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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[A research work was performed to delve into the anatomical and clinical characteristics and the biological behaviour of the pregnancy with hydatiform mole. Six years of work from 1994 in the gynecological and obstetric hospital in Cienfuegos were compiled. By the analysis of the medical records, the pregnancy with hydatiform mole were individualized. The studied variables were age of the patient, gestational age, symptoms at admission to the hospital, means of diagnosis, histological classification and progression of each case. These data were tabulated and analyzed using the percentage method. It was proved that the incidence of the trophoblastic disease was 1,4 per 1000 pregnancies; it was more common in young primigravida females who are frequently admitted to the emergency ward because of vaginal bleeding. Only 5,5% of these pregnancies developed aggressively and ended up in choriocarcinoma.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[ <p>Facultad de Ciencias Médicas "Raúl Dorticós Torrado", Cienfuegos </p><h2>Embarazo  molar: estudio en el período 1994-1999 en el Hospital Provincial Ginecoobstétrico  de Cienfuegos</h2>    <p> <a href="#cargo"><i>Dr. Alfredo Quiñones Ceballos,<span class="superscript">1</span>  Lic. Manuel Martínez Corcho,<span class="superscript">2</span> Dra. Gema Matienzo  Carvajal<span class="superscript">3</span> y Dra. Niurka Piña Loyola<span class="superscript">4</span></i>  </a><a name="autor"></a></p><h4>Resumen</h4>    <p>Se realizó esta investigación con  el objetivo de profundizar en las características anatomoclínicas y el comportamiento  biológico del embarazo molar. Se compilaron 6 años de trabajo a partir de 1994,  en el Hospital Ginecoobstétrico de Cienfuegos. Se individualizaron, los embarazos  molares, mediante el análisis de sus expedientes clínicos. Se estudiaron variables  como: edad de la paciente, edad gestacional, síntomas al ingreso, medio diagnóstico,  clasificación histológica y evolución de cada caso de la serie. Se tabularon estos  datos y se analizaron, según método de porcentaje. Se comprobó que la incidencia  de enfermedad trofoblástica se presentó en una proporción de 1,4 por cada 1 000  embarazos, fueron más numerosas en mujeres jóvenes primigestas quienes frecuentemente  son recibidas en la sala de urgencias por sangrado vaginal. Sólo el 5,5 % de esos  embarazos evolucionó agresivamente y terminó en coriocarcinoma.</p>    <p> DeCS: MOLA  HIDATIFORME/epidemiología; CORIOCARCINOMA; COMPLICACIONES DEL EMBARAZO. </p>    <p>La  enfermedad trofoblástica del embarazo (ETE) abarca un espectro de tumores y entidades  pseudotumorales que se caracterizan por proliferación del tejido trofoblástico  de un potencial maligno creciente. Se clasifica en 3 variedades: mola hidatiforme,  mola infiltrante y coriocarcinoma. Estas enfermedades están interrelacionadas  y contempladas en muchas de las clasificaciones, como las de la Organización Mundial  de la Salud (OMS), la Federación Internacional de Ginecología y Obstetricia (FIGO)  y el Instituto Nacional del Cáncer de los Estados Unidos.<span class="superscript">1</span>  La mola hidatiforme se caracteriza por una tumefacción quística de las vellosidades  coriónicas junto a una proliferación trofoblástica variable. Se describen 2 tipos  de mola: mola completa y mola parcial. En la mola completa, todas o la mayor parte  de las vellosidades están edematosas, con hiperplasia difusa del trofoblasto y  no se aprecian partes fetales, su cariotipo es 46 XX ó 46 Xy. Es la precursora  más frecuente de coriocarcinomas.<span class="superscript">1-4</span> La mola  parcial presenta algunas vellosidades edematosas, otras vellosidades muestran  mínimas alteraciones y la proliferación trofoblástica es focal, se encuentran  algunas partes fetales, su cariotipo es triploide 92 xxy o en ocasiones tetraploide  92 xxxy,5 raras veces tienden a coriocarcinoma. La incidencia de mola parcial  es desconocida, posiblemente porque muchos casos no son diagnosticados por estudios  histológicos pues se escapan en abortos espontáneos o en las interrupciones.<span class="superscript">1,6,7</span>  La importancia del diagnóstico de la mola radica en que es una complicación en  el embarazo, aparece en 1 de cada 1 000 o 2 000 gestaciones. Es posible actualmente,  gracias a la monitorización de los niveles de gonadotropina coriónica (HCG), determinar  precozmente si existe desarrollo de una enfermedad trofoblástica persistente y  su tratamiento temprano tiene buenos resultados ya que responde adecuadamente  a la quimioterapia.<span class="subscript">8 </span></p>    <p>Entre el 80 y el 90  % de la molas, después de su evacuación, continúan siendo benignas, un 10 % evoluciona  a malignas y alrededor del 2,5 %, a coriocarcinoma. Está reportado que las molas  parciales pueden evolucionar a coriocarcinomas9 y que la administración prolongada  de contraceptivos orales aumentan el riesgo a desarrollar tumores trofoblásticos.<span class="superscript">10</span>  Es por eso que en la atención a una paciente con ETE es muy importante el diagnóstico,  la evacuación de la enfermedad molar, así como el seguimiento adecuado de los  niveles de HCG durante los 6 a 12 meses posteriores a la evacuación.<span class="superscript">7-12</span></p>    <p>  Por la forma en que la mola, siempre o casi siempre, conduce a la muerte del embrión  y a la frecuencia con que origina serios accidentes a la madre, fue que decidimos  revisar su comportamiento en los últimos 6 años en nuestra provincia. </p><h4>Métodos  </h4>    <p>Se realizó un estudio descriptivo retrospectivo de 36 pacientes con el  diagnóstico de embarazo molar en el período de 1994 hasta 1999, en el hospital  ginecoobstétrico de Cienfuegos. Se revisaron las historias clínicas codificadas  en el departamento de estadísticas con este diagnóstico. Se consultó el departamento  de estadísticas provincial para obtener el número de embarazos en el período analizado  y de esa forma calcular la tasa de incidencia de esta enfermedad. </p>    <p>Fueron  consideradas las variables siguientes: edad gestacional, edad materna, motivo  de ingreso, síntomas más frecuentes, medios de diagnósticos, clasificación histológica  de la mola y evolución de estos casos. </p>    <p>Se tabularon los datos y se analizaron  por el método de porcentaje; los resultados obtenidos se presentan en tablas.  </p><h4>Resultados </h4>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La incidencia que hemos encontrado durante el período  estudiado y en la serie analizada es de 1,4 ETE por cada 1 000 embarazos, según  los datos obtenidos del registro de estadísticas provincial.</p>    <p> El riesgo  de padecer enfermedad molar crece en edades límites reproductivas, según encontramos,  es notorio sobre 40 años de edad (5 pacientes), pero en nuestro estudio, 24 de  ellas están entre 15 y 25 años de edad, el grupo entre 15 y 20 años fue el más  numeroso con 14 pacientes del total de 36 mujeres afectadas. Ellas presentaron  sus síntomas más abundantemente en el tercer mes, de este modo 50,0 % de los casos  se ubicaron en este período gestacional (tabla 1). </p>    <p align="center">Tabla  1. Edad gestacional en el momento de aparición de los síntomas </p><table width="75%" border="1" align="center">  <tr> <td>Edad gestacional (meses) </td><td>     <div align="center">No. </div></td><td>      <div align="center">(%) </div></td></tr> <tr> <td>2 </td><td>     <div align="center">4  </div></td><td>     <div align="center">(11,1) </div></td></tr> <tr> <td>3 </td><td>      <div align="center">18</div></td><td>     <div align="center">(50,0)</div></td></tr>  <tr> <td>4 </td><td>     <div align="center">10 </div></td><td>     ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">(27,7)  </div></td></tr> <tr> <td>más de 4</td><td>     <div align="center">4 </div></td><td>      <div align="center">(11,1)</div></td></tr> <tr> <td>Total </td><td>     <div align="center">36  </div></td><td>     <div align="center">(100,0) </div></td></tr> </table>    <p align="center">Fuente:  Historias clínicas. </p>    <p>El sangrado vaginal se produjo en 61,1 % de las pacientes  y fue la causa más importante que determinó el ingreso. El signo de más no siempre  estuvo presente y más bien diríamos que predominó su ausencia entre las 36 pacientes,  solo 3 de ellas lo presentaban cuando acudieron a la consulta médica, algunas  tenían más de un síntoma (tabla 2). </p>    <p align="center">Tabla 2. Síntomas más  frecuentes </p><table width="75%" border="1" align="center"> <tr> <td>Síntomas  </td><td>     <div align="center">No. </div></td><td>     <div align="center">(%) </div></td></tr>  <tr> <td>Sangrado vaginal</td><td>     ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">22</div></td><td>     <div align="center">(61,1)</div></td></tr>  <tr> <td>Hiperemesis </td><td>     <div align="center">5 </div></td><td>     <div align="center">(13,8)  </div></td></tr> <tr> <td>Signo de más</td><td>     <div align="center">3 </div></td><td>      <div align="center">(8,3) </div></td></tr> <tr> <td>Dolor en bajo vientre</td><td>      <div align="center">3 </div></td><td>     <div align="center">(8,3) </div></td></tr>  <tr> <td>Asintomáticas </td><td>     <div align="center">11 </div></td><td>     <div align="center">(30,5)  </div></td></tr> </table>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center">n= 36.     <br> Fuente: Historias clínicas.  </p>    <p>El diagnóstico asistido por procederes técnicos de más utilidad fue la  ultrasonografía, con el que se diagnosticó el 83,3 % de los casos, incluyendo  las 11 pacientes asintomáticas. </p>    <p>No observamos correspondencia con la paridad,  ni con el número de gestaciones entre las mujeres que desarrollaron enfermedad  trofoblástica molar, de ellas solo una tenía antecedentes de haber desarrollado  una mola y el resto, en su mayoría, era de primigestas (52,8 %). El mayor número  de las molas analizadas presentaron proliferación moderada del trofoblasto, 21  especímenes (58,3 %), solo 2 pacientes desarrollaron un embarazo molar con proliferación  severa trofoblástica (tabla 3). </p>    <p align="center">Tabla 3. Resultados del  primer legrado </p><table width="75%" border="1" align="center"> <tr> <td>Grados  de proliferación trofoblástica </td><td>     <div align="center">No. </div></td><td>      <div align="center">(%)</div></td></tr> <tr> <td>Leve </td><td>     <div align="center">13  </div></td><td>     <div align="center">(36,1) </div></td></tr> <tr> <td>Moderada  </td><td>     <div align="center">21 </div></td><td>     ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">(58,3)</div></td></tr>  <tr> <td>Severa</td><td>     <div align="center">2 </div></td><td>     <div align="center">(5,5)  </div></td></tr> <tr> <td>Total </td><td>     <div align="center">36 </div></td><td>      <div align="center">(100,0) </div></td></tr> </table>    <p align="center">Fuente:  Historias clínicas. </p>    <p> La evaluación histológica evolutiva al séptimo día  de la primera muestra nos demostró persistencia de trofoblasto en 18 de las pacientes;  de ellas, 2 desarrollaron coriocarcinomas (tabla 4). </p>    <p align="center">Tabla  4. Resultados del segundo legrado y evolución </p><table width="75%" border="1" align="center">  <tr> <td height="21" rowspan="2">Informe histopatológico</td><td height="21" colspan="2">      <div align="center">Útiles</div></td><td colspan="2" height="21">     <div align="center">Coriocarcinoma  </div></td></tr> <tr> <td>     ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">No.</div></td><td>     <div align="center">(%)  </div></td><td>     <div align="center">No.</div></td><td>     <div align="center">(%)  </div></td></tr> <tr> <td>Persistencia de células trofoblásticas</td><td>     <div align="center">18  </div></td><td>     <div align="center">(50,0)</div></td><td>     <div align="center">2  </div></td><td>     <div align="center">(11,1)</div></td></tr> <tr> <td>Ausencia de  células trofoblásticas</td><td>     <div align="center">18</div></td><td>     <div align="center">(50,0)</div></td><td>      ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">0 </div></td><td>     <div align="center">(0,0) </div></td></tr>  <tr> <td>Total </td><td>     <div align="center">36 </div></td><td>     <div align="center">(100,0)</div></td><td>      <div align="center">2 </div></td><td>     <div align="center">(5,5) </div></td></tr>  </table>    <p align="center">Fuente: Historias clínicas. </p>    <p>El mayor número de  las mujeres que desarrollaron embarazo molar en esta serie no presentó quistes  tecaluteínicos; solo 7 (19,4 %) acompañaron la enfermedad trofoblástica molar  con dichos quistes. No se determinaron los niveles de gonadotropina coriónica  en ninguna de ellas ya que en nuestro medio no se realiza este tipo de estudio.  </p><h4>Discusión </h4>    <p>La serie que presentamos mostró incidencia similar a  la reportada en la literatura médica revisada2-6 y también, comportamiento similar  al reportado en relación con la aparición del trastorno, según momentos de la  vida reproductiva de la mujer. Así, se observó un discreto incremento (13,9 %)  del número de casos entre las mayores edades registradas (36 a 40 años), como  lo planteado en algunos estudios sobre el tema,<span class="superscript">1,4-6</span>  pero nuestra mayor incidencia descansó en las mujeres más jóvenes y en adolescentes  (66,6 %), hecho también reportado en la literatura médica revisada.<span class="superscript">1,2  </span></p>    <p>Cuando atendemos al aspecto de síntomas y motivos que causan el  ingreso, los datos revisados los ubican predominantemente entre el tercero y cuarto  mes.<span class="subscript">4,5 </span>Las mujeres que desarrollaron este trastorno  y que nosotros estudiamos, manifestaron los síntomas predominantemente en el tercer  mes (50,0 %) con rangos de diferencia muy distantes de los otros momentos gestacionales.  </p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>No encontramos relación alguna ni con la paridad, ni con el número de gestaciones  para el desarrollo de mola hidatiforme, tampoco hallamos riesgo de recurrencia  del trastorno.<span class="superscript">4,5</span> Nuestras pacientes, en su mayoría,  fueron primigestas y solo una tenía antecedentes de enfermedad trofoblástica molar.  </p>    <p>Actualmente, se considera como indicador de pronóstico para la progresión  a cáncer, el nivel de la hormona gonadotropina coriónica humana en su subunidad  Beta, posevacuación de la mola<span class="superscript">8,12</span> y no basados  en la proliferación trofoblástica que el examen histológico pueda reportar; nosotros  encontramos indirectamente reflejada esta afirmación ya que en los 18 casos, de  los 36 estudiados, persistían células trofoblásticas en el segundo legrado y solo  2 progresaron a coriocarcinoma. </p>    <p>Los efectos de la hormona gonadotropina  hacen que ocurra hiperluteinización del cuerpo amarillo, se reporta la presencia  del 20 al 30 % de quistes ováricos tecaluteínicos,<span class="superscript">2-7</span>  en nuestra serie se presentó en el 19,4 % de los casos.</p>    <p>En conclusión, la  frecuencia de mola en nuestra provincia en el período estudiado fue de 1,4 por  cada 1 000 embarazos y predominó en edades tempranas (15-20 años). El síntoma  más frecuente, que resultó ser a su vez el principal motivo de ingreso, fue el  sangrado vaginal; el diagnóstico de estos síntomas en el 61,0 % de los casos se  hizo entre el segundo y el tercer mes de embarazo. </p>    <p>El índice de malignidad  fue de 5,5 % (2 casos evolucionaron a coriocarcinoma); la evolución hacia coriocarcinoma  no estuvo en relación con el grado de severidad de la proliferación trofoblástica.  </p><h4> Summary</h4>    <p> A research work was performed to delve into the anatomical  and clinical characteristics and the biological behaviour of the pregnancy with  hydatiform mole. Six years of work from 1994 in the gynecological and obstetric  hospital in Cienfuegos were compiled. By the analysis of the medical records,  the pregnancy with hydatiform mole were individualized. The studied variables  were age of the patient, gestational age, symptoms at admission to the hospital,  means of diagnosis, histological classification and progression of each case.  These data were tabulated and analyzed using the percentage method. It was proved  that the incidence of the trophoblastic disease was 1,4 per 1000 pregnancies;  it was more common in young primigravida females who are frequently admitted to  the emergency ward because of vaginal bleeding. Only 5,5% of these pregnancies  developed aggressively and ended up in choriocarcinoma. </p>    <p>Subject headings:  HYDATIFORM MOLE/epidemiology; CHORIOCARCINOMA; PREGNANCY COMPLICATIONS. </p><h4>Referencias  bibliográficas </h4><ol>     <!-- ref --><li>Horn LC, Bilek K. Histologic classification and staging  of gestacional trophoblastic disease. Gen Diagn Pathol 1997;143(2-3):87-101.</li>    <!-- ref --><li>Crum  CHP. Aparato genital femenino. En: Ramzi S, Cotran RS. Robbins: Patología estructural  y funcional. Madrid: Mc. Graw-Hill, Interamericana, 1995:1193-6. </li>    <!-- ref --><li>Hammond  CB. Gestacional trophoblastic neoplasm. En: Scott JR. Danforths: Obstetrics and  Gynecology. Philadelphia: JB Lippincott, 1994:1039-43. </li>    <!-- ref --><li> Botella Llusia  JA. Tratado de Ginecología. 12 ed. Barcelona: Editorial Científico-Médica, 1981;t  2:231. </li>    <!-- ref --><li>Dexus Trias de Bes JM. Obstetricia y Ginecología. La Habana: Editorial  Científico-Técnica, 1971:239-42. </li>    <!-- ref --><li> Perrin V. Atlas de diagnóstico placentario.  En: Glodger SV. Atlas de Perinatología. La Habana: Editorial Científico-Técnica,  1981:77. </li>    <!-- ref --><li> Crum CP. Enfermedad trofoblástica gestacional. En: Cotran RS,  Vinay K, Tucker C. Robbins. Patología estructural y funcional. Madrid: Mc Graw-Hill,  Interamericana, 2000:1130-1. </li>    <!-- ref --><li> Soper JT. Gestational trophoblastic neoplasia.  Curr Opin Obstet Gynecol 1990;2(1):92-7. </li>    <!-- ref --><li> Seckl MJ, Fisher RA, Salerno  G, Rees H, Paradinas FJ, Foskett M, et al. Choriocarcinoma and partial hydatiform  moles. Lancet 2000;356:36-9. </li>    <!-- ref --><li> Palmer JR, Driscoll SG, Rosenberg L, Berkowitz  RS, Lurain JR, Soper J, et al. Oral contraceptive use and risk of gestacional  trophoblastic tumors. J Natl Cancer Inst 1999;91(7):635-40. </li>    <!-- ref --><li> Gómez Barry  M. Patología. La Habana: Editorial Ciencia y Técnica, 1969:501-4. </li>    <!-- ref --><li> Benedet  JL, Bender H, Jones H, Ngan HY, Pecorelli S. FIGO stanging classifications and  clinical practice guidelines in the magnagement of gynecologic cancers, FIGO Committee  on Gynecology. Int J Gynaecol Obstet 2000;70(2):209-62.</li>    </ol>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p> Recibido:  8 de mayo de 2001. Aprobado: 19 de junio de 2001.     <br> Dr. Alfredo Quiñones Ceballos.  Hospital Ginecoobstétrico "Mártires de Playa Girón", Cienfuegos, Cuba. </p>    <p>  <a href="#autor">1 Especialista de I Grado en Anatomía Patológica. Profesor Asistente.    <br>  2 Licenciado en Biología. Profesor Asistente de Anatomía Humana.     <br> 3 Especialista  de I Grado en Anatomía Humana. Profesora Asistente.     <br> 4 Especialista de I Grado  en Embriología Humana. Profesora Asistente. </a><a name="cargo"></a>      ]]></body><back>
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