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<kwd lng="es"><![CDATA[HIPERTENSION]]></kwd>
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</front><body><![CDATA[ <HTML>   <HEAD>      <META HTTP-EQUIV="Content-Type" CONTENT="text/html; charset=iso-8859-1">      <META NAME="Generator" CONTENT="Microsoft Word 97">      <META NAME="Template" CONTENT="D:\MICROSOFT OFFICE\OFFICE\html.dot">      <META NAME="GENERATOR" CONTENT="Mozilla/4.05 [en] (Win95; I) [Netscape]">      <TITLE>Alteraciones en la tensi&oacute;n arterial, niveles de colesterol y peso durante una convenci&oacute;n de trabajo</TITLE>   <LINK rel="STYLESHEET" href="../ibistyle.css" type="text/css">   </HEAD>       <DIV ALIGN=right> </DIV>   Universidad Aut&oacute;noma de Madrid   <H2>   Alteraciones en la tensi&oacute;n arterial, niveles de colesterol y peso   durante una convenci&oacute;n de trabajo</H2>   <I>C Prado, R Mart&iacute;nez, AH Nielsen, P. G&oacute;mez-Lobo, M. Cant&oacute;</I>   <H4>   RESUMEN</H4>      Con el objetivo de conocer los factores de riesgo de enfermedad cardiovascular    en una determinada muestra de poblaci&oacute;n, intentando salvar factores distorsionantes    como la edad, la desigualdad en las condiciones del hogar y la presi&oacute;n    laboral entre otros, se realiza el presente estudio en el curso de la convenci&oacute;n    anual de ejecutivos de la empresa farmac&eacute;utica Merck, Sharp &amp; Dohme    de Espa&ntilde;a, celebrada en 1991. De un universo de 200 asistentes, se seleccionaron    70 varones y 68 mujeres con edades entre 24 y 45 a&ntilde;os, a quienes se les    realiz&oacute; una encuesta personal seg&uacute;n el formulario (The coronary    risk profile program). Las variables som&aacute;ticas estudiadas fueron los    pliegues cut&aacute;neos (tricipital, bicipital, escapular y suprail&iacute;aco)    y el peso. Las variables fisiol&oacute;gicas medidas fueron la capacidad vital,    la fuerza dinamom&eacute;trica, la tensi&oacute;n arterial y el colesterol s&eacute;rico    total. Se utiliz&oacute; el programa BMDP para el an&aacute;lisis factorial    en componentes principales. No se encontr&oacute; una clara asociaci&oacute;n    entre la hipercolesterolemia y la hipertensi&oacute;n arterial, aunque dicha    asociaci&oacute;n es mucho m&aacute;s patente en las mujeres. El sexo sigue    siendo uno de los condicionantes b&aacute;sicos sobre el cual se puede realizar    una estimaci&oacute;n de la morbilidad. Los hombres presentan un ac&uacute;mulo    troncal de la grasa corporal. Las mujeres al parecer son menos receptivas a    los factores "no saludables" en relaci&oacute;n con el h&aacute;bito de fumar    y el tipo de dieta.         <P><I>Palabras clave: </I>HIPERTENSION/etiolog&iacute;a. HIPERCOLESTEROLEMIA/etiolog&iacute;a.    AUMENTO DE PESO. ESTUDIOS LONGITUDINALES. FACTORES DE RIESGO.  <h4>INTRODUCCION </h4>     <P>Las enfermedades cardiovasculares constituyen la principal causa de   muerte en el mundo occidental, por ello, en estas &uacute;ltimas d&eacute;cadas,   se han dedicado grandes cantidades de recursos materiales y personales   para detectar, en la medida de lo posible, las caracter&iacute;sticas tanto   del individuo como del propio medio que pudieran predisponer a la aparici&oacute;n   de dichas enfermedades. Durante este tiempo se evidenci&oacute; que no   hab&iacute;a una causa &uacute;nica y que adem&aacute;s, la adici&oacute;n   de los denominados factores de riesgo no implicaba una suma simple, sino   un incremento exponencial cuando en un mismo individuo inciden 2 o m&aacute;s   factores.1-5          <P>Se han descrito como posibles causas aditivas todo un cuadro de caracteres   que describen la vida en las sociedades industrializadas:   <UL>       <LI>   Tabaquismo.4,6-8</LI>          <LI>   Sedentarismo.3,9,10</LI>          <LI>   Dietas desequilibradas y/o excesivas.11-14</LI>       </UL>   Inciden tambi&eacute;n otras enfermedades como la diabetes, junto a factores   m&aacute;s sutiles, menos cuantificables y estudiados como son el estr&eacute;s,   la presi&oacute;n sociolaboral y la propia exigencia del individuo consigo   mismo,15,16 sin olvidar una cierta predisposici&oacute;n gen&eacute;tica,17,18   de composici&oacute;n corporal,19-22 y sexo.1,10          <P>Resulta pues, necesario intentar abordar de un modo puntual, en el tiempo,   salvando factores distorsionantes como la edad, la desigualdad en las condiciones   del hogar, la presi&oacute;n laboral, etc&eacute;tera y al mismo tiempo   globalizador, tratando de mantener la multicausalidad del cuadro antes   descrito. En este sentido se realiza el presente estudio en el que se cuestiona   la importancia del sexo como factor diferenciador de riesgo, la incidencia   del estr&eacute;s socio-laboral y la morfolog&iacute;a de los sujetos sobre   los valores y modificaciones de los niveles de colesterol s&eacute;rico   y tensi&oacute;n arterial en una muestra de ejecutivos.          ]]></body>
<body><![CDATA[<P>MATERIAL Y METODOS          <P>La convenci&oacute;n anual de delegados espa&ntilde;oles de la empresa   multinacional farmac&eacute;utica Merck, Sharp &amp; Dohme celebrada en   Marbella (M&aacute;laga) en octubre de 1991 permiti&oacute;, durante los   5 d&iacute;as que dur&oacute; dicho evento, el reconocimiento somatofisiol&oacute;gico   de los 200 asisten-tes a la mencionada reuni&oacute;n de delegados y ejecutivos   de productos y de ventas. Los individuos fueron estudiados por los autores   del presente trabajo. Sobre la muestra inicial s&oacute;lo se ha juzgado   conveniente la inclusi&oacute;n de individuos hasta 45 a&ntilde;os. Esta   precisi&oacute;n se hizo ya que el colectivo femenino presentaba menores   rasgos de variaci&oacute;n de edad, as&iacute; como una edad media inferior   a la de los varones. Por lo tanto se excluyeron los varo nes con edades   superiores al rango de variaci&oacute;n femenina. La muestra efectiva,   tras esta reducci&oacute;n, est&aacute; formada por 70 varones y 68 mujeres.          <P>Los individuos fueron medidos seg&uacute;n la normativa del International   Biological Program23 para las variables som&aacute;ticas estatura, pliegues   cut&aacute;neos (tricipital, bicipital, escapular y suprail&iacute;aco)   y peso, as&iacute; como las variables fisiol&oacute;gicas capacidad vital,   fuerza dinamom&eacute;trica, tensi&oacute;n arterial y colesterol s&eacute;rico   total.          <P>Los aparatos utilizados fueron Holtain, esfigmoman&oacute;metro de mercurio   y Reflotron Boheringuer para la detecci&oacute;n del colesterol total.          <P>Por otra parte se realiz&oacute; una encuesta personal sobre un amplio   formulario (The coronary risk profile program)24 en el que se cuestiona   a la persona sobre:   <UL>       <LI>   Antecedentes familiares (enfermedades).</LI>          <LI>   Antecedentes personales (enfermedades).</LI>          <LI>   H&aacute;bitoS: tabaquismo, pr&aacute;ctica deportiva, nutrici&oacute;n.</LI>          <LI>   Aptitud: estr&eacute;s y personalidad.</LI>       </UL>   De la mayor parte de los individuos estudiados se conoc&iacute;a la tensi&oacute;n   arterial y el colesterol previo, bien por chequeos de empresa o personales.          ]]></body>
<body><![CDATA[<P>Los datos se procesaron en el Centro de C&aacute;lculo de la Universidad   Aut&oacute;noma de Madrid, utilizando el grupo de programas BMDP para el   an&aacute;lisis descriptivo y de frecuencias de los datos y un an&aacute;lisis   factorial en componentes principales que permitiera una aproximaci&oacute;n   conjunta de variables e individuos al problema propuesto.          <P>RESULTADOS          <P>Antes de pasar al an&aacute;lisis objeto de este estudio hemos cre&iacute;do   necesario proceder a la caracterizaci&oacute;n de la muestra.          <P>Como se ha indicado en el apartado precedente las edades consideradas   se limitaron al tope m&aacute;ximo de 45 a&ntilde;os. As&iacute;, el perfil   de la ejecutiva ser&iacute;a el de una mujer con edad de 29,64 &amp;plusmn;   7,1 a&ntilde;os, universitaria en el 65 % de los casos y casada en el 51   %. El porcentaje, sin embargo, de madres de familia es tan s&oacute;lo   de 38 % y la pr&aacute;ctica de deporte se realiza entre 1 y 2 veces por   semana.          <P>En el caso de los varones, la edad es de 32,52 &amp;plusmn; 6,2 a&ntilde;os,   con un porcentaje de universitarios de 49,3 %. Son casados el 68 % y padres   de familia, el 32 %. Estos realizan ejercicio f&iacute;sico 1 &oacute;   2 veces por semana, igual que las mujeres.          <P>En ambos casos habitan principalmente ciudades de poblaci&oacute;n superior   a 250 000 habitantes y/o capitales de provincia.          <P>Por sus niveles salariales, y aun considerando un cierto rango entre   ellos, pueden encuadrarse dentro de la clase media espa&ntilde;ola.          <P>En cuanto a su perfil antropom&eacute;trico y fisiol&oacute;gico los   resultados obtenidos se reflejan en la tabla 1 para las variables morfol&oacute;gicas,   y en la 2 para las caracter&iacute;sticas que, en cierto modo, est&aacute;n   matizando una aptitud fisiol&oacute;gica.          <P>Respecto de los varones, su estatura coincide con la estimada dentro   de su generaci&oacute;n para el total de la poblaci&oacute;n espa&ntilde;ola,25   aunque el peso es significativamente superior (p &lt; 0,05), lo que determina   una morfolog&iacute;a m&aacute;s robusta. La distribuci&oacute;n del pan&iacute;culo   adiposo est&aacute; claramente decantada hacia un ac&uacute;mulo troncal,   siendo a nivel subescapular donde mayor registro se ha obtenido (forma   manzana).          <P>En el caso de las mujeres la estatura es superior en casi 2 cm a la   media citada para la poblaci&oacute;n espa&ntilde;ola de 30 a&ntilde;os.25   No existen diferencias significativas en el peso y los &iacute;ndices de   robusticidad y de Quetelet.          ]]></body>
<body><![CDATA[<P>La distribuci&oacute;n del pan&iacute;culo adiposo es mucho m&aacute;s   uniforme tanto en tronco como en extremidades, siendo a nivel tricipital   donde mayor registro graso se ha observado.          <P>Los valores encontrados para capacidad vital y fuerzas dinanom&eacute;tricas   son superiores para los varones, que sobrepasan a las mujeres en unos 1   500 cm3 y en, aproximadamente, 35 kp de fuerza con ambas manos (tabla 2).          <P>A partir de los resultados obtenidos respecto a los valores de colesterol   y tensi&oacute;n recogidos en el momento del estudio y los previos en el   chequeo de empresa, se ha elaborado la tabla 3. El colesterol, tanto entre   la submuestra de hombres como en la de mujeres, se eleva durante los d&iacute;as   en torno a la convenci&oacute;n. Los incrementos son semejantes en varones   y en mujeres. No obstante, los valores inferiores de partida en las mujeres   hacen menos remarcable esta subida de colesterol s&eacute;rico que, sin   embargo, a los varones los coloca en el umbral de lo "no deseable de superar"26          <P>En cuanto a la tensi&oacute;n arterial, nuevamente se registran mayores   valores en los d&iacute;as de la convenci&oacute;n tanto entre los delegados   como entre las delegadas, pero sin embargo, los patrones de elevaci&oacute;n   son significativamente diferentes. En las mujeres es la tensi&oacute;n   arterial sist&oacute;lica aqu&eacute;lla que se ve modificada en mayor   medida; en los varones, de modo significativo (p 0,001), es la diast&oacute;lica.   Esta elevaci&oacute;n est&aacute; considerada, mayoritariamente, como m&aacute;s   peligrosa que la sist&oacute;lica.27          <P>Para determinar el marco diferencial de algunas de las causas consideradas   como claros incidentes de riesgo, se han tenido en cuenta h&aacute;bitos   nutricionales, alcohol, tabaco y tipo de ingesta.          <P>La ingesta cal&oacute;rica estimada tanto para varones como para mujeres   es suficiente en una aproximaci&oacute;n realizada con los valores de la   ingesta de un d&iacute;a elegido al azar seg&uacute;n los estudios de la   OMS28 y de la FAO29          <P>Sin embargo, en pa&iacute;ses europeos el peligro de malnutrici&oacute;n   o mejor, de nutrici&oacute;n de riesgo, estriba en una ingesta y unos h&aacute;bitos   err&oacute;neos. En nuestro estudio, la ingesta de carne rica en grasa   como fuente principal de prote&iacute;na animal supone el 20,5 % de los   casos de varones y el 12 % de las mujeres. En ellas es m&aacute;s frecuente   una predilecci&oacute;n por las carnes blancas y/o de aves. A modo de curiosidad,   vale decir que no se ha encontrado ninguna mujer vegetariana mientras que   entre los varones ejecutivos el porcentaje es de 2,5. No parece, pues,   que &eacute;ste sea un h&aacute;bito muy extendido en este grupo social   como tampoco lo es en la poblaci&oacute;n espa&ntilde;ola.30          <P>El consumo de frutas y verduras es claramente favorable al colectivo   femenino en el que, al menos, en cada una de las comidas del d&iacute;a   se ingiere fruta o verdura, frente al masculino en el que el 41 % de los   encuestados no com&iacute;an ni fruta ni verdura, o lo hac&iacute;an tan   s&oacute;lo una vez al d&iacute;a. Si consideramos que Espa&ntilde;a es   un pa&iacute;s donde tradicionalmente el postre es de fruta, tampoco las   medias de ingesta en las mujeres son excesivamente altas.          <P>En cuanto a los h&aacute;bitos considerados "poco saludables" se debe   rese&ntilde;ar, en primer lugar, que el porcentaje de no fumadores es semejante   en ambos sexos y pr&oacute;ximo al 25 %. Es notorio el mayor porcentaje   de varones que, siendo fumadores, han abandonado dicho h&aacute;bito. Los   grandes fumadores, con m&aacute;s de media cajetilla diaria, representan   en nuestra muestra un porcentaje elevado (33 %).          <P>Si bien somos conscientes de la dificultad que entra&ntilde;a estimar   el consumo de alcohol -por la tendencia a declarar consumos inferiores   a los reales-, en el grupo de no bebedores de nuestra muestra se observaron   diferencias significativas entre los 2 sexos, siendo considerablemente   mayor el n&uacute;mero de hombres que dijo no haber bebido durante el &uacute;ltimo   a&ntilde;o. El valor medio en el n&uacute;mero de copas entre los bebedores   es ligeramente superior, sin embargo, entre los varones, aunque tanto en   hombres como en mujeres se sobrepasan los 3 tragos al d&iacute;a.          ]]></body>
<body><![CDATA[<P>El consumo de estimulantes tales como la cafe&iacute;na y la te&iacute;na,   est&aacute; ampliamente difundido en la muestra. Nuevamente los varones   que no ingieren ni caf&eacute; ni t&eacute; son porcentualmente m&aacute;s   importantes que las mujeres con dichos h&aacute;bitos. Los consumos medios   de 2-3 tazas al d&iacute;a son muy semejantes en ambos sexos.          <P>Las caracter&iacute;sticas del trabajo desempe&ntilde;ado por los componentes   de nuestra muestra (horarios intensivos, entrevistas continuadas, movilidad,   etc&eacute;tera), crea la "necesidad" de realizar en numerosas ocasiones   lo que se denominan "comidas r&aacute;pidas" <I>(fast food). </I>Dicho   h&aacute;bito incide negativamente sobre 2 aspectos: 1) La calidad de los   alimentos y 2) el estr&eacute;s que una ingesta r&aacute;pida supone. De   nuevo se observ&oacute; que el 6 % de las mujeres encuestadas hac&iacute;an   al menos, una comida r&aacute;pida al d&iacute;a, pero no se encontr&oacute;   ning&uacute;n var&oacute;n que realizase este tipo de comidas todos los   d&iacute;as de la semana. El porcentaje mayoritario, tanto en hombres como   en mujeres, corresponde a la ingesta ocasional de comidas r&aacute;pidas.          <P>Los resultados expuestos muestran c&oacute;mo en las mujeres, los denominados   "h&aacute;bitos poco saludables o nocivos" est&aacute;n incidiendo en la   actualidad de un modo m&aacute;s importante que en los varones de su mismo   estatus y condici&oacute;n. Este hecho puede ser interesante a la hora   de promover campa&ntilde;as de prevenci&oacute;n.          <P>El estudio de Helsinki31 y el de Framinghan32 han puesto de manifiesto   la multicausalidad de la morbimortalidad cardiovascular, y que todas las   causas afectan en su mayor parte por igual manera a los varones y a las   mujeres. No es menos cierto que en todos los pa&iacute;ses las estad&iacute;sticas   muestran una morbilidad menor en el sexo femenino. A nosotros, como antrop&oacute;logos   f&iacute;sicos nos ha interesado conocer la relaci&oacute;n de todos los   factores aterog&eacute;nicos relacionados con la morfofisiolog&iacute;a   en uno y otro sexos. Para ello se aplic&oacute; un an&aacute;lisis factorial,   en concreto, el de componentes principales que, mediante un enfoque multicausal   nos permite una aproximaci&oacute;n m&aacute;s real al problema que nos   ocupa.          <P>Para dicho an&aacute;lisis se incluyeron:   <UL>       <LI>   Caracter&iacute;sticas morfol&oacute;gicas y fisiol&oacute;gicas del individuo.</LI>          <LI>   Antecedentes personales y familiares sobre enfermedades cardiovasculares   y/o metab&oacute;licas (diabetes).</LI>          <LI>   H&aacute;bitos nutricionales.</LI>          <LI>   Factores de estr&eacute;s y personalidad.</LI>          <LI>   H&aacute;bitos nocivos reconocidos: alcohol, tabaco, cafe&iacute;na.</LI>       ]]></body>
<body><![CDATA[</UL>   Con estos grandes apartados se ha intentado la reconstrucci&oacute;n lo   m&aacute;s exacta posible de la persona estudiada y su entorno. El porcentaje   de variabilidad explicada en ambos sexos es considerable ya que con los   3 primeros factores se alcanza el 50 % de la variabilidad muestral. Si   consideramos hasta el quinto factor, en las mujeres se alcanza el 70 %   y el 78 % en los varones.          <P>Este an&aacute;lisis evidencia un <B>primer componente</B> de variaci&oacute;n,   definido por las contribuciones de las variables de forma (pliegues cut&aacute;neos   e &iacute;ndices de robusticidad y de Quetelet). Sin embargo, difieren   las variables que se oponen a &eacute;stas en el caso de las mujeres y   de los varones, y que en su oposici&oacute;n definen este primer componente.   Mientras que en las mujeres es el tama&ntilde;o, en los hombres es el incremento   de tensi&oacute;n junto con el historial de antecedentes familiares sobre   enfermedades cardiovasculares los que determinan este primer componente.          <P>Por lo que al <B>segundo componente</B> se refiere, en ambos sexos est&aacute;   determinado por contribuciones de las presiones arteriales tanto las actuales   (durante el evento) como por las habituales. Nuevamente s&oacute;lo en   el caso de los varones aparece la asociaci&oacute;n con los antecedentes   de morbilidad cardiovascular.          <P>A partir del <B>tercer componente</B> se observa un dimorfismo sexual   en las contribuciones. En los varones queda definido por las contribuciones   del colesterol (antecedentes, pasado e incrementos). A dicha variable se   asocian el tabaquismo, consumo de alcohol y el estr&eacute;s. Opuesto a   este grupo encontramos la variable consumo de carnes, cuyos valores m&iacute;nimos   indican una ingesta mayoritaria de carnes rojas de res sin limpiar de grasa   y bajo consumo de pollo, aves y pescado.          <P>En las mujeres este componente est&aacute; perfilado por las contribuciones   de las variables psicol&oacute;gicas. La oposici&oacute;n estr&eacute;s-personalidad   enmarca un nuevo plano de variabilidad interesante, pues el colesterol   se asocia con el estr&eacute;s y el h&aacute;bito de consumir "comidas   r&aacute;pidas".          <P>No aparece entre las mujeres la asociaci&oacute;n colesterol-tabaco,   ni cuando se analiza de modo bivariado con coeficientes de correlaci&oacute;n   simple (r = 0,198), ni en el entorno integrador del an&aacute;lisis factorial.   En varones esta correlaci&oacute;n es muy evidente y significativa (r =   0,429).          <P>El <B>cuarto factor</B> nuevamente difiere en ambos sexos. En las mujeres   est&aacute; definido por las variables de aptitud fisiol&oacute;gica: capacidad   vital y dinamometr&iacute;as, asociadas a la propia envergadura de la mujer.   Sin embargo, en los varones este <B>cuarto componente</B> define un tipo   de aptitud alimenticia protot&iacute;pica del ejecutivo: elevado consumo   de caf&eacute;, m&aacute;s no consumo de verduras y frutas, fumador y la   asociaci&oacute;n con los valores de las presiones sist&oacute;licas. Las   comidas r&aacute;pidas se oponen al cuadro precedente.          <P>El resto de los factores hallados explican un porcentaje mucho menor   de variabilidad, lo que los hace menos relevantes en la explicaci&oacute;n   de los problemas propuestos. Sin embargo, ante el hecho de que el h&aacute;bito   de fumar no apareciera como factor asociado a las modificaciones de tensi&oacute;n,   colesterol ni actuales ni del historial previo, en las mujeres se analizaron   el resto de los factores. Tan s&oacute;lo en el <B>factor 10</B> (que &uacute;nicamente   explica el 1,9 % de la variabilidad total) aparece dicha variable oponi&eacute;ndose   a la capacidad vital, y de modo menos marcado mostrando c&oacute;mo entre   las fumadoras las variaciones tanto de colesterol como de tensi&oacute;n   eran mayores que entre las no fumadoras durante estos d&iacute;as de convenci&oacute;n.          <P>DISCUSION          <P>Datos recientes del proyecto WHO-ERICA10 han estimado que la prevalencia   de nuestros niveles s&eacute;ricos de colesterol empieza a ser un problema   en Espa&ntilde;a. En dicho estudio, al igual que en el estudio de Framinghan,32   se pone de manifiesto el efecto multiplicativo que sobre la morbilidad   tiene la incidencia conjunta de varios factores considerados de riesgo.   En este sentido creemos de inter&eacute;s los resultados obtenidos en el   presente trabajo y, que a modo de conclusiones, pasamos a referir.          ]]></body>
<body><![CDATA[<P>En primer lugar, no hemos encontrado en nuestra muestra de poblaci&oacute;n   de 24 a 45 a&ntilde;os una asociaci&oacute;n clara entre la hipercolesterolemia   y la hipertensi&oacute;n arterial. Los coeficientes de correlaci&oacute;n   entre ambos grupos de variables son bajos.          <P>Unicamente se detectaron correlaciones moderadamente elevadas con la   tensi&oacute;n diast&oacute;lica para los varones. Estos datos son concordantes   con el estudio de Framinghan,32 que sugiere, como en nuestro caso, un aumento   no dram&aacute;tico de la presi&oacute;n arterial con el incremento de   los niveles de colesterol. En nuestras mujeres, la asociaci&oacute;n es   mucho m&aacute;s patente e importante a nivel estad&iacute;s-tico, lo que   coincide con los resultados del Australian Risk Factor Prevalence Study33   donde la incidencia conjunta de hipertensi&oacute;n e hipercolesterolemia   es mucho mayor en las mujeres que en los varones.          <P>Nuestros resultados muestran que cuando se unifican muchos de los factores   considerados como "riesgos cardiovasculares", el sexo sigue siendo uno   de los condicionantes b&aacute;sicos sobre el cual proceder a realizar   un an&aacute;lisis estimativo de la morbilidad.          <P>Las diferentes morfofisiolog&iacute;as masculina y femenina deben ser   tenidas en cuenta a la hora de estimar el riesgo m&oacute;rbido aunque   ello suponga una complicaci&oacute;n en el entramado cl&iacute;nico preventivo.   La constituci&oacute;n, reflejada por medio de variables antropom&eacute;tricas   de tama&ntilde;o y forma ha de ser considerada. As&iacute;, la preponderancia   del ac&uacute;mulo graso troncal en los varones frente a la uniformidad   de la distribuci&oacute;n grasa de las mujeres, hace suponer, en los primeros,   un incremento adicional de esfuerzo card&iacute;aco y de riesgo.34,35          <P>Se ha puesto de manifiesto la importancia que el estr&eacute;s y la   propia exigencia personal adquieren sobre los valores de colesterol y tensi&oacute;n   arterial en las mujeres. Esta relaci&oacute;n, sin embargo, no es tan clara   en los varones. Este dato podr&iacute;a reflejar en cierta manera diferentes   niveles de presi&oacute;n del medio profesional en uno y otro sexos.          <P>Nuestras mujeres parecen ser menos receptivas a los factores "no saludables".   As&iacute;, el hecho de ser fumadoras en igual medida que los varones no   implica, como sucede en &eacute;stos, valores mayores de tensi&oacute;n   ni de colesterol. Esta &uacute;ltima relaci&oacute;n explica, en las mujeres,   tan s&oacute;lo el 2 % de la variabilidad generada (d&eacute;cimo factor).          <P>En cuanto a la relaci&oacute;n con la dieta, puesta de manifiesto en   estudios tales como el de Huttunen y colaboradores36 y McCarron,37 nuestros   datos indican una mayor importancia del tipo de nutrici&oacute;n como factor   de riesgo en los varones que en las mujeres. No obstante, se debe hacer   constar que la ingesta y los h&aacute;bitos nutricios son m&aacute;s desequilibrados   en la muestra masculina que en la femenina. El alto consumo de grasas,   embutidos, huevos y por el contrario, la pobre ingesta de fibras (frutas   y verduras) puede ser una de las causas que est&eacute; matizando los resultados   obtenidos.          <P>Por &uacute;ltimo, deseamos agradecer a todos los delegados y a MERCK,   SHARP &amp; DOHME de Espa&ntilde;a, la infraestructura creada para la realizaci&oacute;n   del presente estudio, que, dados los buenos resultados obtenidos, juzgamos   de inter&eacute;s continuar en otros grupos de poblaci&oacute;n y en otros   rangos et&aacute;reos.       <DIV ALIGN=right> </DIV>          </body>   </HTML>       ]]></body>
<body><![CDATA[ ]]></body>
</article>
