<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>0864-2125</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Revista Cubana de Medicina General Integral]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Rev Cubana Med Gen Integr]]></abbrev-journal-title>
<issn>0864-2125</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[ECIMED]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S0864-21252000000300010</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Las crisis familiares]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[González Benítez]]></surname>
<given-names><![CDATA[Idarmis]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,Facultad Calixto García  ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[Ciudad de La Habana ]]></addr-line>
<country>Cuba</country>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>06</month>
<year>2000</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>06</month>
<year>2000</year>
</pub-date>
<volume>16</volume>
<numero>3</numero>
<fpage>270</fpage>
<lpage>276</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0864-21252000000300010&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S0864-21252000000300010&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S0864-21252000000300010&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><abstract abstract-type="short" xml:lang="es"><p><![CDATA[Con este trabajo nos propusimos actualizar el tema de las crisis familiares. Se pone de manifiesto que tanto los eventos propios del desarrollo, como los accidentales, dan lugar a la aparición de crisis en la familia. Queda esclarecido, que no necesariamente han de tener implicaciones negativas para la familia. Se hace énfasis en la valoración del evento por la familia y su significación. Se destaca el papel de los recursos familiares como protectores y moduladores de las crisis. Por último se señalan algunos pasos a seguir en la intervención familiar]]></p></abstract>
<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[With this paper we intend to update the topic of the family crises. It is shown that the own events of development as well as the accidental ones bring about the appearance of crises in the family. It is made clear that they not always have negative implications for the family. Emphasis is made on the assessment of the event for the family and its significance. The role played by the family resources as protective and modulators of the crisis is stressed. Finally, some of the steps to be taken in family intervention are mentioned]]></p></abstract>
<kwd-group>
</kwd-group>
</article-meta>
</front><body><![CDATA[ <P>&nbsp;</P> <H3>Trabajos de Revisi&oacute;n</H3> <H2>Las crisis familiares</H2>     <P><A HREF="#x"><I>Idarmis Gonz&aacute;lez Ben&iacute;tez<SUP>1</sup></I></A> </P> <H4>RESUMEN</H4>     <P>Con este trabajo nos propusimos actualizar el tema de las crisis familiares. Se pone de manifiesto que tanto los eventos propios del desarrollo, como los accidentales, dan lugar a la aparici&oacute;n de crisis en la familia. Queda esclarecido, que no necesariamente han de tener implicaciones negativas para la familia. Se hace &eacute;nfasis en la valoraci&oacute;n del evento por la familia y su significaci&oacute;n. Se destaca el papel de los recursos familiares como protectores y moduladores de las crisis. Por &uacute;ltimo se se&ntilde;alan algunos pasos a seguir en la intervenci&oacute;n familiar. </P>     <P>Descriptores DeCS: RELACIONES FAMILIARES; ACONTECIMIENTOS QUE CAMBIAN LA VIDA.     <BR> &nbsp; </P>     <P>Durante las diferentes etapas del desarrollo familiar, la familia enfrenta diferentes momentos cr&iacute;ticos del ciclo evolutivo, que implican cambios tanto individuales como familiares, los que pueden constituir un per&iacute;odo de crisis. </P>     <P>En estos per&iacute;odos de transici&oacute;n de una etapa del ciclo vital a otra hay indefinici&oacute;n de las funciones, porque los miembros de la familia est&aacute;n asumiendo un nuevo rol. El querer conciliar ambos funcionamientos produce en ocasiones fluctuaciones, inestabilidades, transformaciones, que se expresan en ciertos niveles de desorganizaci&oacute;n de la familia, y es lo que se denomina como crisis evolutiva.<SUP>1</SUP> </P>     <P>Seg&uacute;n <I>Blaustein S.</I> estas crisis son llamadas evolutivas, porque est&aacute;n en relaci&oacute;n con los cambios biol&oacute;gicos, psicol&oacute;gicos y sociales de cada uno de los miembros de la familia, y con los cambios, en consecuencia, de las pautas de interacci&oacute;n en el contexto familiar. En estas crisis evolutivas se cambian las viejas pautas de interacci&oacute;n por otras nuevas que posibilitan, a cada uno de los miembros de la familia, el desempe&ntilde;o de nuevas funciones en sus roles, poniendo de manifiesto un desarrollo cada vez m&aacute;s acabado de individuaci&oacute;n y de una estructura familiar cada vez m&aacute;s compleja y diferente a la anterior, lo que da lugar al crecimiento y desarrollo de la familia. </P>     <P>Por su parte <I>Louro I</I>. plantea que en este proceso de cambio predominan las tareas denominadas de desarrollo, las que est&aacute;n relacionadas con las etapas del ciclo vital que necesariamente tiene que atravesar la familia para desarrollarse, crecer y madurar. Cuando cada uno de los miembros de la familia tiene bien definidas sus funciones y los roles correspondientes al ciclo vital cronol&oacute;gico, va cre&aacute;ndose una estructura familiar organizada que le permite tener un desarrollo en su identidad familiar y en la individualidad personal de sus componentes. Ahora bien, si en el esfuerzo de reorganizaci&oacute;n familiar la propia estructura familiar, por su falta de flexibilidad, no lo permite, aparecen entonces las disfunciones familiares. </P>     <P>Estas crisis son denominadas normativas o transitorias. El t&eacute;rmino <I>transitoria </I>est&aacute; utilizado, como se&ntilde;ala <I>P&eacute;rez C</I>. "en un sentido cin&eacute;tico y no en el sentido temporal de la palabra, esto es: una crisis es transitoria en funci&oacute;n de que posibilite o no el paso de una etapa a la otra del ciclo vital y no se refiere en ning&uacute;n sentido al tiempo de duraci&oacute;n de la crisis". </P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>Sin embargo, la din&aacute;mica familiar como todo proceso en desarrollo no es lineal y ascendente. Este proceso se ve afectado en muchas ocasiones por situaciones, que introducen cambios en su estructura y funcionamiento, debido a la existencia de hechos que act&uacute;an como fuentes generadoras de estr&eacute;s, como es el caso del divorcio, padecimiento de una enfermedad cr&oacute;nica, o el fallecimiento de un miembro de la familia, los cuales tienen una expresi&oacute;n particular en cada familia en dependencia de su historia, su propia din&aacute;mica, de la significaci&oacute;n que asigna al evento o situaci&oacute;n, y de los recursos con que cuenta para hacerle frente. En este caso las tareas que debe desarrollar la familia, son tareas de enfrentamiento que se derivan de las llamadas crisis no transitorias o paranormativas. </P>     <P>Como hemos visto las crisis familiares est&aacute;n asociadas tanto a la ocurrencia de determinadas situaciones transitorias de la vida familiar como el matrimonio, el nacimiento de un hijo, la jubilaci&oacute;n, que dan lugar a las llamadas crisis normativas; como tambi&eacute;n por situaciones o hechos accidentales, que desencadenan las crisis no transitorias o paranormativas, que generalmente tienen un mayor costo para la salud. Las crisis familiares han sido abordadas por algunos autores dada la importancia que le atribuyen en la salud familiar. </P>     <P>Al t&eacute;rmino crisis se le han dado diferentes significados, seg&uacute;n la intencionalidad de los estudios de los diferentes autores. Es una palabra que arrastra, desde siglos, un significado dram&aacute;tico y negativo, del cual, reci&eacute;n en los &uacute;ltimos tiempos y con el desarrollo de las nuevas concepciones sobre las crisis evolutivas, se ha tratado de dar un concepto m&aacute;s positivo. Derivada etimol&oacute;gicamente de un vocablo griego, crisis significa separaci&oacute;n y elecci&oacute;n, defini&eacute;ndose con estas 2 acciones un proceso din&aacute;mico compuesto por un per&iacute;odo, en el que deben producirse una separaci&oacute;n (de algo - alguien), antes de que pueda darse una elecci&oacute;n (de algo-alguien) como expresi&oacute;n de una evoluci&oacute;n madurativa; y entre ambos un tiempo, un antes y un despu&eacute;s. La comunidad cient&iacute;fica, que considera la crisis como un fen&oacute;meno evolutivo que da lugar a nuevos estados organizacionales, plantea haber rescatado este concepto, consider&aacute;ndola como una expresi&oacute;n de interrelaci&oacute;n, donde no se puede concebir un tiempo sin el otro, donde no hay elecci&oacute;n si no hay separaci&oacute;n y &eacute;sta tiene que ser previa en aquella. </P>     <P><I>Hamilton, Mc Cubbin y Fegley</i> en su libro <I>Stress and Family</I> conceptualizan las crisis como un aumento de la disrrupci&oacute;n, desorganizaci&oacute;n o incapacidad del sistema familiar para funcionar. La familia en crisis se caracteriza por la inhabilidad a retornar a la estabilidad, y a la constante presi&oacute;n a hacer cambios en la estructura familiar y en los modelos de interacci&oacute;n.<SUP>2</SUP> </P>     <P><I>Patterson J</i>. plantea que la crisis familiar se caracteriza por una desorganizaci&oacute;n familiar, donde los viejos modelos y las capacidades no son adecuados por largo tiempo y se requiere un cambio. Para este autor muchas crisis familiares son normativas que requieren cambios en la estructura y reglas familiares. Otras crisis son previamente promovidas por decisiones familiares para hacer mayores cambios; por ejemplo, cuando se hace un plan para mejorar el funcionamiento familiar y lograr una mejor satisfacci&oacute;n de las necesidades individuales y familiares. En otras situaciones la familia es impulsada hacia la crisis por la ocurrencia de eventos estresores no normativos, tales como, un accidente fatal en un miembro de la familia. Este modelo ve las crisis familiares como una variable continua que refleja la total ruptura del sistema, como por ejemplo, cuando ocurre un divorcio; tambi&eacute;n considera que existen crisis menores, que son virtualmente imperceptibles por la familia. Las crisis familiares representan el final del viejo sistema familiar, emergiendo nuevas formas de interacci&oacute;n.<SUP>3</SUP> </P>     <P><I>Cohen y Ahearn</i> definen la crisis como una situaci&oacute;n vital que incluye cambios, amenazas o dificultades, que originan desequilibrio personal. Puede derivarse de factores del desarrollo, como la pubertad, embarazo o edad madura; o de factores accidentales, incluidos un accidente automovil&iacute;stico, incendio o desastre natural.<SUP>4</SUP> </P>     <P>Pusimos en su consideraci&oacute;n diferentes acepciones del t&eacute;rmino crisis, algunas m&aacute;s pr&oacute;ximas al significado de cat&aacute;strofe, disrrupci&oacute;n, destrucci&oacute;n, con mayor &eacute;nfasis en los aspectos negativos de &eacute;stos, y otros que le dan un valor positivo que implica maduraci&oacute;n, desarrollo y crecimiento. </P>     <P>En nuestra opini&oacute;n las crisis no siempre resultan negativas a la familia ni se derivan de eventos traum&aacute;ticos, desagradables, catastr&oacute;ficos. Las crisis relacionadas con el tr&aacute;nsito por las etapas del ciclo vital, las llamadas normativas, son situaciones que demandan cambios en el sistema, que generalmente significan contradicciones, desacuerdos, separaci&oacute;n de viejos modelos de interacci&oacute;n, o asimilaci&oacute;n de nuevas formas organizacionales; modificaciones &eacute;stas que contribuyen a la maduraci&oacute;n, desarrollo y crecimiento del sistema familiar. </P>     <P><I>Louro I</i>. se&ntilde;ala que el vocablo crisis no implica la vivencia de circunstancias negativas o la m&aacute;xima expresi&oacute;n de un problema, sino tambi&eacute;n la oportunidad de crecer, superar la contradicci&oacute;n con la consiguiente valencia positiva. Las crisis no son se&ntilde;ales de deterioro, suponen riesgos y conquistas, son motores impulsores de los cambios. La familia en crisis no es necesariamente una familia disfuncional o problem&aacute;tica. El hecho de vivir en crisis no es necesariamente la causa de disfunci&oacute;n familiar, sino el modo c&oacute;mo se enfrenta. </P>     <P>Ahora bien, existen las crisis paranor-mativas, que no son m&aacute;s que aquellos cambios o transformaciones que experimenta la familia en cualquiera de sus etapas de desarrollo, que no est&aacute;n relacionadas con los per&iacute;odos del ciclo vital, sino con hechos situacionales o accidentales; por ejemplo, divorcio, separaci&oacute;n, abandono, muerte. Estas crisis suelen tener un impacto m&aacute;s desfavorable en la familia y un costo mayor para la salud.<SUP>5</SUP> </P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P><I>Ortiz T</i>. plantea que los eventos que desencadenan estas crisis son: </P> <OL>      <LI>Eventos de desmembramiento: son aquellos eventos vitales familiares, que constituyen separaci&oacute;n de alg&uacute;n miembro y que provocan crisis por esta p&eacute;rdida familiar (hospitalizaci&oacute;n, separaci&oacute;n, divorcio, muerte).</LI>     <LI>Eventos de incremento: son aquellos, que provocan crisis por incremento a causa de la incorporaci&oacute;n de miembros en la familia (adopciones, llegadas de familiares).</LI>     <LI>Eventos de desmoralizaci&oacute;n: son los que ocasionan crisis de este tipo por constituir hechos que rompen con las normas y valores de la familia (alcoholismo, infidelidad, farmacodependencia, delincuencia, encarcelamiento, actos deshonrosos).</LI>     <LI>Eventos de desorganizaci&oacute;n: son aquellos hechos que obstaculizan la din&aacute;mina familiar, y que por su naturaleza y repercusi&oacute;n facilitan las crisis familiares por desorganizaci&oacute;n (pareja inf&eacute;rtil, divorcio, accidentes, enfermedades psiqui&aacute;tricas, graves y retraso mental).</LI>    </OL>      <P>Las crisis paranormativas se clasifican en crisis por incremento, desmembramiento, atendiendo a la estabilidad de la membres&iacute;a y de desorganizaci&oacute;n y desmoralizaci&oacute;n, por el efecto que causan en la din&aacute;mica familiar. </P>     <P>En el caso de la familia es importante, no s&oacute;lo medir la ocurrencia del evento vital familiar, sino la vivencia que tiene la familia del evento. </P>     <P>Un evento vital no genera por s&iacute; solo crisis familiar, sino que &eacute;ste es un proceso en el cual se implican otros elementos: </P>  <UL>     <LI>La significaci&oacute;n que la familia asigna al evento vital familiar. </LI>     ]]></body>
<body><![CDATA[<LI>Los recursos con que cuenta la familia para hacer frente a las exigencias de ajuste del evento vital familiar.<SUP>6</SUP> </LI>    </UL>      <P>El significado que la familia asigna al evento va a depender de c&oacute;mo la perciba &eacute;sta. La repercusi&oacute;n del evento var&iacute;a en dependencia de la atribuci&oacute;n del significado que tenga en cada familia. Tanto la significaci&oacute;n, como los recursos pueden hacer variar la dimensi&oacute;n y el sentido de la crisis.<SUP>7-9</SUP> </P>     <P>Entre los recursos familiares m&aacute;s importantes se encuentra la cohesi&oacute;n, que se expresa en el nivel de apoyo mutuo, afecto y confianza entre los miembros de la familia. Cuando la familia puede contar con esta posibilidad de decisi&oacute;n conjunta, cuenta con un recurso muy positivo para el enfrentamiento a las diferentes problem&aacute;ticas de la vida familiar. Otro puntal importante es la flexibilidad, ya que en la medida que la organizaci&oacute;n interna de la estructura familiar sea m&aacute;s flexible, permitiendo adoptar nuevos roles y reglas, se facilitar&aacute; la soluci&oacute;n de los conflictos. Esta capacidad del sistema da lugar al recurso de adaptabilidad, que no es m&aacute;s que la capacidad de la familia para enfrentar los cambios y adaptarse al medio social; es decir, la habilidad para cambiar de la estructura de poder, las relaciones de rol y las reglas en dependencia de la nueva situaci&oacute;n. </P>     <P>La permeabilidad es otro recurso familiar que se refiere a la capacidad de la familia de abrirse hacia otras instituciones de la sociedad, permitiendo la relaci&oacute;n prudente de sus miembros con otros subsistemas. Se manifiesta en la posibilidad de solicitar y permitir la ayuda desde fuera del sistema familiar. La apertura del sistema facilita el apoyo social de otras familias, de los amigos y compa&ntilde;eros m&aacute;s cercanos, y de otras instituciones sociales como pudiera ser el M&eacute;dico de la Familia. </P>     <P>El apoyo social es un recurso que se puede referir al propio sistema cuando es la familia la que act&uacute;a como sistema de apoyo, brindando ayuda a todos sus miembros, o cuando la recibe de otras personas, grupos o instituciones.<SUP>10</SUP> </P>     <P>Tanto los eventos normativos como los paranormativos, tienen algunas especificidades que los caracterizan: por ejemplo, algunos eventos normativos se pueden prever, lo que permitir&iacute;a hacer an&aacute;lisis con antelaci&oacute;n, y redundar&iacute;a en una preparaci&oacute;n mejor para enfrentarlo; mientras que algunos eventos paranormativos pueden ser esperados, como es el caso de una hospitalizaci&oacute;n planificada, o una muerte despu&eacute;s de un per&iacute;odo largo de enfermedad. Muchos no se pueden prever como el caso de la muerte s&uacute;bita, o por accidente, y el suicidio. </P>     <P>En ambos existen experiencias previas con algunos eventos: en los normativos se transmiten las experiencias de una generaci&oacute;n a otra, como es el caso del embarazo, o la adolescencia; en los eventos paranormativos, la experiencia previa es menor, aunque en el divorcio, o la muerte de un miembro de la familia, es posible la existencia de experiencias anteriores en la familia. </P>     <P>La persistencia en el tiempo de las crisis que desencadenan los diferentes eventos, var&iacute;a en dependencia del evento. Generalmente en los normativos el tiempo de la duraci&oacute;n de las crisis es m&aacute;s breve, aunque por las caracter&iacute;sticas de algunos eventos, como la adolescencia, que est&aacute; contemplada en un rango de edad mayor en estos momentos, pudiera considerarse con mayor tiempo de duraci&oacute;n. En el caso de las paranormativas el per&iacute;odo de duraci&oacute;n de las crisis puede ser m&aacute;s prolongado y su recuperaci&oacute;n m&aacute;s tard&iacute;a. Esto no descarta que por la forma de enfrentamiento positivo de algunos de estos eventos se recuperen m&aacute;s r&aacute;pido de la crisis. </P>     <P>El sentido de p&eacute;rdida se tiene que ver tambi&eacute;n en dependencia del evento, aunque normalmente los normativos son menos dr&aacute;sticos en cuanto a la p&eacute;rdida, hay que tener en cuenta la viudez, que s&iacute; tiene un gran sentido de p&eacute;rdida. En los eventos paranormativos, el sentido de p&eacute;rdida es m&aacute;s impactante en los eventos de desmembramiento, y no as&iacute; en el resto. El impacto emocional y el da&ntilde;o a que se expone la familia, en los eventos normativos, puede tener menor intensidad, que en los paranormativos. </P> <H4>Propuesta de intervenci&oacute;n ante las crisis familiares</H4>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>Antes de poner en pr&aacute;ctica los procedimientos que apoyen y gu&iacute;en a la familia a la recuperaci&oacute;n, es necesario hacer una evaluaci&oacute;n de la situaci&oacute;n familiar, donde se deben tener en cuenta los siguientes aspectos: </P> <OL>      <LI>Tipo de evento ocurrido, experiencias previas, intensidad de los factores estresantes.</LI>     <LI>La forma en que afect&oacute; a la familia, grado de desorganizaci&oacute;n y la conducta familiar reactiva ante el evento.</LI>     <LI>La historia de otras crisis familiares, los mecanismos de resoluci&oacute;n de las crisis usuales, y los m&eacute;todos de que dispone la familia para enfrentar las crisis.</LI>     <LI>Habilidad para adaptarse a la nueva situaci&oacute;n, grado de flexibilidad del sistema familiar.</LI>     <LI>Nivel de apoyo disponible y de recursos familiares en general.</LI>     <LI>Nivel de aceptaci&oacute;n de la ayuda.</LI>    </OL>      <P>Estos elementos pueden brindar, en alguna medida, una valoraci&oacute;n de los posibles pron&oacute;sticos de la capacidad adaptativa de la familia. </P>     <P>Entre los objetivos fundamentales, a los que deben ir encaminados la intervenci&oacute;n podemos citar reforzar o fomentar los mecanismos adaptativos de la familia; ayudar a reordenar y a organizar el funcionamiento familiar; y ayudar a la familia a reconocer sus propios recursos protectores, que le permitan el reordenamiento familiar. </P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>La resoluci&oacute;n de la crisis est&aacute; dirigida a la adaptaci&oacute;n y a la recuperaci&oacute;n del equilibrio familiar y los pasos a seguir para lograr esa resoluci&oacute;n de la crisis son los siguientes: </P> <OL>      <LI>Identificaci&oacute;n de la fuente de estr&eacute;s, detallar las causas que llevaron a la familia a la crisis.</LI>     <LI>Analizar la situaci&oacute;n como un problema de toda la familia, y no de algunos miembros nada m&aacute;s.</LI>     <LI>Redimensionar la situaci&oacute;n, manejando el significado y la gravedad del problema; ayudar a minimizar los efectos de la desorganizaci&oacute;n.</LI>     <LI>Buscar opciones para la soluci&oacute;n del problema con los propios recursos de la familia, alentarlos en la b&uacute;squeda de nuevas soluciones.</LI>     <LI>Reforzar las soluciones positivas y destacar las habilidades familiares en la soluci&oacute;n de los problemas.</LI>     <LI>Tratar de que la familia integre las nuevas situaciones a los acontecimientos cotidianos de la vida familiar.</LI>     <LI>Ayudar a la familia a recuperar la sensaci&oacute;n de control, disminuyendo las sensaciones de impotencia, y las creencias de la carencia de habilidades para resolver los problemas.</LI>     <LI>Flexibilizar el sistema familiar.</LI>     <LI>Guiar y regular los esfuerzos adaptativos de la familia.</LI>    ]]></body>
<body><![CDATA[</OL>  <H4>CONCLUSIONES</H4>     <P>El enfoque evolutivo de las crisis familiares ha permitido cambios en su conceptualizaci&oacute;n. </P>     <P>Las crisis familiares no siempre tienen consecuencias negativas, ni son referidas siempre a circunstancias traum&aacute;ticas, sino que est&aacute;n relacionadas tambi&eacute;n con acontecimientos normales del desarrollo familiar. La familia en crisis no es siempre una familia disfuncional, son situaciones de cambio, que implican transformaciones en el sistema familiar, pero si la familia es capaz de asimilar estas reestructuraciones, pueden ser fuente de crecimiento y desarrollo familiar. </P>     <P>El evento familiar, por s&iacute; solo, no genera crisis, depende siempre del significado que le otorga la familia, y su repercusi&oacute;n va a estar relacionada, tanto con la capacidad adaptativa de la familia, como con el resto de los recursos con que cuenta la misma. Las acciones de prevenci&oacute;n estar&iacute;an orientadas fundamentalmente a fomentar la capacidad adaptativa de la familia. </P> <H4>SUMMARY</H4>     <P>With this paper we intend to update the topic of the family crises. It is shown that the own events of development as well as the accidental ones bring about the appearance of crises in the family. It is made clear that they not always have negative implications for the family. Emphasis is made on the assessment of the event for the family and its significance. The role played by the family resources as protective and modulators of the crisis is stressed. Finally, some of the steps to be taken in family intervention are mentioned. </P>     <P>Subject headings: FAMILY RELATIONS; LIFE CHANGE EVENTS. </P> <H4>REFERENCIAS BIBLIOGR&Aacute;FICAS</H4> <OL>      <!-- ref --><LI>OMS. La salud y la familia. Estudios sobre la demograf&iacute;a de los ciclos de vida de la familia y sus implicaciones en la salud. Ginebra: OMS, 1978:34 (Serie de Informes T&eacute;cnicos; No. 62).</LI>    <!-- ref --><LI>Hamilton I, Mc Cubbin A, Figley C. Stress and family. Coping with catastrofe. New York: 1983;Vol2:5-50.</LI>    <!-- ref --><LI>Patterson J, Garwick A. Levels of meaning in family stress theory. Fam Process 1994;33(3):287-304.</LI>    <!-- ref --><LI>Cohen R, Ahearn F. Manual de la atenci&oacute;n de salud mental para v&iacute;ctimas de desastres. M&eacute;xico: Editorial Harla, 1989:22-24.</LI>    <!-- ref --><LI>Patterson J. Families experiencing stress family. Syst Med 1988;6(2):200-30.</LI>    <!-- ref --><LI>P&eacute;rez C. Crisis familiares no transitorias. Rev Med Gen Integr 1992;8(2):144-51.</LI>    <!-- ref --><LI>Soto Y. Caracter&iacute;sticas de las manifestaciones del estr&eacute;s y su relaci&oacute;n con la familia. La Habana:Editorial Pueblo y Educaci&oacute;n, 1991;20-30.</LI>    <!-- ref --><LI>Bages N. Estr&eacute;s y salud. El papel de los factores protectores. Comportamiento 1990;1(1):16-27.</LI>    <!-- ref --><LI>Bogd F, Steiner G, Boland M. Children, families and HIV/AIDS. New York: Guilfort, 1995;115-17.</LI>    <!-- ref --><LI>Zald&iacute;var D. Conocimiento y dominio del estr&eacute;s. La Habana: Editorial Ciencia y T&eacute;cnica, 1996:5- 40.</LI>    </OL>      <P>Recibido: 10 de marzo de 1999. Aprobado: 25 de mayo de 1999.     <BR> <I>Lic. Idarmis Gonz&aacute;lez Ben&iacute;tez.</I> Edificio SP 20. apto. 36. Micro X. Alamar. Habana del Este, Ciudad de La Habana, Cuba. </P>     <P><SUP><A NAME="x"></A>1</sup> Especialista en Psicolog&iacute;a de la Salud. Profesora Asistente Facultad <SUP>"</SUP>Calixto Garc&iacute;a<SUP>"</SUP>. </P>    ]]></body>
<body><![CDATA[ ]]></body><back>
<ref-list>
<ref id="B1">
<nlm-citation citation-type="book">
<collab>OMS.</collab>
<source><![CDATA[La salud y la familia: Estudios sobre la demografía de los ciclos de vida de la familia y sus implicaciones en la salud]]></source>
<year>1978</year>
<page-range>34</page-range><publisher-loc><![CDATA[Ginebra ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[OMS]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B2">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Hamilton]]></surname>
<given-names><![CDATA[I]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Mc Cubbin]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Figley]]></surname>
<given-names><![CDATA[C]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Stress and family.: Coping with catastrofe]]></article-title>
<source><![CDATA[New York]]></source>
<year>1983</year>
<volume>Vol2</volume>
<page-range>5-50</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B3">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Patterson]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Garwick]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Levels of meaning in family stress theory]]></article-title>
<source><![CDATA[Fam Process]]></source>
<year>1994</year>
<volume>33</volume>
<numero>3</numero>
<issue>3</issue>
<page-range>287-304</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B4">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Cohen]]></surname>
<given-names><![CDATA[R]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Ahearn]]></surname>
<given-names><![CDATA[F]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Manual de la atención de salud mental para víctimas de desastres]]></source>
<year>1989</year>
<page-range>22-24</page-range><publisher-loc><![CDATA[México ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Editorial Harla]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B5">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Patterson]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Families experiencing stress family]]></article-title>
<source><![CDATA[Syst Med]]></source>
<year>1988</year>
<volume>6</volume>
<numero>2</numero>
<issue>2</issue>
<page-range>200-30</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B6">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Pérez]]></surname>
<given-names><![CDATA[C]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Crisis familiares no transitorias]]></article-title>
<source><![CDATA[Rev Med Gen Integr]]></source>
<year>1992</year>
<volume>8</volume>
<numero>2</numero>
<issue>2</issue>
<page-range>144-51</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B7">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Soto]]></surname>
<given-names><![CDATA[Y]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Características de las manifestaciones del estrés y su relación con la familia]]></source>
<year>1991</year>
<page-range>20-30</page-range><publisher-loc><![CDATA[La Habana ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Editorial Pueblo y Educación,]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B8">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Bages]]></surname>
<given-names><![CDATA[N]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Estrés y salud: El papel de los factores protectores]]></article-title>
<source><![CDATA[Comportamiento]]></source>
<year>1990</year>
<volume>1</volume>
<numero>1</numero>
<issue>1</issue>
<page-range>16-27</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B9">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Bogd]]></surname>
<given-names><![CDATA[F]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Steiner]]></surname>
<given-names><![CDATA[G]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Boland]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Children, families and HIV/AIDS]]></source>
<year>1995</year>
<page-range>115-17</page-range><publisher-loc><![CDATA[New York ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Guilfort]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B10">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Zaldívar]]></surname>
<given-names><![CDATA[D]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Conocimiento y dominio del estrés]]></source>
<year>1996</year>
<page-range>5- 40</page-range><publisher-loc><![CDATA[La Habana ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Editorial Ciencia y Técnica]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
</ref-list>
</back>
</article>
