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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Algunas consideraciones sobre la terapia antimicrobiana en condiciones de guerra y desastres]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Instituto Superior de Medicina Militar Dr. Luis Díaz Soto  ]]></institution>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[A review of the essential aspects that characterize the prophylactic use of antimicrobial therapy during the war conflicts of the history of mankind is made. It is evidenced that the prevention of the infection acquires a relevant importance when there is a great number of injured soldiers. The delay in the administration of antibiotics and of the surgical procedure are the most significant factors associated with the development of infections. The prophylactic use of antibiotics is effective only when it is administered next to the battle field, waiting for the surgical debridement . It should be administered in the postoperative for a few days. The utilization of one drug or another obeys to pharmacological or economic criteria. . The administration by endovenous route is the election for these contingencies. Once the infection is established, the procedures and antimicrobial strategies are assumed in the hospital setting with the same characteristics as in times of peace, in spite of being subjected to numerous restrictive factors.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[ <h3>Trabajos de Revisi&oacute;n    <br> </h3>    <p>Instituto Superior de Medicina Militar  &quot;Dr. Luis D&iacute;az Soto&quot;    <br> </p><h2>Algunas consideraciones sobre  la terapia antimicrobiana en condiciones de guerra y desastres    <br> </h2><a href="#cargo">Dr.  Vladimir Calzadilla Moreira,<span class="superscript"><b>1</b></span><b> </b>My.  Francisco Leyva Basterrechea,<span class="superscript"><b>2</b></span><b> Cor.  Ibrilio Castillo Garc&iacute;a,</b><span class="superscript"><b>3</b></span><b>  My. Ernesto Gonz&aacute;lez Mart&iacute;nez</b><span class="superscript"><b>4</b></span><b>  y My. Fernando Contreras C</b>ordero<span class="superscript"><b>4</b></span></a><a name="autor"></a>    <br>  <h4>Resumen    <br> </h4>    <p>Se hizo una revisi&oacute;n de los aspectos esenciales  que caracterizan el empleo profil&aacute;ctico y de la terapia antimicrobiana  durante los conflictos b&eacute;licos de la historia de la humanidad. Se evidencia  que la prevenci&oacute;n de la infecci&oacute;n adquiere relevante importancia  en condiciones de recepci&oacute;n masiva de lesionados. La demora en la administraci&oacute;n  de antibi&oacute;ticos y el retraso del proceder quir&uacute;rgico constituyeron  los factores m&aacute;s importantes relacionados con el desarrollo de infecciones.  La utilizaci&oacute;n profil&aacute;ctica de antibi&oacute;ticos es efectiva solo  cuando se suministra pr&oacute;xima al campo de batalla, en espera del desbridamiento  quir&uacute;rgico, y debe administrarse en el posoperatorio por pocos d&iacute;as.  El empleo de uno u otro f&aacute;rmaco obedece a criterios farmacol&oacute;gicos  y econ&oacute;micos. La administraci&oacute;n por v&iacute;a endovenosa es de  elecci&oacute;n para estas contingencias. Ante la infecci&oacute;n establecida,  los procederes y estrategias antimicrobianas se asumen en el medio hospitalario  con iguales caracter&iacute;sticas que en tiempo de paz a pesar de estar sometida  a numerosos factores restrictivos.    <br> </p>    <p><i>Palabras clave</i>: Antibi&oacute;ticos,  profilaxis, infecciones, guerra y desastres.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> </p>    <p>La infecci&oacute;n constituye  la principal causa de morbilidad y mortalidad en cirug&iacute;a, adem&aacute;s  de elevar las posibles secuelas funcionales, puede incluso provocar la muerte.  Su aparici&oacute;n significa un incremento en los costos de tratamiento, hospitalizaci&oacute;n  prolongada, reintervenciones, cuidados intensivos y consumo de medicamentos. Con  el objetivo de prevenir la infecci&oacute;n en el sitio operatorio y a distancia,  as&iacute; como disminuir otras complicaciones por el uso desmedido de antimicrobianos,  se introduce el criterio de profilaxis antibi&oacute;tica perioperatoria. Su empleo  en los &uacute;ltimos a&ntilde;os ha salvado m&aacute;s vidas que cualquier otro  avance en cirug&iacute;a.<span class="superscript">1,2</span> Todos los autores  est&aacute;n de acuerdo con que la tasa posoperatoria de infecci&oacute;n se eleva  cuando no se usa adecuadamente y debe administrarse en los procederes quir&uacute;rgicos  de urgencia y electivos.<span class="superscript">2-7</span> En condiciones de  recepci&oacute;n masiva de heridos y lesionados por acciones combativas o desastres,  la prevenci&oacute;n de la infecci&oacute;n adquiere gran importancia. En estos  casos la profilaxis antibi&oacute;tica se establece bajo los mismos principios  que en tiempo de paz, solo var&iacute;a el momento de inicio y las condiciones  para su aplicaci&oacute;n.<span class="superscript">8-10</span>    <br> </p>    <p>A partir  de la Segunda Guerra Mundial, y en ulteriores conflictos b&eacute;licos, el empleo  sistem&aacute;tico de la penicilina como antibi&oacute;tico profil&aacute;ctico  hizo que la mionecrosis clostridiana dejara de ocupar la primera causa de muerte  en los heridos. Durante la Primera Guerra Mundial la mortalidad provocada por  heridas fue del 8,1 %, de ello, la mitad por mionecrosis clostridiana. En la Segunda  Guerra Mundial fue del 4,5 % y durante la guerra de Corea la frecuencia disminuy&oacute;  hasta 2,5 %. En la guerra de Vietnam la tasa de mionecrosis clostridiana fue pr&aacute;cticamente  de cero. En este conflicto la mortalidad por heridas baj&oacute; al 1 % entre  las filas del ej&eacute;rcito de Estados Unidos. En la guerra de las Malvinas  la frecuencia de infecciones de tejidos blandos fue del 18 %, la incidencia disminu&iacute;a  si se administraba el antibi&oacute;tico dentro de las primeras 3 h de ocurrida  la lesi&oacute;n y se instauraba un tratamiento quir&uacute;rgico precoz.<span class="superscript">8-11</span>  En l993 durante la guerra en Somalia, el cuerpo m&eacute;dico del ej&eacute;rcito  norteamericano, no aplic&oacute; la profilaxis antibi&oacute;tica, esto provoc&oacute;  alta incidencia de infecciones, fundamentalmente en las fracturas abiertas. Del  total de lesionados el 25,8 % sufri&oacute; infecci&oacute;n de la herida.12 El  &eacute;xito de la profilaxis antibi&oacute;tica en el manejo inicial del lesionado,  depende de que sea posible la administraci&oacute;n temprana de la primera dosis.  En cualquier circunstancia debe ser pr&aacute;ctica, administr&aacute;ndose dentro  de las primeras horas siguientes a la lesi&oacute;n para que sea efectiva, ello  permite un per&iacute;odo seguro, sobre todo cuando el desbridamiento se retarda  y debe mantenerse hasta que el herido reciba la asistencia especializada y se  complete el proceder quir&uacute;rgico.<span class="superscript">2,10,13-15</span>  Durante las acciones combativas el riesgo de infecci&oacute;n puede elevarse considerablemente  siendo mayor en los casos de heridas abdominales, hasta el 58 % en las lesiones  del colon. Alrededor del 60 % de las lesiones corresponden a las extremidades,  de forma aislada, m&uacute;ltiples o asociadas con otros sistemas, por ende, es  aqu&iacute; donde se observan con m&aacute;s frecuencia heridas infectadas, m&aacute;s  del 90 % en traumatismos m&uacute;ltiples con fractura del f&eacute;mur<span class="superscript">.2,14</span>    <br>  </p><h4>Espectro bacteriano    <br> </h4>    <p>En condiciones de conflictos b&eacute;licos  y situaciones de emergencia ha sido probado que la contaminaci&oacute;n de las  heridas se produce por g&eacute;rmenes mixtos, tanto aer&oacute;bicos como anaer&oacute;bicos,  incluye bacteroides y esporas de <i>Clostridium</i> sp. productores de infecciones  necrotizantes y t&eacute;tanos as&iacute; como cocos pi&oacute;genos y bacterias  end&oacute;genas de la flora intestinal. En el medio hospitalario se a&iacute;slan  organismos resistentes como Staphylococcus, Klebsiella, Enterobacter, Serratia  y <i>P</i>. <i>aeruginosa</i>.<span class="superscript">10,16-18</span> <i>Klein</i>  y otros,15 se&ntilde;alan que en las acciones combativas de la guerra de Yom Kippur,  donde se utiliz&oacute; penicilina, los microorganismos m&aacute;s comunes fueron  Pseudomonas (25,6 %) y bacilos gramnegativos (70,2 %). En la guerra de Somalia  (1993) se describe que la Pseudomona y las infecciones polimicrobianas fueron  la principal causa de morbilidad.<span class="superscript">12,17</span> Reportes  de la guerra de Afganist&aacute;n dan cuenta que hubo alta incidencia de <i>Clostridium</i>  sp.<span class="superscript">18</span> En tales condiciones los estudios microbiol&oacute;gicos  generalmente no son factibles de realizar, por lo que el tratamiento profil&aacute;ctico  y hospitalario debe realizarse con f&aacute;rmacos de probada eficacia cl&iacute;nica  y elevada penetraci&oacute;n tisular, de manera que proporcione adecuada cobertura.    <br>  </p><h4>Inicio de la profilaxis    <br> </h4>    <p>En numerosas publicaciones se pone  en evidencia que en la atenci&oacute;n prehospitalaria a traumatizados en tiempo  de paz, no siempre se ha hecho &eacute;nfasis en la utilizaci&oacute;n de la profilaxis  antibi&oacute;tica<span class="superscript">17,18</span> debido, fundamentalmente,  al corto tiempo de evacuaci&oacute;n desde el sitio del accidente hasta los centros  hospitalarios. Este elemento favorece que frecuentemente no se prev&eacute; tal  acci&oacute;n en condiciones desfavorables y no exista preparaci&oacute;n para  la administraci&oacute;n profil&aacute;ctica de antimicrobianos. En un estudio  realizado por <i>Dellinger</i> y otros en 1994, se&ntilde;alan que en la atenci&oacute;n  a 338 civiles con traumatismos penetrantes abdominales, desarrollaron infecci&oacute;n  de la herida el 24 % y fallecieron 9 pacientes. Los autores aprecian que una evacuaci&oacute;n  temprana y el empleo de antibi&oacute;ticos pudo reducir la cifra de complicaciones.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>  </p>    <p>Con frecuencia, solo un peque&ntilde;o grupo de heridos de guerra recibe  el tratamiento quir&uacute;rgico precozmente. Una revisi&oacute;n de los periodos  de evacuaci&oacute;n en pasadas contiendas b&eacute;licas,<span class="superscript">2,13,15,17</span>  muestra que el tratamiento quir&uacute;rgico inicial logr&oacute; instaurarse  generalmente entre 4 y 16 h despu&eacute;s de ocurrida la lesi&oacute;n. Hoy d&iacute;a  la introducci&oacute;n de la evacuaci&oacute;n a&eacute;rea y la presencia de  personal asistencial calificado a bordo, permiten reducir la mortalidad y los  tiempos de evacuaci&oacute;n. Son notables las diferencias entre las caracter&iacute;sticas  y las condiciones de las heridas durante acciones combativas y las ocurridas en  el &aacute;mbito civil.<span class="superscript">10</span> La estrategia de tratamiento  debe estar acorde con la posibilidad real de la atenci&oacute;n a traumatismos  m&uacute;ltiples, lesiones penetrantes, da&ntilde;o masivo de las partes blandas,  severa contaminaci&oacute;n de las heridas, fracturas y heridas articulares abiertas,  as&iacute; como prever una evacuaci&oacute;n demorada. La demora en la evacuaci&oacute;n  y el proceder quir&uacute;rgico, sin una cobertura antibi&oacute;tica, incrementa  significativamente el riesgo de complicaciones infecciosas y por tanto, de la  tasa de mortalidad. Reportes recientes demuestran que la infecci&oacute;n se eleva  cuando el desbridamiento y la administraci&oacute;n de antibi&oacute;ticos se  demoran m&aacute;s de 6 h.<span class="superscript">13 </span>La utilizaci&oacute;n  de la profilaxis es considerablemente menos costosa en comparaci&oacute;n con  los costos del tratamiento en una infecci&oacute;n establecida.    <br> </p><h4>Elecci&oacute;n  y empleo del antibi&oacute;tico    <br> </h4>    <p>El aspecto cr&iacute;tico en estas  situaciones, apreciado &uacute;ltimamente durante las guerras del Medio Oriente,  la del Golfo P&eacute;rsico, la de Chechenia y la de Bosnia, es contar con suficiente  material almacenado, incluidos los antimicrobianos, de los que se pueda disponer  con prontitud. En este sentido, la tendencia actual es la de utilizar f&aacute;rmacos  bactericidas, de amplio espectro y acci&oacute;n prolongada, que permitan aplicar  la menor cantidad de dosis diaria despu&eacute;s de la lesi&oacute;n y por cortos  periodos. Ello representa una significativa reducci&oacute;n de los efectos colaterales,  disminuye la carga de trabajo y exigencias al personal asistencial, as&iacute;  como un menor consumo de materiales, lo que hace m&aacute;s favorable la relaci&oacute;n  costo-beneficio.<span class="superscript">2,13</span> Como resultado de la s&iacute;ntesis  de variada gama de antibi&oacute;ticos y de acuerdo con los criterios m&eacute;dicos  y econ&oacute;micos de los diferentes ej&eacute;rcitos, m&uacute;ltiples f&aacute;rmacos  se han recomendado con este fin.    <br> </p>    <p>Para la selecci&oacute;n del antibi&oacute;tico  deben considerarse algunas caracter&iacute;sticas y efectos colaterales de los  f&aacute;rmacos disponibles.    <br> </p>    <p><b>Penicilinas</b>. La penicilina G en  situaciones extremas, ha sido el antimicrobiano de elecci&oacute;n en la prevenci&oacute;n  de infecciones por organismos anaer&oacute;bicos (excepto <i>B. fragilis</i>).  La mayor&iacute;a de los g&eacute;rmenes gramnegativos son resistentes, se ha  documentado suficientemente la actual resistencia del <i>S. aureus</i> y del <i>S.  epidermidis</i>. Las penicilinas resistentes a las penicilinazas (meticillin,  oxacillin) no son activas contra la totalidad de los anaerobios ni g&eacute;rmenes  gramnegativos, su efecto es similar al de la penicilina G contra bacterias grampositivas.  La combinaci&oacute;n de amoxicilina-ampicillina con &aacute;cido clavul&aacute;nico  o sulbactan, es efectiva contra organismos anaerobios, siendo segura su acci&oacute;n  contra <i>S. aureus</i> y <i>S. epidermidis</i>.<span class="superscript">5,19-22</span>    <br>  </p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>Cloranfenicol</b>. Debe restringirse para infecciones graves, en las  cuales un antibi&oacute;tico menos t&oacute;xico sea ineficaz o est&eacute; contraindicado.  Es eficaz contra bacterias anaerobias incluyendo el <i>B. fragilis</i>. No est&aacute;  indicado en infecciones por <i>Enterobacter</i> sp., <i>Serratia marcescen</i>s  y <i>P. aeruginosa</i>. Su acci&oacute;n contra bacterias grampositivas es limitada.<span class="superscript">19</span>    <br>  </p>    <p><b>Metronidazol</b>. Junto a la clindamicina constituyen los f&aacute;rmacos  m&aacute;s activos contra g&eacute;rmenes anaer&oacute;bicos. El metronidazol  produce menos efectos t&oacute;xicos y tiene reducidas posibilidades de creaci&oacute;n  de resistencia.<span class="superscript">19,20,22</span>    <br> </p>    <p><b>Fluorquinolonas</b>.  Tienen un excelente espectro antimicrobiano. La concentraci&oacute;n sangu&iacute;nea  que se alcanza por v&iacute;a oral es similar a la lograda con la administraci&oacute;n  parenteral. La ciprofloxacina tiene buena cobertura contra especies de Pseudomonas,  pero poca actividad contra anaerobios. La trovafloxacina es eficaz contra grampositivos  y gramnegativos. Las fluorquinolonas de cuarta generaci&oacute;n (Moxi-Gati),  administradas en dosis &uacute;nica de 400 mg, tienen excelente cobertura contra  g&eacute;rmenes anaerobios y gramnegativos; la moxifloxacina representa la fluorquinolona  m&aacute;s potente contra bacterias grampositivas.<span class="superscript">13,19,21,23</span>    <br>  </p>    <p><b>Aminogluc&oacute;sidos</b>. Efectivos contra la mayor&iacute;a de los  g&eacute;rmenes gramnegativos, no indicados en infecciones por bacterias anaerobias.  Muy efectivos contra <i>S. aureus</i> y algo menos contra el <i>S.</i> <i>epidermidis</i>.  En condiciones de tiempo de paz su uso combinado con cefalosporinas o penicilina  G es de elecci&oacute;n en las lesiones extensas y contaminadas de partes blandas.<span class="superscript">5,19,24,25</span>  Entre sus efectos t&oacute;xicos se se&ntilde;ala que inhiben la quimiotaxis de  los leucocitos.<span class="superscript">10</span>    <br> </p>    <p><b>Cefalosporinas</b>.  Su empleo se ha extendido ampliamente tanto en tiempo de paz como en conflictos  b&eacute;licos y desastres, al ser evidentes sus ventajas. M&uacute;ltiples reportes  se&ntilde;alan que el empleo de ceftriaxona en dosis &uacute;nica garantiza una  tasa de infecci&oacute;n menor en comparaci&oacute;n con el uso de otros antimicrobianos.<span class="superscript">5,13,24,25</span>  La administraci&oacute;n de cefoxit&iacute;n ha sido recomendada para su aplicaci&oacute;n  en el campo de batalla.<span class="superscript">18</span> Se acepta como tratamiento  emp&iacute;rico de la infecci&oacute;n abdominal y proporciona buena cobertura  en pacientes con lesiones penetrantes abdominales; junto al cefotetan se recomiendan  para la profilaxis en cirug&iacute;a colo-rectal y ruptura visceral.<span class="superscript">5</span>  Las cefalosporinas pueden afectar la hemostasia y alterar los factores de la coagulaci&oacute;n  dependientes de la vitamina K y el sistema inmunol&oacute;gico, pues inhibe las  defensas a nivel celular.<span class="superscript">10</span>    <br> </p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>Eritromicina</b>.  Alternativa en pacientes al&eacute;rgicos a las penicilinas. Eficaz contra numerosas  bacterias aerobias grampositivas y algunos bacilos gramnegativos. Las formulaciones  parenterales pueden ser muy irritantes.<span class="superscript">10,19</span>    <br>  </p>    <p>En la actualidad, varios autores<span class="superscript">21,23,24</span>  se&ntilde;alan que por sus caracter&iacute;sticas, los medicamentos de elecci&oacute;n  son las cefalosporinas de uso parenteral y las fluorquinolonas    <br> </p><h4>V&iacute;as  de administraci&oacute;n de la profilaxis antibi&oacute;tica    <br> </h4>    <p>Ante  las dificultades que representa, en condiciones de guerra, el uso parenteral de  f&aacute;rmacos hace de la administraci&oacute;n oral una alternativa. Aunque  no exenta de desventajas, permite una f&aacute;cil administraci&oacute;n, poca  frecuencia seg&uacute;n su vida media, facilidades log&iacute;sticas en cuanto  al volumen de almacenamiento y transporte, as&iacute; como una reducci&oacute;n  del consumo de jeringuillas, materiales de curaci&oacute;n y poca demanda en t&eacute;rminos  de calificaci&oacute;n y consumo de tiempo. Son menos efectivos, porque su absorci&oacute;n  no es constante y est&aacute; afectada por m&uacute;ltiples variables, como la  hora del &uacute;ltimo alimento, el pH g&aacute;strico, disminuci&oacute;n de  la absorci&oacute;n secundaria a la hipoperfusi&oacute;n por estado de <i>shock</i>  y probable compromiso del tracto digestivo.<span class="superscript">2,l3</span>  No en todos los lesionados es posible la administraci&oacute;n oral, como ocurre  en los traumatismos penetrantes de abdomen, p&eacute;rdida de la conciencia y  <i>shock</i>. El uso intravenoso constituye el m&eacute;todo de elecci&oacute;n  ya que garantiza una r&aacute;pida acci&oacute;n y adecuada concentraci&oacute;n  tisular, aunque requiere de entrenamiento, consumo de tiempo y materiales accesorios.<span class="superscript">10,18</span>    <br>  </p><h4>Terapia antimicrobiana hospitalaria    <br> </h4>    <p>En general, a este nivel  la administraci&oacute;n de antibi&oacute;ticos en condiciones de guerra o desastres  no difiere de la que se realiza en tiempo de paz, no obstante estar sometida a  la influencia de factores como un suministro insuficiente, poco personal asistencial  y recepci&oacute;n masiva de bajas sanitarias. Debe preverse el uso de antibi&oacute;ticos  para la prevenci&oacute;n y tratamiento de epidemias, como resultado del deterioro  de las condiciones higi&eacute;nico-sanitarias o el uso de arma biol&oacute;gica  por el enemigo. A pesar de las dif&iacute;ciles condiciones en las que se prestar&aacute;  la atenci&oacute;n m&eacute;dica y los procederes quir&uacute;rgicos, es imprescindible  observar las normas de asepsia y antisepsia m&aacute;s estrictas. Los antibi&oacute;ticos  por s&iacute; solos no evitan ni eliminan la infecci&oacute;n, su empleo no pasa  de ser un elemento contribuyente, solo el manejo adecuado de las heridas logra  detener el proceso infeccioso, lo que permite un cierre diferido m&aacute;s r&aacute;pido  y acorta la hospitalizaci&oacute;n. Si la herida est&aacute; limpia y libre de  tejido desvitalizado, sus condiciones son aer&oacute;bicas y por ende, los bacilos  anaer&oacute;bicos no sobreviven. Despu&eacute;s del tratamiento quir&uacute;rgico  inicial el redesbridamiento debe realizarse cada 48 h o menos y de 12 a 24 h en  caso de lesi&oacute;n vascular.<span class="superscript">25</span> Al inicio y  al final de cada proceder, si las condiciones lo permiten, debe recogerse muestra  para cultivo y antibiograma y/o coloraci&oacute;n de Gram, lo que dictar&aacute;  la pauta del tratamiento antimicrobiano ulterior.    <br> </p><h4>Duraci&oacute;n  del tratamiento    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> </h4>    <p>En cuanto a la duraci&oacute;n de la terapia, a&uacute;n  constituye un aspecto controvertido, como ya se defini&oacute; la profilaxis continuar&aacute;  administr&aacute;ndose hasta que se realice el tratamiento quir&uacute;rgico inicial  y debe prolongarse con los mismos antibi&oacute;ticos en el posoperatorio por  pocos d&iacute;as. Estudios controlados ponen en evidencia que en los grupos manejados  con antibi&oacute;ticos la complicaci&oacute;n de la herida ocurre alrededor del  s&eacute;ptimo d&iacute;a, lo que confirma que el uso prolongado no previene la  infecci&oacute;n, solo enmascara y retarda las manifestaciones locales.<span class="superscript">10</span>  Para las lesiones graves de extremidades se recomienda la administraci&oacute;n  por 3 d&iacute;as en las fracturas abiertas grado I-II y por 5 d&iacute;as en  el grado III. El tratamiento se reinicia por 3 d&iacute;as m&aacute;s en el momento  del cierre de la herida, osteos&iacute;ntesis e injertos. Todos los antibi&oacute;ticos  deben suspenderse transcurrido este tiempo, a menos que la herida se infecte,  en tales casos los g&eacute;rmenes son resistentes a los f&aacute;rmacos utilizados  y deben reemplazarse.<span class="superscript">1,24,25</span> Ante la infecci&oacute;n  establecida los procedimientos y estrategia antimicrobiana se asume con iguales  criterios que en tiempo de paz.     <br> </p><h4>Consideraciones finales    <br> </h4>    <p>La  aplicaci&oacute;n de la antibi&oacute;tico-profilaxis es razonablemente segura,  fundamentalmente ante el retraso del desbridamiento, pero no garantiza que sea  efectiva en el ciento por ciento de las lesiones, pues la aparici&oacute;n de  la infecci&oacute;n no depende solo de su localizaci&oacute;n, est&aacute; determinada  adem&aacute;s por el n&uacute;mero y tipo de organismos contaminantes, la cantidad  de tejido desvitalizado, la presencia de cuerpos extra&ntilde;os, enfermedades  previas, profusa p&eacute;rdida sangu&iacute;nea y los traumatismos m&uacute;ltiples.  Bajo ninguna circunstancia remplaza el manejo quir&uacute;rgico de la herida.  En las actuales condiciones econ&oacute;micas de este pa&iacute;s y de acuerdo  con la doctrina &uacute;nica de tratamiento, la profilaxis antibi&oacute;tica  est&aacute; indicada en aquellas bajas sanitarias con traumatismos penetrantes  abdominales, tor&aacute;cicos y de cr&aacute;neo, da&ntilde;o masivo de las partes  blandas, gran contaminaci&oacute;n de la herida as&iacute; como en fracturas y  heridas articulares abiertas. Bajo cualquier circunstancia que imponga el agresor,  la profilaxis se iniciar&aacute; en el primer nivel de atenci&oacute;n m&eacute;dica  lo m&aacute;s pronto posible despu&eacute;s de ocurrida la lesi&oacute;n, dada  la posibilidad real de un tratamiento quir&uacute;rgico demorado. Tomando en cuenta  los g&eacute;rmenes probables, as&iacute; como la experiencia de anteriores conflictos  b&eacute;licos y desastres, el antibi&oacute;tico que ha demostrado mayor eficacia  es la penicilina G cristalina, a raz&oacute;n de 2 millones de unidades por v&iacute;a  v&iacute;a endovenosa (EV) cada 6 h. Se asocia al metronidazol 500 mg cada 8 h  por v&iacute;a EV en heridas abdominales. En caso de alergia comprobada, se recomienda  el uso de eritromicina en dosis de 500 mg a 1 g por v&iacute;a EV cada 6 h. Estos  f&aacute;rmacos son baratos, de f&aacute;cil manejo y disponibles en todos los  niveles de atenci&oacute;n m&eacute;dica. La administraci&oacute;n oral de alg&uacute;n  antimicrobiano puede ser una opci&oacute;n adecuada para peque&ntilde;as unidades  independientes, con destino especial o en condiciones de aislamiento prolongado  sin posibilidades de evacuaci&oacute;n precoz. La utilizaci&oacute;n de otros  antibi&oacute;ticos costosos y poco accesibles se reservan para el uso en ulteriores  escalones de la asistencia m&eacute;dica en dependencia de su disponibilidad y  sensibilidad probada o probable.</p><h4>Summary</h4><h6>Some considerations on  the antimicrobial therapy under conditions of war and disasters</h6>    <p>A review  of the essential aspects that characterize the prophylactic use of antimicrobial  therapy during the war conflicts of the history of mankind is made. It is evidenced  that the prevention of the infection acquires a relevant importance when there  is a great number of injured soldiers. The delay in the administration of antibiotics  and of the surgical procedure are the most significant factors associated with  the development of infections. The prophylactic use of antibiotics is effective  only when it is administered next to the battle field, waiting for the surgical  debridement . It should be administered in the postoperative for a few days. The  utilization of one drug or another obeys to pharmacological or economic criteria.  . The administration by endovenous route is the election for these contingencies.  Once the infection is established, the procedures and antimicrobial strategies  are assumed in the hospital setting with the same characteristics as in times  of peace, in spite of being subjected to numerous restrictive factors.     <br> </p>    <p><i>Key  words:</i> Antibiotics, prophylaxis, infections, war and disasters. </p>    <p></p>    <p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>  </p><h4>Referencias Bibliogr&aacute;ficas    <br> </h4>    <!-- ref --><P> 1. Pinilla R, Pardo G.  Antibioticoterapia perioperatoria Rev Cubana Cir. l998;37:5-9.<!-- ref --><P> 2. Hell  K. Antibiotics in War. Med Corps Int. 1991;6(1):17-21<!-- ref --><P> 3. Keely JP, Russo  RR, March L, Cummin R, Cameron I, Berabic AJ. Antibiotic prophylaxis in hip fracture  surgery: a metaanalysis. Clin Orthop. 2004;419:179-84.<!-- ref --><P> 4. Strachan I Antibioticoprofilaxis  perioperatoria. Rev Acta Med. 1998;8(1):105-9.<!-- ref --><P> 5. Gilbert DM, Moellering  RC Jr, Sande MA. The Sanford guide to antimicrobial therapy. 33 ed. Hyde Park:  Antimicrobial Therapy Inc; 2003. p.123-5.<!-- ref --><P> 6. Scher K. Studies on the duration  of antibiotic administration for surgical prophylaxis. All-Surg. 1998;63(1):59-62<!-- ref --><P>  7. Taylor EW, Duffy K, Lee K, Hill R, Roone A, King PM. Surgical site infection  after groin hernia repair. Br J Surg. 2004;91(1):105-11.<!-- ref --><P> 8. Mellor SG,  Cooper GJ, Bowyer GW. Efficacy of delayed administration of benzylpenicillin in  the control of infection in penetrating soft tissue injuries in war. J Trauma.  l996;43(Suppl):l28.<!-- ref --><P> 9. Feltis JM. Surgical experience in a combat zone.  Am J Surg. l970;ll9:275-7<!-- ref --><P> 10. Baptista Rosas RC. Heridas por proyectiles  de armas de fuego en tejidos blandos. Trauma. 1999;2(3):65-72.<!-- ref --><P> 11. Dekleva  N. Gas gangrene and anaerobic sepsis. Med Corps Int. l987;2:76-82.<!-- ref --><P> 12.  Mabry RL, Holcomb JB, Baker AM. United States Army Rangers in Somalia: analysis  of combat casualties on an urban battlefield. J Trauma. 2000;49:515-29.<!-- ref --><P>  13. Butler FC. Antibiotic in Tactical Combat Casualty Care 2002. Mil Med. 2003;168(11):911-3.<!-- ref --><P>  14. Hell K. Characteristics of ideal antibiotic for prevention of wound sepsis  among military forces in the field. Rev Infect Dis. l99l; 3(2):164-9.<!-- ref --><P> 15.  Klein RS, Berger SA, Yekutiel P. Wound infection during the Yon Kippur war. Ann  Surg. 1975;182:15-21.<!-- ref --><P> 16. Badikov VD, Krylov KM, Minnullin IP. Etiological  structure and antimicrobial susceptibility of Clostridium in war wound infections.  Antibiot Khimioter. 1997;42:33-5.<!-- ref --><P> 17. Badikov VD, Krylov KM, Minnullin  IP. The microflora of gunshot and explosive mine wounds in victims delayed for  a long time the prehospital stage. Voen Med Zh. 1996;317:34-7.<!-- ref --><P> 18. Butler  FK, Hagmann JH. Tactical combat casualty care in urban warfare. Milit Med. 2000;165(Suppl):1-48.<!-- ref --><P>  19. Calvo DM. Formulario Nacional de Medicamentos. Antiinfecciosos. La Habana:  Editorial Ciencias Medicas; 2003. p.124-64.<!-- ref --><P> 20. Kustos T, Kustos I, Kilar  F, Rappai G, Koesis B. Effects of antibiotics on cell surface hydrofobicity of  bacterian cause. Orthopaedic Wound Infections Chemiotherapy. 2003;49(5):237-42<!-- ref --><P>  21. Walker RC. The fluoroquinolones. Mayo Clin Proc. l999:l030-7.<!-- ref --><P> 22. Hoellman  DB, Nelly LM, Jacobs MR, Appelbaum PC. Comparative antianaerobic activity of BMS  284756. Antimicrob Agents Chemother. 2001;45:589-92.<!-- ref --><P> 23. Seciale A, Musumeci  R, Blandino G, Milazzo I, Caccamo F, Nicoletti G. Minimal inhibitory concentrations  and time-kill determination of moxifloxacin against aerobic and anaerobic isolates.  Int J Antimicrob Agents. 2002;19:111-8.<!-- ref --><P> 24. Palomino J, Padr&oacute;n J.  Aminogluc&oacute;sidos. Microbiol Clin. 2003;21(2):105-15.<!-- ref --><P> 25. Calzadilla  V, Castillo I, Alvarez JJ, Contreras LF, Hern&aacute;ndez R. Conducta . actual  de las lesiones severas de extremidades. Rev Cub Med Milit. 2002;31(2):110-8[    STANDARDIZEDENDPARAG]<br>  </P>    <p>Recibido : 31 de marzo de 2005. Aprobado: 2 de mayo de 2005.    <br> Dr. <i>Vladimir  Calzadilla Moreira</i>. Instituto Superior de Medicina Militar &quot;Dr. Luis  D&iacute;az Soto&quot;. Avenida Monumental, Habana del Este, CP 11 700, Ciudad  de La Habana, Cuba.</p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p> <span class="superscript"><a href="#autor"><b>1</b></a></span><a href="#autor">Especialista  de II Grado en Ortopedia y Traumatolog&iacute;a.    <br> <span class="superscript"><b>2</b></span>Doctor  en Ciencias M&eacute;dicas. Profesor Auxiliar.     <br> <span class="superscript"><b>3</b></span>Especialista  de I Grado en Ortopedia y Traumatolog&iacute;a. Instructor.    <br> <span class="superscript"><b>4</b></span>Especialista  de I Grado en Ortopedia y Traumatolog&iacute;a.</a><a name="cargo"></a> </p>       ]]></body><back>
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