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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Manejo de la contusión renal]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Management of renal contusion]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Hospital Militar Central Dr. Carlos J. Finlay  ]]></institution>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[The medical histories of 62 patients that were admitted with diagnosis of renal contusion at &#8220;Dr. Carlos J. Finlay&#8221; Central Military Hospital from January 1998 to December 2002, were reviewed aimed at knowing general aspects of the morbidity and management of these patients. The lesion was more frequent among men aged 20-40. The microscopic heamturia was the predominant sign and traffic accidents were the main causal agent. The ultrasound proved to be useful for the diagnosis and evolution of this renal injury. It was demonstrated that the admission of these patients is unnecessary when the vital signs are normal, the hematuria is microscopic and there are 2 ultrasonographic studies that evidence no renal damage with 6 hours of difference one from the other. The use of prophylactic antibiotics in these patients is not justified. An algorithm is proposed for the management of close renal traumatism and recommendations are also made.]]></p></abstract>
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<kwd lng="es"><![CDATA[Riñón]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[traumatismo cerrado]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[diagnóstico]]></kwd>
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</front><body><![CDATA[ <p>Hospital Militar Central &quot;Dr. Carlos J. Finlay&quot; </p> <h2 align="left">Manejo de la contusi&oacute;n renal </h2>     <p><a href="#cargo">My. Tom&aacute;s L&aacute;zaro Rodr&iacute;guez Collar<span class="superscript">1 </span></a><span class="superscript"><a name="autor"></a></span></p> <h4>Resumen </h4> Se revisaron las historias cl&iacute;nicas de los 62 pacientes que ingresaron con diagn&oacute;stico de contusi&oacute;n renal en el Hospital Militar Central “Dr. Carlos J. Finlay” entre enero de 1998 y diciembre de 2002, con el prop&oacute;sito de conocer aspectos generales de la morbilidad y del manejo de estos lesionados. La lesi&oacute;n fue m&aacute;s frecuente en hombres entre los 20 y los 40 a&ntilde;os de edad; la hematuria microsc&oacute;pica, el signo predominante; los accidentes del tr&aacute;nsito, el agente causal principal. El ultrasonido demostr&oacute; ser &uacute;til para el diagn&oacute;stico y la evoluci&oacute;n de esta lesi&oacute;n renal. Se evidenci&oacute; lo innecesario del ingreso de estos pacientes cuando los signos vitales est&aacute;n normales, la hematuria es microsc&oacute;pica y se cuenta con 2 estudios ultrasonogr&aacute;ficos negativos de da&ntilde;o renal con 6 h de diferencia uno del otro. No est&aacute; justificado el uso de antibi&oacute;ticos profil&aacute;cticos en estos pacientes. Se propone algoritmo para el manejo del traumatismo renal cerrado y se hacen recomendaciones.     <p><em>Palabras clave</em>: Ri&ntilde;&oacute;n, traumatismo cerrado, diagn&oacute;stico, tratamiento. </p>     <p>Alrededor del 10 % de todos los pacientes politraumatizados que se atienden en los centros de urgencias, tienen traumatismos del aparato urogenital.<span class="superscript">1</span> Muchas veces las lesiones est&aacute;n enmascaradas, y es &nbsp; esencial un diagn&oacute;stico oportuno para prevenir complicaciones graves. </p>     <p>El estudio de los traumatismos renales data de la &eacute;poca de <em>Ambrosio Par&eacute; </em>, quien en 1540 describiera su sintomatolog&iacute;a. En 1837, <em>Rayer </em> hizo una consideraci&oacute;n cl&iacute;nica de estos; en 1876, <em>Sim&oacute;n Helder </em> propuso la nefrectom&iacute;a como tratamiento de los traumatismos renales (Alc&aacute;ntara Paiz&aacute;n A. Traumatismos del ri&ntilde;&oacute;n. Revisi&oacute;n de 100 casos. Tesis de Especialista de Primer Grado en Urolog&iacute;a. Ciudad de La Habana, 1986). </p>     <p>Los ri&ntilde;ones son los &oacute;rganos del sistema genitourinario que se    lesionan con m&aacute;s frecuencia<span class="superscript">1-6</span> (S&aacute;nchez    Herrera E. Traumatismo renal: valor del urograma excretor y del ultrasonido    renal. Tesis de Especialista de Primer Grado en Urolog&iacute;a. Ciudad de La    Habana, 1988). </p>     <p>Esto est&aacute; dado por constituir una masa friable, propensa a sangrar, que al recibir traumatismos contusos, cumple el principio de la ley de Pascal.<span class="superscript">7</span> Tambi&eacute;n pueden recibir lesiones provenientes de los impactos por armas de fuego y heridas provocadas por armas blancas.<span class="superscript">1,3 </span> </p>     <p>Existen varias clasificaciones de los traumatismos renales. En este hospital, y por su valor pr&aacute;ctico,  se  utiliza &nbsp; la de Presno Albarr&aacute;n,<span class="superscript">8</span> que los agrupa en 3 tipos: el tipo I, m&aacute;s com&uacute;nmente llamado contusi&oacute;n renal; el tipo II, en los que se realiza cirug&iacute;a conservadora en el ri&ntilde;&oacute;n; y el tipo III, donde siempre se practica la nefrectom&iacute;a. </p>     <p>El tratamiento del traumatismo renal tipo I ha sido motivo de controversias;  unos muy conservadores en su manejo (Alc&aacute;ntara Paiz&aacute;n A. Traumatismos del ri&ntilde;&oacute;n. Revisi&oacute;n de 100 casos. Tesis de Especialista de Primer Grado en Urolog&iacute;a. Ciudad de La Habana, 1986. S&aacute;nchez Herrera E. Traumatismo renal: valor del urograma excretor y del ultrasonido renal. Tesis de Especialista de Primer Grado en Urolog&iacute;a. Ciudad de La Habana, 1988 ), y otros demasiado liberales.<span class="superscript">1,3-5 </span> </p> El objetivo de este estudio fue hallar una justa media en la valoraci&oacute;n integral y el tratamiento de estos pacientes, siempre apoyados  en la aplicaci&oacute;n del inviolable m&eacute;todo cl&iacute;nico y con el auxilio de medios de diagn&oacute;stico confiables y al alcance. <h4>M&eacute;todos </h4>     <p>Se revisaron las 62 historias cl&iacute;nicas de los pacientes que ten&iacute;an entre sus motivos de ingreso en el hospital &nbsp; la contusi&oacute;n renal. Sucedi&oacute;  entre enero de 1998 y diciembre de 2002. El m&eacute;todo utilizado fue el estad&iacute;stico descriptivo; las variables estudiadas estuvieron en funci&oacute;n de los objetivos trazados. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Los datos se recogieron en la planilla confeccionada al efecto. De cada paciente se obtuvieron las variables siguientes : edad, sexo, agente causal de la lesi&oacute;n, manifestaciones cl&iacute;nicas, los medios auxiliares utilizados para el diagn&oacute;stico y seguimiento evolutivo de estos, y los criterios tenidos en cuenta para el alta hospitalaria. </p>     <p>Se consider&oacute; como  ultrasonido renal positivo aquel en el que se informara la presencia de im&aacute;genes de hematomas subcapsulares de diferente tama&ntilde;o o de alguna enfermedad o condici&oacute;n cl&iacute;nica renal preexistente que pudiera influir en la severidad del traumatismo y variar su manejo. </p>     <p>En cuanto al estudio microsc&oacute;pico de la orina en busca de hematuria postraum&aacute;tica, se consider&oacute; positiva cuando se descart&oacute; mediante el interrogatorio cualquier causa cl&iacute;nica no traum&aacute;tica capaz de producirla. En estos  pacientes esto no ocurri&oacute;, por lo que  este signo siempre tuvo explicaci&oacute;n por el traumatismo. </p> <h4>Resultados </h4> En la tabla 1 se recogen los grupos de edad y el sexo de los pacientes de esta  &nbsp; serie y se observa &nbsp; que hubo &nbsp;&nbsp; predominio del sexo masculino  con 49 casos (79,1 %) y 13 del sexo femenino (20,9 %). El grupo de edad m&aacute;s  afectado fue de 21 a 30 a&ntilde;os con 30 pacientes (48,4 %) del total, seguido  por el de 31 a 40 a&ntilde;os con 16 pacientes (25,8 %).      <p align="center">TABLA 1. &nbsp; Pacientes estudiados seg&uacute;n edad y sexo </p> <table width="200" border="1" align="center">   <tr>      <td>           <div align="center">Edad     <br>         (a&ntilde;os)</div>     </td>     <td colspan="5">           <div align="center">Sexo</div>     </td>   </tr>   <tr>      <td>           <div align="center"></div>     </td>     <td>           <div align="center">Masculino</div>     </td>     <td>           <div align="center">%</div>     </td>     <td>           ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">Femenino</div>     </td>     <td>           <div align="center">%</div>     </td>     <td>           <div align="center">Total </div>     </td>   </tr>   <tr>      <td>            <div align="center">15-20 </div>     </td>     <td>           <div align="center">5 </div>     </td>     <td>           <div align="center">10,2</div>     </td>     <td>           <div align="center">1</div>     </td>     <td>           <div align="center">7,7</div>     </td>     <td>           <div align="center">6</div>     </td>   </tr>   <tr>      <td>            <div align="center">21-30</div>     </td>     <td>           ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">24</div>     </td>     <td>           <div align="center">48,9</div>     </td>     <td>           <div align="center">6 </div>     </td>     <td>           <div align="center">46,1</div>     </td>     <td>           <div align="center">30</div>     </td>   </tr>   <tr>      <td>            <div align="center">31-40</div>     </td>     <td>           <div align="center">14</div>     </td>     <td>           <div align="center">28,6</div>     </td>     <td>           <div align="center">2 </div>     </td>     <td>           <div align="center">15,4</div>     </td>     <td>           ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">16</div>     </td>   </tr>   <tr>      <td>            <div align="center">41-50</div>     </td>     <td>           <div align="center">4 </div>     </td>     <td>           <div align="center">8,2</div>     </td>     <td>           <div align="center">2</div>     </td>     <td>           <div align="center">15,4</div>     </td>     <td>           <div align="center">6 </div>     </td>   </tr>   <tr>      <td>            <div align="center">51-60</div>     </td>     <td>           <div align="center">1 </div>     </td>     <td>           <div align="center">2,0 </div>     </td>     <td>           ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">1 </div>     </td>     <td>           <div align="center">7,7</div>     </td>     <td>           <div align="center">2</div>     </td>   </tr>   <tr>      <td>            <div align="center">&gt; 60</div>     </td>     <td>           <div align="center">1 </div>     </td>     <td>           <div align="center">2,0 </div>     </td>     <td>           <div align="center">1</div>     </td>     <td>           <div align="center">7,7</div>     </td>     <td>           <div align="center">2 </div>     </td>   </tr>   <tr>      <td>            <div align="center">Total</div>     </td>     <td>           ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">49 </div>     </td>     <td>           <div align="center">79,1</div>     </td>     <td>           <div align="center">13</div>     </td>     <td>           <div align="center">20,9</div>     </td>     <td>           <div align="center">62</div>     </td>   </tr> </table>     <p align="center">Fuente: Planilla de recolecci&oacute;n de datos. </p>     <p></p> La tabla 2 muestra los agentes causales de las lesiones renales en los pacientes.  Se encontr&oacute; &nbsp; que los accidentes del tr&aacute;nsito con 42 casos  (67,7 %) ocuparon el primer lugar, seguidos consecutivamente por las ca&iacute;das  de altura con 11 pacientes (17,8 %) y el golpe directo con 9 (14,5 %).      <p align="center">TABLA 2. &nbsp; Pacientes estudiados seg&uacute;n agentes causales </p> <table width="200" border="1" align="center">   <tr>      <td>            <div align="left">Agentes causales </div>     </td>     <td>            <div align="center">No.</div>     </td>     <td>            ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">% </div>     </td>   </tr>   <tr>      <td>            <div align="left">Accidentes de tr&aacute;nsito</div>     </td>     <td>            <div align="center">42</div>     </td>     <td>            <div align="center">67,7</div>     </td>   </tr>   <tr>      <td>            <div align="left">Ca&iacute;das de altura </div>     </td>     <td>            <div align="center">11</div>     </td>     <td>            <div align="center">17,8</div>     </td>   </tr>   <tr>      <td>            <div align="left">Golpe directo </div>     </td>     <td>            <div align="center">9</div>     </td>     <td>            <div align="center">14,5 </div>     </td>   </tr>   <tr>      <td>            ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="left">Total </div>     </td>     <td>            <div align="center">62</div>     </td>     <td>            <div align="center">100,0</div>     </td>   </tr> </table>     <p align="center">Fuente: Planilla de recolecci&oacute;n de datos. </p> Las manifestaciones cl&iacute;nicas aparecen reflejadas en la tabla 3 y se observa c&oacute;mo la hematuria microsc&oacute;pica con 46 casos (74,2 %) estuvo en primer puesto, y en orden descendente estuvieron: el dolor lumbar con 25 pacientes (40,3 %), la hematuria macrosc&oacute;pica con 16 (25,8 %) y las excoriaciones abdominales con 9 (14,5 %).     <p align="center">TABLA 3. &nbsp; Pacientes estudiados seg&uacute;n manifestaciones cl&iacute;nicas </p> <table width="200" border="1" align="center">   <tr>     <td>Manifestaciones cl&iacute;nicas </td>     <td>    <div align="center">No. </div></td>     <td>    <div align="center">% </div></td>   </tr>   <tr>     <td>Hematuria microsc&oacute;pica </td>     <td>    <div align="center">46 </div></td>     <td>    <div align="center">74,2 </div></td>   </tr>   <tr>     <td>Dolor lumbar </td>     <td>    <div align="center">25 </div></td>     <td>    ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">40,3</div></td>   </tr>   <tr>     <td>Hematuria microsc&oacute;pica </td>     <td>    <div align="center">16</div></td>     <td>    <div align="center">25,8</div></td>   </tr>   <tr>     <td>Excoriaciones abdominales </td>     <td>    <div align="center">9 </div></td>     <td>    <div align="center">14,5</div></td>   </tr> </table>     <p align="center">Fuente: Planilla de recolecci&oacute;n de datos. </p>     <div align="justify">En la tabla  4 se exponen los resultados de los estudios ultrasonogr&aacute;ficos realizados a los  pacientes, as&iacute;  se muestra  como 50 (80,6 %) de los ultrasonidos iniciales fueron negativos, lo mismo ocurri&oacute; con los evolutivos realizados a esos mismos pacientes. Doce de los estudios iniciales fueron positivos (19,4 %), de ellos 7 ten&iacute;an hematomas subcapsulares de diferente tama&ntilde;o y los otros 5, patolog&iacute;as renales previas (3 litiasis, 1 ri&ntilde;ones poliqu&iacute;sticos y el otro un ri&ntilde;&oacute;n ect&oacute;pico  presacro). A este grupo de pacientes con ultrasonido inicial positivo se le realizaron un total de 28 estudios evolutivos. </div>     <p align="center">TABLA 4. &nbsp; Pacientes seg&uacute;n resultados del ultrasonido renal </p> <table width="200" border="1" align="center">   <tr>      <td>            <div align="center">Resultado </div>     </td>     <td>           <div align="center">US inicial (%)</div>     </td>     <td>           ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">US evolutivo </div>     </td>   </tr>   <tr>      <td>            <div align="center">Negativo</div>     </td>     <td>           <div align="center">50 (80,6)</div>     </td>     <td>           <div align="center">50</div>     </td>   </tr>   <tr>      <td>            <div align="center">Positivo </div>     </td>     <td>           <div align="center">12 (19,4)</div>     </td>     <td>           <div align="center">28</div>     </td>   </tr>   <tr>      <td>            <div align="center">Total </div>     </td>     <td>           <div align="center">62 (100)</div>     </td>     <td>           <div align="center">78</div>     </td>   </tr> </table>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center">Fuente: Planilla de recolecci&oacute;n de datos. </p>     <p>El resultado de la cituria y la fecha de su negativizaci&oacute;n en cuanto a la presencia de hematuria microsc&oacute;pica se presentan en la tabla 5; se aprecia &nbsp; como la gran mayor&iacute;a de los pacientes ya no ten&iacute;an hematuria al tercer d&iacute;a del ingreso (46 casos;  74,2 %) y al resto (16;  25,8 %) se le torn&oacute; negativa entre el 4to y el 7mo d&iacute;a del ingreso y coincidi&oacute; en su mayor&iacute;a con aquellos pacientes que ten&iacute;an las lesiones renales de mayor envergadura y los ri&ntilde;ones patol&oacute;gicos previos.</p>     <p align="center"> TABLA 5. Pacientes estudiados seg&uacute;n resultado de la cituria evolutiva </p> <table width="200" border="1" align="center">   <tr>     <td>    <div align="center">Desaparici&oacute;n evolutiva de la hematuria (en d&iacute;as) </div></td>     <td>    <div align="center">No. de pacientes </div></td>     <td>    <div align="center">% </div></td>   </tr>   <tr>     <td>    <div align="center">1 </div></td>     <td>    <div align="center">9 </div></td>     <td>    <div align="center">14,5 </div></td>   </tr>   <tr>     <td>    <div align="center">2 </div></td>     <td>    ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">12</div></td>     <td>    <div align="center">19,4</div></td>   </tr>   <tr>     <td>    <div align="center">3 </div></td>     <td>    <div align="center">25</div></td>     <td>    <div align="center">40,3 </div></td>   </tr>   <tr>     <td>    <div align="center">4 </div></td>     <td>    <div align="center">8 </div></td>     <td>    <div align="center">12,9 </div></td>   </tr>   <tr>     <td>    <div align="center">5 </div></td>     <td>    <div align="center">4 </div></td>     <td>    ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">6,5 </div></td>   </tr>   <tr>     <td>    <div align="center">6 </div></td>     <td>    <div align="center">3 </div></td>     <td>    <div align="center">4,8 </div></td>   </tr>   <tr>     <td>    <div align="center">7 </div></td>     <td>    <div align="center">1 </div></td>     <td>    <div align="center">1,6 </div></td>   </tr>   <tr>     <td>    <div align="center">Total </div></td>     <td>    <div align="center">62 </div></td>     <td>    <div align="center">100 </div></td>   </tr> </table>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center">Fuente: Planilla de recolecci&oacute;n de datos. </p>     <p>En cuanto a la conducta tomada,  se observa  que todos los pacientes fueron ingresados con indicaci&oacute;n de reposo y a todos se les prescribi&oacute; antibi&oacute;ticos o antis&eacute;pticos urinarios. Se les evolucion&oacute; con &nbsp; examen de citurias y estudios ultrasonogr&aacute;ficos diarios cuando hab&iacute;a sido positivo el ultrasonido inicial y uno solo al d&iacute;a siguiente si el primero al ingreso fue negativo. </p>     <p>Los criterios para el alta urol&oacute;gica fueron: examen f&iacute;sico negativo, 3 citurias consecutivas negativas de hematuria y 2 ultrasonidos renales negativos de lesi&oacute;n renal con 24 h de diferencia uno del otro. </p> <h4>Discusi&oacute;n </h4>     <p>La mayor&iacute;a de los autores consultados<span class="superscript">1-6</span> reconocen que el sexo masculino y la tercera y cuarta d&eacute;cadas de la vida son los m&aacute;s afectados por traumatismos de todo tipo y los renales en particular, y coinciden pues &nbsp; con los resultados de esta serie. Son los hombres los que se exponen a oficios y situaciones de m&aacute;s riesgo y las edades entre 20 y 40 a&ntilde;os las m&aacute;s activas laboral y socialmente de las personas en general. </p>     <p>Los accidentes automovil&iacute;sticos se reportan como la principal causa de estas lesiones renales en otros trabajos revisados,<span class="superscript">1,2,3,5,7,9</span> as&iacute; ocurre con esta &nbsp; casu&iacute;stica. La velocidad cada vez mayor de los medios de transportaci&oacute;n y la gran concentraci&oacute;n urbana en las grandes ciudades favorecen la ocurrencia de estos fen&oacute;menos. </p>     <p>En cuanto a las manifestaciones cl&iacute;nicas la hematuria microsc&oacute;pica es la que predomina, tanto en los reportes revisados<span class="superscript">1-6,9</span> como en el nuestro. Es el primer hallazgo de lesi&oacute;n renal en un paciente  politraumatizado, siempre se le debe buscar y no menospreciarla. Recordemos que la intensidad de la hematuria no es traducci&oacute;n de la severidad del da&ntilde;o renal 1 y que pueden existir inclusive desgarros totales del ped&iacute;culo renal-lesi&oacute;n grave- sin hematuria. </p>     <p>El diagn&oacute;stico imagenol&oacute;gico de la contusi&oacute;n renal se puede establecer con el ultrasonido abdominal<span class="superscript">3,10,11</span> y se plantea que se le debe usar siempre en la evaluaci&oacute;n  inicial de los lesionados renales as&iacute; como en su seguimiento. Esto mismo ocurri&oacute; en este trabajo reafirmando lo planteado por los autores revisados. Este es un medio r&aacute;pido, barato y no invasivo que es accesible en los centros de traumatizados y que permite una evaluaci&oacute;n primaria bastante certera de la morfolog&iacute;a renal, lo cual, conjugado con el estado general del paciente, nos har&aacute; o no profundizar en los estudios imagenol&oacute;gicos.<span class="superscript">6,10 </span> </p>     <p>La tomograf&iacute;a axial computadorizada contrastada es m&aacute;s &uacute;til    cuando se sospecha desgarro mayor del par&eacute;nquima con lesi&oacute;n inclusive    de las cavidades renales.<span class="superscript">1,3,10,12</span> Es m&aacute;s    sensible y espec&iacute;fica para estas lesiones, pero en nuestro medio este    tipo de estudio no est&aacute; extendido a&uacute;n y solo se utiliza en casos    seleccionados. En nuestros lesionados no fue necesario utilizar otro medio de    diagn&oacute;stico por imagen. </p>     <p>La cituria es un complementario rutinario en todo politraumatizado o lesionado del abdomen,<span class="superscript">1,3,4,9,12</span> ella &nbsp;&nbsp; pone al aviso sobre posible lesi&oacute;n del aparato urogenital. En esta  serie tambi&eacute;n se utiliz&oacute; ampliamente. Desde el punto de vista evolutivo, se  emplea como modo de conocer si la lesi&oacute;n renal ha cicatrizado,<span class="superscript">3</span> aunque en este trabajo se observ&oacute; &nbsp; que la mayor&iacute;a de los pacientes &nbsp; ten&iacute;an ya negativa &nbsp; la &nbsp; hematuria al tercer d&iacute;a de su evoluci&oacute;n, lo que habla a favor de la benignidad de este tipo de traumatismo renal. </p>     <p>La conducta tomada con estos &nbsp; pacientes fue el ingreso, reposo y la administraci&oacute;n de antibi&oacute;ticos o antis&eacute;pticos urinarios. En cuanto a esto algunos autores discrepan, <span class="superscript">3,8,9,13</span> pues plantean &nbsp; que constituye una lesi&oacute;n insignificante y que el paciente puede irse a su casa de inmediato. Otros, por el contrario, apoyan una conducta m&aacute;s conservadora, ingresan &nbsp; a todos los pacientes ( Alc&aacute;ntara Paiz&aacute;n A. Traumatismos del ri&ntilde;&oacute;n. Revisi&oacute;n de 100 casos. Tesis de Especialista de Primer Grado en Urolog&iacute;a. Ciudad de La Habana, 1986. S&aacute;nchez Herrera E. Traumatismo renal: valor del urograma excretor y del ultrasonido renal. Tesis de Especialista de Primer Grado en Urolog&iacute;a. Ciudad de La Habana, 1988).  En este &nbsp; Instituto se plantea  que si el paciente tiene hematuria microsc&oacute;pica, signos vitales y examen f&iacute;sico abdominal normales y 2 estudios ultrasonogr&aacute;ficos negativos de lesi&oacute;n renal con  6  h de diferencia uno del otro, se le puede dar el alta por Urolog&iacute;a con indicaci&oacute;n de reposo. Si tiene hematuria macrosc&oacute;pica o hematoma subcapsular en el ultrasonido, s&iacute; debe ser ingresado para su seguimiento en una sala de politraumatizados. No se   antibi&oacute;ticos ni debe usar antis&eacute;pticos urinarios profil&aacute;cticos, a menos que se haya instrumentado el aparato urogenital o exista alguna lesi&oacute;n asociada que as&iacute; lo justifique.<span class="superscript">1,3,11 </span> </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En cuanto a los criterios para el alta hospitalaria apoyamos lo sugerido por otros autores:<span class="superscript">10,12</span> ausencia de hematuria macrosc&oacute;pica y desaparici&oacute;n ultrasonogr&aacute;fica de los hematomas subcapsulares presentes. </p> Al finalizar este &nbsp; trabajo se puede concluir &nbsp; que la contusi&oacute;n renal es m&aacute;s frecuente en el sexo masculino y en la tercera y cuarta d&eacute;cadas de la vida, que su agente causal principal son los accidentes del tr&aacute;nsito y la hematuria microsc&oacute;pica su signo principal. El ultrasonido constituye un medio de diagn&oacute;stico &uacute;til, barato y al alcance para la valoraci&oacute;n imagenol&oacute;gica inicial y el seguimiento evolutivo de estos pacientes. No es necesario el uso profil&aacute;ctico de antibi&oacute;ticos o antis&eacute;pticos urinarios en estos pacientes a menos que se les haya instrumentado el aparato urogenital o existan lesiones asociadas que as&iacute; lo justifiquen. Los signos vitales y el examen f&iacute;sico normales del paciente, as&iacute; como al menos 2 estudios ultrasonogr&aacute;ficos negativos de lesi&oacute;n renal consecutivos, son los criterios v&aacute;lidos a tener en cuenta para dar el alta por Urolog&iacute;a a estos lesionados. <h4>Recomendaciones </h4> <ul>       <li>Que todo paciente con contusi&oacute;n renal, hematuria microsc&oacute;pica, signos vitales y examen f&iacute;sicos normales y 2 estudios ultrasonogr&aacute;ficos negativos con 6 h de diferencia uno del otro, se le de alta por Urolog&iacute;a con indicaci&oacute;n de reposo. </li>       <li>Que todo paciente que presente contusi&oacute;n renal, hematuria macrosc&oacute;pica y/o ultrasonido renal positivo de lesi&oacute;n renal se le ingrese en sala de politraumatizados para su mejor evoluci&oacute;n. </li>     </ul> <h4>Summary</h4> <h6>Management of renal contusion </h6> The medical histories of 62 patients that were admitted with diagnosis of renal contusion at “Dr. Carlos J. Finlay” Central Military Hospital from January 1998 to December 2002, were reviewed aimed at knowing general aspects of the morbidity and management of these patients. The lesion was more frequent among men aged 20-40. The microscopic heamturia was the predominant sign and traffic accidents were the main causal agent. The ultrasound proved to be useful for the diagnosis and evolution of this renal injury. It was demonstrated that the admission of these patients is unnecessary when the vital signs are normal, the hematuria is microscopic and there are 2 ultrasonographic studies that evidence no renal damage with 6 hours of difference one from the other. The use of prophylactic antibiotics in these patients is not justified. An algorithm is proposed for the management of close renal traumatism and recommendations are also made.     <p><em>Key words</em>: Kidney, close traumatism, diagnosis, treatment </p> <h4> Referencias Bibliogr&aacute;ficas </h4>     <!-- ref --><p> 1. Mc Aninch JW, Santucci RA. Genitourinary trauma. In: Walsh PC, Retick AB, Vaughan ED, Wein AJ. Campbell's Urology. 8 ed. Chapter 105. [CD-ROM]. Philadelphia: Saunders; 2003. <!-- ref --><p> 2. Santucci RA, Mc Aninch JW. Diagnosis and management of renal trauma: Past, present and future. J Am Coll Surg. 2000;191:443-51. <!-- ref --><p> 3. Ungania S. Conservative and nonconservative treatment of renal blunt injuries. Ann Ital Chir. 2003;74(4):445-52. <!-- ref --><p> 4. Matsuura T, Nose K, Tahara H, Hara Y, Amasaki N, Nishioka T, et al. Evaluation of the management of blunt renal trauma and indication for surgery. Nippon Hinyokika Gakkai Zasshi. 2002;93(4) 511-8. <!-- ref --><p> 5. Baverstock R, Simons R, Mc Loughlin M. Severe blunt renal trauma: a 7- year retrospective review from a provincial trauma centre. Can J Urol. 2001;8(5):1372-6. <!-- ref --><p> 6. Toutozas KG, Karaiskaris M, Kaminski A, Velamos GC. Nonoperative management of blunt renal trauma: a prospective study. 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Nonoperative treatment of blunt injury to solid abdominal organs: a prospective study. Arch Surg. 2003;138 (8):844-51. <!-- ref --><p> 12. Bozeman C, Carver B, Zabari G, Caldito G, Venable D. Selective operative management of major blunt renal trauma. J Trauma. 2004;57(2):305-9. <!-- ref --><p> 13. Danuser H, Wille S, Zoscher G, Studer V. How to treat blunt kidney ruptures: primary open surgery or conservative treatment with deferred surgery when necessary? Eur Urol. 2001;3(1):9-14. <p>Recibido: 23 de julio de 2005. Aprobado: 31 de agosto de 2005.     <br> My. <em>Tom&aacute;s L&aacute;zaro Rodr&iacute;guez Collar</em>. Hospital Militar Central “Dr. Carlos J. Finlay”. Avenida 114 y 31, Marianao, Ciudad de La Habana, Cuba. </p> <span class="superscript"><a href="#autor">1</a></span><a href="#autor">Especialista de I Grado en Urolog&iacute;a. Profesor Instructor. </a><a name="cargo"></a><a href="#autor"> </a>     ]]></body>
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