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</front><body><![CDATA[ <DIV ALIGN=right>   <H5>   <FONT SIZE=-1><A HREF="mgisu295.htm">    </A><A HREF="mgi16295.htm">    <BR>     </A></FONT></H5> </DIV>      <h3> P&aacute;gina Cultural</h3>      <H2>   M&uacute;sica y medicina</H2>   <I>Miguel Lugones Botell<SUP>1 </SUP>y Tania Yamil&eacute; Quintana River&oacute;n<SUP>2</SUP></I>   <OL>       <LI>   Especialista de I Grado en Ginecolog&iacute;a y Obstetricia. Policl&iacute;nico   Docente "Jorge Ruiz Ram&iacute;rez". Ciudad de La Habana.</LI>          <LI>   Especialista de I Grado en Medicina General Integral. Policl&iacute;nico   Docente "Jorge Ruiz Ram&iacute;rez". Ciudad de La Habana.</LI>       </OL>   Motivado, entre otras cosas, por el art&iacute;culo publicado con este   mismo t&iacute;tulo en esta revista, por el ya fallecido profesor<I> Fern&aacute;ndez   Mirabal</I>1 es que he decidido escribir algo m&aacute;s sobre el tema.          <P>Fue <I>Jos&eacute; Mart&iacute;,</I> a quien no se le escap&oacute;   nada de lo humano y lo cotidiano, por no decir tambi&eacute;n de lo grande   y lo trascendental, quien en 1878 expres&oacute;: "La m&uacute;sica es   la forma m&aacute;s bella de lo bello, es el hombre proyectado m&aacute;s   all&aacute; de s&iacute; mismo...", para m&aacute;s adelante a&ntilde;adir:   "... Grat&iacute;sima, como un murmullo de libertad y redenci&oacute;n".   Y ya ah&iacute;, en ese concepto martiano, vemos c&oacute;mo relaciona   a la m&uacute;sica con algo capaz de redimir, que es poner t&eacute;rmino   a alguna adversidad y que por tanto produce bienestar. Pero si tenemos   presente que fue <I>Mart&iacute; </I>quien dijo que donde estuviera lo   bello "aparece la luz, la fuerza, la alegr&iacute;a"2 y al considerar a   la m&uacute;sica como la expresi&oacute;n m&aacute;xima de lo bello, est&aacute;   impl&iacute;cito —y expl&iacute;cito, por qu&eacute; no— que &eacute;sta   es capaz de producir bienestar &iquest;alguien lo duda? Pero no todo comienza   ah&iacute;, sino que tiene, como casi todas las cosas, sus antecedentes,   que aqu&iacute; datan de miles de a&ntilde;os.          <P>Nuestros antecesores incorporaron instintivamente la m&uacute;sica a   sus ritos curativos y a&uacute;n en la actualidad, en algunos lugares,   las tribus primitivas la contin&uacute;an utilizando en sus artes m&eacute;dicas.   La cultura moderna, por su parte, tambi&eacute;n reconoce la facultad que   tiene para aliviar los males f&iacute;sicos y mentales.          <P>Ya en la antig&uuml;edad, los m&eacute;dicos le atribu&iacute;an influencias   sedantes o excitantes, seg&uacute;n la personalidad del paciente o el car&aacute;cter   de la pieza. <I>Celso, </I>el patricio romano, en el primer siglo de la   era cristiana, recomendaba la m&uacute;sica en el tratamiento de las enfermedades   mentales. De la misma manera. <I>Avicena,</I> mil a&ntilde;os m&aacute;s   tarde, recomendaba en su Canon: "M&uacute;sica agradable, particularmente   si induce el sue&ntilde;o" como analg&eacute;sico.          <P>A pesar del hecho de que sus posibilidades terap&eacute;uticas no han   sido exploradas en su totalidad, se sabe que la m&uacute;sica ejerce su   acci&oacute;n fisiol&oacute;gica mediante est&iacute;mulos ps&iacute;quicos.   La m&uacute;sica atrae la atenci&oacute;n del oyente en tal grado que excluye   otros est&iacute;mulos, inclusive los dolorosos o desagradables, hecho   que fue aprovechado por <I>Mesmer, </I>quien recurr&iacute;a a la m&uacute;sica   de arpa para inducir estados hipn&oacute;ticos. Aparentemente, el hombre   carece de suficiente n&uacute;mero de neuronas para responder plenamente   a todos los est&iacute;mulos que le llegan simult&aacute;neamente. En consecuencia,   si la m&uacute;sica domina la atenci&oacute;n, el n&uacute;mero de neuronas   que permanecen sin estimular es insuficiente para que el individuo pueda   reaccionar en forma apreciable al dolor o al miedo. Seg&uacute;n una hip&oacute;tesis,   este fen&oacute;meno conducir&iacute;a a una verdadera elevaci&oacute;n   del umbral del dolor, con la analgesia consiguiente.3          <P>La experiencia sugiere que hay formas psicopatol&oacute;gicas de reaccionar   a la m&uacute;sica y que las personas que sufren trastornos mentales pueden   responder de manera distinta a la normal; estas respuestas pueden clasificarse   y hasta predecirse. Si la capacidad del enfermo para reconocer el tono   de la m&uacute;sica y los sentimientos que este provoca en &eacute;l tienen   valor en el tratamiento, es concebible que se pueda predecir dentro de   l&iacute;mites razonables la respuesta de un grupo de enfermos.4          ]]></body>
<body><![CDATA[<P>La simpat&iacute;a hacia la m&uacute;sica que se observa en los ni&ntilde;os   que padecen de autismo parece estar &iacute;ntimamente relacionada con   su trastorno mental. Se plantea por los investigadores que reaccionan a   la m&uacute;sica con una preocupaci&oacute;n profunda y desusada. Tienen   una memoria mec&aacute;nica para la melod&iacute;a y, en algunos casos,   recurren al canto como medio de comunicaci&oacute;n cuando otras formas   de contacto social son rechazadas.4          <P>Seg&uacute;n la teor&iacute;a psicoanal&iacute;tica, la m&uacute;sica   es aceptable para el yo, el ego y el superego, por lo que integra estos   3 niveles de la personalidad. Sobre los pacientes con trastornos emocionales   act&uacute;an el tono, el ritmo, el movimiento, el contraste y la intensidad.   Seg&uacute;n los psicoanalistas, adem&aacute;s de atraer la atenci&oacute;n,   la m&uacute;sica modifica la disposici&oacute;n y estimula la imaginaci&oacute;n   y el intelecto.          <P>En algunas personas, ciertos tipos de m&uacute;sica parecen provocar   descargas corticales que se traducen por convulsiones epil&eacute;pticas.   Este trastorno a&uacute;n no est&aacute; bien comprendido. Se se&ntilde;ala   en este sentido que la m&uacute;sica instrumental y r&aacute;pida es m&aacute;s   peligrosa. Generalmente los accesos no comienzan inmediatamente despu&eacute;s   de iniciada la m&uacute;sica, sino que los sonidos irritan el sistema nervioso,   lo que va seguido de manifestaciones f&iacute;sicas que terminan en la   aparici&oacute;n de convulsiones.          <P>Investigaciones realizadas se&ntilde;alan que, en general, la m&uacute;sica   despierta en los psic&oacute;ticos reacciones afectivas adecuadas, como   en las personas normales, pero los esquizofr&eacute;nicos y los man&iacute;acos   cometen m&aacute;s errores que las personas normales y las que sufren de   depresi&oacute;n, al identificar el tono de una composici&oacute;n musical.   Los esquizofr&eacute;nicos no s&oacute;lo confunden el tono de la composici&oacute;n   sino que frecuentemente parecen gustar de los temas tristes, mientras que   las personas normales y las que sufren depresi&oacute;n muestran aversi&oacute;n   hacia dichos temas.          <P>El miedo a las operaciones constituye con frecuencia una fuente de trastornos   emocionales en pacientes hospitalizados, aun en casos de cirug&iacute;a   menor. Por su acci&oacute;n calmante, la m&uacute;sica es un recurso valioso   en la preparaci&oacute;n preoperatoria del paciente, aunque se se&ntilde;ala   que es importante elegir el tipo de m&uacute;sica, pues pueden obtenerse   resultados opuestos a los deseados. El uso de la m&uacute;sica como coadyuvante   de la anestesia y en la convalecencia reduce la necesidad de medicaci&oacute;n   preoperatoria y posoperatoria, facilita la inducci&oacute;n de la anestesia   y contribuye a eliminar los efectos secundarios en el posoperatorio.          <P>En nuestro pa&iacute;s se utiliza la m&uacute;sica desde hace a&ntilde;os   en el Instituto de Investigaciones Fundamentales del Cerebro (UNIFUNCE)   con resultados favorables5 hasta en trastornos logop&eacute;dicos y motores   resistentes a otros tipos de terapia.          <P>La posici&oacute;n del m&eacute;dico con respecto a la m&uacute;sica   es muy singular: no s&oacute;lo se interesa en &eacute;sta por placer personal   sino tambi&eacute;n por su utilidad terap&eacute;utica. Muchos m&eacute;dicos   se dedican activamente a la m&uacute;sica, aspecto ya se&ntilde;alado exhaustiva   mente por el profesor <I>Mirabal.</I>1 Hasta en ex&aacute;menes de pase   de a&ntilde;o de residentes hemos visto hacer menci&oacute;n a la m&uacute;sica.   &amp;iexcl; Tan vinculada est&aacute; con la medicina ! Recordamos un examen   pr&aacute;ctico que realizaba el profesor <I>Fern&aacute;ndez Mirabal,</I>   gran amante de la m&uacute;sica, como ya se habr&aacute;n imaginado, cuando   la residente, que discut&iacute;a un s&iacute;ndrome ict&eacute;rico, si   mal no recuerdo, dijo: no s&eacute;, profesor todo es tan oscuro y confuso...   y el profesor le contest&oacute;: "Menos tu vientre", haciendo alusi&oacute;n   a la canci&oacute;n de <I>Serrat, </I>del mismo t&iacute;tulo.          <P>Nadie duda de los efectos de la m&uacute;sica sobre los diferentes estados   de &aacute;nimo, hasta d&oacute;nde llegan sus efectos, quiz&aacute;s a&uacute;n   no se sepa, pero muchos han acudido a ella en momentos dif&iacute;ciles.   El trovador cubano, <I>Silvio Rodr&iacute;guez,</I> lo defini&oacute; muy   bien, en su canci&oacute;n titulada "Soy como soy" al decir: "Se que hay   dolores que no curar&aacute;n ni la m&aacute;s esmerada canci&oacute;n..."   &iquest;Le reconocemos tambi&eacute;n efecto limitado? Tema para meditar   y reflexionar...   <H4>   REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS</H4>      <OL>       <LI>   Fern&aacute;ndez Mirabal JE. M&uacute;sica y medicina. Rev Cubana Med Gen   Integr 1989;5(1):156-9.</LI>          <LI>   Lugones Botell M. Mart&iacute;, la medicina y las ciencias. Rev Cubana   Med Gen Integr 1992;8(4):389-92.</LI>          ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><LI>   Goldman IB. Eye, ear, nose throat month. J Am Med Womens 1956;35(2):663.</LI>    <!-- ref --><LI>   Simon B. Music in medicine. J Nerv Ment Dis 1951;114(3):66.</LI>    <LI>   N&uacute;&ntilde;ez Betancourt A. La m&uacute;sica como terapia. Peri&oacute;dico   Granma, 1992 jun 19.</LI>       </OL>   Recibido: 11 de julio de 1994. Aprobado: 10 de septiembre de 1994.          <P>Dr. <I>Miguel Lugones Botell. </I>Policl&iacute;nico Docente "Jorge   Luis Ram&iacute;rez". Calle 25 No. 5414 entre 54 y 56, municipio Playa,   Ciudad de La Habana, Cuba.       <DIV ALIGN=right>   <H5>   <FONT SIZE=-1><A HREF="mgisu295.htm">    </A><A HREF="mgi16295.htm"></A></FONT></H5></DIV>           ]]></body><back>
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