<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>0138-6557</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Revista Cubana de Medicina Militar]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Rev Cub Med Mil]]></abbrev-journal-title>
<issn>0138-6557</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Centro Nacional de Información de Ciencias MédicasEditorial Ciencias Médicas]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S0138-65572000000100008</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Trauma craneal leve]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Rodríguez Gómez]]></surname>
<given-names><![CDATA[Julio A]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Mederos Villamisar]]></surname>
<given-names><![CDATA[Abel]]></given-names>
</name>
</contrib>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Cisneros Cué]]></surname>
<given-names><![CDATA[Maricela]]></given-names>
</name>
</contrib>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Estrada Suárez]]></surname>
<given-names><![CDATA[Matilde]]></given-names>
</name>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A">
<institution><![CDATA[,  ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[ ]]></addr-line>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>04</month>
<year>2000</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>04</month>
<year>2000</year>
</pub-date>
<volume>29</volume>
<numero>1</numero>
<fpage>46</fpage>
<lpage>51</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0138-65572000000100008&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S0138-65572000000100008&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S0138-65572000000100008&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><abstract abstract-type="short" xml:lang="es"><p><![CDATA[Algunos traumatismos "banales" del cráneo pueden dar lugar a graves complicaciones. Se enuncia un esquema de trabajo para la detección temprana de estas eventualidades. La piedra angular de éste es el examen clínico completo y repetido.]]></p></abstract>
<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Some "mild" head injures may cause serious complications. A working program is presented for the early detection of such situations. The milestone of this program is the complete and repeated clinical exam.]]></p></abstract>
<kwd-group>
<kwd lng="es"><![CDATA[HERIDAS Y LESIONES]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[TRAUMATISMOS CEREBRALES.]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[WOUNDS AND INJURIES]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[BRAIN INJURIES]]></kwd>
</kwd-group>
</article-meta>
</front><body><![CDATA[ <h3> Trabajos Revisi&oacute;n</h3>Instituto Superior de Medicina Militar "Dr.  Luis D&iacute;az Soto" <h2> Trauma craneal leve</h2><i><a href="#*">Dr. Julio  A. Rodr&iacute;guez G&oacute;mez, <sup>1</sup> Cap. Abel Mederos Villamisar, <sup>2</sup>  Tte. Cor. Maricela Cisneros Cu&eacute; <sup>3</sup> y Dra. Matilde Estrada Su&aacute;rez  <sup>4</sup></a></i> <h4> RESUMEN</h4>Algunos traumatismos "banales" del cr&aacute;neo  pueden dar lugar a graves complicaciones. Se enuncia un esquema de trabajo para  la detecci&oacute;n temprana de estas eventualidades. La piedra angular de &eacute;ste  es el examen cl&iacute;nico completo y repetido.     <p><i>Descriptores DeCS:</i>  HERIDAS Y LESIONES/COMPLICACIONES; TRAU-MATISMOS CEREBRALES.     <p>Mucho se ha escrito  acerca de la atenci&oacute;n al paciente que ha sufrido una lesi&oacute;n traum&aacute;tica  craneoencef&aacute;lica grave.<sup>1-5</sup> Sin embargo, los traumatismos "banales",  mucho m&aacute;s frecuentes, han recibido poca atenci&oacute;n de ah&iacute; que,  en ocasiones, estos lesionados reciban una asistencia insuficiente o poco calificada,  lo que puede dar lugar a complicaciones molestas y hasta mortales, que pueden  ser evitadas.     <p>Hace m&aacute;s de 2 000 a, <i>Hip&oacute;crates</i> se&ntilde;al&oacute;  que ning&uacute;n trauma craneal deber&iacute;a ser considerado inocuo. <sup>6</sup>      <p>El problema de la atenci&oacute;n al trauma craneal no es ni puede ser patrimonio  de los neur&oacute;logos y neurocirujanos, pues la mayor parte de estos casos  es visto inicialmente por un m&eacute;dico general <sup>7</sup> y s&oacute;lo  el 20 % de ellos requiere de una intervenci&oacute;n neuroquir&uacute;rgica.     <p>Para  la atenci&oacute;n del lesionado grave se cuenta con eficientes medios de diagn&oacute;stico  y con salas de terapia intensiva dotadas con personal altamente calificado y equipos  modernos, sin embargo, la evaluaci&oacute;n del paciente que ha sufrido un trauma  craneal aparentemente "banal" debe basarse casi exclusivamente en el examen cl&iacute;nico,  por lo tanto &eacute;ste debe ser completo y repetido como se ver&aacute; m&aacute;s  adelante. <h4> Consideraciones generales</h4>Se clasifican como leve a aquel sujeto  lesionado de cr&aacute;neo que ha sufrido una p&eacute;rdida de consciencia de  menos de 5 min y que presenta una amnesia postraum&aacute;tica tambi&eacute;n  de igual brevedad. Al llegar al cuerpo de guardia o poco despu&eacute;s est&aacute;n  conscientes y orientados con un resultado de 15 puntos en la escala de coma de  Glasgow<i> (</i>ECG).<sup>8</sup>     <p>Pueden tener una herida de cuero cabelludo  o un hematoma subgaleal pero no una fractura de la base o de la b&oacute;veda  craneal. <sup>6,8</sup> Pueden aquejar cefalea, n&aacute;useas y v&oacute;mitos  no persistentes; tambi&eacute;n clasifican en este grupo de bajo riesgo aqu&eacute;llos  que niegan haber perdido el conocimiento pero que no recuerdan lo ocurrido inmediatamente  antes y poco despu&eacute;s del impacto.     <p>La mayor&iacute;a de los pacientes  que sufren un traumatismo craneal leve, logran una buena recuperaci&oacute;n y  necesitan poca atenci&oacute;n m&eacute;dica. Sin embargo, un peque&ntilde;o n&uacute;mero  de &eacute;stos sufren deterioro neurol&oacute;gico posterior, debido a hipertensi&oacute;n  intracraneal (HIC) por edema, o por la presencia de una masa expansiva intracraneal.      <p>La atenci&oacute;n m&eacute;dica debe dirigirse a identificar tempranamente  estos casos y actuar en consecuencia.     <p>Algunos autores <sup>9</sup> consideran  como leves a los pacientes con inconsciencia de hasta 20 min y que presentan una  puntuaci&oacute;n en la ECG entre 13 y 15, tengan o no fractura de cr&aacute;neo.  <i>Kay,</i><sup>10</sup> a su vez, extiende el per&iacute;odo de inconsciencia  permisible hasta 1 h; sin embargo, se comparte el criterio de <i>Fischer</i> <sup>11</sup>  cuando se&ntilde;ala que si la evaluaci&oacute;n de la ECG es de 15 y no existe  fractura de cr&aacute;neo, las posibilidades de complicaciones quir&uacute;rgicas  son extremadamente bajas. La presencia de una l&iacute;nea de fractura aumenta  este riesgo en 20 veces, como han comprobado <i>Dacey</i><sup>12</sup> y <i>Servadei</i>.<sup>13</sup>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Bas&aacute;ndose en estas experiencias y en las propias observaciones se pueden  clasificar como leve solamente a aquellos lesionados que no requieren hospitalizaci&oacute;n  de acuerdo con el concepto de <i>Teasdale .</i> <sup>2</sup> Este autor enuncia  las siguientes normas para ingreso hospitalario:    <br>     <BR> <ul>     <li> Cualquier  grado de depresi&oacute;n del nivel de conciencia en el momento del examen.</li>    <li>  Fractura de cr&aacute;neo.</li>    <li> S&iacute;ntomas o signos neurol&oacute;gicos.</li>    <li>  Dificultad para evaluar al paciente debido a intoxicaci&oacute;n alcoh&oacute;lica  o a otra condici&oacute;n que pueda "enturbiar" la conciencia (drogas).</li>    </ul>    <p>    <br>Los  pacientes cuyo resultado en la evoluci&oacute;n de la ECG sea de 13 &oacute; 14,  o presenten una fractura craneal de b&oacute;veda o base, deben ser ingresados  para ser observados por no menos de 72 h, y debe realiz&aacute;rseles TAC craneocerebral.<sup>12-15</sup>  <i>Stein</i><sup>14</sup> realiz&oacute; TAC craneocerebral en las primeras 24  h de evoluci&oacute;n a 658 pacientes ingresados con una ECG inicial de 13 &oacute;  14. Encontr&oacute; lesiones estructurales en el 18 % de los casos. Sin embargo,  <i>Nagy</i><sup>15</sup> s&oacute;lo encontr&oacute; lesiones en el 3,3 % de las  TAC realizadas a lesionados cuya evaluaci&oacute;n inicial de la ECG fue de 15  puntos, y solamente el 0,4 % de ellos requirieron de una intervenci&oacute;n quir&uacute;rgica  urgente.     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Durante la evaluaci&oacute;n de estos casos es necesario prestar atenci&oacute;n  a todas las regiones anat&oacute;micas para que no pase inadvertida una lesi&oacute;n  extracraneal.     <p>Ante todo es recomendable valorar las circunstancias en que se  produjo el impacto. Los choques de veh&iacute;culos a gran velocidad y las ca&iacute;das  de alturas son capaces de provocar graves lesiones, y por lo tanto debemos ser  cautelosos sobre todo si en el hecho se registraron fallecidos o heridos graves.  En la serie de <i>Dacey,</i><sup>12</sup> el 80 % de los casos que se complicaron  hab&iacute;an sufrido ca&iacute;das de alguna altura o hab&iacute;an resultado  lesionados en accidentes de tr&aacute;nsito.     <p>Frecuentemente el paciente no  recuerda el accidente y se hace imprescindible escuchar el relato de testigos.  Inmediatamente debe realizarse un examen neurol&oacute;gico y anotarlo para que  sirva de base para futuras comparaciones. Es preciso insistir en los aspectos  siguientes:    <br>     <BR> <ol>     <li> <i>Estado de consciencia: </i>Una vez comprobado  que el paciente alcanza 15 puntos en la escala de Glasgow debe explorarse la capacidad  de comprensi&oacute;n y de juicio pidi&eacute;ndole, por ejemplo, que explique  el significado de un refr&aacute;n conocido; se le invita a restar sucesivamente  7 de 100 y de cada resultado, que deletree al rev&eacute;s la palabra mundo y  que nombre objetos que est&eacute;n a la vista, se le dice una oraci&oacute;n  de diez palabras para que la repita 5 min despu&eacute;s.</li>    <li> <i>Motilidad.  </i>Se comprueba la fuerza muscular en los 4 miembros explorando la musculatura  proximal y la distal; se explora la marcha, la estaci&oacute;n de pie, los reflejos  osteotendinosos y el reflejo cut&aacute;neo-plantar.</li>    <li> <i>Pares craneales</i>.  Se registra el di&aacute;metro de las pupilas y su reactividad al est&iacute;mulo  luminoso, la motilidad ocular; es importante realizar el fondo de ojo para contar  con un patr&oacute;n de comparaci&oacute;n de futuros ex&aacute;menes. Adem&aacute;s  se explora la motilidad facial.</li>    </ol>    <p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>Posteriormente se realiza un estudio  radiol&oacute;gico de cr&aacute;neo que debe constar de 3 vistas, anteroposterior,  lateral y de Towne para comprobar que no hay fracturas de la b&oacute;veda craneal.  El diagn&oacute;stico de las fracturas de la base es eminentemente cl&iacute;nico;  se debe prestar atenci&oacute;n a la aparici&oacute;n de los signos siguientes:  equimosis orbitaria bilateral (signo de los ojos de mapache), hemorragias subconjuntivales,  epistaxis u otorragia, salida de LCR por las fosas nasales o el conducto auditivo  externo, equimosis mastoidea (signo de Battle<i>)</i>, par&aacute;lisis de un  nervio craneal (m&aacute;s frecuentemente el facial) (Rodr&iacute;guez G&oacute;mez  JA. Las fracturas de la base del cr&aacute;neo. Fondo de referencia del CPICM,  La Habana, 1978).     <p>Puede aplicarse un analg&eacute;sico para el alivio de la  cefalea, pero no deben administrarse drogas capaces de producir sedaci&oacute;n.      <p>En cuanto a las heridas de cuero cabelludo es bueno citar una frase de <i>Cushing:</i>  <sup>16</sup> "Aunque muchas heridas de cuero cabelludo que parecen serias terminan  siendo insignificantes, otras parecen insignificantes y terminan siendo serias".      <p>Estas heridas deben ser exploradas cuidadosamente bajo anestesia local. Despu&eacute;s  del rasurado de la regi&oacute;n debe hacerse hemostasia por pinzamiento de los  vasos, lavado de arrastre con abundante suero salino al que se le puede a&ntilde;adir  1 g de quemicetina, debridamiento de los bordes lacerados y sutura con puntos  de colchonero para lograr hemostasia y un buen afrontamiento de los bordes; no  se debe olvidar la reactivaci&oacute;n del toxide tet&aacute;nico.     <p>El paciente  debe permanecer en el hospital unas 6 h para ser observado, el examen debe repetirse  cada 1 h al igual que el registro de los signos vitales, transcurrido este tiempo,  si todo contin&uacute;a normal y el paciente no tiene cefalea ni v&oacute;mitos  o n&aacute;useas desde por lo menos 4 h antes, se le env&iacute;a a su hogar con  un resumen de estos datos para su m&eacute;dico de familia, el cual deber&aacute;  examinarlo al menos 2 veces por d&iacute;a y llevarlo al hospital ante cualquier  alteraci&oacute;n; si al cabo de 72 h no han aparecido s&iacute;ntomas o signo  alguno podr&aacute; entonces incorporarse a su vida habitual laboral y social,  esto como regla general. El plazo ser&aacute; mayor en los casos de heridas del  cuero cabelludo.     <p>Las complicaciones de los traumatismos craneales incluyen  :<sup>8</sup>     <br><sup></sup>&nbsp; <ul>     <li> Lesiones vasculares (hemorragias,  trombosis, aneurismas).</li>    <li> Infecciones (osteomielitis, meningitis, abscesos).</li>    <li>  Rinorrea.</li>    ]]></body>
<body><![CDATA[<li> Otorrea.</li>    <li> Pneumocele.</li>    <li> Quiste leptomen&iacute;ngeo.</li>    <li>  Lesiones de los nervios craneales.</li>    <li> Lesiones encef&aacute;licas focales.</li>    </ul><dir>&nbsp;      <br>La secuelas comprenden:    <br>     <BR></dir><ul>     <li> Crisis convulsivas.</li>    ]]></body>
<body><![CDATA[<li>  Psicosis y otros trastornos psiqui&aacute;tricos.</li>    <li> S&iacute;ndrome postraum&aacute;tico.</li>    </ul>    <p>    <br>El  s&iacute;ndrome postraum&aacute;tico o posconmocional es una complicaci&oacute;n  frecuente y terrible de los traumatismos craneoencef&aacute;licos leves. <i>Gronwall  </i><sup>17</sup> plantea que algunos pacientes que han sufrido un trauma craneal  leve contin&uacute;an quej&aacute;ndose de s&iacute;ntomas durante semanas o meses,  que pueden ser suficientemente severos como para causar incapacidad laboral. Los  s&iacute;ntomas principales son: fatiga, cefalea, mareos, irritabilidad, trastornos  de la memoria y disminuci&oacute;n de la capacidad de concentraci&oacute;n.<sup>18</sup>  Mucha de la sintomatolog&iacute;a es de naturaleza ps&iacute;quica <sup>19</sup>  como ansiedad, depresi&oacute;n e intolerancia al ruido. Sin embargo, la aparici&oacute;n  de este s&iacute;ndrome parece tener una base org&aacute;nica como demuestran  los trabajos de <i>Montgomery,</i> <sup>20</sup> <i>Dezema </i><sup>21</sup> y  <i>Jenkin.</i> <sup>22</sup>     <p><i>Dezema</i> le realiz&oacute; resonancia magn&eacute;tica  nuclear (RMN) a 58 pacientes con trauma craneal leve que fueron observados en  el cuerpo de guardia de 12 a 36 h. Todos ten&iacute;an TAC normales. Encontr&oacute;  3 casos de peque&ntilde;as contusiones corticales y 3 con hematoma subdural laminar.      <p><i>Jenkins</i> encontr&oacute; 2 peque&ntilde;as contusiones corticales en  8 pacientes totalmente conscientes y sin signos focales ni deterioro neurol&oacute;gico  a los que les realiz&oacute; RMN.     <p><i>Montgomery</i> encontr&oacute; actividad  delta o theta difusa en los electroencefalogramas realizados a 26 casos de trauma  craneal leve. Tambi&eacute;n hubo latencias prolongadas de las ondas I a la IV  en los potenciales evocados auditivos de tallo cerebral. Estos cambios se interpretan  como disfunci&oacute;n org&aacute;nica transitoria de la corteza y del tallo cerebral  respectivamente.     <p>Desde el punto de vista histopatol&oacute;gico se ha reportado  lesi&oacute;n axonal diseminada por toda la sustancia blanca predominantemente  en <i>tegmentum</i> mesocef&aacute;lico y el cuerpo calloso.<sup>21</sup> Esto  explicar&iacute;a las alteraciones descritas en el examen neuropsicol&oacute;gico  como trastornos en la memoria de fijaci&oacute;n y disminuci&oacute;n de la atenci&oacute;n.      <p>Parece ser que la aparici&oacute;n del s&iacute;ndrome postraum&aacute;tico  obedece a factores org&aacute;nicos, como se ha se&ntilde;alado. Pero su prolongaci&oacute;n  m&aacute;s all&aacute; de las 6 u 8 semanas, as&iacute; como la aparici&oacute;n  de cuadros depresivos severos que a veces surgen en estos pacientes, se producen  como consecuencia de desajustes ps&iacute;quicos.<sup>23</sup>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El efecto nocivo  del trauma craneal leve es acumulativo. El paciente que sufre varias lesiones  de este tipo, como los boxeadores, pueden llegar a presentar cuadros de demencia  con importantes trastornos motores.     <p>Es necesario se&ntilde;alar que el m&eacute;dico  debe trasmitir confianza, optimismo y seguridad pues de lo contrario puede exacervarse  la ansiedad del paciente y surgir las condiciones propicias para la aparici&oacute;n  del s&iacute;ndrome postraum&aacute;tico.     <p>Hasta aqu&iacute; se ha rese&ntilde;ado  una gu&iacute;a general para la atenci&oacute;n de estos pacientes; el m&eacute;dico  con buen juicio y pensamiento l&oacute;gico puede introducir cambios en un caso  particular, si se tiene en cuenta factores como lejan&iacute;a del domicilio del  paciente o por lo contrario su cercan&iacute;a y facilidad de traslado, etc. Si  el paciente vive solo es mejor dejarlo en el hospital al menos 24 h. Si el paciente  regresa al hospital por la aparici&oacute;n de s&iacute;ntomas o signos neurol&oacute;gicos  est&aacute; indicada la realizaci&oacute;n de una tomograf&iacute;a axial computadorizada  (TAC).     <p><i>Miller</i> <sup>13</sup> se&ntilde;ala que el riesgo de aparici&oacute;n  de un hematoma intracraneal en uno de estos casos es de 1 por cada 10 000. Si  se act&uacute;a de la manera se&ntilde;alada se podr&aacute; detectar este caso  a tiempo, adem&aacute;s de evitar otras posibles complicaciones. En nuestro medio,  esto no es dif&iacute;cil, si se tiene en cuenta la existencia de una red de atenci&oacute;n  primaria que abarca a toda la poblaci&oacute;n, lo que permite una adecuada observaci&oacute;n  domiciliaria. <h4> SUMMARY</h4>Some "mild" head injures may cause serious complications.  A working program is presented for the early detection of such situations. The  milestone of this program is the complete and repeated clinical exam.     <p><i>Subject  headings:</i> WOUNDS AND INJURIES/complications; BRAIN INJURIES. <h4> REFERENCIAS  BIBLIOGR&Aacute;FICAS</h4><ol> <ol>     <!-- ref --><li> Jennet B, Teasdale G, Galbraith S. Severe  head injuries in three countries. J Neurol Neurosurg Psychiatry 1977; 40:291-8.</li>    <!-- ref --><li>  Teasdale G. Head injury.J Neurosurg Psychiatry 1995;58:526-39.</li>    <!-- ref --><li> White  RJ, Likavec MJ. The diagnosis and management of head injury.N Engl J Med 1992;327:1507-11.</li>    <!-- ref --><li>  Bullock R, Teasdale G. ABC of major trauma: Head injuries. BMJ. 1990;300:1515-8.</li>    <li>  Cooper PR. Head injury.3 ed. Baltimore: Williams &amp; Wilkins;1993;50-86.</li>    ]]></body>
<body><![CDATA[<li>  Thomas LM. Outpatient care of simple head injuries. En: Youmans J, ed. Neurological  surgery. Philadelphia: Saunders;1973:953-5.</li>    <li> Rigol Ricardo O. Medicina  general integral. La Habana: Editorial Pueblo y Educaci&oacute;n;1989:268-75.</li>    <li>  Rowland LP. Head injury. Merritt&acute;s Textbook of Neurology. 9 ed. Baltimore:  Williams &amp; Wilkins;1995:417-39.</li>    <li> Culotta VP, Semntilli ME, Gerold  K. Clinicopathological heterogeneity in the classification of mild head injury.  Neurosugery 1996;38(2):245-50.</li>    <li> Kay T. Minor head injury. An introduction  for professional . Southbord: National Head Injury Foundation; 1996:1-12.</li>    <li>  Fisher RP, Carlson J, Perry JF. Postcontussive hospital observation of alert patients  in a primary trauma center. J Trauma 1981;21:920-4.</li>    <li> Dacey RG, Alvest  WM, Rimel RW. Neurosurgical complications after apparently minor head injury.  Assessment of risk in a series of 610 patients. J Neurosurg 1986;65(2):203-10.</li>    <li>  Servadei F, Ciucci G, Morichetti A. Skull fracture a factor of increased risk  in minor head injuries. Indication for a broader use of cerebral computed tomography  scanning. Surg Neurol 1988;30:364-9.</li>    <li> Stein SC, O&acute;Malley KF, Ross  SE. Is routine computed tomography scanning too expensive for mild head injuries?  Ann Neurol 1991;20(12):1286-9.</li>    <li> Nagy KK, Joseph KT, Krosner SM: The utility  of head CT scans after minimal head injury. J Trauma 1998; 44(2):429.</li>    ]]></body>
<body><![CDATA[<li>  Miller JD, Becker DP. Head injuries Neurological surgery. En: Youmans J, ed. Philadelphia:Saunders;  1982:1904-5.</li>    <li> Gronwald D, Wrightson P. Delayed recovery of intellectual  function after minor head injury. Lancet II 1974; (7881):605-8.</li>    <li> Lishman  WA. Physiogenesis and psychogenesis in the post-concussional Syndrome BJ. Psychiatry  1988; 153:460-6.</li>    <li> Mittenberg W, Di Giulio D, Perrin S. Symptoms following  mild head injury: expectation as actiology. J Neurol Neurosurg Psychiatry 1992;55:200-4.</li>    <li>  Montgomery EA, Feuton GW, Mc Clelland RJ. The psychobiology of minor head injury.  Psychol Med 1991;21:375-84.</li>    <li> Dezema D, King JN, Tandberg D. Magnetic resonance  imaging in minor head injury. Ann Emerg Med 1991;20(12):1281-5.</li>    <li> Jenkins  A, Teasdale G, Hadley L. Brain lesions detected by magnetic resonance imaging  in mild and severe head injury. Lancet II 1986; (8504):445-6.</li>    <li> Stugart  J, Sass KJ, Buchanan C. Long-term consequences of minimal brain injury: Loss of  consciousness does not predict memory impairment. J Trauma 1993; 34(4):555-9.</li>    </ol>    </ol>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>    <br>Recibido:  4 de agosto de 1999. Aprobado: 2 de septiembre de 1999.     <br>Dr. <i>Julio A. Rodr&iacute;guez  G&oacute;mez.</i> Instituto Superior de Medicina Militar "Dr.Luis D&iacute;az  Soto" Avenida Monumental, Habana del Este, CP 11700, Ciudad de La Habana, Cuba.      <br>&nbsp;     <br>&nbsp; <a NAME="*"></a><sup>1 </sup>Especialista de II Grado en  Neurolog&iacute;a. Profesor Asistente.     <br><sup>2</sup> Especialista de I Grado  en Neurolog&iacute;a. Profesor Instructor.     <br><sup>3</sup> Especialista de II  Grado en Neurolog&iacute;a. Profesora Auxiliar.     <br><sup>4</sup> Especialista  de I Grado en Neurolog&iacute;a.       ]]></body><back>
<ref-list>
<ref id="B1">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Jennet]]></surname>
<given-names><![CDATA[B]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Teasdale]]></surname>
<given-names><![CDATA[G]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Galbraith]]></surname>
<given-names><![CDATA[S]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Severe head injuries in three countries]]></article-title>
<source><![CDATA[J Neurol Neurosurg Psychiatry]]></source>
<year>1977</year>
<volume>40</volume>
<page-range>291-8</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B2">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Teasdale]]></surname>
<given-names><![CDATA[G]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Head injury]]></article-title>
<source><![CDATA[J Neurosurg Psychiatry]]></source>
<year>1995</year>
<volume>58</volume>
<page-range>526-39</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B3">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[White]]></surname>
<given-names><![CDATA[RJ]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Likavec]]></surname>
<given-names><![CDATA[MJ]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[The diagnosis and management of head injury]]></article-title>
<source><![CDATA[N Engl J Med]]></source>
<year>1992</year>
<volume>327</volume>
<page-range>1507-11</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B4">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Bullock]]></surname>
<given-names><![CDATA[R]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Teasdale]]></surname>
<given-names><![CDATA[G]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[ABC of major trauma: Head injuries]]></article-title>
<source><![CDATA[BMJ.]]></source>
<year>1990</year>
<volume>300</volume>
<page-range>1515-8</page-range></nlm-citation>
</ref>
</ref-list>
</back>
</article>
