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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[In order to evaluate the competence and fulfilment in connection with the National Program of Hypertension, 120 family physicians selected at random were interviewed. Family medical histories were examined, among other documents. Only a few of them, knew the present criteria for the diagnosis, had a right behaviour in the presence of limited values, and started treatment depending on the blood pressure readings. The percentage of hypertensives could not be obtained because the concept was disregarded and the blood pressure takings were insufficient and non systematic. The prevalences found were far from the previous reference values and much more distant from those presented by the National Commission. The identification of needs must lead to the implementation of a community program of secundary prevention, to updating by permanent education, and to periodic evaluations of this program and of classification, to attain the proposed goals.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[ <H5>&nbsp;</H5>     <P></P> <H2>Evaluaci&oacute;n de la competencia y el desempe&ntilde;o. Programa nacional de hipertensi&oacute;n arterial. Boyeros y habana vieja, 1995</H2>     <P><A HREF="#cita"><I>Waldo Dieste S&aacute;nchez,<SUP>1</SUP> Magalys Rodr&iacute;guez Viera,<SUP>2</SUP> Gilberto Skeen Gonz&aacute;lez<SUP>3</SUP> y Alfredo Due&ntilde;as Herrera<SUP>4</sup></I></A> </P>     <P>RESUMEN: Para evaluar la competencia y el desempe&ntilde;o en relaci&oacute;n con el Programa Nacional de Hipertensi&oacute;n, entrevistamos a 120 m&eacute;dicos de la familia, seleccionados al azar, y examinamos las historias cl&iacute;nicas familiares, entre otros documentos. S&oacute;lo un reducido n&uacute;mero de ellos conoc&iacute;an los criterios actuales para el diagn&oacute;stico, asum&iacute;an una conducta correcta ante valores l&iacute;mites, e iniciaban el tratamiento en dependencia de las cifras de tensi&oacute;n arterial. No se pudo obtener el porcentaje de hipertensos controlados por desconocimiento del concepto, tomas tensionales insuficientes o no sistem&aacute;ticas. Las prevalencias encontradas estuvieron alejadas de los valores de referencias anteriores, y mucho m&aacute;s, de los presentados por la Comisi&oacute;n Nacional. La identificaci&oacute;n de necesidades debe llevar a la instrumentaci&oacute;n de un programa comunitario de prevenci&oacute;n secundaria, a la actualizaci&oacute;n mediante la educaci&oacute;n permanente, y a evaluaciones peri&oacute;dicas de este Programa, y de la dispensarizaci&oacute;n, para alcanzar las metas propuestas. </P>     <P>Descriptores DeCS: HIPERTENSION/epidemiolog&iacute;a; HIPERTENSION/clasificaci&oacute;n; MEDICOS DE FAMILIA; PROGRAMAS NACIONALES DE SALUD; COMPETENCIA CLINICA; CUBA. La prevalencia de hipertensi&oacute;n arterial es alta en el mundo y en nuestro pa&iacute;s, y ocasiona incapacidades y muerte. </P>     <P>Muchas personas cuando buscan atenci&oacute;n m&eacute;dica, ya presentan complicaciones.<SUP>1,2</SUP> </P>     <P>En 1988 fueron reevaluados los criterios diagn&oacute;sticos y se establecieron como l&iacute;mites m&aacute;ximo y m&iacute;nimo de presi&oacute;n arterial los valores de 140 y 90.<SUP>3</SUP> </P>     <P>Los objetivos, prop&oacute;sitos y directrices trazados por el Ministerio de Salud P&uacute;blica para el a&ntilde;o 2000, plantean que ya desde 1995 deb&iacute;an tenerse detectados el 90 % de estos pacientes y controlados el 80 % de ellos, y las metas son para dentro de 3 a&ntilde;os superiores.<SUP>4</SUP> </P>     <P>En visitas de supervisi&oacute;n a algunos consultorios encontramos resultados alejados de este presupuesto, no actualizaci&oacute;n de los conocimientos sobre esta enfermedad, no empleo de la t&eacute;cnica establecida para la toma de tensi&oacute;n arterial,<SUP>5</SUP> y bajo cumplimiento de la dispensarizaci&oacute;n al revisar historias cl&iacute;nicas ambulatorias. Por ello, nos propusimos evaluar la competencia y desempe&ntilde;o de los m&eacute;dicos de la familia, en 2 municipios de la Ciudad de La Habana, en relaci&oacute;n con el Programa Nacional de Hipertensi&oacute;n Arterial (MINSAP. Programa Nacional para la Prevenci&oacute;n, Diagn&oacute;stico y Control de la Hipertensi&oacute;n Arterial, 1995). </P>     <P>Para algunos, la palabra evaluaci&oacute;n causa alarma, se imaginan que consistir&aacute; en medir el desempe&ntilde;o de las personas, y posteriormente servir&aacute; para criticar a quienes no trabajan bien; sin embargo, esta impresi&oacute;n es equivocada. Una evaluaci&oacute;n de competencia y desempe&ntilde;o, puede alertar a los trabajadores de la salud, ayudar a conocer y desarrollar mejor sus actividades. S&oacute;lo despu&eacute;s de saber como nos va, podremos planear la forma de hacerlo mejor. </P> <H4>M&eacute;todos</H4>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>Se aplic&oacute; una encuesta mediante entrevista individual a 120 m&eacute;dicos de la familia de los 395 consultorios que constituyeron nuestro universo en las 12 &aacute;reas de salud de los municipios Boyeros y Habana Vieja (evaluamos el 27 y el 35 % de los m&eacute;dicos respectivamente), tama&ntilde;o de la muestra probabil&iacute;stica m&aacute;s que suficiente para dar cumplimiento al objetivo propuesto, con un 95 % de confiabilidad, y un error permisible de 0,05. Se tuvo como &uacute;nico criterio de selecci&oacute;n al momento de la entrevista, su permanencia en el consultorio de por lo menos 1 a&ntilde;o, para garantizar con ello el dominio de la poblaci&oacute;n atendida. </P>     <P>Las variables consideradas fueron: criterio para el diagn&oacute;stico de hipertensi&oacute;n arterial, su clasificaci&oacute;n seg&uacute;n cifras, causa y estados, dispensarizaci&oacute;n seg&uacute;n alto riesgo de hipertensi&oacute;n, conducta ante primeras tomas de tensi&oacute;n arterial de 160/120 y 140/90 mmHg, inicio del tratamiento, qu&eacute; tiempo lo mantiene, y cu&aacute;ndo agrega el tratamiento farmacol&oacute;gico al no farmacol&oacute;gico, porcentaje de hipertensos controlados, toma de tensi&oacute;n arterial seg&uacute;n la t&eacute;cnica adecuada, programaci&oacute;n de la dispensarizaci&oacute;n y su cumplimiento, y la tasa de prevalencia del consultorio, adem&aacute;s de la categor&iacute;a profesional del m&eacute;dico, a&ntilde;os de trabajo en el consultorio, y a&ntilde;os de inaugurado &eacute;ste. </P>     <P>Se examinaron todas las historias cl&iacute;nicas familiares, y otros documentos, de programarse la dispensarizaci&oacute;n, adem&aacute;s de algunas historias cl&iacute;nicas ambulatorias. </P>     <P>Previamente hab&iacute;amos hecho un estudio piloto en 30 consultorios de Boyeros y 20 de la Habana Vieja, pues no conoc&iacute;amos el comportamiento de las caracter&iacute;sticas que se iban a estudiar, imprescindible para definir el tama&ntilde;o muestral. </P> <H4>Resultados</H4>     <P>El 92 % de los m&eacute;dicos entrevistados desconocen los criterios actuales para el diagn&oacute;stico, y el 97,5 %, el de alto riesgo de hipertensi&oacute;n. El 84,5 % no conoce la clasificaci&oacute;n seg&uacute;n cifras, el 7 % seg&uacute;n causas, y el 89,2 % seg&uacute;n estad&iacute;os. </P>     <P>No se hace uso de la t&eacute;cnica establecida para la toma de la tensi&oacute;n arterial y nadie dispensariza pacientes seg&uacute;n alto riesgo de hipertensi&oacute;n, pr&aacute;cticamente no se utilizan los criterios actuales para el diagn&oacute;stico, y unos pocos aplican la clasificaci&oacute;n (figura 1). </P>     <P ALIGN="CENTER"><A HREF="/img/revistas/mgi/v13n6/f1-4-697.gif"><IMG SRC="/img/revistas/mgi/v13n6/f1-4-697.gif" BORDER=0></A></P>     
<P>FIGURA 1. Desconocimiento del criterio para el diagn&oacute;stico y de alto riesgo, as&iacute; como de la clasificaci&oacute;n seg&uacute;n cifras, causas y estados. </P>     <P>En relaci&oacute;n con la primera toma de tensi&oacute;n arterial de 160/120 mmHg, el 21,6 % dio una respuesta correcta al se&ntilde;alar que estas cifras permiten concluir el diagn&oacute;stico. En relaci&oacute;n con la de 140/90 mmHg, solamente el 7,5 % se&ntilde;al&oacute; que se deben hacer 3 tomas con un intervalo de 3 a 7 d&iacute;as entre ellas para llegar al diagn&oacute;stico (figura 2). </P>     <P ALIGN="CENTER"><A HREF="/img/revistas/mgi/v13n6/f2-4-697.gif"><IMG SRC="/img/revistas/mgi/v13n6/f2-4-697.gif" BORDER=0 ALT="Figura 2"></A></P>     
]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="CENTER">FIGURA 2. Conducta ante primeras tomas de tensi&oacute;n arterial iguales a 160/120 y 140/90 mmHg.</P>     <P>S&oacute;lo el 10 % inicia el tratamiento correctamente, en dependencia de las cifras de tensi&oacute;n arterial encontradas. Muy pocos m&eacute;dicos (3,3 %) hacen uso del tratamiento no farmacol&oacute;gico en los estados I y II como monoterapia, y se deja de utilizar lo que a la larga ser&iacute;a beneficioso.<SUP>6</SUP> &Uacute;nicamente el 1,6 % dice mantenerlo durante el tiempo que la experiencia actual considera adecuado (a no ser que se mantengan cifras elevadas si se hab&iacute;a precisado el cumplimiento de lo indicado) (figura 3). </P>     <P ALIGN="CENTER"><A HREF="/img/revistas/mgi/v13n6/f3-4-697.gif"><IMG SRC="/img/revistas/mgi/v13n6/f3-4-697.gif" BORDER=0 ALT="Figura 3"></A></P>     
<P>FIGURA 3. Inicio del tratamiento del hipertenso. Tiempo con tratamiento no farmacol&oacute;gico y cuando agrega el farmacol&oacute;gico. </P>     <P>En ninguno de los consultorios visitados se pudo obtener el porcentaje de hipertensos controlados (figura 4), pues el 95,7 % de los m&eacute;dicos desconocen el concepto, y los restantes no tienen las tomas tensionales suficientes, o no han hecho &eacute;stas con la sistematicidad requerida. </P>     <P ALIGN="CENTER"><A HREF="/img/revistas/mgi/v13n6/f4-4-697.gif"><IMG SRC="/img/revistas/mgi/v13n6/f4-4-697.gif" BORDER=0></A></P>     
<P ALIGN="CENTER">FIGURA 4. Hipertensos controlados (porcentaje).</P>     <P>La prevalencia de hipertensi&oacute;n arterial encontrada (figura 5), fue de 12,7 % , mayor que la de los departamentos de estad&iacute;sticas municipales (9,0 y 9,4 %), por el criterio de selecci&oacute;n de la muestra, pero inferior a la que debe tener la poblaci&oacute;n de nuestro pa&iacute;s seg&uacute;n los criterios anteriores (15 %), y mucho m&aacute;s lejos a&uacute;n si usamos los criterios actuales (28 a 32 %). </P>     <P ALIGN="CENTER"><A HREF="/img/revistas/mgi/v13n6/f5-4-697.gif"><IMG SRC="/img/revistas/mgi/v13n6/f5-4-697.gif" BORDER=0 ALT="Figura 5"></A></P>     
<P ALIGN="CENTER">FIGURA 5. Comparaci&oacute;n de las tasas de prevalencia de las &aacute;reas de salud con los valores de referencia para el pa&iacute;s.</P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>De todos los m&eacute;dicos entrevistados, el 74,2 % eran residentes de 3er. a&ntilde;o o especialistas, el 69,2 % ten&iacute;an m&aacute;s de 1 a&ntilde;o en el mismo consultorio, y el 67 % de &eacute;stos fueron inaugurados hace m&aacute;s de 2 a&ntilde;os. </P> <H4>Discusi&oacute;n</H4>     <P>Las actuales tasas de prevalencia de hipertensi&oacute;n arterial nos indican que las 2/3 partes de los hipertensos se encuentran sin diagn&oacute;stico, sin tratamiento, y sin control, con una evoluci&oacute;n natural de la enfermedad, posiblemente hacia las complicaciones. En pa&iacute;ses desarrollados con programas preventivos de una larga duraci&oacute;n, los porcentajes de hipertensos controlados son muy elevados.<SUP>7,8</SUP> </P>     <P>Si definimos la prevenci&oacute;n primaria como un grupo de acciones encaminadas a reducir la incidencia de una enfermedad o grupo de enfermedades en una poblaci&oacute;n, mediante la disminuci&oacute;n del riesgo desde su comienzo, con ella lograr&iacute;amos la mayor eficacia, con el menor costo econ&oacute;mico y humano. Es obvio que es mucho m&aacute;s eficaz evitar la aparici&oacute;n de una enfermedad, que intentar su control, tratamiento, o curaci&oacute;n. Lo primero que se requiere es un conocimiento preciso de la historia natural de la enfermedad. Recordamos, que no tenemos que ver aqu&iacute; con factores causales, sino con factores de riesgo (diferencia que siempre se debe resaltar), que son m&uacute;ltiples. La segura importancia de los m&aacute;s conocidos, no niega la posible existencia de muchos m&aacute;s, sobre los que tambi&eacute;n habr&iacute;a que actuar, para una intervenci&oacute;n completa. En cualquier caso, la intervenci&oacute;n deber&iacute;a ser multifac&eacute;tica, y podr&iacute;amos, en el mejor de los casos, actuar sobre factores ambientales, permaneciendo intocable, hasta este momento al menos, la base gen&eacute;tica, que puede tener, tanta o m&aacute;s importancia. </P>     <P>Ante las dificultades para llevar a cabo una prevenci&oacute;n primaria masiva, el acercamiento m&aacute;s habitual y real a la prevenci&oacute;n, es la denominada prevenci&oacute;n secundaria, encaminada a la detecci&oacute;n de los factores de riesgo lo m&aacute;s temprano posible, as&iacute; como su tratamiento, higi&eacute;nico, diet&eacute;tico, y hasta farmacol&oacute;gico si ello fuera necesario. </P>     <P>Lo ideal ser&iacute;a trabajar en estas 2 vertientes.<SUP>9,10</SUP> </P> <H4>Conclusiones</H4> <OL>      <LI>La competencia y el desempe&ntilde;o de los m&eacute;dicos entrevistados en relaci&oacute;n con el Programa Nacional de Hipertensi&oacute;n fue pobre, independientemente de que se puede apreciar, tienen una importante experiencia de trabajo, tiempo para un adecuado dominio de la poblaci&oacute;n que atienden por haberse mantenido en el mismo consultorio, y la estabilidad en los servicios que ello determina.</LI>     <LI>S&oacute;lo un reducido n&uacute;mero de los m&eacute;dicos entrevistados aplican los criterios actuales para el diagn&oacute;stico (pero sin que ello impacte en la prevalencia), asume una conducta correcta ante valores l&iacute;mites, y conocen la clasificaci&oacute;n seg&uacute;n cifras y estadios.</LI>     <LI>Muy pocos de los entrevistados inician el tratamiento en dependencia de las cifras de tensi&oacute;n arterial, mantienen el tratamiento no farmacol&oacute;gico durante el tiempo recomendado y agregan el tratamiento farmacol&oacute;gico cuando la experiencia actual lo recomienda.</LI>     <LI>No se pudo conocer el porcentaje de hipertensos controlados, por no tener los m&eacute;dicos el concepto, ni las tomas de tensi&oacute;n arterial suficientes, ni cumplir con la sistematicidad que requieren &eacute;stas.</LI>     <LI>La prevalencia de hipertensi&oacute;n encontrada, est&aacute; lejos de la que se se&ntilde;ala para el pa&iacute;s seg&uacute;n criterios anteriores, y mucho m&aacute;s lejos seg&uacute;n los criterios actuales.</LI>     ]]></body>
<body><![CDATA[<LI>La identificaci&oacute;n de estas necesidades deben llevar a la instrumentaci&oacute;n de un Programa Comunitario de Prevenci&oacute;n Secundaria para la Hipertensi&oacute;n arterial, a la actualizaci&oacute;n de los m&eacute;dicos de la familia mediante la educaci&oacute;n permanente, y dar cumplimiento a las evaluaciones peri&oacute;dicas de este Programa y su dispensarizaci&oacute;n, con vistas a lograr los indicadores OPD 2000 que a esta enfermedad conciernen.</LI>    </OL> <DIR>  <B>    <P>SUMMARY: In order to evaluate the competence and fulfilment in connection with the National Program of Hypertension, 120 family physicians selected at random were interviewed. Family medical histories were examined, among other documents. Only a few of them, knew the present criteria for the diagnosis, had a right behaviour in the presence of limited values, and started treatment depending on the blood pressure readings. The percentage of hypertensives could not be obtained because the concept was disregarded and the blood pressure takings were insufficient and non systematic. The prevalences found were far from the previous reference values and much more distant from those presented by the National Commission. The identification of needs must lead to the implementation of a community program of secundary prevention, to updating by permanent education, and to periodic evaluations of this program and of classification, to attain the proposed goals.</P></B>      <P>Subject headings: <B>HYPERTENSION/epidemiology; HYPERTENSION/classification; PHYSICIAN; FAMILY; NATIONAL HEALTH PROGRAMS; CLINICAL COMPETENCE; CUBA.</b></P></DIR>  <H4>Referencias bibliogr&aacute;ficas</H4> <OL>      <!-- ref --><LI>Ochoa SR. La pol&iacute;tica del Ministerio de Salud P&uacute;blica en la prevenci&oacute;n de las enfermedades no transmisibles. Rev Cubana Hig Epidemiol 1991;29(1):3-9.</LI>    <!-- ref --><LI>Due&ntilde;as HA. Hipertensi&oacute;n arterial. Su control en el nivel primario de salud. Rev Cubana Med Gen Integr 1992;8(3):195-213.</LI>    <!-- ref --><LI>Chairman AV, Chobanian MD. The 1988 Report of the Joint National Committee on Detection, Evaluation and Treatment of High Blood Pressure. Arch Intern Med 1989:1050 -63.</LI>    <!-- ref --><LI>Espinosa PM, Blanco HF. Objetivos, Prop&oacute;sitos y Directrices para incrementar la salud de la poblaci&oacute;n cubana (1992-2000) La Habana: Ed. Ciencias M&eacute;dicas, 1992:1-5.</LI>    <!-- ref --><LI>Ch&aacute;vez DR. La hipertensi&oacute;n arterial y el procedimiento de las encuestas. Arch Inst Cardiol Mex 1986;56(5):453-55.</LI>    <LI>Kaplan N. Hipertensi&oacute;n arterial sist&eacute;mica. Tratamiento. En: Braunwald E.: Tratado de Cardiolog&iacute;a, M&eacute;xico D.F.: Ed. Interamericana McGraw-Hill, 1990;vol 1:937-43.</LI>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><LI>Valdesuso AR, P&eacute;rez MT, Garc&iacute;a BD. A prop&oacute;sito de las consideraciones acerca del seguimiento terap&eacute;utico ambulatorio de la hipertensi&oacute;n arterial esencial. Rev Cubana Cardiol Cir Cardiovasc 1992;6(2):99-101.</LI>    <!-- ref --><LI>Pardell H. Epidemiolog&iacute;a de la hipertensi&oacute;n. En: Pardell H et al. Manual de Hipertensi&oacute;n arterial. Barcelona: Ed. Doyma S.A., 1988:39 -62.</LI>    <!-- ref --><LI>Luque OM, Fern&aacute;ndez PC. Estrategias para el tratamiento de la Hipertensi&oacute;n. Rev Clin Esp 1990;(Nro. Extraord):46-8.</LI>    </OL>      <P>Recibido: 13 de enero de 1997. Aprobado: 27 de febrero de 1997.     <BR> Dr. <I>Waldo Diestre S&aacute;nchez</I>. Maloja No. 866, altos, entre Xifr&eacute; y Plasencia, Centro Habana, Cuba.     <BR> <A NAME="cita"></A></P>     <P><HR ALIGN="LEFT" WIDTH="30%">    <p></P> <OL>      <LI>Especialista en Medicina del Trabajo. Unidad de An&aacute;lisis y Tendencias. Municipio Boyeros. Ciudad de La Habana.</LI>     ]]></body>
<body><![CDATA[<LI>Especialista en Medicina General Integral. Policl&iacute;nico Docente "Tom&aacute;s Romay". Municipio Habana Vieja, Ciudad de La Habana.</LI>     <LI>Especialista en Medicina General Integral. Policl&iacute;nico de Wajay. Municipio Boyeros. Ciudad de La Habana.</LI>     <LI>Especialista en Cardiolog&iacute;a. Departamento de Epidemiolog&iacute;a. Instituto de Cardiolog&iacute;a y Cirug&iacute;a Cardiovascular. Miembro de la Comisi&oacute;n Nacional de Hipertensi&oacute;n Arterial. Ciudad de La Habana.</LI>    </OL>      <P>&nbsp; </P>     ]]></body><back>
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