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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Evaluación del índice de estabilidad a nivel de ecosistemas agrícolas]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Universidad de Pinar del Río facultad de Agronomía de Montaña San Andrés ]]></institution>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[This research work deals with some evaluative aspects of the stability index in agricultural ecosystems, with the aim of validating its application according to the climatic change, food and nutritional security, besides proving the general ecosystem contribution. The proposal includes and evaluates physical properties, elements of agricultural and forest diversity, as well as of energy performance. The proposed indexes were calculated after recording some measurements in 10 small producers´ farms from Pinar del Río. Results show the index built up constitutes a useful tool for providing agricultural ecosystems to mitigate greenhouse gases, food and nutritional security; also, these ecosystems are very far from achieving significant contributions to the proposed objectives.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[ <p class="Estilo10">Evaluaci&oacute;n  del &iacute;ndice de estabilidad a nivel de ecosistemas agr&iacute;colas</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><strong><br />   Dr.C. N. Vald&eacute;s<sup>I</sup>, Ms.C. D. P&eacute;rez; E-mail: <a href="mailto:dperez@af.upr.edu.cu">dperez@af.upr.edu.cu</a></strong><strong><sup>I</sup> y M. M&aacute;rquez<sup>I</sup><br />   <br />   I   Profesores Instructores de la  facultad de Agronom&iacute;a de Monta&ntilde;a San Andr&eacute;s, Universidad de Pinar del R&iacute;o. Cuba<br />   </strong><br /> </p> <hr />     <p><br />   <strong>Resumen</strong><br />   <br />   Este trabajo aborda aspectos de la evaluaci&oacute;n del  &iacute;ndice de estabilidad en ecosistemas agr&iacute;colas, con el objetivo de validar su  empleo, en funci&oacute;n del cambio clim&aacute;tico, la seguridad alimentaria y  nutricional, y comprobar la contribuci&oacute;n general de los ecosistemas. Dentro de  la propuesta se han incluido y evaluado las propiedades f&iacute;sicas, los elementos  de diversidad agr&iacute;cola y forestal as&iacute; como del comportamiento energ&eacute;tico. Los  &iacute;ndices propuestos se calcularon a partir de mediciones realizadas en 10 fincas  de peque&ntilde;os productores en Pinar del R&iacute;o. Los resultados muestran que el &iacute;ndice  desarrollado constituye una buena herramienta para validar la contribuci&oacute;n de  los ecosistemas agr&iacute;colas a la mitigaci&oacute;n de los gases de efecto invernadero,  seguridad alimentaria y nutricional; adem&aacute;s, dichos ecosistemas distan mucho en  lograr aportes importantes a los objetivos propuestos.<br />   <br />   <strong>Palabras clave: ecosistema, estabilidad, seguridad alimentaria, cambio clim&aacute;tico</strong><br /> </p> <hr />       <p><br />     <strong>Abstract</strong></p>       <p><br />     This research work deals with some evaluative aspects  of the stability index in agricultural ecosystems, with the aim of validating  its application according to the climatic change, food and nutritional  security, besides proving the general ecosystem contribution. The proposal  includes and evaluates physical properties, elements of agricultural and forest  diversity, as well as of energy performance. The proposed indexes were  calculated after recording some measurements in 10 small producers&acute; farms from  Pinar del R&iacute;o. Results show the index built up constitutes a useful tool for providing  agricultural ecosystems to mitigate greenhouse gases, food and nutritional  security; also, these ecosystems are very far from achieving significant contributions  to the proposed objectives.<br />     <br />     <strong>Keywords: ecosystems, stability, food security,  climatic change </strong><br />     <br />     <br />   </p>   <hr />       <p><br />         <span class="Estilo9">Introducci&oacute;n</span><br />         <br />         Desde finales del siglo XX, los debates sobre  la degradaci&oacute;n ambiental, los cambios clim&aacute;ticos y el equilibrio ecol&oacute;gico  incluyen t&oacute;picos como la pobreza, la equidad y el desarrollo sostenible,  rebasan los predios puramente cient&iacute;ficos y se extienden a foros  internacionales de car&aacute;cter pol&iacute;tico (1).<br />     ]]></body>
<body><![CDATA[    La &uacute;ltima definici&oacute;n de la seguridad alimentaria y nutricional (SAN), adoptada en la Cumbre  Mundial sobre la Alimentaci&oacute;n en 1996 (2), plantea que esta situaci&oacute;n se da  cuando todas las personas tienen en todo momento acceso f&iacute;sico y econ&oacute;mico a  suficientes alimentos inocuos y nutritivos, para satisfacer sus necesidades  alimentarias y preferencias de alimentos, con el fin de llevar una vida sana y  activa. De esta definici&oacute;n se desprende que el concepto de SAN es  multidimensional, pues implica que existe una disponibilidad de alimentos  b&aacute;sicos, estabilidad y acceso, as&iacute; como agrega la noci&oacute;n de la utilizaci&oacute;n  biol&oacute;gica de los alimentos, lo que le da un car&aacute;cter integral y supone que debe  existir un adecuado estado de salud, para que se considere que hay una  nutrici&oacute;n &oacute;ptima (3).<br />         SAN representa el acceso de todas las  personas en todo momento a los alimentos necesarios para llevar una vida activa  y sana (4). En los hogares, este concepto significa la capacidad de las  familias para obtener, ya sea produciendo o comprando, los alimentos  suficientes que cubran las necesidades diet&eacute;ticas de sus miembros, lo cual solo  se consigue cuando se dispone de suministros de alimentos, materiales y  econ&oacute;micamente al alcance de todos (5, 6).<br />         Por una parte, el cambio clim&aacute;tico est&aacute;  teniendo efectos muy significativos en la base alimentaria y la salud humana, con  todas las graves consecuencias que se puedan derivar de esta situaci&oacute;n y, por  otro lado, la base para la seguridad alimentaria y nutricional descansa sobre  los ecosistemas agr&iacute;colas o productivos, cada vez m&aacute;s agotados y con menos  disponibilidad de recursos de todo tipo, para asegurar los procesos  verdaderamente sostenibles.<br />         Otra dimensi&oacute;n importante del problema es que  precisamente los procesos agr&iacute;colas mundiales se han convertido, ante la  necesidad de alimentos y otros servicios, en una de las actividades m&aacute;s  contaminantes de las realizadas por el ser humano, por lo que valdr&iacute;a la pena cuestionarnos  si estamos frente a problemas diametralmente opuestos o en un c&iacute;rculo vicioso,  del que tendr&iacute;amos que salir apostando todo el conocimiento y la ciencia humana  para lograrlo.<br />         Para la realizaci&oacute;n de este trabajo, se han  tomado como referencia los datos aportados a 10 fincas de productores  independientes en San Andr&eacute;s, La Palma, Pinar del R&iacute;o, que han transitado ya  durante varios a&ntilde;os con el programa PIAL, con el objetivo de evaluar el nivel  de estabilidad alcanzado en dichas fincas a trav&eacute;s de importantes indicadores  como la calidad del suelo, diversidad agr&iacute;cola, retenci&oacute;n de carbono y el  balance energ&eacute;tico, que indiquen la contribuci&oacute;n de dichos ecosistemas para  mitigar el cambio clim&aacute;tico, la seguridad alimentaria y nutricional.<br />         Materiales y m&eacute;todos<br />         Durante este trabajo se  realizaron los muestreos que constituyen la l&iacute;nea base. Los &iacute;ndices: f&iacute;sico, de  diversidad, calidad nutricional y eficiencia energ&eacute;tica, se utilizaron para  construir el &iacute;ndice de estabilidadde  la finca, en t&eacute;rminos del componente de estabilidad y el factor influencias  ambientales para la SAN.<br />         A trav&eacute;s de varios indicadores, se introducen aspectos cuantitativos en la  contribuci&oacute;n que el ecosistema puede hacer para mitigar el cambio clim&aacute;tico,  fundamentalmente mediante el secuestro permanente de carbono y la reducci&oacute;n de  emisi&oacute;n de gases o transformaci&oacute;n de gases m&aacute;s o menos da&ntilde;inos, adem&aacute;s de medir  su contribuci&oacute;n a la SAN.<br />         <em>Construcci&oacute;n de las  expresiones del &iacute;ndice de estabilidad</em><br />         El &iacute;ndice f&iacute;sico se define como:<br />     ]]></body>
<body><![CDATA[    <img border="0" width="121" height="37" src="/img/revistas/ctr/v30n2/e106209.gif" />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Donde:<br />     
    P:&Iacute;ndice de profundidad efectiva<br />         O:&Iacute;ndice de materia org&aacute;nica<br />         El &iacute;ndice de diversidad se define como:<br />         <em><img border="0" width="147" height="49" src="/img/revistas/ctr/v30n2/e206209.gif" />&nbsp;</em>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Donde:<br />     
    DA: &Iacute;ndice de  diversidad agr&iacute;cola<br />     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; DF:  &Iacute;ndice de diversidad forestal<br />     El &iacute;ndice general de estabilidad se define como:<br />     <img border="0" width="208" height="41" src="/img/revistas/ctr/v30n2/e306209.gif" />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<br />     
 Donde:<br />     ]]></body>
<body><![CDATA[IF: &Iacute;ndice  f&iacute;sico<br />     ID:  &Iacute;ndice de diversidad<br />     IN:  &Iacute;ndice de calidad nutricional<br />      IE:  &Iacute;ndice de eficiencia energ&eacute;tica<br />     <em>Calidad  f&iacute;sica de los suelos</em>. Los indicadores de calidad de los suelos son:<br />     profundidad efectiva (horizonte A) en cent&iacute;metros:  se determina cavando calicatas <br />     porcentaje de materia org&aacute;nica: se determina en el laboratorio con  medios muy simples.<br />     La profundidad efectiva y el porcentaje de materia org&aacute;nica se consideraron  suficientes, puesto que los suelos expuestos a procesos erosivos siempre dejan  ver su calidad a trav&eacute;s de estos indicadores. Estos valores se obtienen a  partir de calicatas realizadas en lugares de cultivos de las 10 fincas  seleccionadas y, posteriormente, estas muestras se llevan al laboratorio, para  determinar el porcentaje de materia org&aacute;nica.<br />     <em>Diversidad  agr&iacute;cola y forestal</em>. Para medirla se realizan inventarios de especies en cada finca y se  toman como referencia las parcelas temporales de 25 m2. Se anotan  los datos necesarios de cada cultivo para calcular el &iacute;ndice de Shannon-Weiner,que es uno de los indicadores de diversidad  seleccionados (7).<br />     La diversidad forestal se mide haciendo conteos  de &aacute;rboles dispersos y parcelando los bosques compactos. En ambos casos, se  recogen los datos de cubicaci&oacute;n por especie (altura del &aacute;rbol en metros y  di&aacute;metro en cent&iacute;metros a 130 cm del suelo). El indicador seleccionado es la cantidad  de carbono en toneladas retenido por &aacute;rboles en una hect&aacute;rea. Para calcular el carbono  retenido, es necesario realizar conteos y mediciones de &aacute;rboles y, luego,  aplicar cualquier m&eacute;todo de cubicaci&oacute;n v&aacute;lido, utilizando coeficientes m&oacute;rficos  o tablas de cubicaci&oacute;n que est&eacute;n disponibles. <br />     ]]></body>
<body><![CDATA[<em>Funcionamiento  energ&eacute;tico</em>. El balance energ&eacute;tico se mide a partir de los datos obtenidos mediante  encuestas, que incluyen los detalles sobre los insumos empleados y las  producciones obtenidas.<br />     Los indicadores seleccionados son:<br />     producci&oacute;n energ&eacute;tica en megacalor&iacute;as por  hect&aacute;rea<br />     gasto energ&eacute;tico en megacalor&iacute;as por hect&aacute;rea<br />     producci&oacute;n de prote&iacute;nas en kilogramos por  hect&aacute;rea<br />     relaci&oacute;n producci&oacute;n energ&eacute;tica/gasto energ&eacute;tico.<br />     Las encuestas al productor incluyen detalles del  tipo y la cantidad de insumos y producciones, las horas de trabajo humano y  animal para realizar las labores, etc. Para ambos se utilizan tablas de contenido energ&eacute;tico  promedio (8).<br />     </p>     <p class="Estilo9">Resultados y discusi&oacute;n</p>     <p>&nbsp;</p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p><br />     En la Tabla I se analizan los resultados de la evaluaci&oacute;n de cada uno de los &iacute;ndices obtenidos  a partir de las mediciones en cada finca estudiada, los que indican el nivel de deterioro  alcanzado en los ecosistemas agr&iacute;colas, sometidos a explotaciones intensivas  con tendencia a la agricultura industrial durante muchos a&ntilde;os.<br />     <br />     <img src="/img/revistas/ctr/v30n2/t106209.gif" width="572" height="260" />    <br />     Los valores de profundidad efectiva (profundidad  del horizonte A), que es donde se desarrollan las labores agr&iacute;colas, confirman  que son suelos degradados, ya que el valor m&aacute;ximo alcanzado para una finca es  solamente de 26 cm y el caso extremo lo constituye la finca donde solo se  alcanzan 8 cm de profundidad de horizonte A.<br />     Unido a la disminuci&oacute;n de la profundidad del  horizonte A, se puede observar una disminuci&oacute;n notable de los valores de  materia org&aacute;nica que van asumiendo las fincas. El caso m&aacute;s critico lo sigue  siendo la finca 8, con muy poca profundidad y valores de materia org&aacute;nica por  debajo del 1 %; sin embargo, para las restantes fincas, en un solo caso los  valores exceden el 1.50 %, distante a&uacute;n del 2 % que se recomienda para los  suelos cubanos, lo que indica la p&eacute;rdida de las cualidades f&iacute;sicas de los  suelos estudiados.<br />     <em>&Iacute;ndice de diversidad:</em> Incluye tanto la parte agr&iacute;cola  como forestal, los componentes efectivos del ecosistema agr&iacute;cola, cuantifica la  diversidad de especies de cultivo y sus variedades dentro del ecosistema. Para  construirlo se utilizan dos indicadores: diversidad agr&iacute;cola y cantidad de  carbono retenido en toneladas/hect&aacute;rea (Tabla II). </p>       
<p><img src="/img/revistas/ctr/v30n2/t206209.gif" width="583" height="262" /><br /> </p>     
<p>Los valores del &iacute;ndice de Shannon-Weiner  expresan las afectaciones a la diversidad agr&iacute;cola, con tendencia anterior a la  poca diversificaci&oacute;n e incluso, en algunos lugares, al monocultivo agr&iacute;cola. Este  indicador debe asumir valores cercanos o superiores a 2, para que la comunidad  se considere en equilibrio y, como puede apreciarse en la tabla, existen fincas  que est&aacute;n por debajo de 1 y las restantes est&aacute;n distantes del valor ideal, lo  que demuestra que a&uacute;n existen dificultades con la diversidad agr&iacute;cola.<br />   El siguiente indicador,  volumen de carbono retenido, es un elemento importante para buscar equilibrio  entre lo que se emite y lo que se retiene por parte de los &aacute;rboles de la finca.<br />   El comportamiento de este  indicador recogido en la siguiente columna muestra que solo dos fincas de las  estudiadas presentan abundancia de &aacute;rboles, las restantes tienen valores muy  bajos en relaci&oacute;n con las toneladas de carbono por hect&aacute;rea retenidas.<br />   A pesar de  reconocer que estas son fincas de intenci&oacute;n agr&iacute;cola, la presencia de &aacute;rboles  cercanos a las viviendas, los cauces de r&iacute;os y arroyos, y terrenos sin vocaci&oacute;n  agr&iacute;cola pueden constituir un factor importante para mejorar y lograr la propia  estabilidad de la finca.</p>     <p>&Iacute;ndice de calidad  nutricional: Cuantifica  la calidad nutricional de las producciones de la finca. Se seleccion&oacute; como  &uacute;nico indicador de la producci&oacute;n de prote&iacute;nas (kg.ha-1) y muestra la gran  diferencia que existe entre las fincas estudiadas, a pesar de no diferir  notablemente en cuanto a tama&ntilde;o (Tabla III).<br />     <br />     Existe el caso de la finca 1, con una gran  producci&oacute;n de prote&iacute;nas/hect&aacute;rea, al igual que la 10 y 6, en orden consecutivo,  pero existen otras como la 4 y 5 con muy bajos niveles de producci&oacute;n de  prote&iacute;nas.<br /> Es necesario tener presente que  la cantidad de prote&iacute;nas se cuantifica a partir de la producciones tanto  vegetales como animales; por tanto, la clasificaci&oacute;n de las producciones de las  fincas puede tener un gran peso para medir los resultados de este indicador. </p>       <p align="left">&nbsp;</p>       <p align="left"><img src="/img/revistas/ctr/v30n2/t306209.gif" width="511" height="245" /><br /> </p>     
<p><em>&Iacute;ndice de  eficiencia energ&eacute;tica.</em> Cuantifica el nivel de eficiencia energ&eacute;tica de la finca, que es una  de las mayores preocupaciones para la estabilidad de un ecosistema productivo.  Se necesita lograr ciertos niveles de eficiencia para alcanzar la estabilidad  productiva y suficiencia alimentaria. Este &iacute;ndice se define a partir de la  relaci&oacute;n entre la energ&iacute;a que entra y la que sale del sistema (Tabla IV).<br />   En este &iacute;ndice tambi&eacute;n difieren las fincas  seleccionadas, lo que se aprecia m&aacute;s en el gasto energ&eacute;tico/hect&aacute;rea, que es un  excelente indicador para establecer la resultante final entre la energ&iacute;a que se  produce en el sistema y la que se consume, en otros t&eacute;rminos, entre la energ&iacute;a  que entra y la que sale del ecosistema. Existen fincas con balances energ&eacute;ticos  muy positivos como la 4, 5 y 9, mientras existen otras con balances muy bajos  como la 1, 3 y 10.<br />   Influyen considerablemente en  este balance algunos elementos que entran a la finca, tales como los  fertilizantes, lubricantes y grasas, as&iacute; como los pesticidas y concentrados  prot&eacute;icos para la alimentaci&oacute;n animal, por contener un gran potencial  energ&eacute;tico. Los balances en la columna de la derecha son indicativos de la  diversidad de fincas en la muestra seleccionada.</p>       <p align="left"><img src="/img/revistas/ctr/v30n2/t406209.gif" width="567" height="263" /><br /> </p>     
<p><em>Estandarizaci&oacute;n  de los indicadores.</em> Al correlacionar los datos de  los indicadores seleccionados y medidos, se obtiene una matriz escal&oacute;n con los  indicadores ordenados por fila y columna, y los coeficientes de correlaci&oacute;n  calculados en sus intercepciones (Tabla V).<br />   Se aprecia que no hay valores altos de correlaci&oacute;n entre los indicadores,  ni siquiera en el caso de la relaci&oacute;n entre la profundidad efectiva del suelo y  su contenido de materia org&aacute;nica, el coeficiente de correlaci&oacute;n no sobrepasa el  valor aceptable de 0.50 y no parece haber una fuerte dependencia, al menos para  estos conjuntos de datos. Por tanto, no ser&iacute;a apropiado aplicar el peso de un  indicador a trav&eacute;s de otro (dependencia funcional), sino adicionar los  indicadores para que cada uno aporte su peso individualmente a las expresiones  de los &iacute;ndices (incluido el &iacute;ndice general).</p>       <p align="left"><img src="/img/revistas/ctr/v30n2/t506209.gif" width="592" height="254" /></p>       
]]></body>
<body><![CDATA[<p>Entonces surge el problema de c&oacute;mo hacerlo, qu&eacute; tipo de estandarizaci&oacute;n  aplicar y si incluir o no coeficientes, para amplificar o disminuir el peso de  cada indicador. Existen dos problemas: <br />   no aparecen referencias de estudios estad&iacute;sticos sobre la relaci&oacute;n entre  factores f&iacute;sicos, de diversidad y balance energ&eacute;tico, al mismo tiempo asociados  a los componentes de la SAN,  que ofrezcan criterios de ponderaci&oacute;n<br />   no hay datos suficientes para intentar realizarlos.<br />   La decisi&oacute;n tomada consiste en:<br />   estandarizar los indicadores en una escala de tres valores de cero a dos,  que resulta en la definici&oacute;n de seis &iacute;ndices, uno por indicador (Tablas VI y VII)<br />   <br />   <img src="/img/revistas/ctr/v30n2/t606209.gif" width="595" height="294" /><br />   <br />   <img src="/img/revistas/ctr/v30n2/t706209.gif" width="543" height="305" /><br />   construir las expresiones para calcular los &iacute;ndices de estabilidad, sumando  los que resultaron de la estandarizaci&oacute;n de los indicadores relacionados<br />   construir la expresi&oacute;n del &iacute;ndice general, sumando los &iacute;ndices de  estabilidad. Por tanto, se asigna el mismo peso estad&iacute;stico a cada indicador.<br />   La raz&oacute;n por la cual se escogi&oacute; este procedimiento, del que se desprende  que un comportamiento promedio no estar&iacute;a necesariamente cerca del valor medio  sino de la mediana, radica en que, a menos que se cometan serios errores, no  debe haber variaciones espectaculares de un ecosistema al otro para el mismo  indicador.<br />   <em>Valoraci&oacute;n del c&aacute;lculo del &iacute;ndice de  estabilidad del ecosistema</em>. El  &iacute;ndice general de estabilidad toma valores entre 0 y 12, que representa, en  calidad ascendente, c&oacute;mo es el desempe&ntilde;o de la finca, desde el punto de vista  del factor influencias ambientales y del componente estabilidad, para la SAN (Tabla VIII).<br />   <br />   <img src="/img/revistas/ctr/v30n2/t806209.gif" width="571" height="295" /><br />   En esta tabla puede apreciarse que la columna de  la extrema derecha refleja el valor del &iacute;ndice de estabilidad y, tomando en  consideraci&oacute;n el rango de valores que puede asumir, se observa que el mejor  desempe&ntilde;o para una finca, en este caso la 7, no sobrepasa el valor 6, e incluso  la finca de peor comportamiento, la 8, solo alcanza el valor 1.<br /> Esto no indica que la finca de mejor  comportamiento est&eacute; en la situaci&oacute;n ideal de desempe&ntilde;o que se espera para los  ecosistemas agr&iacute;colas, pero que tenga una buena contribuci&oacute;n para mitigar el  cambio clim&aacute;tico y la SAN,  pues un valor comprendido entre 9 y 12 indica el nivel de desempe&ntilde;o adecuado, que  est&aacute; muy cercano al equilibrio estructural y funcional.</p>       
<p><strong>Conclusiones</strong></p>     <p><br />   El procesamiento  estad&iacute;stico realizado a la serie de datos, para la elaboraci&oacute;n del &iacute;ndice  general de estabilidad, demostr&oacute; que todos los elementos de los ecosistemas que  se monitorearon tienen igual peso en el nivel de desempe&ntilde;o de las fincas.<br />   La valoraci&oacute;n realizada  a cada una de las fincas seleccionadas, a partir del c&aacute;lculo del &iacute;ndice de  estabilidad, es un reflejo real de su situaci&oacute;n, lo que se puede constatar en  las visitas que se realicen a esos ecosistemas agr&iacute;colas.<br />   Los resultados muestran  que a&uacute;n existen lagunas y posibilidades para trabajar en los ecosistemas, con  el fin de lograr que funcionen como verdaderos sistemas integrales y que, de  esta forma, aumenten su contribuci&oacute;n a la mitigaci&oacute;n del cambio clim&aacute;tico y la SAN.</p>     <p><br />   <span class="Estilo9">REFERENCIAS </span></p>     <!-- ref --><p><br />   1. P&eacute;rez, M. La pol&iacute;tica y la cultura  energ&eacute;tica. <em>Revista Energ&iacute;a y T&uacute;.  Cubasolar</em>, 2005, no. 32.<br />    <!-- ref -->   2. Organizaci&oacute;n de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentaci&oacute;n FAO.  Programa Especial para la Seguridad Alimentaria. Roma, 1996.<br />    <!-- ref -->   3. Jim&eacute;nez, S. Seguridad Alimentaria y  Nutricional. Una mirada global. <em>Revista  Cubana de Salud P&uacute;blica</em>, 2005, vol. 31, no.3.<br />    <!-- ref -->   4. Jim&eacute;nez, S. Algunas consideraciones  generales sobre la seguridad alimentaria. Seminario Internacional de Nutrici&oacute;n (III,  1994, Riobamba), Ecuador.<br />    <!-- ref -->   5. Organizaci&oacute;n de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentaci&oacute;n/Organizaci&oacute;n  Mundial de la Salud FAO.  Conferencia Internacional sobre Nutrici&oacute;n: Nutrici&oacute;n y desarrollo -una  evaluaci&oacute;n mundial-; Roma: FAO y OMS, 1992.<br />    <!-- ref -->   6. Eide A,  Oshaug, A. y Eide, W. Food security and the right to food in international law  and development. New York: UNICEF;  1992, vol. 1.<br />    <!-- ref -->   7. Pino, J. del, Oliet, J. A. Empleo de  diferentes &iacute;ndices de biodiversidad en los modelos basados en t&eacute;cnicas de  decisi&oacute;n multicriterio. Escuela T&eacute;cnica Superior de Ingenieros Agr&oacute;nomos y de  Montes, 2005.<br />    <!-- ref -->   8. Funes, F. Eficiencia energ&eacute;tica de los  sistemas agr&iacute;colas integrados ganader&iacute;a/agricultura. Centro Virtual  Investigaci&oacute;n y Desarrollo. Bolet&iacute;n electr&oacute;nico V, 1997.<p><strong>Recibido: 7 de julio de 2008<br />   Aceptado: 23 de febrero de 2009</strong><br /> </p>       <p><br /> </p>      ]]></body><back>
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