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</front><body><![CDATA[ <DIV ALIGN=right>   <H5>   <FONT SIZE=-1><A HREF="mgisu495.htm">    </A><A HREF="mgi15495.htm">    <BR>     </A></FONT></H5> </DIV>      <H3> P&aacute;gina Cultural</H3>      <H2>   S&iacute;filis y gonorrea; parte de su historia</H2>   <I>Miguel A. Lugones Botell,<SUP>1</SUP> Isabel Molinet Duarte,<SUP>2</SUP>   Tania Yamil&eacute; Quintana River&oacute;n<SUP>3</SUP> y Mario V&aacute;zquez   S&aacute;nchez<SUP>4</SUP></I>   <OL>       <LI>   Especialista de I Grado en Ginecolog&iacute;a y Obstetricia. Policl&iacute;nico   Docente "Jorge Ruiz Ram&iacute;rez", Playa. Ciudad de La Habana.</LI>          <LI>   Especialista de I Grado en Dermatolog&iacute;a. Asesora T&eacute;cnico   Docente de la Vicerrector&iacute;a de Posgrado. Instituto Superior de Ciencias   M&eacute;dicas-Habana. Ciudad de La Habana.</LI>          <LI>   Especialista de I Grado en Medicina General Integral. Policl&iacute;nico   Docente "Jorge Ruiz Ram&iacute;rez". Playa. Ciudad de La Habana.</LI>          <LI>   Especialista de II Grado en Ginecolog&iacute;a y Obstetricia. Asistente.   Facultad de Medicina Finlay-Albarr&aacute;n. Marianao. Ciudad de La Habana.</LI>       </OL>   Desde la referencia utilizada por muchas generaciones de estudiantes de   medicina como recordatorio memor&iacute;stico y que se refiere a la familia   sifil&iacute;tica y su naturaleza sorprendentemente destructora y que dice:   "Hubo una vez en Torbay, un hombre que pens&oacute; que la s&iacute;filis   se hab&iacute;a ido. /Ahora tiene tabes, / y ni&ntilde;os con tibias en   sable, / y cree que &eacute;l es la reina de mayo;" puede decirse que tanto   la s&iacute;filis como la gonorrea han tenido una fascinaci&oacute;n arrolladora   en su historia a lo largo de mucho tiempo. La palabra s&iacute;filis deriva   del lat&iacute;n de un poema titulado "Syphilis sive morbus gallicus",   escrito en el siglo XVI por un m&eacute;dico llamado <I>Fracastorrus.</I>   En este poema, <I>S&iacute;filis </I>era el nombre de un h&eacute;roe pastor   que result&oacute; castigado porque levant&oacute; altares prohibidos en   la monta&ntilde;a.          <P>Una epidemia de s&iacute;filis arras&oacute; Europa durante los siglos   xv y xvi, lo que dio como resultado miles de muertos, pues no hab&iacute;a   ninguna terap&eacute;utica eficaz: s&oacute;lo se dispon&iacute;a de las   plegarias. El miedo a la enfermedad condujo a la incorporaci&oacute;n de   uno de los 14 Santos de Urgencia de la Iglesia: San Dionisio fue el Patrono   de los sifil&iacute;ticos. En Munich, existe en la biblioteca del estado   B&aacute;varo, una breve plegaria de intercesi&oacute;n a este santo. En   cada una de las esquinas inferiores, hay pintado un penitente con una erupci&oacute;n   cut&aacute;nea, cuya cabeza mira al cielo en s&uacute;plica.1          <P>Ambas entidades han sido descritas desde la antig&uuml;edad.1 Hay escritos   chinos que datan de hace m&aacute;s de 2 500 a&ntilde;os que describen   una infecci&oacute;n en la uretra tratable con esencia de soja. Una enfermedad   de transmisi&oacute;n sexual, que pod&iacute;a haber sido la gonorrea,   fue la que la <I>Biblia</I> describe que afect&oacute; a <I>Sara</I>, la   mujer de<I> Abraham,</I> seg&uacute;n aparece en G&eacute;nesis, cap&iacute;tulo   12. La misma infecci&oacute;n puede haber sido la plaga que se extendi&oacute;   por la corte del fara&oacute;n y sus concubinas. Las alteraciones de la   fertilidad debidas a esta infecci&oacute;n podr&iacute;an tambi&eacute;n   haber sido la causa de la incapacidad de <I>Sara</I> para concebir, hasta   muy tard&iacute;amente.          <P>El libro del <I>Lev&iacute;tico</I> describe una enfermedad que era   de transmisi&oacute;n sexual. <I>Mois&eacute;s</I>, no solamente describe   la contagiosidad de la gonorrea, sino que adem&aacute;s da normas para   prevenir el contagio y la diseminaci&oacute;n. En el libro de los N&uacute;meros   podemos aprender m&aacute;s sobre las enfermedades de transmisi&oacute;n   sexual que tienen lugar en tiempo de guerra. Esta enfermedad -probablemen   te la gonorrea- tuvo lugar cuando los israelitas guerreaban contra los   madianitas. <I>Mois&eacute;s </I>discuti&oacute; el significado del problema   y prohibi&oacute; las relaciones sexuales durante el tiempo correspondiente   al inicio de los s&iacute;ntomas. Como hoy sabemos, val&iacute;a de muy   poco.          ]]></body>
<body><![CDATA[<P>Pero tambi&eacute;n se pueden encontrar m&aacute;s descripciones de   la enfermedad en el papiro de Eber. No solamente se describen los s&iacute;ntomas   de una uretritis aguda en estos escritos, sino tambi&eacute;n se da una   f&oacute;rmula que permite la cura por medio de la instilaci&oacute;n intrauretral   de aceite de s&aacute;ndalo.2          <P><I>Hip&oacute;crates</I> (del 460 al 355 antes de<I> Cristo</I>) hace   una de las primeras descripciones cient&iacute;ficas de la infecci&oacute;n   gonoc&oacute;ccica. Disec&oacute; la uretra de los hombres que estaban   infectados por este agente y not&oacute; la existencia de modificaciones   en el tejido epitelial, a la vez que una secreci&oacute;n. Describi&oacute;   el hallazgo de la estenosis uretral que con tanta frecuencia acompa&ntilde;a   al problema. <I>Galeno</I> fue el que acu&ntilde;&oacute; el t&eacute;rmino   gonorrea.1   <OL>       <LI>   <FONT SIZE=-1>Los avances en el conocimiento m&eacute;dico en los siguientes   900 a&ntilde;os se desconocen. No obstante, una ley del siglo XII en Londres,   prohibe a los due&ntilde;os de burdeles el contratar mujeres que padecieran   de escozor en los genitales. Se pod&iacute;a interpretar, referido a las   mujeres que tuvieran molestias, hasta la sensaci&oacute;n de ardor al realizar   la micci&oacute;n.</FONT></LI>       </OL>   En el a&ntilde;o 1300 <I>John Ardeme</I>, cirujano de <I>Ricardo II </I>y   <I>Enrique IV</I> de Inglaterra, fue el primero en utilizar el t&eacute;rmino   purgaci&oacute;n. El origen de esta palabra es poco claro y puede hacerse   referencia a la palabra francesa <I>clap ploir</I>, que significa buba;   <I>a le clapier</I>, casa de prostituci&oacute;n; o a la palabra<I> clappers</I>,   que eran unos instrumentos para hacer ruido y que se utilizaban para advertir   la proximidad de los leprosos.          <P>El regreso de <I>Col&oacute;n</I> al Nuevo Mundo y la explosi&oacute;n   de s&iacute;filis en la Europa Continental tuvo como resulta do que se   originara gran confusi&oacute;n. De todos son conocidas las teor&iacute;as   precolombina y colombina en cuanto al origen de la s&iacute;filis. Los   pacientes que padec&iacute;an tanto la gonorrea como la s&iacute;filis,   llevaron a muchos a creer que ambas enfermedades estaban relaciona das   y que la gonorrea era un s&iacute;ntoma temprano de la s&iacute;filis.   Hay que recordar que por aquella &eacute;poca se cre&iacute;a que el origen   de las enfermedades se deb&iacute;a a los humores y al aire3 y los problemas   que planteaba la s&iacute;filis no pod&iacute;an ser resueltos por los   hombres del Renacimiento, pues el hombre del siglo xv era cient&iacute;ficamente   poco desarrollado. Este siglo dio figuras de la talla de <I>Girolano Fracastorius   </I>y de <I>Paracelso.</I> El primero bautiz&oacute; la enfermedad con   el nombre de "s&iacute;filis" -esto para algunos historiadores- y recomend&oacute;   el guavacol y los mercuriales como tratamiento, y el segundo afirm&oacute;   que madres sifil&iacute;ticas daban hijos sifil&iacute;ticos.          <P>Por esta &eacute;poca y durante mucho tiempo se utilizaron los mercuriales   para el tratamiento de la s&iacute;filis. Este trata miento mat&oacute;   m&aacute;s enfermos que la propia s&iacute;filis, si a esto a&ntilde;adimos   que en algunos hospitales, despu&eacute;s de la cura, le propinaban al   enfermo una tunda de palos para castigar "la carne pecadora".          <P><I>Hunter</I> fue uno de los que crey&oacute; que la gonorrea era un   s&iacute;ntoma precoz de la s&iacute;filis y se inocul&oacute; a s&iacute;   mismo con el pus de la uretra de un paciente con gonorrea y contrajo la   s&iacute;filis. Muri&oacute;, seg&uacute;n algunos historiadores de un   aneurisma sifil&iacute;tico de la aorta. Fue un m&aacute;rtir de la ciencia.          <P><I>Bell</I>, en 1700, inocul&oacute; a estudiantes de medicina y fue   capaz de determinar que s&iacute;filis y gonorrea eran entidades cl&iacute;nicamente   diferentes. Sin embargo, esta idea no se acept&oacute; de inmediato, debido   a la fuerte influencia de <I>Hunter</I> en toda la &eacute;poca.          <P>Las disputas sobre el origen determinaron que a la s&iacute;filis se   le conociera como "enfermedad de La Espa&ntilde;ola", "mal franc&eacute;s",   "mal napolitano", etc&eacute;tera.          <P>No fue hasta mediados de 1800, cuando un m&eacute;dico nacido en Baltimore,<I>   Phillip Reicort</I>, que practicaba la medicina en Par&iacute;s, llev&oacute;   a cabo m&aacute;s de 1 000 estudios y fue capaz de demostrar de forma inequ&iacute;voca   que s&iacute;filis y gonorrea eran entidades diferentes. Veinte a&ntilde;os   despu&eacute;s, <I>Sims</I> describi&oacute; tumores inflamatorios en la   mujer y los relacion&oacute; con la gonococcia. Esto fue comprobado por   <I>Werthein </I>, que cultiv&oacute; el pus de las trompas.1          ]]></body>
<body><![CDATA[<P>Los hitos fundamentales de la historia posterior de ambas afecciones   incluyen la introducci&oacute;n de la sulfamida y la revoluci&oacute;n   ocasionada por el descubrimiento de la penicilina, que pasa por los aportes   cl&iacute;nicos hechos en el siglo xix por <I>Hutchinson,</I> <I>Ricord,   Fournier </I>y <I>Hallopeau. </I>Fue un decir com&uacute;n durante mucho   tiempo de todo aquel que practic&oacute; el tratamiento con los mercuriales:   "Por una hora con<I> Venus</I>, veinte a&ntilde;os con <I>Mercurio".</I>          <P>La s&iacute;filis parece haber cambiado su forma inicial virulenta a   una menos r&aacute;pida y a una infecci&oacute;n m&aacute;s predictible.   Es posible que la enfermedad haya cambiado menos que sus v&iacute;ctimas   y que la propia tecnolog&iacute;a; un p&uacute;blico en algunas ocasiones   m&aacute;s educado, en otras m&aacute;s preocupado por la aparici&oacute;n   de otras enfermedades m&aacute;s acuciantes, sobre todo por su mortalidad,   consulta m&aacute;s pronto al m&eacute;dico. Pero a pesar de todo y de   los avances de la ciencia, estas infecciones siguen siendo un importante   problema de salud y, probablemente seguir&aacute;n si&eacute;ndolo en el   futuro, quiz&aacute;s por mucho tiempo.   <H4>   REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS</H4>      <OL>       <!-- ref --><LI>   Spence RM. Gonococcia. Clin Obstet Ginecol 1983; 1(3):129-31.</LI>    <!-- ref --><LI>   Charles DM. S&iacute;filis. Clin Obstet Ginecol, 1983.</LI>    <!-- ref --><LI>   Lugones Botell M. Hip&oacute;crates. Rev Cubana Med Gen Integr 1990; 6(3):461-3.</LI>    </OL>   Recibido: 11 de octubre de 1994. Aprobado: 31 de enero de 1995.          <P>Dr. <I>Miguel Lugones Botell.</I> Calle 74 No. 2904, apartamento 3,   entre 29 y 29-A, Buenavista, Reparto Alturas del Almendares, Municipio   Playa, Ciudad de La Habana, Cuba.       <DIV ALIGN=right>   <H5>   <FONT SIZE=-1><A HREF="mgisu495.htm">    </A><A HREF="mgi15495.htm"></A></FONT></H5></DIV>           ]]></body><back>
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