<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>0864-2125</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Revista Cubana de Medicina General Integral]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Rev Cubana Med Gen Integr]]></abbrev-journal-title>
<issn>0864-2125</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[ECIMED]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S0864-21252001000100011</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[El maltrato infantil]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Robaina Suárez]]></surname>
<given-names><![CDATA[Gloria]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,MINSAP  ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[Ciudad de La Habana ]]></addr-line>
<country>Cuba</country>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>02</month>
<year>2001</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>02</month>
<year>2001</year>
</pub-date>
<volume>17</volume>
<numero>1</numero>
<fpage>74</fpage>
<lpage>80</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0864-21252001000100011&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S0864-21252001000100011&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S0864-21252001000100011&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><kwd-group>
<kwd lng="es"><![CDATA[MALTRATO A LOS NIÑOS]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[MALTRATO A LOS NIÑOS]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[ABUSO SEXUAL INFANTIL]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[ABUSO SEXUAL INFANTIL]]></kwd>
</kwd-group>
</article-meta>
</front><body><![CDATA[ <P>&nbsp;</P> <H2>El maltrato infantil </H2>     <P ALIGN="JUSTIFY"><A HREF="#cargo"><B><I>Gloria Robaina Su&aacute;rez1</i></B></A></P>     <P ALIGN="JUSTIFY">DeCS: <B>MALTRATO A LOS NI&Ntilde;OS/diagn&oacute;stico;MALTRATO A LOS NI&Ntilde;OS /psicolog&iacute;a; ABUSO SEXUAL INFANTIL/diagn&oacute;stico; ABUSO SEXUAL INFANTIL/psicolog&iacute;a.</B> </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">El maltrato infantil es tan viejo como la humanidad misma. La Biblia recoge muchos ejemplos, y tal vez el m&aacute;s conocido sea la <I>Matanza de los Incocentes, </I>ordenada por Herodes, temiendo el nacimiento de Jes&uacute;s, Rey de los Jud&iacute;os. </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">El infanticidio es uno de los actos m&aacute;s violentos practicados sobre los ni&ntilde;os y aceptado en tiempos remotos por motivos religiosos o disciplinarios.1,2 Las tribus tamalas de Madagascar, sacrificaban al hijo nacido en d&iacute;a nefasto para proteger a la familia; los egipcios ofrendaban una ni&ntilde;a al r&iacute;o Nilo para que fertilizara mejor la cosecha anual; en Grecia y Roma los ni&ntilde;os enfermos y malformados eran eliminados; mientras que en China, arrojar el cuarto hijo a las fieras constitu&iacute;a un m&eacute;todo de control de la natalidad. </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Asociado a estas pr&aacute;cticas, el castigo f&iacute;sico ha sido usado, y a&uacute;n lo es, como m&eacute;todo educativo y disciplinario. El Derecho Romano otorgaba al<I> pater famili</I> derechos de vida o muerte sobre sus hijos, pudiendo venderlos, matarlos, castigarlos o abando narlos a su gusto, erigiendo la familia sobre bases de poder y fuerza. </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Con el cristianismo hay un cambio conceptual al concebirse los hijos como enviados de Dios, invirti&eacute;ndose los principios morales de la familia, y la paternidad pas&oacute; a otorgar m&aacute;s deberes que derechos,<SUP>2</SUP> (P&eacute;rez Fuentes G, Gonz&aacute;lez P&eacute;rez J.Violencia en el ni&ntilde;o. Ponencia Taller de Violencia, enero de 1995. Ciudad de La Habana, Biblioteca del Instituto de Medicina Legal No. 50) (Rosenfal MS, Krauet S, Fern&aacute;ndez M. Presentaci&oacute;n de un caso. Forense 97. XX Jornada Cubana de Medicina Legal. IX congreso de la Sociedad Latinoamericana de Medicina Legal; octubre 1995; Instituto de Medicina Legal. Biblioteca del Instituto de Medicina Legal No. 54) hasta que San Agust&iacute;n, con su imagen distorsionada del ni&ntilde;o como un ser imperfecto y mal&eacute;volo, influye notablemente en la educaci&oacute;n del siglo xvii, pasando el castigo corporal a ser indispensable en el trato del ni&ntilde;o. No es hasta el siglo xviii que nuevamente se revaloriza al ni&ntilde;o como persona a partir de su importancia econ&oacute;mica como fuerza de trabajo en la Revoluci&oacute;n Industrial, obviando el aspecto humanitario de la cuesti&oacute;n.2 </P>     <P>Es en la segunda mitad del siglo XIX cuando aparecen por vez primera publicaciones en relaci&oacute;n con este tema. En 1860, <I>Ambrosio Tardieu</I>, m&eacute;dico franc&eacute;s, public&oacute; un art&iacute;culo describiendo lesiones particulares halladas en los ni&ntilde;os, pero no es hasta casi un siglo despu&eacute;s, en 1946, cuando el radi&oacute;logo <I>John Caffev </I>enuncia los primeros conceptos formales al respecto, al publicar hallazgos de fracturas m&uacute;ltiples y hematomas subdurales en ni&ntilde;os cuyos padres no ofrecen una explicaci&oacute;n coherente. A&ntilde;os despu&eacute;s, en 1966, <I>Kempe y Silverman</I>, agregan a este enunciado la internacionalidad del adulto en la lesi&oacute;n.<SUP>2</SUP> (P&eacute;rez Fuentes G, Gonz&aacute;lez P&eacute;rez J. Violencia en el Ni&ntilde;o. Ponencia Taller de Violencia, enero de 1995. Ciudad de La Habana, Biblioteca del Instituto de Medicina Lagal No. 50.). </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">En la actualidad se mantiene vigente el problema. Millones de ni&ntilde;os viven sometidos a trabajos forzados, prostituci&oacute;n, hambre, fr&iacute;o, mendicidad, careciendo de educaci&oacute;n y atenci&oacute;n m&eacute;dica por irrespon-sabilidad social y familiar, y se agrava constantemente la situaci&oacute;n por el empeoramiento de las condiciones de vida, incremento de la pobreza, drogadicci&oacute;n, alcoholismo y delincuencia, someti&eacute;ndosele cada vez m&aacute;s a violentas formas de castigo corporal f&iacute;sico, o a las m&aacute;s sutiles torturas sicol&oacute;gicas, negligencias y negaci&oacute;n de sus m&aacute;s elementales derechos.1,3,4 </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">La familia como eje central de la vida y la sociedad es la responsable del desarrollo del ni&ntilde;os. Contradiciendo mitos, la violencia familiar existe en todas las clases sociales y provoca un grave y profundo deterioro de la misma. Es precisamente una de las instituciones sociales donde resulta m&aacute;s dif&iacute;cil identificarla porque se considera un G, Gonz&aacute;lez asunto privado, y ello exacerba los sufrimientos de las v&iacute;ctimas que padecen en silencio. Es un fen&oacute;meno complejo, en el que act&uacute;an diversos factores culturales, pol&iacute;ticos, sociales, econ&oacute;micos, &eacute;tnicos y religiosos,1-3,5 y que deviene inaceptable cuando la v&iacute;ctima es un ser f&iacute;sico y s&iacute;quicamente imposibilitado de su autodefensa: un ni&ntilde;o. </P> <H4 ALIGN="CENTER">Epidemiolog&iacute;a </H4>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="JUSTIFY">En Estados Unidos se reportan anualmente 1 600 000 casos de maltrato con 2 000 defunciones, constituyendo solo la punta del iceberg los que acuden a requerir asistencia m&eacute;dica y hospitalaria. Entre un 60-70 % son menores de 3 a&ntilde;os, el 60 % son varones, aunque dentro del abuso sexual se reporta un 83 % de ni&ntilde;as,6-8 y se reporta un 100 % de familias disfuncionales con uso del castigo f&iacute;sico como medida disciplinaria. </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">En Colombia se reporta que en el 36 % de los hogares se golpea a los ni&ntilde;os, mientras que en Guyana el 2 % de la poblaci&oacute;n infantil tiene alguna incapacidad o secuela por maltratos.5,7,9 En Cuba, a pesar del trabajo social e institucional realizado por a&ntilde;os, a&uacute;n persisten en el seno familiar formas de expresi&oacute;n del maltrato, que no por ser menos frecuentes y graves, dejan de constituir un problema de salud a tener en cuenta, no solo por las instituciones de salud, sino por todas las instancias relacionadas con el desarrollo de la infancia. </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">En la reuni&oacute;n del Grupo de Consulta Regional sobre Maltratato Infantil, efectuada en Brasil en julio de 1992, se define este mal como "toda acci&oacute;n o conducta de un adulto con repercusi&oacute;n desfavorable en el desarrollo f&iacute;sico, sicol&oacute;gico y sexual de una persona menor".2 (P&eacute;rez FuentesP&eacute;rez J. Violencia en el ni&ntilde;o. Ponencia Taller de Violencia, enero de 1995. Ciudad de La Habana, Biblioteca del Instituto de Medicina Legal No. 50). Se estableci&oacute; que tiene diferentes formas de expresi&oacute;n: </P> <OL>      <P ALIGN="JUSTIFY">    <LI>Abuso (f&iacute;sico, sicol&oacute;gico o sexual). </LI>    <p></P>     <LI>Abandono (f&iacute;sico o emocional). </LI>     <LI>Negligencia. </LI>     <LI>Explotaci&oacute;n. </LI>     <LI>S&iacute;ndrome de Manchausen. </LI>    ]]></body>
<body><![CDATA[</OL>      <P ALIGN="JUSTIFY">En relaci&oacute;n con el abuso, el f&iacute;sico se refiere a cualquier acci&oacute;n no accidental por parte de los padres o cuidadores, que provoque da&ntilde;o f&iacute;sico o enfermedad, y puede manifestarse a trav&eacute;s de golpes, sacudidas, quemaduras y otros abusos; mientras que el sicol&oacute;gico, muy frecuente y de dif&iacute;cil detecci&oacute;n, se manifiesta a trav&eacute;s de amenazas, cr&iacute;ticas, desprecio, burlas, insultos, hostilidad verbal, bloqueo de iniciativas, humillaciones, encierro, aislamiento, creaci&oacute;n de falsas expectativas, chantajes y exigencias extremas.2,8 </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">El abuso sexual abarca desde actos en que no existe contacto sexual directo, hasta cualquier acci&oacute;n con contacto sexual manifiesto, y es tal vez una de las formas m&aacute;s repudiadas de la violencia infantil por su connotaci&oacute;n social.10 </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Por su parte, el abandono f&iacute;sico se expresa en situaciones en que las necesidades f&iacute;sicas b&aacute;sicas, como alimentaci&oacute;n, vestido, protecci&oacute;n, vigilancia y cuidados m&eacute;dicos, no son atendidos debidamente. Quiz&aacute;s el menos identificado de ellos lo constituye el abandono de la lactancia materna, por la privaci&oacute;n de sus ventajas al beb&eacute; por una madre apta para lactar. El abandono emocional se evidencia mediante la falta persistente de respuesta a se&ntilde;ales como lo son el llanto, la sonrisa y las expresiones emocionales o de conducta. </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">La negligencia,a su vez abarca un conjunto de acciones consideradas irresponsables, que provocan da&ntilde;os al menor (accidentes, deambulantes callejeros, ausencias injustificadas a la escuela, falta de apoyo en las tareas escolares). Igualmente el no cumplimiento de la consultas m&eacute;dicas programadas, vacunaci&oacute;n, tratamientos m&eacute;dicos indicados y de rehabilitaci&oacute;n de defectos f&iacute;sicos y s&iacute;quicos, o la aplicaci&oacute;n inadecuada de medicamentos.2 </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">La explotaci&oacute;n se describe cuando se asigna al ni&ntilde;o con car&aacute;cter obligatorio, la realizaci&oacute;n continuada de trabajos dom&eacute;sticos o laborales, que exceden sus l&iacute;mites y capacidades con fines de lucro. Se incluyen en este caso la prostituci&oacute;n y la pornograf&iacute;a infantil. </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">El s&iacute;ndrome de Manchause, por &uacute;ltimo, se expresa en ni&ntilde;os cuyos padres inventan historias de enfermedades inexisten-tes, falseando s&iacute;ntomas y signos, pasando de m&eacute;dico en m&eacute;dico, someti&eacute;ndolos a exploraciones y tratamientos innecesarios, con la posibilidad de producir iatrogenia o desarrollar una enfermedad real inducida por los padres. </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Para que exista maltrato hacen falta 4 elementos; a la vez cada uno de estos elementos abarca caracter&iacute;sticas peculiares que pueden considerarse como los <I>factores de riesgo</I>. </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">En tal caso, podemos considerar al ni&ntilde;o como la v&iacute;ctima; el adulto, el agresor; la situaci&oacute;n propicia es considerada como la propia agresi&oacute;n y la familia es el medio de ocurrencia del suceso. </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">En relaci&oacute;n con el ni&ntilde;o pueden darse situaciones diversas pues suele ser un hijo no deseado, con peculiaridades que no satisfacen las expectativas de los padres: sexo no deseado, irritable, desobediente, con presencia de discapacidades, dif&iacute;cil de educar, demandante, enfermizo, con alto nivel de actividad motora e hiperquinesia. Con mayor frecuencia son varones y menores de 5 a&ntilde;os los m&aacute;s susceptibles al maltrato f&iacute;sico, mientras que son las hembras en edad escolar las que m&aacute;s sufren el abuso sexual<SUP>10</SUP> (Rosenfel MS, Krauet S, Fern&aacute;ndez M. Presentaci&oacute;n de un caso. Farence 97. XX Jornada Cubana de Medicina Legal. IX Congreso de la Sociedad Latinoamericana de Medicina Legal; octubre 1995; Instituto de Medicina Legal. Bioblioteca del Instituto de Medicina Legal No. 54.). </P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="JUSTIFY">En el agresor las principales caracter&iacute;sticas de riesgo ser&aacute;n las frustraciones, el estr&eacute;s, los conflictos hogare&ntilde;os y el bajo nivel socioecon&oacute;mico; la pobreza incrementa el estr&eacute;s y este la agresividad. El nivel escolar y la edad no parecen ser factores predictivos, pero parece ser m&aacute;s frecuente entre padres adolescentes por su inmadurez para enfrentar la responsabilidad de la paternidad. En relaci&oacute;n con el sexo, la mujer maltrata m&aacute;s, pero suele ser el hombre quien lo hace con mayor severidad y gravedad. No se relaciona con la ocupaci&oacute;n, pero s&iacute; con el desempleo, subempleo y trabajos inestables. En contra de lo que muchos piensan, apenas el 5 % son sic&oacute;ticos o con verdaderas inadaptaciones sociales, pero en la mayor&iacute;a existen antecedentes de haber sido ellos mismos v&iacute;ctimas de maltrato en su infancia.6,7 </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Los factores desencadenantes del evento que crean las situaciones propicias, suelen ser los problemas econ&oacute;micos, la p&eacute;rdida del empleo, las frustraciones cotidianas, un elevado porcentaje de alteraciones de la din&aacute;mica y el funcionamiento familiar, que lleva a que sean en su mayor&iacute;a disfuncionales extensas, uniparentales con mala din&aacute;mica, en las que abundan las discusiones, las groser&iacute;as, las cr&iacute;ticas, los celos y otros males a&uacute;n peores como el alcoholismo, la drogadicci&oacute;n, la prostituci&oacute;n y la homosexualidad.4,6,7,9 </P> <H4 ALIGN="CENTER">Formas de presentaci&oacute;n </H4>     <P ALIGN="JUSTIFY">La violencia dom&eacute;stica, y en particular contra el ni&ntilde;o, existe en cualquier sociedad y provoca un grave deterioro del individuo y la familia. Es frecuentemente considerado un asunto privado, donde se exacerban los sufrimientos de la peque&ntilde;a v&iacute;ctima que debe padecer en silencio. Tiene m&uacute;ltiples formas de expresi&oacute;n, pero todas poco evidentes para quien no piensa en ello. </P> <H4 ALIGN="CENTER">Elementos de sospecha </H4>     <P ALIGN="JUSTIFY">Podemos comenzar a sospechar un maltrato infantil, cuando en la anamnesis se aprecia un retardo inexplicable en la consulta m&eacute;dica, discrepancias en el relato de ambos padres, y entre este y las caracter&iacute;sticas de las lesiones, explicaciones excesivas incoherentes, actitudes defensivas, o tambi&eacute;n antecedentes de lesiones inexplicables anteriores. </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">En relaci&oacute;n con el abuso sexual, lo com&uacute;n es la ausencia de informaci&oacute;n, un gran silencio alrededor de un ni&ntilde;o triste, hura&ntilde;o, con retardo de su desarrollo general. En el examen f&iacute;sico nos lo puede hacer sospechar una actitud desconfiada o temerosa, un ni&ntilde;o silencioso, ap&aacute;tico, expectante, con llamativa tolerancia a procederes m&eacute;dicos cruentos, como acostumbrado al dolor, y en el que pueden evidenciarse a la vez diferentes tipos de lesiones, heridas, hematomas, quemaduras, fracturas que no se corresponden con la explicaci&oacute;n familiar; o tambi&eacute;n presencia de lesiones en diferentes estadios de evoluci&oacute;n, imposibles de corresponderse con un &uacute;nico y reciente accidente que motive la consulta. En estos ni&ntilde;os puede evidenciarse una tendencia familiar a presentar cabellos largos, ropas con cuellos o mangas largas, a&uacute;n en vera no, y curas o vendajes que oculten las lesiones (P&eacute;rez Fuentes G, Gonz&aacute;lez P&eacute;rez J. Violencia en el ni&ntilde;o. Ponencia Taller de Violencia, enero de 1995. Ciudad de La Habana, Biblioteca del Instituto de Medicina Legal No.50) (Rosenfel MS, Krauet S, Fern&aacute;ndez M. Presentaci&oacute;n de un caso. Frense 97. XX Jornada Cubana de Medicina Legal. IX Congreso de la Sociedad Latinoamericana de Medicina Legal; octubre 1995; Instituto de Medicina Legal. Biblioteca del Instituto de Medicina Legal No.54.). </P> <H4 ALIGN="CENTER">Elementos diagn&oacute;sticos. Signos y s&iacute;ntomas </H4>     <P ALIGN="JUSTIFY">En el maltrato f&iacute;sico se observan lesiones cut&aacute;neomucosas caracterizadas por contusiones, hematomas, escoriaciones, equimosis, heridas, quemaduras de cigarros, planchas u otros objetos; suelen aparecer de forma repetida y en diversos estados, lo que imposibilita ubicarlas en un evento &uacute;nico y fortuito, sino que apunta claramente a un hecho voluntario y repetido. </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Son frecuentes tambi&eacute;n las lesiones esquel&eacute;ticas tales como fracturas m&uacute;ltiples y de diferentes localizaciones fundamentalmente en huesos largos: f&eacute;mur, tibia, costillas y cr&aacute;neo, que igualmente por su severidad no se corresponden con el hecho narrado. En ocasiones aparecen fracturas recientes y antiguas. </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Pueden aparecer lesiones viscerales que se corresponden con maltratos producidos por maniobras violentas severas; fuertes sacudidas de hombros y cuello, as&iacute; como del tronco, empujones fuertes con proyecci&oacute;n que provocan ruptura de &oacute;rganos internos como el h&iacute;gado, el ri&ntilde;&oacute;n, o el bazo. Estas lesiones definen una de las nomenclaturas usadas para este hecho, el <I>battered syndrome</I>, o s&iacute;ndrome del ni&ntilde;o sacudido de los franceses, que aparece desde los primeros reportes del tema. </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Igualmente a este grupo corresponde el trauma abdominal difuso con o sin hemorragia, ocasionado por las golpizas, o por proyecciones al ser empujados o golpeados con objetos, y comprende el 30 % del total de traumas abdominales en el ni&ntilde;o. </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Finalmente debemos referirnos a las lesiones craneoencef&aacute;licas que probablemente constituyen las lesiones de mayor gravedad y son la primera causa de lesi&oacute;n craneoencef&aacute;lica grave, y la causa m&aacute;s frecuente de muerte en el ni&ntilde;o maltratado. La hemorragia retiniana, subdural y subaracnoidea, son manifestaciones frecuentes del trauma directo craneal, o de los efectos del ya descrito s&iacute;ndrome del ni&ntilde;o sacudido. </P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="JUSTIFY">En el maltrato y abandono emocional, las manifestaciones no ser&aacute;n nunca evidentes y precisas, ni a corto ni a largo plazo como en el f&iacute;sico, pues las huellas del abandono y falta de atenci&oacute;n son sutiles y se instalan lentamente, adem&aacute;s, lesionan no solo el cuerpo, sino tambi&eacute;n el desarrollo sicol&oacute;gico y social del ni&ntilde;o. Se evidenciar&aacute;n a trav&eacute;s de un retardo y alteraci&oacute;n del crecimiento y desarrollo, trastornos en el desarrollo motor, s&iacute;quico e intelectual, trastornos en el aprendizaje, en el conducta social y emocional, dificultades para socializarse y expresarse, as&iacute; como tambi&eacute;n una elevada agresividad, retraimiento, marcada susceptibilidad a enfermedades y mala evoluci&oacute;n de las mismas. </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Por su parte, en el maltrato y abuso sexual los s&iacute;ntomas y signos s&iacute; van a estar determinados por los indicadores de trauma local, infecciones, dolor, inflamaci&oacute;n y sangramiento en los momentos recientes de la ocurrencia y en relaci&oacute;n directa con el grado de violencia empleado; as&iacute; como tambi&eacute;n con la p&eacute;rdida de la capacidad de concentraci&oacute;n, trastornos en la atenci&oacute;n, cambios de comportamiento, aislamiento, mutismo, conductas presuicidas y sexualizadas cuando el hecho se hace reiterado y cr&oacute;nico, llegando el propio ni&ntilde;o en ocasiones a ocultarlo con af&aacute;n, como si &eacute;l fuera c&oacute;mplice o lo provocara, origin&aacute;ndole un sentimiento de verg&uuml;enza y culpabilidad, que impide lo denuncie y se libere de &eacute;l. </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">La complejidad de este fen&oacute;meno no es pretexto para la pasividad, no es una fatalidad con la que hay que aprender a vivir, es una realidad socialmente transformable. </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">En 1981, la ONU, en la Convenci&oacute;n de los Derechos del Ni&ntilde;o, estableci&oacute; bien claro entre sus muchos aspectos, el derecho del ni&ntilde;o a ser protegido contra el maltrato f&iacute;sico, el abandono y la explotaci&oacute;n, y el derecho a que le sean satisfechas todas sus necesidades materiales y espirituales.11 </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">En Cuba, el C&oacute;digo Penal recoge en m&aacute;s de 10 de sus art&iacute;culos, los aspectos relaconados con los delitos contra la infanca, entre los que est&aacute; incluido el maltrato infantil. A su vez, nuestro sistema nacional de salud, desde la atenci&oacute;n primaria hasta el nivel terciario, garantiza la prevenci&oacute;n, detecci&oacute;n, diagn&oacute;stico y conducta, el tratamiento y la rehabiliaci&oacute;n en cada caso, con el apoyo de todos los especialistas y la comunidad<SUP>12</SUP> (Carpeta Metodol&oacute;gica.). </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">El objetivo b&aacute;sico es la prevenci&oacute;n, que se logra con toda la sociedad actuando para modificar los factores de riesgo, y evitar que se desarrollen las circunstancias desencadenantes. Cambios en la formaci&oacute;n educacional, legislaci&oacute;n adecuada y protectora, disminuci&oacute;n de circunstancias de marginaci&oacute;n, y la promoci&oacute;n de estilos de vida saludables, son pilares fundamentales en la prevenci&oacute;n del maltrato y su ocurrencia. </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Por otra parte, detectarlo precozmente cuando aparece, para intervenir y evitar la cronicidad y secuelas f&iacute;sicas, s&iacute;quicas y morales, produciendo una intervenci&oacute;n coordinada entre los niveles de salud, servicios sociales, instituciones comunitarias de protecci&oacute;n, y la legislaci&oacute;n vigente, es vital una vez ocurrido el hecho para proteger tempranamente al ni&ntilde;o. </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Parad&oacute;jicamente con su situaci&oacute;n actual en relaci&oacute;n con la violencia infantil, la primera referencia que se tiene sobre una acci&oacute;n legal para proteger a un ni&ntilde;o maltratado, se recoge en Estados Unidos. La peque&ntilde;a <I>Mery Helen</I>, de 5 a&ntilde;os, maltratada cruel y continuamente por sus padres adoptivos, fue llevada a los tribunales para retirarles la custodia, y al no existir una ley de protecci&oacute;n al maltrato de los ni&ntilde;os, su representante legal tuvo en el juicio que invocar la ley de protecci&oacute;n animal, estableciendo que la ni&ntilde;a pertenec&iacute;a al reino animal, y que quienes ten&iacute;an su custodia no pod&iacute;an maltratarla. De entonces ac&aacute;, en todos los pa&iacute;ses existen legislaciones para proteger al ni&ntilde;o indefenso de la crueldad de quienes tienen la obligaci&oacute;n de velar por &eacute;l. </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">En Cuba, el C&oacute;digo de la Familia y el C&oacute;digo Penal recogen en numerosos art&iacute;cu- los los derechos del ni&ntilde;o y los deberes de los padres y la familia, para garantizar el normal desarrollo de la infancia, quedando bien establecidas las penas y sanciones para todo tipo de maltrato y violencia ejercidos sobre el ni&ntilde;o. </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Nuestra sociedad es una sociedad cimentada en los principios de amor y protecci&oacute;n a la infancia, y aunque las acciones de maltrato en nuestro medio no alcanzan los niveles de gravedad y frecuencia de otras sociedades, s&iacute; son intensamente repudiadas por la comunidad, lo que, aun as&iacute;, no nos hace exentos de ellos. </P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="JUSTIFY">La violencia ejercida contra un menor no tolera la expectaci&oacute;n por parte de la sociedad, mucho menos la nuestra, donde el ni&ntilde;o es un verdadero tesoro. Quien asiste al registro de un hecho violento ejercido contra un menor, adquiere el compromiso moral y &eacute;tico de llevar a cabo las acciones necesarias para que no se repita nuevamente; pero para los que trabajamos en la atenci&oacute;n primaria, el reto es a&uacute;n mayor: prevenirlo, controlar los factores de riesgo y evitar su aparici&oacute;n. Impedir que el peque&ntilde;o pr&iacute;ncipe devenga v&iacute;ctima, es un reto; asum&aacute;moslo. </P> <H4 ALIGN="CENTER">REFERENCIAS BIBLIOGR&Aacute;FICAS</H4> <OL>      <P ALIGN="JUSTIFY">    <!-- ref --><LI>Santa Biblia. 26 ed. Madrid:1975. </LI>    <p></P>     <LI>Acosta Tieles W. Maltrato infantil. La Habana: Editorial Pueblo y Educaci&oacute;n, 1998. </LI>     <!-- ref --><LI>Larrain S, Vega J. Maltrato infantil y relaciones familiares. Santiago de Chile: Editorial M&eacute;dica, 1995:3-22. </LI>    <!-- ref --><LI>Abreu S, Amador M, Borroto C, Burke B, Castellanos S, Cobas S. Para la vida. La Habana, Editorial Pueblo y Educaci&oacute;n, 1992. </LI>    <!-- ref --><LI>Mu&ntilde;iz MC, Jim&eacute;nez Y, Ferrer D. Sobre la percepci&oacute;n de la violencia intrafamiliar por los ni&ntilde;os. Rev Cubana Med Gen Integr 1996;12(2):126-31. </LI>    <!-- ref --><LI>Almenarez Aleaga M, Louro Bernal I, Ortiz G&oacute;mez MT. Comportamiento de la violencia familiar. Rev Cubana Med Gen Integr 1999;15(3):285-92. </LI>    <!-- ref --><LI>Ortega Gonz&aacute;lez S. Maltrato al m&aacute;s peque&ntilde;o infante de alto riesgo. Sicol Iberoam 1995;3(3):23-31.    <!-- ref -->8. Mart&iacute;n &Aacute;lvarez L, Pedreiro Mora JL. Infancia maltratada. En: Pediatr&iacute;a extrahospita-laria, manual de diagn&oacute;stico y tratamiento; 2da ed. Madrid: Ediciones D&iacute;az de Santos, 1994. </LI>    <!-- ref --><LI>Mu&ntilde;iz Ferrer MC, Jim&eacute;nez Garc&iacute;a Y, Ferrer Marrero D, Gonz&aacute;lez P&eacute;rez J. La violencia familiar ¿un problema de salud? Rev Cubana Med Gen Integr 1998;14(6):538-41. </LI>    <!-- ref --><LI>Murran D. Child sexual abuse. Curr Opin Obstet Gynecol 1993;5(6):784-90. </LI>    <!-- ref --><LI>Declaraci&oacute;n Mundial sobre los Derechos del Ni&ntilde;o. Convenci&oacute;n Mundial sobre los Derechos del Ni&ntilde;o. Washington DC: ONU, 1985. </LI>    <LI>C&oacute;digo Penal de la Rep&uacute;blica de Cuba. Ley No. 62 de la Rep&uacute;blica de Cuba. Gaceta Oficial. </LI>    </OL>      <P ALIGN="JUSTIFY">Recibido: 27 de octubre del 2000. Aprobado: 19 de diciembre del 2000. </P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><I>Dra.</i> <I>Gloria Robaina Su&aacute;rez.</I> Estrada Palma No. 701 esquina a Goss, Santos Su&aacute;rez, municipio 10 de Octubre, Ciudad de La Habana, Cuba. </P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><A HREF="#autor">1 </A><A HREF="#autor">Especislista de I Grado en Pediatr&iacute;a. Profesora Asistente</A><A NAME="cargo"></A>. </P>     ]]></body><back>
<ref-list>
<ref id="B1">
<nlm-citation citation-type="">
<source><![CDATA[Santa Biblia]]></source>
<year>1975</year>
<edition>26 ed</edition>
<publisher-loc><![CDATA[Madrid ]]></publisher-loc>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B2">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Acosta]]></surname>
<given-names><![CDATA[Tieles]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Maltrato infantil]]></source>
<year>1998</year>
<publisher-loc><![CDATA[La Habana ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Editorial Pueblo y Educación]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B3">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Larrain]]></surname>
<given-names><![CDATA[S]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Vega]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Maltrato infantil y relaciones familiares]]></source>
<year>1995</year>
<page-range>3-22</page-range><publisher-loc><![CDATA[Santiago de Chile ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Editorial Médica]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B4">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Abreu]]></surname>
<given-names><![CDATA[S]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Amador]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Borroto]]></surname>
<given-names><![CDATA[C]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Burke]]></surname>
<given-names><![CDATA[B]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Castellanos]]></surname>
<given-names><![CDATA[S]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Cobas]]></surname>
<given-names><![CDATA[S]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Para la vida]]></source>
<year>1992</year>
<publisher-loc><![CDATA[La Habana ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Editorial Pueblo y Educación]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B5">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Muñiz]]></surname>
<given-names><![CDATA[MC]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Jiménez]]></surname>
<given-names><![CDATA[Y]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Ferrer]]></surname>
<given-names><![CDATA[D]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Sobre la percepción de la violencia intrafamiliar por los niños]]></article-title>
<source><![CDATA[Rev Cubana Med Gen Integr]]></source>
<year>1996</year>
<volume>12</volume>
<numero>2</numero>
<issue>2</issue>
<page-range>126-31</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B6">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Almenarez Aleaga]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Louro Bernal]]></surname>
<given-names><![CDATA[I]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Ortiz Gómez]]></surname>
<given-names><![CDATA[MT]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Comportamiento de la violencia familiar]]></article-title>
<source><![CDATA[Rev Cubana Med Gen Integr]]></source>
<year>1999</year>
<volume>15</volume>
<numero>3</numero>
<issue>3</issue>
<page-range>285-92</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B7">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Ortega González]]></surname>
<given-names><![CDATA[S]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Maltrato al más pequeño infante de alto riesgo]]></article-title>
<source><![CDATA[Sicol Iberoam]]></source>
<year>1995</year>
<volume>3</volume>
<numero>3</numero>
<issue>3</issue>
<page-range>23-31</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B8">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Martín Álvarez]]></surname>
<given-names><![CDATA[L]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Pedreiro Mora]]></surname>
<given-names><![CDATA[JL]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Infancia maltratada]]></article-title>
<source><![CDATA[Pediatría extrahospita-laria, manual de diagnóstico y tratamiento]]></source>
<year>1994</year>
<edition>2da ed</edition>
<publisher-loc><![CDATA[Madrid ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Ediciones Díaz de Santos]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B9">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Muñiz Ferrer]]></surname>
<given-names><![CDATA[MC]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Jiménez García]]></surname>
<given-names><![CDATA[Y]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Ferrer Marrero]]></surname>
<given-names><![CDATA[D]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[González Pérez]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La violencia familiar ¿un problema de salud?]]></article-title>
<source><![CDATA[Rev Cubana Med Gen Integr]]></source>
<year>1998</year>
<volume>14</volume>
<numero>6</numero>
<issue>6</issue>
<page-range>538-41</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B10">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Murran]]></surname>
<given-names><![CDATA[D]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Child sexual abuse]]></article-title>
<source><![CDATA[Curr Opin Obstet Gynecol]]></source>
<year>1993</year>
<volume>5</volume>
<numero>6</numero>
<issue>6</issue>
<page-range>784-90</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B11">
<nlm-citation citation-type="book">
<source><![CDATA[Declaración Mundial sobre los Derechos del Niño: Convención Mundial sobre los Derechos del Niño]]></source>
<year>1985</year>
<publisher-loc><![CDATA[Washington DC ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[ONU]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
</ref-list>
</back>
</article>
