<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>0138-6557</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Revista Cubana de Medicina Militar]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Rev Cub Med Mil]]></abbrev-journal-title>
<issn>0138-6557</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Centro Nacional de Información de Ciencias MédicasEditorial Ciencias Médicas]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S0138-65572007000100004</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Valoración de las secuelas cocleovestibulares en pacientes con trauma craneal]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Assessment of the cochleovestibular sequelae in patients with cranial trauma]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Alfonso Muñoz]]></surname>
<given-names><![CDATA[Eulalia]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,Hospital Militar Central Dr. Carlos J. Finlay  ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[Ciudad de La Habana ]]></addr-line>
<country>Cuba</country>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>03</month>
<year>2007</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>03</month>
<year>2007</year>
</pub-date>
<volume>36</volume>
<numero>1</numero>
<fpage>0</fpage>
<lpage>0</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0138-65572007000100004&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S0138-65572007000100004&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S0138-65572007000100004&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><abstract abstract-type="short" xml:lang="es"><p><![CDATA[Se hizo un estudio prospectivo de 30 pacientes atendidos en el Hospital Militar Central &#8220;Dr. Carlos J. Finlay&#8221; en el período comprendido de enero de 2001 a diciembre de 2003, que presentaron trauma craneal con secuela cocleovestibular asociada con la evolución de su enfermedad. El objetivo de esta investigación fue determinar la incidencia de las secuelas audiológicas presentes en estos casos, su comportamiento clínico y la efectividad de las técnicas empleadas para el diagnóstico de estas. De los pacientes estudiados, el 73,3 % correspondió al sexo masculino y el 16,6 % a la edad de 30 a 44 años. Según la naturaleza del trauma, las fracturas fueron las más frecuentes (56,7 %); así como en la sintomatología postraumática, la hipoacusia (46,6 %), la otorragia (30,0 %) y los acúfenos (30,0 %) estuvieron presentes en la mayoría de los enfermos. El 46,6 % de los pacientes presentaron positiva la audiometría y las pruebas electronistagmográficas, en esta última predominaron la falta de inhibición a la fijación visual y la existencia de nistagmus vertical.]]></p></abstract>
<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[A prospective study was undertaken in 30 patients seen in &#8220;Dr. Carlos J. Finlay&#8221; Military Hospital from January 2001 to December 2003, that presented cranial trauma with cochleovestibular sequelae associated with the evolution of the disease. The aim of this research was to determine the incidence of the audiological sequelae in these cases, their clinical behaviour, and the effectiveness of the techniques used for the diagnosis. Of the studied patients, 73.3 % were males, and 16.6 % were between 30-and 44 years old. According to the trauma nature, fractures were the most frequent (56.7 %); whereas in the posttraumatic symptomatology, hypoacusia (46.6 %), otorrhagia (30.0 %), and tinnittus (30.0 %) were observed in most of the patients. A group of sick persons (46.6 %) had a positive audiometry as well as electronystagmographic tests. The lack of inhibition to visual fixation, and the presence of vertical nystagmus prevailed in the latter.]]></p></abstract>
<kwd-group>
<kwd lng="es"><![CDATA[Trauma craneal]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[secuela cocleovestibular]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[pruebas electronistagmográficas.]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[Cranial trauma]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[cochleovestibular sequelae]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[electronystagmographic tests.]]></kwd>
</kwd-group>
</article-meta>
</front><body><![CDATA[ <p>Hospital Militar Central “Dr. Carlos J. Finlay” </p> <h2>Valoraci&oacute;n de las secuelas cocleovestibulares en pacientes con trauma craneal </h2>     <p><a href="#cargo">Dra. Eulalia Alfonso Mu&ntilde;oz<span class="superscript">1</span> </a><a name="autor"></a></p> <h4>Resumen </h4>     <p>Se hizo un estudio prospectivo de 30 pacientes atendidos en el Hospital Militar Central “Dr. Carlos J. Finlay” en el per&iacute;odo comprendido de enero de 2001 a diciembre de 2003, que presentaron trauma craneal con secuela cocleovestibular asociada con la evoluci&oacute;n de su enfermedad. El objetivo de esta investigaci&oacute;n fue determinar la incidencia de las secuelas audiol&oacute;gicas presentes en estos casos, su comportamiento cl&iacute;nico y la efectividad de las t&eacute;cnicas empleadas para el diagn&oacute;stico de estas. De los pacientes estudiados, el 73,3 % correspondi&oacute; al sexo masculino y el 16,6 % a la edad de 30 a 44 a&ntilde;os. Seg&uacute;n la naturaleza del trauma, las fracturas fueron las m&aacute;s frecuentes (56,7 %); as&iacute; como en la sintomatolog&iacute;a postraum&aacute;tica, la hipoacusia (46,6 %), la otorragia (30,0 %) y los ac&uacute;fenos (30,0 %) estuvieron presentes en la mayor&iacute;a de los enfermos. El 46,6 % de los pacientes presentaron positiva la audiometr&iacute;a y las pruebas electronistagmogr&aacute;ficas, en esta &uacute;ltima predominaron la falta de inhibici&oacute;n a la fijaci&oacute;n visual y la existencia de nistagmus vertical. </p>     <p><strong>Palabras clave:</strong> Trauma craneal, secuela cocleovestibular, pruebas electronistagmogr&aacute;ficas. </p>     <p>El trauma f&iacute;sico de cualquier etiolog&iacute;a es la principal causa de muerte en personas menores de 40 a&ntilde;os de edad. Los traumas craneoencef&aacute;licos representan un gran problema en la actualidad. Como la cabeza es la parte m&aacute;s m&oacute;vil del cuerpo, casi el 75 % de los politraumatizados presentan da&ntilde;os en esta regi&oacute;n, y es el o&iacute;do el &oacute;rgano sensorial da&ntilde;ado con m&aacute;s frecuencia.<span class="superscript">1</span> Tanto los traumas cerrados (contusiones, conmociones) como las fracturas, pueden provocar da&ntilde;os a nivel del sistema cocleovestibular, los primeros por conmoci&oacute;n laber&iacute;ntica secundaria, donde aparecen s&iacute;ntomas vestibulares, que pueden persistir por largo tiempo, y las fracturas en ocasiones por lesi&oacute;n del nervio que provocan s&iacute;ntomas cocleares y vestibulares que suelen ser irreversibles.<span class="superscript">2,3 </span></p>     <p>El mecanismo de producci&oacute;n es diverso, cuando la energ&iacute;a traum&aacute;tica sobrepasa la elasticidad del cr&aacute;neo, este se deforma y al regresar a su posici&oacute;n original, se produce la fractura lineal. </p>     <p>Las fracturas del hueso temporal son frecuentes y constituyen el 25 % de las    fracturas del cr&aacute;neo. Estas siguen 2 rutas t&iacute;picas, las que dibujan    una l&iacute;nea que discurre por su borde anterior, eluden el o&iacute;do interno,    por lo que no existe afectaci&oacute;n laber&iacute;ntica pero afectan el o&iacute;do    medio. Se extienden en la uni&oacute;n de la escama y la ap&oacute;fisis mastoide    y atraviesa el anillo timp&aacute;nico, estas son las fracturas longitudinales,    aparecen con m&aacute;s frecuencia y constituyen el 80 % de las fracturas del    temporal, las transversales suponen el 15 %, son perpendiculares al eje del    pe&ntilde;asco, comienzan en el agujero desgarrado posterior, afectan el conducto    auditivo interno y pueden llegar al caracol en su variedad interna. La variedad    externa afecta el o&iacute;do interno, el vest&iacute;bulo, caracol, canal de    falopio, el t&iacute;mpano est&aacute; intacto y el o&iacute;do medio solo se    afecta en su pared laber&iacute;ntica.<span class="superscript">4</span> </p>     <p>Alrededor del 5 % producen fracturas combinadas, que re&uacute;nen los s&iacute;ntomas de las anteriores, se denominan mixtas u oblicuas, afectan, de atr&aacute;s hacia delante, la ap&oacute;fisis mastoides, la pared posterior del conducto auditivo externo que contin&uacute;a por la caja; en esta fractura se lesiona el o&iacute;do medio y la membrana timp&aacute;nica participando adem&aacute;s el o&iacute;do interno. </p>     <p>El prop&oacute;sito de este trabajo fue determinar la incidencia de secuelas cocleovestibulares en pacientes con trauma craneal, conocer la relaci&oacute;n de los s&iacute;ntomas cocleares y/o vestibulares con el tipo de fractura e identificar la sintomatolog&iacute;a auditiva m&aacute;s frecuente que aparece en estos enfermos. </p> <h4>M&eacute;todos </h4>     <p>El universo de trabajo estuvo compuesto por 30 pacientes, de uno y otro sexos, remitidos por el Servicio de Politrauma a Consulta de Audiolog&iacute;a, en el per&iacute;odo comprendido de enero de 2001 a diciembre de 2003, afectados por traumatismo craneal y que presentaron secuela audiol&oacute;gica. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>A todos estos pacientes se les realiz&oacute; examen minucioso otorrinolaringol&oacute;gico    y se hizo hincapi&eacute; en el examen de o&iacute;dos, tanto otosc&oacute;pico    como funcional, que incluy&oacute; audiometr&iacute;a f&oacute;nica, instrumental    y electr&oacute;nica, potencial evocado auditivo de tallo cerebral (PEATC),    examen otoneurol&oacute;gico y electronistagmograf&iacute;a. Previamente, a    todos estos pacientes se les realiz&oacute; tomograf&iacute;a axial computadorizada    (TAC) de cr&aacute;neo para determinar caracter&iacute;sticas de la lesi&oacute;n.  </p>     <p>Para el procesamiento de la informaci&oacute;n se utiliz&oacute; el sistema Dbase, como hoja de c&aacute;lculo el Excel sobre Windows 98, como procesador de texto Word 98, por medio del cual se realiz&oacute; el informe final. Para resumir las variables cuantitativas y cualitativas se utilizaron frecuencias absolutas y porcentajes. </p>     <p>Las audiometr&iacute;as se realizaron con un audi&oacute;metro MA-31, con escala de frecuencias de 250 a 8 000 Hz e intensidad de 10 a 100 decibeles. </p>     <p>Los potenciales auditivos de tallo cerebral fueron en respuesta a <em>clicks    </em> monoaureales a 90 decibeles de intensidad con tiempo de barrido de 400    ms, se midieron las latencias absolutas de los componentes l, lll, V, as&iacute;    como los intervalos interp&iacute;ricos l-V, l-III, III-V y las amplitudes pico    a pico de los componentes l, lll y V. </p>     <p>Se realiz&oacute; la detecci&oacute;n, amplificaci&oacute;n y registro electr&oacute;nico de los movimientos oculares a trav&eacute;s de la electronistagmograf&iacute;a simple y con estimulaci&oacute;n bical&oacute;rica. Con esta prueba, se registraron los movimientos sac&aacute;dicos, el nistagmus espont&aacute;neo, el postural, el rastreo pendular, el &iacute;ndice de fijaci&oacute;n ocular, la existencia o no de debilidad laber&iacute;ntica unilateral, bilateral o predominio direccional. </p> <h4>Resultados </h4>     <p>En este estudi&oacute; predomin&oacute; la edad de 30 a 44 a&ntilde;os (33,3 %) y el sexo masculino (73, 3 %) (tabla 1). </p>     <p align="center"><strong>Tabla 1.</strong> Distribuci&oacute;n de la muestra    seg&uacute;n sexo y edad</p>     <div align="center">   <table cellspacing="3" cellpadding="0">     <tr>       <td width="115" valign="top">    <p align="left">Edad (a&ntilde;os) </p></td>       <td width="129" valign="top">    <p align="center">Sexo masculino </p></td>       <td width="101" valign="top">    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center">% </p></td>       <td width="127" valign="top">    <p align="center">Sexo femenino </p></td>       <td width="103" valign="top">    <p align="center">% </p></td>     </tr>     <tr>       <td width="115" valign="top">    <p align="left">15-29 </p></td>       <td width="129" valign="top">    <p align="center">4 </p></td>       <td width="101" valign="top">    <p align="center">13,33 </p></td>       <td width="127" valign="top">    <p align="center">2 </p></td>       <td width="103" valign="top">    <p align="center">6,66 </p></td>     </tr>     <tr>       <td width="115" valign="top">    <p align="left">30-44 </p></td>       <td width="129" valign="top">    <p align="center">10 </p></td>       <td width="101" valign="top">    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center">33,33 </p></td>       <td width="127" valign="top">    <p align="center">5 </p></td>       <td width="103" valign="top">    <p align="center">16,66 </p></td>     </tr>     <tr>       <td width="115" valign="top">    <p align="left">45-59 </p></td>       <td width="129" valign="top">    <p align="center">6 </p></td>       <td width="101" valign="top">    <p align="center">20,0 </p></td>       <td width="127" valign="top">    <p align="center">1 </p></td>       <td width="103" valign="top">    <p align="center">3,36 </p></td>     </tr>     <tr>       <td width="115" valign="top">    <p align="left">M&aacute;s de 59 </p></td>       <td width="129" valign="top">    <p align="center">2 </p></td>       <td width="101" valign="top">    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center">6.66 </p></td>       <td width="127" valign="top">    <p align="center">- </p></td>       <td width="103" valign="top">    <p align="center">- </p></td>     </tr>     <tr>       <td width="115" valign="top">    <p align="left">Total </p></td>       <td width="129" valign="top">    <p align="center">22 </p></td>       <td width="101" valign="top">    <p align="center">73,32 </p></td>       <td width="127" valign="top">    <p align="center">8 </p></td>       <td width="103" valign="top">    <p align="center">26,68 </p></td>     </tr>   </table> </div>     <p>Seg&uacute;n la naturaleza del traumatismo fueron m&aacute;s frecuentes las fracturas (56,7 %) seguidas por las contusiones (26,7 %) (tabla 2). </p>     <div align="center">       ]]></body>
<body><![CDATA[<p><strong>Tabla 2.</strong> Distribuci&oacute;n de la muestra seg&uacute;n la naturaleza del traumatismo </p>   </div>     <div align="center">   <table cellspacing="3" cellpadding="0">     <tr>       <td width="192" valign="top">    <p align="left">Naturaleza </p></td>       <td width="192" valign="top">    <p align="center">No. </p></td>       <td width="192" valign="top">    <p align="center">% </p></td>     </tr>     <tr>       <td width="192" valign="top">    <p align="left">Fractura </p></td>       <td width="192" valign="top">    <p align="center">17 </p></td>       <td width="192" valign="top">    <p align="center">56,7 </p></td>     </tr>     <tr>       <td width="192" valign="top">    <p align="left">Conmoci&oacute;n </p></td>       <td width="192" valign="top">    <p align="center">5 </p></td>       <td width="192" valign="top">    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center">16,6 </p></td>     </tr>     <tr>       <td width="192" valign="top">    <p align="left">Contusi&oacute;n </p></td>       <td width="192" valign="top">    <p align="center">8 </p></td>       <td width="192" valign="top">    <p align="center">26,7 </p></td>     </tr>     <tr>       <td width="192" valign="top">    <p align="left">Total </p></td>       <td width="192" valign="top">    <p align="center">30 </p></td>       <td width="192" valign="top">    <p align="center">100,0 </p></td>     </tr>   </table> </div>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p>La sintomatolog&iacute;a m&aacute;s com&uacute;nmente encontrada fue la hipoacusia (46,6 %) presente fundamentalmente desde el inicio del trauma en aquellos pacientes que por su estado se pudieron interrogar en este per&iacute;odo. </p>     <p>La otorragia y los ac&uacute;fenos estuvieron en igual n&uacute;mero de pacientes respectivamente (30,0 %) (tabla 3). </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">       <p><strong>Tabla 3.</strong> Sintomatolog&iacute;a auditiva despu&eacute;s del trauma </p>   </div>     <div align="center">   <table cellspacing="3" cellpadding="0">     <tr>       <td width="192" valign="top">    <p align="left">S&iacute;ntomas y signos </p></td>       <td width="192" valign="top">    <p align="center">No. </p></td>       <td width="192" valign="top">    <p align="center">% </p></td>     </tr>     <tr>       <td width="192" valign="top">    <p align="left">Otorragia </p></td>       <td width="192" valign="top">    <p align="center">9 </p></td>       <td width="192" valign="top">    <p align="center">13,3 </p></td>     </tr>     <tr>       <td width="192" valign="top">    <p align="left">Acufenos </p></td>       <td width="192" valign="top">    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center">9 </p></td>       <td width="192" valign="top">    <p align="center">13,3 </p></td>     </tr>     <tr>       <td width="192" valign="top">    <p align="left">Hipoacusia </p></td>       <td width="192" valign="top">    <p align="center">14 </p></td>       <td width="192" valign="top">    <p align="center">46,6 </p></td>     </tr>     <tr>       <td width="192" valign="top">    <p align="left">V&eacute;rtigos </p></td>       <td width="192" valign="top">    <p align="center">6 </p></td>       <td width="192" valign="top">    <p align="center">20,0 </p></td>     </tr>     <tr>       <td width="192" valign="top">    <p align="left">Salida de l&iacute;quido claro </p></td>       <td width="192" valign="top">    <p align="center">2 </p></td>       <td width="192" valign="top">    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center">6,6 </p></td>     </tr>   </table> </div>     <p align="justify">Los ex&aacute;menes complementarios (tabla 4) permitieron conocer    alteraciones en la audiometr&iacute;a en los 14 pacientes que refirieron la    hipoacusia (46,6 %). De ellos, 9 (30,0 %) fueron afectados con sordera de tipo    neurosensorial (2 de severa intensidad y 7 moderadas), el resto (16,6 %) present&oacute;    hipoacusia conductiva. </p>     <p align="center"><strong>Tabla 4.</strong> Resultados de los ex&aacute;menes complementarios </p>     <div align="center">   <table cellspacing="3" cellpadding="0">     <tr>       <td rowspan="2" valign="top">    <div align="left">Complementarios </div></td>       <td colspan="2" valign="top">    <div align="center">Positivo </div></td>       <td colspan="2" valign="top">    <div align="center">Negativo </div></td>     </tr>     <tr>       <td valign="top">    <p align="center">No. </p></td>       <td valign="top">    <p align="center">% </p></td>       <td valign="top">    <p align="center">No. </p></td>       <td valign="top">    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center">% </p></td>     </tr>     <tr>       <td width="192" valign="top">    <p align="left">Audiometr&iacute;a </p></td>       <td width="192" valign="top">    <p align="center">14 </p></td>       <td width="103" valign="top">    <p align="center">46,6 </p></td>       <td width="192" valign="top">    <p align="center">16 </p></td>       <td width="93" valign="top">    <p align="center">53,4 </p></td>     </tr>     <tr>       <td width="192" valign="top">    <p align="left">Prueba de impedancia </p></td>       <td width="192" valign="top">    <p align="center">9 </p></td>       <td width="103" valign="top">    <p align="center">30,0 </p></td>       <td width="192" valign="top">    <p align="center">21 </p></td>       <td width="93" valign="top">    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center">70,0 </p></td>     </tr>     <tr>       <td width="192" valign="top">    <p align="left">Electronistagmograf&iacute;a </p></td>       <td width="192" valign="top">    <p align="center">8 </p></td>       <td width="103" valign="top">    <p align="center">26,7 </p></td>       <td width="192" valign="top">    <p align="center">22 </p></td>       <td width="93" valign="top">    <p align="center">73.3 </p></td>     </tr>     <tr>       <td width="192" valign="top">    <p align="left">PEATC </p></td>       <td width="192" valign="top">    <p align="center">4 </p></td>       <td width="103" valign="top">    <p align="center">46,6 </p></td>       <td width="192" valign="top">    <p align="center">16 </p></td>       <td width="93" valign="top">    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center">53.4 </p></td>     </tr>     <tr>       <td width="192" valign="top">    <p align="left">Glucosa en l&iacute;quido </p></td>       <td width="192" valign="top">    <p align="center">2 </p></td>       <td width="103" valign="top">    <p align="center">6,6 </p></td>       <td width="192" valign="top">    <p align="center">28 </p></td>       <td width="93" valign="top">    <p align="center">93,4 </p></td>     </tr>   </table> </div>     <p>La prueba de impedancia indic&oacute; positividad en 9 pacientes (30,0 %), y demostr&oacute; en 4 (13,3 %) la presencia de curva AD, lo que pudiera explicar una discontinuidad de la cadena oscicular. En 5 pacientes (16,6 %) hubo p&eacute;rdida del reflejo estapedial en las frecuencias agudas fundamentalmente. </p>     <p>En los estudios electronistagmogr&aacute;ficos se encontraron datos positivos    en el 26,7 % de los casos, con predominio de la desinhibici&oacute;n del nistagmus    a la fijaci&oacute;n visual y la presencia de nistagmus vertical. </p>     <p>Coincidi&oacute; la positividad de los potenciales auditivos de tallo cerebral con los resultados positivos en las audiometrias. </p>     <p>Se obtuvo una positividad del 6,6 % en la determinaci&oacute;n de glucosa en el l&iacute;quido obtenido a trav&eacute;s de la perforaci&oacute;n timp&aacute;nica en 2 de los pacientes, lo que demuestra la existencia de l&iacute;quido cefalorraqu&iacute;deo y la presencia de una f&iacute;stula. </p> <h4>Discusi&oacute;n </h4>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Muchos autores estudiosos del trauma craneal coinciden en que son las edades j&oacute;venes las m&aacute;s expuestas a esta eventualidad y a su vez el sexo masculino, debido a la mayor actividad f&iacute;sica y laboral, y a la alta incidencia de accidentes de tr&aacute;nsito en estas edades,<span class="superscript">5,6</span> adem&aacute;s por estar nuestra instituci&oacute;n rodeada de barrios con ciertos conflictos sociales, las agresiones con objetos contundentes ocuparon un lugar meritorio de destacar. Cerca del 75 % de los accidentes vehiculares afectan la cabeza, y es el o&iacute;do el &oacute;rgano sensitivo que se traumatiza con mayor frecuencia. En los traumas craneales severos es raro que el o&iacute;do quede indemne. </p>     <p>En relaci&oacute;n con la naturaleza del trauma, en 1797 <em>Velasco </em> defin&iacute;a la conmoci&oacute;n cerebral como una repentina agitaci&oacute;n o sacudimiento cerebral. Siguiendo el concepto cl&aacute;sico, <em>Littre </em> (1705) la consideraba como un fen&oacute;meno cerebral puramente funcional sin alteraciones anat&oacute;micas groseras. </p>     <p>Desde el punto de vista audiol&oacute;gico, la conmoci&oacute;n cerebral, que apareci&oacute; en el 16,6 % de los casos, concomit&oacute; con una conmoci&oacute;n laber&iacute;ntica secundaria por trastornos el&eacute;ctricos a nivel de la membrana celular o cambios en la hemodin&aacute;mica de los l&iacute;quidos laber&iacute;nticos, esto trae como consecuencia p&eacute;rdida auditiva neurosensorial a frecuencias altas y en la electronistagmograf&iacute;a se observa nistagmo espont&aacute;neo o de posici&oacute;n con disminuci&oacute;n de la respuesta vestibular.<span class="superscript">7</span> </p>     <p>Las fracturas presentes en el 56,7 % de los casos estudiados constituyen una lesi&oacute;n org&aacute;nica tan importante que, de no diagnosticarse a tiempo, las secuelas audiol&oacute;gicas que producen pueden ser de irreversible recuperaci&oacute;n. Las fracturas longitudinales constituyen el 80 % de las fracturas del hueso temporal, casi siempre hay hemorragia en el o&iacute;do medio con perforaci&oacute;n timp&aacute;nica<span class="superscript">8,9</span> (30,0 % en nuestros casos estudiados), por lo que existe una p&eacute;rdida auditiva conductiva, aunque es la menos riesgosa para los mecanismos coclear y vestibular, deteriora mucho los mecanismos del o&iacute;do medio, puede haber desplazamiento de los huesecillos y se describe que alrededor del 20 % de los pacientes con fractura longitudinal presentan lesi&oacute;n del nervio facial en la porci&oacute;n timp&aacute;nica m&aacute;s distal.<span class="superscript">10</span> Las fracturas transversas pueden destruir tanto la funci&oacute;n auditiva como la vestibular, el paciente aqueja v&eacute;rtigo intenso con nistagmo con componente r&aacute;pido al lado contrario de la lesi&oacute;n, lo que puede desaparecer en una semana, pero la inestabilidad puede persistir hasta 6 meses; puede haber estallamiento de la pared externa del laberinto con hemorragias en el o&iacute;do medio sin ruptura de la membrana timp&aacute;nica, rotura de la ventana oval, de la redonda o ambas, tambi&eacute;n puede haber fractura o desplazamiento de la cadena oscicular, aunque esto &uacute;ltimo es poco com&uacute;n. </p>     <p>En los complementarios, el 26,7 % de los pacientes presentaron una electronistagmografia patol&oacute;gica. Se coincide con <em>Paparella</em><span class="superscript">10</span> que afirma que en los traumatismos de la cabeza puede ocurrir una p&eacute;rdida dram&aacute;tica del equilibrio, haya fractura del hueso temporal o no, y es responsabilidad del audi&oacute;logo determinar neurol&oacute;gicamente la ubicaci&oacute;n topogr&aacute;fica de la lesi&oacute;n y tratar la incapacidad resultante. </p>     <p>La electronistagmograf&iacute;a con estimulaci&oacute;n cal&oacute;rica determina las lesiones del laberinto, en particular, si son unilaterales, con el &uacute;nico inconveniente que est&aacute;n contraindicadas cuando la membrana timp&aacute;nica no esta &iacute;ntegra (por lo que debe esperarse que pase la fase aguda). </p>     <p>El 11 % de los pacientes con v&eacute;rtigo postraum&aacute;tico en este estudio se recuper&oacute; antes de las 9 semanas. Algunos autores plantean que este v&eacute;rtigo se origina en fuentes extralaber&iacute;nticas,<span class="superscript">11,12</span> quiz&aacute;s con alguna actividad refleja central. La recuperaci&oacute;n es m&aacute;s tard&iacute;a en pacientes de la tercera edad, si el da&ntilde;o es bilateral se corre el riesgo que sea permanente. </p>     <p>Concluido este trabajo, se plantea que por las secuelas cocleovestibulares que pueden presentarse en pacientes con trauma craneal, el audi&oacute;logo est&aacute; preparado para enfrentar toda la bater&iacute;a de pruebas cl&iacute;nicas, incluyendo la electronistagmograf&iacute;a, para determinar el sitio de la lesi&oacute;n y obtener una buena informaci&oacute;n relacionada con el pron&oacute;stico audiol&oacute;gico del enfermo. </p>     <div align="justify">   <h4>Summary</h4>   <h6>Assessment of the cochleovestibular sequelae in patients with cranial trauma</h6>       <p>A prospective study was undertaken in 30 patients seen in “Dr. Carlos J. Finlay” Military Hospital from January 2001 to December 2003, that presented cranial trauma with cochleovestibular sequelae associated with the evolution of the disease. The aim of this research was to determine the incidence of the audiological sequelae in these cases, their clinical behaviour, and the effectiveness of the techniques used for the diagnosis. Of the studied patients, 73.3 % were males, and 16.6 % were between 30-and 44 years old. According to the trauma nature, fractures were the most frequent (56.7 %); whereas in the posttraumatic symptomatology, hypoacusia (46.6 %), otorrhagia (30.0 %), and tinnittus (30.0 %) were observed in most of the patients. A group of sick persons (46.6 %) had a positive audiometry as well as electronystagmographic tests. The lack of inhibition to visual fixation, and the presence of vertical nystagmus prevailed in the latter. </p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p><strong>Key words:</strong> Cranial trauma, cochleovestibular sequelae, electronystagmographic tests. </p> </div> <h4>Referencias bibliogr&aacute;ficas </h4>     <!-- ref --><p> 1. Youmans JR. Neurological Surgery. 3ra ed. Philadelphia : W.B. Saunders;    1990. p. 2305-16. <!-- ref --><p> 2. Miller JD, Becker DP. Head injuries Neurological Surgery. Philadelphia    : Sauders; 1982. p. 1904-5. <!-- ref --><p> 3. Stevens J. Traumatic fistulae. J Laringol Otol. 2002;76:310-15. <!-- ref --><p> 4. Dezema D, King JN, Tandberg D. Magnetic resonance imaging in minor head    injury. Ann Emerg Med. 1991;20(12):1281-5. <!-- ref --><p> 5. Rodr&iacute;guez G&oacute;mez JA. Trauma cranial level. Rev Cubana Med    Milit. 2000;29(1):46-51. <!-- ref --><p> 6. Felipe Moran A. Disfunci&oacute;n de los nervios craneales en pacientes    con fractura de la base de cr&aacute;neo. Rev Cubana Med Milit. 2000;29(1):5-11.  <!-- ref --><p> 7. Anderson Griffith M. Head Injury. Some otoneurologic sequelae. Arch Otolaryn.    2000;97(2):105-112. <!-- ref --><p> 8. Pereira Riveron R. Traumatismos craneoencef&aacute;licos. Consideraciones    cl&iacute;nicas y farmacol&oacute;gicas para su diagn&oacute;stico y tratamiento.    Revisiones de Conjunto. 1987;10(1):61-117. <!-- ref --><p> 9. Delas N. Semiolog&iacute;a vestibular. Acta ORL Espa&ntilde;ola. 2001;32(2):60-4.  <!-- ref --><p> 10. Paparella M. Otorrinolaringolog&iacute;a. 4ta ed. La Habana. Edici&oacute;n    Revolucionaria; 1999. p. 1157-70. <!-- ref --><p> 11. Goebel MR. Mental arithmetic during electronystagmographic testing. Ann    Ool. 2001;78:409-512. <!-- ref --><p> 12. Dix. DJ. Nystagmography. Arch Neurolog. 2001;70:660-5. <p>Recibido: 29 de septiembre de 2006. Aprobado: 30 de octubre de 2006.    <br> Dra. <em>Eulalia Alfonso Mu&ntilde;oz </em>. Hospital Militar Central “Dr. Carlos J. Finlay”. Avenida 31 y 114, Marianao, Ciudad de La Habana , Cuba. </p>     <p><span class="superscript"><a href="#autor">1</a></span><a href="#autor">Especialista de II Grado en Otorrinolaringolog&iacute;a. Profesora Asistente. </a><a name="cargo"></a></p>      ]]></body><back>
<ref-list>
<ref id="B1">
<label>1.</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Youmans]]></surname>
<given-names><![CDATA[JR.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Neurological Surgery]]></source>
<year>1990</year>
<edition>3ra ed.</edition>
<page-range>2305-16.</page-range><publisher-loc><![CDATA[Philadelphia ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[W.B. Saunders]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B2">
<label>2.</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Miller]]></surname>
<given-names><![CDATA[JD]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Becker]]></surname>
<given-names><![CDATA[DP.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Head injuries Neurological Surgery]]></source>
<year>1982</year>
<month>.</month>
<page-range>1904-5.</page-range><publisher-loc><![CDATA[Philadelphia ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Sauders]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B3">
<label>3</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Stevens]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Traumatic fistulae]]></article-title>
<source><![CDATA[J Laringol Otol]]></source>
<year>2002</year>
<volume>76</volume>
<page-range>310-15</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B4">
<label>4</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Dezema]]></surname>
<given-names><![CDATA[D]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[King]]></surname>
<given-names><![CDATA[JN]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Tandberg]]></surname>
<given-names><![CDATA[D]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Magnetic resonance imaging in minor head injury]]></article-title>
<source><![CDATA[Ann Emerg Med]]></source>
<year>1991</year>
<volume>20</volume>
<numero>12</numero>
<issue>12</issue>
<page-range>1281-5</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B5">
<label>5</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Rodríguez Gómez]]></surname>
<given-names><![CDATA[JA]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Trauma cranial level]]></article-title>
<source><![CDATA[Rev Cubana Med Milit]]></source>
<year>2000</year>
<volume>29</volume>
<numero>1</numero>
<issue>1</issue>
<page-range>46-51</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B6">
<label>6</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Felipe Moran]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Disfunción de los nervios craneales en pacientes con fractura de la base de cráneo]]></article-title>
<source><![CDATA[Rev Cubana Med Milit]]></source>
<year>2000</year>
<volume>29</volume>
<numero>1</numero>
<issue>1</issue>
<page-range>5-11</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B7">
<label>7</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Anderson Griffith]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Head Injury: Some otoneurologic sequelae]]></article-title>
<source><![CDATA[Arch Otolaryn]]></source>
<year>2000</year>
<volume>97</volume>
<numero>2</numero>
<issue>2</issue>
<page-range>105-112</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B8">
<label>8</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Pereira Riveron]]></surname>
<given-names><![CDATA[R]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Traumatismos craneoencefálicos: Consideraciones clínicas y farmacológicas para su diagnóstico y tratamiento]]></article-title>
<source><![CDATA[Revisiones de Conjunto]]></source>
<year>1987</year>
<volume>10</volume>
<numero>1</numero>
<issue>1</issue>
<page-range>61-117</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B9">
<label>9</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Delas]]></surname>
<given-names><![CDATA[N]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Semiología vestibular]]></article-title>
<source><![CDATA[Acta ORL Española]]></source>
<year>2001</year>
<volume>32</volume>
<numero>2</numero>
<issue>2</issue>
<page-range>60-4</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B10">
<label>10</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Paparella]]></surname>
<given-names><![CDATA[M.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Otorrinolaringología]]></source>
<year>1999</year>
<edition>4ta ed.</edition>
<page-range>1157-70</page-range><publisher-loc><![CDATA[La Habana ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Edición Revolucionaria]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B11">
<label>11</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Goebel]]></surname>
<given-names><![CDATA[MR]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Mental arithmetic during electronystagmographic testing]]></article-title>
<source><![CDATA[Ann Ool]]></source>
<year>2001</year>
<volume>78</volume>
<page-range>409-512</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B12">
<label>12</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Dix.]]></surname>
<given-names><![CDATA[DJ]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Nystagmography]]></article-title>
<source><![CDATA[Arch Neurolog]]></source>
<year>2001</year>
<volume>70</volume>
<page-range>660-5</page-range></nlm-citation>
</ref>
</ref-list>
</back>
</article>
