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<publisher-name><![CDATA[Centro Nacional de Información de Ciencias MédicasEditorial Ciencias Médicas]]></publisher-name>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Trauma colorrectal y su relación con los índices predictivos]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,HMC Dr. Luis Díaz Soto  ]]></institution>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[A retrospective study of 56 patients with colorectal injuries, who were admitted to "Dr Luis Díaz Soto" Central Military Hospital in the City of Havana from January,1995 to September,1999, was conducted to assess the predictive indexes (Moore´s scale and Flint´s index) for evaluating results. 66% of the injured people aged 15 to 34 years, males prevailed (91.1%). Steel blade weapon wounds were the most frequent causative agents followed by low-speed firearm wounds (30.4%). Related lesions were present in 55.4% of patients, small intestine was the most damaged intrabdominal organ (46.1%). The predominant surgical procedure was exteriorization of injured colonic segment (39.3%) followed by intraperitoneal primary suture (28.6%). The septic complications were the most frequent in 35.7% of patients. Four patients died (7.2%); they showed a penetrating injure index over 36 and a Flint´s index included in the group III. This paper demonstrated the great important of predictive indexes used to determine the severity of injuries and the behavior to be followed.]]></p></abstract>
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<kwd lng="es"><![CDATA[TRAUMATISMOS ABDOMINALES]]></kwd>
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</front><body><![CDATA[ <h3>Trabajos Originales </h3>    <p>Hospital Militar Central “Dr. Luis Díaz Soto”  </p><h2>Trauma colorrectal y su relación con los índices predictivos </h2>    <p><a href="#cargo"><i>My.  Constantino Luis Noda Sardiñas,<span class="superscript">1</span> Cap. Abel Hernández  Solar,<span class="superscript">2</span> My. Jorge Grass Baldoquín<span class="superscript">2</span>  y Tte. Cor. Francisco L. Valentín Arbona<span class="superscript">3</span></i><span class="superscript">  </span></a><span class="superscript"><a name="autor"></a></span></p><h4>Resumen  </h4>    <p>Se realizó un estudio retrospectivo en 56 pacientes lesionados con herida  colorrectal ingresados en el Hospital Militar Central "Dr. Luis Díaz Soto" de  Ciudad de La Habana en el período comprendido desde enero de 1995 hasta septiembre  de 1999, con el objetivo de valorar los índices predictivos (escala de Moore y  el índice de Flint) para evaluar resultados. El 66 % de los lesionados correspondieron  al rango de edades de 15 a 34 años; predominó el sexo masculino (91,1 %). Las  heridas por arma blanca constituyeron el agente causal más frecuente, seguido  por las heridas por proyectil de arma de fuego de baja velocidad (30,4 %). Las  lesiones asociadas estuvieron en 55,4 % de los pacientes, el intestino delgado  fue el órgano intrabdominal más dañado (46,1 %). El proceder quirúrgico que predominó  fue la exteriorización del segmento de colon lesionado 39,3 %, seguido de la sutura  primaria intraperitoneal (28,6 %). Las complicaciones sépticas fueron las más  frecuentes en 35,7 %. Fallecieron 4 pacientes (7,2 %), los que se relacionaron  con índice de herida penetrante mayor de 36 e índice de Flint en el grupo III.  Se demuestra la elevada importancia de los índices predictivos utilizados para  determinar severidad y conducta a seguir ante las lesiones de colon. </p>    <p>DeCS:  TRAUMATISMOS ABDOMINALES/cirugía; PERFORACION INTESTINAL/cirugía; ESTUDIOS RETROSPECTIVOS;  MASCULINO; INDICADORES DE MORBIMORTALIDAD. </p>    <p>El traumatismo como enfermedad  representa un problema de salud pública mayor. Es la principal causa de muerte  durante la primera mitad de la vida y la cuarta causa para todos los grupos de  edad. En las personas menores de 34 a de edad el traumatismo es responsable de  más muertes que todas las enfermedades juntas.<span class="superscript">1 </span></p>    <p>Las  heridas de colon han acompañado al hombre desde siempre. A fines del siglo XIX  la mortalidad era la regla, y recién a fines del siglo XX descendió a menos de  5 %. Muchos fueron los factores responsables de esta evolución (desarrollo de  la antisepsia, progreso de la anestesia y reanimación, el avance en el conocimiento  fisiopatológico y en el manejo de fluidos, advenimiento de las transfusiones sanguíneas,  uso de los antibióticos, mejoras en las técnicas quirúrgicas y en las condiciones  de traslado, e intervención quirúrgica más temprana), sin duda, ha sido durante  los conflictos bélicos cuando se produjeron los mayores avances y por tanto un  franco descenso de la mortalidad.<span class="superscript">2 </span></p>    <p>Durante  la guerra civil norteamericana la mortalidad de las heridas de colon fue mayor  del 90 %; en la I Guerra Mundial en que se acostumbraba a rehuir de las operaciones  en caso de lesiones penetrantes o suturar las lesiones expuestas (cierre primario),  la mortalidad fue del 60 %.<span class="superscript">3</span></p>    <p> La exteriorización  de las heridas de colon en la guerra a partir del trabajo original de Ogilvie  en la II Guerra Mundial, redujo la mortalidad al 40 % para los casos no asociados  con otras heridas severas. Estos resultados llevaron a los ejércitos norteamericano  y británico a la imposición de la colostomía como tratamiento para toda herida  de colon. En la guerra de Corea la mortalidad se redujo al 15 % y luego en la  guerra de Viet Nam al 12 %. Esta dramática reducción de las tasas de mortalidad  basadas en las experiencias de guerra con el uso rutinario de la exteriorización  y la colostomía, condujo a la extrapolación de esta política de manejo a la práctica  civil. </p>    <p>Las heridas por arma de fuego pocas veces ofrecen dudas que hay  órganos de la cavidad abdominal afectados y la conducta es la laparotomía de emergencia.  Al penetrar en el abdomen la prioridad es controlar las hemorragias inminentes,  la segunda prioridad es controlar la contaminación. Hasta que se aprecien todas  las perforaciones será suficiente una sutura rápida de ellas, cuando se instala  una hemorragia las lesiones vasculares son prioritarias seguidas por lesiones  de órganos sólidos que sangran activamente. Las lesiones vasculares grandes se  abordan después de controlar el derrame intestinal en pacientes estables.<span class="subscript">4</span></p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>  En la actualidad se expone con claridad que la pérdida de calor por evaporación  desde una cavidad peritoneal abierta con intestino eviscerado, es un factor contribuyente  de primera importancia a la hipotermia en el traumatizado con lesiones sumamente  graves que se está tratando por cirugía de control de daño. Esta fuente de pérdida  de calor se puede interrrumpir de inmediato mediante el cierre de la cavidad abdominal  sin dilación y, por tanto, es el fundamento fisiológico para la laparotomía abreviada  (Hirshberg A, Mattox K, Ferrada R. Control de daños en cirugía de trauma. En:  Rodríguez A, Ferrada R. Sociedad Panamericana de Traumas. Cali, Colombia, 1997).  </p>    <p>La mayor parte de la morbilidad ulterior al traumatismo de colon o recto  se relaciona con una infección bacteriana; los cirujanos intentaron asociar la  función principal y la determinación de resultado final a la contaminación fecal,  no obstante ningún factor aislado, incluido el método de manejo de la lesión,  determina el resultado, y son necesarios juicios precisos para evaluar y elegir  la modalidad de manejo más correcta para cada paciente.<span class="superscript">3  </span></p>    <p><i>Demetriades<span class="superscript">5</span> </i>en un estudio  multicén-trico concluye que todos los pacientes con heridas de colon pueden ser  virtualmente tratados con seguridad por el método de reparación primaria, teniendo  en cuenta la incidencia de las lesiones de colon tanto en la vida civil como en  desastres naturales y confrontaciones bélicas. El desarrollo de esta cirugía en  los últimos 10 a y la polémica conducta a seguir por parte de los cirujanos decidió  determinar el comportamiento ante este tipo de lesionados en el Servicio de Cirugía  General, hace aproximadamente 4 a; algunos de los resultados se exponen en el  presente trabajo. </p><h4>Métodos </h4>    <p>Se realizó un estudio retrospectivo  en el Hospital Militar Central “Dr. Luis Díaz Soto” en el período comprendido  desde enero de 1995 hasta diciembre de 1999. Se revisaron 421 historias clínicas  de pacientes con traumatismos de abdomen atendidos en el Centro de Urgencias.  Se seleccionaron aquellos pacientes que sufrieron lesión colorrectal traumática  o yatrogénica. La muestra quedó finalmente constituida por 56 pacientes y se evaluaron  las siguientes variables: sexo, edad, agente lesivo, porción del intestino grueso  lesionado, tipo de lesión asociada, proceder quirúrgico realizado, complicaciones,  tiempo de retardo del tratamiento quirúrgico, contaminación fecal de la cavidad  abdominal. </p>    <p>Se aplicaron 2 índices predictivos: el índice de gravedad de  Flint y la escala pronóstico de Moore. </p>    <p>El índice de Flint clasifica las  lesiones en 3 grupos de gravedad creciente y con valores establecidos en el quirófano:</p><ol>      <li> Lesión aislada de colon, contaminación fecal mínima sin shock y retraso mínimo  en el tratamiento menor de 8 h.</li>    <li> Perforación completa transfixiante, desgarros,  contaminación moderada, inestabilidad hemodinámica sin shock, retraso entre 8  y 12 h.</li>    <li> Pérdida grave de tejido, desvascularización, contaminación intensa,  prolongada hipotensión, estado de shock, tiempo de retraso más de 12 h. </li>    </ol>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El  índice de traumatismo abdominal penetrante conocido como la escala de Moore, Penetrating  Abdominal Trauma Index (PATI) 1980, es uno de los más utilizados, se obtiene de  la suma de valores combinando la puntuación correspondiente a cada órgano lesionado  de la cavidad abdominal, la cual se define durante la intervención quirúrgica.  A cada órgano se le atribuye una cifra basada en la gravedad de la lesión y se  multiplica por un coeficiente que señala la probabilidad de complicaciones como  consecuencia de dicha lesión. El valor de gravedad prefijado para el colon es  de 4. </p>    <p>Se aplicaron pruebas de significación estadística (prueba de chi  cuadrado) con el 95 % de confiabilidad, además de tasas de porcentajes. </p><h4>Resultados  </h4>    <p>El rango de edades de los lesionados osciló entre 15 y 34 a en 37 pacientes  (66 %); los hombres fueron los más vulnerados (51 pacientes, 91,1 %). Entre las  causas de lesiones más frecuentes se encontraron las heridas por arma blanca (44,6  %), seguidas por heridas por proyectil de arma de fuego de baja velocidad (30,4  %).</p>    <p>El colon transverso (30,3 %) y el asa sigmoidea (21,5 %) constituyeron  la localización anatómica más dañada. Las lesiones asociadas se presentaron en  31 pacientes (55,4 %). El intestino delgado fue el órgano que más se lesionó en  18 pacientes (46,1 %). Se complicaron 20 pacientes y 17 de ellos (85 %) presentaban  lesiones asociadas.</p>    <p> El tiempo promedio entre la lesión y el tratamiento  quirúrgico resultó de 2 h. El proceder quirúrgico aplicado con más frecuencia  fue la exteriorización del segmento lesionado (22 pacientes, 39,3 %), la reparación  de las lesiones y colostomía proximal (16 pacientes, 28,6 %), la sutura primaria  intraperitoneal (9 pacientes, 16,1 %), colectomías (5 pacientes, 8,9 %) y colostomía  proximal, sutura y drenaje presacro (4 pacientes, 7,1 %). </p>    <p>En la tabla 1  se relaciona el tipo de tratamiento quirúrgico aplicado y la incidencia de complicaciones.</p>    <p align="center">Tabla  1. Relación entre proceder quirúrgico y complicaciones </p><table width="75%" border="1" align="center">  <tr> <td>Tipo de tratamiento </td><td>     <div align="center">No. de complicaciones</div></td><td>      <div align="center">Complicaciones </div></td><td>     <div align="center">Total </div></td><td>      ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">% de complicaciones</div></td></tr> <tr> <td>NO DEFINITIVO</td><td>      <div align="center"></div></td><td>     <div align="center"></div></td><td>     <div align="center"></div></td><td>      <div align="center"></div></td></tr> <tr> <td>Exteriorizar el segmento lesionado</td><td>      <div align="center">15</div></td><td>     <div align="center">7 </div></td><td>     <div align="center">22  </div></td><td>     <div align="center">31,8</div></td></tr> <tr> <td>Reparación primaria  con colostomía</td><td>     <div align="center">8 </div></td><td>     ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">8  </div></td><td>     <div align="center">16 </div></td><td>     <div align="center">50  </div></td></tr> <tr> <td>Colostomía proximal </td><td>     <div align="center">2  </div></td><td>     <div align="center">2 </div></td><td>     <div align="center">4 </div></td><td>      <div align="center">50 </div></td></tr> <tr> <td>DEFINITIVO Colectomías </td><td>      <div align="center">4 </div></td><td>     <div align="center">1 </div></td><td>     <div align="center">5  </div></td><td>     ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">20 </div></td></tr> <tr> <td>Reparación primaria</td><td>      <div align="center">7 </div></td><td>     <div align="center">2 </div></td><td>     <div align="center">9  </div></td><td>     <div align="center">22,2</div></td></tr> <tr> <td>Total</td><td>      <div align="center">36 </div></td><td>     <div align="center">20 </div></td><td>      <div align="center">56</div></td><td>     <div align="center"></div></td></tr> </table>    <p align="center"><font face="Symbol">a</font>=  0,05. </p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp; </p>    <p> Se obtuvo el 50 % de complicaciones para la reparación primaria  con colostomía y la colostomía proximal; el 31,8 % para la exteriorización de  la lesión colónica; la reparación primaria y la colectomía mostraron el 22,2 y  20 % de complicaciones respectivamente. </p>    <p>Al aplicar la escala pronóstico  de Moore (tabla 2) se obtuvo que el grupo número I, en el cual se agrupan los  pacientes con índice de herida penetrante de abdomen menor de 15 puntos, de los  6 pacientes 2 se complicaron (12,5 %); en el grupo número II con índice de 16  a 35 puntos de los 35 pacientes 13 se complicaron (37,1 %) y los del grupo número  III con índice de más de 36 puntos los 5 pacientes se complicaron. </p>    <p align="center">Tabla  2. Escala pronóstico de Moore (PATI) </p><table width="75%" border="1" align="center">  <tr> <td> Índice</td><td>     <div align="center">No. de Pacientes</div></td><td>      <div align="center">Pacientes complicados</div></td><td>     <div align="center">%  de complicaciones </div></td></tr> <tr> <td>15 o menos</td><td>     <div align="center">6  </div></td><td>     <div align="center">2 </div></td><td>     <div align="center">12,5  </div></td></tr> <tr> <td>16-35</td><td>     ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">35</div></td><td>      <div align="center">13 </div></td><td>     <div align="center">37,1 </div></td></tr>  <tr> <td>Más de 35</td><td>     <div align="center">5 </div></td><td>     <div align="center">5  </div></td><td>     <div align="center">100 </div></td></tr> <tr> <td>Total </td><td>      <div align="center">56 </div></td><td>     <div align="center">20</div></td><td>     <div align="center">-  </div></td></tr> </table>    <p align="left">Al evaluar los pacientes con la escala  pronóstico de Flint (tabla 3) se apreció que el grupo I se comporta con 23 pacientes  (41,1 %), de ellos complicados 3 (13 %); el grupo II de 26 pacientes (46,4 %),  10 se complicaron (38,5 %), y el grupo III los 7 pacientes presentaron complicación.</p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center">Tabla  3. Índice de Flint</p><table width="75%" border="1" align="center"> <tr> <td>Indice</td><td>      <div align="center">No. de pacientes </div></td><td>     <div align="center">% </div></td><td>      <div align="center">Complicaciones</div></td><td>     <div align="center">% de complicaciones</div></td></tr>  <tr> <td>Grupo I </td><td>     <div align="center">23 </div></td><td>     <div align="center">41,1  </div></td><td>     <div align="center">3 </div></td><td>     <div align="center">13 </div></td></tr>  <tr> <td>Grupo II</td><td>     <div align="center">26</div></td><td>     ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">46,4</div></td><td>      <div align="center">10 </div></td><td>     <div align="center">38,5</div></td></tr>  <tr> <td>Grupo III</td><td>     <div align="center">7 </div></td><td>     <div align="center">12,5</div></td><td>      <div align="center">7 </div></td><td>     <div align="center">100 </div></td></tr>  <tr> <td height="19">Total</td><td height="19">     <div align="center">56</div></td><td height="19">      <div align="center">100</div></td><td height="19">     <div align="center">20</div></td><td height="19">      ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">- </div></td></tr> </table>    <p align="center">&nbsp;</p>    <p align="left">De  los 56 pacientes, 20 lesionados sufrieron una o más complicaciones; predominó  la sepsis abdominal (19 pacientes) (tabla 4). Fallecieron 4 pacientes (7,2 %),  los cuales se relacionan con índice de herida penetrante (escala de Moore) mayor  de 36 puntos e índice de Flint en el grupo III, lo que demostró la severidad de  la lesión colónica y su estrecha relación con los índices aplicados. </p>    <p align="center">Tabla  4. Relación de complicaciones </p><table width="75%" border="1" align="center">  <tr> <td>Complicaciones infecciosas</td><td>     <div align="center">No.</div></td></tr>  <tr> <td>Traumáticas</td><td>     <div align="center"></div></td></tr> <tr> <td>Sepsis  de la herida quirúrgica </td><td>     <div align="center">11</div></td></tr> <tr>  <td>Sepsis del orificio de entrrada y/o salida</td><td>     <div align="center">3  </div></td></tr> <tr> <td>Absceso intraperitoneal </td><td>     <div align="center">3  </div></td></tr> <tr> <td>Evisceración</td><td>     <div align="center">1 </div></td></tr>  <tr> <td>Dehiscencia de sutura intestinal </td><td>     ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">1 </div></td></tr>  <tr> <td>Total </td><td>     <div align="center">19</div></td></tr> <tr> <td>Nosocomiales</td><td>      <div align="center"></div></td></tr> <tr> <td> Sepsis urinarias </td><td>     <div align="center">3  </div></td></tr> <tr> <td>Neumonía </td><td>     <div align="center">2 </div></td></tr>  <tr> <td>Empiema </td><td>     <div align="center">1 </div></td></tr> <tr> <td>Total</td><td>      <div align="center">6 </div></td></tr> <tr> <td>Misceláneas</td><td>     <div align="center"></div></td></tr>  <tr> <td>Retracción de la colostomía </td><td>     <div align="center">1 </div></td></tr>  </table>    <p align="center">&nbsp;</p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="left">&nbsp;</p><h4 align="left">Discusión </h4>    <p align="left">El  predominio de hombres jóvenes en este estudio se debe, entre otras razones, a  que este centro brinda asistencia a una población militar que tiene mayor participación  en actividades de riesgo. En este sentido todos los reportes coinciden que el  sexo masculino y las edades tempranas de la vida son los más afectados.<span class="superscript">1,2,4</span></p>    <p align="left">  Las causas de lesiones son similares a lo reportado en la literatura nacional,  donde se plantea que en condiciones de paz los traumatismos penetrantes de abdomen  tienen mayor incidencia y es el arma blanca y los proyectiles de baja velocidad  los que predominan, mientras en condiciones de guerra son los proyectiles de alta  velocidad, fragmentos de metralla y el arma blanca en cualquiera de sus variantes  los principales agentes vulnerantes (Cuba. MINSAP. Anuario Estadístico. Salud  en Cuba. La Habana: SERVIMPRES; 1999-2000). </p>    <p align="left"><i>Dente</i> según  estudio en un centro de traumas de los Estados Unidos de América de 350 pacientes  con heridas penetrantes de colon, encontró que el agente causal más frecuente  fue la herida por proyectil de arma de fuego de baja velocidad en el 90 % de los  pacientes y el 10 % la herida por arma blanca.<span class="superscript">2 </span></p>    <p align="left">El  segmento del intestino grueso más afectado fue colon transverso y asa sigmoidea,  estos resultados coinciden con los reportes revisados, y todos los autores plantean  que la longitud de estos segmentos y su disposición anatómica son los responsables.<span class="superscript">2,3  </span></p>    <p align="left">La lesión asociada más frecuente fue el intestino delgado  por su localización central en el abdomen y sus dimensiones. Carrillo y otros  plantean que en el trauma cerrado de abdomen los órganos más frecuentemente dañados  son el hígado, el bazo y el intestino delgado, mientras que las heridas de colon  constituyen solamente el 3 % del total de las lesiones. Se requiere de un trauma  severo para dañar al colon, y la mortalidad no está relacionada con la lesión  de colon o el manejo quirúrgico, sino con el número y envergadura de las lesiones  asociadas; la incidencia de estas en el mencionado estudio fue <span class="superscript">3,8</span>  por pacientes, pero al dividirlas entre sobrevivientes y fallecidos fue de 1,8  en los sobrevivientes y 4,2 para los fallecidos.<span class="superscript">6,7  </span></p>    <p align="left"><i>Dente </i>plantea que las lesiones asociadas actúan  sinérgicamente para llegar a cuadruplicar el riesgo de complicaciones; en su estudio  el intestino delgado fue la lesión asociada más frecuente en 73 de 311 pacientes,  la frecuencia de complicaciones sépticas fue del 30 %, lo cual coincide con este  trabajo, apreciándose una distribución más o menos uniforme entre las demás lesiones  asociadas.<span class="superscript">2 </span></p>    <p align="left">La controversia  sobre las lesiones de colon gira alrededor de la modalidad de tratamiento quirúrgico.  El principio fundamental en este estudio fue que en las peores circunstancias  se debe realizar exteriorización. Los pacientes con gran destrucción de colon  por proyectiles de alta velocidad, politransfundidos, gran contaminación fecal  son más susceptibles de complicaciones sépticas.<span class="superscript">2,4  </span> </p>    <p align="left"><i>Dente </i>concluye que la colostomía por sí sola  constituye un factor de riesgo de sepsis de la herida quirúrgica, al provocar  derrame fecal por cercanía o contacto con una herida en fase de cicatrización.  Este autor en un análisis de múltiples variables determinó 4 factores con efectos  independientes para identificar pacientes de alto riesgo: PATI mayor de 30, presencia  de colostomía, injury severity score (ISS) de 16 o más y transfusiones sanguíneas  múltiples (más de 6) en las primeras 24 h. Los dos primeros representan factores  locales o abdominales, los otros dos constituyen factores generales.<span class="superscript">2  </span></p>    <p align="left">En el estudio la sutura primaria constituyó una opción  terapéutica limitada útil en pacientes seleccionados según los índices utilizados  PATI < 25 e índice de Flint de 1 ó 2. </p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="left">En la actualidad se  plantea por diferentes autores que el cierre primario pudiera ser considerado  en todos los pacientes y se evitan los efectos desagradables de la colostomía  sobre la calidad de vida de los pacientes, y también la necesidad de una segunda  intervención que no está exenta de riesgos (cierre de colostomía).<span class="superscript">5</span>  En Cuba un elevado grupo de cirujanos son escépticos ante esta posibilidad terapéutica.  La correspondencia al aplicar los índices de Moore y Flint se refleja en la tabla  2 y 3. A medida que aumenta el índice de herida penetrante aparecen más complicaciones  y por encima de 36 puntos el 100 % se complicó; con respecto al índice de Flint  sucede algo similar, cuando el valor asciende es mayor la severidad de la lesión  y por tanto todos los lesionados con índice de Flint de 3 se complicaron y es  de esperar en este grupo mayor incidencia de fallecidos. </p>    <p align="left"><i>Cornwell</i>  y otros concluyeron que en los pacientes con PATI > 30 se pronostica el 50 % de  complicaciones. Por tanto, es un índice capaz de predecir infección.<span class="superscript">8  </span></p>    <p align="left"><i>Macfarlane</i> plantea que el tratamiento óptimo  en el herido de guerra es discutido e importante tener en consideración la naturaleza  de la lesión, el desarrollo de las acciones combativas, el apoyo logístico médico  y aplicar los principios quirúrgicos militares probados, además la experiencia  del trauma en la vida civil en la actualidad que incluye cirugía de control de  daño, el cierre primario de heridas de colon seleccionadas, evitar la hipotermia,  operaciones prolongadas, además del síndrome compartimental abdominal por edema  de las asas. La nutrición enteral precoz constituye otro aspecto importante que  restaura al paciente, previene la traslocación bacteriana y la inmunodepresión  postrauma.<span class="superscript">2,9 </span></p>    <p align="left">Estos conceptos  novedosos en el manejo del trauma abdominal constituyen un reto para los cirujanos  en el nuevo milenio. De esta manera el cirujano militar puede tener una opción  más en el tratamiento óptimo de pacientes con lesiones de colon en tiempo de guerra.<span class="superscript">9  </span></p>    <p align="left">En conclusión, la colostomía y sus diferentes variantes  fue el proceder más empleado, teniendo en cuenta la gravedad de las lesiones.  La sutura primaria de colon, se consideró una técnica quirúrgica definitiva que  se aplicó en pacientes seleccionados según los índices pronósticos. Se demostró  la importancia de los índices de Moore y Flint para determinar la severidad de  la lesión y en correspondencia el tipo de técnica quirúrgica a emplear en las  heridas de colon. </p><h4>Summary </h4>    <p>A retrospective study of 56 patients  with colorectal injuries, who were admitted to “Dr Luis Díaz Soto” Central Military  Hospital in the City of Havana from January,1995 to September,1999, was conducted  to assess the predictive indexes (Moore´s scale and Flint´s index) for evaluating  results. 66% of the injured people aged 15 to 34 years, males prevailed (91.1%).  Steel blade weapon wounds were the most frequent causative agents followed by  low-speed firearm wounds (30.4%). Related lesions were present in 55.4% of patients,  small intestine was the most damaged intrabdominal organ (46.1%). The predominant  surgical procedure was exteriorization of injured colonic segment (39.3%) followed  by intraperitoneal primary suture (28.6%). The septic complications were the most  frequent in 35.7% of patients. Four patients died (7.2%); they showed a penetrating  injure index over 36 and a Flint´s index included in the group III. This paper  demonstrated the great important of predictive indexes used to determine the severity  of injuries and the behavior to be followed. </p>    <p>Subject headings: ABDOMINAL  INJURIES/surgery; INTESTINAL PERFORATION/surgery; RETROSPECTIVE STUDIES; MALE;  INDICATORS OF MORBIDITY AND MORTALITY. </p><h4>Referencias bibliográficas </h4><ol>      <!-- ref --><li> Macho LR, Lewis FR, Krupski WC. Tratamiento del paciente lesionado. En: Lawrence  WW. Diagnóstico y tratamientos quirúrgicos. México DF: Ed. El Manual Moderno;  1994:259-90.</li>    <!-- ref --><li> Dente CJ, Tiburski J, Wilson RF, Collinge J, Steffes C,  Carlin A. Ostomy as a risk factor for post traumatic infection in penetrating  colonic injuries. Univariate and Multivariate Analysis. J Trauma 2000;49:628-37.  </li>    <!-- ref --><li> Comité de Trauma del Colegio Americano de Cirujanos. Generalidades del  curso: El propósito, la historia y conceptos del programa. En: curso avanzado  de apoyo vital en trauma para médicos. Chicago: Ed. Colegio Americano de Cirujanos;  1994:9-17. </li>    <!-- ref --><li> Seibel RW, Flint LN. Cirugía del aparato digestivo. En: Traumatismo  de colon y recto. 3 ed. Buenos Aires: Ed. Médica Panamericana;1993:17-54. </li>    <!-- ref --><li>  Demetriades D, Murray JA, Chan L, Bowley D, Nagy KK. Penetrating colon injury  requering: division or primary anastomosis? An AAST. Prospective Multicenter Study.  J Trauma 2001;50:765-75.</li>    <!-- ref --><li> Berne TV. Gastrointestinal tract. En: Donovan  AJ. Trauma Surgery. Techniques in toracic, abdominal and vascular surgery. St.  Louis: Mosby-year Book;1994:99-109. </li>    <!-- ref --><li> Carrillo EH, Lewis BS, Ceballos  CE, Martini MA, Ginszbrug E. Blunt traumatic injuries to the colon and rectum.  J Am Coll Surg 1996;183:548-52. </li>    <!-- ref --><li> Cornwell E, Velmahos G, Bernet T. The  fate of colonic suture lines in high risk trauma patients: a prospective analysis.  J Am Coll Surg 1998;198:58-63.</li>    <!-- ref --><li> Macfarlane C, Benn CA. Primary closure  of battle wounds of the colon: is it an option for the military surgeons? J R  Army Med Corps 2001;147(2):179-82.</li>    </ol>    <p>Recibido: 15 de marzo del 2002.  Aprobado: 18 de abril del 2002.     <br> My. Constantino Luis Noda Sardiñas. Hospital  Militar Central “Dr. Luis Díaz Soto”. Ave. Monumental, Habana del Este, CP 11700,  Ciudad de La Habana, Cuba. </p>    <p><a href="#autor">1 Especialista de I Grado en  Cirugía General. Profesor Asistente.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> 2 Especialista de I Grado en Cirugía  General.     <br> 3 Doctor en Ciencias Médicas. Especialista de I Grado en Cirugía  General. Profesor Asistente. </a><a name="cargo"></a></p>    <p>&nbsp;</p>      ]]></body><back>
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