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<journal-title><![CDATA[Revista Cubana de Medicina General Integral]]></journal-title>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Diagnóstico clínico de una sacrolumbalgia: Parte I El examen físico]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Hospital Clinicoquirúrgico Enrique Cabrera  ]]></institution>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[An order to be followed in the physical examination of a patient with low back pain is proposed and commented on starting from the criteria of the authors. The potential physical findings are related to the possible causal factors]]></p></abstract>
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<kwd lng="es"><![CDATA[DOLOR DE LA REGION LUMBAR]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[EXAMEN FISICO]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[LOW BACK PAIN]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[PHYSICAL EXAMIANTION]]></kwd>
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</front><body><![CDATA[ <H5>&nbsp;</H5>     <P></P> <H2>Diagn&oacute;stico cl&iacute;nico de una sacrolumbalgia. Parte I: El&nbsp; examen f&iacute;sico</H2> <I>    <P>Julio G&oacute;mez Naranjo, Rosa Mar&iacute;a Abad Hern&aacute;ndez, Miledy Rodr&iacute;guez Dom&iacute;nguez y Nora Lim Alonso</P></I>      <P>RESUMEN: Se propone y comenta un orden para seguir en el examen f&iacute;sico de un paciente con sacrolumbalgia, a partir de criterios de los autores. Se relacionan los hallazgos f&iacute;sicos potenciales con factores causales posibles. </P>     <P>Descriptores DeCS: DOLOR DE LA REGION LUMBAR/diagn&oacute;stico, EXAMEN FISICO/m&eacute;todos. </P>     <P>La evaluaci&oacute;n cl&iacute;nica del paciente que llega a nuestras consultas aquejando una sacrolumbalgia, con o sin irradiaci&oacute;n a los miembros inferiores, constituye siempre un desaf&iacute;o para el m&eacute;dico, quien requiere de un h&aacute;bil entrenamiento a fin de despejar las muchas inc&oacute;gnitas que el enfermo le plantea. Este entrenamiento es necesario tanto para el interrogatorio como para la realizaci&oacute;n del examen f&iacute;sico, porque una anamnesis detallada s&oacute;lo es posible si el m&eacute;dico tiene una mente l&uacute;cida y sabe qu&eacute; informaci&oacute;n debe buscar. Nada puede quedar al azar; conocimiento y habilidad son condiciones imprescindibles para arribar a un diagn&oacute;stico certero del cual se pueda derivar un tratamiento eficaz. </P>     <P>Durante unos 15 a&ntilde;os de pr&aacute;ctica especializada hemos recibido en la consulta a numerosos enfermos que aquejaban una sacrolumbalgia. Algunos pacientes llegan a la consulta del ortopedista por decisi&oacute;n propia, unas veces porque consideran que su dolencia requiere esta atenci&oacute;n especializada, otras veces lo hacen porque han estado sometidos a tratamientos que no les han reportado curaci&oacute;n o al menos alivio. </P>     <P>Otros, sin un tratamiento inicial, nos son directamente remitidos por el m&eacute;dico general. Como ya hemos expresado en ocasiones anteriores, la mayor&iacute;a de los enfermos con sacrolumbalgia pueden ser asistidos eficientemente por el m&eacute;dico general,<SUP>1</SUP> s&oacute;lo que este requiere de una preparaci&oacute;n m&iacute;nima para estos fines. </P>     <P>El objetivo de este art&iacute;culo es brindarle a este especialista algunas herramientas de trabajo relacionadas con el examen f&iacute;sico, que le permitan enfrentar con mayor eficacia al enfermo que aqueja un s&iacute;ndrome doloroso lumbar y realizar as&iacute; una mejor evaluaci&oacute;n cl&iacute;nica, de la que depender&aacute; ulteriormente la conducta terap&eacute;utica, la cual no nos proponemos abordar en el presente trabajo, por considerar lo controversial que resulta.<SUP>2</SUP> </P> <H4>El examen f&iacute;sico</H4>     <P>La inspecci&oacute;n del paciente de pie y s&oacute;lo cubierto por sus ropas &iacute;ntimas, nos permitir&aacute; identificar las asimetr&iacute;as que puedan existir en hombros, esc&aacute;pulas y pelvis, indicadoras de deformidades escoli&oacute;ticas, as&iacute; como rectificaciones de la lordosis lumbar o escoliosis ant&aacute;lgicas, que resultan frecuentes. El valor diagn&oacute;stico de una escoliosis, y la importancia de su seguimiento, en el adulto, ha ido cobrando valor en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, especialmente si es de localizaci&oacute;n lumbar y se asocia con una ciatalgia.<SUP>3</SUP> </P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>En esta etapa del examen f&iacute;sico resulta f&aacute;cil reconocer una asimetr&iacute;a en la longitud de los miembros inferiores si marcamos el nivel de las espinas il&iacute;acas anterosuperiores (EIAS) y del polo superior de las r&oacute;tulas. Aunque estas asimetr&iacute;as no son reconocidas por todos como causa de lumbalgia,<SUP>4</SUP> otros autores sugieren incluso corregirlas,<SUP>5</SUP> de ah&iacute; que sea &uacute;til tomarlas en cuenta para el reconocimiento f&iacute;sico del enfermo. </P>     <P>La palpaci&oacute;n es, a nuestro juicio, una parte sustancial del examen f&iacute;sico. Deben recorrerse las ap&oacute;fisis espinosas desde la regi&oacute;n cervical hasta la lumbar. Esto se realiza mediante la compresi&oacute;n firme con el dedo pulgar , que puede apoyarse sobre el dedo &iacute;ndice colocado en flexi&oacute;n bajo la base de la falange distal del pulgar (el pulgar se apoya sobre el borde externo o radial de la falange distal del &iacute;ndice, como si hici&eacute;ramos un n&uacute;mero 6 con ambos dedos). La palpaci&oacute;n es capaz de indicarnos el nivel de lesi&oacute;n a partir del cual se genera el dolor. A continuaci&oacute;n deben recorrerse los canales paravertebrales, suavemente primero (como cuando palpamos el abdomen) para verificar si existe o no contractura paravertebral, firmemente despu&eacute;s para comprimir las ap&oacute;fisis transversas y la emergencia de las ra&iacute;ces nerviosas. La palpaci&oacute;n resulta frecuentemente dolorosa sobre la uni&oacute;n lumbosacra y hacia sus canales paravertebrales cuando existen alteraciones morfol&oacute;gicas de la 5ta. v&eacute;rtebra lumbar (sacralizaci&oacute;n o hemisacralizaci&oacute;n de L<SUB>5</SUB>) o de la primera v&eacute;rtebra lumbar (lumbarizaci&oacute;n de S<SUB>1</SUB>). </P>     <P>Las articulaciones sacroil&iacute;acas deben palparse firmemente en toda su extenci&oacute;n porque pueden ser la fuente del dolor.<SUP>6</SUP> Su exploraci&oacute;n se puede completar si realizamos una compresi&oacute;n firme de los coxales entre nuestras manos o si se coloca al paciente de lado contra una pared y se empuja fuertemente con ambas manos sobre la cadera o el coxal libre. Esto puede tambi&eacute;n desencadenar dolor si alguna de las 2 articulaciones est&aacute; da&ntilde;ada y es de gran valor, pues la palpaci&oacute;n aislada puede ser dolorosa simplemente por irritaci&oacute;n de los tegumentos o de las masas musculares vecinas. </P>     <P>La palpaci&oacute;n no debe concluirse sin que exploremos los troc&aacute;nteres mayores en ambos muslos. Muchas veces una bursitis trocanteriana se confunde con una ciatalgia incompleta. El dolor intenso y selectivo sobre una regi&oacute;n trocant&eacute;rica establece el diagn&oacute;stico y su tratamiento resulta sencillo si establecemos el diagn&oacute;stico. </P>     <P>A continuaci&oacute;n debemos explorar los movimientos del raquis lumbar. Para ello mantenemos al paciente de pie, y luego de solicitarle su cooperaci&oacute;n, le imprimimos, apoyando una de nuestras manos en la espalda, el movimiento de flexi&oacute;n anterior. Con una mano apoyada en la regi&oacute;n esternal y la otra sobre la regi&oacute;n lumbar, mientras el paciente dirige su mirada hacia el techo, le imprimimos al tronco un movimiento de extensi&oacute;n o flexi&oacute;n posterior. S&oacute;lo nos quedan por explorar los movimientos de lateralidad derecha e izquierda. </P>     <P>Con gran frecuencia alguno o varios de estos movimientos est&aacute;n restringidos, y la restricci&oacute;n ser&aacute; proporcional al grado de contractura muscular y a la intensidad del dolor. </P>     <P>La flexi&oacute;n lumbar suele desencadenar dolor, al incrementarse la presi&oacute;n sobre la porci&oacute;n da&ntilde;ada del anillo posterior a diferencia de lo que observamos en pacientes con una estenosis espinal lumbar, en quienes la flexi&oacute;n no incrementa los s&iacute;ntomas o puede incluso aliviarlos, al ampliarse, durante este movimiento, el di&aacute;metro del agujero de conjunci&oacute;n. La extensi&oacute;n lumbar es limitada aun en individuos normales. El desencadenamiento del dolor durante este movimiento suele asociarse con la osteoartritis fascetaria. </P>     <P>Se han descrito m&uacute;ltiples maniobras para la exploraci&oacute;n del paciente que aqueja una sacrolumbalgia. Nosotros proponemos un grupo reducido de ellas que nos permitir&aacute; localizar el sitio de partida del dolor. </P>     <P>A&uacute;n con el paciente de pie, le aplicamos una fuerza de empuje a la cabeza para imprimirle un movimiento de flexi&oacute;n al cuello en direcci&oacute;n al pecho. Al tironearse el ligamento longitudinal posterior puede reproducirse el dolor. </P>     <P>Ahora acostaremos al paciente en dec&uacute;bito supino. En esta posici&oacute;n realizamos el <I>test</I> de elevaci&oacute;n de la pierna con la rodilla en extensi&oacute;n. La elevaci&oacute;n de la pierna extendida se hace a expensas de una flexi&oacute;n de la cadera. La positividad de esta maniobra, conocida com&uacute;nmente como prueba de Lassegue, depender&aacute; de la aparici&oacute;n de dolor en el recorrido del ci&aacute;tico en un &aacute;ngulo de flexi&oacute;n del miembro por debajo de los 60<SUP>m</SUP>. Su positividad suele ser elevada en los s&iacute;ndromes compresivos de 4to. y 5to. espacios lumbares (hernias discales y estenosis espinales), aunque no resulta patognom&oacute;nico ni exclusivo de &eacute;stos y s&iacute; constituye un excelente indicador de ciatalgia. Como la ra&iacute;z S<SUB>1</SUB> se mueve m&aacute;s que la L<SUB>5</SUB> durante esta prueba, &eacute;sta resulta positiva con un &aacute;ngulo de elevaci&oacute;n menor cuando el proceso irritativo afecta a S<SUB>1</SUB> en comparaci&oacute;n con el &aacute;ngulo de elevaci&oacute;n del miembro requerido para desencadenar respuesta en caso de irritaci&oacute;n de L<SUB>5</SUB>.<SUP>7</SUP> </P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>La aparici&oacute;n de dolor en el miembro que el paciente indica como afectado, al elevar el miembro considerado como sano, sugiere un componente de lesi&oacute;n central , y se identifica como signo de Lassegue contralateral.<SUP>7</SUP> Este signo puede sufrir variaciones durante el curso del d&iacute;a, y se hace positivo con &aacute;ngulos de elevaci&oacute;n menores, al parecer causado por variaciones en la hidrataci&oacute;n discal que guardan relaci&oacute;n con el reposo y la carga de peso.<SUP>8,9</SUP> </P>     <P>La ra&iacute;z L<SUB>4</SUB> se desplaza poco durante la elevaci&oacute;n del miembro inferior, de ah&iacute; que no resulte positiva dicha maniobra en los cuadros irritativos que la involucran. No obstante, para su exploraci&oacute;n, se describe la maniobra del nervio femoral. Una forma f&aacute;cil de explorarla ser&iacute;a colocando al paciente en dec&uacute;bito prono con la rodilla del lado afectado flexionada totalmente. En esta posici&oacute;n, el examinador extiende el muslo gentilmente (lo eleva del plano de la mesa). La maniobra puede producir dolor en la cara anterior del muslo hasta la rodilla y algunas veces hasta por debajo de &eacute;sta.<SUP>7,10</SUP> </P>     <P>Con el paciente en dec&uacute;bito supino exploramos ambas articulaciones coxofemorales mediante la maniobra de Patrick, que consiste en colocar el mal&eacute;olo peroneo (cara externa del tobillo) sobre la rodilla opuesta. Para ello la cadera que se va a examinar se coloca en flexi&oacute;n, abducci&oacute;n y rotaci&oacute;n externa, y la rodilla de ese lado se flexiona en un &aacute;ngulo cercano a los 90<SUP>m</SUP>. Si la maniobra produce dolor coxofemoral, o no se le puede completar por rigidez de la cadera, podemos sospechar una lesi&oacute;n de esta articulaci&oacute;n. </P>     <P>A&uacute;n aqu&iacute; podemos explorar nuevamente las articulaciones sacroil&iacute;acas si imprimimos un movimiento de empuje sobre las crestas il&iacute;acas, con nuestras manos colocadas sobre &eacute;stas, que vaya dirigido contra el plano de la mesa de reconocimiento. </P>     <P>A continuaci&oacute;n realizaremos la exploraci&oacute;n neurol&oacute;gica. La sensibilidad superficial se examina en ambos miembros inferiores comparativamente, sobre territorios espec&iacute;ficos: borde externo del pie (ra&iacute;z S<SUB>1</SUB>), dorso del pie con excepci&oacute;n del grueso artejo (ra&iacute;z L<SUB>5</SUB>) y cara anterointerna de la pierna (ra&iacute;z L<SUB>4</SUB>). La exploraci&oacute;n de la reflectividad requiere cierta pr&aacute;ctica y debe ensayarse. Puede hacerse con el paciente en dec&uacute;bito supino o sentado con los pies colgando por fuera de la mesa de reconocimiento. A veces resulta &uacute;til realizar esta exploraci&oacute;n con el paciente tanto en dec&uacute;bito, como sentado, para estar m&aacute;s seguros de sus resultados. No debemos olvidar que la utilidad de esta exploraci&oacute;n depende de la comparaci&oacute;n, y el valor est&aacute; en su asimetr&iacute;a. Una toma del reflejo aquiliano o del medio plantar nos sugiere una lesi&oacute;n de S<SUB>1</SUB> y la disminuci&oacute;n en el reflejo rotuliano sugiere de ra&iacute;z L<SUB>4</SUB>. </P>     <P>Los patrones de sensibilidad descritos cl&aacute;sicamente y representados por dermatomas, nos resultan poco confiables para una localizaci&oacute;n topogr&aacute;fica precisa. Esta observaci&oacute;n la venimos haciendo desde nuestros primeros estudios y m&uacute;ltiples razones podr&iacute;an explicar esta observaci&oacute;n cl&iacute;nica.<SUP>11</SUP> (G&oacute;mez J. Estudio de sacrolumbalgias en un &aacute;rea de salud [trabajo para optar por el t&iacute;tulo de especialista de primer grado en Ortopedia y Traumatolog&iacute;a] La Habana, 1984.) Lo que s&iacute; resulta evidente es que el umbral de estimulaci&oacute;n sensorial es m&aacute;s alto en el miembro del lado de una radiculopat&iacute;a, lo que en la pr&aacute;ctica se traduce por una disminuci&oacute;n de la sensibildad.<SUP>11</SUP> </P>     <P>La exploraci&oacute;n de la fuerza muscular debe realizarse mediante el movimiento contra resistencia de flexi&oacute;n plantar del grueso artejo (ra&iacute;z S<SUB>1</SUB>), flexi&oacute;n dorsal o extensi&oacute;n del grueso artejo (ra&iacute;z L<SUB>5</SUB>) y extensi&oacute;n de la rodilla colocada previamente en flexi&oacute;n (ra&iacute;z L<SUB>4</SUB>) que explora la fuerza del m&uacute;sculo cu&aacute;driceps. Esto &uacute;ltimo debe realizarse con el paciente sentado. </P>     <P>El examen f&iacute;sico debe completarse con la exploraci&oacute;n del pulso pedio en ambos pies a fin de descartar una afecci&oacute;n vascular, lo cual puede hacerse con el paciente en dec&uacute;bito supino o en posici&oacute;n de sentado. No olvidemos que la diferencia entre una claudicaci&oacute;n espinal (propia de las estenosis espinales) y una claudicaci&oacute;n arterial, podemos f&aacute;cilmente establecerla por la exploraci&oacute;n de los pulsos distales en los miembros inferiores. </P>     <P>Este orden que proponemos para el examen f&iacute;sico puede ser variado por el explorador de acuerdo con su gusto o experiencia individual. Eso s&iacute;, sugerimos a cada quien que siga un orden determinado y trate de sistematizarlo y lo repita sucesivamente en cada paciente. S&oacute;lo as&iacute; estar&aacute; seguro de no haber perdido alg&uacute;n detalle que podr&iacute;a haber resultado esclarecedor. </P>     <P>Todo esto, de manera esquematizada, se puede observar en el anexo. </P> <H4>&amp;iquest; C&oacute;mo detectar que el paciente exagera sus s&iacute;ntomas?</H4>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>Sobre este prop&oacute;sito existe una amplia bibliograf&iacute;a. No se trata de detectar a un simulador sino a un "exagerador". Este individuo se siente enfermo, pero magnifica la intensidad de sus molestias sin estar consciente de ello. Con frecuencia, despu&eacute;s de consultar a un paciente me he dicho: "no me convence", refiri&eacute;ndome a la intensidad de los hallazgos cl&iacute;nicos. <I>Sordon</I> y otros brindan una lista de s&iacute;ntomas y signos inapropiados o poco convincentes.<SUP>7,12</SUP> A continuaci&oacute;n ofrecemos aqu&eacute;llos que nos resultan m&aacute;s frecuentes e interesantes y que enriquecemos con algunas consideraciones personales. </P> <H4>S&Iacute;NTOMAS INAPROPIADOS</H4> <OL>      <LI>El paciente llega con una lista escrita con sus s&iacute;ntomas, e incluso tratamientos realizados, fechas, etc&eacute;tera.</LI>     <LI>No obtiene respuesta al tratamiento. El dolor no se alivia ni un momento o presenta intolerancia al tratamiento.</LI>     <LI>Desfallecimiento o desmayos causados por el dolor.</LI>     <LI>Paciente en camilla, se queja llamativamente, parpadea.</LI>     <LI>Dolor no relacionado con la actividad.</LI>     <LI>Arrasta la pierna al caminar.</LI>     <LI>El dolor sigue un recorrido no anat&oacute;mico.</LI>     <LI>Entumecimiento de todo el miembro.</LI>     <LI>Debilidad de todo el miembro.</LI>     ]]></body>
<body><![CDATA[<LI>Insistencia en ser sometido a tratamiento quir&uacute;rgico.</LI>     <LI>Dolor en el c&oacute;xis.</LI>    </OL>  <H4>SIGNOS INAPROPIADOS</H4> <OL>      <LI>Dolorimiento superficial (un toque leve lo desencadena).</LI>     <LI>Dolorimiento no anat&oacute;mico.</LI>     <LI><I>Test</i> de elevaci&oacute;n de la pierna confuso.</LI>     <LI>Dolor ci&aacute;tico al flexionar la cadera y la rodilla.</LI>     <LI>Sobrerreacci&oacute;n al examen.</LI>     <LI>Dolor lumbar a la compresi&oacute;n axil de la cabeza en direcci&oacute;n al cuello.</LI>    </OL>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P>La presencia aislada de uno de estos s&iacute;ntomas y signos no es suficiente para desacreditar la historia del paciente, sin embargo, la concurrencia de varios de ellos puede hacernos sospechar que el enfermo exagera el cuadro cl&iacute;nico y para ello puede tambi&eacute;n servirnos la anamnesis, si escuchamos en particular la historia que &eacute;l nos relate con respecto a la atenci&oacute;n que le da a su enfermedad, incluso de aspectos que pudieran calificarse como gananciales, relacionados con su vida privada o su vida laboral. </P> <H4>Conclusiones</H4> <OL>      <LI>El examen f&iacute;sico del paciente con sacrolumbalgia, unido a la anamnesis, constituye un elemento cardinal para el diagn&oacute;stico y una ulterior terap&eacute;utica.</LI>     <LI>Su realizaci&oacute;n requiere un orden l&oacute;gico que abrevia tiempo y a la vez nos permite su sistematizaci&oacute;n.</LI>     <LI>Deben descartarse fuentes vecinas de dolor que pueden confundir el diagn&oacute;stico y hacer fracasar el tratamiento.</LI>     <LI>El examen f&iacute;sico debe considerarse en su conjunto y tomarse en cuenta el estado emocional del paciente que puede exagerar s&iacute;ntomas y signos.</LI>    </OL>      <P>ANEXO. Examen f&iacute;sico </P>     <P>CON EL PACIENTE DE PIE </P>     <P><I>Inspecci&oacute;n</i>: Buscar asimetr&iacute;as y deformidades.     <BR> <I>Palpaci&oacute;n:</I> </P>  <UL>     ]]></body>
<body><![CDATA[<LI>Ap&oacute;fisis espinosas. </LI>     <LI>M&uacute;sculos paravertebrales. </LI>     <LI>Articulaciones sacroil&iacute;acas. </LI>     <LI>Troc&aacute;nteres mayores. </LI>    </UL>      <P>Movimientos lumbares: </P>  <UL>     <LI>Flexi&oacute;n. </LI>     <LI>Extensi&oacute;n. </LI>     <LI>Lateralidad. </LI>    </UL>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P><I>Maniobras</i>: </P>  <UL>     <LI>Flexi&oacute;n del cuello contra el pecho. </LI>     <LI>Compresi&oacute;n lateral de la cadera contra una pared (sacroil&iacute;acas). </LI>    </UL>      <P>CON EL PACIENTE EN DEC&Uacute;BITO SUPINO </P> <I>    <P>Maniobras:</P></I>   <UL>     <LI>Elevaci&oacute;n de la pierna. </LI>     <LI>Prueba de Patrick (coxofemorales). </LI>     <LI>Empuje de los coxales (sacroil&iacute;acas). </LI>    </UL>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P>CON EL PACIENTE EN DEC&Uacute;BITO PRONO </P> <I>    <P>Maniobras de exploraci&oacute;n del nervio femoral</P></I>      <P>EXAMEN NEUROL&Oacute;GICO CON EL PACIENTE EN DEC&Uacute;BITO SUPINO </P> <I>    <P>Sensibilidad:</P></I>   <UL>     <LI>Borde externo del pie. </LI>     <LI>Dorso del pie. </LI>     <LI>Cara anteroexterna de la pierna. </LI>    </UL>  <I>    <P>Reflectividad:</P></I>   <UL>     <LI>Reflejo aquiliano. </LI>     ]]></body>
<body><![CDATA[<LI>Reflejo medio plantar. </LI>     <LI>Reflejo rotuliano. </LI>    </UL>  <I>    <P>Fuerza muscular:</P></I>   <UL>     <LI>Flexi&oacute;n plantar grueso artejo. </LI>     <LI>Flexi&oacute;n dorsal grueso artejo. </LI>    </UL>  <I>    <P>Examen vascular:</P></I>   <UL>     <LI>Pulso pedio. </LI>    </UL>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P>EXAMEN NEUROL&Oacute;GICO CON EL PACIENTE SENTADO </P> <I>    <P>Reflectividad:</P></I>   <UL>     <LI>V&eacute;ase arriba. </LI>    </UL>  <I>    <P>Fuerza muscular:</P></I>   <UL>     <LI>Extensi&oacute;n de la rodilla flexionada contra resistencia. </LI>    </UL>  <B>    <P>SUMMARY: An order to be followed in the physical examination of a patient with low back pain is proposed and commented on starting from the criteria of the authors. The potential physical findings are related to the possible causal factors.</P></B>      <P>Subject headings: <B>LOW BACK PAIN/diagnosis; PHYSICAL EXAMIANTION/methods.</B> </P> <H4>Referencias bibliogr&aacute;ficas</H4> <OL>      <LI>G&oacute;mez J, Ben&iacute;tez A. Manejo m&eacute;dico de la sacrolumbalgia. Estudio en el &aacute;rea de salud. Capdevila. Rev Cubana Ortop Traumatol 1994;8(1-2):37-42.</LI>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><LI>Hant G, Deyo R, Cherkin D. Physician office visits for low back pain. Frecuency, clinical evaluation and treatment pattern from U. S national survey. Spine 1995;20(1):11-9.</LI>    <!-- ref --><LI>Grubb SA, Lipscomb HJ, Coonrad RW. Degenerative adult onset scoliosis. Spine 1988;13(3):241-5.</LI>    <!-- ref --><LI>Soukka A, Alavarta H, Tallnoth K, Heliovaara M. Leg-length inequality in people of working age. The association between mild inequality and low-back pain is questionable. Spine 1991;16(4):429-31.</LI>    <!-- ref --><LI>Giles LGF, Taylor JR. Low back pain associated with leg lenght inequality. Spine 1981;6(5):510-21.</LI>    <!-- ref --><LI>Schwarzen AC, Aprill CA, Bogduk N. The sacroiliac joint in chronic low back pain. Spine 1995;20(1):31-7.</LI>    <!-- ref --><LI>Dickson RA, Butt WP. Mini-simposium on lumbar disc disease Clinical and radiological assessment. Current Orthopae 1995;9(1): 73-84.</LI>    <!-- ref --><LI>Porter RW, Trailescu IF. Diurnal changes in straight leg raising. Spine 1990;15(2):103-06.</LI>    <!-- ref --><LI>Adam MA, Doland P. Diurnal changes in spinal mechanics and their clinical significance. J Bone Joint Surg 1990;72(2):266-70.</LI>    <!-- ref --><LI>Dyck P. Lumbar Nerve Root. The enigmatis eponyms. Spine 1984;9(1):3-6.</LI>    <!-- ref --><LI>Weise MD, Gorfin SR. Lower-extremity sensibility in patients with herniated lumbar intervertebral discs. J Bone Joint Surg 1985;67( 8):1219-24.</LI>    <!-- ref --><LI>Gordon W, Main CJ, Morris EW, Di Paola M, Gray IC. Chronic low back pain. Psychological distress and illness behavior. Spine 1984;9(2).</LI>    </OL>      <P>Recibido: 3 de diciembre de 1996. Aprobado: 14 de marzo de 1997.     <BR> Dr. <I>Julio G&oacute;mez Naranjo</I>. Hospital Clinicoquir&uacute;rgico "Enrique Cabrera". Calzada de Aldab&oacute; No. 11117, Altahabana, Ciudad de La Habana, Cuba.     <DIV ALIGN=right>    <p></P></div>     ]]></body><back>
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