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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Fundamentos metodológicos de los bioensayos de oxicidad/carcinogenicidad]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[ <H3> Art&iacute;culo de Revisi&oacute;n</H3>   Instituto de Nutrici&oacute;n e Higiene de los Alimentos   <H2> Fundamentos metodol&oacute;gicos de los bioensayos de oxicidad/carcinogenicidad</H2>   <I>Dr. Evelio E. Moreira D&iacute;az&lt;1></I>   <H4>   RESUMEN</H4>   Las nuevas sustancias qu&iacute;micas que van a ser empleadas como medicamentos,  alimentos o agroqu&iacute;micos deben evaluarse previamente, para determinar los  riesgos de da&ntilde;ar la salud antes que su uso se generalice. Para ello se  han desarrollado caros y complejos sistemas de pruebas de corto plazo; estas pruebas  se han dividido en <I>in vitro</I> o <I>in vivo</I> atendiendo a que se empleen  c&eacute;lulas aisladas o modelos animales. En los &uacute;ltimos tiempos se ha  puesto mucho &eacute;nfasis en los sistemas <I>in vitro</I> dado el ahorro de  tiempo, recursos materiales y factores relacionados con las campa&ntilde;as de  protecci&oacute;n de animales. Sin embargo, estas bater&iacute;as de pruebas por  s&iacute; solas son insuficientes para evaluaciones globales de toxicidad, y los  estudios corporales de dosis repetidas son imprescindibles y mantienen toda su  vigencia. Se presentan las principales consideraciones metodol&oacute;gicas que  determinan que este tipo de bioensayos no pueda ser excluido en las evaluaciones  de toxicidad, debido a la importancia de las interacciones entre c&eacute;lulas,  entre c&eacute;lulas y tejidos, y entre los aparatos y sistemas morfofuncionales  corporales, que s&oacute;lo pueden conseguirse en el modelo animal. Se describen  los criterios que se deben tener en cuenta en el dise&ntilde;o de las principales  pruebas de tipo precr&oacute;nicas y de toxicidad/carcinogenicidad en cuanto a  niveles de dosis, especies, sexos y n&uacute;mero de animales experimentales.      <P><I>Palabras claves: </I>EVALUACION DE MEDICAMENTOS; ANALISIS DE LOS ALIMENTOS:    BIOENSAYOS.  <H4>   INTRODUCCION</H4>   La exposici&oacute;n humana a nuevas sustancias debe ser siempre acompa&ntilde;ada   por una valoraci&oacute;n del riesgo de da&ntilde;ar la salud, dicho sea   de paso, este riesgo no puede ser evitado o predecido absolutamente, aun   por el m&aacute;s cuidadoso y exhaustivo estudio cient&iacute;fico experimental.   La decisi&oacute;n para introducir una nueva mol&eacute;cula depende, en   &uacute;ltima instancia, del balance entre los riesgos y los beneficios.          <P>Por otra parte, est&aacute; bien establecido que los bioensayos pueden   manifestar propiedades adversas de una droga, o sus metabolitos en varios   sistemas biol&oacute;gicos, y que la extrapolaci&oacute;n puede ser realizada   al ser humano; esto se fundamenta en que la mayor&iacute;a de los efectos   farmacodin&aacute;micos pueden llevarse del animal al hombre. Por lo que   las investigaciones en animales son el eslab&oacute;n m&aacute;s importante   en la cadena de evaluaciones toxicol&oacute;gicas de cualquier nuevo compuesto   qu&iacute;mico antes de ser administrado. Sin embargo, los modelos animales   tienen algunas desventajas para registrar importantes efectos t&oacute;xicos,   tales como: las sensaciones som&aacute;ticas, los cambios de la audici&oacute;n,   las p&eacute;rdidas de la memoria, la concentraci&oacute;n mental o la   l&iacute;bido, entre otros. Por ello, en la evaluaci&oacute;n de riesgos   los estudios con animales de laboratorio son insuficientes y resulta imprescindible   realizar estudios en grupos de poblaci&oacute;n humana, y aun m&aacute;s,   mantener el monitoreo sistem&aacute;tico durante a&ntilde;os de drogas,   alimentos y otros que fueron introducidos despu&eacute;s de rigurosas evaluaciones   experimentales.          <P>En los &uacute;ltimos a&ntilde;os la eficacia de las investigaciones   toxicol&oacute;gicas ha aumentado notablemente con el desarrollo de los   sistemas de pruebas de corto plazo. Estas han sido metodol&oacute;gicamente   perfeccionadas sobre la base de la experiencia hist&oacute;rica y las nuevas   tecnolog&iacute;as. Un papel importante en el propio desarrollo de la toxicolog&iacute;a   como ciencia y su eficacia predictiva, lo ha proporcionado la calidad de   los animales que actualmente se producen; verdaderos reactivos biol&oacute;gicos   de los cuales se conocen con exactitud desde sus rasgos gen&eacute;ticos   hasta sus promedios de patolog&iacute;a tumoral espont&aacute;nea, lo que   permite una mayor confiabilidad de los resultados experimentales en la   evaluaci&oacute;n de las nuevas sustancias.          <P>Para valorar adecuadamente las posibilidades de la experimentaci&oacute;n   toxicol&oacute;gica con animales de laboratorio, se debe recordar que en   la &eacute;poca actual se han incrementado las presiones para revisar y   reducir el uso de animales de laboratorio. Estos criterios no han sido   motivados s&oacute;lo por las consideraciones &eacute;ticas y humanas que   significa reducir el sufrimiento animal, sino tambi&eacute;n porque los   experimentos con animales son generalmente dif&iacute;ciles de ejecutar,   consumen tiempo y est&aacute;n sujetos a todos los problemas asociados   con los l&iacute;mites de comparaci&oacute;n entre especies y, por supuesto,   requieren de una costosa infraestructura y personal altamente especializado.          <P>En este art&iacute;culo nos proponemos exponer las pautas metodol&oacute;gicas   y de dise&ntilde;o que en general se siguen en los laboratorios de Toxicolog&iacute;a   experimental de las principales firmas internacionales de producci&oacute;n   de drogas y alimentos, y que en t&eacute;rminos generales son aceptadas   por las agencias reguladoras y organismos gubernamentales encargados de   la vigilancia de nocividad por agentes qu&iacute;micos.   <H4>   FUNDAMENTOS DE LAS PRUEBAS TOXICOLOGICAS CON ANIMALES</H4>   Las investigaciones de laboratorio m&aacute;s completas para determinar   riesgo humano son los estudios en animales de laboratorio; estas investigaciones   son de obligada necesidad en la evaluaci&oacute;n de productos qu&iacute;micos,   como los componentes de alimentos, f&aacute;rmacos y agroqu&iacute;micos.   Hasta el presente, no hay dudas sobre la importancia pr&aacute;ctica de   las pruebas <I>in vitro </I>y de otros sistemas alternativos, pero &eacute;stas   no pueden considerarse sustitutivas de los estudios con animales.1          <P>La mayor&iacute;a de las pruebas alternativas con sistemas celulares   y componentes subcelulares pueden ayudar a entender los efectos y mecanismos   a estos niveles. Pero estas pruebas tienen la limitaci&oacute;n de no predecir   la respuesta morfofuncional general del organismo.2          <P>Las investigaciones que emplean animales son de distinta &iacute;ndole   y, por supuesto, van dirigidas a evaluar diferentes situaciones relacionadas   con la toxicidad de los compuestos, incluyen, adem&aacute;s de las cl&aacute;sicas   pruebas agudas, precr&oacute;nicas y de larga duraci&oacute;n, otros sistemas   como los estudios de toxicidad reproductiva, reacciones al&eacute;rgicas   y de inmunotoxicidad.          <P>Seg&uacute;n investigadores como Rao,3 existen varias razones para el   empleo de animales. Estos autores argumentan que en los estudios con c&eacute;lulas   aisladas s&oacute;lo se logran interacciones de los componentes subcelulares,   y que en el caso de los animales se producen las mismas de c&eacute;lula   a c&eacute;lula y entre c&eacute;lulas del mismo o de diferentes tipos   de &oacute;rganos, como, por ejemplo, h&iacute;gado y ri&ntilde;&oacute;n,   timo y tejido linfoide, hip&oacute;fisis y otras gl&aacute;ndulas.          <P>Estas respuestas sist&eacute;micas no pueden ser conseguidas con los   sistemas alternativos. En resumen, en el animal hay un amplio y complejo   mecanismo de retroalimentaci&oacute;n entre &oacute;rganos y tejidos ajustado   a la variaci&oacute;n qu&iacute;mica y a las modificaciones del medio ambiente,   frente a las cuales el animal se compensa y sobrevive o sobrerreacciona   y muere. Esto es imposible de conseguir en las pruebas <I>in vitro </I>o   sistemas celulares aislados.          ]]></body>
<body><![CDATA[<P>A pesar de las grandes diferencias anat&oacute;micas, fisiol&oacute;gicas,   metab&oacute;licas y de muchos otros tipos que separan las especies e incluso   rasgos individuales dentro de ellas, todos los seres vivos comparten una   larga serie de caracteres comunes que permiten la comparaci&oacute;n de   datos obtenidos experimentalmente entre ellos y, por supuesto, con el hombre.   Debe quedar claro que existen importantes excepciones a estas reglas generales   de la estructura de los seres vivos; pero es un hecho innegable que en   particular los mam&iacute;feros funcionan con m&aacute;s semejanzas bioqu&iacute;micas   y metab&oacute;licas que diferencias, y en ello se fundamenta el empleo   de modelos animales para probar los compuestos qu&iacute;micos que por   diferentes razones se van a poner en contacto con los seres humanos.          <P>Debe recordarse que en el campo particular de los animales el problema   de la evaluaci&oacute;n toxicol&oacute;gica es extraordinariamente complejo,   pues los productos alimenticios por regla general contienen cientos de   compuestos, los cuales no ejercen sus acciones individualmente, sino que   son capaces de interactuar entre ellos y afectar una amplia variedad de   par&aacute;metros fisiol&oacute;gicos, por ejemplo, absorci&oacute;n/distribuci&oacute;n,   activaci&oacute;n/desactivaci&oacute;n de enzimas, metabolismo de &aacute;cidos   grasos/hormonas, microflora/enzimas intestinales, pH y tr&aacute;nsito   a trav&eacute;s del tracto digestivo, &oacute;rgano, especificidad, estado   de radicales libre y sistema inmune, entre otros.   <H4>   INVESTIGACIONES PRECRONICAS. ESTUDIOS DE 90 DIAS</H4>   Los estudios generalmente denominados subcr&oacute;nicos, el autor prefiere   llamarle precr&oacute;nicos, son de gran importancia, sobre todo en las   investigaciones de ingredientes de alimentos. Tienen una duraci&oacute;n   entre 28 y 90 d&iacute;as, en casos especiales pueden extenderse a 6 meses   y se realizan para averiguar los efectos de la exposici&oacute;n repetida   a una sustancia, e indicar las posibles acciones retardadas por la acumulaci&oacute;n   de un ingrediente.4 Por regla general el compuesto probado debe administrarse   junto con el alimento o con el agua de beber. Las especies animales m&aacute;s   empleadas son la rata y el rat&oacute;n, las cuales por su tama&ntilde;o   y caracter&iacute;sticas facilitan la realizaci&oacute;n de los experimentos.   En aquellos casos donde sea necesario estudiar situaciones muy particulares   deben emplearse animales de mayor tama&ntilde;o y biolog&iacute;a m&aacute;s   compleja. En tales casos se usan monos, cerdos, o perros de un linaje gen&eacute;tico   definido.          <P>Los animales que se les realizan estos estudios deben evaluarse cuidadosamente.   Los par&aacute;metros que se van a considerar deben incluir comportamiento   cl&iacute;nico, absorci&oacute;n de agua y alimentos, excreci&oacute;n,   eficiencia del alimento, curvas de crecimiento de peso corporal, peso de   &oacute;rgano, etc&eacute;tera. Como parte de las evaluaciones hay que   realizar estudios que incluyan hemat&oacute;crito, hemoglobina y constantes   corpusculares; estos par&aacute;metros ayudan a valorar los efectos potenciales   sobre los sistemas hemopoy&eacute;tico e inmunol&oacute;gico. A pesar de   las dificultades operacionales que incorporan a los estudios, deben realizarse   evaluaciones del balance electrol&iacute;tico y la funci&oacute;n hep&aacute;tica   y renal.          <P>En la evaluaci&oacute;n de las investigaciones es necesario tener muy   en cuenta que en ocasiones existe una amplia variaci&oacute;n biol&oacute;gica,   y que estos datos son s&oacute;lo de valor cuando se apartan francamente   de los valores medios, y que su significado fundamental es como indicadores   de efectos t&oacute;xicos.          <P>Todos los animales de los experimentos deben ser necropsiados por especialistas   calificados en evaluaci&oacute;n anatomopatol&oacute;gica de animales de   laboratorio. Los procedimientos de autopsia y procesamiento de los tejidos   en el laboratorio deben realizarse siguiendo los lineamientos metodol&oacute;gicos   establecidos por las gu&iacute;as de buenas pr&aacute;cticas de laboratorio   reconocidas por la experiencia internacional o establecidas por los organismos   reguladores de los respectivos pa&iacute;ses donde se va a introducir el   agente qu&iacute;mico.          <P>En estas pruebas hay que realizar una minuciosa evaluaci&oacute;n h&iacute;stica   de los sistemas cardiovascular, inmunol&oacute;gico y nervioso          <P>Los pat&oacute;logos deben prestar especial cuidado a la detecci&oacute;n   de los efectos sobre las paredes de los vasos sangu&iacute;neos, el tejido   linfoide y el ri&ntilde;&oacute;n; de importancia extrema para las consideraciones   de toxicidad son los estudios hep&aacute;ticos. En caso de registrarse   alteraciones, &eacute;stas deben investigarse cuidadosamente antes de decidir   el uso del compuesto. Incluso, si se considera necesario deben realizarse   nuevos estudios, con dise&ntilde;os espec&iacute;ficos para precisar en   detalles la caracter&iacute;stica del efecto adverso y sus implicaciones   de riesgo toxicol&oacute;gico humano.   <H4>   INVESTIGACIONES DE LARGA DURACION. TOXICIDAD/CARCINOGENICIDAD</H4>   Los bioensayos de toxicidad/carcinogenicidad se consideran dentro de las   pruebas m&aacute;s importantes a las cuales tiene que ser sometido un compuesto   destinado al consumo por seres humanos. En este sentido, la Agencia Internacional   de C&aacute;ncer (IARC)5 ha definido que en ausencia de datos adecuados   en el ser humano, es biol&oacute;gicamente plausible y razonable considerar   como agentes cancer&iacute;genos aquellas sustancias que en las pruebas   con animales de laboratorio se detecten evidencias de carcinogenicidad.   Estas pruebas no s&oacute;lo permiten reconocer la capacidad potencial   de producir tumores, sino tambi&eacute;n posibilitan conocer sus efectos   a largo plazo sobre los aparatos y sistemas corporales, lo que es de suma   importancia a fin de valorar otras posibles influencias perjudiciales sobre   la salud.          <P>La ejecuci&oacute;n de un bioensayo de toxicidad/carcinogenicidad es   costosa y operacionalmente compleja. Esto se refleja en el 95 % de los   estudios que se realizan en s&oacute;lo 10 pa&iacute;ses,6 donde se reporta   que el precio est&aacute; alrededor del mill&oacute;n de d&oacute;lares.7,8   Es evidente que dichos estudios tienen que realizarse por quipos de investigadores   experimentados y en instalaciones de gran calidad tecnol&oacute;gica para   que sus resultados sean admitidos por la comunidad cient&iacute;fica y   las agencias reguladoras de los diferentes pa&iacute;ses.          <P>Estas investigaciones t&iacute;picamente son conducidas en 2 especies   de animales, de cepas altamente seleccionadas en grupos de 50 &oacute;   60 machos/hembras por dosis. Generalmente se emplean 3 dosis partiendo   de la llamada dosis m&aacute;xima tolerada durante aproximadamente 24 meses.   Actualmen te hay una fuerte tendencia de reducir el tiempo de las pruebas   en 6 meses, siempre que las circunstancias de &eacute;stas lo permitan,   lo que reduce significativamente los costos y el sufrimiento animal.9 En   los &uacute;ltimos 5 a&ntilde;os ha tomado cada vez m&aacute;s fuerza el   criterio de realizar los estudios s&oacute;lo en una especie,10 pues se   ha comprobado que las ratas y ratones responden de forma similar a los   cancer&iacute;genos, como se ha puesto de manifiesto en los resultados   de las pruebas realizadas en 273 agentes qu&iacute;micos.11          <P>Los investigadores que defienden estos criterios sostienen que la justificaci&oacute;n   para las 2 especies est&aacute; mal definida, y que ello constituye una   paradoja, pues si una sustancia posee la capacidad inherente para producir   c&aacute;ncer, una especie debe ser suficiente para detectarlo; pero si   la especificidad carcinog&eacute;nica depende de la especie, entonces la   validez de los modelos para extrapolarlos al hombre es discutible. Por   lo que existen compa&ntilde;&iacute;as farmac&eacute;uticas de reconocido   prestigio, como algunas firmas alemanas que realizan a partir del 1992   sus pruebas en una sola especie, la rata, a menos que existan razones cient&iacute;ficas   importantes que impliquen la necesidad de otra especie.10 Sin embargo,   a pesar de la solidez de estos conceptos, los principales centros de evaluaci&oacute;n   toxicol&oacute;gica del mundo contin&uacute;an en sus ensayos con el empleo   de las 2 especies,12 y los organismos reguladores, por su parte, contin&uacute;an   exigi&eacute;ndolas.          ]]></body>
<body><![CDATA[<P>En el campo espec&iacute;fico de la toxicolog&iacute;a de los alimentos,   contrario a lo que muchos especialistas piensan, los estudios de carcinog&eacute;nesis   no son siempre necesarios, pues en determinadas circunstancias pueden existir   informaciones del compuesto que justifican prescindir de ellos. Una reconocida   autoridad como Poulsen4 recomienda que si el ingrediente del alimento es   un &eacute;ster simple, que por hidr&oacute;lisis produce metabolitos id&eacute;nticos   a los metabolitos normales, no es necesario realizar estos estudios.          <P>Del mismo modo pueden ser innecesarios para evaluar p&eacute;ptidos,   prote&iacute;nas, carbohidratos y grasa que por investigaciones qu&iacute;micas   y bioqu&iacute;micas (incluyendo metabolitos) se ha demostrado que su estructura   consiste en una secuencia de amino&aacute;cidos, cuyos efectos biol&oacute;gicos   son bien conocidos. Los compuestos necesitan evaluaciones de larga duraci&oacute;n,   s&oacute;lo si ellos van a emplearse en grandes cantidades o van a tener   un uso generalizado en poblaci&oacute;n abierta.          <P>Especial cuidado hay que prestar a la composici&oacute;n de la dieta   cuando el material probado es por sus caracter&iacute;sticas un nutriente,   por ejemplo, prote&iacute;nas industrialmente tratadas o f&eacute;culas,   pues tales productos son habitualmente incorporados en las dietas a niveles   tan altos como del 20 al 60 % del peso del nutriente correspondiente.13          <P>Los estudios metab&oacute;licos completos y los de cin&eacute;tica dependen   de la naturaleza qu&iacute;mica del producto evaluado. La Comunidad Econ&oacute;mica   Europea14 centra la atenci&oacute;n en los de cin&eacute;tica, pero considera   tambi&eacute;n muy importante los estudios metab&oacute;licos, pues mediante   ellos podr&iacute;a identificarse el metabolito responsable de un efecto   toxicol&oacute;gico, lo que permite orientar las investigaciones complementarias   con vistas a precisar sus capacidades para producir lesiones en &oacute;rganos   sensibles.          <P>Siempre al concluir los ensayos de larga duraci&oacute;n surgen preocupaciones   cuando altas dosis del producto probado fueron administradas a los animales,   y se detectaron efectos, pues &eacute;stos pueden deberse no s&oacute;lo   a una acci&oacute;n t&oacute;xica del agente, sino a una sobrecarga de   las v&iacute;as metab&oacute;licas normales. En tales casos los estudios   metab&oacute;licos adicionales son &uacute;tiles para indicar que un efecto   adverso final est&aacute; siendo equivocadamente considerado como una manifestaci&oacute;n   de toxicidad.          <P>&lt;1>Doctor en Ciencias Biom&eacute;dicas. Profesor Titular de Anatom&iacute;a   Patol&oacute;gica del Instituto Superior de Ciencias M&eacute;dicas de   La Habana. Jefe del Laboratorio de Patolog&iacute;a Experimental del Instituto   de Nutrici&oacute;n e Higiene de los Alimentos.   <H4>   REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS</H4>      <OL>       <LI>   Flanm WG, Loretzen RJ. The use of in vitro methods in safety evaluation.   In Vitro Toxicol 1986/87;1:3-4.</LI>          <LI>   Tennant RW, Mongolin B, Schelby M. Prediction of chemical carcinogenicity   in rodens from in vitro genetic toxicity assays. Science 1987;236:933-41.</LI>          <LI>   Rao NG, Huff E. Refinement of long term toxicity and carcinogenesis studies.   Fundam Appl Toxicol 1990;15:33-43.</LI>          <LI>   Poulsen E. Relevance of endpoint in toxicity testing of food ingredients.   Fd Chem Toxicol 1990;28:779-82.</LI>          ]]></body>
<body><![CDATA[<LI>   International Agency for Research on Cancer. Approaches to classifying   chemical carcinogens according to mechanism of action. Int Tech Rep 1987;(83):101.</LI>          <LI>   Huff J. Scientific concepts, value and significance of chemical carcinogenesis   studies. Annu Rev Pharmacol Toxicol 1990;31:137-45.</LI>          <LI>   Della Porta G. Long-term assays for carcinogenicity. Teratogenesis Carcinog   Mutagen 1990;10:137--45.</LI>          <LI>   Cameron TP. Methodological problems in chronic rodent bioassays in nordic   workshop on toxicology. NLN 1987;(19):103.</LI>          <LI>   FRAME: Animals and alternatives in Toxicology: present status and future   prospects. ATLA 1991;19:116-38.</LI>          <LI>   Speid LH. Harmonization of guidelines for toxicity testing of pharmaceuticals   by 1992. Reg Toxicol Pharm 1991;12:179-211.</LI>          <LI>   Wittenaw S von. The redundancy of mouse carcinogenicity bioassay. Fundam   Appl Toxicol 1983;3:631--9.</LI>          <LI>   Chaabra RS, Huff E. An overview of prechronic and chronic toxicity/carcinogenicity   experimental designe and criteria used by the national toxicology program.   Environ Health Perspect 1990;86:313--21.</LI>          <LI>   Van Gelderen CEM, Savelkoul TJ, Sangster B. Safety studies in human I:   Studies in food ingredients Fd Chem Toxicol 1990;28:771-3.</LI>          <LI>   OECD. Guidelines for Testing of Chemical Organization for Economic Cooperation   and Development. Paris, 1987.</LI>       ]]></body>
<body><![CDATA[</OL>   Recibido: 19 de julio de 1993. Aprobado: 28 de septiembre de 1993.          <P>Dr. <I>Evelio E. Moreira D&iacute;az</I>. Instituto de Nutrici&oacute;n   e Higiene de los Alimentos. Infanta No. 1158, municipio Centro Habana,   Ciudad de La Habana 10300, Cuba.            ]]></body><back>
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