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<journal-title><![CDATA[Revista Cubana de Hematología, Inmunología y Hemoterapia]]></journal-title>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Asociación entre el estrés y las enfermedades infecciosas, autoinmunes, neoplásicas y cardiovasculares]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[It has been thought for a long time that the psychological factors play a role that contributes to predisposition, the beginning or the course of several physical diseases. Recent studies have clearly showed the existance of a link between stress and the development of many diseases. Stress is defined as a condition that occurs when an individual percieves demands from a situation that exceeds his resources and may increase the vulnerability of the organism to certain diseases, exerting an immunosuppressive effect. An updating is made on the influences of psychological stress on those diseases that are directly connected with immunological mechanisms, such as infections, autoimmune diseases and neoplasias, as well as on its effect on the cardiovascular diseases. It is stressed that opportune psychological interventions may help to modulate the response to stress and to improve the behavior of health, teaching more adaptative methods to the subjects to interpretate the challenges of life with more effective answers]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[ Instituto de Hematolog&iacute;a e Inmunolog&iacute;a <h2>Asociaci&oacute;n entre el estr&eacute;s y las enfermedades infecciosas, autoinmunes, neopl&aacute;sicas y cardiovasculares </h2>     <p align="justify">Dra. Miriam S&aacute;nchez Segura, Lic. Ren&eacute; Marcos Gonz&aacute;lez Garc&iacute;a, Dra. Vianed Mars&aacute;n Su&aacute;rez y Dra. Consuelo Mac&iacute;as Abraham </p> <h4 align="left">Resumen </h4>     <p align="justify">Desde hace mucho tiempo, se ha pensado que los factores psicol&oacute;gicos desempe&ntilde;an un papel contribuyente en la predisposici&oacute;n, el comienzo o el curso de varias enfermedades f&iacute;sicas. Estudios recientes demuestran claramente una uni&oacute;n entre el estr&eacute;s y el desarrollo y curso de muchas enfermedades. El estr&eacute;s es definido como una condici&oacute;n que ocurre cuando un individuo percibe las demandas de una situaci&oacute;n que excede sus recursos y puede incrementar la vulnerabilidad del organismo a ciertas enfermedades ejerciendo un efecto inmunosupresor. Se realiza una actualizaci&oacute;n acerca de las influencias del estr&eacute;s psicol&oacute;gico en aquellas enfermedades que est&aacute;n conectadas directamente con los mecanismos inmunol&oacute;gicos tales como las infecciones, las enfermedades autoinmunes y las neoplasias, as&iacute; como tambi&eacute;n su efecto sobre las enfermedades cardiovasculares. Se se&ntilde;ala que intervenciones psicol&oacute;gicas oportunas pueden contribuir a modular la respuesta al estr&eacute;s y mejorar el comportamiento de la salud, ense&ntilde;ando a los individuos m&eacute;todos m&aacute;s adaptativos para interpretar los desaf&iacute;os de la vida con respuestas m&aacute;s efectivas. </p>     <p align="justify"><em>Palabras clave</em>: estr&eacute;s, psiconeuroinmunolog&iacute;a, sistema nervioso central, eje hipot&aacute;lamo-pituitario-adrenal, sistema inmune. </p>     <p align="justify">Diversos estudios demuestran claramente una uni&oacute;n entre el estr&eacute;s, el desarrollo y el curso de muchas enfermedades.<span class="superscript">1,2</span> El concepto de que el cerebro puede modular el sistema inmune fundamenta la teor&iacute;a del estr&eacute;s. Recientes avances en el estudio de las interacciones entre el sistema nervioso central (SNC) y el sistema inmune (SI) han demostrado una vasta red de v&iacute;as de comunicaci&oacute;n entre ambos.<span class="superscript">3</span> </p>     <p align="justify">El estr&eacute;s se define como un estado que ocurre cuando un individuo percibe las demandas de una situaci&oacute;n que excede sus recursos.<span class="superscript">4</span> Este evento estresante puede incrementar la vulnerabilidad del organismo a ciertas enfermedades, ejerciendo un efecto inmunosupresor,<span class="superscript">5</span> que se manifiesta fundamentalmente en aquellas patolog&iacute;as que est&aacute;n vinculadas directamente con los mecanismos inmunol&oacute;gicos, tales como las infecciones, las enfermedades autoinmunes y las neoplasias.<span class="superscript">6-8</span> Tambi&eacute;n se conoce que el estr&eacute;s cr&oacute;nico puede conducir a presi&oacute;n sangu&iacute;nea elevada y riesgo de ataque al coraz&oacute;n.<span class="superscript">6</span> Se debe distinguir el eustr&eacute;s del distr&eacute;s. El <em>eustr&eacute;s </em> es un evento neutral o placentero que se piensa puede ser “controlable”. El <em>distr&eacute;s </em>puede ser emocional o f&iacute;sicamente amenazador, severo, prolongado, impredecible e “incontrolable”.<span class="superscript">4</span> </p>     <p align="justify">El campo de la psiconeuroinmunolog&iacute;a, r&aacute;pidamente creciente, involucra la elucidaci&oacute;n de las complejas interacciones entre el SNC, el sistema endocrino y el SI, as&iacute; como sus efectos sobre la salud. Aunque los mecanismos descritos en esta comunicaci&oacute;n bidireccional no son a&uacute;n completamente comprendidos, los estudios en esta disciplina han mostrado que el estr&eacute;s, a trav&eacute;s del eje hipot&aacute;lamo-pituitario-adrenal (HPA) y de la m&eacute;dula adrenal simp&aacute;tica, puede inducir una modulaci&oacute;n del SI.<span class="superscript">9</span> </p>     <p align="justify">La am&iacute;gdala, la cual forma parte del l&oacute;bulo temporal del cerebro, es el &aacute;rea m&aacute;s importante para percibir los eventos estresantes, ya que esta posee un grado considerable de aprendizaje, memoria y monitorea la entrada de informaci&oacute;n sensorial ante cualquier signo de da&ntilde;o potencial. El estr&eacute;s cr&oacute;nico aumenta la irritabilidad, que es una condici&oacute;n seriamente da&ntilde;ina y est&aacute; unido a un incremento en la reactividad, lo cual activa a la am&iacute;gdala y las neuronas que liberan el factor liberador de corticotropina (FLC). Esta es una hormona pept&iacute;dica que constituye uno de los neurotransmisores m&aacute;s influyentes en el cerebro y el mediador central en la respuesta al estr&eacute;s, que coordina el comportamiento, la activaci&oacute;n auton&oacute;mica y la neuroendocrina. El cerebro responde con noradrenalina (NA) y la liberaci&oacute;n incrementada de hormonas de estr&eacute;s. La irritabilidad est&aacute; estrechamente asociada con muchas formas de enfermedad, que van desde la depresi&oacute;n y la adici&oacute;n a drogas hasta la diabetes y la enfermedad del coraz&oacute;n.<span class="superscript">4,10,11 </span></p>     <p align="justify">Los &uacute;ltimos 15 a&ntilde;os de investigaci&oacute;n en psiconeuroinmunolog&iacute;a se han caracterizado por un inter&eacute;s renovado en los mecanismos de la inflamaci&oacute;n y en la participaci&oacute;n del cerebro en dichos mecanismos. Las citocinas proinflamatorias perif&eacute;ricas, producidas por c&eacute;lulas inmunes accesorias activadas, act&uacute;an en el cerebro provocando fiebre, como signo de enfermedad y activaci&oacute;n del eje HPA, lo que abre importantes perspectivas para la comprensi&oacute;n y el tratamiento de los s&iacute;ntomas psiqui&aacute;tricos y neurovegetativos presentes en diferentes enfermedades.<span class="superscript">12</span> Los trastornos por estr&eacute;s psicol&oacute;gico en diferentes situaciones tienen influencia sobre la cantidad y actividad de las c&eacute;lulas inmunes, y puede conducir al cambio de balance entre la secreci&oacute;n de citocinas proinflamatorias y las inmunorregulatorias.<span class="superscript">13</span> </p>     <p align="justify">Los seres humanos est&aacute;n expuestos al estr&eacute;s desde el nacimiento, pero se debe reconocer que cierta cantidad de estr&eacute;s es beneficioso para la vida. Este permite enfrentar con efectividad algunos desaf&iacute;os importantes, suministrando la excitaci&oacute;n y la energ&iacute;a necesarias requeridas en determinadas situaciones. El estr&eacute;s se hace peligroso cuando es de proporciones excesivas, que desbordan las capacidades de adaptaci&oacute;n del individuo o cuando se acumula sin salida adecuada, instal&aacute;ndose la frustraci&oacute;n.<span class="superscript">10 </span></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">El estr&eacute;s es un t&eacute;rmino que se ha hecho sin&oacute;nimo de vida moderna. Algunos estudios sugieren que la aplicaci&oacute;n de estrategias psicoterap&eacute;uticas como la pr&aacute;ctica de la relajaci&oacute;n, la visualizaci&oacute;n, la meditaci&oacute;n y la psicoterapia, que ayudan a un mejor enfrentamiento del estr&eacute;s, permiten utilizar otros procederes m&aacute;s adaptativos que pueden ayudar a mejorar la supervivencia.<span class="superscript">4</span> </p> <h4>Estr&eacute;s y enfermedades infecciosas </h4>     <p align="justify">Existen varias evidencias de que el estr&eacute;s conduce a una capacidad disminuida para combatir la infecci&oacute;n. Por ejemplo, se ha comprobado que los estudiantes tienen m&aacute;s infecciones en la garganta alrededor del tiempo de ex&aacute;menes. La actividad incrementada del eje HPA estimula la secreci&oacute;n de corticosteroides (tales como el cortisol) procedentes de la corteza adrenal, los cuales incrementan los niveles de glucosa en sangre e inhiben la liberaci&oacute;n de interleucinas (ILs) e interferones (IFNs), por lo que los linfocitos son menos respondedores a los agentes invasores y el organismo est&aacute; m&aacute;s propenso a contraer la infecci&oacute;n.<span class="superscript">6,14,15</span> Adem&aacute;s, los esteroides favorecen el retorno de los linfocitos circulantes a los sitios de almacenamiento y destruyen los propios linfocitos induciendo apoptosis.<span class="superscript">15 </span></p>     <p align="justify">En 1991, se demostr&oacute; que los factores ambientales pueden tener un efecto medible sobre la salud. En este estudio, voluntarios humanos fueron inoculados con 5 virus diferentes de catarro com&uacute;n y como resultado, muchos de ellos enfermaron y otros no. La probabilidad de enfermar con catarro fue directamente proporcional a la cantidad de estr&eacute;s que los individuos dijeron haber experimentado durante los a&ntilde;os anteriores.<span class="superscript">14 </span></p>     <p align="justify">Estudios realizados en ratas con miocarditis viral, para evaluar el efecto del estr&eacute;s por calor sobre esta enfermedad, condujeron a la conclusi&oacute;n de que la inducci&oacute;n de hipertermia despu&eacute;s de inoculaci&oacute;n viral agrav&oacute; la necrosis mioc&aacute;rdica inducida por el virus e increment&oacute; el porcentaje de mortalidad entre los animales infectados.<span class="superscript">16</span> </p>     <p align="justify"><em>Cohen </em> y colaboradores, evaluaron el papel del estr&eacute;s psicol&oacute;gico en la expresi&oacute;n de enfermedad en sujetos con infecci&oacute;n respiratoria aguda por el virus influenza A, y reportaron que el estr&eacute;s psicol&oacute;gico m&aacute;s alto (evaluado antes del desaf&iacute;o viral) estuvo asociado con una mayor intensidad de los s&iacute;ntomas y con concentraciones m&aacute;s elevadas de interleucina-6 (IL-6) en respuesta a la infecci&oacute;n. Esto corrobor&oacute; que esta citocina se asocia con el estr&eacute;s y con los s&iacute;ntomas de enfermedad.<span class="superscript">17</span> Por otro lado, un estudio realizado en ni&ntilde;os con infecciones respiratorias altas, donde se evaluaron los efectos de los eventos vitales, el apoyo social y el enfrentamiento psicol&oacute;gico, demostr&oacute; que el impacto del estr&eacute;s vital sobre la vulnerabilidad a las enfermedades infecciosas en ni&ntilde;os es moderado o precedido por el enfrentamiento psicol&oacute;gico y recursos sociales y que diferentes factores psicol&oacute;gicos influyen en la ocurrencia y duraci&oacute;n de las infecciones.<span class="superscript">18</span> </p>     <p align="justify">Los efectos negativos del estr&eacute;s sobre la susceptibilidad a las enfermedades se han reflejado no solo en las infecciones respiratorias cl&iacute;nicas virales en los humanos,<span class="superscript">17-19</span> sino tambi&eacute;n como un cofactor en la reactividad de los herpes virus latentes. Se ha observado que la inmunidad mediada por c&eacute;lulas (IMC) est&aacute; significativamente afectada por productos de los sistemas nervioso y endocrino, y los estudios que han explorado los efectos del estr&eacute;s sobre la patog&eacute;nesis viral y la inmunidad han determinado que las respuestas neuroendocrinas, activadas por hipoquinesia, influyen profundamente en la IMC durante la infecci&oacute;n viral. La depresi&oacute;n de la respuesta inmune celular altera la respuesta inflamatoria en el sitio de la replicaci&oacute;n del virus y suprime la respuesta de IL-2 en el bazo y ganglios linf&aacute;ticos drenantes.<span class="superscript">20</span> </p>     <p align="justify">Investigaciones realizadas en pacientes infectados por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) han demostrado, que el hecho de que estos enfermos conozcan que se encuentran infectados por el virus, puede ser un factor estresante suficiente para producir un estado de inmunodepresi&oacute;n capaz de incrementar el grado de vulnerabilidad a la acci&oacute;n del virus y de favorecer la enfermedad,<span class="superscript">21</span> por lo que el estudio de la evaluaci&oacute;n del impacto psicol&oacute;gico de la infecci&oacute;n, debe incluir el diagn&oacute;stico de enfermedad amenazadora para la vida como un incidente traum&aacute;tico que puede conducir a un trastorno de estr&eacute;s postraum&aacute;tico con progresi&oacute;n al SIDA.<span class="superscript">22</span> En estos pacientes tambi&eacute;n se han estudiado los efectos del estr&eacute;s, s&iacute;ntomas depresivos y apoyo social sobre la evoluci&oacute;n a enfermedad por VIH, y se ha observado que la progresi&oacute;n m&aacute;s r&aacute;pida al SIDA est&aacute; asociada con un mayor n&uacute;mero de eventos vitales estresantes, mayores s&iacute;ntomas depresivos y menor apoyo social.<span class="superscript">23,24</span> Resultados similares se han encontrados entre pacientes asintom&aacute;ticos infectados por VIH, donde demostraron que la morbilidad psicol&oacute;gica estuvo asociada con un patr&oacute;n de comportamiento de la enfermedad caracterizado por convencimiento de progresi&oacute;n de su patolog&iacute;a, irritabilidad, disforia, percepci&oacute;n psicol&oacute;gica de estar enfermo y baja negaci&oacute;n, en tanto que la capacidad individual para expresar emociones, niveles adecuados de apoyo social y bajos niveles de depresi&oacute;n, influyeron en una mejor adaptaci&oacute;n a la enfermedad.<span class="superscript">25</span> </p>     <p align="justify">El estr&eacute;s vital y la depresi&oacute;n pueden estar asociados con niveles sangu&iacute;neos alterados de neurop&eacute;ptidos liberados por el SNC, que incluyen la sustancia P, la cual act&uacute;a como un neurotransmisor en la conducci&oacute;n de est&iacute;mulos propioceptivos y es un modulador de la neuroinmunorregulaci&oacute;n. Existen fuertes evidencias que demuestran que en los pacientes con SIDA con s&iacute;ntomas de ansiedad, estr&eacute;s y/o depresi&oacute;n, la sustancia P desempe&ntilde;a un importante papel en su fisiopatolog&iacute;a, ya que puede aumentar la susceptibilidad de las c&eacute;lulas inmunes a la infecci&oacute;n por VIH y modular las funciones de estas c&eacute;lulas de una forma que puede afectar el curso de la enfermedad.<span class="superscript">26</span> </p> <h4>Estr&eacute;s y enfermedades autoinmunes </h4>     <p align="justify">La mayor&iacute;a de las evidencias de que el estr&eacute;s contribuye al comienzo y el curso de la enfermedad autoinmune son circunstanciales, y los mecanismos por los cuales los eventos estresantes afectan la autoinmunidad no est&aacute;n completamente comprendidos. Sin embargo, existen estudios que han mostrado una conexi&oacute;n entre el estr&eacute;s y la enfermedad autoinmune.<span class="superscript">27</span> </p>     <p align="justify">Muchas enfermedades autoinmunes comparten 2 caracter&iacute;sticas comunes: la desregulaci&oacute;n del SI y las v&iacute;as del estr&eacute;s. Dos v&iacute;as, el eje HPA y el sistema nervioso simp&aacute;tico (SNS) regulan la respuesta inmune a trav&eacute;s de la liberaci&oacute;n de corticosteroides y de norepinefrina (NE), respectivamente. Estos neuroinmunomediadores act&uacute;an sobre c&eacute;lulas inmunes como los macr&oacute;fagos por la v&iacute;a de receptores adren&eacute;rgicos alfa o beta sobre su superficie, para modular la producci&oacute;n de importantes citocinas regulatorias, y generalmente act&uacute;an inhibiendo la inflamaci&oacute;n. Sin embargo, bajo determinadas circunstancias, la NE promueve la inflamaci&oacute;n a trav&eacute;s de la interacci&oacute;n con receptores adren&eacute;rgicos alfa-1 de los macr&oacute;fagos y el subsecuente incremento en la producci&oacute;n de factor de necrosis tumoral alfa (TNF-<span class="Estilo1">a</span>). Aunque los macr&oacute;fagos normalmente no expresan estos receptores, su expresi&oacute;n del mismo sobre la membrana plasm&aacute;tica de macr&oacute;fagos y monocitos ocurre en algunos estados de enfermedad. A trav&eacute;s de estos mecanismos, el eje HPA y el SNS influyen en el curso y la progresi&oacute;n de la artritis reumatoidea (AR), que probablemente desempe&ntilde;an funciones importantes en la patog&eacute;nesis de esta. Por consiguiente, los agentes terap&eacute;uticos que act&uacute;en en la modulaci&oacute;n de las v&iacute;as neurales que normalmente regulan la homeostasis del SI, pueden resultar beneficiosos para el tratamiento de la AR y de otras enfermedades autoinmunes.<span class="superscript">28,29</span> Tambi&eacute;n se ha comprobado que una disfunci&oacute;n del sistema neuroendocrino puede ser uno de los factores de riesgo implicados en la patog&eacute;nesis de las enfermedades reum&aacute;ticas. El estr&eacute;s inflamatorio cr&oacute;nico mediado por signos neurales y humorales durante el estado activo de la enfermedad y los autoanticuerpos contra las estructuras del sistema neuroendocrino, pueden adem&aacute;s participar en la disfunci&oacute;n neuroendocrina.<span class="superscript">30 </span></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">La mejor evidencia del efecto del estr&eacute;s sobre la enfermedad autoinmune tiroidea es la relaci&oacute;n entre el comienzo de hipertiroidismo de Graves y estr&eacute;s mayor. Sin embargo, existen escasos reportes de posible relaci&oacute;n entre el estr&eacute;s y la tiroiditis de Hashimoto, probablemente porque el inicio y la evoluci&oacute;n de esta enfermedad es por lo general insidioso, y los efectos del estr&eacute;s podr&iacute;an pasar inadvertidos.<span class="superscript">27</span> La patog&eacute;nesis de la oftalmopat&iacute;a de Graves es desconocida, pero est&aacute; demostrado la existencia de una reacci&oacute;n inflamatoria en los tejidos orbitarios, asociada con la acci&oacute;n de anticuerpos antitiroideos. Recientemente se ha descrito que los factores oftalmop&aacute;ticos podr&iacute;an estar gen&eacute;ticamente determinados por par&aacute;metros medioambientales, entre los que se destaca el estr&eacute;s, lo que apoya la hip&oacute;tesis de que los procesos autoinmunes en esta inflamaci&oacute;n ocular podr&iacute;an estar relacionados con factores ambientales.<span class="superscript">31</span> Los pacientes que sufren de hipotiroidismo pueden algunas veces experimentar ataque de p&aacute;nico, ansiedad extrema, palpitaciones, y se convierten en individuos muy agitados emocionalmente generando un mayor estr&eacute;s. Esta enfermedad, donde el tiroides est&aacute; hipoactivo, est&aacute; frecuentemente acompa&ntilde;ada de fatiga, desfallecimiento y varios niveles de depresi&oacute;n.<span class="superscript">7</span> </p>     <p align="justify">En estudios retrospectivos, donde se exploraron una serie de factores medioambientales que inclu&iacute;an eventos vitales estresantes, se concluy&oacute; que el estr&eacute;s psicol&oacute;gico, medido como tensi&oacute;n psicosocial en la familia, parece estar involucrado en la inducci&oacute;n o progresi&oacute;n de la autoinmunidad relacionada con la diabetes en la infancia, debido a una uni&oacute;n de niveles hormonales y de se&ntilde;ales nerviosas que influyen en la sensibilidad y necesidad de insulina, as&iacute; como en el SI.<span class="superscript">32</span> </p> <h4>Estr&eacute;s y enfermedades neopl&aacute;sicas </h4>     <p align="justify">No est&aacute; demostrado cient&iacute;ficamente que la psiquis es responsable del desarrollo del c&aacute;ncer, as&iacute; como tampoco existen evidencias de que la psiquis tenga influencia sobre el tiempo de supervivencia o el porcentaje de curaciones, pero s&iacute; es incuestionable el desarrollo de estr&eacute;s psicol&oacute;gico como efecto de tener una enfermedad amenazadora para la vida, que influye en la calidad de vida de los pacientes y de sus familiares, lo cual constituye un estr&eacute;s negativo o distr&eacute;s.<span class="superscript">33</span> La depresi&oacute;n y el estr&eacute;s psicol&oacute;gico han sido implicados en los progresos del c&aacute;ncer. De igual forma, la gl&aacute;ndula pineal y su secreci&oacute;n principal, la melatonina, influyen en su inicio y progresi&oacute;n. Adem&aacute;s, cambios en la secreci&oacute;n de melatonina han sido relacionados con el estr&eacute;s y la depresi&oacute;n, y tanto la gl&aacute;ndula pineal como la corteza cerebral, act&uacute;an por la v&iacute;a del sistema l&iacute;mbico para producir sus efectos. La gl&aacute;ndula pineal tiene un efecto sobre el c&aacute;ncer tanto directo como por la v&iacute;a del SI.<span class="superscript">8</span> </p>     <p align="justify">Se ha demostrado un incremento de la incidencia del melanoma maligno con la edad en algunos pa&iacute;ses, lo que se ha se&ntilde;alado puede ser ocasionado como respuesta ante un estr&eacute;s repentino provocado por el medio ambiente.<span class="superscript">34</span> Tambi&eacute;n se han relacionado los niveles de s&iacute;ntomas de desorden de estr&eacute;s postraum&aacute;tico (DEPT) con variables demogr&aacute;ficas y psicosociales e historia m&eacute;dica en 31 mujeres con antecedentes maternos de c&aacute;ncer de mama, que indicaron que el 19,4 % de esas mujeres probablemente tuvieran un diagn&oacute;stico de DEPT relacionado con el c&aacute;ncer de la madre, particularmente en aquellas que mostraron una actitud m&aacute;s negativa. La severidad de los s&iacute;ntomas de DEPT se asoci&oacute; positivamente con el estadio del c&aacute;ncer materno al diagn&oacute;stico, e inversamente con la edad. Estos datos sugieren que el c&aacute;ncer de mama materno es un evento emocionalmente traum&aacute;tico para muchas mujeres y constituye una influencia potencial de factores psicol&oacute;gicos y caracter&iacute;sticas estresoras sobre las respuestas de DEPT en las hijas.<span class="superscript">35 </span></p>     <p align="justify">En pacientes con c&aacute;ncer se ha demostrado que existe una disminuci&oacute;n de la funci&oacute;n de las c&eacute;lulas del sistema inmune en el microambiente del tumor. Las relaciones entre distr&eacute;s, apoyo social y actividad de las c&eacute;lulas asesinas naturales (NK) en pacientes con c&aacute;ncer de ovario, en c&eacute;lulas mononucleares de sangre perif&eacute;rica (CMSP), l&iacute;quido asc&iacute;tico (LA) y en linfocitos que infiltran el tumor (LIT), demostraron que la actividad de las c&eacute;lulas NK en sangre perif&eacute;rica era significativamente m&aacute;s baja en las pacientes con c&aacute;ncer de ovario al compararlas con aquellas que ten&iacute;an tumores benignos, y que la citotoxicidad NK en LIT era significativamente m&aacute;s baja que en las CMSP o en LA. El apoyo social estuvo relacionado con una actividad NK m&aacute;s alta en CMSP y en LIT. El distr&eacute;s guard&oacute; relaci&oacute;n con la citotoxicidad NK m&aacute;s baja en LIT. Un modelo multivariado indic&oacute; asociaciones independientes tanto del distr&eacute;s como del apoyo social con la actividad de las c&eacute;lulas NK en LIT, por lo que se concluy&oacute; que los factores psicol&oacute;gicos, tales como el apoyo social y el distr&eacute;s, est&aacute;n asociados con cambios en la respuesta inmune celular, no solo en sangre perif&eacute;rica, sino tambi&eacute;n en el microambiente del tumor.<span class="superscript">36</span> </p>     <p align="justify">En enfermos reci&eacute;n diagnosticados con c&aacute;ncer de cabeza, cuello o pulm&oacute;n, se relacionaron el desorden de estr&eacute;s agudo (DEA) y el DEPT, as&iacute; como la ansiedad, depresi&oacute;n y desorden por uso de sustancias, en los primeros 12 meses despu&eacute;s de diagnosticada la enfermedad. Estos pacientes fueron evaluados para DEA durante los meses iniciales despu&eacute;s de su diagn&oacute;stico y reevaluados para DEPT y otros trastornos psicol&oacute;gicos 6 y 12 meses despu&eacute;s. La incidencia de DEPT a los 12 meses (14 %) fue m&aacute;s baja que la de otros des&oacute;rdenes como la ansiedad (20 %) y la depresi&oacute;n (20 %), lo que sugiere la necesidad del desarrollo de intervenciones terap&eacute;uticas v&aacute;lidas para asistir a esta poblaci&oacute;n de enfermos en el primer a&ntilde;o siguiente al diagn&oacute;stico.<span class="superscript">37</span> </p>     <p align="justify">Los s&iacute;ntomas de DEPT tales como pensamientos intrusos, excitaci&oacute;n psicol&oacute;gica y evitaci&oacute;n, han sido demostrados en madres y padres de ni&ntilde;os que han sobrevivido a un c&aacute;ncer. <em>Kazak </em>y colaboradores analizaron la presencia de DEPT en padres de ni&ntilde;os con neoplasia en tratamiento y su asociaci&oacute;n con la intensidad del mismo y tiempo desde el diagn&oacute;stico.<span class="superscript">38</span> </p>     <p align="justify">Las investigaciones psico-oncol&oacute;gicas est&aacute;n actualmente interesadas en la creaci&oacute;n de m&eacute;todos adecuados para identificar a los pacientes tomando en consideraci&oacute;n su nivel de distr&eacute;s, quienes se beneficiar&aacute;n de una intervenci&oacute;n psico-oncol&oacute;gica espec&iacute;fica para facilitar el bienestar a largo plazo.<span class="superscript">33,38</span> </p>     <p align="justify">Adem&aacute;s, no se debe soslayar la importancia de las experiencias estresantes como resultado del cuidado de pacientes con c&aacute;ncer en los centros oncol&oacute;gicos. Esto es experimentado no solo por los m&eacute;dicos y las enfermeras, sino por todo el personal de salud que atiende a estos enfermos. En adici&oacute;n a la situaci&oacute;n estresante de los cuidadores, se encuentran la escasez de personal, largas horas de trabajo, programas estrechos y recursos limitados. Por lo tanto, es importante el hallazgo de mecanismos innovadores para reducir los niveles de estr&eacute;s de todo este equipo de trabajo.<span class="superscript">39</span> </p> <h4>Estr&eacute;s y enfermedades cardiovasculares </h4>     <p align="justify">Las investigaciones en Fisiolog&iacute;a, Psicolog&iacute;a y Medicina, han sostenido la idea de que el riesgo de enfermedad cardiovascular est&aacute; incrementado por respuestas exageradas al estr&eacute;s. En este contexto se propone un modelo de control del SNC sobre sistemas de respuesta perif&eacute;rica que suministran una v&iacute;a para designar 3 fuentes de reactividad exagerada al estr&eacute;s, la cual puede variar entre los diferentes individuos. El nivel superior incluye el sistema l&iacute;mbico y la corteza prefrontal como &aacute;reas interactuantes que forman las respuestas al estr&eacute;s psicol&oacute;gico. Estas interacciones frontal l&iacute;mbicas, constituyen un medio de trasladar experiencias y procesos afectivos a las respuestas corporales. El nivel medio incluye al hipot&aacute;lamo y algunas &aacute;reas del cerebro que trasladan las influencias descendentes al rendimiento corporal. Los niveles de activaci&oacute;n de estas estructuras pueden conducir a reactividad incrementada para muchas formas de desaf&iacute;o. El nivel final incluye a los efectores perif&eacute;ricos que crean la respuesta en s&iacute; misma, la funci&oacute;n alterada de un efector puede ser una fuente de reactividad incrementada. Esta organizaci&oacute;n puede suministrar una v&iacute;a para penetrar en las fuentes de reactividad al estr&eacute;s que caracterizan a grupos espec&iacute;ficos de riesgo y permite, por lo tanto, suponerla como la fuente de la fisiopatolog&iacute;a de la enfermedad.<span class="superscript">40</span> </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Est&aacute; bien establecido que los factores psicol&oacute;gicos pueden actuar como factores de riesgo para el s&iacute;ndrome coronario agudo (SCA), enfermedad en cuya progresi&oacute;n tiene un importante papel el SI. Los factores de riesgo psicol&oacute;gicos cr&oacute;nicos como la hostilidad y el estado socioecon&oacute;mico bajo, son importantes en las etapas tempranas de esta enfermedad, en tanto que factores epis&oacute;dicos como la depresi&oacute;n y el agotamiento est&aacute;n implicados en la transici&oacute;n de las placas arterioescler&oacute;ticas de estables a inestables. Disparadores psicol&oacute;gicos agudos como la c&oacute;lera y el estr&eacute;s mental, pueden promover la isquemia mioc&aacute;rdica y la ruptura de la placa.<span class="superscript">41,42</span> Investigaciones recientes demuestran la importancia de los par&aacute;metros inflamatorios en la etiolog&iacute;a y pron&oacute;stico del SCA. Un estudio que explor&oacute; las relaciones entre los factores psicol&oacute;gicos y los par&aacute;metros inmunol&oacute;gicos en esta enfermedad, donde fueron evaluados el control percibido, apoyo emocional y eventos vitales 2 &oacute; 3 d&iacute;as despu&eacute;s de la hospitalizaci&oacute;n, as&iacute; como el conteo de leucocitos totales y porcentaje de monocitos, macr&oacute;fagos, neutr&oacute;filos y linfocitos, demostr&oacute; que la hostilidad y los eventos vitales se correlacionaron positivamente con el porcentaje de monocitos, en tanto que el control percibido y el apoyo emocional se correlacionaron inversamente. En cuanto al porcentaje de neutr&oacute;filos, hubo una correlaci&oacute;n positiva con el apoyo emocional y negativa con los eventos vitales estresantes, y existi&oacute; relaci&oacute;n entre el reclutamiento de monocitos y un peor perfil psicosocial, predictivo de SCA.<span class="superscript">43 </span></p>     <p align="justify">El SNC libera la epinefrina y la NE de la m&eacute;dula adrenal, lo que produce un incremento en la cantidad de &aacute;cidos grasos libres en la sangre favoreciendo la ateroesclerosis, presi&oacute;n sangu&iacute;nea elevada y el SCA. Existen tambi&eacute;n evidencias de que ciertos tipos de personalidad son m&aacute;s susceptibles a las enfermedades relacionadas con el estr&eacute;s.<span class="superscript">44</span> </p>     <p align="justify">Los aspectos psicosociales de la enfermedad del coraz&oacute;n han sido usualmente estudiados en pacientes masculinos. En las mujeres, las fuentes de distr&eacute;s son a menudo encontradas en otras &aacute;reas como la familia, el ambiente del hogar y menos frecuentemente en el lugar de trabajo. Especialmente para las madres trabajadoras, la combinaci&oacute;n del trabajo profesional con el del hogar, constituye un evento estresante considerable. El estr&eacute;s es percibido en los hombres de manera diferente que en las mujeres, y conduce tambi&eacute;n a diferentes reacciones psicol&oacute;gicas. Un ejemplo es la recientemente descrita “cardiomiopat&iacute;a de estr&eacute;s”, una enfermedad aguda, amenazadora para la vida, la cual es a menudo provocada por distr&eacute;s emocional s&uacute;bito y puede ser encontrada principalmente en mujeres. Las mujeres con enfermedad del coraz&oacute;n manifiestan m&aacute;s distr&eacute;s psicol&oacute;gico en respuesta a su enfermedad que los hombres. Al igual que en el hombre, los s&iacute;ntomas depresivos pueden impactar negativamente el pron&oacute;stico.<span class="superscript">45</span> </p>     <p align="justify">En 1999, el Instituto Nacional de Salud de EE.UU. fund&oacute; nuevos centros de investigaci&oacute;n mente-cuerpo, para examinar c&oacute;mo las creencias, actitudes y el estr&eacute;s, afectan la enfermedad del coraz&oacute;n y el fallo del SI. Se ha comprobado que los pacientes que sufren de depresi&oacute;n despu&eacute;s de un fallo card&iacute;aco, es m&aacute;s probable que mueran comparados con otros que tienen una respuesta m&aacute;s adaptativa.<span class="superscript">46</span> Es muy importante la forma en que una persona percibe el estr&eacute;s, la misma situaci&oacute;n extrema puede producir distintos tipos de estr&eacute;s en personas diferentes.<span class="superscript">47</span> </p>     <p align="justify">En t&eacute;rminos de estr&eacute;s y enfermedad del coraz&oacute;n, el estudio m&aacute;s amplio hasta la fecha ha sido “<em>Interheart</em>”, llevado a cabo en 52 pa&iacute;ses, el cual examin&oacute; el estr&eacute;s laboral, el estr&eacute;s financiero y el estr&eacute;s alrededor de eventos vitales importantes en 24 767 personas, y encontr&oacute; que el estr&eacute;s elev&oacute; el riesgo de ataque al coraz&oacute;n 2,5 veces, casi tanto como el h&aacute;bito de fumar y la diabetes. Aunque estudios previos han sugerido una correlaci&oacute;n entre estr&eacute;s cr&oacute;nico y enfermedad cardiovascular, esta fue la primera vez que se mostr&oacute; una relaci&oacute;n tan evidente.<span class="superscript">47</span> </p>     <p align="justify">El modelo biopsicosocial describe las interacciones entre los factores biol&oacute;gicos y psicosociales en la etiolog&iacute;a y progresi&oacute;n de la enfermedad. La forma en la que el individuo interpreta y responde al medioambiente determina la respuesta al estr&eacute;s, influye en el comportamiento de la salud, contribuye a la respuesta inmune y neuroendocrina, y puede finalmente producir enfermedad. Las intervenciones psicol&oacute;gicas oportunas son necesarias para modular la respuesta al estr&eacute;s y mejorar el comportamiento de la salud, ense&ntilde;ando a los individuos m&eacute;todos m&aacute;s adaptativos para interpretar los desaf&iacute;os de la vida con respuestas m&aacute;s efectivas.<span class="superscript">48</span> </p> <h4 align="justify">Summary</h4>     <p align="left"><strong>Association between stress and the infectious,  autoimmune, neoplastic and cardiovascular diseases </strong>    <br>       <br>   It has  been thought for a long time that the psychological factors play a role that  contributes to predisposition, the beginning or the course of several physical  diseases. Recent studies have clearly showed the existance of a link between  stress and the development of many diseases. Stress is defined as a condition  that occurs when an individual percieves demands&nbsp; from a situation that exceeds his resources  and may increase the vulnerability of the organism to certain diseases,  exerting an immunosuppressive effect. An updating is made on the influences of  psychological stress on those diseases that are directly connected with immunological  mechanisms, such&nbsp; as infections,  autoimmune diseases and neoplasias, as well as on its effect on the  cardiovascular diseases. It is stressed that&nbsp;  opportune psychological interventions&nbsp;  may help to modulate the response to stress and to improve the behavior  of health, teaching&nbsp; more adaptative  methods to&nbsp; the subjects to interpretate  the challenges of life with more effective answers. </p>     <p align="left"><em><strong>Key words:</strong></em> Psychoneuroimmunology,  central nervous system, hypothalamus-pituitary-adrenal axis, immune system. </p> <h4 align="justify">Referencias bibliogr&aacute;ficas </h4>     ]]></body>
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