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</front><body><![CDATA[ <H5>&nbsp;</H5>     <P></P> <H3>P&aacute;gina Cultural</H3> <H2>Henry Dunant y el Movimiento Internacional de la Cruz Roja</H2> <I>    <P>Jos&eacute; Luis Santana G&oacute;mez(1) y Jos&eacute; Luis Peraza Fern&aacute;ndez(1)</P></I>      <P>Anochec&iacute;a, los soldados heridos trataban desesperados de respirar el aire viciado por el calor t&oacute;rrido y el polvo, con voces cada vez m&aacute;s d&eacute;biles imploraban auxilio. Al lado de algunos heridos, militares amigos se hab&iacute;an arrodillado, pero era muy poca la ayuda que les pod&iacute;an prestar para aliviar sus sufrimientos, pues carec&iacute;an de medicamentos, v&iacute;veres y agua. S&oacute;lo pod&iacute;an estrechar las manos de los moribundos entre las suyas y consolar los lo mejor posible. Era el 24 de junio de 1859, los ej&eacute;rcitos del imperio austr&iacute;aco y de la alianza francosarda acababan de librar una batalla, en Solferino, un pueblo al norte de Italia, donde participaron 300 000 soldados y resultaron muertos o heridos 40 000 de ellos. La carnicer&iacute;a hab&iacute;a durado 16 horas. </P>     <P>Tales desgracias eran normales, despu&eacute;s de una horrible matanza en una batalla anterior, un general famoso, encogi&eacute;ndose de hombros, dijo lleno de resignaci&oacute;n: "No se hacen tortillas sin romper huevos". </P>     <P>Pero en Solferino estuvo presente un civil, un comerciante que hab&iacute;a ido a Italia en viaje de negocios. Lo que presenci&oacute; en Solferino cambi&oacute; su vida y la de millones de personas. Del horror que produjo en &eacute;l, ese espect&aacute;culo de caos y dolor, surgir&iacute;a m&aacute;s tarde el movimiento de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja. Su nombre era<I> Henry Dunant.</I> </P>     <P><I>Dunant</i> naci&oacute; en Suiza, en la ciudad de Ginebra, el 8 de mayo de 1828 en el seno de una familia religiosa y que se dedicaba m&aacute;s a realizar obras caritativas que a acumular riquezas. A los 18 a&ntilde;os, <I>Dunant</I> ya era hombre serio y ferviente devoto. </P>     <P>Su compasi&oacute;n por los menesterosos lo llev&oacute; a ingresar en la "Liga de las Almas", cuyos miembros se dedicaban a socorrer espiritual y materialmente a los pobres y enfermos de Ginebra. </P>     <P>Luego de presenciar la batalla de Solferino y de brindar su ayuda durante varios d&iacute;as a los heridos en combate, la idea de que tanta desgracia se pod&iacute;a evitar, no se apartaba de la mente de<I> Dunant</I> y lleg&oacute; a la conclusi&oacute;n de que la &uacute;nica forma de estar en paz consigo mismo era escribir sobre el horror del que hab&iacute;a sido testigo. </P>     <P>Escribi&oacute; un libro: <I>Recuerdo de Solferino</I>. No s&oacute;lo se limit&oacute; a narrar los hechos sino que demostr&oacute; que la mayor parte del sufrimiento hubiera podido evitarse sin dificultad. </P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>En ese libro, <I>Dunant</I> formula una pregunta esencial: &amp;iquest;No se podr&iacute;an fundar en tiempo de paz sociedades voluntarias de socorro compuestas de abnegados voluntarios altamente calificados cuya finalidad sea prestar o hacer que se preste, en tiempo de guerra, asistencia a los heridos? (<I>Brown</I> P. Henry Dunant: Fundador de la Cruz Roja. Ginebra: Federaci&oacute;n Internacio nal de Sociedades de la Cruz Roja y Media Luna Roja, 1989). </P>     <P><I>Dunant</i> corri&oacute; con los gastos de la primera impresi&oacute;n de <I>Recuerdo de Solferino</I> y en noviembre de 1862 apareci&oacute; la primera edici&oacute;n. La reacci&oacute;n que provoc&oacute; el libro fue impresionante. El &eacute;xito arrollador de la obra dej&oacute; anonadado a <I>Dunant.</I> </P>     <P><I>Recuerdo de Solferino</i> fue la chispa que encendi&oacute; la llamarada de entusiasmo y los esfuerzos que conducir&iacute;an a la fundaci&oacute;n de la Cruz Roja. </P>     <P>El 23 de octubre de 1863, se reuni&oacute; la primera conferencia de Ginebra, el propio <I>Dunant </I>qued&oacute; impresionado por la numerosa asistencia. A pesar de cierta resistencia, <I>Dunant </I>gan&oacute; la partida de la neutralidad de los servicios sanitarios y se adopt&oacute; la recomendaci&oacute;n de que fueran reconocidos como neutrales las ambulancias, los m&eacute;dicos y sus asistentes, as&iacute; como los habitantes del pa&iacute;s que prestaran socorro a los heridos. Todos los pa&iacute;ses adoptar&iacute;an un emblema universal, una cruz roja sobre fondo blanco que figurar&iacute;a en ambulancias, hospitales militares, y como distintivo en la ropa del personal sanitario. Esta simple idea de <I>Dunant</I> puede parecer muy obvia, pero la verdad, es que antes de &eacute;l nadie hab&iacute;a encontrado la soluci&oacute;n para evitar que se disparase, en el fragor de la batalla, sobre los miembros del servicio de sanidad. (<I>Bugnion F</I>. El emblema de la Cruz Roja. Rese&ntilde;a Hist&oacute;rica. CICR, Ginebra, 1977). </P>     <P>Los Convenios de Ginebra fueron el primer tratado multilateral firmado por pa&iacute;ses, reunidos en tiempo de paz para prevenir el sufrimiento. En el transcurso de los a&ntilde;os el Comit&eacute; Internacional de la Cruz Roja (CICR) logr&oacute; que los gobiernos actualizaran y revisaran estos convenios, los que cuentan con un reconocimiento pr&aacute;cticamente universal. (<I>Pictet JS</I>. La doctrina de la Cruz Roja. Ginebra: 1962). </P>     <P>El CICR junto a la Federaci&oacute;n Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja y las Sociedades Nacionales, integran el Movimiento Internacional de &eacute;stas y tienden a cumplir un mismo objetivo: ayudar indiscriminadamente a quien sufre, contribuyendo a mantener y promover la paz en el mundo. Todos los integrantes de este movimiento se rigen por 7 principios fundamentales: humanidad, imparcialidad, neutralidad, independencia, voluntariedad, unidad y universalidad. </P>     <P>La Primera Guerra Mundial representa el mayor desaf&iacute;o que debe afrontar la Cruz Roja, hasta ese momento: miles de voluntarios se movilizan para ayudar a los heridos en los campos de batalla y en 1917 el CICR obtiene el Premio Nobel de la Paz. Durante la Segunda Guerra Mundial, la Cruz Roja distribuye socorros por un valor total de 500 millones de francos suizos a la poblaci&oacute;n civil de los territorios ocupados. El CICR realiza 11 000 visitas a prisioneros de guerra militares y civiles y les env&iacute;a suministros de socorro evaluados en 3,5 mil millones de francos. Dos veces m&aacute;s obtendr&aacute; el Premio Nobel el CICR: en 1944 y en 1963 en uni&oacute;n de la Liga de Sociedades (hoy federaci&oacute;n). </P>     <P><I>Henry Dunant</i>, como ha ocurrido con muchas grandes figuras, vivi&oacute; en la miseria durante muchos a&ntilde;os, errante de ciudad en ciudad y enfermo. Su &uacute;nico consuelo era ver que la Cruz Roja crec&iacute;a a grandes pasos. Sus ideas ya hab&iacute;an salvado miles de vidas. Uno tras otro los pa&iacute;ses organizaban sus propias sociedades nacionales y empleaban los a&ntilde;os de paz en preparar la asistencia a los heridos de los ej&eacute;rcitos en campa&ntilde;as. La bandera de la Cruz Roja comenzaba a ondear en muchos campos de batalla convirti&eacute;ndose en un emblema conocido, grupos de enfermeras diplomadas y camilleros, junto con suministros y socorros m&eacute;dicos iban detr&aacute;s de cada ej&eacute;rcito en marcha. En 1876, Turqu&iacute;a adopt&oacute; el s&iacute;mbolo de la Media Luna Roja en vez de la Cruz Roja: la Media Luna Roja que se extender&aacute; a lo largo de los pa&iacute;ses musulmanes en todo el mundo. </P>     <P><I>Dunant</i> vivi&oacute; en Heiden, pueblo situado al Este de Suiza, casi en el olvido total. As&iacute; hubiera seguido hasta el final de sus d&iacute;as, si en 1895 un joven periodista no se hubiera dedicado a escalar las monta&ntilde;as pr&oacute;ximas al poblado. Charlando con la gente del lugar supo que el fundador de la Cruz Roja viv&iacute;a en el hospital del pueblo y como buen periodista concert&oacute; una cita y lo entrevist&oacute;. M&aacute;s de 30 a&ntilde;os hab&iacute;an transcurrido desde la publicaci&oacute;n de <I>Recuerdo de Solferi no</I> pero el p&uacute;blico lo record&oacute;. El art&iacute;culo de este periodista, llamado<I> Baumberger, </I>provoc&oacute; una respuesta abrumadora. <I>Dunant </I>comenz&oacute; a recibir cientos de cartas y muchas visitas de viejos conocidos, las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y Media Luna Roja del mundo eterno le rindieron homenaje. Finalmente en 1901 se acord&oacute; entregar a <I>Henry Dunant </I>el reconocimiento internacional m&aacute;s importante en m&eacute;rito a sus obras. El Comit&eacute; del Premio Nobel le concedi&oacute; el primer Premio Nobel de la Paz en uni&oacute;n de <I>Fr&eacute;deric Passy</I>, por quien <I>Dunant</I> sent&iacute;a gran respeto. </P>     <P>Muri&oacute; a los 82 a&ntilde;os, el domingo 30 de octubre de 1910. Del hombre peculiar de Ginebra, cuya visi&oacute;n casi fue demasiado grande para su propio bien, naci&oacute; un movimiento que hoy se extiende por todo el mundo; que ha llegado a millones de personas; que presta socorro por igual a civiles y a militares: una realidad a&uacute;n m&aacute;s pode rosa que el sue&ntilde;o de <I>Dunant</I>. </P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>Hoy, 133 a&ntilde;os despu&eacute;s de la fundaci&oacute;n de la Cruz Roja, 186 naciones han firmado los convenios de Ginebra y existen 169 Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y Media Luna Roja. Ning&uacute;n otro tratado en la historia de la humanidad ha alcanzado un n&uacute;mero igual de signatarios, y no existe ninguna organizaci&oacute;n humanitaria que cuente con tantos miembros (127 millones) en tantos pa&iacute;ses. </P>     <P>Este a&ntilde;o la Cruz Roja Cubana, fundada el 10 de marzo de 1909, conmemora su 87 aniversario. Entre las principales actividades que desarrolla en nuestro pa&iacute;s esta organizaci&oacute;n est&aacute;n: el traslado de enfermos y heridos, preparaci&oacute;n de la poblaci&oacute;n en primeros auxilios, b&uacute;squeda y localizaci&oacute;n de personas a solicitud de familiares, difusi&oacute;n del derecho internacional humanitario, socorrismo en playas y otros balnearios p&uacute;blicos, asistencia a las v&iacute;ctimas de los desastres, colaboraci&oacute;n en los programas de SIDA, donaciones de sangre y muchas m&aacute;s. </P>     <P>Las actividades de la Cruz Roja moderna en el mundo entero son el mejor tributo que se puede rendir a<I> Henry Dunant.</I> </P>     <P>(1) Especialista de I Grado en Medicina General Integral. Direcci&oacute;n Nacional de la Cruz Roja. Ciudad de La Habana.     <DIV ALIGN=right></DIV>    <p></P>     ]]></body>
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