<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>0864-0319</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Revista Cubana de Enfermería]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Rev Cubana Enfermer]]></abbrev-journal-title>
<issn>0864-0319</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Editorial Ciencias Médicas]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S0864-03192003000100012</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Aspectos éticos en la enfermedad de Alzheimer]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Morfi Samper]]></surname>
<given-names><![CDATA[Rosa]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Pereira Márquez]]></surname>
<given-names><![CDATA[Minerva]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,Facultad de Ciencias Médicas General Calixto García.  ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[Ciudad de La Habana ]]></addr-line>
<country>Cuba</country>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>04</month>
<year>2003</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>04</month>
<year>2003</year>
</pub-date>
<volume>19</volume>
<numero>1</numero>
<fpage>341</fpage>
<lpage>360</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0864-03192003000100012&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S0864-03192003000100012&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S0864-03192003000100012&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><abstract abstract-type="short" xml:lang="es"><p><![CDATA[El envejecimiento individual ha estado presente en todas las épocas del desarrollo social, como tema de interés para la filosofía, el arte y la medicina de todas las épocas. Sin embargo, en la sociedad moderna, a inicios del siglo XXI, se asiste a una situación singular, las personas sobrepasan las barreras cronológicas que el hombre ha situado como etapa de vejez, lo que convierte al envejecimiento poblacional en, quizás, uno de los retos más importantes para las sociedades modernas. De manera que la importancia alcanzada por este sector poblacional demanda un compromiso moral cada vez mayor de los profesionales de la salud y en particular, de la enfermera. Se realizó una revisión bibliográfica para destacar los principios éticos que norman el trabajo de la enfermera gerontológica. La investigación se realizó en el período comprendido de enero a julio de 2001 en el que se revisó literatura actualizada nacional e internacional. Fueron similares los principios éticos de enfermería relacionados con la atención del adulto mayor con la enfermedad de Alzheimer. Estos resultados muestran que el proceso de envejecimiento necesita ayuda y la enfermera que se caracteriza por su humanitarismo, es fiel cumplidora de los principios éticos que sustentan la práctica de Enfermería.]]></p></abstract>
<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Individual aging has been present in all periods of social development as a topic of interest for philosophy, art and medicine. However, in modern society, at the beginning of the XXI century, it is observed a singular situation in which persons surpass the chronological barriers man has established as an aging stage, turning population aging into one of the most important challenges for modern society. The importance attained by this population sector demands an increasing moral commitment from health professionals and, in particular, from nurses. A bibliographic review was made to stress the ethical principles ruling the work of the gerontology nurse. The research was carried out from January to July, 2001. The updated national and international literature were reviewed during this period. The ethical principles of nursing connected with the attention to the older adult with Alzheimer's disease were similar. These results show that assistance is needed in the aging process and that the nurse characterized by her humanitarianism fulfills faithfully the ethical principles supporting the nursing practice..]]></p></abstract>
<kwd-group>
<kwd lng="es"><![CDATA[ENFERMEDAD DE ALZHEIMER]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[ENVEJECIMIENTO]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[ATENCION DE ENFERMERIA]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[ETICA MEDICA]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[ETICA DE ENFERMERIA]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[ANCIANO]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[GERIATRIA]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[ENFERMERIA PRACTICA]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[ALZHEIMER DISEASE]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[AGING]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[NURSING CARE]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[ETHICS, MEDICAL]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[ETHICS, NURSING]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[AGED]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[NURSING, PRACTICAL]]></kwd>
</kwd-group>
</article-meta>
</front><body><![CDATA[ <h3>Bio&eacute;tica    <br> </h3> Facultad de Ciencias M&eacute;dicas &quot;General Calixto Garc&iacute;a&quot;    <br> <h2>Aspectos &eacute;ticos en la enfermedad de Alzheimer    <br> </h2>     <p><i><a href="#cargo">Lic. Rosa Morfi Samper<span class="superscript">1</span>    y Lic. Minerva Pereira M&aacute;rquez<span class="superscript">2</span></a><span class="superscript"><a name="autor"></a></span></i></p> <h4>Resumen    <br> </h4>     <p>El envejecimiento individual ha estado presente en todas las &eacute;pocas    del desarrollo social, como tema de inter&eacute;s para la filosof&iacute;a,    el arte y la medicina de todas las &eacute;pocas. Sin embargo, en la sociedad    moderna, a inicios del siglo <span class="versales">XXI</span>, se asiste a    una situaci&oacute;n singular, las personas sobrepasan las barreras cronol&oacute;gicas    que el hombre ha situado como etapa de vejez, lo que convierte al envejecimiento    poblacional en, quiz&aacute;s, uno de los retos m&aacute;s importantes para    las sociedades modernas. De manera que la importancia alcanzada por este sector    poblacional demanda un compromiso moral cada vez mayor de los profesionales    de la salud y en particular, de la enfermera. Se realiz&oacute; una revisi&oacute;n    bibliogr&aacute;fica para destacar los principios &eacute;ticos que norman el    trabajo de la enfermera gerontol&oacute;gica. La investigaci&oacute;n se realiz&oacute;    en el per&iacute;odo comprendido de enero a julio de 2001 en el que se revis&oacute;    literatura actualizada nacional e internacional. Fueron similares los principios    &eacute;ticos de enfermer&iacute;a relacionados con la atenci&oacute;n del adulto    mayor con la enfermedad de Alzheimer. Estos resultados muestran que el proceso    de envejecimiento necesita ayuda y la enfermera que se caracteriza por su humanitarismo,    es fiel cumplidora de los principios &eacute;ticos que sustentan la pr&aacute;ctica    de Enfermer&iacute;a.    <br> </p>     <p><i>DeCS: </i>ENFERMEDAD DE ALZHEIMER/enfermer&iacute;a; ENVEJECIMIENTO; ATENCION    DE ENFERMERIA; ETICA MEDICA; ETICA DE ENFERMERIA; ANCIANO; GERIATRIA; ENFERMERIA    PRACTICA.    <br>       ]]></body>
<body><![CDATA[<br> </p>     <p></p>     <p>El envejecimiento o proceso normal de cambios relacionados con el paso del    tiempo, se inicia con el nacimiento y contin&uacute;a a lo largo de la vida.    La ancianidad es la fase final de la vida.    <br> </p>     <p>La definici&oacute;n de ancianidad var&iacute;a seg&uacute;n el marco de referencia    que se emplee. Los hijos consideran ancianos a sus progenitores de 32 a&ntilde;os    de edad, en tanto, que para los padres de estos son a&uacute;n j&oacute;venes.    La persona activa y saludable de 65 a&ntilde;os suele juzgar que la vejez se    inicia a los 75 a&ntilde;os.    <br> </p>     <p>El envejecimiento es un fen&oacute;meno universal delet&eacute;reo y end&oacute;geno,    que comprende una reducci&oacute;n de la capacidad funcional y el aumento de    la morbilidad y la mortalidad.<span class="superscript">1</span>    <br> </p>     <p>La estimaci&oacute;n social del anciano ha ido cambiando a lo largo de la historia.    No ha habido un &uacute;nico modo de comportamiento hacia el anciano. Las actitudes    ante la ancianidad est&aacute;n socialmente condicionadas y solo son inteligibles    dentro de la propia estructura social.<span class="superscript">2</span>    <br> </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Etimol&oacute;gicamente el t&eacute;rmino Gerontolog&iacute;a proviene del    griego <i>geron </i>(viejo) y <i>logos</i> (estudio), por tanto, es la ciencia    que estudia el envejecimiento en todos sus aspectos. Parece que el t&eacute;rmino    gerontocracia, con el que se describ&iacute;a en la Grecia Antigua al Gobierno    controlado por los ancianos, pudiera haber sido el t&eacute;rmino precursor.<span class="superscript">1</span>    <br> </p>     <p>Los espartanos capitalizaban la experiencia de los ancianos; los gerontes eran    los miembros de un consejo de 28 hombres que pasaban de los 60 a&ntilde;os y    que controlaban el gobierno de la Ciudad-Estado. E. Freeman en su obra, &quot;El    envejecimiento, su historia y literatura&quot;, describe 9 per&iacute;odos en    el conocimiento cient&iacute;fico de la vejez durante los 5 000 a&ntilde;os    que nos antecedieron y muestra c&oacute;mo la preocupaci&oacute;n por la muerte    precede a la preocupaci&oacute;n por el envejecimiento.<span class="superscript">1</span>    <br> </p>     <p>Se plantea que la estimaci&oacute;n social del anciano ha ido decreciendo con    el paso del tiempo, de modo que fue inmensa en las culturas primitivas y ha    ido perdiendo puestos seg&uacute;n ha ido pasando el tiempo. Se ha observado    que hay un evidente corrimiento de la estimaci&oacute;n social hacia la juventud.<span class="superscript">1</span>    <br> </p>     <p>Aunque la actitud hacia las personas ancianas difiere en las diversas subculturas    &eacute;tnicas, predomina una actitud insidiosa de gerontofobia, que se manifiesta    frente a personas ancianas. Los estereotipos, que son opciones simplificadas    y con frecuencia inv&aacute;lidas, refuerzan la imagen negativa de los ancianos.<span class="superscript">3</span>    <br> </p>     <p>De acuerdo con las proyecciones demogr&aacute;ficas de la ONU, en el a&ntilde;o    actual una cuarta parte de la poblaci&oacute;n del planeta tendr&aacute; m&aacute;s    de 60 a&ntilde;os y 1 de cada 3 adultos ser&aacute; una persona de edad. En    Cuba ya el 14 % de la poblaci&oacute;n cubana tiene 60 a&ntilde;os o m&aacute;s    de edad, mientras la esperanza de vida es de 75 a&ntilde;os; a los 60 a&ntilde;os    es m&aacute;s de 20 y a los 80 a&ntilde;os es m&aacute;s de 7 a&ntilde;os. Para    el a&ntilde;o 2015 habr&aacute; por primera vez m&aacute;s adultos mayores que    ni&ntilde;os, y ya en el 2025, uno de cada 4 cubanos, ser&aacute; una persona    de 60 a&ntilde;os o m&aacute;s de edad.<span class="superscript">1 </span>De    manera que la importancia alcanzada por este sector poblacional demanda un compromiso    moral cada vez mayor, de parte de los profesionales de la salud.    <br> </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El objetivo general del presente trabajo es destacar los principios &eacute;ticos    que norman el trabajo de la Enfermer&iacute;a Gerontol&oacute;gica con el prop&oacute;sito    espec&iacute;fico de explicar estos principios aplicados a la atenci&oacute;n    del paciente afectado de la enfermedad de Alzheimer, destacar la labor de la    enfermera geront&oacute;loga en su cuidado y el m&eacute;todo cient&iacute;fico    de actuaci&oacute;n profesional as&iacute; como explicar la atenci&oacute;n    que se debe brindar al familiar o cuidador del enfermo. </p> <h4>M&eacute;todos    <br> </h4>     <p>Se realiz&oacute; una revisi&oacute;n bibliogr&aacute;fica, en el per&iacute;odo    comprendido de septiembre de 2001 a febrero de 2002, relacionada con los temas    de la &eacute;tica en el trabajo de enfermer&iacute;a gerontol&oacute;gica y    en particular, los aspectos &eacute;ticos que deben estar presentes en la atenci&oacute;n    a enfermos con Alzheimer, as&iacute; como al familiar cuidador.    <br> </p>     <p>Para la realizaci&oacute;n de este trabajo se revisaron 10 bibliograf&iacute;as    (nacionales e internacionales), con un intervalo retrospectivo de publicaci&oacute;n    de 10 a&ntilde;os para los libros y de 5 a&ntilde;os para las revistas. Se aplicaron    m&eacute;todos de comparaci&oacute;n y an&aacute;lisis de trabajos de diferentes    autores con el prop&oacute;sito de unificar criterios relacionados con la actuaci&oacute;n    &eacute;tica de Enfermer&iacute;a en enfermos de Alzheimer, mediante el m&eacute;todo    cient&iacute;fico de trabajo, el Proceso de Atenci&oacute;n de Enfermer&iacute;a.</p>     <p><b>La p&eacute;rdida de las capacidades</b>    <br> </p>     <p>La p&eacute;rdida de las capacidades a lo largo de la vida se pone de manifiesto    lenta y gradualmente, es un fen&oacute;meno que le courre a todos los seres    humanos. Un ejemplo es el climaterio, justamente en esa etapa llamada menopausia,    ocurre la p&eacute;rdida de la capacidad de reproducci&oacute;n de la mujer.    La p&eacute;rdida de la memoria es un proceso que ocurre lenta y gradualmente    y, en ocasiones, se puede presentar la demencia senil tipo Alzheimer, que aparece    en personas cr&oacute;nicamente deterioradas con m&uacute;ltiples incapacidades    y con una enfermedad prolongada en su evoluci&oacute;n.<span class="superscript">3</span>    <br> </p>     <p>La demencia senil o s&iacute;ndrome cerebral cr&oacute;nico no es una enfermedad.    Es usual que sea progresiva e irreversible y no forma parte del envejecimiento    normal.<span class="superscript">3</span>    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> </p>     <p>Entre las 3 demencias irreversibles m&aacute;s comunes se encuentra la enfermedad    de Alzheimer, denominada tambi&eacute;n demencia degenerativa primaria o demencia    senil tipo Alzheimer. <i>Lamy</i> en 1992 afirm&oacute; que al menos el 50 %    de los casos de demencia en ancianos corresponde a esta variante.<span class="superscript">3</span></p>     <p><b>Valores, &eacute;tica y moral</b>    <br> </p>     <p>Al acto de valorar lo sustentan 2 cargas: la objetividad de los valores y la    subjetividad de la valoraci&oacute;n que depende del punto de vista desde el    cual se observa, de la formaci&oacute;n econ&oacute;mico-social y la cultura    del pueblo o pa&iacute;s en el proceso de reconocimiento de la persona humana.    <br> </p>     <p>La &eacute;tica es la teor&iacute;a, mientras que la moral es la pr&aacute;ctica.    En el plano profesional de las ciencias m&eacute;dicas, la &eacute;tica y la    moral social se adecuan a sus caracter&iacute;sticas particulares. As&iacute;    la &eacute;tica m&eacute;dica es una manifestaci&oacute;n de la &eacute;tica    general, es el conjunto de principios y normas que deben regir la conducta de    los trabajadores de la salud encaminada a lograr la prevenci&oacute;n y mejoramiento    de la salud de las personas sanas y el tratamiento adecuado y la recuperaci&oacute;n    de las personas enfermas, dentro de un marco fraternal y humano.<span class="superscript">2</span>    <br> </p>     <p>El personal de la salud jerarquiza desde los tiempos de <i>Hip&oacute;crates,</i>    2 principios fundamentales:</p> <ul>       <li><i>Hacer el bien </i>(principio de beneficencia). Este principio defiende      que todos los actos que est&aacute;n orientados a hacer el bien est&eacute;n      justificados en s&iacute; mismos.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>   </li>       <li><i>No da&ntilde;ar</i> (principio de la no maleficencia). Este principio      defiende que ninguna acci&oacute;n del profesional debe ir orientada a hacer      el mal, debe evitar el da&ntilde;o a los pacientes. Es considerado como el      otro elemento del par dial&eacute;ctico beneficencia-no maleficencia.<span class="superscript">2</span></li>     </ul>     <p><b>La &eacute;tica tradicional de Enfermer&iacute;a y la bio&eacute;tica</b>    <br> </p>     <p>La &eacute;tica de Enfermer&iacute;a es la adecuaci&oacute;n de los principios    &eacute;ticos que rigen en la sociedad, al &aacute;mbito de los profesionales    de la salud, vinculados a las caracter&iacute;sticas particulares de la profesi&oacute;n.<span class="superscript">2</span>    <br>   Desde el surgimiento de la enfermer&iacute;a como profesi&oacute;n gracias a    <i>Florencia Nightingale</i> en la segunda mitad del siglo XIX, esta profesi&oacute;n    incorpor&oacute; 2 principios &eacute;ticos a su actuar:</p> <ul>       <li><i>La fidelidad al paciente.</i> Entendida como el cumplimiento de las obligaciones      y compromisos adquiridos con el paciente sujeto a su cuidado, entre los cuales      se encuentra guardar el secreto profesional acerca de las confidencias hechas      por el paciente.<span class="superscript">2</span>    <br>   </li>       <li><i>La veracidad.</i> Principio de obligatorio cumplimiento a&uacute;n cuando      pueda poner en situaci&oacute;n dif&iacute;cil al propio profesional, como      es el caso de admitir errores por acci&oacute;n u omisi&oacute;n.<span class="superscript">2</span></li>     ]]></body>
<body><![CDATA[</ul>     <p>En la relaci&oacute;n enfermera-paciente-familia-comunidad, el principio de    respeto al otro se expresa en el reconocimiento de la diferencia. Un ser humano    no es igual a otro aunque tengan las mismas costumbres sociales, pertenezcan    a la misma formaci&oacute;n socio-econ&oacute;mica y tengan la misma enfermedad.    De igual modo, puede decirse que la misma persona a trav&eacute;s del ciclo    de evoluci&oacute;n de su vida, en cada una de sus etapas, tiene caracter&iacute;sticas    diferentes. Por ejemplo, el adulto joven no es igual al adulto de 40 a&ntilde;os.    Tomando en consideraci&oacute;n que los adultos mayores est&aacute;n necesitados    de cuidados, fundamentalmente, la Enfermer&iacute;a es sin duda, el &aacute;rea    profesional del equipo de salud que m&aacute;s decidida y profundamente puede    impactar en las personas de edad avanzada.<span class="superscript">4</span>    <br> </p>     <p>De ah&iacute; que la &eacute;tica profesional haya ido m&aacute;s all&aacute;    de una frase en los c&iacute;rculos de enfermer&iacute;a. El concepto de los    principios, la conducta correcta o incorrecta no es nuevo en Enfermer&iacute;a;    pero los cambios dentro de la profesi&oacute;n y dentro del sistema que ofrece    cuidados de salud, han elevado el significado de la &eacute;tica en la pr&aacute;ctica    de enfermer&iacute;a.<span class="superscript">5</span>    <br> </p>     <p>Al inicio de la d&eacute;cada del 70, el Dr. <i>Van Rensselaer Potter </i>onc&oacute;logo    norteamericano, de la universidad de Wisconsin, comunicaba al mundo su idea    de contribuir a salvaguardar la vida humana y el medio, frente a los avances    cient&iacute;ficos en biomedicina y biotecnolog&iacute;a. Aport&oacute; 2 elementos    nuevos en las reflexiones de car&aacute;cter &eacute;tico, especialmente relacionados    con 2 principios que incorpora la Bio&eacute;tica, y que a continuaci&oacute;n    se exponen.</p>     <p><b>El principio de autonom&iacute;a</b>    <br> </p>     <p>Su concepto var&iacute;a de acuerdo con las posiciones filos&oacute;ficas que    adopte, tanto el sujeto que la ejerce o defiende como el que reconoce el referido    derecho. De ah&iacute; que autonom&iacute;a pueda definirse como libertad de    elecci&oacute;n, derecho o capacidad de elegir por uno mismo, derecho a crear    la propia posici&oacute;n moral, aceptar la responsabilidad de su actuar.<span class="superscript">2,6</span>    <br> </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En sentido general, las diversas posiciones filos&oacute;ficas de los estudiosos    de la &eacute;tica tradicional admiten que la autonom&iacute;a es una forma    de libertad personal, donde lo individual determina el curso de la acci&oacute;n    acorde con un plan elegido por s&iacute; mismo. Sin embargo, una cosa es ser    aut&oacute;nomo y aceptar que los otros est&aacute;n actuando aut&oacute;nomamente,    y otra es ser respetado como un agente aut&oacute;nomo y respetar la autonom&iacute;a    de los dem&aacute;s.<span class="superscript">4</span>    <br> </p>     <p>Resulta &uacute;til recordar que la libertad tiene l&iacute;mites tanto para    los fil&oacute;sofos materialistas (el l&iacute;mite lo establece el derecho    de los otros a ejercer su libertad como para los fil&oacute;sofos idealistas    (el l&iacute;mite lo pone Dios) y en correspondencia con esos l&iacute;mites    se podr&aacute; enfocar el an&aacute;lisis &eacute;tico del problema dado.<span class="superscript">4</span>    <br> </p>     <p>Al analizar esta problem&aacute;tica se sit&uacute;a al profesional de la salud    ante una categor&iacute;a m&aacute;s abarcadora a&uacute;n que la autonom&iacute;a:    la integridad del paciente, que incluye el respeto a su individualidad y a su    derecho de libertad de opci&oacute;n; pero en este caso se est&aacute; obligado    a reconocer la existencia de la integridad del paciente y tambi&eacute;n la    del profesional de la salud actuante, en nuestro caso la enfermera, y tanto    la enfermera como el paciente son personas que tienen sus propios patrones morales,    elaborados a partir de sus propias posiciones filos&oacute;ficas.<span class="superscript">4</span>    <br> </p>     <p>En el caso de los pacientes, la expresi&oacute;n m&aacute;s di&aacute;fana    del pleno ejercicio de la autonom&iacute;a es el <i>consentimiento informado,</i>    el cual consta de 2 elementos fundamentales:</p> <ul>       <li>La informaci&oacute;n. &iquest;Qu&eacute; quiere saber el paciente? Y la      comprensi&oacute;n de la informaci&oacute;n (utilizar un lenguaje claro).<span class="superscript">1,2</span>    <br>   </li>       <li>El consentimiento. Comprende 2 aspectos, el consentimiento voluntario (sin      presiones autoritarias ni sobre protecciones paternalistas) y la competencia      para el consentimiento (f&iacute;sica y psicol&oacute;gicamente).<span class="superscript">1,2</span></li>     ]]></body>
<body><![CDATA[</ul>     <p>Sin embargo, la primera justificaci&oacute;n del consentimiento informado est&aacute;    en el principio de la autonom&iacute;a. Hay un deber moral de obtener el consentimiento    v&aacute;lido porque la parte consentidora es una persona aut&oacute;noma.<span class="superscript">1,2    </span>No tiene el mismo significado el concepto de justicia en una sociedad    socialista que en una sociedad capitalista y, dentro de esta &uacute;ltima,    no es igual en las sociedades que han elegido el modelo econ&oacute;mico neoliberal.</p>     <p><b>El principio de la justicia</b>    <br> </p>     <p>Dar a cada quien lo que es suyo, lo merecido, lo propio, lo necesario, y ello    est&aacute; vinculado en primera instancia, al proyecto social del modelo econ&oacute;mico    que impere en la sociedad que se analiza.<span class="superscript">2,4</span></p>     <p><b>Principios &eacute;ticos de la pr&aacute;ctica profesional de la enfermera    geront&oacute;loga</b>    <br> </p>     <p>El t&eacute;rmino de Enfermer&iacute;a Gerontol&oacute;gica fue definido en    1981 por la Asociaci&oacute;n Norteamericana de enfermeras (ANE), como la profesi&oacute;n    que abarca la promoci&oacute;n y mantenimiento de la salud, la prevenci&oacute;n    de las enfermedades y el fomento del autocuidado en los adultos mayores, dirigidos    hacia la restauraci&oacute;n y alcance de su &oacute;ptimo grado de funcionamiento    f&iacute;sico, psicol&oacute;gico y social; abarca tambi&eacute;n el control    de las enfermedades y el ofrecimiento de comodidad y dignidad hasta la muerte.<span class="superscript">5</span>    <br>   Los principios que rigen su actuaci&oacute;n son:</p> <ol>       <li><i>No maleficencia.</i> Es el que defiende que ninguna acci&oacute;n de      la persona debe ir orientada a hacer el mal.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>   </li>       <li><i>Beneficencia.</i> Es el que defiende que todos los actos que est&aacute;n      orientados a hacer el bien est&eacute;n justificados en s&iacute; mismos.    <br>   </li>       <li><i>Fidelidad.</i> Es un sin&oacute;nimo de amor, respeto, compromiso. Ello      significa ser fiel a los intereses de los pacientes que se atiende, por encima      de cualquier otro inter&eacute;s, siempre que no interfieran con los derechos      de otros. Es el cumplimiento de las obligaciones y compromisos contra&iacute;dos      con el paciente, sujeto a su cuidado, entre los cuales se encuentra el guardar      el secreto profesional.    <br>   </li>       <li><i>Veracidad.</i> Est&aacute; vinculado con el ejercicio responsable de      la profesi&oacute;n. Decir la verdad aunque &eacute;sta coloque al profesional      en una situaci&oacute;n dif&iacute;cil al tener que admitir haber cometido      un error.    <br>   </li>       <li><i>Autonom&iacute;a.</i> Es el que defiende la libertad que tiene la persona      para establecer sus propias normas, valores y tomar decisiones en cualesquiera      de los &aacute;mbitos de su vida.    <br>   </li>       <li><i>Justicia.</i> Est&aacute; relacionado con las leyes que la sociedad ha      establecido y que son aplicables al conjunto de los sujetos sociales sin excepci&oacute;n,      especialmente en lo relacionado con la justicia distributiva.</li>     ]]></body>
<body><![CDATA[</ol>     <p>Los principios expuestos, tomados individualmente pueden ser aceptados sin    mayor problema.<span class="superscript">2,7</span> Sin embargo, las dificultades    surgen cuando 2 o m&aacute;s principios rivalizan entre ellos para conseguir    el dominio de la pr&aacute;ctica de enfermer&iacute;a. Estas tensiones entre    los diferentes principios &eacute;ticos son m&aacute;s significativas en el    cuidado de pacientes con demencia senil tipo Alzheimer (DSTA), ya que son personas    cr&oacute;nicamente deterioradas, con m&uacute;ltiples y con una enfermedad    prolongada (2 a 20 a&ntilde;os) en su evoluci&oacute;n.<span class="superscript">3</span></p>     <p><b>Principios &eacute;ticos de la enfermera gerontol&oacute;gica ante pacientes    con enfermedad de Alzheimer</b>    <br> </p>     <p>Los derechos e intereses de los pacientes afectados de esta enfermedad, con    frecuencia se mezclan y entran en conflicto con las necesidades de sus familiares    o cuidadores. Como consecuencia del car&aacute;cter progresivo y cr&oacute;nico    de la demencia, la planificaci&oacute;n de la futura incapacidad por parte del    paciente y de la familia pueden evitar muchos de los traumas y conflictos que    pudieran surgir durante la larga evoluci&oacute;n de la enfermedad. La planificaci&oacute;n    abarcar&aacute; los siguientes aspectos:    <br> </p> <ul>       <li>Realizar las gestiones oportunas para asegurar que a la esposa o esposo      y otros miembros de la familia no se les afecte la econom&iacute;a por los      costos indirectos que genera la enfermedad.    <br>   </li>       <li>El paciente va a disponer, el mayor tiempo posible, de un control adecuado      sobre su vida.    <br>   </li>       ]]></body>
<body><![CDATA[<li>Favorecer que la familia entienda y sobre todo, acepte la enfermedad. La      larga evoluci&oacute;n, cifrada en a&ntilde;os, de la enfermedad hace que      en las primeras etapas, el paciente pueda requerir asesoramiento y asistencia      prioritaria en decisiones legales del tipo de incapacitaci&oacute;n, actitudes      terap&eacute;uticas y otros, con el fin de darle protecci&oacute;n presente      y futura. En las fases m&aacute;s avanzadas y terminales puede precisar b&aacute;sicamente,      asistencia de tipo testamentaria.<span class="superscript">1,7,8</span></li>     </ul>     <p>&iquest;C&oacute;mo respetar la autonom&iacute;a en un paciente con la enfermedad    de Alzheimer? La enfermera debe hacer una valoraci&oacute;n de la capacidad    de decisi&oacute;n en los pacientes ancianos diariamente, mediante el Proceso    de Atenci&oacute;n de Enfermer&iacute;a. Debe recordarse que la competencia    es un hecho legal, mientras que la capacidad es una valoraci&oacute;n de enfermer&iacute;a:    para cada necesidad afectada no es un &quot;TODO O NADA&quot;. Aunque los pacientes    pueden no tener capacidad funcional para manejar dinero o realizar acciones    legales, pueden tener suficiente capacidad para tomar decisiones en relaci&oacute;n    con algunos aspectos terap&eacute;uticos.    <br> </p>     <p>La p&eacute;rdida de la autodeterminaci&oacute;n no es completa, la persona    puede perder la memoria; por ejemplo, si come o no y &iquest;qu&eacute; d&iacute;a    es hoy?, como consecuencia del deterioro cognoscitivo. Pero si nos refiere &quot;tengo    hambre&quot;, esta es una necesidad fisiol&oacute;gica y se debe respetar.    <br> </p>     <p>No se puede considerar la competencia como un valor absoluto. Cada caso o situaci&oacute;n    requiere un determinado n&uacute;mero de habilidades espec&iacute;ficas que    pueden ser pertinentes y muy necesarias en unos casos y en otros no. Por ello,    cuando se busquen datos cl&iacute;nicos respecto a una posible incompetencia    debe hacerse siempre en una perspectiva determinada que viene dada por el contexto    en el que se encuentra el paciente.<span class="superscript">9</span>    <br> </p>     <p>En las primeras fases evolutivas de la DSTA, los pacientes son todav&iacute;a    capaces de tomar decisiones m&eacute;dicas. Es posible que no conozcan el d&iacute;a    en que se encuentran, pero s&iacute; son capaces de conocer el riesgo o beneficio    de un tratamiento y en consecuencia pueden dar o no dar su consentimiento.<span class="superscript">9</span></p>     <p><b>La competencia y decisiones aut&oacute;nomas</b>    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> </p>     <p>Cuando la situaci&oacute;n del paciente est&aacute; muy deteriorada, como ocurre    en las fases moderadas y severas de la DSTA, y el paciente es claramente incompetente    para tomar decisiones acerca de su tratamiento debe buscarse un familiar o persona    encargada de su cuidado.<span class="superscript">5</span>    <br> </p>     <p>El papel del familiar o cuidador es esencial en atenci&oacute;n de estos pacientes,    es dif&iacute;cil separar los intereses de cada cual. El cuidado de estos pacientes    es a menudo el centro de la existencia del cuidador, que adem&aacute;s modifica,    de forma negativa, la calidad de su vida. Las decisiones pueden tener importantes    repercusiones en aspectos econ&oacute;micos, sociales y emocionales de la vida    de ambos: pacientes y cuidadores. Es importante tener en cuenta cubrir las necesidades    y demandas familiares con su propia responsabilidad sobre el paciente.<span class="superscript">1,10</span>    <br> </p>     <p>Autores como <i>Weinstock </i>y otros, proponen la idea de valorar la competencia    para otorgar un consentimiento informado, mediante el establecimiento de un    &iacute;ndice riesgo-beneficio. Se deber&iacute;a evaluar al paciente mediante    el planteamiento de diversos supuestos de situaciones en las que var&iacute;a    el riesgo-beneficio.    <br> </p>     <p>Otros estudios de gran inter&eacute;s en la competencia del paciente son los    realizados por <i>Reisberg</i> y otros sobre la autocr&iacute;tica y la negaci&oacute;n    de psicopatolog&iacute;a. Estos autores encuentran que los pacientes con DSTA    en estadios evolutivos iniciales presentan una buena capacidad de autocr&iacute;tica    en su psicopatolog&iacute;a que coincide con la visi&oacute;n de sus familiares.    Sin embargo, los pacientes con una enfermedad m&aacute;s evolucionada presentan    una menor autocr&iacute;tica de su deterioro cognitivo, lo cual se hace francamente    evidente al compararla cuantitativamente con la valoraci&oacute;n de los familiares    que conviven con el paciente. Estos datos pueden tener una gran importancia    a la hora de valorar la capacidad de otorgar un consentimiento informado y correlacionarla    con la evoluci&oacute;n de la enfermedad.</p>     <p><b>Las directrices anticipadas</b>    <br> </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Los documentos que permiten a los pacientes que son competentes en la actualidad    hacer constar la naturaleza y la clase de procedimientos m&eacute;dicos que    desean recibir en el supuesto caso de llegar a ser incompetentes en el futuro    son directrices anticipadas que disminuyen la probabilidad de que sea necesaria    convocar una audiencia en los tribunales para designar la tutela del paciente.    <br> </p>     <p>En Norteam&eacute;rica, donde la &eacute;tica est&aacute; muy vinculada al    derecho, pues el culto desmedido a la libertad individual le pone cortapisas    a las libertades de otras personas que pueden ser afectadas, tienen que recurrir    a la ley para dirimir litigios. Es por ello, que la mayor&iacute;a de los estados    norteamericanos permite 2 tipos de directrices anticipadas:</p> <ul>       <li><i>El poder notarial duradero.</i> Un delegado o tutor elegido previamente      por el paciente puede y debe tomar decisiones sobre aspectos sanitarios.<span class="superscript">1</span>    <br>   </li>       <li><i>Testamento vital.</i> Tambi&eacute;n denominado declaraci&oacute;n de      los cuidados en salud (Living Will). Es un t&eacute;rmino utilizado para describir      a trav&eacute;s de instrucciones escritas, decisiones en relaci&oacute;n con      la duraci&oacute;n, tipo y extensi&oacute;n de los cuidados que pueden darse      al paciente de una enfermedad terminal o en una situaci&oacute;n vegetativa.      Este documento debe tener como m&iacute;nimo 2 testigos para que sea considerado      v&aacute;lido.<span class="superscript">1</span> Para otras sociedades es      tambi&eacute;n v&aacute;lido el preparar a los pacientes para su futura posible      incompetencia. Es por ello muy importante que todo el personal sanitario,      espec&iacute;ficamente el que trabaja con ancianos, identifique lo antes posible      a los pacientes actualmente competentes con alto riesgo de hacerse incompetentes      en el futuro, para tomar decisiones sobre su propio cuidado m&eacute;dico.      Estos pacientes necesitan ser informados con detenimiento de su derecho a      formular directrices anticipadas al ser ingresado en una residencia. Para      aquellos que ya son incompetentes, es demasiado tarde. Los pacientes que se      hacen incompetentes antes de ejecutar una directriz anticipada, pierden la      capacidad de informar a su m&eacute;dico, enfermeras y al mundo en general,      de sus preferencias, cuando son incapaces de hablar por s&iacute; mismos.<span class="superscript">4</span></li>     </ul>     <p><b>Medidas f&iacute;sicas</b>    <br> </p>     <p>El derecho de los pacientes de estar libres de sujeci&oacute;n mec&aacute;nica,    impuesta por razones de disciplinas o de conveniencia, y que no est&aacute;    indicada para el tratamiento de s&iacute;ntomas recogidos en la historia cl&iacute;nica,    se incluye en el t&eacute;rmino medidas f&iacute;sicas.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> </p>     <p>La sujeci&oacute;n mec&aacute;nica no debe ser usada, a menos que exista una    clara documentaci&oacute;n sobre la realizaci&oacute;n de importantes esfuerzos    para identificar y corregir factores tratables que causan o contribuyen al problema,    o que los medios previos para evitar la sujeci&oacute;n hayan fracasado o que    la sujeci&oacute;n posibilite al paciente alcanzar o mantener un mayor nivel    de funci&oacute;n. Los fisioterapeutas y terapeutas ocupacionales deben ser    consultados sobre si la sujeci&oacute;n mec&aacute;nica se precisa para alcanzar    una mejor posici&oacute;n o movilidad. En cualquier caso, el paciente o el familiar    debe consentir el uso de sujeci&oacute;n mec&aacute;nica.</p>     <p><b>Derechos y autodeterminaci&oacute;n</b>    <br> </p>     <p>El paciente tiene derecho a la administraci&oacute;n de tratamiento m&eacute;dico    y cuidados de enfermer&iacute;a, a una existencia digna, a la autodeterminaci&oacute;n    y comunicaci&oacute;n con personas o servicios.    <br> </p>     <p>Las residencias deben ayudar a proteger y promover los derechos de cada paciente    en el mantenimiento de la privacidad, buen trato y la comunicaci&oacute;n con    la familia, mediante visitas planificadas.<span class="superscript">1,10</span></p> <h4>Conclusiones    <br> </h4>     <p>El anciano con la enfermedad de Alzheimer es un ser humano, cuyo proceso de    envejecimiento se ha comportado de forma anormal y como todo ser humano necesita    atenci&oacute;n lo que requiere de una gran dosis de humanidad hasta su estadio    final. Estos pacientes tienen derecho a estar libres de medios de sujeci&oacute;n    mec&aacute;nica en cualquier caso, los fisioterapeutas y terapeutas deben ser    consultados pero debe tenerse la aprobaci&oacute;n del paciente o el familiar.    Debe ayudarse a proteger y promover los derechos de cada paciente en el mantenimiento    de la privacidad, en la ausencia de abusos y respetar todos sus derechos. El    deterioro cognitivo puede limitar la comunicaci&oacute;n y la autodeterminaci&oacute;n,    pero los pacientes deben recibir los cuidados y servicios necesarios para alcanzar    o mantener el mayor nivel de bienestar f&iacute;sico, ps&iacute;quico, mental    y social, de acuerdo con una valoraci&oacute;n exhaustiva y un plan de cuidados    establecido, con rigor cient&iacute;fico y enfoque humanista.</p> <h4>Summary </h4> Individual aging has been present in all periods of social development as a topic  of interest for philosophy, art and medicine. However, in modern society, at the  beginning of the XXI century, it is observed a singular situation in which persons  surpass the chronological barriers man has established as an aging stage, turning  population aging into one of the most important challenges for modern society.  The importance attained by this population sector demands an increasing moral  commitment from health professionals and, in particular, from nurses. A bibliographic  review was made to stress the ethical principles ruling the work of the gerontology  nurse. The research was carried out from January to July, 2001. The updated national  and international literature were reviewed during this period. The ethical principles  of nursing connected with the attention to the older adult with Alzheimer's disease  were similar. These results show that assistance is needed in the aging process  and that the nurse characterized by her humanitarianism fulfills faithfully the  ethical principles supporting the nursing practice..      <p></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><i>Subject headings: </i>ALZHEIMER DISEASE/mersing; AGING; NURSING CARE; ETHICS,    MEDICAL; ETHICS, NURSING; AGED; NURSING, PRACTICAL. </p> <h4>Referencias bibliogr&aacute;ficas    <br> </h4> <ol>       <!-- ref --><li>Rivera Casado JM, Gil Gregorio P. Problemas &eacute;ticos en relaci&oacute;n      con el paciente anciano. Madrid;1996. Colecci&oacute;n cl&iacute;nicas geri&aacute;tricas.    <br>   </li>       <!-- ref --><li>Amaro MC. Principios b&aacute;sicos de la bio&eacute;tica. Rev Cubana Enferm      1996;(1):32-9.    <br>   </li>       <!-- ref --><li>Organizaci&oacute;n Panamericana de la Salud. Enfermer&iacute;a Gerontol&oacute;gica.      Conceptos para la pr&aacute;ctica. Washington: OPS;1993.    <br>   </li>       <!-- ref --><li>Brunner y Suddarth. Enfermer&iacute;a Medicoquir&uacute;rgica. 8 ed.v.I      M&eacute;xico: 1998.    <br>   </li>       ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><li>Appelbbaum PR. Competency to concept to research a psychological overview.      Arch Gen Psych 1992.    <br>   </li>       <!-- ref --><li>Waymack MH, Taler GA. Medical ethics: resolving dilemmas in nursing home.      New York: Springer-Verlag; 1990.    <br>   </li>       <!-- ref --><li>Barreras Enrich A, Dujarric Pull&eacute;s R, Llorens Figueroa J. Filosof&iacute;a      y ciencia de la salud. La Habana: Pueblo y Educaci&oacute;n; 1999.    <br>   </li>       <!-- ref --><li>Galisky D. Educaci&oacute;n m&eacute;dica en geriatr&iacute;a. Rev Esp Geriatr      Gerontol 1999;23(2):109-12.    <br>   </li>       <!-- ref --><li>Hern&aacute;ndez Garc&iacute;a M, Torres Egea MR, Ballesteros P&eacute;rez      E. Enfermer&iacute;a geri&aacute;trica. Barcelona:1998.    <br>   </li>       ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><li>Garc&iacute;a L&oacute;pez MV, Rodr&iacute;guez Ponce C, Toronjo G&oacute;mez      AM. Enfermer&iacute;a del Anciano. Madrid: 2001.    <br>         <br>     Recibido: 15 de marzo de 2002. Aprobado: 14 de julio de 2002.    <br>     Lic. <i>Rosa Morfi Samper</i>. Facultad de Ciencias M&eacute;dicas &quot;General      Calixto Garc&iacute;a&quot;. Ave Universidad y 27 de Noviembre, El Vedado.      Ciudad de La Habana. Cuba.    <br>   </li>     </ol>     <p>&nbsp;</p>     <p><span class="superscript"><a href="#autor">1</a></span><a href="#autor"> M&aacute;ster    en Gerontolog&iacute;a M&eacute;dica y Social. Profesora Auxiliar. Facultad    de Ciencias M&eacute;dicas &quot;General Calixto Garc&iacute;a&quot;.    <br>   <span class="superscript">2</span> M&aacute;ster en Psiquiatr&iacute;a Social.    Profesora Auxiliar. Facultad de Ciencias M&eacute;dicas &quot;General. Calixto    Garc&iacute;a&quot;.</a><a name="cargo"></a>    <br> </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[ ]]></body><back>
<ref-list>
<ref id="B1">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Rivera Casado]]></surname>
<given-names><![CDATA[JM]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Gil Gregorio]]></surname>
<given-names><![CDATA[P]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Problemas éticos en relación con el paciente anciano]]></source>
<year>1996</year>
<publisher-loc><![CDATA[Madrid ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Colección clínicas geriátricas]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B2">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Amaro]]></surname>
<given-names><![CDATA[MC]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Principios básicos de la bioética]]></article-title>
<source><![CDATA[Rev Cubana Enferm]]></source>
<year>1996</year>
<numero>1</numero>
<issue>1</issue>
<page-range>32-9</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B3">
<nlm-citation citation-type="book">
<collab>Organización Panamericana de la Salud</collab>
<source><![CDATA[Enfermería Gerontológica: Conceptos para la práctica]]></source>
<year>1993</year>
<publisher-loc><![CDATA[Washington ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[OPS]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B4">
<nlm-citation citation-type="">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Brunner]]></surname>
<given-names><![CDATA[Suddarth]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Enfermería Medicoquirúrgica]]></source>
<year>1998</year>
<edition>8 ed</edition>
<publisher-loc><![CDATA[México ]]></publisher-loc>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B5">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Appelbbaum]]></surname>
<given-names><![CDATA[PR]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Competency to concept to research a psychological overview]]></article-title>
<source><![CDATA[Arch Gen Psych]]></source>
<year>1992</year>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B6">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Waymack]]></surname>
<given-names><![CDATA[MH]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Taler]]></surname>
<given-names><![CDATA[GA]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Medical ethics: resolving dilemmas in nursing home]]></source>
<year>1990</year>
<publisher-loc><![CDATA[New York ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Springer-Verlag]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B7">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Barreras Enrich]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Dujarric Pullés]]></surname>
<given-names><![CDATA[R]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Llorens Figueroa]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Filosofía y ciencia de la salud]]></source>
<year>1999</year>
<publisher-loc><![CDATA[La Habana ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Pueblo y Educación]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B8">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Galisky]]></surname>
<given-names><![CDATA[D]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Educación médica en geriatría]]></article-title>
<source><![CDATA[Rev Esp Geriatr Gerontol]]></source>
<year>1999</year>
<volume>23</volume>
<numero>2</numero>
<issue>2</issue>
<page-range>109-12</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B9">
<nlm-citation citation-type="">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Hernández García]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Torres Egea]]></surname>
<given-names><![CDATA[MR]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Ballesteros Pérez]]></surname>
<given-names><![CDATA[E]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Enfermería geriátrica]]></source>
<year>1998</year>
<publisher-loc><![CDATA[Barcelona ]]></publisher-loc>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B10">
<nlm-citation citation-type="">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[García López]]></surname>
<given-names><![CDATA[MV]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Rodríguez Ponce]]></surname>
<given-names><![CDATA[C]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Toronjo Gómez]]></surname>
<given-names><![CDATA[AM]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Enfermería del Anciano]]></source>
<year>2001</year>
<publisher-loc><![CDATA[Madrid ]]></publisher-loc>
</nlm-citation>
</ref>
</ref-list>
</back>
</article>
