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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Nefropatía diabética: prevención o retraso por el médico general integral versus lamentos del nefrólogo]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[The diabetic nephropathy represents a health problem. The summation of the multisystemic damages from diabetes mellitus, and the chronic kidney failure, makes managing these patients very difficult. High human, social, and economic costs, justify its prevention and correct management. Primary care health services ought to play the main role in the treatment of those patients, since with their early interventions they can prevent or delay the development of the diabetic nephropathy. An updating of this theme is carried out from the epidemiological, clinical, physiopathologial, and therapeutical points of view, all that within the organization of our national health system]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[ <H5>&nbsp;</H5>     <P></P> <H2>Nefropat&iacute;a diab&eacute;tica: prevenci&oacute;n o retraso por el m&eacute;dico general integral versus lamentos del nefr&oacute;logo</H2> <I>    <P>Carlos Guti&eacute;rrez Guti&eacute;rrez y Juan C. Su&aacute;rez Rodr&iacute;guez</P></I>      <P>RESUMEN: La nefropat&iacute;a diab&eacute;tica constituye un problema de salud. La suma de los da&ntilde;os multisist&eacute;micos de la diabetes mellitus y la insuficiencia renal cr&oacute;nica hacen muy dif&iacute;cil el manejo de estos enfermos. Los altos costos humanos, sociales y econ&oacute;micos, justifican su prevenci&oacute;n y tratamiento correctos. Corresponde a los servicios de salud de la atenci&oacute;n primaria, tomar el papel protag&oacute;nico en el tratamiento de estos enfermos, pues con sus intervenciones tempranas pueden prevenir o retrasar el desarrollo de la nefropat&iacute;a diab&eacute;tica. Se realiza una actualizaci&oacute;n de este tema desde los puntos de vista epidemiol&oacute;gico, cl&iacute;nico, fisiopatol&oacute;gico y terap&eacute;utico, todo ello dentro de la organizaci&oacute;n de nuestro sistema nacional de salud. </P>     <P>Descriptores DeCS: NEFROPATIAS DIABETICAS/prevenci&oacute;n &amp; control; NEFROPATIAS DIABETICAS/econom&iacute;a; DIABETES MELLITUS/complicaciones; INSUFICIENCIA RENAL CRONICA/complicaciones; ATENCION PRIMARIA DE SALUD; SERVICIOS DE SALUD. </P> <H4>Introducci&oacute;n</H4>     <P>La nefropat&iacute;a diab&eacute;tica constituye un problema de salud. A una enfermedad tan multisist&eacute;mica como es la diabetes mellitus (DM) se le suman progresivamente los no menos generalizados da&ntilde;os de la insuficiencia renal cr&oacute;nica (IRC), lo que constituye una situaci&oacute;n muy dif&iacute;cil para el enfermo, su familia, el equipo de salud y la sociedad en general, tanto desde el punto de vista humano, como cient&iacute;fico, asistencial y econ&oacute;mico. </P>     <P>Los planes dial&iacute;ticos cada vez est&aacute;n m&aacute;s nutridos con estos enfermos, que adem&aacute;s multiplican las complicaciones cardiovasculares, circulatorias perif&eacute;ricas, s&eacute;pticas, psicol&oacute;gicas, etc&eacute;tera. En estos momentos nuestro servicio de di&aacute;lisis cuenta con 43 pacientes, de los cuales 8 son diab&eacute;ticos (18,6 %). Tanto esta entidad como la hipertensi&oacute;n arterial (HTA), muy relacionadas, son las primeras causas de IRC en Estados Unidos de Norteam&eacute;rica.<SUP>1</SUP> En Espa&ntilde;a constituye la cuarta causa de IRC.<SUP>2</SUP> Posiblemente el nefr&oacute;logo es quien menos puede hacer por estos pacientes; cuando los recibe, ya el grado de deterioro general es grande y la nefropat&iacute;a es irreversible. Es precisamente en la atenci&oacute;n primaria donde pudiera hallarse la soluci&oacute;n total o por lo menos parcial, de este problema, ya sea previniendo la nefropat&iacute;a, como retrasando su aparici&oacute;n o su curso. </P>     <P>El centro de atenci&oacute;n al diab&eacute;tico de nuestra provincia constituye un valioso recurso para la valoraci&oacute;n integral de los pacientes y su educaci&oacute;n sanitaria, as&iacute; como para la superaci&oacute;n y asesor&iacute;a de los m&eacute;dicos generales integrales y otras especialidades relacionadas con esta enfermedad. </P>     <P>Para ilustrar estos aspectos intentaremos dar respuesta a las siguientes interrogantes: </P> <OL>      <LI>&amp;iquest;Qu&eacute; es la nefropat&iacute;a diab&eacute;tica?</LI>     ]]></body>
<body><![CDATA[<LI>&amp;iquest;C&oacute;mo diagnosticarla?</LI>     <LI>&amp;iquest;Puede prevenirse, o en su defecto, retrasar su desarrollo?</LI>    </OL>  <H4>&amp;iquest;Qu&eacute; es la nefropat&iacute;a diab&eacute;tica?</H4>     <P>Este t&eacute;rmino se utiliza en la actualidad s&oacute;lo para se&ntilde;alar las lesiones microangiop&aacute;ticas renales. Es una complicaci&oacute;n vascular cr&oacute;nica, espec&iacute;fica de la diabetes, en la que se afecta la microcirculaci&oacute;n renal y se originan una serie de alteraciones funcionales y estructurales a nivel glomerular, aunque tambi&eacute;n pueden afectarse los t&uacute;bulos renales. El s&iacute;ndrome cl&iacute;nico se caracteriza por proteinuria persistente, HTA y deterioro progresivo de las funciones renales. H&iacute;sticamente se puede encontrar glomerulosclerosis nodular difusa, as&iacute; como hialinosis glomerular.<SUP>2</SUP> </P>     <P>En su aparici&oacute;n y desarrollo se involucran diversas teor&iacute;as.<SUP>2,3</SUP> </P> <OL>      <LI>Teor&iacute;a metab&oacute;lica: relacionada con la presencia cr&oacute;nica de hiperglicemia.</LI>     <LI>Teor&iacute;a gen&eacute;tica: dada porque no todos los diab&eacute;ticos la desarrollan. La frecuencia es mayor en la DMID con historia familiar de HTA y en especial en aqu&eacute;llos que tienen incrementado el cotransporte sodio-l&iacute;tico eritrocitario.</LI>     <LI>Teor&iacute;a hemodin&aacute;mica: la hiperfiltraci&oacute;n glomerular producir&aacute; un est&iacute;mulo para la producci&oacute;n de matriz mesangial y para la proliferaci&oacute;n de estas c&eacute;lulas.</LI>    </OL>  <H4>&amp;iquest;C&oacute;mo diagnosticar la nefropat&iacute;a diab&eacute;tica?</H4>     <P>La nefropat&iacute;a diab&eacute;tica se desarrolla despu&eacute;s de 12 a 25 a&ntilde;os de duraci&oacute;n de la diabetes, la incidencia es nula en los primeros 5 a&ntilde;os despu&eacute;s del comienzo de la enfermedad, hace un pico en la segunda d&eacute;cada y declina despu&eacute;s a diferencia de otras complicaciones cr&oacute;nicas (por ejemplo: las retinopat&iacute;as). </P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>Del 50 al 70 % de los diab&eacute;ticos no la desarrollan a pesar de una larga evoluci&oacute;n de la enfermedad. La microalbuminuria es mayor en aqu&eacute;llos que comienzan como diab&eacute;ticos antes de los 20 a&ntilde;os de edad y se asocia frecuentemente con HTA, retinopat&iacute;a proliferativa y neuropat&iacute;a perif&eacute;rica. Alrededor de 1/3 de los diab&eacute;ticos insulinodependientes (DMID) hacen nefropat&iacute;a, superior al 1/5 de los diab&eacute;ticos no insulinodependientes (DMNID).<SUP>2-6</SUP> </P>     <P>Resulta &uacute;til para el diagn&oacute;stico emplear la clasificaci&oacute;n de Mogensen:<SUP>2</SUP> </P>     <P>ETAPA I: Hipertrofia e hiperfiltraci&oacute;n glomerular. El aumento de tama&ntilde;o renal as&iacute; como del filtrado glomerular coinciden con el descontrol metab&oacute;lico del comienzo diab&eacute;tico pero son reversibles con el tratamiento insul&iacute;nico adecuado. </P>     <P>ETAPA II: Aparecen lesiones funcionales y estructurales sin presencia a&uacute;n de microalbuminuria. Esta etapa se caracteriza por un mal control glic&eacute;mico, as&iacute; como hiperfiltraci&oacute;n glomerular (filtrado glomerular superior a 150 mL/min), niveles elevados de prorrenina s&eacute;rica y de apoprote&iacute;na A. </P>     <P>ETAPA III: Nefropat&iacute;a diab&eacute;tica in-cipiente: aparece la microalbuminuria (excreci&oacute;n urinaria de alb&uacute;mina entre 20 y 200 <FONT FACE=Symbol>m</FONT>g/min que equivalen a 30 a 300 mg/24 horas), el filtrado glomerular se mantiene normal, pero al final de esta etapa comienza a descender. La existencia de microalbuminuria permite predecir la nefropat&iacute;a diab&eacute;tica, pues un 80 % de los pacientes la desarrollar&aacute;n si no se interviene adecuadamente. La tensi&oacute;n arterial primero es normal (pero m&aacute;s elevada que en los pacientes sin albuminuria), posteriormente muy correlacionada con los niveles de microalbuminuria se va elevando de 3 a 4 % anualmente. La enfermedad progresa en la medida que existe descontrol metab&oacute;lico y de la tensi&oacute;n arterial. El control de estos 2 factores, as&iacute; como la dieta hipoproteica reducen la microalbuminuria. Esta se acompa&ntilde;a de retinopat&iacute;a avanzada, neuropat&iacute;a, trastornos lip&iacute;dicos, control glic&eacute;mico m&aacute;s deficiente e incremento del da&ntilde;o vascular aunque la filtraci&oacute;n glomerular est&aacute; todav&iacute;a conservada. </P>     <P>ETAPA IV: Nefropat&iacute;a diab&eacute;tica manifiesta. Se caracteriza por proteinuria persistente (excreci&oacute;n urinaria de alb&uacute;mina superior a 200 <FONT FACE=Symbol>m</FONT>g/min &oacute; 300 mg/24 horas). Puede ser intermitente durante a&ntilde;os hasta hacerse persistente; cuando se asocia con HTA se empeora el pron&oacute;stico. El intervalo entre el inicio de la proteinuria puede variar desde pocos hasta 20 a&ntilde;os. </P>     <P>En esta etapa pueden definirse 2 tipos de pacientes:<SUP>7</SUP>. </P> <OL>      <LI>Pacientes con proteinuria masiva (igual o superior a 3,5 g/24 horas), hipertensos, con disminuci&oacute;n del filtrado glomerular y progresi&oacute;n lineal predecible hacia la IRC terminal (IRC-T).</LI>     <LI>Pacientes con proteinuria no masiva, menos hipertensos, con filtrado glomerular normal y sin evidencia de p&eacute;rdidas de las funciones renales en 2 a&ntilde;os de observaci&oacute;n. Se discute el hecho de si algunos pacientes no desarrollan insuficiencia renal progresiva a pesar de la presencia de proteinuria.</LI>    </OL>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P>La aparici&oacute;n de proteinuria en pacientes DMID sin retinopat&iacute;a o con diabetes de menos de 10 a&ntilde;os de evoluci&oacute;n, obliga a buscar otras causas de proteinuria diferentes de la nefropat&iacute;a diab&eacute;tica.<SUP>2-4</SUP> </P>     <P>El aumento de la excreci&oacute;n urinaria de alb&uacute;mina es predictivo de morbi-lidad y mortalidad, tanto en el DMID como en la DMNID.<SUP>8</SUP> La presencia de albuminuria y nefropat&iacute;a puede ser mayor y m&aacute;s frecuente en pacientes obesos.<SUP>9</SUP> El 80 % de los pacientes con microalbuminuria sostenida progresan a un estado de proteinuria en un per&iacute;odo de 5 a 15 a&ntilde;os. Los pacientes DMNID tienen un mayor porcentaje de muertes por complicaciones cardiovasculares por lo que en las comparaciones entre ambos tipos de diabetes en relaci&oacute;n con la frecuencia de IRC-T deben ser tenidos estos aspectos en cuenta.<SUP>10</SUP> </P>     <P>La HTA es frecuente en la nefropat&iacute;a diab&eacute;tica establecida y va aumentando en la medida que disminuye la filtraci&oacute;n glomerular. </P>     <P>Generalmente es una hipertensi&oacute;n con renina baja y su control estricto puede hacer m&aacute;s lento el desarrollo de la nefropat&iacute;a diab&eacute;tica. La proteinuria es creciente y cuando supera los 3,5 g en 24 horas aparece el s&iacute;ndrome nefr&oacute;tico caracterizado por hipoalbuminemia, hipercolesterolemia y edemas. La nefropat&iacute;a diab&eacute;tica manifiesta, se asocia frecuentemente con retinopat&iacute;a severa, neuropat&iacute;a y vasculopat&iacute;a perif&eacute;rica y coronaria.<SUP>2</SUP> </P>     <P>ETAPA V: Insuficiencia renal cr&oacute;nica terminal. Se caracteriza por disminuci&oacute;n severa del filtrado glomerular, HTA con renina baja, disminuci&oacute;n de la proteinuria y deterioro de todas las funciones renales hasta llegar a la IRC-T. Esta aparece generalmente despu&eacute;s de 20 a 25 a&ntilde;os del comienzo de la diabetes y aproximadamente 7 a&ntilde;os despu&eacute;s de la aparici&oacute;n de proteinuria persistente (l&iacute;mites entre 5 y 20 a&ntilde;os). Durante este tiempo se desarrollan otras alteraciones cr&oacute;nicas multisist&eacute;micas, retinopat&iacute;a severa, HTA, polineuropat&iacute;a y vasculopat&iacute;a perif&eacute;rica y coronaria, anemia desproporcionalmente mayor que la correspondiente al grado de IRC, trastornos &oacute;seos, hipoaldosteronismo hiporrenin&eacute;mico con tendencia a la hiperpotasemia, acentuaci&oacute;n de los trastornos psicosociales, etc&eacute;tera, hasta llegar a la uremia y la muerte, de no aplicarse el tratamiento dial&iacute;tico o el transplante. Se debe destacar el hecho de que en la medida que progresa la nefropat&iacute;a diab&eacute;tica, disminuyen las necesidades de insulina, aspecto de alerta cl&iacute;nica para su diagn&oacute;stico e impedir la aparici&oacute;n de graves hipoglicemias. Resultar&iacute;a terrible para el paciente confundir este estado como una mejor&iacute;a metab&oacute;lica de la diabetes. </P>     <P>De forma resumida, la nefropat&iacute;a diab&eacute;tica pasa por las siguientes fases:<SUP>6</SUP> </P>  <UL>     <LI>Hiperfiltraci&oacute;n glomerular. </LI>     <LI>Microalbuminuria. </LI>     <LI>Hipertensi&oacute;n arterial. </LI>     <LI>Macroalbuminuria. </LI>     ]]></body>
<body><![CDATA[<LI>Insuficiencia renal. </LI>    </UL>  <H4>&amp;iquest;Puede prevenirse o retrasarse el desarrollo de la nefropat&iacute;a diab&eacute;tica?</H4>     <P>Aunque la nefropat&iacute;a manifiesta usualmente es irreversible, resulta muy posible que la intervenci&oacute;n temprana pueda prevenir la progresi&oacute;n al punto de la irreversibilidad,<SUP>6</SUP> resulta fundamental lograr un control adecuado de la glicemia, aunque a&uacute;n no est&aacute; totalmente comprobado que su control estricto evite el desarrollo de la nefropat&iacute;a. Estudios retrospectivos indican que la mayor&iacute;a de los pacientes que tuvieron un grado menor de nefropat&iacute;a fueron aquellos en los cuales se logr&oacute; un mejor control metab&oacute;lico.<SUP>2,6</SUP> La glicemia, medida mediante la hemoglobina glicosilada, es el principal determinante en la progresi&oacute;n de la excreci&oacute;n de alb&uacute;mina en la DMID, a mejor control, menos excreci&oacute;n.<SUP>11</SUP> El descontrol metab&oacute;lico produce, adem&aacute;s, da&ntilde;os en las c&eacute;lulas tubulares proximales y provoca excreci&oacute;n de prote&iacute;nas de bajo peso molecular, as&iacute; como enzimas.<SUP>8</SUP> Una vez instaurada la nefropat&iacute;a cl&iacute;nica, resulta m&aacute;s dudoso que el control riguroso de la glicemia pueda modificar favorablemente la progresi&oacute;n de la enfermedad renal.<SUP>2</SUP> </P>     <P>La hipertensi&oacute;n arterial constituye un factor muy importante en el deterioro de las funciones renales en cualquier tipo de nefropat&iacute;a, y contribuye a sus complicaciones macrovasculares y microvasculares. El control de la tensi&oacute;n arterial puede disminuir de una forma significativa la incidencia de vasculopat&iacute;a, retinopat&iacute;a y nefropat&iacute;a.<SUP>2,12</SUP> La causa de la HTA es multifactorial: obesidad, resistencia a la insulina, factores gen&eacute;ticos, insuficiencia renal, alteraciones del transporte de sodio y de la homeostasis del calcio y del magnesio. En los DMID suele aparecer cuando ya existe nefropat&iacute;a y la frecuencia de HTA esencial no es mayor que en la poblaci&oacute;n general. </P>     <P>En los DMNID los pacientes suelen ser ya hipertensos al momento del diagn&oacute;stico, a lo cual probablemente contribuya su mayor edad, obesidad y resistencia a la insulina. En ambos tipos de diabetes, la HTA acelera el da&ntilde;o renal que a su vez contribuye a hacerla m&aacute;s grave.<SUP>2,7,13</SUP> Los resultados &oacute;ptimos s&oacute;lo pueden ser alcanzados cuando el tratamiento antihipertensivo es iniciado muy tempranamente. Cuando ya existe una proteinuria masiva, los resultados del control de la tensi&oacute;n arterial son desfavorables o nulos en relaci&oacute;n con la nefropat&iacute;a, pero no debemos olvidar su efecto da&ntilde;ino sobre el sistema vascular, por lo que estamos obligados a tratar de controlarla. Muchas veces es hiporrenin&eacute;mica y se debe a retenci&oacute;n de sodio y agua.<SUP>13</SUP> </P>     <P>La terap&eacute;utica antihipertensiva ideal debe ser aqu&eacute;lla que tambi&eacute;n corrija los disturbios hemodin&aacute;micos renales precoces, que adem&aacute;s preserve las funciones renales, que disminuya las presiones glomerulares y ejerza efectos beneficiosos sobre la permeaselectividad de la membrana de filtraci&oacute;n.<SUP>6,10,13</SUP> El tratamiento de la HTA en la DMNID debe verse en el amplio espectro del s&iacute;ndrome de resistencia a la insulina donde la reducci&oacute;n de la tensi&oacute;n arterial es s&oacute;lo una parte del tratamiento.<SUP>13</SUP> </P>     <P>El tratamiento de la tensi&oacute;n arterial en el diab&eacute;tico es adem&aacute;s, complejo por las reacciones secundarias que se provocan. Los inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina (IECA), as&iacute; como los antic&aacute;lcicos, parecen ser las mejores opciones terap&eacute;uticas, tanto por su beneficio, como por el menor n&uacute;mero de reacciones secundarias.<SUP>2,12</SUP> </P>     <P>Los problemas que m&aacute;s frecuentemente se presentan son: </P> <OL>      <LI>Deterioro del control metab&oacute;lico. Las tiazidas y los &szlig;-bloqueadores empeoran la tolerancia a la glu-cosa.</LI>     <LI>Hipoglicemia. Los &szlig;-bloqueadores afectan la respuesta metab&oacute;lica, y tambi&eacute;n enmascaran los s&iacute;ntomas cl&iacute;nicos. Los IECA mejoran la respuesta a la insulina, por lo que la dosis usual de &eacute;sta puede ser excesiva.</LI>     ]]></body>
<body><![CDATA[<LI>Hipotensi&oacute;n ortost&aacute;tica. Es m&aacute;s frecuente en la diabetes de larga evoluci&oacute;n y en los ancianos, principalmente provocada por los hipotensores de acci&oacute;n central (metildopa y clonidina), los bloqueadores alfa (prazos&iacute;n) y los vasodilatadores (minoxidil).</LI>     <LI>Absorci&oacute;n incompleta e inconstante por la gastroparesia diab&eacute;tica.</LI>     <LI>Agravan la disfunci&oacute;n sexual (tiazidas y &szlig;-bloqueadores).</LI>     <LI>Efectos vasculares: Los &szlig;-bloqueadores pueden agravar la vasculopat&iacute;a perif&eacute;rica.</LI>     <LI>Deterioro del perfil lip&iacute;dico: La enfermedad macrovascular es la causa principal de morbilidad y mortalidad en ambos tipos de diab&eacute;ticos, por lo que deben tenerse en cuenta todos los factores de riesgo vascular. Los m&aacute;s da&ntilde;inos parecen ser los &szlig;-bloqueadores y las tiazidas.</LI>     <LI>Alteraciones de la homeostasis del potasio: Las tiacidas y los diur&eacute;ticos de asa causan hipopotasemia, los IECA, as&iacute; como los diur&eacute;ticos ahorradores de potasio (espiro-nolactona y amilorida), pueden provocar hiperpotasemia grave, con riesgo para la vida del enfermo, m&aacute;xime si se unen a &szlig;-bloqueadores y a los antiinflamatorios no esteroideos (por ejemplo: indometacina).</LI>     <LI>Aumento de azoados al usar IECA en pacientes con enfermedad renal isqu&eacute;mica.</LI>     <LI>Los diur&eacute;ticos tiac&iacute;dicos act&uacute;an sobre los t&uacute;bulos proximales empeorando la nefropat&iacute;a diab&eacute;tica.</LI>    </OL>  <H4>Tratamiento escalonado de la HTA</H4>     <P>PRIMERA FASE </P> <OL> <OL>      ]]></body>
<body><![CDATA[<LI>Confirmar la hipertensi&oacute;n. Si el paciente est&aacute; ansioso puede resultar &uacute;til un registro ambulatorio durante las 24 horas.</LI>     <LI>Descartar las causas de HTA secundarias a pesar de su rareza.</LI>     <LI>Realizar complementarios para poder seguir la evoluci&oacute;n y eficiencia del tratamiento hipotensor: ionograma, creatinina, perfil lip&iacute;dico, conteo de Addis, proteinuria de 24 horas, electrocardiograma y ultrasonido renal.</LI>     <LI>Tratamiento no farmacol&oacute;gico. Modificar el estilo de vida, evitar los factores de riesgo cardiovascular, disminuir la ingesta de sal a 6g al d&iacute;a.</LI>    </OL>     </OL>      <P>SEGUNDA FASE </P>     <P>Utilizar un IECA, estos disminuy en la angiotensina II y aumentan los niveles de bradiquinina, ambos factores disminuyen las resistencias vasculares perif&eacute;ricas. No producen deterioro del metabolismo lip&iacute;dico ni glucos&iacute;dico y preservan las funciones renales independientemente del control de la tensi&oacute;n arterial, pues disminuyen m&aacute;s la resistencia arteriolar glomerular eferente que la aferente, lo que provoca disminuci&oacute;n de la presi&oacute;n de perfusi&oacute;n glomerular, aumenta la selectividad de las membranas a las macromol&eacute;culas y revierten la hipertrofia ventricular izquierda. Disminuyen la proteinuria tanto en pacientes hipertensos como en los no hipertensos, aunque no existe consenso para indicarlos si no hay hipertensi&oacute;n, aunque haya microalbuminuria y menos para indicarlos sin existir ninguna de estas 2 alteraciones, pues muchos diab&eacute;ticos nunca tendr&aacute;n una nefropat&iacute;a. Como factores negativos est&aacute;n el alto costo, la hipotensi&oacute;n ortost&aacute;tica y la producci&oacute;n de hiperpotasemia, m&aacute;xime si existe IRC. No deben emplearse durante el embarazo.<SUP>1,2,6,7,10,12-14</SUP> Son considerados drogas de primera l&iacute;nea, tanto en la prevenci&oacute;n como en el per&iacute;odo de estado de la nefropat&iacute;a diab&eacute;tica.<SUP>13</SUP> </P>     <P>TERCERA FASE </P>     <P>A&ntilde;adir un antagonista del calcio. Pudieran tener efectos similares a los de los IECA en la nefropat&iacute;a incipiente, y reducir la microalbuminuria en pacientes hipertensos o no.<SUP>14</SUP> No tienen efecto en los metabolismos glucolip&iacute;dicos. Son muy buenos en los pacientes con enfermedad de las arterias coronarias e izquierda y son considerados tambi&eacute;n drogas de primera l&iacute;nea en el tratamiento de la hipertensi&oacute;n del diab&eacute;tico.<SUP>12,13</SUP> </P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>CUARTA FASE </P>     <P>A&ntilde;adir un diur&eacute;tico y/o un bloqueador &szlig;. Seg&uacute;n algunos autores,<SUP>2</SUP> este tratamiento pudiera controlar la tensi&oacute;n arterial pero no detener el desarrollo de la nefropat&iacute;a, pues al mantener dilatada solamente la arteriola aferente glomerular y no tambi&eacute;n la eferente, no disminuyen las presiones intraglomerulares y pueden incluso aumentar. No obstante, los diur&eacute;ticos, principalmente los de asa, son &uacute;tiles y necesarios en la hipertensi&oacute;n volumen dependiente de estos enfermos. Ya hablamos de los efectos secundarios de las tiacidas, y los diur&eacute;ticos ahorradores de potasio est&aacute;n formalmente contraindicados, no s&oacute;lo por la insuficiencia renal sino por el hiporreninismo hipoaldosteron&eacute;mico de estos enfermos.<SUP>2,12,13</SUP> Los &szlig;-bloqueadores est&aacute;n contraindicados en diab&eacute;ticos con insuficiencia card&iacute;aca o enfermedad arterial perif&eacute;rica, aunque tienen un efecto protector en relaci&oacute;n con la recurrencia de la angina; disminuyen la secreci&oacute;n de insulina, la producci&oacute;n hep&aacute;tica de glucosa y enmascaran las manifestaciones cl&iacute;nicas de la hipoglicemia. Igualmente aumentan los niveles de triglic&eacute;ridos y VLDL-colesterol y disminuyen los niveles de HDL-colesterol, m&aacute;s en la DMNID. A pesar de todo lo anterior, en ocasiones existe la necesidad de utilizarlos cuando no se ha podido lograr un adecuado control de la tensi&oacute;n arterial, aparecen palpitaciones o taquicardia refleja a los antic&aacute;lcicos. Por lo general se prefieren los &szlig;-bloqueadores hidrosolubles cardioselectivos (por ejemplo: atenolol).<SUP>2,12,13</SUP> </P> <H4>Objetivos generales del tratamiento hipotensor</H4>     <P>&nbsp; </P>     <P ALIGN="CENTER">    <CENTER><TABLE CELLSPACING=0 BORDER=0 CELLPADDING=5> <TR><TD VALIGN="MIDDLE">     <P>Edad</TD> <TD VALIGN="MIDDLE">     <P>Objetivos del tratamiento</TD> </TR> <TR><TD VALIGN="MIDDLE">     <P>&lt; 65 a&ntilde;os&nbsp;</TD> <TD VALIGN="MIDDLE">     <P>TA inferior a 140/90.</TD> </TR> <TR><TD VALIGN="MIDDLE">     <P>65-80 a&ntilde;os&nbsp;</TD> <TD VALIGN="MIDDLE">     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>TA inferior a 180/100.&nbsp;</TD> </TR> <TR><TD VALIGN="MIDDLE">     <P>80 a&ntilde;os</TD> <TD VALIGN="MIDDLE">     <P>Iniciar el tratamiento s&oacute;lo si hay progresi&oacute;n en los &oacute;rganos diana.</TD> </TR> </TABLE> </CENTER>    <p></P>      <P ALIGN="CENTER">El control lip&iacute;dico es muy recomendable aunque a&uacute;n no se sabe exactamente la funci&oacute;n que desempe&ntilde;an en la aparici&oacute;n y el desarrollo de la nefropat&iacute;a diab&eacute;tica; adem&aacute;s, sus alteraciones son poderosos factores de riesgo coronario.<SUP>2,6</SUP> </P>     <P>La restricci&oacute;n proteica diet&eacute;tica pudiera reducir la microalbuminuria, as&iacute; como retrasar la declinaci&oacute;n del filtrado glomerular. Las carnes rojas (ricas en glicina, alanina y arginina), incrementan m&aacute;s el flujo sangu&iacute;neo renal y producen hiperfiltraci&oacute;n glomerular, factor de progresi&oacute;n de la nefropat&iacute;a, a diferencia de cuando se usan dietas hipoproteicas (0,6 g/kg de peso/d&iacute;a) o carnes de pescado o pollo. Generalmente estos enfermos acostumbran a tener ingresos proteicos superiores. La restricci&oacute;n proteica terap&eacute;utica no parece tener un efecto perjudicial sobre el estado nutricional del enfermo.<SUP>2,15</SUP> En el diab&eacute;tico obeso no insulinodependiente es &uacute;til restringir el ingreso energ&eacute;tico y reducir el peso corporal, pues ello ha determinado mejoras de la proteinuria y de la hemodin&aacute;mica renal. </P>     <P>Se ha planteado que el uso de aspirina, dipiridamol y pentoxifilina pudieran retrasar la progresi&oacute;n de la nefropat&iacute;a diab&eacute;tica.<SUP>2</SUP> </P> <H4>El diab&eacute;tico con nefropat&iacute;a manifiesta e insuficiencia renal</H4>     <P>Generalmente es el estadio en que son remitidos al nefr&oacute;logo, con un grado importante de deterioro multisist&eacute;mico, edematosos, hipertensos, an&eacute;-micos, con un severo d&eacute;ficit visual, desnutridos, con amputaci&oacute;n o grandes vasculopat&iacute;as perif&eacute;ricas, con v&oacute;mitos frecuentes por la gastroparesia diab&eacute;tica y la uremia, as&iacute; como con profundas alteraciones psicosociales incluyendo a sus familiares. El tratamiento dial&iacute;tico debe comenzarse m&aacute;s temprano que en la IRC producida por otras causas, se inicia con un filtrado glomerular alrededor de 15 mL/min y a veces antes, motivado principalmente por la imposibilidad de alcanzar el peso seco (sin expansi&oacute;n de volumen) con tratamiento m&eacute;dico. Los m&eacute;todos dial&iacute;ticos se hacen m&aacute;s dif&iacute;ciles principalmente por las complicaciones s&eacute;pticas, vasculares perif&eacute;ricas, cardiovasculares y metab&oacute;licas. </P>     <P>Debido a la disminuci&oacute;n de la excreci&oacute;n renal de los hipoglicemiantes orales usuales, no deben utilizarse en estos estadios y las necesidades de insulina hay que reajustarlas continuamente. </P>     <P>El tratamiento de la hiperglicemia severa difiere en relaci&oacute;n con el paciente sin IRC, pues no podemos administrar hidrataci&oacute;n, s&oacute;lo microdosis repetidas de insulina y conocer que no existe glucosuria compensadora; pueden pro-ducirse graves hiperglicemias por esta causa. Igualmente carecen de valor los resultados del Benedict y el Imbert. </P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>A pesar de las complicaciones y de lo dif&iacute;cil del tratamiento, tanto los m&eacute;todos dial&iacute;ticos como los transplantes renales o combinados con el pancre&aacute;tico, son opciones cada vez m&aacute;s prome-tedoras que se deben considerar en cada paciente.<SUP>16</SUP> </P> <H4>Conclusiones</H4>     <P>La nefropat&iacute;a diab&eacute;tica cl&iacute;nicamente se caracteriza por proteinuria creciente, hipertensi&oacute;n, edemas e insuficiencia renal. La suma de los da&ntilde;os multisist&eacute;micos de la diabetes y la insuficiencia renal hacen muy dif&iacute;cil la atenci&oacute;n de estos enfermos. Si bien s&oacute;lo 1/3 de los DMID y 1/5 de los DMNID son los que desarrollan la nefropat&iacute;a, el alto costo humano, social y econ&oacute;mico justifica su prevenci&oacute;n y el tratamiento correcto. </P>     <P>Las 5 medidas terap&eacute;uticas b&aacute;sicas son: </P> <OL>      <LI>Modificar favorablemente el estilo de vida. Evitar los factores de riesgo cardiovascular. La educaci&oacute;n del diab&eacute;tico y sus familiares.</LI>     <LI>Control estricto y permanente de la glicemia.</LI>     <LI>Control de la tensi&oacute;n arterial.</LI>     <LI>Control de los trastornos lip&iacute;dicos.</LI>     <LI>Modificaci&oacute;n del contenido proteico de la dieta.</LI>    </OL>      <P>Corresponde a los servicios de salud de la atenci&oacute;n primaria tomar la funci&oacute;n protag&oacute;nica en el tratamiento de estos enfermos, pues son los &uacute;nicos que pueden prevenir o retrasar el desarrollo de la nefropat&iacute;a diab&eacute;tica, estadio en el cual el nefr&oacute;logo ya puede hacer muy poco. A pesar de todo lo anterior, en cualquier situaci&oacute;n en que se encuentren los pacientes debe tratarse de mejorar el mayor n&uacute;mero de factores y ser optimistas en cuanto al desarollo de nuevos m&eacute;todos dial&iacute;ticos y mejor&iacute;as en la supervivencia de los transplantados. </P> <B>    ]]></body>
<body><![CDATA[<P>SUMMARY: The diabetic nephropathy represents a health problem. The summation of the multisystemic damages from diabetes mellitus, and the chronic kidney failure, makes managing these patients very difficult. High human, social, and economic costs, justify its prevention and correct management. Primary care health services ought to play the main role in the treatment of those patients, since with their early interventions they can prevent or delay the development of the diabetic nephropathy. An updating of this theme is carried out from the epidemiological, clinical, physiopathologial, and therapeutical points of view, all that within the organization of our national health system.</P></B>  <B>    <P>Subject headings: DIABETIC NEPHROPATHIES/prevention &amp; control; DIABETIC NEPHROPATHIES/ /economy; DIABETES MELLITUS/complications; KIDNEY FAILURE, CHRONIC/complications; PRIMARY HEALTH CARE; HEALTH SERVICES.</P></B>  <H4>Referencias bibliogr&aacute;ficas</H4> <OL>  <FONT SIZE=2>    <!-- ref --><LI>Kaplan NM. Microalbuminuria: a risk factor for vascular and renal complications of hypertension. Am J Med 1992; 92 (Suppl 48):48-8S-48- -13S.</LI>    <!-- ref --><LI>Catal&aacute; M, Rosal&eacute;n R. Nefropat&iacute;a diab&eacute;tica. Medicine 1993;6(34):1442-61.</LI>    <LI>Borch-Johnsen K, Norgaard K, Hommel E, Mathiesen ER, Jensen JS, Deckert T, et al. Is diabetic nephropathy an inherited complication? Kidney Int 1992;41(4):719-22.</LI>     <LI>Parving H, Gall M, Skott P, Jorngensen H, Lokkegaard H, Jomgensen F, et al. Prevalence and causes of albuminuria in non-insulin-dependent diabetic patients. Kidney Int 1992;41(4):758-62.</LI>     <!-- ref --><LI>Barzilay J, Warram JH, Bak M, Laffel LM, Canessa M, Krolewsky AS. Predisposition to hypertension; risk factor for nephropathy and hypertension in IDDM. Kidney Int 1992;41(4):723-30.</LI>    <!-- ref --><LI>Jerums G, Allen TJ, Hendrich EC, McNally PG. Pharmacologic treatment of early diabetic nephropathy [editorial]. Nefrolog&iacute;a 1994;14-(2):127-35.</LI>    <!-- ref --><LI>Clinical clues to understanding the early course of diabetic nephropathy [editorial]. J am Soc Nephrol 1993;3(7):1356-7.</LI>    <!-- ref --><LI>Rowe DJ, Twyman S. Diagnostic strategy to monitor diabetic nephropathy. Kidney Int 1994;46(Suppl 47):S109-10.</LI>    <!-- ref --><LI>Simmons D, Shaw LM, Scott DJ, Diabetic nephropathy and microalbuminuria in the community. Diabetes Care 1994;17(12):140-10.</LI>    <!-- ref --><LI>Molitch ME. ACE inhibitors and diabetic nephropathy. Diabetes Care 1994;17(7):756-60.</LI>    <!-- ref --><LI>Jorngensen K, Bjoro T, Kierulf P, Sandsvik L, Bangstad H, Hanssen K. Long-term glycemic control and kidney function in insulin-dependent diabetes mellitus. Kidney Int 1992; 41(4):920-3.</LI>    <!-- ref --><LI>Phillips P, Popplewell P. La hipertensi&oacute;n en el diab&eacute;tico. Inhibici&oacute;n ECA 1993;1(5):72-- -80.</LI>    <!-- ref --><LI>Ferreira SR, Zanella MT, Freire MB, Milagres R, Plavinik FL, Ribeiro AB. Blood pressure management in diabetic patients. Nefrolog&iacute;a 1994;14(3):267-71.</LI>    <!-- ref --><LI>Jerums G, Allen TJ, Tsalamandris C, Cooper ME. Angiotensin converting enzyme inhibition and calcium channel blockade in incipient diabetic nephropathy. Kidney Int 1992;41(4):904-11.</LI>    <!-- ref --><LI>Pecis M, Azevedo MJ, Gross JL. Chicken and fish diet reduces glomerular hyperfiltration in IDDM patients. Diabetes Care 1994;17(7):665--72.</LI>    <!-- ref --><LI>Khanne R. Dialysis considerations for diabetic patients. Kidney Int 1993;43(Supp 40):S58-S64.</LI></font>    </OL>    <P>  <FONT SIZE=2>Recibido: 15 de julio de 1996 Aprobado: 2 de octubre de 1996.</font>     ]]></body>
<body><![CDATA[<BR> <FONT SIZE=2>Dr. <I>Carlos Guti&eacute;rrez Guti&eacute;rrez</I>. Calle C final, Edificio 129, Apto. A-3, Reparto "Hermanos Cruz", Pinar del R&iacute;o, Cuba.</FONT>     <DIV ALIGN=right>    <p></P></div>     ]]></body><back>
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