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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Four patients with big pneumocephalus, two of them were tension pneumocephalus. In three cases, this entity was secondary to trauma: two caused by road accidents and one resulted from hygroma removal complication. It occurred in the fourth patient after diving into the sea. The diagnosis was based on cranial radiographies and computerized tomography. Two patients were conservatively managed. A third case underwent a tension subdural hygroma removal but the patient neurologically worsened because of a bifrontal pneumoencephalus and was treated with double subdural catheter system and intracranial pressure control. The patient´s course was favorable. The fourth patient showed a substantial neurological deterioration, underwent unilateral craniotomy on the suspicion of possible basal dural fistula. The patient died from respiratory complications after experiencing some neurological improvement. Other authors´ criteria about intracranial physiology of pneumoencephalus along with our own opinions are set forth.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[ <p>Hospital Militar Central “Dr. Luis Díaz Soto” </p><h2>Presentación de 4 casos  con neumoencéfalo </h2>    <p><a href="#autor"><i>My. Juan J. Gil Cruz,<span class="superscript">1  </span>Tte. Cor. Armando Felipe Morán,<span class="superscript">2 </span>Tte.  Cor. José H. Salas Rubio,<span class="superscript">3</span> Dr. Norberys Rodríguez  de la Paz,<span class="superscript">4</span> Dr. Nelson Fuentes Rodríguez<span class="superscript">1</span>  y Dr. Nelson Quintanal Cordero<span class="superscript">1</span></i><span class="superscript">  </span></a><span class="superscript"><a name="autor"></a> </span></p><h4>Resumen</h4>    <p>  Se presentaron 4 pacientes con neumoencéfalos grandes, 2 de estos a tensión. En  3 casos secundarios a traumatismos: 2 por accidentes de tránsito y 1 como complicación  de la evacuación de un higroma. El cuarto enfermo posterior a una inmersión en  el mar. El diagnóstico fue realizado por medio de radiografías de cráneo y tomografía  computadorizada. Dos pacientes fueron manejados conservadoramente. Un tercer caso  después de habérsele evacuado un higroma subdural a tensión empeora neurológicamente  por la existencia de un neumoencéfalo bifrontal, y es tratado con doble sistema  de sondas subdurales y control de la presión intracraneal, con evolución favorable.  El cuarto paciente con gran deterioro neurológico, se le realizó una craneotomía  unilateral, por la sospecha de posible fístula dural basal, este paciente después  de una mejoría neurológica fallece por complicaciones respiratorias. Se plantean  argumentos sobre la fisiología intracraneal del neumoencéfalo manejados por otros  autores y se exponen nuestras opiniones. </p>    <p>DeCS: NEUMOENCEFALO/diagnóstico;  TRAUMA CRANIOCEREBRAL; PROCEDIMIENTOS NEUROQUIRURGICOS.</p>    <p>El neumoencéfalo  se define como una acumulación de aire dentro de la cavidad craneal; su causa  es diversa y se encuentran entre las más comunes las posteriores a cirugías craneales,  otológicas o craneofaciales, traumáticas y la secundaria a tumores.<span class="superscript">1-9</span>  El aire puede acumularse en forma de bolsas o burbujas, en diferentes compartimentos  como son: extradural, subdural, subaracnoideo, intraventricular y/o intracerebral.  </p>    <p>El neumoencéfalo constituye una afección poco frecuente en la neurocirugía  donde se reportan frecuencias tan bajas como el 0,3 % en las tomografías computadorizadas  (TC) practicadas<span class="superscript">10,11</span> y no siempre tienen una  trascendencia neurológica, siendo un diagnóstico que en muchas ocasiones no se  toma en consideración. Los grandes neumoencéfalos son aun mucho más infrecuentes.  </p>    <p>Usualmente carecen de significación clínica, ya que pequeñas cantidades  de aire pueden ser absorbidas por el espacio subaracnoideo, aunque bajo determinadas  circunstancias se puede formar una extensa bolsa de aire con consecuencias graves  conocida como neumoencéfalo a tensión (NET),<span class="superscript">11</span>  cuyo cuadro clínico se manifiesta por cefalea, intranquilidad, confusión, desorientación,  hipo, de manera que se puede constatar hemiparesias, anisocorias o signos meníngeos  y deterioro neurológico progresivo que aparece en las horas siguientes al traumatismo  o la intervención realizada.<span class="superscript">9,12,13</span> </p>    <p>El  manejo del neumoencéfalo puede ser mediante tratamiento conservador o quirúrgico;  este último toma importancia cuando existen signos de compresión intracraneana  con disfunción neurológica produciendo el cuadro de NET. </p>    <p>En este trabajo  se presentan 4 casos con neumoencéfalos voluminosos manejados en el Hospital Militar  Central “Dr. Luis Díaz Soto” acorde con la presencia de NET o sin ella. </p><h4>Presentación  de casos </h4>    <p><b>Caso1.</b> Paciente del sexo masculino de 28 a de edad, que  en estado de embriaguez sufre accidente de tránsito y no es atendido en el momento.  Acude una semana después a este centro por referir cefalea intensa que no se aliviaba  y salida de líquido por ambas fosas nasales. Se realizan radiografías de cráneo  con vistas anteroposterior (AP) y lateral, donde se observó la presencia de una  imagen radiotransparente en la región frontal izquierda con nivel aéreo intraventricular,  que al movilizar la cabeza y realizar otras vistas se observaba su desplazamiento  por el sistema ventricular y cisternas basales. </p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En la TC (fig. 1), se observó  presencia de aire intraventricular e intraparenquimatoso en forma de burbuja,  así como un bolsón subdural frontal. Además en la ventana ósea, con reconstrucción  coronal, se pudo apreciar la presencia de una fractura del suelo anterior de la  base craneal.</p>    <p align="center"><a href="/img/revistas/mil/v31n3/f0110302.jpg"><img src="/img/revistas/mil/v31n3/f0110302.jpg" width="227" height="166" border="0"></a></p>    
<p align="center">Fig.  1. TAC simple de cráneo. Neumoencéfalo frontal izquierdo.</p>    <p> Una punción lumbar  realizada con el objetivo de descartar una meningoencefalitis resultó negativa.</p>    <p>  El paciente fue ingresado bajo tratamiento de reposo absoluto, inhibidores de  la producción de líquido cefalorraquídeo (LCR) (acetozolamida 250 mg cada 8 h,  digoxina 0,25 mg diario y furosemida 40 mg cada 8 h, como medio de control de  la fístula presente, se le añadió además cloruro de potasio 300 mg cada 8 h),  antibióticos (cloranfenicol 500 mg cada 6 h), anticonvulsivante (convulsín 100  mg cada 12 h) y analgésicos (dipirona 325 mg cada 6 h). </p>    <p>La evolución fue  satisfactoria, desapareció la fístula de LCR a las 72 h de su ingreso y el neumoencéfalo  de forma total al décimo día, y fue dado de alta.</p>    <p> <b>Caso 2.</b> Paciente  del sexo masculino, de 29 a de edad, con antecedentes de salud, que sufre accidente  de tránsito mientras viajaba en automóvil, recibe traumas craneofaciales con pérdida  de conocimiento de más de 20 min y llega consciente a Cuerpo de Guardia. Al examen  físico presentaba Glasgow 15, equimosis en gafa bilateral con rinorragia y licuorrea,  sin otra manifestación neurológica, pero aquejando cefalea intensa bifrontal opresiva.  En las radiografías de cráneo en vistas AP y laterales se apreciaba la presencia  de áreas radiolúcidas bifrontales extensas. Se realizó TC de cráneo y se observó  la presencia de 2 extensas bolsas de aire bifrontales a predominio derecho, con  área de contusión frontal pequeña, acompañada de edema cerebral ligero y discreto  desplazamiento de los cuernos frontales de los ventrículos laterales. El tratamiento  realizado fue idéntico al del caso 1.</p>    <p> La evolución fue satisfactoria, la  fístula de LCR cedió a las 48 h, la cefalea fue disminuyendo en intensidad de  forma progresiva, el paciente estuvo asintomático al octavo día y fue dado de  alta a los 10 d después de recibir TC donde solo se apreciaban pequeñas áreas  hipodensas frontales relacionadas con la zona de contusión que existió. </p>    <p><b>Caso  3.</b> Paciente del sexo masculino de 36 a de edad, que sufre accidente de tránsito,  presenta traumatismo en región parietooccipital derecha con inconsciencia transitoria.  Llega al Cuerpo de Guardia consciente pero en estado de confusión y respuesta  verbal lenta (<i>Glasgow</i><span class="superscript">14</span>), hiperreflexia  con Babinski bilateral, aquejando cefalea hemicránea. Las radiografías realizadas  resultaron ser normales y en la TC se constata higroma bifrontal poco volumétrico  con cisternas basales libres, se aplicó tratamiento con furosemida 20 mg cada  8 h, cloruro de potasio 300 mg cada 8 h y dipirona 0,6 g cada 8 h. </p>    <p>Al cuarto  día de evolución se agudiza la cefalea con sensación de opresión frontal, vértigo,  lenguaje tropeloso, incoherencia y excitación. En el quinto día se agrega al cuadro  anterior desorientación en tiempo, espacio y persona, ausencia de cumplimiento  de órdenes sencillas (<i>Glasgow</i><span class="superscript">13)</span>, acompañado  de hiperreflexia, paresia facial derecha y bradicardia. En TC evolutiva aparece  aumento de volumen del higroma, por ese motivo se lleva al salón de operaciones  de urgencia y se le realizan trépanos en región frontal bilateral y se evacúa  un higroma a tensión. </p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En las próximas 12 h el paciente continuó con signos  de hipertensión endocraneana, en TC se constata la desaparición del higroma el  cual se ve sustituido por la presencia de un NET de más de 4 cm de desplazamiento  del parénquima cerebral con separación y rechazo de polos frontales por presencia  de aire interhemisférico (signo de Fuji). Es reintervenido, se coloca sonda subdural  doble y broche epidural para la medición de la presión intracraneal (PIC), se  constatan cifras iniciales entre 10 y 15 mm de H<span class="subscript">2</span>O  una vez evacuado el neumoencéfalo. Este tratamiento se complementó con posición  Fowler de 30 ° y evacuación intermitente de LCR cuando la PIC se elevaba por encima  de 20 mm Hg o la cefalea se intensificaba considerablemente. Como tratamiento  médico se le administró acetozolamida a 250 mg cada 8 h, dilatin 125 mg cada 8  h y ceftriaxona 1 g cada 6 h. Diariamente se tomaron muestras de LCR para estudios  citoquímico y bacteriológico, que mostraron resultados normales. </p>    <p>El paciente  evolucionó favorablemente y se retiró el sistema de medición de la PIC al quinto  día de su colocación, tras mantenerse en las últimas 48 h de la medición las cifras  de tensión normal. Es dado de alta a los 15 d de su ingreso, asintomático, con  TC y electroencefalograma normal.</p>    <p> <b>Caso 4. </b>Paciente del sexo masculino  de 54 a de edad, buzo profesional, que a las 24 h después de una inmersión es  traído al hospital por la familia al constatar que no despierta. Al examen físico  no se apreciaban signos de traumatismos, se encontraba en estado de inconsciencia,  sin apertura ocular, con respuesta verbal incoherente y respuesta en flexión al  dolor (<i>Glasgow</i> 7). En vistas radiográficas practicadas (figs. 2 y 3) y  en la TC (fig. 4), se observaba la presencia de gran neumoencéfalo hemisférico  izquierdo subdural e intraparenquimatoso, con desplazamiento de estructuras de  línea media de más de 1 cm, así como una imagen de hiperostosis de pared posterior  de seno frontal. </p>    <p>&nbsp;</p>    <p align="center"><A HREF="/img/revistas/mil/v31n3/f0210302.jpg"><img src="/img/revistas/mil/v31n3/f0210302.jpg" width="119" height="149" BORDER="0"></A></p>    
<p align="center">Fig.  2. Radiografía simple de cráneo. Neumoencéfalo frontal izquierdo.</p>    <p align="center"><A HREF="/img/revistas/mil/v31n3/f0310302.jpg"><img src="/img/revistas/mil/v31n3/f0310302.jpg" width="154" height="139" BORDER="0"></A></p>    
<p align="center">Fig.  3. Radiografía simple de cráneo, vista lateral. Neumoencéfalo frontal izquierdo.</p>    <p align="center">&nbsp;</p>    <p align="center"><A HREF="/img/revistas/mil/v31n3/f0410302.jpg"><img src="/img/revistas/mil/v31n3/f0410302.jpg" width="156" height="121" BORDER="0"></A></p>    
]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center">Fig.  4. TAC de cráneo simple. Neumoencéfalo frontal izquierdo.</p>    <p align="center">&nbsp;</p>    <p align="left">Es  intervenido quirúrgicamente mediante craneotomía frontotemporal izquierda, se  expone la base del cráneo y no se encuentra apertura dural que justificara la  presencia del neumoencéfalo. Al abrir la duramadre se halló signos de infarto  cerebral del territorio de la arteria cerebral media, se coloca doble sistema  de sondas subdurales herméticas de irrigación y aspiración.</p>    <p> El paciente  después de una mejoría inicial, fallece en las próximas 12 h. En la necropsia  se constató la presencia del infarto ya descrito y una bronconeumonía aguda.</p><h4>  Comentarios </h4>    <p>Las causas más frecuentes del neumoencéfalo se vinculan a  traumatismos craneoencefálicos, en personas jóvenes y del sexo masculino, al igual  que las presentadas en nuestros casos.1,2,5,14-16 </p>    <p>En 2 pacientes de los  estudiados el NET estuvo presente. Ambos fueron intervenidos quirúrgicamente,  uno de ellos evolucionó favorablemente después de su evacuación, y en el otro  se halló una extensa zona de infarto que lo condujo a la muerte. La técnica quirúrgica  a realizar en esta experiencia y que coincide con la de Nolla y otros,<span class="superscript">11</span>  consiste en la colocación de un doble sistema hermético multiperforado con irrigación  y drenaje continuo. Además debe medirse la PIC por broche epidural, con drenaje  intermitente de LCR en caso de elevación de esta por encima de 20 mm Hg o aparición  de manifestaciones de hipertensión endocraneana. La mayoría de los autores<span class="superscript">16,17</span>  coinciden con nosotros en el abordaje quirúrgico agresivo y urgente, así como  con la medición de la PIC<span class="superscript">12</span> cuando existe deterioro  neurológico, sin esperar a la posible evolución satisfactoria con medicación.  </p>    <p>Durante el manejo del NET debe mantenerse un buen estado de hidratación,  con estabilización de los parámetros vitales. El uso de antibiótico debe exigirse  en todos los casos, teniendo en cuenta que el aire penetra desde el exterior hacia  la cavidad craneana, existiendo por lo tanto una puerta de entrada a la infección.  </p>    <p>En este tipo de intervención quirúrgica no debe utilizarse el óxido nitroso,  debido a que el gas que fundamentalmente se colecciona en la cavidad craneana  es nitrógeno.<span class="superscript">11,18</span> </p>    <p>Los otros 2 pacientes  de nuestra casuística presentaban neumoencéfalos voluminosos, pero sin manifestaciones  neurológicas que justificaran un manejo agresivo. Ambos evolucionaron satisfactoriamente  con tratamiento conservador. <i>Nolla</i><span class="superscript">19</span> así  como <i>Ishiwata</i><span class="superscript">20</span> plantean que cuando en  espacio subdural existe más de 65 cc de aire se produce un deterioro neurológico  progresivo por efecto de masa y aumento de la PIC, planteamiento este que no coincide  con lo observado en estos 2 casos. </p>    <p>En nuestra opinión un paciente con neumoencéfalo  debe ser intervenido quirúrgicamente cuando se esté en presencia de deterioro  o focalización neurológica. Los resultados imagenológicos son importantes, pero  no determinan. </p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El tratamiento conservador debe basarse en reposo, posición  Fowler 30 °, analgésicos, balance hidromineral adecuado, evitar hipertermia y  tratamientos deshidratantes cerebrales en caso de necesidad. Los inhibidores de  la producción de LCR se utilizarán ante la presencia de una fístula de LCR.</p>    <p>  Las causas que definen el desenlace de un neumoencéfalo son:</p><ul>     <li> Estado  neurológico del paciente. </li>    <li> Estado general del paciente.</li>    <li> Presencia  de un NET. </li>    <li> Grado de hermeticidad del neumoencéfalo.</li>    <li> Potencialidad  de expansibilidad encefálica (atrofia cerebral, etcétera). </li>    <li> Complicaciones  propias del neumoencéfalo (infartos cerebrales secundarios, sepsis, etcétera).  </li>    </ul>    <p>La presencia de un NET no depende solamente del volumen de aire intracraneal,  sino de las PIC que se desarrollen. La hipertensión intracraneana depende del  grado de fuerza de succión negativa que ejerza el cerebro y de la hermeticidad  de la fístula aérea que se establezca. La mayoría de los autores,<span class="superscript">14-17</span>  proponen tratamiento conservador en el neumoencéfalo sin deterioro neurológico,  y aconsejan la intervención quirúrgica para los pacientes que presenten NET. </p><h4>Summary  </h4>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Four patients with big pneumocephalus, two of them were tension pneumocephalus.  In three cases, this entity was secondary to trauma: two caused by road accidents  and one resulted from hygroma removal complication. It occurred in the fourth  patient after diving into the sea. The diagnosis was based on cranial radiographies  and computerized tomography. Two patients were conservatively managed. A third  case underwent a tension subdural hygroma removal but the patient neurologically  worsened because of a bifrontal pneumoencephalus and was treated with double subdural  catheter system and intracranial pressure control. The patient´s course was favorable.  The fourth patient showed a substantial neurological deterioration, underwent  unilateral craniotomy on the suspicion of possible basal dural fistula. The patient  died from respiratory complications after experiencing some neurological improvement.  Other authors´ criteria about intracranial physiology of pneumoencephalus along  with our own opinions are set forth. </p>    <p>Subject headings: PNEUMOCEPHALUS/diagnosis;  CRANIOCEREBRAL TRAUMA; NEUROSURGICAL PROCEDURES. </p><h4>Referencias bibliográficas  </h4><ol>     <!-- ref --><li> Osborn AG, Daines JH, Wing SD, Anderson RE. Intracraneal air on  computarized tomography. J Neurosurgery 1978;48:355-9. </li>    <!-- ref --><li> Markham JW. The  clinical features of pneumocephalus based upon a survey of 284 cases with report  of 11 additional cases. Acta Neurochirur 1967;1:1-78.</li>    <!-- ref --><li> North JB. On the  importance of intracranial air. Br J Surg 1971;58:826-9. </li>    <!-- ref --><li> Azar-Kia B,  Sarwar M, Batnisky S, Schechter MM. Radiology on intracraneal gas. Am J Roentgenol  Radium Ther Nucl Med 1975;124:315-23. </li>    <!-- ref --><li> Mendelshon DB, Hertzanu Y. Intracerebral  pneumatoceles following facial trauma: CT findings. Radiology 1985;154:115-8.  </li>    <!-- ref --><li> Marras LC, Kalaparambath TP, Black SE, Rowed DM. Severe tension pneumocephalus  complicating frontal sinus osteoma. Can J Neurol Sci 1998;25(1):79-81. </li>    <!-- ref --><li>  Ciric I, Ragin A, Baumgartner C, Pierce D. Complications of transphenoidal surgery.  Results of a national survey. Review of the literature and personal experience.  Neurosurgery 1997;40:226-37.</li>    <!-- ref --><li> Hernández PJ, Sánchez BS, Tortosa SJ, Mulero  CJ, Martínez-Lage JF. Pressure pneumocephalus after posterior fossa surgery in  the sitting position. Rev Esp Anestesiol Reanim 1998;45(2):68-71. </li>    <!-- ref --><li> Ajalloveyan  M, Doust B, Atlas MD; Fagan PA. Pneumocephalus after acoustic neurona surgery.  Am J Otol 1998;19(6):824-27. </li>    <!-- ref --><li> Bhimani S, Viraponse CH, Sabshin JK, Sarwar  M, Paterson RH. Intracerebral pneumatocele: CT findings. Radiology 1985;154:111-4.  </li>    <!-- ref --><li> Nolla SJ, Balaguer ME, Carrasco GG, Llovet TJ, Solé LJ. Neumoencéfalos:  etiología, significado patológico y diagnóstico. A propósito de 13 observaciones.  Neurología 1986;4(1):26-34.</li>    <!-- ref --><li> Arbit E. Tensión pneumocephalus: treatment  with controlled descompresion via closed water-seal drainage system. J Neurosurg  1991;74:139-42. </li>    <!-- ref --><li> Hogg RP, Pillay H, Mitchell R, Johnson AP. Idiopathic  CSF rhinorrhoea presenting with tension pneumocephalus and hemiparesis. J Laryngol  Otol 1998;112(7):654-6. </li>    <!-- ref --><li> Gonul E, Baysefer A, Erdogan E, Gezen F, Seber  N. Tension pneumocephalus after frontal sinus gunshot wound. Otolaryngol Head  Neck Surg 1998;118(4):559-61. </li>    <!-- ref --><li> Keskil S, Baykaner K, Ceviker N, Isik  S, Cengel M, Orbay T. Clinical significance of acute traumatic intracranial pneumocephalus.  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Hospital Militar Central “Dr. Luis Díaz Soto”. Ave. Monumental,  Habana del Este, CP 11700, Ciudad de La Habana, Cuba. </p>    <p> <a href="#autor">1Especialista  de I Grado en Neurocirugía     <br> 2 Especialista de II Grado en Neurocirugía. Profesor  Asistente. Investigador Agregado.     <br> 3 Doctor en Ciencias. Profesor Consultante  en Neurocirugía.    <br> 4 Residente de Neurocirugía.</a><a name="cargo"></a> </p>      ]]></body><back>
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