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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[This account is based on an article written by Laurie Thomas (1974) in the Nursing Outlook magazine. This article was published in January with the title "How to become a witch: or everything you always wanted to know about the administration of nursing services, but were afraid of asking". In a funny way, the authoress explains the affirmative behavior the nursing service manageress should have to defend her territory. By showing different situations, the authoress describes the way a nursing service manageress comes to the defense of her ideas, although on doing so she be nicknamed witch. Almost 30 years after its first publication, this article is still valid and deserves to be read again just to reaffirm the role of the nursing service manageress. Every nurse should read it, specially the beginners in the profession.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[ <h3>Colaboración extranjera </h3> <h2>Una visita a la bruja </h2>     <p><a href="#cargo"><i>Jesús F. Encarnación, RN<span class="superscript">1</span></i></a><i><a href="cargo"><span class="superscript">    </span></a><a name="autor"></a></i></p> <h4>Resumen </h4>     <p>Este recuento está basado en un artículo que escribiera Laurie Thomas (1974)    en la revista Nursing Outlook. Este artículo fue publicado en el mes de enero    con el título Cómo convertirse en bruja: o todo lo que usted siempre quiso saber    acerca de la administración de servicios de enfermería, pero sentía temor por    preguntar.En forma jocosa, la autora expone el comportamiento afirmativo que    necesita el administrador de servicios de enfermería para defender su territorio.    Por medio de situaciones la autora describe la forma de cómo un administrador    de servicios de enfermería defiende sus ideas, aunque en el proceso de hacerlo    adquiera el mote de bruja. Habiéndose ya cumplido casi 30 años de publicado,    este artículo mantiene su vigencia y merece que vuelva a leerse tan solo por    reafirmar el rol del gerente de servicios de enfermería. Todo enfermero debe    hacer esta lectura, especialmente los pinos nuevos en la profesión.</p>     <p> <i>DeCS: </i>SUPERVISION DE ENFERMERIA; ENFERMERAS ADMINISTRADORAS. Subject    headings: NURSING, SUPERVISORY; NURSE ADMINISTRATORS. </p>     <p> Dice <i>Thomas</i> (1974), que para convertirse en una <i>bruja</i> no se    necesita ni escoba ni sombrero de pico. Solo se necesita cumplir con 2 requisitos:    primero, ser director de servicios de enfermería y segundo, es el desarrollar    la habilidad de decir la palabra No. </p>     <p>Decir No de forma enfática, tanto en lo alto como en lo llano, decirlo cuando    haga sol o cuando esté nublado, decirlo en domingo o en día de fiesta, al igual    que cada otro jueves o cualquier día de la semana; decirlo manteniendo siempre    el mismo aplomo que ese <i>No</i> conlleva. </p>     <p>Al principio, como todo administrador joven, usted será un bonachón, un director    tipo vegetal que pasea su oficina atisbando papeles y asistiendo a reuniones    de comités. También al principio, apoyará todo lo que digan y requieran de usted    los médicos, el administrador, los técnicos del laboratorio, los mensajeros    y hasta el conserje. Durante ese tiempo usted oirá que se dirán cosas bonitas    de su persona; un amor, tan amable y cooperadora, una dama... y cosas similares.  </p>     <p>¡Cuidado! Eso es una trampa que le ha de impedir emprender el camino a convertirse    en <i>bruja.</i> Usted debe adquirir toda la fortaleza necesaria para evitar    el sucumbir ante tanta adulación. Así es, que con ojos bien abiertos comience    su marcha.Un esplendoroso día de primavera usted entra al quirófano y se encuentra    con un grupo de jóvenes enfermeras quienes en forma entusiasta sostienen un    afectuoso jugueteo de manos con unos cirujanos, mientras el paciente asombrado    ante tal relajo esperaba su turno para entrar a la sala. Con un susurro flemático    usted les sugiere a estos siervos de la humanidad que busquen otras formas de    canalizar sus energías. Luego, sin escuchar excusa alguna, resistiendo las miradas    de indignación, mantenga su actitud con aplomo e insista que tanto cirujanos    como enfermeras desistan en manifestar estas actividades extracurriculares y    procedan con hacer el trabajo por el cual se les está pagando. </p>     <p>En el transcurso de otro de esos días primaverales se le acerca la directora    del departamento de dietas, quien le presenta un documento de 50 páginas en    triplicado el cual ella misma ha elaborado. En el documento se describen los    deberes que se le adjudican al departamento de dietas y en forma detallada se    establecen los deberes de las enfermeras como sus colaboradoras. Seguro que    a usted se le ha de congelar el tuétano de sus huesos cuando ella le informa    que comenzando mañana a la hora del desayuno todas las bandejas de las dietas    de los pacientes serán recogidas en la cocina, servidas y devueltas a la cocina    por las enfermeras. Al usted cuestionarle el propósito de esta acción le oye    con frío asombro decir, que tiene la intención de disminuir la campaña de reclutamiento    de empleados de la cocina y así hacer economías en su presupuesto; después de    todo para ella le es muy difícil reclutar personal. </p>     <p>De inmediato usted ha de vetar su plan y hará oídos sordos a todas sus acusaciones    de ser una persona desalmada y probablemente no es en realidad una buena enfermera,    a quien no le importa los problemas de los demás. No le escuche y acompáñela    hasta la puerta y cortésmente antes de cerrar, dele usted los buenos días.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> Poco después de esta pequeña escaramuza y las aguas ya vueltas a su nivel,    el jefe de patología le invita a su oficina para tomar un cafecito y conversar.    Después que él le recibe con comentarios aduladores de lo bien que usted se    ve, lozana y radiante, entonces le anuncia que por fin a resuelto el problema    de la pobre actitud que demuestran sus empleados en el laboratorio de su departamento.    Él le ha de explicar que los técnicos de su laboratorio odian llegar tan temprano    tan solo para tomar muestras de sangre; cosa que denigra su intelecto. Así es    que él ha pensado que sería maravilloso el relevar a su personal de esta tarea    y dársela a un personal no-diestro, como lo son las enfermeras. Después de todo,    ellas tienen que presentarse a trabajar mucho más temprano que el personal del    laboratorio.</p>     <p> Mantenga su compostura al levantarse de su asiento y contenga su deseo de    vaciarle por la cabeza el resto del café que ha quedado en la cafetera. No suba    el tono de su voz tan siquiera un decibel y explíquele al patólogo que aunque    lo que usted ahora va a decirle le parecerá chocante, las enfermeras son profesionales    por su propio derecho y tienen otras labores más importantes que el de tomar    muestras de rutina que su personal no quiere tomar. </p>     <p>El patólogo ha de comenzar a describirle la escena trágica a la cual ha de    enfrentarse: su personal se mostrará resentido y puede que renuncien en cualquier    momento si no le ayudan con su carga. No vaya usted a romper en llanto mientras    le oye su triste historia. Su contestación ha de ser<i> No</i>, de hecho <i>No</i>.  </p>     <p>Entonces ha de comenzar un tiempo crítico para usted. Hasta ahora usted le    ha dicho no a un médico; olvídelo, ya que su causa es justa. Comenzará usted    a notar cierto distanciamiento de aquellos que le adulaban y oirá comentarios    de “esa mujer en la oficina de enfermería” y también oirá palabras como rígida,    inflexible y poco cooperadora. </p>     <p>En una fría tarde de invierno y después que sus enfermeras de la sala de parto    hubiesen establecido el record de todos los tiempos de traer niños al mundo,    mientras hacían doble turno para cubrir por el personal ausente, enfermo por    la epidemia de influenza que se desató, se le pide que comparezca de inmediato    a la oficina del administrador del hospital. Al llegar a la oficina usted se    encuentra al administrador, a una enfermera sollozando y a un airado médico    obstetra a quien ordinariamente se le puede complacer con pocos instrumentos    de la bandeja que el hoy ha reventado contra la pared; y después de tirarle    las gasas sangrientas a los estudiantes de enfermería presentes, además de gritarle    obscenidades a la supervisora de la sala quien catalogó su comportamiento como    algo común, sigue exigiendo. </p>     <p>Sin preámbulo, el médico exige que se despida a esta enfermera estúpida e incompetente,    que por su culpa casi le hace matar a una madre inocente y a su criatura. Usted    hará sus averiguaciones y le ha de preocupar un poquito la salud y el estado    cardíaco del médico quien con rostro púrpura de la ira destila su verborrea.    El dirá que esta “norsa estúpida e incompetente” es culpable de negligencia    criminal crasa. Como observador pasivo, del administrador sólo se ha de escuchar    la emisión de sonidos murmurantes acompañados de miradas de asombro. </p>     <p>Una vez asentado el polvo a usted se le permitirá hablar. Con sus palabras    usted podrá abrir el acceso hacia donde la verdad se oculta. No ha de asombrarle    que esa “norsa estúpida e incompetente” sólo ha cometido el odioso crimen de    pasarle al médico-obstetra la clase de sutura que él ha estado utilizando por    casi 15 años en todos sus casos. Pero esta mañana él decidió, sin notificarle    a nadie, que utilizaría una sutura diferente. Pero el médico insistirá que la    “norsa estúpida” debió saber lo que él deseaba. </p>     <p>Después de acompañarle hasta la puerta de la oficina con palabras arrulladoras    el administrador se disculpará con el médico y tratará calmarle a usted con    palabritas que él siempre tiene preparadas para momentos como estos; palabras    de gerente tan trilladas, que hablan sobre “lealtad”, “honestidad” y “servicio”.    Finalmente, para esta ocasión el administrador le recordará lo abominable, “respeto    al médico” y concluirá diciéndole con una triste sonrisa que para el bienestar    de la institución y en favor de la paz y la armonía usted debe despedir a esa    “norsa estúpida e incompetente”. </p>     <p>Cuando usted se rehúse a tal requiebro simplemente ignore el estado de shock    en que el administrador quedará. Usted erguida, con la ceja arqueada y con el    puño apoyado en la cintura con voz firme dele su contestación. <i>No</i>, y    <i>No</i>. Esto ha de marcar otro tiempo crítico en su carrera como<i> bruja</i>,    le ha dicho la palabra mágica nada menos que a un administrador.</p>     <p>Ya casi usted se está acercando al pináculo del camino hacia donde usted ha    estado ascendiendo. En otras ocasiones similares a usted se le habría otorgado    un certificado, un diploma o una medalla. Pero para este logro presente, hay    otra clase de honor, un honor especial que se le ha de conferir. Espere por    ese momento. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Un buen día, muy parecido a los demás, una enfermerita muy agresiva irrumpirá    en su oficina exigiendo una contestación de ¿Por qué a ella no pueden otorgarle    los días del fin de semana libres? Después de todo, ella tiene un esposo y niños    que atender. Además, sigue diciendo que si a usted le importara el bienestar    de sus pobres enfermeras, le daría a todas esas que son madres los días del    fin de semana libres; ¿Es que acaso a usted no le importa la maternidad? </p>     <p>Volvió la ocasión por enésima vez de tener que explicar el porqué no debe cerrarse    el hospital para darle el fin de semana libre a todas aquellas enfermeras que    son madres. Su contestación será siempre la misma, No. Después de esto usted    puede asumir que ese episodio concluyó. Pero luego, cuando todo en su territorio    está callado y en aparente calma usted pasa muy cerca de la biblioteca del hospital.    Desde lejos usted puede reconocer las voces que con tono indignado llegan desde    adentro; las voces de algún médico o tal vez dos, la de una enfermera que es    madre, y quizás la del jefe de patología. Entonces lo oirá bien, “Esa directora    de enfermería, esa vieja bruja que no quiere escuchar a nadie...” </p>     <p>Por fin has llegado. ¡Lo has logrado! Ahora eres ya una bruja; y te ha de tomar    un gran esfuerzo el retener tu nuevo<i> status</i>. No debes dejar de ejercitarte    en tus artimañas para mantener tu habilidad de decir la palabra mágica, ni olvidarte    de tu astucia para secar lágrimas; aun cuando estas sean de cocodrilo. Siempre    vendrá una crisis detrás de otra. Siempre alerta a las armas. Es ahora que tienes    la oportunidad de reinar como <i>bruja de todos los tiempos. </i></p>     <p>La expectativa de vida de una bruja es de casi seis años. Notarás pequeños    cambios aquí y allá. Aquellas enfermeras de la sala de operaciones a quienes    reprendiste por su juego afectuoso con los cirujanos se oirán enseñándole a    las nuevas enfermeras la importancia de comportarse de forma profesional. Se    verá a la directora del departamento de dietas vestir a su personal de colores    atractivos para cuando sirvan la comida a los pacientes. Podrás ver la sorpresa    de sorpresas cuando el jefe de patología te ponga atención cuando le pidas que    haga un cultivo del drenaje purulento que satura la cama de un paciente. </p>     <p>Tus enfermeras en ocasiones, estarán de acuerdo en que es difícil concederle    el fin de semana libre a toda enfermera que es madre. Aún a tu administrador    se le oirá decir que de vez en cuando tu dices algo que tiene sentido. </p>     <p>Tus días de gloria cono <i>bruja</i> están casi llegando a su final. Ya puedes    volver a asumir tu tipo bonachón, un director de tipo vegetal que pasea su oficina    atisbando papeles y asistiendo a reuniones de comités. </p> <h4>Summary </h4>     <p>This account is based on an article written by Laurie Thomas (1974) in the    Nursing Outlook magazine. This article was published in January with the title    “How to become a witch: or everything you always wanted to know about the administration    of nursing services, but were afraid of asking”. In a funny way, the authoress    explains the affirmative behavior the nursing service manageress should have    to defend her territory. By showing different situations, the authoress describes    the way a nursing service manageress comes to the defense of her ideas, although    on doing so she be nicknamed witch. Almost 30 years after its first publication,    this article is still valid and deserves to be read again just to reaffirm the    role of the nursing service manageress. Every nurse should read it, specially    the beginners in the profession. </p>     <p><i>Subject headings: </i>NURSING, SUPERVISORY; NURSE ADMINISTRATORS. </p> <h4>Referencia bibliográfica </h4>     <!-- ref --><p>Thomas L. How to become a witch: ... or everything you always wanted to know    about nursing service administration but were afraid to ask: Nursing Outlook    1974;22:40-2. <p><span class="superscript"><a href="autor">1</a></span><a href="#autor"> Catedrático,    Ret. Universidad de Puerto Rico. Recinto Universitario de Mayagüez. </a><a name="cargo"></a></p>     ]]></body>
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