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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Transmisión de infecciones virales por la transfusión de sangre]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Instituto de Hematología e Inmunología  ]]></institution>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[The measures to guarantee blood safety include the use of habitual voluntary donors, the careful selection of the donor by physical examination and the medical interview, the self-exclusion, the detection of serological markers of infections, the maintenance of digitalized registers distributed in a rejected donor network and, more recently, the introduction of assays for the detection of nucleic acids. In spite of the screening of the serological markers of blood-borne diseases, there are 4 potential reasons for which this transmission may still occur: the window period of infection, the existance of asymptomatic donors who are chronic carriers of a transmissible infection with negative serological results, the infections given by mutants or rare strains and the laboratory errors. In this review, the main viruses with potential danger for blood safety, as well as the historical results of the screening in donors and patients from risk groups in Cuba are described]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[ <p align="left">Instituto de Hematolog&iacute;a e Inmunolog&iacute;a </p> <h2 align="left">Transmisi&oacute;n de infecciones virales por la transfusi&oacute;n de sangre </h2>     <p align="left">DrC. Ren&eacute; A. Rivero Jim&eacute;nez </p> <h4>Resumen </h4>     <p align="justify">Las medidas para garantizar la seguridad sangu&iacute;nea incluyen la utilizaci&oacute;n de donantes voluntarios habituales, la selecci&oacute;n cuidadosa del donante mediante el examen f&iacute;sico y el interrogatorio m&eacute;dico, la autoexclusi&oacute;n, la detecci&oacute;n de marcadores serol&oacute;gicos de infecciones, el mantenimiento de registros digitalizados compartidos en red de donantes rechazados, y recientemente, la introducci&oacute;n de ensayos para la detecci&oacute;n de &aacute;cidos nucleicos. A pesar de la realizaci&oacute;n del pesquisaje de marcadores serol&oacute;gicos de enfermedades de transmisi&oacute;n sangu&iacute;nea, existen 4 razones potenciales por las cuales dicha transmisi&oacute;n a&uacute;n puede ocurrir: el per&iacute;odo de ventana de la infecci&oacute;n, la existencia de donantes asintom&aacute;ticos portadores cr&oacute;nicos de una infecci&oacute;n transmisible con resultados serol&oacute;gicos negativos, infecciones dadas por mutantes o cepas raras y los errores en el laboratorio. En esta revisi&oacute;n se describen los principales virus que presentan peligros potenciales para la seguridad de la sangre y los resultados hist&oacute;ricos del pesquisaje en donantes y pacientes de grupos de riesgo en Cuba. </p>     <p align="justify"><em>Palabras clave</em>: transfusi&oacute;n, pesquisaje, riesgo, enfermedades transmisibles, infecciones virales, VIH, VHC, VHB. </p>     <p align="justify">La transmisi&oacute;n de infecciones por v&iacute;a transfusional es una de las complicaciones m&aacute;s importantes en receptores de sangre. En los &uacute;ltimos a&ntilde;os se incrementaron las medidas para disminuir el riesgo de transmisi&oacute;n y en la actualidad, en los pa&iacute;ses desarrollados, es muy baja la posibilidad de desarrollar una enfermedad infecciosa como resultado de una transfusi&oacute;n, si se compara con otros riesgos derivados de las pr&aacute;cticas m&eacute;dicas. Pero la trascendencia epidemiol&oacute;gica viene dada por la existencia de donantes aparentemente sanos que pueden tener infecciones, sobre todo virales, para la cuales no existe la posible cura. </p>     <p align="justify">A pesar del pesquisaje de los donantes mediante pruebas que eval&uacute;an marcadores serol&oacute;gicos de infecciones transmitidas por transfusi&oacute;n (ITT), todav&iacute;a existen 4 razones por las que puede ocurrir la transmisi&oacute;n: la primera y principal es la colecta de la donaci&oacute;n de sangre durante el per&iacute;odo de ventana (definido como el lapso durante el cual el donante est&aacute; infectado con un virus, no tiene signos ni s&iacute;ntomas, y los resultados de la pesquisa serol&oacute;gica son negativos). Para los virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) y de la hepatitis B (VHB), por lo menos el 90 % del riesgo es atribuible al per&iacute;odo de ventana, mientras que para el virus de la hepatitis C (VHC) es del 73-88 %.<span class="superscript">1</span> La segunda es la existencia de donantes asintom&aacute;ticos portadores cr&oacute;nicos de una infecci&oacute;n transmisible con resultados persistentemente negativos en las pruebas de laboratorio. La tercera est&aacute; dada por infecciones con mutantes o cepas no detectables por las pruebas. Y por &uacute;ltimo, los errores t&eacute;cnicos en el laboratorio. Seg&uacute;n la experiencia cubana, este factor es importante por cuanto depende del ser humano, debe ser objeto de una constante preocupaci&oacute;n debido al incremento de la automatizaci&oacute;n y se debe evitar con la aplicaci&oacute;n consecuente de una pol&iacute;tica de aseguramiento de la calidad. Para que el error humano sea de significaci&oacute;n cl&iacute;nica, tiene que ocurrir que una muestra seropositiva se informe como no reactiva (falso negativo), lo que conducir&iacute;a a la transfusi&oacute;n de componentes contaminados. </p>     <p align="justify">Las medidas para aumentar la seguridad de la sangre y sus componentes incluyen la utilizaci&oacute;n de donantes voluntarios repetitivos o habituales, la selecci&oacute;n del donante mediante cuestionarios exhaustivos, intensificaci&oacute;n del interrogatorio m&eacute;dico y formularios de autoexclusi&oacute;n, la utilizaci&oacute;n de sistemas de alta sensibilidad para detecci&oacute;n de marcadores serol&oacute;gicos de infecciones, el mantenimiento de registros computadorizados de donantes rechazados que sean compartidos por todos los centros colectores, y m&aacute;s recientemente, la introducci&oacute;n de ensayos para la detecci&oacute;n de &aacute;cidos nucleicos (NAT: <em>nucleic acid testing</em>), acompa&ntilde;ados todos por rigurosos sistemas de control de calidad y trazabilidad. Otra de las v&iacute;as importantes para disminuir el riesgo, es la aplicaci&oacute;n de criterios adecuados para la transfusi&oacute;n, que conducen a una reducci&oacute;n del n&uacute;mero de transfusiones sangu&iacute;neas a un m&iacute;nimo, lo que es compatible con el uso apropiado de sangre y sus componentes. </p>     <p align="justify">Para mantener la seguridad de la transfusi&oacute;n sangu&iacute;nea en relaci&oacute;n con la prevenci&oacute;n de infecciones, es importante tambi&eacute;n estar alerta ante la posible introducci&oacute;n de nuevos agentes debido a los constantes movimientos migratorios de la poblaci&oacute;n (como es el caso de algunos par&aacute;sitos como los causantes de la enfermedad de Chagas, el paludismo, y otros) o de agentes pat&oacute;genos emergentes, como el virus del Nilo occidental (VNO) y el agente causal del s&iacute;ndrome respiratorio agudo severo (SARS), entre otros.<span class="superscript">2</span> </p>     <p align="justify">Adem&aacute;s de incorporar nuevas pruebas para control de la seguridad transfusional, es necesario eliminar las que ya no son necesarias, para evitar la eliminaci&oacute;n injustificada de unidades y donantes potenciales, ya que pueden existir ensayos con un bajo valor predictivo de positividad (VPP) para agentes biol&oacute;gicos que se pueden sustituir por pruebas de pesquisaje m&aacute;s espec&iacute;ficas. Los valores falsos positivos causan no solo la eliminaci&oacute;n innecesaria de sangre, sino que generan problemas emocionales y psicol&oacute;gicos en los donantes. </p>     <p align="justify">En este trabajo de revisi&oacute;n, se abordan los principales virus que pueden ser responsables de ITT, y los resultados hist&oacute;ricos de su pesquisaje en donantes y pacientes de grupos de riesgo en Cuba. En pr&oacute;ximos trabajos se desarrollar&aacute;n otros temas, como los virus y enfermedades emergentes, y la transmisi&oacute;n de infecciones bacterianas y parasitarias a trav&eacute;s de la transfusi&oacute;n. </p> <h4>Transmisi&oacute;n de virus por v&iacute;a transfusional </h4>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">En la mayor&iacute;a de los pa&iacute;ses se estudia para cada donaci&oacute;n la presencia de los siguientes marcadores serol&oacute;gicos: anticuerpos anti-VIH-1/2, anti-VHC, ant&iacute;geno de superficie del VHB (HBsAg) y una prueba para s&iacute;filis. Pero hay otros pa&iacute;ses donde adem&aacute;s se estudia anti-HTLV-I/II, ant&iacute;geno p24 para VIH (Ag p24) y otras pruebas alternativas como la determinaci&oacute;n de anti-HB <em>core </em> para el VHB y la alanino-aminotransferasa s&eacute;ricas (ALT). </p>     <p align="justify">En Cuba son obligatorias las siguientes pruebas para enfermedades virales transmisibles: anti-VIH-1/2, anti-VHC y HBsAg para VHB, mediante el uso de sistemas cubanos UMELISA (TecnoSuma, La Habana, Cuba). Adem&aacute;s, se realiza la prueba de s&iacute;filis (VDRL) y seg&uacute;n los <em>Procederes para bancos de sangre y servicios de transfusi&oacute;n </em>del Ministerio de Salud P&uacute;blica, 2004, se consideran pruebas adicionales a donaciones seleccionadas, la determinaci&oacute;n de anticuerpos contra citomegalovirus (CMV). (<em>Ballester JM</em>.  Procederes para bancos de sangre y servicios de transfusi&oacute;n, Cuba, 2004. Ministerio de Salud P&uacute;blica, La Habana; 2004). </p>     <p align="justify">Como la mayor&iacute;a de los donantes cubanos son voluntarios pero no habituales, y hasta agosto del 2005 en la Ciudad de La Habana tambi&eacute;n donaron sangre los familiares o donantes de reposici&oacute;n, o sea, personas que est&aacute;n presionados a efectuar la donaci&oacute;n, y generalmente son personas que acuden a donar por primera vez, la prevalencia de marcadores para ITT es mayor en Cuba que en algunos pa&iacute;ses desarrollados, donde la mayor&iacute;a de los donantes son voluntarios y habituales. Est&aacute; demostrado que la prevalencia de infecciones transmisibles es mayor en donantes por primera vez que en los repetitivos.<span class="superscript">3 </span>Por ese motivo, el sistema de salud en Cuba promueve la donaci&oacute;n voluntaria habitual y eliminar&aacute; gradualmente las donaciones de sangre de donantes de reposici&oacute;n o familiares. </p>     <p align="justify">La transmisi&oacute;n potencial de infecciones virales por v&iacute;a transfusional se reconoci&oacute; desde hace m&aacute;s de 50 a&ntilde;os. Aunque las primeras medidas adoptadas para disminuirla estuvieron dirigidas contra las hepatitis, la aparici&oacute;n del VIH / SIDA ejerci&oacute; la mayor influencia en este sentido. </p> <h6>Hepatitis virales </h6>     <p align="justify">Estas son causadas por los virus B o C, aunque se piensa que existen otros agentes virales a&uacute;n no descubiertos responsables de algunos casos.<span class="superscript">3</span> Desde los inicios de las transfusiones sangu&iacute;neas, se realizaron esfuerzos encaminados a prevenir estas complicaciones, comenzando con el concepto de evitar la donaci&oacute;n de personas con una historia de infecci&oacute;n hep&aacute;tica previa y culminando con la utilizaci&oacute;n de NAT. </p>     <p align="justify">Desde los a&ntilde;os 60 la frecuencia de transmisi&oacute;n de hepatitis postransfusionales (HPT) declin&oacute; de m&aacute;s del 30 % a niveles casi no detectables en estudios prospectivos realizados en el extranjero.<span class="superscript">4</span> La secuencia de eventos que llevaron a esto fue: a) la transici&oacute;n gradual de donantes de sangre remunerados a voluntarios, b) el desarrollo de ensayos para VHB en los 70, c) la exclusi&oacute;n de donantes de alto riesgo para prevenir la transmisi&oacute;n de VIH a mediados de la d&eacute;cada de los 80, d) la implementaci&oacute;n de pruebas de marcadores alternativos para hepatitis no A-no B, e) el desarrollo de inmunoensayos enzim&aacute;ticos (IEE) para anti-VHC en los 90, f) la introducci&oacute;n de mejoras en los IEE para anti-VHC y g) la implementaci&oacute;n de NAT como prueba habitual en algunos pa&iacute;ses desarrollados. </p>     <p align="justify">Con respecto al VHB, el ant&iacute;geno de superficie (HBsAg) fue descubierto en 1969, <span class="superscript">5</span> y en 1972 se estableci&oacute; por primera vez la obligatoriedad de su estudio en donantes de sangre.<span class="superscript">6</span> Aunque las pruebas habituales disminuyeron significativamente la incidencia de VHB postransfusional, a&uacute;n queda una incidencia residual en donantes con pruebas negativas para HBsAg. Adem&aacute;s, se encontr&oacute; ADN de VHB en suero de pacientes con enfermedad hep&aacute;tica cr&oacute;nica con resultados negativos para HBsAg, y por otra parte, el VHB pudo transmitirse a chimpanc&eacute;s con sangre humana sin marcadores serol&oacute;gicos para VHB, pero con ADN viral detectado por t&eacute;cnicas de biolog&iacute;a molecular.<span class="superscript">6</span> </p>     <p align="justify">En pa&iacute;ses como EE.UU., donde las donaciones de sangre se estudian para HBsAg y anti-HB <em>core</em>, y bas&aacute;ndose en la sensibilidad diagn&oacute;stica de estas 2 pruebas y en las tasas de prevalencia, se estim&oacute; el riesgo residual de adquirir la hepatitis B en 1:250 000, lo que es compatible con las observaciones publicadas sobre la frecuencia de transmisi&oacute;n de VHB.<span class="superscript">6</span> Sin embargo, <em>Schreiber </em>y colaboradores <span class="superscript">7</span> estimaron el riesgo residual en 1:63 000 por unidad, bas&aacute;ndose en el per&iacute;odo de ventana y la incidencia de nuevas infecciones. </p>     <p align="justify">Los resultados de la pesquisa y confirmaci&oacute;n de HBsAg en donantes cubanos en el per&iacute;odo de 1989 al 2004 se muestran en la figura 1, y se observa una tendencia a la disminuci&oacute;n de la reactividad en el tiempo. </p>     <p align="center"><a href="/img/revistas/hih/v22n2/f0102206.gif"><img src="/img/revistas/hih/v22n2/f0102206.gif" width="295" height="209" border="0"></a></p>     
]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center">Fuente: Centro de Inmunoensayo y TecnoSuma SA, La Habana, Cuba.     <br> Fig. 1. Ant&iacute;geno de superficie del virus de la hepatitis B: reactividad en donantes de sangre. Cuba, 1989-2004. </p>     <p align="justify">En 1989 se descubri&oacute; el VHC,<span class="superscript">8</span> considerado el agente responsable de la mayor&iacute;a de las HPT-NANB, y se implementaron IEE de mayor sensibilidad para detecci&oacute;n de anticuerpos. El primero que se desarroll&oacute;, llamado de 1ra. generaci&oacute;n,<span class="superscript">9</span> se bas&oacute; en un &uacute;nico ant&iacute;geno recombinante, c100-3, derivado del gen no estructural NS4. Este tipo de ensayo se comenz&oacute; a utilizar antes de 1990 en Jap&oacute;n y en ese a&ntilde;o en donantes de sangre en EE.UU.<span class="superscript">10 </span></p>     <p align="justify">Cuando <em>Donahue </em>y colaboradores <span class="superscript">11</span> estudiaron una poblaci&oacute;n de pacientes con cirug&iacute;a card&iacute;aca, que recibieron un total de aproximadamente 120 000 unidades de sangre, pudieron estimar que el riesgo de transmisi&oacute;n del virus C era de alrededor del 0,45 % antes de la implantaci&oacute;n del pesquisaje en donantes. Despu&eacute;s de la implementaci&oacute;n de las pruebas alternativas, ALT y anti-HB <em>core</em>, el riesgo disminuy&oacute; al 0,15 % por unidad transfundida, mientras que con la prueba de 1ra. generaci&oacute;n se redujo al 0,03 %. </p>     <p align="justify">Los IEE de 1ra. generaci&oacute;n para anti-VHC presentaron menor sensibilidad (entre el 70 y 80 %) y un mayor porcentaje de falsos positivos que los siguientes ensayos de 2da. y 3ra. generaci&oacute;n que se desarrollaron en 1992 y 1996, respectivamente,<span class="superscript">10,12</span> ya que estas versiones incluyen un mayor n&uacute;mero de p&eacute;ptidos antig&eacute;nicos. Estas pruebas han reducido en forma importante el riesgo residual de transmisi&oacute;n por transfusi&oacute;n. Los ensayos de 2da. generaci&oacute;n contienen ant&iacute;genos del <em>core </em> y del NS3 y los de 3ra. generaci&oacute;n han agregado ant&iacute;genos del NS-5.<span class="superscript">13 </span></p>     <p align="justify"><em>Schreiber </em>y colaboradores, <span class="superscript">7</span> estimaron que el riesgo de transmisi&oacute;n de VHC despu&eacute;s de la implementaci&oacute;n del IEE de 2da. generaci&oacute;n fue de 1:103 000 por unidad transfundida. El per&iacute;odo de ventana se calcul&oacute; en un promedio de 82 d&iacute;as con esta versi&oacute;n y de 70 d&iacute;as al utilizar el IEE de 3ra. generaci&oacute;n, con una disminuci&oacute;n del riesgo transfusional.<span class="superscript">14</span> La infecci&oacute;n por VHC se identific&oacute; como un problema de salud en Cuba desde los inicios de la d&eacute;cada de los 90, cuando algunos investigadores detectaron anticuerpos en donantes de sangre (seroprevalencia de 0,71 %), pacientes politransfundidos, otros grupos de riesgo y se diagnosticaron los primeros pacientes receptores de sangre con distintas fases de la infecci&oacute;n.<span class="superscript">15-21</span> A partir de estos resultados, se estableci&oacute; un programa nacional que incluy&oacute; la vigilancia epidemiol&oacute;gica centinela en centros colectores de sangre en 1992, la producci&oacute;n nacional de juegos de diagnosticadores para el pesquisaje masivo de los donantes de sangre, las investigaciones b&aacute;sicas en la biolog&iacute;a molecular del VHC para satisfacer estos prop&oacute;sitos, los estudios <span class="superscript">22-24</span> y el tratamiento de los enfermos.<span class="superscript">25,26</span> En el a&ntilde;o 1995 se logr&oacute; el pesquisaje masivo de todos los donantes de sangre del pa&iacute;s con el uso de los juegos diagn&oacute;sticos UMELISA-HCV (TecnoSuma SA, La Habana, Cuba), que evolucionaron hasta alcanzar un sistema de tercera generaci&oacute;n que est&aacute; en uso en la red nacional de bancos de sangre desde 1998. Los resultados de estos esfuerzos permitieron conocer el promedio anual de la seroprevalencia de anticuerpos contra VHC en donantes de sangre en el per&iacute;odo 1998-2004, que se redujo a 0,62 % en el a&ntilde;o 2004 (fig. 2). A pesar del pesquisaje, un estudio del a&ntilde;o 2003 en multitransfundidos cubanos indic&oacute; que el VHC es el virus m&aacute;s transmitido en Cuba,<span class="superscript">27</span> como se informa en las tablas 1 y 2, aunque ni el n&uacute;mero de unidades transfundidas ni la transfusi&oacute;n como &uacute;nico factor de riesgo resultaron significativos en el grupo de pacientes, ya que las mayores tasas de seroprevalencia estuvieron asociadas con la existencia de m&uacute;ltiples factores de riesgo ajenos al uso de la terapia transfusional, como el empleo de jeringuillas y agujas reesterilizadas, procederes de hemodi&aacute;lisis, tratamiento o investigaciones m&eacute;dicas invasivas, y otros. </p>     <p align="center"><a href="/img/revistas/hih/v22n2/f0202206.gif"><img src="/img/revistas/hih/v22n2/f0202206.gif" width="261" height="152" border="0"></a></p>     
<p align="center">Fuente: Centro de Inmunoensayo y TecnoSuma SA, La Habana, Cuba.     <br>   Fig. 2. Virus de la hepatitis C: porcentajes de reactividad en donantes de sangre. Cuba, 1992-2004.     <br> <span class="superscript">*</span>Introducci&oacute;n del UMELISA HIV-1/2. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"> Tabla 1. Pruebas serol&oacute;gicas en pacientes multitransfundidos. Cuba 2002-2003 <strong>&nbsp; </strong></p> <table width="200" border="1" align="center">   <tr>     <td rowspan="2">Pruebas serol&oacute;gicas </td>     <td rowspan="2">    <div align="center">N </div></td>     <td colspan="2">    <div align="center">Muestras reactivas </div></td>   </tr>   <tr>     <td>    <div align="center">n </div></td>     <td>    <div align="center">% </div></td>   </tr>   <tr>     <td>Anticuerpos contra VHC </td>     <td rowspan="4">    <div align="center">318 </div></td>     <td>    <div align="center">164 </div></td>     <td>    <div align="center">51,6 </div></td>   </tr>   <tr>     <td>Anticuerpos contra VIH-1/2</td>     <td>    <div align="center">0 </div></td>     <td>    <div align="center">0 </div></td>   </tr>   <tr>     <td>HBsAg </td>     <td>    ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">17 </div></td>     <td>    <div align="center">5,3 </div></td>   </tr>   <tr>     <td>Anticuerpos contra HBc </td>     <td>    <div align="center">143 </div></td>     <td>    <div align="center">45,0 </div></td>   </tr> </table>     <p align="center">N: tama&ntilde;o de la muestra; n: n&uacute;mero de pacientes; %: porcentaje de seropositivos; VHC: virus de la hepatitis C; VIH-1/2: virus de la inmunodeficiencia humana tipos 1 y 2; HBsAg: ant&iacute;geno de superficie del virus de la hepatitis B; HBc: ant&iacute;geno <em>core</em> del virus de la hepatitis B. </p>     <p align="center">Tabla 2. Resultados de anticuerpos contra virus de la hepatitis C seg&uacute;n la categor&iacute;a diagn&oacute;stica principal de inclusi&oacute;n en el estudio. Multitransfundidos, Cuba, 2002-2003 </p> <table width="200" border="1" align="center">   <tr>     <td rowspan="2">    <div align="center">Grupo de estudio </div></td>     <td rowspan="2">    <div align="center">n </div></td>     <td colspan="2">    <div align="center">Reactividad contra VHC     <br>     (<span class="superscript">*</span>p &lt; 0,0001) </div></td>   </tr>   <tr>     <td>    ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">n </div></td>     <td>    <div align="center">% </div></td>   </tr>   <tr>     <td>Hemodi&aacute;lisis </td>     <td>    <div align="center">90 </div></td>     <td>    <div align="center">86</div></td>     <td>    <div align="center">95,6</div></td>   </tr>   <tr>     <td valign="top">    <p>Hemofilias </p></td>     <td valign="top">    <p align="center">83 </p></td>     <td valign="top">    <p align="center">49 </p></td>     <td valign="top">    <p align="center">59,0 </p></td>   </tr>   <tr>     <td valign="top">    <p>Drepanocitosis </p></td>     <td valign="top">    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center">66 </p></td>     <td valign="top">    <p align="center">14 </p></td>     <td valign="top">    <p align="center">21,2 </p></td>   </tr>   <tr>     <td valign="top">    <p>Hemopat&iacute;as malignas </p></td>     <td valign="top">    <p align="center">77 </p></td>     <td valign="top">    <p align="center">15 </p></td>     <td valign="top">    <p align="center">19,5 </p></td>   </tr>   <tr>     <td valign="top">    <p>Hemorragias agudas </p></td>     <td valign="top">    <p align="center">2 </p></td>     <td valign="top">    <p align="center">0 </p></td>     <td valign="top">    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center">0 </p></td>   </tr>   <tr>     <td valign="top">    <p>Total </p></td>     <td valign="top">    <p align="center">318 </p></td>     <td valign="top">    <p align="center">164 </p></td>     <td valign="top">    <p align="center">51,6 </p></td>   </tr> </table>     <p align="center">n: n&uacute;mero de pacientes; VHC: virus de la hepatitis C; <span class="superscript">*</span>Chi-cuadrado con prueba de exactitud de Fisher; p: probabilidad; %: porcentaje de seropositivos.     <br> </p>     <p align="justify">Se estima que la detecci&oacute;n de &aacute;cido ribonucleico (ARN) del VHC reduce en 59 d&iacute;as el per&iacute;odo de ventana.<span class="superscript">28</span> Los niveles de VHC alcanzan t&iacute;tulos altos r&aacute;pidamente, y es por eso que se pueden utilizar <em>pools </em> de sueros para detectar la mayor&iacute;a de las muestras ARN positivas antes de la seroconversi&oacute;n.<span class="superscript">29</span> La aplicaci&oacute;n del NAT para VHC reducir&iacute;a en un 60-80 % el per&iacute;odo de ventana, detectando de 1:150 000 a 1:200 000 donaciones infecciosas.<span class="superscript">1</span> En EE.UU., el riesgo de recibir una unidad infectada se calcula en 2,72 por mill&oacute;n.<span class="superscript">30 </span></p>     <p align="justify">Tambi&eacute;n se desarroll&oacute; por <em>Ortho Diagnostic System </em>un IEE para detecci&oacute;n de ant&iacute;geno del <em>core </em> del VHC (VHC Ag).<span class="superscript">31</span> La reducci&oacute;n del per&iacute;odo de ventana ser&iacute;a equivalente a la obtenida con NAT, pero este sistema no ha sido registrado por la FDA en los EE.UU. En Francia, el grupo de <em>Courouc&eacute; </em><span class="superscript">32</span> trabaj&oacute; con muestras de pacientes con insuficiencia renal cr&oacute;nica en hemodi&aacute;lisis anti-VHC negativos y ARN positivos, y encontr&oacute; que el ensayo de VHC Ag permiti&oacute; detectar VHC alrededor de un mes y medio antes que los IEE para anticuerpos y solo 2 d&iacute;as m&aacute;s tarde que el ARN. </p>     <p align="justify">En Polonia, el porcentaje de donantes reactivos para anti-VHC es similar al de Argentina (0,53 %) e inferior al de Cuba. En un estudio realizado en 144 000 muestras identificaron 2 positivas por NAT y negativas para anticuerpos que tambi&eacute;n resultaron positivas para VHC Ag. Se concluy&oacute; que el m&eacute;todo podr&iacute;a resultar una alternativa aceptable para ser implementada con el fin de disminuir el riesgo de la transmisi&oacute;n de VHC en pa&iacute;ses en los que las t&eacute;cnicas de NAT resultan dif&iacute;ciles de realizar por motivos econ&oacute;micos y log&iacute;sticos.<span class="superscript">33 </span></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">A finales de los a&ntilde;os 70, en los bancos de sangre de EE.UU., se introdujeron como pruebas alternativas para la detecci&oacute;n de las hepatitis postransfusionales no A-no B (HPT-NANB), las pruebas de ALT y anti-Hb <em>core</em>. Estudios importantes indicaron que la proporci&oacute;n de pacientes receptores de transfusiones que desarrollaron HPT-NANB era mayor en aquellos que recibieron unidades provenientes de donantes con niveles altos de ALT (45 %), que en las obtenidas de donantes con niveles bajos de ALT (5 %). Y los receptores de unidades de donantes positivos para anti-HB <em>core </em> ten&iacute;an un riesgo 2 a 3 veces mayor de desarrollar HPT-NANB que los receptores de unidades negativas para este marcador. Estos trabajos indicaban que la realizaci&oacute;n de ensayos para estas pruebas alternativas en donantes de sangre eliminar&iacute;a del 30-50 % de las HPT-NANB.<span class="superscript">10,34</span> Sin embargo, estas proyecciones optimistas no se concretaron, y si bien el rango de seroconversi&oacute;n de VHC (principal causa de las HPT-NANB) disminuy&oacute; del 0,52 al 0,36 % por unidad transfundida despu&eacute;s de implementar las pruebas alternativas en 1987, la poblaci&oacute;n de donantes se hab&iacute;a modificado para reducir el riesgo de transmisi&oacute;n del VIH y esta se consider&oacute; la raz&oacute;n principal de la disminuci&oacute;n del VHC postransfusional, <span class="superscript">10</span> ya que ambos virus comparten v&iacute;as de transmisi&oacute;n similares. En 4 pa&iacute;ses de Europa (B&eacute;lgica, Francia, Luxemburgo y Portugal) son obligatorias las 2 pruebas alternativas, mientras que en otros es obligatoria una o ninguna.<span class="superscript">35</span> En Cuba no se realiza ninguna de las 2 a los donantes. </p>     <p>En 1995, el Instituto Nacional de la Salud (NIH) de EE.UU.<span class="superscript">34</span> lleg&oacute; a las siguientes conclusiones: a) La prueba de ALT deber&iacute;a ser discontinuada debido a la posible utilizaci&oacute;n de IEE espec&iacute;ficos para VHC. </p>     <p align="justify">b) El uso del anti-HB <em>core </em> deber&iacute;a continuar, ya no para prevenir la transmisi&oacute;n de VHC, sino porque puede actuar como marcador alternativo de la infecci&oacute;n por VIH y para prevenir algunos casos de VHB postransfusional, ya que el anti-HB <em>core </em> puede estar presente durante el per&iacute;odo de ventana de la infecci&oacute;n aguda con VHB luego de la desaparici&oacute;n del HBsAg, pero antes de la aparici&oacute;n de anticuerpos protectores anti-HBs.<span class="superscript">36 </span></p>     <p align="justify">Algunos trabajos demostraron que una peque&ntilde;a proporci&oacute;n de donantes anti-HB <em>core </em> positivos son vir&eacute;micos, y por lo tanto, infecciosos, lo que significa que, adem&aacute;s de la detecci&oacute;n de HBsAg, la utilizaci&oacute;n de esta prueba es de utilidad.<span class="superscript">37</span> No obstante, diversos estudios en poblaciones de donantes de repetici&oacute;n, muestran que la inclusi&oacute;n del ensayo de anti-HB <em>core </em> tiene valor limitado para incrementar la seguridad transfusional,<span class="superscript">38,39</span> lo que sugiere que, en el caso de Cuba, se deber&iacute;a evaluar en una muestra de nuestra poblaci&oacute;n de donantes la prueba para detecci&oacute;n de anti-HB <em>core </em> para determinar su utilidad para prevenir las ITT debidas a VHB. </p>     <p align="justify">La eliminaci&oacute;n de unidades debido a niveles elevados de ALT ha resultado <strong></strong>siempre problem&aacute;tico debido a la inespecificidad de la prueba, ya que el consumo de alcohol, obesidad y otros factores no relacionados con ITT pueden dar lugar al aumento enzim&aacute;tico llevando a una exclusi&oacute;n innecesaria del donante.<span class="superscript">40</span> El &uacute;nico beneficio de la prueba ser&iacute;a la identificaci&oacute;n de agentes infecciosos desconocidos causantes de un peque&ntilde;o porcentaje de hepatitis postransfusionales, pero el riesgo de transmisi&oacute;n de estos agentes por donantes con ALT elevadas ser&iacute;a muy bajo.<span class="superscript">38 </span></p>     <p align="justify">El valor predictivo de una prueba alternativa depende de la prevalencia del agente en una determinada poblaci&oacute;n. Por ejemplo, la detecci&oacute;n de anti-HB <em>core </em> tuvo un importante valor predictivo de infecci&oacute;n para VIH en homosexuales de San Francisco, EE.UU., pero es m&iacute;nimo en una poblaci&oacute;n de donantes voluntarios repetitivos.<span class="superscript">41 </span></p>     <p align="justify">La aplicaci&oacute;n de la vacunaci&oacute;n masiva contra VHB es la estrategia m&aacute;s sensata en un pa&iacute;s como Cuba, donde la cobertura de salud alcanza al 100 % de la poblaci&oacute;n. </p>     <p align="justify">No obstante, existen evidencias de que a&uacute;n ocurren algunas hepatitis residuales entre receptores de sangre que no estar&iacute;an asociadas con infecciones por ninguno de los virus de hepatitis conocidos, y no parece posible relacionar estas infecciones con los otros virus relacionados con hepatitis identificados recientemente, como el virus de la hepatitis G (VHG), TTV o SEN-V.<span class="superscript">6 </span></p>     <p align="justify">El virus de la hepatitis A (VHA) puede ser transmitido por v&iacute;a transfusional, pero la probabilidad de que esto suceda es m&iacute;nima, ya que causa una infecci&oacute;n aguda y la fase de viremia es muy corta. Hay pocos casos descriptos en la literatura <span class="superscript">10</span> y se estim&oacute; que el riesgo de transmisi&oacute;n por v&iacute;a transfusional es de 1 en un mill&oacute;n.<span class="superscript">4</span> Te&oacute;ricamente, la detecci&oacute;n de ALT podr&iacute;a ser &uacute;til en reducir el riesgo de VHA postransfusional, pero en la pr&aacute;ctica, la elevaci&oacute;n de esta enzima cubrir&iacute;a s&oacute;lo un per&iacute;odo de infectividad muy peque&ntilde;o.<span class="superscript">10</span> </p>     <p align="justify">El virus de la hepatitis D es incompleto y requiere del VHB para su replicaci&oacute;n. Es transmitido primariamente por contacto parenteral y las medidas para prevenir la transmisi&oacute;n de VHB son efectivas tambi&eacute;n para este virus.<span class="superscript">10</span> </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">El virus de la hepatitis E se transmite predominantemente por v&iacute;a ent&eacute;rica, fundamentalmente en pa&iacute;ses en desarrollo. Como existe un per&iacute;odo corto de viremia, pero no un estado de portador cr&oacute;nico, hay un peque&ntilde;o riesgo de transmisi&oacute;n por transfusiones de sangre y principalmente por derivados plasm&aacute;ticos.<span class="superscript">43 </span></p> <h6>Retrovirus VIH-1 / 2 </h6>     <p align="justify">Las primeras informaciones acerca del SIDA suger&iacute;an que la enfermedad ten&iacute;a etiolog&iacute;a infecciosa y las medidas iniciales para reducir el riesgo de transmisi&oacute;n por transfusi&oacute;n fueron las de reducir la obtenci&oacute;n de sangre de individuos con factores de riesgo de la enfermedad. <em>Busch </em>y colaboradores,<span class="superscript">44</span> estimaron que el riesgo de contraer una infecci&oacute;n de VIH por v&iacute;a transfusional en San Francisco a principios de la d&eacute;cada de los 80 era del 1,2 % por unidad transfundida, pero este riesgo disminuy&oacute; notoriamente al 0,2 % al final de la d&eacute;cada, como resultado de los esfuerzos por educar a los individuos pertenecientes a poblaciones de riesgo para evitar la donaci&oacute;n de sangre. En 1987 se estim&oacute; que la selecci&oacute;n de los donantes, su educaci&oacute;n y autoexclusi&oacute;n llev&oacute; a que 49 de 50 personas infectadas con VIH desistieran de donar sangre.<span class="superscript">45 </span></p>     <p align="justify">El reconocimiento del VIH como agente etiol&oacute;gico del SIDA dio lugar al desarrollo de pruebas de IEE para detecci&oacute;n de anticuerpos para el virus,<span class="superscript">46</span> que se usaron en EE.UU. a partir de marzo de 1985 para pesquisaje en donantes de sangre, <span class="superscript">44</span> y se demostr&oacute; que la mayor&iacute;a de los individuos infectados ten&iacute;an conductas o factores de riesgo, raz&oacute;n por la cual se incrementaron las medidas referidas al cuestionario pre-donaci&oacute;n.<span class="superscript">47</span> Ambos hechos provocaron una disminuci&oacute;n importante en la transmisi&oacute;n de VIH por v&iacute;a transfusional. Pero a&uacute;n as&iacute;, se continuaron presentando infecciones asociadas con transfusi&oacute;n, y se atribuy&oacute; en gran parte a la presencia de virus en circulaci&oacute;n antes de la aparici&oacute;n de una respuesta detectable de anticuerpos, por lo que la utilizaci&oacute;n de sangre obtenida en este per&iacute;odo de ventana resultar&iacute;a en la transmisi&oacute;n de la infecci&oacute;n. </p>     <p align="justify">Para determinar la extensi&oacute;n del per&iacute;odo de ventana se desarrollaron estudios retrospectivos utilizando modelos matem&aacute;ticos en donantes de repetici&oacute;n que establec&iacute;an la relaci&oacute;n entre la infectividad y el intervalo entre 2 donaciones. La estimaci&oacute;n en 1990 fue de 42-45 d&iacute;as con los ensayos de 2da. generaci&oacute;n que utilizaban ant&iacute;genos recombinantes.<span class="superscript">14</span> El aumento en la sensibilidad de los ensayos de 3ra. generaci&oacute;n, que detectan IgM adem&aacute;s de IgG, redujo posteriormente el per&iacute;odo de ventana a aproximadamente 22 d&iacute;as 14 y el riesgo residual en EE.UU. se estim&oacute; en 1:450 000 a 1:660 000.<span class="superscript">48</span> </p>     <p align="justify">Existe variaci&oacute;n gen&eacute;tica del VIH y es importante su relaci&oacute;n con la seguridad transfusional. El virus se puede transmitir si un donante est&aacute; infectado con una variante gen&eacute;tica at&iacute;pica que no resulta detectada por los ensayos utilizados com&uacute;nmente en el pesquisaje. El VIH-1 se clasifica filogen&eacute;ticamente en los grupos M y O, el grupo M es adem&aacute;s dividido en al menos 8 subtipos designados desde la A hasta la H. Estos subtipos presentan diferente distribuci&oacute;n geogr&aacute;fica. El predominante en Cuba, como en EE.UU., es el B, y es por eso los ensayos comerciales utilizaron inicialmente lisados de VIH-1 subtipo B como ant&iacute;geno. Estas pruebas resultaron extremadamente sensibles para detectar infecciones causadas por VIH-1 (desde A hasta la H), pero no pod&iacute;an detectar algunas muestras de variantes como VIH-1 grupo O y VIH-2.<span class="superscript">14 </span></p>     <p align="justify">El VIH-2 se descubri&oacute; en 1985 en &Aacute;frica Occidental. 49 El VIH-1 y 2 presentan una homolog&iacute;a del 50 % en sus &aacute;cidos nucleicos y m&aacute;s del 90 % de los sueros de personas infectadas con VIH-2 son positivos en los ensayos basados en VIH-1. A partir de 1992 se utilizaron ensayos que utilizaban ant&iacute;genos para ambos virus en el pesquisaje en donantes de sangre.<span class="superscript">14 </span></p>     <p align="justify">En Cuba se realiz&oacute; la proeza de desarrollar sistemas de pesquisaje aut&oacute;ctonos e iniciar el pesquisaje masivo de los donantes por ELISA con ant&iacute;genos naturales en 1986 (Sistema ELISA DAVIH, DAVIHLab, La Habana, Cuba), y luego con el sistema UMELISA HIV 1/2 (TecnoSuma, La Habana, Cuba). En la figura 3 se muestra la seroprevalencia de VIH 1/2, confirmada por <em>Western blot (DAVIH-blot)</em>, en los donantes de sangre desde 1986 hasta el 2004. </p>     <p align="center"><a href="/img/revistas/hih/v22n2/f0302206.gif"><img src="/img/revistas/hih/v22n2/f0302206.gif" width="242" height="196" border="0"></a></p>     
<p align="center">Fuente: Laboratorio de Investigaciones del SIDA, La Habana, Cuba.     <br>   Fig. 3. Virus de la inmunodeficiencia humana 1/2: porcentaje de seropositivos confirmados en los donantes de sangre. Cuba, 1986-2004. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">En 1994, investigadores franceses informaron que algunas personas infectadas con una variante end&eacute;mica en pa&iacute;ses de &Aacute;frica Central como Camer&uacute;n y Gab&oacute;n (VIH-1 grupo O), eran negativos en ensayos para detecci&oacute;n de anticuerpos para VIH-1 y para VIH-1/VIH-2. <span class="superscript">50</span> Entonces se desarrollaron los ensayos para detecci&oacute;n de personas infectadas con el grupo O, y posteriormente se implement&oacute; en EE.UU. el estudio del Ag p24. </p>     <p align="justify">En febrero de 1995, la Asociaci&oacute;n Americana de Bancos de Sangre (AABB) manifest&oacute; su apoyo a la autorizaci&oacute;n e implementaci&oacute;n del pesquisaje de Ag p24 en donantes de sangre, y en 1996 se estableci&oacute; la obligatoriedad de realizaci&oacute;n de la prueba. </p>     <p align="justify">Estudios basados en paneles de seroconversi&oacute;n sugirieron que el pesquisaje para Ag p24 reducir&iacute;a el per&iacute;odo de ventana a 16 d&iacute;as.<span class="superscript">51</span> Cuando se inici&oacute; el estudio de Ag p24 en donantes de sangre, se esperaba encontrar una disminuci&oacute;n del riesgo de transmisi&oacute;n de VIH del 27 %, <span class="superscript">14</span> pero la frecuencia de detecci&oacute;n ha sido solo de 1 caso en 9 000 000 (solo el 17 % de la predicci&oacute;n).<span class="superscript">1</span> Es posible que el hallazgo de tan pocas unidades con ant&iacute;geno positivo y anticuerpo negativo se deba a que en la fase antigen&eacute;mica, los s&iacute;ntomas cl&iacute;nicos de la infecci&oacute;n induzcan al potencial donante a no realizar la donaci&oacute;n. </p>     <p align="justify">En febrero de 1999, la FDA en EE.UU. inst&oacute; a la comunidad relacionada con la medicina transfusional a desarrollar e implementar tecnolog&iacute;as para pesquisaje en donantes de sangre con ensayos de NAT para VIH, as&iacute; como para VHC. </p>     <p align="justify">En respuesta a este requerimiento, la AABB form&oacute; un grupo de trabajo integrado por miembros de varias instituciones (Cruz Roja Americana -ARC-, Colegio de Pat&oacute;logos Americanos, NIH, etc.). La primera fase se bas&oacute; en implementar el requerimiento europeo para productos manufacturados a partir de plasma, y la segunda fase en aplicar esta nueva tecnolog&iacute;a en bancos de sangre.<span class="superscript">52 </span></p>     <p align="justify">En EE.UU., se estima que 1,48 unidades por mill&oacute;n de donaciones escapan la detecci&oacute;n por los ensayos serol&oacute;gicos para anti-VIH y p24 y la implementaci&oacute;n de NAT lo reducir&iacute;a a 1,01 unidades por mill&oacute;n.<span class="superscript">30</span> </p>     <p align="justify">La utilizaci&oacute;n de NAT en <em>minipools </em> acortar&iacute;a la ventana del 32 a 41 % (7 a 9 d&iacute;as menos que con la detecci&oacute;n de anticuerpos por IEE de 3ra. generaci&oacute;n). El riesgo de transmisi&oacute;n decrecer&iacute;a a 1:725 000 -1: 835 000.<span class="superscript">1</span> </p>     <p align="justify">Dentro del per&iacute;odo de ventana existe un intervalo denominado per&iacute;odo de eclipse, que comprende el tiempo desde la infecci&oacute;n hasta que se presente infectividad. En un estudio realizado en chimpanc&eacute;s se sugiere que durante esta fase no habr&iacute;a infectividad en la sangre hasta que la presencia de virus pueda ser detectada por NAT y/o aislamiento viral.<span class="superscript">53</span> Estudios previos en modelos animales hab&iacute;an indicado que durante un per&iacute;odo despu&eacute;s de la exposici&oacute;n al virus, el mismo replica en los tejidos linfoides regionales antes de diseminarse en sangre perif&eacute;rica.<span class="superscript">54</span> </p> <h6> HTLV-I/II </h6>     <p align="justify">El HTLV-I fue el primer retrovirus humano reconocido en 1980.<span class="superscript">55</span> Posteriormente se aisl&oacute; el HTLV-II. <span class="superscript">56</span> El HTLV-I es end&eacute;mico en el sudoeste del Jap&oacute;n, el Caribe y &Aacute;frica ecuatorial. Adem&aacute;s, existen focos en poblaciones negras de Colombia y Brasil, en ind&iacute;genas en Colombia y Chile y en abor&iacute;genes de Australia Central.<span class="superscript">57</span> La prevalencia de la infecci&oacute;n con HTLV-II entre drogadictos por v&iacute;a endovenosa en EE.UU. y en Europa es elevada, y es end&eacute;mico en poblaciones ind&iacute;genas americanas de Panam&aacute;, Colombia, Venezuela, Brasil, Argentina, Florida y Nuevo M&eacute;jico.<span class="superscript">58 </span></p>     <p align="justify">El pesquisaje en donantes de sangre para anticuerpos anti-HTLV-I se inici&oacute; en 1986 en Jap&oacute;n,<span class="superscript">59</span> y posteriormente se hizo obligatorio en varios pa&iacute;ses, como EE.UU., Francia y Holanda, entre otros.<span class="superscript">60-62 </span></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Los IEE originales utilizaron ant&iacute;genos obtenidos de c&eacute;lulas infectadas con HTLV-I, pero tambi&eacute;n detectaban HTLV-II, ya que comparte un 65 % de secuencias con el HTLV-I; posteriormente se adicionaron ant&iacute;genos recombinantes espec&iacute;ficos para HTLV-II.<span class="superscript">42</span> </p>     <p align="justify">Los riesgos para infecci&oacute;n con HTLV-II son principalmente la utilizaci&oacute;n de drogas por v&iacute;a endovenosa, mientras que para HTLV-I es predominantemente la residencia en &aacute;reas end&eacute;micas. </p>     <p align="justify">En relaci&oacute;n con la transmisi&oacute;n por v&iacute;a transfusional, los rangos de seroconvesi&oacute;n de receptores de sangre en &aacute;reas end&eacute;micas del virus son del 44 al 82 %, <span class="superscript">63</span> y es menor en &aacute;reas no end&eacute;micas.<span class="superscript">7</span> La probabilidad de transmisi&oacute;n disminuye con el tiempo de almacenamiento del componente sangu&iacute;neo, y como estos virus infectan a linfocitos, no se transmiten por productos extracelulares, como plasma fresco congelado y crioprecipitados.<span class="superscript">7</span> </p>     <p align="justify">El HTLV-I est&aacute; asociado al menos con 2 enfermedades: la leucemia-linfoma T del adulto, la cual presenta un per&iacute;odo de incubaci&oacute;n prolongado de 30-40 a&ntilde;os, y una mielopat&iacute;a asociada con HTLV-I, la paraparesia esp&aacute;stica tropical, cuyo per&iacute;odo de incubaci&oacute;n es de 3 a 5 a&ntilde;os.<span class="superscript">59</span> La mayor&iacute;a de las personas infectadas con el virus permanecen sanas, con un riesgo de adquirir la complicaci&oacute;n hematol&oacute;gica entre el 2 y 4 %, y de desarrollar la mielopat&iacute;a de menos del 1 %. Tambi&eacute;n se ha asociado con uve&iacute;tis.<span class="superscript">64</span> El HTLV-II no se ha asociado hasta el momento en forma fehaciente con ninguna enfermedad. </p>     <p align="justify"><em>Schreiber </em>y colaboradores, <span class="superscript">7 </span>estimaron que el riesgo residual de infecci&oacute;n con HTLV en EE.UU. es de 1 en 641 000 unidades. Esta estimaci&oacute;n se bas&oacute; en la incidencia de nuevas infecciones en la poblaci&oacute;n de donantes junto con un per&iacute;odo de ventana calculado sobre la base de individuos con exposici&oacute;n conocida al HTLV-I/II. </p>     <p align="justify">Las pruebas de detecci&oacute;n de anticuerpos contra ambos virus en Cuba revelaron, seg&uacute;n las primeras encuestas seroepidemiol&oacute;gicas llevadas a cabo en la d&eacute;cada de los 90, que existe una baja seroprevalencia de anticuerpos,<span class="superscript">65-66</span> pero ocurren infecciones en determinados grupos poblacionales con riesgo, especialmente en cubanos con ascendentes de origen caribe&ntilde;o angl&oacute;fono (<em>Navea L, Noa E, Lubian AL, P&eacute;rez MT, Carnot J, Rivero R</em>. <em>Screening of anti HTLV I antibody in sera from HIV infected persons and patients with hematological and neurological diseases in Cuba. Proceedings of the Fifth International Conference on Human Retrovirology; HTLV. Japan, 1992</em>).<span class="superscript">67-68</span> Y como la infecci&oacute;n puede persistir por toda la vida, muchos portadores sanos podr&iacute;an estar transmitiendo la infecci&oacute;n sin padecer las enfermedades asociadas.<span class="superscript">69</span> Los estudios revelaron la existencia no solo de portadores, sino tambi&eacute;n de enfermos con leucemia T del adulto y paraparesia esp&aacute;stica tropical.<span class="superscript">70</span> En l a situaci&oacute;n epidemiol&oacute;gica en Cuba, se destaca que presumiblemente el 20 % de los seropositivos adquirieron la infecci&oacute;n por v&iacute;a de las transfusiones de sangre.<span class="superscript">68 </span>En la tabla 3 se detalla la cantidad de muestras procesadas y los resultados en distintos grupos de estudio entre 1991 y 1996. </p>     <p align="center">Tabla 3. <em></em>Detecci&oacute;n de anticuerpos contra HTLV-I en grupos de la poblaci&oacute;n cubana de 1991 a 1996 <em></em></p> <table width="200" border="1" align="center">   <tr>     <td>    <div align="center">Grupos de estudio</div></td>     <td>    <div align="center">n </div></td>     <td>    <div align="center">Seropositivos</div></td>     <td>    ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">% </div></td>   </tr>   <tr>     <td>Donantes de sangre</td>     <td>    <div align="center">16 920</div></td>     <td>    <div align="center">3</div></td>     <td>    <div align="center">0,01 </div></td>   </tr>   <tr>     <td>Enfermedades hematol&oacute;gicas </td>     <td>    <div align="center">241</div></td>     <td>    <div align="center">1 </div></td>     <td>    <div align="center">0,04 </div></td>   </tr>   <tr>     <td>Insuficienia renal cr&oacute;nica </td>     <td>    <div align="center">1 708</div></td>     <td>    <div align="center">2 </div></td>     <td>    <div align="center">0,11 </div></td>   </tr>   <tr>     <td>Politransfundidos </td>     <td>    ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">180</div></td>     <td>    <div align="center">1 </div></td>     <td>    <div align="center">0,55 </div></td>   </tr>   <tr>     <td>Contactos sexuales de seropositivos </td>     <td>    <div align="center">7 </div></td>     <td>    <div align="center">2 </div></td>     <td>    <div align="center">28,57 </div></td>   </tr>   <tr>     <td>Hijos de madres seropositivas </td>     <td>    <div align="center">6 </div></td>     <td>    <div align="center">1 </div></td>     <td>    <div align="center">16,66 </div></td>   </tr>   <tr>     <td>Enfermedades de transmisi&oacute;n sexual</td>     <td>    <div align="center">6 081</div></td>     <td>    ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">0 </div></td>     <td>    <div align="center">0 </div></td>   </tr>   <tr>     <td>Enfermedades neurol&oacute;gicas</td>     <td>    <div align="center">187</div></td>     <td>    <div align="center">0 </div></td>     <td>    <div align="center">0 </div></td>   </tr>   <tr>     <td>Neuropat&iacute;a epid&eacute;mica</td>     <td>    <div align="center">617 </div></td>     <td>    <div align="center">0 </div></td>     <td>    <div align="center">0 </div></td>   </tr>   <tr>     <td>Seropositivos al VIH-1</td>     <td>    <div align="center">121</div></td>     <td>    <div align="center">0 </div></td>     <td>    ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">0 </div></td>   </tr>   <tr>     <td>Otros</td>     <td>    <div align="center">284</div></td>     <td>    <div align="center">0 </div></td>     <td>    <div align="center">0 </div></td>   </tr>   <tr>     <td>Total</td>     <td>    <div align="center">26 352 </div></td>     <td>    <div align="center">10 </div></td>     <td>    <div align="center">0,037 </div></td>   </tr> </table>     <p align="center">n: n&uacute;mero de pacientes; %: porcentaje de seropositividad.     <br> Fuente: Laboratorio de Investigaciones del SIDA. <span class="superscript">68</span></p>     <p><em>Importancia del pesquisaje de la sangre que se dona en Cuba</em>: </p> <ul>       ]]></body>
<body><![CDATA[<li> Causa enfermedades graves. </li>       <li> Es un virus bien caracterizado. </li>       <li> Se puede disponer de pruebas de pesquisaje hechas en Cuba. </li>       <li> La infecci&oacute;n se transmite por la sangre (elementos celulares). </li>       <li> Existen individuos sanos infectados que act&uacute;an potencialmente como donantes de sangre. </li>       <li> Detectar la infecci&oacute;n en la sangre donada permite reducir esta fuente de infecci&oacute;n </li>     </ul> <h6>Infecciones por otros virus </h6>     <p><em>Citomegalovirus (CMV)</em>: </p>     <p align="justify">Este virus en general no da lugar a enfermedad en el individuo inmunocompetente, pero puede resultar fatal en los inmunocomprometidos, incluyendo beb&eacute;s prematuros de bajo peso, receptores de trasplantes, entre otros. </p>     <p align="justify">La primera asociaci&oacute;n entre CMV y transfusi&oacute;n se describi&oacute; en 1966, y a partir de ese momento fue evidente que mientras la mayor&iacute;a de los pacientes expuestos a este virus desarrollaba infecciones asintom&aacute;ticas o leves, una minor&iacute;a, compuesta por pacientes inmunodeprimidos, sufr&iacute;a enfermedades severas.<span class="superscript">71 </span></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">La seroprevalencia de anti-CMV en la poblaci&oacute;n general es elevada, del 50 al 100 % en diferentes pa&iacute;ses, dependiendo de factores tales como nivel socioecon&oacute;mico, edad, &aacute;rea geogr&aacute;fica, y otros.<span class="superscript">72</span> Este hecho ocasiona que la disponibilidad de unidades seronegativas sea muy limitada. En estudios llevados a cabo en Cuba con el IEE de <em>Labsystems Oy, </em> se encontr&oacute; el 32,7 % de seropositivos para IgG anti-CMV en 300 donantes de sangre,<span class="superscript">73</span> 57,3 % en 220 embarazadas a t&eacute;rmino,<span class="superscript">74</span> 67,8 % en politransfundidos <span class="superscript">75</span> y 77 % en 60 receptores de trasplantes renales.<span class="superscript">76</span> </p>     <p align="justify">La transmisi&oacute;n de CMV por v&iacute;a transfusional est&aacute; asociada solo con componentes celulares y la eliminaci&oacute;n de leucocitos en gl&oacute;bulos rojos y concentrados plaquetarios reduce la posibilidad de transmisi&oacute;n de la infecci&oacute;n.<span class="superscript">36</span> En la actualidad, se utilizan para pacientes susceptibles unidades filtradas, para reducir el n&uacute;mero de linfocitos, y/o seronegativas para CMV. <span class="superscript">6</span> La FDA define a una unidad como leucorreducida cuando contiene menos de 5 x 10<span class="superscript">6</span> leucocitos/mL, lo cual se logra satisfactoriamente empleando filtros de tercera generaci&oacute;n.<span class="superscript">71</span> La AABB recomienda el pesquisaje serol&oacute;gico o la leucorreducci&oacute;n como m&eacute;todos equivalentes para prevenir la transmisi&oacute;n de CMV, pero la FDA considera que esta equivalencia a&uacute;n no est&aacute; demostrada.<span class="superscript">71 </span></p>     <p><em>Parvovirus B19</em>: </p>     <p align="justify">Este virus es responsable de una variedad de manifestaciones cl&iacute;nicas que dependen del estado hematol&oacute;gico e inmunol&oacute;gico del hu&eacute;sped. La infecci&oacute;n ocurre principalmente durante la ni&ntilde;ez y la seroprevalencia aumenta con la edad hasta alcanzar valores mayores al 90 % en la poblaci&oacute;n adulta.<span class="superscript">77</span> </p>     <p align="justify">El riesgo de transmisi&oacute;n por v&iacute;a transfusional var&iacute;a con la incidencia de la infecci&oacute;n, la cual sigue un curso estacional (es mayor a finales del invierno, inicios de la primavera) y var&iacute;a en diferentes a&ntilde;os. <span class="superscript">42</span> Estudios realizados con varios m&eacute;todos indican que este agente est&aacute; presente en sangre de 1:20 000 a 1:50 000 donantes, pero en per&iacute;odos de epidemias, la incidencia se puede incrementar hasta 1:260.<span class="superscript">78</span> </p>     <p align="justify">Aunque este virus puede causar enfermedad severa en fetos, individuos con anemias hemol&iacute;ticas o hemoglobinopat&iacute;as y en aquellos con inmunodeficiencias, solo se han publicado 3 casos de enfermedades asociadas con transmisi&oacute;n por v&iacute;a transfusional o por trasplante.<span class="superscript">77</span> La incidencia de viremia del parvovirus B19 en donantes de sangre es muy baja,<span class="superscript">79</span> pero es suficiente para contaminar <em>pools </em> de plasmas utilizados para preparar concentrados terap&eacute;uticos.<span class="superscript">80</span> En Cuba, la transmisi&oacute;n sangu&iacute;nea de este virus no ha sido evaluada. </p> <h4>Detecci&oacute;n de &aacute;cidos nucleicos en medicina transfusional </h4>     <p align="justify">El pesquisaje gen&oacute;mico de agentes infecciosos se ha hecho posible con el desarrollo de varias t&eacute;cnicas de amplificaci&oacute;n e hibridizaci&oacute;n de &aacute;cidos nucleicos. Estos m&eacute;todos permiten la detecci&oacute;n directa de los organismos con una sensibilidad varias veces mayor que los ensayos tradicionales como cultivos o IEE para detecci&oacute;n de ant&iacute;geno. </p>     <p align="justify">Despu&eacute;s del per&iacute;odo de eclipse, el per&iacute;odo de infectividad se extiende hasta el primer resultado positivo por IEE (Ag p24 para VIH, anti IgG para VHC y HBsAg para VHB). Este per&iacute;odo de infectividad est&aacute; estimado entre 6 y 10 d&iacute;as para VIH, de 41-57 d&iacute;as para VHC y entre 30 y 45 d&iacute;as para VHB.<span class="superscript">29</span> Otro par&aacute;metro importante es el per&iacute;odo durante el cual el virus comienza a ser detectable por el ensayo de NAT. El mismo est&aacute; relacionado directamente con el tiempo de duplicaci&oacute;n de replicaci&oacute;n viral, que es 0,3; 1 y 4 d&iacute;as para VHC, VIH y VHB, respectivamente. Para los 2 primeros virus, esta replicaci&oacute;n viral r&aacute;pida indica que el intervalo entre el per&iacute;odo de eclipse y el infeccioso no cubierto por NAT es muy corto.<span class="superscript">29</span> Esta conclusi&oacute;n estar&iacute;a avalada por datos experimentales obtenidos en chimpanc&eacute;s infectados con VIH en el cual la infectividad coincid&iacute;a con ARN de VIH detectable por PCR.<span class="superscript">53</span> Existe una relaci&oacute;n entre el tiempo de replicaci&oacute;n viral y el nivel de viremia alcanzado en el per&iacute;odo de ventana; para VHC es de 10<span class="superscript">5</span> a 10<span class="superscript">7</span> copias /mL, para VIH es de 10<span class="superscript">2</span> a 10<span class="superscript">7</span> copias/mL y para VHB de 10<span class="superscript">2</span> a 10<span class="superscript">4</span> copias/mL. Estos datos implican claramente la capacidad del NAT para disminuir el per&iacute;odo de ventana, a&uacute;n cuando las muestras se diluyan para la formaci&oacute;n de <em>pools</em>. </p>     <p>El VHC es el de mayor prevalencia y mayor per&iacute;odo de ventana, lo que explica que la detecci&oacute;n de VHC por NAT es la prioridad en el pesquisaje de la sangre. </p>     <p align="justify">Hasta hace poco tiempo, la implementaci&oacute;n de NAT se consideraba incompatible con las necesidades de un banco de sangre y no se consideraba una opci&oacute;n viable por las siguientes desventajas t&eacute;cnicas y econ&oacute;micas: </p> <ol>       ]]></body>
<body><![CDATA[<li>         <div align="justify"> Se requiere personal entrenado en t&eacute;cnicas de biolog&iacute;a molecular y equipamiento que no es familiar a un servicio de medicina transfusional. </div>   </li>       <li>         <div align="justify"> Para prevenir la contaminaci&oacute;n de las muestras, se requiere que la preparaci&oacute;n de reactivos, procesamiento de las muestras y amplificaci&oacute;n y detecci&oacute;n se realicen en lugares separados, lo que aumenta la necesidad de espacio f&iacute;sico. </div>   </li>       <li>         <div align="justify"> La realizaci&oacute;n de las t&eacute;cnicas consume mucho tiempo, lo que da lugar a un esquema de trabajo incompatible con la rutina del pesquisaje del banco de sangre y la liberaci&oacute;n de los productos. Esto se acent&uacute;a cuando se obtiene un resultado positivo y se debe discriminar cu&aacute;l de los componentes del <em>pool </em> es el reactivo. </div>   </li>       <li>         <div align="justify"> El costo es alrededor de 10 veces mayor que el IEE m&aacute;s caro. </div>   </li>       <li>         <div align="justify">No existe actualmente automatizaci&oacute;n completa. </div>   </li>     ]]></body>
<body><![CDATA[</ol>     <p align="justify">Existen servicios de la Cruz Roja en Alemania que han implementado t&eacute;cnicas de NAT para VIH, VHB y VHC en donantes de sangre desde 1997.<span class="superscript">81,82</span> En EE.UU., casi todos los bancos de sangre realizaban NAT para detecci&oacute;n de VIH y VHC desde 1999.<span class="superscript">83 </span></p>     <p align="justify">La utilizaci&oacute;n de NAT fue propuesta por investigadores de <em>Retroviral Epidemiology Donors Study (REDS) </em> en 1996, <span class="superscript">30</span> pero por las razones expuestas, se estim&oacute; que no era posible hasta lograr superar estos obst&aacute;culos. Un evento muy importante que aceler&oacute; la decisi&oacute;n de iniciar estas medidas de detecci&oacute;n gen&oacute;mica fue la regulaci&oacute;n implementada por el <em>Committee for Proprietary Medicinal Products (CPMP)</em>.<span class="superscript">84</span> La misma requer&iacute;a que todos los derivados de plasma fueran estudiados para ARN de VHC a partir del 1&ordm; de julio de 1999. Esta medida tuvo lugar como consecuencia de infecciones por VHC que se hab&iacute;an producido en receptores de inmunoglobulinas por v&iacute;a endovenosa.<span class="superscript">85,86</span> Posteriormente se requiri&oacute; la obligaci&oacute;n de detecci&oacute;n de ARN de VIH, ADN de VHB y otras secuencias gen&oacute;micas, como parte de los est&aacute;ndares de excelencia, aseguramiento y liderazgo que la Asociaci&oacute;n de Productores de Prote&iacute;nas Plasm&aacute;ticas promueve.<span class="superscript">87 </span></p>     <p align="justify">Como muchos bancos de sangre y fabricantes de derivados de plasma de EE.UU. exportan productos sangu&iacute;neos a Europa, esto presion&oacute; a utilizar el pesquisaje de NAT en ese pa&iacute;s. La mayor&iacute;a de los pa&iacute;ses de Europa y los EE.UU. est&aacute;n utilizando <em>pools </em> de sueros en rangos que var&iacute;an de 16 a 128. Un resultado positivo en un <em>pool </em> primario implica que debe confirmarse el resultado inicial e identificar a la muestra positiva. Existen varias estrategias para hacerlo dependiendo del tama&ntilde;o del <em>pool, </em> pero muchas veces no es posible la identificaci&oacute;n individual y adem&aacute;s este proceso requiere de varios d&iacute;as, lo que trae aparejado el problema de no poder utilizar los componentes que pueden almacenarse por poco tiempo, como son los concentrados plaquetarios. </p>     <p align="justify">La utilizaci&oacute;n de <em>pools </em> surgi&oacute; como necesaria por los costos y la tecnolog&iacute;a compleja, pero el debate acerca de las ventajas del pesquisaje individual es cada vez mayor, y se ha demostrado que el estudio de los espec&iacute;menes en forma individual tiene la ventaja de una mayor sensibilidad.<span class="superscript">88</span> Adem&aacute;s, se obtienen otros beneficios como una identificaci&oacute;n r&aacute;pida del donante, dando lugar a un tiempo de bloqueo muy bajo de componentes.<span class="superscript">29</span> </p>     <p align="justify">La eficacia del NAT var&iacute;a en forma importante en &aacute;reas con distinta prevalencia para VIH y VHC o a&uacute;n en el mismo lugar entre donantes de diferente estrato social u origen geogr&aacute;fico. Por ejemplo, la prevalencia para VHC es homog&eacute;nea en pa&iacute;ses desarrollados, pero en Alemania, la poblaci&oacute;n estudiada por grandes centros de la Cruz Roja, encontr&oacute; una prevalencia de 5 a 10 veces mayor que en donantes de un hospital universitario.<span class="superscript">81,82</span> En Gran Breta&ntilde;a, la mayor&iacute;a de los donantes son de repetici&oacute;n (&gt;80 %) y el riesgo residual para VHC es menor a 1:200 000, siendo de 1:40 000 en los de primera vez, y en Francia se estima que en las 3 200 000 unidades anuales se prevendr&iacute;an 6 para VHC, 1 para VIH y 7 para VHB; en el otro extremo, en pa&iacute;ses en desarrollo, el costo beneficio ser&iacute;a muy bajo.<span class="superscript">28</span> Se est&aacute; considerando el pesquisaje de otros virus como VHA y parvovirus B19 por NAT.<span class="superscript">28</span> </p>     <p align="justify">Sin lugar a dudas, los avances en la automatizaci&oacute;n permitir&aacute;n el procesamiento de las muestras en forma individual, y el tiempo y la acumulaci&oacute;n de datos proveer&aacute;n una visi&oacute;n m&aacute;s realista acerca del costo-beneficio de la aplicaci&oacute;n de NAT en la seguridad de las donaciones de sangre. Pero por el injusto orden econ&oacute;mico mundial, en los pa&iacute;ses pobres, esta tecnolog&iacute;a no est&aacute; al alcance de los programas nacionales de sangre. </p> <h4 align="justify">Summary</h4> <h6 align="left">Transfusion-transmitted viral infections </h6>     <p align="justify">The measures to guarantee blood safety include the use of habitual voluntary donors, the careful selection of the donor by physical examination and the medical interview, the self-exclusion, the detection of serological markers of infections, the maintenance of digitalized registers distributed in a rejected donor network and, more recently, the introduction of assays for the detection of nucleic acids. In spite of the screening of the serological markers of blood-borne diseases, there are 4 <strong></strong>potential reasons for which this transmission may still occur: the window period of infection, the existance of asymptomatic donors who are chronic carriers of a transmissible infection with negative serological results, the infections given by mutants or rare strains and the laboratory errors. In this review, the main viruses with potential danger for blood safety, as well as the historical results of the screening in donors and patients from risk groups in Cuba are described. </p>     <p><em>Key words</em>: Transfusion, screening, transmissible diseases, viral infections, HIV, HCV, HBV. </p> <h4 align="justify">Referencias bibliogr&aacute;ficas </h4>          <div align="justify">            ]]></body>
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