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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Formación de valores en el personal de la salud]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Instituto Superior de Medicina Militar Dr. Luis Díaz Soto  ]]></institution>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[The concept of value and its relationship with the forms of social conciousness are defined. The moral values that must characterize the ethic conduct of the physician are identified based on the review of diverse ethics codes (national and international) of the profession and some experiences and propositions existing in Cuba as to the formation of values, specially in Higher Medical Education. We pretend with this paper to contribute to a better and more conscious understanding of the process of formation of values, as well as of the present status of its study.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[ <p>Instituto Superior de Medicina Militar "Dr. Luis Díaz Soto" </p><h2>Formación  de valores en el personal de la salud </h2>    <p><a href="#cargo"><i>M. Sc. Elisa  Martínez Martínez<span class="superscript">1</span></i></a><i><a href="#cargo"><span class="superscript">  </span></a><span class="superscript"><a name="#autor"></a></span></i></p><h4>Resumen  </h4>    <p>Se define el concepto de valor y su relación con las formas de la conciencia  social. Se identifican los valores morales que deben caracterizar la conducta  ética del médico, a partir de la revisión de diversos códigos éticos (internacionales  y nacionales) de la profesión y se sintetizan algunas experiencias y proposiciones  que en el trabajo de formación de valores existen en Cuba, especialmente en la  Educación Médica Superior. Con esto se pretende contribuir a una mejor y más consciente  comprensión del proceso de formación de valores, así como del estado actual de  su estudio. </p>    <p>DeCS: PRINCIPIOS MORALES; ETICA MEDICA/educación; CONCIENCIA;  EDUCACION MEDICA; MEDICINA MILITAR; ETICA PROFESIONAL/educación. </p>    <p>En el  siglo xx el ser humano ha podido ser testigo de la evolución del conocimiento  científico. </p>    <p>Ya desde 1960, la comunidad científica internacional comenzó  a alertar y a su vez a abordar lo que se dio en llamar “problemas globales”, los  cuales al decir del doctor José R. Fabelo “son aquellos problemas que afectan  los intereses de la comunidad mundial, que amenazan el futuro de la humanidad  y atentan contra las posibilidades de desarrollo de la civilización”.<span class="superscript">1</span>  </p>    <p>Encarar estos problemas constituye un reto a la capacidad creativa y a  la voluntad transformadora de las sociedades actuales. </p>    <p>Una interpretación  determinista de la tesis marxista de que “el ser social determina la conciencia  social”, puede llevarnos a posiciones fatalistas y a considerar que inexorablemente  el destino de la humanidad está marcado. </p>    <p>La determinación de la conciencia  social por el ser social, como solución materialista al problema fundamental de  la filosofía, aunque del mismo orden, no es idéntica a la determinación de la  conciencia por la materia. El ser social o lo que es lo mismo las condiciones  materiales en que vive el hombre, son en buena medida fruto de su propia relación  con la naturaleza como parte de su actividad conciente, por lo que existe una  cierta y relativa independencia entre la conciencia social y el ser social, que  se manifiesta en el papel activo que tiene la primera y en su capacidad de influir  en el desarrollo y cambio de las condiciones materiales y por consiguiente del  ser social. </p>    <p>La Revolución Cubana es ejemplo de lo expresado anteriormente;  el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz en conferencia magistral ofrecida en el  Aula Magna de la Universidad de Venezuela, expresó “una Revolución solo puede  ser hija de la cultura y las ideas”;<span class="superscript">2</span> es por  lo tanto un producto de la participación conciente del hombre en la transformación  de las condiciones materiales de su existencia. Visto el problema desde este ángulo,  la conciencia social tiene una determinación histórica concreta dada por las condiciones  materiales derivadas de las relaciones y modos de producción imperantes en cada  formación económico-social y a su vez en ella se sintetiza la herencia de lo más  avanzado del pensar, el sentir y el soñar de las generaciones anteriores. Como  dijera V. I. Lenin “la conciencia del hombre no solo refleja el mundo objetivo  sino que lo crea”.<span class="superscript">3</span> </p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>De todo lo anterior  puede colegirse que por su capacidad transformadora y movilizativa, el desarrollo  de la conciencia social y en particular de una conciencia social con fundamento  humanista tendrá que ser uno de los caminos por los que transite el hombre, en  el duelo que por su existencia sostiene y sostendrá en el presente milenio.<span class="superscript">1</span>  </p>    <p><b>Conciencia social, moral y valores </b></p>    <p>El problema del desarrollo  de la conciencia social como reflejo y valoración en los hombres de la realidad  naturosocial de cada época en forma de un conjunto de ideas, conceptos, nociones,  creencias, tradiciones, juicios, etc.,<span class="superscript">4</span> no puede  verse aislado de sus manifestaciones por medio de la conciencia individual. </p>    <p>La  conciencia individual es el reflejo que hace el hombre de toda su existencia en  las condiciones peculiares que le corresponde vivir; su contenido se manifiesta  en su conducta, en su práctica social y en su relación individuo-sociedad. Esta  relación está íntimamente vinculada a la interacción entre el conjunto de ideas,  principios, juicios, normas, creencias, costumbres, tradiciones, sentimientos,  que tiene el hombre a partir de su reflejo personal de las relaciones y condiciones  sociales en que existe (conciencia individual) y aquellos que configuran la conciencia  social. Esta confrontación tiene un carácter orientador-regulador de la conducta  y posibilita la actividad valorativa del hombre. </p>    <p>Dentro de la conciencia  social e individual, la moral desempeña un papel fundamental y “es un reflejo  de las condiciones en que vive el hombre a partir de la formación histórica de  relaciones entre sí y de las actitudes y conductas en el transcurso de sus vidas,  en forma de principios, normas, sentimientos valorativos y representaciones sobre  el bien, el mal, el deber, que en su conjunto regulan y orientan la elección moral  y la conducta de los individuos”.<span class="superscript">5</span></p>    <p> La  moral se expresa por medio de normas que constituyen “modelos de comportamiento  socialmente generalizados que actúan como punto de vista referencial a cada conducta  individual”<span class="superscript">4</span> y es la opinión pública, el mecanismo  regulador y controlador de su cumplimiento. </p>    <p>Partiendo de lo anteriormente  expresado, puede comprenderse entonces que la observancia de estas normas está  profundamente vinculada al desarrollo de la autoconciencia, de la autovaloración,  de las emociones, de las convicciones, de la voluntad y de la configuración de  una escala de valores. Todos estos elementos constituyen mecanismos funcionales  de la conciencia moral (Chacón Arteaga N. Folleto de ética moral y valores en  el mundo de hoy. ISPEJV, La Habana, 1996), y su desarrollo es parte del contenido  de la educación, en su sentido más amplio, y del cumplimiento de sus funciones  sociales. La educación como transmisora de la cultura de generación en generación,  es determinante en el control de la sociedad y de sus tendencias de desarrollo  y por consiguiente, en la conservación y transformación social.<span class="superscript">5</span>  </p>    <p>En especial, la función ideológica y socializadora de la educación que  tiene que ver con la integración del hombre a la sociedad y en particular a la  actividad productiva, actúa esencialmente en la conciencia del individuo a partir  de la formación de convicciones y de la configuración de una moral profesional  y de una cultura laboral. </p>    <p>Como expresan varios autores, la aparición de  una moral profesional está vinculada históricamente a la división social del trabajo,  y este hecho, destaca las peculiaridades de cada especialidad.<span class="superscript">6</span></p>    <p>  La existencia de una moral profesional justifica que puede hablarse de una ética  profesional, que puede ser identificada con un “sistema de conceptos, ideas, principios  que son elaborados por determinadas instituciones o personas especialmente encargadas  de tal fin, con el objetivo de contribuir al desarrollo de cierta conciencia moral  y regular de alguna manera la conducta de los que ejercen esa profesión”.<span class="superscript">6</span></p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>  El ejercicio de cada profesión en particular se sostiene en la práctica de una  serie de normas (escritas o no) que regulan la relación del sujeto profesional  con otros sujetos a los que presta algún servicio (directa o indirectamente),  con sus colegas y con el medio social o natural en general. </p>    <p>En particular  muchas profesiones tienen sus códigos de ética en los cuales se recogen las normas  que rigen la conducta profesional. Por medio de ellos se pueden conocer las exigencias  que conforman el “deber ser” de cada profesional, no solo como lo predominante  sino como lo mejor, con lo cual se asegura la pertinencia de la actuación y la  tendencia al progreso moral. </p>    <p>Entre las profesiones que tienen códigos éticos  más antiguos, y que han evolucionado hasta nuestros días, está la medicina. </p>    <p>Las  normas contenidas en estos códigos, que pueden tener sus correlatos o no en las  formulaciones de otras formas de la conciencia social (la jurídica, la política,  etc.) garantizan el mejor ejercicio de la profesión médica y para que sean verdaderamente  funcionales, deben llegar a formar parte de la personalidad profesional. Estas  normas tienen en su base, entre otros, los mejores valores morales del hombre,  los cuales no se leen explícitamente, pero constituyen la plataforma de la imagen  moral del médico. </p>    <p>Existen múltiples definiciones de valor. En sentido general,  entre ellas, se aprecian semejanzas como: </p><ul>     <li>Relación entre valor y  significación social. </li>    <li>Capacidad de los valores en la orientación y regulación  de la conducta del hombre. </li>    <li>Relación entre necesidades e intereses sociales  e individuales y los valores. </li>    <li>Valor como tipo de reflejo de las relaciones  del hombre con la sociedad y el medio en condiciones históricas concretas. </li>    </ul>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Sin  embargo, también existen diferencias, dadas fundamentalmente en 2 aspectos:</p><ul>      <li> La naturaleza objetiva o subjetiva del valor.</li>    <li> Extensión del concepto  valor con respecto al de significación social. </li>    </ul>    <p>Partiendo de lo anterior  y sin pretender una definición acabada, a los efectos de este trabajo, se considera  valor a la significación positiva (tendente al progreso social) de los objetos,  fenómenos y situaciones con que el hombre se relaciona en el marco de su vida  social, que es expresión de sus necesidades e intereses tanto a nivel individual  como social y que orientan y regulan su conducta. </p>    <p><b>Valores morales en  los códigos de ética médica </b></p>    <p>La práctica de la medicina, aun en sus  formas más primitivas, siempre estuvo acompañada de la satisfacción de determinadas  normas morales y profesionales consecuentes con el nivel de desarrollo de las  distintas formaciones económicas sociales (Alonso Menéndez D, Von Smith Smith  V, Ramírez Marquez A. Ética y deontología médica. Texto Básico Provicional. Dirección  Nacional de Docencia Médica Superior, La Habana, 1986). </p>    <p>“La ética médica  es una manifestación particular de la ética general, pero que trata específicamente  los principios y normas de conducta que rigen entre los trabajadores de la salud.  Su relación con el hombre sano o enfermo y con la sociedad, abarca también el  error médico, el secreto profesional y la experimentación con humanos, pero el  problema fundamental de la ética médica es la relación médico-paciente e íntimamente  vinculada a ella, la relación entre los trabajadores de la salud entre sí y de  estos con familiares de los pacientes” (Op. cit. Alonso Menéndez y otros). </p>    <p>Los  códigos actuales de ética médica responden, por un lado, a especificidades socioeconómicas  y culturales de cada país y por otro, a normas de carácter internacional aprobadas  en diferentes organismos y asambleas mundiales. Tanto la actividad asistencial  como la investigativa en el campo de la biomedicina son objeto de normación y  codificación. </p>    <p>En el ámbito internacional, entre estos documentos cabe destacar  la declaración de Ginebra o Juramento de Fidelidad, el Código Internacional de  Ética Médica, el Código Internacional de las Enfermeras, los Principios de Ética  Médica aplicables a personal de la salud en la protección de personas presas,  detenidas, contra la tortura y otros tratos o penas crueles inhumanas o denigrantes,  el Código Internacional de Ética de la Investigación (Código de Nurenberg), la  Declaración de Helsinki (I y II) y las Normas Internacionales para las investigaciones  biomédicas con animales.<span class="superscript">7</span></p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p> En todos estos  códigos, que de alguna manera tienen repercusión legal, la base de las normas  que establecen el comportamiento del personal de la salud está en un conjunto  de valores morales que configuran la personalidad de este profesional. </p>    <p>La  limpieza moral durante muchos años ha fundamentado en buena medida la “autonomía  del médico” en la toma de decisiones acerca de la salud de su paciente, en función  de “lo que es bueno”, sobre todo en el marco del modelo paternalista que ha caracterizado  durante años la práctica médica. Aunque este modelo de atención va transformándose  a partir de una mayor consideración de los derechos del paciente y la introducción  del “consentimiento informado”, el médico no queda relevado de manifestar en su  conducta elevadas virtudes morales, todo lo contrario, de hecho, en la actualidad  se entiende que la autonomía del médico debe estar cimentada en una conciencia  moral y legal, que pondrá en práctica al atender a cada paciente”.<span class="superscript">8</span>  </p>    <p>El amor al trabajo y al hombre, el respecto por la vida y el ser humano  en su integridad, el sentido del deber, la responsabilidad, la honestidad, el  altruismo, el desinterés y la dignidad profesional entre otros, son valores que  deben llegar a convertirse en virtudes que caractericen la actuación del médico  al asimilarse como “valores personalizados, expresión legítima y auténtica del  sujeto que los asume”.<span class="superscript">9</span></p>    <p>En muchas sociedades  en las que predominan relaciones de producción basadas en la explotación del hombre  por el hombre, frecuentemente estos documentos y sus implicaciones morales, se  convierten en “códigos moralistas” y el interés económico determina el ejercicio  de sus preceptos. En Cuba, donde la salud es un derecho del pueblo, se dan mejores  condiciones para que la significación social positiva que se le da al objeto salud  y a las actitudes a él asociadas (sistema objetivo de valores), sea más coherente  con la valoración individual de cada sujeto (sistema subjetivo de valores). </p>    <p>El  carácter objetivo de los valores está dado por la esencia objetiva que tiene la  actividad práctica de los hombres, que le confiere un significado positivo (tendente  al progreso social) a los objetos, fenómenos y procesos, en la medida en que satisfacen  necesidades sociales, que a la vez son también objetivas, por ser su contenido  “síntesis de las necesidades individuales de muchos miles de millones de hombres,  pasados, presentes y futuros”.<span class="superscript">10</span> </p>    <p>Esto  explica que los valores sean considerados dinámicos, dependientes de condiciones  históricas concretas y jerárqui-camente estructurados. Sin embargo, en la vida  cotidiana no solo actúan como sujetos de la valoración, la sociedad y los grupos  humanos, sino también el hombre como ser individual. </p>    <p>Como expresa el doctor  JR Fabelo “cada sujeto social, como resultado de un proceso de valoración, conforma  su propio sistema subjetivo de valores que puede poseer mayor o menor grado de  correspondencia con el sistema objetivo de valores, en dependencia ante todo del  nivel de coincidencia de los intereses particulares del sujeto dado con los intereses  generales de la sociedad en su conjunto, pero también en dependencia de las influencias  educativas y culturales que ese sujeto recibe y de las normas y principios que  prevalecen en la sociedad en que viven. Esto valores subjetivos o valores de la  conciencia cumplen una función como reguladores internos de la actividad humana”.<span class="superscript">11</span></p>    <p>  En cada sociedad concreta existe además “un sistema de valores instruido, reconocido  oficialmente”, en él se expresa la significación social positiva que para el progreso  de esa sociedad y la satisfacción de sus necesidades históricas concretas tienen  los objetos y fenómenos. </p>    <p>Este sistema de valores está en la base de “la  ideología oficial, la política interna y externa, las normas jurídicas, el derecho  y la educación formal”.<span class="superscript">11</span></p>    <p> Estos 3 planos  en que se dan los valores están interconectados, y la ruptura entre ellos se manifiesta  en forma de crisis, las que generalmente se presentan en condiciones de transformaciones  de la sociedad en sus fundamentos económicos.<span class="superscript">11,12</span>  </p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En Cuba, los valores socialmente instituidos para los profesionales de  la salud, sustentan y pueden ser identificados en el Código de Ética y Deontología  Médica. </p>    <p>El sistema de salud cubano, basado en los principios del carácter  estatal socialista, gratuito, accesible, preventivo y altamente calificado de  la salud pública, así como de la unidad de la ciencia, la docencia y la práctica  médica con participación activa de las masas en las tareas de la salud y la práctica  del internacionalismo,<span class="superscript">13 </span>hace que cobren una  dimensión excepcional los valores mencionados en otros códigos e introduce otros  nuevos como el del internacionalismo, la solidaridad humana y el patriotismo.  </p>    <p>En la labor del médico cubano se combinan los componentes asistencial,  docente e investigativo, por lo que en su actuación aparecen exigencias correspondientes  a otras profesiones como la pedagógica y la de investigador. De hecho, esta peculiaridad  se refleja en el Código de Ética y Deontología Médica, a diferencia de otros.  La relación con los educandos y la responsabilidad en el desarrollo de investigaciones  biomédicas son aspectos contemplados en él. Esto determina que este código contenga  una visión integral de la actuación de los profesionales de la salud bajo las  condiciones de la sociedad cubana. </p>    <p>Todo este sistema de valores y su manifestación  cotidiana en la conducta de la mayoría de los profesionales de las Ciencias Médicas  en Cuba, justifican el merecido respeto del que gozan en el país y el que ya se  han ganado en el plano internacional. </p>    <p><b>Formación de valores morales:  un enfoque pedagógico</b></p>    <p> La Educación Superior tiene entre sus objetivos  fundamentales la formación de un profesional en correspondencia con las necesidades  de la sociedad y su época. </p>    <p>La concepción de que el proceso de formación  de un profesional “incluye no sólo la asimilación de conocimientos, habilidades  y destrezas, sino además el logro de una personalidad que como nivel superior  de lo psíquico regule su conducta, es ya aceptada por la mayoría de los claustros  de la Educación Superior, en los cuales la función educativa de la labor que realizan  es cada vez más reconocida” (Vecino Alegret F. Las universidades cubanas a las  puertas de un nuevo siglo: realidades y desafíos. Pedagogía 99. La Habana, 1999:2-3).</p>    <p>  La configuración de una personalidad supone la integración de una serie de formaciones  psicológicas complejas como las necesidades, los motivos y las convicciones, entre  otras, cuyo núcleo es la unidad entre lo afectivo y lo cognitivo que en el proceso  de enseñanza-aprendizaje se concreta en la unidad entre lo instructivo y lo educativo.</p>    <p>  El trabajo educativo en la Educación Superior se concibe en 3 dimensiones fundamentales:  la curricular, la extensión universitaria y la político-ideológica mediante las  organizaciones políticas y de masa. La combinación y coherencia de las influencias  en estas direcciones, que cuentan sobre todo con el protagonismo estudiantil en  cada una de ellas, constituye factor esencial en el logro de las aspiraciones  formuladas. Las acciones en estas dimensiones se concretan en lo que se ha denominado  Proyecto Educativo, que tiene un carácter diferenciado por año de estudio, lo  que le concede una función fundamental al colectivo de año como estructura prospectiva  y reactiva en el diseño, planificación y ejecución de las estrategias definidas.<span class="superscript">14  </span></p>    <p>En el marco de esta labor, desempeña una función fundamental la  formación de valores, por su capacidad movilizativa y motivadora, por constituir  elemento esencial de las convicciones, por su impacto en la calidad del desempeño  futuro del profesional y sobre todo como expresa Cintio Vitier por ser “antídoto  contra muchos venenos”, “fuerza para resistir adversidades”, “capacidad para generar  nuevos espacios de creación, libertad y gusto por la limpieza de la vida” y promotores  en fin del “mejoramiento humano”.<span class="superscript">12</span></p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p> Los  valores forman parte de la moral profesional, cuya función esencial está en “indicar  y orientar, bajo el prisma del sentido crítico de la realidad y autocrítico del  individuo, qué es lo que hay que hacer en cada momento, ante cada dilema o conflicto,  que son las formas fundamentales en que la moral presenta las contradicciones,  retos o desafíos de la época a dichos profesionales según la naturaleza de su  función social” (Op. Cit. Chacón Arteaga N). </p>    <p>En 1995 la Comisión de Educación,  Cultura, Ciencia y Técnica de la Asamblea Nacional del Poder Popular de la República  de Cuba, convocó una audiencia pública sobre formación de valores en las nuevas  generaciones. El reclamo encotró oídos receptivos en el pueblo y sus instituciones,  quienes reflexionaron y emitieron ideas y proyectos sumamente valiosos que fueron  profundamente analizados. </p>    <p>La relevancia que a nivel estatal se le dio al  problema planteado, hizo que cobrara nueva vigencia y focalizara la atención de  investigadores y directivos de diversas instituciones y organizaciones, en particular  aquellas que más vinculadas están a la educación de las nuevas generaciones. Sin  embargo, el abordaje serio y científico de este proceso reveló que aunque durante  muchos años se había venido trabajando en la formación de la conciencia moral  de las nuevas generaciones, faltaba una sistematización de estas experiencias,  sobre todo contextualizadas en el medio cubano y en particular en la Educación  Superior. Además, los reportes de estas son escasos y dispersos. Esto dificulta  la preparación de los docentes y la actuación conciente y planificada en esta  dirección. </p>    <p>Como quiera que este espacio ha venido enriqueciéndose en la  última década a partir de la divulgación de la experiencia de varios autores,  se considera útil hacer una síntesis apretada de algunas de ellas. </p>    <p>En primer  lugar se ha de destacar que la revisión de las intervenciones de prestigiosos  profesionales en las sesiones de la Audiencia Pública celebrada en el Palacio  de Convenciones los días 24 y 25 de abril de 1995, revela la coincidencia en todos  ellos de que con independencia del necesario mejoramiento de la situación económica  del país, es ineludible una actuación dirigida a la formación de la conciencia  moral y a ello deben contribuir los diferentes factores de la sociedad.<span class="superscript">15  </span></p>    <p>Una síntesis de las formulaciones para ellos realizada, revela la  necesidad de precisiones en el proceso de enseñanza, sobre todo en términos de  objetivos, contenidos y métodos. </p>    <p>En cuanto a los objetivos, se expresa  la necesidad de a partir de la caracterización de la sociedad a la que aspiramos,  diseñar el mejor hombre posible a formar en las condiciones que tenemos, prestando  especial atención a los valores fundantes de la nación cubana. </p>    <p>En términos  de contenidos, se destaca el papel de la historia y del estudio del pensamiento  ejecutoria de las personalidades de nuestro pueblo como vía de conocer mejor quiénes  somos y hacia dónde vamos, así como el rescate de la credibilidad del marxismo  leninismo como doctrina del proletariado. </p>    <p>Se hacen recomendaciones dirigidas  a promover el desarrollo de una cultura general que permita la apreciación de  la riqueza material y espiritual de la sociedad y el mejor entendimiento de la  totalidad social y los eventos que en ella se producen, en lo que desempeña una  función primordial la preparación político-ideológica. </p>    <p>Estos aspectos apuntan  hacia la revisión del contenido humanístico de los diseños curriculares de los  distintos subsistemas de ensañanza y a la explotación, en cuanto a sus valores  éticos, estéticos, políticos, ideológicos y culturales, de todos los contenidos  que están actualmente incluidos en los programas. </p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Con respecto a lo metodológico,  hay coincidencia en considerar que solo mediante el vínculo de lo instructivo  con lo afectivo, de despertar emociones y sentimientos es posible formar valores,  por lo que resulta imprescindible un estilo pedagógico que promueva el diálogo,  la autovaloración, el respeto al otro, la participación activa y conciente y enseñar  a pensar. </p>    <p>Estas ideas generales se encuentran de una forma u otra en una  serie de proyectos y experiencias de diferentes autores del patio que se han desenvuelto  en el marco de este objeto de estudio. </p>    <p>La doctora Nancy Chacón<span class="superscript">16</span>  con gran experiencia en el trabajo de formación de valores en la Enseñanza Media  General, describe una metodología que configura sistemas de acciones en 3 direcciones.  Estas son: acciones de las asignaturas, acciones de la comunicación y las relaciones  interpersonales y acciones en la actividad laboral. Estas acciones se concretan  en una estrategia que incluye la caracterización de la comunidad, de los estudiantes  del grado y del grupo; el trabajo metodológico con los contenidos de las asignaturas,  de forma tal que se utilicen en la integración de los componentes académico, laboral  e investigativo del currículo, en la elaboración de actividades desde la escuela,  hasta el año y grupo, en función de los objetivos definidos para cada nivel y  en el funcionamiento de la organización estudiantil. Complementa este trabajo  con el desarrollo de un Taller de Ética para jóvenes, que se propone una reflexión  participativa alrededor del problema de la moral en nuestro tiempo y esclarecer,  elaborar y concientizar el significado de los valores morales. </p>    <p>En el marco  de la Educación Superior, pero específicamente en la formación de profesores,  la mencionada autora hace propuestas que tienen en cuenta la dimensión disciplinar,  multi, inter, e intradisciplinar, así como la integración de la teoría con la  práctica y con el método. </p>    <p>En ambas propuestas se consideran los componentes  fundamentales para la formación de los valores (cognitivo, afectivo volitivo,  ideológico y las experiencias morales acumuladas en las relaciones y la conducta  de la vida cotidiana) y se hace especial énfasis en la calidad de la comunicación  y en el vínculo estudio trabajo, por lo que este modelo constituye una alternativa  de gran funcionalidad e integralidad en su concepción.</p>    <p> Haciendo énfasis  en un enfoque holís-tico o sistémico, en contraposición con proyectos de corte  más analítico, el doctor Gustavo Torroella realiza su propuesta de una “pedagogía  de los valores”.<span class="superscript">17</span> Este autor parte de reconocer  la importancia de los valores en la elaboración de un sentido de la vida y de  analizar la formación de la jerarquía de valores en el hombre, en la que inciden  factores objetivos dados por la influencia del medio en la formación de la personalidad  y subjetivos relacionados con las motivaciones y necesidades del individuo, factores  sobre los que se propone actuar su “pedagogía de los valores”. </p>    <p>Aunque no  está explícito cómo se puede lograr desde la dimensión pedagógica un mejoramiento  de las “acciones que ejercen las áreas de la vida” (factores objetivos), el doctor  Torroella se centra en las vías de promover, mejorar y formar los llamados valores  superiores (vinculados a las necesidades humanas espirituales), que en su opinión  son: el conocimiento de sí, los demás y el mundo (valores de la verdad); la capacidad  de dirigirse (valor de la autonomía); la capacidad de transformar la realidad  y desarrollar las potencialidades propias (valor de la creatividad); la capacidad  de comunicarse, de convivir y de ser solidarios (valores del amor y la justicia  social).<span class="superscript">18</span> Tomando como base estos elementos,  considera entonces que el principal método pedagógico para la formación de valores  es la ejemplaridad de la conducta en todas las áreas de la vida de las personas  que rodean a los jóvenes. Es el ejemplo y la garantía de desarrollar el nivel  superior conciente racional volitivo y la satisfacción de las necesidades espirituales  desde un mejor conocimiento de sí mismo y del desarrollo de la creatividad, la  base de su propuesta. </p>    <p>La propuesta de Torroella declara como métodos el  OBITER DICTA (enseñanza incidental u ocasional de los valores, que consiste en  vincular los hechos con los valores y apreciar la importancia de lo que se enseña),  los métodos de la enseñanza problémica, los de desarrollo de la autonomía moral,  el método científico, la clarificación o esclarecimiento (que presupone el desarrollo  de la conciencia crítica y valorativa), el de aplicaciones prácticas y el de modelos  o ejemplos personales o ambientales, todos los cuales se utilizarían en función  de una serie de etapas como: definir los valores como metas u objetivos, percibirlos  en los hechos de la vida, problematizar la realidad, tomar decisiones y socializar  el sujeto. </p>    <p>Otra propuesta es la de la doctora Consuelo Viciedo Domínguez<span class="superscript">21</span>  que se refiere a una “didáctica para la formación de valores”, centrada en el  aprovechamiento de la dimensión académica del diseño curricular, a partir de un  tratamiento me-todológico particular de los contenidos de las asignaturas, que  tenga presente las peculiaridades de la edad y el contexto en el que está insertado  el alumno. Esta idea tiene un enfoque analítico y el trabajo didáctico que se  propone es semejante al grupo de “acciones de las asignaturas” que propone la  doctora N. Chacón y no es incompatible con la propuesta del doctor Torroella,  ya que puede contribuir a la precisión del método en cada momento concreto. </p>    <p>Partiendo  de la concepción pedagógica de que el profesor tiene la función de dirigir el  proceso pedagógico, Esther Baxter Pérez,<span class="superscript">19</span> también  hace propuestas acerca de cómo actuar en relación con la formación de valores.  </p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Esta autora, cuya experiencia fundamental se desarrolla en la Enseñanza  General, destaca la función del ejemplo del profesor y de su amor por su trabajo,  así como el conocimiento de los intereses, motivos, necesidades y valores de los  alumnos. Enfatiza la necesidad de que el estudiante conozca qué se espera de él  y además que se esclarezca del significado que tiene cada uno de los valores.  </p>    <p>Presta atención a la necesidad de ejercitar las conductas mediante el trabajo  docente educativo, lo que se relaciona con el diseño y asignación de tareas a  cada estudiantes en correspondencia con sus posibilidades y el aseguramiento de  las condiciones para el cumplimiento de sus responsabilidades, y también hace  referencia a la necesaria influencia que ejerce la escuela en la familia y al  creciente papel del grupo en este proceso. </p>    <p>Desde el punto de vista metodológico  plantea que los alumnos “deben conocer (aspecto cognoscitivo) esos valores, identificar  las conductas que lo caracterizan, valorarlas y apreciar su significación e importancia  (aspecto emocional)” (ISCMH. Programa. Curso de Post-grado. Formación de valores  en el currículo universitario. La Habana, 1999).</p>    <p> Sin agotar el tema, como  puede verse son disímiles los puntos de vista y las experiencias expuestas, aunque  sin dejar de tener lugares comunes. La inexistencia de un camino único para lograr  la formación de valores, lejos de desestimular deja abierto el camino a la creatividad  y al trabajo científico.</p>    <p><b>Formación de valores en la educación médica  superior</b></p>    <p> El trabajo educativo en la Educación Médica Superior está  en el marco de las concepciones que para la Educación Superior están diseñadas  y parte de reconocer la importancia de la labor del profesor. </p>    <p>Teniendo  en cuenta esto último, se dedican particulares esfuerzos en la preparación de  los docentes para que adquieran una comprensión más integral del proceso de enseñanza-aprendizaje  y del fenómeno educativo y colegien estrategias metodológicas con este propósito  (Op. Cit. ISCMH). </p>    <p>En sentido general la esencia de estas estrategias radica  en comprender el proceso de formación de valores como parte de la formación de  la personalidad del futuro profesional de la salud en el marco de sus relaciones  y condiciones histórico-sociales concretas. </p>    <p>Desde el punto de vista de  su concepción epistemológica se es consecuente con los postulados de la escuela  histórico-cultural de L.S. Vigostki, cuyo impacto en el aspecto metodológico se  concreta en propiciar la ejecución de un proceso docente--educativo desarrollador,  participativo, dialógico en el que el alumno sea sujeto de su propio aprendizaje,  a través de la actividad y la comunicación, en el espacio de su interacción con  otros sujetos, su medio y la sociedad en su conjunto.<span class="superscript">20</span></p>    <p>  La aplicación de estas ideas supone que el docente asuma la posición de un estudioso  crítico de la realidad pedagógica en la que está involucrado, a la vez que introduce  acciones para transformarla y evalúa los efectos. La observación pedagógica sistemática,  la introducción de métodos y técnicas participativas en el proceso, la organización  de situaciones de aprendizaje grupal, el desarrollo de una comunicación profesor-alumno  respetuosa que facilite el intercambio de experiencias y significados, así como  el continuo ejercicio de la capacidad de valorar en espacios diseñados al efecto,  constituyen vías para el diagnóstico, orientación y realización del trabajo educativo  sobre todo en los límites de la dimensión curricular.<span class="superscript">20</span>  </p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La imagen individual y colectiva que de los alumnos se adquiere por estas  vías constituye además requisito para homogeneizar y colegiar la influencia educativa  del claustro a partir del intercambio de conocimientos y experiencias entre docentes  en espacios como los que brindan los comités horizontales, los colectivos de año  y la comisión de carrera, estructuras que desempeñan una función importante en  el diseño del Proyecto Educativo de cada facultad, año y grupo en cuestión. </p>    <p>Por  otra parte, en la Educación Médica Superior el trabajo educativo dirigido a la  formación de valores cuenta con oportunidades únicas, derivadas de la propia concepción  curricular de las carreras. </p>    <p>Los Planes de Estudio consecuentemente con  los modelos del profesional de cada carrera de la salud, articulan los componentes  académico, laboral e investigativo y concibe el proceso de enseñanza-aprendizaje  como un proceso de actividad y comunicación. En ellos en equilibrio con las formas  de enseñanza más académicas, aparecen las formas de la educación en el trabajo,  las cuales además de propiciar un aprendizaje más significativo, en tanto comprometen  en su adquisición al propio sujeto, propician actuar en la formación de valores,  de la ética y la conducta profesional. De hecho la participación de los educandos  en el cumplimiento real de la misión de la institución hospitalaria o de la atención  primaria de salud, es un elemento peculiar que distingue el proceso formativo  del médico con respecto al de otros profesionales. </p>    <p>Esta peculiaridad hace  que cobre especial relevancia en el proceso formativo el componente laboral y  por consiguiente la calidad de la asistencia médica que se brinda en los diferentes  escenarios en que tiene lugar el proceso formativo. Los servicios que imparten  docencia tiene una responsabilidad y un compromiso fundamental con el presente  y el futuro de la actividad profesional. No se puede aspirar a que una vez egresado,  el profesional se conduzca de una forma diferente a la que ha asimilado durante  su proceso de formación, en este sentido desempeña una función fundamental no  sólo los profesores sino también todos los trabajadores que participan de una  forma u otra en la atención médica. Es por eso que el ejemplo y la lucha cotidiana  por la excelencia del servicio de salud que se presta constituye una fuente insustituible  en la formación de valores. </p>    <p>Comprender que el proceso docente-educativo  además de dotar al futuro profesional de los conocimientos, habilidades y destrezas  que debe poseer, se propone actuar en el desarrollo de su personalidad, obliga  a meditar sobre estos asuntos y en el marco del trabajo metodológico diseñar acciones  concretas que permitan el conocimiento de los atributos que caracterizan cada  valor, trabajar en las esferas valorativa-motivacional y conductual y desarrollar  capacidades para la autocrítica y el auto-perfeccionamiento.<span class="superscript">21  </span></p>    <p>El trabajo en la formación de valores es un imperativo de esta época,  su repercusión en el futuro de la profesión obliga a no confiar en la espontaneidad  y a proponerse intencionalmente su consecución. La búsqueda de caminos para ello,  es el reto. </p><h4>Summary </h4>    <p>The concept of value and its relationship  with the forms of social conciousness are defined. The moral values that must  characterize the ethic conduct of the physician are identified based on the review  of diverse ethics codes (national and international) of the profession and some  experiences and propositions existing in Cuba as to the formation of values, specially  in Higher Medical Education. We pretend with this paper to contribute to a better  and more conscious understanding of the process of formation of values, as well  as of the present status of its study.</p>    <p> Subject headings: MORALS; ETHICS,  MEDICAL; EDUCATION, MEDICAL; MILITARY MEDICINE; ETHICS, PROFESSIONAL/education.  </p><h4>Referencias bibliográficas </h4><ol>     <!-- ref --><li>Fabelo Corzo JR. Los valores  universales en el contexto de los problemas globales de la humanidad. Rev Cubana  Cienc Soc 1994;(28):18-31.</li>    <!-- ref --><li> Castro Ruz F. Una revolución sólo puede ser  hija de la cultura y las ideas. La Habana: Editora Política, 1999:7.</li>    <!-- ref --><li>  Lenin VI. Cuadernos filosóficos. En: Obras completas. Moscú: Editorial Progreso,  1986;t 29. </li>    <!-- ref --><li> Sosa J, Sánchez Linares F. La conciencia social, su estructura  y sus formas. Sección VIII. En filosofía Maxista-Leninista. Materialismo dialéctico-histórico.  La Habana: Universidad de La Habana, Facultad de Superación en Ciencias Sociales,  1986;t 2:251-393. </li>    <!-- ref --><li> Chacón Arteaga N. La formación de valores morales:  retos y perspectivas. La Habana: Editora Política, 1998. </li>    <!-- ref --><li> Rodríguez Pérez  N. Simón Lauzán R. Artículos sobre ética profesional y militar. La Habana: Academia  de las FAR, 1992. </li>    <!-- ref --><li> _____. Apéndices. Códigos Internacionales de Ética.  Bol Of Sanit Panam 1990;108(5-6):619-41. </li>    <!-- ref --><li> Monctezuma BG. Retos y perpectivas  de la responsabilidad del médico: memorias: México, DF: Instituto de Investigaciones  Juríridicas UNAM, 1994:126. </li>    <!-- ref --><li> González Rey F. Un análisis psicológico  de los valores: su lugar e importancia en el mundo subjetivo. En: La formación  de valores en las nuevas generaciones: una campaña de espiritualidad y conciencia.  La Habana: Editorial de Ciencias Sociales, 1996:46-57. </li>    <!-- ref --><li> Sánchez Linares  F. ¿Es ciencia la filosofía? La Habana: Editora Política, 1988;167. </li>    <!-- ref --><li>  Fabelo Corzo JR. La crisis de valores. Conocimiento, causas y estrategias de superación.  En: La formación de valores en las nuevas generaciones: una campaña de espiritualidad  y conciencia. La Habana: Editorial de Ciencias Sociales, 1996:6-19. </li>    <!-- ref --><li>  Vitier C. Una campaña de espiritualidad y conciencia. En: La formación de valores  en las nuevas generaciones: una campaña de espiritualidad y conciencia. La Habana:  Editorial de Ciencias Sociales, 1996:20-7. </li>    <!-- ref --><li> Jardines Méndez JB. Cuba:  el reto de la atención primaria y la eficiencia en salud. Educ Méd Sup 1995;9(1-2):  3-13. </li>    <!-- ref --><li> La labor educativa y político-ideológica en la Educación Superior.  La Habana: Ministerio de Educación Superior, 1996.</li>    <!-- ref --><li> Fabelo Corzo JR, Domínguez  MI, Vitier C, González Rey F, García Batista G. La formación de valores en las  nuevas generaciones: una campaña de espiritualidad y conciencia. La Habana: Editorial  de Ciencias Sociales, 1996. </li>    <!-- ref --><li> Chacón Arteaga N. La formación de valores  morales. La Habana: Editorial Academia, 1999. (Serie PROMET).</li>    <!-- ref --><li> Torroella  G. La formación de valores: tarea fundamental de la educación actual. 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<body><![CDATA[<p>Recibido:  31 de enero del 2001. Aprobado: 28 de febrero del 2001.     <br> M.Sc. Elisa Martínez  Martínez. Instituto Superior de Medicina Militar “Dr. Luis Díaz Soto”. Avenida  Monumental, Habana del Este, CP 11700, Ciudad de La Habana, Cuba. </p>    <p>&nbsp;</p>    <p><a href="#autor">1  M&aacute;ster en Ciencias en Educación de Salud. Licenciada en Educación. Profesora  Asistente. Metodóloga. </a><a name="#cargo"></a></p>      ]]></body><back>
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