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</front><body><![CDATA[ <h3>Editorial </h3>     <p>Finalizando el primer año de este tercer milenio apenas comenzado, la enfermería    cubana muestra logros e insuficiencias, con un balance que se inclina hacia    los primeros, a pesar de las múltiples dificultades en el desarrollo de su diaria    labor, tal y como ocurre en el propio desarrollo de la profesión. </p>     <p>La imprescindible presencia de este profesional en todos los programas del    Sistema Nacional de Salud (SNS), especialmente en la Atención Primaria de Salud    (APS), y muy particularmente en el Modelo del Médico y la Enfermera de la Familia    (MEF), hace quizás mucho más ostensible en estos profesionales que en cualquier    otro del sistema, la disminución de este recurso humano. </p>     <p>Si se pudiera captar la realidad actual en una instantánea fotográfica, lo    primero que llamaría la atención es el desempeño de las los enfermeras/ os en    los diferentes campos de acción. La ciencia y el arte de cuidar tiene como primera    responsabilidad moral profesional, precisamente, prodigar cuidados a sanos y    enfermos, a personas, familias y comunidades. En este sentido, en el campo de    la asistencia, la enfermería cubana está enfrentando 2 tareas muy importantes:    la primera, en el APS. Se trata de su participación activa, consciente y responsable    en el Análisis de la Situación de Salud (ASS), la investigación clínica, epidemiológica    y social más importante que se realiza en todo el SNS, con el objetivo de diagnosticar    el estado de salud de la población a su cargo, identificar las posibles soluciones,    coordinar las estrategias de intervención adecuadas, y promover, desde el inicio    de todo el proceso, la participación activa de la propia comunidad involucrada.    La segunda tarea de importancia en el campo asistencial, especialmente en los    niveles secundario y terciario del SNS, es la aplicación del método científico    de la especialidad, el Proceso de Atención de Enfermería (PAE), con mayor nivel    de cientificidad cada vez, a pesar de la no generalización de su práctica por    razones derivadas de la insuficiencia de este recurso humano.</p>     <p> En cuanto al campo de la docencia, si bien se ha venido logrando una mayor    calidad en los egresados de la educación técnica y universitaria, se ha identificado    la necesidad de incrementar la superación científica de los profesionales de    la especialidad en los 3 niveles de atención; pero muy especialmente en las    enfermeras de la familia. Las necesidades de aprendizaje identificadas no están    sólo relacionadas con materias propias de la especialidad, sino también con    las que tratan otros contenidos imprescindibles para su mejor competencia y    desempeño, tales como la comunicación social, la ética y la bioética y hasta    la historia de la enfermería para reforzar la motivación y vocación profesional.    En este sentido, se ha tratado de superar estas insuficiencias mediante cursos    posgrados, diplomados dirigidos a mejorar el desempeño, y maestrías que favorezcan    el dominio del método y técnicas de investigación clínica, epidemiológica y    social por parte de las enfermeras. Ya se inició la maestría en enfermería y    un número, aún discreto, de jóvenes enfermeras/os se han iniciado en el plan    para alcanzar el grado científico de Doctor en Ciencias de la Salud. A esta    elevación de la competencia y el desempeño, ha contribuido también el proceso    de categorización docente, al aumentar no sólo el nivel profesional sino también    profesoral de las enfermeras. No obstante lo anterior, se hace evidente la necesidad    de ampliarlo para disminuir la relación estudiantes-profesor y elevar así la    calidad de la docencia, especialmente en la educación en el trabajo, que constituye    la forma fundamental de organización de la enseñanza en esta especialidad. Una    importante decisión política se ha tomado para enfrentar la escasez de recursos    humanos en enfermería, al inaugurar la Escuela de Enfermeras de El Cotorro,    donde estudiantes de preuniversitario han iniciado ya sus estudios como enfermeras/os    técnicas/os con un novedoso Plan que permitirá su rápida incorporación a la    asistencia directa. En cuanto al campo de la investigación, aun son pocas las/os    que participan, en tanto que investigadoras principales o coinvestigadoras en    proyectos de investigación biomédica o epidemiológica, están ausentes en la    investigación propia de enfermería, a pesar de que son cada vez más las enfermeras    que alcanzan el grado de Magíster en diferentes ciencias y, por tanto, están    aptas para enfrentar el proceso de investigación. No obstante, resulta contrastante    el hecho de que no son pocas las enfermeras que publican trabajos en nuestra    Revista y en otras pertenecientes a diferentes especialidades médicas, y sociales.  </p>     <p>En la actividad gerencial, se han identificado un grupo de problemas a los    cuales se les viene ya aplicando soluciones halladas por consenso entre gerentes    y profesionales de los distintos niveles e instituciones. Entre ellos se encuentran    el insuficiente monitoreo, evaluación y mejoramiento de actividades relevantes    de enfermería, las irregularidades que se presentan en la asistencia con la    coordinación de actividades docentes de pregrado, el bajo aprovechamiento de    los recursos disponibles, así como una aún pobre representación de enfermería    en los comités institucionales del SNS. </p>     <p>En la educación en ética y bioética, ha resultado bien destacada la incorporación    temprana de un número considerable de profesoras y profesionales de enfermería    en general, en los cursos de superación en esta disciplina. Probablemente porque    las enfermeras identificaron bien pronto las afectaciones provocadas en el sistema    de valores morales profesionales por la crisis económica de los años 90, como    resultado del recrudecimiento del bloqueo norteamericano y la caída del campo    socialista en Europa del Este. Esta situación repercutió desfavorablemente en    la propia atención de enfermería, e incrementó las insatisfacciones de la población    con estos profesionales. Como resultado de su toma de conciencia está su integración,    en forma mayoritaria, a las Cátedras de Bioética más destacadas de las Facultades    de Ciencias Médicas del país. Tienen, además, una activa participación en las    Comisiones de Ética Médica de sus instituciones. Con estos antecedentes, ha    sido la enfermería cubana, la primera profesión de salud que ha constituido    una Comisión Nacional de Ética y Bioética, que viene trabajando desde 1996.    A todo lo anterior, se suma la presencia de las enfermeras cubanas, en la Comisión    de Bioética de la Asociación Latinoamericana de Facultades de Enfermería (ALADEFE)    y en la Comisión de Ética de la Federación Panamericana de Profesionales de    Enfermería (FEPPEN), y ha asumido, en esta última, en el período 1997-2001,    la presidencia de ella.</p>     <p> La colaboración internacional en el campo de la salud ha contado con un número    no despreciable de enfermeras y enfermeros procedentes de diferentes regiones    de nuestro país, tanto técnicos como profesionales, que se desempeñan normalmente    en diversas instituciones pertenecientes a los tres niveles de atención. Alguno    de los colaboradores son enfermeros especializados y docentes. Su competencia    ha estado bien ligada a la dedicación, responsabilidad y solidaridad mostrada    en su desempeño y ello les ha hecho distinguirse en las tareas realizadas, por    difíciles que hayan resultado las condiciones de la colaboración.</p>     <p> La enfermería cubana tiene que enfrentar los nuevos retos de este milenio,    entre los que se encuentra el alto desarrollo tecnológico que conspira contra    la humanización; pero también debe esforzarse por aprehender las nuevas técnicas    de la información automatizada, para hacer más calificado su trabajo y mantener    actualizados sus conocimientos.</p>     <p> Este año 2002 marcará un momento histórico en la enfermería cubana: se conmemorará    el centenario de la graduación de las primeras 7 enfermeras, formadas en el    antiguo Hospital Nuestra Señora de las Mercedes. El mejor homenaje a las pioneras    de la profesión es aplicar con amor la ciencia y el arte de cuidar a ese ser    humano irrepetible, con sus necesidades físicas y sociopsicológicas, que espera    un trato personalizado, humano y cálido, para él y su familia. ¡Amar los cuidados    que se prodigan; pero sobre todo, amar a quien se prodigan los cuidados! ¡ Ése    es el gran reto!</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="right"> Lic. <i>Martha Guillén Fonseca .</i>     <br>   Profesora Auxiliar. Hospital Clinicoquirúrgico “Hermanos Ameijeiras”. Directora    de la     <br>   Revista Cubana de Enfermería. </p>     <p align="right">Lic.<i> María del Carmen Amaro Cano. </i>    <br>   Profesora Auxiliar. Facultad de Ciencias Médicas “General Calixto García”     <br>   Miembro del Comité de Redacción de la Revista Cubana de Enfermería. </p>     <p align="right">&nbsp;</p>       ]]></body>
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