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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Fundamentos éticos y patrióticos de la Medicina Cubana]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[An investigation with historical character based on bibliographic reviews of different types was made to study the roots and development of medical sciences in Cuba and its relationship with the sociopolitical activity and the emergence of the Cuban nationality. The fundamental qualities that have characterized it and its deep relationship with the present situation of our country were established. It was stressed the need to convey this knowledge to our professionals and students aimed at strengthening the educative and ideological work with them.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[ <H3> Historia de la Medicina Militar Cubana</H3>Instituto Superior de Ciencias  M&eacute;dicas Santiago de Cuba <H2> Fundamentos &eacute;ticos y patri&oacute;ticos  de la Medicina Cubana</H2><I><A HREF="#autores">Tte. Cor. Juan F. Ortiz Estrada<SUP>1</SUP></A></I>  <H4> Resumen</H4>Se realiz&oacute; una investigaci&oacute;n de car&aacute;cter  hist&oacute;rico apoyada en revisiones bibliogr&aacute;ficas de diferentes tipos  para estudiar las ra&iacute;ces y desarrollo de las ciencias m&eacute;dicas en  Cuba y su relaci&oacute;n con el quehacer sociopol&iacute;tico y el surgimiento  de la nacionalidad cubana. Se establecieron las cualidades fundamentales que han  caracterizado a &eacute;sta y su profunda relaci&oacute;n con la situaci&oacute;n  actual de nuestro pa&iacute;s. Se plante&oacute; la necesidad de trasmitir estos  conocimientos a nuestros profesionales y estudiantes con vistas a reforzar el  trabajo educativo e ideol&oacute;gico con ellos.     <P>Descriptores DeCS: HISTORIA  DE LA MEDICINA; ETICA MEDICA; CUBA.     <P>La medicina cubana ha tenido durante su  desarrollo hist&oacute;rico un intenso aval participativo en las actividades cient&iacute;ficas,  patri&oacute;ticas y humanistas que han marcado su decursar y definido sus caracter&iacute;sticas,  as&iacute; como ha establecido una &eacute;tica propia que se refleja en su cotidiano  y largo quehacer.     <P>El surgimiento de las ciencias m&eacute;dicas cubanas hay  que verlo &iacute;ntimamente relacionado con el de la nacionalidad, &eacute;tnicamente  generada por la fusi&oacute;n de espa&ntilde;oles, indios, negros y asi&aacute;ticos  lo cual le da una especial conformaci&oacute;n racial y cultural y coadyuva a  la creaci&oacute;n del esp&iacute;ritu de independencia en relaci&oacute;n con  la metr&oacute;poli, lo que unido a la relativa prosperidad de la Isla por su  envidiable posici&oacute;n geogr&aacute;fica con respecto al tr&aacute;nsito y  comercio de Europa con la Am&eacute;rica gener&oacute; la aparici&oacute;n de  una acaudalada clase criolla, azucarera y ganadera en lo fundamental, con pensamientos  incipientes de independencia y ansias de desarrollo, aunque a&uacute;n las ideas  de la separaci&oacute;n plena no hab&iacute;an madurado, para lo cual faltar&iacute;an  muchos a&ntilde;os.     <P>Es en estas condiciones sociopol&iacute;ticas que comienzan  en Cuba los estudios de la medicina en 1726 como parte de las facultades que funcionaban  en el Convento de los Dom&iacute;nicos San Juan de Letr&aacute;n. Estas facultades  se integraron en 1728 a la Universidad de La Habana, incorpor&aacute;ndose los  estudiantes que en 1726 hab&iacute;an comenzado sus estudios en la instituci&oacute;n  religiosa antes mencionada.     <P>La facultad contaba solamente con 4 c&aacute;tedras  (Fisiolog&iacute;a, Patolog&iacute;a, Terap&eacute;utica y Anatom&iacute;a) y  en el orden filos&oacute;fico predominaba el Eclecticismo, por lo cual quedaban  grandes vac&iacute;os en la interpretaci&oacute;n cient&iacute;fica de lo que  hoy conocemos como proceso salud-enfermedad.<SUP>1</SUP>     <P>No obstante, la creaci&oacute;n  del primer centro superior de estudios de la medicina signific&oacute; un importante  paso de avance, si consideramos que hasta ese momento s&oacute;lo se practicaban  en el pa&iacute;s de forma aut&oacute;ctona, medidas rudimentarias de la medicina  heredadas de nuestros abor&iacute;genes y tra&iacute;das por los obligados inmigrantes  africanos y asi&aacute;ticos, as&iacute; como de la medicina ejercida por diversas  categor&iacute;as de practicantes y m&eacute;dicos ib&eacute;ricos, generalmente  atrasadas y lastradas por concepciones escol&aacute;sticas, la cual por otra parte,  no llegaba a las capas mayoritarias de la poblaci&oacute;n.     <P>Fue de las aulas  y salones de esta primera facultad de donde egres&oacute;, en 1789 como Bachiller  en Medicina, nuestro insigne cient&iacute;fico <I>Don Tom&aacute;s Romay,</I>  que alcanzar&iacute;a el t&iacute;tulo de M&eacute;dico en 1791 mediante una brillante  exposici&oacute;n sobre el contagio de la tisis (TB).<SUP>2</SUP>     <P>Es de significar  que ya en esos momentos, algunos ciudadanos cubanos hab&iacute;an cursado estudios  de medicina en otras tierras, siendo el primero de ellos el doctor <I>Diego V&aacute;zquez  de Hinostrosa</I> que recibi&oacute; su Diploma de Bachiller en Medicina en M&eacute;xico  en 1651 y 2 a&ntilde;os m&aacute;s tarde era acreditado por el Protomedicato de  aquel pa&iacute;s como m&eacute;dico, inscribiendo su t&iacute;tulo en La Habana  en 1655 y ejerciendo durante 4 a&ntilde;os en la capital colonial cubana.<SUP>3</SUP>      <P>Este hecho no se repetir&iacute;a hasta 50 a m&aacute;s tarde, en que hacia  M&eacute;xico y otros pa&iacute;ses parten algunos j&oacute;venes a estudiar las  ciencias m&eacute;dicas. Durante los siglos XVIII y XIX, universidades de Espa&ntilde;a,  Estados Unidos, Francia e Inglaterra fueron las fuentes fundamentales en la formaci&oacute;n  de j&oacute;venes criollos en las ramas de la medicina, todos ellos provenientes  de familias acomodadas y ricas y de "sangre limpia y buenas costumbres", condiciones  que exig&iacute;a la metr&oacute;poli colonial para poder ejercer la profesi&oacute;n  en la Isla, lo cual significaba la exclusi&oacute;n de negros, mestizos y personas  no fieles a la corona. Tambi&eacute;n se exig&iacute;a ser practicantes desde  largo tiempo antes, de la religi&oacute;n cat&oacute;lica.<SUP>4</SUP>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>Esta  emigraci&oacute;n acad&eacute;mica obedec&iacute;a a que la ense&ntilde;anza y  los conceptos que se aplicaban en nuestra facultad eran obsoletos y te&oacute;ricos,  consider&aacute;ndose por algunos que no es hasta la &eacute;poca en que <I>Romay</I>  se hace cargo de la C&aacute;tedra de Patolog&iacute;a que nace la verdadera medicina  moderna cubana.     <P>Con el decursar de los a&ntilde;os, los estudios de las ciencias  m&eacute;dicas en Cuba evolucionaron, situ&aacute;ndose a la altura de los m&aacute;s  avanzados del mundo, y a pesar de las limitaciones que el propio contexto pol&iacute;tico-social  del pa&iacute;s impon&iacute;a, de ellas surgieron figuras que representar&iacute;an  las principales cualidades que dignifican a lo largo de nuestra rica historia  esta profesi&oacute;n y que se enaltecen hoy m&aacute;s que nunca bajo las invictas  banderas de la Revoluci&oacute;n Cubana.     <P>Es en esa rica trayectoria que se  forman y cimientan los 4 pilares b&aacute;sicos en que debe erigirse nuestra concepci&oacute;n  para la formaci&oacute;n de las actuales y futuras generaciones. Ellos son: <UL>      <li> Permanente superaci&oacute;n cient&iacute;fica y t&eacute;cnica.</li>    <li>  Patriotismo y esp&iacute;ritu de sacrificio.</li>    <li> Solidaridad y humanismo.</li>    <li>  Iniciativa y creatividad.</li>    </UL><H4> Caracter&iacute;sticas hist&oacute;ricas  de la medicina cubana</H4><H6> Permanentes superaci&oacute;n cient&iacute;fica  y t&eacute;nica</H6>Las inquietudes cient&iacute;ficas, como manifestaci&oacute;n  de amor al desarrollo de la nacionalidad y al bienestar de nuestro pueblo, surgieron  con nuestros antecesores en los albores mismos del desarrollo de las ciencias  m&eacute;dicas en Cuba, y casi coincidiendo con las primeras reformas a los planes  de estudios y la secularizaci&oacute;n de la Universidad de La Habana.     <P>As&iacute;  nace la idea de la creaci&oacute;n de la Real Academia de Ciencias M&eacute;dicas,  F&iacute;sicas y Naturales de La Habana, la cual se materializ&oacute; el 15 de  marzo de 1861 despu&eacute;s de m&aacute;s de 30 a de resistencia por parte del  gobierno espa&ntilde;ol, que no quer&iacute;a elementos aut&oacute;ctonos de desarrollo  en la Isla que menoscabaran su dominio sobre la naci&oacute;n cubana.     <P>Sus objetivos  la se&ntilde;alaban como el lugar "donde reunidos los profesores de m&aacute;s  conceptos, trabajar de consuno, comunic&aacute;ndose y discutiendo las ideas,  public&aacute;ndolas cuando era conveniente y entablando las m&aacute;s importantes  correspondencias con otras sociedades... sobre todo las que reportan m&aacute;s  inter&eacute;s al laudable objeto de asegurar la salud p&uacute;blica en este  suelo y de comunicar mayores grados de esplendor a la medicina cubana.<SUP>5</SUP>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P>Como puede apreciarse, sus propios objetivos recogen claramente la idea de  la superaci&oacute;n, divorciada del ego&iacute;smo, la vanidad, el esp&iacute;ritu  de enriquecimiento, y se plasma como un laudable prop&oacute;sito de hacerlo para  el bien de todos y la magnificaci&oacute;n de la Patria.     <P>Este prop&oacute;sito,  conducido en sus inicios por hombres como <I>Nicol&aacute;s Jos&eacute; Guti&eacute;rrez  Hern&aacute;ndez, F&eacute;lix Jos&eacute; Giralt</I> <I>Figarola, Ram&oacute;n  Zambrana Vald&eacute;s, Juan Bruno Zayas Jim&eacute;nez</I> y otros, continu&oacute;  primando en lo mejor de nuestros precursores.     <P>Aportes importantes a la medicina  ya hab&iacute;an realizado el doctor <I>Rafael Cowley y Vald&eacute;s Machado,</I>  uno de sus fundadores y notable F&aacute;rmacoterapeuta, el doctor <I>Sebastian  Amabile,</I> primer m&eacute;dico ca&iacute;do en combate en nuestras gestas independentistas,  creador con &eacute;xito de m&eacute;todos antis&eacute;pticos novedosos en los  heridos de la guerra civil (Secesi&oacute;n) de los Estados Unidos y otros.     <P>Fue  precisamente esta primera academia de la ciencia cubana el marco en el cual <I>Carlos  J. Finlay</I> present&oacute; sus ensayos originales en 1872 sobre los factores  de origen y trasmisibilidad de la fiebre amarilla que azotaba a la poblaci&oacute;n,  y en cierta medida son los intercambios que en ella sostiene con figuras tan destacadas  como el sabio <I>Don Felipe Poey</I>, unido a su inteligencia y audacia, quienes  lo llevan a perfilar su teor&iacute;a despojada de errores y proclamando el factor  biol&oacute;gico como elemento esencial en la g&eacute;nesis del mal. <I>Finlay</I>  signific&oacute; la dedicaci&oacute;n y entrega a las ciencias, que no se detuvo  en su genial descubrimiento expuesto en 1881 en la Conferencia Internacional de  Washington, sino que a tan importante verdad uni&oacute; la obtenci&oacute;n de  una forma de inmunizaci&oacute;n mediante la inoculaci&oacute;n de la enfermedad  en formas atenuadas.     <P>Durante un siglo de existencia fueron cientos las personalidades  prominentes que formaron parte y aportaron al rico caudal de la academia.     <P>Durante  la etapa de la Seudorrep&uacute;blica, a pesar del pesado lastre social que significaba  la pol&iacute;tica intervencionista del imperialismo y los ultrajes y latrocinios  de sus servidores internos, se lograron reformas en el sistema de ense&ntilde;anza  que permitieron el desarrollo de un movimiento cient&iacute;fico progresista en  el cual surgieron y se destacaron figuras eminentes como fueron <I>&Aacute;ngel  A. Aball&iacute;</I>, forjador de una s&oacute;lida escuela cubana de pediatr&iacute;a;  <I>Francisco Menocal, Dom&iacute;nguez Rold&aacute;n y Joaqu&iacute;n Albarr&aacute;n,</I>  continuadores de una fuerte tradici&oacute;n quir&uacute;rgica; <I>Guiteras, Tamayo,  Figueredo, Ortega Bola&ntilde;os y Castillo Mart&iacute;nez</I> que elevaron la  dimensi&oacute;n de la cl&iacute;nica en sus servicios, <I>Eusebio Hern&aacute;ndez  </I>difunde y enriquece las m&aacute;s modernas t&eacute;cnicas de la obstetricia;  <I>Kour&iacute;, Basnuevo y Sotolongo</I> enriquecieron con sus investigaciones  la parasitolog&iacute;a m&eacute;dica; y muchos otros aportaron lo mejor de s&iacute;  a lo largo y ancho del pa&iacute;s.     <P>Con el triunfo de la Revoluci&oacute;n,  que proclama como uno de sus principios fundamentales la erradicaci&oacute;n de  la ignorancia y la universalizaci&oacute;n de la ense&ntilde;anza, se sientan  las bases s&oacute;lidas para la superaci&oacute;n cientificot&eacute;cnica de  las diferentes esferas de la sociedad y dentro de ello las ciencias m&eacute;dicas  con particular atenci&oacute;n.     <P>La extensi&oacute;n a todas las provincias  de los Centros de Ense&ntilde;anza Superior de Ciencias M&eacute;dicas, la constituci&oacute;n  del Destacamento Carlos J. Finlay, la proclamaci&oacute;n del objetivo de convertir  a Cuba en potencia m&eacute;dica mundial, el desarrollo exitoso de los programas  de atenci&oacute;n a diferentes problemas de salud por niveles de asistencia,  los planes de trasplantolog&iacute;a, la creaci&oacute;n de centros de Ingenier&iacute;a  Gen&eacute;tica, Biotecnolog&iacute;a e Inmunolog&iacute;a, la obtenci&oacute;n  y producci&oacute;n de nuevos elementos f&aacute;rmaco-terap&eacute;uticos, la  introducci&oacute;n de modernas l&iacute;neas de equipamiento, en algunos casos  aut&oacute;ctonos y la incorporaci&oacute;n a la vida nacional de importantes  movimientos como los Forum de Ciencia y T&eacute;cnica, son elementos que avalan  lo anterior. En este marco son destacables la consagraci&oacute;n de miles de  personas "viejas y j&oacute;venes, que pudi&eacute;ramos simbolizar en figuras  como <I>Orfilio Pelaez, Rodrigo &Aacute;lvarez Cambra, Concepci&oacute;n de la  Campa</I> y sus grupos de trabajo del Instituto Finlay; <I>Limonta</I> y sus j&oacute;venes  cient&iacute;ficos, que como <I>Don Tom&aacute;s Romay</I> con la viruela, ofrecieron  sus organismos para validar experimentos inmunol&oacute;gicos; los j&oacute;venes  santiagueros que en Biof&iacute;sica, convierten sue&ntilde;os en realidad a pesar  de los pocos recursos; o aqu&eacute;llos, a veces ignorados, que en el aula, el  laboratorio o la sala trabajan en la formaci&oacute;n de las nuevas generaciones.      <P>Esta es, en apretada s&iacute;ntesis, la esencia del decursar cient&iacute;fico  de la medicina cubana, donde la vocaci&oacute;n, la consagraci&oacute;n y la lealtad  han marchado de la mano. <H6> Patriotismo y esp&iacute;ritu de sacrificio</H6>Transcurr&iacute;an  los a&ntilde;os correspondientes a la s&eacute;ptima d&eacute;cada del pasado  siglo y crec&iacute;an las inquietudes libertarias en las clases terratenientes  e intelectuales cubanos, que hab&iacute;an seguido de cerca los acontecimientos  derivados de los movimientos independentistas del centro y sur de Am&eacute;rica  y recog&iacute;an las proyecciones de las revoluciones en Europa y Norte Am&eacute;rica  donde hab&iacute;an surgido nuevas formas de gobierno y ansiaban para la Isla  un mejor futuro como naci&oacute;n independiente. Los intentos conspiradores se  suced&iacute;an y generalizaban en todo el pa&iacute;s, ganando particular fuerza  en los departamentos orientales.     <P>Entre los grupos que se formaron, los profesionales  de la medicina desempe&ntilde;aron una funci&oacute;n relevante, manifest&aacute;ndose  innumerables ejemplos de hombres y mujeres que desde&ntilde;ando c&oacute;modas  posiciones y riquezas marcharon a la manigua o vivieron la inquietante y peligrosa  zozobra de la conspiraci&oacute;n clandestina durante muchos a&ntilde;os.     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>Entre  ellos, cabe destacar las figuras del doctor <I>F&eacute;lix Figueredo,</I> primer  m&eacute;dico insurrecto al alzarse en armas 24 h despu&eacute;s del Grito de  la Demajagua en tierras de Jiguan&iacute; al frente de decenas de hombres y que  desempe&ntilde;&oacute; una importante funci&oacute;n al lado de los principales  jefes militares de la primera gesta, particularmente de su amigo <I>Antonio Maceo,</I>  con quien comparti&oacute; como ayudante personal la gloriosa p&aacute;gina de  la Protesta de Baragu&aacute;<SUP>6</SUP> llegando a alcanzar los grados de General  de Divisi&oacute;n; los Hermanos <I>Antonio y Guillermo Lorda Ortegosa,</I> villare&ntilde;os,  m&eacute;dico y farmac&eacute;utico respectivamente, que marcharon al frente de  las tropas de Las Villas hacia Camag&uuml;ey para participar en la constituyente  de Gu&aacute;imaro, donde Antonio fue designado representante de ese territorio,  mientras Guillermo regresaba a su tierra natal para el combate, y cay&oacute;  con grados de General de Brigada al inflingirse una herida con su arma y con ello  impedir que lo llevaran prisionero a Sta Clara, a donde hab&iacute;a jurado no  volver vivo mientras Cuba no fuera libre. Los hermanos <I>Antonio y Emilio Luaces  Iraola,</I> de rico abolengo camag&uuml;eyano estudiaron en Estados Unidos y all&iacute;  combatieron en la guerra de Secesi&oacute;n contra la esclavitud, regresaron a  Cuba en la expedici&oacute;n del Buque "Perrit" en 1869, y combatieron junto a  los generales norteamericanos <I>Jordan y Henry Reev&eacute;s.</I>     <P>Antonio  se une m&aacute;s tarde al EM del General&iacute;simo <I>M&aacute;ximo G&oacute;mez</I>  y forma parte del Gobierno en Armas hasta su aprisionamiento y ejecuci&oacute;n,  y <I>Emilio</I> logr&oacute; participar en la guerra del 95 y muere durante la  Pseudorrep&uacute;blica en 1910, de &eacute;l dir&iacute;a <I>Ram&oacute;n Roa,</I>  "ya descansa el que a galope recorr&iacute;a un extenso territorio para vendar  un herido o aliviar sin drogas un dolor".<SUP>7</SUP>     <P>En la guerra de los Diez  A&ntilde;os, estos ejemplos se multiplicaron con la participaci&oacute;n de m&aacute;s  de 300 hombres y mujeres de la medicina, de los cuales 38 obtuvieron altos grados  militares.     <P>Tal vez estos elementos, unidos a la ebullici&oacute;n pol&iacute;tica  que se viv&iacute;a en el pa&iacute;s y que se reflejaba tambi&eacute;n en la  juventud universitaria, llevaron al gobierno colonial a crear la farsa de la profanaci&oacute;n  de la tumba del periodista <I>Castall&oacute;n</I> y con ello juzgar a 45 estudiantes  de Medicina en 1871, de los cuales 8 fueron vilmente ejecutados y 35 condenados  a diversas penas y destierros. Es de se&ntilde;alar que con el decursar de los  a&ntilde;os, 13 de ellos se incorporaron a las tareas independentistas.     <P>Al  iniciarse el 24 de febrero de 1895 la guerra necesaria de Jos&eacute; Mart&iacute;,  es mayor a&uacute;n la participaci&oacute;n en esta nueva gesta, y a muchos de  los hombres del 68, se unen nuevas y j&oacute;venes figuras como los doctores  <I>Joaqu&iacute;n Castillo Duany, Juan Bruno Zayas y Alfonso, Emilio N&uacute;&ntilde;ez,  Ferm&iacute;n Vald&eacute;s Dom&iacute;nguez</I> y otros que har&iacute;an interminable  esta relaci&oacute;n. Fue significativa la participaci&oacute;n de la mujer cubana,  con relevancia particular en la doctora <I>Mercedes Sirv&eacute;n</I> y la enfermera  <I>Isabel Rubio</I> que prestaron valiosos servicios a la causa independentista.      <P>Como ocurri&oacute; con las principales figuras pol&iacute;tico-militares de  esta etapa, el pensamiento independentista cubano, ce&ntilde;ido en sus inicios  a la lucha contra la metr&oacute;poli espa&ntilde;ola, ampli&oacute; sus horizontes  ante la incipiente amenaza que ya se avizoraba de una nueva colonizaci&oacute;n  por parte de la joven potencia imperial que nac&iacute;a en el vecino pa&iacute;s  del norte.     <P>Nuestras ciencias m&eacute;dicas sintieron sobre s&iacute; el primer  zarpazo, al mantenerse por m&aacute;s de 15 a los intentos de usurpar los descubrimientos  de <I>Finlay,</I> y por ello los m&aacute;s conocedores de los movimientos y tendencias  pol&iacute;ticas del mundo mostraban su oposici&oacute;n a cualquier claudicaci&oacute;n  o d&aacute;diva al poderoso vecino a cambio de su ayuda.     <P>Es ejemplificante  en este aspecto que resaltamos la actitud asumida por el brillante patriota y  cient&iacute;fico cubano doctor <I>Francisco (Panchon) Dom&iacute;nguez Rold&aacute;n,  </I>coronel del Ej&eacute;rcito Libertador, cuando al recibir en el norte de Matanzas  una expedici&oacute;n conducida por el General <I>Enrique Collazo</I> y escuchar  de boca de algunos expedicionarios que los Estados Unidos han ofrecido su mediaci&oacute;n  para acabar la guerra a trav&eacute;s de la compra de la Isla responde airado  "No nos estamos sacrificando para cambiar una esclavitud por otra: Esta vez el  pueblo est&aacute; con nosotros y Venceremos".<SUP>8</SUP>     <P>La semilla sembrada  en las guerras de independencia del pasado siglo, germinaron en las generaciones  sucesivas, de las que muchos hombres y mujeres de las ciencias m&eacute;dicas  se pusieron al lado de los m&aacute;s puros intereses de la naci&oacute;n y desde  variadas posiciones combatieron a los gobiernos entreguistas y proimperialistas  de la &eacute;poca, utilizando inclusive las tribunas de los colegios m&eacute;dicos  y otras instituciones. Actitudes como la del doctor <I>Gustavo Alderegu&iacute;a,</I>  insigne profesional que valientemente atendi&oacute; en los duros d&iacute;as  de la huelga de hambre a <I>Julio Antonio Mella, </I>el doctor <I>Mario Mu&ntilde;oz  Monroy</I> que se deshizo de valiosos bienes personales para integrarse a la avanzada  de la generaci&oacute;n del centenario y dar su vida en el asalto al Cuartel Moncada  no fueron meras excepciones, y s&iacute; premisas para que en el desarrollo de  nuestra &uacute;ltima y definitiva guerra de liberaci&oacute;n cientos de m&eacute;dicos,  estomat&oacute;logos, enfermeros y otros trabajadores de la Salud integraron las  gloriosas filas del Ej&eacute;rcito Rebelde o arriesgaran sus vidas en la peligrosa  incertidumbre de la Clandestinidad, curando heridos y enfermos, acopiando recursos  e incluso dirigiendo y ejecutando acciones combativas.     <P>Estas aut&eacute;nticas  manifestaciones de patriotismo estuvieron, como es de esperar, acompa&ntilde;adas  de una alta dosis de sacrificio. A la renuncia voluntaria de comodidades personales,  se uni&oacute; una estoica convicci&oacute;n de sacrificar hasta la vida en aras  del deber, doloroso privilegio que corresponde por primera vez en nuestra historia  al joven m&eacute;dico santiaguero <I>Sebastian Amabile,</I> el cual apenas desembarca  por las costas del norte de Oriente cae gravemente herido en el rostro cuando  desde su caballo arengaba a las tropas mambisas y en medio de un largo sufrimiento  de 13 d, con ambos ojos perdidos, fue capaz de pedir a su compa&ntilde;ero <I>Antonio  Luaces</I> que atendiera a los otros heridos para que continuaran combatiendo,  lo cual vali&oacute; que nuestro Ap&oacute;stol dijera "Llame Usted Vil al que  no llore por Sebastian Amabile" cuando ley&oacute; el relato sobre su muerte."<SUP>9</SUP>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P>Los rigores de las enfermedades y privaciones de la manigua conocieron de casos  como el del doctor <I>Federico Inchaustegui,</I> General de Brigada en las huestes  del Mayor General <I>Bartolom&eacute; Mas&oacute;</I>, quien gravemente enfermo  y con avanzada edad prefiri&oacute; morir en los campos insurrectos de la regi&oacute;n  de Manzanillo que ser evacuado, pidiendo incluso antes de fallecer que las descargas  militares en su honor se dispararan contra el enemigo (Vidal Ramos JL. El general  Federico Inchaustegui y su obra. Ponencia al X Forum de Ciencia y T&eacute;cnica.  1985). El doctor <I>Dom&iacute;nguez Rold&aacute;n</I>, quien por m&aacute;s de  60 d&iacute;as arrastr&oacute; pr&aacute;cticamente s&oacute;lo una peligrosa  malaria en su hospital de la Ci&eacute;naga de Zapata para no abandonar a sus  heridos.     <P><I>Isabel Rubio,</I> valerosa enfermera pinare&ntilde;a que enfrent&oacute;  las balas espa&ntilde;olas antes que delatar y entregar sus compa&ntilde;eros  heridos; los hombres que junto a <I>Camilo y Che</I> sufrieron las penurias de  una larga marcha invasora sin abandonar sus deberes, y tantos otros, que en extraordinario  y a veces ignorado holocausto, se entregaron a la Patria. <H6> Solidaridad y humanismo</H6>El  concepto de solidaridad hay que valorarlo en la medicina en 2 vertientes principales,  aqu&eacute;lla que se ejerce hacia una comunidad, un pueblo, una causa o un colectivo,  y la que se ejerce directamente al semejante, de forma personal, en ocasiones  &iacute;ntima y m&aacute;s cerca de la espiritualidad propia del ser humano. Ella,  en ambas condiciones forma parte de la &eacute;tica y conducta de pueblos y personas  y es un reflejo de la formaci&oacute;n, h&aacute;bitos, costumbres, tradiciones  y cultura.     <P>La medicina, ejercida con vocaci&oacute;n, es una de las ramas del  saber que m&aacute;s campo ofrece para desarrollar esta cualidad, que de estar  ausente la despoja del sentido profundamente humanista que su propia concepci&oacute;n  exige.     <P>En Cuba existe una larga tradici&oacute;n en este sentido, cuyas ra&iacute;ces  podemos situar en 1863 cuando el joven camag&uuml;eyano <I>Antonio Luaces Iraola</I>  se incorpora al Ej&eacute;rcito Federal del Presidente <I>Abraham Lincoln,</I>  que en aquel momento defend&iacute;a las ideas m&aacute;s progresistas en la Uni&oacute;n  Americana, sirviendo en el Cuerpo de Sanidad donde alcanz&oacute; los grados de  Coronel.     <P>Era tal su vocaci&oacute;n solidaria, que una vez terminada la guerra  de Secesi&oacute;n march&oacute; a Espa&ntilde;a para participar en la revoluci&oacute;n  que derrocar&iacute;a la monarqu&iacute;a antipopular de Isabel II.     <P>En aquella  etapa, tambi&eacute;n nuestro pa&iacute;s fue receptor de la solidaridad de combatientes  hijos de otras tierras y junto a valerosos hombres del norte, centro y Sudam&eacute;rica,  participaron en nuestras luchas m&eacute;dicos como el doctor <I>Clarence Tinker</I>,  norteamericano que por breve tiempo prest&oacute; servicios en el Camag&uuml;ey  insurrecto.     <P>El destacado m&eacute;dico y patriota puertorrique&ntilde;o <I>Ram&oacute;n  Emeterio Betances</I> que desde la guerra de los Diez A&ntilde;os y durante mucho  tiempo prest&oacute; grandes servicios a la causa cubana.     <P>Estas manifestaciones  hacia otros pueblos alcanza mayor vigor en el presente siglo con el surgimiento  de ideas socio-pol&iacute;ticas m&aacute;s avanzadas que permiten al hombre ampliar  su horizonte viviente y sentirse por ello m&aacute;s universal. En nuestro pa&iacute;s  se recoge el primer antecedente de participaci&oacute;n masiva con la constituci&oacute;n  de las Brigadas Internacionales que parten en la d&eacute;cada de los 30 a combatir  en defensa de la Rep&uacute;blica Espa&ntilde;ola contra el falangismo fascista,  y en ella la medicina est&aacute; representada por el doctor <I>Luis D&iacute;az  Soto</I>, Capit&aacute;n del Batall&oacute;n "Lincoln" de la XV Brigada Internacional,  profesional honesto que abraz&oacute; desde muy joven la ideolog&iacute;a de la  clase obrera.<SUP>10</SUP>     <P>Fue precisamente el triunfo de las ideas nazifascistas  y falangistas en varios pa&iacute;ses de Europa quien dio paso a la II Guerra  Mundial durante la cual, en las filas de los ej&eacute;rcitos aliados, participaron  hombres de nuestra medicina, siendo ejemplo de ello el doctor <I>Ren&eacute; Vallejo  Ort&iacute;z</I>, quien sirvi&oacute; en el Ej&eacute;rcito de EE.UU. y dirigi&oacute;  al terminar la contienda la atenci&oacute;n m&eacute;dica en campos de concentraci&oacute;n  en Alemania. Este insigne galeno varios a&ntilde;os m&aacute;s tarde fue Comandante  m&eacute;dico de nuestro Ej&eacute;rcito Rebelde hasta su muerte.     <P>Con el triunfo  de la Revoluci&oacute;n las ideas de solidaridad alcanzan una superior dimensi&oacute;n,  pasando a formar parte de la cultura pol&iacute;tica y human&iacute;stica del  pa&iacute;s. Cuba, receptora del apoyo de los pueblos del mundo, es a su vez fuente  de aliento espiritual y material de los que lo necesitan.     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>Durante a&ntilde;os,  combatientes, constructores, maestros, ingenieros, artistas, deportistas y otros,  han marchado a otras tierras del mundo a dar su aporte. En ello, la medicina ha  desempe&ntilde;ado una funci&oacute;n relevante, y parten nuestros hombres y mujeres  a aliviar las penas de los afectados por desastres en Per&uacute;, Nicaragua,  M&eacute;xico, Armenia, y otros; a luchar contra las enfermedades propias del  subdesarrollo en m&aacute;s de 30 pa&iacute;ses del tercer mundo; a combatir y  curar las heridas de los que luchan por la liberaci&oacute;n definitiva en m&aacute;s  de 20 pa&iacute;ses de Am&eacute;rica, &Aacute;frica y Asia, a llevar la educaci&oacute;n  m&eacute;dica a pueblos reci&eacute;n salidos de la colonizaci&oacute;n, o a aportar  nuestras experiencias y logros en la prevenci&oacute;n de enfermedades.     <P>&iexcl;Como  no habr&iacute;a de ser as&iacute;, si tenemos tan cerca las ense&ntilde;anzas  de <I>Fidel</I> y el ejemplo imperecedero del <I>Che</I>!     <P>Estas actitudes,  que demostraron fuerza de convicci&oacute;n, han estado acompa&ntilde;adas de  un elemento consustancial al bien hacer de la medicina como es el humanismo, conceptualmente  alejado del t&eacute;rmino caridad o benevolencia, que supone acci&oacute;n por  y para gratitud, y si asociado a las m&aacute;s profundas ense&ntilde;anzas martianas  que predican fraternidad, igualdad y altruismo al decir "Es bella la fraternidad  humana".     <P>Esta vocaci&oacute;n humanista se demuestra tempranamente en la vida  y obra de <I>Romay,</I> cuando en permanente exposici&oacute;n personal al contagio  permanece aliviando y curando a cientos de afectados por la fiebre amarilla y  el c&oacute;lera en las epidemias habaneras de fines del siglo XVIII y principios  del XIX; en la actitud de los m&eacute;dicos mambises que al decir del periodista  norteamericano <I>O'Kelly</I>, al visitar los campos insurrectos del 68 "... Trataban  de aminorar los sufrimientos de los pacientes careciendo de muchas medicinas...  y tan cierto es esto que el soldado cubano est&aacute; &iacute;ntimamente convencido  de que mientras &eacute;l respire nunca ser&aacute; abandonado..."<SUP>11</SUP>  en la brava labor de <I>Finlay</I> luchando contra la incredulidad, desconfianza  y envidia de muchos para demostrar sus descubrimientos en aras de librar a la  humanidad del cruel azote de la fiebre amarilla; de los trabajadores de la Salud  que con su propia sangre salvaron la vida de decenas de heridos en los terremotos  de varios pa&iacute;ses, hecho &eacute;ste multiplicado por la Brigada M&eacute;dica  de Eritrea durante la guerra de Etiop&iacute;a; del inolvidable ejemplo del m&eacute;dico  reservista <I>Galv&aacute;n Soca,</I> que mal herido durante 7 d en la heroica  batalla de Cangamba en Angola, asisti&oacute; a sus compa&ntilde;eros hasta exhalar  su &uacute;ltimo aliento.     <P>Es en definitiva el humanismo de los trabajadores  del humilde hospital santia-guero que en la primavera capitalista de 1956 ve&iacute;an  morir impotentes hasta 17 ni&ntilde;os diarios por gastroenteritis y desnutrici&oacute;n  o el de <I>Fidel</I> cuando lloraba al abrazar al mutilado ni&ntilde;o vietnamita  en las selvas combatientes de aquel pa&iacute;s. <H6> Iniciativa y creatividad</H6>Otra  importante caracter&iacute;stica de nuestra medicina ha sido la existencia en  sus practicantes de una elevada dosis de iniciativa y creatividad, mostrada en  lo fundamental en la necesidad de dar respuesta a la problem&aacute;tica de salud  de una poblaci&oacute;n carente de los recursos econ&oacute;micos indispensables  para obtener por otras v&iacute;as la soluci&oacute;n de sus problemas, y al mismo  tiempo como una consecuencia del esp&iacute;ritu de b&uacute;squeda e investigaci&oacute;n  al que hicimos referencia anteriormente.     <P>Es en los propios inicios de la colonizaci&oacute;n  de la Isla y m&aacute;s de 110 a antes de la creaci&oacute;n de la primera Escuela  de Medicina, que el Cabildo de Santiago de Cuba autorizara a la curandera india  <I>Mariana Nava</I> a ejercer la medicina, ya carente la regi&oacute;n de alg&uacute;n  tipo de m&eacute;dico, esta mujer que al parecer atesoraba los conocimientos en  esta materia de su pueblo aborigen, daba soluci&oacute;n a los problemas m&aacute;s  frecuentes que se presentaban.<SUP>12</SUP> Al igual que la <I>Nava,</I> muchos  hombres y mujeres ejerc&iacute;an este tipo de medicina emp&iacute;rica y primitiva  a lo largo del pa&iacute;s. Es bueno recordar, que aunque no tenemos elementos  documentales capaces de enriquecer nuestro conocimiento al respecto, se conoce  que los primeros habitantes de Cuba, los abor&iacute;genes, desarrollaron diversos  m&eacute;todos terap&eacute;uticos naturales o rudimentarios para tratar afecciones  de piel, digestivas, respiratorias, traumas y fracturas, etc&eacute;tera.<SUP>13</SUP>      <P>Con el decursar del tiempo, al iniciarse los estudios de medicina en Cuba,  junto a los egresados de la Escuela Nacional se integraron a instituciones hospitalarias  y de otro tipo los criollos que estudiaban en el extranjero y los m&eacute;dicos  peninsulares que en n&uacute;mero creciente se presentaban en la Isla al huir  muchos de ellos con el Ej&eacute;rcito Espa&ntilde;ol que abandonaba las perdidas  colonias de Sur Am&eacute;rica. Esta integraci&oacute;n de diferentes fuentes  enriquec&iacute;a el ejercicio de la medicina que lleg&oacute; a ser avanzado  para su &eacute;poca y cuyo horizonte se ampliaba con las iniciativas que surg&iacute;an  en los coloquios de su tiempo en la primera Academia de Ciencias a la que hicimos  referencia.     <P>El desarrollo de esta cultura permiti&oacute; al m&eacute;dico  cubano enfrentar, una vez comenzada la gesta libertadora, la aguda escasez de  recursos para atender a heridos y enfermos, d&aacute;ndose inclusive los primeros  pasos de lo que hoy llamamos medicina alternativa como lo demuestran hechos como  el siguiente, recogido de los relatos sobre la vida del Coronel <I>Dom&iacute;nguez  Rold&aacute;n</I>:     <P>"Siempre falta la quinina y, a menudo, las dem&aacute;s  medicinas. Debe buscar unos sustitutos; ayudado por unos guajiros, aprende el  valor de las plantas herb&aacute;ceas. Sobrepone su desconfianza ya que sus sentimientos  personales de hombre cient&iacute;fico no deben influenciar su raz&oacute;n, lo  primero es hallar una cura para sus enfermos. Al enfrentarse con un principio  de paludismo utiliza purgantes de sa&uacute;co, pi&ntilde;&oacute;n de botija,  manzanillo, guaguas&iacute;, frailecillo, salvadera y nogal de la India; si necesita  un vomitivo, usa el yaracoco o lirio, el ictamo-real. Cuando escasea la quinina  utiliza la aguedita en extracto de hoja de corteza en forma pilular en infusiones  -el eucalipto, la ra&iacute;z de lim&oacute;n, la lengua de vaca. El ars&eacute;nico,  asociado con hierro, los ba&ntilde;os y el cambio de lugar son efectivos, aunque  no siempre posibles. Contra los infartos hep&aacute;ticos y espl&eacute;nicos  da un revulsivo de tintura de iodo, a veces hojas de cambur o laga&ntilde;a de  aura, machacadas".<SUP>14</SUP>     <P>Ejemplo como &eacute;ste se multiplicar&iacute;an  a lo largo de nuestras luchas y de la penosa vida de nuestro pueblo durante la  Seudo-rep&uacute;blica y son experiencias, que hoy, enriquecidas por un estudio  cient&iacute;ficamente fundamentado nos han servido para desarrollar &eacute;sta  y otras formas de medicina natural y tradicional y con ello aliviar las escaseces  que el cerco imperialista nos impone.     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>Al igual que el pensamiento m&eacute;dico,  ha sido tambi&eacute;n creativo el pensamiento pol&iacute;tico para dar respuesta  a la problem&aacute;tica de salud del pa&iacute;s, y lograr no solamente la soluci&oacute;n  de la situaci&oacute;n deplorable heredada del capitalismo y denunciada por <I>Fidel</I>  en <I>La historia me absolver&aacute;</I>, sino situar a Cuba en el privilegiado  grupo de naciones con mejores &iacute;ndices en esta esfera a nivel universal.      <P>Pruebas fehacientes de esta afirmaci&oacute;n fueron la respuesta al &eacute;xodo  de profesionales en los primeros a&ntilde;os de la Revoluci&oacute;n, cuando el  50 % que se puso al lado de la causa del pueblo, permiti&oacute; no s&oacute;lo  la continuidad de la asistencia y docencia sino que ampli&oacute; su esfuerzo  a todo el pa&iacute;s permitiendo la multiplicaci&oacute;n de unidades con presupuesto  estatal; la creaci&oacute;n en 1960 del Servicio M&eacute;dico Rural que permiti&oacute;  llevar la medicina por primera vez en nuestra historia a los m&aacute;s rec&oacute;nditos  rincones de las serran&iacute;as, trasmitiendo junto con las leyes agrarias un  primer aliento de esperanza a nuestro campesinado.     <P>Mas recientemente, la extraordinaria  visi&oacute;n de nuestro Comandante en Jefe, provocaba el parto de una obra sociom&eacute;dica  &uacute;nica en el mundo al nacer el m&eacute;dico de la familia, sustrato esencial  de la medicina comunitaria con importante repercusi&oacute;n en la promoci&oacute;n,  fomento y restituci&oacute;n de la salud de la poblaci&oacute;n, lo cual, unido  a la multiplicaci&oacute;n y perfeccionamiento de los niveles secundarios y terciarios  de atenci&oacute;n ha creado firmes bases al prop&oacute;sito de la potencia m&eacute;dica.      <P>Esta gigantesca obra ha sufrido las consecuencias derivadas del necesario per&iacute;odo  especial, y en su mantenimiento y reanimaci&oacute;n ha sido decisiva la participaci&oacute;n  de m&eacute;dicos, estomat&oacute;logos, enfermeras, t&eacute;cnicos y otros,  que mediante innovaciones, propuestas, recuperaci&oacute;n y sustituci&oacute;n  de medios han constituido una importante fuente de enriquecimiento de los movimientos  de la ANIR y otros en los Forum de Ciencia y T&eacute;cnica.     <P>Por todo lo anterior,  considerando que a&uacute;n en momentos de reanimaci&oacute;n econ&oacute;mica  nuestro pa&iacute;s seguir&aacute; dependiendo durante algunos a&ntilde;os de  extraodinarios esfuerzos para mantener sus conquistas sociales, estas cualidades:  iniciativa y creatividad, deben seguir siendo pilares de nuestro trabajo. <H6>  Consideraciones finales</H6>Nuestro pa&iacute;s enfrenta en la actualidad una  de las situaciones m&aacute;s complejas y peligrosas, cuando a la decisi&oacute;n  manifiesta de la inmensa mayor&iacute;a de mantener a cualquier precio la dignidad  y soberan&iacute;a alcanzadas, se opone la codicia del imperialismo m&aacute;s  poderoso de la historia reanimando su secular vocaci&oacute;n de mantener colonizada  la Isla.     <P>El diferendo se ventila hoy, como nunca antes, con las armas de la  ideolog&iacute;a, y nuestros enemigos, alentados por la derrota temporal de las  ideas del socialismo en Europa, la claudicaci&oacute;n de muchos revolucionarios  en todo el mundo, la deserci&oacute;n y desmoralizaci&oacute;n de algunos elementos  internos y las innegables penurias que la situaci&oacute;n actual impone a nuestro  pueblo, se dispone a librarla, y junto con un brutal incremento en su bloqueo  y agresi&oacute;n econ&oacute;mica, mueve los hilos del llamado Carril II, tratando  de reblandecer con su penetraci&oacute;n a algunos, si no somos nosotros capaces  de convencer y luchar con las vastas armas que las realidades hist&oacute;ricas  de ayer y de hoy nos han entregado.     <P>En esta lucha, particular importancia hay  que prestar a las nuevas generaciones y a aqu&eacute;llos que intervienen en su  formaci&oacute;n, ya que son objeto principal de las declaradas intenciones imperialistas  de lograr un "cambio" en la l&iacute;nea revolucionaria de nuestro pueblo, y es  que estas nuevas generaciones no conocieron, y por tanto no sufrieron en carne  propia las consecuencias de aquella sociedad ego&iacute;sta y deshumanizada, en  la cual, solamente refiri&eacute;ndonos al campo de la salud, resumir&iacute;amos  su situaci&oacute;n en palabras de <I>Fidel</I> al inaugurar el 17 de octubre  de 1962 el Instituto de Ciencias B&aacute;sicas y Precl&iacute;nicas "Victoria  de Gir&oacute;n" al expresar:     <P>"(...) La situaci&oacute;n sanitaria era realmente  espantosa: en todas las monta&ntilde;as del pa&iacute;s no hab&iacute;a un solo  m&eacute;dico, no hab&iacute;a un solo hospital, un solo dispensario; la mortalidad  infantil era elevad&iacute;sima; no existen cifras confiables, se supone que era  m&aacute;s de 60 por cada 1 000 nacidos vivos.     <P>Pero si consideramos la situaci&oacute;n  de los campesinos y, sobre todo, de los que viv&iacute;an en las monta&ntilde;as,  no ser&iacute;a exagerado decir que mor&iacute;an m&aacute;s de 100 por cada 1  000 nacidos vivos cada a&ntilde;o. Recordamos epidemias de gastroenteritis, de  tifus y otras calamidades que realmente costaban la vida cada a&ntilde;o de miles  de ni&ntilde;os campesinos".<SUP>15</SUP>     <P>Por otro lado, no es ajena a esta  situaci&oacute;n en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas determinadas debilidades  en la ense&ntilde;anza de la historia, deficiente trasmisi&oacute;n generacional  de experiencias y la pobre ense&ntilde;anza, junto a los m&aacute;s modernos elementos  de instrucci&oacute;n t&eacute;cnica, de los valores c&iacute;vicos, morales y  &eacute;ticos de nuestra nacionalidad. Ser&iacute;a falso negar que en estas circunstancias  no son pocas las manifestaciones de duda y hasta indiferencia hacia algunos valores  sociales fundamentales por una parte de la poblaci&oacute;n.     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>Y es sin duda  alguna la juventud quien carga sobre s&iacute; la inmensa responsabilidad de lograr  la continuidad o no del extraordinario proyecto social por el que m&aacute;s de  100 a hemos luchado, constituyendo como certeramente se&ntilde;al&oacute; el Che,  en su inolvidable Carta Alegato "El Hombre y el Socialismo en Cuba."     <P>"La arcilla  moldeable con que se puede construir el hombre nuevo, sin ninguna de las taras  anteriores,"<SUP>16</SUP> a lo cual nosotros agregamos, si somos capaces de construirlo.      <P>En el caso particular de las ciencias m&eacute;dicas, por la importancia sociopol&iacute;tica  que representa su actividad, el trabajo educativo desempe&ntilde;a una importante  funci&oacute;n en la formaci&oacute;n de su hombre nuevo. <I>Fidel</I>, en el  acto de constituci&oacute;n del Destacamento Carlos J. Finlay, el 12 de marzo  de 1982, nos entregaba un concepto vital sobre nuestro trabajo y su proyecci&oacute;n:      <P>"(...) Es muy grande la responsabilidad que tiene un maestro y un profesor;  pero es, sin duda, muy grande la responsabilidad que tiene un trabajador de la  Salud y la responsabilidad que tiene un m&eacute;dico. Porque es que el m&eacute;dico  tiene que ver con la vida humana, la salud humana; sobre el m&eacute;dico cae  la inmensa, la infinita responsabilidad de cuidar la vida de los seres humanos:  de un ni&ntilde;o, de un anciano, de un joven, de un adulto, de una mujer, de  un hombre, que se pone en sus manos para aliviar un dolor, para aliviar una enfermedad  o para preservar la vida.     <P>"Es dif&iacute;cil concebir una responsabilidad,  mayor que la del trabajador de la Salud y la del M&eacute;dico (...)"<SUP>17</SUP>      <P>Para lograr ese hombre, ese profesional, ese trabajador, el pa&iacute;s ha  situado todos los recursos necesarios y el propio <I>Fidel </I>nos ha indicado  las premisas de su formaci&oacute;n integral cuando plante&oacute; en la clausura  del Claustro Nacional de Profesores de Ciencias M&eacute;dicas el 17 de abril  de 1983 lo siguiente:     <P>"Nosotros somos del criterio, y lo seguiremos siendo,  de que con el Destacamento hay que ser muy exigente. Hay que ser exigentes con  todos."     <P>"Y yo se los expliqu&eacute; bien cuando me reun&iacute; con ellos,  que &iacute;bamos a ser muy exigentes con ellos, que les &iacute;bamos a exigir  mucho en todos los sentidos, no s&oacute;lo en la disciplina sino tambi&eacute;n  en los estudios. Y creo que hay calidad humana y calidad revolucionaria en esos  j&oacute;venes para poder seguir con esta pol&iacute;tica de exigencia."     <P>"Esto  ser&aacute; fuente de seguridad, de tranquilidad, de bienestar para nuestro pueblo,  y ser&aacute; fuente de orgullo para nuestra patria cuyo prestigio en el campo  de la medicina crece d&iacute;a a d&iacute;a. Pero lo fundamental para lograr  estos prop&oacute;sitos est&aacute; en el trabajo de ustedes. Y esa idea, esa  conciencia, priorizada, es la que quiero que ustedes lleven de regreso a los institutos,  a las facultades y a las provincias."     <P>Con estos elementos, consideramos que  estamos en condiciones de intensificar nuestro quehacer educativo y entregar a  la Patria lo que de nosotros espera en estos momentos.     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>Las armas para el combate  son los 4 pilares que han caracterizado a nuestra medicina y si sabemos erguirnos  sobre ellos, para honrarlos y enaltecerlos, lograremos sin duda los objetivos  trazados de ganar la batalla del futuro, asegurando el presente. <H4> Summary</H4>An  investigation with historical character based on bibliographic reviews of different  types was made to study the roots and development of medical sciences in Cuba  and its relationship with the sociopolitical activity and the emergence of the  Cuban nationality. The fundamental qualities that have characterized it and its  deep relationship with the present situation of our country were established.  It was stressed the need to convey this knowledge to our professionals and students  aimed at strengthening the educative and ideological work with them.     <P><I>Subject  headings:</I> HISTORY OF MEDICINE; ETHICS, MEDICAL; CUBA. <H4> Referencias Bibliogr&aacute;ficas</H4>    <!-- ref --><P>  1. Delgado Garc&iacute;a G. Desarrollo del pensamiento cient&iacute;fico y las  investigaciones en la Universidad de La Habana de 1728 a 1959. Cuad Historia Salud  P&uacute;blica 1983;(66):69-72.<!-- ref --><P> 2. Tom&aacute;s Romay (1704-1849). La Habana:  Editorial Nacional de Cuba, 1964:7-12.<!-- ref --><P> 3. L&oacute;pez S&aacute;nchez J.  El primer m&eacute;dico cubano. Diego V&aacute;zquez de Hinostrosa. Ciencia y  Medicina. La Habana: Editorial Cient&iacute;fico-T&eacute;cnica, 1986:102-5.<!-- ref --><P>  4. Delgado Garc&iacute;a G. Apuntes para la historia de la discriminaci&oacute;n  racial en el Ej&eacute;rcito de la medicina en Cuba. Cuad Historia Salud P&uacute;blica  1983;(66):28-40.<!-- ref --><P> 5. Ciento quince aniversario de la fundaci&oacute;n de  la academia. Cuad Historia Salud P&uacute;blica 1983;(66):84-90.<!-- ref --><P> 6. Rodr&iacute;guez  Exp&oacute;sito. Dr. F&eacute;lix Figueredo y D&iacute;az. Cuad Historia Salud  P&uacute;blica 1973;(55):12-32.<!-- ref --><P> 7. Roa. Con la pluma y el machete. La Habana:  Academia de La Historia, 1950:282.<!-- ref --><P> 8. Dom&iacute;nguez Rold&aacute;n ML.  Panch&oacute;n Dom&iacute;nguez Rold&aacute;n. La Habana: Editorial Luz-Hilo,  1957:57-8.<!-- ref --><P> 9. Sebast&iacute;an Amabile y Correa. Cuad Historia Salud P&uacute;blica  1968;(40):49-51.<!-- ref --><P> 10. L&oacute;pez S&aacute;nchez J, Luis D&iacute;az Soto.  Capit&aacute;n m&eacute;dico de las brigadas internacionales. Ciencia y Medicina.  La Habana: Editorial Cient&iacute;fico-T&eacute;cnica, 1986:388-92.<!-- ref --><P> 11.  O'Kelly JJ. La tierra del mamb&iacute;. La Habana:Editorial Ciencias Sociales,  1990:221-2.<!-- ref --><P> 12. Delgado Garc&iacute;a G. Presencia de la mujer en la historia  de la salud p&uacute;blica. Cuaderno de la historia de Salud P&uacute;blica 1983;(66):48-9.<!-- ref --><P>  13. Lugones Botell M. Medicina Aborigen. Rev Juventud T&eacute;cn 1985;33:32-4.<!-- ref --><P>  14. Dom&iacute;nguez Rold&aacute;n ML. Obra citada en 8. 65-66.<!-- ref --><P> 15. Castro  Ruz F. Discurso inauguraci&oacute;n I.C.M Gir&oacute;n. Peri&oacute;dico Revoluci&oacute;n  1962;19-10.<!-- ref --><P> 16. Guevara de La Serna E. El hombre y el socialismo en Cuba.  Peri&oacute;dico Marcha Montevideo. 1965. (Reproducido Revista Verde Olivo Dic.65).<!-- ref --><P>  17. Castro Ruz F. Discurso constituci&oacute;n destacamento Carlos J. Finlay.  Ediciones Ote. Marzo 1982;41-5.Recibido: 29 de abril de 1998. Aprobado: 1  de octubre de 1998.     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>Tte. Cor. <I>Juan F. Ortiz Estrada</I>. Instituto Superior  de Ciencias M&eacute;dicas de Santiago de Cuba.     <P><SUP>1</SUP>&nbsp;<A NAME="autores"></A>Especialista  de I Grado en Medicina Interna y Administraci&oacute;n de Salud.       ]]></body><back>
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