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<journal-title><![CDATA[Revista Cubana de Enfermería]]></journal-title>
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<publisher-name><![CDATA[Editorial Ciencias Médicas]]></publisher-name>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Comportamiento de la presión intracraneal en niños con traumatismo craneoencefálico severo]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Behavior of intracranial pressure in children with severe cranioencephalic traumatism]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Hospital Pediátrico Provincial de Camagüey Eduardo Agramonte Piña  ]]></institution>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Severe cranioencephalic traumatism in children is related to a high percentage of mortality and sequelae. A descriptive and retrospective study was conducted to assess the behavior of intracranial pressure in children with this traumatism in a period of 4 years, from 1999 to 2003. The sample consisted of 58 patients, all the children admitted with this affection in the studied period. Data were taken from the medical histories to characterize it. The age group 11-15 and the male sex were the predominant particularities. The traffic accidents and the falls from high places were the most frequent causes. Glasgow's coma scale was between 6 and 8 points in 38 children. The values of intracranial pressure with the highest incidence were those under 15 mm Hg in 42 children (72.4 %), whereas the prevailing value of brain perfusion pressure was over 70 mm Hg in 27 patients (46.6 %). The most relevant factor of brain damage was the fever observed in 49 patients (84.5 %). 41 children were discharged alive, accounting for 70.7 %. It was corroborated that the importance of nursing care in the control of intracranial pressure in this type of affection lies on the good management of the factors associated with the neurological damage that aggravate the children's conditions, on the contribution to the clinical evolution of these children and on the communication of the observed changes.]]></p></abstract>
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<kwd lng="es"><![CDATA[Trauma craneoencefálico severo]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[presión intracraneal]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[presión de perfusión cerebral.]]></kwd>
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</front><body><![CDATA[ <p>Hospital Pedi&aacute;trico Provincial de Camag&uuml;ey &quot;Eduardo Agramonte  Pi&ntilde;a&quot; </p><h2>Comportamiento de la presi&oacute;n intracraneal en  ni&ntilde;os con traumatismo craneoencef&aacute;lico severo</h2>    <p><a href="#cargo">Lic.  Bertha Tici Hern&aacute;ndez,<span class="superscript">1</span> Dr. Jos&eacute;  Montejo Montejo<span class="superscript"><b>2</b></span> y Dr. Fredy Guti&eacute;rrez  Mu&ntilde;oz<span class="superscript">3</span></a><a name="autor"></a>    <br> </p><H4>Resumen</H4>    <P ALIGN="justify">El  traumatismo craneoencef&aacute;lico severo en ni&ntilde;os se relaciona con un  alto porcentaje de mortalidad y secuelas. Se realiz&oacute; un estudio descriptivo  retrospectivo para valorar el comportamiento de la presi&oacute;n intracraneal  en ni&ntilde;os con este traumatismo en un per&iacute;odo de 4 a&ntilde;os, desde  enero 1999 hasta 2003. La muestra estuvo conformada por 58 pacientes, la totalidad  de los ni&ntilde;os ingresados con esta afecci&oacute;n en el per&iacute;odo de  estudio. De las historias cl&iacute;nicas se tomaron los datos para caracterizarla.  El grupo de edad entre 11 y 15 a&ntilde;os y el sexo masculino fueron las particularidades  predominantes. Los accidentes de tr&aacute;nsito y las ca&iacute;das de alturas,  las causas m&aacute;s frecuentes. En 38 ni&ntilde;os la escala de coma de Glasgow  estuvo entre 6 y 8 puntos, los valores de presi&oacute;n intracraneal de mayor  incidencia fueron los menores de 15 mmHg en 42 ni&ntilde;os (72,4 %) y el valor  predominante de la presi&oacute;n de perfusi&oacute;n cerebral fue de m&aacute;s  de 70 mmHg en 27 pacientes (46,6 %). El factor de da&ntilde;o neurol&oacute;gico  m&aacute;s relevante fue la fiebre presente en 49 pacientes (84,5 %) y egresaron  vivos 41 ni&ntilde;os que representaron el 70,7 %. Se corrobor&oacute; que la  importancia de la atenci&oacute;n de enfermer&iacute;a en el control de la presi&oacute;n  intracraneal en el traumatismo craneoencef&aacute;lico severo radica en el buen  manejo de los factores que se asocian al da&ntilde;o neurol&oacute;gico que agravan  las condiciones de estos ni&ntilde;os, en evolucionarlos cl&iacute;nicamente y  comunicar los cambios que se aprecien. </P>    <P><EM>Palabras clave</EM>: Trauma  craneoencef&aacute;lico severo, presi&oacute;n intracraneal, presi&oacute;n de  perfusi&oacute;n cerebral.</P>    <p>&nbsp;</p>    <p>El trauma provoca m&aacute;s del 50 %  de las muertes en ni&ntilde;os menores de 16 a&ntilde;os en el mundo. La principal  causa son los accidentes de tr&aacute;nsito.<span class="superscript">1</span></p>    <p>En  Cuba los accidentes constituyen la tercera causa de muerte en los menores de 1  a&ntilde;o de vida y la primera, los de tr&aacute;nsito en los grupos de edades  de 1-18 a&ntilde;os (14,9 &times; 100 000 habitantes en el a&ntilde;o 2001.<span class="superscript">2</span>  (Anuario Estad&iacute;stico de Cuba. Disponible en: <a href="http://www.sld.cu/anuario/anu01/cmt18.htm">http://www.sld.cu/anuario/anu01/cmt18.html</a>).</p>    <p>El  traumatismo craneoencef&aacute;lico (TCE) en ni&ntilde;os se relaciona con un  alto porcentaje de mortalidad y secuelas al punto que la OMS lo considera un grave  problemas para la salud p&uacute;blica tanto en el mundo desarrollado como en  pa&iacute;ses en v&iacute;as de desarrollo como Cuba.</p>    <p>El TCE es un componente  casi obligado en las diferentes formas o tipos de accidentes, bien como lesi&oacute;n  &uacute;nica o formando parte del llamado politraumatismo, por ello, es causa  frecuente de asistencia a los cuerpos de guardia y posterior ingreso en hospitales  pedi&aacute;tricos dependiendo, por supuesto, de su magnitud<span class="superscript">3</span>  (Naranjo Ugalde A, Portero Urquizo A. Disponible en: <a href="http://bvs.sld.cu/revista/ped/vol68_2_96/pedsu296.htm">http://bvs.sld.cu/revista/ped/vol68_2_96/pedsu296.html</a>  ).</p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Las lesiones cef&aacute;licas constituyen en factor importante en la  morbilidad y mortalidad de los pacientes traumatizados.<span class="superscript">4</span></p>    <p>Las  diferencias anat&oacute;micas, fisiol&oacute;gicas y psicol&oacute;gicas de los  ni&ntilde;os y los adultos hace que la evaluaci&oacute;n y manejo del trauma sea  diferente en ambos de ah&iacute; que en lo que al trauma pedi&aacute;trico concierne,  su conocimiento es obligatorio para el personal m&eacute;dico y de enfermer&iacute;a  encargado de la atenci&oacute;n de estos ni&ntilde;os (Fern&aacute;dez G, Fern&aacute;dez  A. Traumatismo craneoencef&aacute;lico en el ni&ntilde;o. Revista Electr&oacute;nica  de Biomedicina. Disponible en: <a href="http://biomed.ininet.edu/2003/n1/afernandez.html#1">http://biomed.ininet.edu/2003/n1/afernandez.html#1</a>).</p>    <p>El  manejo terap&eacute;utico de los pacientes ha experimentado en la &uacute;ltima  d&eacute;cada un proceso progresivo de adaptaci&oacute;n a los nuevos procedimientos  fisiopatol&oacute;gicos, as&iacute; como la actuaci&oacute;n de los profesionales  de enfermer&iacute;a, quienes a trav&eacute;s de est&aacute;ndares proporcionan  los instrumentos cl&iacute;nicos y recursos para dar el paso desde la teor&iacute;a  del diagn&oacute;stico de enfermer&iacute;a a la aplicaci&oacute;n pr&aacute;ctica  (Gonz&aacute;lez G, Hern&aacute;ndez R, &Aacute;lvarez R, Ram&iacute;rez T. Disponible  en: <a href="http://www.infomed.sld.cu/revistas/enf/vol19_1_03/enfsu103.htm">http://www.infomed.sld.cu/revistas/enf/vol19_1_03/enfsu103.htm</a>).    <br>  (Brovk E, Revaro F. Poor prediction of positive criterion in symptomatic pediatrics.  Head Traums Pediatrics. 80 (4):579-84).</p>    <p>El TCE requiere de un tratamiento  de urgencia agresivo con la finalidad de impedir o reducir al m&iacute;nimo la  lesi&oacute;n irreversible del sistema nervioso central (SNC), para lo cual es  preciso adoptar un enfoque decidido y organizado que asegure la atenci&oacute;n  &oacute;ptima del paciente desde su manejo inicial y durante las fases siguientes  de diagn&oacute;stico y tratamiento definitivo.<span class="superscript">5</span></p>    <p>La  importancia de la atenci&oacute;n de enfermer&iacute;a en el control de la presi&oacute;n  intracraneal (PIC) en el traumatismo craneoencef&aacute;lica severo (TCES) sin  duda radica en el control de los factores de da&ntilde;o neurol&oacute;gico que  agrava la condici&oacute;n de estos ni&ntilde;os como son: fiebre, hipotensi&oacute;n,  hipoxemia, hiperglicemia, convulsiones, entre otros. Adem&aacute;s el personal  de enfermer&iacute;a debe conocer la escala de Glasgow modificada para ni&ntilde;os  y evolucionarlos cl&iacute;nicamente en el tiempo as&iacute; como comunicar los  cambios que ocurran en los mismos.</p>    <p>A partir de la introducci&oacute;n en  la pr&aacute;ctica cl&iacute;nica de la medici&oacute;n de la PIC por <i>Guillaune</i>  y <i>Jenny</i> en 1951, los estudios han demostrado que el examen cl&iacute;nico  neurol&oacute;gico es en muchos casos un indicador incierto del estado real de  la PIC y su evoluci&oacute;n y que a&uacute;n con una vigilancia intensiva, sus  elevaciones pueden pasar inadvertidas, sin traducci&oacute;n o con pobre traducci&oacute;n  cl&iacute;nica hasta que sobreviene una hipertensi&oacute;n endocraneana (HTE)  severa, lo que puede entra&ntilde;ar retardos en el diagn&oacute;stico y tratamiento.<span class="superscript">6</span>  Por otra parte, resulta necesario definir individualmente el nivel de intensidad  de la terap&eacute;utica que se requiere en cada momento y sobre todo, oportunamente,  para evitar aumentos desenfrenados e incontrolables de la PIC; definir tambi&eacute;n  el tipo de tratamiento que puede resultar m&aacute;s apropiado pues puede existir  el riesgo de utilizar intervenciones terap&eacute;uticas innecesarias, que lejos  de reportar un beneficio para el paciente, pueden complicar potencialmente el  manejo del ni&ntilde;o por sus efectos indeseables.<span class="superscript">7</span></p>    <p>Por  estas razones y el amplio arsenal diagn&oacute;stico y terap&eacute;utico que  brinda el monitoreo invasivo en el neurotrauma grave, la medici&oacute;n de la  PIC y el monitoreo sistem&aacute;tico de otras variables neurofisiol&oacute;gicas  han ido ganado aceptaci&oacute;n universal como procedimiento de rutina en el  manejo moderno de las lesiones cerebrales traum&aacute;ticas severas y han representado  un importante avance en el campo de la neurocirug&iacute;a cl&iacute;nica y el  neurointensivismo, por su utilidad y sensibilidad para conocer los fen&oacute;menos  fisiopatol&oacute;gicos que est&aacute;n ocurriendo al nivel intracraneal, lo  que puede ser un elemento clave y definitorio para orientar el tratamiento espec&iacute;fico  que debe recibir cada paciente.<span class="superscript">8,9</span></p>    <p>La provincia  de Camag&uuml;ey fue la pionera en la monitorizaci&oacute;n de la PIC en el paciente  con TCES, tanto en adultos como en ni&ntilde;os, y este procedimiento ha demostrado  su valor diagn&oacute;stico y terap&eacute;utico en pacientes graves, raz&oacute;n  que justifica este estudio cuyo objetivo fue valorar el comportamiento de la PIC  en ni&ntilde;os con TCES.    <br> </p><h4>M&eacute;todos</h4>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Para lograr el objetivo  planteado, se realiz&oacute; un estudio descriptivo retrospectivo en 58 pacientes  en la unidad de terapia intensiva pedi&aacute;trica (UTIP) del Hospital Pedi&aacute;trico  Provincial &quot;Eduardo Agromante Pi&ntilde;a&quot; de Camag&uuml;ey, en un per&iacute;odo  de 4 a&ntilde;os, desde enero 1999 hasta 2003. </p>    <p>Los 58 pacientes con TCES,  que eran la totalidad de los ingresados en la citada instituci&oacute;n en el  per&iacute;odo de estudio, recibieron tratamiento quir&uacute;rgico y monitorizaci&oacute;n  continua de la PIC. </p>    <p>El dato primario se obtuvo de la revisi&oacute;n de  las historias cl&iacute;nicas y se confeccion&oacute; un formulario que incluy&oacute;  las siguientes variables: edad, sexo, tipo de accidente, escala de coma de Glasgow  (ECG) a la llegada a la UTIP, valores de la PIC y de la presi&oacute;n de perfusi&oacute;n  cerebral (PPC), factores de da&ntilde;o neurol&oacute;gicos asociados que son  noxas que descompensan la estabilidad de la PIC y la mortalidad para la cual se  contemplaron vivos y fallecidos (anexo).</p>    <p>A continuaci&oacute;n se ofrecen  algunas definiciones necesarias para clasificar la severidad del TCE.</p><ul>      <li> Escala de coma de Glasgow (ECG). Es una escala cuantitativa del coma. Eval&uacute;a  num&eacute;ricamente las mejores respuestas posibles ante el est&iacute;mulo verbal  y doloroso, caracterizado por diferentes indicadores como son: apertura ocular,  respuesta verbal y actividad motora. </li>    </ul>    <p>Apertura ocular. Recibe un puntaje  de 1-4:</p><ul>     <li> 4 Espont&aacute;nea.</li>    <li> 3 A la voz.</li>    <li> 2 Al dolor.</li>    ]]></body>
<body><![CDATA[<li>  1 Ninguna. </li>    </ul>    <p>Respuesta motora. Recibe un puntaje de 1 a 6:</p><ul>      <li> 1 Ninguna.</li>    <li> 2 Extensiva al dolor (descerebraci&oacute;n).</li>    <li>  3 Flexi&oacute;n anormal (decorticaci&oacute;n).</li>    <li> 4 Retirado al dolor.</li>    <li>  5 Localiza el dolor.</li>    <li> 6 Espont&aacute;nea. </li>    </ul>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Respuesta verbal.  Recibe puntaje de 1 a 5:</p><ul>     <li> 1 Ninguna.</li>    <li> 3 Inapropiada.</li>    <li>  4 Confusa.</li>    <li> 5 Orientada.</li>    </ul>    <p> Escala de coma modificada para ni&ntilde;os  menores de 3 a&ntilde;os. Es una escala cuantitativa de coma, creada en 1988 y  publicada por <i>Rubenstein</i>, en la que se modifican los aspectos a evaluar  en dependencia a la etapa del desarrollo ontogen&eacute;tico del ni&ntilde;o.</p>    <p>Apertura  ocular y respuesta motora: igual a ECG.</p>    <p>Respuesta verbal. Recibe puntaje  de 1 a 5:</p><ul>     <li> 1 Ninguna. </li>    ]]></body>
<body><![CDATA[<li> 2 Sonidos incomprensibles, agitados,  no conecta con el medio. </li>    <li> 3 Llanto persistente, palabras inapropiadas,  gritos al dolor.</li>    <li> 4 Llanto consolable. </li>    <li> 5 Se orienta al sonido,  sonrisa social, sigue con la mirada, balbuceo.</li>    </ul>    <p>Se suman los 3 indicadores  y el resultado reporta de 3 a 15 puntos. La severidad del TCE se clasifica en:</p><ul>      <li> Leve: ECG de 13 a 15 puntos.</li>    <li> Moderado: ECG de 12 a 9 puntos.</li>    <li>  Severo: ECG de 8 &oacute; menos puntos.</li>    </ul><h4>    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> Resultados</h4>    <p>En  la tabla 1 se aprecia que el grupo de edad que predomin&oacute; fue el de 11-15  a&ntilde;os con 33 ni&ntilde;os (56,9 %) y el sexo masculino con 34 pacientes  (58,6 %).</p>    <p align="center">Tabla 1. <i>Distribuci&oacute;n por edades y sexo  </i></p><table width="75%" border="1" align="center"> <tr> <td rowspan="2">     <div align="center">Grupos  de edades</div></td><td colspan="2">     <div align="center">Masculino </div></td><td colspan="2">      <div align="center">Femenino </div></td><td rowspan="2">     <div align="center">Total  </div></td><td rowspan="2">     <div align="center">% </div></td></tr> <tr> <td>     <div align="center">No.  </div></td><td>     <div align="center">% </div></td><td>     ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">No.  </div></td><td>     <div align="center">% </div></td></tr> <tr> <td>Menores de 5 a&ntilde;os  </td><td>     <div align="center">5 </div></td><td>     <div align="center">8,6 </div></td><td>      <div align="center">2 </div></td><td>     <div align="center">3,5</div></td><td>     <div align="center">7</div></td><td>      <div align="center">12,1 </div></td></tr> <tr> <td>6-10 a&ntilde;os</td><td>     <div align="center">10  </div></td><td>     <div align="center">17,2</div></td><td>     ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">8  </div></td><td>     <div align="center">13,8</div></td><td>     <div align="center">18  </div></td><td>     <div align="center">31,0</div></td></tr> <tr> <td>11-15 a&ntilde;os  </td><td>     <div align="center">19</div></td><td>     <div align="center">32,8 </div></td><td>      <div align="center">14 </div></td><td>     <div align="center">24,1 </div></td><td>      <div align="center">33 </div></td><td>     <div align="center">56,9</div></td></tr>  <tr> <td>Total </td><td>     ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">34 </div></td><td>     <div align="center">58,6  </div></td><td>     <div align="center">24</div></td><td>     <div align="center">41,4</div></td><td>      <div align="center">58</div></td><td>     <div align="center">100,0</div></td></tr>  </table>    <p align="center"> Fuente: formulario.</p>    <p>Los accidentes de tr&aacute;nsito  fue el tipo de accidente donde estuvieron involucrados la mayor&iacute;a de los  ni&ntilde;os (tabla 2).</p>    <p align="center">Tabla 2. <i>Tipo de accidente</i></p><table width="75%" border="1" align="center">  <tr> <td>Accidente </td><td>     <div align="center">No.</div></td><td>     ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">%</div></td></tr>  <tr> <td>Tr&aacute;nsito </td><td>     <div align="center">23</div></td><td>     <div align="center">39,7</div></td></tr>  <tr> <td>Ca&iacute;das de alturas</td><td>     <div align="center">20 </div></td><td>      <div align="center">34,5</div></td></tr> <tr> <td>Ca&iacute;das a nivel</td><td>      <div align="center">9 </div></td><td>     <div align="center">15,5</div></td></tr>  <tr> <td>Agresi&oacute;n </td><td>     <div align="center">4</div></td><td>     <div align="center">6,9</div></td></tr>  <tr> <td>Otros</td><td>     <div align="center">2 </div></td><td>     ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">3,4</div></td></tr>  <tr> <td>Total </td><td>     <div align="center">58 </div></td><td>     <div align="center">100,0</div></td></tr>  </table>    <p align="center"> Fuente: formulario.    <br> </p>    <p>En la tabla 3 se observa  que seg&uacute;n la escala de coma de Glasgow, 38 ni&ntilde;os ten&iacute;an entre  6 y 8 puntos (65,5 %).</p>    <p align="center">Tabla 3. <i>Escala de coma de Glasgow  a la llegada a la UTIP</i></p><table width="75%" border="1" align="center"> <tr>  <td>ECG </td><td>     <div align="center">No.</div></td><td>     <div align="center">%</div></td></tr>  <tr> <td>3-5 puntos</td><td>     <div align="center">18 </div></td><td>     ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">31,1</div></td></tr>  <tr> <td>6-8 puntos </td><td>     <div align="center">38</div></td><td>     <div align="center">65,5</div></td></tr>  <tr> <td>9-12 puntos </td><td>     <div align="center">2</div></td><td>     <div align="center">3,4  </div></td></tr> <tr> <td>13-15 puntos</td><td>     <div align="center">-</div></td><td>      <div align="center">- </div></td></tr> </table>    <p align="center"> Fuente: formulario.    <br>  </p>    <p>En cuanto a los valores de la PIC ,en la tabla 4 se aprecia que la mayor  incidencia fue de los menores de 15 mmHg con 42 (72,4 %) y el valor inicial de  PPC de m&aacute;s de 70 mmHg fue el predominante con 27 (46,6 %).</p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center">Tabla  4. <i>Valores de PIC y PPC al inicio </i></p><table width="75%" border="1" align="center">  <tr> <td colspan="3">     <div align="center">PIC </div></td><td colspan="3">     <div align="center">PPC  </div></td></tr> <tr> <td>     <div align="center">Valores (mmHg) </div></td><td>      <div align="center">No.</div></td><td>     <div align="center">%</div></td><td>     <div align="center">Valores  (mmHg) </div></td><td>     <div align="center">No.</div></td><td>     <div align="center">%  </div></td></tr> <tr> <td>     <div align="center">Menor de 15</div></td><td>     ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">42  </div></td><td>     <div align="center">72,4 </div></td><td>     <div align="center">41-50  </div></td><td>     <div align="center">13 </div></td><td>     <div align="center">22,4</div></td></tr>  <tr> <td>     <div align="center">16-20 </div></td><td>     <div align="center">3</div></td><td>      <div align="center">5,2 </div></td><td>     <div align="center">51-60 </div></td><td>      <div align="center">10</div></td><td>     ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">17,2</div></td></tr>  <tr> <td>     <div align="center">21-40 </div></td><td>     <div align="center">10</div></td><td>      <div align="center">17,2</div></td><td>     <div align="center">61-70 </div></td><td>      <div align="center">8 </div></td><td>     <div align="center">13,8</div></td></tr>  <tr> <td>     <div align="center">Mayor de 41</div></td><td>     <div align="center">3</div></td><td>      <div align="center">5,2 </div></td><td>     ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">M&aacute;s de70</div></td><td>      <div align="center">27</div></td><td>     <div align="center">46,6</div></td></tr>  <tr> <td>     <div align="center">Total </div></td><td>     <div align="center">58</div></td><td>      <div align="center">100,0 </div></td><td>     <div align="center">Total </div></td><td>      <div align="center">58 </div></td><td>     <div align="center">100,0</div></td></tr>  </table>    <p align="center"> Fuente: formulario.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> </p>    <p>Dentro de los factores  de da&ntilde;o neurol&oacute;gico el m&aacute;s frecuente fue la fiebre presente  en 49 ni&ntilde;os (29,3 %) (tabla 5).</p>    <p align="center">Tabla 5. <i>Factores  de da&ntilde;o neurol&oacute;gico asociado</i></p><table width="75%" border="1" align="center">  <tr> <td>Factores </td><td>     <div align="center">No.</div></td><td>     <div align="center">%  </div></td></tr> <tr> <td>Fiebre </td><td>     <div align="center">49 </div></td><td>      <div align="center">84,5</div></td></tr> <tr> <td>Hipotensi&oacute;n</td><td>      <div align="center">19</div></td><td>     <div align="center">32,8</div></td></tr>  <tr> <td>Hipoxemia </td><td>     <div align="center">15 </div></td><td>     ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">25,9</div></td></tr>  <tr> <td>Hiperglicemia</td><td>     <div align="center">3 </div></td><td>     <div align="center">5,2</div></td></tr>  <tr> <td>Convulsiones </td><td>     <div align="center">3 </div></td><td>     <div align="center">5,2</div></td></tr>  </table>    <p align="center"> Fuente: formulario.    <br> </p>    <p>En la tabla 6 se aprecia  que egresaron vivos 41 pacientes (70,7 %) y s&oacute;lo fallecieron 17 (29,3 %).</p>    <p align="center">Tabla  6. <i>Mortalidad</i></p><table width="75%" border="1" align="center"> <tr> <td>Mortalidad  </td><td>     <div align="center">No.</div></td><td>     ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">% </div></td></tr>  <tr> <td>Vivos</td><td>     <div align="center">41 </div></td><td>     <div align="center">70,7</div></td></tr>  <tr> <td>Fallecidos</td><td>     <div align="center">17 </div></td><td>     <div align="center">29,3</div></td></tr>  <tr> <td>Total</td><td>     <div align="center">58 </div></td><td>     <div align="center">100,0</div></td></tr>  </table>    <p align="center"> Fuente: formulario.</p><h4 align="left">Discusi&oacute;n  </h4>    <p align="left">Los TCE tienen una incidencia muy elevada en la edad pedi&aacute;trica,  contin&uacute;an siendo la primera causa de muerte y de discapacidades debido  a secuelas como consecuencia de lesiones traum&aacute;ticas y son el determinante  fundamental en el pron&oacute;stico del ni&ntilde;o con trauma multisist&eacute;mico  (que incluye lesiones cerebrales graves) en t&eacute;rminos de supervivencia y  de calidad de vida.</p>    <p>Es cuestionable, por tanto, que el tratamiento agresivo  de la afecci&oacute;n intracraneal traum&aacute;tica debe tener una alta prioridad  al definir en gran medida el pron&oacute;stico del ni&ntilde;o lesionado. Sin  embargo, el manejo neurointensivo del estado neurol&oacute;gico cr&iacute;tico  de causa traum&aacute;tica de manera emp&iacute;rica, sobre la base exclusiva  de datos cl&iacute;nicos, no s&oacute;lo resulta dif&iacute;cil, sino tambi&eacute;n  objetable.</p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Los resultados de este estudio concuerdan con la literatura revisada  que se&ntilde;ala que los ni&ntilde;os del sexo masculino y edad escolar fueron  los m&aacute;s afectados por TCES y que los agentes causales m&aacute;s frecuentes  fueron los accidentes de tr&aacute;nsito y las ca&iacute;das de alturas.<span class="superscript">10</span></p>    <p>Las  escala de coma de Glasgow es una escala que brinda orientaci&oacute;n fidedigna  del estado de conciencia del ni&ntilde;o y de la mejor&iacute;a o detrimento de  su estado. Diversos estudios han corroborado su utilidad, tanto en el paciente  adulto como pedi&aacute;trico.<span class="superscript">11</span>    <br>     <br> La  HTE se presenta como una complicaci&oacute;n muy frecuente del TCE en los ni&ntilde;os  y constituye adem&aacute;s una causa importante de muerte. De ah&iacute; la importancia  de considerar precozmente la medici&oacute;n de la PIC en el paciente pedi&aacute;trico,  por su utilidad para seguir la respuesta del cerebro a la lesi&oacute;n traum&aacute;tica,  por el incuestionable valor que tiene la informaci&oacute;n que proporciona, tanto  desde el punto de vista diagn&oacute;stico como pron&oacute;stico y especialmente,  por la posibilidad de disponer, con excelente precisi&oacute;n, de criterios objetivos  para guiar la terap&eacute;utica de manera racional en cada momento de la evoluci&oacute;n  del da&ntilde;o neurol&oacute;gico postraum&aacute;tico de acuerdo con sus cifras  y a los valores de PPC, as&iacute; como valorar la respuesta al tratamiento empleado.  El c&aacute;lculo de PPC es posible a partir del conocimiento de la presi&oacute;n  arterial media (PAM) y la PIC. </p>    <p>Las ventajas de la medici&oacute;n de la  PIC hace que sustituya con creces al m&eacute;todo tradicional de manejo del TCES  a ciegas, de manera uniforme y emp&iacute;rica.<span class="superscript">12</span>    <br>      <br> El monitoreo de la PIC se puede realizar utilizando diferentes dispositivos,  de los cuales los m&aacute;s empleados son la inserci&oacute;n de un cat&eacute;ter  en uno de los compartimientos intracraneales y el tornillo subaracnoideo, introducido  por <i>Richmond</i> en 1973.<span class="superscript">13</span></p>    <p>Es necesario  recordar que la enfermera debe enfocar su funci&oacute;n hacia el cuidado de las  posibles complicaciones inherentes a esta entidad grave y sobretodo en el control  de los factores de da&ntilde;o neurol&oacute;gico asociados tales como la fiebre,  que con frecuencia descompensa las cifras de PIC en estos pacientes. Adem&aacute;s  es necesario que la enfermera lleve el control de los signos vitales como frecuencia  cardiaca, tensi&oacute;n arterial y frecuencia respiratoria, pues la hipotensi&oacute;n  y la hipoxemia tambi&eacute;n contribuyen a agravar la estabilidad de la PIC.  De igual modo la hiperglicemia y la presencia de convulsiones son otros factores  que contribuyen al detrimento de la PIC de estos enfermos.</p>    <p>Estudios revisados  demuestran lo planteado arriba y preconizan la vigilancia peri&oacute;dica de  la PIC y comunicaci&oacute;n inmediata al personal m&eacute;dico de la unidad  cuando aparecen algunos de las factores mencionados.<span class="superscript">14</span></p>    <p>En  el manejo inicial de emergencia, la atenci&oacute;n debe dirigirse a la correcci&oacute;n  agresiva de los factores extraneurol&oacute;gicos de lesiones secundarias, a causa  de los factores devastadores de los insultos sist&eacute;micos, especialmente  la hipoxia y la hipotensi&oacute;n arterial, sobre el cerebro lesionado. En esta  etapa, la meta fundamental es asegurar una perfusi&oacute;n cerebral adecuada  con sangre bien oxigenada, para impedir o minimizar la lesi&oacute;n cerebral  hip&oacute;xico-isqu&eacute;mica y tratar de proporcionar un medio interno ideal  a las neuronas potencialmente recuperables.<span class="superscript">15</span></p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>De  hecho, el restablecimiento de variables fisiol&oacute;gicas normales constituyen  el primer paso en el tratamiento o prevenci&oacute;n de la HTE.</p>    <p>Existen  adem&aacute;s hechos s&oacute;lidos que demuestran que en esta fase inicial el  resultado y el pron&oacute;stico de los pacientes dependen m&aacute;s de la correcci&oacute;n  de los factores sist&eacute;micos de lesi&oacute;n secundaria que de la instauraci&oacute;n  de medidas espec&iacute;ficas enfocadas al tratamiento de la HTE, algunas de las  cuales pueden tener incluso efectos negativos en la restauraci&oacute;n inicial  de un estado hemodin&aacute;mico &oacute;ptimo.<span class="superscript">16</span></p>    <p>Por  tanto, en el paciente en coma postraum&aacute;tico, en el que no existen signos  cl&iacute;nicos de aumento de la PIC o herniaci&oacute;n transtentorial, la atenci&oacute;n  inicial debe dirigirse totalmente al objetivo b&aacute;sico de restaurar una adecuada  ventilaci&oacute;n y oxigenaci&oacute;n, una volemia afectiva y una atenci&oacute;n  arterial (TA) adecuada tan r&aacute;pidamente como sea posible.</p>    <p>La mortalidad  del TCES en estos &uacute;ltimos a&ntilde;os ha disminuido notablemente en la  provincia de Camag&uuml;ey a partir de la introducci&oacute;n del neuromonitoreo;  en este estudio fue s&oacute;lo de un 29,3 %. Otros estudios donde tambi&eacute;n  se preconiza su utilizaci&oacute;n ofrecen cifras de mortalidad similares a esta.<span class="superscript">17</span></p>    <p>Por  su importancia, es necesario precisar los cuidados generales de enfermer&iacute;a  en ni&ntilde;os con TCES:</p><ul>     <li> Vigilar estrictamente el estado de conciencia  teniendo en cuenta la escala de Glasgow. </li>    <li> Mantener las v&iacute;as &aacute;reas  permeables permitiendo una buena oxigenaci&oacute;n cerebral.</li>    <li> Mantener  estricto cuidado cuando se emplee ventilaci&oacute;n mec&aacute;nica.</li>    <li>  Realizar aspiraci&oacute;n de secreciones endotraqueales cada vez que sean necesario.</li>    <li>  Mantener monitorizaci&oacute;n cardiorrespiratoria continua, as&iacute; como tambi&eacute;n  controlar signos vitales como temperatura, cifras de tensi&oacute;n arterial,  frecuencia cardiaca, frecuencia respiratoria.</li>    ]]></body>
<body><![CDATA[<li> Control estricto del balance  hidromineral, que suele estar registrado para reducir o controlar el edema cerebral,  teniendo en cuenta la medici&oacute;n de la diuresis horaria.</li>    <li> Mantener  al paciente con la cabeza en una posici&oacute;n neutral en el lecho y a 300 para  facilitar el drenaje venoso y evitar el edema cerebral.</li>    <li> Realizar instilaci&oacute;n  endotraqueal cuando aumenten las presiones en v&iacute;as a&eacute;reas.</li>    <li>  Evitar el aumento brusco de la temperatura realizando medidas f&iacute;sicas.</li>    <li>  Mantener un ambiente de silencio alrededor del enfermo.</li>    <li> Apoyar la esfera  psicol&oacute;gica a los familiares.</li>    </ul>    <p>A manera de conclusi&oacute;n  se puede decir que en este trabajo se corrobor&oacute; que la importancia de la  atenci&oacute;n de enfermer&iacute;a en el control de la PIC radica en el buen  manejo de los factores que se asocian al da&ntilde;o neurol&oacute;gico que agravan  las condiciones de estos ni&ntilde;os, en evolucionar cl&iacute;nicamente a estos  pacientes y comunicar los cambios que se aprecien. Dentro de los factores de da&ntilde;o  neurol&oacute;gico el m&aacute;s frecuente fue la fiebre y egresaron vivos 41  ni&ntilde;os para el 70,7 %. </p><h6>Anexo</h6>    <p>Formulario</p>    <p>Paciente No.:___    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>  Edad:___    <br> Sexo:    <br> 1. Masculino___    <br> 2. Femenino___    <br> </p>    <p>Tipo de accidente:</p>    <p>1.  Tr&aacute;nsito____    <br> 2. Ca&iacute;das de alturas___    <br> 3. Ca&iacute;das a  nivel____    <br> 4. Agresi&oacute;n____    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> 5. Otros____    <br> </p>    <p>Escala de coma  de Glasgow (ECG) a la llegada a la UTIP</p>    <p>1. 3-5 puntos___    <br> 2. 6-8 puntos___    <br>  3. 9-12 puntos___    <br> 4. 13-15 puntos___    <br> </p>    <p>Valores de PIC al ingreso</p>    <p>1.  Menor de 15 mmHg___    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> 2. 16-20 mmHg___    <br> 3. 21-40 mmHg___    <br> 4. Mayor de  41 mmHg___    <br> </p>    <p>Valores de PPC al ingreso</p>    <p>1. 41-50 mmHg___    <br> 2.  51-60 mm Hg___    <br> 3. 61-70 mmHg___    <br> 4. M&aacute;s de70 mmHg___    <br> </p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Factores  de da&ntilde;o neurol&oacute;gico asociados:</p>    <p>1. Fiebre___    <br> 2. Hipotensi&oacute;n___    <br>  3. Hipoxemia___    <br> 4. Hiperglicemia___    <br> 5. Convulsiones___    <br> 6. Otros___    <br>  </p>    <p>Mortalidad:</p>    <p>1. Vivo___    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> 2. Fallecido___</p><H4>Summary</H4><H2>Behavior  of intracranial pressure in children with severe cranioencephalic traumatism </H2>    <P ALIGN="justify">Severe  cranioencephalic traumatism in children is related to a high percentage of mortality  and sequelae. A descriptive and retrospective study was conducted to assess the  behavior of intracranial pressure in children with this traumatism in a period  of 4 years, from 1999 to 2003. The sample consisted of 58 patients, all the children  admitted with this affection in the studied period. Data were taken from the medical  histories to characterize it. The age group 11-15 and the male sex were the predominant  particularities. The traffic accidents and the falls from high places were the  most frequent causes. Glasgow's coma scale was between 6 and 8 points in 38 children.  The values of intracranial pressure with the highest incidence were those under  15 mm Hg in 42 children (72.4 %), whereas the prevailing value of brain perfusion  pressure was over 70 mm Hg in 27 patients (46.6 %). The most relevant factor of  brain damage was the fever observed in 49 patients (84.5 %). 41 children were  discharged alive, accounting for 70.7 %. It was corroborated that the importance  of nursing care in the control of intracranial pressure in this type of affection  lies on the good management of the factors associated with the neurological damage  that aggravate the children's conditions, on the contribution to the clinical  evolution of these children and on the communication of the observed changes.</P>    <P><I>Key  words</I>: Severe cranioencephalic traumatism, intracranial pressure, brain perfusion  pressure.</P>    <p>&nbsp;</p><h4>Referencias bibliogr&aacute;ficas</h4>    <!-- ref --><P> 1. Lawton L.  Pediatric trauma-the care of Anthony. Accid Emerg Nurs.1995;3(4):172-6.<!-- ref --><P>  2. Aguilar Vald&eacute;s J, Romero Placeres M, Cumbia Abreu C, Ojeda del Valle  M, Garc&iacute;a Roch&eacute; RG. Comportamiento de la mortalidad por accidentes  en ni&ntilde;os adolescentes. Rev Cubana Hig Epidemiol. 1999;37(2):71-5.<!-- ref --><P>  3. Gorrie C, Oakes S, Duflou J, Blumbergs P, Waite PM. Axonal injury in chidren  after motor vehicle crashes: extent, distribution and size of axonal swellings  using beta- APP immunohistochemistry. J Neurotrauma. 2002;19(10):1171-82.<!-- ref --><P>  4. Rutherford EJ, Loren DN. Evaluaci&oacute;n inicial del paciente traumatizado.  En: Aires SM, Grenvik A, Holbrook PR, Shoemaker WC,editores. Tratado de Medicina  Cr&iacute;tica y Terapia Intensiva. 3ra ed. Buenos Aires: Editorial M&eacute;dica  Panamericana; 1996.p.1382-9.<!-- ref --><P> 5. Pleguezuelo R, Quir&oacute;z V, Rodr&iacute;guez  B, Montejo M, L&oacute;pez D. Monitoreo neurointensivo en pediatr&iacute;a (III).  Tratamiento. Medidas generales. Rev Cubana Pediatr. 2001;73(2):131-9.<!-- ref --><P> 6.  Pleguezuelo R, Quir&oacute;z V, Rodr&iacute;guez B, Montejo M, L&oacute;pez D.  Monitoreo neurointensivo en pediatr&iacute;a (I). Tratamiento. Generalidades.  Rev Cubana Pediatr. 2001;73(2):115-22.<!-- ref --><P> 7. Law M, Alvarado H. Frecuencia  de traumatismos cranoencef&aacute;licos graves que ameritaron terapia intensiva  en pacientes pedi&aacute;tricos. Bol Med Postgrad. 1996;12(2):17-20.<!-- ref --><P> 8.  Chesnut RM. Medical management or head injury: present and future. New Horizonts.  1995;3(3):581-93.<!-- ref --><P> 9. James HE. Head trauma. En: Holbook PR, editor. Texbook  of pediatric critical care. 1ra ed. M&eacute;xico: Sanders WB;1993.p.201-7.<!-- ref --><P>  10. Moront ML, William JA, Eichelberger MR, Willkinson ID. The injured child an  approach care. Clin Ped North Am. 1994; 1(6):1201-26.<!-- ref --><P> 11. Doberstein CB,  Novda BA, Becker DP. Clinical considerations in the reduction of secundary brain  injury. Ann Emerg Med. 1993; 2(6):993-7.<!-- ref --><P> 12. Fuhrman BP, Zimmerman JJ.  Pediatric critical care. St Louis: Mosby Year Book;1992.p.1165-80.<!-- ref --><P> 13.  Land EM, Chesnut RM. Intracranial pressure. Monitoring and management neurosurgical  intensive care. Neurosurg Clin North Am. 1994;5(4):573-605.<!-- ref --><P> 14. Noah ZL,  Hahn YS, Rubenstein JS, Aronyk K. Management of the child with severe brain injury.  Crit Care Clin. 1992;8(1):59-77.<!-- ref --><P> 15. Casalino Qui&ntilde;ones A. Traumatismo  enc&eacute;falo-craneano: aporte de la terapia intensiva al manejo y pron&oacute;stico.  Rev Serv Sanid Fuerzas Polic. 1998;49(2):151-67.<!-- ref --><P> 16. Risco C, Pulido B,  Carrillo L, Caballero V, Galicia N. Vigilancia de la presi&oacute;n intracraneana  en ni&ntilde;os gravemente enfermos con riesgo de hipertensi&oacute;n intracraneal.  Bol Med Hosp Infant Mex. 1994;51(5):311-6. <!-- ref --><P> 17. Torres Vargas A, Castro  S&aacute;nchez A, N&uacute;&ntilde;ez Sotelo SL, Garc&iacute;a Gonz&aacute;lez  ER, Arriaga Naranjo JF. Traumatismo craneoencef&aacute;lico grave: complicaciones  y manejo. Rev Mex Pediatr. 1994;61(3):144-7.    <br> </P>    <p>Recibido: 5 de enero de  2005. Aprobado: 14 de marzo de 2005.    <br> Lic. <i>Bertha Tici Hern&aacute;ndez</i>.  Hospital Pedi&aacute;trico Provincial de Camag&uuml;ey &quot;Eduardo Agramonte  Pi&ntilde;a&quot;. Camag&uuml;ey, Cuba.</p>    <p></p>    <p><span class="superscript"><a href="#autor">1</a></span><a href="#autor">Lincenciada  en Enfermer&iacute;a, verticalizada en Terapia Intensiva Pedi&aacute;trica.     <br>  <span class="superscript"><b>2</b></span>Especialista de I Grado en Neurocirug&iacute;a.  Profesor Asistente.     <br> <span class="superscript"><b>3</b></span>Doctor en Medicina.  </a><a name="cargo"></a></p>      ]]></body><back>
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