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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[A retrospective study was carried out to evaluate the treatment of renal trauma in "Dr Luis Díaz Soto" Central Military Hospital. The medical histories of 110 patients were checked. They had been admitted to the Multiple Trauma Service from January, 1987 to December, 1999, diagnosed with renal trauma which were classified according to the war surgery criteria into grade I, II and III and to the treatment given to the patient. Males prevailed over females (4:1 ratio), the most affected aged group was 30-40 years. The mechanism of trauma was fundamentally related to road accidents followed by free falls. Closed abdominal traumas prevailed over blunt traumas; Grade I lesions occurred more frequently (68%), which were conservatively treated. It was concluded that grade I renal traumas were managed with conservative treatment according to the worldwide standards whereas grade II injuries were surgically treated in the main in a less conservative way. The latter treatment does not match with war surgery classification since 40% of lesions underwent complete nephrectomy. Grade III lesions were treated with complete nephrectomy in line with the criteria of some authors.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[ <p>Hospital Militar Central “Dr. Luis Díaz Soto” </p><h2>Evaluación del tratamiento  del trauma renal a partir de los conocimientos actuales </h2>    <p><a href="#cargo"><i>Dra.  Mariela Suárez Reyes,<span class="superscript">1</span> Tte. Cor. Armando Arbesu  Linares,<span class="superscript">2</span> My. Armando Cotrina Pedroso<span class="superscript">3</span>  y My. Leonides Ferrer Carmona<span class="superscript">1</span></i><span class="superscript">  </span></a><span class="superscript"><a name="autor"></a></span></p><h4>Resumen</h4>    <p>  Se hizo un estudio retrospectivo con el objetivo de evaluar cómo han sido tratados  los traumatismos renales en el Hospital Militar Central “Dr. Luis Díaz Soto”.  Se revisaron las historias clínicas de 110 pacientes ingresados en el Servicio  de Politrauma desde enero 1987 a diciembre de 1999, con diagnóstico de trauma  renal, clasificados según la cirugía de guerra en grado I, II y III y el tratamiento  recibido por cada paciente. En este trabajo predominó el sexo masculino en proporción  de 4:1, la edad más afectada fue entre la 3ra. y 4ta. décadas de la vida. El mecanismo  de producción del trauma estuvo ocasionado fundamentalmente por accidentes automovilísticos  y en 2do. lugar las caídas de altura. Se observó prevalencia de los traumas cerrados  de abdomen sobre los abiertos. Las lesiones grado I se presentaron con más frecuencia  para el 68 % y se trataron de manera conservadora. Se concluye que los traumas  renales grado I se manejaron con tratamiento conservador según se hace en el mundo;  en las lesiones grado II el tratamiento fue eminentemente quirúrgico y poco conservador,  no se ajustó incluso a la clasificación de cirugía de guerra ya que al 40 % se  le realizó nefrectomía total; a las lesiones grado III se les hizo nefrectomía  total, como se plantea aún por algunos autores.</p>    <p> DeCS: TRAUMATISMOS ABDOMINALES/cirugía;  ESTUDIOS RETROSPECTIVOS; MASCULINO; NEFRECTOMIA.</p>    <p>Como es conocido, los traumas  renales constituyen aproximadamente el 8-10 % de todos los traumas abdominales<span class="superscript">1</span>  cerrados o abiertos, sin embargo, las características anatómicas de este órgano  sólido, muy vascularizado con un alto flujo sanguíneo y la importancia de su función,  hacen que su manejo tome gran relevancia en el contenido general de las lesiones  traumáticas. </p>    <p>Desde hace algunos años, el criterio para tratar este tipo  especial de traumatismo se ha ido modificando sobre la base de las experiencias  de múltiples centros de trauma en el mundo y el pronóstico es enfocar el trabajo  hacia la actualización del tratamiento de este y así elevar la calidad de la asistencia  médica en dichos pacientes. </p>    <p>Toda lesión renal, excluyendo las contusiones  o los hematomas subcapsulares, era tratada en dependencia de su extensión o profundidad,  mediante la intervención directa sobre el riñón con sutura, nefrectomía parcial  o total; así mismo se afirma que todo hematoma retroperitoneal en la zona renal  debía ser explorado para detectar y tratar la lesión dada, en este criterio influían  el temor a la extravasación de la orina como elemento de gran peligrosidad por  las serias consecuencias para la vida del paciente dada su alta potencialidad  de sepsis.</p>    <p> En la actualidad, la experiencia acumulada por muchos cirujanos  y urólogos dedicados al trauma,<span class="superscript">2-5</span> la aparición  de nuevos y eficaces medios diagnósticos<span class="superscript">6-8</span> y  de otras técnicas y medios como los métodos endourológicos (nefroscopia y ureteroscopia),  los avances de la fabricación de catéteres y férulas, hechos con material biocompatibles  y la aparición de nuevos antibióticos entre otros factores, han ido conformando  nuevos criterios a favor del tratamiento conservador, no solo con el objetivo  de salvar la mayor cantidad de tejido renal posible, sino también de no intervenir  quirúrgicamente al paciente en el momento del trauma, que corre el riesgo de un  sangramiento incontrolable que obligue a la nefrectomía. Estos cambios en el manejo  del trauma renal en los últimos años, motivó la realización del presente trabajo  con la finalidad de elevar la calidad de la asistencia médica de estos pacientes.  </p><h4>Métodos</h4>    <p> Se revisaron las historias clínicas (HC) de 110 pacientes  ingresados en la Sala del Servicio de Politrauma del Hospital Militar Central  “Dr. Luis Díaz Soto” desde 1987 a 1999 con diagnóstico de trauma renal. De estas  se extrajeron los datos para dicho trabajo: edad, sexo y mecanismo de acción del  trauma. </p>    <p>Se revisó minuciosamente el tratamiento recibido por cada uno de  ellos de acuerdo con la clasificación de cirugía de guerra,<span class="superscript">9  </span>que es la usada en el centro.</p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p> <b>Grado I:</b> traumatismos renales  que no requieren tratamiento directo. </p>    <p>a) Contusión renal.     <br> b) Hematoma  subcapsular.    <br> c) Laceración superficial. </p>    <p><b>Grado II:</b> traumatismos  renales que necesitan reparación quirúrgica (renorrafia o nefrectomía parcial).  </p>    <p>a) Laceración profunda con comunicación de cavidades o sin ellas.     <br>  b) Avulsión de un polo.</p>    <p> <b>Grado III:</b> traumatismos renales que precisan  nefrectomía. </p>    <p>a) Lesión hilio vascular.     <br> b) Estallamiento renal. </p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Los  resultados obtenidos se procesaron manualmente y se expusieron en tablas estadísticas  mediante el método descriptivo, que permitieron el análisis de ellos y la comparación  con el tratamiento actual del trauma renal de acuerdo con la bibliografía revisada.  </p><h4>Resultados </h4>    <p>Hubo un predominio de las lesiones grado I (75 pacientes,  68,2 %) como se plantea en diferentes trabajos publicados,<span class="superscript">2,10-12</span>  posiblemente por la localización y protección anatómica de los riñones, 25 pacientes  presentaron lesiones grado II para 22,7 % y 10 pacientes, lesiones grado III (9,1  %) (fig.1) </p>    <p>&nbsp;</p>    <p align="center"><A HREF="/img/revistas/mil/v31n3/f0103302.jpg"><img src="/img/revistas/mil/v31n3/f0103302.jpg" width="154" height="147" BORDER="0"></A>  </p>    
<p align="center">Fig. 1. Pacientes por tipo de lesión.</p>    <p>En este trabajo  la edad más afectada fue la 3ra. y la 4ta. décadas de la vida con una media de  32 a, debido a que es la etapa de mayor actividad física (laborales, sociales  o recreativas). Predominó el sexo masculino en proporción de 4:1. </p>    <p>Dentro  del mecanismo de acción del trauma (fig. 2) predominaron los traumas cerrados  para el 82,7 % sobre los traumas penetrantes como reportan algunos autores,<span class="superscript">1,13,14  </span>y dentro de este los accidentes automovilísticos ocuparon un lugar predominante  (75 pacientes, 68,2 %) y en segundo lugar las caídas de altura (16 pacientes,  14,5 %). </p>    <p align="center"><a href="/img/revistas/mil/v31n3/f0203302.jpg"><img src="/img/revistas/mil/v31n3/f0203302.jpg" width="176" height="129" border="0"></a></p>    
<p align="center">Nota:  Las cifras que aparecen entre paréntesis corresponden a número de pacientes.     <br>  Fig. 2. Comportamiento de los mecanismos de acción del trauma.</p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Al evaluar  el tratamiento recibido por estos pacientes se ha insistido en el tratamiento  quirúrgico empleado ya en el grado II y III, que en las lesiones grado I fue médico  (conservador) con reposo absoluto y tratamiento sintomático hasta su alta hospitalaria.</p>    <p>  Las lesiones grado III (fig.3) se les realizó nefrectomía total al 100 % de los  lesionados (9 pacientes), pues 1 paciente falleció antes de ir al salón de operaciones.  A los pacientes con grado II de trauma renal se les realizó nefrorrafia (8 pacientes,  32 %), nefrectomía parcial (7 pacientes, 28 %) y nefrectomía total (10 pacientes,  40 %).</p>    <p align="center"><a href="/img/revistas/mil/v31n3/f0303302.jpg"><img src="/img/revistas/mil/v31n3/f0303302.jpg" width="193" height="124" border="0"></a>  </p>    
<p align="center">Fig. 3. Tratamiento quirúrgico empleado por tipo de trauma  renal. </p><h4>Discusión</h4>    <p> En cuanto al grado III aún existen contradicciones  referentes al tratamiento quirúrico o conservador. <i>Alteman</i><span class="superscript">15  </span>de Ohio (USA), hizo un estudio retrospectivo de lesiones renales grado  V (en este estudio grado III), de 13 pacientes tratados, 6 pacientes no quirúrgicamente  y 7 pacientes sufrían exploración quirúrgica. Los pacientes operados presentaron  más días de hospitalización y en la unidad de cuidados intesivos, así como mayor  número de transfusiones de sangre. La tomografía axial computadorizada (TAC) informa  resolución del hematoma retroperitoneal completo con parénquima renal funcionando  en los pacientes no operados, y concluyó que la conducta conservadora de las lesiones  renales cerradas grado V era factible en los pacientes hemodinámicamente estables.<i>  Base</i><span class="superscript">10</span> hace una evaluación del trauma renal  cerrado y después de considerar el estado clínico, el grado de shock hipovolémico  y lo encontrado en los exámenes de la TAC, prefiere pasos conservadores en el  tratamiento del trauma severo del riñón. </p>    <p><i>Schimidlin</i><span class="superscript">16</span>  de Génova, Suiza, hizo un estudio comparativo en 83 pacientes entre el tratamiento  quirúrgico y conservador, encontró una tasa de nefrectomía más alta en el tratamiento  quirúrgico primario comparado con el conservador, siendo el grado de función renal  mayor del 40 % en el 95 % de 22 pacientes tratados de forma conservadora. En resumen,  el tratamiento en grado III de lesión renal es polémico. Unos abogan por la intervención  quirúrgica cuando el pacientes está hemodinámicamente inestable o hay lesiones  asociadas que necesitan laparotomía urgente; otros prefieren una conducta expectativa  y difieren la intervención primaria; y un tercer grupo realiza la exploración  quirúrgica inmediata, siempre con el objetivo de realizar el tratamiento más conservador.  </p>    <p>En la mayoría de las lesiones renales grado II pueden tomarse conductas  no quirúrgicas<span class="superscript">10,17,18</span> con una incidencia baja  de complicaciones. Se ha observado en los diferentes trabajos revisados pocas  nefrectomías después de la decisión conservadora, sin aumento de la morbilidad  inmediata o largo plazo. </p>    <p>El <i>Khader</i><span class="superscript">11</span>  de Francia, en un estudio de 40 casos con laceración mayor del parénquima, el  85 % lo trató de manera conservadora: 14 casos por técnica endourológica, nefrorrafia  o nefrectomía parcial 20 casos, y nefrectomía total en el 15 % (6 casos) solo  en riñones severamente dañados o lesiones mayores intraabdominales asociadas.  Ninguno de estos pacientes sufrió hipertensión posteriormente y se concluye que  el grado II de lesión renal con extravasación urinaria puede tratarse de forma  conservadora.<span class="superscript">19 </span></p>    <p><i>Sekiguchi</i><span class="superscript">19</span>  reporta 2 casos de laceración mayor del parénquima con extravasación urinaria.  Uno donde no se visualiza el polo inferior y se trató con embolización arterial  superselectiva del polo inferior, que evolucionó sin hipertensión arterial posterior  y función renal normal, y otro con laceración profunda del parénquima con hematoma  retroperitoneal que se trató de forma conservadora y evolucionó bien. </p>    <p><i>Munk</i>,<span class="superscript">12  </span>en un estudio de 10 pacientes tratados de manera conservadora con lesión  renal grado II, tuvo 1 paciente que requirió intervención quirúrgica 3 meses después  del trauma por obstrucción urinaria; 2 de los 10 pacientes presentaron complicaciones  tardías: uno hipertensión y otro un riñón atrófico y la pérdida de la función  renal en 1 paciente. Se resume que el manejo conservador de este tipo de lesión  es una opción de tratamiento eficaz con pocas complicaciones. </p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En otro estudio,  <i>Mans</i><span class="superscript">20</span> de 19 pacientes con grado II de  lesión renal que incluyó 5 pacientes con riñones estallados y 3 pacientes con  avulsión polar, no les realizó proceder quirúrgico, 2 desarrollaron aumento progresivo  del urinoma que requirió drenaje percutáneo con resolución completa. Ninguno de  estos pacientes desarrolló absceso perinefrítico o fístula urinaria y ninguna  nefrectomía fue necesaria posteriormente. Doce pacientes se manejaron quirúrgicamente;  al 50 % se les realizó nefrectomía parcial o total; en 6 pacinetes nefrorrafía  o evacuación de la colección. El tratamiento conservador con intervención endoscópica  o percutánea oportuna da resultados con pérdida mínima de tejido renal y sin complicaciones  tardías significativas.</p>    <p> Con respecto a las lesiones renales penetrantes,  <i>Mcaninch</i>, de la Universidad de California, San Francisco (USA), que tiene  muchos trabajos y experiencia en este tema refiere que si el paciente está hemodinámicamente  estable y no hay lesiones asociadas, no necesita tratamiento quirúrgico en el  grado II;<span class="superscript">2,4</span> otros trabajos también abogan por  el tratamiento conservador en las lesiones por armas de fuego, excepto en las  de alta velocidad que hace que el desbridamiento del tejido sea mayor y más difícil  la reconstrucción renal por lo que está indicada la nefrectomía.<span class="superscript">21</span>  En un estudio de 10 pacientes de grado II con lesiones penetrantes a 3 se les  realizó neforrafía y a otros 7 nefrectomía total. En el caso de la exploración  quirúrgica el uso de fibrina adhesiva, malla aloplástica que envuelven la cápsula  y los catéteres doble jota, facilitan la reconstrucción del riñón. </p>    <p>Se debe  aclarar que el 90 % de los pacientes asistidos en nuestro cuerpo de guardia se  hace por cirujanos generales, por lo que es posible que sea la causa del mayor  número de nefrectomía totales (40 % grado II y 100 % del grado III), ya que no  poseen la misma experiencia que los urólogos en la reparación del riñón. </p>    <p>Haciendo  un resumen del tratamiento de los traumas renales en estos últimos 12 a en el  centro, se puede decir que las lesiones grado I fueron tratadas de forma conservadora  como se hace en el mundo; que de las lesiones grado II el 40 % de las nefrectomías  haya estado influenciado por la poca experiencia del cirujano en el momento de  estas lesiones, las probables lesiones asociadas y la ausencia de un diagnóstico  previo de la lesión por falta de medios o tecnologías diagnósticas adecuadas,  y que en las lesiones grado III se puede elevar la calidad de la asistencia con  protocolos adecuados, teniendo en cuenta la conducta conservadora en pacientes  seleccionados. </p>    <p>Se considera que en la medida en que los urólogos y cirujanos  adquieran experiencia en esta enfermedad, será más factible el manejo del paciente  y se podrá ser más conservador. </p><h4>Summary </h4>    <p>A retrospective study  was carried out to evaluate the treatment of renal trauma in “Dr Luis Díaz Soto”  Central Military Hospital. The medical histories of 110 patients were checked.  They had been admitted to the Multiple Trauma Service from January, 1987 to December,  1999, diagnosed with renal trauma which were classified according to the war surgery  criteria into grade I, II and III and to the treatment given to the patient. Males  prevailed over females (4:1 ratio), the most affected aged group was 30-40 years.  The mechanism of trauma was fundamentally related to road accidents followed by  free falls. Closed abdominal traumas prevailed over blunt traumas; Grade I lesions  occurred more frequently (68%), which were conservatively treated. It was concluded  that grade I renal traumas were managed with conservative treatment according  to the worldwide standards whereas grade II injuries were surgically treated in  the main in a less conservative way. The latter treatment does not match with  war surgery classification since 40% of lesions underwent complete nephrectomy.  Grade III lesions were treated with complete nephrectomy in line with the criteria  of some authors. </p>    <p>Subject headings: ABDFOMINAL INJURIES/surgery; RETROSPECTIVE  STUDIES; MALE; NEPHRECTOMY. </p><h4>Referencias bibligráficas </h4><ol>     <!-- ref --><li> Safir  MA, Mcaninch JW. Diagnosis and management of trauma to the kidney. Curr Opin Urol  1999;9(3):227-31. </li>    <!-- ref --><li> Armenakas NA, Duckett EP, Mecaninch JW. Indications  for nonoperative management of renal stab. Wounds J Urol 1999;16(3):68-71. </li>    <!-- ref --><li>  Bianchi Larmazza A. Diagnostic and therapeutic approach to kidney injuires. G  Chir 1997;18(5):308-12. </li>    <!-- ref --><li> Nesells H, Mcaninch JW, Meyer A, Bruce J. Criteria  for nonoperative treatment of significant penetrating renal lacerations. J Urol  1997;151(1):24-7. </li>    <!-- ref --><li> Goff CD, Collin GR. Management of renal trauma at  a rural, levet I trauma center. Am Surg 1998; 64(3):226-30. </li>    <!-- ref --><li> Ari L, Antti  L. Comparison of high field magnetic resonance inagine with computed tomography  in evaluation of blunt renal trauma. J Trauma 1995;38(3):218-20. </li>    <!-- ref --><li> Lemaitre  H, Gaillanche L, Bertrand P. Spiral scanners: the key to imagings of kidney injuries.  Chirurgic 1996;21(5):355-8. </li>    <!-- ref --><li> Mc Gahan JP, Richards JR, Jones CD, Gers  Covich EO. Use of ultrasonography in the patient with acute renal trauma. J Ultrasound  Med 1999;18(3):207-13. </li>    <!-- ref --><li> Presno Albarran JA. Cirugía de guerra. Doctrina  única del tratamiento. La Habana: Ed. Ciencia y Técnica; 1969:801-3. </li>    <!-- ref --><li>  Base J, Nauratilova J, Zborilova I, Urbanova E. Blunt injury of the kidney personal  experience and present views on its therapy. Kralove Suppl 1995;38(1):81-6. </li>    <!-- ref --><li>  El Khader K, Mhidia A. Conservative treatment of stage III Kidney injuries. Acta  Urol Belg 1998;54(6):972-5. </li>    <!-- ref --><li> Munk M, Hoqmocked G, Frohmuller H. Conservative  therapy of blunt kidney injuries. Urology A 1997;36(6):531-4. </li>    <!-- ref --><li> Steven  B, Brandes J, Mcaninch W. Urban free falls and patterns of renal injury: A 20  years experience with 396 cases. J Trauma 1999;47(4):643-9. </li>    <!-- ref --><li> Velmahos  GC, Demitriades S. Selective management of renal gunshot wounds: Br J Surg 1998;85(8):1121-4.  </li>    <!-- ref --><li> Alteman AL, Haas C, Dinchman KH, Sprinak JP. Selective nonoperative  management of blunt grade 5 renal. J Urol 2000;164(1):27-30.</li>    <!-- ref --><li> Schimidlin  F, Rohner S. The conservative treatment of major kidney injuries. ARM Urol (Paris)  1997;31(31):246-52. </li>    <!-- ref --><li> Carl P. Diagnosis and therapy of kidney traumas.  Urologe A 1997;36(6):523-30. </li>    <!-- ref --><li> Kundson MM, Maull Kl. Nonoperative management  of solids organ injuries. 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<body><![CDATA[<br>  Dra. Mariela Suárez Reyes. Hospital Militar Central “Dr. Luis Díaz Soto”. Ave.  Monumental, Habana del Este, CP 11700, Ciudad de La Habana, Cuba. </p>    <p> <a href="#autor">1  Especialista de I Grado en Urología.     <br> 2 Especialista de I Grado en Urología.  Jefe de Servicio de Urología. Profesor Asistente.     <br> 3 Especialista de I Grado  en Urología. Instructor. </a><a name="cargo"></a></p>      ]]></body><back>
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