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<journal-title><![CDATA[Revista Cubana de Hematología, Inmunología y Hemoterapia]]></journal-title>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Medicina basada en la evidencia]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[At present, the health professional faces some knowledge gaps in their daily contact with his/her patients; and at the same time he/she avails of a great flow of information but has neither the capability nor the time to update those pieces of knowledge. In this context, evidence-based medicine emerged, which refers to the conscious, wise and explicit updating of best scientific evidence available in decision-taking about the individual health care of the patients. Evidence-based medicine suggests a structured method to solve clinical practice-derived doubts and put valid and relevant scientific information at the disposal of the busy physician. It requires four steps to put it into practice as well as it combines the individual clinical competence with the best available external evidence on the basis of systematic research. Evidence quality levels have been set, which are related to the study design. These levels go from randomized clinical assays to clinical experience- and descriptive studies-based opinions. Likewise, the evidence quality is linked to the strong recommendation of a certain practice or intervention to be applied in the patients]]></p></abstract>
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<kwd lng="es"><![CDATA[MEDICINA BASADA EN EVIDENCIA]]></kwd>
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<kwd lng="es"><![CDATA[ATENCIÓN AL PACIENTE]]></kwd>
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</front><body><![CDATA[ <p>Instituto de Hematolog&iacute;a e Inmunolog&iacute;a    <br> </p><h2>Medicina basada  en la evidencia    <br> </h2>    <p>Dra. Rosa M. Lam D&iacute;az, Dra. Maritza Oliva P&eacute;rez,  Dr. Porfirio Hern&aacute;ndez Ram&iacute;rez y Dra. Mar&iacute;a Teresa Milan&eacute;s  Rold&aacute;n    <br> </p><h4>Resumen    <br> </h4>    <p>En la &eacute;poca actual, el profesional  de la salud en su contacto diario con los pacientes, presenta, por una parte,  lagunas del conocimiento a las cuales debe dar respuesta, y por otra, cuenta con  un abrumador caudal de informaci&oacute;n, pero no dispone de la habilidad ni  del tiempo para poder actualizarse. En este contexto surge la medicina basada  en la evidencia (MBE), que se refiere a la actualizaci&oacute;n consciente, juiciosa  y expl&iacute;cita de las mejores evidencias cient&iacute;ficas disponibles en  la toma de decisiones sobre el cuidado sanitario individual de los pacientes.  Propone un m&eacute;todo estructurado para resolver las dudas derivadas de la  pr&aacute;ctica cl&iacute;nica, y pone a disposici&oacute;n del m&eacute;dico  atareado informaci&oacute;n cient&iacute;fica v&aacute;lida y relevante. Requiere  4 pasos para su pr&aacute;ctica, as&iacute; como integrar la competencia cl&iacute;nica  individual con la mejor evidencia externa disponible a partir de la investigaci&oacute;n  sistem&aacute;tica. Se han establecido niveles de calidad de la evidencia, relacionados  con el tipo de dise&ntilde;o de estudio. Estos niveles van desde los ensayos cl&iacute;nicos  aleatorizados hasta las opiniones basadas en experiencias cl&iacute;nicas y estudios  descriptivos. Igualmente la calidad de la evidencia est&aacute; relacionada con  la fuerza de la recomendaci&oacute;n de una determinada pr&aacute;ctica o intervenci&oacute;n  en los pacientes.    <br> </p>    <p><i>DeCS: </i>MEDICINA BASADA EN EVIDENCIA; TOMA DE  DECISIONES; ATENCI&Oacute;N AL PACIENTE.</p>    <p>El ejercicio diario de la medicina  requiere conocimientos y actualizaci&oacute;n cient&iacute;fica constante por  parte de los m&eacute;dicos, no obstante, es com&uacute;n que estos, en el encuentro  diario con los pacientes, presenten dudas o interrogantes de diversos tipos, como  son las relacionadas con la etiolog&iacute;a de una enfermedad o su pron&oacute;stico,  la realizaci&oacute;n de una prueba diagn&oacute;stica, la eficacia de un tratamiento,  etc.<span class="superscript">1-4</span> Para responder a estas dudas, los m&eacute;dicos  generalmente hacen uso de la experiencia del conocimiento m&eacute;dico acumulado,  bien de forma personal o consultando a un colega m&aacute;s experto, y cuando  esto no es suficiente, acuden a los libros de texto o las revistas biom&eacute;dicas.<span class="superscript">1,5,6</span>    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>  </p>    <p>Sin embargo, esta manera de intentar solucionar las lagunas del conocimiento  presenta algunos inconvenientes. El primer lugar, se pueden cometer errores al  intentar hacer generalizaciones a partir de la experiencia no sistematizada, propia  o ajena y obtenida con un n&uacute;mero limitado de casos.<span class="superscript">2</span>  En segundo lugar, cuando acudimos a un colega, pensando que este tiene m&aacute;s  conocimientos, no tenemos en cuenta que es posible que tenga las mismas dudas,  o incluso, presente lagunas del conocimiento superiores a las nuestras.<span class="superscript">4  </span>Por otra parte, los libros de texto objeto de consultas, en el momento  de ser publicados, pueden contener informaci&oacute;n no actualizada, y a menudo  obsoleta, sobre todo en aspectos referentes a pruebas diagn&oacute;sticas o a  terap&eacute;utica, que est&aacute;n en constante evoluci&oacute;n.<span class="superscript">1,2,5</span>  Por &uacute;ltimo, las revisiones narrativas publicadas en revistas m&eacute;dicas,  son con frecuencia ineficaces para solucionar problemas cl&iacute;nicos concretos.  Igualmente, las revistas primarias o que publican art&iacute;culos originales,  presentan un doble problema: la gran cantidad de publicaciones existentes (lo  que dificulta la lectura al m&eacute;dico atareado, al no disponer del tiempo  necesario para &quot;digerir&quot; toda la informaci&oacute;n), y la desigual  calidad de sus contenidos, aspecto sorprendente, ya que todos los art&iacute;culos  que son enviados a estas revistas deben pasar por un filtro para evaluar su calidad.  No obstante, la experiencia diaria demuestra que son frecuentes los defectos metodol&oacute;gicos  en el dise&ntilde;o de los trabajos cient&iacute;ficos que aparecen en estas publicaciones.  Todo esto puede comprometer la validez de los resultados de estas investigaciones,  con el consiguiente riesgo de incorporar conocimientos err&oacute;neos a nuestra  pr&aacute;ctica cl&iacute;nica diaria.<span class="superscript">1,2,4</span> A  todo esto se suma el gran caudal de informaci&oacute;n que puede obtenerse a trav&eacute;s  de los sistemas computadorizados, lo que hace pr&aacute;cticamente imposible que  el m&eacute;dico pueda acceder totalmente a ellos, y en el mejor de los casos,  si cuenta con los medios necesarios, contentarse con una selecci&oacute;n de los  art&iacute;culos que considere de mayor inter&eacute;s.    <br> </p>    <p>La comprobaci&oacute;n  de variaciones inaceptables en la pr&aacute;ctica m&eacute;dica y de que solo  una minor&iacute;a de las intervenciones m&eacute;dicas de uso diario estaban  apoyadas en estudios cient&iacute;ficos fiables, llev&oacute; a un grupo de m&eacute;dicos  radicados en la Universidad de Mc Master en 1988, a iniciar un nuevo movimiento  dentro de la ense&ntilde;anza y pr&aacute;ctica de la medicina que denominaron  &quot;medicina basada en la evidencia&quot; (MBE).<span class="superscript">2,7,10</span>  El t&eacute;rmino de MBE comienza a conocerse en el mundo durante el a&ntilde;o  1990 (aunque sus or&iacute;genes filos&oacute;ficos se remontan a la mitad del  siglo XIX en Par&iacute;s).<span class="superscript">6,7</span> La idea central  de las pr&aacute;cticas basadas en la evidencia fue considerar la efectividad  y el da&ntilde;o de diferentes intervenciones antes de ser implementadas en los  pacientes.<span class="superscript">10,11</span>    <br> </p>    <p>La MBE resulta un  tema de inter&eacute;s para cl&iacute;nicos, m&eacute;dicos de salud p&uacute;blica,  gerentes, planificadores y p&uacute;blico en general.<span class="superscript">7,10</span>  Diversas publicaciones son dedicadas a la misma y a nivel internacional se ha  creado la <i>Colaboraci&oacute;n Cochrane</i>, con el objetivo de reunir, analizar  y difundir la evidencia derivada de las investigaciones publicadas.<span class="superscript">12,14</span>  Actualmente se organizan seminarios sobre su pr&aacute;ctica y ense&ntilde;anza,  y se incorporan a las ense&ntilde;anzas de pre y posgrado.<span class="superscript">8,15,16  </span>    <br> </p>    <p>En Gran Breta&ntilde;a se han establecido centros para la pr&aacute;ctica  basada en la evidencia en medicina en adultos, salud infantil, cirug&iacute;a,  patolog&iacute;a, farmacoterapia, enfermer&iacute;a, medicina general y odontolog&iacute;a.  La Colaboraci&oacute;n Cochrane y el Centro para la Revisi&oacute;n y Difusi&oacute;n  de York, proporcionan revisiones sistem&aacute;ticas sobre los efectos de la atenci&oacute;n  de la salud, mediante redes inform&aacute;ticas se lanzan nuevas revistas sobre  la pr&aacute;ctica basada en la evidencia, lo que ha llegado a ser un asunto com&uacute;n  en los medios de comunicaci&oacute;n.<span class="superscript">8,17,18</span>    <br>  </p>Actualmente el soporte inform&aacute;tico de la MBE ha crecido r&aacute;pidamente  en el mundo. Ahora los cl&iacute;nicos de la mayor&iacute;a de los pa&iacute;ses  occidentales se entrenan tomando sus decisiones basadas en la evidencia y los  gobiernos, los profesionales de la salud y la industria, est&aacute;n ocupados  creando estructuras y procederes para el soporte de las decisiones basadas en  la evidencia.<span class="superscript">10</span>    <br> <h4>Conceptos de medicina  basada en la evidencia    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> </h4>    <p>La MBE o en las pruebas, es la manera de abordar  los problemas cl&iacute;nicos, utilizando para su soluci&oacute;n los resultados  originados en la investigaci&oacute;n cient&iacute;fica.<span class="superscript">2</span>    <br>  </p>    <p>Es la utilizaci&oacute;n consciente, juiciosa y expl&iacute;cita de las  mejores evidencias cient&iacute;ficas disponibles en la toma de decisiones sobre  el cuidado sanitario individual de los pacientes.<span class="superscript">2,7,8,19</span>  </p>    <p>Es un proceso de b&uacute;squeda sistem&aacute;tica, evaluaci&oacute;n  y uso de los hallazgos de investigaci&oacute;n biom&eacute;dica, como base esencial  para la toma de decisiones en la pr&aacute;ctica cl&iacute;nica.<span class="superscript">9,15</span>  </p>    <p>Es la integraci&oacute;n de las mejores evidencias de la investigaci&oacute;n  cl&iacute;nica centrada en los pacientes con la experiencia individual y los valores  del paciente (sus preferencias, preocupaciones y expectativas espec&iacute;ficas).<span class="superscript">20-26  </span>    <br> </p><h4>Objetivos de la medicina basada en la evidencia    <br> </h4>El  principal objetivo de la MBE es poner a disposici&oacute;n del cl&iacute;nico  atareado, informaci&oacute;n v&aacute;lida y relevante que responda a las dudas  identificadas por &eacute;l mismo. Tambi&eacute;n es su misi&oacute;n ense&ntilde;ar  al profesional los medios necesarios para que el mismo sea capaz de buscar y valorar  de forma cr&iacute;tica trabajos publicados en las revistas biom&eacute;dicas,<span class="superscript">1,10</span>  y pueda analizarlos de acuerdo con su calidad y con el factor de impacto de cada  revista.    <br> <h4>Pr&aacute;ctica de la medicina basada en la evidencia    <br> </h4>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Practicar  la MBE significa integrar la competencia cl&iacute;nica individual con la mejor  evidencia externa disponible a partir de la investigaci&oacute;n sistem&aacute;tica.<span class="superscript">5,8,9,24,27</span>  La correspondencia o maestr&iacute;a cl&iacute;nica individual es la habilidad  y buen juicio que el cl&iacute;nico adquiere a trav&eacute;s de la experiencia  y la pr&aacute;ctica cl&iacute;nica, la cual se refleja fundamentalmente en un  diagn&oacute;stico m&aacute;s efectivo y eficiente, y una identificaci&oacute;n  m&aacute;s prudente y manejo m&aacute;s racional de los problemas, derechos y  preferencias del paciente individual al tomar decisiones cl&iacute;nicas acerca  de su cuidado.<span class="superscript">9,24,26</span> La mejor evidencia cl&iacute;nica  externa disponible es la investigaci&oacute;n cl&iacute;nicamente relevante, a  menudo desde las ciencias b&aacute;sicas de la medicina, pero sobre todo desde  la investigaci&oacute;n cl&iacute;nica centrada en el paciente, hacia la exactitud  y precisi&oacute;n de las pruebas diagn&oacute;sticas (incluido el examen f&iacute;sico),  la potencia de los marcadores pron&oacute;sticos y la eficacia y seguridad de  los reg&iacute;menes terap&eacute;uticos incluidos los de rehabilitaci&oacute;n  y prevenci&oacute;n.<span class="superscript">9,26,27</span>    <br> </p>    <p>La evidencia  cl&iacute;nica externa invalida pruebas diagn&oacute;sticas y tratamientos previamente  aceptados y los remplaza con otros nuevos m&aacute;s potentes, m&aacute;s exactos,  m&aacute;s eficaces y m&aacute;s seguros. Los buenos m&eacute;dicos utilizan a  la vez la maestr&iacute;a cl&iacute;nica y la mejor evidencia externa disponible,  pero ninguna de ellas por s&iacute; sola.<span class="superscript">8,9</span>  Sin la primera, la pr&aacute;ctica m&eacute;dica corre el riesgo de ser solo un  proceso de decisiones automatizadas basadas en las evidencias, sin la segunda,  la pr&aacute;ctica se vuelve r&aacute;pidamente obsoleta en perjuicio del paciente  y del propio m&eacute;dico.<span class="superscript">5,8,9</span>    <br> </p>    <p>La  MBE requiere un enfoque general que integre las mejores evidencias externas con  la maestr&iacute;a cl&iacute;nica individual y las preferencias del paciente.<span class="superscript">14,26</span>  Las evidencias externas pueden conformar, pero nunca sustituir a la maestr&iacute;a  cl&iacute;nica, y es esta maestr&iacute;a la que debe decidir si las evidencias  externas son aplicables al paciente individual, y si as&iacute; ocurriera, c&oacute;mo  deben integrarse en una decisi&oacute;n cl&iacute;nica.<span class="superscript">8,9</span>    <br>  </p>    <p>Los ensayos cl&iacute;nicos constituyen un dise&ntilde;o de estudio importante  en la b&uacute;squeda de la evidencia cient&iacute;fica, pues nos ofrecen la posibilidad  de contar con valiosa informaci&oacute;n en relaci&oacute;n con el tratamiento  de numerosas enfermedades y el an&aacute;lisis comparativo de diferentes estrategias.<span class="superscript">9,19,28</span>  Sin embargo, la MBE no se restringe a los ensayos cl&iacute;nicos aleatorizados,  pues en su pr&aacute;ctica, es posible aplicar otros tipos de estudios para identificar  las mayores evidencias externas, y de esta manera, responder a interrogantes relacionadas  con:<span class="superscript">8,9,25,29</span>    <br> </p><ul>     <li> Pruebas diagn&oacute;sticas:  en este caso, son necesarios los estudios transversales adecuados realizados en  pacientes sospechosos de padecer el trastorno de inter&eacute;s.<span class="superscript">8,9,29</span></li>    <li>  Pron&oacute;stico: se necesitan los estudios de seguimiento establecidos en un  punto precoz y uniforme del curso cl&iacute;nico de la enfermedad.<span class="superscript">8,9,29</span></li>    ]]></body>
<body><![CDATA[<li>  Terap&eacute;utica: en este aspecto debemos evitar enfoques no experimentales,  ya que de forma habitual estos llevan a conclusiones falsamente positivas sobre  eficacia. Los ensayos aleatorizados y sus revisiones sistem&aacute;ticas son el  patr&oacute;n de oro para juzgar si un tratamiento induce m&aacute;s beneficio  que da&ntilde;o.<span class="superscript">30</span> Sin embargo, ciertas interrogantes  sobre tratamientos no requieren ensayos aleatorizados, o bien en ocasiones, no  se puede esperar a que se lleven a cabo los ensayos. En este &uacute;ltimo caso,  el m&eacute;dico debe adoptar la conducta de obtener una pista que lo oriente  y seguirla hasta encontrar las mejores evidencias externas, y a partir de ah&iacute;,  continuar investigando.<span class="superscript">9 </span>    <br> </li>    </ul>    <p>La  pr&aacute;ctica de la MBE requiere 4 pasos consecutivos:<span class="superscript">1,5,10,24,31</span>    <br>  </p><ol>     <li> Formular de manera precisa una pregunta a partir del problema cl&iacute;nico  del paciente.</li>    <li> Localizar las pruebas disponibles en la literatura.</li>    <li>  Evaluaci&oacute;n cr&iacute;tica de las pruebas.</li>    <li> Aplicaci&oacute;n de  las conclusiones de esta evaluaci&oacute;n a la pr&aacute;ctica.</li>    </ol>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>1.  <i>Formular de manera precisa una pregunta a partir del problema cl&iacute;nico  del paciente.</i> </p>    <p>Consiste en convertir las interrogantes que surgen durante  el encuentro cl&iacute;nico y que percibimos como necesidades de informaci&oacute;n,  en una pregunta simple y claramente definida, que nos permita encontrar los documentos  que satisfagan dicha interrogante.<span class="superscript">1,2,32</span>    <br>  </p>    <p>Formular de manera precisa una pregunta a partir del problema cl&iacute;nico  del paciente es una habilidad dif&iacute;cil de adquirir y puede ser uno de los  impedimentos que tienen los m&eacute;dicos para la pr&aacute;ctica de la MBE.  Un esquema estructurado puede facilitar la realizaci&oacute;n correcta de las  mismas, lo cual, por supuesto, es muy &uacute;til en el momento de realizar la  b&uacute;squeda bibliogr&aacute;fica, pues permite que esta sea m&aacute;s espec&iacute;fica,  aumentando de esta manera la probabilidad de encontrar trabajos relevantes para  resolver las interrogantes.<span class="superscript">4,24,31</span>    <br> </p>    <p>Los  cuatro componentes b&aacute;sicos para la realizaci&oacute;n de una pregunta adecuada  son:<span class="superscript">4,14,24,25,31,33</span>    <br> </p><ul>     <li> El paciente  o problema de inter&eacute;s.</li>    <li> La intervenci&oacute;n que se va a considerar  (una causa, un factor pron&oacute;stico, un tratamiento, etc.).</li>    <li> Una intervenci&oacute;n  con la cual comparar cuando dicha comparaci&oacute;n sea pertinente.</li>    ]]></body>
<body><![CDATA[<li>  La variable o variables que eval&uacute;an el resultado de inter&eacute;s cl&iacute;nico,  medidas de la forma m&aacute;s precisa.    <br> </li>    </ul>    <p>Para ilustrar este aspecto  pongamos el siguiente ejemplo: en pacientes con leucemia linfoide cr&oacute;nica  en estadio 0 seg&uacute;n la clasificaci&oacute;n de Rai, &iquest;la administraci&oacute;n  de tratamiento con Clorambucil, en comparaci&oacute;n con la opci&oacute;n de  mantener el paciente solo bajo observaci&oacute;n, produce aumento de la sobrevida  global?    <br> </p>    <p>Descomponiendo la pregunta tenemos que:    <br> </p><ul>     <li> El  paciente o problema de inter&eacute;s son los enfermos con leucemia linfoide cr&oacute;nica.</li>    <li>  La intervenci&oacute;n a considerar es el tratamiento con Clorambucil.</li>    <li>  La intervenci&oacute;n de comparaci&oacute;n es la opci&oacute;n de mantener al  paciente solo bajo observaci&oacute;n.</li>    ]]></body>
<body><![CDATA[<li> La variable que mide el resultado  de inter&eacute;s es el tiempo de la sobrevida global.    <br> </li>    </ul>    <p>2.<i>  Localizar las pruebas disponibles en la literatura.</i>    <br> </p>    <p>La b&uacute;squeda  de la literatura relevante relacionada con la pregunta se realiza en bases de  datos bibliogr&aacute;ficos, de las cuales la m&aacute;s utilizada y conocida  es MEDLINE. Hoy d&iacute;a es f&aacute;cil acceder a esta base de datos en formato  CD-ROOM o a trav&eacute;s de Internet,<span class="superscript">32,34 </span>y  en nuestro pa&iacute;s a trav&eacute;s de Infomed. Con ayuda de estrategias de  b&uacute;squeda dise&ntilde;adas y validadas por especialistas, la recuperaci&oacute;n  en esta base de datos de art&iacute;culos relevantes sobre tratamiento, pron&oacute;stico,  etiolog&iacute;a y diagn&oacute;stico, es relativamente f&aacute;cil y sencilla.<span class="superscript">2</span>  Otras fuentes son las revistas secundarias o de res&uacute;menes como el <i>ACP  Journal Club y Evidence Based Practice</i>, que seleccionan y resumen con los  criterios de la MBE, lo mejor de lo publicado en relaci&oacute;n con la medicina  cl&iacute;nica.<span class="superscript">2,32,34</span>    <br> </p>    <p>La Colaboraci&oacute;n  Cochrane publica electr&oacute;nicamente una base de datos de revisiones sistem&aacute;ticas  con actualizaciones peri&oacute;dicas sobre muchos aspectos de la pr&aacute;ctica  m&eacute;dica. El Cancernet realiza revisiones de informaci&oacute;n acerca del  tratamiento del c&aacute;ncer y elabora res&uacute;menes basados en los niveles  de evidencia. En varios pa&iacute;ses se est&aacute;n desarrollando gu&iacute;as  de pr&aacute;ctica cl&iacute;nica rigurosas y basadas en pruebas, a algunas de  las cuales se puede acceder a trav&eacute;s de Internet.<span class="superscript">2,34</span>    <br>  </p>    <p>3. <i>Evaluaci&oacute;n cr&iacute;tica de las pruebas.</i>    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> </p>    <p>Consiste  en evaluar en los documentos encontrados, su validez (cercan&iacute;a a la realidad)  y utilidad (aplicabilidad cl&iacute;nica).<span class="superscript">2,30,32</span>    <br>  A pesar de la gran proliferaci&oacute;n de la literatura m&eacute;dica, pocos  son los art&iacute;culos relevantes o que presentan una metodolog&iacute;a rigurosa,  por tal motivo los m&eacute;dicos est&aacute;n en el deber de estimar cr&iacute;ticamente  la validez y utilidad de los resultados descritos, cuando quieren aplicar estos  a la pr&aacute;ctica. Los conocimientos necesarios para esta valoraci&oacute;n  se pueden adquirir mediante cursos y seminarios, sin necesidad de un gran respaldo  en epidemiolog&iacute;a y estad&iacute;stica. La revista de la Asociaci&oacute;n  M&eacute;dica Americana (<i>JAMA</i>) publica excelentes gu&iacute;as de usuarios  para la lectura cr&iacute;tica de la bibliograf&iacute;a.    <br> </p>    <p>La lectura  de algunos de los trabajos y libros rese&ntilde;ados en la bibliograf&iacute;a  recomendada, junto con una pr&aacute;ctica continuada de esta aproximaci&oacute;n  cr&iacute;tica, permite desarrollar en poco tiempo la competencia necesaria para  evaluar las diferentes clases de art&iacute;culos. Aunque se tiende a clasificar  la investigaci&oacute;n seg&uacute;n su calidad, situando en primer lugar los  ensayos cl&iacute;nicos aleatoriazados y los metan&aacute;lisis, estos no est&aacute;n  siempre disponibles. Por otra parte, y dependiendo de nuestra demanda, el dise&ntilde;o  del estudio requerido puede ser diferente.    <br> </p>    <p>5. <i>Aplicaci&oacute;n  a la pr&aacute;ctica de las conclusiones de la evaluaci&oacute;n realizada.</i>    <br>  </p>Consiste en trasladar el conocimiento adquirido al seguimiento de un paciente  individual o a la modificaci&oacute;n de actuaci&oacute;n en subsiguientes consultas,  ejercicio que debe ir acompa&ntilde;ado de la experiencia cl&iacute;nica necesaria  para poder contrapesar los riesgos y los beneficios, as&iacute; como contemplar  las expectativas y las preferencias de los pacientes.<span class="superscript">2,32  </span>    <br> <h4>Necesidad de la medicina basada en la evidencia    <br> </h4>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Actualmente,  un alto porcentaje de las decisiones cl&iacute;nicas no tiene un buen fundamento  cient&iacute;fico. Como consecuencia de esto, los pacientes pueden verse sometidos  a una excesiva explosi&oacute;n tecnol&oacute;gica, es decir, a procedimientos  cuya utilidad es incierta, o incluso pueden ser perjudiciales, o por el contrario,  los pacientes pueden padecer una subutilizaci&oacute;n de los mismos, cuando no  se les ofrece una prestaci&oacute;n asistencial existente y apropiada para sus  necesidades concretas. La MBE es una propuesta, que en este contexto, nos ayuda  a distinguir lo que es eficaz de lo que no lo es, y nos permite determinar con  rigor cient&iacute;fico qu&eacute; acciones comportan m&aacute;s beneficios cl&iacute;nicos  o sanitarios en comparaci&oacute;n con sus da&ntilde;os o inconvenientes.<span class="superscript">9,35  </span>    <br> </p><h4>Niveles de evidencia y fuerza de las recomendaciones    <br> </h4>    <p>En  los programas de actividades preventivas y en las gu&iacute;as de pr&aacute;ctica  cl&iacute;nica se ofrecen una serie de recomendaciones para la realizaci&oacute;n  o no de determinadas intervenciones. Estas recomendaciones se basan en una valoraci&oacute;n  cr&iacute;tica de la literatura cient&iacute;fica. Existen diferentes tipos de  dise&ntilde;o de estudios: metan&aacute;lisis, ensayos cl&iacute;nicos aleatorios,  cohortes, casos-controles, series de casos sin grupo control, estudios descriptivos,  pero no todos tienen el mismo poder para recomendar o no una determinada intervenci&oacute;n;  existe una gradaci&oacute;n. Los diferentes tipos de estudios permiten clasificar  la calidad de evidencia que ofrecen como se muestra a continuaci&oacute;n.<span class="superscript">19,36  </span>    <br> </p><h6>Niveles de evidencia    <br> </h6><ul>     <li> Grado I: evidencia  obtenida a partir de al menos un ensayo cl&iacute;nico aleatorizado, controlado  y bien dise&ntilde;ado.</li>    <li> Grado II-1: evidencia obtenida a partir de ensayos  cl&iacute;nicos no aleatorizados y bien dise&ntilde;ados.</li>    <li> Grado II-2:  evidencia obtenida a partir de estudios de cohortes.    <br> II-2a: prospectivo.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>  II-2b: retrospectivo.</li>    <li> Grado II-3: evidencia obtenida a partir de m&uacute;ltiples  series comparadas en el tiempo, con o sin grupo control. Incluye resultados &quot;espectaculares&quot;  producidos por experimentos no controlados (por ejemplo la Penicilina en los a&ntilde;os  40).</li>    <li> Grado III: opiniones basadas en experiencias cl&iacute;nicas, estudios  descriptivos o informes de comit&eacute;s de expertos.    <br> </li>    </ul>    <p>Estos  niveles van de mayor a menor calidad, y est&aacute;n relacionados con la fuerza  de la evidencia para la recomendaci&oacute;n de una determinada pr&aacute;ctica  o intervenci&oacute;n en los pacientes, como veremos m&aacute;s adelante. Para  su comprensi&oacute;n hemos seleccionado el ejemplo siguiente:    <br> </p>    <p>En un  estudio realizado por el <i>James Graham Brown Cancer Center</i> de la Universidad  de Louisville, Estados Unidos, para evaluar la calidad de la evidencia disponible  en la pr&aacute;ctica cl&iacute;nica de la oncohematolog&iacute;a, se seleccionaron  14 hemopat&iacute;as malignas y se identificaron 154 decisiones cl&iacute;nicamente  importantes en el manejo de estas. Se realiz&oacute; una b&uacute;squeda de la  literatura cient&iacute;fica del a&ntilde;o 1996 para identificar todos los ensayos  cl&iacute;nicos realizados en hemopat&iacute;as malignas en ese per&iacute;odo.  Como resultados, fueron identificados 783 ensayos aleatorizados. De las 154 decisiones  tomadas en el grupo de hemopat&iacute;as: 37 (24 %) se sustentaban en evidencias  provenientes de ensayos aleatorizados (nivel de evidencia1);32 (21 %)eran intervenciones  basadas en la evidencia obtenida de estudios prospectivos (nivel de evidencia  II); y el 52 % restante correspondi&oacute; a evidencia suministrada de estudios  retrospectivos o anecd&oacute;ticos (nivel de evidencia II-III).<span class="superscript">37</span>  Tales resultados demuestran que la mayor parte de las intervenciones realizadas  en el grupo de hemopat&iacute;as seleccionadas estaban basadas en evidencias de  una calidad inferior.    <br> </p>    <p>Seg&uacute;n el <i>U. S. Preventive Task Force</i>,  la relaci&oacute;n entre la calidad de la evidencia y la fuerza para la recomendaci&oacute;n  de una determinada pr&aacute;ctica es como sigue:<span class="superscript">29,32</span></p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Fuerza  de la recomendaci&oacute;n. Nivel de evidencia:    <br> </p>    <p>A: Existe adecuada  evidencia cient&iacute;fica para adoptar una pr&aacute;ctica. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;I,  II-1    <br> B: Existe cierta evidencia para recomendar la pr&aacute;ctica. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;II-1,II-2    <br>  C: Hay insuficiente evidencia para recomendar o no recomendar la pr&aacute;ctica.  &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;III    <br> D: Existe cierta evidencia para no recomendar  pr&aacute;ctica. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;II-1,  II-2     <br> E: Existe adecuada evidencia cient&iacute;fica para no adoptar la pr&aacute;ctica.  &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;I,  II-1</p><h4>Limitaciones de la pr&aacute;ctica de la medicina basada en la evidencia    <br>  </h4><ol>     <li> Los cl&iacute;nicos con formaci&oacute;n tradicional la pueden  sentir como amenaza a su autoridad profesional, pues puede evidenciar una pr&aacute;ctica  obsoleta. La MBE implica, sin dudas, un cambio cultural de cierta envergadura.<span class="superscript">2,9,30</span></li>    <li>  El profesional debe sustituir, en aras de una mayor pertinencia y validez, unas  fuentes de informaci&oacute;n f&aacute;ciles de obtener, por otras que impliquen  b&uacute;squedas bibliogr&aacute;ficas y valoraci&oacute;n cr&iacute;tica, para  lo cual generalmente no se le ha instruido.<span class="superscript">9,24</span></li>    ]]></body>
<body><![CDATA[<li>  Se requiere de un esfuerzo y tiempo de los que no se dispone habitualmente, adem&aacute;s  de una inversi&oacute;n en formaci&oacute;n de infraestructura de tecnolog&iacute;a  de la informaci&oacute;n (computadoras, suscripciones a CDROM y base de datos,  etc.).<span class="superscript">2,9,30</span></li>    <li> La aplicaci&oacute;n de  todo el cuerpo metodol&oacute;gico de la evidencia a los an&aacute;lisis socioecon&oacute;micos  (estudio de eficiencia) es muy limitada en la actualidad, aunque est&aacute;n  bien desarrolladas para evaluar la eficacia y la efectividad de las intervenciones  sanitarias.<span class="superscript">19</span></li>    <li> El principal obst&aacute;culo  es que no siempre, y especialmente en atenci&oacute;n primaria, la literatura  m&eacute;dica tiene las respuestas para las decisiones que se deben tomar en la  pr&aacute;ctica.<span class="superscript">2</span>    <br> </li>    </ol>    <p>La MBE no  es un lenguaje extra&ntilde;o ni un m&eacute;todo de trabajo reservado solo a  un peque&ntilde;o grupo de personas que tienen una serie de conocimientos metodol&oacute;gicos  inaccesibles a la minor&iacute;a. La MBE es un m&eacute;todo de trabajo al alcance  de cualquier m&eacute;dico que desee aprenderlo.<span class="superscript">2 </span>Haciendo  uso de la MBE, los profesionales de la salud podremos mantener nuestros conocimientos  cient&iacute;ficos actualizados y a la vez brindar una atenci&oacute;n con mayor  calidad y mejores resultados a los pacientes que acuden a la consulta diaria.    <br>  </p>    <p>A pesar de las limitaciones que se le se&ntilde;alan, la MBE es un proceso  &uacute;til, aunque relativamente reciente para poder ser evaluado en su total  magnitud, para dar respuesta a todas las interrogantes que a&uacute;n se mantienen  sobre su aplicaci&oacute;n y para poder superar las limitaciones que se se&ntilde;alan.  El tiempo y la pr&aacute;ctica ser&aacute;n sin duda los evaluadores m&aacute;s  cr&iacute;ticos de este proceder m&eacute;dico.    <br> </p><h4>Summary</h4>At present,  the health professional faces some knowledge gaps in their daily contact with  his/her patients; and at the same time he/she avails of a great flow of information  but has neither the capability nor the time to update those pieces of knowledge.  In this context, evidence-based medicine emerged, which refers to the conscious,  wise and explicit updating of best scientific evidence available in decision-taking  about the individual health care of the patients. Evidence-based medicine suggests  a structured method to solve clinical practice-derived doubts and put valid and  relevant scientific information at the disposal of the busy physician. It requires  four steps to put it into practice as well as it combines the individual clinical  competence with the best available external evidence on the basis of systematic  research. Evidence quality levels have been set, which are related to the study  design. These levels go from randomized clinical assays to clinical experience-  and descriptive studies-based opinions. Likewise, the evidence quality is linked  to the strong recommendation of a certain practice or intervention to be applied  in the patients.     <p><i>Subject headings:</i> EVIDENCE-BASED MEDICINE; DECISION  MAKING; PATIENT CARE.</p><h4>Referencias bibliogr&aacute;ficas    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> </h4><ol>     <li>  Evidencias y Pediatr&iacute;a. Disponible en: URL: http://www.aepap.org/pedev-inicio.htm  [ citado en julio 2002].</li>    <li> Medicina basada en las pruebas. (Evidence based  medicine). Disponible en: URL: http://www.infodoctor.org/rafabravo/mbe2.htm [citado  en 1997].</li>    <li> Rosenberg W, Donal A. Evidence based medicine an: approach  to clinical problem solving. Br Med J 1995; 310: 11222-6.</li>    <li> Archivo de  preguntas cl&iacute;nicas. Disponible en: URL: http://www.aepap.org/pedev/pedev/2.htm  [citado en julio 2002].</li>    <li> Una introducci&oacute;n a los conceptos de Medicina  Basada en la Evidencia. Disponible en: URL: http://www.medconsultas.com.art/mbe.htm  [citado en 2000].</li>    <li> Evidence Basad Medicine. Working Group. Evidence based  medicine . A new approach to teaching the practice of medicine. JAMA 1992; 268:  2420-5.</li>    <li> Introduction to Evidence Based Medicine. Evidence Based Medicine.  Working Group. Disponible en URL: http://www.med.ualberta.ca/ebm/ebmintro.htm  [citado en 2000].</li>    <li> Sackeett DL, Rosenberg WM, Muir Gray JA, Haynes RB,  Richardson WS. Evidence based medicine: what is and what it isn&acute;t. Br Med  J 1996; 312: 71-2.</li>    <li> Sobre la necesidad de la Medicina Basada en la Evidencia.  Disponible en URL: http://www.cochrane.es/Dowload.htm [citado en 2001].</li>    ]]></body>
<body><![CDATA[<li>  Evidence Based Medicine. Key concepts. Disponible en: URL:http://www.medscape.com/viewarticle/430709  [citado en 2002].</li>    <li> Silverman WA. Where&acute;s the Evidence? Debates in  Modern Medicine. Oxford: University Press; 1998.</li>    <li> Kerridge I, Lowe M,  Henry D. Ethics and evidence based medicine. Br Med J 1998; 316: 1151-3.</li>    <li>  Chalmers I, Dickerson K, Chalmers TC. Getting to grips with Archie Cochrane&acute;s  agenda. Br Med J 1992; 305: 786-8.</li>    <li> Klasser TP, Hartling L, Crunley L,  Page J. Evidence for clinical decisions. Pediatr Child Health 2002; 7: 5-8.</li>    <li>  British Medical Association. Report of working party on medical education. London:  British Medical Association; 1995.</li>    <li> Edwards KS, Woolf PK, Hetzler T. Pediatrics  residents as learners and teacher to evidence based medicine. Acad Med 2002; 77:  748-52.</li>    <li> Cok DJ, Mulrow CD Haynes RB. Systematic reviews: Synthesis of  the best evidence for clinical practice. Ann Inten Med 1997; 126: 15-20.</li>    <li>  Silver RT, Woolf SH, Hehlmann R, Appelbaum FR, Anderson J, Bennet C, et al. An  evidence- bassed analysis of the effect of busulfan, hydroxiurea, interferon and  allogenic bone marrow transplatation in treating the chronic phase of chronic  myeloid leukemia: development for the American Society. Blood 1999; 94: 1517-20.</li>    <li>  Medicina basada en la evidencia. Disponible en: URL:htpp://fcmfajard.sld.cu/cev2002/conferencias/informatica_magalys_mena.htm  [citado en abril del 2002].</li>    ]]></body>
<body><![CDATA[<li> Sackett DL, Straus SE, Richardson W, Rosenberg  W, Haynes RB. Medicina Basada en la Evidencia. C&oacute;mo practicar y ense&ntilde;ar  la MBE. 2 ed. Madrid: Harcourt; 2000.p.1-10.</li>    <li> Haynes RB, Sackett DL, Gray  JM, Cook DJ, Guyat GH. Transferring evidence from the research to practice: 1.  The role of clinical care research evidence in clinical decisions. ACPJ Club 1996;  125: A-14-15. </li>    <li> Woolf SH, Shared decision-making. The case for letting  patients decide which choice is best. J Fam Pract 1997; 205: 45-9.</li>    <li> Laine  C, Davidoof F. Patient centered medicine: a professional evolution. JAMA 1996;  275:152-5.</li>    <li> Forreste JL, Miller SA. Evidence based decision making in  action: part 1- finding the best clinical evidence. J Contemp Dent Pract 2002;  15: 10-26.</li>    <li> Permohamed M. Best evidence and clinical decision making process.  Postgrad Med J 2002; 78: 316-8.</li>    <li> Kassirer JP. Incorporating patients&acute;  preferences into medical decisions. N Engl J Med 1994; 330: 1895-6.</li>    <li> Haynes  RB, Hayward RS, Lomas J. Bridges between health care research evidence and clinical  practice. J Am Inf Assoc 1995; 2: 342-50.</li>    <li> Barton S. Which clinical studies  provide the best evidence? Br Med J 2000; 321: 255-6.</li>    <li> Greenhalgh T. How  to read a paper.BMJ 1997; 315: 243-6.</li>    ]]></body>
<body><![CDATA[<li> Naylor CD. Gray zones of clinical  practice:some limited to evidence based medicine. Lancet 1995; 345: 840-2.</li>    <li>  Medicina basada la evidencia (pasos). Disponible en: URL http://www.infodoctor.org/rafabravo/mbepasos2.htm  [citado en 2002].</li>    <li> Medicine Basada la Evidencia para torpes. Disponible  en: URL: http://www.infodoctor.org/rafabravo/torpes.htm [citado en 1998].</li>    <li>  Sackett D, Richarsond W, Rosenberg W. Evidence based medicine: how to practice  and teach. EBM. New York: Churchill Livingston; 1997.</li>    <li> C&oacute;mo buscar  la evidencia disponible, propuesta de diversas estrategias de b&uacute;squeda.  Disponible en: URL: http://www.infodoctor.org/pbe/como.htm [citado en 2002].</li>    <li>  Medicina basada en la evidencia. Disponible en: URL: http://www.cochrane.es/Cursos/MBEcurs  [citado en 2002].</li>    <li> Conceptos b&aacute;sicos para una correcta interpretaci&oacute;n  de los resultados de los art&iacute;culos de la literatura cient&iacute;fica.  Disponible en: URL: http://infodoctor.org/pbe/concepto.htm [citado en noviembre  2002].</li>    <li> Dulbegvic B, Logran TP, Hornun CA, Kloecber G, Efhimiades EN,  Hadley TJ, et al. The quality of medical evidence in hematology and oncology.  Am J Med 1999; 106: 263-4.    <br> </li>    </ol>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Recibido: 27 de marzo de 2003. Aprobado:  2 de abril de 2003.     <br> Dra. <i>Rosa M. Lam D&iacute;az</i>. Instituto de Hematolog&iacute;a  e Inmunolog&iacute;a. Apartado 8070, CP 01800, Ciudad de La Habana, Cuba. Tel  (537) 578268. Fax (537) 442334. e-mail: <a href="mailto:ihidir@hemato.sld.cu">ihidir@hemato.sld.cu</a>  </p>    <p></p>      ]]></body>
</article>
