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</front><body><![CDATA[ <H3>Editorial</H3> <H2>La Academia de Ciencias en Cuba: 135 a&ntilde;os de reflexi&oacute;n y promoci&oacute;n en la ciencia y la sociedad</H2>     <P ALIGN="JUSTIFY"><I>Cuando, el 19 de mayo de 1861, celebraba su primera sesi&oacute;n constitutiva la Real Academia de Ciencias M&eacute;dicas, F&iacute;sicas y Naturales de La Habana, quedaba abierto en la historia de la ciencia en Cuba un nuevo per&iacute;odo. Culminaba a la vez un largo proceso de gestaci&oacute;n institucional iniciado en 1826, con la aprobaci&oacute;n de la iniciativa por una asamblea extraordinaria compuesta por m&eacute;dicos, qu&iacute;micos y naturalistas habaneros, convocada expresamente a ese fin. Encargado de redactar el petitorio oficial a las autoridades coloniales espa&ntilde;olas hab&iacute;a sido el insigne precursor doctor </i>Tomas Romay<I>, autor del primer art&iacute;culo m&eacute;dico en el pa&iacute;s en 1797, quien habr&iacute;a de terminar su fruct&iacute;fera vida sin poder asistir a la realizaci&oacute;n de tal empe&ntilde;o, pues falleci&oacute; en 1855.</i></P>    <P ALIGN="JUSTIFY"> <I>No obstante esta dilatada gestaci&oacute;n, la primera Academia de Ciencias en Cuba habr&iacute;a de constituir la primera sociedad ilustrada de su tipo en las Am&eacute;ricas, en medio de un contexto nacional que habr&iacute;a de dejarla fuertemente vinculada a las por entonces ya emergentes manifestaciones de la conciencia nacional cubana. El solo hecho de haber sido tal instituci&oacute;n el marco propicio en que desenvolviera sus inquietudes y desvelos Carlos J. Finlay, bastar&iacute;a para considerarla un precedente extraordinario de los esfuerzos cient&iacute;ficos de la Cuba de hoy. Pero ella dio acogida, adem&aacute;s, aotras personalidades que brillaron tambi&eacute;n con relieve universal, como </i>Felipe Poey<I> y </I>Alvaro Reinoso<I>.</i></P><I>     <P ALIGN="JUSTIFY">Finalizada en 1898 la guerra libertadora con la intervenci&oacute;n no solicitada de las tropas norteamericanas y frustados los denodados esfuerzos independentistas de varias generaciones, con posteriori</P> </I>    <P ALIGN="JUSTIFY"><I>dad a la instauraci&oacute;n de la llamada Rep&uacute;blica en 1902, la Academia conserv&oacute; la misma estructura y organizaci&oacute;n, pero entr&oacute; en un per&iacute;odo de declinaci&oacute;n y pareci&oacute; por momentos casi desaparecer, ahogada por el envilecimiento de las autoridades de la &eacute;poca, generalmente corruptas e indiferentes a los valores del saber, que ning&uacute;n esfuerzo serio hicieron por apoyar realmente &eacute;sa o cualquier otra manifestaci&oacute;n de un quehacer cient&iacute;fico nacional. Ser&iacute;a ese per&iacute;odo el de las valiosas individualidades dentro y fuera de la Academia, que como </i>Pedro Kour&iacute; Esmeja<I>, fundador en 1937 del Instituto de Medicina Tropical, devinieron objetivamente defensores de la dignidad intelectual de la naci&oacute;n y abrieron, a base de puro sacrificio personal, el camino de la investigaci&oacute;n en el pa&iacute;s.</i></P><I>     <P ALIGN="JUSTIFY">En 1962, el proceso revolucionario cubano cre&oacute; la Comisi&oacute;n Nacional para la Academia de Ciencias de Cuba y por primera vez la Academia adquiri&oacute; un alcance efectivo al nivel nacional y se abri&oacute; un per&iacute;odo fundacional en que surgieron en el pa&iacute;s, bajo su &eacute;gida, no pocas instituciones, especialmente en los campos de las ciencias naturales, exactas y sociales, que se sumar&iacute;an al gigantesco despegue de la actividad cient&iacute;fica impulsada por el proceso revolucionario.</P> </I>    <P ALIGN="JUSTIFY"><I>M&aacute;s adelante, como parte del proceso de institucionalizaci&oacute;n del estado revolucionario, en 1976, con la ley 1323 de la Organizaci&oacute;n de la Administraci&oacute;n Central del Estado, la Academia de Ciencias de Cuba qued&oacute; establecida como un Organismo con el </i>status<I> de Instituto Nacional. En 1980, al transfer&iacute;rsele a la Academia las funciones de organismo rector de la ciencia y la tecnolog&iacute;a al nivel nacional, la Academia adquiere rango ministerial.</i></P><I>     <P ALIGN="JUSTIFY">En 1994, con el proceso de perfeccionamiento de la Administraci&oacute;n Central del Estado cubano, las estructuras administrativas y las funciones rectoras de la Academia hubieron de refundirse junto a las de la Comisi&oacute;n Nacional de Medio Ambiente y Recursos Naturales y de la Secretar&iacute;a Ejecutiva de Asuntos Nucleares, en el actual Ministerio de Ciencia, Tecnolog&iacute;a y Medio Ambiente de Cuba.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">En consecuencia, en abril de 1996, por el Decreto-Ley 163, la Academia se establece en su car&aacute;cter actual, integrada por cient&iacute;ficos de relevantes m&eacute;ritos, representantes a t&iacute;tulo personal, con car&aacute;cter honorario y en condici&oacute;n de Acad&eacute;micos, de la comunidad cient&iacute;fica nacional. El propio Decreto-Ley, que la adscribe al actual Ministerio y la reconoce como continuadora de aqu&eacute;lla fundada en 1861, puntualiza su car&aacute;cter independiente y consultivo en materia de ciencia, as&iacute; como su competencia para establecer v&iacute;nculos de trabajo con instituciones afines, nacionales y extranjeras, estatales o privadas, as&iacute; como con organismos e instituciones internacionales, gubernamentales o no, para el cumplimiento de los objetivos y funciones que le vienen asignadas.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">La Academia ha cumplido, como se ve, un complejo ciclo institucional dentro del Estado Revolucionario, partiendo de aquella instituci&oacute;n pionera de 1861. De sus avatares durante la &eacute;poca colonial en la que s&oacute;lo el tes&oacute;n y la perseverancia de nuestros primeros hombres de ciencia le permitieron sobrevivir, queda la memoria fundadora, imperecedera, que sent&oacute; un precedente hist&oacute;rico en las tierras del nuevo mundo. La Academia logr&oacute; subsistir a pesar de la desidia y el abandono de los gobiernos de la rep&uacute;blica mediatizada y sus Anales son testimonio de la lucha tenaz de las mejores ideas de dignidad nacional y rigor cient&iacute;fico por salir adelante en medio de no pocas incomprensiones, presiones pol&iacute;ticas o brotes de sumisi&oacute;n al vecino imperial. Relanzada, enaltecida y jerarquizada como instituci&oacute;n rectora por la Revoluci&oacute;n, la Academia retoma hoy sus m&aacute;s puras formas organizativas, bajo el auspicio de las propias estructuras que contribuy&oacute; a gestar, como expresi&oacute;n superior de la potencialidad cient&iacute;fica nacional creada por el proceso revolucionario.</P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="JUSTIFY">Sus objetivos principales son, contribuir al desarrollo de la ciencia cubana y a la divulgaci&oacute;n de los avances cient&iacute;ficos nacionales y universales, prestigiar la investigaci&oacute;n cient&iacute;fica de excelencia en el pa&iacute;s, elevar la &eacute;tica profesional y la valoraci&oacute;n social de la ciencia, as&iacute; como estrechar los v&iacute;nculos de los cient&iacute;ficos y sus organizaciones entre s&iacute;, con la sociedad y con el resto del mundo.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Entre sus m&aacute;s caras aspiraciones, se encuentran las de promover el m&aacute;s amplio debate y el an&aacute;lisis cr&iacute;tico para perfeccionar continuamente el trabajo cient&iacute;fico, prestigiar y difundir los mejores ejemplos de servicio al pa&iacute;s y a la humanidad por nuestros cient&iacute;ficos de antes y de ahora, manteniendo siempre la &eacute;tica del trabajo cient&iacute;fico en el plano que su elevada responsabilidad demanda.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Al momento actual, se ha concluido el proceso de definici&oacute;n de sus Estatutos y Reglamento y la Academia se vuelca hacia las instituciones de investigaci&oacute;n del pa&iacute;s, las Universidades y Sociedades Cient&iacute;ficas, se propician esfuerzos conjuntos en funci&oacute;n de sus objetivos de trabajo y en preparaci&oacute;n de la renovaci&oacute;n parcial que deber&aacute; tener lugar en 1998, conforme a sus normas estatuarias, con la atracci&oacute;n a su seno de nuevos valores humanos de la comunidad cient&iacute;fica nacional.</P></I>     ]]></body>
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