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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La Sanidad Militar Cubana y el Derecho Internacional Humanitario]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,HMC Dr. Luis Díaz Soto  ]]></institution>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[This paper is aimed at contributing to the knowledge of the humanitarian, ethical and patriotic traditions of the combatants of the Military Health Corps of the Cuban Patriots during the Ten Years' War and of the Liberating Army as the armed brace initiator of the Cuban Revolution in 1868 that always respect the most universal laws relating to the wounded, sick, prisioners and civil population involved in one way or another in the armed conflict between the Government of the Republic in Arms and the Spanish Colonial Regimen. A historical investigation was made to study the upsurge and development of the Internaltional Humanitarian Law and of Military Health in Cuba in the context of the Ten Years' War, starting from the honorable position of Carlos Manuel de Céspedes, the Father of the Homeland and the way he managed the situation. The precepts that have characterized the principles of the International Humanitarian Law since the initial time that marked the birth of the Cuban Nation are stressed. It is underlined the need of conveying these values and knowledge to our military medical professionals and students so as to contribute to the present Battle of Ideas.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[ <h3>Historia de la Medicina Actual    <br> </h3>    <p>Hospital Militar Central &quot;Dr.  Luis D&iacute;az Soto&quot;    <br> </p><h2>La Sanidad Militar Cubana y el Derecho  Internacional Humanitario     <br> </h2>    <p><a href="#cargo">My. Pedro Arturo Rodr&iacute;guez  Ll&oacute;piz<span class="superscript"><b>1</b></span></a><a name="autor"></a>    <br>  </p><h4>Resumen    <br> </h4>    <p>Este art&iacute;culo pretende contribuir al conocimiento  de las tradiciones humanitarias, &eacute;ticas y patri&oacute;ticas de los combatientes  del Cuerpo de Sanidad Militar Mambisa durante la Guerra de los Diez A&ntilde;os  y el Ej&eacute;rcito Libertador como brazo armado-iniciador de la Revoluci&oacute;n  Cubana en 1868, los cuales respetaron siempre las leyes m&aacute;s universales  relativas a la protecci&oacute;n y el trato humano de los heridos, enfermos, prisioneros  y poblaci&oacute;n civil que estuvieron involucrados de una forma u otra en el  conflicto armado entre el Gobierno de la Rep&uacute;blica en Armas y el R&eacute;gimen  Colonial Espa&ntilde;ol. Se realiz&oacute; una investigaci&oacute;n de car&aacute;cter  hist&oacute;rico para estudiar el surgimiento y desarrollo del Derecho Internacional  Humanitario y la Sanidad Militar en Cuba en el contexto de la Guerra de los Diez  A&ntilde;os a partir de la digna posici&oacute;n y manejo de la situaci&oacute;n  hecha por Carlos Manuel de C&eacute;spedes, Padre de la Patria. Se destacan los  preceptos que han caracterizado a dichos principios del Derecho Internacional  Humanitario desde la &eacute;poca inicial que marc&oacute; el nacimiento de la  Naci&oacute;n Cubana. Se se&ntilde;ala la necesidad de trasmitir estos valores  y conocimientos a nuestros profesionales y alumnos de Medicina Militar con vistas  a contribuir a la actual Batalla de Ideas.    <br> </p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p><i>DeCS:</i> MEDICINA MILITAR;  VIGILANCIA SANITARIA; DERECHO HUMANITARIO INTERNACIONAL; HISTORIA; CUBA.</p>    <p>Los  m&eacute;dicos militares y el personal sanitario en Cuba han tenido a lo largo  de su historia un intenso aval participativo en el cumplimiento del Derecho de  la Guerra (Derecho de los Conflictos Armados o Derecho Internacional Humanitario)  basado en los fundamentos &eacute;ticos y patri&oacute;ticos de la doctrina m&eacute;dica  militar que han marcado su decursar en la historia de la Revoluci&oacute;n Cubana  a partir del 10 de Octubre de 1868.    <br> </p>    <p>Resulta, por lo tanto, de gran  importancia que nuestros oficiales, cadetes, sargentos, soldados y trabajadores  civiles de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) y en particular todo el personal  de los Servicios M&eacute;dicos, dominen los elementos hist&oacute;ricos y de  principios en cuanto al cumplimiento de las normas del Derecho Internacional Humanitario  (DIH) por el personal de Sanidad Militar (SM) como una forma efectiva de aplicarlos  a la &quot;historia nueva&quot;. En la medida que se dominen las normas b&aacute;sicas  y reglas del comportamiento durante las acciones combativas en caso de una agresi&oacute;n  armada al pa&iacute;s, la victoria ante el enemigo ser&aacute; un hecho exitoso  para el pueblo cubano.     <br> </p>    <p>El Padre de la Patria, <i>Carlos Manuel de  C&eacute;spedes</i>, fue, sin lugar a dudas, el precursor del cumplimiento del  DIH en las guerras de la independencia y en lo particular, el Cuerpo de Sanidad  Militar Mambisa que a trav&eacute;s de sus miembros aplicaron los principios humanitarios  de una manera realmente extraordinaria para el contexto hist&oacute;rico existente  entonces.    <br> </p>    <p>El DIH y los Servicios M&eacute;dicos en Cuba tienen en com&uacute;n  principios y normas como base: la prevenci&oacute;n, la promoci&oacute;n, la protecci&oacute;n,  la restauraci&oacute;n de la salud de los heridos, enfermos, prisioneros y poblaci&oacute;n  civil. Ellos surgieron en la Guerra de Independencia, volvieron a cumplirse por  el Ej&eacute;rcito Rebelde y deben reconocerse en la actual Batalla de Ideas.      <br> </p>    <p>Se puede afirmar que si existe una esfera del trabajo de las FAR donde  la aplicaci&oacute;n del DIH tiene una vigencia permanente es precisamente en  los Servicios M&eacute;dicos, ya que su prop&oacute;sito supremo es asistir y  garantizar la vida y trato humano a los combatientes y poblaci&oacute;n civil  en tiempo de guerra y en tiempo de paz.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> </p>    <p>Esta labor humanitaria se resume  en la siguiente idea martiana: &quot;Hay m&aacute;s gloria en sacar una espada  del pecho de un herido, que en hundirle la espada hasta la empu&ntilde;adura&quot;.<span class="superscript">1</span>    <br>  </p><h4>C&eacute;spedes: Precursor del Derecho Internacional Humanitario y la  Sanidad Militar    <br> </h4>    <p>C<i>arlos Manuel de C&eacute;spedes</i> fue uno de  los m&aacute;s grandes humanistas americanos del siglo XIX, su confianza en las  capacidades del hombre, su profundo respeto al decoro humano, est&aacute;n presentes  a trav&eacute;s de toda su obra, as&iacute; como su entrega total a la causa de  la independencia de su Patria. En el Manifiesto de la Junta Revolucionaria de  la Isla de Cuba, al dirigirse a sus compatriotas y a todas las naciones se&ntilde;alaba:      <br> </p>    <p>&quot;Al levantarnos armados contra la opresi&oacute;n del tir&aacute;nico  gobierno espa&ntilde;ol, siguiendo las costumbres establecidas en todos los pa&iacute;ses  civilizados, (...). Respetamos las vidas y propiedades de todos los ciudadanos  pac&iacute;ficos, aunque sean los mismos espa&ntilde;oles, residentes... y en  general, demandamos la religiosa observancia de los derechos imprescriptibles  del hombre, constituy&eacute;ndonos en naci&oacute;n independiente (...)&quot;.<span class="superscript">2</span></p>    <p>El  Padre de la Patria, quien era un eminente abogado, llam&oacute; a hacer la guerra  &quot;siguiendo las costumbres&quot; y promovi&oacute; el trato justo al enemigo  rendido, los prisioneros y la poblaci&oacute;n civil a lo largo de la contienda,  casi al mismo tiempo de haber sido publicado los documentos emitidos entre 1863  y 1864, con los que se daba a luz al DIH y el movimiento de la Cruz Roja Internacional  en Ginebra (aunque no existen antecedentes documentales de que hubiese conocimiento  de estos en el territorio cubano en esa &eacute;poca).</p>    <p>En uno de sus primeros  documentos, fechado el 30 de octubre de 1868, el General en Jefe dicta las medidas  pertinentes contra los malhechores que se aprovechan del estado insurreccional  para fomentar el saqueo, el robo y el pillaje; planteaba:     <br> </p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&quot;...,  creyendo tal vez que la revoluci&oacute;n puede permitir el desorden, se han entregado  al pillaje y al robo por los campos, he dispuesto que se ejerza la mayor vigilancia  posible, y se aprehendan inmediatamente a todo aquel que sea reo de alguno de  estos actos&quot; .<span class="superscript">2</span>    <br> </p>    <p>Por otra parte,  tomaba tambi&eacute;n las medidas para el racionamiento y abastecimiento de las  tropas cuando dispuso el 28 de noviembre de 1868 un decreto donde recog&iacute;a:    <br>  </p>    <p>&quot;... distribuyan las raciones que correspondan a cada compa&ntilde;&iacute;a,  cuerpo de guardia o ret&eacute;n. (...) que esta orden tenga su m&aacute;s exacto  cumplimiento dando cuenta a este Estado Mayor de cualquiera infracci&oacute;n  que contra ella se cometa...&quot;<span class="superscript">3</span>    <br> </p>    <p>Consecuente  con sus ideas y principios humanitarios, al mes siguiente de iniciada la contienda  b&eacute;lica C&eacute;spedes, dict&oacute; un Bando de fecha 12 de noviembre  de 1868 en el cual dispuso el perd&oacute;n de los soldados espa&ntilde;oles que  se entregaran voluntariamente y estableci&oacute; que ser&iacute;an juzgados por  un Consejo de Guerra verbal y ejecutados militarmente los soldados y jefes de  las fuerzas cubanas que violaran y efectuaran pillaje, indulto a los ciudadanos  pac&iacute;ficos. El 14 de diciembre de 1868 C&eacute;spedes en una circular denuncia  la barbarie de las tropas coloniales y el fusilamiento de un revolucionario ejemplar  en la que expone:    <br> </p>    <p>&quot;..., se me dice cortaron las orejas a los nuestros,  y a&uacute;n el ciudadano abanderado Ardila, &quot;estando todav&iacute;a vivo&quot;  sobre el campo de acci&oacute;n. Se me dice tambi&eacute;n que el enemigo hab&iacute;a  fusilado al ciudadano Hilario Tamayo, porque intim&aacute;ndolo el gobernador  que dijese &quot;&iexcl;Viva Espa&ntilde;a!&quot; se hab&iacute;a negado contestando  siempre: &quot;&iexcl;Viva Cuba Libre!&quot;<span class="superscript">2</span>    <br>  </p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>A diferencia del tir&aacute;nico r&eacute;gimen espa&ntilde;ol, que emple&oacute;  crueles procedimientos y mantuvo una guerra injusta y salvaje, los jefes y autoridades  de la Revoluci&oacute;n Cubana ofrecieron alt&iacute;simas pruebas de cultura,  humanidad y magnanimidad con los enemigos que cayeran en su poder. No obstante,  a la obstinada resistencia del gobierno espa&ntilde;ol, el 2 de enero de 1872  C&eacute;spedes, interpretando los sentimientos del pueblo cubano emiti&oacute;  una &quot;Circular sobre Regulaci&oacute;n de la Guerra&quot; que estableci&oacute;  una pol&iacute;tica humanitaria en relaci&oacute;n con los prisioneros de guerra  y la poblaci&oacute;n civil.</p>    <p>Refiri&eacute;ndose a este proceder inhumano  por parte del enemigo, pero en la etapa de la Guerra de Liberaci&oacute;n Nacional  nuestro Comandante en Jefe, el 24 de octubre de 1958 desde la Sierra Maestra dirigi&oacute;  una Carta Abierta a sus combatientes denunciando el asesinato alevoso de un grupo  de prisioneros heridos que cayeron en poder del ej&eacute;rcito, expres&oacute;  que este hecho deshonra al Ej&eacute;rcito de Cuba ante los ojos del mundo, asesinar  a prisioneros heridos, deshonra mucho m&aacute;s al ej&eacute;rcito que perder  una batalla; que no hay raz&oacute;n para privarle la vida a un combatiente despu&eacute;s  de estar desarmado ya que este proceder ha sido siempre, en cualquier parte del  mundo, y en todos los tiempos un acto rid&iacute;culo y cobarde.    <br> </p>    <p><i>Carlos  Manuel de C&eacute;spedes</i> atendiendo a que las victorias alcanzadas sobre  el enemigo permit&iacute;an dar m&aacute;s latitud a las tendencias civilizadoras  y los principios democr&aacute;ticos, consider&oacute; conveniente ampliar las  reglas establecidas y emiti&oacute; el 26 de agosto de 1873 un &quot;Decreto Regularizando  la Guerra&quot;, que constituye uno de los m&aacute;ximos exponentes de sus ideas  en relaci&oacute;n con el trato a los prisioneros de guerra y la protecci&oacute;n  de la poblaci&oacute;n civil, como por ejemplo la prohibici&oacute;n de matar  fuera de combate, la protecci&oacute;n a las mujeres, ni&ntilde;os, inv&aacute;lidos  y ancianos, el respeto a las pertenencias de los prisioneros y el rigor en el  castigo a los contraventores.    <br> </p>    <p>Es evidente la labor del Padre de la  Patria en torno al cumplimiento y exigencia a los jefes de los principios del  DIH, en su condici&oacute;n de m&aacute;ximo l&iacute;der de la naciente revoluci&oacute;n,  en lo militar y en lo pol&iacute;tico. Pero tambi&eacute;n resalta cuando en su  condici&oacute;n de Jefe Supremo del Ej&eacute;rcito Libertador crea el Cuerpo  de Sanidad Militar el 9 de julio de 1869 con la Ley de &quot;Organizaci&oacute;n  de las Fuerzas Insurrectas&quot; (nombramientos) donde designaba al Jefe Superior  de Sanidad de Ej&eacute;rcito Libertador y a los jefes de Sanidad y Farmacia de  los Estados de Oriente, de Camag&uuml;ey y de Las Villas. Con esta ley, el precursor  del DIH en Cuba y la Sanidad Militar, le daba forma al Ej&eacute;rcito Libertador  para proteger, asistir y atender a las v&iacute;ctimas de los combates de ambas  partes, es decir, para hacer la guerra lo m&aacute;s humanamente posible.    <br>  </p>    <p>Para Cuba, conquistar la independencia era necesario, lo cual exigi&oacute;  llevar a cabo la lucha armada respetando el Derecho de Gentes y creando las condiciones  de la asistencia humana. Estos principios humanitarios fueron practicados por  los miembros del Cuerpo de Sanidad Militar Mambisa en la Guerra de los Diez A&ntilde;os.    <br>  </p><h4>Funci&oacute;n destacada de la SM en el cumplimiento del DIH durante la  Guerra de los Diez A&ntilde;os    <br> </h4>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La historia quiso, por razones diversas,  que muchos de los iniciadores de nuestra epopeya revolucionaria fuesen abogados  o profesionales de la salud, todos con una alt&iacute;sima cultura y vocaci&oacute;n  humanista y &eacute;tica. Tambi&eacute;n sin distingo de clase figuraron hombres  y mujeres que no fueron m&eacute;dicos, ni farmac&eacute;uticos, ni dentistas,  ni estudiantes, pero fueron practicantes de farmacia flebotomianos, auxiliares  de sanidad y hasta curanderos, pues todos en aquellos momentos dif&iacute;ciles  fueron &uacute;tiles a la Patria y se destacaron en los diferentes escenarios  combativos, unos como jefes militares o soldados, otros como miembros activos  o emp&iacute;ricos del Cuerpo de Sanidad Militar y en no pocas ocasiones ejerciendo  ambas funciones en el campo insurrecto.    <br> </p>    <p>Cabe destacar la figura del  doctor <i>F&eacute;lix Figueredo</i> y <i>D&iacute;az</i>, uno de los primeros  conspiradores contra el r&eacute;gimen colonial que al iniciar C&eacute;spedes  la Revoluci&oacute;n en Yara, se une a las fuerzas de <i>Donato M&aacute;rmol</i>.  Luego se vincula extraordinariamente al General Antonio Maceo, del cual fue m&eacute;dico  personal y amigo. Con &eacute;l comparti&oacute; como ayudante personal la gloriosa  p&aacute;gina de la Protesta de Baragu&aacute; de la Guerra.    <br> </p>    <p>La actuaci&oacute;n  de <i>Figueredo</i> como m&eacute;dico es de notar en la atenci&oacute;n de los  heridos y enfermos tanto mambises como del enemigo. Los servicios m&eacute;dicos  a su cargo estaban siempre cerca de los campos de batalla. Fue quien asisti&oacute;  a <i>Maceo</i> cuando estuvo gravemente herido. Como estratega y m&eacute;dico  militar puso en pr&aacute;ctica los principios que seg&uacute;n el DIH se establecen  para los conflictos armados (necesidad militar, limitaci&oacute;n, distinci&oacute;n  y proporcionalidad).    <br> </p>    <p>Ante el intento de la Toma de Bayamo por los espa&ntilde;oles,  el Licenciado en Farmacia <i>Pedro Manuel Maceo Infante</i>, fue uno de los primeros  en la acci&oacute;n incendiaria al tomar una tea y quemar su botica y la casa  de sus hijos antes de que pasara a manos del enemigo. En ese momento <i>Maceo  Infante</i> se incorpora a las fuerzas insurrectas como jefe de sanidad. Esta  actuaci&oacute;n, al dirigir pr&aacute;cticamente el incendio de Bayamo se le  reconoce como una necesidad militar imperiosa, es decir, como un principio que  justifica las medidas en casos de necesidad para vencer al enemigo y que se acepta  en las normas del DIH.    <br> </p>    <p>Como se puede apreciar, la historia independentista  cubana est&aacute; plagada de actuaciones de principios, tanto en el plano del  derecho como en el accionar de la sanidad militar.     <br> </p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>M&aacute;s cercano  en el devenir hist&oacute;rico, se ha de destacar la posici&oacute;n del Comandante  <i>Ernesto Che Guevara </i>cuando tuvo lugar el ataque al cuartel de La Plata  en la Sierra Maestra el 17 de enero de 1957 (considerado el primer combate victorioso  del Ej&eacute;rcito Rebelde), luego de atender lo mejor posible a los heridos  del enemigo (3 de ellos de mucha gravedad), orden&oacute; dejarlos al cuidado  de los soldados prisioneros y se retiraron. Despu&eacute;s de finalizada la guerra,  en su relato acerca de este combate expres&oacute;:</p>    <p>&quot;...siempre contrastaba  nuestra actitud con los heridos y la del ej&eacute;rcito, que no s&oacute;lo asesinaba  a nuestros heridos, sino que abandonaba a los suyos.(...). All&iacute;, con mucho  dolor para m&iacute;, que sent&iacute;a como m&eacute;dico la necesidad de mantener  reserva para nuestras tropas, orden&oacute; <i>Fidel</i> que se entregaran a los  prisioneros todas las medicinas disponibles para el cuidado de los soldados heridos,  y as&iacute; lo hicimos.&quot;<span class="superscript">3</span>    <br> </p>    <p>Por  otro lado, el propio Comandante <i>Ernesto Che Guevara</i> en su posici&oacute;n  de jefe, tambi&eacute;n actu&oacute; teniendo en cuenta el principio de la necesidad  militar imperiosa, cuando en la toma de Santa Clara a finales de 1958 dirigi&oacute;  la acci&oacute;n del derribo del tren blindado con abastecimientos log&iacute;sticos,  incluido los medicamentos y medios m&eacute;dicos.    <br> </p>    <p>Significaci&oacute;n  relevante tiene el aporte de las mujeres cubanas, en todas las etapas de la lucha  revolucionaria, al comportamiento en la Sanidad Militar. Muchas de ellas se sacrificaron  y sufrieron con estoicismo todos los dolores para prestar servicios m&eacute;dicos  como enfermeras o curanderas: <i>Mariana Grajales</i> y <i>Coello</i>, <i>Mar&iacute;a  Cabrales Isaac, Concha Agramonte</i> y <i>Boza, Micaela Castillo</i> y <i>Estrada,  Bernarda del Toro Pelegr&iacute;n, Caridad Bravo, Cirila L&oacute;pez, Lila Walring,  Rosa Castellanos</i> y <i>Castellanos</i> y muchas otras perdidas en el anonimato.  Ellas cumpl&iacute;an por intuici&oacute;n, de manera ejemplar, sin ninguna distinci&oacute;n,  con los principios aprobados en Ginebra en 1864.    <br> </p>    <p><i>Mariana</i>, madre  de los Maceo, ejerci&oacute; como enfermera cuidando a los heridos de los combates,  a sus propios hijos, cubanos y espa&ntilde;oles, y animaba a sus compatriotas  a pelear. De <i>Mariana</i> escribi&oacute; <i>Mart&iacute;</i>: &quot;en sala  no hay m&aacute;s culta matrona, ni habr&aacute; en la guerra mejor curandera&quot;.<span class="superscript">4</span>    <br>  </p>    <p>Hoy el personal de los Servicios M&eacute;dicos de las FAR se compone en  una gran parte por mujeres en dis&iacute;miles especialidades, las que tambi&eacute;n  han practicado este deber humanitario en el cumplimiento fundamentalmente de las  misiones internacionalistas.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> </p>    <p>De c&oacute;mo hacer la guerra con asistencia  m&eacute;dica constituy&oacute; un principio de la gesta libertadora desde sus  inicios, pues despu&eacute;s de fundada la Rep&uacute;blica en Armas el 10 de  abril de 1869 en la Asamblea de Gu&aacute;imaro, la C&aacute;mara de Representantes  dict&oacute; una Ley de Organizaci&oacute;n Militar, d&aacute;ndole forma al Ej&eacute;rcito  Libertador para llevar a cabo la guerra y proteger a sus v&iacute;ctimas. El Presidente  de la Rep&uacute;blica de Cuba en Armas, <i>Carlos Manuel de C&eacute;spedes</i>,  design&oacute; en uso de sus facultades a los Jefes de Sanidad en diferentes cargos:  Jefe Superior de Sanidad en Oriente, Camag&uuml;ey y Las Villas, integrados todos  por doctores y farmac&eacute;uticos.    <br> </p>    <p>Entre las misiones principales  que fueron cumplidas por los Jefes de Sanidad Militar en correspondencia con el  DIH (no sabemos si conoc&iacute;an la existencia del DIH) est&aacute;n la inspecci&oacute;n  a los hospitales subordinados, la distribuci&oacute;n de los medicamentos, instrumental  m&eacute;dico y recursos materiales que se obtuvieran mediante diferentes v&iacute;as  y otras.    <br> </p>    <p>A su vez en las Ordenanzas Militares de febrero de 1874 se  relacionaban aspectos que regulaban la presencia del delito, o al menos lo limitaban,  entre el personal de la Sanidad Militar Mambisa. Por ejemplo, en su art&iacute;culo  No. 40 se establec&iacute;a que todas las propiedades ocupadas al enemigo en sus  edificios p&uacute;blicos y en general las armas, pertrechos, medicinas, &uacute;tiles  de cirug&iacute;a y objetos de escritorio, se aseguraran para el servicio de la  Rep&uacute;blica por el jefe respectivo responsable de su conservaci&oacute;n.    <br>  </p>    <p>Estos principios son cumplidos hoy en d&iacute;a por nuestra Cruz Roja  Cubana, gesti&oacute;n reconocida internacionalmente al velar por el cumplimiento  de lo legislado.    <br> </p>    <p>Seg&uacute;n el DIH actual, en lo relativo al respeto  y protecci&oacute;n de las unidades sanitarias se plantea que, en caso de ocupaci&oacute;n,  es obligatorio respetar sus instalaciones, heridos y enfermos, as&iacute; como  el personal y equipo sanitario que deben ser tratados con toda consideraci&oacute;n.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>  </p>    <p>En el caso de las prefecturas y subprefecturas se permiti&oacute; la participaci&oacute;n  de la poblaci&oacute;n que se encontraba en los territorios liberados en el cumplimiento  de diversas tareas relacionadas con la protecci&oacute;n de las v&iacute;ctimas  del combate. Los campesinos supieron colaborar con la Sanidad Militar al brindar  sus casas para la atenci&oacute;n de las v&iacute;ctimas de los combates, en todas  las &eacute;pocas, o sea, tanto en las guerras de independencia como en la de  liberaci&oacute;n nacional.    <br> </p>    <p>En el Derecho de los Conflictos Armados  vigente se establece la zona de log&iacute;stica o base log&iacute;stica fuera  del Teatro de Operaciones Militares para el funcionamiento de la asistencia m&eacute;dica,  y nuestros Servicios M&eacute;dicos, en la actualidad, cumplen con estos preceptos  en el marco de la doctrina de la Guerra de Todo el Pueblo.    <br> </p>    <p>En particular,  el aspecto higi&eacute;nico-sanitario es un elemento que debe estar siempre presente  en el quehacer de la Sanidad Militar    <br> </p>    <p>El 20 de marzo de 1870 el General  <i>Julio Grave de Peralta</i> se dirigi&oacute; al Subprefecto de Majibacoa expres&aacute;ndole,  en este sentido lo siguiente:    <br> </p>    <p>&quot;Con el objeto de evitar en lo posible  la propagaci&oacute;n de la terrible epidemia que nos amenaza: espero tome Ud.  todas las medidas necesarias que sean convenientes, procure ... se proceda a quemar  varios caballos muertos que hay a la orilla del r&iacute;o...&quot;<span class="superscript">5</span>    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>  </p>    <p>Este pasaje hist&oacute;rico nos demuestra como la higiene y sanidad p&uacute;blica  eran preocupaci&oacute;n y ocupaci&oacute;n constante de los jefes y m&eacute;dicos  insurrectos y secundado por todos los integrantes del Cuerpo de Sanidad Mambisa,  revelando as&iacute; su vigencia seg&uacute;n se establece en el art&iacute;culo  59 de los Convenios de Ginebra:     <br> </p>    <p>&quot;...que el personal sanitario  deber&aacute; contar con suministros sanitarios adecuados, as&iacute; como medicamentos  para tomar parte en el cumplimiento de sus obligaciones en cuanto a la higiene  y la sanidad p&uacute;blica.&quot;<span class="superscript">6</span>    <br> </p>    <p>En  la concepci&oacute;n de los aseguramientos m&eacute;dicos para tiempo de guerra  contempor&aacute;neo en nuestro pa&iacute;s se establecen los principios de independencia,  econom&iacute;a y preservaci&oacute;n de las fuerzas y medios para poder cumplir  con la misi&oacute;n planteada; principios estos tomados justamente de la experiencia  combativa de las guerras de independencia por la Sanidad Militar Mambisa.    <br>  </p>    <p>Por ejemplo, en 1870 el doctor <i>F&eacute;lix Figueredo</i> lleg&oacute;  a dirigir un hospital de campa&ntilde;a con 300 heridos y enfermos, ya que las  prefecturas lejanas mandaban all&iacute; a las v&iacute;ctimas de los combates  en la amplia zona oriental.</p>    <p>Durante la conducci&oacute;n de las operaciones  en la manigua, los miembros de la sanidad insurrecta participaron en el traslado  de heridos y enfermos y en su posterior ubicaci&oacute;n, y hac&iacute;an llegar  medicinas a los hospitales y lugares donde se encontraban los heridos y enfermos  de los combates. Adem&aacute;s, abastec&iacute;an los hospitales cuando no hab&iacute;a  medicamentos de hierbas, hojas, ra&iacute;ces, tallos, resinas, mieles, cortezas  y otros medios naturales con propiedades medicinales.    <br> </p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La evacuaci&oacute;n  de los heridos y enfermos se hac&iacute;a desde las zonas de los combates a los  campamentos, a los hospitales, casas y otros refugios. Se hac&iacute;a a pie,  a caballo o en camilla, con grandes dificultades y hasta se confeccionaban parihuelas  con los medios de la naturaleza. En la confecci&oacute;n de estos medios r&uacute;sticos  se utilizaron las hamacas de los propios combatientes que se fijaban en maderos.  El Ej&eacute;rcito Rebelde tambi&eacute;n se caracteriz&oacute; por esta forma  de actuar.    <br> </p>    <p>En los fundamentos del aseguramiento m&eacute;dico para  tiempo de guerra se plantean las medidas de tratamiento y evacuaci&oacute;n de  los heridos y enfermos en cada una de las etapas y, en lo particular, en la &uacute;ltima  etapa de resistencia, desgaste y victoria, donde se aplicar&iacute;a la experiencia  mambisa. Pr&aacute;cticamente tendremos que convertirnos en mambises para poder  cumplir las etapas graduales en la asistencia m&eacute;dica.    <br> </p>    <p>El personal  sanitario del Ej&eacute;rcito Libertador y el Rebelde fueron v&iacute;ctimas de  la escasez de recursos m&eacute;dicos de todo tipo; pr&aacute;cticamente, puede  decirse que no contaron durante la guerra con abastecimientos m&eacute;dicos dignos  de ese nombre.    <br> </p>    <p>Al decir del periodista norteamericano <i>O`Kelly</i>  al visitar los campos insurrectos del 68 describi&oacute; la situaci&oacute;n  terrible de falta de disponibilidad de recursos de los miembros del Cuerpo de  Sanidad en un hospital mamb&iacute;, y resalta al mismo tiempo el hero&iacute;smo  de los combatientes que no abandonaron jam&aacute;s a los heridos en manos del  enemigo, aun en las peores condiciones del combate. Los recog&iacute;an junto  con sus armas y aun careciendo de todo medio de transporte. El periodista expresaba:  </p>    <p>&quot;Debido tambi&eacute;n a la escasez de medicinas los m&eacute;dicos  se ven obligados a economizar a&uacute;n las m&aacute;s necesarias: siendo causa  esto de que los padecimientos de los heridos se exacerben m&aacute;s de la cuenta.  Si existe alg&uacute;n punto donde la Cruz Roja debiera venir en auxilio de la  humanidad, ese punto, indudablemente, es Cuba.&quot;<span class="superscript">7</span>    <br>  </p>    <p>La condici&oacute;n insular tropical de Cuba ha determinado siempre que  el Teatro de Operaciones Militares est&eacute; propenso a problemas higi&eacute;nico-epidemiol&oacute;gicos  en cuanto a prevalencia de enfermedades y otro tipo de riesgos por parte de los  combatientes. En las guerras independentistas estas situaciones afectaban a los  combatientes de ambos ej&eacute;rcitos, y de la experiencia de la Sanidad Militar  Mambisa se han nutrido los Servicios M&eacute;dicos de las FAR, ya que se toma  en cuenta como exigencia su alta capacidad movilizativa de los recursos propios  y del territorio, as&iacute; como tiene presente para su Aseguramiento M&eacute;dico  no solo los factores t&aacute;ctico-operativos y socio-econ&oacute;micos, sino  tambi&eacute;n el f&iacute;sico-geogr&aacute;fico, elementos estos que nos garantizan  el cumplimiento de las Leyes de la Guerra en caso de una agresi&oacute;n armada  a nuestro pa&iacute;s.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> </p>    <p>El Ej&eacute;rcito Rebelde puso en pr&aacute;ctica  estas experiencias cuando en la Sierra Maestra se organiz&oacute; la atenci&oacute;n  a los heridos, enfermos y poblaci&oacute;n civil, haciendo uso, ante la falta  de medicamentos, de la medicina tradicional. En las misiones internacionalistas  esta actitud fue caracter&iacute;stica del trabajo de nuestros Servicios M&eacute;dicos.  Basta recordar las condiciones en que se realizaron muchas operaciones quir&uacute;rgicas  y la forma en que se atendi&oacute; al prisionero sudafricano que hubo que trasladar  a Cuba.    <br> </p>    <p>Si bien la Sanidad Militar Mambisa casi desde sus inicios cont&oacute;  con una buena legislaci&oacute;n que regulaba su funcionamiento, la falta de personal  y medios hizo que a lo legislado se impusiera en muchos casos la realidad de una  lucha en condiciones muy adversas. Solamente el hero&iacute;smo sin par de los  miembros de la Sanidad y de muchos hombres y mujeres que apoyaron su labor pudieran,  aun en las m&aacute;s dif&iacute;ciles situaciones, actuar, salvar vidas, mantener  la higiene en los campamentos, luchar contra las epidemias y combatir al mismo  tiempo al enemigo en su intento de desaparecer los hospitales y los pocos recursos  m&eacute;dicos con que contaban. En estas condiciones se fueron creando y desarrollando  instituciones m&eacute;dicas acordes con la situaci&oacute;n t&aacute;ctico-operativa  y los recursos existentes (hospitales de sangre y fijos).    <br> </p>    <p>Hoy el aseguramiento  de los Servicios M&eacute;dicos para tiempo de guerra toma en cuenta estas medidas  aplicadas en la Guerra de los Diez A&ntilde;os organiz&aacute;ndola en etapas:  asistencia b&aacute;sica (autoasistencia, asistencia mutua y asistencia sanitaria);  primera asistencia m&eacute;dica (se lleva a cabo en el puesto m&eacute;dico del  batall&oacute;n); asistencia m&eacute;dica calificada (se brinda en el puesto  m&eacute;dico de la brigada); asistencia m&eacute;dica especializada (se brinda  en los batallones de aseguramiento m&eacute;dico).    <br> </p>    <p>Un ejemplo digno  de se&ntilde;alar es el funcionamiento, en 1871, de un hospital en las serran&iacute;as,  fundado, administrado y atendido por <i>Rosa Castellanos</i> &quot;La Bayamesa&quot;.  Ella estableci&oacute; hospitales ambulantes, ayudaba a los m&eacute;dicos y practicantes  en la primera atenci&oacute;n a los heridos y enfermos, y posteriormente levant&oacute;  un buen hospital en San Diego del Chorrillo. Cuenta <i>Ram&oacute;n Roa</i> que  despu&eacute;s del combate de la Sacra en 1873 el General <i>M&aacute;ximo G&oacute;mez  </i>llam&oacute; a su tienda a un grupo de oficiales, jefes y m&eacute;dicos y  les dijo: &quot;Vamos a conocer a una matrona prieta, &iexcl;a la negra <i>Rosa</i>!  &iexcl;A <i>Rosa</i> La Bayamesa!.&quot;<span class="superscript">8</span> <i>Rosa  </i>hac&iacute;a en su hospital de m&eacute;dico, sanitaria, forrajera, cocinera,  exploradora, custodia, en fin, de lo que fuera necesario.    <br> </p>    <p>Esta valiente  patriota no solamente garantizaba la adecuada atenci&oacute;n a los heridos y  enfermos, sino tambi&eacute;n la seguridad, defensa y protecci&oacute;n de su  hospital, como una de las obligaciones del personal sanitario ante el ataque enemigo,  tal como se establece en el DIH contempor&aacute;neo:    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> </p>    <p>&quot;Los establecimientos  fijos y las unidades sanitarias m&oacute;viles del Servicio de Sanidad no podr&aacute;n,  en ning&uacute;n caso, ser objeto de ataques, sino que ser&aacute;n en todo tiempo  respetados y protegidos por las Partes en conflicto.&quot;<span class="superscript">6</span>    <br>  </p>    <p>Para los m&eacute;dicos militares y su personal sanitario no cabe duda  de que el enemigo en su fase de ocupaci&oacute;n a nuestro territorio ser&aacute;  implacable en el incumplimiento de las leyes del DIH relativas a la protecci&oacute;n  del personal sanitario y sus instalaciones. Nuestro accionar debe ser por el contrario,  en consonancia con nuestras tradiciones y doctrinas, por lo que desde tiempo de  paz se prev&eacute;n las acciones en la etapa de resistencia, desgaste y victoria  de manera infinita hasta la liberaci&oacute;n.    <br> </p><h4>Conclusiones    <br> </h4>    <p>Sin  lugar a dudas, fue trascendental el papel humanitario desempe&ntilde;ado en las  contiendas b&eacute;licas por los principales Jefes de Ej&eacute;rcito y Jefes  de Sanidad Militar del Ej&eacute;rcito Libertador primero y Rebelde despu&eacute;s,  de sus m&eacute;dicos, farmac&eacute;uticos, dentistas y personal que posibilitaron  que ese sentido de la vida y los bienes, humanitario y &eacute;tico por las v&iacute;ctimas  de los combates sin distinci&oacute;n alguna, fueron los que echaron ra&iacute;ces  en nuestras conciencias propiciando un significativo apego al DIH en s&iacute;,  y por ende constituy&oacute; la base de la doctrina m&eacute;dica militar cubana  en consonancia con el respeto a los principios humanitarios que nos siguen caracterizando.    <br>  </p>    <p>El precursor por excelencia de este comportamiento fue el Padre de la Patria,  quien vincul&oacute; en la pr&aacute;ctica y a trav&eacute;s de la letra, el surgimiento  del DIH y la Sanidad Militar Mambisa expresado en el Teatro de Operaciones Militares  en los terrenos de las acciones b&eacute;licas y la asistencia m&eacute;dica.    <br>  </p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Solo hemos sido fieles continuadores de sus ense&ntilde;anzas, las que  se crecen y desarrollan en la actual Batalla de Ideas en el marco de la doctrina  militar cubana de la guerra de Todo el Pueblo.     <br> </p><h4>Summary</h4>    <p>This  paper is aimed at contributing to the knowledge of the humanitarian, ethical and  patriotic traditions of the combatants of the Military Health Corps of the Cuban  Patriots during the Ten Years' War and of the Liberating Army as the armed brace  initiator of the Cuban Revolution in 1868 that always respect the most universal  laws relating to the wounded, sick, prisioners and civil population involved in  one way or another in the armed conflict between the Government of the Republic  in Arms and the Spanish Colonial Regimen. A historical investigation was made  to study the upsurge and development of the Internaltional Humanitarian Law and  of Military Health in Cuba in the context of the Ten Years' War, starting from  the honorable position of Carlos Manuel de C&eacute;spedes, the Father of the  Homeland and the way he managed the situation. The precepts that have characterized  the principles of the International Humanitarian Law since the initial time that  marked the birth of the Cuban Nation are stressed. It is underlined the need of  conveying these values and knowledge to our military medical professionals and  students so as to contribute to the present Battle of Ideas.    <br> </p>    <p><i>Subject  headings:</i> MILITARY MEDICINE; HEALTH SURVEILLANCE; INTERNATIONAL HUMANITARIAN  LAW; HISTORY; CUBA.</p><h4>Referencias Bibliogr&aacute;ficas    <br> </h4><ol>     <!-- ref --><li>Mart&iacute;  P&eacute;rez, J. Obras Completas. La Habana: Editorial de Ciencias Sociales; 1975;  t 21:316.    <br> </li>    <!-- ref --><li>Portuondo del Prado F, Pichardo Vi&ntilde;als H. Carlos  Manuel de C&eacute;spedes. Escritos. La Habana: Editorial de Ciencias Sociales;  1974; t 1:109, 111,123,135,137.    <br> </li>    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><li>Vald&eacute;s Casanova G. Tradiciones  humanitarias de la Revoluci&oacute;n Cubana en la lucha armada. CEDIH, La Habana,  Cuba.    <br> </li>    <!-- ref --><li>Mart&iacute; P&eacute;rez J. Obras Completas. La Habana: Editorial  Tierra Nueva; 1961; t 14:145-52.    <br> </li>    <!-- ref --><li>Abreu Cardet J, Sintes G&oacute;mez  E. Julio Grave de Peralta. Documentos de la Guerra de Cuba. La Habana: Editorial  de Ciencias Sociales; 1988:199.    <br> </li>    <!-- ref --><li>Los Convenios de Ginebra del 12 de  agosto de 1949. Ginebra: Nueva Edici&oacute;n CICR; 1986:32,158-9,62.    <br> </li>    <!-- ref --><li>O&acute;Kelly  JJ. La Tierra del Mamb&iacute;. La Habana: Editorial de Ciencias Sociales; 1990:221-5.    <br>  </li>    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><li>Roa R. Aventuras, venturas y desventuras de un mamb&iacute;. La Habana:  Editorial de Ciencias Sociales; 1970:62.    <br> </li>    </ol>    <p>Aprobado: 15 de febrero  de 2003. Aprobado: 18 de marzo de 2003.    <br> <i>My. Pedro Arturo Rodr&iacute;guez  Ll&oacute;piz.</i> Hospital Militar Central &quot;Dr. Luis D&iacute;az Soto&quot;.  Avenida Monumental, municipio Habana del Este, CP 11700, Ciudad de La Habana,  Cuba.    <br> </p>    <p><span class="superscript"><a href="#autor">1 </a></span><a href="#autor">Licenciado  en Ciencias Sociales.</a><a name="cargo"></a></p>      ]]></body><back>
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