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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Evaluación de la competencia y el desempeño: Programa de prevención de la conducta suicida en Cuba. Municipio de Boyeros, 1995]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[With the aim of assessing the competence and performance according to the Suicidal Behaviour Prevention Program in Cuba, a survey was applied to 50 family physicians randomly selected who had been in charge of his office for at least one year, and had treated patients with attempted suicide histories. Ambulatory medical and family records as well as other documents were examined. It is found that there is practically no classification of attempted suicide patients since most of such attempts is unknown and the potential suicidal risk can not be taken into consideration. Neither individuals nor families are classified under suicidal risks. It is reported that the quality of ambulatory and family medical records was found to be poor and also that this Prevention Program was mostly glossed over in the health condition diagnosis. It is stated that the identification of needs should lead to up-dating through systematic education, and to periodically evaluating the Program with a view to fulfilling its objectives, targets and guidelines for the year 2000]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[ <H5>&nbsp;</H5> <H2>Evaluaci&oacute;n de la competencia y el desempe&ntilde;o. Programa de prevenci&oacute;n de la conducta suicida en Cuba. Municipio de Boyeros, 1995</H2> <I>    <P>Waldo Dieste S&aacute;nchez,<SUP>1</SUP> Joel &Aacute;lvarez Gonz&aacute;lez,<SUP>2</SUP> Ricardo Carrillo Salom&oacute;n,<SUP>3</SUP> Ada Cabrera Cabrera<SUP>4</SUP> y Olga D&iacute;az Castrillo<SUP>4</SUP></P></I>  <OL>      <LI>Especialista en Medicina del Trabajo. Unidad de An&aacute;lisis y Tendencias. Municipio Boyeros. Ciudad de La Habana.</LI>     <LI>Especialista en Medicina General Integral. Policl&iacute;nico "Salvador Allende". Municipio Boyeros. Ciudad de La Habana.</LI>     <LI>Ingeniero Industrial. Unidad de An&aacute;lisis y Tendencias. Municipio Boyeros. Ciudad de La Habana.</LI>     <LI>Especialista en Higiene Escolar. Departamento de Epidemiolog&iacute;a. UMHE de Boyeros. Ciudad de La Habana.</LI>    </OL>      <P>RESUMEN: Se expresa que para evaluar la competencia y el desempe&ntilde;o en relaci&oacute;n con el Programa de Prevenci&oacute;n de la Conducta Suicida en Cuba, se aplic&oacute; una encuesta mediante entrevista individual a 50 m&eacute;dicos de la familia seleccionados al azar, con un a&ntilde;o como m&iacute;nimo en su consultorio, y con pacientes que hab&iacute;an atentado contra su vida en la poblaci&oacute;n atendida por ellos. Se examinan las historias cl&iacute;nicas ambulatorias y familiares, entre otros documentos. Se encuentra que pr&aacute;cticamente no se cumple la dispensarizaci&oacute;n del paciente con intento suicida, pues con marcada frecuencia se desconoce su ocurrencia, y no puede considerar por ello el riesgo potencial de suicidio; tampoco dispensarizan a los individuos y a las familias seg&uacute;n riesgo suicida. Se informa que la calidad de las historias cl&iacute;nicas ambulatorias y familiares de estos pacientes fue catalogada de mala, y en la mayor&iacute;a absoluta de los casos,no se analiza este Programa en el diagn&oacute;stico de la situaci&oacute;n de salud. Se se&ntilde;ala que la identificaci&oacute;n de necesidades debe llevar a la actualizaci&oacute;n, mediante la educaci&oacute;n permanente, y a evaluaciones peri&oacute;dicas del Programa, con el fin de lograr los objetivos, prop&oacute;sitos y directrices para el a&ntilde;o 2000 que a &eacute;l conciernen. </P>     <P>Descriptores DeCS<I>: </I>SUICIDIO/prevenci&oacute;n &amp; control; INTENTO DE SUICIDIO/ /prevenci&oacute;n &amp; control; MEDICOS DE FAMILIA; ATENCION PRIMARIA DE SALUD; PROGRAMAS NACIONALES DE SALUD; EVALUACION. </P>     <P>La mortalidad por enfermedades no transmisibles y otros da&ntilde;os a la salud, constituye uno de los principales problemas de salud en nuestro pa&iacute;s.<B><SUP>1</sup></B> </P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>Entre las primeras causas de muerte de todas las edades, el suicidio y las lesiones autoinfligidas en la actualidad ocupan el 8vo. lugar, con una tasa de 18,2 por 100 000 habitantes, el 7mo. lugar para el sexo masculino, y el 4to. lugar para el grupo de 15 a 49 a&ntilde;os de edad, posici&oacute;n donde tambi&eacute;n se ubican, los a&ntilde;os de vida potencialmente perdidos.<B><SUP>2</sup></B> </P>     <P>Se sabe que por cada suicidio se producen de 10 a 15 intentos suicidas, y es mayor la relaci&oacute;n para los adolescentes. En estudios de seguimiento de pacientes despu&eacute;s del intento, se ha visto que de l5 al 10 % se suicidan, y que del 10 al 60 % de los pacientes que se suicidaron ten&iacute;an intentos previos.<B><SUP>3</SUP> </B>La magnitud del problema y la posibilidad de actuar conociendo los factores asociados, determin&oacute; en 1989 la implantaci&oacute;n del Programa.<SUP>4</SUP> </P>     <P>Entre las directrices espec&iacute;ficas trazadas por el Ministerio de Salud P&uacute;blica con el prop&oacute;sito de reducir las tasas de mortalidad por suicidio para el a&ntilde;o 2000 est&aacute;n: elevar la calidad de la atenci&oacute;n m&eacute;dica primaria, y la prevenci&oacute;n, mediante el control de los factores de riesgo.<B><SUP>5</sup></B> </P>     <P>En visitas de supervisi&oacute;n a consultorios de los m&eacute;dicos de la familia, y en el an&aacute;lisis de algunos de los fallecidos, se detectaron deficiencias en la dispen-sarizaci&oacute;n, y en la aplicaci&oacute;n del Programa, por lo que nos propusimos evaluar la competencia y el desempe&ntilde;o. </P>     <P>Aunque sabemos que la palabra evaluaci&oacute;n causa alarma, es una impresi&oacute;n equivocada, puede alertar a los trabajadores de la salud, ayudar a conocer y hacer mejor sus actividades. S&oacute;lo despu&eacute;s de saber c&oacute;mo nos va, podremos planear la forma de hacerlo mejor. </P> <H4>M&eacute;todos</H4>     <P>Se aplic&oacute; una encuesta mediante entrevista individual a 50 m&eacute;dicos de la familia, con 1 a&ntilde;o como m&iacute;nimo en su consultorio, y con pacientes que hab&iacute;an atentado contra su vida en la poblaci&oacute;n atendida por ellos, a partir de los registros estad&iacute;sticos existentes en las &aacute;reas de salud, y el tarjetero de enfermedades de declaraci&oacute;n obligatoria de la Unidad Municipal de Higiene y Epidemiolog&iacute;a. </P>     <P>El tama&ntilde;o de la muestra probabil&iacute;stica fue suficiente para dar cumplimiento al objetivo propuesto, con el 95 % de confiabilidad y un error permisible no mayor de 5 %. </P>     <P>Las variables o aspectos principales que se consideraron fueron: la periodicidad del seguimiento al paciente con intento suicida, el n&uacute;mero m&iacute;nimo de consultas al a&ntilde;o que debe recibir del equipo de salud, el tiempo m&iacute;nimo de su dispensarizaci&oacute;n para considerar criterio de alta, los elementos para considerar el riesgo potencial de suicidio en la 1ra. consulta, los grupos de riesgo en nuestro pa&iacute;s, la determinaci&oacute;n del riesgo suicida, los factores asociados para identificar individuos y familias con este riesgo (para todas estas variables se evalu&oacute; conocimiento y aplicaci&oacute;n). </P>     <P>Tambi&eacute;n se evaluaron: la coincidencia del n&uacute;mero de intentos en los registros estad&iacute;sticos y los del consultorio, el conocimiento del intento suicida, la calidad de las historias cl&iacute;nicas ambulatorias (HCA) y familiares (HCF), dominio del Programa, y su an&aacute;lisis en el diagn&oacute;stico de la situaci&oacute;n de salud (DSS), adem&aacute;s de la categor&iacute;a profesional del m&eacute;dico, a&ntilde;os de trabajo en el consultorio, y a&ntilde;os de inaugurado &eacute;ste. </P>     <P>Previamente hab&iacute;amos hecho un estudio piloto para conocer el comportamiento de las caracter&iacute;sticas que se deb&iacute;an estudiar y definir el tama&ntilde;o muestral, lo que nos permiti&oacute;, adem&aacute;s, verificar la comprensi&oacute;n de la encuesta, y sirvi&oacute; de adiestramiento. </P> <H4>Resultados</H4>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>El 92 % de los m&eacute;dicos entrevistados desconocen la periodicidad del seguimiento a los pacientes con intento suicida, el 94 %, el m&iacute;nimo de consultas al a&ntilde;o que deben recibir, y el 88 % demostr&oacute; su incompetencia en relaci&oacute;n con el m&iacute;nimo de tiempo que se deb&iacute;an dispensarizar (fig. 1). En todos los consultorios evaluados se incumpl&iacute;an los 2 primeros aspectos, y s&oacute;lo en el 5 % de &eacute;stos se cumpl&iacute;a el tercero. </P>     <P ALIGN="CENTER"><A HREF="/img/revistas/mgi/v14n2/f114298.gif"><IMG SRC="/img/revistas/mgi/v14n2/f114298.gif" BORDER=0 WIDTH=287 HEIGHT=96 ALT="Figura 1"></A></P>     
<P ALIGN="CENTER">FIG. 1. Periodicidad del seguimiento m&iacute;nimo de consultas al a&ntilde;o y m&iacute;nimo de tiempo que se debe dispensarizar.</P>     <P>Los elementos para evaluar el riesgo potencial de suicidio en la primera consulta al paciente con intento suicida (fig. 2), fueron seg&uacute;n los encuestados: alteraciones en la interrelaci&oacute;n familiar (32 %), antecedentes personales y familiares con enfermedades psiqui&aacute;tricas (30 %), factores motivacionales (18 %), antecedentes personales y familiares de conducta suicida (14 %), letalidad del m&eacute;todo empleado (12 %), gravedad de las circunstancias (8 %), seriedad de la intenci&oacute;n (2 %), y los que no dieron respuesta (34 %). En ning&uacute;n caso evaluaron este riesgo. El 92 % de los entrevistados desconocen los grupos de riesgo para el intento suicida en nuestro pa&iacute;s, y el 78 % no saben c&oacute;mo determinar el riesgo suicida (fig. 3). Ninguno hace uso de estos conceptos. </P>     <P ALIGN="CENTER">&nbsp;</P>     <P ALIGN="CENTER"><A HREF="/img/revistas/mgi/v14n2/f214298.gif"><IMG SRC="/img/revistas/mgi/v14n2/f214298.gif" BORDER=0 WIDTH=287 HEIGHT=96 ALT="Figura 2"></A></P>     
<P ALIGN="CENTER">FIG. 2. Elementos para evaluar riesgo potencial de suicidio en la primera consulta.</P>     <P ALIGN="CENTER"><A HREF="/img/revistas/mgi/v14n2/f314298.gif"><IMG SRC="/img/revistas/mgi/v14n2/f314298.gif" BORDER=0 ALT="Figura 3"></A></P>     
<P ALIGN="CENTER">FIG. 3. Grupos de riesgo y determinaci&oacute;n de riesgo suicida.</P>     <P>Los factores asociados que se deben tener en cuenta para determinar individuos con riesgo suicida fueron, seg&uacute;n los entrevistados: todo tipo de depresi&oacute;n (34 %), farmacodependencia y alcoholismo (30 %), enfermedades cr&oacute;nicas invalidantes (30 %), personas sin atenci&oacute;n familiar (18 %), antecedentes familiares de intentos suicida o suicidios (12 %), y sobrevivencia al intento (10 %). A los restantes factores correspondi&oacute; el 20 %. No dio respuesta el 32 % (figura 4). </P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="CENTER"><A HREF="/img/revistas/mgi/v14n2/f414298.gif"><IMG SRC="/img/revistas/mgi/v14n2/f414298.gif" BORDER=0 ALT="Figura 4"></A></P>     
<P ALIGN="CENTER">FIG. 4. Factores asociados que se deben tener en cuenta para identificar individuos y familias con riesgo suicida.</P>     <P>Como elementos que se deb&iacute;an a tener en cuenta para identificar familias con riesgo suicida mencionaron: alteraciones de la din&aacute;mica familiar (34 %), problemas sociales de envergadura (32 %), presencia de individuos con riesgo suicida (22 %), bajos ingresos perc&aacute;pita y nivel de escolaridad (20 %). </P>     <P ALIGN="CENTER">&nbsp;</P>     <P>No respondi&oacute; el 40 % de los m&eacute;dicos, reconociendo no saber. </P>     <P>No encontramos coincidencia, entre el n&uacute;mero de pacientes registrados en los controles estad&iacute;sticos por intento suicida y los relacionados en las historias cl&iacute;nicas familiares por esa causa, en el 92 % de los consultorios visitados (fig. 5), debido a que el 74 % de los intentos eran desconocidos para los m&eacute;dicos de la familia. </P>     <P ALIGN="CENTER"><A HREF="/img/revistas/mgi/v14n2/f514298.gif"><IMG SRC="/img/revistas/mgi/v14n2/f514298.gif" BORDER=0 ALT="Figura 5"></A></P>     
<P ALIGN="CENTER">FIG. 5. Conocimiento del intento suicida, evaluaci&oacute;n de las historias cl&iacute;nicas y dominio del programa</P>     <P>El 62 % de los pacientes con tentativa de suicidio no ten&iacute;an historia cl&iacute;nica ambulatoria, y de los que s&iacute; la ten&iacute;an, en ninguna se hac&iacute;a referencia al suceso que nos ocupa (quedaron sin localizar 3 historias cl&iacute;nicas). </P>     <P>La calidad fue evaluada de mala en el 100 % de las historias cl&iacute;nicas ambulatorias y familiares examinadas. </P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>No se hizo an&aacute;lisis del comportamiento de la conducta suicida en el 98 % de los diagn&oacute;sticos de la situaci&oacute;n de salud. </P>     <P>El 100 % de los m&eacute;dicos no dominan el Programa evaluado, y s&oacute;lo el 12 % lo maneja, aunque el 78 % de ellos ten&iacute;an m&aacute;s de 3 a&ntilde;os de graduados (en su mayor&iacute;a eran especialistas o residentes de 3er. a&ntilde;o), el 80 % llevaba m&aacute;s de 1 a&ntilde;o en el mismo consultorio, y el 82 % de &eacute;stos hab&iacute;an sido inaugurados hac&iacute;a m&aacute;s de 2 a&ntilde;os. </P> <H4>Discusi&oacute;n</H4>     <P>Las dificultades del denominado por algunos Programa "Cenicienta"comienzan, cuando notificado el caso, es impuesta de hecho la estad&iacute;stica del Policl&iacute;nico, que registra los correspondientes datos, pero no se hace llegar la informaci&oacute;n al m&eacute;dico de la familia, de modo que pueda hacer la dispensarizaci&oacute;n, y lograr la participaci&oacute;n de la familia, y el equipo de salud, en su atenci&oacute;n. </P>     <P>El seguimiento del paciente con intento suicida no se planifica, y en ning&uacute;n consultorio encontramos la participaci&oacute;n del m&eacute;dico en la decisi&oacute;n para determinar el alta del paciente, que debe ser en coordinaci&oacute;n con el psiquiatra o el equipo de salud. </P>     <P>Los m&eacute;dicos no consideran el riesgo potencial de suicidio en la primera consulta. Las respuestas en relaci&oacute;n con ello, en un elevado porcentaje, se refer&iacute;an a un solo elemento, y es importante la cifra de los que no respondieron, demostrando no saber. </P>     <P>Aunque al ser valorada la seriedad de la intenci&oacute;n, no parezca razonable,<B><SUP>6 </sup></B>es siempre importante tenerla en cuenta. </P>     <P>Numerosos autores destacan la utilidad de indicadores que permitan predecir o pronosticar la conducta suicida.<B><SUP>7</sup></B><SUP>-10</SUP> </P>     <P>Teniendo factores asociados y grupos de riesgo representativos de nuestra poblaci&oacute;n, no se dispensariza el riesgo suicida, y en relaci&oacute;n con los primeros, llama la atenci&oacute;n el pobre nivel de respuesta, en una tercera parte nulas, reconociendo no saber. </P>     <P>El desconocimiento de los intentos suicidas, el no dominio del Programa, los resultados de las evaluaciones de las historias cl&iacute;nicas de estos pacientes, y la no inclusi&oacute;n de su an&aacute;lisis en el diagn&oacute;stico de la situaci&oacute;n de salud, denotan la existencia de problemas organizativos, falta de control, y la necesidad de priorizaci&oacute;n, pues la experiencia de trabajo de los encuestados es alta, tienen en general dominio de la poblaci&oacute;n que atienden, y hay estabilidad en los servicios que brindan. </P> <H4>Conclusiones</H4> <OL>      <LI>La competencia y el desempe&ntilde;o de los m&eacute;dicos entrevistados en relaci&oacute;n con el Programa Nacional de la Conducta Suicida en Cuba fue pobre.</LI>     ]]></body>
<body><![CDATA[<LI>Pr&aacute;cticamente no se cumple la dispensarizaci&oacute;n del paciente con intento suicida, y con marcada frecuencia se desconoce su ocurrencia.</LI>     <LI>La identificaci&oacute;n de estas necesidades debe llevar a al actualizaci&oacute;n de los m&eacute;dicos de la familia mediante la educaci&oacute;n permanente, y a evaluaciones peri&oacute;dicas de este Programa, con la finalidad de lograr los objetivos, prop&oacute;sitos y directrices para el a&ntilde;o 2000, que a &eacute;l conciernen.</LI>    </OL>      <P><B>SUMMARY: With the aim of assessing the competence and performance according to the Suicidal Behaviour Prevention Program in Cuba, a survey was applied to 50 family physicians randomly selected who had been in charge of his office for at least one year, and had treated patients with attempted suicide histories. Ambulatory medical and family records as well as other documents were examined. It is found that there is practically no classification of attempted suicide patients since most of such attempts is unknown and the potential suicidal risk can not be taken into consideration. Neither individuals nor families are classified under suicidal risks. It is reported that the quality of ambulatory and family medical records was found to be poor and also that this Prevention Program was mostly glossed over in the health condition diagnosis. It is stated that the</b> <B>identification of needs should lead to up-dating through systematic education, and to periodically evaluating the Program with a view to fulfilling its objectives, targets and guidelines for the year 2000.</B> </P>     <P>Subject headings<I>:</I><B> SUICIDE/prevention &amp; control; SUICIDE ATTEMPTED/prevention &amp; control; PHYSICIANS, FAMILY; PRIMARY HEALTH CARE; NATIONAL HEALTH PROGRAMS; EVALUATION.</B> </P> <H4>Referencias bibliogr&aacute;ficas</H4> <OL>      <!-- ref --><LI>Ochoa SR. La pol&iacute;tica del Ministerio de Salud P&uacute;blica en la prevenci&oacute;n de las enfermedades no transmisibles. Rev Cubana Hig Epidemiol 1991;29(1):3-9.</LI>    <!-- ref --><LI>Cuba. Ministerio de Salud P&uacute;blica. Anuario estad&iacute;stico 1996. La Habana: Prensa Latina, 1996.</LI>    <!-- ref --><LI>Nielsen B, Wang AG, Bille-Brahe U. Attempted suicide in Denmark. A five year follow up. Acta Psychiatr Scand 1990;81(3):250-4.</LI>    <!-- ref --><LI>Cuba. Ministerio de Salud P&uacute;blica. Grupo Nacional de Psiquiatr&iacute;a. Programa Nacional de Prevenci&oacute;n de la Conducta Suicida en Cuba. La Habana, 1988.</LI>    <!-- ref --><LI>Objetivos, prop&oacute;sitos y directrices para incrementar la salud de la poblaci&oacute;n cubana 1992-2000. Rev Cubana Med Gen Integr 1992;8(3):271-87.</LI>    <!-- ref --><LI>Guilbert RW, Trujillo GO. Un abordaje psicol&oacute;gico de la problem&aacute;tica del suicidio en la atenci&oacute;n primaria de salud. Rev Cubana Med Gen Integr 1993;9(4):317-26.</LI>    <!-- ref --><LI>Bille-Brahe U. The WHO-EURO Multicentre Study: risk of parasuicide and the comparability of the areas under study. Crisis 1996;17(1):32-42.</LI>    <!-- ref --><LI>A repetition prediction study on European parasuicide populations. Crisis 1996;17(1):22-31.</LI>    <!-- ref --><LI>Bjarnason T, Thorlindsson T. Manifest predictors of past suicide attempts in a population of Icelandic adolescents. Suicide Life Threat Behav 1994;24(4):350-8.</LI>    <!-- ref --><LI>Norstrom P, Asberg M, Aberg WA, Nordin C. Attempted suicide predicts suicide risk in mood disorders. Acta Psychiatr Scand 1995;92(5):345-50.</LI>    </OL>      <P>Recibido: 4 de septiembre de 1997. Aprobado: 23 de diciembre de 1997.     <BR> Dr. <I>Waldo Dieste S&aacute;nchez</I>. Unidad de An&aacute;lisis y Tendencias. Municipio Boyeros, Ciudad de La Habana, Cuba. </P>     ]]></body><back>
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