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</front><body><![CDATA[ <H5>&nbsp;</H5> <H3>P&aacute;gina Cultural</H3> <H2>El primer premio nobel de medicina y fisiolog&iacute;a</H2> <I>    <P>Jos&eacute; Antonio  L&oacute;pez Espinosa<SUP> 1</SUP></P></I>  <OL>      <LI>Licenciado en Informaci&oacute;n Cient&iacute;fico-T&eacute;cnica y Bibliotecolog&iacute;a. Departamento de Procesamiento de la Documentaci&oacute;n. Centro Nacional de Informaci&oacute;n de Ciencias M&eacute;dicas. Ciudad de La Habana.</LI>    </OL>      <P>El 10 de diciembre de cada a&ntilde;o, se re&uacute;nen en Estocolmo, Suecia y en Oslo, Noruega, distinguidas personalidades y autoridades de la pol&iacute;tica, la ciencia y la cultura para discernir y adjudicar los Premios Nobel a quienes han hecho la contribuci&oacute;n m&aacute;s importante a la paz y a los que m&aacute;s se han destacado en los terrenos de la literatura, la f&iacute;sica, la qu&iacute;mica, la econom&iacute;a, la medicina y la fisiolog&iacute;a. Los hombres, mujeres e instituciones agraciados con tal distinci&oacute;n, son portadores de uno de los m&aacute;s altos honores que se conceden en el mundo, y pasan a formar parte de un selecto grupo, al que oficialmente se reconoce como el que ha brindado los mejores servicios a la humanidad.<SUP>1</SUP> </P>     <P>El primer profesional de la salud que obtuvo el premio nobel de medicina y fisiolog&iacute;a, otorgado en 1901, fue el bacteri&oacute;logo alem&aacute;n <I>Emil Adolph von Behring,</I> nacido en Hansdore, Prusia Oriental, el 15 de marzo de 1854. </P>     <P>Dada la modesta econom&iacute;a de su familia y la regi&oacute;n donde transcurri&oacute; su ni&ntilde;ez, tal parec&iacute;a que <I>Behring</I> estaba destinado a dedicarse al pastoreo durante toda su vida. Sin embargo, uno de sus maestros en la ense&ntilde;anza primaria repar&oacute; en su talento y consigui&oacute; que recibiera educaci&oacute;n m&eacute;dica gratuita bajo la promesa de que ejerciera en el ej&eacute;rcito. Fue por ello que despu&eacute;s de graduarse en 1880 tuvo que servir como m&eacute;dico militar, hasta 1889 que comenz&oacute; a trabajar en el Instituto de Enfermedades Infecciosas de Berl&iacute;n, fundado y dirigido por <I>Robert Koch,</I> descubridor del bacilo pat&oacute;geno de la tuberculosis y ganador del premio nobel en 1905.<SUP>2</SUP> </P>     <P>En ese centro de investigaci&oacute;n,<I> Behring</I> descubri&oacute; en 1890 que era posible producir inmunidad contra el t&eacute;tanos en un animal, al inyectarle dosis graduadas de suero sangu&iacute;neo proveniente de otro animal que tuviera la enfermedad. Una fracci&oacute;n del suero del animal inmunizado -a la cual <I>Behring</I> llam&oacute; antitoxina- pod&iacute;a entonces utilizarse para lograr una inmunidad, al menos temporal, en otro animal. </P>     <P>El investigador se pregunt&oacute; luego si esta t&eacute;cnica pod&iacute;a aplicarse igualmente contra la difteria, enfermedad que en aquel tiempo representaba una muerte casi segura para quienes la padec&iacute;an, especialmente la poblaci&oacute;n infantil. As&iacute;, lleg&oacute; a demostrar tambi&eacute;n que el suero de animales inmunizados contra toxinas dift&eacute;ricas atenuadas pod&iacute;a inocularse con fines preventivos o terap&eacute;uticos en otros animales.<SUP>3</SUP> </P>     <P>Despu&eacute;s de probar la efectividad del remedio en seres humanos, <I>Behring </I>comenz&oacute; a producirlo en gran escala en 1892 y a comercializarlo a partir de 1894. El &eacute;xito de su antitoxina dift&eacute;rica no s&oacute;lo radica en que garantiza la inmunidad, sino tambi&eacute;n en su capacidad de ayudar a vencer la enfermedad una vez iniciada. Los resultados obtenidos ante el t&eacute;tanos y la difteria, lo indujeron a establecer los fundamentos de la llamada sueroterapia y a enunciar la conocida <I>Ley de Behring</I>, seg&uacute;n la cual "el suero sangu&iacute;neo de un sujeto inmunizado contra una enfermedad infecciosa, tiene la propiedad de inmunizar igualmente a otro sujeto en cuya sangre se inocula".<SUP>4</SUP> </P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>Estas importantes contribuciones del cient&iacute;fico, fueron los factores que inclinaron la balanza a su favor para ser agraciado con la medalla y la retribuci&oacute;n en met&aacute;lico correspondiente al primer Premio Novel de Medicina y Fisiolog&iacute;a.<SUP>5 </SUP>Por ellas obtuvo, adem&aacute;s, un premio de 25 000 francos de la Academia de Medicina de Par&iacute;s y otro de 50 000 francos, compartido con el tambi&eacute;n bacteri&oacute;logo franc&eacute;s <I>Pierre Paul Emile Roux</I>, de la Academia de Ciencias de la misma ciudad.<SUP>6</SUP> </P>     <P>Un importante colaborador de<I> Behring</I> en los experimentos para aislar el bacilo del t&eacute;tanos, fue el bacteri&oacute;logo japon&eacute;s <I>Shibasaburo Kitasato,</I> cuya labor en tal sentido ha dado lugar en m&aacute;s de una ocasi&oacute;n a diferentes criterios en cuanto al verdadero merecedor del Premio Nobel de Medicina y Fisiolog&iacute;a de 1901. Si bien el art&iacute;culo publicado por ambos en 1890 sobre la antitoxina del t&eacute;tanos signific&oacute; un paso de avance relevante en el surgimiento de la inmunolog&iacute;a como nueva disciplina, hay expertos que consideran que hay justas razones por las que <I>Kitasato </I>tuvo que ceder ante <I>Behring</I> como acreedor a la honrosa distinci&oacute;n: por una parte, cuando se trata de un trabajo en colaboraci&oacute;n, el comit&eacute; de selecci&oacute;n del Premio Nobel lo otorga a la persona que ha logrado el descubrimiento m&aacute;s importante. Por otro lado, a finales del siglo XIX, el contagio por difteria cost&oacute; miles de vidas humanas en Europa y en Am&eacute;rica, y <I>Behring</I> dio a conocer la antitoxina de dicha enfermedad en un art&iacute;culo donde aparece como autor &uacute;nico.<SUP>7</SUP> </P>     <P>Tambi&eacute;n se afirma que su colega y compatriota, el bi&oacute;logo <I>Paul Ehrlich,</I> quien fuera luego ganador del Premio Nobel de Medicina y Fisiolog&iacute;a en 1908 por su contribuci&oacute;n a la quimioterapia, hizo probablemente la mayor parte del trabajo real necesario para el desarrollo de la t&eacute;cnica de la antitoxina dift&eacute;rica. Sin embargo, la idea fue de <I>Behring</I> y a &eacute;l se le reconoci&oacute; el m&eacute;rito.<SUP>2</SUP> </P>     <P>Con independencia de cualquier criterio contradictorio en cuanto a la autenticidad de la obra de <I>Behring</I>, no hay duda alguna, ni siquiera de parte de sus detractores, de que al morir en Marburgo, Prusia renana, el 31 de marzo de 1917, dej&oacute; una huella imperecedera de consagraci&oacute;n al mejoramiento y la estabilidad de la salud del hombre, que lo han hecho acreedor de la gratitud de toda la humanidad.&nbsp; </P>     ]]></body>
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