. Y con ello todas las molestias, desventajas est&eacute;ticas  y complicaciones de &eacute;sta.</LI>    <LI> Requiere poco tiempo quir&uacute;rgico.</LI>    ]]></body>
<body><![CDATA[<LI>  Se reduce la repercusi&oacute;n sobre las v&iacute;sceras abdominales.</LI>    <LI>  Son menores las complicaciones posoperatorias.</LI>    </OL>Para realizar la histerectom&iacute;a  por v&iacute;a vaginal es importante que se cumplimenten los aspectos siguientes:  <OL>     <LI> Conocimiento y experiencia en la t&eacute;cnica.</LI>    <LI> Utero m&oacute;vil.</LI>    <LI>  Volumen uterino que no sobrepase el de un pu&ntilde;o.</LI>    <LI> Que las estructuras  &oacute;sea y musculoaponeur&oacute;tica de la pelvis permitan cierto campo operatorio.  El &aacute;ngulo subp&uacute;bico no debe ser muy estrecho y la vagina tampoco  demasiado estrecha, larga ni fibrosa. Una pelvis normal debe permitir que el pu&ntilde;o  de la mano penetre entre las tuberosidades isqui&aacute;ticas y el arco p&uacute;bico  (figura 1).</LI>    <LI> Anejos sin afecci&oacute;n anexial importante.</LI>    <LI> Que  no se hayan realizado operaciones anteriores sobre los genitales que puedan alterar  la anatom&iacute;a normal.</LI>    <LI> Contar con ayudantes que conozcan la t&eacute;cnica.  Y en n&uacute;mero suficiente.</LI>    ]]></body>
<body><![CDATA[<LI> Instrumental apropiado.</LI>    </OL>No obstante,  siempre que tenga dudas de que puede realizar la histerectom&iacute;a por v&iacute;a  vaginal, prefiera la abdominal.     <P>Las ventajas de la v&iacute;a abdominal son:  <OL>     <LI> Permite revisar la cavidad abdominal.</LI>    <LI> Ofrece un mejor dominio  del campo operatorio.</LI>    <LI> Se pueden realizar a la vez otras operaciones sobre  &oacute;rganos abdominales.</LI>    </OL>Aunque usted haya realizado un examen previo  para decidir la v&iacute;a vaginal, rep&iacute;talo siempre una vez administrada  la anestesia y antes de comenzar la cirug&iacute;a. <H4> PASOS DE LA HISTERECTOMIA  VAGINAL SIN PROLAPSO</H4>Describiremos los distintos pasos y realizaremos algunos  comentarios sobre los detalles fundamentales que se deben tener en cuenta en cada  uno.     <P>Los pasos que se siguen en estas t&eacute;cnicas son: <OL>     <LI> <I>Posici&oacute;n  adecuada de la paciente y los ayudantes: </I>aunque parezca un paso sin importancia,  de &eacute;ste depende en parte el &eacute;xito de la intervenci&oacute;n.</LI>    <LI>  <I>Exposici&oacute;n del cuello uterino mediante valvas vaginales: </I>en este  momento se debe recordar la posici&oacute;n del &uacute;tero, ya anotada en los  ex&aacute;menes previos. Como no existe prolapso, el cuello se encontrar&aacute;  alto y ser&aacute; necesario tirar de &eacute;l con fuerza para mejorar las relaciones  entre el &uacute;tero y la vejiga (figura 2A).</LI>    ]]></body>
<body><![CDATA[<LI> <I>Fijaci&oacute;n de  &eacute;ste con dos puntos de seda gruesa: </I>los puntos se sostienen con una  pinza de Kocher (figura 2A).</LI>    <LI> <I>Tracci&oacute;n intermitente del cuello  antes tomado con las suturas: </I>se hace con la finalidad de visualizar la zona  en que comienza el borde vesical, o sea, ligeramente por encima de la uni&oacute;n  de la vagina con el cuello uterino, y que aparece se&ntilde;alado con una flecha  en la figura 2A.</LI>    <LI> <I>Incisi&oacute;n circular de la vagina en el sitio  elegido (figura 2B): </I>a medida que se secciona la mucosa se va mentando la  tracci&oacute;n para facilitar la separaci&oacute;n de los planos.</LI>    <LI> <I>Buscar  la plica vesicouterina:</I> para ello se eleva con una valva la pared vaginal  anterior y, haciendo tracci&oacute;n del &uacute;tero hacia abajo, se secciona  el tabique supravaginal y se rechaza la vejiga. Puede elevarse el reborde vaginal  o la pared vesical con una pinza de disecci&oacute;n, y separar la vejiga con  tijeras o con el dedo (figura 2C).</LI>    <LI> <I>Apertura de la plica vesicouterina:  </I>se toma el peritoneo con una pinza de disecci&oacute;n sin dientes o con una  Rochester-Pean para elevarlo y abrirlo con la tijera (figura 2D). Se ampl&iacute;a  lateralmente la incisi&oacute;n y a trav&eacute;s de &eacute;sta se coloca una  valva larga y estrecha (valva de Doyen). En caso de presentar dificultades para  efectuar este paso haga primero el n&uacute;mero 10.</LI>    <LI> <I>Apertura del  peritoneo del fondo de saco de Douglas: </I>para poder abrir el peritoneo primero  se tira del &uacute;tero hacia arriba y se diseca la porci&oacute;n de vagina  que ha sido seccionada hasta el espacio rectovaginal; a continuaci&oacute;n se  hace tracci&oacute;n de la pared vaginal posterior, con el objetivo de poner tensos  los ligamentos utero-sacros (figura 2E).</LI>    <LI> <I>Elevaci&oacute;n de las paredes  vaginales: </I>haciendo tracci&oacute;n del &uacute;tero se rechazan nuevamente  las paredes vaginales para alejar, de la zona operatoria, la vejiga, los ur&eacute;teres  y el recto.</LI>    <LI> <I>Pinzamiento, secci&oacute;n y ligadura del ligamento cardinal  derecho: </I>para lograrlo se tira de la vejiga, con una valva colocada en la  plica anterior, hacia arriba y a la derecha -maniobra que la eleva junto con el  ur&eacute;ter- y del &uacute;tero hacia abajo y a la izquierda (figura 2F). Si  el ligamento no es muy grueso se incluye tambi&eacute;n en esa pinza el ligamento  uterosacro de ese lado. Se liga el tejido pinzado con dos ligaduras separadas  y se deja larga la m&aacute;s pr&oacute;xima a la secci&oacute;n, referida con  una pinza. Para ligar el lado izquierdo, se procede de la misma forma, pero a  la inversa.</LI>    <LI> <I>Basculaci&oacute;n y extracci&oacute;n del fondo uterino:  </I>se introducen los dedos &iacute;ndice y medio de la mano izquierda -si el  cirujano es derecho- por la abertura de la plica vesicouterina y se fijan a los  lados -en el borde de la secci&oacute;n peritoneal y sobre los vasos uterinos-  para hacer tracci&oacute;n del &uacute;tero hacia atr&aacute;s, a la vez que el  ayudante eleva la vejiga con la valva. As&iacute; se visualiza la pared anterior  del &uacute;tero y se le clava un tenedor (de Kocher afilado, de 2 &oacute; 3  dientes) en la pared anterior (figura 2G) para, traccionando de &eacute;l, colocar  otro m&aacute;s arriba, repitiendo la maniobra hasta llegar al fondo y extraerlo  a trav&eacute;s de la abertura de la plica.</LI>    <LI> <I>Pinzamiento, secci&oacute;n  y ligadura de los ped&iacute;culos anexiales: </I>se coloca una valva lateralmente  que d&eacute; campo y se toma el fondo uterino con una pinza de Lahey o con la  mano si el &uacute;tero desciende, y tirando de &eacute;l hacia arriba y del cuello  hacia abajo se colocan a los lados del &uacute;tero 2 pinzas de Kocher curvas  que tomen la trompa, el ligamento uteroov&aacute;rico y el redondo (figura 2H).  Se secciona este ped&iacute;culo y se sutura con <I>catgut </I>cromado 2 &oacute;  1, con 2 ligaduras separadas dejando referida la m&aacute;s pr&oacute;xima a la  zona de secci&oacute;n. La maniobra se repite sobre el otro lado.</LI>    ]]></body>
<body><![CDATA[<LI> <I>Ligadura  de los vasos uterinos y cervicales: </I>haciendo tracci&oacute;n del &uacute;tero  en la misma forma que en el paso anterior -del fondo hacia arriba y del cuello  hacia abajo-, se coloca una pinza de Kocher que tome los vasos uterinos y cervicales  (figura 2I), los cuales al ser seccionados dejar&aacute;n el &uacute;tero libre  por completo para que pueda ser extra&iacute;do. Se ligan estos ped&iacute;culos,  con 2 puntos cada uno, de igual sutura (cromado 2 &oacute; 1).</LI>    <LI> <I>Ciere  del peritoneo, en bolsa de se&ntilde;ora: </I>se toma el peritoneo vesical con  una pinza de Rochester-Pean y se tira del anejo y de los ligamentos cardinal y  uterosacro de cada lado por los puntos referidos; se sutura el peritoneo, dejando  extraperitoneales los ped&iacute;culos y los ligamentos (figura 2J).</LI>    <LI>  <I>Fijaci&oacute;n de la c&uacute;pula: </I>se montan en una aguja cada uno de  los cabos de las referencias y se atraviesa con ella la vagina de adentro hacia  afuera, para ir cerrando ordenadamente la c&uacute;pula, con lo cual a la vez  que se fija se eleva. De los 2 cabos de cada ped&iacute;culo se pasa uno por la  pared vaginal anterior y otro por la posterior. Si no se necesita emplear los  cabos de los ped&iacute;culos ov&aacute;ricos, es preferible, pues as&iacute;  los ovarios no quedan cerca de la c&uacute;pula, ya que esto puede producir dispareunia.  Si se pasan los 3 cabos de cada lado por la c&uacute;pula, &eacute;sta quedar&aacute;  cerrada por 6 puntos (figura 2K).</LI>    </OL><H4> FORMAS DE VENCER DIFICULTADES  EN LA HISTERECTOMIA VAGINAL SIN PROLAPSO</H4>Para explicar las formas de vencer  dificultades que pueden presentarse en la pr&aacute;ctica de la histerectom&iacute;a  vaginal sin prolapso, analizaremos cada uno de los pasos de esta t&eacute;cnica.  <OL>     <LI> La posici&oacute;n adecuada de la paciente es fundamental. El perineo  debe quedar en el aire para que la valva permita rechazar la pared vaginal posterior  y la elevaci&oacute;n de los muslos posibilite la entrada de los ayudantes al  campo operatorio. Si la paciente presentara alguna contraindicaci&oacute;n o lesi&oacute;n  que le impida la extensi&oacute;n y separaci&oacute;n de las piernas, puede ser  recomendable la v&iacute;a alta. A la paciente debe llevarse y retirarse de la  posici&oacute;n ginecol&oacute;gica con cuidado, movilizando ambos miembros a  la vez para evitar distensiones nerviosas y musculares.</LI>    <LI> Es importante  disponer de valvas adecuadas para lograr un buen campo quir&uacute;rgico y <B>deben  pensar, no las valvas, sino los que las manipulen.</B></LI>    <LI> Muchos cirujanos  toman el cuello con pinzas de garfios, pero &eacute;stas disminuyen a&uacute;n  m&aacute;s el estrecho campo quir&uacute;rgico que da la vagina; por ello es mejor  aplicar puntos de seda en el cuello. Estos puntos deben abarcar bastante tejido  -casi todo el cuello- para que no desgarren, y a la vez no deben ser apretados  para evitar que da&ntilde;en el epitelio superficial, pues de lo contrario se  dificultar&iacute;a el diagn&oacute;stico de cualquier afecci&oacute;n cervical  al efectuarse el estudio histol&oacute;gico.</LI>    </OL>4 y 5. La tracci&oacute;n  intermitente del cuello y la incisi&oacute;n circular de la vagina. Son determinantes  para lograr una operaci&oacute;n perfecta, o sea, f&aacute;cil y no sangrante.  Si la secci&oacute;n se hace por encima o por debajo del punto donde la vagina  se encuentra &iacute;ntimamente adherida al cuello uterino no habr&aacute; plano  de disecci&oacute;n o despegamiento f&aacute;cil, y s&iacute; abundante sangramiento.  Por el contrario, si se hace muy alta puede lesionarse la vejiga. Un recurso que  empleamos para facilitar la observaci&oacute;n del sitio exacto, es dejar la vejiga  con orina, porque de esa manera se distingue con m&aacute;s facilidad su l&iacute;mite  inferior, el que puede incluso definirse por palpaci&oacute;n. Tambi&eacute;n  la zona donde se debe seccionar puede ser reconocida por las caracter&iacute;sticas  de la mucosa: <I>La mucosa que recubre el cuello es lisa y brillante porque se  fija en &eacute;ste mientras que la del fondo de saco presenta una serie de pliegues  transversales porque no se fija a nada. </I>Como al hacer tracci&oacute;n y tensi&oacute;n  se pone lisa la mucosa, recomendamos realizar la tracci&oacute;n del cuello de  manera intermitente, para detectar el sitio donde termina la uni&oacute;n efectiva.      <P>Si no se identifica visualmente el punto buscado, sugerimos ir levantando la  pared vaginal; cuando se sobrepase el &aacute;rea de inserci&oacute;n en el cuello  se ver&aacute; c&oacute;mo &eacute;sta se eleva al movilizarla con la pinza de  disecci&oacute;n. Al observar esta zona con detenimiento se apreciar&aacute; una  elevaci&oacute;n en el l&iacute;mite inferior de la vejiga; un poco por encima  del inicio de esa elevaci&oacute;n es el lugar ideal para la secci&oacute;n (figura  2D). La entrada directa sobre el tabique supravaginal es quiz&aacute;s el punto  m&aacute;s importante de esta t&eacute;cnica.     <P>Al cortar debe abrirse completamente  el plano vaginal, pero sin da&ntilde;ar los planos profundos, para evitar un sangramiento  molesto. En este momento debemos recordar que el espesor de la pared vaginal variar&aacute;  con la edad y la paridad de la paciente y oscila entre los 2 y 4 mm. En los lados  del cuello hay m&aacute;s sangramiento habitualmente si se profundiza mucho el  corte, porque es la zona de mayor vascularizaci&oacute;n. Cuando la incisi&oacute;n  se hace en el lugar y con la profundidad adecuada se producir&aacute;, si se ponen  a tensi&oacute;n los planos, una separaci&oacute;n de al menos 1 cm entre los  bordes seccionados, lo cual nos reafirmar&aacute; que este paso fue exitoso.     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>La  incisi&oacute;n circular de la mucosa vaginal alrededor del cuello debe cumplir  4 objetivos:     <P>a)Liberar el cuello de sus conexiones con los planos superficiales  de la vagina.     <P>b)Permitir la disecci&oacute;n de la vejiga y la plica anterior.      <P>c)Dar paso a la disecci&oacute;n y apertura del fondo de saco posterior.     <P>d)Exponer,  en los fondos de saco laterales, los parametrios y los vasos uterinos. En la porci&oacute;n  posterior, la incisi&oacute;n se realizar&aacute; a 1 cm de la l&iacute;nea de  inserci&oacute;n de la vagina en el cuello y, al separarse la vagina, se observar&aacute;  en el centro un espacio en cuyo fondo estar&aacute; el repliegue peritoneal, y  a los lados los ligamentos uterosacros.     <P>La disecci&oacute;n ser&aacute; dif&iacute;cil  si no la realizamos por el plano adecuado, pero tambi&eacute;n puede existir fibrosis  o atrofia de los tejidos, como ocurre a veces en mujeres ancianas o con operaciones  previas. En estos casos se debe hacer con tijeras una disecci&oacute;n amplia  del plano vaginal, de unos 4 a 5 cm como m&iacute;nimo, pues de esta forma se  alejan del &aacute;rea quir&uacute;rgica la vejiga, el recto y los ur&eacute;teres.      <P>6.No siempre es f&aacute;cil encontrar la plica vesicouterina. Se puede realizar  su apertura en este momento si, introduciendo una valva fina que eleve la vejiga,  observamos la reflexi&oacute;n del peritoneo. Previamente es aconsejable introducir  el dedo &iacute;ndice entre los pilares vesicales y, aplicando la yema del dedo  contra el &uacute;tero, recorrer toda la cara anterior del cuello para separar  la vejiga del &uacute;tero. Ante un &uacute;tero muy alto, o sea, que no desciende  nada a la tracci&oacute;n, puede realizarse el pinzamiento, la secci&oacute;n  y la ligadura de los ligamentos uterosacros y cardinales antes de abrir la plica  vesicouterina. Al seccionar estos ligamentos se logra un marcado descenso del  &uacute;tero, y resulta m&aacute;s f&aacute;cil entonces localizarla.     <P>Para  localizar la plica vesicouterina se tira del borde vaginal que est&aacute; fijo  al reborde vesical hacia arriba, y se decola en el centro del espacio entre el  cuello y la vejiga, con tijeras de disecci&oacute;n o presionando directamente  con la punta del dedo &iacute;ndice, con cuidado de penetrar s&oacute;lo en un  tejido muy laxo. Si la disecci&oacute;n se acerca mucho al cuello o a la vejiga  se romper&aacute; la fascia o zona compacta de tejido conjuntivo que reviste el  cuello y la vejiga, y que es muy rica en vasos sangu&iacute;neos, o se lesionar&aacute;  la pared de estos &oacute;rganos, tambi&eacute;n muy vascularizados, y la operaci&oacute;n  se tornar&aacute; cruenta y sangrante, con dificultad en la realizaci&oacute;n  de este paso y los sucesivos, por no lograr la penetraci&oacute;n en la cavidad  abdominal. Para solucionar esta situaci&oacute;n deben reconocerse nuevamente  todos los planos anat&oacute;micos y hacer tracci&oacute;n de los bordes de la  zona sangrante para determinar hacia qu&eacute; &oacute;rgano nos hemos aproximado  mucho y, manteniendo la tracci&oacute;n de la zona m&aacute;s cercana al plano  correcto de separaci&oacute;n, buscar nuevamente y sin apuro el plano de clivaje.      <P>Cuando la vagina ha sido abierta en el mismo borde vesical, al elevarla, se  pueden observar lateralmente unos fasc&iacute;culos vascularizados algo gruesos  de tejido fibroconjuntivo que la fijan al cuello y que son los pilares de la vejiga,  mientras que en la l&iacute;nea media s&oacute;lo existe tejido laxo. Por esto  hay que tratar de efectuar la disecci&oacute;n en busca del repliegue peritoneal  en la l&iacute;nea media, pues si se rompen los pilares se produce sangramiento  y no resulta f&aacute;cil disecar esa zona.     <P>7.La apertura de la plica vesicouterina  debe realizarse en la l&iacute;nea media, que es donde mejor se independiza. Si  no existe ning&uacute;n descenso o si la vagina es estrecha y/o larga, a veces  se dificulta, y para abrirla con m&aacute;s comodidad puede diferirse hasta que  se seccionen los ligamentos cardinales (con los pilares) y los uterosacros. Nosotros,  para abrir la plica, preferimos tirar del &uacute;tero hacia abajo y de la vejiga  (con una valva estrecha) hacia arriba, efectuando movimientos de tracci&oacute;n  intermitentes que nos permitan observar el sitio libre del peritoneo. En ese sitio  tomamos &eacute;ste con una pinza larga sin dientes (de Rochester-Pean), lo seccionamos  junto a la pinza y ampliamos despu&eacute;s la incisi&oacute;n hacia los lados.  El error m&aacute;s frecuente radica en pretender abrir el peritoneo por debajo  del repliegue, pues se romper&aacute;n los planos superficiales del &uacute;tero  y provocar&aacute;n sangramiento indeseado. Es por ello que al tomar el tejido  con la pinza de Rochester-Pean se debe comprobar su movilidad y, si existieran  dudas, colocar otra un poco m&aacute;s arriba y seccionar entre las 2 pinzas.  As&iacute;, si ese no es el sitio, se tirar&aacute; de la de arriba para colocar  otra un poco m&aacute;s alta. Pero generalmente no es necesaria tanta manipulaci&oacute;n  y se puede abrir en el primer intento.     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>8 y 9. La apertura del peritoneo posterior  es generalmente mucho m&aacute;s sencilla, por la amplitud de este fondo de saco  y porque el sitio donde el peritoneo se separa del &uacute;tero se observa mejor.  Este paso puede diferirse, lo que sin dejar de realizar el rechazamiento de la  vagina -ya seccionada circularmente-, pues con esto se alejan la vejiga, el recto  y los ur&eacute;teres.     <P>10.El pinzamiento, ligadura y secci&oacute;n del ligamento  cardinal nos gusta realizarlo tomando en la misma pinza el ligamento uterosacro  -si este &uacute;ltimo no hab&iacute;a sido tomado antes- siempre y cuando sea  posible t&eacute;cnicamente, pues en ocasiones el tama&ntilde;o del &uacute;tero  y el grosor de los ligamentos no lo permiten. La realizaci&oacute;n de este paso  ahora, o incluso antes de abrir el peritoneo anterior y posterior, nos parece  que facilita notablemente la operaci&oacute;n. Hay un hecho que se debe se&ntilde;alar  aqu&iacute;: si la pinza o las pinzas que toman los ligamentos uterosacros y cardinales  no se colocan correctamente pueden lesionar los ur&eacute;teres. Cuando antes  de este paso se invierte el &uacute;tero y se comienza la histerectom&iacute;a  de arriba hacia abajo, al realizarlo, el ur&eacute;ter debe estar m&aacute;s alejado.  Colocando las pinzas bien pr&oacute;ximas al &uacute;tero no debe haber dificultades.  Este ped&iacute;culo debe ser ligado con una sutura gruesa reabsorbible (<I>catgut</I>  cromado 2) para garantizar que no se deje sangramiento y que no se fracture la  sutura al apretarla, pues si se desordena el tejido no resulta f&aacute;cil tomarlo  de nuevo y se corre el riesgo de dejar una ligadura m&aacute;s alta y de que no  quede un ligamento lo suficientemente fuerte para que cumpla su importante funci&oacute;n  como pilar o sostenedor de la c&uacute;pula (estos ligamentos son los principales  soportes de la c&uacute;pula vaginal; prueba de ello es el gran descenso que se  logra en el &uacute;tero al seccionarlos).     <P>Cuidamos de no incluir los vasos  uterinos en la pinza que toma los ligamentos, pues los ligamos al final de la  operaci&oacute;n, y como un ped&iacute;culo separado, porque as&iacute; garantizamos  la seguridad de la ligadura, y la hacemos con menos riesgo de incluir en ella  o angular el ur&eacute;ter.     <P>11.La inversi&oacute;n del &uacute;tero para extraer  su fondo debe realizarse con sumo cuidado y requiere de tenedores con garfios  bien angulados, resistentes, que permitan efectuar la tracci&oacute;n. Es importante  hacerlo bajo control visual y con la seguridad de que se aplican sobre el cuerpo  uterino y de que no hay asas cercanas que puedan ser lesionadas. No se debe tratar  de extraer el &uacute;tero hasta que est&eacute; tomado por su fondo, y a la vez  que se tire de &eacute;l hay que ampliar el espacio por donde saldr&aacute; (con  los dedos &iacute;ndice y medio) y el ayudante empujar&aacute; el cuello hacia  el fondo de saco de Douglas, a la vez que hace tracci&oacute;n con fuerza de las  valvas aplicadas sobre las paredes vaginales para ampliar el campo.     <P>La tracci&oacute;n  del fondo se har&aacute; de acuerdo con la progresi&oacute;n que se vaya logrando,  para evitar romperlo y que se escape. Si no progresa con facilidad se ampliar&aacute;  el espacio por donde debe salir y para ello pueden utilizarse unas valvas de Kocher  largas.     <P>Si el cuerpo uterino fuese demasiado grande se realizar&aacute; su  morcelaci&oacute;n (o fraccionamiento).     <P>12.Una vez invertido el &uacute;tero  y extra&iacute;do su fondo, se ligan los ped&iacute;culos vasculares, de arriba  hacia abajo, teniendo en cuenta que aqu&iacute; puede realizarse la ligadura con  junta del ligamento redondo con el anejo. Generalmente no se reseca el anejo,  y cuando se decide hacerlo es m&aacute;s recomendable efectuarlo en un segundo  tiempo, cuando ya se ha extirpado el &uacute;tero. Por ello en este momento se  debe colocar la pinza -preferimos una Kocher curva- lo m&aacute;s pr&oacute;xima  posible al &uacute;tero, y que aprehenda la trompa, el ligamento uteroov&aacute;rico  y el redondo, cuidando de que su punta quede tomando solamente el peritoneo en  el &aacute;ngulo que forma el &uacute;tero con el ligamento redondo, para poder  pasar la aguja por esta zona y que la ligadura abarque todo el ped&iacute;culo.      <P>Si es necesario practicar la anexectom&iacute;a, se deja colocada la pinza  y una vez extra&iacute;do el &uacute;tero se tira de &eacute;sta descendiendo  el anejo lo m&aacute;s posible -extraerlo siempre que se pueda- para colocar detr&aacute;s  de &eacute;l otra pinza que tome el ligamento infundibulop&eacute;lvico y ligarlo  doblemente con una sutura resistente para que no se fracture. Se deja la sutura  m&aacute;s externa como referencia para tomar el peritoneo a la hora del cierre  de &eacute;ste. El segundo anejo puede ligarse directamente por fuera para extirparlo.  La toma por separado del ligamento redondo y del anejo puede favorecer la ocurrencia  de desgarros en esa &aacute;rea con sangramientos molestos y de no f&aacute;cil  soluci&oacute;n.     <P>En este paso hay que evitar dificultades o accidentes por  lo cual se debe seleccionar una pinza que no presente defectos, una aguja apropiada  (peque&ntilde;a y resistente), una sutura fuerte y que no se haya da&ntilde;ado  al manipularla, y s&oacute;lo cerrar la pinza cuando se est&eacute; convencido  de que se halla en la posici&oacute;n deseada (los dientes de esta pinza pueden  provocar sangramiento si se aplican y despu&eacute;s se retiran).     <P>Si no logra  una buena visualizaci&oacute;n, mejore el campo moviendo o cambiando las valvas.      ]]></body>
<body><![CDATA[<P>Cuando los bordes del &uacute;tero seccionado sangren mucho, p&iacute;ncelos  transitoriamente.     <P>13.Ya ligados los ped&iacute;culos vasculares del anejo,  queda el &uacute;tero sostenido por un solo ped&iacute;culo vascular: el de la  arteria uterina. Su ligadura tambi&eacute;n es importante pues se trata de un  vaso grueso y que se cruza con el ur&eacute;ter poco antes de adosarse al &uacute;tero.  Por ello preferimos postergarlo para el &uacute;ltimo paso, pues as&iacute; disponemos  de m&aacute;s campo, pero no debemos dejar de tirar con fuerza ni alejarnos del  &uacute;tero; al hacer tracci&oacute;n del &uacute;tero nos alejamos del ur&eacute;ter.  Como todo ped&iacute;culo vascular importante, se debe ligar en 2 puntos pr&oacute;ximos  pero distintos, y no tirar de la ligadura superior. Preferimos no dejar referido  este ped&iacute;culo.     <P>14.El cierre del peritoneo es un paso que puede obviarse,  aunque ayuda a una mejor evoluci&oacute;n.     <P>Antes de comenzar a cerrar el peritoneo,  recomendamos evacuar la vejiga para facilitar la toma del borde anterior.     <P>Despu&eacute;s  de evacuada la vejiga, introducimos un dedo por debajo de ella, lo aplicamos sobre  la porci&oacute;n m&aacute;s alta que alcancemos y lo rodamos hacia abajo, maniobra  con la cual queda expuesto el borde peritoneal anterior para aprehenderlo con  unas pinzas, de Rochester-Pean preferiblemente.     <P>Para exponer el peritoneo en  los laterales se hace tracci&oacute;n de las ligaduras de los anejos, y para exponer  el posterior basta con tirar de los ligamentos cardinales y uterosacros.     <P>A  la hora de realizar la sutura del peritoneo, el detalle m&aacute;s importante  consiste en lograr el afrontamiento sin producir sangramiento de alguno de los  ped&iacute;culos. Donde m&aacute;s existe este peligro es en los laterales, por  lo cual se deben colocar los puntos superficialmente por debajo o entre las ligaduras,  pues si se dan puntos por encima de las suturas y se produce sangramiento, puede  ser dif&iacute;cil el diagn&oacute;stico y la hemostasia.     <P>15.La fijaci&oacute;n  de la c&uacute;pula, una vez cerrado el peritoneo es un paso que se recomienda  hacer de muchas formas diferentes, independientemente de que se discute si debe  cerrarse o no la c&uacute;pula. Nosotros realizamos ambos pasos a la vez, y no  s&oacute;lo ahorramos tiempo y suturas, sino que tambi&eacute;n logramos un cierre  correcto con una distribuci&oacute;n adecuada de los ped&iacute;culos sobre la  c&uacute;pula. Preferimos cerrarla si en los pasos anteriores logramos una completa  hemostasia -como debe ser-; cuando no estamos completamente seguros de &eacute;sta,  fijamos los ped&iacute;culos en los &aacute;ngulos de la c&uacute;pula y los cerramos,  pero dejamos abierto el centro de &eacute;sta para que pueda drenar cualquier  sangramiento. Algunos autores como <I>Kischner et al. </I>recomiendan dejar abierta  la c&uacute;pula, pues con una cicatrizaci&oacute;n por segunda intenci&oacute;n  logran m&aacute;s fibrosis.     <P>Consideramos que en ning&uacute;n caso una cicatrizaci&oacute;n  por segunda intenci&oacute;n sea preferible.     <P>Cerrando la c&uacute;pula con  los mismos cabos de los ped&iacute;culos logramos una muy buena elevaci&oacute;n  de la c&uacute;pula pues los fijamos sobre los bordes mismos de la vagina, elev&aacute;ndola  m&aacute;s al ocurrir la fibrosis, que siempre produce retracci&oacute;n. Adem&aacute;s,  no hay riesgo de sangramiento ni de desgarros de los ped&iacute;culos. Las suturas  no deben apretarse al m&aacute;ximo para evitar que se fracturen y no producir  necrosis local. S&oacute;lo se tratar&aacute; que queden bien afrontadas. Puede  dejarse una gasa en la vagina, o incluso a trav&eacute;s de un orificio en el  peritoneo, pero en realidad preferimos no hacerlo, pues ocasiona muchas molestias  y no creemos que tenga funci&oacute;n alguna; por el contrario entorpece el diagn&oacute;stico  de un sangramiento a la vez que puede favorecer el ascenso de g&eacute;rmenes.      ]]></body>
<body><![CDATA[ ]]></body>
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