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<journal-title><![CDATA[Revista Cubana de Medicina Militar]]></journal-title>
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<publisher-name><![CDATA[Centro Nacional de Información de Ciencias MédicasEditorial Ciencias Médicas]]></publisher-name>
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<article-id>S0138-65572002000300008</article-id>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Visión actualizada de las infecciones intrahospitalarias]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,HMC Dr. Luis Díaz Soto  ]]></institution>
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<country>Cuba</country>
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<self-uri xlink:href="http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0138-65572002000300008&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S0138-65572002000300008&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S0138-65572002000300008&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><abstract abstract-type="short" xml:lang="es"><p><![CDATA[Se hizo una revisión sobre el tema de las infecciones intrahospitalarias que incluyó la historia de esas infecciones desde sus orígenes, las grandes figuras de la medicina relacionadas con ellas y sus aportes, hasta los esfuerzos que en la actualidad se llevan a cabo en la prevención y el control de ese azote de los hospitales. Se brindaron datos que muestran el impacto negativo que sobre la salud, la economía y la sociedad tienen las infecciones nosocomiales. Se enunciaron los enfoques más modernos sobre el concepto y los factores que originan estas infecciones, así como sus actuales agentes causales. Todo lo anterior visto desde una óptica que abarca, no solo la realidad nacional sino también la internacional y concretamente en el Hospital Militar Central "Dr. Luis Díaz Soto".]]></p></abstract>
<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[A literature review was made on the topic of in-hospital infections from the history of these diseases, the great medical figures related to them and their contributions to efforts that are being made at present to prevent and control this scourge at hospitals. Data were provided, which proved the negative impact of nosocomial infections on health, economics and society as well. The most updated approaches on the concept and factors giving rise to these infections as well as their causative agents were set forth. The above-mentioned is presented on the basis of national and international realities, and particularly the realities of "Dr Luis Díaz Soto" central military hospital.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[ <p>Hospital Militar Central “Dr. Luis Díaz Soto” </p><h2>Visión actualizada de  las infecciones intrahospitalarias </h2>    <p><a href="#cargo"><i>Dr. Rafael Nodarse  Hernández<span class="superscript">1</span></i><span class="superscript"> </span></a><span class="superscript"><a name="autor"></a></span></p><h4>Resumen  </h4>    <p>Se hizo una revisión sobre el tema de las infecciones intrahospitalarias  que incluyó la historia de esas infecciones desde sus orígenes, las grandes figuras  de la medicina relacionadas con ellas y sus aportes, hasta los esfuerzos que en  la actualidad se llevan a cabo en la prevención y el control de ese azote de los  hospitales. Se brindaron datos que muestran el impacto negativo que sobre la salud,  la economía y la sociedad tienen las infecciones nosocomiales. Se enunciaron los  enfoques más modernos sobre el concepto y los factores que originan estas infecciones,  así como sus actuales agentes causales. Todo lo anterior visto desde una óptica  que abarca, no solo la realidad nacional sino también la internacional y concretamente  en el Hospital Militar Central “Dr. Luis Díaz Soto”. </p>    <p>DeCS: INFECCION HOSPITALARIA/historia;  INFECCION HOSPITALARIA/complicaciones; INFECCION HOSPITALARIA/prevención & control;  VIGILANCIA EPIDEMIOLOGICA. </p><h4>Infecciones intrahospitalarias de ayer a hoy  </h4>    <p>Nosocomial proviene del griego <i>nosokomein</i> que significa nosocomio,  o lo que es lo mismo hospital, y que a su vez deriva de las palabras griegas nosos,  enfermedad, y komein, cuidar, o sea, “donde se cuidan enfermos”. Por lo tanto  infección nosocomial es una infección asociada con un hospital o con una institución  de salud. </p>    <p>El origen de las infecciones nosocomiales u hospitalarias, o  más exactamente intrahospitalarias (IIH), se remonta al comienzo mismo de los  hospitales en el año 325 de nuestra era, cuando estos son creados como expresión  de caridad cristiana para los enfermos; por lo tanto no es un fenómeno nuevo sino  que ha cambiado de cara. </p>    <p>Se dice que la primera causa de IIH es el propio  hospital, en franca contradicción con la máxima que rige la práctica médica: <i>primun  non nocere</i>, y es que durante más de 1000 a los hospitales han mezclado toda  clase de pacientes en sus salas. De esta forma las epidemias entonces existentes,  o sea, tifus, cólera, viruela, fiebres tifoidea y puerperal, fueron introducidas  y propagadas a los enfermos afectados de procesos quirúrgicos y de otra índole.<span class="superscript">1  </span></p>    <p>Entre los grandes hombres de ciencia que se destacaron por sus aportes  al conocimiento inicial de la IIH se encuentran:<span class="superscript">2,3</span>  <i>Sir John Pringle</i> (1740-1780), quien fue el primero que defendió la teoría  del contagio animado como responsable de las infecciones nosocomiales y el precursor  de la noción de antiséptico. </p>    <p><i>James Simpson</i>, fallecido en 1870, realizó  el primer estudio ecológico sobre las IIH, donde relacionó cifras de mortalidad  por gangrena e infección, tras amputación, con el tamaño del hospital y su masificación.  </p>    <p>En 1843, el destacado médico norteamericano <i>Oliver Wendell Holmes</i>,  en su clásico trabajo <i>On the</i> contagiousness of <i>Childbed Fever</i> postuló  que las infecciones puerperales eran propagadas físicamente a las mujeres parturientas  por los médicos, a partir de los materiales infectados en las autopsias que practicaban  o de las mujeres infectadas que atendían; así mismo dictó reglas de higiene en  torno al parto. </p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En 1861 el eminente médico húngaro <i>Ignacio Felipe Semmelweis</i>  publicó sus trascendentales hallazgos sobre el origen nosocomial de la fiebre  puerperal, los cuales demostraron que las mujeres cuyo parto era atendido por  médicos, resultaban infectadas 4 veces más a menudo que las que eran atendidas  en su casa por parteras, excepto en París, donde estas efectuaban sus propias  autopsias. <i>Semmelweis</i> consiguió una notable reducción en la mortalidad  materna a través de un apropiado lavado de manos por parte del personal asistencial,  pilar fundamental en que se asienta hoy en día la prevención de la IIH. </p>    <p><i>Lord  Joseph Lister</i> estableció en 1885 el uso del ácido carbólico, o sea, el ácido  fénico o fenol, para realizar la aerolización de los quirófanos, lo que se considera  el origen propiamente dicho de la asepsia, además de ser quien introdujo los principios  de la antisepsia en cirugía. Estas medidas son consecuencias de su pensamiento  avanzado en torno a la sepsis hospitalaria, que puede sintetizarse en su frase:  “Hay que ver con el ojo de la mente los fermentos sépticos”. </p>    <p>A medida que  han ido transcurriendo los años, se observa el carácter cambiante y creciente  de las infecciones nosocomiales. Si los primeros hospitales conocieron las grandes  infecciones epidémicas, todas causadas por gérmenes comunitarios y que provenían  del desconocimiento completo de las medidas de higiene, las infecciones actuales  están más agazapadas y escondidas tras la masa de infecciones de carácter endémico  ocasionadas el 90 % de ellas por gérmenes banales. Al carácter actual que han  tomado las infecciones nosocomiales ha contribuido el aumento del número de servicios  médicos y la complejidad de estos, la mayor utilización de las unidades de cuidados  intensivos, la aplicación de agentes antimicrobianos cada vez más potentes, así  como el uso extensivo de fármacos inmunosupresores. Todo esto consecuentemente  ha hecho más difícil el control de estas infecciones. Las infecciones adquiridas  en los hospitales son el precio a pagar por el uso de la tecnología más moderna  aplicada a los enfermos más y más expuestos, en los cuales la vida es prolongada  por esas técnicas.<span class="superscript">1</span></p>    <p>Las IIH constituyen  actualmente un importante problema de salud a nivel mundial, no solo para los  pacientes sino también para su familia, la comunidad y el estado. Afectan a todas  las instituciones hospitalarias y resultan una de las principales causas de morbilidad  y mortalidad, así como un pesado gravamen a los costos de salud. Las complicaciones  infecciosas entrañan sobrecostos ligados a la prolongación de la estadía hospitalaria  (1 millón de días en hospitalización suplementaria cada año es una cifra constantemente  citada); están asociadas también con los antibióticos costosos, las reintervenciones  quirúrgicas, sin contar con los costos sociales dados por pérdidas de salarios,  de producción, etc. Los estimados, basados en datos de prevalencia indican que  aproximadamente el 5 % de los pacientes ingresados en los hospitales contraen  una infección que cualquiera que sea su naturaleza, multiplica por 2 la carga  de cuidados de enfermería, por 3 el costo de los medicamentos y por 7 los exámenes  a realizar. En países como Francia el gasto promedio por enfermo es de 1 800 a  3 600 dólares en sobreestadías que van de 7 a 15 d. En el conjunto de países desarrollados  el total de los gastos ascienden entre 5 y 10 mil millones de dólares. En Cuba  por concepto de infecciones hospitalarias se erogan más de 3 millones de pesos  al año. Más importante aún son los costos en vidas humanas cobradas por las infecciones  nosocomiales. Si se estima que la infección es la causa de muerte en 1 a 3 % de  los pacientes ingresados, se tendrán cifras tan impresionantes como las reportadas  en Estados Unidos de 25 a 100 mil muertes anuales.<span class="superscript">4</span></p>    <p>  Las IIH son un indicador que mide la calidad de los servicios prestados. Actualmente  la eficiencia de un hospital no solo se mide por los índices de mortalidad y aprovechamiento  del recurso cama, sino también se toma en cuenta el índice de infecciones hospitalarias.  No se considera eficiente un hospital que tiene una alta incidencia de infecciones  adquiridas durante la estadía de los pacientes en él, ya que como dijo Florence  Nightingale, dama inglesa fallecida en 1910 y fundadora de la escuela moderna  de enfermería, “lo primero que no debe hacer un hospital es enfermar”.</p>    <p>  El concepto de IIH ha ido cambiando a medida que se ha ido profundizando en el  estudio de ella. Clásicamente se incluía bajo este término a aquella infección  que aparecía 48 h después del ingreso, durante la estadía hospitalaria y hasta  72 h después del alta y cuya fuente fuera atribuible al hospital. En 1994 el Centro  para el Control de las Enfermedades (CDC), de Atlanta, redefinió el concepto de  IIH, que es el vigente y que la define como sigue:5 Toda infección que no esté  presente o incubándose en el momento del ingreso en el hospital, que se manifieste  clínicamente, o sea descubierta por la observación directa durante la cirugía,  endoscopia y otros procederes o pruebas diagnósticas, o que sea basada en el criterio  clínico. Se incluyen aquellas que por su período de incubación se manifiestan  posteriormente al alta del paciente y se relacionen con los procederes o actividad  hospitalaria, y las relacionadas con los servicios ambulatorios. </p>    <p>Existen  principios sobre los que se basa este nuevo concepto que ayudan a definir la IIH  en situaciones especiales. Se considera nosocomial la infección del recién nacido  como resultado del paso por el canal del parto, por ejemplo la oftalmia neonatorum.  No es hospitalaria la infección del recién nacido adquirida transplacentariamente  (rubéola, citomegalovirus, etc.) y que comienza precozmente tras el nacimiento.  Además, y con pocas excepciones, no existe un tiempo específico durante o después  de la hospitalización para determinar si una infección debe ser confirmada como  nosocomial. En este nuevo concepto es de notar el peso fundamental que tiene el  criterio clínico complementado por los hallazgos microbiológicos.</p>    <p>Las IIH  tienen un origen multifactorial, que viene dado por los 3 componentes que forman  la cadena de la infección , a saber: los agentes infecciosos, el huésped y el  medio ambiente, interactuando entre ellos.<span class="superscript">6</span> En  los agentes infecciosos hay que tener en cuenta su origen (bacterias, virus, hongos  o parásitos), sus atributos para producir enfermedad (virulencia, toxigenicidad),  la estabilidad de su estructura antigénica, así como su capacidad de resistencia  múltiple a los agentes antimicrobianos. En el caso de las bacterias, esta última  propiedad se pone más de manifiesto por la presencia de una serie de elementos  genéticos de origen tanto cromosomal, tal es el caso de los transposones y los  integrones, como extracromosomal, o sea los plásmidos, que las hacen adquirir  resistencia a los antibióticos. Los plásmidos se han convertido en la punta de  lanza de los microorganismos en su lucha por evadir los efectos de los antimicrobianos.  Esos elementos codifican una cantidad importante de enzimas que inactivan a uno  o varios de estos agentes, y crean verdaderos problemas a la hora de tratar infecciones  causadas por bacterias que las portan. Los plásmidos codifican, entre otras enzimas,  a las betalactamasas de espectro reducido y las de espectro ampliado (BIPEA),  derivadas de aquellas y que inactivan a betalactámicos como penicilinas y cefalosporinas,  así como también a aminoglucósidos estas últimas. De igual forma portan los genes  erm que crean resistencia frente a macrólidos y lincosamidas, los de resistencia  de alto nivel (RAN) a aminoglucósidos, etc.,<span class="superscript">7</span>  sin olvidar a los sumamente conocidos plásmidos de penicilinasa de los estafilococos  que de forma característica, se transmiten por transducción en lugar de por conjugación  . Los integrones, elementos móviles de inserción secuencial descubiertos hace  solo pocos años, han sido involucrados en la resistencia incipiente que presentan  ya algunas bacterias frente a los carbapenemos, considerados entre los antibióticos  más importantes hasta ahora desarrollados; un ejemplo lo constituyen cepas de  Pseudominas aeruginosa resistentes a Imipenem.<span class="superscript">8</span></p>    <p>  El segundo elemento de la cadena es el huésped, en el que desempeñan una función  importante sus mecanismos de resistencia. La mayoría de las infecciones en el  hospital se producen en cierto grupo de pacientes con características individuales  como la edad (el 60 % de los casos está entre 50 y 90 a), malnutrición, trau-matismos,  enfermedades crónicas, tratamientos con inmunosupresores y antimicrobianos, así  como que están sometidos a procederes invasivos diagnósticos o terapéuticos, que  los hacen más susceptibles de adquirir infecciones durante su estancia en el hospital.<span class="superscript">4</span></p>    <p>  El tercer y último elemento de la cadena sería el medio ambiente tanto animado  como inanimado, que está constituido por el propio entorno hospitalario, los equipos  e instrumental para el diagnóstico y tratamiento, los materiales de cura y las  soluciones desinfectantes, etc., y sobre todo el personal asistencial. </p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>De  la interacción de estos 3 factores van a surgir las infecciones hospitalarias  y en la medida en que participen estos así será su incidencia y su comportamiento.  Las IIH son un problema complejo donde intervienen además cuestiones financieras,  de personal, organizativas y estructurales. </p>    <p>Como ya se ha dicho, con el  devenir de los años las IIH han ido cambiando en sus características; otro tanto  ha ocurrido con los que pueden ser considerados como “sus actores”.<span class="superscript">9-11  </span></p>    <p>La década de los 50 se conoce como “la era de los estafilococos”,  ya que el <i>Staphyococcus aureus</i> que había sido susceptible a la penicilina  de manera uniforme, gradualmente comenzó a desarrollar resistencia mediada por  betalactamasas, especialmente el fagotipo 80-81. Este germen puede considerarse  como paradigma del “patógeno de hospital”. Su surgimiento coincidió con el uso  cada vez más generalizado de antibióticos de amplio espectro. A comienzos de la  década de los 60, la pandemia de estafilococos comenzó a disminuir relacionada  con la introducción de nuevos antibióticos resistentes a betalactamasas que fueron  eficaces contra el estafilococo. </p>    <p>En 1970 y 1975 existió un incremento de  los bacilos gramnegativos; las enterobacteria y Pseudomonas aeruginosa dominaron  la escena de las IIH. Estas cepas, resistentes a varios antimicrobianos, eran  propagadas por medio de las manos contaminadas del personal. </p>    <p>La década  de los 80 vio surgir varios patógenos nuevos como el <i>Staphylococcus aureus</i>  resistente a meticillin (SARM), Staphyloccocus epidermidis de resistencia múltiple,  enterococos resistentes a vancomicina y otras especies de Pseudomonas multirresistentes,  así como <i>Candida albicans</i> y citomegalovirus. Hay una diferencia importante  entre el estafilococo fagotipo 80-81 y el SARM en cuanto a su transmisión; mientras  que el 80-81 era portado por el personal asintomático del hospital en sus fosas  nasales. El SARM se transmite pasivamente de un paciente a otro por medio de las  manos del personal. <i>Staphylococcus epidermidis</i> de resistencia múltiple  es un ejemplo del antiguo adagio que dice que “los saprofitos de ayer son los  patógenos de hoy;” actualmente es conocido como causa de infección relacionada  con catéteres, prótesis vasculares, heridas quirúrgicas y bacteriemias. Aunque  ninguna de estas especies de estafilococos resistentes parece ser más virulenta  que aquellas sensibles, el hecho de la multirresistencia comporta un gasto importante  de medicamentos. Los enterococos aumentaron su presencia en los hospitales a mediados  de los 80; como son resistentes a las cefalosporinas, se cree que el aumento se  debió al enorme uso que en este período se hizo de nuevos antibióticos que pertenecen  a este grupo. </p>    <p>Recientemente y en relación con el gran número de pacientes  inmunodeprimidos que la epidemia de VIH/SIDA ha aportado a los hospitales, han  surgido otros nuevos patógenos, inócuos antes, como Aspergillus, corinebacterias  (<i>Corynebacterium jeikeum, Rodococcus equi</i>), etc. </p>    <p>La inmensa mayoría  de las IIH son producidas por gérmenes “banales” endógenos presentes en el flora  normal de los enfermos, no patógenos en sus medios habituales y transmitidos generalmente  por el personal. Las bacterias nosocomiales se distinguen de aquellas comunitarias  por su resistencia frente a los antibióticos. El medio hospitalario es muy propicio  a la difusión de resistencias, ya que un tercio de los pacientes reciben antibioticoterapia  y este hecho tiene como consecuencia la selección de bacterias resistentes a los  antimicro-bianos usados. Otra fuente importante de infecciones proviene de los  llamados gérmenes “oportunistas”, como Pseudomonas y Acinetobacter, que colonizan  los sistemas de agua de los hospitales, al igual que hongos vinculados al medio  ambiente. Las infecciones virales oportunistas (citomegalovirus, virus sincitial  respiratorio, herpesvirus) también están presentes, sobre todo en recién nacidos  e inmunodeprimidos, así como en transplantados a partir de un donante aparentemente  sano. Igual papel desempeñan algunos parásitos, entre los que hay que citar a  Pneumocystis carinii (que algunos autores consideran como un hongo), <i>Toxoplasma  gondii </i>y <i>Cryptosporidium</i>.<span class="superscript">6 </span></p>    <p>Como  ya se ha planteado, la mayoría de las IIH son endémicas y se propagan continuamente.  A diferencia de los brotes epidémicos, en que las medidas a adoptar deben ser  tomadas con rapidez, en las infecciones endémicas se requiere de una concertación  de medidas de diversos grados de complejidad para enfrentarlas que, en general,  precisan de tiempo, organización y recursos. Dichas medidas se enmarcan dentro  del programa de lucha contra esas infecciones, que constituyen la estrategia más  útil para lograr su prevención y control, y que son llevadas a cabo a través de  una estructura, el comité de prevención y control de las IIH, que aúna a toda  la capacidad científica del hospital en función de esta labor.<span class="superscript">5</span></p><h4>  Infecciones Intrahospitalarias en el mundo </h4>    <p>Por todo el impacto negativo  que ejercen las IIH tanto en la esfera de la salud, en lo social y en lo económico,  es que surge a nivel mundial una voluntad encaminada a enfrentar el problema que  plantean las infecciones en los hospitales. </p>    <p>En 1989 se organizó en la sede  de la Organización Panamericana de la Salud en Washington, una Conferencia Regional  sobre Prevención y Control de Infecciones Nosocomiales. Además de Cuba participaron  Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica y los Estados Unidos, entre  otros. En esta reunión se puso de manifiesto el avance alcanzado por Cuba en este  campo, que la colocó en ese momento y junto a Chile y Colombia, a la cabeza de  Latinoamérica, con un programa en pleno y exitoso desarrollo.<span class="superscript">12</span>  En la actualidad médicos microbiólogos cubanos realizan asesorías en torno a las  IIH en otros países como Perú; allí se reconoce la calidad de estas y la valoran  altamente. </p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En los Estados Unidos existe desde 1970 un sistema de vigilancia  de las infecciones nosocomiales (el llamado National Nasocomial Infection system),  establecido por el CDC, con el fin de realizar un estudio sistemático de las infecciones  nosocomiales en ese país y sus resultados constituyen una referencia obligada  en este campo.<span class="superscript">6</span> </p>    <p>En Europa, por su parte,  se viene desarrollando desde 1990 la experiencia de los llamados “hospitales-pilotos”  para llevar en gran escala un estudio multicéntrico de vigilancia continuada de  las infecciones nosocomiales, con vistas a aunar esfuerzos en la lucha contra  este gran problema de salud actual.<span class="superscript">13 </span></p><h4>Infecciones  Intrahospitalarias en Cuba </h4>    <p>En el país, las actividades de investigación,  lucha y control de las IIH acumulan ya 3 décadas y su historia se puede resumir  así:<span class="superscript">5,10 </span></p>    <p>En 1967, en el Servicio de Cirugía  Cardiovascular del Hospital “Manuel Fajardo” se realizó una de las primeras investigaciones  epidemiológicas sobre IIH, que mostró una incidencia del 40 % y al <i>Staphylococcus  aureus</i> como el patógeno más aislado. </p>    <p>En 1968 se constituyó el primer  Comité de Infecciones en el Hospital “Enrique Cabrera” (Nacional). En 1971, en  el Hospital Psiquiátrico de la Habana, se creó el primer Servicio de Epidemiología  hospitalaria. En 1973 por la Resolución Ministerial número 51 se definieron las  funciones del Comité de Prevención y Control de las Infecciones Nosocomiales en  las unidades hospitalarias del país. En 1975 se designó la primera enfermera vigilante  epidemiológica, en el entonces Hospital Regional de Plaza. En 1980 se dictaron  las normas provisionales para la prevención y control de las IIH y en 1983 se  aprobó el primer Programa Nacional de Prevención y Control de las IIH. En 1988  se creó el Laboratorio de Control de Antibióticos y Marcadores Epidemiológicos,  que junto al Laboratorio Nacional de Desinfección y Esterilización (ya creado  en 1978) formaron el Laboratorio Nacional de Infecciones Hospitalarias. En 1996  fue formado un Grupo Técnico Nacional Asesor que reorientó el programa con un  enfoque local y finalmente en 1998 entró en vigencia el nuevo programa nacional.  </p>    <p>La vigilancia epidemiológica de la IIH en los últimos 10 a refleja una  tasa global nacional que ha oscilado entre 2,6 y 3,4 por cada 100 egresados, con  un promedio anual de 50 000 infectados. Por servicio el análisis muestra que los  de Cirugía, Medicina y Terapia concentran el 50 % o más de las notificaciones.  Por localización las infecciones que con mayor incidencia se producen son las  del aparato respiratorio, herida quirúrgica y piel.<span class="superscript">5</span>  </p>    <p>En el Programa Nacional se relacionan los propósitos, objetivos y estrategias  a seguir para la prevención y el control de las IIH y se definen las funciones  del Comité, estructura encargada de llevarlo a cabo. Entre los integrantes del  Comité, el microbiólogo (junto al epidemiólogo y la enfermera vigilante epidemiológica)  desempeña una función vital para el funcionamiento adecuado de este. </p>    <p>Las  tareas asignadas al Laboratorio de Microbiología relacionada con la vigilancia,  prevención y control de las IIH están definidas en 3 situaciones de gran repercusión  en el programa: </p><ul>     <li> Estudio del paciente infectado.</li>    <li> Estudio  del ambiente.</li>    ]]></body>
<body><![CDATA[<li> Estudio del brote de IIH.</li>    </ul>    <p> Además el laboratorio  participará en la selección y recomendaciones de uso de soluciones desinfectantes,  así como en la evaluación y normativas de bioseguridad. </p><h4>Infecciones Intrahospitalarias  en el Hospital Militar Central “Dr. Luis Díaz Soto”</h4>    <p> Las actividades relacionadas  con las IIH realizadas en la institución se consolidaron en el año 1989 con la  incorporación de un especialista en epidemiología hospitalaria, 3 enfermeras de  vigilancia epidemiológica y un microbiólogo verticalizado en infecciones nosocomiales.  Este especialista fue encargado de crear la sección de IIH del Laboratorio de  Microbiología, que comenzó a sistematizar la vigilancia de dichas actividades.  </p>    <p>En 1990, y a solicitud de esa sección, que además colaboró estrechamente  en el proyecto, fue creado por el Centro de Automatización de las Fuerzas Armadas  Revolucionarias (FAR) un programa computadorizado para el procesamiento automático  de toda la información microbiológica relacionada con la IIH; con esto el laboratorio  aumentó enormemente su capacidad de recolección, análisis y entrega de datos tan  importantes como son el mapa microbiano del hospital y los patrones de resistencia  a antibióticos en el centro. A medida que el país se fue adentrando en el llamado  “período especial” y los suministros de discos para pruebas de susceptibilidad  <i>in vitro</i> fueron escaseando, los estudios de resistencia bacteriana realizados  por la sección encargada de la vigilancia microbiológica de las IIH14 se constituyeron  en importantes herramientas de trabajo para los médicos de asistencia, ya que  estos sirvieron de valiosa referencia a la hora de instrumentar el tratamiento  con antimicrobianos, además de servir de apoyo a la consolidación del Comité Fármaco-Terapéutico.  </p>    <p>En el propio año 1989 se creó el programa de prevención y Control del Hospital,  adaptado a las características del centro; de igual modo fue reestructurado el  Comité de Prevención y Control de las Infecciones Nosocomiales, en el cual fue  designado como secretario el médico microbiólogo, tal y como se indica en dicho  programa. </p><h4>Summary </h4>    <p>A literature review was made on the topic of  in-hospital infections from the history of these diseases, the great medical figures  related to them and their contributions to efforts that are being made at present  to prevent and control this scourge at hospitals. Data were provided, which proved  the negative impact of nosocomial infections on health, economics and society  as well. The most updated approaches on the concept and factors giving rise to  these infections as well as their causative agents were set forth. The above-mentioned  is presented on the basis of national and international realities, and particularly  the realities of “Dr Luis Díaz Soto” central military hospital.</p>    <p> Subject  headings: CROSS INFECTION/history; CROSS INFECTIONS/complications; CROSS INFECTION/prevention/control;  EPIDEMIOLOGIC SURVEILLANCE. </p><h4>Referencias bibliográficas </h4><ol>     <!-- ref --><li>  Bennett JV. Infecciones hospitalarias. La Habana: Ed. Científico-Técnica; 1982:5-10.  </li>    <!-- ref --><li> Gálvez R. Infección hospitalaria. Granada: Ed. Universidad; 1993:10-5.  </li>    <!-- ref --><li> Bridson E. Puerperal fever. Iatrogenic epidemics on the 18th-19th centuries.  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Investigador Auxiliar. </a><a name="cargo"></a></p>      ]]></body><back>
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