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</front><body><![CDATA[ <h3>Mini-revisiones</h3>    <p>Instituto de Hematolog&iacute;a e Inmunolog&iacute;a    <br>  </p><h2>El sistema inmunol&oacute;gico: comentarios de inter&eacute;s b&aacute;sico    <br>  </h2>    <p>Dr. Jos&eacute; M. Ballester Santovenia y Dra. Consuelo Mac&iacute;as  Abraham</p>    <p>La funci&oacute;n principal del sistema inmunol&oacute;gico (SI)  es proteger al organismo de la agresi&oacute;n de agentes extra&ntilde;os de cualquier  &iacute;ndole, como virus, bacterias o mol&eacute;culas no reconocidas como propias,  es decir, que no integren su estructura biol&oacute;gica. El SI es extraordinariamente  complejo y est&aacute; integrado por diferentes &oacute;rganos, tejidos, c&eacute;lulas  y mol&eacute;culas que tienen relaciones interdependientes muy estrechas para  poder responder adecuadamente a los agentes extra&ntilde;os. De manera comprensible  y esquem&aacute;tica se puede clasificar la inmunidad en natural, con la que nacemos,  y espec&iacute;fica, que se adquiere durante el crecimiento y adaptaci&oacute;n  al medio. Sus componentes m&aacute;s importantes son: la piel y mucosas, los &oacute;rganos  linfoides como las am&iacute;gdalas, las adenoides, el bazo, el timo, los ganglios  linf&aacute;ticos existentes en el tejido pulmonar e intestinal; prote&iacute;nas  que est&aacute;n presentes en la sangre, como las inmunoglobulinas, que son los  anticuerpos, y numerosas c&eacute;lulas leucocitarias, dentro de las cuales tienen  una participaci&oacute;n muy especial los linfocitos, adem&aacute;s de numerosas  sustancias producidas por estos &oacute;rganos y c&eacute;lulas; por &uacute;ltimo,  la estructura g&eacute;nica del sistema principal de histocompatibilidad (SMH).  <span class="superscript">1-3</span></p><h4>Las inmunodeficiencias</h4>    <p>La inmunodeficiencia  se produce cuando existe un defecto cong&eacute;nito de alg&uacute;n componente  del sistema o cuando este se encuentra afectado por causas externas cuantitativas  o cualitativas, por lo que respectivamente se denominan inmunodeficiencias primarias  (IDP) o secundarias (IDS). <span class="superscript">1-5</span>    <br> </p>    <p>La  respuesta del sistema puede ser insuficiente seg&uacute;n el tipo y grado de agresi&oacute;n,  pero tambi&eacute;n puede ser an&aacute;rquica y dirigida a lo propio, lo que  ocasiona otros tipos de enfermedades como las autoinmunes y las alergias. <span class="superscript">5,  6</span>    <br> </p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La respuesta inmune normal requiere de un equilibrio o balance  biol&oacute;gico muy sensible, que puede alterarse por muchas causas internas  o no dependientes del organismo, sino del medio y de la sociedad. Es lo m&aacute;s  frecuente que estas alteraciones est&eacute;n relacionadas con el padecimiento  reiterado de enfermedades mayoritariamente infecciosas. Tanto las IDP como las  IDS son m&aacute;s frecuentes en los extremos de la vida del hombre: la primera  infancia y la tercera edad, aunque pueden manifestarse en cualquier etapa de su  existencia. <span class="superscript">1-3, 5</span></p><h4>Algunos antecedentes  interesantes</h4>    <p>Desde que <i>Bruton </i>describi&oacute; en 1952 la enfermedad  que lleva su nombre, y que es la incapacidad de producir anticuerpos, se han descrito  numerosas enfermedades gen&eacute;ticamente relacionadas con la alteraci&oacute;n  de la respuesta inmune o IDP. Actualmente se describen casi 100 enfermedades,  y con el conocimiento m&aacute;s profundo del genoma humano, seguramente que esta  cifra aumentar&aacute;. <span class="superscript">2, 5 </span>    <br> </p>    <p>Como  dato interesante, consideramos oportuno se&ntilde;alar que antes de <i>Bruton</i>,  en 1943, el Prof. <i>Antonio B&eacute;guez C&eacute;sar</i>, pediatra santiaguero,  describi&oacute; una de estas IDP por defecto de los leucocitos: el s&iacute;ndrome  <i>Chediak-Higashi</i>. Si se hubiera obrado con justicia, esta enfermedad deb&iacute;a  haber sido denominada s&iacute;ndrome de <i>B&eacute;guez-Chediak-Higashi</i>,  pero los &quot;profesionales&quot; que le dieron nombre excluyeron premeditadamente  al autor cubano.     <br> </p>    <p>La frecuencia de las IDP fluct&uacute;a entre 1 x  700 habitantes (la m&aacute;s frecuente) y 1 x 1 00 000 habitantes. <span class="superscript">2,  3, 5</span></p><h4>Inmunodeficiencias primarias</h4>    <p>En este tipo de inmunodeficiencia,  lo que predomina son las infecciones a repetici&oacute;n que pueden afectar cualquier  &oacute;rgano del individuo. En nuestro medio, las infecciones respiratorias graves  son las m&aacute;s frecuentes; se encuentran tambi&eacute;n otras infecciones  de cierta gravedad como neumon&iacute;as, infecciones del sistema nervioso central  (SNC), meningitis, nefropat&iacute;as, forunculosis en piel y eczemas cut&aacute;neos,  herpes de cualquier localizaci&oacute;n, infecciones parasitarias cr&oacute;nicas  del aparato digestivo. La afectaci&oacute;n de estas infecciones recurrentes logra  conocerse con un interrogatorio adecuado al paciente o familiar y un examen f&iacute;sico  minucioso, que generalmente nos permite el diagn&oacute;stico presuntivo de una  IDP. <span class="superscript">1-10</span>    <br> </p>    <p>En el caso de los ni&ntilde;os,  hablando pacientemente con la madre, podemos acercarnos al diagn&oacute;stico,  pero para definirlo tenemos que auxiliarnos del laboratorio.     <br> </p><h4>Inmunodeficiencias  secundarias</h4>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Las IDS son mucho m&aacute;s frecuentes y pueden estar causadas  por m&uacute;ltiples factores. Entre los m&aacute;s comunes pueden mencionarse  las infecciones como el s&iacute;ndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA),  las enfermedades malignas, los defectos nutricionales, la extirpaci&oacute;n de  &oacute;rganos linfoides como am&iacute;gdalas y bazo, intoxicaciones por drogas  o alcohol, la radioterapia, tratamientos con drogas inmunosupresoras como los  citost&aacute;ticos y corticosteroides, quemaduras extensas y el estr&eacute;s.    <br>  </p>    <p>Para adoptar la conducta m&aacute;s adecuada con el enfermo, es indispensable  la definici&oacute;n precisa del diagn&oacute;stico de la enfermedad de base o  de las acciones terap&eacute;uticas que, como efecto secundario, hayan podido  ocasionar una acci&oacute;n inmunodepresora en el paciente. <span class="superscript">1-11</span></p><h4>Ex&aacute;menes  de labor<b>a</b>torio</h4>    <p>Los ex&aacute;menes de laboratorio para confirmar  el diagn&oacute;stico pueden dividirse en 2 niveles: el primero, que nos permite  el diagn&oacute;stico de las inmunodeficiencias m&aacute;s frecuentes, incluye  el hemograma, la cuantificaci&oacute;n de las inmunoglobulinas (Igs) y de los  anticuerpos, el estudio de los linfocitos y sus subpoblaciones, la respuesta cut&aacute;nea  retardada y otras pruebas funcionales. <span class="superscript">1, 2, 5 </span>El  segundo nivel requiere del estudio de subpoblaciones leucocitarias y de las mol&eacute;culas  de adhesi&oacute;n por m&eacute;todos de citometr&iacute;a de flujo, de la presencia  en cantidad y calidad de varias enzimas y de m&eacute;todos de biolog&iacute;a  molecular para el estudio del sistema principal de histocompatibilidad (SPH).  En general, el diagn&oacute;stico definitivo de las inmunodeficiencias requiere  de m&eacute;todos de laboratorio muy especializados. <span class="superscript">1,  2, 5, 7</span></p><h4>Tratamiento de las inmunodeficiencias primarias</h4>    <p>El  tratamiento de las IDP tiene 4 aspectos fundamentales: a) medidas preventivas,  b) tratamiento sustitutivo, c) inmunomodulaci&oacute;n e inmunoestimulaci&oacute;n,  y d) tratamiento con antibi&oacute;ticos de amplio espectro de tercera generaci&oacute;n,  de acuerdo con el tipo de infecci&oacute;n. <span class="superscript">2, 3, 5</span>    <br>  </p>    <p>En la terapia sustitutiva son &uacute;tiles:    <br> </p>    <p><b>Medidas preventivas</b></p>    <p>Es  fundamental la preservaci&oacute;n del sistema inmune con h&aacute;bitos de vida  sanos e higi&eacute;nicos, nutrici&oacute;n adecuada en cantidad y calidad.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>  </p>    <p>La lactancia materna protege al ni&ntilde;o en los primeros meses de la  vida al transferirle por la leche materna los Acs que &eacute;l a&uacute;n no  puede producir, lo que reduce significativamente muchas infecciones frecuentes  a esa edad y le permite un desarrollo f&iacute;sico e intelectual normal.    <br>  </p>    <p>Otro aspecto importante es la vacunaci&oacute;n contra las enfermedades  prevenibles, aunque hay algunas contraindicadas por contener g&eacute;rmenes vivos,  pero estas son excepcionales.     <br> </p>    <p>En cuanto a las inmunodeficiencias secundarias,  las medidas estar&aacute;n relacionadas con la situaci&oacute;n causante.</p><b>Tratamiento  sustitutivo </b>    <br>     <p>a) En las IDP caracterizadas por d&eacute;ficits de Igs  (fundamentalmente de IgG), se utiliza la gammaglobulina humana comercial en dosis  de 0,2 a 0,4 mL/ kg de peso por v&iacute;a IM cada 21 d&iacute;as o menos tiempo,  de acuerdo con la sintomatolog&iacute;a, o gammaglobulina endovenosa en dosis  de 100-400 mg/kg entre 2 y 4 horas semanalmente, y en los casos m&aacute;s afectados  hasta diariamente, como en la agammaglobulinemia ligada al cromosoma X, la inmunodeficiencia  variable com&uacute;n y otras. Estas preparaciones contienen escasa cantidad de  IgM e IgA, y en casos cr&iacute;ticos, puede administrarse plasma fresco congelado  (previo pesquisaje para enfermedades infecciosas). En nuestro medio contamos con  la gammaglobulina humana al 10 y al 16 % para su uso IM y el Intacglob&iacute;n  para uso EV. <span class="superscript">1-3</span>    <br> </p>    <p>En la deficiencia  selectiva de IgA, el uso de estos componentes est&aacute; contraindicado por el  riesgo del desarrollo de anticuerpos anti IgA y subsecuente reacci&oacute;n anafil&aacute;ctica,  por lo que es recomendable la inmunoestimulaci&oacute;n celular que puede elevar  los niveles de IgA por acci&oacute;n cooperadora de los linfocitos T.     ]]></body>
<body><![CDATA[<br> </p>    <p>b)  En los d&eacute;ficits celulares se han utilizado hormonas t&iacute;micas como  la timosina y algunos factores t&iacute;micos. En nuestro medio se ha utilizado  la Biomodulina T en diferentes esquemas terap&eacute;uticos, seg&uacute;n el caso.  En el s&iacute;ndrome de Di George, es necesario el suplemento de calcio asociado  con la vitamina D.     <br> </p>    <p>c) En las deficiencias eritrocitarias metab&oacute;licas  como la PNP y ADA, puede utilizarse la transfusi&oacute;n de eritrocitos y la  inyecci&oacute;n de ADA asociada con polietilenglicol. <span class="superscript">2</span>    <br>  </p>    <p>Estos pacientes deben llevar una vida con estrictas medidas higi&eacute;nicas  personales y ambientales, deben tener una alimentaci&oacute;n sana y balanceada  con suministro vitam&iacute;nico diario.    <br> </p>    <p>Todo producto proveniente  de la sangre que se administre a estos pacientes, tiene que ser irradiado con  3 000 rads, para evitar una enfermedad de injerto contra hu&eacute;sped (EICH).  <span class="superscript">1-3</span>    <br> </p>    <p>En algunas IDP est&aacute; indicado  el trasplante de m&eacute;dula &oacute;sea como tratamiento de elecci&oacute;n.  <span class="superscript">12</span></p><h4>Inmunomodulaci&oacute;n e inmunoestimulaci&oacute;n      ]]></body>
<body><![CDATA[<br> </h4>    <p>Para la inmunoestimulaci&oacute;n celular se utiliza la administraci&oacute;n  de Levamisol (tetramisol lev&oacute;giro) en dosis de 2,5 mg/ kg de peso en los  ni&ntilde;os, 1 vez por semana, durante un per&iacute;odo de 8 semanas inicialmente,  posteriormente 8 dosis cada 15 d&iacute;as (16 semanas) y 1 dosis mensual durante  8 meses. En el adulto, la dosis es de 150mg / semana igualmente durante 8 semanas  y se sigue el mismo esquema de tratamiento progresivamente. En caso de ser necesario,  por la sintomatolog&iacute;a del paciente, pueden mantenerse los esquemas de tratamiento  semanal y quincenal. El tratamiento con este medicamento debe ser monitoreado  por leucogramas, para detectar neutropenias en los casos con susceptibilidad al  mismo y de aparecer la neutropenia, debe ser suspendido, al igual que en caso  de intolerancia.    <br> </p>    <p>El factor de transferencia (extracto dializable de  leucocitos humanos) se utiliza en el ni&ntilde;o en dosis de 1 unidad por semana  o en d&iacute;as alternos, en ciclos de 8 semanas, o quincenal en ciclos de 16  semanas. En el adulto pueden utilizarse hasta 2 unidades 2 veces por semana o  en d&iacute;as alternos en la misma forma, que pueden repetirse en dependencia  de la evoluci&oacute;n del paciente.    <br> </p>    <p>El Levamisol y el factor de transferencia  pueden administrarse asociados, lo que protege y disminuye la susceptibilidad  a las infecciones y facilita la respuesta a los antibi&oacute;ticos de amplio  espectro.    <br> </p>    <p>En el s&iacute;ndrome de Wiscott Aldrich no deben utilizarse  los esteroides para la trombocitopenia, porque facilitan a&uacute;n m&aacute;s  las infecciones severas, y la esplenectom&iacute;a est&aacute; contraindicada,  pues puede ser fatal.</p><h4>Trasplante de m&eacute;dula &oacute;sea en las IDP      <br> </h4>    <p>El trasplante alog&eacute;nico de m&eacute;dula &oacute;sea (TMO)  es el tratamiento de elecci&oacute;n para algunas inmunodeficiencias primarias,  como son: inmunodeficiencia combinada grave, disgenesia reticular, linfopenia  T y B, d&eacute;ficit de ADA, d&eacute;ficit de PNP, c&eacute;lulas T y B no funcionales,  s&iacute;ndrome de Omenn, d&eacute;ficit de HLA clase II, s&iacute;ndrome de Wiskott-  Aldrich, linfohistiocitosis hemofagoc&iacute;tica familiar, d&eacute;ficit de  adhesi&oacute;n leucocitaria, s&iacute;ndrome de B&eacute;guez-Chediak-Higashi,  s&iacute;ndrome de Kostman y la enfermedad granulomatosa cr&oacute;nica. <span class="superscript">1,  3, 12</span>    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> </p>    <p>Cerca del 90 % de estos pacientes no disponen de un donante  familiar HLA id&eacute;ntico, por lo que se han desarrollado otros tipos de trasplantes  como el haploid&eacute;ntico, realizando la depleci&oacute;n linfocitaria de la  m&eacute;dula &oacute;sea. En estos pacientes, el riesgo de EICH es elevado, el  tiempo de reconstituci&oacute;n inmune es prolongado y existe la posibilidad de  trastornos proliferativos de tipo B, por lo menos en el s&iacute;ndrome de Wiscott-  Aldrich. <span class="superscript">12</span>    <br> </p>    <p>La otra posibilidad es  la de realizar trasplantes con donantes no emparentados HLA id&eacute;nticos;  en estos casos, el inconveniente fundamental est&aacute; dado por la demora en  el tiempo para encontrar el donante, la necesidad de tratamientos de acondicionamiento  y la alta incidencia y severidad de la EICH. <span class="superscript">12</span>    <br>  </p>    <p>En las inmunodeficiencias combinadas severas (IDCS), el TMO HLA id&eacute;ntico  es el de elecci&oacute;n, para el que no se requieren reg&iacute;menes de acondicionamiento,  ya que existe una gran deficiencia de c&eacute;lulas T que determina la ausencia  de rechazo al injerto. La EICH tiene poca incidencia, inferior al 10 %, y provoca  escasa mortalidad por la corta edad de los enfermos, la ausencia de infecciones  previas y la ausencia de da&ntilde;o tisular. Al cabo de pocas semanas, hay un  quimerismo completo para las c&eacute;lulas T, aunque para las c&eacute;lulas  B s&oacute;lo es del 50 %. <span class="superscript">12</span>    <br> </p>    <p>Los  factores pron&oacute;sticos m&aacute;s importantes son el grado de histocompatibilidad  y el estado cl&iacute;nico del paciente.</p><h4>Futuras direcciones</h4>    <p>El  TMO es la &uacute;nica opci&oacute;n curativa para un determinado grupo de inmunodeficiencias  primarias. El tipo de trasplante y las manipulaciones sobre la m&eacute;dula &oacute;sea  han cambiado en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas. <span class="superscript">12</span>    <br>  </p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La EICH puede prevenirse en los trasplantes haploid&eacute;nticos utilizando  sistemas de depleci&oacute;n que determinan una disminuci&oacute;n de las c&eacute;lulas  T. El uso de reg&iacute;menes de acondicionamiento permite el injerto con menos  efectos t&oacute;xicos. <span class="superscript">12</span>    <br> </p>    <p>El uso  de fuentes de progenitores alternativos a la m&eacute;dula &oacute;sea como la  sangre perif&eacute;rica y de cord&oacute;n umbilical, pueden disminuir los &iacute;ndices  de fracaso del injerto en sangre perif&eacute;rica y disminuir la incidencia y  gravedad de EICH. <span class="superscript">12</span>    <br> </p>    <p>La posibilidad  de utilizar donantes no emparentados fenot&iacute;picamente id&eacute;nticos es  una alternativa que debe considerarse en algunos pacientes.</p><h4>La terapia  g&eacute;nica</h4>    <p>La terapia g&eacute;nica introduce y expresa en las c&eacute;lulas  som&aacute;ticas del individuo afectado un gen o construcci&oacute;n g&eacute;nica  con efecto terap&eacute;utico. Esta consiste en introducir un gen normal en c&eacute;lulas  deficitarias que producir&iacute;a una mejor&iacute;a en la situaci&oacute;n cl&iacute;nica  del enfermo incluso con escasas c&eacute;lulas trasplantadas. En la actualidad,  a pesar de considerables esfuerzos, la terapia g&eacute;nica a&uacute;n no constituye  la terap&eacute;utica habitual de estas enfermedades debido a la incapacidad de  identificar y purificar c&eacute;lulas progenitoras renovadoras propias para la  inserci&oacute;n del gen y los m&eacute;todos de introducci&oacute;n de genes,  tal como la inserci&oacute;n viral, que altera las propiedades de estas c&eacute;lulas.  <span class="superscript">13</span>    <br> </p>    <p>Las inmunodeficiencias primarias  son enfermedades con una situaci&oacute;n cl&iacute;nica favorable para este tipo  de tratamiento, ya que tienen mal pron&oacute;stico y los tratamientos existentes  son sub&oacute;ptimos. Eatas tienen caracter&iacute;sticas que las hacen un modelo  muy adecuado para el desarrollo de esta terapia: a) su origen es monogen&eacute;tico  y el gen responsable ha sido identificado en la mayor parte de los casos, b) como  las c&eacute;lulas afectadas en general, son maduras, pero no las progenitoras  hematopoy&eacute;ticas que las originan, las c&eacute;lulas normales tendr&iacute;an  ventaja competitiva sobre las que llevan el gen defectuoso, y c) el tejido hematopoy&eacute;tico  es f&aacute;cilmente accesible y ambulatoriamente se pueden extraer grandes cantidades  de linfocitos mediante af&eacute;resis. <span class="superscript">13</span></p><h4>Relaci&oacute;n  del sistema inmunol&oacute;gico con el c&aacute;ncer y los trasplantes de &oacute;rganos  y tejidos</h4>    <p>El SI incluye diferentes tipos de c&eacute;lulas que son capaces  de responder, mediante diferentes mecanismos, a las transformaciones malignas  celulares en diferentes tejidos y &oacute;rganos, lo que se conoce como respuesta  antitumoral. Un SI competente, protege en cierta medida al organismo del desarrollo  de tumores; esto constituye la inmunovigilancia. En la actualidad se trabaja en  el desarrollo de vacunas contra el c&aacute;ncer.    <br> </p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En los trasplantes  en general es esencial la compatibilidad de los ant&iacute;genos leucocitarios  humanos presentes en c&eacute;lulas y tejidos, para prevenir el rechazo del &oacute;rgano.  En el trasplante de m&eacute;dula &oacute;sea o c&eacute;lulas hematopoy&eacute;ticas,  esta compatibilidad evita la agresi&oacute;n de las c&eacute;lulas inmunocompetentes  trasplantadas al organismo del paciente deprimido inmunol&oacute;gicamente. <span class="superscript">14</span>    <br>  </p><h4>Referencias bibliogr&aacute;ficas    <br> </h4><ol>     <!-- ref --><li> Abbas AK, Lichtman  AH, Pober JS. Congenital and acquired immunodeficiences. En: Cellular and Molecular  Immunology. 3 ed. New York: W.B. Saunders Company; 1997. p.439-62.</li>    <!-- ref --><li> Armann  AJ. Immunodeficiencies diseases. En: Stites DP, Stobo JD, Fudenberg HH, Wells  JV, eds. Basic &amp; Clinical Immunology. California: Lange Medical Publications;  1984. p. 384-422.</li>    <!-- ref --><li> Cornejo De Luigi M. Inmunodeficiencias. En: Palomo  I, Ferreira A, Sep&uacute;lveda C, Rosemblatt M, Vergara U, eds. Fundamentos de  Inmunolog&iacute;a. Chile: Universidad de Talca; 1998. p. 467-83.</li>    <!-- ref --><li> Conley  ME. Primary inmunodeficiences: A flurry of new genes. Immunol Today 1995;16:313-15.</li>    <!-- ref --><li>  Font&aacute;n Casariego G. Inmunodeficiencias: una visi&oacute;n general y algunos  problemas diagn&oacute;sticos. Sangre 1999; 44(2):101-6.</li>    <!-- ref --><li> Garc&iacute;a  Cabanillas J A, Pacheco A, Regueiro, JR. Fisiopatogenia y bases moleculares de  las inmunodeficiencias primarias. Sangre 1999;44(2):107-21.</li>    <!-- ref --><li> Garc&iacute;a  Rodr&iacute;guez MC, Cambronero Mart&iacute;nez, R. Ferreira Cerd&aacute;n A,  Font&aacute;n Casariego G. La citometr&iacute;a de flujo en el diagn&oacute;stico  de las inmunodeficiencias primarias. Sangre 1999;4(2):127-34.</li>    <!-- ref --><li> Greene  WC. Regulation of HIV-1 gene expresion. Ann Rev Immunol 1990;8:453-76. </li>    <!-- ref --><li>  Mac&iacute;as C, Villaescusa R, Ust&aacute;riz C, Ballester JM. Tres d&eacute;cadas  del desarrollo de la Inmunolog&iacute;a: su significaci&oacute;n cl&iacute;nica  y experimental. Rev Cubana Hematol Inmunol Hemoter 1996;12(2):145-53. </li>    <!-- ref --><li>  Sideras P, Eduard Smith CI. Molecular and celular aspects of X-linked agammaglobulinemia.  Adv Immunol 1995;59:135-223.</li>    <!-- ref --><li> Pantaleo G, Fanci AS. New concepts in the  immunopathogenesis of HIV infection. Ann Rev Immunol 1995;13:487-512.</li>    <!-- ref --><li>  Madero L&oacute;pez L, Villa Alc&aacute;zar M. Trasplante de m&eacute;dula &oacute;sea  en las inmunodeficiencias primarias. Sangre 1999;44(2):135-42.</li>    <!-- ref --><li> Serrano  F, La&iacute;n de Lera T, Gonz&aacute;lez MA, Garc&iacute;a MJ, Abad JL, Bernad  A. Terapia g&eacute;nica en las inmunodeficiencias primarias. Presente y futuro.  Sangre 1999;44(2):143-54.</li>    <!-- ref --><li> Steimle V, Reith W, Mach B. Major histocompatibility  complex class II deficiency: a disease of gen regulation. Adv Immunol 1996;61:327-40.</li>    </ol>Recibido:  10 de agosto del 2003. Aprobado: 15 de agosto del 2003.    <br> Prof. <i>Jos&eacute;  M. Ballester Santovenia</i>. Instituto de Hematolog&iacute;a e Inmunolog&iacute;a.  Apartado 8070, CP 10800, Ciudad de La Habana, Cuba. Tel (537) 578268, 544214.  Fax (537) 442334. e-mail: <a href="mailto:ihidir@hemato.sld.cu">ihidir@hemato.sld.cu</a>      ]]></body><back>
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